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Justicia económica global
Updated: 4 hours 45 min ago

Los recortes del Gobierno en Dependencia y sus promesas en el Programa Electoral de 2011

Mon, 06/05/2013 - 09:00

Antonio Aramayona – ATTAC CHEG Aragón

El Gobierno ha enviado a Bruselas un nuevo pan de reformas, con un impacto en sanidad de 3.134 millones de euros en 2013. El Gobierno prevé además conseguir un ahorro de 339 millones más recortando en lo que queda de la Ley de Dependencia e incrementando la parte que le corresponde aportar al dependiente. Ciñéndome exclusivamente en lo que el Partido Popular prometía hacer en su Programa Electoral para las Elecciones Generales del 2011 sobre esta materia (puede consultarse en http://www.pp.es/actualidad-noticia/programa-electoral-pp_5741.html) , me limito a transcribir las páginas 121 y 122 de dicho Programa donde se habla de Atención a la Dependencia y personas dependientes. Con la simple lectura del texto, huelga cualquier comentario para dejar paso a la indignación.

“3.5. Más autonomía personal

DIAGNÓSTICO
La plena integración de las personas con discapacidad es una asignatura pendiente. La falta de coordinación entre el Estado y las comunidades autónomas en el diseño de una política transversal ha traído un reconocimiento desigual de los derechos de estas personas y sus familias, en función del territorio en el que vivan.
La estrategia de empleo para la discapacidad que se aprobó en 2008 no ha servido para crear empleo. Tampoco se ha proyectado una verdadera estrategia de inserción en todos los niveles. La oferta formativa no está adaptada a las necesidades reales de las personas con discapacidad y no atiende a la diversidad de realidades que implica.

OBJETIVOS
Promoveremos, en condiciones de igualdad, la plena integración social de las personas con discapacidad en todo el territorio nacional, combatiendo las situaciones de discriminación y garantizando sus derechos.
Fomentaremos una mejor coordinación entre todas las administraciones competentes.
Avanzaremos en la adaptación de la normativa interna a la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Diseñaremos una estrategia transversal de educación e inserción laboral de las personas con discapacidad como la mejor fórmula para su verdadera inclusión en la sociedad.
Impulsaremos una formación profesional adecuada a sus características, que facilite su autonomía.
Garantizaremos una atención adecuada a sus necesidades en los ámbitos sanitario, socio-sanitario y asistencial, y fomentaremos su autonomía personal.
Desarrollaremos programas especiales de apoyo a las familias y mantendremos un diálogo permanente con el movimiento asociativo de la discapacidad para conocer las necesidades reales de las personas con discapacidad.

MEDIDAS
Refundiremos la normativa de discapacidad para facilitar su conocimiento, aumentar la transparencia y reforzar la seguridad jurídica.
Avanzaremos en la adaptación de nuestra normativa a la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Impulsaremos itinerarios personalizados de inserción laboral para las personas con discapacidad desde los servicios públicos de empleo.
Impulsaremos la elaboración de un informe anual sobre balance y grado de inclusión socio-laboral de las personas con discapacidad.
Mejoraremos la fiscalidad de los patrimonios protegidos de personas con discapacidad.
Confeccionaremos una cuenta satélite de la discapacidad y atención a la dependencia en España para conocer su verdadera dimensión económica.
Garantizaremos el acceso de las personas con discapacidad al sistema educativo en todas las etapas. Reforzaremos los mecanismos que permitan su acceso a la educación infantil”.

La Utopía es posible

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El Diktat alemán

Mon, 06/05/2013 - 07:00

Boaventura de Sousa SantosPúblico.es

La reunión del 9 de abril entre el secretario del Tesoro norteamericano y el superministro alemán Wolfgang Schäuble demostró que el fundamentalismo neoliberal impera hoy más en Europa que en Estados Unidos. A la recomendación realizada por Jacob Lew en favor de que Europa atenúe el énfasis en la austeridad y promueva el crecimiento económico respondió secamente el ministro alemán que “en Europa nadie ve contradicción entre consolidación fiscal y crecimiento” y que “debemos abandonar este debate, según el cual hay que optar entre austeridad y crecimiento”.

Demostrar que existen alternativas al Diktat alemán del nacional-austeritarismo, y que éstas son políticamente viables, es el mayor desafío que hoy han de afrontar las sociedades europeas, la portuguesa incluida.

El desafío es común, aunque su concreción varíe de país a país. La historia europea muestra de manera muy trágica que no es un reto fácil. La razón alemana tiene un lastre de predestinación divina que el filósofo Fichte definió bien en 1807, cuando contrapuso lo alemán a lo extranjero de la siguiente manera: lo alemán es a lo extranjero lo mismo que el espíritu a la materia, como el bien es al mal.

De acuerdo con ello, cualquier transigencia es una señal de debilidad e inferioridad.

La propia ley tiene que ceder a la fuerza para que ésta no se debilite.

Cuando a comienzos de la primera Guerra Mundial, hace casi un siglo, Alemania invadió y destruyó Bélgica bajo el falso pretexto de defender a Francia, violó todos los tratados internacionales, dada la neutralidad de este pequeño país (las agresiones alemanas tienden históricamente a tomar como objetivo a los países más débiles). Sin ningún reparo, declaró el canciller alemán en el parlamento: “La ilegalidad que practicamos hemos de procurar repararla una vez conseguido el objetivo militar. Cuando se vive bajo amenaza y se lucha por un bien supremo, cada cual se gobierna como puede”.
Esta arrogancia no excluye una cierta magnanimidad, siempre que las víctimas se porten bien. La nota que la cancillería alemana envió a la belga el 2 de agosto de 1914 –un documento que pasará a la historia como un monumento a la mentira y a la felonía internacionales–contenía las condiciones 3 y 4, que rezaban así: “3. Si Bélgica observa una actitud benevolente, Alemania se compromete, de acuerdo con las autoridades del gobierno belga, a comprar al contado todo lo que sea necesario para sus tropas y a indemnizar por cualquiera de los daños causados en Bélgica por las tropas alemanas. 4. Si Bélgica se comporta de manera hostil con las tropas alemanas y si, especialmente, pone dificultades a su movimiento, Alemania quedará obligada, a pesar suyo, a considerar a Bélgica como enemigo”. Es decir, como diríamos hoy en día, si los belgas fueran buenos alumnos y se dejaran instrumentalizar por los intereses alemanes, su sacrificio, aunque injusto, recibiría una hipotética recompensa. En caso contrario, sufrirían sin piedad. Como sabemos, Bélgica, inspirada por el rey Alberto, decidió no ser buena alumna y pagó por ello un alto precio en destrucción y matanzas. Una agresión tan vil que fue conocida como la “violación de Bélgica”.

Ante esta superioridad über alles, humillar la arrogancia alemana siempre ha traído consigo mucha destrucción material y humana, tanto entre los pueblos víctimas de esa arrogancia como entre el pueblo alemán. Claro que la historia nunca se repite y Alemania es hoy un país sin poder militar y gobernado por una democracia vibrante. Pero tres hechos perturbadores obligan a los demás países europeos a tener en cuenta la historia. En primer lugar, es preocupante comprobar que el poder económico alemán se ha convertido en una fuente de ortodoxia europea que beneficia unilateralmente a Alemania, en contra de lo que quieren hacer creer. También en 1914, el gobierno imperial pretendía convencer a los belgas de que la invasión alemana de su país se hacía por su bien, “un deber imperioso de conservación”, y que “el gobierno alemán sentiría mucho que Bélgica considerara (la invasión) como un acto de hostilidad”, como está escrito en la infame declaración ya citada. En segundo lugar, resultan inquietantes las manifestaciones de prejuicio racial en relación a los países latinos, entre la opinión pública alemana. Hay que recordar al antropólogo racista alemán Ludwig Woltmann (1871-1907) que disconforme con la genialidad de algunos latinos (Dante, Da Vinci, Galileo, etc.) procuró germanizarlos. Se dice, por ejemplo, que escribió a Benedetto Croce para preguntarle si el gran Gianbattista Vico era alto y de ojos azules. Ante la respuesta negativa, no se desconcertó y replicó: “Sea como fuere, Vico procede evidentemente del alemán Wieck”. Todo esto parece ridículo hoy en día, pero viene a la memoria teniendo en cuenta sobre todo el tercer factor perturbador. Una encuesta realizada hace poco más de un año entre los alumnos de las escuelas secundarias alemanas (entre 14 y 16 años de edad) rebeló que un tercio no sabía quién era Hitler y que el 40 por cien estaba convencido de que los derechos humanos siempre han sido respetados por los gobiernos alemanes desde 1933.

Doctor en Sociología del Derecho por la Universidad de Yale y catedrático de Sociología en la Universidad de Coimbra

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La mala memoria de Fraü Merkel

Sun, 05/05/2013 - 18:00

Manuel Millera – Attac Navarra / Nafarroa

EL diario El País retiró hace poco un artículo de Juan Torres López, titulado Alemania contra Europa de su edición andaluza, porque, dijo, contenía informaciones inapropiadas. Del mismo modo, muchos tertulianos y medios han criticado el adjetivo nazi utilizado por algunos articulistas para referirse a la política económica de Alemania, entreviendo un recortado bigote en el labio superior de esta señora. La comparación, evidentemente, proviene de que la rubia teutona ha declarado la guerra al resto de Europa, sin tanques ni campos de concentración, pero igualmente cruenta.

Otros, como Josep Fontana, en El Periódico, han tildado al PP con el mismo adjetivo por la misma razón, hacer la guerra contra los pueblos del Estado español, mientras califican de terrorista o golpista a todo manifestante que se oponga a esta política antisocial, al que no dan otra respuesta que la represiva en grado superlativo, en un escrache gubernamental. Muchos jueces y el Tribunal Europeo han decretado que las hipotecas de este lado de los Pirineos son ilegales y abusivas y no han hecho caso. El pasado 12 de marzo, el Congreso de los Diputados votó en contra de una auditoría de la deuda en el Estado español. Esta medida, que nos permitiría saber cuánto debemos y a quién, fue bloqueada por el PPSOE y CiU: no quieren ni pensar en la posibilidad de que la ciudadanía decida a quién se paga y a quién no, qué parte de la deuda es legítima y cuál no. Simplemente, un chantaje.

Los días 9, 10 y 11 de abril se presentó el libro Crisis y deudocracia, editorial Virus, de W. Rügemer, en Madrid, Pamplona y Barcelona. Werner Rügemer, 1941 Amberg (Alemania), es doctor en filosofía, periodista, ensayista y un experto en temas relacionados con la actividad delictiva de bancos y empresas. En Pamplona se realizó en el marco del seminario Seguimos de crisis: De Argentina a Chipre (2001-2013): La deuda como mecanismo de chantaje político y saqueo económico en la sede de La Hormiga Atómica. La tesis del erudito alemán es similar: pagar la deuda no sólo no soluciona, sino que agrava mortalmente el problema. Pero hay otra circunstancia histórica, que no tocan los medios más importantes.

En efecto, el acuerdo de Londres de 27 febrero de 1953 permitió la anulación de gran parte de la deuda que Alemania contrajo por su ataque ilegal contra Europa. No sólo permitió que un país en ruinas derrotado en la 2ª Guerra Mundial, con su ciudadanía encogida por la culpa saliese del agujero, sino que se convirtiera tan sólo 60 años después en un intransigente gallito. Es decir, el milagro de cómo pasar de deudor a acreedor en un abrir y cerrar de cuentas. Pero el milagro no fue tal, sino consecuencia lógica de una política determinada por los EEUU y su Plan Marshall. La deuda reclamada a Alemania antes de la guerra eran 22.600 millones de marcos incluidos intereses. La deuda de la posguerra 16.200 millones. Estos montos se redujeron a 7.500 millones y 7.000 millones, respectivamente, lo que representó una reducción del 62,6%. En realidad, el artículo de Juan Torres fue retirado de la web de El País debido a presiones mediáticas y políticas alemanas. El establishment alemán no quiere que se hable del pasado relacionándolo con el presente. No les deja en buen lugar.

Si nos arriesgamos a hacer una comparación entre el tratamiento al que es sometida Grecia y el que se le reservó a Alemania después de la 2ª Guerra Mundial, las diferencias e injusticias son asombrosas. El diputado Alexis Tsipras de Syriza, lo explica perfectamente. En el caso de Alemania en relación con el Estado español, el tema es doblemente sangrante porque fue la ayuda de Hitler a Franco lo que decidió la balanza hacia el lado fascista en la Guerra Civil (36-39) como un laboratorio cómodo para engrasar la maquinaria. El Estado español nunca pidió indemnizaciones de guerra a Alemania. Gernika y las guillotinadas reformas sociales de la 2ª República dan sobrados motivos. ¿Cuánto valen 40 años de retraso?

