Attac Planet
Declaración de la Asamblea de Movimientos Sociales, Porto Alegre (RS), Brasil
Declaración de Principios de ATTAC - Argentina
Amanece que no es poco - Programa 3
Petitorio a los Señores Ministros de Finanzas y Presidentes de Bancos Centrales de los países de la UNASUR
Tribunal Popular Cordón Industrial
El G20, símbolo del fracaso de un sistema
Taller Deuda Externa
AUDITORÍAS DE LA DEUDA
CAMINO HACIA LA VERDAD Y LA JUSTICIA
ALTERNATIVAS POSIBLES
NUEVA ARQUITECTURA FINANCIERA
El debate económico se concentra en el precio del dólar
EL G-20 NADA VA A CAMBIAR
Hacia el G20 en Cannes 2011
Wert y la mala fe en educación
Antonio Aramayona – ATTAC CHEG Aragón
Cuando el actual ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, exponía su recién estrenada ideología y sus consiguientes proyectos en una entrevista en la SER, no daba crédito a lo que estaba escuchando: el ministro estaba leyendo los mismos párrafos del mismo libro sobre la asignatura Educación para la Ciudadanía que habían estado leyendo desde hacía años los detractores de la asignatura (PP, los grupos católicos más granados del ultraconservadurismo moral y la Conferencia Episcopal Española: tanto monta, monta tanto-). Lo que el ministro ignoraba (¿o no?) es que el libro que estaba leyendo ni ha sido propuesto ni ha sido adoptado como libro de texto en algún centro escolar, sino, a lo sumo, si nos atenemos a lo declarado por la Editorial que lo publicó, es un “ensayo crítico” sobre algunas materias de la asignatura.
En realidad, el ministro Wert ha ejercido solo de vocero de la ideología nacionalcatólica del Partido Popular, que hasta ahora había azuzado a sus peones de infantería a declararse objetores de la asignatura, apelando a que supone una grave intromisión en la educación de sus hijos. Paralelamente, el adalid de las buenas costumbres y ex Presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, había ordenado que la asignatura se impartiese ¡en inglés! en Valencia, y un sinfín de artilleros católico-populares habían lanzado a discreción toda suerte de obuses contra la asignatura.
Ahora Wert repite exactamente las palabras de la jerarquía católica española: Educación para la Ciudadanía es “un adoctrinamiento sociopolítico y moral” del alumnado español y para evitar tal supuesta tropelía educativa, el ministro resuelve sustituirla por otra “objetiva”, sin “connotaciones morales” y por encima de “cualquier ideología y adoctrinamiento”: Educación Cívica y Constitucional. Toda una “tartufiana” ceremonia de mala fe e hipocresía, indigna de un ministro de Educación, pues, hablando de adoctrinamientos, el ministro debería tener presente que no hay actualmente mayor adoctrinamiento en los centros públicos de enseñanza que la asignatura Religión y Moral Católicas, impartida en horario lectivo por un profesorado designado directamente por el obispo católico del territorio correspondiente, con rango igual al resto de las asignaturas fundamentales, costeado con el dinero de todos los españoles, que supone 700 millones de euros solo en concepto de sueldos de profesores de religión.
Hace unos años fui invitado a intervenir en una Jornada sobre la asignatura Educación para la Ciudadanía, organizada por CEAPA-FAPAR. Leí entonces detenidamente cinco libros de texto de la asignatura publicados por distintas editoriales y llegué a la conclusión de que cualquier persona de buena voluntad no podría poner una sola objeción a aquellos contenidos y explicaciones, que la algarabía armada en torno a la asignatura por la Celtiberia hispanovisigótica se debía básicamente a mala fe, y que era imposible que hubiesen leído uno solo de aquellos libros de texto. Sospecho que tampoco el ministro Wert se ha molestado en informarse por sí mismo.
En España el poder económico-político-militar y el poder religioso institucional llevan siglos acostumbrados a dictar en exclusiva qué hay que pensar y no pensar, leer y no leer, decir y no decir, hacer y no hacer. Interpretan cualquier intento de formación ciudadana como “intromisión” y “adoctrinamiento”, cuando son ellos los que han tenido durante siglos la patente de corso como entrometidos y adoctrinadores. Niegan, de hecho, que los órganos competentes del Estado, constitucionalmente aconfesional, puedan desempeñar una función formativa de la juventud en el ámbito de lo público, también a través de una asignatura que se imparte sin problemas en numerosos países del ámbito de la UE.
Ninguna institución o grupo privados deberían haberse opuesto a la enseñanza de Educación para la Ciudadanía, pues en ella se transmiten solo los valores y los principios esenciales existentes en la Declaración Universal de los derechos Humanos de la ONU y en la Constitución Española, así como su concreción legal y social que democráticamente se han otorgado los españoles a través de sus representantes en el Congreso y en el Gobierno.
