Skip navigation

News from Attac Spain

Syndicate content
Justicia económica global
Updated: 3 hours 58 min ago

Salida de la crisis, un “cuento chino”

Thu, 18/09/2014 - 07:00

 

Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

Noticias del Reino de España muestran cómo los desmanes neoliberales y la putrefacción económica, íntimamente relacionados, se han adueñado del escenario. Por ejemplo, la evasión fiscal del otrora admirado e indiscutible ex-presidente del gobierno autónomo de Cataluña, Jordi Pujol. El crecimiento del patrimonio de grandes fortunas con la que está cayendo. Y el capitalismo de favores y ventajista con ases en la manga. Veamos.

Pujol dio a conocer hace unas semanas que no había declarado la que dijo ser herencia de su padre, sino que la depositó en un paraíso fiscal durante más de treinta años, sin “encontrar nunca” el momento de declararla. Por otra parte, no ha sorprendido conocer que unos cientos de miles que poseen un millón de euros o los centenares que poseen más de 30 en España han aumentado su patrimonio casi un 10% de enero a junio de 2014.

La muerte de Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, ha sido ocasión de elogios medidos y desmedidos, pero también recordatorio de presuntas irregularidades apenas olvidadas. Sospechas que motivaron al ex directivo de la banca Banif, Manuel Puerto Ducet, decir que Botín era “de profesión, impune”. En su libro Oligarquía financiera y poder político en España, Puerto muestra al fallecido como líder de la oligarquía financiera que impone la voluntad de ésta al gobierno y al Banco de España, como ha recordado el profesor de economía Juan Torres López.

Así las cosas, la crisis sirve, cuanto menos, para desvelar indicios y más que indicios del capitalismo de amiguetes, como lo calificó el profesor Antoni Doménech. Capitalismo que cuajó en la dictadura franquista protagonizado por unas cuantas familias pegadas al régimen. Y ahí siguen. Capitalismo de favores, subvenciones y contratos públicos, de chalaneos y corrupciones varias. Con una clase política que mira hacia otro lado en el mejor de los casos. Torres López lo resume al decir que “grupos de auténticos ladrones financieros llevan decenios enriqueciéndose a costa de engañar a los demás y quedarse con los recursos públicos”. Corrupción con mayúsculas.

Tanto es así que la Comisión Europea, que no se caracteriza por su progresismo crítico, señala al reino de España como el segundo país más corrupto de la Unión. No es de extrañar, pues, que la reducida minoría oligárquica, que se beneficia de la desigualdad, obscenamente apalancada en el extremo de riqueza, aumente su patrimonio. Además de las ayudas públicas estatales, desregulaciones financieras, económicas y laborales que convierten la actividad económica en una especie de jungla implacable, no es menor la complacencia de Hacienda con las grandes fortunas y corporaciones.

Según denuncia GESTHA, un sindicato de Técnicos de Hacienda, en España hay una economía sumergida de 253.000 millones de euros. Como poco. Y las perdidas del Estado por cotizaciones e impuestos no abonados suman 90.000 millones. GESTHA explica que, de esa enorme cantidad defraudada, el 72% corresponde a grandes fortunas y corporaciones. Así aumentan los ricos su patrimonio sin esfuerzo ni talento: no pagando impuestos. O pagando mucho menos por la descarada y legal, pero nociva, evasión fiscal, existente porque gobiernos y mayorías parlamentarias así lo quieren.

Además de que la minoría rica aumenta su patrimonio por obra y gracia de la devaluación interna. En román paladino, congelar o rebajar salarios existentes o pagar salarios-basura a nuevos contratados, además de convertir el trabajo una realidad cada vez más precaria.

En tal escenario, Angela Merkel y Mariano Rajoy se han jurado austeridad eterna, mientras la OCDE pide al presidente español que continúe perpetrando lo que llaman “reformas”. Es decir, más recortes de derechos económicos y sociales de la ciudadanía, mientras los parados son seis millones, hogares con todos sus miembros desempleados ya son casi dos y más de un millón de parados no tiene ingreso alguno. En tanto la ciudadanía en riesgo de pobreza ya es un 27% de la población.

¿Alguien cree que con estos mimbres, con esas gentes que nos mangonean, saldremos de ésta?

Periodista y escritor

Artículo publicado por Centro de Colaboraciones Solidarias, CCS

Xacata
Twitter: @xcanotamayo

Categories: Attac Planet

Referendo en Escocia: neoliberalismo vs socialismo

Wed, 17/09/2014 - 18:00

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

Mañana 18 de septiembre se llevará a cabo el referendo más importante en los 300 años de vida del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Escocia irá a las urnas para decidir si se mantiene como parte de esa unión política o si se convierte en un Estado independiente.

Para Londres, el triunfo de los independientes representa una seria amenaza. Por eso combate la campaña a favor del sí con todas sus fuerzas. La prensa de negocios y la BBC no han escatimado recursos para asustar al electorado y orientarlo hacia el voto negativo. Lo cierto es que la disminución de influencia política sería un duro golpe para Londres, pero es en el frente económico donde el poderío británico se vería más afectado, entre otras cosas por la pérdida de una buena parte de los recursos de los campos de petróleo y gas del Mar del Norte.

Para los partidos independentistas el referendo ofrece una oportunidad única para recuperar la independencia de Escocia y establecer un gobierno democrático de centro-izquierda que permita escapar de las garras del neoliberalismo que Londres y, más especialmente, la City, han impuesto a los 5.3 millones de escoceses.

Hace 25 años se sometió a voto el tema de la devolución de algunos poderes a Escocia. El resultado fue negativo. En aquel tiempo se argumentó que el tamaño de Escocia hacía inconcebible la independencia, como si la auto-determinación de un pueblo fuera cuestión de economías de escala. En 1997 se aprobó en otro referéndum la creación del parlamento escocés, con poderes limitados. Pero en ese parlamento no se puede discutir el desempleo, los derechos sindicales, los salarios, la desigualdad, los recortes al gasto en salud y educación, o la regulación financiera y bancaria.

Ese parlamento tampoco pudo debatir las aventuras militares de Tony Blair en Irak y Afganistán. Hoy no puede opinar sobre la base de submarinos nucleares Trident en la margen derecha del río Clyde o la nueva gesta que prepara Londres en el norte de Irak.

El debate económico sobre el referendo ha girado alrededor de la viabilidad de una Escocia independiente. Los argumentos van y vienen, pero los datos son bastante contundentes. La economía escocesa sería fuerte y diversificada.

Los yacimientos del Mar del Norte fueron abiertos hace 50 años, pero las reservas que corresponderían a una Escocia independiente anuncian una producción rentable para las próximas dos o tres décadas. Lo más probable es que una Escocia independiente procedería a nacionalizar la industria petrolera y gasera, siguiendo el exitoso ejemplo noruego en donde siempre se mantuvo el control público sobre este sector. Aunque hay dificultades metodológicas para medir los flujos de comercio internacional en Escocia, si se incluyen las exportaciones de crudo y gas, el saldo de la cuenta corriente del nuevo país independiente sería superavitario.

La recaudación fiscal en Escocia alcanzó los 57 mil millones de libras esterlinas en el ejercicio fiscal 2011-12, lo que representa casi 10 por ciento de los ingresos tributarios del Reino Unido. La estructura impositiva es esencialmente regresiva, lo que agrava el problema de la desigualdad económica, pero una nueva política fiscal permitiría revertir las tendencias negativas, reorientar el gasto público, promover el desarrollo industrial, científico y tecnológico.

Hoy el debate económico sobre la independencia está centrado sobre la divisa de una nueva Escocia independiente. Hay tres vías posibles. La primera implica seguir usando la libra esterlina. La desventaja es que la nueva república habría entregado el control de su política monetaria a Londres y la regulación del sistema bancario y financiero escaparía a las autoridades escocesas. La tasa de interés en el nuevo espacio económico estaría fuertemente afectada por esta falta de control monetario y hasta la política fiscal se vería constreñida. Esta es la propuesta del Partido nacionalista escocés, pero esa vía implica permanecer en la zona de influencia de la City y quedarse en el neoliberalismo.

La segunda es la adopción del euro como divisa del nuevo país. Se parece a la anterior por la falta de control de la política monetaria y es rechazada por todos en Escocia porque equivale a adoptar las posturas neoliberales de Maastricht y Lisboa. El esquema que condujo a la eurocrisis no puede ser una referencia en materia de política macroeconómica en Escocia.

La tercera vía estaría basada en una moneda propia basada en un régimen de flotación semi-regulada. Las nuevas autoridades monetarias tendrían que organizar la transición, pero en principio nada impide la adopción de una nueva moneda que permita recuperar el control soberano de los principales instrumentos de la política macroeconómica. Muy probablemente esta nueva postura estaría cercana a un esquema de corte demócrata-socialista al estilo Noruega.

El referendo en Escocia pone frente a frente la opción de extraviarse en el neoliberalismo o la de avanzar en la dirección del control social sobre la inversión.

Twitter: @anadaloficial

 

Categories: Attac Planet

Neoliberalismo y fondos buitre

Wed, 17/09/2014 - 13:04

Emir Sader - Público.es

Cuando se agotaba el ciclo largo expansivo del capitalismo, se impuso el debate sobre las razones de ese agotamiento y las formas de retomar el desarrollo económico. Triunfó la renacida versión del liberalismo, vocalizada en particular por Ronald, quien dijo que habría que suspender los límites a la libre circulación del capital, habría que desreglamentar. El capital volvería a circular, habría inversiones, las economías volverían a crecer y todos ganarían.

Se promovió la libre circulación del capital en escala global mediante la apertura de los mercados nacionales, la privatización de patrimonios públicos, la mercantilización de lo que antes eran derechos, la precarización de las relaciones de trabajo, la retracción del Estado y la centralidad del mercado. Pero lo que pasó fue distinto de lo previsto.

Es que, como recordaba siempre Marx, el capital no está hecho para producir, sino para acumular. Liberado de las trabas del período anterior, el capital se dirigió, masivamente, hacia la esfera financiera, donde gana más, tiene liquidez total y ejerce fuerte presión sobre los gobiernos. (Una agencia de apoyo a los especuladores, una vez concluyó sus sugerencias, diciendo, literalmente: “Aprovechen la fiesta, pero quédense cerca de la puerta”.) En escala mundial se dio una gigantesca transferencia de recursos del sector productivo al especulativo con el capital financiero asumiendo el rol de sector hegemónico en la era neoliberal del capitalismo.

El bajo crecimiento o el estancamiento o incluso la retracción de las economías se debe justamente al hecho de que el sector hegemónico en la economía es un sector parasitario, que no produce bienes, ni empleos. Es el capital financiero bajo su forma especulativa, que no financia el consumo, ni la investigación, ni tampoco la producción. Vive de la compra y venta de papeles.

Los fondos buitre son el ejemplo más radical de ese carácter parasitario del capital especulativo, típico de la era neoliberal. En ese caso, se han valido de la crisis de la deuda de los países latinoamericanos para imponer normas draconianas a gobiernos subalternos, parte fundamental de la herencia maldita recibida por los gobiernos antineoliberales. Préstamos a intereses brutales a cambio de renunciar a la soberanía nacional.

Así, aun los gobiernos que han reaccionado en contra del neoliberalismo, empezando a construir alternativas a ese modelo agotado, tienen que enfrentar todavía esa herencia. Para la derecha sería señal de fracaso de los gobiernos progresistas, cuando en realidad son todavía rezagos de los gobiernos de la misma derecha.

Los Brics han empezado a apuntar hacia la alternativa: un Banco de Desarrollo para el Sur del Mundo, un fondo de apoyo frente a problemas que puedan enfrentar los países del Sur del mundo. El conflicto actual con Argentina representa los estertores del modelo contra el cual fueron elegidos los gobiernos progresistas y frente al cual construyen un modelo posneoliberal.

Categories: Attac Planet

Extremadura: Otro insulto del Partido Popular a la dignidad de las mujeres ancianas

Wed, 17/09/2014 - 09:03

José Antonio Pérez – ATTAC Madrid

Esta vez, el nuevo insulto de los gobernantes populares a la dignidad de las personas se produce en Extremadura, cuyo presidente regional, José Antonio Monago, acaba de anunciar que “ayudará” con 300 euros anuales a las mujeres que sobrevivieron a la posguerra civil.

Dado que tengo la mente entrenada para no caer en el absurdo, mis sentidos me engañaron en la lectura inicial de esta noticia. Queriendo entender prima facie que el anuncio del presidente de Extremadura, José Antonio Monago, del PP, de otorgar una “ayuda permanente” de 300 euros a “todas las mujeres extremeñas que vivieron la guerra y la posguerra” sería de carácter mensual.

Hube de releer la noticia para comprobar que el cinismo y sinvergonzonería de cierta clase política no tiene límites: en efecto, la periodicidad de tal “ayuda permanente” a las 35.000 mujeres que a día de hoy tienen más de 75 años (pero no a las que vayan cumpliendo esa edad en el futuro) sería anual. Lo que representa una prestación de 0,82 € al día. Llamar “ayuda” y “permanente” a esa calderilla es un abuso de lenguaje, puro cinismo.

El presidente regional anunció esta demagógica medida durante su discurso de celebración del Día de Extremadura, y la defendió así: “Esta es una cuestión de dignidad, de justicia y de memoria histórica”. Pero Monago contradice y mancilla la más elemental noción de la dignidad y la justicia al pretender servir sus exigencias con tan irrisoria ayuda. “Ellas fueron un generación de mujeres que nacieron, crecieron y superaron la guerra y la posguerra. Una época en la que todas las puertas para las mujeres estaban por abrir, sobre todo en una Extremadura rural en la que no se reconocía su trabajo”, dijo Monago.

¿82 céntimos al día es todo el reconocimiento que el Partido Popular, esa formación que no ha dudado en inyectar a la Banca ingentes cantidades de dinero público con tantos ceros que la cifra marea, ofrece a unas ancianas en muchos casos desprovistas de pensión de jubilación? Mujeres que, como el propio político reconoce: “La gran mayoría no pudistéis cotizar lo suficiente, muchas de vosotras nada.”

Las pensiones, en España, no son precisamente generosas, situándose la pensión mínima que reciben unos tres millones de pensionistas en 600 euros. Pero por debajo de esa línea, hay pensiones todavía más bajas, es decir, misérrimas. Por ejempo, las derivadas del Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI), creado en 1947 para sustituir al antiguo Retiro Obrero: 404,80 euros mensuales en 2014. Prestación que, para colmo de miserias, es incompatible en muchos casos con cualquier otra pensión de la Seguridad Social. Pues, no se sabe por qué oscuro designio así lo dispuso la voluntad legisladora que decidió castigar con esa cláusula de incompatibilidad a uno de los colectivos más humildes del país.

En el último lugar del sistema público de pensiones se sitúan —o mejor dicho, han sido situadas— aquellas personas ancianas que no tienen relación conyugal ni pueden acreditar cotizaciones a la Seguridad Social, por haber desempeñado a lo largo de su vida trabajos precarios o domésticos no sujetos a regulación laboral. Este sector de la población es castigado por el Estado a percibir la pensión mínima de carácter no contributivo. Pues cabe hablar de castigo antes que de solidaridad el hecho de que una persona deba vivir con una renta situada muy por debajo del umbral de pobreza. Tan sólo con 365,90 euros mensuales se digna el Estado socorrerlas en su vejez.

