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Justicia económica global
Updated: 2 hours 36 min ago

Cambio climático: una trayectoria rígida y peligrosa

Sat, 20/09/2014 - 07:00

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

2470237067_a8fd1df8d2_mHace dos semanas se filtró a la prensa un borrador del último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Se trata de un documento preliminar, pero el mensaje es claro: el riesgo de provocar daños severos e irreversibles sobre el clima es real y urge reducir de manera drástica las emisiones de gases invernadero. Este llamado de atención de los científicos contrasta de manera brutal con el desinterés de los gobiernos y grandes corporaciones que dominan la economía mundial.

La versión final del documento filtrado deberá discutirse en una conferencia en la sede de Naciones Unidas en Nueva York el 23 de este mes. Convocada por Ban Ki-moon, esa reunión deberá reunir a líderes de gobierno y del sector privado para discutir acciones concretas orientadas a disminuir las emisiones en el corto plazo. Pero parece que muy pocos jefes de Estado y gobierno asistirán. Eso no debe sorprender.

El mundo carece hoy de un marco regulatorio sobre cambio climático y el proceso de negociaciones para alcanzar compromisos políticos vinculantes es un caos. La cumbre de Nueva York es esencialmente una reunión para conversar. La COP20 de Lima en diciembre sólo permitirá avanzar en un borrador para un nuevo tratado sobre cambio climático. Habrá que esperar hasta la COP21 (París, 2015) para ver qué clase de engendro emerge de este larguísimo proceso de componendas y transacciones.

Los resultados del quinto informe de evaluación del IPCC indican que el calentamiento en el sistema climático es un fenómeno indiscutible y algunos de los cambios observados en las últimas seis décadas no tienen precedente desde hace miles de años. El calentamiento se observa en la atmósfera y los océanos; el volumen de hielo y la cantidad de nieve se han reducido y el nivel del océano se ha incrementado.

Los estudios del IPCC muestran que las observaciones anteriores están correlacionadas con el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera. El principal GEI es el bióxido de carbono (CO2) y proviene principalmente del uso de combustibles fósiles y procesos industriales, y en menor grado de la deforestación y cambios de uso de suelo. El inventario de GEI incluye otros gases más potentes en su capacidad de retener radiación infrarroja (como el metano) y aunque es necesario reducir esas emisiones, la principal contribución al cambio climático es la del CO2.

El informe señala que las emisiones no están reduciéndose. Es más, hay indicaciones de que están aumentando más rápidamente. Como dicen algunos analistas, no sólo estamos caminando en la dirección equivocada, sino que lo estamos haciendo de manera acelerada.

Quizás la conclusión más llamativa del informe tiene que ver con las reservas de hidrocarburos y su destino final. Alrededor del 80 por ciento de los combustibles fósiles que se sabe existen bajo diversas formas en el subsuelo tendrían que quedarse donde están para evitar rebasar el umbral de un calentamiento de 2 grados centígrados (con respecto a la temperatura promedio anterior a la revolución industrial). Es decir, cuatro quintas partes de las reservas de combustibles fósiles tendrían que quedarse bajo suelo.

La economía mundial adoptó hace muchas décadas un perfil energético que depende totalmente de los combustibles fósiles. Cambiar la infraestructura asociada a ese perfil es un proceso costoso y lento. No sólo se necesita desarrollar fuentes alternativas de energía. También se requieren cambios en la forma de transportar y de consumir esa energía. Pero los grandes consorcios del sector energético se han comprometido con ese perfil tecnológico y no están preparadas para cambiarlo antes de haber amortizado sus inversiones. Los cambios tendrían que introducirse también en una larga lista de bienes de consumo duradero.

Pero hay algo más. Las grandes corporaciones del sector energético mundial siguen gastando miles de millones de dólares en exploración y extracción de combustibles fósiles. Y si por arte de magia se adoptara la decisión de dejar el 80 por ciento de las reservas en el subsuelo, esas compañías tendrían que aceptar la anulación de billones de dólares de sus activos que son el valor de esas reservas. Las ramificaciones de un cambio radical en la estructura financiera de estas empresas son muy amplias y conllevan una profunda transformación del sistema financiero.

La resistencia al cambio proviene no sólo de una rigidez en la infraestructura de bienes de producción y consumo, también proviene del sector financiero. Y si alguien piensa que la cancelación de activos es una simple operación contable, hay que recordarle que el dominio del capital financiero es el rasgo principal de la etapa actual del capitalismo mundial.

La economía mundial permanece encerrada irremediablemente en una trayectoria de crisis y será difícil cambiar de rumbo. Sólo una movilización ciudadana masiva a escala planetaria podría forzar el cambio para transitar por un sendero menos peligroso.

Twitter: @anadaloficial

Artículo publicado en La Jornada

Ilustración del artículo cortesía de Habacuc. Usada bajo licencia  Creative Commons

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Ciudades rurales

Fri, 19/09/2014 - 18:00

Gustavo Duch – Consejo Científico de ATTAC España

Dicen los feminismos que nuestra sociedad capitalista piensa solo en el BBVA. Es una definición muy acertada pues la adoración por el capital (y los bancos donde se almacena) coincide con aquellos sujetos que en esta teología son los ‘elegidos’: seres Blancos, Burgueses, Varones y Adultos. Amaia Pérez Orozco, economista y militante feminista, añade una hache para resaltar que también privilegia el comportamiento Heterosexual y yo propondría añadir una letra U, (y el acrónimo ya pierde toda su gracia…) pues en muchos momentos pareciera que quienes no viven en urbes, las y los rurales, no cuentan mucho. BBVA-HU

En la medida que nos acerquemos a las elecciones municipales esta falta de atención por lo rural volverá a ser muy evidente, aún cuando en España tres cuartas partes de los 8.115 municipios existentes presentan una población inferior a los 2.000 habitantes, y más o menos la mitad son municipios menores de 500 habitantes. Se discutirá sobre nuevos polígonos y sus consecuentes rotondas, se presentarán programas de emprendimiento económico, pero intuyo que los asuntos que tienen que ver con la agricultura y la alimentación, no tendrán apenas relevancia. -Claro -me dirán ustedes -son temas que no tienen aplicación en políticas municipales, las cosas del campo se tratan en otras administraciones, en Bruselas, seguramente -concluirán.

Pero no, hay varios e importantes temas que creo deberían de ser parte de los programas y debates electorales. Para visualizarlos y acercarnos a ellos tomo con ejemplo el caso de Barcelona, un municipio a priori evidentemente urbano, pero desde cuya alcaldía se podrían acometer, al menos, seis medidas muy significativas. Veamos.

1. Entre las competencias del Ayuntamiento de Barcelona (ocurre igual con otras ciudades) está el control de un elemento central de la cadena agroalimentaria: el ayuntamiento es ‘el amo’ del 51% de Mercabarna, el mercado central de abastos. Así pues, urge analizar cómo los mercabarnas actualmente son un nodo del tráfico de las mercancías que vuelan por las autopistas de la globalización alimentaria. Y preguntarnos si reorganizándolos podrían servir en la reactivación y primacía de tejidos agrarios cercanos y a pequeña escala de los territorios que cubren. Situaciones como lo que viene ocurriendo los últimos veranos no son aceptables. Cuando muy cerca de sus instalaciones se están produciendo buenos tomates de temporada, entran en Mercabarna grandes camiones con tomates de los invernaderos de Holanda que, por ser producidos a gran escala (y otros factores) marcan unos precios tan bajos que las fincas locales acaban tirando sus cosechas.

2. Con la misma voluntad de potenciar nuestra agricultura local y campesina, pero también para asegurar precios justos a la población, tendríamos que pensar en reconvertir los mercados municipales en verdaderos ‘puntos de comercio local’. Si hoy en Barcelona ocurre que al entrar en muchos de ellos nos sorprende (y asusta) la presencia de una multinacional de las grandes superficies, en un futuro próximo podríamos volver a disfrutar de espacios físicos donde los puestos del mercado fueran el único intermediario entre el campo y la ciudad. También junto a los mercados, y sabiendo que es una buena medida dinamizadora para el comercio local según hemos visto en otros países, en cada barrio podríamos tener semanalmente un mercado campesino de venta directa.

3. La administración municipal tendría que pensar seriamente cómo ser un apoyo central para que en las escuelas, guarderías o servicios geriátricos públicos se organizaran, con el protagonismo de las personas usuarias, comedores proveídos por productos locales ecológicos y de temporada. La salud en el plato sería directamente proporcional a la salud del territorio.

4. Una comisión ciudadana, en este improvisado programa electoral, podría viajar a conocer las experiencias que se están multiplicando en muchas ciudades de Europa. Ver, aprender y adaptar el ejemplo de ‘las ciudades comestibles’ o ‘las ciudades en transición’ para verdear Barcelona y nuestros municipios con el verde de las verduras. Qué significativo sería apoyar a todas las pequeñas iniciativas autogestionadas de huertos urbanos (facilitando el acceso al agua, por ejemplo) hasta no dejar ningún solar vacío a la espera de una cosecha especulativa.

5. En casos costeros, como Barcelona, nos queda también no olvidarnos de la pesca artesanal que, aunque residual en un mar muy castigado, debería ir recuperando protagonismo. No solamente de cruceros se alimenta una población.

images6. Y finalmente, y como un eje central de todas estas medidas a fomentar, habría que revisar, pliegue por pliegue, las concesiones a las instalaciones de grandes superficies en la ciudad pues bien sabemos que, además de arruinar el pequeño comercio de barrio, en su interior almacenan casi de todo menos productos locales, ecológicos y de temporada.
Se trata de ganar ciudades rurales para un mundo que ya está naciendo.

 

Artículo publicado en el Diari ARA

Palabre-ando

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Botín, la prensa oficial española se postra ante el líder fallecido

Fri, 19/09/2014 - 13:00

Rosa María Artal - Comité de Apoyo de ATTAC España

Columna publicada en El MundoEl infecto comentarista no hace sino resumir lo que siente hoy buena parte de la prensa española. La turba intercambiable no cuenta para unos medios de comunicación volcados en adorar al líder.

La portada de El País en la web de la mañana era la plaza pública del capitalismo.

pais.plazacapitalismoHasta con consignas. Igual se ha muerto por estas preocupaciones.

pais.botin.podemosabc.botin“Emilio Botín muere, la saga continúa”, titula, casi monárquico, El Mundo en blanco y negro en contraste con el rojo que hoy domina las portadas, el rojo del banco del jefe.

elmundo.botinY da espacio a su número dos Alfredo Saénz, el banquero corrupto al que indultó Zapatero. “Era un hombre caballeroso, educado y exquisito en sus relaciones con todos”, dice.

Lo que más interesa a los españoles hoy es el reto de si Ana Patricia Botín, la nueva presidenta del Santander, logrará aumentar beneficios. Estamos en un sinvivir por la incertidumbre.

Maruja Torres escribe, en eldiario.es naturalmente que es donde recalan algun@s periodistas díscol@s… y libres, “Emilio Botín era –y sus herederos siguen siéndolo– acreedor devenido en accionista del diario en el que antaño pernocté”. ¿A que va a estar ahí la explicación?

Maruja Torres rinde el “Último adiós de los “sinbanco” al que me sumo. Otros como Sostres y una buena pandilla de desgraciados tampoco tienen banco pero aspiran a recoger alguna migaja si se emplean a fondo, más aún, en lamer al poder.

A lo que iba, me quedo con lo que dice Maruja:

“Habituada a recordar a los prescindibles, a los desechados por estas gentes, ignoro en qué consiste la loa a esos hombres que supieron construir un imperio y llevar el nombre de España más allá de nuestras fronteras –Suiza, por ejemplo– y que, no contentos con ello, siempre echaron una mano a los medios de comunicación endeudados, a los exmandatarios que iban por ahí dándose cabezazos como topos, en busca de una puerta giratoria, a ese hoy doliente don Isidoro de El Corte Inglés, al que compró nuestras tarjetas de compra a crédito para que no se viera en la miseria. Un hombre, don Botín, al que no le dolían prendas para arrancar el indulto de Alfredo Sáez. En fin, tantas obras y tanto bien, un mecenazgo el suyo de tal altura, que una no se siente a la ídem, ni puede imaginarse pergeñándole una necro en condiciones.

¿Qué podemos hacer nosotros, los sinbanco, en homenaje a este hombre que repartía su generosidad a bolsas llenas, y que nunca pedía nada a cambio, posiblemente ni morirse? ¿Comprarle una corona colectiva? Poco me parece”.

El Periscopio

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En el lado oscuro de la globalización

Fri, 19/09/2014 - 09:00
Àngels Martínez Castells – Consejo Científico de ATTAC España

Money, it’s a crime… (The Dark Side of de Moon)

image
Una denuncia e investigación imprescindibles de Isabel Vallet y Albano Dante acerca del VISC+ nos revelan una pequeña muestra sobre cómo se está tendiendo la alfombra roja para los nuevos Tratados TTIP/TISA, (mientras tanto, tan secretos) que van a constituir la ley del nuevo orden donde se mercantiliza nuestra privacidad, nuestra salud, nuestra vida.

