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Justicia económica global
Actualizado: hace 2 horas 24 mins

Trampas y palabras; palabras y trampas

Lun, 06/04/2015 - 09:00

 Jesús García Gualdrás

Siguiendo al profesor Monedero en su obra, “El gobierno de las palabras”, éste mantiene que las palabras no sólo hablan sino que nos hablan conduciendo nuestro discurso e incluso determinándolo.

De los muchos ejemplos me llama particularmente la atención la percepción de que la expresión “mercado de trabajo”, tan extendida  en los discursos políticos (da igual el sesgo ideológico), en los ámbitos económicos (por descontado)  pero también sociales,  en conversaciones de calle, incluso y ya es el colmo, en el discurso sindical, de que aparentemente una convención lingüística, (para entendernos), es desde el primer momento que se usó ( me gustaría saber cuándo se utilizó por vez primera) y por lo tanto se consintió ingenuamente, sin darle importancia, una pérdida estratégica de la iniciativa por parte de los sindicatos de clase, y en general de  la izquierda, a favor del discurso mediático-político y/o  granempresarial-capitalista.

Por más que un líder sindical, o un sindicalista de base, o un trabajador manual, un diputado, o un profesional de la información, o un economista pretenda cuestionar una determinada política laboral, por más que pretenda defender los derechos de los trabajadores, por más que se empeñe en demostrar que la regulación del “mercado de trabajo” a través de la negociación colectiva no es la culpable de la ¿crisis?, por más que intente articular un discurso combativo en defensa de salarios dignos, por mucho que se desgañite argumentando que la tal crisis es un gigantesca estafa para la desposesión de los derechos que dan acceso a la base material de la subsistencia digna de las clases populares, se ha perdido la primera batalla que es la del lenguaje, y está perdida porque estamos jugando, sin saberlo,  con unas reglas aparentemente inocuas pero que nos van conduciendo a otras  trampas subsiguientes.

Si para polemizar  con un indeterminado interlocutor de pensamiento neoliberal  (capitalismo integrista)   aceptamos discutir sobre “mercado de trabajo”, estamos admitiendo de entrada la siguiente trampa, que también tiene su palabra apropiada “flexibilidad” y claro, es evidente que  siguiendo la única dirección marcada en este mapa llegamos a otra trampa que a su vez conlleva otra palabra mágica, ”competitividad”, ya vamos estando cerca  de la meta pero todavía queda alguna etapa con su trampa-palabra  correspondiente, “crecimiento” para conseguir el  objetivo “CREACIÓN DE EMPLEO”, la lógica es apabullante,  entrecomillo “creación de empleo” para destacar que en este contexto y siguiendo esta lógica no es más que otra trampa-palabra, eso sí, en forma de zanahoria-premio que nunca se alcanza, salvo en forma de zanahoria   podrida, lease,  empleo-basura flexible y competitivo.

Si admitimos que el capitalismo está cimentado en tres concepto-palabras, a saber, mercado, competitividad y crecimiento sostenido, siguiendo el hilo argumental, cuando  se habla de mercado de trabajo es muy difícil sustraerse a la lógica oferta-demanda y a su vez a su corolario, el precio, que a su vez ha de ser flexible, para llegar a ser competitivos y poder crecer para crear empleo de las características anteriormente expuestas.

Se dará cuenta el lector lo que ha dado de sí el concepto “mercado de trabajo” y adonde nos ha conducido. Si usáramos, por ejemplo, la expresión “ acceso al empleo y condiciones laborales básicas”, sería muy complicado añadir “flexibilidad” sin romper la coherencia del discurso y el oponente se vería obligado a sustituir toda una lógica a la que llevan acostumbrados durante décadas, es decir, perdería su “sentido común”.

No se acaba de comprender cómo es posible que los que nos oponemos a la lógica de los mercados, los que no entendemos que la economía sea un fin en sí mismo, los que nos hemos pasado la vida manifestando que las personas son lo importante, hayamos perdido la perspectiva y olvidado de que tenemos las herramientas argumentales necesarias en términos históricos, sociales, políticos,  filosóficos,   económicos y además jurídicos para construir una defensa de las condiciones laborales de los trabajadores cimentada en un discurso tan sencillo y tan claro como la letra A del punto 1º de la Declaración de Filadelfia, base de la Constitución de la Organización Internacional del Trabajo, la cual dice sin más,

       – EL  TRABAJO NO ES UNA MERCANCÍA-

Esta simple frase nos da pie para argumentar en el terreno de la lógica político-jurídica sobre la necesidad de colocar en el sentido común colectivo la centralidad del ser humano en sus interrelaciones y su simbiosis con y en la naturaleza.

La declaración en cuestión es la manifestación de un hecho objetivo incluído en una norma de derecho internacional de obligado cumplimiento por ser España estado firmante, y por otra parte es básico entender que este hecho objetivo es el origen de toda la serie de derechos del ámbito social y  laboral explicitados en la Declaración Universal de los DD.HH, básicamente arts 22 y ss ;  Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales, Culturales, Civiles y Políticos, básicamente la parte III, arts. 6 y ss.; de la propia  Constitución Española de 1978, arts 33, 36,40, 45, 47, 128, ……..

Habiendo quedado patente, repasando declaraciones  y textos legales que tienen tras de sí toda una tradición histórica, filosófica y revolucionaria de reconocimiento de derechos que son el colofón, hasta ahora, de  la lucha de las gentes desde siglos. ¿Cómo es posible que consintamos sin revolvernos, la impostura ilegítima que desde los discursos políticos, desde los medios de comunicación se trate a los trabajadores cómo mercancía?, que además debe ser flexible cómo los chicles, es más,  cometemos la enorme torpeza, desde posiciones de izquierda y además, para más duelo, desde el discurso sindical de discutir sobre la regulación  y/o  la reforma del “ MERCADO  DE TRABAJO”.

Un mercado por muy regulado que esté  sigue siendo un mercado, en el cual se comercia con mercancías a razón de un precio. Pues bien, si a través de la filosofía normativa es evidente que el centro es el ser humano y sus condiciones de vida, es todo lo demás lo que debe ser “flexible”, es la propiedad privada(o pública), es la tasa de ganancia, es la economía, es la propia producción la que debe adecuarse a los derechos de las personas en cuanto trabajadores, dicho de otra manera, estando ya definidos políticamente los derechos del ser humano: alimento, vestido, vivienda, sanidad, educación, etc. Es el ingreso monetario de las personas lo primero que hay que definir y mantener, bien recortando (flexibilizando queda más técnico),   la tasa de ganancia, bien a través de definición política para que cumpla los objetivo-derechos previstos.

Por tanto,  los movimientos sociales, las izquierdas en general, y el movimiento sindical en su conjunto deben retomar los orígenes del debate y colocarlo donde ha estado siempre, en la defensa a ultranza de los derechos de la enorme mayoría de las personas  a través de un discurso sencillo, básico y no contaminado de términos tramposos, que sin saber muy bien cómo se  han introducido, nos conducen a contradicciones entre lo que queremos y lo que decimos,  o bien entre lo que queremos decir y lo que decimos realmente.

Tenemos que convencernos a nosotros mismos de que somos la mayoría y además tenemos  mejores argumentos que esos “mercados” que ya sabemos cómo se llaman y a que se dedican,   porque tenemos la razón ética de millones de personas sobreviviendo en la precariedad, cuando no en la indigencia, para ¿ avergonzarlos? (es una ingenuidad, lo sé).

Porque el mercado puede ser una parte de la ciudad pero no la ciudad en toda su extensión.

Porque tenemos que empezar a conjugar el verbo repartir, y democratizar el acceso a la enorme cantidad de recursos que jamás debieran haber estado acumulados en tan poquísimas manos, y no pasarnos la vida conjugando, como un mantra, el verbo crecer, sobre el cual deberemos decidir  si podemos ó no, si queremos ó no,  y en qué bienes y servicios.

Porque tenemos derecho a que la vida de las personas y las bases materiales de su subsistencia estén totalmente alejadas de “sus mercados”.

Porque debemos tener claro  que aún teniendo mucho recorrido la creación de empleo en servicios socio-sanitarios y dependencia, educación y cultura, medioambiente, energías alternativas y transversalmente investigación (es una lista abierta), con el nivel actual de la técnica, nivel de producción y límites ecológicos y medioambientales no hay, ni va haber, lo diga quien lo diga, empleo digno, a tiempo completo, (jornada de ocho horas), para todos y todas, por  lo que habrá que repartir el que haya.

Y porque a la vista de todo lo dicho ha llegado el momento de estudiar, definir e implementar una RENTA  BÁSICA  PERSONAL  E  INCONDICIONAL, para hacer posible la eliminación de la pobreza y la angustia de la precariedad desde  una  visión innovadora y comprometida con la LIBERTAD REAL y la VIDA de las PERSONAS.

Y ya para terminar me gustaría, abusando de la comprensión y la paciencia del hipotético lector, si es que lo hubiere, reproducir literalmente el Considerando 3º del Preámbulo de la solemne DECLARACIÓN UNIVERSAL  DE LOS DERECHOS HUMANOS. 

 “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la opresión y la tiranía”……………………”.La  Asamblea General proclama la presente Declaración  Universal de los  DD. HH.”

-No se puede decir más claro.

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La privatización del agua en Jerez llega hasta Bruselas

Lun, 06/04/2015 - 07:00

Movimientos sociales se dan cita para coordinar un frente común para defender el agua como derecho humano y bien público.

Un portavoz de la Coordinadora del Agua y el alcalde de Torrecera, en nombre de las tres pedanías que llevan más de dos años oponiéndose a la privatización del agua de sus ciudadanos, representaron a Jerez en Bélgica.