Hoy el establishment alemán (los centros financieros y las grandes empresas dedicadas a la exportación junto a su instrumento político, bien representado por el Gobierno Merkel) domina el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Junto con el FMI, este establishment dicta e impone a los países periféricos de la Eurozona unas políticas públicas que están dañando el nivel de vida y bienestar de sus clases populares. El mismo monopolio que aupó al trono al frustrado pintor chillón.

Según Eric Toussaint, debemos negarnos a pagar la deuda ilegítima. Hay varios ejemplos que merecen ser recordados: Argentina, final de 2001, decide suspender el pago de gran parte de la deuda de 90 mil millones de dólares. Tiene 44 procesos abiertos con el BM, pero ha dejado de pedir prestado y el país sigue funcionando. En Ecuador, Correa pide una auditoría de la deuda en julio de 2007; en noviembre de 2008 suspende su pago, economizando 2,2 miles de millones y dejando de reconocer la competencia del BM. Están estudiando una nueva moneda. Islandia, en 2008 se negó a pagar la deuda que tenían sus bancos con otros británicos y holandeses. Ha ganado algún pleito internacional y sale de la crisis (léase estafa) mucho mejor que otros que han agachado la cabeza. Pero recordando que los ejemplos citados no son modelos, sino experiencias de las que sacar lecciones políticas. ¿Debería tomar rabos de pasa fraü Merkel para mejorar su memoria?

Dos orillas, la misma deuda. El último fin de semana de marzo, por la convocatoria del Foro Social Mundial en Túnez, tuvo lugar el primer encuentro de partidos mediterráneos contra la deuda, al que acudieron representantes de organizaciones políticas de trece países. Los países BRICS crean su propia agencia de calificación de riesgo. ¿Puede ser este el camino? Más una movilización unitaria, creciente y continua, claro.

Artículo publicado en noticias de Navarra

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Alternativas para una vida digna: reparto del trabajo

Sun, 05/05/2013 - 13:00



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Carmen Castro García – Consejo Científico de ATTAC España

El reparto del trabajo representa, hoy por hoy, una alternativa necesaria para la redistribución de los recursos y la riqueza desde otro paradigma, basado en la equidad de género y la solidaridad intergeneracional.

Es de puro sentido  común y por ello, precisamente, resulta fácilmente entendible. Si el trabajo remunerado no alcanza para todas las personas que están disponibles para el empleo, por qué  no modificar el criterio de reparto del mismo, reduciendo la parte del tiempo que comprometemos laboralmente en nuestras vidas. Según los datos de la última EPA, de los 22,8 millones de población activa que hay en el Estado Español, 6,2 no consiguen empleo. ¿Qué impide pasar de la jornada laboral máxima de 40 horas a otra de 25 o 30 horas máximas a la semana? Francamente, creo que nos iría mejor si pensásemos en clave de inversión, en qué capacidades y perspectivas estamos sembrando para el futuro; en cuál es la herencia social, económica y medioambiental que estamos traspasando.

Hay quien dice que una propuesta como esta no cuajaría porque parte de la ‘clase trabajadora’ se resiste a reducir su nivel de ingresos. En mi opinión, esta es una más de las muchas falacias con las que el sistema capitalista pretende mantener su propio ‘estatus quo’. Es la estrategia del ‘divide y vencerás’ de toda la vida: fomentar la rivalidad y división de intereses, entre quienes precisan de una renta del trabajo para subsistir; asentando, al mismo tiempo, la tradicional división sexual del trabajo.

El desigual impacto de la crisis sobre las mujeres pone en evidencia la persistencia de brechas de género en el empleo (trabajo remunerado) y en el trabajo no remunerado; algo que al sistema heteropatriarcal, que sostiene a este capitalismo depredador, le va muy bien y que delimita las posibilidades reales de las mujeres de desarrollar sus proyectos de vida, cercenando sus oportunidades de acceder a una renta de trabajo.

Mientras las políticas neoliberales continúan con el expolio de derechos y recursos, la división sexual del trabajo se intensifica y precariza aún más. El desmantelamiento de servicios públicos destinados al cuidado de personas dependientes, menores y personas adultas deriva la responsabilidad de los cuidados en la reconcentración familiar y esto, en la práctica, quiere decir que son las mujeres quienes vuelven a asumir este mayor trabajo -no remunerado-.

De cómo las manipulaciones de economistas ultraortodoxos no tienen límite…

Recientemente se ha desmontado una de las grandes estafas ideológicas que ha sustentado el austericidio ejecutado por la troika europea. Un trabajo académico firmado por Reinhart y Rogoff insiste en que la deuda pública por encima del 90% del PIB provoca un crecimiento negativo de -0,1%; y este análisis se está utilizando por el FMI y la troika cual ‘mantra neoliberal’; con ello  justifican los planes de reducción de la deuda pública vía recortes presupuestarios y los planes de austeridad.

Los efectos del fundamentalismo del déficit cero no se han hecho esperar; la profundización de la crisis arroja ya, en el Estado Español, una tasa de desempleo que supera el 27%, una tasa de desempleo femenina superior a la media y la descapitalización de una sociedad con más del 57% de su población joven, formada y que debería estar tomando el relevo productivo, en situación de desempleo y sin perspectivas. El artículo mencionado, y las conclusiones recogidas en el mismo, ha sido refutado al descubrir que contenía sesgos y errores de cálculo importantes. Resultaría hasta cómico, de no ser por las dramáticas consecuencias que está provocando y la involución social que trae consigo. Porque veamos, ¿quién va a asumir la responsabilidad de haber creado en el sur de Europa la nueva zona de ‘low cost’ salarial de occidente?

Mucho me temo que nadie lo hará. Más bien lo contrario; porque están preparando dosis mayores de la misma medicina. Ya han empezado a transmitir que el aumento de la esperanza de vida, lejos de poder ser interpretado como un reflejo de la mejora de condiciones sociosanitarias desarrollada durante el pasado siglo, será el factor de penalización con el que las políticas neoliberales pretenden desmontar el sistema público de pensiones. Tal vez consigan inculcar el miedo suficiente para que haya quien se trague la mentira de que como vivimos años ‘por encima de nuestras posibilidades’ tendremos que trabajar durante más años y cobrar un importe menor una vez nos hayamos jubilado.

Sin embargo, la indignación y el hartazgo social frente a esta podredumbre sigue creciendo y en mi opinión, algo se empieza a resquebrajar.

La resistencia se manifiesta cada vez de manera más explícita entre quienes sabemos que, en el largo plazo, hay una relación directa entre la igualdad, el desarrollo y la sostenibilidad de la vida. Y  es, precisamente, este eje de cambio lo que nos puede permitir transformar no solo el modelo de producción actual, sino sobre todo el modelo de sociedad. ¿Y si en vez de seguir permitiendo que crezcan la rivalidad y la competencia nutrimos activamente la reciprocidad y la cooperación como  germen de un proceso de devolución social? ¿Y si decidimos apostar por construir proyectos de vida plena, en los que la división sexual del trabajo sea algo completamente desterrado y la violencia estructural un lamentable fantasma del pasado?

El momento es ahora; no habrá otro más oportuno.

Tenemos un gran poder transformador en las iniciativas ciudadanas, en las estrategias de economía social y solidaria y en algunas experiencias desarrolladas desde la gestión colectiva, por ejemplo. Necesitaremos también apropiarnos del poder político para conseguir reorientar el marco de actuación hacia la igualdad efectiva. ¿Por qué no empezar por el reparto del trabajo (remunerado y no remunerado) en clave de equidad? Soy de las personas que piensan, como muchas otras activistas feministas, que necesitamos igualdad de género para otro modelo de sociedad.

Artículo publicado en eldiario.es

 

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Hay alternativa

Sun, 05/05/2013 - 09:00



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Boaventura de Sousa Santos - Público.es

La muerte de Margaret Thatcher sirvió de motivo para revisitar y debatir el eslogan que la hizo famosa: TINA (There Is No Alternative), o sea, no hay alternativa al capitalismo neoliberal. Mucho se discutió sobre lo que podría y debería haber sido hecho de otro modo y solamente los conservadores (y tal vez ni todos) permanecieron fieles a la bondad absoluta del eslogan. Los indicadores de bienestar de Inglaterra tienen hoy valores muy inferiores a los de la época en que Thatcher llegó al poder. Nada de esto tuvo relieve en la Europa continental y la razón es sencilla: la zona del euro vive de forma aguda una nueva versión de la TINA, las políticas de austeridad impuestas por Alemania. El daño social que la nueva ortodoxia puede causar en Europa es muy superior al que causó en Inglaterra, pero tenemos una moneda que, a pesar de común, es administrada apenas por un país, porque no tenemos un mar del Norte para descubrir petróleo y porque el nivel de bienestar del que se parte es ya bajo en algunos países, como es el caso de Portugal. ¿Estaremos condenados a solo cuestionar eficazmente la nueva ortodoxia cuando los jóvenes europeos asistan al funeral de Angela Merkel y la degradación social haya alcanzado el nivel de catástrofe?

Para responder negativamente a esta pregunta son necesarias dos condiciones: identificar las alternativas y disponer de actores políticos capaces de luchar por ellas. En este momento, en Portugal como en otros países europeos, la reflexión seria sobre estas condiciones fue relegada a los márgenes de la sociedad política, sean ellos los jóvenes indignados y las masas de desempleados decididos a luchar en la calle para huir del abismo del suicidio, o los grupos de activistas e intelectuales forajidos de la mediocridad partidaria para poder pensar críticamente y actuar de manera que no contradiga el pensamiento. En esos márgenes reside la esperanza. El próximo 11 de mayo, los forajidos de la mediocridad partidaria se reúnen en Lisboa en el coloquio Vencer la crisis con el Estado Social y con la Democracia. Me refiero a la iniciativa del Congreso Democrático de las Alternativas. Los participantes saben que se enfrentan a un enorme desafío: identificar, a partir de los márgenes, alternativas que sean menos marginales que ellos mismos. O sea, crear una contra-hegemonía creíble entre los ciudadanos y las organizaciones sociales como condición previa a cambiar los partidos existentes o, en caso de que fuese inviable, a crear nuevos partidos. He aquí los desafíos.

Primero, vencer la barrera de comunicación social, hoy dominada por intereses y comentaristas que, como máximo, quieren que todo cambie para que todo siga igual. Segundo, explotar la idea de que, en la lucha social, la renovación de la izquierda puede venir de los que saben que están en el lado de la dignidad sin distinciones marcadas por los pasados de izquierda y/o de derecha. Tercero, no renunciar a concebir la cohesión social en el único terreno en el que no es la pócima milagrosa de los discursos presidenciales: en la disminución de las desigualdades sociales y en la eliminación de las discriminaciones sexuales, raciales, religiosas. Cuarto, mostrar que la democracia necesita ser constantemente democratizada so pena de ser secuestrada por dictaduras varias, sean éstas el capital financiero, la corrupción endémica, los autarcas dinosaurios, los legisladores que legislan en defensa propia por el encanto de un corto viaje entre los escaños parlamentarios y el bufete de abogados, o los dueños de supermercados que enseñan educación cívica a los portugueses como si estos fuesen una oferta más. Quinto, convencer sobre todo a los jóvenes de que la apatía social es tan antidemocrática como el terrorismo y que hay más activismo más allá de Facebook y Twitter. Sexto, hacer las cuentas de manera que quede claro que los portugueses nunca vivieron por encima de sus posibilidades, excepto el 1% que hizo fortuna en paraísos fiscales, en las sociedades público-privadas, en los fraudes bancarios, en comisiones ilegales de obras públicas innecesarias, en premios de gestión que, al final, fue ruinosa, en honorarios astronómicos de gestores entrenados para dar beneficios a patrones chinos extorsionando los últimos céntimos a consumidores empobrecidos también por el recibo de la luz. Séptimo, dar voz a la lección de la historia europea de que el Estado Social no es un peso o una “grasa” sino un músculo imprescindible de la cohesión social, del desarrollo y de la democracia. Octavo, prestar atención especial a los técnicos de la administración pública y a las fuerzas de seguridad, mostrándoles que la otra cara de la austeridad es el desprecio por la condición de ciudadanía y la represión de la protesta social, y que se deben mirar en el espejo de cada víctima que hayan provocado.

Boaventura de Sousa Santos es doctor en Sociología del Derecho por la Universidad de Yale y catedrático de Sociología en la Universidad de Coímbra.

