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Justicia económica global
Actualizado: hace 45 mins 1 seg

¡No!, ¡por favor! ¡Otro Bush sería demasiado!

Mié, 21/01/2015 - 18:00

Federico Mayor Zaragoza – Comité de Apoyo de ATTAC España

BushLos ex Presidentes G. Bush padre y G. Bush hijo han dejado no sólo huellas imperecederas de incompetencia y estulticia sino, en algunos casos, como la mortífera guerra de Irak, basada en la simulación y la mentira, de una obcecación gravemente patológica.

La hegemonía de los Estados Unidos, con su Partido Republicano al frente, lo justifica todo. Ellos han sido los grandes artífices del neoliberalismo más antisocial y excluyente. A Bush padre se le debe, entre otras lindezas, que los Estados Unidos no suscribieran en 1989 el Convenio de Derechos Humanos de la Infancia. Es el único país del mundo que sigue sin aprobar y aplicar estas pautas esenciales para los cambios radicales que el mundo requiere con apremio. Y luego, paladín de las más rancias políticas del poder absoluto, favoreció a los grupos plutocráticos que han distanciado progresivamente a “Nosotros, los pueblos” de su papel crucial en el multilateralismo democrático, al tiempo que situó a la Organización Mundial del Comercio, desde el principio, fuera del ámbito de las Naciones Unidas.

De Bush hijo, la invasión de Irak, las torturas de Abu Gadib, Guantánamo… le reflejan suficientemente. Su fotografía en las Islas Azores con Tony Blair y José María Aznar quedará siempre como símbolo de uno de los grandes agravios a la humanidad en su conjunto, una auténtica ignominia. Y luego la debacle ética, ideológica, financiera, de la “crisis” del 2007… Son sólo algunos “botones de muestra”.

¿Y ahora Jeb, el hermano de George Jr., eximio Gobernador de Florida donde, por un puñado de votos dio la victoria a su hermano sobre Al Gore? No, por favor. Sería demasiado. Por cierto, sobre la amenaza que representa el Partido Republicano de los Estados Unidos, especialmente mirando las próximas elecciones, les aconsejo que lean el artículo publicado por Paul Krugman en “El País” el 11 de enero de 2015 (http://economia.elpais.com/economia/2015/01/09/actualidad/1420816051_554861.html ).

La fuerza de la palabra

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Lo que nos jugamos en Grecia

Mié, 21/01/2015 - 13:00

Gerardo Pisarello / Jaime Pastor – Público.es

Impulsores del Manifiesto “Con el pueblo griego, por el cambio en Europa”

El próximo 25 de enero, las miradas y esperanzas de millones de personas estarán puestas en el pequeño país del sur Europa. Como escribimos en un Manifiesto reciente, Grecia se ha convertido en el laboratorio político y económico por excelencia de las élites europeas. Estas élites han sembrado por doquier miseria y desigualdad. Pero también hartazgo. Y ese hartazgo ha dado sus frutos. Ahora, por fin, existe una oportunidad única de echar a los responsables políticos del saqueo.

Los poderes dominantes lo saben. Por eso impidieron que la ciudadanía griega pudiera votar en referéndum los ajustes impuestos por la Troika. Por eso intentaron evitar a toda costa que hubiera elecciones e impusieron tecnócratas vinculados a las corporaciones financieras. Y por eso, también, están desplegando una brutal guerra sucia contra Syriza, la formación en la que hoy se concentra la voluntad de cambio de la mayoría del país.

El objetivo es evidente: ocultar, como decíamos en nuestro Manifiesto, que el golpe de Estado financiero que se está produciendo en el sur de Europa no es el producto de leyes inmutables. Que es el producto de decisiones e intereses concretos y de políticas que ni son irreversibles ni son las únicas. Y ocultar, especialmente, que las cosas pueden ser de otro modo.

Esta campaña de miedo no ha hecho sino intensificarse en las últimas semanas. Con la excusa de los trágicos acontecimientos de París, muchos gobiernos de la Unión Europea están impulsando limitaciones a la libertad de expresión y a otros derechos civiles y políticos propias de un Estado de excepción. Esta política, lejos de contribuir a la cohesión de Europa, inoculará en ella el virus del racismo y de la desconfianza entre pueblos, dando alas a formaciones de extrema derecha como la que representa en Grecia Aurora Dorada.

Nada de esto puede sernos ajeno. El espejo griego es el espejo en el que encuentran reflejo la mayoría de países de la eurozona, incluido el Estado español. Los propios abanderados de los ajustes austeritarios lo entienden así desde hace tiempo. Por eso Rajoy visita Atenas. Y por eso se abraza a Antonis Samarás. Porque ambos representan a una minoría que ha hecho de la corrupción y del vaciamiento de los derechos sociales y políticos un modus operandi normalizado. Esta minoría presume de rigor y siempre está dispuesta a reprimir las exigencias de los más vulnerables. No obstante, es la misma que se inclina de manera servil a los dictados del capital financiero.

Permanecer indiferentes ante la situación de Grecia nos convertiría en cómplices de los que amenazan el futuro de todos. Urge, pues, construir desde ya un amplio movimiento de solidaridad con el pueblo griego. Un movimiento que de apoyo a las diferentes formas de resistencia y auto-organización de la población. Y que ayude, al mismo tiempo, a un eventual gobierno presidido por Alexis Tsipras y dispuesto a acabar con el estado de emergencia social y policial que rige en su país a superar las dificultades y chantajes de todo tipo que tendría que afrontar.

Muchas de estas amenazas ya se hicieron manifiestas cuando Syriza y otras candidaturas independientes consiguieron hacerse con algunos gobiernos regionales y municipales en zonas como Ática o Tesalónica. Si estas iniciativas han generado la reacción feroz de los grandes poderes políticos y económicos ha sido, precisamente, porque han mostrado que la ruptura democrática puede comenzar por medidas locales muy concretas: frenar la privatización del servicio de basura, impedir los cortes de electricidad a los colectivos más vulnerables, recuperar el control público del agua, reforzar las cooperativas de salud o de alimentos, frenar la corrupción, plantar cara a los grandes lobbies y corporaciones.

Una victoria de Syriza, pues, sería la nuestra. Pero su derrota también. Por eso es fundamental apuntalar el nuevo internacionalismo que se está generando, desde abajo, entre los distintos pueblos de Europa. A diferencia del internacionalismo clásico practicado con otros países de África, Asia o América, este se está gestando dentro del continente europeo y con el más débil de sus países, como han recordado hace poco Cédric Durand, Razmig Keucheyan y Stathis Kouvelalis.

Este nuevo internacionalismo es una respuesta de indignación y esperanza frente a la devastadora globalización del capital. Y no solo eso: es el reconocimiento de los enormes y admirables esfuerzos que el pueblo griego ha estado haciendo en los últimos años para resistir al saqueo. Una tarea que no se ha basado solo en movilizaciones y protestas de distinto tipo sino también, como se apuntaba antes, en experiencias institucionales defensoras de la economía social y solidaria en el ámbito local.

Por todo esto, la organización de actos de solidaridad en el Estado español y el envío de delegaciones de apoyo a Grecia en los próximos días pueden ser una demostración directa a su gente de que no está sola. De que en su valiente desafío, cuentan con muchas personas que queremos aprender, junto a ellas y ellos, cómo enfrentarnos a esta nueva “Santa Alianza”. Lo que está en juego no es poco: si el pueblo griego consigue emprender una primera rebelión democrática contra el neoliberalismo, su gesta resonará en los demás pueblos de Europa e incluso más allá de las fronteras del viejo continente. Contra la estrategia del miedo, contra la tiranía de la deudocracia, y a favor de la justicia, de la libertad, de la vida.

Gerardo Pisarello es miembro del Consejo Científico de ATTAC España

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A las puertas de un cambio de envergadura histórica

Mié, 21/01/2015 - 11:17

Alexis Tsipras – Sin Permiso

image009Grecia se encuentra a las puertas de un cambio de envergadura histórica. Syriza ya no es sólo una esperanza para Grecia y los griegos.

Representa también la expectativa de un cambio de rumbo para toda Europa. Porque a menos que cambie su política, Europa no saldrá de la crisis, y la victoria de Syriza en las elecciones del 25 de enero no hará más que robustecer a las fuerzas del cambio. Porque el callejón sin salida de Grecia es el callejón sin salida de la Europa de hoy.

El 25 de enero el pueblo griego será convocado a cambiar la historia con su voto, a delinear un espacio de cambio y de esperanza para todos los pueblos de Europa, condenando los desastrosos memorándums de la austeridad, y demostrando que cuando la gente quiere, cuando se atreve y cuando vence su miedo, las cosas pueden cambiar.

En Grecia la expectativa de una transformación política ya ha empezado, por sí sola, a cambiar las cosas en Europa. 2015 no es 2012.

Syriza no es el coco ni la gran amenaza para Europa sino más bien la voz de la razón. Es el despertar que sacará a Europa del letargo y del sonambulismo. Por esto es por lo que ya no se considera a Syriza un grave peligro, como en 2012, sino un estímulo para el cambio. ¿Por parte de todos?

Por parte de todos, no. Una pequeña minoría, que tiene su centro en la dirección conservadora del gobierno alemán, y en una parte de la prensa populista, insiste en reciclar viejas historietas y leyendas sobre el Grexit [abandono del euro por parte de Grecia]. Pero, como el señor Samarás, no consiguen convencer a nadie. Ahora que los griegos han probado lo que es su gobierno, saben distinguir las mentiras de la verdad.

El señor Samarás no ofrece ningún cambio que no sea proseguir con el desastroso memorándum de aplicación de la austeridad. Se ha comprometido él mismo y los demás a efectuar posteriores recortes de sueldos y pensiones y posteriores aumentos de impuestos en el marco de reducciones salariales y superimposiciones fiscales acumuladas durante seis años enteros. Pide a los ciudadanos que voten por él con el fin de poder aplicar el nuevo memorándum. Y puesto que se ha consagrado a la austeridad, él mismo no consigue interpretar el rechazo de esta política desastrosa y destructiva salvo como un presunto gesto unilateral.

En substancia, está ocultando el hecho de que Grecia, en tanto que miembro de la eurozona, se ha comprometido a lograr algunos objetivos y no, más bien, a evaluar los instrumentos políticos necesarios para su consecución.

Por esta razón es por la que, a diferencia del partido en el gobierno, Nea Dimokratía, Syriza ha asumido ante el pueblo griego el compromiso de aplicar, ya desde los primeros días de lo que será su administración, un programa concreto eficiente en términos de costes y fiscalmente equilibrado, el “Programa de Salónica”, y esto independientemente de la negociación con nuestros financieros.

Mediante una serie de acciones encaminadas a atajar la crisis humanitaria. Por medio de la justicia fiscal, de modo que a esa oligarquía financiera a la que ni se ha rozado desde hace cuatro años, le toque finalmente pagar. Por medio de un plan de relanzamiento de la economía, la lucha contra una tasa de desempleo sin precedentes y una vuelta al crecimiento.

Mediante reformas radicales en el modus operandi del Estado y del sector público, porque nuestro objetivo no se cifra en volver al 2009 sino en cambiar todo lo que ha puesto al país al borde de una bancarrota económica pero también moral.

El clientelismo, un Estado hostil a sus propios ciudadanos, la evasión fiscal, la elusión fiscal, los fondos “negros”, el contrabando de carburante y tabaco, estos son sólo algunos de los aspectos de un sistema de poder que ha gobernado el país durante muchos años. Este es el sistema que ha llevado el país a la desesperación y hoy continúa gobernando en nombre de la emergencia nacional y en el del miedo a la crisis.

En realidad, sin embargo, esto no es temor a la crisis sino miedo al cambio . Ese miedo y ese sentido de culpa del establishment que han llevado al pueblo griego a una tragedia sin precedentes.

En cuanto a aquellos a los que se considera responsables, si tienen un mínimo conocimiento de las antiguas tragedias griegas, tendrán motivos de temor, ¡porque después de la hybris viene la némesis y la catarsis!

Pero el pueblo griego, como los europeos, no tendrá nada que temer. Porque Syriza no desea que se derrumbe el euro sino que se salve. Y para sus estados miembros salvar el euro será imposible mientras la deuda pública esté fuera de control.

El problema de la deuda no es sólo griego sino europeo. Y Europa en su conjunto tiene una deuda con el debate y con la investigación de una solución europea sostenible.

Syriza y la Izquierda Europa sostienen que, en el marco de un acuerdo europeo, debe cancelarse la inmensa mayoría del valor nominal de la deuda, será necesario imponer una moratoria a la devolución y se hará preciso introducir una cláusula para el crecimiento que se refiera a la parte restante de la deuda, de modo que puedan dedicarse los recursos restantes al crecimiento.

Reivindicamos condiciones de devolución [de la deuda] que no lleven al país a ahogarse en la recesión y que no empujen a la gente hacia la desesperación y la pobreza.

Adhiriéndose a una posición según la cual la deuda griega sería sostenible, el señor Samaras perjudica a Grecia. No se limita a rebajar el listón de la negociación sino que rechaza por completo la negociación. Por lo demás, si se admite que la deuda es sostenible y que el memorándum es “una historia de éxito”, ¿qué es lo que queda negociar?

Frente al futuro europeo estamos hoy en condiciones de distinguir dos estrategias diametralmente opuestas. Está por una parte el punto de vista del señor Schäuble, según el cual, independientemente del hecho de que funcionen o no leyes y principios acordados, tendremos que seguir aplicándolos . Está, por otro lado, la estrategia del “cueste lo que cueste” — expresión empleada por vez primera por quien encabeza el BCE – para salvar el euro. En realidad, las inminentes elecciones griegas representan un choque entre estas dos estrategias diferentes.