Coordinadora-agua

Coincidiendo con la celebración de la IV Conferencia del Agua, organizada por la Comisión Europea los días 23 y 24 de marzo, diferentes grupos y plataformas, entre los que se encuentra la Coordinadora del Agua de Jerez y la Marea Azul del Sur, han organizado un encuentro para reivindicar el agua como derecho humano y bien público, y no como una simple mercancía con la que hacer negocio. Por ello, exigen que se legisle desde las instituciones europeas en este sentido. Los ciudadanos se sienten desprotegidos ante el avance de la privatización de servicios tan básicos como el agua, especialmente en los países del sur, en donde es una condición de la troika para ofrecer financiación a estos países.

Denuncian que la Comisión no haya contemplado en su programa dentro de la IV Conferencia del Agua un tema de tanto calado, sobre todo teniendo en cuenta la situación de crisis económica actual, en la que la privatización de los servicios de abastecimiento y saneamiento hace más vulnerables a los que ya lo son. La ciudadanía avaló a través de la Iniciativa Ciudadana Europea con la presentación de 1.800.000 firmas, la necesidad de que se lleven a cabo reformas legislativas en este sentido. Asimismo, los colectivos señalan que la Directiva Marco del Agua declara en su primer considerando que el agua no es un bien comercial. Por lo que señalan que se debería haber incluido entre los temas tratados en esta Conferencia el derecho humano al agua y la situación de indefensión de los ciudadanos ante las políticas privatizadoras.

En España estas reivindicaciones se están canalizando a través del Pacto Social por el Agua, dentro de lo que se ha llamado la Iniciativa 2015. En nuestro país más del 54% de los municipios tienen privatizado el servicio del agua con un modelo en el que se repiten determinadas características entre las que destacan: la privatización sin justificación a pesar de la oposición masiva de los vecinos; contratos a largo plazo en régimen de monopolio; opacidad en la tramitación de los procesos con presunta corrupción en muchos casos; financiación encubierta a los ayuntamientos a través del canon concesional; contratos lesivos para el interés de los ciudadanos que dificultan enormemente la remunicipalización; endeudamiento de los ayuntamientos con las empresas que gestionan el agua; absoluta falta de participación ciudadana; ausencia de mecanismos de control y de rendición de cuentas a los ciudadanos; cortes de agua por imposibilidad de pago, y por último, adjudicación de obra pública relacionada con la urbanización y no con el agua. Por todo ello, invertir en agua se convierte en un negocio de alta rentabilidad para todas estas empresas.

La protesta de los colectivos sociales europeos en Bruselas los pasados días 23 y 24 se visualizó en una manifestación desde la Plaza de Luxemburgo hasta la puerta del edificio de la Comisión, en donde se celebraba la 4ª Conferencia. Además, se llevaron a cabo distintas mesas redondas en donde se concluyó que es necesario formar un frente ciudadano unitario para enfrentarse a las políticas de la Unión Europea que conducen cada vez más a la liberación y privatización del conjunto de los servicios públicos, entre ellos el del agua. Por encima de todo se subrayó que el agua es un bien público esencial, cuya gestión requiere de un modelo de gestión democrático, transparente y participativo y con el que se pueda preservar el abastecimiento como derecho humano, además de los requerimientos medioambientales de los ecosistemas hídricos, tal y como la Directiva Marco del Agua propone.

Noticia publicada en La Voz del Sur

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ATTAC Acordem

Dom, 05/04/2015 - 17:03

Si voleu coneixer l’opinió sobre les causes de la situació actual i les mesures d’avant de la crisi que proposem els partits, us hi esperem.

  Preguem la seva difusió   EN EL MARC DE LA PREPARACIÓ DEL FÒRUM D’ALTERNATIVES A L’ATUR, LA POBRESA I LA DESIGUALTAT   CONVOCATORIA ACTE DIJOUS 9 D’ABRIL A LES 19 HORES:   Sala d’actes del Centre Cívic “PARC – Sandaru”, C Buenaventura Muñoz, 21, cantonada amb c / Nàpols. A prop de l’estació de metro Arc Triomf “ELS REPRESENTANTS POLÍTICS DAVANT L’ATUR, LA POBRESA I LA DESIGUALTAT”     Amb la participación de representants de:   BARCELONA EN COMÚ, CUP, ERC, EUiA, ICV, PODEM, PROCÉS CONSTITUENT i PSC Grup Promotor Forum d’alternatives a l’atur, pobresa i desigualtat
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Los destructores de la felicidad

Dom, 05/04/2015 - 13:00

José Antonio Pérez – ATTAC Madrid

…Que todos los hombres son, por naturaleza, igualmente libres e independientes y tienen ciertos derechos innatos, de los que, cuando entran en estado de sociedad, no pueden privar o desposeer a su posterioridad por ningún pacto, a saber: el goce de la vida y de la libertad, con los medios de adquirir y poseer la propiedad y de buscar y obtener la felicidad y la seguridad…

Como hay gente para todo y días para todos los gustos, el 20 de marzo, ha sido declarado por la ONU como Día Internacional de la Felicidad. La cual, decían los antiguos, consiste en la ausencia de dolor. Es un concepto que contiene amplios matices en los que no entraremos hoy, pues es ardua cuestión. También se ha dicho que las cosas buenas de la vida, las que contribuyen a hacernos felices, no cuestan dinero. De manera que es a los individuos a quienes compete buscar su felicidad.

Pero, a la hora de la verdad, hay demasiadas trabas sociales que se oponen a la felicidad. Por lo que ésta se convierte en una utopía, es decir, la situación en la que desearíamos encontrarnos si cesaran las causas que llevan a vivir en su antagónico: la infelicidad del momento presente. Algo que sí puede definirse a partir de la propia experiencia.

La institución política del Estado no puede garantizar la felicidad individual, pero el individuo que vive dentro de su ámbito tiene derecho a ser protegido para que nada, ni nadie, entorpeza su derecho a buscar su propia felicidad. Este es un viejo principio formulado por primera vez en 1776. La guerra de las colonias inglesas en América del Norte contra la metrópoli consagró los principios del derecho natural en los diversos textos de corte constitucional que sirven de prolegómenos a la declaración de independendencia de los Estados Unidos de América. El 12 de junio de 1776 la Declaración de Derechos del Buen Pueblo de Virginia afirma en su artículo I:

Que todos los hombres son, por naturaleza, igualmente libres e independientes y tienen ciertos derechos innatos, de los que, cuando entran en estado de sociedad, no pueden privar o desposeer a su posterioridad por ningún pacto, a saber: el goce de la vida y de la libertad, con los medios de adquirir y poseer la propiedad y de buscar y obtener la felicidad y la seguridad. 

De esta manera, el Bill of Rights de Virginia realiza la primera formulación expresa de los derechos, entonces llamados del hombre y que hoy resulta más acertado decir de la persona: vida, libertad y búsqueda de la felicidad y seguridad (life, liberty and pursuing happiness and safety), de los que hace derivar otro derecho fundamental, el de la resistencia política frente a todo gobierno que no los garantice, explicitado en su artículo III:

Que cuando un gobierno resulta inadecuado o es contrario a estos principios, una mayoría de la comunidad tiene el derecho indiscutible, inalienable e irrevocable de reformarlo, alterarlo o abolirlo de la manera que se juzque más conveniente al bien público.

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Sobre este punto es mucho más precisa la Declaración de Maryland (1776), cuando declara en su artículo IV:

La doctrina de la no resistencia al poder arbitrario y a la opresión es absurda, es propia de esclavos y destructiva para el bien común y la felicidad del género humano. 

Después de las primeras operaciones militares de Lexington, Concord y Bunker Hill, iniciadas por los colonos en 1775 contra las tropas reales, el Segundo Congreso Continental, dirigido por el gobierno revolucionario denominado The Association, acordó proclamar su separación de la corona inglesa. En Filadelfia, el 4 de julio de 1776, era aprobada una Declaración de Independencia de los trece Estados Unidos de América redactada por Jefferson, en la que se recogían todos los principios formulados anteriormente por las corrientes enciclopedistas y apuntados en las declaraciones precedentes.

Sostenemos por evidentes, por sí mismas, estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; entre los cuales están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que siempre que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o a abolirla, e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio sea la más adecuada para alcanzar la seguridad y la felicidad.

En España, un gobierno en concreto, el actual gobierno del Partido Popular, ha hecho casi todo cuanto estaba a su alcance para obstaculizar el derecho de la mayoría a buscar la propia felicidad. Pues, aun considerando la tesis ya apuntada de que las mejores cosas de la vida no cuestan dinero, no es menos cierto que la falta de un mínimo sustento material que posibilite cubrir las necesidades básicas de las personas, éstas no podrán transitar los caminos que conducen a la felicidad.

El PP ha destruido las bases materiales de los millones de desempleados, cuya cifra total ha aumentado bajo el mandato de Rajoy, al recortar sensiblemente el subsidio por desempleo, que ahora apenas lo perciben la mitad de los afectados. Ha destruido las esperanzas de emancipación de los jóvenes, cuya tasa de paro se ha incrementado desde el 48,7% de finales de 2011 hasta el 51,4% del pasado diciembre. Ha sembrado en los jubilados la inquietud por el futuro de las pensiones al reducir el llamado Fondo de Reserva retirando de manera creciente un total de 32.651 millones de euros de los 66.881 millones que había antes de que el PP metiera mano a la hucha.

Si a todo esto se añaden los salvajes recortes en Sanidad, Educación y ayuda a la Dependencia, no es extraño que los españoles declaren ser la población menos feliz de Europa. Así se pone de manifiesto en un estudio de Eurostat, la oficina estadística de la UE, sobre la satisfacción ciudadana con sus condiciones de vida. En el mismo se constata que la salud y factores como la situación económica y las relaciones sociales están muy relacionados con la percepción del bienestar individual. “Estar en riesgo de pobreza o en situación de falta de recursos es especialmente relevante”, señala en su análisis Eurostat. Y añade: “Sin embargo, es la mala salud la que impacta de manera más negativa en la satisfacción con la vida”.

En Andalucía, las elecciones autonómicas celebradas el 22-M han puesto de manifiesto que el electorado ha castigado al principal destructor de la felicidad en España. ¿Cundirá el ejemplo en los próximos comicios municipales y autonómicos en Madrid?