La asignatura Educación para la Ciudadanía responde a la necesidad de que la ciudadanía joven de una sociedad tengan la oportunidad de conocer, reflexionar y debatir todos los elementos y aspectos tocantes al ámbito de su ciudadanía en el ámbito local, nacional e internacional.
Esta asignatura no comprendía solo el marco de los datos y los conocimientos teóricos, sino también el de la implicación personal y colectiva que conllevan los derechos y las obligaciones fundamentales de todo ciudadano. Así como la asignatura de Ética responde a la necesidad de reflexionar personal y críticamente acerca de los elementos morales de cada individuo, de igual forma Educación para la Ciudadanía responde a la necesidad de reflexionar personalmente y en grupo, crítica y fundadamente, sobre todo cuanto implica ser ciudadano libre y responsable en la ciudad, en la comarca, en la nación y en el mundo.
Artículo publicado en El Periódico de Aragón.
http://lautopiaesposible.blogspot.com
¿Quebrar Grecia? ¿Más todavía?
Isaac Rosa – Comité de Apoyo de ATTAC España
Cada vez que oigo eso de “Grecia negocia contrarreloj para evitar la quiebra”, me hago siempre la misma pregunta: ¿Quebrar Grecia? ¿Es que puede quebrar más todavía?
Ah, ya entiendo: hablan de la quiebra formal, de cara a la banca y los inversores, esa declaración de bancarrota que pondría en problemas a los bancos acreedores y a la zona euro, y que los dirigentes europeos intentan evitar a toda costa, no por compasión, sino porque mientras los carroñeros sigan cebándose con ese cadáver no picotearán demasiado en otros países.
Porque al margen de esa quiebra técnica, que no acaba de descartarse, el país no puede estar ya más quebrado. Tenemos por un lado la quiebra económica, con un país arruinado y al que el tratamiento recetado por Europa condena a no poder andar solo durante muchos años. Por otro lado, la quiebra social, con una ciudadanía abandonada a su suerte, víctima de una política de tierra quemada que extiende la miseria e hipoteca el futuro de varias generaciones.
Está también, no menos importante, la quiebra democrática: un gobierno obligado a renunciar, un Parlamento sometido al chantaje de la ‘troika’, y un gobierno tecnocrático impuesto que pese a todo no consigue los resultados esperados. Si falla también Papademos, si ni con él se dejan torcer el brazo tanto como se les exige, ¿qué será lo siguiente? ¿Bastará con imponer un comisario europeo que administre el país, como piden algunos en Alemania? ¿O habrá que ocuparlos militarmente?
Teniendo quebradas la economía, el Estado, la sociedad, la democracia, la soberanía y el futuro, ¿qué será lo siguiente que le rompan? ¿Cuál será la siguiente quiebra, como pago para evitar la Quiebra con mayúscula? ¿La quiebra territorial, perdiendo unas cuantas islas, como ya se insinuó en su día? ¿La quiebra patrimonial, subastando sus riquezas arqueológicas? ¿La quiebra nacional, disolviendo el país y dividiendo sus pedazos entre los acreedores para que hagan con ellos lo que quieran (montar un Las Vegas, por ejemplo)?
Tal vez Grecia logre al final salvarse de la quiebra, sí. Grecia, o lo que quede de ella.
Artículo publicado en Público.
Le Grain de sable 11-02-2012
Aujourd'hui, nous recevions Catherine Caron d'ATTAC-Québec sur une initiative entreprise auprès des villes pour les amener à voter une résolution demandant à être exemptées de l'application d'un éventuel accord de libre échange avec l'Europe en première partie d'émission. Par la suite, nous avons diffusé l'éditorial du président d'ATTAC-Québec, Claude Vaillancourt et une charge du chanteur Samian contre le Plan Nord [http://www.youtube.com/watch?v=zjSO...]. En deuxième partie, notre chroniqueur Renaud Blais nous a fait entendre un entretien qu'il a eu avec la Métis Gagidawe.
Suivez-nous tous les samedi de midi à 13h sur les ondes de CKRL 89,1 FM. Pour contacter l'équipe du “Grain de sable” : legraindesable@hotmail.com Pour plus d'informations sur legraindesableqc.org.
L'éditorial de Claude Vaillancourt
Voir en ligne : Le Grain de sableNon à l’ACTA ! Non à la criminalisation du partage !
Le Traité ACTA (pour « accord commercial anti-contrefaçon »)a été signé par l’Union européenne le 26 janvier dernier, ainsi que par 22 de ses Etats-membres dont la France. Le Parlement européen devrait se prononcer sur ce traité en juin.