Estamos convencidos de que será esta última la que ha de prevalecer, por una razón ulterior. Porque Grecia es el país de Sófocles, que con Antígona nos ha enseñado que hay momentos en los que la justicia es la ley suprema.

Alexis Tsipras es el presidente del partido unificado de la izquierda radical griega Syriza, la novedad sin duda más interesante, programática y organizativamente, de las izquierdas europeas de las últimas décadas. Es candidato a la presidencia del Gobierno heleno en las elecciones del próximo 25 de enero.

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

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A las puertas de un cambio de envergadura histórica

Mié, 21/01/2015 - 11:17

Alexis Tsipras – Sin Permiso

image009Grecia se encuentra a las puertas de un cambio de envergadura histórica. Syriza ya no es sólo una esperanza para Grecia y los griegos.

Representa también la expectativa de un cambio de rumbo para toda Europa. Porque a menos que cambie su política, Europa no saldrá de la crisis, y la victoria de Syriza en las elecciones del 25 de enero no hará más que robustecer a las fuerzas del cambio. Porque el callejón sin salida de Grecia es el callejón sin salida de la Europa de hoy.

El 25 de enero el pueblo griego será convocado a cambiar la historia con su voto, a delinear un espacio de cambio y de esperanza para todos los pueblos de Europa, condenando los desastrosos memorándums de la austeridad, y demostrando que cuando la gente quiere, cuando se atreve y cuando vence su miedo, las cosas pueden cambiar.

En Grecia la expectativa de una transformación política ya ha empezado, por sí sola, a cambiar las cosas en Europa. 2015 no es 2012.

Syriza no es el coco ni la gran amenaza para Europa sino más bien la voz de la razón. Es el despertar que sacará a Europa del letargo y del sonambulismo. Por esto es por lo que ya no se considera a Syriza un grave peligro, como en 2012, sino un estímulo para el cambio. ¿Por parte de todos?

Por parte de todos, no. Una pequeña minoría, que tiene su centro en la dirección conservadora del gobierno alemán, y en una parte de la prensa populista, insiste en reciclar viejas historietas y leyendas sobre el Grexit [abandono del euro por parte de Grecia]. Pero, como el señor Samarás, no consiguen convencer a nadie. Ahora que los griegos han probado lo que es su gobierno, saben distinguir las mentiras de la verdad.

El señor Samarás no ofrece ningún cambio que no sea proseguir con el desastroso memorándum de aplicación de la austeridad. Se ha comprometido él mismo y los demás a efectuar posteriores recortes de sueldos y pensiones y posteriores aumentos de impuestos en el marco de reducciones salariales y superimposiciones fiscales acumuladas durante seis años enteros. Pide a los ciudadanos que voten por él con el fin de poder aplicar el nuevo memorándum. Y puesto que se ha consagrado a la austeridad, él mismo no consigue interpretar el rechazo de esta política desastrosa y destructiva salvo como un presunto gesto unilateral.

En substancia, está ocultando el hecho de que Grecia, en tanto que miembro de la eurozona, se ha comprometido a lograr algunos objetivos y no, más bien, a evaluar los instrumentos políticos necesarios para su consecución.

Por esta razón es por la que, a diferencia del partido en el gobierno, Nea Dimokratía, Syriza ha asumido ante el pueblo griego el compromiso de aplicar, ya desde los primeros días de lo que será su administración, un programa concreto eficiente en términos de costes y fiscalmente equilibrado, el “Programa de Salónica”, y esto independientemente de la negociación con nuestros financieros.

Mediante una serie de acciones encaminadas a atajar la crisis humanitaria. Por medio de la justicia fiscal, de modo que a esa oligarquía financiera a la que ni se ha rozado desde hace cuatro años, le toque finalmente pagar. Por medio de un plan de relanzamiento de la economía, la lucha contra una tasa de desempleo sin precedentes y una vuelta al crecimiento.

Mediante reformas radicales en el modus operandi del Estado y del sector público, porque nuestro objetivo no se cifra en volver al 2009 sino en cambiar todo lo que ha puesto al país al borde de una bancarrota económica pero también moral.

El clientelismo, un Estado hostil a sus propios ciudadanos, la evasión fiscal, la elusión fiscal, los fondos “negros”, el contrabando de carburante y tabaco, estos son sólo algunos de los aspectos de un sistema de poder que ha gobernado el país durante muchos años. Este es el sistema que ha llevado el país a la desesperación y hoy continúa gobernando en nombre de la emergencia nacional y en el del miedo a la crisis.

En realidad, sin embargo, esto no es temor a la crisis sino miedo al cambio . Ese miedo y ese sentido de culpa del establishment que han llevado al pueblo griego a una tragedia sin precedentes.

En cuanto a aquellos a los que se considera responsables, si tienen un mínimo conocimiento de las antiguas tragedias griegas, tendrán motivos de temor, ¡porque después de la hybris viene la némesis y la catarsis!

Pero el pueblo griego, como los europeos, no tendrá nada que temer. Porque Syriza no desea que se derrumbe el euro sino que se salve. Y para sus estados miembros salvar el euro será imposible mientras la deuda pública esté fuera de control.

El problema de la deuda no es sólo griego sino europeo. Y Europa en su conjunto tiene una deuda con el debate y con la investigación de una solución europea sostenible.

Syriza y la Izquierda Europa sostienen que, en el marco de un acuerdo europeo, debe cancelarse la inmensa mayoría del valor nominal de la deuda, será necesario imponer una moratoria a la devolución y se hará preciso introducir una cláusula para el crecimiento que se refiera a la parte restante de la deuda, de modo que puedan dedicarse los recursos restantes al crecimiento.

Reivindicamos condiciones de devolución [de la deuda] que no lleven al país a ahogarse en la recesión y que no empujen a la gente hacia la desesperación y la pobreza.

Adhiriéndose a una posición según la cual la deuda griega sería sostenible, el señor Samaras perjudica a Grecia. No se limita a rebajar el listón de la negociación sino que rechaza por completo la negociación. Por lo demás, si se admite que la deuda es sostenible y que el memorándum es “una historia de éxito”, ¿qué es lo que queda negociar?

Frente al futuro europeo estamos hoy en condiciones de distinguir dos estrategias diametralmente opuestas. Está por una parte el punto de vista del señor Schäuble, según el cual, independientemente del hecho de que funcionen o no leyes y principios acordados, tendremos que seguir aplicándolos . Está, por otro lado, la estrategia del “cueste lo que cueste” — expresión empleada por vez primera por quien encabeza el BCE – para salvar el euro. En realidad, las inminentes elecciones griegas representan un choque entre estas dos estrategias diferentes.

Estamos convencidos de que será esta última la que ha de prevalecer, por una razón ulterior. Porque Grecia es el país de Sófocles, que con Antígona nos ha enseñado que hay momentos en los que la justicia es la ley suprema.

Alexis Tsipras es el presidente del partido unificado de la izquierda radical griega Syriza, la novedad sin duda más interesante, programática y organizativamente, de las izquierdas europeas de las últimas décadas. Es candidato a la presidencia del Gobierno heleno en las elecciones del próximo 25 de enero.

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

Categorías: Attac Planet

La Comisión Europea hace oídos sordos a los resultados de su propia consulta sobre el TTIP

Mié, 21/01/2015 - 09:00

La inmensa mayoría rechazó los tribunales de arbitraje en tratados como el TTIP. Ahora la Comisión Europea anuncia que consultará solo a agentes “especializados” - nuevatribuna.es

La Comisión Europea hace oídos sordos a la opinión de la la inmensa mayoría (el 97% de los encuentos rechaza el Tratado Transatlántico de Libre Comercio) sobre los tribunales de arbitraje entre inversores y Estados, a pesar de que fue esa institución la que lanzó una consulta al respecto. A partir de ahora sólo pedirá asesoramiento a agentes “especializados”. Se trata de una burla a la población europea que refleja la falta de democracia y transparencia de los tratados de libre comercio como el TTIP, según Ecologistas en Acción.

El ISDS (por sus siglas en inglés) es un mecanismo de arbitraje presente en tratados de libre comercio que permite a grandes empresas inversoras extranjeras denunciar a un Estado ante un tribunal de arbitraje privado si considera que alguno de sus “derechos” ha sido vulnerado. Este mecanismo está contemplado en el tratado de libre comercio UE-Canadá (CETA), pendiente de aprobación en el Parlamento Europeo, y en las actuales negociaciones del Tratado Transatlántico de Libre Comercio entre la UE y Estados Unidos (TTIP).

La oposición ciudadana a estos mecanismos, que ponen en peligro la soberanía de los Estados, es creciente. Por ello, la Comisión Europea decidió lanzar el pasado verano una consulta pública al respecto.

Las preguntas de la consulta eran extremadamente técnicas, pero aun así se registró un récord de participación. Casi 150.000 personas respondieron  y una inmensa mayoría, 97%, rechazó la inclusión del mecanismo de arbitraje ISDS en el TTIP  y otros tratados comerciales.

Este martes se publicaron oficialmente los resultados de la Consulta Ciudadana sobre la Protección de las Inversiones. Continuarán las consultas, pero a partir de ahora sólo con agentes especializados. Y se reformarán los mecanismos de protección de las inversiones para que no supongan un límite al derecho a legislar, como ya se ha hecho en CETA, según anunció la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström.

Lo cierto es que los cambios anunciados no solucionarán el problema en absoluto. Tal y como ocurre en el caso de CETA, las multinacionales seguirán teniendo más derechos que las empresas locales o los ciudadanos y tres jueces privados, que obtienen un lucro sustancial durante el proceso, seguirán decidiendo qué políticas son correctas o incorrectas, desacreditando la soberanía nacional.

“Los resultados de la consulta demuestran que  la ciudadanía se organizó para responder y demostró el enorme rechazo que generan esos tribunales de arbitraje“, explica Luis Rico, de Ecologistas en Acción. “Ahora,  la Comisión desoye estas voces, diciendo que continuarán las consultas sólo con agentes especializados. Esto supone una auténtica burla a la democracia”.

Las negociaciones del TTIP son un caballo de Troya para que las multinacionales tengan cada vez más poder a ambos lados del Atlántico frente a la soberanía de los Estados, los derechos laborales y sociales, la protección ambiental. Las maniobras para mantener los tribunales de arbitraje en el tratado lo demuestran.

La inclusión del mecanismo ISDS en el TTIP abriría las puertas a que empresas estadounidenses realizaran demandas como las llevadas a cabo contra Uruguay, donde una tabaquera denunció al Gobierno por la prohibición de fumar, o Egipto, donde otra multinacional recurrió al tribunal de arbitraje por la subida del salario mínimo obligatorio.

Categorías: Attac Planet

La Comisión Europea hace oídos sordos a los resultados de su propia consulta sobre el TTIP

Mié, 21/01/2015 - 09:00

La inmensa mayoría rechazó los tribunales de arbitraje en tratados como el TTIP. Ahora la Comisión Europea anuncia que consultará solo a agentes “especializados” - nuevatribuna.es

La Comisión Europea hace oídos sordos a la opinión de la la inmensa mayoría (el 97% de los encuentos rechaza el Tratado Transatlántico de Libre Comercio) sobre los tribunales de arbitraje entre inversores y Estados, a pesar de que fue esa institución la que lanzó una consulta al respecto. A partir de ahora sólo pedirá asesoramiento a agentes “especializados”. Se trata de una burla a la población europea que refleja la falta de democracia y transparencia de los tratados de libre comercio como el TTIP, según Ecologistas en Acción.

El ISDS (por sus siglas en inglés) es un mecanismo de arbitraje presente en tratados de libre comercio que permite a grandes empresas inversoras extranjeras denunciar a un Estado ante un tribunal de arbitraje privado si considera que alguno de sus “derechos” ha sido vulnerado. Este mecanismo está contemplado en el tratado de libre comercio UE-Canadá (CETA), pendiente de aprobación en el Parlamento Europeo, y en las actuales negociaciones del Tratado Transatlántico de Libre Comercio entre la UE y Estados Unidos (TTIP).

La oposición ciudadana a estos mecanismos, que ponen en peligro la soberanía de los Estados, es creciente. Por ello, la Comisión Europea decidió lanzar el pasado verano una consulta pública al respecto.

Las preguntas de la consulta eran extremadamente técnicas, pero aun así se registró un récord de participación. Casi 150.000 personas respondieron  y una inmensa mayoría, 97%, rechazó la inclusión del mecanismo de arbitraje ISDS en el TTIP  y otros tratados comerciales.

Este martes se publicaron oficialmente los resultados de la Consulta Ciudadana sobre la Protección de las Inversiones. Continuarán las consultas, pero a partir de ahora sólo con agentes especializados. Y se reformarán los mecanismos de protección de las inversiones para que no supongan un límite al derecho a legislar, como ya se ha hecho en CETA, según anunció la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström.

Lo cierto es que los cambios anunciados no solucionarán el problema en absoluto. Tal y como ocurre en el caso de CETA, las multinacionales seguirán teniendo más derechos que las empresas locales o los ciudadanos y tres jueces privados, que obtienen un lucro sustancial durante el proceso, seguirán decidiendo qué políticas son correctas o incorrectas, desacreditando la soberanía nacional.