Un poco de historia sobre Tratados

Los Tratados TTIP/TISA que ahora nos amenazan desde el lado oscuro de la globalización son mucho más la concreción de la “corporatocracia” que ya está gobernando el mundo que lo que pretender ser: “inocentes” Tratados de comercio que nunca fueron para beneficio de ambas partes y demostraron la falsedad de la teoría de las “ventajas competitivas” que pretendían justificarlos. Sólo hay que saber leer la historia y entender cómo avanza desde el surgimiento del capitalismo. Un ejemplo cercano: Portugal e Inglaterra subscribieron en 1702 el Tratado de Methuen, que vinculaba colaboración militar con el comercio de vinos portugués y la exportación de tejidos de lana británicos, y que acabó representando que Portugal dedicara prioritariamente sus tierras fértiles a producir vino (en especial Porto) y su economía no pudiese escapar del “monocultivo” y desarrollar su industria. Pero además, dado que la demanda portuguesa de tejidos ingleses era mucho mayor que el valor de su exportación vinícola, desde el pais más occidental de la península también se generaron grandes deudas que se saldaba con el oro y piedras preciosas que Portugal extraía de su gran colonia Brasil: gracias a ello, el desarrollo económico desigual pudo esconderse -aunque a duras penas- en el siglo XVIII, pero fue ya tan inapelable desde entonces como lo es ahora. Y en el otro lado de la península, mucho antes, la incipiente globalización del dinero (aunque ya podríamos utilizar el concepto de capital) nos la resumió Quevedo con sus famosos versos: “Nace en las Indias honrado, Donde el mundo le acompaña; Viene a morir en España, Y es en Génova enterrado.”

La mercantilización globalizadora que irrumpe en nuestra vida

Los Tratados globalizadores han ido ampliando su ambición, y penetran ya en la intimidad de los datos que nunca quisiéramos ver publicados, y en los recovecos más escondidos de nuestras vidas. No es abusar de las palabras hablar de los abusos de una mercantilización que apunta maneras neofascistas, promovida por las corporaciones transnacionales, en especial de servicios financieros, en su único y exclusivo beneficio. Esta mercantilización supone para muchas personas -en lo que supone de mayor dureza de sus condiciones de vida, privaciones y miseria- revivir y sufrir en el siglo XXI los inclementes tiempos de los inicios de los Tratados. Entre otras cosas, porque se ha roto -e invertido- el equilibrio de un Contrato Social de ciudadanía que suponía construir una sociedad de mayor igualdad de rentas y oportunidades, donde quedaba relegada la caridad y las acciones de beneficiencia a la intemperie de los derechos.

Todo lo que la humanidad ganó en regulaciones que ponían límites a la avidez de las empresas más voraces o los banqueros más usureros se quiere degradar al nivel más bajo armonizando con el TTIP/TISA la desprotección de las condiciones del mercado laboral, el mundo del arte, la investigación y las patentes… Y los últimos bastiones del llamado estado del bienestar: sanidad y enseñanza. Un ejemplo del que también nos habla Albano Dante el NHS del Reino Unido ya se ha “armonizado” con las empresas de la sanidad privada de los USA con la Ley del 2012 de Sanidad y Atención Social. Para peor, naturalmente, visto desde el lado de la población.

Seguir jugando con los conceptos

imageDel mismo modo que para justificar el Tratado de Methuen se teorizan unas falsas “ventajas competitivas” de los países, se juega hoy en el VISC+ con “diálogos competitivos” entre empresas dispuestas a saquear lo público. Piensan los estultos que mencionar la palabra “competitividad” ennoblece y justifica cualquier acto de piratería, cuando la reflexión honesta nos conduce a denunciar la desnudez del rey, o lo que es lo mismo, que la “sana competencia” no existe, y la “competitividad” es la variante de nuestro tiempo de un engendro nacido de alimentar en una sociedad en descomposición los más bajos instintos, los prejuicios malthusianos y la descarnada ley de la selva.

Y otro engaño del VISC+ (aunque no es ni mucho menos el último): “disponer de los datos de las historias clínicas favorecerá la investigación y mejorará las condiciones de salud”. Si es así, ¿por qué nuestra juventud investigadora mejor preparada tiene que seguir buscando laboratorios y Universidades donde poder seguir firmándose y desarrollar sus capacidades lejos de Wert y de esta España voluntariamente descerebrada? Y, en otro sentido, si tan crucial es su misión, ¿Por qué no empiezan las multinacionales citadas en el artículo de Cafeambllet a investigar, previo consentimiento, con la población reclusa, tan físicamente fácil de controlar y donde la intimidad prácticamente es entelequia? (Por el contrario, en las cárceles aumenta la transmisión de enfermedades infecto-contagiosas, no se pone coto a las violaciones y se incrementan las enfermedades mentales y la tasa de suicidios.) O para acabar, ¿por qué no se brindan los beneficios de firmar parte de una investigación sobre sus historias clínicas a otra población en peor situación incluso, como la de los CIE’s, a quienes por el contrario se llega a negar atención médica con resultado de muerte en algún caso tristemente probado?

La respuesta es fácil: porque mienten cuando prometen que sus maniobras implican beneficios para la mayoría. No, Tratados, Pactos y Acuerdos como los TTIP/TISA, VISC+ y otros caballos de troya de esta globalización en el lado oscuro no mejoran las vidas de la mayoría de las personas. Son los instrumentos de un nuevo orden deshumanizado y cruel que irrumpe sin respeto en la intimidad y equilibrio precario de nuestro día a día, destroza nuestra convivencia y nuestras redes sociales de apoyo y convierte nuestra autonomía en precariedad y nuestra solidaridad en heroísmo… No queda tan lejos la amenaza -que hiela la sangre- de que vuelvan a llamar a nuestra puerta al romper la madrugada.

Punts de Vista

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Pobreza y derechos humanos

Fri, 19/09/2014 - 07:00

Francisco Morote Costa - ATTAC Canarias

En la era de los derechos humanos no hay nada más inhumano que la pobreza, sobre todo, la llamada pobreza extrema.

Está asociada al hambre, a la indefensión frente a las enfermedades, a las carencias materiales de lo más elemental. Al sufrimiento y la desesperanza. A la migración imposible, que muchas veces desemboca en tragedias, a veces conocidas, otras muchas veces ignoradas.

La pobreza de millones de personas que ” nacen pobres “, como si eso debiera ser normal, es la antesala de una vida, por llamarla de algún modo, infernal. El infierno en la tierra. No es extraño que los credos que prometen a los pobres, a los muy pobres, el paraíso en la ” otra vida “, hayan tenido tanto éxito a lo largo de la historia. Pero hoy es inadmisible la pobreza. Representa la violación más brutal e injustificable de los derechos humanos. Derechos humanos y pobreza no se compadecen, no son compatibles. En consecuencia, es un ejercicio de hipocresía y cinismo inauditos pregonar los primeros sin reprobar y hacer frente a la pobreza y sus sinrazones.

Sólo desde las visiones torcidas de la aporofobia, de la aversión y el miedo hacia los pobres, se les puede inculpar y así justificar el infierno en el que viven. No puede sostenerse por más tiempo la contradicción entre unos derechos humanos proclamados y reconocidos universalmente y una realidad despiadada que los desmiente.

Por congruencia la ONU, donde en 1948 los derechos humanos fueron objeto de una solemne Declaración, debería, en el período comprendido entre 2015, fecha convenida para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y 2018, setenta aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, declarar ilegal la pobreza, del mismo modo que el progreso material y moral de la humanidad llevó en los siglos XVIII y XIX a la abolición de la servidumbre de la gleba y en el XIX a la prohibición de la esclavitud.

Sólo así se sentarán las premisas éticas que obligarán a la comunidad internacional y a los Estados a implementar las políticas económicas, sociales y culturales que erradiquen la pobreza y hagan una realidad, para todos, el ejercicio pleno de los derechos humanos. Este es el gran reto para la ONU del siglo XXI, hagamos, desde la sociedad civil global, que lo asuma.

 

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Olivier Blanchard: “No prestamos atención a los rincones oscuros donde la economía funciona monstruosamente mal”

Thu, 18/09/2014 - 18:00

 Marco Antonio Moreno – Consejo Científico de ATTAC España

La actual crisis financiera ha llevado a numerosos economistas a pensar en algo que no toma en cuenta la teoría económica de los mercados perfectos: aquellos rincones y, sobre todo, aquellas esquinas oscuras que desconoce la ciencia económica. En la teoría los mercados son perfectos, eficientes y transparentes y tienen capacidad para enfrentar shocks dado que se autorregulan con rapidez. Esto es lo que dice la Teoría de las Expectativas Racionales y La hipótesis de los mercados eficientes, que han recibido sendos Premios Nobel de Economía. Sin embargo, a 6 años del estallido de la crisis se ha comprobado que los mercados no tienen ninguna capacidad para autorregularse!. Y estas palabras, que dan cuenta claramente de que la visión económica de los últimos 40 años ha sido errónea, y que hemos formulado desde hace 6 años en este blog, han sido ahora dichas por el Economista Jefe del FMI, Olivier Blanchard.

En su artículo de Septiembre en el FMI, Where Danger Lurks, Cuando el peligro acecha, revela su preocupación de que la teoría económica no prestó atención a esos rincones oscuros donde la economía funciona “monstruosamente mal”, donde no hay para nada competencia y mercados perfectos.

“Hasta la crisis financiera mundial de 2008 -escribe Blanchrd -, los principales macroeconomistas estadounidenses habían tomado una visión cada vez más benigna de las fluctuaciones económicas en la producción y el empleo. La crisis ha dejado en claro que esta visión estaba equivocada y que requiere de una reevaluación profunda”.

Blanchard, que un mes antes del estallido de la crisis afirmaba desde el FMI que la Macroeconomía se hallaba en un estado saludable, reconoce ahora los profundos errores que encierra la teoría económica que defendió durante décadas. Para Blanchard, los últimos 40 años y la llamada Gran Moderación fueron una “gran mentira”, dado que incubaron las semillas de la crisis que hoy cumple 6 años completos.

Absortos de competencia perfecta

Blanchard reconoce que los economistas no tenían idea de que una crisis como la desatada el año 2008 podía producirse. Estaban absortos en las zonas claras y perfectas de la economía, sin pensar en la importancia de esas zonas oscuras en que los mercados sufren un shock, y menos anticipar sus consecuencias. La economía no prevé nada y los modelos teóricos solo explican la realidad de una situación “normal”, es decir, cuando la economía tiene crecimiento y empleo sostenido, cuando se puede afirmar que la macroeconomía se encuentra en un Estado Saludable.

En agosto de 2008, un mes antes de la quiebra de Lehman Brothers, y cuando Estados Unidos ya había salido al rescate de Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac, Blanchard se despachó su informe El estado de la Macro extenso trabajo donde presentaba el estado y las perspectivas de la macroeconomía y concluía que “el estado de la macro es saludable”, 30 días antes de la quiebra general del sistema. Para Blanchard las batallas ideológicas del pasado habían terminado y “se había llegado a una amplia convergencia de visiones”, en la cual los problemas económicos estaban bajo control y “los problemas centrales para la prevención de las depresiones económicas habían sido resueltos”.

“Tras la explosión de los años 70 ha habido una gran convergencia. Si bien durante un tiempo muy largo el terreno se pareció a un campo de batalla, en el cual los investigadores se abrieron en diferentes direcciones y muchos se ignoraron mutuamente… se ha llegado a un enfoque compartido y este enfoque ha surgido de la destrucción de cierto conocimiento erróneo. El estado de la macro es bueno”

Sin respuestas a la crisis

No deja de ser curioso que a 6 años de la crisis Olivier Blanchard tenga hoy una visión tan diferente. Porque Blanchsrd reconoce que la teoría actual no tiene ninguna respuesta concreta frente a la crisis y hace falta reconsiderar el “conocimiento erróneo” que fue olímpicamente desechado por Robert Lucas cuando arrancó del mapa temas como las rigidices nominales, la información imperfecta, el dinero, la curva de Phillips y el problema del empleo. Esta teoría también consideró irrelevante preocuparse de los temas financieros dado que en competencia perfecta y con mercados perfectos el dinero cumple un rol totalmente neutral en la economía. Esto confirma la quiebra, ideológica también, del conjunto de ideas que encauzaron la dinámica capitalista de las últimas cuatro décadas. Hubo en ellas más fanatismo que análisis objetivo por encarar los problemas económicos. Todo se le dejó al mercado y así fue como la participación financiera pasó del 9 por ciento del PIB en 1980, al 40 por ciento del PIB en 2007. Tal como ocurre hoy, la burbuja financiera alcanzó dimensiones colosales. Y eso es lo que aún bate el delirante frenesí de los mercados.

Si en el reporte de agosto de 2008, Blanchard no escatimaba elogios a la Teoria de las Expectivas Racionales, de Robert Lucas, ahora indica que este modelo fue totalmente incapaz de advertir la inminencia de una crisis financiera. Las técnicas matemáticas solo tenían sentido bajo una visión en la que las fluctuaciones económicas eran suaves y regulares y permitían que las empresas y las personas miraran el pasado para crear sus expectativas de futuro. Estos modelos eran muy básicos y consideraban shocks muy pequeños para medir su impacto en la actividad económica. Como además eran modelos lineales, si el shock era el doble de grande se deducía que el impacto en la actididad económica también sería el doble. No consideraban que en la economía existen funciones exponenciales a las que un modelo lineal nunca dará solución.

La actual crisis fue engendrada precisamente por esos malos supuestos económicos que hacían ver saludable lo que era una cáscara vacía. La Gran Moderación pudo ser cosa de suerte, como dice Blanchard, pero la economía tuvo un cuarto de siglo de visión benigna, una visión que abría paso al libre mercado por su promesa de convergencia al equilibrio pleno. Esto era estar dentro del campo de una función lineal, donde los shocks y las pequeñas fluctuaciones pueden ser rápidamente corregidas. Es también estar en el centro del tablero, lejos de las zonas oscuras donde no se cumplen los supuestos de la competencia perfecta. El chiste de esto es que los economistas siempre buscan las respuestas en las zonas iluminadas, por eso se paralizan en las zonas oscuras.

