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Declaración de la Asamblea de Movimientos Sociales, Porto Alegre (RS), Brasil
Declaración de Principios de ATTAC - Argentina
Amanece que no es poco - Programa 3
Petitorio a los Señores Ministros de Finanzas y Presidentes de Bancos Centrales de los países de la UNASUR
Tribunal Popular Cordón Industrial
El G20, símbolo del fracaso de un sistema
Taller Deuda Externa
AUDITORÍAS DE LA DEUDA
CAMINO HACIA LA VERDAD Y LA JUSTICIA
ALTERNATIVAS POSIBLES
NUEVA ARQUITECTURA FINANCIERA
El debate económico se concentra en el precio del dólar
EL G-20 NADA VA A CAMBIAR
Hacia el G20 en Cannes 2011
La hipocresía de la Unión Europea
Juan Francisco Martín Seco – Consejo Científico de ATTAC España
Resulta arriesgado enjuiciar la realidad de otros países. Siempre hay mil variables que se nos escapan. No conozco suficientemente la situación política y económica de Hungría para poder juzgar lo que allí está ocurriendo. No dudo de su comentada deriva antidemocrática; es bastante creíble a juzgar por lo que sucede en la mayoría de los países europeos, y precisamente por ello resulta tan hiriente la reacción de la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional que tan solo han tachado de antidemocrático al gobierno de Orbán cuando, según parece, dicho Ejecutivo ha osado atentar contra la independencia del Banco Central.
La demencia y la confusión se han instalado en el mundo político y económico actual. No es solo que la Unión Europea se haya construido con muy dudosos criterios democráticos, sino que ahora se pretende presentar a una de las instituciones, cuya existencia viola con mayor claridad la soberanía popular, como criterio imprescindible para conceder a un sistema el calificativo de democrático. El mundo al revés, la independencia de los bancos centrales hunde sus raíces en un pensamiento claramente antidemocrático, la desconfianza hacia los políticos demasiado vulnerables a las demandas de los ciudadanos. Se quiere resguardar la política monetaria de la voluntad popular. En este carnaval de equívocos y en el que se intenta dar a las palabras un significado diferente del contenido que tienen parece que lo democrático es despojar a los poderes públicos de sus competencias para entregárselas a los tecnócratas, que no han pasado por las urnas y son políticamente irresponsables.
Hemos visto cómo desde la Unión Europea se desprecia a la opinión pública de los países y se le imponen gobiernos tecnócratas con la única misión de llevar a cabo la política que exigen los mercados, las instituciones no democráticas como el FMI o los gobiernos foráneos como el de Alemania, una política que empobrece a las poblaciones, condena a la recesión económica y aniquila las conquistas sociales. Hoy, hablar de democracia en la Unión Europea resulta un sarcasmo.
Doy por sentado que el gobierno de Orbán se está convirtiendo en un régimen autoritario y no dudo de que ande acometiendo reformas antidemocráticas, pero habrá que preguntarse, en primer lugar, si Hungría ha conocido en algún momento la democracia. Como otros muchos países del Este de Europa, la transformación del régimen comunista al capitalismo se ha realizado en el plano económico mediante el enriquecimiento de la antigua nomenclatura que ha devenido en empresarios y capitalistas, todos ellos convertidos al neoliberalismo; y en el plano político, a través de un barniz seudodemocrático que no pasa de un bipartidismo en el que ambas formaciones políticas presentan programas similares.
Entre 2006 y 2010, en Hungría ha gobernado un partido que se autodenominaba socialista, pero que terminó aplicando la teoría neoliberal que se le imponía desde Europa y desde el FMI, sometiendo a la población a duros ajustes y a reformas retrógradas. Los ciudadanos reaccionaron enérgicamente, de forma especial cuando comprobaron que el gobierno había mentido sobre la situación económica y en 2010 dieron la victoria por una amplia mayoría al partido conservador. Ahora, los húngaros, al igual que los habitantes de otros muchos países europeos contemplan con escepticismo el sistema político y manifiestan una desafección total por los partidos.
En segundo lugar hay que cuestionarse que la Unión Europea se encuentre legitimada -a la vista de lo que está ocurriendo en la Eurozona- para otorgar credenciales de democracia. Desde luego, lo que parece el mayor desatino es que considere la independencia de los bancos centrales como una característica ineludible de la democracia y que se atreva a llamar deriva autoritaria a la pretensión de un gobierno elegido legítimamente a mantener, y utilizar, dentro de sus competencias la política monetaria, en lugar de cederla a tecnócratas a los que nadie ha votado y que son irresponsables desde el punto de vista democrático.
Artículo publicado en República.com
Ahora, los 5.273.600 parados ya son responsabilidad del PP
José Antonio Pérez – ATTAC Madrid
La escalofriante cifra de personas en paro registradas por la EPA es la herencia que deja el Gobierno del PSOE. Pero la herencia, al fin y al cabo, es de quien la acepta. Y ese Partido Popular que ha derrochado demagogia a raudales presumiendo de su capacidad para acabar con el desempleo debe ahora demostrarla. Desde su investidura como jefe del Gobierno, los 5.273.600 parados pesan ahora sobre la cabeza de Rajoy. Un señor de provincias que ha cobrado afición por viajar al extranjero y al que todavía no se le ha visto dar la cara en la España que socialmente se desangra.
Hilando fino, es posible que en esas aterradoras cifras del paro que detecta la Encuesta de Población Activa (EPA) alguna parte corresponda a los recortes presupuestarios efectuados en la mayoría de las Comunidades Autónomas gobernadas por el PP durante el segundo semestre del año.