“Los resultados de la consulta demuestran que  la ciudadanía se organizó para responder y demostró el enorme rechazo que generan esos tribunales de arbitraje“, explica Luis Rico, de Ecologistas en Acción. “Ahora,  la Comisión desoye estas voces, diciendo que continuarán las consultas sólo con agentes especializados. Esto supone una auténtica burla a la democracia”.

Las negociaciones del TTIP son un caballo de Troya para que las multinacionales tengan cada vez más poder a ambos lados del Atlántico frente a la soberanía de los Estados, los derechos laborales y sociales, la protección ambiental. Las maniobras para mantener los tribunales de arbitraje en el tratado lo demuestran.

La inclusión del mecanismo ISDS en el TTIP abriría las puertas a que empresas estadounidenses realizaran demandas como las llevadas a cabo contra Uruguay, donde una tabaquera denunció al Gobierno por la prohibición de fumar, o Egipto, donde otra multinacional recurrió al tribunal de arbitraje por la subida del salario mínimo obligatorio.

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Elecciones y cambio político

Mié, 21/01/2015 - 07:00

Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

En el Reino de España habrá en 2015 elecciones municipales, regionales y generales. En las encuestas de intención de voto, la nueva formación política Podemos se afianza como una de las que serían más votadas y, últimamente, la más votada. Si se suma que el partido griego Siryza aparece como vencedor de las próximas elecciones griegas, algunos analistas ya predicen un panorama de cambio en Grecia y España y tal vez en Europa después.

Sin embargo, como afirma el diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón, “pretender transformar la sociedad solo por unas elecciones, no es ilusión, es ilusionismo“. Aserto que completa la reflexión de Juan Torres de que “es necesario obtener buenos resultados en las elecciones, que no pueden ser un fin en sí mismo, pues solo estar en las instituciones puede ser ineficaz y frustrante si no hay un poder popular de la gente organizada desde abajo en constante movilización”.

La mayoría ciudadana, especialmente la clase trabajadora, ha de tener muy presente que un cambio real no se logra solo con un buen resultado electoral. Porque cambiar significa acabar con los desmanes e injusticias institucionalizados por la acción gubernamental durante años. Porque esas acciones u omisiones gubernamentales han convertido pobreza, desigualdad y recorte de libertades en elementos centrales de la situación económica, social y política del país.

Cambiar la política, la economía, el país, es ardua tarea que no se resuelve solo con mayoría parlamentaria, aunque ésta sea imprescindible. Porque no se trata de gobernar como siempre, pero mejor que PP y PSOE (que no es tan difícil), sino de terminar con el régimen monárquico bipartidista. Y hay que hacerlo desaparecer porque, como ha reiterado Pérez Royo, ese régimen del 78 no es una restauración de la democracia, como se proclama, sino una restauración de la monarquía con formas democráticas, que no es lo mismo. Hay que conseguir democracia de verdad, no solo formas democráticas. Y para lograrlo, además de mayoría parlamentaria, es imprescindible la movilización masiva de conciencias. Pero esa conciencia crítica colectiva no se logra por ganar elecciones. Se ganan elecciones si ha habido una movilización masiva de conciencias. Gramsci tenía razón al escribir que “la conquista del poder cultural es previa a la del poder político”. Poder cultural que es la hegemonía de la libertad, justicia, solidaridad y cooperación para que los derechos de la inmensa mayoría sean prioritarios. Pero para que primen los derechos de la inmensa mayoría es preciso un cambio profundo, una revolución democrática. Es establecer una democracia de verdad y no autoritarismo maquillado de formas democráticas; libertad de expresión con verdadero derecho a la información y no mayoría silenciada; servicios públicos en vez de salud, educación y pensiones como mercancía; economía productiva al servicio de la mayoría y no especulativa para las élites… y, muy especialmente, participación ciudadana. Porque democracia es más, mucho más, que votar cada cuatro años.

Alexis Charititsis de Syritza concreta por donde ha de caminar una democracia que necesariamente ha de ser participativa para ser democracia real. Es necesario un sistema con derecho de revocación, consultas públicas, referendos, auditorías civicas, consejos de trabajadores, comisiones ciudadanas… Para cambiar las reglas de juego. Otras reglas que no son reformar y parchear la actual Constitución (como quiere el PSOE, por ejemplo), sino redactar otra Constitución de abajo hacia arriba como reivindican los movimientos ciudadanos, sociales y la izquierda que merece tal nombre. Una Constitución que dé verdadero poder a la ciudadanía, que garantice la justicia social, que recupere libertades y las afiance. Y también que resuelva cuestiones pendientes, como el inaceptable trato de favor a la iglesia católica o investigar los crímenes del franquismo, procesar a los culpables y ofrecer reparación a las víctimas de la dictadura.

Parece difícil, pero se puede y hay esperanza. Como decía Nelson Mandela, siempre parece imposible hasta que se logra. Y él tenía experiencia en lograr lo que parecía inalcanzable.

El filósofo John Locke escribió que “cuando un gobierno usurpa las libertades, se corrompe o conduce la sociedad de modo distinto al que ha prometido, la resistencia y la desobediencia ciudadanas están plenamente justificadas”. Con la ciudadanía resistente, movilizada y organizada, además de ganar las elecciones, se pueden cambiar las cosas.

Periodista y escritor
Twitter: @xcanotamayo
Artículo publicado en CCS, Centro de Colaboraciones Solidarias

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Elecciones y cambio político

Mié, 21/01/2015 - 07:00

Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

En el Reino de España habrá en 2015 elecciones municipales, regionales y generales. En las encuestas de intención de voto, la nueva formación política Podemos se afianza como una de las que serían más votadas y, últimamente, la más votada. Si se suma que el partido griego Siryza aparece como vencedor de las próximas elecciones griegas, algunos analistas ya predicen un panorama de cambio en Grecia y España y tal vez en Europa después.

Sin embargo, como afirma el diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón, “pretender transformar la sociedad solo por unas elecciones, no es ilusión, es ilusionismo“. Aserto que completa la reflexión de Juan Torres de que “es necesario obtener buenos resultados en las elecciones, que no pueden ser un fin en sí mismo, pues solo estar en las instituciones puede ser ineficaz y frustrante si no hay un poder popular de la gente organizada desde abajo en constante movilización”.

La mayoría ciudadana, especialmente la clase trabajadora, ha de tener muy presente que un cambio real no se logra solo con un buen resultado electoral. Porque cambiar significa acabar con los desmanes e injusticias institucionalizados por la acción gubernamental durante años. Porque esas acciones u omisiones gubernamentales han convertido pobreza, desigualdad y recorte de libertades en elementos centrales de la situación económica, social y política del país.

Cambiar la política, la economía, el país, es ardua tarea que no se resuelve solo con mayoría parlamentaria, aunque ésta sea imprescindible. Porque no se trata de gobernar como siempre, pero mejor que PP y PSOE (que no es tan difícil), sino de terminar con el régimen monárquico bipartidista. Y hay que hacerlo desaparecer porque, como ha reiterado Pérez Royo, ese régimen del 78 no es una restauración de la democracia, como se proclama, sino una restauración de la monarquía con formas democráticas, que no es lo mismo. Hay que conseguir democracia de verdad, no solo formas democráticas. Y para lograrlo, además de mayoría parlamentaria, es imprescindible la movilización masiva de conciencias. Pero esa conciencia crítica colectiva no se logra por ganar elecciones. Se ganan elecciones si ha habido una movilización masiva de conciencias. Gramsci tenía razón al escribir que “la conquista del poder cultural es previa a la del poder político”. Poder cultural que es la hegemonía de la libertad, justicia, solidaridad y cooperación para que los derechos de la inmensa mayoría sean prioritarios. Pero para que primen los derechos de la inmensa mayoría es preciso un cambio profundo, una revolución democrática. Es establecer una democracia de verdad y no autoritarismo maquillado de formas democráticas; libertad de expresión con verdadero derecho a la información y no mayoría silenciada; servicios públicos en vez de salud, educación y pensiones como mercancía; economía productiva al servicio de la mayoría y no especulativa para las élites… y, muy especialmente, participación ciudadana. Porque democracia es más, mucho más, que votar cada cuatro años.

Alexis Charititsis de Syritza concreta por donde ha de caminar una democracia que necesariamente ha de ser participativa para ser democracia real. Es necesario un sistema con derecho de revocación, consultas públicas, referendos, auditorías civicas, consejos de trabajadores, comisiones ciudadanas… Para cambiar las reglas de juego. Otras reglas que no son reformar y parchear la actual Constitución (como quiere el PSOE, por ejemplo), sino redactar otra Constitución de abajo hacia arriba como reivindican los movimientos ciudadanos, sociales y la izquierda que merece tal nombre. Una Constitución que dé verdadero poder a la ciudadanía, que garantice la justicia social, que recupere libertades y las afiance. Y también que resuelva cuestiones pendientes, como el inaceptable trato de favor a la iglesia católica o investigar los crímenes del franquismo, procesar a los culpables y ofrecer reparación a las víctimas de la dictadura.

Parece difícil, pero se puede y hay esperanza. Como decía Nelson Mandela, siempre parece imposible hasta que se logra. Y él tenía experiencia en lograr lo que parecía inalcanzable.

El filósofo John Locke escribió que “cuando un gobierno usurpa las libertades, se corrompe o conduce la sociedad de modo distinto al que ha prometido, la resistencia y la desobediencia ciudadanas están plenamente justificadas”. Con la ciudadanía resistente, movilizada y organizada, además de ganar las elecciones, se pueden cambiar las cosas.

Periodista y escritor
Twitter: @xcanotamayo
Artículo publicado en CCS, Centro de Colaboraciones Solidarias

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Alerta Feminista en Ecuador por la misoginia de Correa

Mar, 20/01/2015 - 18:00

Carmen Castro – Coordinadora del Consejo Científico de ATTAC España

El gobierno ecuatoriano del señor Correa lanza un nuevo ataque a los derechos de las mujeres, concretamente a los derechos de la salud sexual y reproductiva de las mujeres, lo que ha activado nuevamente la #AlertaFeminista en Ecuador por la misoginia de Correa.

La ‘ocurrencia’ última del gobierno ecuatoriano ha sido establecer oficialmente que el enfoque de la igualdad de género es una corriente del feminismo radical, ideológica y no científica que pone en peligro a la sociedad ecuatoriana. Rezuma misoginia el comportamiento de Correa. Y no se trata de una ‘extravagancia’ del mandatario, si no de una grave violación de la constitución de la República ecuatoriana, referida a  la ética laica y la igualdad que cimienta la República, así como una violación de los compromisos del estado ecuatoriano con la Convención para la Eliminación de toda Discriminación ejercida contra las Mujeres (CEDAW) y el Pacto por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales  de Naciones Unidas

AlertaFeministaEcuador

El Presidente Correa ha decretado que todo lo que tiene que ver con la salud sexual y reproductiva de las mujeres -amparada por la Constitución Ecuatoriana- pasa ahora a control directo de la Presidencia de la República y ha sido puesto en manos de una asesora, persona vinculada a movimientos de fundamentalismo religioso tipo Opus Dei, que está sometiendo a revisión los manuales que se empleaban para tal fin y fijando los criterios de la política gubernamental en la materia.

¿A esto se refería su ‘Plan de Buen Vivir’?

Nos hacemos eco de esta llamada de #AlertaFeminista por los peligros que conlleva y el grave riesgo de involución en los Derechos de las Niñas, Adolescentes y Mujeres; y desde esta web nos solidarizamos con la movilización ecuatoriana exigiendo al Presidente Corre la rectificación de este acto de pura misoginia institucional.

#ENIPLASinOpusDei

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Carta al Presidente de la República de Ecuador por el tema de la ENIPLA

Señor Presidente:

Las representantes de las organizaciones de mujeres reunidas en la ciudad de Quito el 27 y 28 de noviembre de 2014, nos dirigimos a usted para llamar su atención y rechazar el alarmante incumplimiento de la garantía constitucional del Estado laico y la ética laica, establecida en el Artículos 1 y 3, numeral 4 de la Constitución de la República y los derechos garantizados por la misma, atentando contra los deberes fundamentales del Estado establecidos en el Art. 3 de la Constitución.

Su decisión de trasladar la Estrategia Nacional Intersectorial de Planificación Familiar y Prevención del Embarazo Adolescente (ENIPLA) a la Presidencia de la República, mediante Decreto Ejecutivo 491, del 26 de noviembre del 2014, atenta contra los derechos constitucionales establecidos en el Art. 66 numeral 2, 3, 4, 5, 8, 9, y 10; el art. 18, 25, 32, rompe con la institucionalidad y las políticas públicas establecidas en el Plan del Buen Vivir 2013 – 2017. Al quitarle la competencia sobre el tema a los Ministerios de Salud Pública, Inclusión Económica y Social, Desarrollo Social y Educación, y dejar en manos de una asesora presidencial, Señora Mónica Hernández de Phillips, activista de la organización Rosario Provida, que responde a intereses confesionales y promoverá los enfoques moralistas, religiosos y sectarios, en detrimento de los enfoques constitucionales de derechos, género, interculturalidad e intergeneracionalidad. Legitimando así, la presencia de los grupos anti-derechos de las mujeres en las decisiones presidenciales y en la gestión de una política pública de la más alta prioridad para el país y en particular para las mujeres, adolescentes y jóvenes.

La influencia de las creencias religiosas de pocas personas en la construcción e implementación de políticas públicas, atenta contra el ejercicio de los Derechos Humanos y genera formas de discriminación y exclusión social.