Blanchard no se cansa de repetir, ahora, que la economía llegó a una zona muy muy oscura, y que aún está atrapada en la oscuridad. Más aún, confirma que todos los informes anti-crisis han fracasado porque esta vez la crisis es la mayor de todas. Desde la implantación del actual modelo económico, en 1979, ha habido tres crisis financieras importantes: América Latina en los años 80; México en 1994 y Asia en 1997. Se pensaba que estas crisis eran un problema exclusivo de las economías emergentes, y que eran imposibles en los mercados avanzados. La crisis que hoy cumple 6 años estalló en el corazón de los países avanzados, y hoy Europa, Estados Unidos y Japón, atraviesan por su peor momento en décadas. Blanchard reconoce que no existe aún una teoría que resuelva la crisis, y si bien por el momento, “los lazos diabólicos han retrocedido”, “cuando el peligro acecha hay que alejarse de las zonas oscuras”. El gran problema es que estamos en una zona de gran oscuridad, donde la teoría económica tradicional no es capaz de ver nada.

El Blog Salmón

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El futuro se llama Federalismo

Thu, 18/09/2014 - 13:00

Joan Josep Nuet I Pujals -nuevatribuna.es

El Estado Español no es un proyecto de convivencia sencillo, y tampoco lo es el proyecto de construcción europeo. Por ello hay que huir como gato escaldado del hervor de planteamientos salvadores y milagrosos que plantean sin matices actos de unidad o de separación haciéndonos creer que por sí solos y en base a decisiones firmes, conseguirán imponer su criterio.

Usar como brújula primero, la mejora de las condiciones de vida de la inmensa mayoría desposeída masivamente por la crisis provocada por la rapiña neoliberal, y en segundo lugar los principios democráticos avalados por Naciones Unidas que proclaman el derecho de autodeterminación de los pueblos que así lo desean.

Dicho esto hablemos de futuro y de interés de la inmensa mayoría, creo sinceramente que los proyectos comunes tienen un mayor potencial  positivo que los planteamientos de confrontación que se alimentan mutuamente.

No creo en la autarquía ni creo que España sea el PP y el PSOE o sus bancos, igual que Europa no es la Sra. Merkel ni la banca alemana. Los pueblos de la Península Ibérica y del Continente Europeo son mejores que sus dirigentes y pueden desarrollar proyectos de convivencia común que sean armónicos con la plurinacionalidad, la pluriculturalidad y el plurilingüismo y al mismo tiempo conformar estados sociales de pleno derecho.

Si hiciésemos una propuesta en ese sentido y fuese creíble su posibilidad  de erigirse en mayoritaria social y políticamente evitaríamos el choque de trenes y el nacionalismo excluyente reduciría su repercusión en la sociedad y en la política. A pero entonces ¿qué sería de una buena parte del discurso del PP y de CiU?, ¿ con que entretendrían a una parte de sus electorados?. Por eso PP y CiU son los primeros interesados en hinchar el globo y ya no sé si coordinan estratégicamente sus agendas, a veces lo parece.

El daño causado por la sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatuto de Catalunya, refrendado en referéndum popular, solo es comparable a las campañas anti catalanas del PP y su proyecto re centralizador que huele a naftalina franquista. Solo es comparable a la supeditación del PSOE a esas políticas, incapaz de defender un criterio propio de izquierda democrática sin ceder ante la presión social y política de la derecha conservadora española.

El encaje constitucional de 1978 del Estado de las Autonomías ya no sirve y debe abrirse un nuevo periodo constituyente para redefinir un Nuevo Proyecto de Convivencia Común. Por supuesto no solo eso debe redefinirse, nuestra democracia y el estado social también están escrutados y con un nuevo modelo de estado constituyen las tres patas del cambio necesario. No recelemos de la democracia, de que el pueblo de Catalunya u otros decida democráticamente mediante una consulta su encaje en España y en Europa, si creamos un proyecto atractivo de convivencia quedaremos sorprendidos, tal vez, por la respuesta.

Ese proceso constituyente, por el que apostamos, no tiene nada que ver con las chapuceras modificaciones constitucionales pilotadas por el PP y por el PSOE, primero la fallida Constitución Europea, rechazada por los pueblos francés y holandés y en segundo lugar por la modificación “exprés” del artículo 135 de la Constitución Española que constitucionalizaba la austeridad y los recortes.

Estamos hablando de un proceso presidido por la participación democrática que de salida a la crítica indignada de nuestra ciudadanía ante una estafa masiva que ha anidado en nuestro débil sistema democrático y ha impuesto los intereses económicos oligárquicos a la política. Rescatando la política, rescataremos la democracia y reconstituiremos nuestro estado social sobre un nuevo modelo federal plurinacional y cooperativo.

No me sirve recelar del centralismo de Madrid y aceptar acríticamente el centralismo de Bruselas o Frankfurt, no me sirve no querer un proyecto común con otros pueblos ibéricos y sí con otros pueblos europeos. ¿Y si apostamos por conformar unos Estados Unidos de Europa?, ¿cómo evolucionarán los Estados?, ¿y las naciones europeas?, Hay demasiadas preguntas a las que no pueden responder ni el centralismo ni la independencia y a las que sí puede hacerlo el federalismo.

Las acusaciones mutuas de que no hay federalistas es España y de que el nacionalismo excluyente lidera los procesos en Catalunya son medias verdades interesadas pero el signo de los tiempos está cambiando y con una rapidez asombrosa. Son tiempos de cambio y el federalismo crecerá inexorablemente ya que al ser un punto de encuentro, un punto intermedio que suma y coordina las identidades y no las enfrenta entre si, obtendrá nuevos impulsos cuando como respuestas a la crisis despleguemos propuestas populares y democráticas para la inmensa mayoría. Son tiempos de audacia para no caer en manos de discursos populistas disgregadores, son nuevos tiempos para una nueva izquierda cargada de futuro que habla distintas y bellas lenguas.

Diputado en el Congreso por Izquierda Plural

 

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Lo que está pasando en Catalunya y en España

Thu, 18/09/2014 - 09:00

Vicenç Navarro - Consejo Científico de ATTAC España

La semana pasada ocurrieron tres eventos que simbolizan la situación de este país en el que vivimos. Uno fue la muerte del mayor banquero de España, el Sr. Emilio Botín, y la enorme visibilidad mediática que tal hecho despertó, con una gran alabanza y admiración por parte de los mayores medios de información del país hacia su figura. En realidad, el número de artículos extraordinariamente laudatorios aparecidos en los cinco rotativos más importantes del país es semejante al que se dedica a grandes figuras del Estado con ocasión de su muerte. Estas muestras de respeto hacia una de las personas más poderosas del país, clara representante de su sector financiero, son predecibles por parte de unos medios que están profundamente endeudados y dependen, en gran medida, del beneplácito de las mayores instituciones financieras, y muy en particular de la banca. La interrelación entre dicho sector financiero y los medios de comunicación, así como los partidos políticos en España, es una realidad bien conocida y documentada en este país a los dos lados del Ebro.

El Sr. Botín era una figura central en lo que en la terminología anglosajona se llama el establishment, es decir, la estructura de poder financiero, económico, mediático y político del país, que lo gobierna y ejerce una gran influencia sobre el Estado, tanto central como autonómico. Reflejo de esta abusiva influencia es la enorme inmunidad de la banca y de los banqueros en España ante su comportamiento delictivo, como bien subraya el profesor Juan Torres en su excelente artículo “El banquero que hablará de tú a Dios”, Público, 10.09.14). Es extraordinario que haya habido tal alabanza hacia una pieza clave, el Banco de Santander, del sistema bancario europeo y español, que ha sido tan responsable, con sus comportamientos especulativos, de la crisis económica y financiera actual. Los componentes de este establishment se felicitan entre ellos, ignorando el enorme sufrimiento humano que sus comportamientos determinan.

Ahora bien, hoy este establishment está concienciándose de que su existencia y reproducción están en peligro. Su legitimidad, punto básico para su existencia, está siendo ampliamente cuestionada. Y el Sr. Botín era plenamente consciente de ello. Días antes de morir, indicó que estaba muy preocupado por lo que está ocurriendo en Catalunya y por la aparición del fenómeno Podemos, que se ha convertido en un partido (que tiene menos de medio año de existencia) con la tercera intención de voto más alta del país. El Sr. Botín consideraba tales hechos enormemente preocupantes, reflejando con ello la preocupación, ampliamente extendida en ese establishment (incluidos los mayores medios de información y persuasión), de que, por un lado, lo que llaman el “problema catalán” se está desbordando, y que, por el otro, el movimiento político Podemos podría llegar a ser más que un suflé. En realidad, durante muchos años creyeron que el movimiento a favor del derecho a decidir en Catalunya era también un suflé que desaparecería. La testaruda realidad ha mostrado, sin embargo, que el suflé se estaba solidificando y consolidando, creciendo más y más. Y ahora, el otro gran temor (en realidad, pánico) es que el supuesto suflé de Podemos se convierta en un cuerpo sólido que todavía crezca más. Hoy, el establishment comienza a estar seriamente preocupado de que aquella imagen tan bien sintetizada por el movimiento 15-M, que señalaba que las instituciones representativas, en realidad, “no nos representan”, sea compartida –según todas las encuestas- por la mayoría de la población en España. Y el establishment comienza a darse cuenta.

La “V” de Barcelona en el 11 de septiembre

El segundo hecho que el Sr. Botín hubiera considerado muy preocupante es la manifestación a favor del derecho a decidir en Catalunya, que alcanzó unas dimensiones claramente amenazantes para dicho establishment y su Estado, un Estado que nunca ha aceptado la plurinacionalidad de España. Aproximadamente 1.800.000 personas, según la Guardia Urbana de Barcelona, salieron a la calle exigiendo el derecho a decidir sobre su articulación con el Estado español. Todas las personas que estuvimos en esa marcha no olvidaremos nunca aquella manifestación, que muestra el enorme poder que la población tiene cuando se junta en defensa de una causa que considera justa. Un porcentaje elevado del posible electorado participó, exigiendo el derecho democrático a decidir a través de una forma de participación democrática directa (y no solo indirecta, a través de la vía representativa). Esta forma de participación democrática, a través de referéndums, está muy poco desarrollada y permitida en el sistema democrático español, como resultado del enorme temor que las fuerzas conservadoras, que controlaban el aparato del Estado franquista y dominaron también el proceso de Transición de la dictadura a la democracia, tenían hacia esta forma de expresar el deseo y mandato popular. En su lugar, se promovió como la única vía de participación democrática la indirecta, es decir, a través de la vía representativa, que en el caso español se ha limitado al juego político entre las élites dirigentes de los partidos, creando una estructura de poder político controlado por un bipartidismo muy acentuado que, en la práctica, controla todas las ramas del Estado (y no solo la legislativa), estableciéndose lo que se ha venido a llamar una casta –que la población percibe que “no la representa”-. La exigencia de democracia directa es una demanda que encuentra una enorme resistencia por parte de esa casta, pues percibe correctamente que esta demanda limitaría enormemente sus privilegios, forzando su desaparición.

El temor a la democracia 

Esta demanda es doblemente amenazante cuando toca un tema clave para su propia existencia: la estructuración del Estado, y, en consecuencia, de la relación de los distintos pueblos y naciones de España con tal Estado. El enorme dominio de las derechas en la Transición inmodélica creó no solo un Estado poco representativo, con una democracia muy limitada, sino un Estado pobre, con escasa sensibilidad social (España, 36 años después del inicio de la democracia, continúa estando a la cola de la Unión Europea de los Quince en gasto público social por habitante), muy poco redistribuidor, con una gran densidad de corruptos (lo que está bien reflejado por el famoso eslogan del 15-M “no hay pan para tanto chorizo”) y que nunca ha permitido el desarrollo de la España real, es decir, la España plurinacional. Es esta inviabilidad a este reconocimiento que caracteriza al Estado español hoy lo que está creando el enorme crecimiento del independentismo en Catalunya. El hecho de que este Estado uninacional sea el mismo Estado responsable del enorme retraso social de España explica que hoy en Catalunya haya millones de catalanes que se sienten españoles que votarían a favor de la independencia, por considerar al Estado español incambiable. El problema español lo ven como irresoluble en la situación actual.

Lo que pasó en Catalunya el 11 de septiembre

El tercer hecho de la última semana es la propia manifestación, y fui testigo de ello. El Procés Constituent, un movimiento político social al cual apoyo, comprometido con un cambio profundo de Catalunya, exigiendo que sean las clases populares –la mayoría del pueblo catalán- las que decidan, no solo sobre la relación de Catalunya con España, sino sobre todas las dimensiones que afectan a la cotidianeidad de dicho pueblo, convocó un acto dentro de la “V”. Y para mostrar su solidaridad con otros pueblos y naciones de España dio la bienvenida a las Marchas de la Dignidad, con delegados de Andalucía, de Galicia y de Madrid. El acto se celebró en la plaza donde coinciden la Diagonal (una de las ramas de la “V”) y el Paseo de Gracia, donde todavía hoy existe un monumento heredado del fascismo, y donde está la sede del Deutsche Bank. El motivo de escoger ese lugar era relacionar el enorme poder de un banco cuyas raíces estaban en el régimen nazi con el nazismo y el fascismo que habían existido en Alemania y en España, relación fácil de establecer conociendo el origen nazi de tal banco (ver mi artículo “El centro de la banca alemana y europea: el Deutsche Bank”, en Público 28.08.14). La plaza estaba llena a rebosar. Nunca había estado tan llena. Y aunque había muchos miembros del Procés Constituent, la mayoría no lo eran, pues había muchísima gente de la “V”.