Todo esto se traduce en la configuración de una importante bolsa de pobreza formada por personas mayores, principalmente mujeres. Donde encontramos la sangrante figura de “cónyuge a cargo”, por la que los jubilados, generalmente varones, que perciben la pensión mínima, ven completada ésta hasta los 790 euros en concepto de mantenimiento del cónyuge. Por lo general, mujeres que a lo largo de su vida no hicieron otra cosa que atender las pesadas cargas del trabajo en el hogar.

¿Que es eso de cónyuge a cargo? ¿Por qué alguien debe recibir una prestación a través de otro, lo que supone vivir con permiso de otro? ¿No supone eso una situacion de dominio, de supremacía del varón? Y sorprende que ninguna de esas formaciones de izquierda, que tanto complican su discurso repitiendo muletillas verbales de género, hayan abordado de veras esta desigualdad reclamando una reforma de la Seguridad Social que garantice a toda persona, per se y sin distinción de género, una pensión mínima al llegar al estado de ancianidad. Esa sería una de las medidas graduales encaminadas a implantar, sin demagogias, una Renta Básica de Ciudadanía.

En cuanto a la demagógica medida de Monago, que más que ayuda constituye un nuevo insulto del Partido Popular a la dignidad de las personas, en este caso de las mujeres ancianas, cada cual hará lo que mejor le parezca. No soy un moralista de los que se creen con derecho a intervenir en la vida privada de la gente. Pero les puedo asegurar que, si hubiera sido mi propia madre la que hubiera sufrido esta afrenta, la acompañaría hasta un Registro Oficial al efecto de realizar la devolución de esa miseria a las arcas del Gobierno extremeño. “En mi hambre, mando yo”, como solían decir aquellos antiguos jornaleros cuya conciencia de clase les permitió conservar la dignidad pese a la opresión que sufrían. Que se vuelve a padecer.

Carnet de Paro.

Categories: Attac Planet

La CE rechaza la petición ciudadana de realizar una recogida de firmas en contra del TTIP

Wed, 17/09/2014 - 07:05

 

La campaña «No al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión» acusa a la UE de intentar silenciar las voces opuestas a dicho acuerdo secreto. La Comisión Europea ha rechazado hoy la propuesta para realizar una Iniciativa Europea Ciudadana contra los acuerdos comerciales UE-Estados Unidos y UE- Canadá (conocido como TTIP y CETA, por sus siglas en inglés respectivamente). Esta decisión impide a la ciudadanía recoger un millón de firmas para que la Comisión Europea revise su política comercial y a que se celebre una audiencia pública en el Parlamento Europeo sobre la materia.

Según ATTAC, las negociaciones por parte de la Unión Europea de dos peligrosos tratados con Estados Unidos y Canadá, a espaldas de la población, han provocado una fuerte oposición en Europa, los EE.UU. y Canadá. Porque estos tratados proporcionarían un poder sin precedentes a las empresas multinacionales y el capital financiero. Los riesgos serían: la pérdida de más de un millón de empleos directos, mayores recortes salariales, una ola de privatización de los servicios públicos y la eliminación de normas ambientales así como un ataque a los derechos de las y los trabajadores.

Para expresar esta oposición, una alianza de más de 230 movimientos sociales, sindicales y organizaciones ciudadanas que luchan por la justicia social y ambiental, de 20 países europeos, registró la Iniciativa Ciudadana Europea. El objetivo es contribuir a un debate público y democrático sobre las negociaciones y sus consecuencias. También se quería conseguir la suspensión de las negociaciones de los tratados UE-Estados Unidos y UE- Canadá.

La Iniciativa Ciudadana Europea es una de las pocas posibilidades para que la ciudadanía tenga el derecho formal a presentar peticiones sobre los procesos de toma de decisiones de la UE que a menudo son absolutamente antidemocráticos. La Iniciativa Ciudadana Europea debería recoger por lo menos un millón de firmas de 7 o más Estados de la UE para obligar a la Comisión a responder formalmente a su solicitud y realizar una audiencia pública en el Parlamento Europeo.

«La decisión de la Comisión Europea es escandalosa. Estos tratados comerciales ya se enfrentan a la oposición sin precedentes por su secretismo y opacidad, pero ahora se nos niega incluso el derecho de petición. Lo que muestra el carácter antidemocrático de las instituciones de la UE que solo representan el poder económico y financiero» denuncia la campaña «No al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión».

Pero advierten: «Nada podría mostrar mejor que estas negociaciones comerciales son un desastre para la democracia y la población. La oposición y el poder popular no temen al poder corporativo ni a las instituciones de la UE – vamos a luchar en contra de esta decisión, y vamos a derrotar a estos acuerdos comerciales».NdP

http://www.euroxpress.es

Categories: Attac Planet

Armas, armas, armas

Tue, 16/09/2014 - 18:00

Federico Mayor Zaragoza – Comité de Apoyo de ATTAC España

De nuevo, la seguridad y no la paz

De nuevo prevalece la seguridad -el inmenso negocio de la seguridad- sobre la paz. De nuevo los buitres de la guerra vencedores. No había dinero para reducir las enormes brechas sociales, para ayudar al desarrollo endógeno y evitar así estas emigraciones desesperadas… y ahora, de pronto, hay mucho dinero para la guerra.

Ya se intentó dar un aldabonazo bélico con Irán, después de la vergonzosa y dolosa invasión de Irak, basada en la simulación y la mentira. Pero la actitud de Obama lo evitó.

Luego, cuando Israel bombardeó escuelas y hospitales, la OTAN, como suele hacer en estos casos, miró hacia otro lado.

En la guerra de Siria se advirtió que parte de los insurgentes no eran “sociedad civil” sino combatientes fanáticos yihadistas y de Al-Qaeda.

Por cierto, se dijo y se ha repetido, que los yihadistas recibían subvenciones de Qatar y Arabia Saudita. ¿Es verdad eso? Dígannos, ¿es verdad?. Porque si lo fuera la única reacción responsable y admisible sería dejar inmediatamente de negociar con estos países, denunciarlos,… y el Barça y otros beneficiarios deberían eliminar los nombres de estos países de sus camisetas…

¿Es verdad, puede ser verdad el “eje” Arabia Saudita-Qatar-Israel-Partido Republicano de EEUU? ¡Dígannos que no, acrediten que no! Esperamos, espero sinceramente, que no.

Pero si existiera, si procuraran que, otra vez, la fabricación de cohetes y de bombarderos volviera a funcionar a toda marcha, al tiempo que siguen muriendo de hambre y desamparo miles de seres humanos al día, al tiempo que otros muchos se ven forzados a abandonar sus lares para huir de la miseria extrema… entonces, “Nosotros, los pueblos…” les pediríamos muy severamente cuentas a los que mandan; a los que han marginado a las Naciones Unidas; a los que nos han impuesto los grupos plutocráticos G6, G8…; a los que cambiaron los principios democráticos por los mercados; a los que ahora se frotan las manos anunciando (“El País”, 6 de septiembre de 2014) que “Los 28 países aliados (OTAN) acuerdan gastar más en defensa ante los nuevos desafíos”.

Después de un fallido golpe de Estado en Ucrania, la Unión Europea se moviliza… ¿Qué ha hecho el “cuarteto”? ¿Qué ha hecho el inefable Sr. Blair durante los luctuosos ataques a Palestina?

Siempre ha prevalecido, en un mundo históricamente sometido a un poder absoluto masculino, la fuerza sobre la razón, las balas sobre las palabras.

Pero esto tenía lugar cuando los seres humanos eran silenciosos, temerosos, obedientes, sumisos. Ya no lo son.

Quieran o no quieran reconocerlo los “aferrados” a la inercia y a sus privilegios, el tiempo de su predominio, de sus acciones ensombrecidas e inexplicadas, de la influencia ilimitada de los servicios de inteligencia… está llegando a su fin.

¡Claro que hay que evitar urgentemente que los fanáticos sigan cometiendo desmanes! pero procurando, a la vista del material militar ya disponible, que estas acciones no sean excusa para otro intolerable incremento de la producción armamentística.

El poder ciudadano, en poco tiempo, hará que la paz prevalezca y que los dragones de la guerra abandonen el escenario que hasta ahora han ocupado.

El poder ciudadano refundará un multilateralismo democrático, unas Naciones Unidas para la nueva era. Poder ciudadano, la palabra.

Poder ciudadano para la transición histórica “de la fuerza a la palabra”.

http://federicomayor.blogspot.com.es

 

Categories: Attac Planet

Nueva política para un nuevo país

Tue, 16/09/2014 - 13:00

Joan Josep Nuet I Pujalsnuevatribuna.es

Este otoño de 2014 estará protagonizado por la aceleración de la crisis política del modelo de la segunda restauración borbónica que tiene lugar de forma clara desde la primavera de 2010.

Sabemos que las fuerzas políticas, económicas y sociales que intentan preservar el modelo de acumulación y dominio surgido de la Transición del franquismo a la democracia tienen todavía una enorme capacidad de resistencia y de hegemonía de pensamiento, pero ahora es el momento de trabajar para configurar una nueva correlación de fuerzas que posibilite la resistencia y la victoria de los intereses populares.

No estoy planteando la reedición del gobierno de izquierdas en Cataluña, o un gobierno del PSOE en España con apoyos de la izquierda real. Las experiencias del pasado han mostrado todas sus limitaciones. Ahora hace falta un gobierno de la gente para la gente, superando la vetusta dinámica de los partidos que hasta ahora han sido el eje del sistema dinástico. En él debemos incluir al PP, al PSOE, a CiU y a las falsas alternativas del propio sistema para que nada importante cambie: UPyD y C ‘s.

Hay otra razón necesaria para urgir un cambio de orientación: nos estamos quedando sin país; país entendido como proyecto colectivo que identifica unos bienes materiales y un proyecto social y ambiental de convivencia pensado para la mayoría de la ciudadanía. La crisis está siendo utilizada para cambiar el modelo social y ambiental, también para una involución democrática y del modelo de Estado que conocíamos hasta el momento. Todo indica que la Cataluña, la España y la Europa que se proyectan nada tienen que ver con los ideales de justicia, libertad, igualdad y sostenibilidad por los que lucharon y murieron nuestros abuelos y nuestras abuelas y nuestros padres y madres.

La crisis de los partidos dinásticos es la crisis de la Monarquía Borbónica, y la crisis del sistema político, económico y territorial diseñado en 1978, basado en olvidos y silencios cómplices. Se sacrificó la memoria; se diseñó un sistema político-electoral bipartidista (con la participación de PNV y CiU); se desarrolló un sistema de financiación de partidos basado en la corrupción y el expolio de los bienes públicos; la cultura especulativa y rentista sustituyó buena parte de la cultura productiva y el desarrollo irracional urbanizó y cubrió de infraestructuras innecesarias parte de nuestro territorio con sus consecuentes corruptelas.

Comparto la opinión del constitucionalista Javier Pérez Royo cuando afirma “El ejercicio del poder constituyente del pueblo español en 1978 comportó que la Monarquía no pudiese someterse a discusión. Sólo se pudieron tomar decisiones sobre su configuración constitucional…El texto aprobado por las Cortes fue sometido a referéndum el 6 de diciembre de 1978, pero no por exigencia del propio constituyente, sino porque el texto constitucional tenía su origen en la Ley para la Reforma Política, que había sido aprobada como Ley Fundamental del Régimen de Franco, y su derogación o reforma exigía referéndum”

Así pues la Monarquía, el sistema político y el modelo económico se han convertido en un todo y ahora todo eso está en crisis y es cuestionado.

Hoy, al irse perdiendo la fuerza unificadora de la doctrina de la Transición (basada en el silencio de la complicidad compartida y en la opacidad ante la opinión pública, no rota generalmente por los medios informativos), vamos conociendo episodios siniestros, como por ejemplo la financiación irregular de la campaña a favor de la OTAN del PSOE, las redes mafiosas y corruptas del PP, la financiación de la operación reformista de Miquel Roca en los ochenta y, últimamente, la verdadera historia de la familia Pujol.

El caso Pujol está haciendo mucho daño a Cataluña y lo tenemos que utilizar para no volver a cometer como sociedad los mismos errores otra vez. Por la asimilación que se hizo desde las instituciones gobernadas por CiU y por la sociedad civil construida alrededor del discurso y los recursos de la derecha nacionalista, donde CiU, Pujol y Cataluña eran la misma cosa; se construyó un modelo de país y de sociedad que, a cambio de un incremento del autogobierno, reproducía un modelo económico, político y cultural profundamente conservador. Todo ello con el apoyo del PP y PSOE, que obtenían los compromisos de estabilidad, complicidad y gobernabilidad que CiU les ofrecía en Madrid y Europa, como los pactos de la Transición estipulaban.

Todo esto se ha acabado, y aunque la estrategia de la familia Pujol sea la contaminación de pruebas defendiendo el secreto bancario – aquel que permite lavar y blanquear los beneficios de la prostitución, la droga, la extorsión, el crimen organizado y la corrupción en paraísos fiscales – el referente político y moral del modelo de nacionalismo conservador que representa Pujol y CiU están agotados. Que la derecha extrema y la caverna comunicativa no cante, sin embargo, victoria: Pujol es uno de los suyos, como muy bien señalaba el diario ABC en 1985 escogiéndolo “español del año”, porque Pujol y CiU forman parte de este pasado y las formas de robar de Pujol o Bárcenas se parecen como dos gotas de agua.

Así pues, el futuro de Cataluña no puede pasar por CiU, como evidentemente no pasa por el PP o por el PSOE del artículo 135 de la Constitución y la negativa al derecho de autodeterminación. No es posible pensar que CiU lidere nada: ni la salida a la crisis, ni el derecho a decidir, ni nada liderado por CiU debe contar con fuerzas sociales y políticas de izquierdas, que quedarían contaminadas por un modelo caduco, fracasado y corrupto.

Es necesario un nuevo comienzo, con fuerzas sociales y políticas y ciudadanía crítica emergente de la experiencia de la crisis y del fracaso del modelo de la Transición, y de ninguna manera ayudar y mantener un modelo corrupto que gesticula sobre la consulta del 9N para proceder al mismo tiempo a la privatización de la salud y la educación, a votar las reformas laborales o a poner como modelo el estado sionista de Israel. La izquierda que justifica o participa en esta agonía queda contaminada para construir un proyecto alternativo de país.

Podríamos estar entrando en una nueva fase recesiva que, si se produce, sería la tercera en cinco años y reforzaría la percepción de la continuidad de la crisis que el Gobierno de Rajoy intenta negar a base de propaganda, en el mejor de los casos asistiremos a un bajo y precario crecimiento económico.

Esto seguirá provocando el aumento de la pobreza y la exclusión social en la zona del euro y afectará especialmente a los países del sur, por la falta de crecimiento y por las políticas de austeridad y devaluación salarial que impiden un crecimiento suficiente y de calidad para favorecer una redistribución de rentas y de patrimonios que perjudica a la mayoría social.

Quien piense que el debate sobre la independencia de Cataluña está al margen y es independiente de la evolución de este tema, o practica la ilusionismo político o utiliza el debate soberanista como cortina de humo de sus verdaderas intenciones.