Como hemos visto en situaciones concretas como la discusión del COIP, se ha impuesto formas de disciplinamiento y control sobre legisladoras/es, decisoras/es y operadoras/es de política en relación a diferentes normativas y políticas públicas vinculadas con los derechos sexuales y los derechos reproductivos garantizados en la Constitución de la República y en los Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos ratificados por el país. Lo cual tiene graves consecuencias para el ejercicio de los derechos de las niñas, adolescentes y mujeres, y genera el riesgo de aumento del embarazo en adolecente, la morbi-mortalidad materna, el aborto en condiciones inseguras, el suicidio en niñas, adolescentes y mujeres, entre otras.

Exigimos, por tanto que explique las razones por las cuales se ha tomado esta decisión que pone en riesgo la salud, la vida y los derechos de la población, especialmente de las mujeres, adolescentes y grupos LBGTTIQ y rectifique esta medida de conformidad con la Constitución.

 

Firma (enviar a Foro Salud Pública de Ecuador forospecuador[@]gmail.com)

Nombre y Apellidos

Organización

Nº Identificación:

 

 

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Publicado en http://singenerodedudas.com/

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Stiglitz muestra que un impago de la deuda puede beneficiar a un país y a su población

Mar, 20/01/2015 - 13:00

Éric Toussaint – Consejo Científico de ATTAC Francia

Joseph Stiglitz, premio del Banco de Suecia en economía en memoria de Alfred Nobel en 2001, presidente del consejo de economistas del presidente Bill Clinton de 1995 a 1997, economista jefe y vicepresidente del Banco Mundial de 1997 a 2000, aporta serios argumentos a aquellos que abogan por la suspensión del reembolso de las deudas públicas. En un libro colectivo publicado en 2010 por la universidad de Oxford, Stiglitz afirma que Rusia en 1998 y Argentina durante los años 2000 ofrecieron la prueba de que una suspensión unilateral del reembolso de la deuda puede ser benéfica para los países que tomaran esa decisión: «Tanto la teoría como la práctica sugieren que la amenaza del cierre del grifo del crédito probablemente haya sido exagerada» (p. 48).

Cuando un país consigue imponer una reducción de la deuda a sus acreedores y redirecciona esos fondos, destinados anteriormente a ese reembolso, hacia la financiación de una política fiscal expansionista, eso produce resultados positivos: «En ese escenario, el número de empresas locales que quiebran disminuye porque los tipos de interés locales son más bajos que si el país hubiera continuado pagando su deuda , y al mismo tiempo porque la situación económica general del país mejora. Puesto que la economía se refuerza, la recaudación de impuestos aumenta, lo que mejora el margen presupuestario del Gobierno. […] Todo eso significa que la posición financiera del Gobierno se refuerza, haciendo más probable (y no menos) que los prestamistas quieran de nuevo concederle préstamos.» (p. 48).

En efecto, una de las condiciones del FMI cuando va a ayudar a un país al borde de la cesación de pagos es aumentar los tipos de interés locales. Si un país escapa a las condiciones fijadas por el FMI, podría, por el contrario, bajar los tipos de interés con el fin de evitar lo máximo posible la quiebra de empresas.

La obra citada agrega: «Empíricamente, hay muy pocas pruebas que acrediten la idea de que una cesación de pagos conlleve un largo periodo de exclusión del acceso a los mercados financieros. Rusia pudo pedir prestado de nuevo en los mercados financieros dos años después de su cesación de pagos, que había sido decretada unilateralmente y sin una consulta previa a los acreedores. […] Muy al contrario, en la práctica, la amenaza de ver el grifo del crédito cerrado no es real.» (p. 49).

Según Joseph Stiglitz, algunos piensan que uno de los papeles centrales del FMI es el de imponer el precio más elevado posible a los países que quisieran declarase en cesión de pagos. Muchos países actúan como si se creyeran esta amenaza. Stiglitz considera que han errado el camino: «El hecho de que Argentina haya salido tan bien de su cesación de pagos, incluso sin el apoyo del FMI (o precisamente porque no tuvo el apoyo del FMI), puede conducir a un cambio en esta creencia.» (p.49).

Joseph Stiglitz también cuestiona claramente a los banqueros y otros prestamistas que concedieron créditos masivamente sin verificar seriamente la solvencia de los países prestatarios o, aun peor, que prestaron sabiendo perfectamente que el riesgo de cesación de pagos era muy fuerte. Agrega que ya que los prestamistas exigen a algunos países tipos elevados en virtud de los riegos que deben asumir, es totalmente normal que tengan que afrontar pérdidas debidas a una abolición de la deuda. Estos prestamistas sólo tenían que utilizar los intereses elevados que perciben como provisión para posibles pérdidas. También denuncia los préstamos «depredadores» concedidos a la ligera por los banqueros a los países deudores (p. 55).

En resumen, Stiglitz aboga por que los prestamistas asuman los riesgos de sus acciones (p.61). Al final de su contribución, considera que los países que entran en la vía de la cesación de pagos o de la renegociación para obtener una reducción de la deuda deberían imponer un control temporal de cambios y/o tasas para disuadir la salida de capitales (p.60). Retoma la doctrina de la deuda odiosa por su cuenta y afirma que ese tipo de deuda debe ser anulado (p.61).

Stiglitz defendió esta posición en numerosas ocasiones en el curso de los últimos diez años. Véase especialmente su libro El malestar en la globalización, Taurus ediciones, Madrid, 2003.

En un artículo publicado por el Journal of Development Economics titulado «The elusive costs of sovereign defaults», Eduardo Levy Yeyati y Ugo Panizza, dos economistas que trabajaron para el Banco Interamericano de Desarrollo presentan los resultados de sus minuciosas investigaciones sobre las cesaciones de pago correspondientes a unos cuarenta países. Una de sus conclusiones es la siguiente: «Los períodos de cesación de pagos marcan el comienzo de la recuperación económica».
No se puede explicar mejor.

Éric Toussaint, doctor en ciencias políticas, es portavoz del Comité para la Anulación de la Deuda en el Tercer Mundo (CADTM internacional). Es autor de Bancocracia, Icaria editorial, Barcelona, 2014; Una mirada al retrovisor. El neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria editorial, Barcelona, 2010

Artículo publicado en Público.es

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El BCE ante la deflación de la Eurozona

Mar, 20/01/2015 - 09:00

Juan Francisco Martín Seco – Consejo Científico de ATTAC España

Día a día, a la Eurozona se le va complicando el escenario económico. La tasa de inflación del mes de diciembre ha sido del -0,2%. Es cierto que ello obedece en buena medida al descenso del precio del petróleo y que quizá no se puede hablar aún de deflación en sentido económico estricto, pero no es menos verdad que la tasa de inflación de la Eurozona lleva más de un año muy alejada del 2% que el BCE fijó como meta teórica para mantener la estabilidad monetaria.

El BCE, con Draghi a la cabeza, se ha revelado como un artista en la amenaza y el amago, pero sin decidirse nunca a disparar por completo la artillería, al menos cuando se trata de realizar una política expansiva, porque si la desviación se produjese al revés, y el nivel de precios llevase mucho tiempo superando ese objetivo del 2%, los halcones de la austeridad con el Bundesbank a la vanguardia ya habrían puesto el grito en el cielo exigiendo al BCE medidas restrictivas y que aplicase el torniquete monetario.

El estado actual de la Eurozona, próximo a la deflación, con estancamiento económico y tasas negativas de precios, proyecta el fantasma del Japón, que sufre esta situación desde hace casi dos décadas y despierta los peores augurios para los países del Sur que ven cómo les resulta imposible reducir su endeudamiento.

Rajoy, sin embargo, se ha mostrado satisfecho porque la tasa de inflación de la economía española se haya situado en el -1%. La razón es la misma en la que se ha basado la política económica aplicada por el Gobierno, la llamada deflación competitiva, encaminada a incrementar la cuota de mercado en el exterior. Con ese fin se aprobó la reforma laboral y se propició la reducción generalizada de salarios. El planteamiento (aun cuando se sabe que gran parte del efecto se pierde al ir a incrementar el excedente empresarial) puede tener algún sentido siempre que los otros países no apliquen la misma política. De nada sirve, de cara a ganar competitividad, tener tasas reducidas de inflación si el resto de las economías las tienen parecidas, al igual que difícilmente se va a conseguir un superávit en el sector exterior si las naciones que adquieren nuestro productos apenas crecen.

Los resultados de esta política no se han hecho esperar y ha bastado que nuestra economía comenzara a recuperarse, aunque haya sido ligeramente, para que la balanza por cuenta corriente cambie de signo en 2014 y retorne a ser negativa, con lo que la deuda exterior vuelve a incrementarse; es decir, que una vez más crecemos a crédito, situación que, dado nuestro nivel de endeudamiento, no podrá mantenerse mucho tiempo. El sector exterior será de nuevo el factor que estrangule la incipiente reactivación.

La situación próxima a la deflación que mantiene la economía de la Unión Monetaria constituye un nuevo desafío para el BCE. Todo el mundo espera que actúe el próximo 22 de enero y que adopte por fin esa medida tantas veces anunciada pero jamás puesta en práctica, lo que la Reserva Federal de EE. UU. ha denominado Quantitative Easing (QE), es decir, la compra de bonos soberanos (deuda pública de los distintos países de la Unión) en mercado abierto.

Conviene recordar a este respecto que en septiembre de 2012, en plena ofensiva de los mercados, el Banco Central Europeo (BCE) aprobó ya un programa de adquisición de bonos soberanos que fue bautizado con el nombre de Transacciones Monetarias Directas (OMT, por sus siglas en inglés), solo que subordinado a múltiples condiciones, principalmente a que el país que desease la compra por el BCE de su deuda debería pedir el rescate y someterse a los dictados de la Troika. Desde Alemania se dudó de la legalidad de la medida y recurrieron al Tribunal Constitucional germánico que, con buen criterio, se declaró incompetente (hubiera sido escandaloso someter la legalidad de la Unión al dictamen de un tribunal nacional) y remitió el caso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que aún no se ha pronunciado, aunque hace unos días el abogado general de la institución se manifestó a favor. Todo ello es bastante indicativo de que las decisiones que se vayan a tomar el día 22 están aún por determinar y sometidas a múltiples disputas.

Por lo que hasta ahora se ha filtrado, es el Bundesbank el que como siempre pone los mayores obstáculos y es de prever que, una vez más, el acuerdo acabe descafeinado. Así, se están barajando una serie de opciones, todas ellas inaceptables. La primera cuestión hace referencia a la clase de deuda a comprar. Parece ser que dentro del Consejo del BCE hay quien defiende la opinión de que sean solo títulos de máxima solvencia (AAA) los que puedan ser adquiridos, con lo que quedarían excluidos los de la mayoría de los países de la Eurozona. Otros, menos rigurosos, sitúan la división en la calificación BBB, en cuyo caso serían Grecia y Chipre los que paradójicamente resultarían relegados. Cualquier alternativa que no englobe los títulos de todos los países sería vejatoria, aumentaría la discriminación y ahondaría aún más la escisión entre el Norte y el Sur.

La segunda cuestión apunta a quién asume el riesgo, si el BCE o los bancos centrales de los diferentes países, en proporción a la deuda adquirida de cada uno de ellos, lo que dice mucho de cómo en el fondo ni los mismos mandatarios europeos, a los que se les llena la boca hablando de la moneda única, creen en ella. La prueba es que se pretende que el riesgo esté bien distribuido por países, por si al final la Unión Monetaria se rompe.

Detrás de estas alternativas descafeinadas se encuentra la negativa de Alemania de avanzar en cualquier tipo de socialización, ni siquiera se acepta compartir el riesgo. Alemania desea apropiarse de los beneficios de la moneda única sin asumir ninguna cuota del coste. Bien es verdad que es la incoherencia de los Tratados la que se lo permite. Pero esta postura hace inviable la Unión Monetaria porque ahonda progresivamente la división entre unos y otros países y, antes o después, los perdedores se sublevarán. Citemos un ejemplo, mientras Italia (por no referirnos a Grecia, Portugal o España) alcanza una tasa de paro récord del 13,4%, desconocida en su historia económica al menos desde el año 60, la de Alemania se sitúa en el 5,5%, la más baja que este país ha tenido desde los años ochenta.

Es por esto por lo que de alguna forma resulta irrisorio oír hablar al secretario general del PSOE de mutualización de deuda y de eurobonos. Estamos a años luz de esa posibilidad. Alemania jamás lo permitirá. Esta y otras muchas cosas son las que se tendrían (debería decírselo a su amigo Felipe González) que haber planteado en Maastricht antes de haber firmado el Tratado por el que se creaba la moneda única. Más hiriente todavía es escuchar al señor Draghi afirmar que una unión monetaria solo es eficaz y viable si se acompaña de integración fiscal, al tiempo que añadía a este aserto la demanda de que se avance en la constitución de una verdadera hacienda pública europea. ¿Nos lo dice o nos lo cuenta? ¿Pretende acaso tomarnos el pelo? El es testigo de excepción de que estamos a años luz de ese objetivo y sabe muy bien cuánto le está costando afianzar cualquier paso, por pequeño que sea, en la integración. No se acepta compartir el riesgo, como para compartir la bolsa…

www.martinseco.es

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¿Qué pasa en Grecia (y en España)?