En cualquier caso, sería erróneo atribuir al actual Gobierno del Partido Popular las espeluznantes cifras que arroja el desempleo en España al terminar 2011. Conforme a los usos y costumbres de la democracia, la gloria de la creación de empleo o el desdoro de su destrucción se atribuyen al equipo ministerial que estuvo en el poder durante el periodo en que estas se produjeron. En consecuencia, hasta el 20-N, y por lógica extensión hasta el final del trimestre registrado por la EPA, los 5.273.600 desempleados constituyen la peor parte de la herencia socioeconómica del gobierno presidido por Rodríguez Zapatero.
Pero a partir de ahí, la responsabilidad de disminuir esa cifra y, mientras tanto, atender a la subsistencia económica de las personas desempleadas es del gobierno a cuyo frente se encuentra Mariano Rajoy. O se supone, ya que desde el día de su investidura todavía no ha dado la cara en público, despreciando incluso a su propios votantes. Esos a los que, en su programa electoral, ofreció:
Un proyecto ilusionante en el que la generación de empleo y de oportunidades, la equidad, la movilidad social y el compromiso con el bienestar serán los elementos clave para poder afrontar juntos y con garantías de éxito las imprescindibles reformas económicas que España necesita para recuperar la senda de la prosperidad.
[...] Sólo quien confía en los ciudadanos puede generar la confianza necesaria para llevar a cabo el cambio que España necesita. Nuestro proyecto dará el protagonismo a la sociedad para liberar su potencial. La creación de empleo será la clave para que todos los ciudadanos puedan hacerse dueños de su propio futuro y de los nuevos espacios de libertad. Ese será el compromiso de nuestro gobierno.
[...] Con una clara estrategia y con visión de futuro para España superaremos la ruinosa herencia recibida. La recuperación del potencial de crecimiento de la economía española, mediante una completa agenda de reformas que modifique las estructuras económicas del país, será la tarea prioritaria de un nuevo proyecto político comprometido con el bienestar. Crecer más, y hacerlo sin desequilibrios, nos permitirá mejorar las expectativas de futuro, generar confianza e impulsar un ciclo virtuoso de crecimiento y empleo. Esto es lo que necesitan los españoles, sobre todo la generación de jóvenes que hoy están expulsados del mercado de trabajo.
Tras esa música celestial con la que el Pepe consiguió encandilar a 10.830.693 electores en los últimos comicios, una cifra superior a la de los que serían sus votantes naturales, los conservadores enseñan por fin la patita de animal depredador. Mariano Rajoy, un señor de provincias que ha cobrado una súbita afición a viajar al extranjero y al que todavía no se le ha visto dar la cara en la España que socialmente se desangra, confesaba sin pudor —en fluenty Spanish— a un ministro finlandés que: “La reforma laboral me va a costar una huelga general“.
Esta afirmación que el presidente español hizo en Bruselas —sin ser consciente de que las cámaras de televisión estaban grabando sus palabras— demuestra que la reforma que el Pepe se trae entre manos no va a favorecer precisamente a los trabajadores. Sino que, en todo caso, va a deteriorar aún más las condiciones de trabajo, en línea con la famosa teoría del puercoespín que preconiza la FAES, el laboratorio de ideas precarias presidido por el ex presidente José María Aznar.
Laboratorio que, dada la cercanía familiar, le debe enviar muestras gratuitas a la esposa de Aznar, Ana Botella, alcadesa de Madrid por rebote (el cinismo de esta derecha no tiene límites). Sin ir más lejos, Botella acaba de proponer que los servicios públicos sean atendidos por voluntarios. Lo que ha dado lugar a una campaña en Actuable para que ella misma predique con el ejemplo. Porque siendo, como es, una Botella llena de dinero a rebosar gracias a sus gananciales en Famaztella, bien podría desempeñar el cargo gratis et amore, en lugar de presentarse como una Botella medio vacía de ideas lúcidas, democráticas y socialmente decorosas.
Ese poder absoluto que una mayoría electoral —que no del electorado— otorgó al Pepe ha sumido a los dirigentes populares en un estado de creciente ebriedad. Hasta el punto de que ese señor de provincias, partidario de un gobierno como Dios manda y amante del buen vino como español de bien, debía haberse pasado con el moyate. Sólo así se explica esa chulería con que afirma que la reforma laboral “me va a costar una huelga”. A Mariano, la huelga no le va a costar nada. Porque las huelgas, que no se hacen por placer o deporte, quienes las pagan de su propio bolsillo son los propios huelguistas, que han de asumir los descuentos en sus nóminas.
http://carnetdeparo.blogspot.com/
Se requieren cambios más profundos en la socialdemocracia que los que se están proponiendo
Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España
Aunque parezca difícil es importante recordar que hace aproximadamente doce años la socialdemocracia gobernaba en la mayoría de los países de la Unión Europea de los Quince (el grupo de países más desarrollados económicamente de la Unión Europea) y dentro de los países de la Eurozona. Hoy apenas existen gobiernos socialdemócratas en la UE-15 y en la Eurozona.
Mucho se ha escrito sobre las causas de este hecho. Pero todo indica que una de las causas más importantes de este declive fue la adopción por parte de tales gobiernos socialdemócratas de políticas de claro corte neoliberal que incluían políticas de austeridad de gasto público (incluyendo gasto público social), políticas fiscales regresivas (reducción de impuestos y aumento de su regresividad), desregulación de los mercados financieros (facilitando la especulación) y laborales (facilitando el despido) y otras intervenciones, que fueron todas ellas altamente impopulares entre sus bases electorales. La evidencia de ello es robusta y no da lugar a dudas. La captación de los equipos económicos de los gobiernos socialdemócratas por parte del pensamiento neoliberal fue una causa determinante de su declive político, declive que se mostró, no sólo en un descenso muy marcado de su apoyo electoral, sino también en una reducción muy significativa del número de militantes y simpatizantes de tales partidos. El desencanto de las bases de los partidos socialdemócratas hacia tales políticas y hacia los dirigentes que las llevaban a cabo, alcanzó unas dimensiones nunca vistas antes en su historia.