Las políticas de austeridad aplicadas de forma vanguardista por la derecha catalana han sido conectadas de forma plena con las mismas políticas en su dimensión europea, al tiempo conectadas con la acción y el discurso conservador que la derecha española desarrollaba en España. Ataques continuados a los derechos y las conquistas sociales, privatización del sector público y amplio discurso ideológico para poder desarrollar en el ambiente propenso todo tipo de recortes, privatizaciones, agresiones y actos de desposesión generalizada.

En Cataluña se ha puesto en marcha una acción sistemática de cambio de modelo social y territorial y de desguace planificado y sincronizado del Estado del Bienestar y de los Bienes Comunes con desfiscalización, fraude, recortes y privatizaciones. El debate de las balanzas fiscales (donde existe independientemente de la metodología un problema real  de descompensación y falta de transparencia) se utiliza de forma victimista para ocultar el modelo clasista a la hora de afrontar la redistribución de la riqueza.

Frente a esto, la alianza entre movimiento social y ciencia ha sido clave para la aparición de una ciudadanía más sabia, más participativa, más activa, que quiere ser protagonista e intervenir en las decisiones sobre las dinámicas y procesos que se quieren implementar en los lugares donde viven. En muchos casos estos ciudadanos organizados se han convertido en los auténticos garantes de los intereses de todos y del bien común, por encima de los intereses privativos. Experiencias de lucha contra la MAT, el fracking, la incineración de residuos y los vertederos descontrolados o contra las nucleares y los trasvases representan un modelo de país hoy indispensable para construir la alternativa, junto a los que han luchado por un sistema de salud, de educación, de vivienda o de derechos laborales y tienen muy claro qué país quieren en estos ámbitos.

El programa mínimo para gobernar en Cataluña o en España debe partir de la experiencia de fracaso de las políticas de austeridad y recortes y de la experiencia de la contestación y movilización ciudadana. Quien se aferre a las lógicas institucionales de los últimos 30 años, incluyendo las del tripartito de izquierdas en Catalunya o las proyecciones mecánicas de gobiernos con el PSOE, se equivoca.

El resumen de todo ello tiene que ver con la democracia como mecanismo de control, planificación y propuesta para organizar lo que es de todos y todas; lo público. Como bien afirmaba en un artículo reciente Joan Subirats, “la democracia como -nuevo- contrato político y social”.

Es por ello que la democracia se convierte en el polo, en el vértice de respuesta a la triple crisis que nos ocupa, económica y social, política y de modelo de Estado. La respuesta a los tres retos es más democracia, y sin más democracia ninguno de los tres retos tiene solución satisfactoria para las clases populares.

Ahora es el momento de sumar las experiencias sociales y políticas de transformación en nuevas fórmulas que superen el caduco modelo político de la Transición. Hoy las fuerzas políticas transformadoras, las organizaciones sociales y la ciudadanía crítica deben dar lugar a nuevas fórmulas políticas de participación política-electoral relacionadas a la movilización y con voluntad de alternativa a las instituciones.

Las fuerzas políticas transformadoras debemos formar parte de la corriente de fondo de cambio, de forma compartida con miles y millones de personas críticas, que en las elecciones municipales y generales de 2015 deben derrotar a las derechas en pueblos y ciudades y también en las Cortes de Madrid.

El Parlamento y el Gobierno de Cataluña no son diferentes; si somos capaces de sumar para ganar pueblos y ciudades, y si seremos capaces de sumar para ganar el Gobierno del Estado, debemos ser capaces de sumar para ganar Cataluña. Ganar Cataluña debe convertirse en una realidad política que complete el ciclo electoral de cambio.

La única solución para afrontar los retos de construir un nuevo proyecto de país es la de no tener miedo a la democracia, y apostar de forma radicalmente decidida por un proceso que dote de más poder político al único soberano realmente existente en nuestro país, el pueblo.

Un proceso constituyente para construir nuevas bases económicas, políticas, sociales y territoriales sobre las que asentar un proyecto común de convivencia entre pueblos libres e iguales. Este proyecto debe estar basado en el respeto verdadero a los derechos humanos, algunos de ellos mencionados en la Constitución del 78 y al Estatuto de 2010, pero desgraciadamente no ejercidos ni respetados en la práctica, como el trabajo, la salud, el educación, la vivienda, la libertad de expresión y manifestación, la participación política o la libre determinación de los pueblos.

Un nuevo proceso constituyente que ya ha comenzado y que no puede ser restringido a una simple reforma constitucional, y mucho menos a una reforma constitucional cosmética y limitada.

El manejo y la planificación de recursos y sectores estratégicos de nuestra economía, la superación de las limitaciones de leyes electorales y sistemas bipartidistas de reparto de los poderes públicos, la privatización de derechos y servicios públicos como la vivienda, la salud o la educación, por no hablar de la energía, el agua o el suelo, nos indican que, para poder reconstruir este proyecto común que hace aguas por diferentes vías, son los intereses de los diferentes pueblos los que deben protagonizar la agenda y las propuestas de solución.

Un proceso constituyente a nuestro entender es un proceso federativo y republicano. República entendida no sólo como un cambio democrático del jefe del Estado, sino como poder ciudadano organizado al servicio del bien común.

El proyecto federal no sólo significa descentralización administrativa y respeto y apoyo al poder local de los ayuntamientos; significa una nueva organización política común sobre nuevas bases cooperativas con respecto a la libre decisión de los pueblos.

Un proyecto federal hace una propuesta positiva de nueva relación entre los diferentes pueblos de España y tiene en cuenta un cambio necesario en la construcción europea, una nueva oportunidad que haga que la cooperación conlleve muchas más ventajas que el alejamiento o el enfrentamiento. No esperamos que esto lo hagan las derechas: si éstas lideran el proceso, el fracaso y el enfrentamiento está servido.

En Cataluña se abre en otoño un momento político que ni la derecha nacionalista y conservadora catalana ni la derecha nacionalista y conservadora española pueden protagonizar si queremos hacer prevalecer los intereses populares. Las derechas que tanto han coincidido en el modelo de los recortes y la austeridad no pueden liderar en Cataluña ni en el resto del Estado Español las opciones de construcción de nuestro nuevo modelo de convivencia. Son las izquierdas, los movimientos sociales y la ciudadanía crítica los que en un marco constituyente deben presentar una alternativa sólida que dote de capacidad real de decidir a los pueblos y que al mismo tiempo plantee una propuesta común.

Este nuevo marco constituyente es lo que puede generar el nuevo país en el que valga la pena vivir y por el que valga la pena luchar, en función de las personas que lo habitan y no en función de las grandes fortunas y sus marcas políticas. La ciudadanía ya no espera, y ha empezado a protagonizar el cambio.

Diputado en el Congreso por Izquierda Plural

Categories: Attac Planet

Goldman Sachs atrapado en su propio juego con hundimiento del Espirito Santo

Tue, 16/09/2014 - 09:00

Marco Antonio Moreno – Consejo Científico de ATTAC España

La quiebra del Banco Espírito Santo tiene una víctima importante al otro lado del Atlántico. De acuerdo con el Wall Street Journal, el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs podría perder 835 millones de dólares por un préstamo que concedió a la institución portuguesa poco antes de que se hiciera evidente la situación de bancarrota del banco portugués. Este hecho ayuda a entender por qué Goldman Sachs emitía buenos informes sobre la solidez del principal banco de Portugal, y por qué la prensa financiera aplaudía la gestíón del banco y negaba su bancarrota inminente.

Goldman Sachs pagó los 835 millones de dólares a través de una entidad de propósito especial en Luxemburgo, tomando el dinero que estaba destinado a financiar la construcción de una refinería en Venezuela, como indica el propio WSJ. El préstamo permitió prolongar el largo estado de coma del Espirito Santo, y Goldman Sachs esperaba recuperar su dinero dado que se había empleado un vehículo de inversión especial (SPV) creado en Suiza. Los SPV (Special Purpose Vehicle) también conocidos como “entidad de quiebra remota”, permiten la adquisición y el financiamiento de activos específicos con un régimen jurídico que hace sus obligaciones seguras incluso cuando la sociedad matriz se declara en quiebra. Fueron diseñados para servir como una contraparte de los swaps y otros complejos instrumentos derivados de crédito, y también se le llama “derivados de productos de la empresa”.

Sin embargo, el estado de coma y la prolongada bancarrota que negaba Goldman Sachs en sus informes sobre el banco, fue interrumpido subitamente por el gobierno de Passos Coehlo tras la quiebra de las empresas de cabecera del holding, como Espirito Santo Financial Group y RioForte. Al develarse los fraudes masivos en que habían incurrido los dueños de las empresas, el gobierno procedió a desconectar al banco del respiradero artificial.

La quiebra del Espirito Santo podría ser muy costosa para Goldman Sachs, que esperaba vender esa deuda en el mercado de capitales y a un precio mucho mayor para embolsarse una ganancia. Pero no alcanzó a encontrar un comprador, dada la rapidez con que el Espirito Santo quebró y desapareció del mapa financiero. Hoy todos los títulos que llevan algún timbre del BES se castigan con un 98 y 99 por ciento de su valor. Es decir que los papeles de Goldman Sachs se pagarían en torno a los 16,5 millones de dólares. Una vez más, los fondos buitres son los más interesados en este tipo de operaciones, dado que compran al 2 por ciento, pero después se las arreglan para exigir a los gobiernos el 98 por ciento restante.

Publicado en www.elblogsalmon.com

Categories: Attac Planet

” Ha llegado la hora…

Tue, 16/09/2014 - 07:00

 

…de mostrar que se PUEDE hacer política de otra manera y cambiar la vida de las personas. ”
“Las nuevas formas de hacer política reclaman cambios que no reproduzcan el “statu quo” presente.”

Patricia Olascoaga – ATTAC-País Valencià

Más allá del burdo juego de muñeca de un asesor del PP de registrar Guanyem como marca, dándole un impacto mediático que hay que agradecer, por cierto, y que sería irrisorio si no fuera patético; estas reacciones de la derecha dicen mucho más de lo que aparentan.

Mientras que el espectro político partidista se mantuvo sin fisuras, es decir, el bipartidismo garantizando la alternacia y una serie de fuerzas satélites con pocas opciones de ser más que cuñas, que en ciertos momentos o contextos nivelaran el tablero de juego, con alianzas y pactos de gobierno, los discursos políticos se mantenían en unos decibelios aceptables.

Escaso interés se mostraba en tener en cuenta las movilizaciones y la cada vez más importante presencia activa de los movimientos sociales, especialmente a partir del 15M, de la tremenda demostración de ejercicio político de democracia de las Marchas de la Dignidad, del tren de la Libertad, de la acción de la PAH y otros, fuertemente imbricados en la realidad ciudadana y en la ciudadanía.

Sin un pan bajo el brazo, la ciudadanía fuertemente empobrecida en sus derechos y los recursos mínimos de subsistencia, se ha ido organizando en un proceso de maduración política que parece ha sorprendido a propios y extraños. Digo propios porque hasta en las mismas filas de estos movimientos, que tienen en su ADN el gen de la crítica y la insatisfacción, no pocas voces eran escépticas a su capacidad de unión, convergencia y capacidad para mantener en el tiempo y en un contexto de circunstancias adversas y cambiantes, el compromiso estable y firme de cambiar las cosas.

Digo extraños, porque en las filas de los partidos más próximos ideológicamente a estos movimientos se apreciaba una especie de tolerancia de hermano mayor, expectante, a ver si “el hermano pequeño” era capaz de ganarse la confianza para ir juntos de fiesta.

Para los extraños que conforman los partidos de derechas, especialmente el gobierno, miraban estos movimientos con preocupación y desplegaron leyes represivas para desarticularlos, dando una vuelta de rosca más en sus políticas conservadoras.

Pero no fue hasta después de las elecciones europeas que todos tomaron conciencia del verdadero calado de estos movimientos, que ya organizados según “las reglas del juego” que tanto embanderaron como requisito para “hacer política”, se hacían con un hueco en el parlamento europeo y en los medios de comunicación de masas.

A partir de este momento los decibelios y el tono del discurso político subió de manera notoria en un ataque frontal a estas nuevas fuerzas políticas. La irrupción de Podemos obligó a todos a moverse del sitio, a unos y a otros, se les interpela la forma de hacer política, cristalizando el espíritu del 15M de cambio profundo en las estructuras del sistema, de la participación ciudadana en la política, pero también en la ética política.

Las nuevas formas de hacer política reclaman cambios que no reproduzcan el “statu quo” presente.

El cambio sustancial y cualitativo que la participación activa de la ciudadanía en la política representa, no es un hecho despreciable ni mucho menos. La confluencia de las fuerzas políticas de izquierdas en iniciativas con listas abiertas confeccionadas en asambleas participativas es el primer paso, necesario, pero a nuestro entender no suficiente.

Significa, sin duda, el inicio de una nueva etapa en la que la delegación del poder se ve cuestionada en su definición actual y adquiere un matiz de cambio cultural y político que abre el camino hacia una nueva democracia, exigida desde la disconformidad respecto de la toma de decisiones por los representantes políticos, que atentan claramente contra los intereses de la mayoría. Una mayoría que no se siente representada por esta forma de representatividad, en la que los políticos elegidos se auto-otorgan plena capacidad de decisión una vez aceptan el cargo y se desvinculan de la ciudadanía que les llevó con sus votos a esos puestos de responsabilidad pública.

Estos dos elementos, a nuestro juicio indispensables de incluir en el debate de la nueva “representatividad” democrática que exige la ciudadanía, son los que podrán articular esta disconformidad en un cambio real en la forma de “hacer política” y en la construcción de una nueva democracia: la apropiación de los espacios de decisión por la ciudadanía y el cuestionamiento crítico y creativo del poder otorgado a los representantes elegidos en su función de responsabilidad pública.

En una sociedad compleja como la nuestra en la que la democracia directa no es posible a muchos niveles del ejercicio político, la delegación del poder debe estar sometida en todo momento a la voluntad de la ciudadanía, en la que reside y de la que emana todo poder.

La disconformidad a la que nos referimos incluye pues, varios aspectos que hay que atender para no reproducir el modelo que se pretende cambiar , tendencia a la que nos lleva la facilidad de reproducir lo conocido y lo difícil que resulta explorar nuevos modelos; y que no depende exclusivamente de las personas que lo ocupan.

El ejercicio político de la representatividad debe estar en todo momento sometido a la sumisión de la voluntad ciudadana, lo cual exige un juego dialéctico de ambas partes, de vínculo permanente de dar y pedir cuentas, de ajustes necesarios en el desarrollo de los procesos de toma de decisiones. En el que el representante debe adquirir la ética de un poder obedencial al mandato de la ciudadanía y ésta, adquirir la responsabilidad de ejercer su papel de activo permanente en la gestión de su propia voluntad.

El instrumento de este vínculo debe ser un programa que plasme la voluntad ciudadana en medidas concretas, por las que se pueda pedir cuentas en su cumplimiento, sobre el que debatir idoneidades y tiempos, establecer alianzas y acuerdos, todos ellos concreciones de la acción política. Y que sea este programa, el elemento que permita introducir la capacidad de revocación de cualquier cargo público en caso de incumplimiento, sometiendo las voluntades personales a la voluntad ciudadana y forzando una nueva ética imprescindible del cambio democrático: el bien común como valor primordial en la política y la participación ciudadana como base y garante de éste en el ejercicio del poder político.