 

 

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El futuro próximo, si no se remedia

Sun, 05/05/2013 - 07:00


Carlos Martínez
– ATTAC Andalucía

La cuestión es muy sencilla ¿Cómo plantean los neoliberales que crezca la economía en el sur de Europa y por tanto en el Estado Español?:

Vamos a contar un cuento, que puede acabar siendo realidad, si no nos movilizamos y si no alcanzamos un acuerdo político de las fuerzas sociales y políticas antineoliberales. Veamos el plan ideado por de las derechas, los liberales y las fuerzas del sistema para fortalecerse y lograr el objetivo que se han propuesto.

1º Se abarata la mano de obra mediante una reforma laboral que elimina los derechos laborales, entre ellos la libertad sindical y de negociación colectiva. Se destrozan los sindicatos y se desprestigia a esos rojos locos y radicales, que quieren el reparto.

2º Se genera un gran fondo de paradas y parados bien formados y donde elegir, dispuestos a sobrevivir y para ello a ganar sueldos bajos, pero que les permitan pagar la luz, un alquiler en un piso “patera” y alimentarse únicamente a base de patatas, choped y pasta.

3º Se bajan los impuestos, más todavía a los ricos e inversores capitalistas. Previamente se ha eliminado la salud y educación pública y además gran parte de la administración local y autonómica han desaparecido. Se limitan las posibilidades de manifestarse y de protestar y de huelga. Se elimina la democracia local y municipal. Se permite solo votar cada cuatro años para mantener una ficción democrática, con una ley electoral que es y seguirá siendo un pucherazo.

4º Se hace un gran pacto nacional a cambio de empleo, aunque sea precario y semi-esclavo. Contando los poderes financieros y la derecha con un socialiberalismo derrotado, dividido, sin ideas y gran parte de las cúpulas sindicales perdidas, desorientadas y resignadas. Eso sí manteniendo algunos servicios de caridad y subvencionando comedores sociales y algún reparto caritativo de alimentos a gente vieja sin pensión o parados y paradas mayores, puesto que hasta los setenta años no se podrán jubilar.

Ya pueden venir los inversores alemanes, yanquis, los jeques árabes o las mafias del mundo entero ha montar casinos, hoteles en primera línea de playa, con lujosas habitaciones en el mar. Muchos y buenos centros de prostitución tanto masculina como femenina y con estudios, que permitan agradables compañías y con dominio del inglés. Alguna fabrica insostenible y muchos y muchas camareras y camareros baratos y hablando idiomas, con titulación universitaria a los que casi no se les paga seguridad social y pueden trabajar doce horas sin problemas.

Entonces el Reino de España comienza por fin a crecer y una persona tan operada de cirugía estética como Cher será la nueva reina y contemplará con sonrisa estúpida como un montón de borregos le aplauden y le dan gracias a dios por vivir en un país con mucho sol, pues ya se sabe “El sol es la alegría de los pobres”.

Moraleja: La solución a la crisis es solo política, pues su causa es política. Necesitamos y con urgencia un frente social unitario, un Bloque Alternativo que nos ayude a movilizarnos mejor y derrotar en la urnas también a las fuerzas del sistema. Ninguna fuerza antineoliberal sola tiene posibilidades, hay que agruparse y dejar bien claro que se quiere el poder para el pueblo y la soberanía popular.

Una República de los y las iguales. Pero que se quiere gobernar, vencer y para ello hay que explicarle a todo el mundo, que futuro nos espera y que los hijos de los que esto lean; que las personas de menos de cuarenta y cinco años que lean estas líneas, cuando sean viejos no tendrán pensiones y vivirán de pedir limosna o de sus hijos, tal y como ocurría incluso en los inicios del siglo XX en Europa.

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PP: patriotas a sobresueldo

Sat, 04/05/2013 - 18:07

Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

Aznar lo dijo de sí mismo cuando presentó sus memorias (escritas “sin corsés, con franqueza y patriotismo“, según las notas de prensa que anunciaban su publicación): “He intentado ser en mi vida un patriota razonable, un buen español“. No en vano, y como prueba de ello, supongo, ordenó que ondeara en la plaza de Colón de Madrid la bandera de España más grande, de 294 metros cuadrados, sobre un mástil de 50 metros de altura y 19 toneladas de peso. Según dijo entonces su ministro de Defensa, Federico Trillo, para “honrar la bandera de todos los españoles en la capital del reino por medio de un mástil que pudiera enarbolarla a la máxima altura posible”.  Lo dejó también muy claro en el congreso que su partido (“el único indispensable en este país” según afirmó en ese mismo acto) celebró poco después de ganar las últimas elecciones: “Tenemos la determinación de hacer lo que España necesita, hacer patriotismo, que es lo que toca en este momento“. O cuando recibió un premio algo después en un pueblo de Toledo: “Hagamos del patriotismo un compromiso diario y de la ambición por España una gran oportunidad”. Incluso es su fórmula (“Necesitamos un baño de trabajo y patriotismo“) para salir del fondo de la crisis en la que nos encontramos, o mejor dicho, a la que nos ha llevado  “tantas dosis de incapacidad, insolvencia, deseo de dividir e interés por estar en el poder, aunque sea a costa de los intereses de España”, es decir, justamente el antipatriotismo de los demás, de la anti España.

No le va a la zaga el nuevo presidente. Cuando hacía campaña electoral para llegar a serlo los medios reconocieron enseguida su oferta, así era de nítida: “Rajoy se niega a hablar de recortes y receta patriotismo contra la crisis“, titulaba uno de ellos. Y en su tierra natal dejó bien clara su fórmula magistral de gobierno para estos convulsos tiempos cuando señaló en un mitin que “el esfuerzo, el coraje, la determinación y el patriotismo” son “suficientes para sacar la situación económica adelante”. Y, como el buen español de bien que reconoció en él otro gran patriota, el malogrado Manuel Fraga, lo repite sin cesar allí por donde va: “no mentir ni engañar a la gente”, para sacar a España se necesitará, sobre todo,  ”mucho patriotismo”.

Y tras de ellos dos, todos los demás patriotas. El secretario general de cuando el patriotismo constitucional como principio básico de su partido, Javier Arenas; el citado Federico Trillo, posiblemente el ministro que más veces haya exaltado, jurado, besado, portado u homenajeado a la bandera; la señora Cospedal, que por patriotismo era por lo que nos decía que había que defender la reforma laboral; Montoro, que cuando sube los impuestos afirma que lo hace porque “lo más patriótico ahora mismo es pagarlos“; la vicesecretaria andaluza, Esperanza Oña, que aboga por fomentar el patriotismo “generoso y acogedor” en contra de quienes “desprestigian el cariño hacia España” y que aboga por el fomento del patriotismo en España para combatir políticas separatistas. Y así uno detrás de otro y de otra: Acebes, Mato, Lapuerta, Rodrigo Rato… ¡Luis Bárcenas!

Pero es muy singular el patriotismo de todos ellos. Airean banderas por doquier pero ponen en venta a media España y la hacen cada vez más desigual dando privilegios a unos españoles en perjuicio de otros; revientan de emoción cuando gana la selección española pero se alegran cuando nuestros jóvenes mejor preparados emigran porque, dicen, es bueno que sea fuera donde exploten sus talentos. Resuman sentimientos de amor patrio por los cuatro costados pero desprecian y criminalizan a los compatriotas que no pensamos como ellos. Y, para colmo, resulta ahora que sus constantes expresiones de patriotismo no son ni mucho menos gratuitas ni generosas sino que se forran con ellas, porque los políticos mejor pagados de la Patria con el dinero de todos los españoles son patriotas a golpe de sobresueldos millonarios.

Patriotismo de puro teatro, un viaje a ninguna parte. No me extraña que cobren los sobresueldos en concepto de gastos de representación y de dietas.

 Artículo publicado en Público.es

Ganas de escribir

 

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Alejandro Nadal / Paul Krugman. Excel y austeridad. Dossier

Sat, 04/05/2013 - 13:06

Este Dossier de Sin Permiso sobre algunos aspectos de rabiosa actualidad económica consta de los siguientes textos: 1) Alejandro Nadal: Reinhart y Rogoff: el descrédito en los tiempos de crisis.2) Paul Krugman: La solución del 1%.

Reinhart y Rogoff: el descrédito en los tiempos de crisis

Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff son economistas de la Universidad Harvard. En 2009 publicaron un libro sobre las crisis de deuda pública que abarcaba un periodo de más de 200 años y cubría varias docenas de países. El libro se hizo famoso, recibió premios y homenajes como si se tratara de una gran obra. En medio de la crisis financiera que tenía como epicentro al sector privado, el libro de Reinhart y Rogoff (de ahora en adelante RR) caía muy bien a los poderes establecidos, pues desviaba la atención hacia el excesivo endeudamiento público.
En 2010, RR publicaron un artículo intitulado Crecimiento en tiempos del endeudamiento. RR calcularon las tasas de crecimiento del PIB de una veintena de países para el periodo 1946-2009 y las compararon con los niveles de endeudamiento público. Encontraron que la tasa de crecimiento promedio oscila entre 3 y 4 por ciento cuando el endeudamiento público es inferior al 90 por ciento del PIB. En cambio, más allá de ese nivel de endeudamiento el PIB decrece a una tasa de –0.1 por ciento anual. Para RR la conclusión era clara: la máxima prioridad es reducir el endeudamiento para poder crecer.
De nuevo el artículo de RR fue citado una y mil veces para justificar la aplicación de políticas de austeridad fiscal en Estados Unidos y Europa. Ese trabajo se convirtió en el principal sustento “científico” para promover la política de consolidación fiscal en los países ya golpeados por la crisis. Y nunca es ocioso insistir en que dicha política ha tenido un terrible impacto sobre el empleo, la desigualdad y la pobreza. El costo social de RR no es despreciable.
Hace pocas semanas, tres economistas de la Universidad de Massachusetts, Thomas Herndon, Michael Ash y Robert Pollin (de ahora en adelante HAP), trataron de repetir el ejercicio estadístico de RR y se toparon con varios problemas. Su análisis descubrió que Reinhart y Rogoff incurrieron en errores elementales de estadística, manipulación de datos y errores en el manejo de la hoja de cálculo del conocido programa Excel.
El estudio de HAP revela que el principal resultado de RR se alcanzó al excluir datos sobre la experiencia de Australia, Canadá y Nueva Zelanda a finales de los años cuarenta. Los datos sobre Bélgica para todo el periodo también fueron omitidos. Quizás el ejemplo de manipulación más burda corresponde al tratamiento de Nueva Zelanda e Inglaterra. Resulta que en el periodo estudiado Inglaterra tiene 19 años con endeudamiento superior al umbral de 90 por ciento, pero con crecimiento del PIB de 2.4 por ciento. Por otra parte Nueva Zelanda tiene un año de alto endeudamiento (1951) en el que su economía sufre una caída de -7.6 por ciento. Los 19 años de Inglaterra (con alto endeudamiento y crecimiento positivo) y el año de Nueva Zelanda (con alto endeudamiento y caída en el PIB) fueron promediados como si tuvieran el mismo peso. Esa forma de ponderar es evidentemente tramposa, a falta de otro calificativo.
En síntesis, utilizando la misma base de datos de RR, cuando se corrigen estos problemas se llega al resultado de que para los países con endeudamiento por arriba de 90 por ciento del PIB la tasa de crecimiento es positiva (2.2 por ciento) en lugar de negativa (-0.1 por ciento) como alegan RR. En síntesis, los datos de RR corregidos indican que la tasa de crecimiento para países con alto endeudamiento es ligeramente inferior a la que corresponde a países con menores niveles de endeudamiento.
El problema no está solamente en los errores aritméticos y manipulación de datos identificados por HAP. Ya de entrada la base teórica de la investigación de Reinhart y Rogoff es una zona de desastre. Su libro de 2009 es un amplio catálogo de errores y descuidos. Se dejan de lado regímenes distintos de creación monetaria, de tipos de cambio, se agrega deuda en divisas extranjeras y monedas nacionales y se falla al no distinguir cuidadosamente la deuda soberana de la privada. Las observaciones año-país del artículo de RR para 1946-2009 también dejan mucho que desear en términos analíticos.
Quizás el principal defecto de Reinhart y Rogoff es su visión simplista sobre el vínculo de causalidad entre endeudamiento y crecimiento. RR han promovido de manera explícita y en múltiples ocasiones la idea de que el endeudamiento es la causa del lento crecimiento. Nunca han dedicado su atención a la posibilidad de que la causalidad siga el camino inverso: es decir, que un lento crecimiento sea el origen de un mayor endeudamiento. Esto tiene bases analíticas importantes, además de numerosos ejemplos empíricos. Por ejemplo, el coeficiente deuda/PIB de Japón es el más alto del mundo y fue provocado por dos décadas de crecimiento mediocre.
No es correcto aventurar conjeturas sobre las intenciones de Reinhart y Rogoff. Hoy han respondido aceptando algunos de sus errores, pero insisten en que la crítica no cambia sus resultados principales. Lo que sí podemos observar es que se han hundido cada vez más en el pantano del descrédito.