Su caída electoral en picado fue la causa de que las derechas recuperaran el poder. Una vez en el gobierno, estos partidos conservadores y liberales (en realidad neoliberales) han extendido todavía más estas políticas que han profundizado la recesión, aprovechándose de ésta para poder conseguir lo que siempre desearon, es decir, el debilitamiento del mundo del trabajo y del Estado del Bienestar. La gran impopularidad de tales políticas ha aumentado las posibilidades de que los partidos socialdemócratas puedan recuperar el poder político y gobernar de nuevo.
Lo auténticamente preocupante, sin embargo, es que la gran mayoría de tales partidos no han hecho los cambios necesarios en sus políticas económicas, sociales y fiscales (ni tampoco en su personal directivo) que puedan abrir un capítulo nuevo de esperanza para poder salir de lo que va en vía de convertirse en la II Gran Depresión. Tales partidos no han roto con el pensamiento neoliberal que continúa dominando las mayores instituciones que gobiernan la UE-15 y la Eurozona, ni tampoco han presentado una alternativa, claramente expansionista, que permita resolver la situación económica y social de la Unión Europea. Como bien escribe George Irvin, profesor de Economía de la Universidad de Londres, en su último artículo “Have Social Democrats Surrendered?” en (Social Europe Journal), es enormemente decepcionante ver el continuismo entre la “nueva” y la “anterior” socialdemocracia. El supuestamente nuevo PD italiano, el Partido Demócrata de izquierdas (continuador del que fue en su día poderoso Partido Comunista italiano) apoya las políticas neoliberales del mal llamado “gobierno tecnócrata” del Sr. Monti (un banquero ultraliberal). El candidato socialista francés, François Hollande, hace gala de su rectitud fiscal como manera de mantener su credibilidad (entendiendo credibilidad como austeridad). Ed Balls, el portavoz de temas económicos del Partido Laborista, indica que el futuro gobierno laborista mantendrá los recortes del Sr. David Cameron, en caso de que gane las próximas elecciones. Los dos candidatos a la Secretaría General del Partido socialdemócrata español no han hecho ni críticas de las políticas económicas neoliberales del gobierno Zapatero (del cual formaron parte), ni han hecho propuestas claramente expansivas de gasto público para crear empleo, remarcando, en cambio, que los recortes debieran ser menos acentuados (recortes que inició el gobierno Zapatero) de los que realiza el gobierno conservador-neoliberal del PP y la reducción del déficit público debería ser más lenta que lo programado, pero, por lo demás, no hay ninguna apuesta por una gran inversión y aumento notable del gasto público.
Como indica George Irvin, no ha habido un cambio suficiente en la socialdemocracia europea que permita albergar esperanzas para el futuro. Después de todo no es tan difícil ver qué es lo que debiera hacerse en estos momentos de crisis. Es necesaria una inversión masiva en creación de empleo, como ocurrió con el New Deal en EEUU a principios del siglo XX o en los años cuarenta y cincuenta en Europa, en la reconstrucción que siguió a la II guerra Mundial, facilitada por el Plan Marshall. La socialdemocracia europea, por mucho que diga lo contrario, todavía no considera que el mayor problema económico en la UE sea el desempleo y la escasa capacidad adquisitiva de la población, en lugar de la deuda y el déficit público. Parecen no ser conscientes de que estos últimos se resolverán cuando se resuelva el primero, no al revés, como la sabiduría convencional neoliberal predica.
¿Es posible el New Deal en la Unión Europea y en España?
La respuesta a esta pregunta es un rotundo sí. La Unión Europea tiene los recursos para hacer esta expansión masiva del gasto público con el objetivo de crear empleo en los sectores deficitarios que van desde el Estado del Bienestar a los sectores energéticos y economía alternativa. (Por cierto, la crítica a la socialdemocracia podría también aplicarse a la mayoría de los partidos verdes mayoritarios que no han hecho propuestas de inversión pública masiva a nivel europeo). En realidad, la gran paradoja es que, a pesar del aumento de la productividad que ha estado ocurriendo en todos los países de la UE-15, las rentas del trabajo han disminuido como porcentaje de la renta nacional, y los ingresos al Estado también han estado bajando en la gran mayoría de países de la Eurozona y de la UE-15, incluyendo España. Las rentas del capital, sin embargo, han subido enormemente. Esta realidad, ampliamente documentada en muchos escritos (véase el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, de Juan Torres, Alberto Garzón y Vicenç Navarro), muestra que sí que hay recursos. El problema es que están mal distribuidos, con excesiva concentración de las rentas en los sectores más pudientes de la sociedad. Y ahí está la raíz del problema, tanto en la UE como en España. No puede haber una inversión masiva encaminada a estimular la economía sin una reforma fiscal redistributiva de gran calado que permita un aumento muy notable de la inversión pública. Tal como he señalado en otro artículo (“El abandono de las políticas redistributivas por las izquierdas gobernantes”. Sistema Digital. 06.01.12), el abandono de las políticas redistributivas por parte de la socialdemocracia (y de los partidos verdes) ha llevado a la crisis actual. A no ser que cambien y recuperen su compromiso con la redistribución, no habrá salida de la crisis. El principio de “a cada uno según su necesidad, de cada uno según su habilidad y capacidad” es tan relevante ahora como en la historia de tal movimiento.