Carnet de Paro

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Europa y el síndrome Chernobyl

Dom, 05/04/2015 - 09:00

Germán Gorraiz López - ATTAC Navarra – Nafarroa

Uno los factores que más repercute en la dependencia energética de un país es la cantidad de petróleo y gas que debe importar para la industria y transporte, estando la media europea en el 52% y al ser Rusia el principal abastecedor de gas , petróleo y carbón de la UE (con un 42%, 33% y 26% respectivamente), se deduce que la UE sufre de rusodependencia energética severa que le hace extremadamente vulnerable al chantaje energético de Putin. Así, acuciada por la elevada dependencia energética (más del 50%), la alta volatilidad de los precios del gas y petróleo debido a factores geopolíticos desestabilizadores y la imperiosa necesidad de la garantía de un aprovisionamiento seguro de energía, la UE implmentó una estrategia energética basada en los acuerdos preferenciales con Rusia y Argelia para el suministro de gas, en la utilización de obsoletas centrales nucleares en lugar de reactores atómicos de nueva generación EPR (European Pressurized Water Reactor)y en el extraordinario impulso de las energías renovables (1º productor mundial), con el objetivo inequívoco de lograr el Autoabastecimiento energético y de recursos hídricos en el horizonte del 2.020.

Asimismo, se aprobó el ambicioso Programa Europeo sobre el Cambio Climático en el horizonte del 2020 (el Triple 20), con el compromiso de recortar las emisiones de dióxido de carbono en un 20%, mejorar la eficiencia energética en otro 20% y lograr que el 20% de la energía consumida proceda de fuentes renovables aunado con la Reorientación del Transporte de mercancías terrestres por las nuevas Autopistas del Mar y Vías férreas de Alta Velocidad mediante la imposición de tasas ecológicas al transporte por carretera y a los vehículos sin etiqueta ECO. Sin embargo, según Marie-Helene Fandel, analista del European Policy Centre, “la política energética de la UE adolece de una elevada dependencia del exterior debido a su escasez de recursos y su limitada capacidad de almacenamiento” lo que aunado con la incapacidad de los Veintisiete para desarrollar una verdadera política energética común, ralentizará todo el proceso y hará inviable la utopía de la Autodependencia energética europea en el horizonte del 2.020.

La rusodepencia energética europea

El proyecto del gasoducto conocido como Nabucco West proyectado por EEUU para transportar el gas azerí a Europa a través de Turquía, Bulgaria, Rumania y Hungría y así evitar el chantaje energético ruso, fracasó al haberse inclinado Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajistán por el proyecto ruso del gasoducto South Stream y tras retirarse finalmente Azerbaiyán del proyecto en junio de 2013, siendo elegida la vía alternativa del gasoducto transadriático, (TAP, Trans Adriatic Pipeline), mediante el cual Azerbaiyán exportará su gas hacia Europa a través de Grecia, Albania e Italia pero que sólo puede transportar un tercio del proyecto Nabucco, por lo que no supone ninguna amenaza para los intereses de Rusia.

Por parte rusa, en el 2007 presentó el proyecto del gasoducto South Stream, gasoducto de 39.000 millones de dólares que recorrería Rusia, Bulgaria, Serbia, Hungría, Eslovenia e Italia y que debería comenzar a construirse en Junio del 2014, garantizabá el suministro de gas ruso a la UE evitando el paso por la inestable Ucrania tras la crisis del gas del invierno del 2.006 y los recortes de suministro producidos en incontables países de la UE (el 80% del total del gas que la UE importa de Rusia pasa por Ucrania y abastece en más de un 70% a países como los Países bálticos,Finlandia, Eslovaquia, Bulgaria, Grecia, Austria, Hungría y República Checa).

Sin embargo, dicho proyecto dormirá en el limbo de los sueños tras la negativa de Bulgaria a participar en el mismo debido a las presiones recibidas por parte de EEUU, cuyo objetivo inequívoco es sustituir la rusodependencia energética europea (30% del gas que importa la UE procede de Rusa) por la frackingdependencia, inundando el mercado europeo con el GNL (gas natural frackeado en EEUU y transportado mediante buques gaseros) para hundir los precios del gas ruso así como impulsar la utilización de la técnica del fracking en todos los países de la Europa Oriental, el llamado “arco del fracking europeo” que se extendería desde los Países Bálticos hasta la Ucrania europea, pasando por Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria y que dependerá de la tecnología de empresas estadounidenses como Chevron o Shell.

Por último, la coalición de intereses ruso-alemanes ideó el proyecto Nord Stream que conectará Rusia con Alemania por el mar Báltico, con una capacidad máxima de transporte de 55.000 millones de metros cúbicos (bcm) de gas al año y con una vigencia de 50 años. Dicha ruta se estima vital para Alemania y los Países Nórdicos, por lo que ha sido declarado de “interés europeo” por el Parlamento Europeo, nefasta para la geopolítica de EEUU y crucial para la geoestrategia energética rusa pues con dicha ruta se cerraría la pinza energética rusa al descartar a las Repúblicas Bálticas y Polonia como territorio de tránsito, descartado asimismo el oleoducto BTC de filiación clintoniana. Rusia conseguirá así su doble objetivo geoestratégico de asegurar un flujo ininterrumpido de gas hacia Europa por dos vías alternativas y convertir de paso en “islas energéticas” tanto a Ucrania como a las Repúblicas Bálticas, por lo que no sería descartable un posterior intento ruso de fagocitar a dichas ex-repúblicas soviéticas utilizando el chantaje energético para resquebrajar la unidad comunitaria, en la certeza de que Alemania y Francia no dudarán en sacrificar a dichos países en aras de asegurar su abastecimiento energético.

¿Argelia como alternativa?

Según onemagazine.es, el gas argelino podría ser la alternativa a la rusodependencia energética europea. En la actualidad, Argelia exporta su gas a través de tres gasoductos: dos Argelia-España (uno de ellos pasando por Marruecos) que no están conectados a la red europea y un tercero Argelia-Túnez-Italia y tras la crisis de ucrania, los dirigentes de la UE habrían establecido como prioridad la necesidad de mejorar la conexión gasista con la Península Ibérica mediante un gasoducto que conecte a España con Francia a través de Cataluña (gasoducto Midcat) por el que España haría llegar a la red energética europea el gas de Argelia,(equivalente a la mitad del que llega desde Rusia a través de Ucrania), no siendo descartable la intensificación de las acciones armadas de los grupos yihadistas en Argelia, (teledirigidos por EEUU) con el objetivo inequívoco de sabotear los citados gasoductos que abastecen a la Unión Europea.

Ello tendrá como efectos colaterales una psicosis de desabastecimiento lo que aunado con la actual situación anémica del euro respecto al dólar imposibilitará a los países periféricos europeos asumir el coste añadido y les obligará a la explotación de obsoletas minas de carbón, a la utilización de la controvertida técnica del fracking y a la reapertura de fosilizadas centrales nucleares para satisfacer una minimalista demanda energética tras el retorno a escenarios ya olvidados de economía autárquica, no siendo descartable la reedición de un nuevo Chernobyl en España tras la reapertura de la polémica central nuclear de Garoña, aquejada de una grave menopausia funcional tras 43 años de vida útil.

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España no es de ningún modo una economía modelo

Dom, 05/04/2015 - 07:00

Entrevista a Susan George – Presidenta de honor de ATTAC Francia

M. Sío DopesoLa Voz del Galicia

susangeorge

Susan George tiene 81 años y las ganas de cambiar el mundo de una universitaria. La politóloga y escritora norteamericana, afincada en París desde 1954, lleva toda la vida, agitando conciencias. En los noventa lo hizo desde Greenpeace, y en los últimos 15 años desde ATTAC, la Asociación para la Tasación de las Transacciones Financieras y la Ayuda al Ciudadano (promueve el control de los mercados financieros) de la que es presidenta de honor.

La autora de las dos entregas de El Informe Lugano está de gira mundial para presentar Los usurpadores: cómo las empresas transnacionales toman el poder, el libro con el que abandera su última batalla personal: impedir la aprobación del tratado trasatlántico de libre comercio (TTIP, por sus siglas en inglés) que negocian la Unión Europea y EE UU.

En su cita en Vigo con La Voz de Galicia, se presenta con un pañuelo anudado a modo de mordaza, para protestar contra la nueva Ley de Seguridad Ciudadana. «Es contraria a la constitución de cualquier país moderno», afirma

-En «Los usurpadores» alerta de que grandes corporaciones están a punto de controlar los gobiernos y el propio planeta. ¿No lo están haciendo ya?

-Si dejamos que se apruebe el tratado trasatlántico de libre comercio las cosas serán peor. Significará que las grandes corporaciones tomarán el poder legislativo y judicial. Las multinacionales pondrán las reglas. Eso afectará a las reglas alimentarias y medioambientales; a las condiciones de trabajo, a los salarios, al acceso a la sanidad, a la propiedad intelectual… Las compañías quieren poner los estándares y las reglas porque dicen que las actuales normas les están costando miles de millones. Preparan un tratado a su medida de sus intereses que quiere que firmemos.

 -Pero las multinacionales necesitarán la complicidad o el visto bueno de los gobernantes para imponer sus intereses.

-Tal como ahora está planteado el tratado, los gobiernos nacionales solo podrían decir sí o no; solo tendrían la posibilidad de retirarse, de no firmarlo. Y no es muy probable que lo hagan si no hay una mayoría que lo suscriba. Es un tratado que estará por encima de las leyes nacionales, incluso de la Constitución de cada país firmante.

-Compañías transnacionales, «lobbies»… ¿No cree que es algo muy alejado del ciudadano medio? ¿Por qué debe preocuparme el tratado? ¿En qué me afecta?