Y allí ocurrió un momento que sin hipérbole se puede definir como histórico. En un ambiente festivo, lleno de canciones y alegría (no hay nada más empoderador que sentirse parte de un gran colectivo que comparte una causa justa y canta para celebrarlo), subieron al estrado el compañero andaluz Diego Cañamero (Sindicato Andaluz de Trabajadores), miembro del movimiento andaluz, así como el delegado del movimiento gallego, Manolo Camaño, y el representante de la delegación madrileña, Ernesto Sarabia. De pronto se hizo un gran silencio, en una plaza llena a rebosar de banderas independentistas. Comenzó Diego Cañamero, quien indicó que la causa del movimiento en defensa del derecho a decidir del pueblo catalán era también la causa de todos los trabajadores de los distintos pueblos y naciones de España, que este Estado español no era su Estado tampoco, y que nuestra victoria sería la victoria de la otra España, la España plurinacional. En un discurso de una extraordinaria elocuencia, confirmó la causa común de la lucha por el derecho a decidir con la lucha por los derechos laborales y sociales. El silencio fue roto en la plaza con una enorme ovación que duró mucho tiempo, una de las ovaciones más intensas de la tarde. Y cuando el delegado de Madrid se presentó como representante de las clases populares madrileñas, explotadas por el propio establishment basado en Madrid, continuadoras de aquellas que lucharon en defensa de la República en contra del fascismo hasta el último día durante la Guerra Civil, y a las cuales el Presidente Companys, de la Generalitat de Catalunya, había dicho “madrileños, Catalunya os ama”, la plaza estalló en uno de los aplausos y ovaciones más grandes que se hayan oído en una manifestación en Barcelona. El momento fue de una enorme emotividad. Y era imposible no pensar que allí se veían las semillas de otra España que está surgiendo en este país, una España republicana, una España plural, justa y democrática, en la cual los pueblos y naciones puedan decidir sobre todo, incluyendo cómo se relacionan entre sí.

Lo que estaba ocurriendo allí, en aquella plaza, representaba una lucha que existe incluso dentro del movimiento del derecho a decidir y del movimiento soberanista en Catalunya, y que apenas ha aparecido en los medios, claramente controlados por las derechas del movimiento soberanista catalán, que desean basar su postura en un conflicto entre Catalunya y España, acentuando que España nos explota (a los catalanes). Frente a esta postura, dominante en algunos sectores de la dirección del movimiento ANC (Asamblea Nacional Catalana), que cuenta con las cajas de resonancia que le ofrece el gobierno conservador-liberal de la Generalitat de Catalunya en sus medios de comunicación públicos, hay otra visión, cada vez más extendida y claramente presente en la plaza, que ovacionó intensamente el mensaje que distingue entre España y el Estado español, controlado este último por el establishment que explota y oprime a todos los pueblos y naciones de España, imponiendo políticas neoliberales que carecen de mandato popular y, por lo tanto, de legitimidad democrática. Esta otra visión no ve a España, sino al Estado español, como el adversario. Ello facilita alianzas que permitan el cambio del Estado, tanto en Catalunya como en España, reconociendo así la soberanía de esos pueblos para alcanzar la unidad, si así se desea, o la separación, en convivencia, si así se prefiere. Y esto es a lo que el Sr. Botín, su establishment y su Estado se oponían y opondrán por todos los medios. La historia de España está llena de ejemplos.

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

Artículo publicado en Público,es

vnavarro.org

 

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Salida de la crisis, un “cuento chino”

Thu, 18/09/2014 - 07:00

 

Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

Noticias del Reino de España muestran cómo los desmanes neoliberales y la putrefacción económica, íntimamente relacionados, se han adueñado del escenario. Por ejemplo, la evasión fiscal del otrora admirado e indiscutible ex-presidente del gobierno autónomo de Cataluña, Jordi Pujol. El crecimiento del patrimonio de grandes fortunas con la que está cayendo. Y el capitalismo de favores y ventajista con ases en la manga. Veamos.

Pujol dio a conocer hace unas semanas que no había declarado la que dijo ser herencia de su padre, sino que la depositó en un paraíso fiscal durante más de treinta años, sin “encontrar nunca” el momento de declararla. Por otra parte, no ha sorprendido conocer que unos cientos de miles que poseen un millón de euros o los centenares que poseen más de 30 en España han aumentado su patrimonio casi un 10% de enero a junio de 2014.

La muerte de Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, ha sido ocasión de elogios medidos y desmedidos, pero también recordatorio de presuntas irregularidades apenas olvidadas. Sospechas que motivaron al ex directivo de la banca Banif, Manuel Puerto Ducet, decir que Botín era “de profesión, impune”. En su libro Oligarquía financiera y poder político en España, Puerto muestra al fallecido como líder de la oligarquía financiera que impone la voluntad de ésta al gobierno y al Banco de España, como ha recordado el profesor de economía Juan Torres López.

Así las cosas, la crisis sirve, cuanto menos, para desvelar indicios y más que indicios del capitalismo de amiguetes, como lo calificó el profesor Antoni Doménech. Capitalismo que cuajó en la dictadura franquista protagonizado por unas cuantas familias pegadas al régimen. Y ahí siguen. Capitalismo de favores, subvenciones y contratos públicos, de chalaneos y corrupciones varias. Con una clase política que mira hacia otro lado en el mejor de los casos. Torres López lo resume al decir que “grupos de auténticos ladrones financieros llevan decenios enriqueciéndose a costa de engañar a los demás y quedarse con los recursos públicos”. Corrupción con mayúsculas.

Tanto es así que la Comisión Europea, que no se caracteriza por su progresismo crítico, señala al reino de España como el segundo país más corrupto de la Unión. No es de extrañar, pues, que la reducida minoría oligárquica, que se beneficia de la desigualdad, obscenamente apalancada en el extremo de riqueza, aumente su patrimonio. Además de las ayudas públicas estatales, desregulaciones financieras, económicas y laborales que convierten la actividad económica en una especie de jungla implacable, no es menor la complacencia de Hacienda con las grandes fortunas y corporaciones.

Según denuncia GESTHA, un sindicato de Técnicos de Hacienda, en España hay una economía sumergida de 253.000 millones de euros. Como poco. Y las perdidas del Estado por cotizaciones e impuestos no abonados suman 90.000 millones. GESTHA explica que, de esa enorme cantidad defraudada, el 72% corresponde a grandes fortunas y corporaciones. Así aumentan los ricos su patrimonio sin esfuerzo ni talento: no pagando impuestos. O pagando mucho menos por la descarada y legal, pero nociva, evasión fiscal, existente porque gobiernos y mayorías parlamentarias así lo quieren.

Además de que la minoría rica aumenta su patrimonio por obra y gracia de la devaluación interna. En román paladino, congelar o rebajar salarios existentes o pagar salarios-basura a nuevos contratados, además de convertir el trabajo una realidad cada vez más precaria.

En tal escenario, Angela Merkel y Mariano Rajoy se han jurado austeridad eterna, mientras la OCDE pide al presidente español que continúe perpetrando lo que llaman “reformas”. Es decir, más recortes de derechos económicos y sociales de la ciudadanía, mientras los parados son seis millones, hogares con todos sus miembros desempleados ya son casi dos y más de un millón de parados no tiene ingreso alguno. En tanto la ciudadanía en riesgo de pobreza ya es un 27% de la población.

¿Alguien cree que con estos mimbres, con esas gentes que nos mangonean, saldremos de ésta?

Periodista y escritor

Artículo publicado por Centro de Colaboraciones Solidarias, CCS

Xacata
Twitter: @xcanotamayo

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Referendo en Escocia: neoliberalismo vs socialismo

Wed, 17/09/2014 - 18:00

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

Mañana 18 de septiembre se llevará a cabo el referendo más importante en los 300 años de vida del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Escocia irá a las urnas para decidir si se mantiene como parte de esa unión política o si se convierte en un Estado independiente.

Para Londres, el triunfo de los independientes representa una seria amenaza. Por eso combate la campaña a favor del sí con todas sus fuerzas. La prensa de negocios y la BBC no han escatimado recursos para asustar al electorado y orientarlo hacia el voto negativo. Lo cierto es que la disminución de influencia política sería un duro golpe para Londres, pero es en el frente económico donde el poderío británico se vería más afectado, entre otras cosas por la pérdida de una buena parte de los recursos de los campos de petróleo y gas del Mar del Norte.

Para los partidos independentistas el referendo ofrece una oportunidad única para recuperar la independencia de Escocia y establecer un gobierno democrático de centro-izquierda que permita escapar de las garras del neoliberalismo que Londres y, más especialmente, la City, han impuesto a los 5.3 millones de escoceses.

Hace 25 años se sometió a voto el tema de la devolución de algunos poderes a Escocia. El resultado fue negativo. En aquel tiempo se argumentó que el tamaño de Escocia hacía inconcebible la independencia, como si la auto-determinación de un pueblo fuera cuestión de economías de escala. En 1997 se aprobó en otro referéndum la creación del parlamento escocés, con poderes limitados. Pero en ese parlamento no se puede discutir el desempleo, los derechos sindicales, los salarios, la desigualdad, los recortes al gasto en salud y educación, o la regulación financiera y bancaria.

Ese parlamento tampoco pudo debatir las aventuras militares de Tony Blair en Irak y Afganistán. Hoy no puede opinar sobre la base de submarinos nucleares Trident en la margen derecha del río Clyde o la nueva gesta que prepara Londres en el norte de Irak.

El debate económico sobre el referendo ha girado alrededor de la viabilidad de una Escocia independiente. Los argumentos van y vienen, pero los datos son bastante contundentes. La economía escocesa sería fuerte y diversificada.

Los yacimientos del Mar del Norte fueron abiertos hace 50 años, pero las reservas que corresponderían a una Escocia independiente anuncian una producción rentable para las próximas dos o tres décadas. Lo más probable es que una Escocia independiente procedería a nacionalizar la industria petrolera y gasera, siguiendo el exitoso ejemplo noruego en donde siempre se mantuvo el control público sobre este sector. Aunque hay dificultades metodológicas para medir los flujos de comercio internacional en Escocia, si se incluyen las exportaciones de crudo y gas, el saldo de la cuenta corriente del nuevo país independiente sería superavitario.

La recaudación fiscal en Escocia alcanzó los 57 mil millones de libras esterlinas en el ejercicio fiscal 2011-12, lo que representa casi 10 por ciento de los ingresos tributarios del Reino Unido. La estructura impositiva es esencialmente regresiva, lo que agrava el problema de la desigualdad económica, pero una nueva política fiscal permitiría revertir las tendencias negativas, reorientar el gasto público, promover el desarrollo industrial, científico y tecnológico.

Hoy el debate económico sobre la independencia está centrado sobre la divisa de una nueva Escocia independiente. Hay tres vías posibles. La primera implica seguir usando la libra esterlina. La desventaja es que la nueva república habría entregado el control de su política monetaria a Londres y la regulación del sistema bancario y financiero escaparía a las autoridades escocesas. La tasa de interés en el nuevo espacio económico estaría fuertemente afectada por esta falta de control monetario y hasta la política fiscal se vería constreñida. Esta es la propuesta del Partido nacionalista escocés, pero esa vía implica permanecer en la zona de influencia de la City y quedarse en el neoliberalismo.

La segunda es la adopción del euro como divisa del nuevo país. Se parece a la anterior por la falta de control de la política monetaria y es rechazada por todos en Escocia porque equivale a adoptar las posturas neoliberales de Maastricht y Lisboa. El esquema que condujo a la eurocrisis no puede ser una referencia en materia de política macroeconómica en Escocia.

La tercera vía estaría basada en una moneda propia basada en un régimen de flotación semi-regulada. Las nuevas autoridades monetarias tendrían que organizar la transición, pero en principio nada impide la adopción de una nueva moneda que permita recuperar el control soberano de los principales instrumentos de la política macroeconómica. Muy probablemente esta nueva postura estaría cercana a un esquema de corte demócrata-socialista al estilo Noruega.

El referendo en Escocia pone frente a frente la opción de extraviarse en el neoliberalismo o la de avanzar en la dirección del control social sobre la inversión.

Twitter: @anadaloficial

 

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Neoliberalismo y fondos buitre

Wed, 17/09/2014 - 13:04

Emir Sader - Público.es

Cuando se agotaba el ciclo largo expansivo del capitalismo, se impuso el debate sobre las razones de ese agotamiento y las formas de retomar el desarrollo económico. Triunfó la renacida versión del liberalismo, vocalizada en particular por Ronald, quien dijo que habría que suspender los límites a la libre circulación del capital, habría que desreglamentar. El capital volvería a circular, habría inversiones, las economías volverían a crecer y todos ganarían.

Se promovió la libre circulación del capital en escala global mediante la apertura de los mercados nacionales, la privatización de patrimonios públicos, la mercantilización de lo que antes eran derechos, la precarización de las relaciones de trabajo, la retracción del Estado y la centralidad del mercado. Pero lo que pasó fue distinto de lo previsto.

Es que, como recordaba siempre Marx, el capital no está hecho para producir, sino para acumular. Liberado de las trabas del período anterior, el capital se dirigió, masivamente, hacia la esfera financiera, donde gana más, tiene liquidez total y ejerce fuerte presión sobre los gobiernos. (Una agencia de apoyo a los especuladores, una vez concluyó sus sugerencias, diciendo, literalmente: “Aprovechen la fiesta, pero quédense cerca de la puerta”.) En escala mundial se dio una gigantesca transferencia de recursos del sector productivo al especulativo con el capital financiero asumiendo el rol de sector hegemónico en la era neoliberal del capitalismo.

El bajo crecimiento o el estancamiento o incluso la retracción de las economías se debe justamente al hecho de que el sector hegemónico en la economía es un sector parasitario, que no produce bienes, ni empleos. Es el capital financiero bajo su forma especulativa, que no financia el consumo, ni la investigación, ni tampoco la producción. Vive de la compra y venta de papeles.