La mala distribución de los recursos ha significado un enorme empobrecimiento del Estado. El fraude fiscal, predominantemente de las rentas superiores, ha alcanzado unos niveles sin precedentes, tanto en la UE como en España. Las cifras estimadas a nivel de la UE consideran que el fraude fiscal representa como promedio el 13% del PIB de la Unión Europea, porcentaje que aumenta mucho más en los países de la periferia. En España es un 23%. Y hay que repetir que este fraude se concentra sobre todo en las rentas superiores, tal como el caso español muestra claramente. Según los técnicos de la Agencia Tributaria del Estado español, el 72% de todo el fraude fiscal en España lo realizan las grandes fortunas, las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (que representan un 0,01% de todas las empresas) y la banca. Este 72% representa 64.000 millones de euros, cantidad equivalente a todos los recortes que está realizando el Estado español. ¿Se atreverán los partidos socialdemócratas a enfrentarse con los grandes evasores fiscales? La experiencia hasta ahora ha sido deprimente.
Artículo publicado en El Plural.
www.vnavarro.org
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“Si no hay respuesta social ni política, los mercados financieros se crecen”
Entrevista a Carlos Berzosa – Diario Información
Pocos conocen tanto como él las causas de la crisis y, aunque reconoce que no hay soluciones sencillas, Carlos Berzosa mantiene la esperanza de que una reacción de la sociedad provoque un cambio en un sistema que, afirma, “nos tiene a todos atrapados”.
¿Realmente hay alternativas al capitalismo financiero?
Siempre hay, pero no las que se están poniendo en marcha. Primero hay que ver quién provocó la crisis. Las causas fueron los excesos financieros y en España la burbuja inmobiliaria. No se han tomado medidas para volver a dar créditos y sin créditos la economía no funciona. Además hay miles de viviendas sin vender. Ahora se hacen frente más a los efectos de la crisis que a las causas. Es como dar una aspirina a un enfermo y no ver por qué enfermó.
¿La única solución ahora a la crisis es el ajuste económico?
Eso es que es peor. El ajuste lleva a una recesión. Si no se crece no pagamos la deuda y si reduces el déficit, no creces. Así Japón estuvo 10 años… Podemos llegar a una situación muy crítica. Ahora no hay inversión privada. Si el sector público también recorta y bajan los sueldos y encima no hay confianza, la gente no consume.
Zapatero intentó invertir y crear empleo con el Plan E y no funcionó…
No, no funcionó, pero fue porque creía que la crisis iba a ser más corta y menos grave y además el dinero no se utilizó de forma adecuada. Se usó para salir en la foto.
¿Y cómo se sale de este círculo vicioso?
El problema es que la UE ha demostrado sus flaquezas. No hay instituciones fuertes ni líderes fuertes. No hay mecanismos de respuesta conjuntos.
¿Rajoy tiene alguna capacidad de maniobra?
Muy poca, sobre todo porque la economía española tiene poca capacidad de influencia en la economía mundial. Lo mismo le pasó a Zapatero. Sí podría aplicar un sistema fiscal más progresivo, aunque si no lo hizo Zapatero, menos lo va a hacer Rajoy. Que paguen más los ricos. Muchas empresas siguen ganando un montón mientras a los demás nos han reducido los sueldos. Y en cuanto a las viviendas que hay sin vender, a lo mejor hay que crear un fondo público para que la gente acceda a las viviendas en alquiler.
Entonces ¿cómo vamos a salir de la crisis?
De la crisis sólo se sale si es a nivel mundial. Hay que ir a la tasa Tobin, una tasa de transacciones financieras que ahora se está reivindicando, hay que acabar con los paraísos fiscales, hay que regular a los bancos que nos han llevado a esto y que no sea el libre mercado el que lo regule todo.
En uno de sus artículos alerta del fin del estado del bienestar
No sé si su fin, pero si sigue habiendo recortes en sanidad, educación, recortes en la ley de dependencia, en investigación, puede que quede tan malherido que ya no sea lo que era y al final acabemos recurriendo a la privada y dejando a lo público como si fuera de beneficencia.
De momento vamos aguantando, pero ¿cuánto puede aguantar una sociedad con más de un 20% de parados?
En España hay un colchón que es el familiar pero eso al final se acaba aunque en general estamos aletargados. Tenemos una sociedad desarticulada sin capacidad de respuesta, pero nunca se sabe. Nadie esperaba lo de la primavera árabe ni lo del 15M.
¿Sirven de algo movimientos como el 15 M?
Yo creo que siempre sirven. A veces con estos movimientos se consiguen muchas libertades y derechos. Yo vengo de una época de dictadura y luchando se han logrado muchas cosas. Las protestas van calando.
¿Cuándo cree que empezará a mejorar la situación?
Ya veremos. Depende en gran medida de si hay respuesta social y política. Si no la hay, los mercados financieros se crecen. Hay que salir a la calle pero para hacer propuestas progresistas. El problema del capitalismo es que nos tiene cogidos a todos con la hipoteca, con los gastos… y no hay protección social suficiente. La protección se acaba y te quedas a la intemperie. Las posibilidades de éxito del capitalismo estriban en que la gente tenga miedo. La inseguridad en el trabajo es lo que hace a la gente ser dócil. Con todo, no hay que ser pesimista. Como decía Gramsci, el gran filósofo italiano, hay que ser pesimista en la inteligencia pero optimista en la voluntad. Yo confío en que la gente, antes o después, reaccione.
Entrevista realizada por Isabel Vicente.
Carlos Berzosa es miembro del Consejo Científico de ATTAC España
Los juegos del hambre
Gustavo Duch – Consejo Científico de ATTAC España
Por el trabajo de organizaciones como GRAIN hemos sabido, pues se ha difundido ampliamente, del último y más chic bocado de la glotonería de la agroindustria y el capital financiero: la compra de millones de hectáreas de tierra fértil en países del Sur para dedicarla a productos de exportación como los agrocombustibles. En países ya desnudados por tantos atropellos acumulados.