-Pregúntese si quiere comer pollo clorado. Pregúntese si quiere comer carne de animales hormonados y medicados con antibióticos; si quiere respirar aire o beber agua contaminados; si quiere pagar por sus medicinas el doble. No sabemos exactamente lo que está sobre la mesa, pero sí sabemos que quieren armonizar las regulaciones de las dos economías al nivel de Estados Unidos y eso significa rebajar la regulación europea. Es malo para las familias, para los consumidores y para los trabajadores. Cuanta más gente se entere, y cuanta más gente lo rechace, más se hablará de esto. Tenemos 1,6 millones de firmas de apoyo y espero llegar a los 3 millones.

-¿Cómo ve España? ¿Ha mejorado la imagen de país en crisis?

- La veo mal gobernada. Las políticas de austeridad no van a funcionar. Lo siento mucho por los españoles, como lo siento por los griegos. Por supuesto que la crisis no ha terminado. Pregúntele a la población española que no tiene trabajo si se ha terminado.

-Me refiero a que hace dos años España era un país en riesgo de quiebra y ahora está creciendo.

-No soy economista, pero España no es de ningún modo una economía modelo, con el actual índice de desempleo que sigue teniendo. Lo que hay que preguntarse es por qué crece España ahora. Tal vez la respuesta es que se trata de un crecimiento como el de Estados Unidos, que va todo para un 1 % de la población.

-Dicen que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.

-Los que promovieron las hipotecas son los que vivieron por encima de sus posibilidades. Cuando se quieren utilizar políticas de austeridad hay que buscar culpables, y a los españoles les han hecho creer eso, pero no lo son. Nunca vivimos por encima de nuestras posibilidades.

-¿Qué arreglo le ve al problema del paro en España?

-El Gobierno tiene que empezar a gastar, tiene que impulsar el empleo e invertir. Es algo que no se puede solucionar nunca con políticas de austeridad. Hay que utilizar soluciones keynesianas, lo opuesto a la austeridad.

-Después de tantos años de lucha contra la desigualdad y la globalización, ¿sabe ya por qué este mundo está como está?

-Es simple. Hemos permitido al capitalismo hacerse con cada aspecto de la existencia humana. Tenemos un sistema financiero fuera de control, y ninguna autoridad parece querer controlarlo; y hay una carrera entre las multinacionales para hacerse con los recursos que quedan, ya sea energía, comida, tierra, agua, metales, oro… y para ser más poderosas.

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El ataque al Gobierno de Syriza con la complicidad de los medios

Sáb, 04/04/2015 - 13:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Lo que estamos viendo en Grecia es un ataque frontal por parte de la Troika –el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional- y de los gobiernos conservadores, liberales y socialdemócratas –comprometidos con las políticas de austeridad- al gobierno Syriza, forzándolo a renunciar a sus políticas anti-austeridad en base a las cuales fue elegido en las últimas elecciones. Ni que decir tiene que hay diferencias en cómo los distintos gobiernos y los componentes de la Troika han intentado presionar al gobierno Syriza para que abandone su programa electoral, diferencias que he analizado en un artículo anterior (“Lo que se desconoce de las negociaciones con Syriza”, Público, 19.03.15). Pero, a pesar de las diferencias, el ataque, liderado por la Troika (y muy en particular por el BCE), ha sido despiadado y con mala leche (no hay otra manera de definirlo), extralimitándose en la brutalidad de sus intervenciones, mostrando que su intención era destruir al que consideran su enemigo: el gobierno Syriza y sus políticas antineoliberales, opuestas y alternativas a las desarrolladas por tales gobiernos, todos ellos de sensibilidad neoliberal.

El primer acto de “guerra” (y es la manera de definirlo) se produjo ya diez días después de las elecciones, cuando el BCE cortó de pronto y a rajatabla su liquidez a los bancos griegos, en las condiciones que antes había recibido el gobierno anterior. Fue una decisión cruel, de enorme hostilidad y totalmente innecesaria, pues el acuerdo aceptado por el anterior gobierno griego permitía la continuación de dicha liquidez hasta más de tres semanas más tarde. La intención de tal decisión del BCE era provocar la huida de capitales de Grecia, desestabilizando la economía y generando un colapso financiero. Este era el objetivo de una decisión tomada, repito, solo diez días (ha leído bien, diez días) después de que el gobierno Syriza fuera elegido. El BCE quería la rendición rápida del gobierno griego.

Dicho gobierno tuvo que ceder en algunos puntos importantes, como renunciar a la reestructuración de la deuda. Pero (y es un importante pero) no abandonó ni renunció a la mayoría de sus medidas anti-austeridad, hecho ocultado en los mayores medios de información y persuasión españoles (incluyendo los catalanes). Es más, en febrero de este mismo año, el gobierno Syriza, contando entonces con el apoyo del 80% de la población griega, forzó un aplazamiento de cuatro meses en el vencimiento del mal llamado “rescate” que había firmado la Troika con el gobierno griego anterior. Pongo “rescate” entre comillas, porque tal dinero no rescató a la población griega, sino a los bancos alemanes y franceses entre otros (cuando la Troika y los gobiernos europeos, incluyendo el gobierno Rajoy, les compraron la deuda pública griega que tenían a fin de que no tuvieran grandes pérdidas), anteponiendo, una vez más, el rescate de los bancos a la ayuda a las personas, en este caso, a las clases populares griegas.

Ahora bien, la Troika y los gobiernos del Eurogrupo exigieron al gobierno griego que señalara los cambios que haría para asegurarles que recibirían tal dinero, dándole de tiempo para presentar las medidas hasta finales de abril de este año, prometiendo que se prestarían entonces al gobierno griego 7.200 millones de euros, como parte del rescate. Pero mientras se hacía esta propuesta, el BCE añadió otra medida que dañó todavía más la economía griega: se negó a permitir que los bancos griegos tuvieran acceso al crédito en las condiciones acordadas con el gobierno anterior, creando un enorme problema para el gobierno griego y para el país. El intento era ahogar a la economía griega.

La cobertura de este ataque por los medios de información españoles

Esto es lo que está ocurriendo en Grecia. Es importante resaltar que las cantidades que se están manejando son extraordinariamente pequeñas para el BCE. Pero lo que el BCE quiere es escarmentar y castigar al gobierno griego y, ni más ni menos, destruirlo con la ayuda del gobierno Rajoy (y, por desgracia, también de voces importantes del PSOE y economistas y columnistas próximos a él, que ven al Podemos griego, Syriza, como su enemigo). Léanse el artículo del peripatético economista José Carlos Díez, asesor de Zapatero (“Frenazo brusco en Grecia”, El País, 27.03.15), donde cita lo que él llama el colapso del crédito y de la economía griega, sin citar en ninguna parte las medidas hostiles y negativas del BCE y de la Troika, atribuyendo el parón a la supuesta incompetencia del gobierno griego. Otro ejemplo es el artículo de José Ignacio Torreblanca (“El error de Tsipras”, El País, 27.03.15), que llega a escribir que el gobierno Rajoy estaba dispuesto a ayudar al gobierno griego a fin de derrotar “los dogmas con los que Alemania asfixia el crecimiento económico”, entre los cuales destacan las políticas de austeridad. Tengo que reconocer que tuve que leer este párrafo dos veces, pues el grado de ignorancia de la postura que el gobierno Rajoy ha adoptado en las negociaciones con Grecia es enorme. Como han documentado varios participantes en las negociaciones entre el Eurogrupo y Syriza, el gobierno Rajoy fue el máximo defensor de aquellas políticas de austeridad lideradas por el gobierno alemán, oponiéndose con gran dureza al gobierno Syriza. ¿Cómo puede la ignorancia o la manipulación alcanzar tales niveles?

Una última observación sobre la cobertura de la situación en Grecia por parte de los medios españoles. Han aparecido muchísimos artículos críticos con el gobierno griego, algunos escritos con una gran hostilidad. Pero he leído muy pocos, repito, muy pocos (dos), en los mayores medios de información escritos y en papel que intentaran entender o presentar una versión distinta, en su defensa. Invito al lector a reflexionar sobre este hecho, pues debería preguntarse: ¿existe libertad de prensa en este país? Hemos estado viendo y leyendo una avalancha mediática en contra del sistema político existente en Venezuela, siendo presentado por los dos partidos mayoritarios del país como una dictadura. Y, sin embargo, en aquel país hay medios, tanto escritos como televisivos, de todos los colores, siendo la mayoría de derechas. Cualquier lector puede comprobarlo. Comparen luego con España. Solo dos artículos favorables al gobierno Syriza en los cinco mayores rotativos del país. De ahí que invito al lector a que se pregunte: ¿qué tipo de democracia tenemos en España? ¿No cree que la respuesta es que se trata una democracia enormemente limitada e insuficiente? Le sugiero que se movilice protestando y enviando denuncias de esta situación a los medios. Hoy, un pueblo, el griego, está siendo atacado por el propio gobierno español, y los medios están apoyando este comportamiento, con un sentido de militancia digno de una mejor causa. Por favor, proteste.

Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía Aplicada. Universidad de Barcelona

Artículo publicado en Público.es
vnavarro.org

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Islandia arremete contra el poder exclusivo de los bancos privados en la creación de dinero

Sáb, 04/04/2015 - 09:00

Marco Antonio Moreno – Consejo Científico de ATTAC España

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El Gobierno de Islandia está considerando eliminar el poder de los bancos privados para crear dinero y dejar esta atribución exclusivamente al banco central. La propuesta es revolucionaria y toca un aspecto altamente sensible cual es la responsabilidad de la banca privada en la creación de dinero. Como hemos explicado en varios post no son los bancos centrales los responsables de la expansión masiva de dinero. En las finanzas modernas, los bancos centrales son los creadores de la base monetaria, pero son los bancos privados, a través del multiplicador monetario, quienes tienen la atribución de crear dinero, a través de los préstamos y las líneas de crédito. De ahí que incluso un informe del FMI sugiera eliminar la banca privada por su rol en la creación de dinero de la nada.