Categories: Attac Planet

El amor a España

Sun, 14/09/2014 - 18:00

Rosa María Artal - Comité de Apoyo de ATTAC España

Acabamos de conocer los que dicen ser los resultados de una encuesta en la que –por encargo del IEES dependiente del Ministerio de Defensa- el CIS habría preguntado a los españoles por sus sentimientos patrióticos. Elaborada hace un año, se da a conocer ahora, en fechas cercanas a la Diada de Cataluña, y sumidos en la desolación. Uno de cada tres encuestados se siente orgulloso de ser español pero decidido a hacer algo que lo demuestre bastante menos. Lo cierto es que nadie incluye el enlace directo y ni la página del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), ni el Instituto de Estudios Estratégicos (IEEE) incorpora aún el estudio. Parece una filtración que todavía se está publicando.

A tenor de las cuestiones planteadas, para amar a España es básico que uno tenga predisposición a arriesgar la vida por algo que no sea su familia. Se han encontrado con que el 47% lo está y les ha parecido un porcentaje muy escaso. La desesperación ha llegado al colmo cuando han comprobado que únicamente el 16.3% participaría voluntariamente en la defensa del país. Muchos más, sin embargo, que las grandes fortunas decididas a pagar impuestos en España.

Se demuestra que para los autores intelectuales de esta encuesta, amar a España exige exhibiciones cruentas: arriesgar la vida y empuñar las armas sin preguntar ni qué agresión se nos ha inferido. En el mundo que vivimos –en una pausa entre el dolor de la precariedad impuesta y ver a Mariló Montero buscando el alma en los riñones de un asesino o a profetas del ultraliberalismo – una serie de personas fueron requeridas por un estadístico que les espetó por orden del gobierno sobre si sentían inclinaciones a jugarse la vida y a tirarse a las barricadas para luchar contra enemigos de España.

La cosa no quedó ahí. Se preguntó, dicen, sobre qué potencia amenazaba más a España. Un 14,8% dijo que Marruecos, el Reino Unido un 11,4% y un 8,4% Siria. Es decir, hay españoles, adultos, como usted y como yo, a quien no les parecería inverosímil que estos tres países nos invadieran o algo parecido.

Lo peor es que el patriotismo –entendido en estos términos- merma de año en año. Y, así, fue llegar al gobierno el PP y bajar notablemente el porcentaje de ciudadanos muy orgullosos de ser españoles (del 48,8 al 41,2%). En cambio subió el de quienes están bastante orgullosos, casi 5 puntos.

El Mundo –que encabezaba la información mentando en tono épico las gestas de los reinos medievales– colocó también en lugares destacados la preocupación que estos datos habían sembrado en algunos militares. Un coronel declaró: “Les han quitado el amor por su patria”, y “ todos los gobiernos desde la Transición son responsables”. Es decir, con Franco vivía él mejor. Y no ha tenido consecuencias. Pero llegan tiempos mejores para esta ideología, Marine Le Pen, al frente de la ultraderecha francesa, declara que el ascenso del “movimiento patriótico es irreversible”.

Una termina por amar a España porque es aquí donde ha nacido que creo es la definición más precisa de patriotismo. Y gusta de los lugares que le hicieron crecer y no solo en estatura. Y, sí, a veces se siente orgullosa de ser española porque ve a un bombero negándose a desahuciar a una anciana a pesar de que es procesado por alterar el orden público con su gesto pacífico . Y por la inmensa e inigualable creatividad de los españoles que usan la cabeza. Por la viveza en la resolución de imprevistos. Y por ese espíritu nuestro que nos lleva a intentar gozar de la vida por muchas que sean las adversidades. Lo que está en franca, si franca, oposición a arriesgar la vida por su mantenimiento. La vida es una cosa muy seria, y estos valores precisamente se mantienen solos.

Y es que el amor a España no es únicamente de derechas. No puede implicar -como declaran incluso portavoces de partidos transgénicos- suspensión de competencias, la autonomía toda, y si se da el caso mandar a la Brunete para impedir la consulta que  –por las razones que sean- se quiere plantear a los ciudadanos catalanes sobre si tienen derecho a decidir una hipotética independencia que llevaría en todo caso un largo proceso. La unidad por decreto, el amor por decreto, ¿la democracia? Eso les importa menos, de importarles algo.

Que baje el aprecio por España cuando manda el PP es hasta lógico. Ejerce acciones de gobierno y de su funcionamiento interno como partido que nos avergüenzan. Muchos nos meteríamos bajo una baldosa para ocultar que somos del mismo país. Más aún, del mismo país que quienes los han elegido para gobernar y que, visto lo visto, los mantiene en el puesto.

Ahora, tras culminar sus acciones de profunda involución con la reforma del Código Penal o la Ley Mordaza, el PP de Rajoy se dispone a dar un pucherazo electoral que les perpetúe en el poder. Y lo dramático es que a muy pocos parece importarles, no al punto que esta peligrosa cacicada exige.  El #pucherazoPP, la Ley  Cerdada es un punto de no retorno y a lo máximo que llegan muchos ciudadanos (no mareados aún por las manipulaciones del PP, sus medios y sus voceros) es a decir que “como tienen mayoría absoluta, lo pueden hacer”. ¿Y si deciden implantar la esterilización de los pelirrojos porque son pocos y diferentes también sería válido? Tienen mayoría absoluta ¿no? Hay normas de convivencia, reglas democráticas, que no se pueden saltar por intereses de partido y  personales. Es bochornoso hacerlo y aceptarlo.

Ya vale de patriotismo de guerra y sacrificio, cuánto mejor el amor a la vida y la concordia. La sociedad se llena la boca (aunque cada vez menos) de la palabra Democracia pero ya ni parece conocer sus valores. En la permanente confusión de conceptos elementales, llama orden a lo que es autoritarismo, libertad a la codicia y el fomento de las desigualdades, censura a la coherencia. Se atreve a mantener que todas las ideas son respetables, todas, y se muestra dispuesta a aceptar atropellos incompatibles con la Democracia. Con pasos certeros para sus fines, el PP inaugura esta semana la Ley Wert que priva desde ahora a los niños españoles de aprender Educación para la Ciudadanía. En el buen camino. En el patriotismo que marcan Le Pen o Rajoy.

Y es grave porque, puestos a elegir, la patria que cuenta es allí donde anida el espíritu  democrático que debe sustentar a toda sociedad civilizada.

Artículo publicado en eldiario.es

El Periscopio

Categories: Attac Planet

Necesidad e intención

Sun, 14/09/2014 - 13:00

Alberto Garzón Espinosa - Consejo Científico de ATTAC España

Sin duda enfrentamos un tiempo de emergencia social. Los alquimistas de la ciencia social nos siguen empujando con sus recomendaciones hacia la barbarie. Empobrecen a los ya empobrecidos, y precarizan toda relación social a fin de que la máquina de hacer beneficios pueda seguir siendo lubricada con el trabajo ajeno. Nuestro entorno natural es depredado y las mujeres cosificadas y reducidas a simple mercancía. Los seres humanos perdemos nuestra condición de ciudadanos y pasamos a ser meros clientes de las grandes empresas transnacionales. La transformación económica no es sólo técnica sino que abarca todos los rasgos de la vida social. Todo cambia, y a peor para la mayoría social.

Nada nuevo bajo el sol, pues en el sistema capitalista cada crisis se resuelve con un amplio reajuste basado en empeorar las condiciones de vida –y especialmente las condiciones laborales– de la mayoría social. Se trata además de un fenómeno paralelo al enriquecimiento de una elite económica que es capaz de pilotar los cambios sociales a través de sus títeres políticos.

Y en España estos títeres políticos, meros siervos de la élite económica, cristalizan en el proyecto político del bipartidismo. Y es que, más allá de matices, PP y PSOE comparten un proyecto de transformación social. Singularmente en el momento político actual ambas organizaciones operan como el soporte político de las reformas impuestas por aquellos alquimistas de la ciencia social. A saber, del BCE, la Comisión Europea y el FMI.

Claro que, como en toda estructura formada por distintos componentes, siempre hay un eslabón más débil que el resto. Y a menudo, como ocurre en las obras de ingeniería civil, la caída de ese eslabón acaba suponiendo la quiebra de la estructura misma. Ese es el riesgo que se cierne sobre el bipartidismo español, es decir, que el incierto futuro del PSOE termine de cerrar las posibilidades de las reformas pensadas por los alquimistas.

La élite económica y política trata de cuantificar los daños ejercidos sobre ese eslabón débil y el conjunto de la estructura, y asimismo diseña todo tipo de medidas para minimizar los daños. Y es que su salida a la crisis, que es suya porque está diseñada por y para ellos, está en juego. Su recomposición económica exige pasar por encima de la mayoría social, que ya no es por más tiempo silenciosa sino gritona y rebelde. Así elaboran códigos penales regresivos que tratan de infundir miedo en los movimientos contestatarios, y diseñan leyes electorales que instauran una nueva aritmética variable a favor del proyecto bipartidista.

Pero mientras tanto, un contrapoder se va organizando. Poco a poco van cobrando fuerza proyectos políticos antagónicos. Proyectos de emancipación social.

Las asambleas ciudadanas se llenan de debates ilusionantes como nunca antes. ¿En qué país queremos vivir? ¿Cómo y quiénes lo transformaremos? Construir un nuevo proyecto de país, esa es la necesidad política. Así que lo que al principio fue un susurro y después se convirtió en un estruendoso grito amenaza ahora con convertirse en himno nacional.

Entretanto, también hay una nueva cultura política naciendo. Las raíces de esta nueva forma de entender la política se encuentran en muchas partes. La tradición republicana de participación política es sin duda una de ellas. Esa es la fuerza democratizadora que está empujando a muchas organizaciones a procesos de regeneración interna. La otra, la tradición socialista que emerge con fuerza en la defensa de lo público/común. En resumidas cuentas, ningún ciudadano sin acceso a los derechos básicos recogidos por la carta de los derechos humanos.

Pero la necesidad de un proyecto de emancipación para la mayoría social, que combata las intenciones de la élite económica y política y de sus alquimistas sociales, requiere el acompañamiento de una nítida intención política. Es decir, el tiempo histórico exige estar a la altura política.

No por más tiempo puede la izquierda abandonarse a la inercia de la historia. La izquierda tiene la obligación moral de aprovechar la oportunidad histórica para cambiar la historia misma. Para cambiar el futuro. Y ello impone una realidad incontestable: la unión de fuerzas en lo político, cultural y electoral es el instrumento imprescindible para lograrlo.

Al fin y al cabo, la confluencia se construye desde abajo. Se construye en la defensa de lo público y en la conquista de los derechos en las calles. En las huelgas generales, en las manifestaciones, en las mareas ciudadanas y en los piquetes. También se construye en lo cultural, compartiendo reflexiones y debates y aceptando en nuestra mente la posibilidad del éxito. Es decir, convirtiendo nuestra concepción del mundo, de ese otro mundo posible y necesario, en el sentido común de la sociedad. Pero también se construye en las instituciones públicas ya constituidas. Luchar juntos en las instituciones lo que luchamos juntos en la calle y en las ideas. Ganar las elecciones es el medio con el que buscamos construir un fin, que es el de transformar la sociedad. Un nuevo proyecto de país.

De ahí que estemos en condiciones de asegurar que la victoria pasa necesariamente por la constitución de un bloque democrático para la transformación social. Un bloque democrático que en lo político, lo cultural y lo electoral pueda frenar a la élite económica y política y pueda a su vez darle la vuelta a este mundo que, como escribió Eduardo Galeano, está patas arriba.

Nosotros no tenemos miedo, sino ilusión. Hemos creído siempre en el proyecto del Partido Comunista de España y de Izquierda Unida aún cuando los espejismos económicos e ideológicos inundaban el panorama político. Cuando el proyecto bipartidista sentaba las bases de la Unión Europea neoliberal, nosotros lo combatimos. Cuando el bipartidismo consolidó las prácticas caciquiles y corruptas, nosotras las combatimos. Aún cuando otrora revolucionarios se sumaban a la proclama de que el fin de la historia había llegado, y pasaban a engrosar las filas del progresismo ingenuo, nosotros permanecimos ahí. Incrédulos con los cantos de sirena del sistema, desconfiados ante los avances electorales, nuestros principios y valores socialistas permanecieron inalterados. Lo hicieron antes y lo harán ahora, porque creemos firmemente en la necesidad y posibilidad de emancipación de la mayoría social. De emancipación frente al banquero, al rey, al patriarcado, al cacique y al capitalismo.

Nuestra tradición política lleva inscrita en su ADN la formación de bloques democráticos de contrapoder al poder. De bloques populares que frenen a la oligarquía que en cada momento histórico trata de arrebatarnos las conquistas sociales que arrancaron al poder nuestras madres y abuelos. Por eso tenemos claro que queremos aprovechar la oportunidad y convertir un momento de emergencia social en un momento de esperanza política para la mayoría social. Porque sí, se puede, pero sobre todo porque se necesita.

Diputado por Málaga y secretario de Proceso Constituyente y Convergencia de IU

Artículo publicado en eldiario.es

 

Categories: Attac Planet

Necesidad e intención

Sun, 14/09/2014 - 13:00

Alberto Garzón Espinosa - Consejo Científico de ATTAC España

Sin duda enfrentamos un tiempo de emergencia social. Los alquimistas de la ciencia social nos siguen empujando con sus recomendaciones hacia la barbarie. Empobrecen a los ya empobrecidos, y precarizan toda relación social a fin de que la máquina de hacer beneficios pueda seguir siendo lubricada con el trabajo ajeno. Nuestro entorno natural es depredado y las mujeres cosificadas y reducidas a simple mercancía. Los seres humanos perdemos nuestra condición de ciudadanos y pasamos a ser meros clientes de las grandes empresas transnacionales. La transformación económica no es sólo técnica sino que abarca todos los rasgos de la vida social. Todo cambia, y a peor para la mayoría social.

Nada nuevo bajo el sol, pues en el sistema capitalista cada crisis se resuelve con un amplio reajuste basado en empeorar las condiciones de vida –y especialmente las condiciones laborales– de la mayoría social. Se trata además de un fenómeno paralelo al enriquecimiento de una elite económica que es capaz de pilotar los cambios sociales a través de sus títeres políticos.

Y en España estos títeres políticos, meros siervos de la élite económica, cristalizan en el proyecto político del bipartidismo. Y es que, más allá de matices, PP y PSOE comparten un proyecto de transformación social. Singularmente en el momento político actual ambas organizaciones operan como el soporte político de las reformas impuestas por aquellos alquimistas de la ciencia social. A saber, del BCE, la Comisión Europea y el FMI.

Claro que, como en toda estructura formada por distintos componentes, siempre hay un eslabón más débil que el resto. Y a menudo, como ocurre en las obras de ingeniería civil, la caída de ese eslabón acaba suponiendo la quiebra de la estructura misma. Ese es el riesgo que se cierne sobre el bipartidismo español, es decir, que el incierto futuro del PSOE termine de cerrar las posibilidades de las reformas pensadas por los alquimistas.