Este fenómeno de acaparamiento de tierras, presenta ahora su cara más dramática. Como denuncia la organización Human Rights Watch, recientemente el Gobierno de Etiopía ha obligado a 70,000 indígenas de la región de Gambella a dejar sus tierras, que han sido adquiridas para destinarlas a dichos cultivos comerciales. 70.000 almas reasentadas en lugares carentes de agua, e imposible acceso a alimentos y sanidad.
Son los nuevos campos de concentración del casino financiero. Es el hambre del s.XXI, es un hambre ‘made in Goldman Sachs’, ajena a sequías o malas cosechas pues nada hay que cosechar.
Artículo publicado en El País.
http://gustavoduch.wordpress.com/
El desastre de la austeridad
Paul Krugman – El País
La semana pasada, el Instituto Nacional de Investigación Económica y Social, una fundación británica, publicó un gráfico alarmante que comparaba la depresión actual con recesiones y recuperaciones anteriores. Resulta que según un indicador importante -los cambios en el Producto Interior Bruto (PIB) desde que empezó la recesión- a Reino Unido le está yendo peor esta vez de lo que le fue durante la Gran Depresión. Tras cuatro años de depresión, el PIB británico había vuelto a alcanzar su máximo anterior; cuatro años después de que empezara la Gran Recesión, Reino Unido no está ni mucho menos cerca de recuperar el terreno perdido.
Reino Unido tampoco es la única. A Italia también le está yendo peor que durante la década de 1930, y con España dirigiéndose claramente hacia una doble recesión, tenemos a tres de las cinco grandes economías europeas como miembros del club de los “peores que”. Sí, existen algunas salvedades y complicaciones, pero esto constituye, no obstante, un asombroso fracaso de la política.
Y es un fracaso, concretamente, de la doctrina de austeridad que ha predominado en el debate político de las élites tanto en Europa como, en gran medida, en Estados Unidos durante los dos últimos años.
Y bien, en cuanto a esas salvedades: por una parte, el paro en Reino Unido era mucho más elevado en la década de 1930 de lo que lo es ahora, porque la economía británica estaba deprimida -principalmente por culpa de un regreso desacertado al patrón oro- incluso antes de que estallara la depresión. Y por otra parte, Reino Unido sufrió una depresión muy llevadera en comparación con la de Estados Unidos.
Incluso así, superar el historial de la década de 1930 no debería ser un reto difícil. ¿Acaso no hemos aprendido muchas cosas sobra la gestión económica a lo largo de los 80 últimos años? Sí, así ha sido, pero en Reino Unido y en otros lugares, la élite política decidió tirar por la ventana los conocimientos obtenidos a duras penas y confiar en cambio en ilusiones que le convinieran desde un punto de vista ideológico.
Se creía que Reino Unido, en concreto, era un modelo de “austeridad expansionista”, la idea de que, en vez de aumentar el gasto del Gobierno para luchar contra las recesiones, hay que recortarlo, y que esto induciría un crecimiento económico más rápido. “Los que sostienen que ocuparse de nuestro déficit y fomentar el crecimiento son de alguna manera alternativas se equivocan”, declaraba David Cameron, el primer ministro británico. “No puedes aplazar lo primero para impulsar lo segundo”.
¿Cómo podía prosperar la economía cuando el desempleo ya era elevado y las políticas del Gobierno estaban reduciendo directamente el empleo más todavía? ¡La confianza! “Creo firmemente”, manifestaba Jean-Claude Trichet -que por aquel entonces era el presidente del Banco Central Europeo y un firme partidario de la doctrina de la austeridad expansionista- “que, en la coyuntura actual, las políticas que impulsen la confianza acelerarán la recuperación económica en vez de obstaculizarla, porque la confianza es el factor clave hoy en día”.
Semejantes invocaciones al hada de la confianza nunca fueron plausibles; los investigadores del Fondo Monetario Internacional y de otras instituciones desacreditaron rápidamente la supuesta prueba de que los recortes en el gasto crean empleo. Sin embargo, la gente influyente a ambos lados del Atlántico colmó de elogios a los profetas de la austeridad, y a Cameron en especial, porque la doctrina de la austeridad expansionista encajaba con sus programas ideológicos.
Por tanto, en octubre de 2010, David Broder, quien prácticamente encarnaba la opinión común, alabó a Cameron por su audacia, y en concreto por “no hacer caso de las advertencias de los economistas de que una medicina repentina y fuerte podría frenar en seco la recuperación económica y volver a sumir al país en la recesión”. Más tarde, instó al presidente Barack Obama a “hacer una cameronada” y llevar a cabo “una reducción drástica del Estado de bienestar ya mismo”.
Sin embargo, por extraño que parezca, esas advertencias de los economistas resultaron ser totalmente acertadas. Y tenemos bastante suerte de que Obama no hiciera, de hecho, una cameronada.
Lo que no quiere decir que todo vaya bien en la política estadounidense. Es cierto que el Gobierno ha evitado una austeridad total, pero los gobiernos estatales y locales, que deben tener unos presupuestos más o menos equilibrados, han recortado el gasto y el empleo a medida que se acababa la ayuda federal, y eso ha sido un lastre importante para el conjunto de la economía. Sin esos recortes del gasto, ya podríamos haber estado en la senda del crecimiento autosostenible; tal y como están las cosas, la recuperación pende de un hilo.
Y puede que el continente europeo, donde las políticas de austeridad están teniendo el mismo efecto que en Reino Unido y donde muchos indicios apuntan a una recesión este año, nos lleve por mal camino.