Dependiendo de la tasa de reservas o encaje, los bancos privados multiplican el dinero en razón inversa a su tasa de reserva. Si la tasa de reserva es de un 20 por ciento, el banco privado multiplica por cinco veces la cantidad de dinero de depósitos (1/0,2). Pero si la tasa de reservas es del 1 por ciento, el banco privado multiplica por 100 veces el dinero de depósitos (1/0,01). Consta que antes del estallido de la crisis la banca privada tenía tasas de reserva incluso menores al 1 por ciento. Con una tasa de reservas del 0,5 por ciento, Citibank y Goldman Sachs creaban 200 millones de dólares a partir de un millón de dolares, en una sola operación.

Durante varios años este procedimiento no tuvo inconvenientes dado que todos los valores se movían al alza y nunca se enfrentaban pérdidas masivas. El problema es que bastaba una caída del 1 por ciento en forma sostenida, para que el dinero realmente existente, el millón de dólares de depósito, se diluyera y solo quedara el dinero ficticio, todo aquello creado artificialmente por los banqueros. Esto explica por qué las masivas inyecciones de liquidez realizadas a la banca por los bancos centrales (más de 60 billones de dólares), no han conducido al restablecimiento del orden y la recuperación económica. Solo han permitido dar cuerpo real a esos miles de millones de dólares que fueron creados de la nada.

De ahí que la propuesta del gobierno de Islandia es completamente revolucionaria para los tiempos que corren y marca un quiebre de la teoría monetaria moderna. De acuerdo a un estudio realizado por el banco central, Islandia ha tenido más de 20 casos de crisis financieras de diferentes tipos desde 1875, con seis graves episodios de crisis financiera, cada 15 años en promedio. Para el parlamentario Frosti Sigurjonsson, creador de esta nueva iniciativa monetaria que se llama Un mejor sistema monetario para Islandia, el problema de los auges de crédito surge con fuerza en los períodos de gran expansión económica. Es decir, los bancos privados no son capaces de terminar la fiesta y prosigue hasta que la borrachera reviente. Los bancos centrales, con el simple manejo de la tasa de interés, llegan usualmente tarde a tratar de terminar la fiesta.

En Islandia, como en todas las economías de mercado modernas, el banco central controla la creación de billetes y monedas, pero no la creación del dinero fiduciario, que se produce tan pronto un banco comercial ofrece una línea de crédito o genera un préstamo. El banco central sólo puede influir en la oferta de dinero con sus instrumentos de política monetaria, pero no el cantidad de dinero que la banca privada crea de la nada. Si la propuesta de Frosti Sigurjonsson es aprobada por el parlamento, Islandia será el primer país en el cual su banco central crea dinero directamente para uso de los contribuyentes.

El Blog Salmón

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ATTAC País Valencià

Sáb, 04/04/2015 - 07:02

Xerrada: “No al Tractat de Lliure Comerç UE-EUA”

Dijous., 9 de abril, 19:00 h.
Centre Multiusos ( Avinguda Pla de l´Arc, s/n 46160 LLÍRIA) (mapa) Organitza¨: EUPV y ATTACPV Intervendrà : Alberto Martínez (de la Comissió Internacional d’ATTAC – España i de la Plataforma NO al TTIP)
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Los precios, variable clave de una economía

Sáb, 04/04/2015 - 07:00

Juan Francisco Martín Seco – Consejo Científico de ATTAC España

El 22 de marzo, con ocasión de la publicación por el INE del cuarto trimestre de la encuesta de costes laborales, apareció en el diario El País un artículo titulado “Los salarios, variable clave de una economía”, firmado por Ángel Laborda, director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS) porque, aunque parezca mentira, la Fundación continúa existiendo a pesar de que las cajas de ahorros han desaparecido casi en su totalidad. Si comento este artículo es porque me parece representativo de una concepción totalmente extendida, pero falsa, acerca de la competitividad, ya que cifra esta en todos los casos en los salarios, suponiendo que la reducción o incremento de estos se traslada inmediatamente a los precios, lo que no es cierto dado que en medio se encuentra el excedente empresarial.

No deja de ser curioso que el análisis acerca del aumento o disminución de la competitividad se pretenda hacer en función de la evolución de los costes laborales unitarios (CLU), en lugar de fijarse en el desarrollo de los precios, como sería lógico. El cambio no es inocente puesto que en esta concepción, por una parte, se hace responsable a los salarios y a los gastos sociales de la pérdida de competitividad cuando esta acaece y, por otra, se exige su reducción como único medio de recuperar la competitividad perdida.

En realidad, la mayor o menor competitividad depende del cambio en la relación de los precios interiores con respecto a los exteriores. Cuando la inflación en el interior es mayor que en el resto de los países las exportaciones se reducen y las importaciones aumentan, con el consiguiente desajuste en la balanza de pagos que, antes o después, resulta necesario corregir. La forma tradicional de realizarlo ha sido mediante la devaluación del tipo de cambio que, además, constituye un procedimiento neutral, puesto que abarata frente al exterior en la misma cuantía todos los precios interiores.

El problema, en los momentos actuales, se encuentra en la Unión Monetaria, en cuyo seno es imposible la devaluación del tipo de cambio y, por tanto y tal como reconoce el mismo Ángel Laborda en su artículo, “solo caben dos opciones o salirse del euro y devaluar la moneda o no salirse y hacer lo que se denomina una devaluación interna, es decir, corregir la desviación de los CLU”. He aquí la trampa, porque los que se han desviado y, en consecuencia, hay que corregir no son tanto los CLU como los precios.

Es cierto que detrás del diferencial de inflación que un país presenta frente al resto, puede encontrarse una desviación de los CLU, pero también puede ser al revés, que estos se incrementen como reacción frente a una elevación de los precios, es decir, ante la pretensión de los empresarios y del capital de elevar el excedente empresarial. ¿Qué es antes el huevo o la gallina? Lo que subyace a esta cuestión es una guerra de rentas; lo que se dilucida, en definitiva, es cómo se reparte la renta nacional entre capital y trabajo.

Tiene razón Laborda cuando afirma que desde la creación de la Unión Monetaria hasta el comienzo de la crisis, los CLU han crecido en España más que en Alemania, Italia o Francia, pero también, y esto es lo significativo, lo han hecho los precios. Hoy nadie lo niega, a pesar de que en los años en que se estaba proyectando la moneda única todo el pensamiento oficial aseguraba que la existencia del euro y por lo tanto de una política monetaria común no permitiría que los países presentasen distintas tasas de inflación. Pero como las meigas, haberlas las ha habido y, tal como algunos habíamos pronosticado, con terribles consecuencias para nuestro país: pérdida de competitividad, un enorme déficit en la balanza por cuenta corriente que llegó a alcanzar el 10%, y un descomunal endeudamiento exterior que aún pesa como una losa sobre nuestra economía.

Las razones de las mayores tasas de inflación de nuestro país en esta etapa no pueden buscarse, tal como se ha pretendido a veces, en una incorrecta política fiscal. Los distintos gobiernos españoles mantuvieron una política de estabilidad bastante más rigurosa que la de otros países y, desde luego, más que la de Alemania. Y tampoco en la falta de flexibilidad de los salarios. Habría que hablar más bien de falta de flexibilidad de los precios, porque lo cierto es que muy pocos precios son flexibles, por la simple razón de que apenas hay mercados en los que se dé la plena competencia, que solo existe en los libros de texto y en los razonamientos de algunos economistas. Los salarios, en la mayor parte de los casos, no han hecho más que defenderse de la inflación; no son su causa, sino su efecto.

Para analizar el fenómeno y poder atribuir responsabilidades hay que considerar los costes laborales unitarios, pero no en términos nominales, tal como hacen Ángel Laborda y la mayoría de los analistas oficiales, sino en términos reales (CLUr). Esta variable se define como el cociente entre los costes laborales reales (deflactados) y la productividad. Si se reduce, quiere decir que el numerador se ha incrementado en menor medida que el denominador y que, por lo tanto, el reparto de la renta se ha modificado a favor del excedente empresarial y en contra de la retribución de los trabajadores, y viceversa.

Según el informe de otoño 2014 de Statistical Annex of European Economy, en España, desde 1998 hasta el inicio de la crisis (para elegir el mismo periodo que considera Laborda) los costes laborales unitarios en términos reales se han reducido más de cinco puntos, es decir, los salarios reales han crecido menos que la productividad modificando la redistribución de la renta en contra de los trabajadores y a favor de los empresarios. Solo en los años 2008, 2009 y 2010, los primeros de la crisis, se incrementaron los CLUr, pero la explicación hay que buscarla en la enorme cantidad de despidos que se produce en esos años. No es que se hayan elevado los salarios de los que permanecían en sus puestos de trabajo, sino que la media de las retribuciones se ha incrementado al pertenecer los expulsados del mercado laboral a los colectivos peor pagados.

Las comparaciones con otros países tampoco abonan las tesis de Laborda, si lo que se considera son los CLU en términos reales. En el periodo considerado, estos se reducen en nuestro país más que en Francia e Italia y casi igual que en Alemania, aun cuando este país era un caso excepcional al estar inmerso en el proceso de reunificación. Si las tasas de inflación han sido mayores en España que en el resto de los países, la culpa no puede achacarse a los salarios que tan solo se han defendido, sino a la pretensión del capital de incrementar su rendimiento.

La sustitución de los precios por los CLU como variable estratégica también influye en la concepción que se tiene de la devaluación interior, porque la mera bajada de los salarios no garantiza la reducción de la inflación y por consiguiente la obtención de los objetivos que se pretenden. La devaluación interior presenta una enorme desventaja frente a la depreciación del tipo de cambio. En este último caso, el impacto sobre los precios y sobre los agentes es uniforme y no hay redistribución de la renta. En la devaluación interior, por el contrario, se modifican con toda seguridad los precios relativos y parte de la reducción salarial se desvía del objetivo de la minoración de los precios y va a engrosar el excedente empresarial. La distribución de la renta se modifica.