Alejandro Nadal es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso

http://www.jornada.unam.mx/2013/04/24/opinion/030a1eco

La solución del 1%

Los debates económicos rara vez terminan con un KO técnico. Pero el gran debate político de los últimos años entre los keynesianos, que abogan por mantener y, de hecho, aumentar el gasto público durante una depresión, y los austerianos, que exigen recortes inmediatos del gasto, se acerca a ello, al menos en el mundo de las ideas. En estos momentos, la postura austeriana ha caído por su propio peso; no solo es que sus predicciones sobre el mundo real fuesen completamente erróneas, sino que la investigación académica que se invocaba para respaldar esa postura ha resultado estar plagada de equivocaciones, omisiones y estadísticas dudosas.
Aun así, sigue habiendo dos grandes preguntas. La primera: ¿cómo llegó la doctrina de la austeridad a ser tan influyente en un primer momento? Y la segunda: ¿cambiarán en algo las políticas ahora que las principales afirmaciones austerianas se han convertido en carnaza para los programas de humor de madrugada?
Sobre la primera pregunta: la preponderancia de los austerianos en los círculos influyentes debería inquietar a cualquiera a quien le guste creer que la política se basa en hechos reales o, incluso, que está muy influida por ellos. Después de todo, los dos principales estudios que ofrecen la supuesta justificación intelectual de la austeridad —el de Alberto Alesina y Silvia Ardagna sobre la “austeridad expansiva” y el de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff sobre el peligroso “umbral” de la deuda, situado en el 90% del PIB— tuvieron que enfrentarse a críticas devastadoras nada más publicarse.
Y los estudios no resistieron un análisis pormenorizado. Hacia finales de 2010, el Fondo Monetario Internacional (FMI) refundió el estudio de Alesina y Ardagna con datos mejores e invalidó sus hallazgos, mientras que muchos economistas plantearon dudas fundamentales sobre el de Reinhart y Rogoff mucho antes de que conociésemos el famoso error de Excel. Por otra parte, los acontecimientos del mundo real —el estancamiento en Irlanda, que fue el primer modelo de austeridad, la caída de los tipos de interés en Estados Unidos, que se suponía que iba a enfrentarse a una crisis fiscal inminente— rápidamente convirtieron las predicciones austerianas en sandeces.
Sin embargo, la austeridad mantuvo e incluso reforzó su dominio sobre la opinión de la élite. ¿Por qué?
Parte de la respuesta seguramente resida en el deseo generalizado de ver la economía como una obra que ensalza la moral y las virtudes, de convertirla en un cuento sobre el exceso y sus consecuencias. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, cuenta la historia, y ahora estamos pagando el precio inevitable. Los economistas pueden explicar hasta la saciedad que esto es un error, que la razón por la que tenemos un paro tan elevado no es que gastásemos demasiado en el pasado, sino que estamos gastando demasiado poco ahora y que este problema puede y debería resolverse. Da igual; muchas personas tienen el sentimiento visceral de que hemos pecado y debemos buscar la redención mediante el sufrimiento (y ni los argumentos económicos ni la observación de que la gente que ahora sufre no es en absoluto la misma que pecó durante los años de la burbuja sirven de mucho).
Pero no se trata solo del enfrentamiento entre la emoción y la lógica. No es posible entender la influencia de la doctrina de la austeridad sin hablar sobre las clases y la desigualdad.
A fin de cuentas, ¿qué es lo que quiere la gente de la política económica? Resulta que la respuesta depende de a quién preguntemos, una cuestión documentada en un reciente artículo de investigación de los politólogos Benjamin Page, Larry Bartels y Jason Seawright. El artículo compara las preferencias políticas de los estadounidenses corrientes con las de los muy ricos y los resultados son reveladores.
Así, al estadounidense medio le preocupan un poco los déficits presupuestarios, lo cual no es ninguna sorpresa dado el constante aluvión de historias de miedo sobre el déficit en los medios de comunicación, pero los ricos, en su inmensa mayoría, consideran que el déficit es el problema más importante al que nos enfrentamos. ¿Y cómo debería reducirse el déficit presupuestario? Los ricos están a favor de recortar el gasto federal en asistencia sanitaria y la Seguridad Social —es decir, en “derechos a prestaciones”—, mientras que los ciudadanos en general quieren realmente que aumente el gasto en esos programas.
Han captado la idea: el plan de austeridad se parece mucho a la simple expresión de las preferencias de la clase superior, oculta tras una fachada de rigor académico. Lo que quiere el 1% con los ingresos más altos se convierte en lo que las ciencias económicas dicen que debemos hacer.
¿Realmente redunda en interés de los ricos una depresión prolongada? Es dudoso, dado que una economía próspera suele ser buena para casi todo el mundo. Lo que sí es cierto, sin embargo, es que los años transcurridos desde que tomamos el camino de la austeridad han sido pésimos para los trabajadores, pero nada malos para los ricos, que se han beneficiado del aumento de los rendimientos y de los precios de las acciones aun cuando el paro a largo plazo empeora. Puede que el 1% no desee realmente una economía débil, pero les está yendo lo bastante bien como para dejarse llevar por sus perjuicios.
Y esto hace que uno se pregunte hasta qué punto cambiará las cosas el hundimiento intelectual de la postura austeriana. En la medida en que tengamos una política del 1%, por el 1 % y para el 1 %, ¿no seguiremos viendo únicamente nuevas justificaciones para las viejas políticas de siempre?
Espero que no; me gustaría creer que las ideas y los hechos importan, al menos un poco. De lo contrario, ¿qué estoy haciendo con mi vida? Pero supongo que veremos qué grado de cinismo está justificado.

Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de 2008
http://www.caffereggio.es/2013/04/28/la-solucion-del-1-de-paul-krugman-en-negocios-de-el-pais/

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La economía del pan

Sat, 04/05/2013 - 09:05

Gustavo Duch – Consejo Científico de ATTAC España

El viejo profesor sabía que era uno de sus últimos años de clase o quizás, con los recortes, el último. Como un karma repitió la clase que el primer día impartía al nuevo alumnado de primero de Ciencias Económicas.

─Chicas y chicos, van ustedes a escuchar y aprender muchos conceptos económicos, ratios y teorías entre estas cuatro paredes, pero ¿saben ustedes qué economía aprenderán? ¿Saben ustedes qué economía quieren defender o practicar? Porque como tres clases de pan que podemos llevarnos a la boca, existen tres clases de economías.

─Primero, una muy mala economía, indigesta y que más que dar de comer hace pasar hambre. Me refiero a aquellas actividades económicas que con los cereales que se cosecharán en algún rincón del mundo, no producen pan u otro alimento sino que simplemente los utilizan para especular con ellos en el llamado ‘mercado de futuros’, un terreno de juego, en Chicago o Nueva York, exclusivo para entidades financieras, banqueros y ‘brókers’. Se trata de una economía que cotiza con intangibles, que no tiene referencias reales, pero que, sin levadura, hace subir el precio del trigo –el pan- alocadamente, generando mucho daño a miles de personas que no podrán comprarlo. Con la misma receta, este tipo de economía, te hornea una crisis alimentaria, una burbuja inmobiliaria o agranda las deudas soberanas. Es la economía capitalista que sólo aspirar al lucro incesante sabiendo, pero sin importarle, que genera a su alrededor muchas y muy negativas repercusiones.

─La segunda es una economía neutra, como la de aquella franquicia de panadería replicada por muchos barrios de la ciudad que se limita, en un proceso industrial y automatizado, a recoger las masas de pan congeladas que en una caja de cartón reciben cada mañana. Las hornean con poca atención y procuran vender cuantas más mejor. De nuevo en esta economía el objetivo único es el lucro con cualquier tipo de actividad que se desarrolle. Algunas consideraciones  están presentes en todo el proceso (higiénicas, laborales, etc.) pero diría que básicamente se tienen en cuenta por la obligación de operar dentro de la legalidad. Es una economía que en la boca tiene sabor a nada, que en el vientre no sienta mal, pero que en una noche se ha reblandecido y ya se puede tirar.

─Por último nos queda la panadería artesanal autogestionada por una cooperativa de varias personas, que deciden democráticamente todas las cuestiones propias del proyecto, que no es hacer buen pan, sino que es hacer ‘del hacer buen pan’ una actividad  de transformación de la sociedad allí donde viven. Nada es imparcial. Se compra el trigo a las y los agricultores ecológicos más cercanos, pues estos en sus tareas agrícolas cuidan el medio ambiente, ofrecen un grano sano y custodian el paisaje; trabajan la harina manualmente para que sea más esponjosa y de mejor cocción pero también para ofrecer más puestos de trabajo o más medios de vida; hornean la masa con leña que ellas y ellos mismos recogen en los montes comunales, limpiado así el bosque y previniendo incendios; y truecan o venden su pan ecológico en restaurantes de la zona, en cooperativas de consumo y  en pequeñas tiendas de la comarca. Es decir, con un trabajo en el que disfrutan y ponen amor, impulsan un tejido local económico y social que hace del territorio y sus gentes un espacio vivo -como su pan- más sustentable y reproducible. Es una Economía Social y Solidaria que no sabe medir en kilos de pan.

─La primera economía ─explica el profesor─ debería de estar prohibida o erradicada, pero ni la clase política tiene valor ni la sociedad está suficientemente concienciada. La segunda, a día de hoy no sirve para nada, hay que abandonarla voluntariamente porque en este momento de crisis civilizatoria urge poner en práctica todas esas pequeñas economías cooperativas, reales, sabrosas, consistentes y artesanales, que reivindicando los viejos buenos valores de siempre (honestidad, solidaridad, alegría…) saben hacer del pan que nos llevamos a la boca un alimento transformador.

Atento a las propuestas que llegan de los movimientos sociales, el profesor lee en voz alta una definición más formal: «La Economía Social y Solidaria, frente a la lógica del capital, la mercantilización creciente de las esferas públicas y privadas  y la búsqueda de máximo beneficio, persigue construir relaciones de producción, distribución, consumo y financiación basadas en la justicia, la cooperación, la reciprocidad, y la ayuda mutua».

Una vez finalizada la clase, frente a una comida de catering servida en el comedor universitario, se rasca su canosa cabeza, refunfuñando de sí mismo. Tantos años de clases de economía y esa era la única trasgresión al sistema que se atrevía a hacer, disimular pensamientos alternativos con aburridas metáforas de panadero. Mediocre, como el pan industrial.

Artículo publicado en El Periódico de Cataluña

PALABRE-ANDO

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Prometo que nunca crearé o ayudaré a crear otra bandera

Sat, 04/05/2013 - 07:00

Antonio Fuertes Esteban – ATTAC Acordem

Hay que pensarlo muy bien. Quizá ha llegado el momento de cambiar el curso de la historia, de no quedarnos anclados en los símbolos del pasado si ya no nos sirven, o sirven únicamente para dividir y competir entre los pueblos.

Quizá hay que diluir fronteras físicas y mentales teniendo como meta la universalidad y el cosmopolitismo. Ulrich Bek en su libro “La sociedad del riesgo global” nos plantea en 2001 que a estas alturas de la evolución humana (ecológica, política, económica y social) las unidades políticas y los mecanismos de intermediación política y social de los que nos hemos dotado en la primera modernidad, están más que obsoletos para hacer frente a los riesgos globales que penden en estos momentos sobre la cabeza de la humanidad y el medio ambiente planetario.

Solo desde el ámbito global podremos crear formas de gestionar un bien común que hoy ya no se puede gestionar localmente (medio ambiente, Trabajo y relaciones laborales, finanzas/ economía, solidaridad, ecología, lucha contra las pandemias…etc). Y aquí tenemos un grave problema si mantenemos las representaciones localistas como únicas gestoras políticas, sociales, culturales, como lazos de solidaridad,..etc.

No podemos seguir así, la ciudadanía ha de unirse en un vínculo necesario globalmente. Si no es así estamos perdidos, es una cuestión de supervivencia. ¡Cambiar el signo de la historia o morir ! No será la primera vez que se da un salto cualitativo en el devenir histórico y es tiempo de visiones de cambio, más allá de la ciencia y lo tecnológico. Es tiempo de cambio en las cosmovisiones vitales, en los mecanismos de adaptación y supervivencia de la especie en su planeta, una huida hacia adelante en la evolución sociopolítica de la humanidad.