Lo más exasperante de esta tragedia es que era totalmente innecesaria. Hace un siglo, cualquier economista -o, de hecho, cualquier estudiante universitario que hubiese leído el libro de texto Economía, de Paul Samuelson- les podría haber dicho que la austeridad frente a una depresión era una idea muy mala. Pero los que elaboran las políticas, los expertos y, siento decirlo, muchos economistas decidieron, en gran parte por razones políticas, olvidar lo que solían saber. Y millones de trabajadores están pagando el precio de su amnesia deliberada.
Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de 2008.
Traducción de News Clips.
Fuente:© 2012 New York Times News Service.
Raventós: «En esta época de crisis es más necesaria que nunca una renta básica universal»
Juanjo Basterra - Gara
Daniel Raventós (Barcelona, 1958) preside la Red de Renta Básica, integrada en la International Board del Basic Income Earth Network (BIEN). Doctor en Economía y profesor titular de Economía y Empresa en la Facultad de Económicas de la Universidad de Barcelona, ha pasado estos días por Bilbo para, entre otras cosas, presentar en Euskal Herria el libro «La renta básica en la era de las grandes desigualdades», de la editorial Montesinos Ensayo, elaborado junto con David Casassas y con la colaboración de otros autores y defensores de la renta básica.
La Red de Renta Básica cumple once años en febrero, ¿qué ha pretendido con el nuevo libro?
Como asociación cumplimos once años. El nuevo libro es una puesta a punto de la renta básica en la actualidad, teniendo en cuenta que la situación económica y social ha cambiado desde hace casi cuatro años.
Hablamos de la era de las grandes desigualdades, porque justamente la crisis ha acrecentado más las desigualdades entre una minoría ultra-rica y la inmensa mayoría de la población empobrecida. Tocamos la crisis y hablamos del incremento de la incidencia de las enfermedades mentales. Organismos internacionales ponen en evidencia ese aumento debido a la depresión. Hay más suicidios, Grecia es un ejemplo.
¿En un escenario de crisis es posible poner en marcha la renta básica universal, cuando en la época de bonanza no se quiso hacer nada desde las administraciones?
Es verdad. Políticamente, para los aires que corren, la renta básica es más difícil de poner en práctica, pero es precisamente por eso más necesaria. La situación económica y, por tanto, social que está provocando la crisis está llevando a muchísima gente a la pobreza y a la miseria.
Mucha gente no pensaba hace dos o tres años que iba a sufrir el paro o la pobreza, pero ahora son sujetos o clientes, si se quiere, de Cáritas, por decirlo de alguna forma. Es ir más contra la corriente, en lo político, pero desde el punto de vista social es más necesario. Otra cosa es que las medidas que se están adoptando en materia económica nos están hundiendo más. En el libro, el mexicano Pablo Yanes y yo, entre otros, una de las cosas que escribimos es que la renta básica generaría un incremento de la demanda y sería una medida no procíclica, mejoraría la actividad económica, sin duda.
¿La propuesta de renta básica universal tiene un apoyo creciente en estos once años?
Si nos retrotraemos a 2001 no podemos hablar de una línea ascendente. En los 4 o 5 años iniciales había más movimiento. En 2003 o 2004 se discutió en el Parlament de Catalunya. Ya dijimos entonces que no nos podíamos animar demasiado, porque sabemos lo que ocurre con las modas.
El PSOE en la oposición veía con simpatía la propuesta, pero llegó al Gobierno, y se olvidó. Creo que el apoyo a esta iniciativa ha sufrido un diente de sierra, pero es algo natural. No obstante, creo que es necesaria, más en esta época de crisis.
En el Congreso español se creó una subcomisión, pero no hizo nada…
Es así. Se aprobó por unanimidad. Digo unanimidad, porque la derecha vasca, catalana y española sabían que salía por mayoría del resto. La apoyaron para que en la fase de discusión poder desmontarla y trasladar la idea de irracionalidad de la misma. Estalló la crisis y nadie puso en marcha esa subcomisión que se creó hace tres o cuatro años.
¿Generó expectación?
Sí, fue una lástima. En ese tipo de encuentros se pueden pedir datos, estudios y podríamos haber obtenido muestras representativas de las declaraciones de IRPF para poder estudiar la extensión de la renta básica. En Catalunya lo hicimos, tras analizar 200.000 declaraciones de la renta, una por una.
¿Se demostró que era factible esa medida?
Así es. Al principio nos quedamos extrañados. Hicimos un estudio profundo en el se concluía que servía para financiar una renta básica de 5.400 euros anuales para los adultos y 2.700 euros anuales para los menores de 18 años. Esa cantidad era similar al salario mínimo interprofesional (SMI) en 12 pagas, no en 14. Los recursos se conseguían mediante la reforma del IRPF y las asignaciones monetarias desaparecían, no las de Seguridad Social y de la Enseñanza pública. Colocamos el tipo marginal del IRPF en el 49%.
No era descabellado. En Estados Unidos hace 30 años los más ricos pagaban hasta el 85% en impuestos. Si actualmente alguien lo propone en la UE casi va a la cárcel. Estados Unidos nunca había conocido una etapa de tanta prosperidad. Las desigualdades no eran tan bestias como en este momento.
¿Qué hace falta para conseguir poner en marcha la renta básica universal?
Dos cosas, que organizaciones nuevas como Bildu y movimientos como el 15-M, que ha tenido su importancia para remover alguna conciencia, se interesen y apoyen su puesta en marcha. En el último simposio de la renta básica que celebramos en Barcelona en noviembre pasado participó el diputado foral de Bildu de Gipuzkoa, Ander Rodríguez, y también representantes del 15-M. Estuvieron en el debate. No tenemos la misma concepción de renta básica, pero sí muy parecida.
¿A qué se refiere?