La élite económica y política trata de cuantificar los daños ejercidos sobre ese eslabón débil y el conjunto de la estructura, y asimismo diseña todo tipo de medidas para minimizar los daños. Y es que su salida a la crisis, que es suya porque está diseñada por y para ellos, está en juego. Su recomposición económica exige pasar por encima de la mayoría social, que ya no es por más tiempo silenciosa sino gritona y rebelde. Así elaboran códigos penales regresivos que tratan de infundir miedo en los movimientos contestatarios, y diseñan leyes electorales que instauran una nueva aritmética variable a favor del proyecto bipartidista.

Pero mientras tanto, un contrapoder se va organizando. Poco a poco van cobrando fuerza proyectos políticos antagónicos. Proyectos de emancipación social.

Las asambleas ciudadanas se llenan de debates ilusionantes como nunca antes. ¿En qué país queremos vivir? ¿Cómo y quiénes lo transformaremos? Construir un nuevo proyecto de país, esa es la necesidad política. Así que lo que al principio fue un susurro y después se convirtió en un estruendoso grito amenaza ahora con convertirse en himno nacional.

Entretanto, también hay una nueva cultura política naciendo. Las raíces de esta nueva forma de entender la política se encuentran en muchas partes. La tradición republicana de participación política es sin duda una de ellas. Esa es la fuerza democratizadora que está empujando a muchas organizaciones a procesos de regeneración interna. La otra, la tradición socialista que emerge con fuerza en la defensa de lo público/común. En resumidas cuentas, ningún ciudadano sin acceso a los derechos básicos recogidos por la carta de los derechos humanos.

Pero la necesidad de un proyecto de emancipación para la mayoría social, que combata las intenciones de la élite económica y política y de sus alquimistas sociales, requiere el acompañamiento de una nítida intención política. Es decir, el tiempo histórico exige estar a la altura política.

No por más tiempo puede la izquierda abandonarse a la inercia de la historia. La izquierda tiene la obligación moral de aprovechar la oportunidad histórica para cambiar la historia misma. Para cambiar el futuro. Y ello impone una realidad incontestable: la unión de fuerzas en lo político, cultural y electoral es el instrumento imprescindible para lograrlo.

Al fin y al cabo, la confluencia se construye desde abajo. Se construye en la defensa de lo público y en la conquista de los derechos en las calles. En las huelgas generales, en las manifestaciones, en las mareas ciudadanas y en los piquetes. También se construye en lo cultural, compartiendo reflexiones y debates y aceptando en nuestra mente la posibilidad del éxito. Es decir, convirtiendo nuestra concepción del mundo, de ese otro mundo posible y necesario, en el sentido común de la sociedad. Pero también se construye en las instituciones públicas ya constituidas. Luchar juntos en las instituciones lo que luchamos juntos en la calle y en las ideas. Ganar las elecciones es el medio con el que buscamos construir un fin, que es el de transformar la sociedad. Un nuevo proyecto de país.

De ahí que estemos en condiciones de asegurar que la victoria pasa necesariamente por la constitución de un bloque democrático para la transformación social. Un bloque democrático que en lo político, lo cultural y lo electoral pueda frenar a la élite económica y política y pueda a su vez darle la vuelta a este mundo que, como escribió Eduardo Galeano, está patas arriba.

Nosotros no tenemos miedo, sino ilusión. Hemos creído siempre en el proyecto del Partido Comunista de España y de Izquierda Unida aún cuando los espejismos económicos e ideológicos inundaban el panorama político. Cuando el proyecto bipartidista sentaba las bases de la Unión Europea neoliberal, nosotros lo combatimos. Cuando el bipartidismo consolidó las prácticas caciquiles y corruptas, nosotras las combatimos. Aún cuando otrora revolucionarios se sumaban a la proclama de que el fin de la historia había llegado, y pasaban a engrosar las filas del progresismo ingenuo, nosotros permanecimos ahí. Incrédulos con los cantos de sirena del sistema, desconfiados ante los avances electorales, nuestros principios y valores socialistas permanecieron inalterados. Lo hicieron antes y lo harán ahora, porque creemos firmemente en la necesidad y posibilidad de emancipación de la mayoría social. De emancipación frente al banquero, al rey, al patriarcado, al cacique y al capitalismo.

Nuestra tradición política lleva inscrita en su ADN la formación de bloques democráticos de contrapoder al poder. De bloques populares que frenen a la oligarquía que en cada momento histórico trata de arrebatarnos las conquistas sociales que arrancaron al poder nuestras madres y abuelos. Por eso tenemos claro que queremos aprovechar la oportunidad y convertir un momento de emergencia social en un momento de esperanza política para la mayoría social. Porque sí, se puede, pero sobre todo porque se necesita.

Diputado por Málaga y secretario de Proceso Constituyente y Convergencia de IU

Artículo publicado en eldiario.es

 

Categories: Attac Planet

Confluencias

Sun, 14/09/2014 - 09:05

Javier Echeverría Zabalza – Attac Navarra-Nafarroa

Vivimos un momento en el que constantemente se habla de confluencia. Parece como si  todo el mundo la deseara. Sin embargo, ese término es ambiguo y con él se quieren significar a veces cosas muy diferentes.

En la base de esta inquietud está, sin duda, el hecho de que hemos entrado en una coyuntura política que suscita esperanza, pero a la vez incertidumbre, ansiedad y miedos. La perspectiva electoral de 2015 y las posibilidades de cambio que encierra suscita muchas expectativas y ejerce una fuerte presión a todo tipo de actores, colectivos e individuales. Tenemos abierta una oportunidad que no la imaginábamos antes de las elecciones europeas y queremos aprovecharla. Pero los objetivos e intereses de los diferentes actores sociales y políticos no son coincidentes y la tarea no es nada fácil.

Sectores cada vez más amplios nos vamos haciendo conscientes de lo que está pasando y de lo que está en juego, a pesar de la potente maquinaria política y mediática que nos machaca diariamente para tratar de ocultar la realidad que vivimos. Como decía Xavier Domènech ya en 2011, “el sistema está sufriendo una crisis de hegemonía brutal, como nunca desde los años treinta del siglo XX”. Y cuando se dice sistema se alude a la parte económica del capitalismo, pero también a su parte política y cultural.

Por una parte, el capitalismo está mostrando su cara más brutal, justo en un momento en que sabemos que tenemos recursos suficientes para vivir todo el mundo con dignidad. El hambre, la pobreza, la desigualdad y la desesperación se van extendiendo y profundizando a ritmos agigantados. Nos plantean constantemente dilemas absurdos para meternos miedo y para que aceptemos sus políticas de expolio como mal menor. Nos dicen que, si no queremos paro, tenemos que aceptar precariedad y pobreza; que, si no se aplican sus reformas de precarización, recortes y privatizaciones, no podremos salir de la crisis; que, si no se apoya a la banca, grandes empresas y fortunas, no invertirán, abandonarán el país e iremos al desastre económico… Es decir, está claro que el capitalismo está aprovechando esta crisis para expoliar los derechos y recursos que teníamos conquistados. Nos están abocando a una sociedad autoritaria, enormemente desigual, con amplios sectores pasando hambre e insostenible social, económica y ecológicamente. Y la gente se está dando cuenta, a pesar del bombardeo de manipulación a la que está sometida.

Por otra parte, la crisis de legitimidad y hegemonía no es sólo del sistema; se ha extendido también con fuerza a la “izquierda” institucional. Hemos visto que, en lugar de defender los intereses de la ciudadanía, estas fuerzas se han pasado a defender los intereses del sistema. Es significativa una frase que dijo Montilla en 2010: “La democracia tiene un límite: el límite que marcan los mercados”. Es decir, la socialdemocracia se ha visto en una encrucijada que le ha situado ante el dilema de defender los intereses de la ciudadanía o los de “los mercados”, y ha optado por estos últimos. Esta supuesta izquierda no tiene más margen de maniobra en estos momentos para diferenciarse de la derecha que los discursos retóricos y los gestos de artificio; el único margen que le queda es el que le deja la dictadura de los mercados: ninguno. Y la consecuencia ha sido, lógicamente, que su legitimidad se ha desmoronado, porque la gente nos hemos dado cuenta de que la alternancia bipartidista no supone ningún cambio importante.

Pero también quienes propugnamos un cambio de verdad tenemos un gran dilema: la historia nos dice que, en situaciones como la que vivimos, si no construimos una herramienta política suficientemente potente como para conseguir un cambio socioeconómico, político y cultural profundo, la alternativa será el fascismo, el autoritarismo y la miseria. Por eso son tan importantes en estos momentos los procesos de confluencia. Unos procesos de confluencia que necesariamente requieren la participación y organización de todo tipo de gentes, organizadas o no.

Pero volvamos al principio. No hay un tipo único de confluencia. Puede haber confluencias de diferente naturaleza y nivel. Por ejemplo, hay confluencias a más corto plazo y con objetivos más limitados, que pueden tener fines movilizadores, electorales (pre y/o post) o todo a la vez. Pero también puede haber confluencias estratégicas a más largo plazo y con objetivos más ambiciosos, tanto ideológico-políticos como organizacionales. Todas son necesarias y su interrelación es primordial para que se potencien entre ellas. Pero es muy importante no confundirlas y aprender a pedir a cada una lo que puede dar. Se puede pecar de coyunturalismo, pero también de excesiva ambición. En todos los procesos de cambio aparecen agentes con objetivos y formas de actuación diferentes, y la posibilidad de éxito reside en gran medida en cómo se conjugan estos intereses y objetivos; y, lo más importante, en las actitudes propiamente dichas de esos actores. De ahí que, en momentos como este, sean tan importantes valores como la transversalidad, la inclusividad, la colaboración, el poner el acento en “ganar juntos” frente al “imponerse al otro”, etcétera.

En mi opinión, la confluencia que urge en estos momentos es la que se plantea como objetivo conseguir una mayoría social y política suficiente como para lograr un cambio que permita que se tomen medidas urgentes para que todas las personas podamos vivir dignamente, para detener y revertir las medidas del expolio ciudadano, para defender y profundizar la democracia, para que se investiguen y depuren las responsabilidades económicas y políticas de la élite financiero-económica y política, y para que se empiecen a poner las bases para construir una sociedad enfocada al bienestar de las personas y a la sostenibilidad de la vida. Hay muchas confluencias y hay que trabajar en todas ellas, pero cada cual tiene sus características, ritmo, componentes y urgencias.

Por último, creo que no tendríamos que perder de vista una tarea fundamental para ganar la mayoría social, tarea que es no sólo política sino sobre todo ideológica y cultural. Me refiero al trabajo encaminado a profundizar la crisis de hegemonía del sistema y a esforzarnos por implantar una nueva. El sentido común que nos han inculcado nos dice que este es el mejor sistema posible y que cualquier otro nos llevará a la debacle. Y nos amenazan con la reproducción de experiencias estalinistas, maoístas, castristas… Como si los únicos totalitarismos de la historia hubieran sido esos. Además, eso nos lo dicen gentes que han bendecido sanguinarias dictaduras pasadas y presentes, entre las que se encuentra una muy cercana en el espacio y en el tiempo y cuyos efectos todavía sufrimos. Es preciso que el sentido común de sectores sociales cada vez más amplios se base en entender que este sistema nos lleva al desastre social y ecológico, en comprender que se puede construir otro mucho más humano y sostenible, y en interiorizar que, para eso, es vital la participación social y política de la ciudadanía.

 

Categories: Attac Planet

Confluencias

Sun, 14/09/2014 - 09:05

Javier Echeverría Zabalza – Attac Navarra-Nafarroa

Vivimos un momento en el que constantemente se habla de confluencia. Parece como si  todo el mundo la deseara. Sin embargo, ese término es ambiguo y con él se quieren significar a veces cosas muy diferentes.

En la base de esta inquietud está, sin duda, el hecho de que hemos entrado en una coyuntura política que suscita esperanza, pero a la vez incertidumbre, ansiedad y miedos. La perspectiva electoral de 2015 y las posibilidades de cambio que encierra suscita muchas expectativas y ejerce una fuerte presión a todo tipo de actores, colectivos e individuales. Tenemos abierta una oportunidad que no la imaginábamos antes de las elecciones europeas y queremos aprovecharla. Pero los objetivos e intereses de los diferentes actores sociales y políticos no son coincidentes y la tarea no es nada fácil.

Sectores cada vez más amplios nos vamos haciendo conscientes de lo que está pasando y de lo que está en juego, a pesar de la potente maquinaria política y mediática que nos machaca diariamente para tratar de ocultar la realidad que vivimos. Como decía Xavier Domènech ya en 2011, “el sistema está sufriendo una crisis de hegemonía brutal, como nunca desde los años treinta del siglo XX”. Y cuando se dice sistema se alude a la parte económica del capitalismo, pero también a su parte política y cultural.

Por una parte, el capitalismo está mostrando su cara más brutal, justo en un momento en que sabemos que tenemos recursos suficientes para vivir todo el mundo con dignidad. El hambre, la pobreza, la desigualdad y la desesperación se van extendiendo y profundizando a ritmos agigantados. Nos plantean constantemente dilemas absurdos para meternos miedo y para que aceptemos sus políticas de expolio como mal menor. Nos dicen que, si no queremos paro, tenemos que aceptar precariedad y pobreza; que, si no se aplican sus reformas de precarización, recortes y privatizaciones, no podremos salir de la crisis; que, si no se apoya a la banca, grandes empresas y fortunas, no invertirán, abandonarán el país e iremos al desastre económico… Es decir, está claro que el capitalismo está aprovechando esta crisis para expoliar los derechos y recursos que teníamos conquistados. Nos están abocando a una sociedad autoritaria, enormemente desigual, con amplios sectores pasando hambre e insostenible social, económica y ecológicamente. Y la gente se está dando cuenta, a pesar del bombardeo de manipulación a la que está sometida.

Por otra parte, la crisis de legitimidad y hegemonía no es sólo del sistema; se ha extendido también con fuerza a la “izquierda” institucional. Hemos visto que, en lugar de defender los intereses de la ciudadanía, estas fuerzas se han pasado a defender los intereses del sistema. Es significativa una frase que dijo Montilla en 2010: “La democracia tiene un límite: el límite que marcan los mercados”. Es decir, la socialdemocracia se ha visto en una encrucijada que le ha situado ante el dilema de defender los intereses de la ciudadanía o los de “los mercados”, y ha optado por estos últimos. Esta supuesta izquierda no tiene más margen de maniobra en estos momentos para diferenciarse de la derecha que los discursos retóricos y los gestos de artificio; el único margen que le queda es el que le deja la dictadura de los mercados: ninguno. Y la consecuencia ha sido, lógicamente, que su legitimidad se ha desmoronado, porque la gente nos hemos dado cuenta de que la alternancia bipartidista no supone ningún cambio importante.

Pero también quienes propugnamos un cambio de verdad tenemos un gran dilema: la historia nos dice que, en situaciones como la que vivimos, si no construimos una herramienta política suficientemente potente como para conseguir un cambio socioeconómico, político y cultural profundo, la alternativa será el fascismo, el autoritarismo y la miseria. Por eso son tan importantes en estos momentos los procesos de confluencia. Unos procesos de confluencia que necesariamente requieren la participación y organización de todo tipo de gentes, organizadas o no.