Los fondos buitre son el ejemplo más radical de ese carácter parasitario del capital especulativo, típico de la era neoliberal. En ese caso, se han valido de la crisis de la deuda de los países latinoamericanos para imponer normas draconianas a gobiernos subalternos, parte fundamental de la herencia maldita recibida por los gobiernos antineoliberales. Préstamos a intereses brutales a cambio de renunciar a la soberanía nacional.

Así, aun los gobiernos que han reaccionado en contra del neoliberalismo, empezando a construir alternativas a ese modelo agotado, tienen que enfrentar todavía esa herencia. Para la derecha sería señal de fracaso de los gobiernos progresistas, cuando en realidad son todavía rezagos de los gobiernos de la misma derecha.

Los Brics han empezado a apuntar hacia la alternativa: un Banco de Desarrollo para el Sur del Mundo, un fondo de apoyo frente a problemas que puedan enfrentar los países del Sur del mundo. El conflicto actual con Argentina representa los estertores del modelo contra el cual fueron elegidos los gobiernos progresistas y frente al cual construyen un modelo posneoliberal.

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Extremadura: Otro insulto del Partido Popular a la dignidad de las mujeres ancianas

Wed, 17/09/2014 - 09:03

José Antonio Pérez – ATTAC Madrid

Esta vez, el nuevo insulto de los gobernantes populares a la dignidad de las personas se produce en Extremadura, cuyo presidente regional, José Antonio Monago, acaba de anunciar que “ayudará” con 300 euros anuales a las mujeres que sobrevivieron a la posguerra civil.

Dado que tengo la mente entrenada para no caer en el absurdo, mis sentidos me engañaron en la lectura inicial de esta noticia. Queriendo entender prima facie que el anuncio del presidente de Extremadura, José Antonio Monago, del PP, de otorgar una “ayuda permanente” de 300 euros a “todas las mujeres extremeñas que vivieron la guerra y la posguerra” sería de carácter mensual.

Hube de releer la noticia para comprobar que el cinismo y sinvergonzonería de cierta clase política no tiene límites: en efecto, la periodicidad de tal “ayuda permanente” a las 35.000 mujeres que a día de hoy tienen más de 75 años (pero no a las que vayan cumpliendo esa edad en el futuro) sería anual. Lo que representa una prestación de 0,82 € al día. Llamar “ayuda” y “permanente” a esa calderilla es un abuso de lenguaje, puro cinismo.

El presidente regional anunció esta demagógica medida durante su discurso de celebración del Día de Extremadura, y la defendió así: “Esta es una cuestión de dignidad, de justicia y de memoria histórica”. Pero Monago contradice y mancilla la más elemental noción de la dignidad y la justicia al pretender servir sus exigencias con tan irrisoria ayuda. “Ellas fueron un generación de mujeres que nacieron, crecieron y superaron la guerra y la posguerra. Una época en la que todas las puertas para las mujeres estaban por abrir, sobre todo en una Extremadura rural en la que no se reconocía su trabajo”, dijo Monago.

¿82 céntimos al día es todo el reconocimiento que el Partido Popular, esa formación que no ha dudado en inyectar a la Banca ingentes cantidades de dinero público con tantos ceros que la cifra marea, ofrece a unas ancianas en muchos casos desprovistas de pensión de jubilación? Mujeres que, como el propio político reconoce: “La gran mayoría no pudistéis cotizar lo suficiente, muchas de vosotras nada.”

Las pensiones, en España, no son precisamente generosas, situándose la pensión mínima que reciben unos tres millones de pensionistas en 600 euros. Pero por debajo de esa línea, hay pensiones todavía más bajas, es decir, misérrimas. Por ejempo, las derivadas del Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI), creado en 1947 para sustituir al antiguo Retiro Obrero: 404,80 euros mensuales en 2014. Prestación que, para colmo de miserias, es incompatible en muchos casos con cualquier otra pensión de la Seguridad Social. Pues, no se sabe por qué oscuro designio así lo dispuso la voluntad legisladora que decidió castigar con esa cláusula de incompatibilidad a uno de los colectivos más humildes del país.

En el último lugar del sistema público de pensiones se sitúan —o mejor dicho, han sido situadas— aquellas personas ancianas que no tienen relación conyugal ni pueden acreditar cotizaciones a la Seguridad Social, por haber desempeñado a lo largo de su vida trabajos precarios o domésticos no sujetos a regulación laboral. Este sector de la población es castigado por el Estado a percibir la pensión mínima de carácter no contributivo. Pues cabe hablar de castigo antes que de solidaridad el hecho de que una persona deba vivir con una renta situada muy por debajo del umbral de pobreza. Tan sólo con 365,90 euros mensuales se digna el Estado socorrerlas en su vejez.

Todo esto se traduce en la configuración de una importante bolsa de pobreza formada por personas mayores, principalmente mujeres. Donde encontramos la sangrante figura de “cónyuge a cargo”, por la que los jubilados, generalmente varones, que perciben la pensión mínima, ven completada ésta hasta los 790 euros en concepto de mantenimiento del cónyuge. Por lo general, mujeres que a lo largo de su vida no hicieron otra cosa que atender las pesadas cargas del trabajo en el hogar.

¿Que es eso de cónyuge a cargo? ¿Por qué alguien debe recibir una prestación a través de otro, lo que supone vivir con permiso de otro? ¿No supone eso una situacion de dominio, de supremacía del varón? Y sorprende que ninguna de esas formaciones de izquierda, que tanto complican su discurso repitiendo muletillas verbales de género, hayan abordado de veras esta desigualdad reclamando una reforma de la Seguridad Social que garantice a toda persona, per se y sin distinción de género, una pensión mínima al llegar al estado de ancianidad. Esa sería una de las medidas graduales encaminadas a implantar, sin demagogias, una Renta Básica de Ciudadanía.

En cuanto a la demagógica medida de Monago, que más que ayuda constituye un nuevo insulto del Partido Popular a la dignidad de las personas, en este caso de las mujeres ancianas, cada cual hará lo que mejor le parezca. No soy un moralista de los que se creen con derecho a intervenir en la vida privada de la gente. Pero les puedo asegurar que, si hubiera sido mi propia madre la que hubiera sufrido esta afrenta, la acompañaría hasta un Registro Oficial al efecto de realizar la devolución de esa miseria a las arcas del Gobierno extremeño. “En mi hambre, mando yo”, como solían decir aquellos antiguos jornaleros cuya conciencia de clase les permitió conservar la dignidad pese a la opresión que sufrían. Que se vuelve a padecer.

Carnet de Paro.

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La CE rechaza la petición ciudadana de realizar una recogida de firmas en contra del TTIP

Wed, 17/09/2014 - 07:05

 

La campaña «No al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión» acusa a la UE de intentar silenciar las voces opuestas a dicho acuerdo secreto. La Comisión Europea ha rechazado hoy la propuesta para realizar una Iniciativa Europea Ciudadana contra los acuerdos comerciales UE-Estados Unidos y UE- Canadá (conocido como TTIP y CETA, por sus siglas en inglés respectivamente). Esta decisión impide a la ciudadanía recoger un millón de firmas para que la Comisión Europea revise su política comercial y a que se celebre una audiencia pública en el Parlamento Europeo sobre la materia.

Según ATTAC, las negociaciones por parte de la Unión Europea de dos peligrosos tratados con Estados Unidos y Canadá, a espaldas de la población, han provocado una fuerte oposición en Europa, los EE.UU. y Canadá. Porque estos tratados proporcionarían un poder sin precedentes a las empresas multinacionales y el capital financiero. Los riesgos serían: la pérdida de más de un millón de empleos directos, mayores recortes salariales, una ola de privatización de los servicios públicos y la eliminación de normas ambientales así como un ataque a los derechos de las y los trabajadores.

Para expresar esta oposición, una alianza de más de 230 movimientos sociales, sindicales y organizaciones ciudadanas que luchan por la justicia social y ambiental, de 20 países europeos, registró la Iniciativa Ciudadana Europea. El objetivo es contribuir a un debate público y democrático sobre las negociaciones y sus consecuencias. También se quería conseguir la suspensión de las negociaciones de los tratados UE-Estados Unidos y UE- Canadá.

La Iniciativa Ciudadana Europea es una de las pocas posibilidades para que la ciudadanía tenga el derecho formal a presentar peticiones sobre los procesos de toma de decisiones de la UE que a menudo son absolutamente antidemocráticos. La Iniciativa Ciudadana Europea debería recoger por lo menos un millón de firmas de 7 o más Estados de la UE para obligar a la Comisión a responder formalmente a su solicitud y realizar una audiencia pública en el Parlamento Europeo.

«La decisión de la Comisión Europea es escandalosa. Estos tratados comerciales ya se enfrentan a la oposición sin precedentes por su secretismo y opacidad, pero ahora se nos niega incluso el derecho de petición. Lo que muestra el carácter antidemocrático de las instituciones de la UE que solo representan el poder económico y financiero» denuncia la campaña «No al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión».

Pero advierten: «Nada podría mostrar mejor que estas negociaciones comerciales son un desastre para la democracia y la población. La oposición y el poder popular no temen al poder corporativo ni a las instituciones de la UE – vamos a luchar en contra de esta decisión, y vamos a derrotar a estos acuerdos comerciales».NdP

http://www.euroxpress.es

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Armas, armas, armas

Tue, 16/09/2014 - 18:00

Federico Mayor Zaragoza – Comité de Apoyo de ATTAC España

De nuevo, la seguridad y no la paz

De nuevo prevalece la seguridad -el inmenso negocio de la seguridad- sobre la paz. De nuevo los buitres de la guerra vencedores. No había dinero para reducir las enormes brechas sociales, para ayudar al desarrollo endógeno y evitar así estas emigraciones desesperadas… y ahora, de pronto, hay mucho dinero para la guerra.

Ya se intentó dar un aldabonazo bélico con Irán, después de la vergonzosa y dolosa invasión de Irak, basada en la simulación y la mentira. Pero la actitud de Obama lo evitó.

Luego, cuando Israel bombardeó escuelas y hospitales, la OTAN, como suele hacer en estos casos, miró hacia otro lado.

En la guerra de Siria se advirtió que parte de los insurgentes no eran “sociedad civil” sino combatientes fanáticos yihadistas y de Al-Qaeda.

Por cierto, se dijo y se ha repetido, que los yihadistas recibían subvenciones de Qatar y Arabia Saudita. ¿Es verdad eso? Dígannos, ¿es verdad?. Porque si lo fuera la única reacción responsable y admisible sería dejar inmediatamente de negociar con estos países, denunciarlos,… y el Barça y otros beneficiarios deberían eliminar los nombres de estos países de sus camisetas…

¿Es verdad, puede ser verdad el “eje” Arabia Saudita-Qatar-Israel-Partido Republicano de EEUU? ¡Dígannos que no, acrediten que no! Esperamos, espero sinceramente, que no.

Pero si existiera, si procuraran que, otra vez, la fabricación de cohetes y de bombarderos volviera a funcionar a toda marcha, al tiempo que siguen muriendo de hambre y desamparo miles de seres humanos al día, al tiempo que otros muchos se ven forzados a abandonar sus lares para huir de la miseria extrema… entonces, “Nosotros, los pueblos…” les pediríamos muy severamente cuentas a los que mandan; a los que han marginado a las Naciones Unidas; a los que nos han impuesto los grupos plutocráticos G6, G8…; a los que cambiaron los principios democráticos por los mercados; a los que ahora se frotan las manos anunciando (“El País”, 6 de septiembre de 2014) que “Los 28 países aliados (OTAN) acuerdan gastar más en defensa ante los nuevos desafíos”.

Después de un fallido golpe de Estado en Ucrania, la Unión Europea se moviliza… ¿Qué ha hecho el “cuarteto”? ¿Qué ha hecho el inefable Sr. Blair durante los luctuosos ataques a Palestina?

Siempre ha prevalecido, en un mundo históricamente sometido a un poder absoluto masculino, la fuerza sobre la razón, las balas sobre las palabras.

Pero esto tenía lugar cuando los seres humanos eran silenciosos, temerosos, obedientes, sumisos. Ya no lo son.

Quieran o no quieran reconocerlo los “aferrados” a la inercia y a sus privilegios, el tiempo de su predominio, de sus acciones ensombrecidas e inexplicadas, de la influencia ilimitada de los servicios de inteligencia… está llegando a su fin.

¡Claro que hay que evitar urgentemente que los fanáticos sigan cometiendo desmanes! pero procurando, a la vista del material militar ya disponible, que estas acciones no sean excusa para otro intolerable incremento de la producción armamentística.

El poder ciudadano, en poco tiempo, hará que la paz prevalezca y que los dragones de la guerra abandonen el escenario que hasta ahora han ocupado.

El poder ciudadano refundará un multilateralismo democrático, unas Naciones Unidas para la nueva era. Poder ciudadano, la palabra.

Poder ciudadano para la transición histórica “de la fuerza a la palabra”.

http://federicomayor.blogspot.com.es

 

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Nueva política para un nuevo país

Tue, 16/09/2014 - 13:00

Joan Josep Nuet I Pujalsnuevatribuna.es

Este otoño de 2014 estará protagonizado por la aceleración de la crisis política del modelo de la segunda restauración borbónica que tiene lugar de forma clara desde la primavera de 2010.

Sabemos que las fuerzas políticas, económicas y sociales que intentan preservar el modelo de acumulación y dominio surgido de la Transición del franquismo a la democracia tienen todavía una enorme capacidad de resistencia y de hegemonía de pensamiento, pero ahora es el momento de trabajar para configurar una nueva correlación de fuerzas que posibilite la resistencia y la victoria de los intereses populares.