Las oligarquías políticas y económicas que gobiernan globalmente utilizan los Estados para reprimir las luchas locales por la justicia y la dignidad y para reproducir la competencia global en su beneficio. Pero ahora irán más allá, están creando oligopolios que gobernarán el mundo sin apenas necesidad de gobiernos, o con gobiernos peleles. El ámbito tecnocrático global irá sustituyendo a la política local, nunca el sueño de “la aldea global” fue más terrible en su realización, haciendo posible que el sueño de la razón genere monstruos, el dominio absoluto desde un poder global planetario.

Solo nos queda una salida, organizarnos contra las oligarquías globales del dinero. La unidad de los pueblos del Mundo por la libertad, no tenemos otra. Y esto significa mucha gente trabajando por la solidaridad planetaria y esto significa ir enterrando poco a poco las banderas: Primero las que dividen a las izquierdas locales y luego las que dividen a los pueblos.

Sí, quizá haya que izar ya, de una vez por todas, la bandera de la unidad entre los pueblos, la bandera de la humanidad liberada, la nueva y humanista modernidad ha de ser global. Ya no vale el pensamiento débil, sólo el pensamiento fuerte y decidido hacia la emancipación de la especie humana nos puede sacar ya hoy del atolladero y de la dominación global. Ese es el reto de hoy.

Y sin embargo, este era el panorama de las manifestaciones varias del 1 de mayo en Barcelona:

10.00. CNT arranca una jornada lúdica en la avenida de Paral.lel (jardines de Les tres xemeneies).

11.00. CGT sale del metro de Jaume I, con el lema Por el reparto de la riqueza, autogestión. Basta de represión.

11.00. Esquerra independentista convoca en la plaza Universitat su marcha reivindicativa.

11.30. UGT y CC OO salen de Sant Pere con paseo de Gracia bajo el lema Se lo están cargando todo, movilízate y lucha por tus derechos.

11.30. USOC convoca en la plaza de Urquinaona.

18.00. Manifestación Anticapitalista que arranca en la plaza de Països catalans.

¿Donde está la unidad del pueblo? columnas diferentes separadas y mirando para diferentes costados. La diáspora del pueblo en teoría más revolucionario, más concienciado de la lucha por el bien común. ¿Es eso conciencia? se le puede llamar así.

Mientras el capital solo tiene una bandera ( € = $ ), es global y actúa globalmente, el pueblo, oprimido por él, está articulado localmente y solo tiene sentimiento de pertenencia y ciudadanía local, compite entre los diversos territorios y aún tiende a dividirse más mediante diversos nacionalismos.

Es obvio que al capital hoy las fronteras físicas o ideológicas le sirven para dominar (divide et impera), las fronteras hoy han de ser permeables. La emancipación futura depende de procesos y proyectos para diluir fronteras y dejar fluir las gentes, sus razones y emociones.

Mientras las banderas y élites banderiles del pueblo reproducen y escenifican en sus discursos y actos esta división, las fuerzas tiránicas del poder se preparan para dominar la humanidad y la naturaleza hasta su propia extinción. Como os decía este era el panorama del 1 de mayo en Barcelona. De ¡ pena, penita pena! Los ciudadanos y ciudadanas, corrientes y molientes, mientras tanto en los parques con sus hijos, a pesar del paro, la desprotección y el sufrimiento. Pero ante el espectáculo que da la izquierda plural ¡qué quieres! por lo menos toman el sol.

Prometo que nunca crearé o ayudaré a crear otra bandera. La tarea que tenemos por delante es juntar todas las banderas emancipatorias en una gran bandera emancipatoria que de la vuelta al globo.

 rexpublicaglobal.blogspot.com/‎

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El triunfo de la contrarrevolución conservadora

Fri, 03/05/2013 - 18:00

Francisco Delgado Morales – ATTAC Cádiz.

No paran. Llevan desde los años 70´s con ello y en los últimos años, al carecer de enemigo ideológico antagónico, de forma radical, rápida y sin miramientos. Me refiero a los neocons y su contrarrevolución conservadora. Estos liberales amantes del mercado en lo económico (al menos en teoría) y conservadores en los valores morales (religiosos más bien) llevan más de 40 años luchando contra el Estado de Bienestar y parece que, por fin, lo han conseguido.

Fueron Margaret Thatcher y Ronald Reagan quienes lograron imponer unos principios económicos, que tienen más de dogma que de teoría, que han regido las actuaciones de los Gobiernos en las democracias occidentales en las últimas décadas. Estas prácticas se generalizaron tras la caída del muro de Berlín y el proceso de moneda única europea. Privatizaciones de las empresas públicas, globalización de las transferencias financieras, deslocalización productiva, gestión frente a la política, control de déficit público…son cuestiones que han ido calando en la sociedad ya que han venido acompañadas de ciertos mantras que han sido repetidos hasta la saciedad y que las justifican, no siendo por ello precisamente verdad: La gestión privada es más eficiente y eficaz que la pública y por tanto menos costosa. No hay que ser ni de izquierdas ni de derechas sino administrar racionalmente los recursos. La flexibilización del mercado de trabajo mejora la competitividad (trabajar más en peores condiciones por menores sueldos). La culpabilización de la ciudadanía con afirmaciones del tipo “se ha hecho uso y abuso de las políticas sociales”…

La repetición de estos y otros mantras, así como entender la democracia como algo predefinido en un espacio que todo lo que se salga de ahí es calificado de antisistema y por lo tanto “peligroso”, son cuestiones que describen un marco social y político estático que favorece los intereses de los verdaderos poderes económicos y financieros que lo han definido.

A ello debe añadirse la importante labor de desinformación realizada por unos mass media preocupados de lanzar las consignas de los grupos económicos y políticos a los que rinden pleitesía vulnerando todos los fundamentos del código deontológico sobre los que tiene que regir la labor del periodista. Día tras día vemos como en periódicos, televisiones, radios, tertulianos de toda condición no paran de repetir los mantras del poder: “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” o justificar los “ajustes y reformas” (recortes) porque “son necesarios”, la solución son los “ajustes” o la pobreza extrema…etc. La consigan es que sólo existe una manera de hacer las cosas, una posible solución y todo lo demás pone en peligro el democracia, el bienestar y la paz social.

Pero el círculo no sería perfecto si, aprovechando la situación de crisis, no se realizara una transformación de los valores sociales. Al igual que, por poner un ejemplo, desmantelan la sanidad pública para “ahorrar”, este tipo de medidas provocarían un rechazo inmediato que las paralizaría si no fueran acompañadas de la obligada aceptación de los principios liberales que las justifican. Se sienten seguros de su supuesta supremacía moral, creen haber ganado la batalla de las ideas ante una izquierda acomplejada que no encuentra su discurso. Se ha pasado de propugnar valores como la redistribución de la riqueza, la solidaridad o la justicia social al “sálvese quien pueda, si ud no puede pagarse la sanidad es su problema y yo no voy a costeársela”. Porque bajo la excusa de ese mantra neoliberal del déficit se está desarrollando todo un programa de cambios cuyo único denominador común es una recalcitrante ideología conservadora. En el caso de España, me refiero a temas como el aborto, la reforma de la asignatura de educación para la ciudadanía, la postura que mantiene el Gobierno sobre matrimonio igualitario o la educación concertada religiosa por poner ejemplos de un largo etcétera que lo único que ocultan es una preeminencia de los valores católicos en la esfera pública, la vuelta de la mujer al papel de hace 50 años y una visión anacrónicamente clasista e injusta de una sociedad sumisa, insolidaria y sin capacidad crítica.

Todo ello ha llevado a que defender posturas de reformas reales del sistema, de políticas de cambio solicitando medidas económicas de demanda expansiva, una justa progresividad fiscal, mayor participación ciudadana en la toma de decisiones y la democracia, garantizar ciertos derechos constitucionales o, simplemente, recuperar la función social de la propiedad privada consagrada en la propia constitución sean consideradas radicales antisistema. Es cierto que todo es relativo pero lo que hoy se considera antisistema, esto es, ser keynesiano de profundas convicciones demócratas, ni siquiera diré socialista o comunista, en los años sesenta estaría en algún país casi en la derecha de cualquier partido de…derechas!

Y es que han ido poco a poco, pero eficazmente, realizando una contrarrevolución conservadora, estrechando tanto los límites del sistema que prácticamente ya queda poca cabida para aquello que no sean los valores que los noecons defienden. Siempre ha sido así. Tras cualquier cambio al que se oponen, se adaptan, se hacen con el poder y transforman la realidad para dejarla en el estado anterior con nueva apariencia. En España tenemos excelentes casos en la historia. Sin ir más lejos los mismos que estaban en las élites franquistas en los 70´s son los que se oponían a la democracia, los que luego se abstuvieron en la votación de la Constitución y los que hoy se autoproclaman principales garantes, volviéndose a oponerse al progreso social y democrático que reclama buena parte de la ciudadanía.

Nos imponen un sistema como si fuera una ley natural, ineludible cuando lo que realmente se esconde tras él es un régimen de explotación que beneficia al sector que ellos defienden. Visto así es fácil. Explotadores y explotados. Pero no es así. Su gran victoria ha sido que los explotados hayan hecho propios sus valores y hacerles creer que viven en libertad, en un sistema democrático inmejorable y todo lo que no sea así será ir contra sus propios intereses y el caos más absoluto. Al fin y al cabo, la persuasión y la sutileza pueden ser eficaces pero ya se sabe que en una sociedad capitalista en última instancia no existe mayor instrumento disciplinario y de control social que el miedo. El miedo al poder y el miedo a la libertad.

 

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No más cuentos, por favor

Fri, 03/05/2013 - 13:00

Ahora sabemos que estamos en manos de unas megaempresas financieras y unos superpoderosos lobis

Antonio Aramayona – ATTAC CHEG Aragón

Nos dijeron que un ratoncito nos dejaría debajo de la almohada la libertad si éramos obedientes y nos dormíamos enseguida. Y les hicimos caso. Después escribieron en un documento llamado Constitución un montón de derechos y libertades, y pensamos que al fin había llegado el día en que todos, al levantar la vista, podíamos ver una tierra donde pone libertad, pero nos hemos hecho mayores, nos hemos quedado sin ratoncitos y llevamos tiempo tanteándonos la ropa, pues tenemos la impresión de que nos han pirateado esos derechos y libertades.

Nos aseguraron que unos personajes mágicos vendrían una noche de transición trayéndonos el regalo de que todos somos iguales ante la ley y vivimos en un país donde impera la justicia. Después nos enteramos de que los reyes son los papás y cada uno recibe regalos de muy distinto precio, pues una mano invisible dispone que los bolsillos sean diferentes unos de otros. Reclamamos entonces igualdad y justicia, y replicaron que ya no éramos ingenuos infantes y cada uno debía apechugar con lo que le había tocado. Además intentaron convencernos de que era justo, por ejemplo, que mi amigo Toño fuese a la prisión de Zuera por robar cuatro perras en una farmacia, pero también que la infanta Cristina es inocente o que es aceptable que el Gobierno de Rajoy haya dejado en manos del Banco de España que Alfredo Sáenz pueda seguir ejerciendo como consejero delegado del Banco Santander a pesar de haber sido condenado en firme y tener antecedentes penales. (Ahora ha renunciado).

Nos contaron cuentos fascinantes, pero ahora sabemos que estamos en manos de unas megaempresas financieras y unos superpoderosos lobis que deciden el presente y el futuro de cualquier país del mundo, incluido el nuestro. Nos creímos que nuestros parlamentarios españoles y europeos decidían y votaban pensando en el general interés y el común bien de la ciudadanía que decían representar, pero en realidad votan y deciden lo que les dicen su partido o su grupo parlamentario, una vez que sus jefes se han dejado asesorar y persuadir por las grandes empresas y lobis a cuyos intereses y asuntos sirven.

Proclamaron el deber de trabajar y el derecho al trabajo, pero hay más de 6,2 millones de personas desempleadas; el derecho a una vivienda digna y adecuada, pero ya se han producido en España más de 400.000 desahucios; el derecho universal a la educación y a la salud, pero la educación y la salud se están convirtiendo en un lucrativo negocio en manos privadas; la aconfesionalidad del Estado, pero ese Estado parece estar a merced de obispos y ministros pertenecientes a sectas ultracatólicas; lanzaron vítores a los cuatro vientos porque ya pertenecemos a la UE, pero vivimos en una Europa donde, según datos de ATTAC España, los ricos representan el 0,6% de la población de la UE-27 (500 millones de habitantes) y su patrimonio equivale a más de la mitad (7,6 billones de euros) del PIB total de la UE (12,2 billones de euros).