El fracaso de los recortes
Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España
El dogma neoliberal que ha estado imponiendo unas políticas de austeridad con recortes muy marcados del gasto público, incluyendo del gasto público social (en transferencias –como pensiones y ayudas a las familias–, así como en gastos en servicios públicos del Estado del bienestar –como sanidad, educación, servicios de dependencia, escuelas de infancia, vivienda social, servicios sociales y otros–, que determinan en gran manera la calidad de vida y el bienestar de la gran mayoría de la población), ha dominado todo el discurso y la práctica política del Consejo Europeo, de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo, del Fondo Monetario Internacional y de la mayoría de gobiernos de la UE durante estos años de crisis. Estas políticas de recortes han sido particularmente acentuadas en los países que despectivamente se conocen en la terminología anglosajona como PIGS (cerdos), y que incluyen a Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain) a los que últimamente han añadido otra I (PIIGS), al incluirse Italia.
Tales recortes se han presentado como necesarios para recuperar la “confianza de los mercados financieros”, manida frase que se ha utilizado con gran frecuencia para justificarlos. Otra frase también en gran uso en la sabiduría convencional neoliberal es la necesidad de “mostrar responsabilidad fiscal”, como si responsabilidad y recortes fueran sinónimos. Ahora bien, un simple análisis de los datos muestra que, a pesar de que aquellos países han estado recortando y recortando, la famosa “confianza de los mercados” no ha aparecido por ninguna parte. Los intereses de la deuda pública en la mayoría de estos países han continuado elevadísimos, con niveles insostenibles en todos ellos. La desconfianza continúa a pesar de los recortes, y ello ha ocurrido país por país.
En España ha habido unos recortes sin precedentes (acentuados ahora más con el Gobierno del Partido Popular), aprobándose incluso una reforma de la Constitución que dificultará en el futuro la reducción del enorme déficit de gasto público social que tiene España, el más bajo, per cápita, de la UE-15 (el grupo de países de la UE con semejante desarrollo económico al nuestro). A pesar de estos recortes, los intereses de la deuda pública han ido subiendo de manera tal que el presidente Rajoy ha indicado que llevará a cabo las reformas que hizo Portugal cuando fue intervenido, posibilidad que el presidente Zapatero creía haber evitado con sus políticas de recortes, las cuales se justificaban para prevenir lo que ha acabado ocurriendo. Cabe entonces hacerse la pregunta de ¿cómo se justifica tanto recorte cuando la famosa “confianza de los mercados financieros” no ha aparecido por ninguna parte?
Una situación parecida ha tenido lugar en Grecia, donde los recortes están generando una gran agitación social, sin que los intereses de la deuda hayan bajado. Antes al contrario, han alcanzado unos niveles insostenibles. Un caso parecido es el de Irlanda, donde a pesar de los recortes de las pensiones (de más del 10%) y de la reducción sin precedentes de los beneficios sociales y del empleo en los servicios del Estado del bienestar, los intereses de la deuda pública continúan ahogando a la deuda pública. Y lo mismo está ocurriendo en Italia.
Todos estos países PIIGS han estado gobernados por partidos conservadores (dictatoriales en el caso de Grecia, Portugal y España) en la mayoría del periodo pos II Guerra Mundial, siendo las fuerzas conservadoras todavía las dominantes en su vida política y mediática. En todos estos países –al revés que en el norte de Europa– el mundo del trabajo es débil y el del capital (hegemonizado por el capital financiero) es fuerte. En consecuencia, tienen políticas fiscales regresivas, enormes fraudes fiscales y estados del bienestar poco desarrollados. Y en todos ellos la reducción del déficit público ha sido primordialmente a base de recortes del gasto público social. A pesar de ello, su deuda pública, como porcentaje del PIB, ha continuado aumentando desde 2007 sin que los recortes la hayan reducido. En España ha subido del 36% del PIB al 68%, en Portugal del 68% al 102%, en Grecia del 107% al 161%, en Irlanda del 25% al 107% y en Italia del 103% al 120%. En realidad, estos recortes han empeorado la situación en lugar de mejorarla, tal como algunos de nosotros predijimos. Los famosos “mercados” creen que, a no ser que crezcan, estos países jamás podrán pagar su deuda. Y tales recortes están dificultando que crezcan. Como ha dicho Wolfgang Munchau, codirector del Financial Times: “No entiendo cómo alguien con formación macro-económica y con un mínimo de honestidad y decencia puede apoyar hoy la fantasía de que las políticas de austeridad estimulan la economía” (“Why Europe’s Officials Lose Sight of the Big Picture”, The Financial Times, 16/10/11).