Mar, 20/01/2015 - 07:00

Vicenç Navarro - Consejo Científico de ATTAC España

Las economías de la Eurozona que están teniendo mayores dificultades son las de los países referidos en la terminología anglosajona como PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España –Spain en inglés–). Todos ellos tienen en común haber sido gobernados, por un largo periodo de tiempo, por dictaduras de ultraderecha, impuestas a la población de aquellos países por golpes militares. La excepción es Irlanda, que no estuvo gobernada por una dictadura, sino por un partido ultraconservador, muy ligado a la Iglesia. Esta historia común en todos estos países –haber sido gobernados por fuerzas ultraconservadoras- explica que todos ellos tengan Estados muy pobres, con una escasa conciencia social y que sean muy poco redistributivos. Los datos hablan por sí solos.

Comencemos por la pobreza de sus Estados, que queda reflejada en el hecho de que en todos ellos los ingresos al Estado están muy por debajo del promedio de la Unión Europea de los Quince (UE-15), el grupo de países más desarrollados económicamente de la UE. Mientras que los ingresos al Estado representaban en el promedio de la UE-15 el 44% del PIB al inicio de la crisis (en Suecia eran el 54%), en España eran el 34%, en Portugal el 39%, en Grecia el 37% y en Irlanda el 34%, todos ellos más bajos que el promedio. Un déficit semejante ocurría en el porcentaje de la población adulta trabajando en los servicios públicos, porcentajes más bajos que en el promedio de la UE-15 (15%). En España era el 10%, en Grecia el 14% (debido a la enorme expansión de sus fuerzas armadas), en Portugal el 7% y en Irlanda el 12%.

Una causa común de esta pobreza del Estado es, en todos ellos, el enorme fraude fiscal procedente, en su mayoría, de las clases sociales más pudientes de la sociedad y de las grandes empresas que dominan la economía de cada uno de estos países. En Grecia estos grupos incluyen “las 50 familias que son las que mandan en el país” (ver “Syriza: Business and Rows to Shake Up Vested Interests”, Financial Times, 07.01.15, p. 3). Este fraude fiscal es bien conocido no solo en el país, sino también internacionalmente. En realidad, nada menos que la Presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Sra. Christine Lagarde, ha citado en varias ocasiones la existencia de una lista de más de 2.000 personas prominentes en la vida política, económica, financiera, mediática y cultural griega que tienen cuentas bancarias en Suiza (conocida en Grecia como la “lista Lagarde”). El Estado griego no ha hecho nada (repito, nada) para corregir esta situación.

La complicidad del Estado en el mantenimiento del fraude explica su inmovilismo hacia la corrección del mismo. El dominio de los sectores empresariales más poderosos del país sobre el Estado se traduce en este enorme fraude fiscal (como también ocurre en España), así como en la limitadísima capacidad redistributiva del Estado, siendo Grecia uno de los países (como ocurre también en España) donde hay mayor concentración de la riqueza y mayores desigualdades sociales, fenómenos que se han acentuado incluso más durante los años de crisis (como ha ocurrido también en España. Ver mi artículo “España, uno de los países más desiguales en el mundo desarrollado”, Público, 08.01.15). España y Grecia están entre los países de la UE-15 con Estados menos redistributivos.

Otro síntoma de este enorme poder de las clases y grupos dominantes es el maridaje y complicidad de estas clases y grupos empresariales con el Estado y con los mayores grupos mediáticos del país (como también ocurre en España). En realidad, una de las propuestas del partido Syriza es la de intentar romper con estos monopolios mediáticos, propuesta que, predeciblemente, ha originado una campaña contra Syriza por parte de tales medios, habiéndose presentado esta campaña como una “defensa de la libertad de expresión” libertad que hoy prácticamente no existe en Grecia. De hecho, hay una escasísima diversidad ideológica en los medios (como también ocurre en España).

Otro indicador que el Financial Times también señala (y que Syriza denuncia) es este maridaje entre el poder económico y el poder político, del que es una muestra la estrecha relación existente entre las constructoras, las inmobiliarias, la banca y el Estado, las cuales son una fuente constante de corrupción (como también ocurre en España), una relación basada en un clientelismo en el que el Estado está claramente instrumentalizado por intereses muy particulares que anteponen sus prioridades a las del interés general. El corresponsal del Financial Times en Atenas, en un interesante artículo, muestra las relaciones estrechas con el poder político de los grandes oligarcas empresariales en el país. (Kerin Hope “Syriza turns Greek oligarchs from taboo subject to economic priority”, Financial Times, 13.01.14)

Ni que decir tiene que estas características del Estado dificultan enormemente la eficiencia y competitividad de la economía griega. La evidencia de que esto es así es abrumadora. Y, sin embargo, el establishment europeo (el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo) y el gobierno alemán, que lidera la vida política, financiera y económica europea, no han dicho ni pío sobre esta situación, centrando sus exigencias en la necesidad de continuar con las medidas de austeridad del gasto público, y muy en particular del gasto público social, y también con las reformas estructurales que tienen como objetivo debilitar al mundo del trabajo para reducir los salarios y eliminar la protección social, todo ello bajo la retórica de mejorar la competitividad de la economía griega. ¡Y lo dicen sin siquiera sonrojarse! ¡Y lo mismo ocurre en España!

Una última nota. El establishment español se ha movilizado apoyando a los establishments financiero, económico, político y mediático griegos alertando del desastre que supondría para Grecia (y para España) la victoria de Syriza. En esa campaña de miedo se alcanzan niveles claramente hiperbólicos, que aparecen constantemente en los mayores medios de difusión. Un ejemplo de ello es el columnista en temas económicos de El País, conocido por su falta de rigor e incompetencia, el Sr. J. C. Díez, que en su último artículo sobre Grecia titulado “El avispero griego” (12.01.15) llega a afirmar que cada ciudadano español perderá 300€ si las supuestas quitas de deuda de Syriza se llevan a cabo. Tal personaje llega a esta conclusión presentando información errónea, manipulando la realidad hasta extremos inverosímiles (ver mi artículo “Las incompetencias de los gurús mediáticos: el economista J.C. Díez”, Público, 07.01.15). Y naturalmente tal señor continuará pontificando sobre temas económicos con enormes cajas de resonancia. Así es la España actual que millones están deseando que pronto cambie.

Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

Artículo publicado en Público.es
vnavarro.org

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No tan conspiparanoicos como nos quieren hacer creer

Lun, 19/01/2015 - 13:00

Antonio Fuertes Esteban – ATTAC Acordem -

Sabemos que los 28 que ponen el tablero de Europa en Bruselas, que quien mece la cuna desde el otro lado del Atlántico y las corporaciones que dictan las reglas del juego harán lo necesario para evitar que nada ni nadie cuestione su poder o privilegio sobre el tablero global europeo. Nos lo dejaron ver cuando las situaciones que podían cuestionarles tomaban fuerza.

En Italia el triunfo del PCI en 1976 y el entente con la democracia cristiana de Aldo Moro abrieron una posible vía al cambio de tutelaje en Italia, hasta que el rapto y asesinato de Aldo Moro acabó con el posible cambio. Quién planificó el secuestro y el crimen, más allá del brazo ejecutor de las Brigadas Rojas, movió los hilos para evitar el cambio y sabía muy bien lo que hacía. Las posteriores declaraciones de Steve Pieczenick, enviado a Roma por la administración del entonces presidente de EEUU, Jimmy Carter, tras el secuestro de Moro, en las que desvelaba que su Gobierno “manipuló” a las Brigadas Rojas “para que asesinaran” al líder democristiano provocan desasosiego: “He estado callado hasta hoy, he esperado 30 años para revelar esta historia y lamento la muerte de Moro. Pido perdón a la familia, pero tuvimos que manipular a las Brigadas Rojas para que lo asesinaran. Las BR habían dado un paso demasiado grande y el país estaba cerca de la desestabilización total”, dijo Pieczenick. El crimen a día de hoy sigue sin resolverse.

Igual pasó con los posibles que estuvieron detrás del asesinato de Olof Palme en Estocolmo en 1986, el cual desde la socialdemocracia avanzada de cuño sueco lanzaba mensajes que incomodaban a muchos. La oposición a la política exterior estadounidense, en particular contra la guerra de Vietnam, las armas nucleares y la política del apartheid en Sudáfrica. La defensa que hizo con palabras y con leyes sobre el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino y la no intervención de los Estados Unidos en Cuba. Su ayuda económica a varias antiguas colonias del tercer mundo, como Vietnam,…etc. Fue famoso el enojo del dictador Franco por la foto en la que Palme transitaba por una calle peatonal de Estocolmo con una hucha pidiendo ayuda para los últimos fusilados del franquismo.

Los tornados sociales y políticos que se están generando en el sur de Europa, tienen su origen en las respectivas actuaciones de los poderes políticos diversos constituidos, el dictado de las corporaciones y quienes desde EE.UU han estado meciendo durante décadas la cuna europea; y su razón de ser en la indignación de pueblos de nuevo sometidos y su desafección hacia un sistema político-económico que no cuenta con las personas.

Los poderes diversos que configuran el actual orden internacional ven con suma preocupación la aparición de fuerzas o movimientos políticos populares como Syriza o Podemos, que pudieran obtener la preferencia del electorado en las próximas legislativas. Ello se viene representando en las diversas declaraciones de personajes de relieve instalados en las caras poliédricas del stablishment económico, político, militar, social y mediático europeo y global. Y es que los impulsores de estas fuerzas políticas están de nuevo volviendo a mover y uniendo una mayoría de voluntades y adhesiones populares y planteando alternativas que podrían remover las bases del sistema establecido y ser referentes políticos para otros países.

Europa es hoy, al inicio de este fáctico año 2015, un hervidero social alimentado de fraudes políticos y de nuevas promesas que han regenerado esperanzas. La mano que mece la cuna quiere seguir segura de que “el niño duerme” pero no hace más que llorar y quiere trepar los barrotes que le atan, va para el siglo, a sus cuidados. El mal sueño europeo que provocó dos guerras mundiales se ve alimentado por la crisis y por la inconsistencia del proyecto que prometía redimir Europa de su horrible pasado. Resurgen brotes de la “guerra fría” en el este y nuevas potencias cuestionan la geoestrategia imperial y la soberanía del dólar. Un mundo árabe burlado y herido transpira hacia el exterior periódicamente bilis mortal por sus minoritarios poros fundamentalistas y se desangra en luchas fraticidas en su interior. Resurgen los viejos nacionalismos étnicos con ilusas pretensiones soberanistas y autistas del mundo global. Mientras todo esto se sucede a ritmos históricos acelerados por la total interdependencia global, algunos pensamos que los servicios secretos locales o globales del stablishment pueden haber intervenido de alguna manera en los sucesos trágicos que acabaron con la vida de 17 personas en París hace escasos días.

Las redes sociales se han ido llenando con explicaciones que cuestionan seriamente la versión oficial. Explicaciones que en principio sorprenden y cotejadas con el relato “incuestionable” de los vídeos y medios oficiales dan que pensar. ¿Alguien nos ha estado vendiendo un producto prefabricado como si fuera real? Algún experto de la novela negra diría que para ello faltaría un relato creíble alternativo, un móvil, el móvil del crimen. De momento el que se ha explicado convence a millones de personas que se han identificado con Charlie Hebdo y han puesto en el punto de mira de la indignación el fundamentalismo musulmán, y de paso han enrarecido el clima de la percepción europea hacia los seguidores del Corán. Sin embargo fuera de los grandes medios de comunicación están apareciendo vídeos descubriendo fallas incomprensibles y en los relatos oficiales que señalan, no solo como brazo ejecutor, sino también como único responsable planificador e intelectual, a un enemigo externo muy conveniente para el poder imperial en estos momentos y que viene del mundo árabe. Se están dando algunas interpretaciones minoritarias, pero muy incisivas y razonadas explicaciones alternativas que dan que pensar. Están ganando fuerza explicaciones como de que este atentado sea una “Operación de falsa bandera”, que el conservadurismo imperialista militar industrial proclive al choque de civilizaciones esté detrás o bien que sea una operación táctica de los servicios secretos orientada a contrarrestar y dificultar los movimientos sociales de cambio en Europa. Hay que decir que estos distintos móviles del crimen que se plantean en dichas interpretaciones se verían favorecidos al mismo tiempo por dicho acto terrorista.

De momento el Presidente de la República francesa Françoise Holande ya ha hecho un movimiento táctico para abanderar la respuesta que le piden EE.UU y sus ciudadanos. Ha enviado a Irak dos mil marines, doce cazas de combate Rafale, nueve Súper tendard, cuatro helicópteros y un avión de vigilancia a bordo del portaaviones Charles de Gaulle. Los intereses geoestratégicos de occidente se verán mejor respaldados con esta acción en Oriente Próximo.

El poder está enojado, no solamente por el cuestionamiento que de él se hace. Está claro que las formas de la dominación, más democráticas o totalitarias no le enojan mientras tenga la sartén por el mango y al pueblo sometido, lo que le enoja es que alguien le ponga en jaque en alguna parte del tablero-Mundo, que diciendo las cosas claras se haga entender y cree adhesiones y que con un proyecto de cambio político aspire seriamente al gobierno de su país, cuestionando en él la hegemonía del “Gran Hermano”.

Los líderes de estos movimientos del sur de Europa están generando esperanzas de que sí se puede, e impulsando activos populares de fe cívica y de trabajo para “asaltar el cielo”. Nos toca a todos acompañar y luchar por este proceso que no es elitista sino de todos. Todos juntos hemos de demostrar que los líderes no solo son ubicuos y por supuesto hemos de cuidarlos mucho, sino que el cambio solo será posible cuando el cambio seamos nosotros mismos empoderados y que aún cuando los líderes sigan siendo importantes, no sean imprescindibles a pesar de todo. No obstante hemos de reconocer en este momento el valor político intelectual y moral de quienes se han puesto a liderar dichos proyectos populares poniendo en ello lo mejor de su vida a cambio.