La idea esta de garantizar la existencia material a toda la ciudadanía, dada la situación social actual, al menos entre personas con sensibilidad social, va calando, lo mismo que la idea de que uno no puede ser libre si no tiene la existencia material garantizada. Por eso mismo, un pobre no puede ser libre. Esta concepción va calando y creo que seguirá tomando fuerza, más en esta crisis.
¿Si hubiera estado en marcha, el efecto de la crisis en la población hubiera sido menor?
Por supuesto, como mínimo hubiera sido, al menos, para los sectores más vulnerables un auténtico colchón, porque tendrían la existencia material garantizada. No eludo las críticas que genera una renta universal a cada persona por el hecho de serlo. Por ejemplo, en mi Facultad de Economía y Empresa en la Universidad de Barcelona muchos de mis colegas dicen de la renta básica que serviría para mantener a parásitos. O que la gente no trabajaría asalariadamente, cuando estudios empíricos existentes invitan a utilizar esas medidas por lo contrario.
Otra crítica, que se utilizó mucho, es ¿cómo se le va a entregar la misma cantidad al hijo del presidente del BBVA, por ejemplo, que al de un obrero o un parado? ¿Qué opina?
La confusión está en pensar que todo el mundo recibe la renta básica sin tocar nada. El presidente del BBVA, o su hijo, debería pagar muchísimo más en materia de impuestos. Claro. Se puede resumir en que la renta básica la recibe todo el mundo, pero no todo el mundo gana. Los pobres ganan, los ricos pierden. En realidad, la renta básica financiada con una reforma del IRPF, entre otras cosas, sería una gran redistribución de la renta. Por supuesto, los ricos seguirían siendo ricos, a falta de otras medidas, pero las diferencias de renta entre la población serían diferentes.
En Alaska existe algo parecido a la renta básica ¿verdad?
En Alaska cuentan con una renta básica desde hace 30 años, financiada de una manera especial con el petróleo y otras medidas. Desde mi punto de vista, la iniciativa de Alaska no es exacto a lo que proponemos, pero sí ha conseguido que la distribución de la renta de Alaska haya sido muy diferente a los restantes 49 estados de la unión, de Estados Unidos.
Los resultados son tan positivos que nadie se atreve a pedir que la renta básica se suprima. Un profesor universitario me decía que si alguien dice lo contrario, tendría que salir huyendo por el estrecho de Bering. En México DF pasa algo parecido con una pensión básica para los mayores de 68 años. La derecha se opuso hace ocho años, pero los resultados han sido tan positivos que ya nadie se atreve a retirarla. Sin duda, la renta básica permitiría un poder de negociación en distintos órdenes de la vida.
Daniel Raventós es miembro del Consejo Científico de ATTAC España
Raventós: «En esta época de crisis es más necesaria que nunca una renta básica universal»
Juanjo Basterra - Gara
Daniel Raventós (Barcelona, 1958) preside la Red de Renta Básica, integrada en la International Board del Basic Income Earth Network (BIEN). Doctor en Economía y profesor titular de Economía y Empresa en la Facultad de Económicas de la Universidad de Barcelona, ha pasado estos días por Bilbo para, entre otras cosas, presentar en Euskal Herria el libro «La renta básica en la era de las grandes desigualdades», de la editorial Montesinos Ensayo, elaborado junto con David Casassas y con la colaboración de otros autores y defensores de la renta básica.
La Red de Renta Básica cumple once años en febrero, ¿qué ha pretendido con el nuevo libro?
Como asociación cumplimos once años. El nuevo libro es una puesta a punto de la renta básica en la actualidad, teniendo en cuenta que la situación económica y social ha cambiado desde hace casi cuatro años.
Hablamos de la era de las grandes desigualdades, porque justamente la crisis ha acrecentado más las desigualdades entre una minoría ultra-rica y la inmensa mayoría de la población empobrecida. Tocamos la crisis y hablamos del incremento de la incidencia de las enfermedades mentales. Organismos internacionales ponen en evidencia ese aumento debido a la depresión. Hay más suicidios, Grecia es un ejemplo.
¿En un escenario de crisis es posible poner en marcha la renta básica universal, cuando en la época de bonanza no se quiso hacer nada desde las administraciones?
Es verdad. Políticamente, para los aires que corren, la renta básica es más difícil de poner en práctica, pero es precisamente por eso más necesaria. La situación económica y, por tanto, social que está provocando la crisis está llevando a muchísima gente a la pobreza y a la miseria.
Mucha gente no pensaba hace dos o tres años que iba a sufrir el paro o la pobreza, pero ahora son sujetos o clientes, si se quiere, de Cáritas, por decirlo de alguna forma. Es ir más contra la corriente, en lo político, pero desde el punto de vista social es más necesario. Otra cosa es que las medidas que se están adoptando en materia económica nos están hundiendo más. En el libro, el mexicano Pablo Yanes y yo, entre otros, una de las cosas que escribimos es que la renta básica generaría un incremento de la demanda y sería una medida no procíclica, mejoraría la actividad económica, sin duda.
¿La propuesta de renta básica universal tiene un apoyo creciente en estos once años?
Si nos retrotraemos a 2001 no podemos hablar de una línea ascendente. En los 4 o 5 años iniciales había más movimiento. En 2003 o 2004 se discutió en el Parlament de Catalunya. Ya dijimos entonces que no nos podíamos animar demasiado, porque sabemos lo que ocurre con las modas.
El PSOE en la oposición veía con simpatía la propuesta, pero llegó al Gobierno, y se olvidó. Creo que el apoyo a esta iniciativa ha sufrido un diente de sierra, pero es algo natural. No obstante, creo que es necesaria, más en esta época de crisis.