Artículo publicado en República.com

www.martinseco.es

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Un nuevo Estado, meta del neoliberalismo

Vie, 03/04/2015 - 13:00

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

¿Por qué el neoliberalismo surge más fuerte que nunca después de siete años de crisis? Buena pregunta. Y no existe hoy una respuesta satisfactoria por una razón fundamental. Es que la crítica al neoliberalismo descansa en un postulado equivocado: es la idea de que el capital busca reducir el ámbito de influencia del Estado, de quitarlo del camino y hasta de eliminarlo. Muchos encuentran prueba de lo anterior en la ola de privatizaciones y en la eliminación de controles regulatorios para todo tipo de actividades.

Ese postulado proviene de la idea de que el mercado y el Estado son antitéticos. Pero desde hace mucho la historia y la antropología revelaron que las economías de mercado nacieron a través de una fuerte intervención del Estado y sus agencias. Sólo la mitología de los economistas sigue afirmando que primero fue el trueque y después, espontáneamente, nació el mercado.

Es necesario criticar esta premisa y reemplazarla con una nueva perspectiva: el capital financiero no está destruyendo el Estado, sino que lo está reconfigurando y reorganizando para que responda a sus necesidades e intereses. Esta idea proporciona una matriz analítica más rica y se acerca más a lo que está aconteciendo en el mundo.

Hoy tenemos muchas señales indicando cómo el neoliberalismo está construyendo un nuevo Estado. La primera, quizás la más obvia, es la degradación de la vida política. Aquí el síntoma más claro es el predominio del dinero sobre los votos. Las campañas electorales están sometidas a una circulación monetaria que va de los intereses corporativos más descarados a las grandes cadenas de los medios masivos, pasando por la compraventa de candidatos. Las instancias encargadas de organizar y supervisar elecciones están desbordadas o simplemente forman parte de este gran teatro. El ‘mercado electoral’ dejó de ser, hace mucho, una simple metáfora.

Lo anterior marca el deterioro del llamado ‘poder’ legislativo. Los congresos y parlamentos han dejado de funcionar con la meta de defender y cultivar el interés público. Pero eso no quiere decir que han dejado de funcionar. Al contrario, de manera activa los miembros del poder legislativo desempeñan una función de agencias del capital financiero y del neoliberalismo: votan sus leyes contrarias al interés público, erigen nuevas barreras regulatorias en contra de competidores no deseados y, sobre todo, bloquean cualquier iniciativa que pudiera acrecentar el poder ciudadano.

La segunda señal es la concentración de poder económico y la desigualdad. Las grandes corporaciones, nacionales e internacionales, tienen hoy una capacidad nunca antes vista para organizar espacios económicos alrededor de sus intereses y estrategias de expansión. Su tamaño, grado de diversificación y de integración les da acceso a muy fuertes economías de escala y de alcance. Eso les permite adoptar todo tipo de comportamientos estratégicos, desde la segmentación de mercados hasta la manipulación de precios para transferir rentabilidad a lo largo de la cadena de valor. Todo eso conduce a la enorme concentración de poder en todas las ramas de la producción a escala mundial.

Frente a las grandes corporaciones las comisiones regulatorias de los gobiernos no desaparecen. Simplemente se refuncionalizan y adoptan la misión de servir a estas gigantescas empresas para legitimizarlas. El síndrome de las puertas revolventes es una expresión de todo esto. Y cualquiera que se haya escandalizado frente a los abusos del sector financiero o que haya participado en la lucha contra los organismos genéticamente modificados puede dar testimonio de lo anterior.

La desigualdad económica y la concentración del ingreso son el telón de fondo de la acumulación bajo el neoliberalismo. Y eso necesita una nueva y más potente capacidad represora. Por eso tenemos la tercera señal: el extraordinario crecimiento del aparato de seguridad del Estado. Las funciones de represión directa y de espionaje se han reorganizado y hoy se encuentran en el corazón de múltiples agencias a nivel nacional o regional, muchas veces con fuertes vínculos con la delincuencia organizada.

Todo lo anterior se acompaña de un hecho fundamental: la desmovilización de la ciudadanía. Si el voto no es respetado y si el parlamento es corrompido, carece de sentido ir a las urnas el día de las elecciones. Por eso el abstencionismo es el partido mayoritario en todo el mundo y parece confirmar la idea de que es inútil tratar de recuperar el control sobre la vida política. Los abusos de los bancos o de los fabricantes de comida chatarra se convierten en una fatalidad que hay que sufrir cotidianamente. Al final del camino los ciudadanos se transforman en consumidores (de todo tamaño) o en átomos de una materia prima llamada fuerza de trabajo.

El bloqueo y ataque en contra de la democracia no debe ser confundido con la reducción del tamaño del Estado. La izquierda debe tomar nota: estamos frente a un esfuerzo concertado para erigir un nuevo sistema en el que la democracia no tiene cabida.

Twitter: @anadaloficial

Artículo publicado en La Jornada

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Si dejamos la economía como está, nunca llegaremos al pleno empleo

Vie, 03/04/2015 - 09:00

Entrevista a Eduardo Garzón Espinosa – Consejo Científico de ATTAC España

Neftalí Caballero - La Pancarta de Bitácora

La propuesta del Trabajo Garantizado [TG], ofrecer empleos a los ciudadanos desde el Estado, se ha convertido en uno de los puntos estelares del proyecto económico de Izquierda Unida. Malacitano pero nacido en Logroño, Eduardo Garzón (1988) es de los economistas que mayor y mejor defensa pública están haciendo de la medida. A pesar de su juventud, integra el equipo de análisis de la Fundación Europa de los Ciudadanos, tutelada por Izquierda Unida —donde milita—, y forma parte del consejo científico de la organización altermundista ATTAC. «No me preocupa mucho cómo se me presente», indica. Y es que está centrado en desarrollar la idea del TG, con el que se podría «alcanzar el pleno empleo sin necesidad de tener desequilibrios macroeconómicos».

El artículo 35 de la Constitución habla del derecho al trabajo de los españoles. ¿Cómo se ha desarrollado esa idea desde 1978 hasta ahora?

El problema es que la Constitución recoge ese derecho, sí, pero no con la categoría de fundamental, que es la que ostentan los artículos inmediatamente anteriores al 35. Entonces, nos encontramos con que el derecho al trabajo es de carácter orientativo o de guía. Por lo tanto, el ciudadano no tiene posibilidad frente al Estado para, por ejemplo, llevarlo a juicio por no garantizarle un trabajo. La idea del Trabajo Garantizado [TG] es, precisamente, darle la vuelta: hacer que el derecho al trabajo sea de carácter positivo; siguiendo con el ejemplo, que el ciudadano tenga la garantía de poder denunciar al Estado si éste no le garantiza un empleo. ¿La evolución desde el 78? Desde el punto de vista económico, hemos visto cómo ha ido pasando a un segundo plano. Pero ni siquiera por voluntad política, sino porque hoy en día vivimos en una etapa del capitalismo denominada neoliberalismo, donde aumenta la presión de fuerzas externas, la competencia con otras potencias económicas, se liberan los flujos de capital, etc. Por eso ha habido una transferencia del trabajo desde las potencias hegemónicas hacia otras economías que han ido emergiendo. Debido a los obstáculos que plantea este contexto neoliberal, hoy día es aún más difícil llegar al pleno empleo.

¿Habría que cambiar la Constitución para implementar el TG?

No. Tenemos un equipo de especialistas que aún está investigando la viabilidad jurídica de la propuesta. A pesar de que todavía no han terminado el trabajo, ya están en condiciones de asegurar que el TG encaja perfectamente con la legislación española. Por tanto, en este sentido no habría ninguna necesidad de cambio. Aunque desde nuestra postura, la de Izquierda Unida, creemos que es necesario realizar un proceso constituyente en el que la población tenga derecho a decidir. Pero bueno, no es necesario reformar la Constitución para el TG, sólo cambiar algunas leyes. El ejemplo que le comentaba, el de que un ciudadano pueda denunciar al Estado si no le garantiza un puesto de trabajo, es el horizonte final. Porque la idea no es llegar al pleno empleo en unos meses o unos años. La implementación inmediata no tendría esa garantía, sería algo a construir poco a poco.

La idea del TG proviene del postkeynesianismo. No es una medida puramente comunista, ¿no?

El postkeynesianismo es una vertiente que intenta recoger lo mejor del keynesianismo, pero también lo mejor del marxismo: bebe directamente no sólo de [Karl] Marx sino, asimismo, de algunos de sus seguidores, como Joan Robinson, entre otros. Los economistas defensores del TG señalan que esta medida se inserta de forma bastante coherente con la dinámica capitalista y, por tanto, no rompe con el sistema actual. Lo que intenta es conseguir el pleno empleo con estabilidad de precios. Esto es algo que en las Facultades de Economía te enseñan que es imposible, te dicen que habría mucha inflación; sin embargo, estos economistas de la escuela postkeynesiana demuestran que, incluso dentro del marco del capitalismo, se puede alcanzar el pleno empleo sin necesidad de tener desequilibrios macroeconómicos como el de la inflación.

¿Se ha implementado esta medida o alguna similar en otros países?

Similares sí, pero nunca se ha desarrollado un TG universal. En ningún país ni en ningún momento de la historia. Me refiero a experiencias como el New Deal de Estados Unidos en los años 30 u otras posteriores en Nueva Zelanda, Australia, la India…, incluso en Francia y en Suecia. La más reciente es la de Argentina, en el año 2002. Y en Grecia, el gobierno de Syriza tiene ya un plan sobre TG para crear cerca de 700.000 puestos de trabajo desde el sector público. Pero claro, esto entra en contradicción con la política neoliberal de la Unión Europea y por eso, su propuesta está y se encontrará con problemas. La idea es que nunca ha habido un TG de carácter universal, sino orientado a un público determinado. En Argentina, por ejemplo, se destinaba a cabezas de familia con hijos menores a su cargo y sin ningún tipo de ingreso. Así consiguieron crear 2,5 millones de puestos de trabajo en 3 meses.

En el caso de Grecia, ¿sería de carácter universal?