Alguien, siempre vigilante, ha movido históricamente los hilos para que los conflictos que dividen y enfrentan a los pueblos sean posibles. Ello nos debería hacer reflexionar sobre cómo los poderes de la gobernanza global se van a enfrentar a las revueltas actuales. Sobre cómo van a tratar de combatir y reconducir los efectos sociales y políticos de la crisis, provocados por su gobernanza neoliberal, desregulada y descontrolada.

De momento la chispa se ha encendido y está lenta pero irremediablemente prendiendo. La xenofobia y el miedo al extraño en las sociedades multiculturales son factores que combaten la cohesión necesaria para que se desarrollen procesos de empoderamiento popular y de cambio político. No solo en Francia, Alemania, Ucrania y otros países del norte de Europa está incubándose el “huevo de la serpiente”, también en Grecia hay un fuerte movimiento de carácter fascista y xenófobo que en estos momentos se puede ver alimentado por hechos criminales como los de días pasados en París y que han conmocionado a la opinión pública europea, no lo olvidemos. Por eso antes de decidir en nuestro consciente que los fundamentalismos al uso son los responsables, preguntémonos por si no hay otros responsables en la sombra, o al menos no olvidemos quienes son los que hacen posible el desarrollo de dichos fundamentalismos, que los medios no colonicen nuestro pensamiento y nuestra voluntad.

No acabaremos este artículo sin una llamada fundamental y es a la necesidad de generar unidad popular, que ahora no debería ser de predominio étnico, sino internacionalista cosmopolita y de ciudadanía global, es nuestra esperanza y nuestro poder. Empoderarse individual, colectiva y globalmente es lo que puede hacer posible la democracia ante el continuo ataque de sus arcanos enemigos.

Res Pública Global

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Tiembla la oligarquía madrileña y española

Lun, 19/01/2015 - 13:00

Alberto Garzón – Consejo Científico de ATTAC España

Hoy sabemos con certeza que las bases del llamado milagro económico español fueron la burbuja inmobiliaria, el endeudamiento y la corrupción. No en vano, en los últimos treinta años se ha producido una transformación radical de nuestra estructura productiva. En este tiempo el peso de la industria ha caído desde el 28% hasta el 15%, mientras que la actividad inmobiliaria y la construcción ha crecido desde el 17% hasta el 29%.

Pero el ladrillo y cemento se propulsaban gracias a la actividad financiera. El papel del sistema financiero –bancos y cajas de ahorro- ha sido fundamental para alimentar la burbuja inmobiliaria y la actividad económica derivada. Y el lugar de España dónde más peso ha tenido y tiene el capital financiero es sin duda Madrid. De hecho la comunidad madrileña es una anomalía dentro de España. Mientras el peso medio del sector financiero en la economía regional española era antes de la crisis del 5%, en Madrid superaba el 7%. Madrid ha sido el corazón de las finanzas españolas, muy dependientes a su vez de las relaciones establecidas con las empresas constructoras e inmobiliarias y de las relaciones políticas.

De ahí que las cajas de ahorro hayan sido el instrumento central que casaba los intereses políticos con los empresariales. Eliminada su función social originaria, las cajas han sido el nido de corrupción que engrasaba el crecimiento económico a la española. Y hablar de Madrid es también hablar de su principal caja de ahorros, CajaMadrid-Bankia. Y hablar de Madrid es hablar de las grandes empresas de la construcción como FCC, Acciona o OHL. Todas ellas muy bien relacionadas políticamente, hasta el punto de absurdos como el que llevó a OHL a anunciar antes que el ministerio de Fomento una ley de rescate de las autopistas madrileñas quebradas –y que obviamente beneficiaba a la propia OHL. Su crecimiento económico les ha permitido, además, expandir sus negocios fuera de las fronteras españolas y también fuera de sus sectores originales. Hasta el punto que podría decirse que dejaron de ser, en esencia, empresas constructoras. Y ello ha alimentado ampliamente la concentración del poder económico en toda España, quedando así en manos de una élite económica rentista que por lo general es parasitaria del poder político y de sus favores. Una clase empresarial del siglo XIX encubierta por la retórica posmoderna. Un puñado de millonarios que determinan el destino de la población española en reuniones celebradas en palcos vip de fútbol y en oscuras negociaciones en despachos oficiales.

Madrid, la comunidad del tamayazo, sabe mucho de eso. Es consciente de que la oligarquía madrileña, ese matrimonio clientelar entre el poder económico y el poder político, va a usar todo su inmenso poder para evitar cualquier cambio político. Hasta ahora han conseguido determinar qué rescates económicos son prioritarios, como los de la banca, la autopistas o la empresa Castor. Y ello mientras se recorta en Sanidad y Educación. Miles de millones públicos que de forma democrática van directos a los bolsillos de la oligarquía. Un saqueo democrático orquestado por esa oligarquía. Pero también sabe la oligarquía madrileña que tiene que cerrar el paso a cualquier alternativa, sea con el clásico transfuguismo o usando a todos los poderes del Estado. Ello incluye, claro está, el uso arbitrario de la –mal llamada- justicia. Una oligarquía que está más débil que nunca, pero que mantiene aún una influencia que penetra con enorme fuerza en parte de las organizaciones políticas dominantes. Sólo así se puede entender el fenómeno de las tarjetas black, que es sólo la anécdota de una gran estafa que pagamos entre todos. Blesa, Granados, Bárcenas, Moral Santín y el resto de ladrones y cómplices silenciosos son sólo simples piezas de un tablero de ajedrez mucho más amplio al que tenemos que dar una patada.

Hay una ventaja, una esperanza: no claudicaremos. Quienes pensamos que este país merece una oportunidad, para la decencia y para la transformación social, sabemos que es indispensable acabar con el poder de esta oligarquía. Que el poder ha de ser devuelto al pueblo. Las grandes empresas y sus representantes políticos vasallos temen, por encima de todo, la democratización de la economía. Temen una alternativa de izquierdas que devuelva los recursos y el poder al pueblo.

Sabemos, por eso mismo, que enfrentamos innumerables obstáculos. Las élites no sólo han corrompido las instituciones democráticas, que necesitamos recuperar, sino que sus estrategias y tácticas son más propias de la mafia. Pero unidos somos más fuertes. Nos jugamos un modelo de sociedad; nos jugamos la capacidad de satisfacer nuestras necesidades más básicas; nos jugamos nuestros empleos; nos jugamos la democracia. Apartemos egos, apartemos liturgias y concentrémonos en la oportunidad histórica que tenemos por delante.

Artículo publicado en Público.es

Pijus Económicus

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Más culpables y otros daños colaterales

Lun, 19/01/2015 - 09:00

Lidia Falcón O’NeillPúblico.es

En recuerdo y homenaje a los compañeros asesinados en Charlie Hebdo

Son unos monstruos los que han asesinado a los periodistas y el policía en la sede del semanario Charlie Hebdo (por cierto, ¿no había ninguna mujer en el consejo de redacción de la revista?). Son unos monstruos formados en las horribles enseñanzas de los fundamentalistas islámicos y no hay palabras para describir la conmoción, la tristeza y el espanto que nos embarga. Pero lo más terrible es que estas eran unas muertes anunciadas.

Y no sólo porque los periodistas de la publicación estaban condenados  por los ayatolás desde hacía tiempo y tanto el Ministerio del Interior francés como la policía lo sabían perfectamente, por eso disfrutaban de “protección” permanente, sino porque a partir de 1979 el “Occidente” democrático ha incubado, alentado y financiado a los  talibanes, los muyahidines, los ayatolás o las madrasas (escuelas) integristas, creando un movimiento islámico destructor de toda civilización que ahora no pueden controlar.

Afganistán fue la última trinchera, la última confrontación bélica de la Guerra Fría. La guerra de Occidente contra ese país comenzó en 1978, cuando se produjo la Revolución de Saur, que hizo de Afganistán un Estado Socialista gobernado por el Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA). Fue entonces cuando el gobierno de Estados Unidos inició la operación Ciclón en el contexto de la Guerra Fría, suministrando armas y una amplia financiación a los rebeldes islámicos muyahidines que desestabilizaron el país hasta tal punto que menos de un año después el Consejo Revolucionario solicitó la intervención del Ejército Soviético. Las fuerzas soviéticas intentaron, en los diez años que duró su presencia en el país, modernizar una sociedad que comenzaba a evolucionar hacia la igualdad social, económica y sexual. Pero ni el gobierno de Estados Unidos ni el del Reino Unido, con el apoyo explícito de los demás gobiernos europeos, iba a permitir que en la frontera de Pakistán, donde estaban instalados los misiles de largo alcance de la OTAN,  se instaurase un gobierno socialista. La intervención soviética indujo inmediatamente a rebelarse a los guerrilleros muyahidines. EEUU, Israel, Pakistán y Arabia Saudí financiaron y armaron a las más salvajes tribus afganas contra el gobierno soviético. Que la mayoría de la población afgana no estaba contra el poder soviético lo demuestra el hecho de que a pesar de la ingente cantidad de recursos que invirtieron esos países en alentar la sublevación popular no se produjo en diez años ningún brote de la misma. Es bueno leer la novela del escritor estadounidense de origen afgano Khaled Hosseini, Mil Soles Espléndidos, donde describe el avance pacífico que habían experimentado las mujeres y los trabajadores bajo la protección soviética y el horror que se implanta más tarde con la dictadura de los talibanes.

Pero la derrota de las tropas soviéticas no concluyó la guerra. Ni en Afganistán ni en el resto del mundo. Era preciso acabar con todos los países socialistas. El desastre de Yugoslavia vino más tarde. Y los gobiernos democráticos de las potencias occidentales que se felicitaron por la caída del Muro de Berlín y auguraron el “fin de la historia” no fueron tan listos para comprender y predecir que habían incubado los nidos de mil serpientes. Pero tampoco creo que les importe mucho. En realidad, de los desastres de la guerra las oligarquías, a las que sirven esos gobiernos, que controlan los negocios del armamento y de la reconstrucción siempre salen ganando. Organizaron las invasiones de Afganistán e Irak y han dejado esos países destrozados, después de un millón de muertos, y a las tribus más salvajes enfrentadas entre sí. Las primaveras árabes se convirtieron en el caos egipcio y en las guerras de Libia y de Siria, promovidas por los mismos poderes estadounidenses, para cortar todo avance de los movimientos obreros de esos países. Siempre está antes alimentar el monstruo fanático religioso que permitir la instauración del socialismo.

De ese modo, desde la década de los noventa, comenzó el horror que estamos sufriendo. Todos. Los cristianos y los musulmanes, los ciudadanos de países occidentales y los de los países orientales. Mucho más sufrimiento es el de los países africanos como Nigeria o Yemen y por supuesto Afganistán, cuyo tormento es inacabable, e Irak, Irán, Libia, Siria. Se trata de aniquilar cualquier  movimiento socialista, de hundir el posible poderío de naciones no alineadas con Israel y Estados Unidos, y de abandonar a su suerte a las desgraciadas poblaciones de esos países, especialmente a las mujeres.

Ellas son las principales afectadas, dado el odio que sienten esos fanáticos contra las mujeres, que, en todo caso, para el Departamento de Estado de EEUU y los demás compinches europeos no constituyen más que daños colaterales.

Nunca en el último siglo, incluso desde finales del XIX, las mujeres musulmanas han sido tan maltratadas, tan despreciadas, tan humilladas, tan odiadas por sus propios hombres: padres, maridos, hijos, hermanos, compatriotas. Un corresponsal español en la guerra de Afganistán comentaba: “Estos hombres no tienen madre, ni esposa, ni amantes, ni hermanas, ni hijas, ni amigas. Únicamente enemigas”.

En los años setenta, cuando Vietnam estaba a punto de derrotar al imperio americano y las revoluciones socialistas se sucedían, en Marruecos, en Argelia, en Egipto, en Irak, en Irán, en Siria, en Libia, en Afganistán, la mayoría de las mujeres vestían faldas cortas, llevaban los cabellos al aire y ocupaban muchos puestos de trabajo. Es patético verlas ahora envueltas en largas túnicas, tapándose el pelo y hasta la cara como si fueran leprosas y apartadas de todo escenario público. En Siria, en Jordania ninguna mujer es dependienta de comercio, hasta la ropa interior de señora la venden los hombres.

La derrota de los intentos socialistas ha conllevado la masacre de las mujeres, que aumenta día a día. Las normas del más salvaje patriarcado se han impuesto. En el norte de Nigeria se las lapida por adulterio y los asesinos del Estado Islámico secuestran niñas por centenares para adjudicárselas como esposas a los combatientes;  en Arabia Saudí  no tienen consideración de ciudadanas y por tanto no pueden conducir automóviles ni trabajar; se las persigue en Irán como apestadas por no llevar velo o vestir trajes “poco decentes”; se las casa a los diez años en Yemen, y en todo oriente, incluyendo Pakistán y Bangladesh, se impone la poligamia y el matrimonio eventual, una manera de llamar los islamistas a la esclavitud sexual. Se las mutila sexualmente, se las vende como ganado, se las mata por cualquier motivo: en India para cobrar la dote de otra esposa. Hace unos días, en Yemen, un padre había acusado de adulterio a su hija de DIEZ años, y para averiguar quién era su amante la torturó durante horas, hasta que como la niña lo negaba le pegó dos tiros en la cabeza. Las asociaciones de Derechos Humanos, la ONU y organizaciones feministas explican que la miseria, los desplazamientos de población ocasionados por las guerras, los campamentos de refugiados donde se hacinan en condiciones infrahumanas millones de huidos de sus países natales han hecho proliferar la venta de niñas y muchachas para la prostitución y el trabajo esclavo, las violaciones, los raptos y la explotación más inhumana.