Por fin comienza a percibirse que algo no funciona con los recortes. Incluso los neoliberales comienzan a decir que tales recortes tienen que ir acompañados de un estímulo económico. Pero asumen erróneamente que la falta de crecimiento económico (que antes decían que se debía al inexistente excesivo gasto público) la causan los salarios “excesivamente altos”. Según tal dogma, los sueldos deben reducirse, lo cual hundirá todavía más las economías de tales países, porque el mayor problema que tienen estas es la falta de demanda, resultado del enorme descenso de las rentas del trabajo (que han disminuido la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población) y de la especulación financiera, consecuencia del obsceno crecimiento de las rentas del capital financiero, y que ha provocado la escasez de crédito. La bajada de los salarios, junto con la reducción del gasto público, reducirá todavía más tal demanda, llevándonos a una Gran Depresión. En realidad, para amplios sectores de las clases populares, la Gran Depresión ya está aquí.
Artículo publicado en Público.
www.vnavarro.org
La austeridad como receta y otras falacias neoliberales
Xavier Caño Tamayo – ATTAC Acordem
La violación de derechos que es la política de austeridad se basa en embustes. Falsedades repetidas por medios de comunicación y voceros del poder financiero siguiendo al nazi Goebbels: una mentira repetida mil veces, al final se convierte en verdad.
Las dos principales falsedades neoliberales son que la ciudadanía ha vivido por encima de sus posibilidades y ahora ha de pagar. Y que la austeridad de los presupuestos públicos es el único modo de salir del agujero.
Las ciudadanías europeas recurrieron al crédito para adquirir bienes de consumo.
Cierto. Pero no fue un despilfarro, como pretenden. Lo que fue el crédito fue gran negocio para los bancos, aseguró un crecimiento que aumentaba los beneficios empresariales y contribuyó a contener los salarios durante decenios, como ha explicado Fernando Luengo.
Comprar una vivienda, cuando apenas había mercado de alquiler, no es vivir por encima de las posibilidades. Adquirir algunos electrodomésticos y teléfonos celulares no es vivir por encima de las posibilidades. Viajar en vacaciones una vez al año no es vivir por encima de las posibilidades… Porque a eso se reduce lo que ha hecho gran parte de la ciudadanía. Hasta la crisis y ni siquiera todos.
Pero la minoría privilegiada sí se lanzó a especular, creando una economía de humo, irreal (hasta lograr que estallara la crisis), mientras se embarcaba en una orgía de derroche con sus obscenos beneficios, como indican, por ejemplo, las remuneraciones y planes de pensiones de las cúpulas dirigentes, así como las tasas de crecimiento del sector de lujo para el que no hay crisis.
Y en Europa, como escribe Juan Torres, “Alemania colonizaba las economías del sur europeo, adquiriendo activos, convirtiendo esos países en importadores masivos de sus productos y financiando su endeudamiento. Teoría e historia económicas nos enseñan que una potencia exportadora, como Alemania, solo es posible si, al tiempo que exporta, financia. En el marco cerrado de la economía europea, para que unos tengan superávit otros han de tener déficit; déficits que financian quienes tienen excedentes a su costa”.
Pero ahora, Alemania teme que esos países no paguen. De ahí la exigencia de austeridad. Mal llamada austeridad, porque, como recuerda también Torres, “solo se recortan los gastos vinculados al bienestar social para abrir la puerta a su privatización”.
Esa implacable exigencia de austeridad busca que los Estados tengan fondos para pagar sus deudas, pero sobre todo para que puedan proporcionar liquidez a los bancos y éstos puedan pagar sus privadas deudas. Porque la deuda grande es la privada, de empresas y bancos. En realidad, la crisis es lo dicho por uno de los hombres más ricos del mundo, Warren Buffet: “Claro que hay lucha de clases. Pero es mi clase, la de los ricos, la que ha empezado esa lucha. Y vamos ganando”.
La segunda mentira neoliberal es que la austeridad impuesta nos hará salir de la crisis. Paul Krugman se pregunta si no hemos aprendido nada sobre gestión económica en los últimos ochenta años y recuerda que cualquier universitario que estudie la Economía de Samuelson sabe que la austeridad, cuando hay riesgo de recesión, es una pésima idea. Reino Unido, Italia y España, que aplican una austeridad implacable, no se recuperan y demuestran el fracaso de la austeridad en Europa.
Heiner Flassbeck, economista jefe de Comercio y Desarrollo de la ONU denuncia que “con las orgías de recortes en toda Europa, estamos destruyendo nuestro propio mercado. De seguir así, el hundimiento será descomunal”. Y Christine Lagarde, directora gerente del FMI, afirma que los europeos van en dirección contraria al camino de final del túnel que empezó a verse en la primera mitad de 2011.