Pero volvamos al principio. No hay un tipo único de confluencia. Puede haber confluencias de diferente naturaleza y nivel. Por ejemplo, hay confluencias a más corto plazo y con objetivos más limitados, que pueden tener fines movilizadores, electorales (pre y/o post) o todo a la vez. Pero también puede haber confluencias estratégicas a más largo plazo y con objetivos más ambiciosos, tanto ideológico-políticos como organizacionales. Todas son necesarias y su interrelación es primordial para que se potencien entre ellas. Pero es muy importante no confundirlas y aprender a pedir a cada una lo que puede dar. Se puede pecar de coyunturalismo, pero también de excesiva ambición. En todos los procesos de cambio aparecen agentes con objetivos y formas de actuación diferentes, y la posibilidad de éxito reside en gran medida en cómo se conjugan estos intereses y objetivos; y, lo más importante, en las actitudes propiamente dichas de esos actores. De ahí que, en momentos como este, sean tan importantes valores como la transversalidad, la inclusividad, la colaboración, el poner el acento en “ganar juntos” frente al “imponerse al otro”, etcétera.

En mi opinión, la confluencia que urge en estos momentos es la que se plantea como objetivo conseguir una mayoría social y política suficiente como para lograr un cambio que permita que se tomen medidas urgentes para que todas las personas podamos vivir dignamente, para detener y revertir las medidas del expolio ciudadano, para defender y profundizar la democracia, para que se investiguen y depuren las responsabilidades económicas y políticas de la élite financiero-económica y política, y para que se empiecen a poner las bases para construir una sociedad enfocada al bienestar de las personas y a la sostenibilidad de la vida. Hay muchas confluencias y hay que trabajar en todas ellas, pero cada cual tiene sus características, ritmo, componentes y urgencias.

Por último, creo que no tendríamos que perder de vista una tarea fundamental para ganar la mayoría social, tarea que es no sólo política sino sobre todo ideológica y cultural. Me refiero al trabajo encaminado a profundizar la crisis de hegemonía del sistema y a esforzarnos por implantar una nueva. El sentido común que nos han inculcado nos dice que este es el mejor sistema posible y que cualquier otro nos llevará a la debacle. Y nos amenazan con la reproducción de experiencias estalinistas, maoístas, castristas… Como si los únicos totalitarismos de la historia hubieran sido esos. Además, eso nos lo dicen gentes que han bendecido sanguinarias dictaduras pasadas y presentes, entre las que se encuentra una muy cercana en el espacio y en el tiempo y cuyos efectos todavía sufrimos. Es preciso que el sentido común de sectores sociales cada vez más amplios se base en entender que este sistema nos lleva al desastre social y ecológico, en comprender que se puede construir otro mucho más humano y sostenible, y en interiorizar que, para eso, es vital la participación social y política de la ciudadanía.

 

Categories: Attac Planet

¡NO al TTIP! Las personas, el medio ambiente y la democracia antes que los beneficios y los derechos de las corporaciones

Sun, 14/09/2014 - 07:00

 

Manifiesto

 


1 . ¿Quiénes somos?

Arsenal-nottip_baner-logo300pxSomos una campaña formada por organizaciones de la sociedad civil que comparten una profunda preocupación por las diversas amenazas que plantean el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (Transatlantic Trade and Investment Partnership – TTIP , por sus siglas en inglés, también conocido como Tratado de Libre Comercio Transatlántico o TAFTA) y el acuerdo con Canada (Comprehensive Economic and Trade Agreement – CETA). Representamos intereses públicos muy diversos, incluyendo la protección del medio ambiente, la salud pública, la agricultura, los derechos de lo/as consumidore/as y la protección de las normas alimentarias y agrícolas, las normas sociales y laborales, los derechos de las personas trabajadoras, los derechos de las mujeres y la lucha contra la dominación patriarcal, el acceso público a la información y los derechos digitales y la defensa de los servicios públicos esenciales como la educación y el control público y social de los sistemas financieros, el bienestar animal, entre otros.

Tenemos el firme compromiso de rechazar las actuales negociaciones sobre el TTIP, para garantizar un debate político transparente y democrático. Todos los acuerdos deben servir al interés público y a nuestro futuro común.

2 . ¿Qué es el TTIP?

El TTIP es un acuerdo de gran alcance que se está negociando actualmente entre la Comisión Europea (en nombre de los Estados miembros de la Unión Europea -UE) y el gobierno de los Estados Unidos de América (EUA). No se trata de las barreras al comercio como los aranceles, que ya son en general muy bajos entre la UE y EUA. Se centra sobre todo en los reglamentos, normas, derechos corporativos y garantías de inversión. El TTIP tiene como objetivo, supuestamente, facilitar la inversión directa y la eliminación de obstáculos burocráticos innecesarios para el acceso al mercado para las empresas de ambos lados del Atlántico.

Los indicios de los que se dispone -provenientes de las empresas y la industria que está participando de alguna manera en las negociaciones- revelan que el enfoque sobre las barreras no arancelarias y la convergencia de la reglamentación entre ambas partes se está utilizando para impulsar la desregulación, una visión de los derechos de propiedad intelectual que sólo fomentan monopolios, y una carrera para igualar derechos y estándares a la baja. Los supuestos beneficios económicos no tienen fundamento y, en cualquier caso, son marginales para la sociedad en general, incluso en el caso de que fuera cierto lo que cuentan los defensores del acuerdo al respecto. Más bien todo indica que los objetivos del acuerdo amenazan importantes derechos adquiridos en las largas luchas democráticas y los intereses sociales de la ciudadanía de la UE, de los EUA y del resto del mundo.

Las negociaciones se están haciendo a puerta cerrada, sin una consulta pública efectiva. Los parlamentos nacionales no son informados sobre los detalles de los textos de negociación de la Comisión. Los fragmentos de información que han sido publicados -o filtrados- generan considerable inquietud.

3 . ¿Qué nos preocupa?

  • La falta de transparencia y de procedimientos democráticos, lo que hace imposible a la ciudadanía y a la sociedad civil seguir las negociaciones para garantizar que los intereses públicos están siendo protegidos. Actualmente estas negociaciones están muy sesgadas: grupos de presión empresariales tienen acceso privilegiado a la información y oportunidades para influir en las negociaciones.
  • El capítulo propuesto sobre protección de inversiones y en particular la inclusión de una disposición sobre el mecanismo de Solución de Diferencias entre el Estado y el Inversor (ISDS). El ISDS brinda a los inversores derechos exclusivos para demandar a los Estados cuando consideren que alguna decisión democrática -realizada por instituciones representativas y para el interés general- se considera que puede tener impactos negativos en sus ganancias presentes o futuras. Estos mecanismos se basan en juicios fuera de los tribunales nacionales. Con ello se socavan los sistemas legales de las naciones, así como la soberanía democrática de la sociedad para la formulación de leyes y políticas de interés público.
  • La creación de nuevas estructuras antidemocráticas de gobierno, y de procedimientos que tienen como objetivo “armonizar las regulaciones” como el Consejo de Cooperación Regulatoria. Estas estructuras permitirían que las decisiones tomadas en el marco del TTIP sean constantemente presionadas en secreto por burócratas no electos y grandes lobbies empresariales. Estas estructuras no democráticas amenazan con rebajar importantes normas y reglas diseñadas para la protección de los intereses públicos, o prohibir futuras mejoras, independientemente de su necesidad y del mandato público. También nos preocupa el objetivo de fortalecer la protección de los “derechos de propiedad intelectual”, que tal como está planteado, ataca algunos de nuestros derechos básicos como la salud, la educación, la cultura y la libertad expresión.

4 . Demandas y objetivos compartidos:

Sobre la base de los valores de la solidaridad internacional, la justicia social, la sostenibilidad ambiental y el respeto de todos los derechos humanos, trabajamos con nuestros aliados en los Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo, exigiendo:

a) Transparencia inmediata: se harán públicos los textos de negociación de la Comisión, así como todos los documentos de negociación para permitir un debate público abierto y crítico sobre la TTIP y el CETA.

b) NO al ISDS: nos oponemos a estos mecanismos de solución de discrepancias entre el estado y el inversor y mantenemos con firmeza la soberanía de nuestras sociedades y de nuestros pueblos para la toma de decisiones en la defensa y mejora del interés público y del bien común por encima de los intereses privados.

c) NO al Consejo de Cooperación Regulatoria: toda la regulación de las operaciones comerciales, las condiciones del comercio y el establecimiento de estándares de producción del producto deben estar en manos de los órganos y procesos controlados democráticamente.

d) NO a la desregulación y a la rebaja de los estándares de protección y al servicio del interés público: el nivel de las normas sociales y laborales, de los consumidores y de la salud pública, la protección del medio ambiente, incluyendo la regeneración de nuestros recursos naturales, el bienestar animal, las normas sanitarias de los alimentos y las prácticas agrícolas ambientalmente sostenibles, el acceso a la información y al etiquetado, la cultura y la medicina, la regulación del mercado financiero, así como la protección de datos y otros derechos digitales que se deben mejorar, y no «armonizar» hasta el más bajo común denominador. El reconocimiento mutuo de estándares no es aceptable en la medida en que socava los niveles de protección acordados democráticamente. Hay que garantizar que se aplica el principio de precaución.

e) No existe peor desregulación que la privatización de los servicios públicos. Defendemos el acceso universal a una educación de calidad, a la atención a la salud y otros servicios públicos como instrumentos para sostener la reproducción social de la vida y como una contratación pública que promueve el empleo local y las economías locales, la discriminación positiva, el emprendimiento social, la economía sostenible, el cuidado de las personas y al servicio del interés público.

En este sentido hay que tener presente que los efectos de la privatización de los servicios públicos en diferentes ámbitos tienen un especial impacto en las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres.

f) La promoción de prácticas agrícolas sostenibles con el medio ambiente y la protección de la pequeña agricultura familiar.

g) Las instituciones públicas deben mantener el poder político y las estructuras necesarias para proteger ciertos sectores sensibles y salvaguardar las normas importantes para nuestra calidad de vida. Las normas laborales y ambientales internacionalmente acordadas deben ser respetadas. La violación continua de las normas del trabajo debe ser objeto de sanciones.

Finalmente defendemos la construcción de unas relaciones y políticas comerciales entre nuestros pueblos que pongan en primer lugar las personas y el planeta, garantizando:

  • los derechos humanos universales e inalienables de todas las personas, incluidos los derechos a una alimentación adecuada, agua, salud, derechos sexuales y reproductivos, integridad física y psíquica, ropa, vivienda, educación, protección social, movilidad, cultura, ocio y un medio ambiente limpio;
  • un trabajo decente, que permita a la gente vivir una vida digna, incluyendo una renta adecuada y los derechos laborales;
  • el reconocimiento del trabajo reproductivo y del cuidado y de los trabajos informales de servicio a las personas y a la comunidad. Garantizar una redistribución equitativa y una reorganización socioeconómica, de forma que no recaigan en exclusiva en las mujeres las tareas del bienestar cotidiano, así como la igualdad de salarios para hombres y mujeres;
  • una transición a una economía de bajas emisiones de carbono, que no se base en un consumo excesivo, sino en el uso social y ecológicamente responsable de los recursos, y que permita una vida digna sin poner en peligro el apoyo de otras personas, generaciones futuras, así como de la agricultura, de la flora y la fauna;
  • lograr una democratización significativa en todos los niveles de toma de decisiones;
  • la lucha contra la pobreza y el establecimiento de nuevas relaciones de solidaridad y equidad entre hombres y mujeres y con las personas de otras regiones y el respeto de los derechos de las personas refugiadas e inmigrantes;
  • el aumento global del nivel de bienestar económico, social y ambiental.

http://noalttip.blogspot.com.es/p/manifiesto.html

Categories: Attac Planet

Probando la existencia de Dios y del PP

Sat, 13/09/2014 - 18:00

Antonio Aramayona – ATTAC España

Existen en Internet unos cuantos sitios webs donde, generalmente en clave de humor, se relacionan un buen elenco de argumentos, falacias o pruebas de que dios existe. Me ha llamado especialmente la atención y suscitado una sonrisa el denominado Argumento de la Devastación Incompleta: “a) Un avión Boeing 747 se estrelló muriendo 524 pasajeros y toda la tripulación.b) Pero un niño sobrevivió solamente con quemaduras de tercer grado.c) Por lo tanto, Dios existe”.

En el argumento la relevancia de la catástrofe aérea se desvanece para el ferviente creyente ante el fulgor del portentoso prodigio del niño aturdido, lloroso e ileso salvo unas leves quemaduras. Es una cuestión de calibre en la mirada y de escala de valores. En suma, es una cuestión de las gafas que cada persona decida portar para contemplar e interpretar el mundo y la vida.

Al Partido Popular es aplicable, en mi opinión, un argumento análogo. Seis millones de parados, una juventud emigrada al extranjero o enmarañada en la precariedad que priva de futuro mediante rácanos contratos de prácticas o temporales, la sanidad pública sistemáticamente amenazada y empobrecida, un aumento de la brecha social entre ricos y pobres, cada vez menos profesorado en la escuela y más alumnado en el aula, menos becas de comedor, de libros, de estudio, cada vez más personas dependientes desatendidas por normativas vergonzantes, pobreza infantil creciente… pero (como dios en la catástrofe del Boeing 747) el PP existe.

La prensa nos despierta de vez en cuando con nuevas encuestas de intención de voto, donde Podemos pisa los talones al PSOE, mientras IU se desploma y UPyD medio se diluye. Pero el PP existe: “El Partido Popular ganaría con el 30% de los votos”, aparece como un mantra. Cual roca en que rompe la ola, como escribe José Hierro (aunque el presidente Rajoy prefiere hablar de “raíces vigorosas” en lugar de aquellos birriosos brotes verdes de ZP), el PP tiene una clientela fiel, con gafas de gruesas lentes e inamovibles convicciones a priori (ese 30% que nutre y se nutre de la raíces vigorosas del PP), dispuesta hasta donde fuere a mantener a su Partido Popular, eterno, inmarcesible, defensor del único Dios verdadero, de la vida, de la unidad de la Patria, de los valores tradicionales eternos, de la familia verdadera y del matrimonio como dios manda, garante de la lucha contra el libertinaje, adalid de dejar las cosas como están, de toda regeneración política (=es preciso que algo cambie para que nada cambie).

Sin abandonar el humor, me contaba un amigo hace ya unos cuantos años que el PP, como antaño otros personajes, siempre abogarán por que España sea una. Porque si hubiera dos, muchos estarían en la otra; grande, para que quepamos nosotros y los turistas, aunque no los inmigrantes sin dinero; y que España sea libre, porque así unos pueden ser del Madrid y otros del Barça.

Entretanto, algunos dirigentes actuales, que lo son sin haber dudado jamás de sus dirigentes ni haber permitido a los dirigidos dudar, concluyen, pasare lo que pasare y fuere cual fuere la catástrofe, que el PP existe, y esgrimen unas grandes tijeras para recortar de aquí al 2017 50.000 millones de euros en todo lo que se les ponga por delante.