La lucha que el Movimiento Feminista ha desarrollado, ¡con tanto esfuerzo!, durante más de doscientos años ha fracasado trágicamente en esas áreas del planeta. Hasta en la que fue avanzada Turquía, ese presidente Erdogan que los gobernantes occidentales veneran llamándole islamista moderado, porque es el principal aliado de la OTAN en la zona,  está imponiendo cada vez más las normas musulmanas. Afirmaba incluso hace poco que la principal tarea de  las mujeres era la maternidad, y que no deben de reírse en público.  Las mujeres del Medio Oriente y de India, Pakistán,  Bangladesh y los países africanos, donde triunfa el fundamentalismo islámico, están abandonadas a su maldita suerte en las manos de los criminales de sus hombres. Esos que no tienen ni madre, ni amigas, ni hermanas, ni amantes, ni hijas, sino únicamente enemigas.

Pero ningún gobierno de los países democráticos considera que hay que defenderlas,  como se hizo contra el apartheid con la población de raza negra en el caso de Sudáfrica, estableciendo las sanciones que utilizan contra otros países cuando les conviene apropiarse de su petróleo o de su gas, o intentan acabar con el régimen socialista como en Cuba.

El triunfo del islamismo sobre los movimientos socialistas significa, entre otros horrores, la masacre de las mujeres. Y las guerras que se suceden en varios continentes. Esas guerras que desencadenaron los gobernantes de los principales países “democráticos” occidentales, para defender sus intereses económicos, porque se desarrollan lejos de sus metrópolis —ya no quieren enfrentarse entre sí para que se repitan los bombardeos sobre Berlín,  París y Londres—  y que ahora van a dirimirse en sus propios territorios.

Pero para  los gobernantes que dirigen los países al servicio del capital está bien, porque con el auge del terrorismo no solo eliminan a enemigos molestos como los políticos de izquierda, los dirigentes sindicales, las activistas feministas, sino que provocan el rechazo a los musulmanes en sus propios países. El atentado contra Charlie Hebdo atizará los odios populares contra los inmigrantes, dará argumentos al FN en Francia y a los nazis en otros países europeos para ganar más votos, facilitará el giro a la ultra derecha a los partidos de derecha que son llamados de centro, enconará las rivalidades entre los trabajadores de la misma región y del mismo pueblo y permitirá acentuar la represión contra todo movimiento en defensa de los derechos humanos. El terrorismo, como decía Lenin, da argumentos al poder para arrasar las organizaciones de izquierda de todo tipo: vecinales, sindicales, de mujeres, de estudiantes. La represión se desencadenará con enorme fiereza y los cuerpos de policía y  la judicatura tendrán carta blanca para detener indiscriminadamente, torturar y condenar a toda persona no ya sospechosa, sino simplemente indeseable en la moderna y blanca Francia, y esa ofensiva será acogida con agrado por la mayoría de la población que odia lo extranjero. Hay que saber, para los que claman contra la islamización del país, que Francia tiene sesenta millones de habitantes y únicamente cinco son musulmanes.

Lo peor de todo es que aunque los culpables son más que los fanáticos del Estado Islámico, las víctimas no son ni el presidente de los Estados Unidos ni el del gobierno del Reino Unido ni el de la República francesa. Sino las mujeres, los trabajadores, los pueblos  y los periodistas, inmolados en las hogueras de los incendios que han provocado los que cada día presumen de defender los valores democráticos.

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Conmoción en los mercados: Suiza da ‘rienda suelta’ a su divisa y deprecia al euro

Lun, 19/01/2015 - 07:00

Marco Antonio Moreno – Consejo Científico de ATTAC España

franc_1683340cEl Banco Nacional de Suiza eliminó hoy el tipo de cambio máximo del franco suizo, instaurado en 2011 para frenar la apreciación experimentada en aquel momento, y ha bajado los tipos de interés oficiales del -0,25% al -0,75%. Estas inesperadas medidas, fueron dadas a conocer a través de un comunicado,y provocaron gran conmoción en los mercados de valores y divisas, impulsando la inmediata subida del franco suizo frente al resto divisas. La liberación del franco ha causado una revalorización del 17% de la moneda y el desplome del euro. La institución anunció que abandona su política de mantener el tipo de cambio máximo para el franco, que hasta ahora estaba estipulado en 1,20 unidades por euro. Esta última medida era una de las intocables de su política monetaria y se estableció en el peor momento de la crisis de la zona euro en 2011.

Este paso inesperado del Banco Nacional provocó la inmediata subida del franco suizo frente al resto divisas. En su cruce con el euro ha llegado a dispararse un 30% hasta los 0,805 francos por unidad antes de reducir sus ganancias hasta 1,059. La divisa europea también ha vivido momentos de conmoción en su cambio con el dólar. El euro ha llegado a caer hasta los 1,1575 ‘billetes verdes’. El franco también llegó a ganar un 25% frente al dólar al cotizar a 0,74 y en su cambio con el yen tocó niveles que no se veían desde 1980.

La bolsa suiza también reaccionó con cambios bruscos. Su principal índice bursátil, el SMI, cerró la jornada con bajadas del 8,48%, despidiendo así su peor sesión desde 1991. Empresas como Swatch vivieron un día de “auténtico tsunami” con caídas de hasta el 15%, aseguró su CEO, Nick Hayek. “No tengo palabras, es un desastre para las exportaciones y el turismo”, lamentó. “Recientemente, las divergencias entre las políticas monetarias de las mayores áreas monetarias se han ampliado significativamente, una tendencia que probablemente se hará incluso más pronunciada”, indicó la institución, que apuntó que la “considerable” depreciación del euro frente al dólar ha provocado un debilitamiento del franco suizo frente al ‘billete verde’.

“En estas circunstancias, el banco nacional ha llegado a la conclusión de que mantener el tipo máximo de cambio para el franco suizo frente al euro ya no está justificado”. El banco central helvético subrayó que la introducción de esta medida excepcional, muy criticada en su momento por amplios sectores del mercado, “protegió a la economía suiza de graves daños”. “Aunque el franco suizo sigue estando alto, la sobrevaloración ha disminuido en general desde la introducción del tipo máximo de cambio, mientras la economía ha podido aprovechar esta fase para adaptarse a la nueva situación”, añadió el instituto emisor.

Jaque al neoliberalismo

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Por una vida libre de violencias machistas

Dom, 18/01/2015 - 18:00

Joanna G Grenzner - Público.es

Mientras aumentan los asesinatos machistas, la Ley de Medidas Integrales contra la Violencia de Género cumple diez años de funcionamiento entre recortes presupuestarios y desmantelamiento de los recursos y dispositivos para prevenir y erradicar las violencias de género. Aunque insuficientes, las políticas y recursos que hoy corren serio peligro son fruto de décadas de trabajo, movilización e incidencia de las redes y organizaciones feministas, que vienen apoyando a las mujeres para salir de relaciones violentas desde la época en que no había protocolos o recursos de atención, y que ahora siguen amortiguando el impacto de las violencias machistas frente a la negligencia institucional, la tolerancia y la indiferencia social. Reconocer y aplicar los saberes y buenas prácticas de gestión feminista es clave para pensar y desplegar colectivamente estrategias de prevención, abordaje y erradicación de las diferentes expresiones de violencia de género desde el ámbito comunitario, social, mediático, legal e institucional.

Una ley con pocos recursos y despliegue limitado
Aunque no incluye expresiones importantes de violencia machista como la violencia sexual, económica e institucional, la trata con fines de explotación económica o sexual o la mutilación genital femenina, y sólo aborda la violencia hacia las mujeres en relaciones estables de parejas heterosexuales, la Ley de Medidas Integrales contra la Violencia de Género fue un logro histórico y supuso un despliegue importante de recursos al acompañamiento, protección y apoyo de las mujeres en situación de violencia. Desde 2010, la gestión gubernamental neoliberal de la crisis sistémica socava los avances en igualdad y equidad de género de las últimas décadas, incluidas las políticas contra las violencias de género, a golpe de ajustes, reformas y recortes: en los últimos tres años, el Ministerio de Sanidad ha reducido en un 30% los fondos para la lucha contra la violencia machista; desde 2011 el presupuesto de la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género se ha recortado en 6,6 millones de euros, y las ayudas para programas de atención psicosocial a mujeres y menores que viven violencia machista en un millón. Ya sabemos que los recortes matan, y las violencias impactan especialmente en las mujeres: en lo que va de año, 45 mujeres han sido asesinadas por hombres maltratadores,( según el recuento del Ministerio de Sanidad, que no incluye a otras víctimas como hijas o hijos, familiares o terceras personas), y más de 80, según organizaciones feministas como Feminicidio.net. En Catalunya, la Comunidad Autónoma donde se deniegan más órdenes de protección, 14 mujeres han sido asesinadas en 2014: a dos de las mujeres asesinadas en noviembre, sendos juzgados les habían denegado una orden de protección pese a estar acreditado que vivían en una situación de alto riesgo.

Circuitos de atención que revictimizan a las mujeres
Las organizaciones especializadas llevan una década reclamando que los circuitos de atención y apoyo a mujeres que viven violencia incorporen y desplieguen los recursos previstos en la Ley. El discurso institucional condiciona el apoyo a las mujeres que viven violencia a que denuncien (y más del 70% de las que soportan situaciones de violencia machista no lo hacen), pero las aboca a un circuito policial, judicial e institucional que las desampara y revictimiza: organizaciones como Amnistía Internacional (AI) vienen denunciando que abogadas y abogados de oficio no las acompañan en el proceso, porque los turnos de guardia están saturados por los recortes, no tienen tiempo o formación especializada; que los servicios sociales y circuitos municipales y autonómicos de atención viven un constante desbordamiento y psicólogas y trabajadoras sociales se dejan la piel para intentar responder a las demandas de las mujeres que viven violencia machista, impotentes ante de la falta de recursos y la falta de articulación entre ellos; que los juzgados de violencia de género están saturados de denuncias y expedientes, con una judicatura sin suficiente formación, donde cala el discurso neomachista, que no aborda los procesos con perspectiva de género; que los procesos judiciales convierten la declaración de las mujeres que denuncian violencia en auténticos interrogatorios, donde se culpabiliza a las que están pidiendo justicia y acompañamiento y que, lejos de empoderar y reforzar a las mujeres, les suponen un calvario, tal como retrata el video La última gota del Colectivo Las Tejedoras. En los últimos siete años, los sobreseimientos de denuncias por violencia de género han aumentado un 158% (en 2011 hubo más absoluciones que condenas) y la concesión de órdenes de protección ha descendido un 12% en todo el Estado. Entre 2011 y 2012, 651 mujeres fueron condenadas en procesos por violencia de género en los que los acusados las contradenunciaron afirmando que mentían. Aunque el propio Consejo General del Poder Judicial corrobora que las denuncias falsas no llegan al 0,1% del total, el bulo que tilda de manipuladoras a las mujeres que viven violencia se amplifica a nivel social e institucional, y no por casualidad: la ofensiva neoliberal que vivimos conlleva la devaluación del estatus social de las mujeres, lo que requiere un discurso misógino que justifique la merma de nuestros derechos. Además, organizaciones como AI alertan de que el anteproyecto de reforma del Código Penal, aprobado en 2013, prevé introducir la mediación en casos de violencia machista, lo que podría llevar a suspender la ejecución de la condena del agresor, o sustituir por una multa la pena de cárcel por ejercer violencia de género, medidas que contravienen la Ley y las recomendaciones feministas para erradicar las violencias de género.

No basta una ley: por una cultura libre de violencias machistas
El 24 de noviembre, Marisa González, abogada de Dones Juristes, planteaba en el Parlament de Catalunya que “crear culturas paralelas para erradicar las violencias machistas hace que las leyes funcionen”, y que el mayor éxito es que la sensibilización y la prevención eviten recurrir a la vía penal. El movimiento feminista cimienta y extiende esas culturas en instancias sociales, comunitarias, económicas, políticas, al romper el silencio y la impunidad y desplegar redes formales e informales que acompañan a las mujeres de forma horizontal y no victimizadora, para que protagonicen su recuperación; al generar conciencia y movilización social y reclamar a las administraciones públicas que desplieguen políticas, leyes y recursos para erradicar esta pandemia. Hay evidencias de que la acción de los movimientos feministas independientes ha sido y es más decisiva en la lucha contra la violencia de género que “la riqueza de las naciones, la izquierda, los partidos políticos, o el número de mujeres políticas”. Con pocos recursos y desde la base, las redes feministas son el motor y pilar de la resiliencia que ayuda a miles, millones de mujeres a salir de relaciones violentas, sobrevivir y seguir sosteniendo vidas, comunidades y sociedades. Para afrontar la actual escalada de violencias machistas, debemos apoyar y multiplicar estos saberes y prácticas en el ámbito familiar, estudiantil, laboral, comunitario, sanitario, legal, institucional: sólo así lograremos el sueño común de construir vidas y relaciones libres de violencia.