Pregonan cada año el resurgir de mi tierra, y con motivo de la celebración del Día de Aragón el pasado 23 de abril, la presidenta aragonesa, Luisa Fernanda Rudi, ofreció un pacto institucional con el “centro-izquierda” (¡!) para defender el valor de la “comunidad” frente a la “multitud” y contra los embates de las mareas y otros grupos de protesta, afirmando que “no hay atajos ni hay futuro fuera de las instituciones”. Rudi nos colocaba así en un verdadero callejón sin salida, pues ateniéndonos a los hechos puros y duros, tampoco se atisba ningún futuro dentro de las instituciones aludidas por Rudi: educación y sanidad públicas, empleo o vivienda son netos ejemplos de que la política institucional efectuada hasta ahora en Aragón, en España y en Europa del sur conducen a la ruina o a la nada.

NO QUISO SER MENOS José Ángel Biel, presidente de las Cortes de Aragón, quien afirmó que “nada es gratis” y declaró que es preferible “adelgazar” el estado de bienestar que “amputarlo”, pero su perla más vistosa fue su critica a las “mareas de todos los colores”, representativas, según él, de “intereses particulares o gremiales y no del interés general”. No somos pocos los que quisiéramos saber desde qué condiciones particulares o gremiales ha dispuesto de generosos préstamos bancarios su partido, el PAR, principalmente de la CAI (nacida del mismo tronco) o su socio de gobierno, el PP, y de qué negociaciones y condonaciones posteriores han disfrutado. De hecho, precisamente sobre la base de que “nada es gratis” es lógico preguntarnos también por las posibles contrapartidas pagadas y recibidas. Sin embargo, los numerosos desahuciados hasta la fecha por la CAI no han contado con condiciones ni mucho menos similares de refinanciación o condonación de sus hipotecas. ¿Realmente somos todos iguales?

No más cuentos, por favor.

Artículo publicado en El Periódico de Aragón

La Utopía es posible

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Que vuelvan los días felices

Fri, 03/05/2013 - 09:00

Isaac Rosas – Comité de Apoyo de ATTAC España

Con el futuro negrísimo que nos ofrece el gobierno, es normal que nuestra aspiración esté en el ayer más que en el mañana. La crisis nos vuelve nostálgicos, echamos de menos la vida anterior a ella. Nostalgia de lo que fuimos, o ni siquiera eso: nostalgia de lo que creíamos ser, o de lo que esperábamos ser algún día.

Un centro comercial madrileño ha lanzado una campaña para animar las compras que se basa en el anzuelo de esa nostalgia pegajosa: ‘Back to the Happy Shopping”. Un día a la semana en que las tiendas, cines y bares proponen un viaje en el tiempo, “a un pasado mejor”, para llevar a los clientes “a una fecha anterior a la crisis”. La cosa consiste en poner precios de 2006 en los comercios y locales de ocio, hacer ofertas y montar actividades promocionales que creen esa ilusión de regreso al pasado.

Lo de menos es el ahorro, que no será tanto. Lo importante es el pellizco sentimental con que buscan ganarnos, apelando a ese sueño: “queremos revivir contigo esos años en los que comprar era una auténtico placer”, dice la publicidad. Y remata con toda una declaración de principios: “Para que compres como comprabas antes, sin remordimientos, feliz de la vida.”
“Ah, qué tiempos aquellos, ¿verdad? Quien pudiera darse la vuelta en la cama, acurrucarse otro ratito, y al poner un pie en el suelo descubrir que todo ha sido un mal sueño, que seguimos en 2006, con el PIB creciendo (4,1% aquel año), el paro en el 8,5%, la vivienda subiendo (10% anual todavía entonces), y nosotros consumiendo como si no hubiera mañana, y vengan aeropuertos y AVEs y palacios de congresos y llegar a casa cargado de bolsas con camisetas fabricadas en Bangladesh. Sin remordimientos, ya digo.

Si yo fuera el gobierno, apoyaría iniciativas como la de ese centro comercial. Es más, trabajaría para que la imitasen grandes superficies en todas las provincias, para que ningún ciudadano se quede sin su día semanal de compra nostálgica, feliz y sin remordimiento. Incluso añadiría un día de Happy Working (en el que podrías cogerte una baja por enfermedad sin miedo a ser despedido), un día de Happy Europe (con globos azules y la Novena de Beethoven a todo trapo), otro de Happy Politics (ruedas de prensa con preguntas, gobernantes con casco inaugurando cosas y poniendo primeras piedras), y a partir de ahí la lista puede ser interminable: Happy Banking, Happy Health System, Happy Journalism… Y a no tardar, un parque temático con ambientación de 2006, para vivir la experiencia completa

Y así, mientras los ciudadanos suspiramos por los días felices, la vida seguiría e irían pasando los días de mierda sin doler tanto. Y nos olvidaríamos de 2014, 2015, 2016 y los años que nos queden de sufrir. Porque, reconozcámoslo: en el fondo estamos deseando volver atrás, y fantaseamos con un día en que, al despertar, los periódicos titulen “La crisis ha terminado”, y volvamos a la casilla de salida y recuperemos los derechos perdidos, el salario arrebatado, las casas desahuciadas y la compra sin remordimiento.

“La nostalgia es un sentimiento reaccionario, y nuestra nostalgia precrisis es parte de la explicación de por qué esto no estalla: entre otras razones, por esa íntima esperanza de que algún día todo vuelva a ser como antes. Y agarrados a esa esperanza protestamos pero sin pasarnos, no sea que rompamos algo irreparable y ya no haya vuelta atrás.

“Pero, ay, esos días no volverán. Es más: ni siquiera eran tan felices, aunque ahora los recordemos así por el cristal deformante de la nostalgia. Entonces ya había precariedad, desigualdad, miseria, corrupción, impunidad y gente sin casa, aunque comparado con este pozo nos parece el paraíso. Y hay algo más: después de 2006 venían 2007 y 2008, pequeño dato que no tenemos en cuenta. A no ser que lo que deseemos sea un día de la marmota, sin fin.

Artículo publicado en eldiario.es
 

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Control y transparencia de las entidades bancarias nacionalizadas

Fri, 03/05/2013 - 07:00

Carlos Sánchez Mato – Attac Madrid

Recientemente se ha conocido el enfrentamiento entre el Ministerio de Economía y el Banco de España acerca de la solución a la problemática de las entidades nacionalizadas, cuyo balance global a 30 de noviembre de 2012 alcanzaba los 415.000 millones de euros. Desde el ministerio que preside Luis de Guindos se pretende coordinar la gestión de las mismas para mejorar su eficiencia, si bien el fin último es obtener un precio más elevado cuando llegue el momento de privatizarlas. Por su parte, el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, niega que la posibilidad de una intervención pública permanente de la gestión de las entidades sea la mejor forma de alinear su operativa con los intereses sociales.

En opinión de la Plataforma por la Nacionalización de las Cajas de Ahorro y por la Banca Pública, el espectáculo que Gobierno y Banco de España están ofreciendo es lamentable. El ministro de Economía y Competitividad está reconociendo la existencia de una banca pública pero no actúa con presteza para dotarla de un plan creíble y adecuado a las necesidades de la sociedad. Entretanto, el funcionamiento de las entidades nacionalizadas no solo no es el que se puede esperar de una institución de este tipo, sino que, por el contrario, es el más alejado posible a un modelo que se alinee con los intereses sociales. Solo hay ver cómo se enfrentan los gestores de las entidades nacionalizadas al escándalo de las participaciones preferentes, los desahucios y las reducciones de plantilla.

Desde la Plataforma seguimos exigiendo una banca pública, construida a partir de las Cajas de Ahorro nacionalizadas, que atienda a los intereses de la mayoría de la ciudadanía y la conversión de todas las ayudas públicas otorgadas en acciones en poder del Estado.

Pero mientras ese objetivo fundamental se alcanza, hay un problema acuciante: que los ciudadanos puedan controlar esta macro entidad que se está gestando para evitar que se reproduzcan, en cuanto las circunstancias económicas mínimamente lo permitan, los mismos comportamientos que en parte han llevado a la quiebra a las entidades nacionalizadas. Nos referimos a la financiación de macro proyectos no rentables y a los apoyos crediticios a amigos y correligionarios. Esto solo puede evitarse contransparencia pública de la gestión, publicando los estados financieros auditados de las entidades nacionalizadas. Sin embargo, a excepción del Banco Financiero y de Ahorros, el resto de entidades bajo control público no ha hecho públicos sus balances correspondientes al pasado ejercicio. Tampoco han publicado sus estados financieros de 2012 el Fondo de Garantía de Depósitos y el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria lo que contribuye a la opacidad en un momento clave en el proceso de reestructuración del sector. El retraso a la hora de la presentación de cuentas impide el imprescindible control de la actuación de los gestores de estas entidades por parte del Parlamento.

La Comisión de Economía y Hacienda del Congreso debe recibir periódicamente y por escrito información suficiente sobre la gestión de las entidades nacionalizadas y examinarla con la asistencia de cuantos expertos en la materia precisen, de manera que no sean meros espectadores de las manifestaciones de los comparecientes como viene ocurriendo hasta ahora.
El Parlamento no puede seguir sin realizar un adecuado control efectivo de la gestión de las entidades nacionalizadas. La transparencia es el único camino para evitar que sea señalado por la ciudadanía por prácticas no ajustadas a la ley. Acometer esta tarea es una tarea prioritaria para recuperar la confianza en las instituciones.

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El “no lugar” de la generación perdida

Thu, 02/05/2013 - 13:00

Rosa Llobregat – ATTAC País Valencià

Hace 50 años Gertrude Stein miró a los ojos a Hemingway y le dijo: “sois una generación perdida”. Entonces el jazz sonaba de fondo en un París vanguardista arrasado por los ecos de la guerra. Ahora es la Organización Internacional del Trabajo quien mira los datos de la última Encuesta de Población Activa y constata: “vosotros, juventud española, sí que sois una generación perdida”.

No somos Fitzgerald, Dos Passos ni Faulkner, un grupo de escritores  norteamericanos que pasó a la historia con el sobrenombre de “generación perdida” por hallarse desorientados en un momento de contrastes económicos, guerra, pesimismo y desconcierto. A nosotros no nos envuelve un aura de desesperanza romántica, tan sólo una existencia mediocre. Sólo somos jóvenes de todo tipo, con ilusiones truncadas, intentando llevar a cabo un proyecto de vida en el seno de una guerra sin trincheras. Somos la primera generación de españoles nacida en democracia pero vivimos en mitad de una cruda dictadura de mercado. No sabemos cómo derrocar al tirano de turno porque en este caso nuestro opresor no tiene bigote, ni siquiera tiene rostro.

La mitad de la población activa menor de 30 años está parada. El País desgrana en el editorial de este domingo, “La tragedia de los jóvenes”, los últimos datos del INE sobre el primer trimestre de 2013 y augura que la inacción europea deparará “una prolongada situación de inestabilidad social, en la que la frustración de los jóvenes será el principal elemento determinante”. ¿Qué niveles máximos de frustración es capaz de soportar la población joven de este país?

Actualmente, siete de cada diez jóvenes viven en casa de sus padres, sin un proyecto de vida; sin dinero, sin trabajo, sin futuro. André Gorz consideraba la sobriedad —o simplicidad voluntaria— como una necesidad para luchar contra la miseria. La teoría de la relatividad social nos convierte en ricos o pobres en función de nuestro contexto; pero la miseria es una cuestión objetiva. Hay miseria donde no hay para comer, beber, vestirse, curarse o tener un techo decente. Nuestro país ya no permite una vida sobria de bicicleta y camiseta de algodón, ni una pobreza de queso y pan negro; nuestro país condena directamente a la miseria y lo que separa actualmente al joven español de la indigencia es una sociedad tradicional basada en la unidad familiar, solidaria con sus miembros. Eso o el exilio. No hay más opciones.

Y la partida al extranjero ha dejado también de ser una alternativa romántica, aquella elección de intrépidos aventureros —de los que tanto sabe la secretaria de emigración— o de grandes talentos cazados internacionalmente —sobre éstos sabe más Aguirre, por lo que demuestra en sus últimas declaraciones— para convertirse en una penitencia. La condena de la consciencia desoladora del que es rechazado, ya sin patria, en un renacer y morir, donde utopía no significa nada más que “no lugar”.