El FMI ahora rectifica y pide plazos flexibles para la reducción de déficits, porque no es posible el gran esfuerzo fiscal que se exige, además de que conduce sin remedio a una recesión profunda (tal vez depresión) con menos crecimiento, menos consumo, menos inversión y más paro. La austeridad solo lleva al desastre.
Si la austeridad impuesta con gravísimo perjuicio de nuestros derechos se basa en mentiras, es ilegitima. No sólo cabe promover el gran movimiento cívico para no pagar deuda pública alguna cuya legitimidad no sea clara, sino que habrá que empezar a ejercer la desobediencia civil con los gobiernos que acepten reducir a la incertidumbre y a la pobreza a millones de ciudadanas y ciudadanos por el interés de unos pocos.
Un sistema indiscutiblemente inestable
José Manuel Naredo – Consejo Científico de ATTAC España
A medida que la crisis económica fue mudando en depresión, se fue apagando la voluntad de nuestros gobernantes de corregir el statu quo financiero que la motivó. Durante la crisis de principios de los setenta había más voluntad de cambiar el sistema monetario internacional que ahora, que sufrimos una crisis mucho más grave, fruto de la descontrolada creación de liquidez y de la desregulación financiera que dicho sistema ha propiciado. Se hablaba entonces de cambiar el sistema vigente, gobernado por el dólar, para dar paso a otro más neutral, que sometiera a todos los países a las mismas reglas de financiación y controlara la creación de liquidez atendiendo al interés general. Sin embargo, el dólar sigue mandando, y las reuniones del G-20 celebradas tras el inicio de la crisis, en vez de abrir camino hacia un nuevo sistema monetario internacional más justo, trataron de revitalizar el antiguo. Y en vez de controlar consensuadamente la creación monetaria, EEUU optó unilateralmente por acrecentarla para acometer millonarias operaciones de estímulo y salvamento. Y esta es la hora en la que ni la UE, ensimismada en la defensa del euro, ni los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China), beneficiados por la subida especulativa de las materias primas alimentada por la trepidante creación de liquidez, llegaron a plantear cambios profundos.
Además, ni siquiera han llegado a puerto las promesas más tímidas manifestadas en las primeras reuniones del G-20 de mejorar la regulación y la vigilancia de las entidades y los mercados financieros. Estas promesas apuntaban, sobre todo, a controlar o desactivar los “fondos especulativos de importancia sistémica”, las operaciones bancarias realizadas “fuera de balance” o “en la sombra” (shadow banking) para escapar a la normativa, y los “paraísos fiscales”. Pero los paraísos fiscales siguen funcionando y dos recientes informes del Banco de Pagos Internacionales indican que la expansión de los productos financieros derivados y de la banca en la sombra se han multiplicado enormemente a lo largo de 2011. La opción está clara: o se modifican las reglas del juego, o seguirá imperando un sistema que induce cada vez más a transformar prosperidad en bancarrota, a base de encadenar burbujas especulativas.
Artículo publicado en Público.
Mercados financieros: los señores del universo
Ángel Luis del Castillo – ATTAC Madrid
Raro es el día que no escuchemos algo relacionado con los mercados: Las preguntas “¿cómo fueron los mercados?”, “¿cómo están hoy?”, “¿qué se espera para mañana?” resuenan con voz propia dentro del vendaval de información y opinión .En general la ciudadanía asiste a este hecho, con una doble percepción. Por un lado siguen viendo a los mercados como aquella vieja creación humana situada en determinados lugares físicos, de ámbito territorial diferente,-(local, regional, nacional o internacional)-, en donde se intercambian diversos bienes y servicios que dan lugar a múltiples operaciones que permiten engrasar la circulación económica y para que esta sea segura y fluida históricamente se hallan sometidos a unas reglas o condiciones que tienen que cumplir.
Pero la historia reciente muestra, frente a nuestra antigua percepción, que los mercados, concretamente los mercados financieros constituyen un haz oscuro derivado tanto de la jerga que utilizan en la que incluyen conceptos difícilmente explicables para la mayoría, -hablan de productos sintéticos potencialmente tóxicos, opciones y futuros etc.,- solo accesible, como dicen los castizos, para enterados. A su vez llama la atención su comportamiento, pues aunque los movimientos de precios que se producen dentro de ellos puedan derivarse de informaciones que puedan generar temores a los actuantes en el mercado, por ejemplo la posibilidad o realidad de una mayor debilidad en el crecimiento futuro o presente, o la quiebra total o parcial de algún país etc.- existen , a veces, violentos movimientos de alzas y bajas de cotización que parecen injustificables por no haber nuevas informaciones que presagien los mismos. Por último preocupa a la ciudadanía las señales que emiten que parecen desprender un “torrente de lava” que de no controlarla pudieran convertirse en un fuego que arrasara el edificio, o al menos parte de él, sobre el que se asienta la estructura socio-económica vigente y su permanencia en el futuro en los distintos países. Como buenos bomberos los Estados, a nivel individual o coordinado con otros, corren a apagar, total o parcialmente el incendio, con el fin, señala, de preservar el edificio socio-económico que, con mayor menor a cierto o con mayor o menor profundidad, se ha construido como cobijo de sus ciudadanos.