Por el contrario, según ATTAC y el Sindicato de Técnicos de Hacienda, si España quisiera equipararse a la Europa más igualitaria y social, podría obtener 63.809 millones de euros de recaudación adicional, por ejemplo, aplicando un 35% en el Impuesto de Sociedades (recaudando así 13.943 millones de euros más), reduciendo al menos en diez puntos la economía sumergida (38.577 millones), prohibiendo las operaciones en corto contra la deuda pública (1.400 millones), implantando un impuesto a las Transacciones Financieras (5.000 millones), etc.

Ahora bien: a) El Gobierno no tiene la menor intención de hacer nada de eso; b) Pero el Gobierno todo lo hace por el bien de España; c) Luego el PP existe.

Artículo publicado en El Huffington Post
La Utopía es posible

Categories: Attac Planet

¡Hay trabajo!

Sat, 13/09/2014 - 13:00

Sandra Souto – ATTAC-Castelló

Que no haya empleo no significa que no haya trabajo.

No  nos podemos dejar llevar por las alegrías de los leves repuntes de algunos de los indicadores económicos que nos alarmaban al comienzo de la crisis en España (paro, deuda y renta per capita), y en la UE (paro, deuda y renta per capita), pues no sólo no han mejorado sino que han empeorado. Lo cierto es que las políticas económicas aplicadas por los distintos gobiernos en busca del crecimiento y la expansión económica han fracasado. En cambio, han conseguido convertir el trabajo asalariado en un privilegio.

A la vista está, España vuelve a ser el líder de la Unión Europea en paro juvenil con una tasa de 53,8%, me refiero a los menores de 25 años. Tenemos 842.000 jóvenes sin empleo en España, y de acuerdo con los datos facilitados por la oficina de estadística comunitaria (Eurostat), en términos generales, España se mantiene en el segundo puesto de la Eurozona, detrás de Grecia, con una tasa del 24,5%, frente al 11,5% de la Eurozona o al 10,2% de la UE de los 28.

 

descarga
En este contexto de escasez de trabajo asalariado, nuestra sociedad ha dejado de hablar de trabajo para hablar de empleo, haciendo hincapié en el valor de quien emplea, de quién elige entre un ejército de parados a quién le corresponderá beneficiarse de unos derechos laborales y sociales, y de las garantías que proporciona un trabajo asalariado, en contra del trabajo reproductivo (necesario para mantener la fuerza de trabajo), que hasta ahora ha carecido de retribución y ha sido desempeñado mayoritariamente por mujeres.

La creciente pérdida del trabajo asalariado y la precarización de las condiciones laborales, ha empujado a nuestros parados al autoempleo, a la economía sumergida y a la búsqueda de una oportunidad fuera de las fronteras españolas.

No es posible seguir aplicando políticas de austeridad procíclicas, en búsqueda del crecimiento económico, cuando la realidad impone el desarrollo de políticas de aumento del gasto público que estimulen la demanda interna mediante la creación de empleo.

¡Hay trabajo! Si observamos nuestro entorno veremos que hay mucho por hacer, y se trata de trabajos necesarios para la sociedad en la que vivimos. Es más, yo diría que son trabajos imprescindibles para el mantenimiento de la vida en nuestro planeta, y una fuente de riqueza, y en la medida en que éstos no sean rentables para la empresa privada deberá ser el Estado el encargado de satisfacer esas necesidades sociales no cubiertas. Me refiero a trabajos como la limpieza de nuestros bosques (importante para evitar incendios y facilitar la reproducción), la reforestación, el cuidado de dependientes (hasta ahora desempeñado exclusivamente por la población femenina de forma gratuita), la gestión de comedores públicos, el mantenimiento del medio urbano y el desarrollo de las zonas rurales. Trabajos cuyo denominador común es garantizar la vida y la subsistencia, y en los que podrían incluirse las actividades relacionadas con la economía social o tercer sector. Ya va siendo hora de que midamos la productividad en términos vitales, como la salud, la educación y la felicidad.

Ahora bien, la creación de empleo debe estar condicionada:

Primero, por los límites físicos que nos impone el planeta, para poder realizar una asignación democrática y justa de los recursos. Y en este sentido, no podemos olvidar que las actividades productivas limpias son intensivas en mano de obra y favorecen la reactivación de la economía local.

Segundo, por una sociedad responsable del bienestar y de la reproducción social, que impone un reparto de las horas de trabajo remunerado equitativamente entre hombres y mujeres.

Tercero, por la distribución de la riqueza, como única posibilidad de justicia social en contra de la acumulación.

Este trabajo productivo y no rentable para la iniciativa privada debería ser repartido por el Estado entre nuestros parados, a través de los distintas administraciones que lo componen (otra fuente de creación de empleo). A su vez, debería garantizarse un salario y unas condiciones de trabajo dignas a todo aquél que quiera trabajar (trabajo garantizado). Evidentemente, se deberían adoptar medidas transitorias que faciliten la formación y la integración de los desempleados, y sin duda el salario social es una herramienta muy adecuada.

Los niveles de pobreza y desigualdad alcanzados en España exigen que el Estado garantice unos servicios públicos mínimos a toda la ciudadanía, sin importar el nivel de los ingresos de que se disponga ni tampoco el de aquellos con los que convivan (renta básica en servicios: salud, educación, transporte, vivienda social), y a aquellas personas que por su condición de dependientes no pueden realizar ningún trabajo, el Estado les debe garantizar su subsistencia, mediante los subsidios necesarios (renta básica).

Como ya se dijo en otro post de este blog, para garantizar el éxito de estas políticas es necesario que el Estado tenga soberanía monetaria, y España no la tiene; ya que necesita la autorización del Banco Central Europeo para emitir los euros que le permitirán implementar las políticas de creación de empleo antes enumeradas. Recordemos que esto ya ocurrió una vez, cuando el BCE autorizó a Irlanda a imprimir euros en la cuantía del 25% de su PIB, para “la monetarización directa de la deuda bancaria”. Es decir, no fue para beneficiar a la población precisamente, sumida en una gran pobreza a causa de las políticas de austeridad impuestas por la troika. ¿Por qué no hacer lo mismo para crear empleo socialmente necesario?

Pero ésto no es todo, España no puede hacer su propia política fiscal (distribución de los presupuestos del Estado, del gasto público y sistema impositivo) como estime oportuno, ya que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de 1.997, el Pacto Fiscal Europeo (o Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria), y la reforma del artículo 135 de la Constitución Española, impusieron límites al déficit presupuestario (3% del PIB) y al volumen de la deuda pública (60% del PIB). Aunque, también debemos recordar que dichos límites han podido ser burlados por Alemania y Francia cuando han querido estimular su empleo.

En esta situación, el Estado español necesita los impuestos para financiar el gasto público: no tiene otra opción. Pero la recaudación de los impuestos, si bien aumentan los recursos disponibles del Estado, reducen la capacidad de compra de la ciudadanía y por tanto, reducen la demanda interna. Por eso, la distribución del gasto es una pieza fundamental en este esquema, ya que mediante la inversión de los recursos públicos en prestaciones y servicios, el Estado asegura una satisfacción mínima de necesidades a toda la población, evitando la discriminación y la arbitrariedad.

Ahora bien, esos impuestos han de ser justos, es decir, cada ciudadano debe contribuir en función de su capacidad (impuestos progresivos), y por tanto el que más tiene debería contribuir más a la financiación del Estado y no al revés, o como pretende el gobierno con la actual reforma fiscal, exigiéndole más a la clase media, ni que buscara su extinción. Entre otras cosas, deberíamos volver a calcular las deducciones sobre la cuota del IRPF, no sobre la base imponible como se hace actualmente, con el efecto de que en  la deducción por descendientes  los hijos de los ricos valen más que los de los pobres. Deberían  eliminarse también, deducciones como la practicada por declaración conjunta, dirigida a potenciar que las mujeres nos quedemos en casa para mantener el patriarcado. Parece oportuno recordar, que los ricos no crean empleo, pues, sólo buscan la acumulación de la riqueza, y su consumo se dirige a productos de lujo, normalmente de importación (me remito al post de este blog titulado LOS RICOS NO CREAN EMPLEO). Pero además, este sistema impositivo ha de ser generalizado para evitar los altos niveles de economía sumergida que imperan en España, cuyos protagonistas no son otros que la población socialmente desprotegida.

Además, la base de la recaudación impositiva debería ser el impuesto sobre la renta (imposición directa) y no sobre el consumo (imposición indirecta, como el IVA), ya que este último no discrimina entre los que más tienen y los que no, impulsando a la economía sumergida, y contribuyendo decididamente a una disminución de la recaudación impositiva.

Por otra parte, la lucha contra el fraude fiscal es una cuestión de justicia social y no recaudatoria, no nos olvidemos que el superávit privado se consigue mediante el déficit público, y que el superávit público se consigue en detrimento del ahorro privado. Es decir, una mayor recaudación impositiva drenaría los recursos disponibles de la economía privada y provocaría una disminución de la demanda interna, por tanto, subir los impuestos es una política económica procíclica, que lejos de  solucionar  los problemas  de desempleo,  los agravaría.

La reactivación económica no sólo requiere de unas políticas económicas anticíclicas, sino también, de una reforma fiscal en profundidad que permita la expansión del estado de bienestar a toda la población por igual, el desarrollo de los servicios públicos, y la eliminación de cualquier tipo de discriminación por cuestión de género, cultura y religión.

 

Categories: Attac Planet

¿Ha fracasado el socialismo?

Sat, 13/09/2014 - 09:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Este artículo hace una revisión de los indicadores de calidad de vida durante el siglo XX en los países gobernados por partidos de sensibilidad socialista, mostrando la notable mejora de dicha calidad de vida en las poblaciones de tales países.

El enorme dominio de las fuerzas conservadoras y neoliberales en el mundo intelectual, mediático y político explica la percepción, ampliamente promovida durante los últimos treinta años, de que el capitalismo, a pesar de sus obvias deficiencias, es un sistema económico mejor que su alternativa, el socialismo. El colapso de la Unión Soviética, presentada como la máxima expresión del socialismo real, dio pie a que esta percepción se generalizara. Desde Francis Fukuyama al Papa Juan Pablo II, se presentó el capitalismo como el único sistema válido para permitir el desarrollo humano. Este Papa preguntaba en su encíclica Centesimus Annus “¿Debería el capitalismo ser el sistema económico preferido para construir la economía y la sociedad? ¿Es este el modelo que los países del Tercer Mundo deberían escoger en su camino hacia el progreso económico y social?… Si por capitalismo se entiende un sistema económico que reconoce el rol positivo que tienen el mundo de los negocios, el mercado, la propiedad privada de los medios de producción que permitan que se desarrolle la creatividad humana en el sector económico, entonces, la respuesta a esas preguntas es definitivamente afirmativa”.

Ante las múltiples afirmaciones de que el capitalismo es el mejor de los sistemas, las izquierdas han respondido, por regla general, de una manera defensiva (acentuada después de la desaparición de la Unión Soviética), subrayando que lo que existía en la URSS no era socialismo, observación que se ha extendido a muchos otros países, como Cuba, indicando que, en realidad, tales países no tenían ni tienen socialismo. Es interesante aclarar que estas declaraciones se hacen mientras un niño muere de hambre en el mundo capitalista cada diez segundos, con 3,1 millones de niños muertos cada año como consecuencia de la malnutrición.

Ahora bien, para poder analizar la superioridad de un sistema económico sobre otro hay que definir primero el significado de los términos Capitalismo y Socialismo. Capitalismo es la producción privada de bienes y servicios para el beneficio y ganancia de aquellos que poseen y controlan tales medios de producción. Socialismo es el sistema de producción y distribución en el que los principales medios con los que se realiza la producción son públicos, con las instituciones estatales (sean centrales, regionales o locales) jugando un papel clave en la producción y distribución de aquellos bienes, siguiendo el principio de “a cada ciudadano según su necesidad, de cada ciudadano según su capacidad”.

Naturalmente que las sociedades actuales, dentro de su complejidad, tienen diferentes formas de propiedad. De ahí que, para evaluar la mayor o menor capacidad de resolver las necesidades humanas de un sistema capitalista versus un sistema socialista, se pueden comparar países con sistemas económicos capitalistas con otros con sistemas económicos socialistas, pero también pueden compararse países capitalistas que hayan tenido partidos gobernantes de sensibilidad socialista, con otros donde tales partidos y/o movimientos no hayan existido o su fuerza haya sido menor.

Y antes de comenzar estas comparaciones, valga subrayar que uno de los indicadores más importantes del bienestar en un país es su salud, que depende, no tanto de los servicios sanitarios existentes en el país, sino de determinantes económicos, sociales y políticos que la configuran, entre los cuales la distribución de recursos juega un papel clave.

Veamos ahora los datos, continente por continente, en un mundo en el que, como he indicado, un niño muere cada diez segundos debido a malnutrición en el mundo –predominantemente capitalista- donde no hay, a nivel mundial, ninguna escasez de alimentos. En realidad, en los países desarrollados los Estados pagan a los agricultores para que no produzcan más alimentos.

AMÉRICA

Cuba ha sido uno de los países más vilipendiados de América Latina, despertando una enorme hostilidad entre los establishments estadounidenses, latinoamericanos y europeos, hostilidad que se ha extendido a aquellos países que han intentado una transformación profunda de los sistemas de propiedad de aquel continente, conocido como uno de los más desiguales del mundo.

Si miramos los indicadores de salud, sin embargo, los indicadores de mortalidad en Cuba están entre los mejores de Latinoamérica. Ningún otro país en aquel continente ha visto una mejora tan grande de sus tasas de mortalidad (en cada uno de sus grupos etarios), siendo hoy el país con menor mortalidad en aquel continente. Cuba tiene el nivel de malnutrición más bajo de América Latina, siendo el país que ha disminuido el nivel de malnutrición de una manera más notable desde 1960. Algo parecido ocurre en cuanto a su situación ambiental. El 75% de las viviendas están conectadas a la red de agua potable, uno de los porcentajes más altos de América Latina, siendo uno de los países con menos disentería. Tiene también el nivel de educación más alto de América Latina.

En base a esta experiencia, parecería que la propuesta de Juan Pablo II estaría equivocada. Si el resto de América Latina tuviera la mortalidad infantil de Cuba, se salvarían dos millones de niños al año. Ni que decir tiene que el sistema político, carente de democracia representativa, no lo hace atrayente para personas con sensibilidad democrática. Pero la evaluación de Cuba tiene que hacerse con países de semejante desarrollo cuando tuvo lugar la revolución cubana. Y es ahí donde la capacidad de resolución de problemas básicos de los seres humanos del sistema socialista (con sus muchas limitaciones) es claramente superior a la del sistema capitalista. Y es también justo subrayar que, en la mayoría de países de Latinoamérica que han sido gobernados por partidos socialistas, se han conseguido mejoras más sustanciales para las clases populares (como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, Uruguay o Nicaragua, entre otros) que en aquellos gobernados por partidos de sensibilidad liberal y conservadora.