No estoy planteando la reedición del gobierno de izquierdas en Cataluña, o un gobierno del PSOE en España con apoyos de la izquierda real. Las experiencias del pasado han mostrado todas sus limitaciones. Ahora hace falta un gobierno de la gente para la gente, superando la vetusta dinámica de los partidos que hasta ahora han sido el eje del sistema dinástico. En él debemos incluir al PP, al PSOE, a CiU y a las falsas alternativas del propio sistema para que nada importante cambie: UPyD y C ‘s.

Hay otra razón necesaria para urgir un cambio de orientación: nos estamos quedando sin país; país entendido como proyecto colectivo que identifica unos bienes materiales y un proyecto social y ambiental de convivencia pensado para la mayoría de la ciudadanía. La crisis está siendo utilizada para cambiar el modelo social y ambiental, también para una involución democrática y del modelo de Estado que conocíamos hasta el momento. Todo indica que la Cataluña, la España y la Europa que se proyectan nada tienen que ver con los ideales de justicia, libertad, igualdad y sostenibilidad por los que lucharon y murieron nuestros abuelos y nuestras abuelas y nuestros padres y madres.

La crisis de los partidos dinásticos es la crisis de la Monarquía Borbónica, y la crisis del sistema político, económico y territorial diseñado en 1978, basado en olvidos y silencios cómplices. Se sacrificó la memoria; se diseñó un sistema político-electoral bipartidista (con la participación de PNV y CiU); se desarrolló un sistema de financiación de partidos basado en la corrupción y el expolio de los bienes públicos; la cultura especulativa y rentista sustituyó buena parte de la cultura productiva y el desarrollo irracional urbanizó y cubrió de infraestructuras innecesarias parte de nuestro territorio con sus consecuentes corruptelas.

Comparto la opinión del constitucionalista Javier Pérez Royo cuando afirma “El ejercicio del poder constituyente del pueblo español en 1978 comportó que la Monarquía no pudiese someterse a discusión. Sólo se pudieron tomar decisiones sobre su configuración constitucional…El texto aprobado por las Cortes fue sometido a referéndum el 6 de diciembre de 1978, pero no por exigencia del propio constituyente, sino porque el texto constitucional tenía su origen en la Ley para la Reforma Política, que había sido aprobada como Ley Fundamental del Régimen de Franco, y su derogación o reforma exigía referéndum”

Así pues la Monarquía, el sistema político y el modelo económico se han convertido en un todo y ahora todo eso está en crisis y es cuestionado.

Hoy, al irse perdiendo la fuerza unificadora de la doctrina de la Transición (basada en el silencio de la complicidad compartida y en la opacidad ante la opinión pública, no rota generalmente por los medios informativos), vamos conociendo episodios siniestros, como por ejemplo la financiación irregular de la campaña a favor de la OTAN del PSOE, las redes mafiosas y corruptas del PP, la financiación de la operación reformista de Miquel Roca en los ochenta y, últimamente, la verdadera historia de la familia Pujol.

El caso Pujol está haciendo mucho daño a Cataluña y lo tenemos que utilizar para no volver a cometer como sociedad los mismos errores otra vez. Por la asimilación que se hizo desde las instituciones gobernadas por CiU y por la sociedad civil construida alrededor del discurso y los recursos de la derecha nacionalista, donde CiU, Pujol y Cataluña eran la misma cosa; se construyó un modelo de país y de sociedad que, a cambio de un incremento del autogobierno, reproducía un modelo económico, político y cultural profundamente conservador. Todo ello con el apoyo del PP y PSOE, que obtenían los compromisos de estabilidad, complicidad y gobernabilidad que CiU les ofrecía en Madrid y Europa, como los pactos de la Transición estipulaban.

Todo esto se ha acabado, y aunque la estrategia de la familia Pujol sea la contaminación de pruebas defendiendo el secreto bancario – aquel que permite lavar y blanquear los beneficios de la prostitución, la droga, la extorsión, el crimen organizado y la corrupción en paraísos fiscales – el referente político y moral del modelo de nacionalismo conservador que representa Pujol y CiU están agotados. Que la derecha extrema y la caverna comunicativa no cante, sin embargo, victoria: Pujol es uno de los suyos, como muy bien señalaba el diario ABC en 1985 escogiéndolo “español del año”, porque Pujol y CiU forman parte de este pasado y las formas de robar de Pujol o Bárcenas se parecen como dos gotas de agua.

Así pues, el futuro de Cataluña no puede pasar por CiU, como evidentemente no pasa por el PP o por el PSOE del artículo 135 de la Constitución y la negativa al derecho de autodeterminación. No es posible pensar que CiU lidere nada: ni la salida a la crisis, ni el derecho a decidir, ni nada liderado por CiU debe contar con fuerzas sociales y políticas de izquierdas, que quedarían contaminadas por un modelo caduco, fracasado y corrupto.

Es necesario un nuevo comienzo, con fuerzas sociales y políticas y ciudadanía crítica emergente de la experiencia de la crisis y del fracaso del modelo de la Transición, y de ninguna manera ayudar y mantener un modelo corrupto que gesticula sobre la consulta del 9N para proceder al mismo tiempo a la privatización de la salud y la educación, a votar las reformas laborales o a poner como modelo el estado sionista de Israel. La izquierda que justifica o participa en esta agonía queda contaminada para construir un proyecto alternativo de país.

Podríamos estar entrando en una nueva fase recesiva que, si se produce, sería la tercera en cinco años y reforzaría la percepción de la continuidad de la crisis que el Gobierno de Rajoy intenta negar a base de propaganda, en el mejor de los casos asistiremos a un bajo y precario crecimiento económico.

Esto seguirá provocando el aumento de la pobreza y la exclusión social en la zona del euro y afectará especialmente a los países del sur, por la falta de crecimiento y por las políticas de austeridad y devaluación salarial que impiden un crecimiento suficiente y de calidad para favorecer una redistribución de rentas y de patrimonios que perjudica a la mayoría social.

Quien piense que el debate sobre la independencia de Cataluña está al margen y es independiente de la evolución de este tema, o practica la ilusionismo político o utiliza el debate soberanista como cortina de humo de sus verdaderas intenciones.

Las políticas de austeridad aplicadas de forma vanguardista por la derecha catalana han sido conectadas de forma plena con las mismas políticas en su dimensión europea, al tiempo conectadas con la acción y el discurso conservador que la derecha española desarrollaba en España. Ataques continuados a los derechos y las conquistas sociales, privatización del sector público y amplio discurso ideológico para poder desarrollar en el ambiente propenso todo tipo de recortes, privatizaciones, agresiones y actos de desposesión generalizada.

En Cataluña se ha puesto en marcha una acción sistemática de cambio de modelo social y territorial y de desguace planificado y sincronizado del Estado del Bienestar y de los Bienes Comunes con desfiscalización, fraude, recortes y privatizaciones. El debate de las balanzas fiscales (donde existe independientemente de la metodología un problema real  de descompensación y falta de transparencia) se utiliza de forma victimista para ocultar el modelo clasista a la hora de afrontar la redistribución de la riqueza.

Frente a esto, la alianza entre movimiento social y ciencia ha sido clave para la aparición de una ciudadanía más sabia, más participativa, más activa, que quiere ser protagonista e intervenir en las decisiones sobre las dinámicas y procesos que se quieren implementar en los lugares donde viven. En muchos casos estos ciudadanos organizados se han convertido en los auténticos garantes de los intereses de todos y del bien común, por encima de los intereses privativos. Experiencias de lucha contra la MAT, el fracking, la incineración de residuos y los vertederos descontrolados o contra las nucleares y los trasvases representan un modelo de país hoy indispensable para construir la alternativa, junto a los que han luchado por un sistema de salud, de educación, de vivienda o de derechos laborales y tienen muy claro qué país quieren en estos ámbitos.

El programa mínimo para gobernar en Cataluña o en España debe partir de la experiencia de fracaso de las políticas de austeridad y recortes y de la experiencia de la contestación y movilización ciudadana. Quien se aferre a las lógicas institucionales de los últimos 30 años, incluyendo las del tripartito de izquierdas en Catalunya o las proyecciones mecánicas de gobiernos con el PSOE, se equivoca.

El resumen de todo ello tiene que ver con la democracia como mecanismo de control, planificación y propuesta para organizar lo que es de todos y todas; lo público. Como bien afirmaba en un artículo reciente Joan Subirats, “la democracia como -nuevo- contrato político y social”.

Es por ello que la democracia se convierte en el polo, en el vértice de respuesta a la triple crisis que nos ocupa, económica y social, política y de modelo de Estado. La respuesta a los tres retos es más democracia, y sin más democracia ninguno de los tres retos tiene solución satisfactoria para las clases populares.

Ahora es el momento de sumar las experiencias sociales y políticas de transformación en nuevas fórmulas que superen el caduco modelo político de la Transición. Hoy las fuerzas políticas transformadoras, las organizaciones sociales y la ciudadanía crítica deben dar lugar a nuevas fórmulas políticas de participación política-electoral relacionadas a la movilización y con voluntad de alternativa a las instituciones.

Las fuerzas políticas transformadoras debemos formar parte de la corriente de fondo de cambio, de forma compartida con miles y millones de personas críticas, que en las elecciones municipales y generales de 2015 deben derrotar a las derechas en pueblos y ciudades y también en las Cortes de Madrid.

El Parlamento y el Gobierno de Cataluña no son diferentes; si somos capaces de sumar para ganar pueblos y ciudades, y si seremos capaces de sumar para ganar el Gobierno del Estado, debemos ser capaces de sumar para ganar Cataluña. Ganar Cataluña debe convertirse en una realidad política que complete el ciclo electoral de cambio.

La única solución para afrontar los retos de construir un nuevo proyecto de país es la de no tener miedo a la democracia, y apostar de forma radicalmente decidida por un proceso que dote de más poder político al único soberano realmente existente en nuestro país, el pueblo.

Un proceso constituyente para construir nuevas bases económicas, políticas, sociales y territoriales sobre las que asentar un proyecto común de convivencia entre pueblos libres e iguales. Este proyecto debe estar basado en el respeto verdadero a los derechos humanos, algunos de ellos mencionados en la Constitución del 78 y al Estatuto de 2010, pero desgraciadamente no ejercidos ni respetados en la práctica, como el trabajo, la salud, el educación, la vivienda, la libertad de expresión y manifestación, la participación política o la libre determinación de los pueblos.

Un nuevo proceso constituyente que ya ha comenzado y que no puede ser restringido a una simple reforma constitucional, y mucho menos a una reforma constitucional cosmética y limitada.

El manejo y la planificación de recursos y sectores estratégicos de nuestra economía, la superación de las limitaciones de leyes electorales y sistemas bipartidistas de reparto de los poderes públicos, la privatización de derechos y servicios públicos como la vivienda, la salud o la educación, por no hablar de la energía, el agua o el suelo, nos indican que, para poder reconstruir este proyecto común que hace aguas por diferentes vías, son los intereses de los diferentes pueblos los que deben protagonizar la agenda y las propuestas de solución.

Un proceso constituyente a nuestro entender es un proceso federativo y republicano. República entendida no sólo como un cambio democrático del jefe del Estado, sino como poder ciudadano organizado al servicio del bien común.

El proyecto federal no sólo significa descentralización administrativa y respeto y apoyo al poder local de los ayuntamientos; significa una nueva organización política común sobre nuevas bases cooperativas con respecto a la libre decisión de los pueblos.

Un proyecto federal hace una propuesta positiva de nueva relación entre los diferentes pueblos de España y tiene en cuenta un cambio necesario en la construcción europea, una nueva oportunidad que haga que la cooperación conlleve muchas más ventajas que el alejamiento o el enfrentamiento. No esperamos que esto lo hagan las derechas: si éstas lideran el proceso, el fracaso y el enfrentamiento está servido.

En Cataluña se abre en otoño un momento político que ni la derecha nacionalista y conservadora catalana ni la derecha nacionalista y conservadora española pueden protagonizar si queremos hacer prevalecer los intereses populares. Las derechas que tanto han coincidido en el modelo de los recortes y la austeridad no pueden liderar en Cataluña ni en el resto del Estado Español las opciones de construcción de nuestro nuevo modelo de convivencia. Son las izquierdas, los movimientos sociales y la ciudadanía crítica los que en un marco constituyente deben presentar una alternativa sólida que dote de capacidad real de decidir a los pueblos y que al mismo tiempo plantee una propuesta común.

Este nuevo marco constituyente es lo que puede generar el nuevo país en el que valga la pena vivir y por el que valga la pena luchar, en función de las personas que lo habitan y no en función de las grandes fortunas y sus marcas políticas. La ciudadanía ya no espera, y ha empezado a protagonizar el cambio.

Diputado en el Congreso por Izquierda Plural

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Goldman Sachs atrapado en su propio juego con hundimiento del Espirito Santo

Tue, 16/09/2014 - 09:00

Marco Antonio Moreno – Consejo Científico de ATTAC España

La quiebra del Banco Espírito Santo tiene una víctima importante al otro lado del Atlántico. De acuerdo con el Wall Street Journal, el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs podría perder 835 millones de dólares por un préstamo que concedió a la institución portuguesa poco antes de que se hiciera evidente la situación de bancarrota del banco portugués. Este hecho ayuda a entender por qué Goldman Sachs emitía buenos informes sobre la solidez del principal banco de Portugal, y por qué la prensa financiera aplaudía la gestíón del banco y negaba su bancarrota inminente.