La pregunta que se plantea es ¿Cuál ha sido la dinámica que ha llevado a dotar de un papel primordial a los mercados financieros en el funcionamiento de la economía? Hacia su comprensión vamos a bucear a continuación.
Sistema Económico y Mercados financieros
Los mercados, esa vieja creación humana, son un componente más del sistema económico en el que se insertan cumpliendo dentro del mismo una determinada labor. Funcionalmente los mercados financieros, en teoría, deben prioritariamente responder a la movilización del ahorro,-captándolo, canalizándolo y asignándolo- , es decir actuando como lubricante del sistema económico facilitando a su vez el comercio; e intermediar ahorro y riesgos económicos, esto es gestionar la acumulación o excedentes, entre agentes a cambio de una remuneración.
En la práctica una mirada a los datos nos pone de manifiesto que se ha producido una deriva hacia la creación de riqueza financiera, el dinero por el dinero, con el peligro de que las ineficiencias que se produzcan en los mercados financieros, repercutan en la obtención de recursos para el funcionamiento de la economía real como ha ocurrido últimamente. Este peso excesivo de la economía financiera sobre la real es la consecuencia del peligroso coctel que se ha producido como consecuencia de las posibilidades de actuación en el campo de las finanzas derivado de la interacción entre factores institucionales, como la liberalización y desregulación financiera y la aplicación de las nuevas tecnologías de información y comunicación a las finanzas.
Por otro lado la distorsión en favor de la función de creación de riqueza financiera tiene su base operativa en el marco de una creciente mundialización o globalización que no es más que la expresión del nuevo mercado mundial que caracteriza el sistema económico actual. En definitiva el funcionamiento del mercado globalizado supone una posibilidad de intensas relaciones económico-financieras a las que refuerzan y dan cobertura las nuevas tecnologías, medios informáticos etc.
Institucionalmente el predominio ideológico de lo privado sobre lo público, la creencia teórica de una mayor eficiencia de los mercados y un mundo globalizado, se ha traducido operativamente en la búsqueda de un mercado financiero mundial donde todos los agentes puedan intercambiar todo tipo de títulos a cualquier tipo de plazo. Produciéndose a su vez una renuncia explícita e implícita de los gobiernos al control de las transacciones financieras y pasando a jugar un papel decisivo las grandes instituciones privadas, bancarias o fondos de inversión con una influencia cada vez mayor sobre las entidades no incluidas en la red financiera.
Por su parte los avances tecnológicos han posibilitado la confluencia de la comunicación en el ámbito temporal y territorial. La aplicación de las posibilidades tecnológicas se ha convertido en un elemento decisivo en los mercados financieros hasta el punto de hay numerosos autores señalan que las maquinas han tomado el poder. Desde luego si uno piensa que la Bolsa de Paris, asociada con la de Nueva York, tiene instalados ordenadores en Basildon, una ciudad a50 kilómetros de Londres, y que los mismos los alquila a unas cuarenta sociedades que practican el negocio de alta frecuencia nos podemos dar idea del poder que la tecnología en el campo de los mercados financieros.
No podemos también olvidar que uniendo tecnología y desregulación aparece la fórmula ideal para dar cobertura a la opacidad de muchas de las operaciones que se desarrollan desde los paraísos fiscales. Cada vez es más difícil saber quién está detrás de la órdenes que se reciben desde los mismos esto es si proceden de fondos de pensiones americanos, fondos soberanos del medio-oriente o gestores de las grandes fortunas suizas etc.
Nuevos instrumentos financieros y nuevos agentes
El marco reseñado ha influenciado al conjunto de componentes del sistema financiero que han experimentado profundos y notables cambios. Si pasamos revista a los diferentes instrumentos financieros que se intercambian en los mercados nos encontramos que frente a los títulos de deuda- bien líquidos (dinero y divisas emitidas por los Estados), de corto plazo (pagarés etc.) Y a medio plazo (bonos, cédulas etc.)- y de propiedad-bien acciones o participaciones- han experimentado un espectacular desarrollo los denominados títulos derivados, llamados así porque su valor proviene de los activos financieros que soportan dichos títulos y que operativamente se utilizan tanto como protección ante posibles impagos pero que tienen a su vez una gran potencialidad para obtener altas ganancias y grandes pérdidas mediante operaciones especulativas. Quizás la frase del millonario Warren Buffet: “los derivados son armas de destrucción masiva” resuma su actual potencial pero debemos pensar que un arma no se dispara sola y son precisamente los sujetos que la utilizan especulativamente los que marcan su actividad.