En un “no lugar” envuelto de un “no tiempo” vivimos esperando que algo suceda, no sólo convertidos en parados, sino también en pasivos. Creemos en las mentiras —y gordas— de partidos que abandonaron los principios hace mucho tiempo, y aunque no les creamos, les dejamos hacer, les perdonamos, como el que perdona las continuas infidelidades de su cónyugue, en un afán de comprender la insoportable levedad del ser…

De pequeños nos hicieron sentir culpables por tenerlo todo. Crecimos en la abundancia, rodeados de abuelos que nos recordaban el hambre y de padres que nos hablaban de represión: “tú lo tienes todo, nosotros no teníamos nada”. Y desde esa abundancia también le perdimos el amor a las cosas, y todo, hasta el mismo amor, se convirtió en desechable. Ahora, confusos y desorientados, en una sociedad que mira atrás, parece que no acabemos de entender qué hicimos mal, ¿nos ocurre esto porque le pedimos demasiados juguetes a los Reyes Magos? Hace diez años no teníamos ni la edad para beber, ¿quién se pegó la borrachera económica en nuestro lugar?

Desde una fingida libertad, no sabemos cómo se lucha, puede que nos protegieran tanto que creciésemos sin los anticuerpos necesarios. Desde fuera nos dicen lo que somos o, en este caso, cómo estamos: perdidos. Y puede que tengan razón. Somos la generación perdida. Y lo somos no porque el mercado se pierda nuestra fuerza como capital humano, sino porque en lo más profundo de nuestra alma, estamos triste y completamente perdidos, y eso, aunque al mercado le importe un bledo, es lo realmente trágico de esta distópica situación.

Rosa Llobregat es periodista
http://www.rosallobregat.com/blog

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Rosa María Artal: “Es asombroso que no se reaccione”

Thu, 02/05/2013 - 09:00

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C_SalmonesContraPercebes.inddLa periodista y escritora, columnista de eldiario.es, publica ‘Salmones contra percebes’ (Temas de hoy), un dibujo de la realidad política y económica y de las diferentes actitudes a la hora de afrontarla.

“Intento que la gente reconozca su situación y sus enemigos, sus posibilidades y su potencial”, explica la autora sobre el libro, del que publicamos un adelanto aquí.

Andrés Gil

 Entrevista

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España

El mundo tiene muchos matices, pero hay dos actitudes básicas ante la realidad: la de los percebes, amarrados a la roca, conservadores, temerosos y dóciles. O la contraria, la de los salmones, valientes, inquietos, inconformistas. A partir de aquí, Rosa María Artal en Salmones contra percebes (Temas de hoy) analiza la crisis actual, sus efectos en todos los ámbitos de la vida. “A través de la metáfora, la realidad aún es más descarnada”, afirma. Pero, a través de esa descarnada realidad, Artal persigue despertar las conciencias y transmitir la necesidad de pensar, cuestionar el estado de las cosas y, después, actuar.

¿Cómo se le ocurrió la metáfora?

Lo dijo un día mi hijo. Que Rajoy tenía la estrategia del percebe, aferrarse y no moverse. Escribí un artículo en eldiario.es este verano, Rajoy y la estrategia del percebe, y a raíz de ahí se me ocurrió que en el mundo no había solo percebes, sino también salmones, un animal que va siempre contracorriente, que remonta hasta la cumbre desde la desembocadura del río. El percebe es la ley del mínimo esfuerzo, y el salmón el esfuerzo constante. El percebe espera que los problemas se resuelvan solos, y el salmón siempre busca cómo solucionarlos. Estamos viviendo una situación con una deriva tan peligrosa que parece un inhóspito océano, en el que sólo impera la fuerza y no la democracia. Es una metáfora que me sirve como excusa para que transmitir el mensaje de lo terrible que estamos viviendo y de cómo hay actitudes distintas que favorecen o perjudican la solución.

Pero también hay esperanza en el libro

Los salmones, a pesar de ser atacados y saber que pueden perder, siguen. Claro, que se puede solucionar el problema: no se puede seguir así. La estrategia de aguantar del percebe cuesta más esfuerzo y los resultados son peores. Acabamos de ver al Gobierno, que no va a arreglar el problema del paro ni ningún otro. La gente que cree que se arreglará la crisis aguantando sacrificios, pero habría que preguntar  a qué precio; sueñan si creen que les van a devolver lo robado.

En el libro se explica que las raíces de estas políticas económicas son profundas.

Todo nace en el consenso de Washington, tras la caída del muro de Berlín. Es una historia que por la que muchos prefieren no interesarse y que he procurado contarla con sencillez. No hay país que haya salido de la crisis por esos métodos. Si acaso Letonia, que ha mejorado alguna cifra económica a costa de que sus ciudadanos sean muchísimos más pobres y sus ciudadanos hayan emigrado. Mira lo que está pasando con los alevines españoles: la mitad de los jóvenes no tiene trabajo. Pero es que el 27% de los españoles está en paro. Lo asombroso es que aquí no se reacciona. Por este camino no hay solución. Pero todo viene del consenso de Washington y de políticas que ya habían ejecutado Thatcher y Reagan: reducir el gasto público, social, sanidad, educación… Esta gente son auténticos depredadores, aunque haya tanto percebe con pocas luces llevando las riendas. Saben lo que es que pocos vivan bien a costa del grueso de la población.

Y usted lamenta que a veces no haya más solución que emigrar.

Es que somos más pobres que otros países. Hay que llevar dinero, hacer amigos… Hay que ir a una zona totalmente extraña. Emigrar es muy difícil. España va a quedar como un balneario para los europeos y aderezado con esas apuestas del PP: casinos y ocio. Las nuevas generaciones han sido mimadas en exceso por lo mal que lo pasaron los antepasados. No están preparados por la precariedad, y ahora, con la crisis, siguen sin enterarse.

Sin embargo, en el libro se cuenta que el 15M evidenció que había descontento y ganas de cambiar muchas cosas

Aparecieron todos los salmones de España. Sí, está el germen, pero la gente no sabe cómo solucionarlo, y las consecuencias de aguantar son peores. El 15M fue mucho más que un hartazgo de la gente. Yo espero que se reaccione, y con este libro intento que la gente reconozca su situación y sus enemigos, sus posibilidades y su potencial. Para ello, la sociedad tiene que marcar unas pautas, cambiar la ley electoral porque con esta no vamos a ningún lado: potencia el bipartidismo y que todo siga igual. Hay mucha gente que le da mucho vértigo pensar que la política tiene que cambiar. Pero es así, tiene que regenerarse. Los políticos no nos necesitan, con que tengan un porcentaje mayor que el segundo, ya les vale. Y solo hablan para su público. Hay gente cuyo voto va a la basura, no puedes tirar tu voto a la basura.

Uno de los asuntos que más preocupan ahora son los casos de corrupción.

Le dedico un espacio muy amplio. Mientras no se erradique, no saldremos de esta. Es una de las características del pueblo español, junto con los toros y la familia. Hemos sido pioneros de muchos avances políticos que otros países siguieron después, incluso desde los reinos medievales y pasando por el motín de Esquilache, señalado como uno de los precursores de la Revolución Francesa. Pero aquí las elites y la masa social eran muy incultas. El gran problema de España es la falta de educación y la corrupción. Van unidas. Y el proyecto del ministro José Ignacio Wert es educación en el percebismo: se arrincona la filosofía, cuando es el mecanismo básico para el pensamiento lógico.

Además, en el libro se documentan con detalle los efectos de la crisis.

Lo básico es conocer la realidad, para posteriormente llegar al último capítulo donde reivindico el gozo de pensar. A menudo cogemos las ideas como si estuvieran precocinadas, las metemos en el microondas y las engullimos. Los medios de comunicación tienen mucha culpa en lo que nos pasa.

Una situación crítica que tampoco es igual para el hombre y la mujer

Nos educan de una forma distinta y la sociedad nos condiciona a unos y a otros. La mujer está educada para ser percebe, para guardar la piña. Y eso del colchón familiar sólo pasa en los países subdesarrollados. ¿Después de la Segunda Guerra Mundial se podía crear el Estado del Bienestar y ahora no se puede mantener? Esto es un timo. Hay gente que es percebe y su objetivo solo es aguantar hasta que pase la tormenta. Falta mucho coraje. El percebe solo piensa en su bien. Lo peor que puede pasar a un país es tener a un percebe al mando del Gobierno. No hará nada. Es desolador. No sufre como sufre la gente.

Pero hay mucho temor en la sociedad.

Me preocupan las reacciones ante el miedo. Cuando uno cree que el problema lo ocasionan fuera y que fuera lo tienen que resolver, está perdido. Es una reacción que provoca el miedo. Hay mucho miedo, pero, ¿qué más se puede perder? El percebe no se da cuenta de que puede llegar un depredador de su misma especie, de otra especie, o incluso un percebeiro. La sociedad tiene que reaccionar, tomar su papel y conseguir que el percebe reflexione que por ese camino no se va.

Entrevista publicada en eldiario.es

El Periscopio

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Sanidad S.A.

Thu, 02/05/2013 - 07:00

Esther Vivas – Consejo Científico de ATTAC España

Adiós a la sanidad pública. A partir de ahora se impone la “dictadura de la cartera”: pagar para que te operen cuanto antes, pagar para que te trasladen en ambulancia, pagar por una habitación individual y una butaca reclinable en el hospital, pagar, pagar y pagar. Así se resume el futuro de nuestro maltrecho sistema sanitario. Con la crisis todo tiene un precio, y la sanidad no es una excepción.

Se impone un modelo sanitario de primera y de segunda, en función de la capacidad adquisitiva, ya no de los ciudadanos sino de los clientes. Atrás quedaron los derechos universales. Todo se vende y todo se compra. Y nosotros nos limitamos a abrir la billetera y a abonar, si podemos, la cuenta. El Hospital Sant Pau, en Barcelona, ha puesto en marcha una vía que permite a los pacientes ser operados al margen de las listas de espera, eso sí previo pago de una cuantiosa suma de euros. ¿Esperar más de ocho meses para que te operen de varices? Qué va. Si tienes efectivo, directo al quirófano.

El Hospital Clínic, en Barcelona, ha puesto en marcha, también, un sistema de financiación paralelo al más puro estilo Sol Meliá. “Confort y tranquilidad a su alcance”, podría ser el anuncio de las habitaciones individuales ofertadas a sus pacientes. Total: 70 euros, habitación individual más cama para acompañante. Oferta: 40, habitación individual con butaca. Sólo accesible, eso sí, a quienes se lo puedan pagar. Y no es el único. Los hospitales de Vic, Berga, La Seu d’Urgell, Blanes y Campdevànol ofrecen, también, sillas reclinables al “módico” precio de 5 euros.

Ir al hospital se ha convertido en un gasto extra. Si hace años, la hospitalización incluía agua, material higiénico, medicación, toallas… ahora ya no. A nuestros impuestos destinados al sistema sanitario, hay que añadirles, ahora, un desembolso adicional. O dicho de otro modo: más copago, perdón, repago.

Los hospitales catalanes justifican estas medidas por los recortes sanitarios. Y es cierto. Desde la llegada a la Generalitat de Convergència i Unió, la política de las tijeras ha sido implacable. Pero, asimismo, los casos de corrupción y malversación de fondos no han dejado de salpicar la cúpula del sistema sanitario en Catalunya. La ejecutiva del hospital Sant Pau está siendo investigada, por el juzgado de instrucción número 22 de Barcelona, por desfalco de fondos públicos, pago de sobresueldos a directivos, indemnizaciones injustificadas, irregularidades en contratos públicos, etc. Y mientras dicen no tener alternativas y recortar, acumulan un patrimonio, como recientemente se ha descubierto, que genera una renta anual de más de 10 millones de euros. Que, por cierto, nadie sabe dónde va a parar.

Los antiguos máximos responsables del Institut Català de la Salut y el CatSalut Josep Prat y Carles Manté están acusados, asimismo, de malversación y estafa con fondos del Ayuntamiento de Reus. En concreto, se investigan pagos irregulares desde el Ayuntamiento de Reus, en el que Josep Prat era el máximo responsable de la empresa municipal Innova, a Carles Manté, por valor de 720 mil euros, entre los años 2007 y 2011, por servicios que el mismo Ayuntamiento considera inexistentes.

La revista comarcal CafèambLlet, con sus modestos recursos, destapó, asimismo, la desaparición de 2,4 millones de euros de los hospitales de Blanes y Calella, los pagos irregulares, de 37 mil euros, de dichos hospitales al ex-alcalde de Lloret de Mar Xavier Crespo, hoy imputado en el Caso Clotilde, la entrega de 20 mil euros por alquileres de los que no consta ningún contrato, el pago de 4 mil euros a un médico por una guardia de 12 horas, etc. La lista resulta interminable. Estos casos son un claro ejemplo de cómo la sanidad pública se ha convertido en un nido de corrupción, fraude y robo a las arcas públicas.