Periodista. Experta en género y comunicación de organizaciones

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Con el pueblo griego, por el cambio en Europa

Dom, 18/01/2015 - 13:00

Por el cambio en Grecia

syrizaLas próximas elecciones griegas pueden significar un punto de inflexión en el panorama europeo. Grecia se ha convertido en el laboratorio político y económico de las élites europeas, que han sembrado miseria y hartazgo por todos los rincones del sur de Europa. Las recetas económicas de los recortes y la austeridad, basadas en pagar la deuda a costa de los derechos de la ciudadanía, sólo han dejado un rastro de paro, pobreza infantil, desesperación y barbarie, junto con la amenaza del retorno del fascismo encarnado en Amanecer Dorado, convirtiendo en contemporáneos males y problemas que parecían ajenos a Europa.

Pero el pueblo griego no se ha resignado a ser cobaya de la Troika. Manifestaciones, huelgas, cooperativas laborales y solidaridad han sido la respuesta a la dictadura del capital financiero y de los mercados.

Ahora existe la oportunidad única de echar a los responsables políticos del saqueo. Nada más conocerse la convocatoria de las elecciones, el Fondo Monetario Internacional ha suspendido su “ayuda” (ayuda que sólo ha proporcionado a cambio de los derechos de la gente) hasta conocer quién encabezará el próximo gobierno griego. Esto demuestra que los que se han beneficiado de la crisis a costa de la mayoría de la población desconfían de la democracia y que su respeto a las urnas está condicionado a que sean elegidos quienes defienden sus privilegios. Nadie vota a los mercados, pero ellos deciden a diario sobre nuestras vidas y nuestro futuro.

Porque claro que hay alternativa a sus políticas. La situación del pueblo griego no es producto de leyes inmutables sino de decisiones e intereses concretos. El acenso electoral de SYRIZA es la muestra de que una amplia mayoría social está diciendo ¡basta! a la corrupción y el saqueo al que han sido sometidos durante estos años. Una fuerza política que ha estado en contacto con las luchas que se han dado en las calles y que está dispuesta a llevar el cambio político a las instituciones, cambio que sólo será posible si el pueblo griego se mantiene movilizado en las calles, se organiza en todos los rincones de la sociedad y cuenta con la solidaridad internacional de la ciudadanía europea.

Estamos convencidos de que el pueblo griego echará a través de las urnas a los ladrones. En ese caso, las dificultades y los chantajes serán enormes y nuestra obligación como ciudadanos europeos es y será solidarizarnos con la democracia y la voluntad de cambio del pueblo griego. Su victoria será la nuestra, pero su derrota también. Por eso, los y las firmantes de este manifiesto hacemos un llamamiento a toda la ciudadanía a solidarizarse con el pueblo griego, a no permitir que la democracia sea derrotada por los mercados y a impulsar acciones que no dejen solos a los griegos y griegas en su camino para conquistar su soberanía y sus derechos.

GERARDO PISSARELLO, JAIME PASTOR, ADA COLAU, DAVID FERNÁNDEZ, TERESA RODRÍGUEZ, DIEGO CAÑAMERO, JUAN DIEGO BOTTO, LOLA SÁNCHEZ, XOSE MANUEL BEIRAS, YAYO HERRERO, MIGUEL URBÁN, OLGA RODRÍGUEZ, MARTIÑO NORIEGA, LIDIA SENRA, PEDRO IBARRA, TERESA FORCADES, VICENÇ NAVARRO, SANTIAGO ALBA RICO, ARCADI OLIVERES, ALBERTO SAN JUAN, RAMON ZALLO, EMMANUEL RODRÍGUEZ…

 

Firma el manifiesto en http://porelcambioengrecia.info/

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Nunca más en nuestro nombre

Dom, 18/01/2015 - 09:00
Brigitte Vasallo - Diagonal Global

El pasado 7 de enero dos atentados similares dejaron un reguero de muertos en el mundo: 37 personas en Saná, 12 más en París. El primero pasó casi desapercibido en Europa. El segundo parece haber abierto un espacio de irrealidad insoportable donde todo se viene abajo y el clima post 11-S del “nosotros o contra nosotros” emerge a cada instante. El “nosotros” incluye, por una lógica deductiva siniestra, a la Europa laica, la libertad de expresión, la democracia y la civilización. El “ellos” incluye todo lo demás en una especie de conjunto indisociable: lo que ni es Europa, ni es laico, ni es libre, ni demócrata, ni civilizado. La encrucijada recuerda dolorosamente la falsa dicotomía que proponía el hijo Bush para iniciar una guerra contra el terror en la que seguimos inmersas. La opinión pública se ha convertido en un western donde indios y vaqueros sacan pecho e increpan, amenazantes: ¿tú, con quién estás?

La urgencia de desmontar el binomio

La realidad es demasiado compleja para dejarse atrapar en un titular, un twit o una caricatura. Demasiado para resumirse en un artículo. El espacio de expresión y de pensamiento que se ha tragado la polarización sigue existiendo y es urgente ocuparlo. Ese lugar desde el que es posible la defensa la libertad de expresión y el derecho a la vida, la condena del terror y la afirmación rotunda de que ni los asesinos ni la sátira islamófoba, homófoba, racista y sexista de Charlie Hebdo representan el mundo al que aspiramos. Un espacio que se niega a legitimar el discurso que asocia la libertad con una Europa que en la práctica la secuestra a cada paso, deteniendo a anarquistas, reprimiendo manifestaciones, cerrando medios de comunicación incómodos. Y bombardeando en nombre de la democracia o financiando grupos terroristas siempre y cuando maten en lugares lejanos a personas con nombres que no sabremos y que, en tanto que ni se nombran, no existen.

El shock que ha supuesto ver la barbarie llamar a nuestra puerta, tener muertos con nombre y apellido, conlleva el terrible riesgo de una respuesta visceral y sinsentido que nos lleve a caminar la senda misma que los terroristas nos ofrecen en su sangrienta bandeja. Rechazar el terrorismo es hacer frente común e inquebrantable con sus víctimas, todas ellas, la mayoría de las cuales resultan ser personas musulmanas en el mundo entero. Víctimas directas de un terrorismo que no queremos ver hasta que nos hiere y víctimas también de la ira islamófoba que se cultiva en Europa sin reparo alguno, desde los partidos políticos nacional-católicos y laico-beligerantes, así como desde infinidad de medios de comunicación que surfean alegremente entre la libertad de expresión y una incitación al odio que, lejos de ser gratuita, pagamos todos y todas a un precio desmesurado.

La banalidad del mal

Tras la aterradora jornada del 7 de enero necesitamos un tiempo de duelo que, desgraciadamente, no tenemos. Es urgente parar el ruido y negarnos a alimentar una guerra que no se puede ganar, sino solo perder de infinitas maneras. La islamofobia es el antisemitismo del siglo XXI. Se está construyendo de la misma espantosa manera, en un calco histórico alarmante. Testimonio de una época que aún es la nuestra, Hannah Arendt nos advierte de la banalidad de un mal camuflado en pequeños gestos cotidianos, en las oportunidades perdidas de oponernos a los mandatos, en las veces que seguimos la corriente, que simplemente nos dejamos llevar. Arrastrar. El abismo que se abre ante nosotras se constituye de esa mezcla fatal de ira e indiferencia por el destino de nuestra conciudadanía musulmana, abocada al fanatismo de los que se apropian de su identidad y de su creencia, y abocada al desprecio de las que nos proponemos laicas y civilizadas mientras alimentamos el odio hacia “los otros”. Hacia nosotros y nosotras.

Tenemos la oportunidad de demostrar que hemos entendido algo de nuestra historia reciente. Infinidad de asociaciones y personas musulmanas se han posicionado ante el terror sin dilaciones. Los terroristas no las representan. No en su nombre. Es el momento crucial de que el resto de la ciudadanía, las que no somos musulmanas, las que decimos defender las libertades, la vida, la alegría, el derecho a estar, a ser, a construir, lo digamos también bien alto: la islamofobia tampoco será en nuestro nombre. El fascismo que se justifica en el delirio sangriento de unos cuantos, el que busca explicaciones racionales para responder a la barbarie con más barbarie, no podrá hacerlo en nuestro nombre. No pasarán. No permitiremos que vuelvan a pasar. Defender la libertad es detener el odio. Todo el odio. Inmediatamente y sin excusas.

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Sólo les queda el miedo

Dom, 18/01/2015 - 07:00

Javier Echeverría Zabalza – ATTAC Navarra-Nafarroa

 

En estos últimos años la represión ha ido aumentando de forma exponencial, tanto en Navarra como en el Estado: múltiples detenciones en huelgas, manifestaciones y asambleas, y también por ideas o actividades puramente políticas; 250.000 euros en multas en toda la geografía de Navarra por diferentes tipos de protesta; endurecimiento del entramado legal a través de la modificación del Código Penal o la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como “Ley Mordaza”; establecimiento de unas altas tasas judiciales que impiden el acceso a la justicia de los sectores con menos recursos; aprobación de unas normativas y ordenanzas municipales represivas; etcétera. Está claro que su objetivo es inocular un miedo sistemático en la población con el fin de paralizar o disminuir la movilización de la gente contra sus políticas.

 

Aunque parezca lo contrario, este incremento de la represión es un síntoma de su debilidad. La élite en el poder y sus acólitos ya no pueden seguir mandando sobre la base de la manipulación y el engaño, no pueden mantener los consensos sociales sobre los que han basado hasta ahora su dominación. Podríamos decir que el sentido común que habían conseguido implantar en la mayoría de la gente se está quebrando y en su lugar se está conformando otra hegemonía sociocultural, otro sentido común en el pensar, sentir y vivir sobre nuevas bases: que no somos responsables todos y todas de esta situación, sino que es una pequeña élite y su cohorte de mercenarios y corruptos quienes nos han traído hasta aquí; que la crisis no es una fatalidad sino que, tras crearla, es la excusa que están aprovechando para quitarnos nuestros derechos, para enriquecerse a nuestra costa con las políticas que nos están imponiendo, para profundizar enormemente las desigualdades sociales extendiendo la pobreza a amplios sectores sociales, incluso con empleo; que este estado de cosas se puede cambiar si nos lo proponemos entre todas y todos, con más participación, organización inclusiva y democracia; que es posible construir otra sociedad y otro mundo mucho más justo y humano, en el que las prioridades sean las necesidades y el bienestar de las personas y la sostenibilidad de la vida, en lugar del máximo beneficio; que, para que todas las personas podamos vivir bien, la solidaridad debe prevalecer sobre el egoísmo; etcétera.

 

Este es el motivo de su miedo, de las medidas que están tomando y de las nuevas leyes que están aprobando. La misma causa por la que el FMI, la Troika, Alemania… están amenazando a la gente de Grecia con el apocalipsis ante un posible cambio sociopolítico en ese país. El mismo sentido que tienen los discursos del miedo que empiezan a abundar por aquí ante un 2015 apasionante por los posibles cambios sociopolíticos que pueden tener lugar, en Navarra y en el Estado. Utilizan el miedo y nos amenazan porque ellos empiezan a tener pánico por la posibilidad de perder sus privilegios, por el riesgo de tener que dejar un poder que lo tienen patrimonializado.

 

Pero lo tienen difícil si nosotros y nosotras trabajamos duro y lo más unidas posible. Se están sentando las bases para construir una amplia mayoría social, una amplia unidad popular. Aquí, en Navarra, hace tiempo que venimos trabajando en este sentido y tenemos una confluencia entre diferentes cada vez mayor: en la reflexión y en la acción, en el fomento de la participación y organización de la ciudadanía, en la respuesta a sus agresiones de manera coordinada. Hemos descubierto que el mestizaje es imprescindible si realmente queremos ganar. “Denok batera”, “Parlamento social”, “Kalea denona”, “Asamblea por el Cambio Social”, “debates colaborativos” y unas cuantas iniciativas más son una buena muestra de ello.

 

Sin embargo, no hay que minusvalorarlos. Tiene un inmenso poder y a partir de ahora vamos a asistir a una ofensiva furibunda para que cunda el pánico. Dirán que, si se produce el cambio de verdad, tendremos el desastre. Utilizarán el “que vienen los vascos”, o los “antisistema”, o los rojos, los verdes, los blancos, los morados, los negros…

 

Acceder a las instituciones no quiere decir hacerse con el poder. Lo primero hay que hacerlo, pero luego queda lo más difícil: llevar a cabo el cambio social que necesitamos y asentarlo. Pensemos en experiencias propias y ajenas del siglo pasado, en lo que pasa actualmente en algunos países de Latinoamérica o en otras muchas experiencias de cambio social. Utilizarán su inmenso poder financiero, económico, político, mediático… para boicotearnos, para hacernos fracasar. Por eso necesitamos una sociedad empoderada, muy activa y organizada. Esa sociedad todavía no la tenemos, al menos en la medida que necesitamos, y hay que trabajar sin descanso para conseguirla. Sin esto no tendremos el cambio.

 

Con todos los colores, juntos y organizados, se forma el arco iris. Y el arco iris anuncia que la tormenta ha pasado y que viene un tiempo de sol y esperanza. Si seguimos disputándoles la hegemonía y vamos todas y todos a una, respetando las diferencias que tenemos y destacando lo mucho que nos une, seguro que podremos superar todas las dificultades que nos salgan en el camino y conseguir el cambio social que anhelamos. Denok batera joanez, ez gaituzte geldituko. Aunque utilicen el miedo y la represión. Lo último que les queda.

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