A su vez las trasformaciones derivadas de las reformas legales como por los nuevos avances tecnológicos y los nuevos instrumentos financieros vienen incorporando a nuevos agentes que a su vez han visto reforzado su papel por la apelación a la financiación vía mercados frente a la financiación vías entidades financieras. Así junto a los grandes bancos, comerciales y de inversión, hoy el ámbito de los inversores institucionales acoge a Fondos de Inversión, Fondos de Pensiones; Fondos Soberanos; Fondos de inversión libre(Hedge Found); Fondos de Capital Riesgo (Privaty Equity) y Aseguradoras como decisivos actuantes tanto en el ámbito doméstico como internacional.
La lógica del control del riesgo debería de estar en todas y cada una de las actuaciones con los instrumentos y por los distintos agentes sin embargo su naturaleza y uso han desencadenado diversas crisis de la que la actual es su exponente más significativo.
Necesidades de financiación públicas y mercados financieros
Una de las cuestiones que más preocupan a los ciudadanos relaciona las necesidades de financiación pública y los mercados financieros. El cambio que supuso para las administraciones públicas el paso de la disponibilidad de monetizar el déficit público,- popularmente darle a la maquinita-, a tener que financiar sus déficits mediante la emisión de deuda ha supuesto la necesidad de apelar a los mercados pasando estos a cumplir un papel decisivo en relación a la independencia fiscal de los países. Los mercados financieros, en definitiva, presionan y bajo su manto se han hecho y se han justificado muchas actuaciones.
Son muchos los países que emiten deuda pública y de forma general realizan la venta de sus títulos mediante el sistema de subastas en la que se reflejan los precios y la rentabilidad… Posteriormente a su emisión pasan a ser negociados en los mercado secundarios en donde los agentes operadores buscan obtener la máxima rentabilidad y no dudan realizar operaciones especulativas que favorezcan sus intereses lo que puede afectar de forma negativa a los precios e intereses asociados a la deuda que se emite.
Mirando al futuro
Las diferentes crisis financieras a lo largo del siglo pasado pusieron a la estabilidad financiera como uno de los objetivos prioritarios en los organismos reguladores de las finanzas, tanto bancos centrales como instituciones financiaras internacionales, pero la realidad es que la crisis actual ha puesto en el tapete la necesidad de rearmarnos y de potenciar a nuestros gendarmes frente a los señores del mundo de hoy: los mercados financieros.
Artículo publicado en la revista “Temas para el debate”.
Nuestras tres A: Auditoría, Acción, Anulación
Damien Millet y Eric Toussaint – ATTAC Francia y CADTM
AAA… Estas tres letras que resuenan como una risa sarcástica designan la nota máxima concedida por las agencias de calificación. Una empresa o un Estado con nota AAA inspira confianza a los prestamistas y a los especuladores, y le permite pedir préstamos a menor coste. Pero para obtener —o conservar— esta nota emblemática, los gobiernos europeos se aprestan a todo, y aplican políticas de rigor que no hacen más que someter sus economías a lo dictado por los acreedores. Detrás de estas AAA se esconden fuertes regresiones sociales, violaciones de derechos humanos, sangre y lágrimas para las poblaciones más frágiles.
AAA…es la risita de las hienas — los acreedores— cuando los derechos de los pueblos son sacrificados con la complicidad activa de los dirigentes de los países europeos, de la Comisión Europea, del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Central Europeo (BCE). Prestamistas y especuladores se arriesgaron en forma insensata, seguros que las autoridades públicas irían a rescatarlos en caso de crisis. Hasta aquí tuvieron razón. Se pusieron en marcha planes de rescate de bancos, los Estados aportaron garantías por millares de millones de euros, los deseos de los acreedores fueron satisfechos. Los Estados gastaron sumas colosales para salvar los bancos antes de imponer planes de austeridad masivos. Y contra estos planes, los pueblos se alzan a menudo con determinación. Manifestaciones, huelgas generales, movimiento de indignados, luchas sociales son portadoras de esperanzas cuando consiguen federarse a escala europea. ¡Pueblos de Europa, unámonos!
Desde hace tres décadas, las políticas neoliberales elevaron el endeudamiento a un nivel insoportable para las clases medias y modestas sobre quienes pesa lo esencial del reembolso. La deuda pública de los países europeos tiene dos causas fundamentales: por una parte la contrarrevolución fiscal comenzada en los años 1980 que favoreció a los más ricos, y por otra las respuestas dadas por el Estado a la crisis actual, causada por las inversiones desbocadas de banqueros y de fondos especulativos. La desregulación financiera suprimió las indispensables barreras, permitiendo la creación de productos financieros cada vez más complejos que condujeron a graves excesos y a una crisis económica y financiera mundial.