Goldman Sachs pagó los 835 millones de dólares a través de una entidad de propósito especial en Luxemburgo, tomando el dinero que estaba destinado a financiar la construcción de una refinería en Venezuela, como indica el propio WSJ. El préstamo permitió prolongar el largo estado de coma del Espirito Santo, y Goldman Sachs esperaba recuperar su dinero dado que se había empleado un vehículo de inversión especial (SPV) creado en Suiza. Los SPV (Special Purpose Vehicle) también conocidos como “entidad de quiebra remota”, permiten la adquisición y el financiamiento de activos específicos con un régimen jurídico que hace sus obligaciones seguras incluso cuando la sociedad matriz se declara en quiebra. Fueron diseñados para servir como una contraparte de los swaps y otros complejos instrumentos derivados de crédito, y también se le llama “derivados de productos de la empresa”.

Sin embargo, el estado de coma y la prolongada bancarrota que negaba Goldman Sachs en sus informes sobre el banco, fue interrumpido subitamente por el gobierno de Passos Coehlo tras la quiebra de las empresas de cabecera del holding, como Espirito Santo Financial Group y RioForte. Al develarse los fraudes masivos en que habían incurrido los dueños de las empresas, el gobierno procedió a desconectar al banco del respiradero artificial.

La quiebra del Espirito Santo podría ser muy costosa para Goldman Sachs, que esperaba vender esa deuda en el mercado de capitales y a un precio mucho mayor para embolsarse una ganancia. Pero no alcanzó a encontrar un comprador, dada la rapidez con que el Espirito Santo quebró y desapareció del mapa financiero. Hoy todos los títulos que llevan algún timbre del BES se castigan con un 98 y 99 por ciento de su valor. Es decir que los papeles de Goldman Sachs se pagarían en torno a los 16,5 millones de dólares. Una vez más, los fondos buitres son los más interesados en este tipo de operaciones, dado que compran al 2 por ciento, pero después se las arreglan para exigir a los gobiernos el 98 por ciento restante.

Publicado en www.elblogsalmon.com

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” Ha llegado la hora…

Tue, 16/09/2014 - 07:00

 

…de mostrar que se PUEDE hacer política de otra manera y cambiar la vida de las personas. ”
“Las nuevas formas de hacer política reclaman cambios que no reproduzcan el “statu quo” presente.”

Patricia Olascoaga – ATTAC-País Valencià

Más allá del burdo juego de muñeca de un asesor del PP de registrar Guanyem como marca, dándole un impacto mediático que hay que agradecer, por cierto, y que sería irrisorio si no fuera patético; estas reacciones de la derecha dicen mucho más de lo que aparentan.

Mientras que el espectro político partidista se mantuvo sin fisuras, es decir, el bipartidismo garantizando la alternacia y una serie de fuerzas satélites con pocas opciones de ser más que cuñas, que en ciertos momentos o contextos nivelaran el tablero de juego, con alianzas y pactos de gobierno, los discursos políticos se mantenían en unos decibelios aceptables.

Escaso interés se mostraba en tener en cuenta las movilizaciones y la cada vez más importante presencia activa de los movimientos sociales, especialmente a partir del 15M, de la tremenda demostración de ejercicio político de democracia de las Marchas de la Dignidad, del tren de la Libertad, de la acción de la PAH y otros, fuertemente imbricados en la realidad ciudadana y en la ciudadanía.

Sin un pan bajo el brazo, la ciudadanía fuertemente empobrecida en sus derechos y los recursos mínimos de subsistencia, se ha ido organizando en un proceso de maduración política que parece ha sorprendido a propios y extraños. Digo propios porque hasta en las mismas filas de estos movimientos, que tienen en su ADN el gen de la crítica y la insatisfacción, no pocas voces eran escépticas a su capacidad de unión, convergencia y capacidad para mantener en el tiempo y en un contexto de circunstancias adversas y cambiantes, el compromiso estable y firme de cambiar las cosas.

Digo extraños, porque en las filas de los partidos más próximos ideológicamente a estos movimientos se apreciaba una especie de tolerancia de hermano mayor, expectante, a ver si “el hermano pequeño” era capaz de ganarse la confianza para ir juntos de fiesta.

Para los extraños que conforman los partidos de derechas, especialmente el gobierno, miraban estos movimientos con preocupación y desplegaron leyes represivas para desarticularlos, dando una vuelta de rosca más en sus políticas conservadoras.

Pero no fue hasta después de las elecciones europeas que todos tomaron conciencia del verdadero calado de estos movimientos, que ya organizados según “las reglas del juego” que tanto embanderaron como requisito para “hacer política”, se hacían con un hueco en el parlamento europeo y en los medios de comunicación de masas.

A partir de este momento los decibelios y el tono del discurso político subió de manera notoria en un ataque frontal a estas nuevas fuerzas políticas. La irrupción de Podemos obligó a todos a moverse del sitio, a unos y a otros, se les interpela la forma de hacer política, cristalizando el espíritu del 15M de cambio profundo en las estructuras del sistema, de la participación ciudadana en la política, pero también en la ética política.

Las nuevas formas de hacer política reclaman cambios que no reproduzcan el “statu quo” presente.

El cambio sustancial y cualitativo que la participación activa de la ciudadanía en la política representa, no es un hecho despreciable ni mucho menos. La confluencia de las fuerzas políticas de izquierdas en iniciativas con listas abiertas confeccionadas en asambleas participativas es el primer paso, necesario, pero a nuestro entender no suficiente.

Significa, sin duda, el inicio de una nueva etapa en la que la delegación del poder se ve cuestionada en su definición actual y adquiere un matiz de cambio cultural y político que abre el camino hacia una nueva democracia, exigida desde la disconformidad respecto de la toma de decisiones por los representantes políticos, que atentan claramente contra los intereses de la mayoría. Una mayoría que no se siente representada por esta forma de representatividad, en la que los políticos elegidos se auto-otorgan plena capacidad de decisión una vez aceptan el cargo y se desvinculan de la ciudadanía que les llevó con sus votos a esos puestos de responsabilidad pública.

Estos dos elementos, a nuestro juicio indispensables de incluir en el debate de la nueva “representatividad” democrática que exige la ciudadanía, son los que podrán articular esta disconformidad en un cambio real en la forma de “hacer política” y en la construcción de una nueva democracia: la apropiación de los espacios de decisión por la ciudadanía y el cuestionamiento crítico y creativo del poder otorgado a los representantes elegidos en su función de responsabilidad pública.

En una sociedad compleja como la nuestra en la que la democracia directa no es posible a muchos niveles del ejercicio político, la delegación del poder debe estar sometida en todo momento a la voluntad de la ciudadanía, en la que reside y de la que emana todo poder.

La disconformidad a la que nos referimos incluye pues, varios aspectos que hay que atender para no reproducir el modelo que se pretende cambiar , tendencia a la que nos lleva la facilidad de reproducir lo conocido y lo difícil que resulta explorar nuevos modelos; y que no depende exclusivamente de las personas que lo ocupan.

El ejercicio político de la representatividad debe estar en todo momento sometido a la sumisión de la voluntad ciudadana, lo cual exige un juego dialéctico de ambas partes, de vínculo permanente de dar y pedir cuentas, de ajustes necesarios en el desarrollo de los procesos de toma de decisiones. En el que el representante debe adquirir la ética de un poder obedencial al mandato de la ciudadanía y ésta, adquirir la responsabilidad de ejercer su papel de activo permanente en la gestión de su propia voluntad.

El instrumento de este vínculo debe ser un programa que plasme la voluntad ciudadana en medidas concretas, por las que se pueda pedir cuentas en su cumplimiento, sobre el que debatir idoneidades y tiempos, establecer alianzas y acuerdos, todos ellos concreciones de la acción política. Y que sea este programa, el elemento que permita introducir la capacidad de revocación de cualquier cargo público en caso de incumplimiento, sometiendo las voluntades personales a la voluntad ciudadana y forzando una nueva ética imprescindible del cambio democrático: el bien común como valor primordial en la política y la participación ciudadana como base y garante de éste en el ejercicio del poder político.

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El amor a España

Sun, 14/09/2014 - 18:00

Rosa María Artal - Comité de Apoyo de ATTAC España

Acabamos de conocer los que dicen ser los resultados de una encuesta en la que –por encargo del IEES dependiente del Ministerio de Defensa- el CIS habría preguntado a los españoles por sus sentimientos patrióticos. Elaborada hace un año, se da a conocer ahora, en fechas cercanas a la Diada de Cataluña, y sumidos en la desolación. Uno de cada tres encuestados se siente orgulloso de ser español pero decidido a hacer algo que lo demuestre bastante menos. Lo cierto es que nadie incluye el enlace directo y ni la página del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), ni el Instituto de Estudios Estratégicos (IEEE) incorpora aún el estudio. Parece una filtración que todavía se está publicando.

A tenor de las cuestiones planteadas, para amar a España es básico que uno tenga predisposición a arriesgar la vida por algo que no sea su familia. Se han encontrado con que el 47% lo está y les ha parecido un porcentaje muy escaso. La desesperación ha llegado al colmo cuando han comprobado que únicamente el 16.3% participaría voluntariamente en la defensa del país. Muchos más, sin embargo, que las grandes fortunas decididas a pagar impuestos en España.

Se demuestra que para los autores intelectuales de esta encuesta, amar a España exige exhibiciones cruentas: arriesgar la vida y empuñar las armas sin preguntar ni qué agresión se nos ha inferido. En el mundo que vivimos –en una pausa entre el dolor de la precariedad impuesta y ver a Mariló Montero buscando el alma en los riñones de un asesino o a profetas del ultraliberalismo – una serie de personas fueron requeridas por un estadístico que les espetó por orden del gobierno sobre si sentían inclinaciones a jugarse la vida y a tirarse a las barricadas para luchar contra enemigos de España.

La cosa no quedó ahí. Se preguntó, dicen, sobre qué potencia amenazaba más a España. Un 14,8% dijo que Marruecos, el Reino Unido un 11,4% y un 8,4% Siria. Es decir, hay españoles, adultos, como usted y como yo, a quien no les parecería inverosímil que estos tres países nos invadieran o algo parecido.

Lo peor es que el patriotismo –entendido en estos términos- merma de año en año. Y, así, fue llegar al gobierno el PP y bajar notablemente el porcentaje de ciudadanos muy orgullosos de ser españoles (del 48,8 al 41,2%). En cambio subió el de quienes están bastante orgullosos, casi 5 puntos.

El Mundo –que encabezaba la información mentando en tono épico las gestas de los reinos medievales– colocó también en lugares destacados la preocupación que estos datos habían sembrado en algunos militares. Un coronel declaró: “Les han quitado el amor por su patria”, y “ todos los gobiernos desde la Transición son responsables”. Es decir, con Franco vivía él mejor. Y no ha tenido consecuencias. Pero llegan tiempos mejores para esta ideología, Marine Le Pen, al frente de la ultraderecha francesa, declara que el ascenso del “movimiento patriótico es irreversible”.

Una termina por amar a España porque es aquí donde ha nacido que creo es la definición más precisa de patriotismo. Y gusta de los lugares que le hicieron crecer y no solo en estatura. Y, sí, a veces se siente orgullosa de ser española porque ve a un bombero negándose a desahuciar a una anciana a pesar de que es procesado por alterar el orden público con su gesto pacífico . Y por la inmensa e inigualable creatividad de los españoles que usan la cabeza. Por la viveza en la resolución de imprevistos. Y por ese espíritu nuestro que nos lleva a intentar gozar de la vida por muchas que sean las adversidades. Lo que está en franca, si franca, oposición a arriesgar la vida por su mantenimiento. La vida es una cosa muy seria, y estos valores precisamente se mantienen solos.

Y es que el amor a España no es únicamente de derechas. No puede implicar -como declaran incluso portavoces de partidos transgénicos- suspensión de competencias, la autonomía toda, y si se da el caso mandar a la Brunete para impedir la consulta que  –por las razones que sean- se quiere plantear a los ciudadanos catalanes sobre si tienen derecho a decidir una hipotética independencia que llevaría en todo caso un largo proceso. La unidad por decreto, el amor por decreto, ¿la democracia? Eso les importa menos, de importarles algo.

Que baje el aprecio por España cuando manda el PP es hasta lógico. Ejerce acciones de gobierno y de su funcionamiento interno como partido que nos avergüenzan. Muchos nos meteríamos bajo una baldosa para ocultar que somos del mismo país. Más aún, del mismo país que quienes los han elegido para gobernar y que, visto lo visto, los mantiene en el puesto.

Ahora, tras culminar sus acciones de profunda involución con la reforma del Código Penal o la Ley Mordaza, el PP de Rajoy se dispone a dar un pucherazo electoral que les perpetúe en el poder. Y lo dramático es que a muy pocos parece importarles, no al punto que esta peligrosa cacicada exige.  El #pucherazoPP, la Ley  Cerdada es un punto de no retorno y a lo máximo que llegan muchos ciudadanos (no mareados aún por las manipulaciones del PP, sus medios y sus voceros) es a decir que “como tienen mayoría absoluta, lo pueden hacer”. ¿Y si deciden implantar la esterilización de los pelirrojos porque son pocos y diferentes también sería válido? Tienen mayoría absoluta ¿no? Hay normas de convivencia, reglas democráticas, que no se pueden saltar por intereses de partido y  personales. Es bochornoso hacerlo y aceptarlo.

Ya vale de patriotismo de guerra y sacrificio, cuánto mejor el amor a la vida y la concordia. La sociedad se llena la boca (aunque cada vez menos) de la palabra Democracia pero ya ni parece conocer sus valores. En la permanente confusión de conceptos elementales, llama orden a lo que es autoritarismo, libertad a la codicia y el fomento de las desigualdades, censura a la coherencia. Se atreve a mantener que todas las ideas son respetables, todas, y se muestra dispuesta a aceptar atropellos incompatibles con la Democracia. Con pasos certeros para sus fines, el PP inaugura esta semana la Ley Wert que priva desde ahora a los niños españoles de aprender Educación para la Ciudadanía. En el buen camino. En el patriotismo que marcan Le Pen o Rajoy.