No, tampoco. Grecia cuenta con el handicap de no tener una moneda propia. Por ello, no tiene tanto margen de maniobra fiscal como en el caso que hablábamos de Argentina, por ejemplo, que sí controla la moneda. En Grecia hay actualmente en torno a 1,6 millones de parados, mientras que el plan que tiene recogido la Secretaria de Estado del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social contempla la creación de 700 mil puestos directos. Por lo tanto, aunque sería una cantidad considerable, no es un TG universal. Además, que sepamos, no tienen planificado aumentar la cuantía en un segundo año.

El Estado buscaría lo que ustedes llaman «rentabilidad social» con el TG. El proyecto, ¿es sostenible en el tiempo a pesar de despreciar la rentabilidad económica?

Sí lo es. Hay que cambiar la lógica del planteamiento que siempre usamos para analizar la creación de empleo. En España, 1 de cada 10 puestos de trabajo es público. Esto no se debe a la rentabilidad privada; porque en Suecia, por ejemplo, son 4 de cada 10. Nosotros mantenemos que hay que romper con eso que siempre nos cuentan de que «la economía es únicamente aquello de producir bienes y servicios para luego ponerlos a la venta en el mercado y obtener una rentabilidad, un beneficio que, a través de las transferencias sociales y del Estado, pueda generar creación de puestos de trabajo públicos». Es fácil pensar una sociedad que sea diferente y, además, no hace falta imaginar demasiado. En la Historia ya hemos tenido determinadas experiencias en las cuales una economía entera y de grandes dimensiones se ha organizado sin necesidad de que haya una rentabilidad económica privada. Me refiero a la Unión Soviética. Sin hablar de que sea un ejemplo a seguir: simplemente, nos demuestra que la economía se puede organizar de forma distinta. Cuando se producen un portátil o un teléfono móvil es economía. Porque nos da utilidad y nos permite vivir mejor, sí. Pero también es economía que nos cuiden a nuestros niños, que nos reciten una obra de poesía o que nos ofrezcan una representación artística. Porque estas cosas nos dan utilidad y nos permiten vivir mejor.

Apuntando sobre esto, ¿qué tipos de empleo son los que ofrecería el Estado?

Como sabemos que hay gente que quiere trabajar y tiene los conocimientos específicos para hacerlo, el TG consistiría en algo tan simple como vincular a estas personas con las necesidades y ponerlos, efectivamente, a trabajar. Dividimos los posibles empleos en cuatro apartados:

  • Servicios sociales: educación, sanidad, apoyo psicológico, cuidado de niños y ancianos… Son necesidades que hoy en día no están cubiertas.
  • Respeto medioambiental: cuidado de la fauna y de la flora, de espacios verdes, retirada de residuos, servicios de reciclaje, reparación de productos, rehabilitación de edificios para hacerlos más sostenibles…
  • Infraestructuras urbanas: Hay muchos barrios abandonados en nuestras ciudades y ahí hay muchos trabajos que realizar: pavimentos muy desgastados, fachadas en mal estado… Además, también pensamos en el desarrollo de empleos con la idea de reconfigurar la urbanización de nuestras ciudades, para que no estén tan orientadas a esa lógica capitalista consistente en favorecer que las empresas puedan obtener beneficios. Repensarlas, desde el diseño urbanístico, como espacio público para las necesidades de la gente. Se me ocurren, por ejemplo, las grandes zonas comerciales, que no están planteadas para satisfacer las necesidades sociales, sino sólo los intereses económicos de las empresas.
  • Servicios recreativos y de entretenimiento: Se trata de cubrir necesidades que no son primordiales, no las necesitamos para sobrevivir, pero sí para vivir con dignidad y de una forma mucho más beneficiosa para nuestra salud. Me refiero a acontecimientos deportivos, pintura, conciertos, teatro, espectáculos de magia… Aquí encontramos diversas actividades que redundan en un beneficio social, porque nos hacen vivir mejor, ser más felices. Insisto en que todo esto también es economía. Tenemos muchas personas que se han dedicado a este tipo de oficios y que son, precisamente, quienes más problemas tienen para encontrar trabajo en esta sociedad capitalista. No encuentran su sitio a pesar de que podrían realizar una labor con mucho beneficio social. ¿Por qué no aprovecharlo?

Me da que algunos de los trabajos que me ha enunciado son más vocacionales que otros. ¿Cómo se haría la selección?

El TG es una medida financiada por el Estado —debido a que es la entidad territorial con mayor poder fiscal—, pero la gestión sería llevada a cabo por la sociedad civil. ¿Qué significa esto? Habría canales de participación democrática para que cualquier vecino, asociación u ONG pudiera decidir las necesidades de la localidad y qué trabajos, por tanto, crear. Es cierto que a la hora de decidir la selección de trabajadores hay muchos criterios que se podrían tener en cuenta. Nosotros no tenemos ninguna propuesta cerrada aún, recuerde que éste es un proyecto sobre el que todavía se está trabajando. Es cierto que hay ocupaciones más agradables que otras. Este problema siempre nos lo encontraremos en una sociedad y la solución nunca va a ser perfecta, jamás vamos a tener a todo el mundo empleado en lo que le gusta. Pero debemos circunscribirnos a que el TG es una medida de emergencia, para sacar lo antes posible a la gente de la pobreza al mismo tiempo que satisfacemos una serie de necesidades sociales y ecológicas. Aunque sea importante, lo primordial no es encontrar un puesto donde estés feliz. Eso es algo que habría que ir conquistando a lo largo del tiempo.

Su hermano Alberto [Garzón] y usted mismo ya han explicado que sería posible emplear a un millón de personas en el primer año con el TG en marcha. Como parados hay más, ¿quiénes serían los primeros en recibir este derecho?

Sí, tenemos un debate en torno a ese asunto. Hay varias interpretaciones. Una de ellas es que se priorice a las personas sin ningún tipo de ingreso. Es razonable, pero entra en contradicción con el hecho de que esta población no está distribuida de forma homogénea en el territorio, y habría que reducir el paro en todas las comunidades de forma relativamente parecida. Otro criterio es el de fomentar las actividades más acuciantes, como el cuidado de niños o ancianos o, incluso, el cuidado medioambiental. Dejar las categorías recreativas y cuidado de espacios urbanos para un segundo lugar. Como le digo, aún estamos debatiendo sobre esto. Mi punto de vista es que, en lo económico, la urgencia debe primar y, por ello, debería prevalecer la situación de quienes no tienen ningún ingreso. Según las estadísticas oficiales, son 2,1 millones de personas. Por ello, desde Izquierda Unida también se propone —y desde hace muchísimo tiempo— que, acompañando al Trabajo Garantizado [TG], debería implementarse una renta básica condicionada, para que nadie se quede, en ningún momento, sin ingresar un euro.

¿Sería necesario cambiar el sistema recaudatorio?

La recaudación impositiva tendría que modificarse, sí. Le haré un puntualización: si tuviéramos moneda propia o un Banco Central Europeo que respaldase este tipo de políticas, no haría falta ninguna reforma fiscal. Lo que ocurre es que eso no sucede y, por tanto, no nos queda más remedio que obtener los ingresos de otra forma, que es fundamentalmente a través de la vía impositiva. Por otra parte, en Izquierda Unida somos partidarios de la reforma fiscal no sólo para ingresar dinero en las arcas públicas, sino también para mitigar la desigualdad social que existe en el territorio. Sabemos perfectamente, tal y como revelan todas las estadísticas, que las grandes empresas y las grandes fortunas son las que menos impuestos pagan, las que más defraudan a Hacienda e incluso, cuando abonan, son cantidades inferiores a lo que marca la ley. Para combatir esto hay dos caminos a seguir: perseguir el fraude fiscal al que me acabo de referir y la realización de una reforma fiscal progresiva, consistente en crear impuestos a las transferencias financieras, a la riqueza, etc.

Esta reforma, ¿sería indispensable para poner en marcha el TG?

En realidad, no: siempre nos cabe la última posibilidad. Pensemos en el primer año en el que introducimos esta reforma fiscal. Sus efectos, claro, tardan un tiempo: se necesita que se complete el curso fiscal, que todos los contribuyentes paguen sus impuestos, etc. Tenemos la opción de acudir a préstamos, si se nos dejase, del Banco Central Europeo. Hay un atajo por el que entendemos que sí se nos permitiría: ya en el año 2012 Mariano Rajoy utilizó el Instituto de Crédito Oficial [ICO] para poder financiar a ayuntamientos y comunidades porque precisamente, en aquella época, debido a la prima de riesgo, era muy caro financiarse mediante mercados privados. Y por último, si la reforma fiscal tardase en tener efecto, siempre nos queda la posibilidad de endeudarnos en los mercados financieros. Si lo hemos hecho para rescatar bancos y autopistas, ¿por qué no para generar puestos de trabajo? Al fin y al cabo, esto nos dará una rentabilidad no sólo económica, sino también social y ecológica.

¿Cuánto tiempo se tardaría en conseguir el objetivo del pleno empleo?

Bueno…, no queremos poner ningún límite. Fundamentalmente, porque no somos adivinos. Esto no es algo que vayas controlando. En el primer año, creas 1 millón de puestos en el sector público con el TG. A la par, impulsas el sector privado: la gente utiliza el dinero para ir a comprar, lo que reactiva la economía. Multitud de indicadores económicos revelan que actualmente, el principal problemas de empresas y autónomos es la falta de clientes. El TG ayudaría a resolverlo. Nosotros estimamos que, con ese primer millón de empleos creados, vendría aparejado el aumento de entre 200 mil y 300 mil puestos de trabajo en el sector privado; gracias a la reactivación de la economía provocada por el aumento de la demanda. Es importante tener en cuenta que el TG no consiste en darle un trabajo a cada uno de los 5,5 millones de desempleados que hay, sino que se trata de implementarlo progresivamente para reactivar la economía y que se generen también en las empresas privadas. Así, ese objetivo deseado del pleno empleo no vendría sólo de la mano del TG, sino también con la buena dinámica del sector privado.