Ahora, las políticas aplicadas protegen a los responsables de la crisis y hacen pagar el precio a los pueblos víctimas. Es por eso que esta deuda es ampliamente ilegítima. Mientras dure la lógica actual, la dictadura de los acreedores podrá imponer incesantes retrocesos a las poblaciones. Una Auditoría ciudadana de la deuda pública, acompañada de una moratoria sin penalización del pago, es la única solución para poder determinar la parte ilegítima, incluso odiosa de la deuda. Es evidente que se debe llegar a la Anulación sin condiciones de esa parte ilegítima. Pero para que esto pueda suceder, los pueblos deben continuar con su movilización. Mediante la Acción, deben imponer otra política, que sea respetuosa de los derechos fundamentales y del planeta.
Esta Acción nos debe conducir a una Europa construida en base a la solidaridad y la cooperación que dé la espalda a la competencia y a la competitividad. La lógica neoliberal condujo a la crisis y ha revelado su fracaso. Esta lógica, que subyace en todos los textos fundadores de la Unión Europea, con el Pacto de Estabilidad y el Mecanismo Europeo de Estabilidad a la cabeza, debe ser derrotada. No hay que uniformizar las políticas presupuestarias y fiscales puesto que las economías europeas presentan fuertes diferencias, pero deben coordinarse para conseguir que surja una solución que promueva «hacia arriba» esas políticas. Europa debe también terminar radicalmente con su política de fortaleza asediada frente a los candidatos a la inmigración, para convertirse en un socio igualitario y verdaderamente solidario respecto a los pueblos del Sur. El primer paso debe consistir en anular la deuda del Tercer Mundo de manera incondicional. Como es evidente, es necesario derogar los actuales tratados europeos y reemplazarlos por nuevos, en el marco de un verdadero proceso constituyente democrático, que permita echar las bases de «Otra Europa».
Auditoría, Acción, Anulación, son las AAA que deseamos, la de los pueblos y no las de las agencias de calificación. Ponemos esta reivindicación en el centro del debate público para afirmar con fuerza que otras opciones políticas, económicas y financieras son posibles. Pero solamente unas potentes luchas sociales permitirán el triunfo de las AAA de los pueblos, y un cambio radical de lógica que esté a la altura de los desafíos planteados.
Traducido por Griselda Pinero.
La marea negra de los recortes
Isaac Rosa – Comité de Apoyo de ATTAC España
En las aguas revueltas que vivimos, abundan las mareas de colores, cada una agrupada en una causa: la marea verde por la educación pública, la marea blanca por la sanidad pública, la marea violeta contra los recortes en igualdad, o la marea amarilla de los bibliotecarios.
Pero por desgracia, el color de moda es otro: el negro. Para marea, la marea negra que tiñe comunidades autónomas y ayuntamientos y que amenaza con cubrir de chapapote todo lo público, a base de reducciones presupuestarias y de personal, cierre de servicios, deterioro de la calidad y privatizaciones. Una marea pegajosa que no respeta nada, que ennegrece las líneas que antes eran rojas y se lleva por delante todo aquello que creíamos intocable.
¿En qué momento lo público pasó a ser parte del problema? Porque si no recuerdo mal, en el origen de la crisis no estaba el sector público, ni mucho menos estaban la sanidad o la educación públicas. Antes bien, los problemas presupuestarios de las administraciones no son causa, sino consecuencia de la crisis, debido a la caída de la actividad económica, la consiguiente reducción de ingresos, y el esfuerzo hecho por los estados para rescatar el sector financiero y la economía tras el estallido.
A partir de ahí, los ideólogos del shock han hecho de la necesidad virtud, y están aprovechando la crisis –y el pánico colectivo por la misma- para llevarse por delante un Estado de Bienestar que, en el caso de España, aún no había remontando su retraso histórico cuando ha empezado a ser desguazado.
Por ahora, la defensa de lo público la estamos dejando en manos de sus trabajadores, que sostienen las mareas de colores frente al empuje de la marea negra. Pero lo público es –hay que recordarlo, por obvio que parezca- cosa de todos, no sólo de sus trabajadores. Estos días se suceden las convocatorias de protesta. Esta tarde salen a la calle los trabajadores públicos en Madrid, el sábado la comunidad educativa catalana, y muchos más. La única forma de levantar un dique contra la marea negra es sumarnos todos: padres, alumnos, pacientes, usuarios, ciudadanos.
Artículo publicado en Público.
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