Pero aquí no acaba la historia. Las actuales políticas de recortes en el sistema sanitario tienen un impacto directo en nuestras vidas. O sino que se lo digan a Felipe Rivas, vecino de Tarragona, que en diciembre del 2012 sufrió un infarto de miocardio y al llegar al hospital Joan XXIII de Tarragona le dijeron que tenía que desplazarse a Barcelona, porque la unidad que trata estos casos, la única en la provincia de Tarragona, ya cerraba. Su horario: de 8h a 17h de lunes a viernes. No importa que el tiempo sea un factor vital para salvar vidas en casos de infarto. De hecho, el jefe del servicio de cardiología del hospital Joan XXIII, Alfredo Bardají, admite que desde hace dos años reclaman que se amplíe dicha jornada. Los recortes, pero, no lo permiten.

El cierre de centros de atención primaria, de urgencias nocturnas, los recortes en ambulancias, la reducción en las ayudas al fomento de la donación y el trasplante de órganos, etc. son medidas que afectan de lleno nuestra salud. Apostar por los servicios públicos, por la sanidad, al contrario de lo que nos dicen, no es ningún gasto sino una inversión. Y un derecho que todo tenemos y al que contribuimos con los impuestos que pagamos.

Pero, ¿hasta dónde hemos llegado? Ahora incluso El Corte Inglés anuncia operaciones a la carta. Éste es el caso de El Cortes Inglés de Princesa, en Madrid, que cuenta con un stand de HM Hospitales que ofrece información sobre intervenciones médicas y quirúrgicas de cataratas, varices, hernias, prótesis de cadera y rodilla, hemorroides, etc. Se informa de los servicios, de la técnica de la operación, del tiempo estimado de ingreso, de las tarifas, y si el cliente está interesado puede contar, además, con la inestimable financiación de la tarjeta de El Corte Inglés.

La sanidad pública, junto con la educación, se ha convertido en un jugoso pedazo del pastel que el capital privado espera repartirse en el banquete de la crisis. La Sanidad S.A. ya ha llegado. En nuestras manos está evitarlo.

Artículo publicado en Público.com
http://esthervivas.com/

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Corrupción demasiado grave para dejársela a los políticos

Wed, 01/05/2013 - 18:00

Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

El Corruptódromo es una web del movimiento social español que denuncia centenares de casos concretos de corrupción en el Reino de España (http://wiki.nolesvotes.org/wiki/Corrupt%C3%B3dromo). En 2009, el Fiscal General del Estado reveló que había 730 causas por corrupción de cargos públicos y políticos españoles y en 2012, ya eran 800 los imputados en sumarios por corrupción. Pero la corrupción no es un problema local español o que solo afecte a países PIGS, de África, América Latina y Asia. También hay corrupción en los países ricos. Abundante.

En la última década estallaron, entre otros, los escándalos de corrupción de Eurostat, Parmalat o Barclays, en Europa; Enron y World Com en Estados Unidos, y en Alemania casi todas las grandes corporaciones empresariales han vivido casos de corrupción los últimos años. Cajas ocultas, dinero negro, sobornos... Siemens, Scherin, Daimler Chrysler, Volkswagen, BMW, Henkel, Degusta… Hasta dieciocho grandes corporaciones empresariales alemanas tuvieron expedientes por manipulación contable y fraude.

La corrupción es un fenómeno mundial, como dictaminó la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, y en ella las empresas transnacionales juegan el papel de corruptoras. Marx, (Karl, por supuesto) fue profético cuando escribió que “todas las naciones capitalistas abrazan periódicamente el fraude, porque quieren ganar dinero sin necesidad de producir”.

José Mellanos recuerda que corrupción es prevaricación, cohecho, apropiación indebida, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, fraude fiscal, evasión de capitales, falsedad en documento oficial, financiación ilegal, concesiones ilegales, adjudicaciones ilícitas, delitos urbanísticos y blanqueo de dinero.

Corrupción es abuso de poder público para cambiar leyes, reglas, concursos públicos y concesiones por sobornos del sector privado, en dinero o especies. Pues para que haya corrupción se necesitan dos delincuentes: corruptor y corrompido. Quien trampea y cobra; quien paga y se beneficia.

La corrupción, además, tiene mucho que ver con los paraísos fiscales. Sin opacidad, secreto bancario y ausencia de reglas, corruptores y corrompidos lo tendrían mucho más crudo para esconder su sucio dinero y perpetrar sus turbios negocios impunemente.

La corrupción es inherente a la esencia del capitalismo, porque los beneficios privados son su objetivo. ¿No ha de haber corrupción cuando el beneficio es el único motor y la ausencia de normas y controles su escenario? Mientras haya secreto bancario, paraísos fiscales, ausencia de normas y de control de movimientos de capital, habrá corrupción.

La corrupción recorta los ingresos del Estado, aumenta el gasto público improductivo y reduce la capacidad inversora del Estado. Extiende la economía sumergida, aumenta la desigualdad (al disminuir el gasto social en perjuicio de la ciudadanía con menos ingresos o en paro), encarece servicios públicos y conlleva mayor carga fiscal para la mayoría. Cabe además tener en cuenta que la lucha contra la corrupción no siempre es bien intencionada.

Transparency International es una organización global contra la corrupción que clasifica los países por el volumen de corrupción en sus administraciones públicas y de sus funcionarios o cargos públicos. Pero Transparency nunca publica nombres de corruptores ni denuncia a los bancos suizos, austríacos, británicos, estadounidenses… que reciben dinero sucio que sale de ellos impoluto. Solo ataca a los Estados.

Además, en los países ricos se castiga a funcionarios públicos que se corrompen, pero nunca a los empresarios o cargos nacionales que corrompen a funcionarios o cargos públicos de países extranjeros. Es más, en Alemania, Suiza, Bélgica… Hacienda permite deducir los pagos a funcionarios extranjeros. Los sobornos reducen los impuestos. Corrupción legalizada.

Por todo ello no significa nada que los ministros económicos de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, España y Polonia hayan declarado en Dublín hace unos días que exigirán el cierre de los paraísos fiscales, el intercambio automático de información fiscal de rendimientos del capital, el fin del abuso del secreto bancario y la publicación de beneficios reales de empresas en sedes y filiales por países. Solo son palabras.

La corrupción es, con la trampa de la deuda-déficit, la desorbitada ayuda a la banca y el ataque a los derechos sociales, la otra pata de la crisis-estafa. Y, como afirma el magistrado Joaquim Bosch, “el problema de la corrupción es demasiado importante para dejarlo en manos de los políticos”. Por eso, la ciudadanía debe incluir la lucha contra la corrupción en su liza de autoliberación.

Periodista y escritor

Artículo publicado en ALAI, América Latina en Movimiento

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La traición y el engaño de la deuda

Wed, 01/05/2013 - 13:00

Carlos Martínez – ATTAC Andalucía

La principal causa del PARO es el pago de la mal llamada deuda pública. La deuda española que supone ya un 90% del PIB es impagable. Pero a nosotras y nosotros nos estafan y roban para pagar a los bancos privados los intereses de la deuda. La deuda es su negocio y su arma para destruir el bienestar; ese es su verdadero objetivo, mientras tanto y a nuestra costa generar intereses que engorden los beneficios de los bancos y los ricos.

Si quieres saber quién es de izquierdas, quién desea cambiar las cosas y quién no, preguntadle su posición ante la llamada deuda.
Preguntadle a Madina y a Rubalcaba ¿Por qué votaron hace poco en el Parlamento contra la auditoría de la deuda y no pagar la deuda ilegítima?
La deuda hay que dejar de pagarla y entonces volverá el empleo y los derechos.

Necesitamos un gobierno valiente, del pueblo y por el pueblo y patriótico es decir no vendido al capital financiero y a la derecha alemana.

El negocio de la deuda pública es su plan secreto contra el bienestar. El pago de la deuda es su principal beneficio.

El pulpo capitalista del que habla el maestro Lafontaine ha envuelto y engullido con esa mentira a los partidos dinásticos y sistémicos que reformaron la Constitución solo para garantizar el beneficio de la banca privada. Pero también a mucha gente engañada por los medios de comunicación, los chulos y mentirosos señoritos del PP y los liberales que dominan todo el espectro político del régimen.

Hay que decir alto y claro, que la única solución pasa por negarse a seguir pagando la deuda y auditarla PUES ESTAMOS PAGANDO LOS PUFOS DE LOS CAPITALISTAS y de las grandes fortunas ladrilleras y especuladoras.

Portuario en excedencia

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La ruina de pagar la deuda impagable

Wed, 01/05/2013 - 09:00

Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

Los medios de comunicación se han hecho eco esta semana de los datos de deuda pública que dio a conocer el pasado lunes Eurostat pero casi ninguno se refiere a lo más relevante que muestran.
Es lógico subrayar que se elevan las cifras de déficit que proporcionó el Gobierno de Rajoy y que el nivel de la deuda pública europea a finales de 2012 ha alcanzado niveles estratosféricos: 11,01 billones de euros entre los 27 gobiernos de la Unión Europea, de los que 883.777 millones corresponden a nuestro país, cuya deuda fue la que más subió si se mide en proporción al PIB.
Pero, con independencia de la gravedad de estos datos, me parece que son otros los que reflejan el verdadero cáncer de Europa, y de ellos apenas se ha dicho nada.

Me refiero a la impresionante cantidad de dinero que los gobiernos vienen dedicando a pagar intereses a los bancos privados.

En 2012, los 27 países de la UE dedicaron a ese concepto un total de 380.255 millones de euros, lo que representa un 2,9% de su PIB conjunto y España pagó 31.297 millones, un 3% del nuestro. Algo menos que Portugal, que dedicó el 4,4%, o que Grecia (5%) o Italia (5,4%).
Lo ingente que resulta esa auténtica dádiva a la banca privada se refleja mucho mejor si se suma la totalidad de los intereses pagados desde que los datos están disponibles.
Solo los 17 países miembros de la eurozona hemos gastado por ese concepto 4,77 billones de euros entre 1995 y 2012, lo que representa el 54,3% de la deuda, más o menos lo mismo que lo pagado por los 27 de la UE, el 54%. En España los intereses pagados en todos estos años suponen el 42,4% de la deuda pública acumulada, un porcentaje que es aún mayor en países como Alemania (54,2%) o Italia, en donde representan nada más y nada menos que el 72% de su deuda pública.

Es fácil deducir que ésta última sería muchísimo menor y que no supondría un problema grave (ni siquiera en la crisis) si no hubiera que haber pagado tantos intereses a los bancos privados, tantos que han ido obligando a pedir cada vez más préstamos para poder pagarlos. Dicho de otra manera, eso significa que la verdadera causa de la elevada deuda pública europea no es, como nos quieren hacer creer, el coste de la educación, la sanidad, la dependencia o las pensiones públicas sino que pagamos cantidades desorbitadas por intereses a los bancos privados.
Si de verdad se quisiera reducirla lo que habría que hacer sería evitar esa sangría cambiando los tratados para que el Banco Central Europeo financie a los gobiernos sin necesidad de cobrarles intereses o, al menos, con la misma generosidad con que lo hace a los bancos privados.

Por el contrario, dejando que actúe solo para facilitar que estos últimos aumenten sin cesar su negocio multiplicando la deuda y los intereses que cobran por ella se ha llegado a una situación que puede parecer surrealista. Si se suma la deuda pública y la privada de la eurozona (23,78 billones de euros en 2011) y se compara con el total del dinero circulante (9,53 billones), resulta que los deudores públicos y privados no podrían saldarla, como dice la troika que sería deseable, ni incluso si quisieran, porque no hay medios de pago suficientes para ello.
En suma, se están recortando derechos y bienestar solo para pagar intereses, lo que podría evitarse simplemente frenando el poder político de los bancos privados, que es lo que en realidad obliga a pagarlos por un dinero que no cuesta nada crear. Y ni siquiera reduciendo a la nada al sector público y los derechos sociales será posible pagar la deuda total porque es mucho mayor que los medios de pago disponibles y porque sabemos que toda economía muere sin remedio si lo intenta.

Como en la copla, la deuda “rueda lo mismito que la maldición” y cuando se descubre de dónde viene salta la paradoja: los que viven por encima de sus posibilidades son los bancos porque, para ganar más, prestan el dinero que no tienen para que se le paguen intereses por los préstamos que dan para pagar intereses…

Artículo publicado en El País
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