Y es grave porque, puestos a elegir, la patria que cuenta es allí donde anida el espíritu  democrático que debe sustentar a toda sociedad civilizada.

Artículo publicado en eldiario.es

El Periscopio

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Necesidad e intención

Sun, 14/09/2014 - 13:00

Alberto Garzón Espinosa - Consejo Científico de ATTAC España

Sin duda enfrentamos un tiempo de emergencia social. Los alquimistas de la ciencia social nos siguen empujando con sus recomendaciones hacia la barbarie. Empobrecen a los ya empobrecidos, y precarizan toda relación social a fin de que la máquina de hacer beneficios pueda seguir siendo lubricada con el trabajo ajeno. Nuestro entorno natural es depredado y las mujeres cosificadas y reducidas a simple mercancía. Los seres humanos perdemos nuestra condición de ciudadanos y pasamos a ser meros clientes de las grandes empresas transnacionales. La transformación económica no es sólo técnica sino que abarca todos los rasgos de la vida social. Todo cambia, y a peor para la mayoría social.

Nada nuevo bajo el sol, pues en el sistema capitalista cada crisis se resuelve con un amplio reajuste basado en empeorar las condiciones de vida –y especialmente las condiciones laborales– de la mayoría social. Se trata además de un fenómeno paralelo al enriquecimiento de una elite económica que es capaz de pilotar los cambios sociales a través de sus títeres políticos.

Y en España estos títeres políticos, meros siervos de la élite económica, cristalizan en el proyecto político del bipartidismo. Y es que, más allá de matices, PP y PSOE comparten un proyecto de transformación social. Singularmente en el momento político actual ambas organizaciones operan como el soporte político de las reformas impuestas por aquellos alquimistas de la ciencia social. A saber, del BCE, la Comisión Europea y el FMI.

Claro que, como en toda estructura formada por distintos componentes, siempre hay un eslabón más débil que el resto. Y a menudo, como ocurre en las obras de ingeniería civil, la caída de ese eslabón acaba suponiendo la quiebra de la estructura misma. Ese es el riesgo que se cierne sobre el bipartidismo español, es decir, que el incierto futuro del PSOE termine de cerrar las posibilidades de las reformas pensadas por los alquimistas.

La élite económica y política trata de cuantificar los daños ejercidos sobre ese eslabón débil y el conjunto de la estructura, y asimismo diseña todo tipo de medidas para minimizar los daños. Y es que su salida a la crisis, que es suya porque está diseñada por y para ellos, está en juego. Su recomposición económica exige pasar por encima de la mayoría social, que ya no es por más tiempo silenciosa sino gritona y rebelde. Así elaboran códigos penales regresivos que tratan de infundir miedo en los movimientos contestatarios, y diseñan leyes electorales que instauran una nueva aritmética variable a favor del proyecto bipartidista.

Pero mientras tanto, un contrapoder se va organizando. Poco a poco van cobrando fuerza proyectos políticos antagónicos. Proyectos de emancipación social.

Las asambleas ciudadanas se llenan de debates ilusionantes como nunca antes. ¿En qué país queremos vivir? ¿Cómo y quiénes lo transformaremos? Construir un nuevo proyecto de país, esa es la necesidad política. Así que lo que al principio fue un susurro y después se convirtió en un estruendoso grito amenaza ahora con convertirse en himno nacional.

Entretanto, también hay una nueva cultura política naciendo. Las raíces de esta nueva forma de entender la política se encuentran en muchas partes. La tradición republicana de participación política es sin duda una de ellas. Esa es la fuerza democratizadora que está empujando a muchas organizaciones a procesos de regeneración interna. La otra, la tradición socialista que emerge con fuerza en la defensa de lo público/común. En resumidas cuentas, ningún ciudadano sin acceso a los derechos básicos recogidos por la carta de los derechos humanos.

Pero la necesidad de un proyecto de emancipación para la mayoría social, que combata las intenciones de la élite económica y política y de sus alquimistas sociales, requiere el acompañamiento de una nítida intención política. Es decir, el tiempo histórico exige estar a la altura política.

No por más tiempo puede la izquierda abandonarse a la inercia de la historia. La izquierda tiene la obligación moral de aprovechar la oportunidad histórica para cambiar la historia misma. Para cambiar el futuro. Y ello impone una realidad incontestable: la unión de fuerzas en lo político, cultural y electoral es el instrumento imprescindible para lograrlo.

Al fin y al cabo, la confluencia se construye desde abajo. Se construye en la defensa de lo público y en la conquista de los derechos en las calles. En las huelgas generales, en las manifestaciones, en las mareas ciudadanas y en los piquetes. También se construye en lo cultural, compartiendo reflexiones y debates y aceptando en nuestra mente la posibilidad del éxito. Es decir, convirtiendo nuestra concepción del mundo, de ese otro mundo posible y necesario, en el sentido común de la sociedad. Pero también se construye en las instituciones públicas ya constituidas. Luchar juntos en las instituciones lo que luchamos juntos en la calle y en las ideas. Ganar las elecciones es el medio con el que buscamos construir un fin, que es el de transformar la sociedad. Un nuevo proyecto de país.

De ahí que estemos en condiciones de asegurar que la victoria pasa necesariamente por la constitución de un bloque democrático para la transformación social. Un bloque democrático que en lo político, lo cultural y lo electoral pueda frenar a la élite económica y política y pueda a su vez darle la vuelta a este mundo que, como escribió Eduardo Galeano, está patas arriba.

Nosotros no tenemos miedo, sino ilusión. Hemos creído siempre en el proyecto del Partido Comunista de España y de Izquierda Unida aún cuando los espejismos económicos e ideológicos inundaban el panorama político. Cuando el proyecto bipartidista sentaba las bases de la Unión Europea neoliberal, nosotros lo combatimos. Cuando el bipartidismo consolidó las prácticas caciquiles y corruptas, nosotras las combatimos. Aún cuando otrora revolucionarios se sumaban a la proclama de que el fin de la historia había llegado, y pasaban a engrosar las filas del progresismo ingenuo, nosotros permanecimos ahí. Incrédulos con los cantos de sirena del sistema, desconfiados ante los avances electorales, nuestros principios y valores socialistas permanecieron inalterados. Lo hicieron antes y lo harán ahora, porque creemos firmemente en la necesidad y posibilidad de emancipación de la mayoría social. De emancipación frente al banquero, al rey, al patriarcado, al cacique y al capitalismo.

Nuestra tradición política lleva inscrita en su ADN la formación de bloques democráticos de contrapoder al poder. De bloques populares que frenen a la oligarquía que en cada momento histórico trata de arrebatarnos las conquistas sociales que arrancaron al poder nuestras madres y abuelos. Por eso tenemos claro que queremos aprovechar la oportunidad y convertir un momento de emergencia social en un momento de esperanza política para la mayoría social. Porque sí, se puede, pero sobre todo porque se necesita.

Diputado por Málaga y secretario de Proceso Constituyente y Convergencia de IU

Artículo publicado en eldiario.es

 

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Necesidad e intención

Sun, 14/09/2014 - 13:00

Alberto Garzón Espinosa - Consejo Científico de ATTAC España

Sin duda enfrentamos un tiempo de emergencia social. Los alquimistas de la ciencia social nos siguen empujando con sus recomendaciones hacia la barbarie. Empobrecen a los ya empobrecidos, y precarizan toda relación social a fin de que la máquina de hacer beneficios pueda seguir siendo lubricada con el trabajo ajeno. Nuestro entorno natural es depredado y las mujeres cosificadas y reducidas a simple mercancía. Los seres humanos perdemos nuestra condición de ciudadanos y pasamos a ser meros clientes de las grandes empresas transnacionales. La transformación económica no es sólo técnica sino que abarca todos los rasgos de la vida social. Todo cambia, y a peor para la mayoría social.

Nada nuevo bajo el sol, pues en el sistema capitalista cada crisis se resuelve con un amplio reajuste basado en empeorar las condiciones de vida –y especialmente las condiciones laborales– de la mayoría social. Se trata además de un fenómeno paralelo al enriquecimiento de una elite económica que es capaz de pilotar los cambios sociales a través de sus títeres políticos.

Y en España estos títeres políticos, meros siervos de la élite económica, cristalizan en el proyecto político del bipartidismo. Y es que, más allá de matices, PP y PSOE comparten un proyecto de transformación social. Singularmente en el momento político actual ambas organizaciones operan como el soporte político de las reformas impuestas por aquellos alquimistas de la ciencia social. A saber, del BCE, la Comisión Europea y el FMI.

Claro que, como en toda estructura formada por distintos componentes, siempre hay un eslabón más débil que el resto. Y a menudo, como ocurre en las obras de ingeniería civil, la caída de ese eslabón acaba suponiendo la quiebra de la estructura misma. Ese es el riesgo que se cierne sobre el bipartidismo español, es decir, que el incierto futuro del PSOE termine de cerrar las posibilidades de las reformas pensadas por los alquimistas.

La élite económica y política trata de cuantificar los daños ejercidos sobre ese eslabón débil y el conjunto de la estructura, y asimismo diseña todo tipo de medidas para minimizar los daños. Y es que su salida a la crisis, que es suya porque está diseñada por y para ellos, está en juego. Su recomposición económica exige pasar por encima de la mayoría social, que ya no es por más tiempo silenciosa sino gritona y rebelde. Así elaboran códigos penales regresivos que tratan de infundir miedo en los movimientos contestatarios, y diseñan leyes electorales que instauran una nueva aritmética variable a favor del proyecto bipartidista.

Pero mientras tanto, un contrapoder se va organizando. Poco a poco van cobrando fuerza proyectos políticos antagónicos. Proyectos de emancipación social.

Las asambleas ciudadanas se llenan de debates ilusionantes como nunca antes. ¿En qué país queremos vivir? ¿Cómo y quiénes lo transformaremos? Construir un nuevo proyecto de país, esa es la necesidad política. Así que lo que al principio fue un susurro y después se convirtió en un estruendoso grito amenaza ahora con convertirse en himno nacional.

Entretanto, también hay una nueva cultura política naciendo. Las raíces de esta nueva forma de entender la política se encuentran en muchas partes. La tradición republicana de participación política es sin duda una de ellas. Esa es la fuerza democratizadora que está empujando a muchas organizaciones a procesos de regeneración interna. La otra, la tradición socialista que emerge con fuerza en la defensa de lo público/común. En resumidas cuentas, ningún ciudadano sin acceso a los derechos básicos recogidos por la carta de los derechos humanos.

Pero la necesidad de un proyecto de emancipación para la mayoría social, que combata las intenciones de la élite económica y política y de sus alquimistas sociales, requiere el acompañamiento de una nítida intención política. Es decir, el tiempo histórico exige estar a la altura política.

No por más tiempo puede la izquierda abandonarse a la inercia de la historia. La izquierda tiene la obligación moral de aprovechar la oportunidad histórica para cambiar la historia misma. Para cambiar el futuro. Y ello impone una realidad incontestable: la unión de fuerzas en lo político, cultural y electoral es el instrumento imprescindible para lograrlo.

Al fin y al cabo, la confluencia se construye desde abajo. Se construye en la defensa de lo público y en la conquista de los derechos en las calles. En las huelgas generales, en las manifestaciones, en las mareas ciudadanas y en los piquetes. También se construye en lo cultural, compartiendo reflexiones y debates y aceptando en nuestra mente la posibilidad del éxito. Es decir, convirtiendo nuestra concepción del mundo, de ese otro mundo posible y necesario, en el sentido común de la sociedad. Pero también se construye en las instituciones públicas ya constituidas. Luchar juntos en las instituciones lo que luchamos juntos en la calle y en las ideas. Ganar las elecciones es el medio con el que buscamos construir un fin, que es el de transformar la sociedad. Un nuevo proyecto de país.

De ahí que estemos en condiciones de asegurar que la victoria pasa necesariamente por la constitución de un bloque democrático para la transformación social. Un bloque democrático que en lo político, lo cultural y lo electoral pueda frenar a la élite económica y política y pueda a su vez darle la vuelta a este mundo que, como escribió Eduardo Galeano, está patas arriba.

Nosotros no tenemos miedo, sino ilusión. Hemos creído siempre en el proyecto del Partido Comunista de España y de Izquierda Unida aún cuando los espejismos económicos e ideológicos inundaban el panorama político. Cuando el proyecto bipartidista sentaba las bases de la Unión Europea neoliberal, nosotros lo combatimos. Cuando el bipartidismo consolidó las prácticas caciquiles y corruptas, nosotras las combatimos. Aún cuando otrora revolucionarios se sumaban a la proclama de que el fin de la historia había llegado, y pasaban a engrosar las filas del progresismo ingenuo, nosotros permanecimos ahí. Incrédulos con los cantos de sirena del sistema, desconfiados ante los avances electorales, nuestros principios y valores socialistas permanecieron inalterados. Lo hicieron antes y lo harán ahora, porque creemos firmemente en la necesidad y posibilidad de emancipación de la mayoría social. De emancipación frente al banquero, al rey, al patriarcado, al cacique y al capitalismo.

Nuestra tradición política lleva inscrita en su ADN la formación de bloques democráticos de contrapoder al poder. De bloques populares que frenen a la oligarquía que en cada momento histórico trata de arrebatarnos las conquistas sociales que arrancaron al poder nuestras madres y abuelos. Por eso tenemos claro que queremos aprovechar la oportunidad y convertir un momento de emergencia social en un momento de esperanza política para la mayoría social. Porque sí, se puede, pero sobre todo porque se necesita.

Diputado por Málaga y secretario de Proceso Constituyente y Convergencia de IU

Artículo publicado en eldiario.es

 

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