ASIA

Una comparación entre los indicadores de salud de China (durante muchos años con un régimen socialista) y la India (economía capitalista) muestra también la superioridad del sistema socialista. En 1942, los indicadores de China eran mucho peores que los de la India. En los años 1990, la mortalidad infantil era mucho mejor que en la India (cuando había sido mucho peor). Algo parecido en cuanto a la mortalidad de niños de 1 a 4 años. En los años 1990, la altura promedio era ya mayor en China que en la India. Es interesante subrayar que estas mejoras se debieron más a la redistribución de recursos que al crecimiento del PIB. Sin embargo, tales indicadores se han deteriorado en China a raíz de las reformas liberales introducidas por el gobierno comunista en los últimos 30 años. Los grandes descensos en la mejora de la mortalidad se han producido a partir de la introducción del capitalismo en China en los años 1980. Una evolución semejante ha tenido lugar en los niveles de educación y nutrición infantil, con una mejora más notable de la que ha tenido lugar en la India (incluso con niveles de riqueza económica semejantes).

Es interesante que, incluso dentro de la India, aquellos Estados gobernados por partidos con un compromiso socialista, como Kerala, han tenido (desde 1957) una evolución de los indicadores de salud, educación, nutrición y vivienda mejor que la del promedio de la India. La mejora ha sido particularmente acentuada entre las mujeres.

Otra experiencia interesante ha sido en los países asiáticos pertenecientes a la Unión Soviética. La comparación de los indicadores de salud de esas repúblicas (Kazakstán, Kirguizistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán) muestra que evolucionaron más rápidamente que los de los países comparables y limítrofes en Asia.

En África, la experiencia socialista no ha existido o no ha sido notable.

EUROPA

En Europa, las Repúblicas Soviéticas no tuvieron indicadores mejores que los de los países con economías capitalistas. En 1975, la URSS tenía una esperanza de vida de 70,4 años, solo 8 meses más corta que la de EEUU. Ahora bien, era más larga que la de Finlandia y Portugal, y solo ligeramente inferior a la del Reino Unido, Japón, o la República Federal de Alemania. Esta comparación actual olvida, sin embargo, que históricamente la evolución en la Unión Soviética comenzó desde unos niveles mucho más bajos. En realidad, en los primeros treinta años (1917-1947), su evolución, no solo social, sino también económica, fue un gran éxito, como lo demuestra que fuera capaz de derrotar a Alemania en la II Guerra Mundial. Incluso Winston Churchill reconoció que la que derrotó a la Alemania Nazi fue la Unión Soviética. El sistema socialista de producción mostró claramente su superioridad. Fue la evolución posterior la que disminuyó el gran potencial de aquella revolución, como escribí en mi libro Social Security and Medicine in the USSR, cuya distribución fue prohibida en la Unión Soviética.

Hay pocas dudas, pues, de que, en el contexto del mundo subdesarrollado, donde todavía hoy vive la mayoría de la humanidad, el socialismo es un sistema económico mejor que el capitalismo.

Los países desarrollados se han mantenido dentro de la esfera de las economías capitalistas y ninguno la ha abandonado. Pero esta situación no puede presentarse como un indicador de la supremacía del sistema capitalista. En realidad, los países donde han gobernado por más tiempo partidos políticos comprometidos con el socialismo (partidos socialdemócratas aliados a partidos comunistas o progresistas) tienen mejores indicadores de salud y bienestar que aquellos gobernados por partidos conservadores y liberales. El establecimiento del Estado del Bienestar es una conquista de la socialdemocracia europea. Y tal conquista se desarrolló como un avance hacia el socialismo. En el país donde esta estrategia avanzó más, Suecia, los avances del Estado del Bienestar, en lugar de coaptar a la clase trabajadora al sistema capitalista (como algunas voces izquierdosas sostienen), sirvieron para empoderarla, exigiendo cambios en la propiedad del sistema productivo a través de las reformas Meidner. Estas reformas consistían en que los trabajadores adquirían, con la plusvalía generada, acciones en las empresas, alcanzando así a tener la propiedad de la entidad anónima. La enorme resistencia del empresariado impidió el cambio.

El gran cambio de la socialdemocracia fue el rechazo y abandono de sus estrategias políticas, eliminando, desde Blair y Schröder antes, a Renzi y Valls ahora, cualquier atisbo de compromiso con el socialismo, habiendo desaparecido cualquier intención de alcanzar este sistema. Pero su existencia ha sido responsable de que Suecia y Noruega sean los países con mayor calidad de vida (diluida recientemente en Suecia por las reformas pro-capitalistas de las derechas), resultado de ser los únicos países que desde 1945 han sido gobernados más años por partidos pro socialistas que por partidos pro capitalistas.

En base a esta experiencia, es difícil estar de acuerdo con el Papa Juan Pablo II. En realidad, la fuerza de los hechos parece haber cambiado la postura del Vaticano cuando, bajo el Papa Francisco, este ha reconocido recientemente que el capitalismo no es el mejor sistema, admitiendo, a su vez, que las fuerzas socialistas, con sus distintas sensibilidades, han hecho más para mejorar el bienestar de las poblaciones que las fuerzas pro capitalistas.

*Este artículo es un resumen en castellano de un informe publicado en inglés, escrito por el Profesor Vicenç Navarro, “Has socialism failed? An analysis of health indicators under socialism”, publicado en la revista International Journal of Health Services (Primavera, 1993), en donde aparece expandida la evidencia empírica mostrada en este artículo.

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista LE MONDE DIPLOMATIQUE, septiembre de 2014.

vnavarro.org

 

Categories: Attac Planet

Las leyes de la economía: Piketty

Sat, 13/09/2014 - 07:00

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

Algunos de los libros más citados son con frecuencia los menos leídos. Y la obra de Thomas Piketty Capital en el siglo XXI es quizás el ejemplo más reciente. Lástima, porque la lectura desordenada de algunos pasajes y crónicas conduce a conclusiones superficiales y apreciaciones equivocadas sobre uno de los fenómenos más importantes de la historia, la desigualdad económica.

El texto de Piketty se convirtió en un fenómeno literario, una proeza para un libro sobre economía de más de 650 páginas. Se trata de una aportación importante al promover el debate sobre desigualdad económica y los males que entraña, en especial para la democracia y la vida en sociedad.

Pero, ¿es que Piketty es el primero en analizar la desigualdad económica y sus implicaciones en la economía del siglo XXI? La respuesta es negativa. Muchos antes que Piketty han examinado este problema y de manera más profunda. Dos ejemplos son James Galbraith y su equipo en la Universidad de Texas y el grupo de economía política de la Universidad de Massachusetts en Amherst, con Gerald Epstein y Bob Pollin a la cabeza. Otra muestra es el economista Branko Milanovic, cuyo trabajo sobre desigualdad internacional cubrió encuestas ingreso-gasto en hogares de 91 países. Destacan también los trabajos que publica desde 1988 el equipo del Economic Policy Institute en sus informes sobre empleo, desigualdad, salarios e ingresos familiares en Estados Unidos. Y como la lista no se acaba, surge otra pregunta: ¿por qué el libro de Piketty atrajo tanta atención sobre un tema que se había venido trabajando desde años atrás?

La respuesta de Thomas Palley, otro macroeconomista con importantes investigaciones sobre el tema, es que el pequeño mundo de la economía dominante en las universidades del establishment, nunca quiso reconocer el valor de estos trabajos porque sus autores permanecen etiquetados como de izquierda y reconocerlos como interlocutores equivale a legitimarlos. Según Palley parece que el tema de la desigualdad sigue siendo un tabú a menos que sea discutido por la persona ‘correcta’.

Piketty es quizás esa persona. Su libro encuentra perturbadoras tendencias en materia de desigualdad creciente, pero sus herramientas analíticas y sus recomendaciones de política económica dejan mucho que desear. Los conceptos utilizados son los que convencionalmente utiliza la teoría económica neoclásica y han sido desacreditados en debates teóricos bien conocidos. La ignorancia de Piketty sobre estos debates es sorprendente porque tienen que ver precisamente con la definición de capital, palabra clave en el título de su obra.

Entre otras cosas, Piketty sostiene que cuando la tasa de remuneración al capital aumenta más que la tasa de crecimiento de la economía se fortalece la tendencia a una creciente desigualdad. Pero eso implica que Piketty posee una medida del capital pues, de otro modo, su tasa de remuneración carecería de sentido. El problema es que en la definición de este autor el capital es una colección de bienes heterogéneos (edificios, máquinas) y lo único que los une es una medida en términos monetarios. Ahora bien, se sabe desde la controversia sobre la teoría del capital de hace cincuenta años que el valor monetario de esos bienes heterogéneos no puede ser utilizado en sustitución de la cantidad de máquinas y edificios utilizados en la producción.

Este no es un detalle técnico. El corolario de lo anterior es que el capital no recibe una ganancia por su participación en la producción. Los propietarios de las máquinas y edificios no reciben una remuneración ligada a la productividad marginal del capital. Y ahora sí estamos cerca de la médula del problema. En sus leyes fundamentales del capitalismo Piketty utiliza el principal elemento ideológico de la teoría convencional sin cuestionarlo. El establishment le ha respondido: con este tipo de análisis edulcorado sí podemos entablar un diálogo sobre la desigualdad. Bueno, quizás algo es algo.

Piketty encuentra que la desigualdad existe y que hay épocas en las que puede intensificarse. Pero vayamos a la pregunta de fondo: ¿cuál es la causa de esa desigualdad creciente según Piketty? La respuesta se encuentra en varios pasajes y se puede sintetizar en sus palabras: el principal impulso de la desigualdad proviene de la difusión del conocimiento y la inversión en capacitación. Esto es música a los oídos del coro de economistas neoliberales que llevan años afirmando que la desigualdad proviene de un sesgo en el proceso de cambio tecnológico en la economía que proporciona mayor remuneración para ciertos grupos de trabajadores (los que poseen mayor calificación) y menor para otros (los menos calificados).

Todo esto explica por qué el libro de Piketty carece de una buena discusión sobre las causas del estancamiento de los salarios en las principales economías capitalistas a partir de los años setenta. Podemos hablar de desigualdad, por cierto, pero no de salarios. Podemos hablar del capital en el siglo XXI, pero no demasiado sobre capitalismo.

Alejandro Nadal es miembro del Consejo Editorial de Sinpermiso

Artículo publicado en Sinpermiso

 

Categories: Attac Planet

Los bancos siempre han necesitado al sector público para hacer negocio

Fri, 12/09/2014 - 13:00

Eduardo Garzón – Consejo Científico de ATTAC España

Los partidarios de que la propiedad y gestión de la banca sean privadas nunca se cansan de repetir que todo lo público es por naturaleza ineficiente y problemático. Suelen acompañar sus afirmaciones señalando el rescate de las cajas de ahorro y la supuesta fortaleza de algunos bancos privados. Lo que curiosamente siempre se olvidan de mencionar es que estas cajas de ahorro se rigieron por criterios prácticamente idénticos a los de los bancos, que todos los bancos privados también están recibiendo apoyo de lo público y que en otros países son precisamente las entidades bancarias privadas las peor paradas de la crisis. Además, y lo más importante de todo: los bancos privados no sólo necesitan hoy día -en tiempos de crisis- dinero y apoyo público para sobrevivir, sino que siempre ha sido así -incluyendo las épocas de éxito económico. Veamos por qué.

En primer lugar, un banco es por naturaleza una empresa en quiebra. Sus propietarios ponen muy poco dinero propio en el momento de iniciar el negocio en relación al total de dinero que acaban moviendo, y con el tiempo esta proporción no hace sino disminuir. Piden dinero prestado a corto plazo (cerca del 50% de la financiación ajena proviene de los depósitos de los ahorradores) y lo prestan a largo plazo (en ocasiones superando los 40 años como en algunas hipotecas). Esto quiere decir que en cualquier punto del tiempo un banco no tiene suficiente dinero para poder liquidar todas sus deudas, ya que el dinero que tomaron prestado lo volvieron a prestar a otros agentes y por más tiempo.

Los bancos son insolventes de forma permanente. Si logran mantener su actividad es porque existe una confianza generalizada en que estos bancos son sólidas empresas que no van a quebrar. No sólo los propios bancos se encargan de ofrecer una imagen robusta (a través de sus propios mensajes publicitarios), sino que también –y sobre todo– lo hacen las instituciones públicas encargadas de supervisar las actividades de estas entidades (como los bancos centrales correspondientes). Sin los informes y mensajes de tranquilidad y seguridad (en muchos casos podríamos hablar directamente de propaganda) de estos organismos públicos los ciudadanos no se atreverían con tanta facilidad a depositar sus ahorros en unas empresas que por naturaleza no pueden devolverlos íntegramente a todos sus clientes.

En segundo lugar –y tal y como ocurre con el resto de negocios privados–las autoridades públicas le han concedido a los bancos privados el derecho y el poder de llevar a cabo sus actividades. Ningún banco privado podría existir si el Banco de España no permitiese su registro empresarial, ni si el Banco Central Europeo le concediese el poder de otorgar préstamos en euros (creación de dinero), ni si la competencia pública de ámbito municipal le otorgas el permiso de abrir oficinas y cajeros automáticos, etc. Los bancos tampoco podrían existir si el Estado no mantuviese una autoridad coercitiva y unas fuerzas del orden que velaran por la paz social de forma que se evitaran, por ejemplo, robos y atracos, así como un sistema judicial y penitenciario que se encargara de reducir y reinsertar en la sociedad a este tipo de delincuentes. Tampoco podrían operar si el Estado no tuviese un sistema de educación pública que permitiese a los ciudadanos formarse para adquirir todos los conocimientos y habilidades necesarios para llevar a cabo las operativas bancarias.

En tercer lugar, buena parte de los beneficios de los bancos son obtenidos gracias a los préstamos a las administraciones públicas. En tiempos de crisis este asunto es evidente, pero es que también ocurre en tiempos de bonanza: entre 2000 y 2006 el 40,1% de los beneficios bancarios fueron originados gracias al negocio que llevaron a cabo los bancos prestando dinero al sector público. Si no existieran las administraciones públicas, ni los beneficios ni el volumen de los bancos hubiesen sido tan elevados.

En cuarto lugar, antes de 2008 el Estado español garantizaba 20.000 euros por titular de cuenta bancaria (el conocido Fondo de Garantía de Depósitos). A partir de esa fecha la garantía se incrementó hasta los 100.000 euros. Esto supone fundamentalmente dos cosas: la primera es que los clientes de los bancos incrementan así la confianza en estas entidades bancarias –que por definición son insolventes–; la segunda es que el Estado le ahorra a los bancos tener que adquirir en el mercado financiero toda esa cantidad astronómica para ganarse la confianza de los ciudadanos.

En quinto lugar, el Banco de España interviene para impedir la competencia al alza en los tipos de interés que otorgan los depósitos. Piénsese que en una época de crisis financiera como la actual en la que los bancos tienen enormes dificultades para encontrar financiación, la rentabilidad de los depósitos tendría que ser elevadísima: los bancos tienen que competir entre ellos para captar clientes que quieran depositar sus ahorros, y una forma de hacerlo sería incrementando la rentabilidad de estos ahorros. Pero esto no ocurre porque el Banco de España se encargó de enviar una circular que prohibía elevar el tipo de interés de los depósitos (a pesar de que ello es competencia del Banco Central Europeo).

En definitiva, queda claro que la existencia de los bancos privados sólo es viable porque hay un Estado que se encarga de facilitar todo lo posible su pervivencia y su actividad. Así que menos cinismo al criticar lo público cuando la actividad bancaria privada necesita de lo público para funcionar y para sobrevivir. 

Artículo publicado en el diario digital Andaluces.es
Saque de esquina

Categories: Attac Planet