En el Congreso español se creó una subcomisión, pero no hizo nada…
Es así. Se aprobó por unanimidad. Digo unanimidad, porque la derecha vasca, catalana y española sabían que salía por mayoría del resto. La apoyaron para que en la fase de discusión poder desmontarla y trasladar la idea de irracionalidad de la misma. Estalló la crisis y nadie puso en marcha esa subcomisión que se creó hace tres o cuatro años.
¿Generó expectación?
Sí, fue una lástima. En ese tipo de encuentros se pueden pedir datos, estudios y podríamos haber obtenido muestras representativas de las declaraciones de IRPF para poder estudiar la extensión de la renta básica. En Catalunya lo hicimos, tras analizar 200.000 declaraciones de la renta, una por una.
¿Se demostró que era factible esa medida?
Así es. Al principio nos quedamos extrañados. Hicimos un estudio profundo en el se concluía que servía para financiar una renta básica de 5.400 euros anuales para los adultos y 2.700 euros anuales para los menores de 18 años. Esa cantidad era similar al salario mínimo interprofesional (SMI) en 12 pagas, no en 14. Los recursos se conseguían mediante la reforma del IRPF y las asignaciones monetarias desaparecían, no las de Seguridad Social y de la Enseñanza pública. Colocamos el tipo marginal del IRPF en el 49%.
No era descabellado. En Estados Unidos hace 30 años los más ricos pagaban hasta el 85% en impuestos. Si actualmente alguien lo propone en la UE casi va a la cárcel. Estados Unidos nunca había conocido una etapa de tanta prosperidad. Las desigualdades no eran tan bestias como en este momento.
¿Qué hace falta para conseguir poner en marcha la renta básica universal?
Dos cosas, que organizaciones nuevas como Bildu y movimientos como el 15-M, que ha tenido su importancia para remover alguna conciencia, se interesen y apoyen su puesta en marcha. En el último simposio de la renta básica que celebramos en Barcelona en noviembre pasado participó el diputado foral de Bildu de Gipuzkoa, Ander Rodríguez, y también representantes del 15-M. Estuvieron en el debate. No tenemos la misma concepción de renta básica, pero sí muy parecida.
¿A qué se refiere?
La idea esta de garantizar la existencia material a toda la ciudadanía, dada la situación social actual, al menos entre personas con sensibilidad social, va calando, lo mismo que la idea de que uno no puede ser libre si no tiene la existencia material garantizada. Por eso mismo, un pobre no puede ser libre. Esta concepción va calando y creo que seguirá tomando fuerza, más en esta crisis.
¿Si hubiera estado en marcha, el efecto de la crisis en la población hubiera sido menor?
Por supuesto, como mínimo hubiera sido, al menos, para los sectores más vulnerables un auténtico colchón, porque tendrían la existencia material garantizada. No eludo las críticas que genera una renta universal a cada persona por el hecho de serlo. Por ejemplo, en mi Facultad de Economía y Empresa en la Universidad de Barcelona muchos de mis colegas dicen de la renta básica que serviría para mantener a parásitos. O que la gente no trabajaría asalariadamente, cuando estudios empíricos existentes invitan a utilizar esas medidas por lo contrario.
Otra crítica, que se utilizó mucho, es ¿cómo se le va a entregar la misma cantidad al hijo del presidente del BBVA, por ejemplo, que al de un obrero o un parado? ¿Qué opina?
La confusión está en pensar que todo el mundo recibe la renta básica sin tocar nada. El presidente del BBVA, o su hijo, debería pagar muchísimo más en materia de impuestos. Claro. Se puede resumir en que la renta básica la recibe todo el mundo, pero no todo el mundo gana. Los pobres ganan, los ricos pierden. En realidad, la renta básica financiada con una reforma del IRPF, entre otras cosas, sería una gran redistribución de la renta. Por supuesto, los ricos seguirían siendo ricos, a falta de otras medidas, pero las diferencias de renta entre la población serían diferentes.
En Alaska existe algo parecido a la renta básica ¿verdad?
En Alaska cuentan con una renta básica desde hace 30 años, financiada de una manera especial con el petróleo y otras medidas. Desde mi punto de vista, la iniciativa de Alaska no es exacto a lo que proponemos, pero sí ha conseguido que la distribución de la renta de Alaska haya sido muy diferente a los restantes 49 estados de la unión, de Estados Unidos.
Los resultados son tan positivos que nadie se atreve a pedir que la renta básica se suprima. Un profesor universitario me decía que si alguien dice lo contrario, tendría que salir huyendo por el estrecho de Bering. En México DF pasa algo parecido con una pensión básica para los mayores de 68 años. La derecha se opuso hace ocho años, pero los resultados han sido tan positivos que ya nadie se atreve a retirarla. Sin duda, la renta básica permitiría un poder de negociación en distintos órdenes de la vida.
Daniel Raventós es miembro del Consejo Científico de ATTAC España
Attac fordert Abschaffung der Münchner "Sicherheitskonferenz"
Auch Attac fordert die Abschaffung der militärisch geprägten Konferenz und ruft dazu auf, an den Protesten teilzunehmen und die Gegenveranstaltungen zu besuchen. Die so genannte Sicherheitskonferenz dient der Rechtfertigung von Angriffskriegen. Es geht um die Verfügungsgewalt über Rohstoffe, die Sicherung von Handelswegen und Machtinteressen. Wir betrachten die Sicherheitskonferenz nicht als Teil der Lösung, sondern als Teil des Problems.
Veranstaltungen gegen die Siko 2012
- 3.2. / 4.2.: 10. Internationale Münchner Friedenskonferenz, Veranstalter: DFG/VK Bayern u.v.a.
- 4.2. Großdemonstration in der Münchner Innenstadt, 13:00 Uhr, Stachus,
Veranstalter: Aktionsbündnis gegen die NATO-Sicherheitskonferenz