En la charla que mantuvimos con el presidente de la Red Renta Básica, Daniel Raventós, nos dijo que “ningún economista serio puede defender la consecución del pleno empleo en menos de 20 años”. ¿Qué opina?

Sí, nos conocemos. Él parte de una consideración que es sólo la del sector privado. Claro, dejando la economía tal y como está hoy día, el pleno empleo no se va a conseguir ni en 20 ni en 30 años. Porque tenemos un 23% de paro y, de hecho, las previsiones más optimistas nos dicen que en el 2020 estaríamos en torno al 20%. Si dejamos la economía tal y como está, nunca llegaremos al pleno empleo. Hay que darle la vuelta a la cosa e introducir nuevos elementos, nuevas estrategias, como la del TG, que consiste precisamente en intervenir en la economía para generar puestos de trabajo. Quién puede negarse a hacerlo, si actualmente hay tantas personas deseando un empleo y, al mismo tiempo, tantas necesidades que cubrir. Es una propuesta imposible de refutar, ¿por qué no vincular esas necesidades sociales con la gente que quiere trabajar?

De hecho, dentro de la izquierda hay un debate muy interesante entre renta básica universal y TG. ¿Ambas medidas son incompatibles?

No creo que sean necesariamente incompatibles, pero habría que bajar al detalle de cada proyecto y ver de qué cuantía y de qué tiempo de implementación hablamos. Una renta básica universal como la que propone mi compañero Raventós, de 650 euros para cada persona, me parece que se nos va de las manos…, en términos macroeconómicos y en términos políticos y culturales. La gente no concibe eso. Imaginemos a un pensionista que haya cotizado y que, por ello, esté cobrando en torno a 600-700 euros. No entendería que se le esté dando esa cantidad a todo el mundo sin haber trabajado. Hay otras muchas limitaciones sobre las que no tiene sentido que me detenga ahora. Desde mi punto de vista, la renta básica tiene otro problema: si aseguramos 650 euros a todo el mundo, los empresarios lo sabrían y dirían: «Oye, si yo te pago 1.000 euros y ya tienes garantizados 650, ¿para qué necesitas que te aumente el salario?». Entonces, el empresario concluiría, «pues te lo bajo a 800 euros. Sumados a los 650 de la renta, cobras más». Así, estaríamos hablando de una especie de subvención a las empresas privadas. Le pongo un ejemplo muy sencillo: en el municipio de La Vall d’Uxó, en Castellón, se le daban 200 euros públicos a cada persona que alquilaba. ¿Qué ocurrió? Los arrendadores aumentaron el precio de los alquileres en 100 euros. Dijeron: «100 para ti y 100 para mí». Me parece que la renta básica tiene ese tipo de inconvenientes que no son menores. Eso la convierte en inferior al Trabajo Garantizado [TG] que, al fin y al cabo, lo que hace es asignar eficientemente los recursos. Aunque la idea de ambas propuestas es la misma: asegurar la existencia material y física de toda la población. De cualquier manera, sí que creo que en un futuro no muy lejano se podrían implementar conjuntamente. Es lo ideal, lo que todos deberíamos perseguir: una economía donde todo el mundo tenga asegurado un ingreso mínimo y además, la posibilidad de trabajar si lo desea. Pero me parece que, en las circunstancias actuales, esto es prácticamente imposible y hay que elegir. Yo me quedo con el TG.

Me decía que los trabajos a realizar se establecerían desde la sociedad civil. Pero, ¿qué institución es la que reparte el dinero?

El dinero vendría del Estado. Habría que canalizarlo a través de instituciones que ya están creadas para, precisamente, un objetivo muy parecido al que estamos buscando con el TG. Me refiero al Servicio Público de Empleo Estatal [SEPE], el antiguo INEM, que tiene las sucursales, los datos de los desempleados y todas las infraestructuras necesarias para realizar esta gestión de vincular las necesidades propuestas desde la sociedad civil y las personas que buscan trabajo.

El diario El Mundo publicó una grabación del año 2012 en la que aparecía la entonces Delegada de Empleo de la Junta de Andalucía en Jaén, Irene Sabalete, diciéndoles a trabajadores públicos que no tenían la categoría de funcionarios que, si no hacían campaña por el PSOE, perderían su puesto. Dentro del plan del TG, ¿hay alguna medida para evitar que se formen este tipo de redes clientelares?

Si se fija, la idea de TG resuelve algo de este problema. Porque, si todo el mundo tiene asegurado un trabajo, no hay posibilidad de que nadie te vaya a chantajear con el despido. En cuanto a la corrupción, la ventaja está en la idea de que el Estado sea el que financie. Cualquier persona empleada mediante el TG tendría un número de la Seguridad Social asignado a su número de cuenta bancaria. Con lo cual, cada vez que realizase su trabajo, el Estado le ingresaría la cantidad correspondiente. Así se evita que haya gobernantes intermediarios, de municipios o comunidades, que pudieran hacer uso de ese dinero. Pero sí, no le negaré que hay un riesgo muy importante a la hora de repartir puestos de trabajo. Ya comentábamos que algunos son más apetecibles que otros. Podría darse la posibilidad de que alguien lo aprovechase en beneficio propio o de allegados.

Al final, creo yo, la posibilidad de aquel chantaje se daba porque hablamos de trabajadores públicos que no tienen la categoría de funcionarios…

Claro, claro. Pero eso no cambia lo que le he dicho: si todos tenemos garantizado el trabajo, nadie se va a encontrar con la amenaza de que lo dejen en la calle.

Pero el TG de carácter universal es a largo plazo. Si en el primer año hablamos de un millón de personas, muchísima gente se quedará fuera.

Por eso no dudo de que habría un riesgo importante. No sólo de este tipo, también un montón más a tener en cuenta. Pero el motivo de que esta mujer chantajease a esos trabajadores no es que exista empleo público, eso lo tenemos que tener muy claro. Aparte de que tenga mucha cara y esté vulnerando la ley, lo que hay que establecer es mecanismos de supervisión y control de la forma más democrática y transparente posible. Y también mecanismos fuertes de sanción para aquellos que vulneren la legalidad. Pero esto no es algo, como mucha gente dice, propio del sector público. Ocurre en cualquier empresa. Hace no mucho, una consultoría famosa publicó un estudio en el que decía que la corrupción en la empresa privada era desorbitada. Manejaba unas cantidades de dinero que no nos podíamos imaginar, llegaban a puntos porcentuales del PIB. Los que más robaban eran los directivos, que son quienes tienen más poder y mayor acceso al dinero. En ese sentido, el problema está ahí. Pero es de la naturaleza humana, de la naturaleza social, no del empleo público. Lo que se trata es de ejercer mecanismos de control, supervisión y penalización, que para eso están ideados en nuestra democracia. Bueno, esa democracia tan imperfecta que tenemos y que debemos ir mejorando paralelamente al establecimiento del TG.

De llevarse a cabo, ¿mejoraría la calidad del empleo en la empresa privada?

Sí. Mejorarían los puestos del sector privado que tengan condiciones inferiores a las establecidas desde el público. Si hay una persona trabajando por menos dinero, va a tener el poder de decirle al empresario que, o le aumenta el salario, o se va al TG. Y no sólo eso, también otras condiciones laborales como vacaciones, horas extraordinarias, etc. Aquí hay otro riesgo: el TG debe ofrecer un sueldo que no sea desorbitado para no desestructurar los empleos privados. Si pagas 1.500 euros, por decir una cantidad, dejarías muchos empleos del sector privado por debajo. Tiene que ser una cuantía razonable. Digna, pero no elevada. Porque al crear empleos desde el Estado, puede darse que compitas con el sector privado. Ya hay empresas dedicadas al cuidado de ancianos. Si el sector público crea puestos de trabajo en ese ámbito, directamente le hace la competencia. Entonces, es obligatorio tener en cuenta el proceso de diseño de las actividades a realizar mediante el TG que le comenté: debe provenir desde la sociedad civil. En una localidad donde ya exista una empresa dedicada al cuidado de mayores, ésta tendrá derecho a participar en los organismos de decisión y argumentar para que no se cree ese TG allí, porque la necesidad está cubierta. Se forma así un equilibrio, porque las necesidades de una población no son las mismas que las de otra. De esta forma, mitigaríamos al máximo este tipo de problemas que, inevitablemente, se dan.

 Saque de Esquina

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ATTAC Acordem: Sobirania segrestada, drets en perill

Vie, 03/04/2015 - 07:02

Tractat de Lliure Comerç i Inversió entre els Estats Units i la Unió Europea (TTIP)

Sobirania segrestada, drets en perill

7 d’abril de 2015 a les 19 h. Pati Llimona. Carrer Regomir, 3. 08002 Barcelona.

Entrevista a Jean Robert per part de membres de la campanya Catalunya No al TTIP.

Negociat en secret en les més altes instàncies político-financeres europees i nordamericanes, el Tractat de Lliure Comerç i Inversió entre els Estats Units i la Unió Europea (TTIP) amenaça la sobirania democràtica i els nostres drets. En aquesta entrevista pública, Jean Robert, arquitecte «desprofessionalitzat», filòsof, historiador, autor i conferenciant de prestigi internacional, nascut en el Jura suís però resident a Cuernavaca, México desde 1972, conversarà amb membres de la plataforma Catalunya No al TTIP i amb el públic present per ajudar-nos a comprendre les amenaces que patiran els distints àmbits de la vida social: treball i drets laborals, educació i altres serveis públics, deute i autonomia, energia i medi ambient, salut i sobirania alimentària, territori, etc.

Organitza: Catalunya No al TTIP.

Col·laboren: GRECS i La Ligne d’Horizon.

Jean Robert-Cartel

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¿Qué encenderá la chispa de la próxima crisis financiera?

Vie, 03/04/2015 - 07:00

Marco Antonio Moreno – Consejo Científico de ATTAC España

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Esta semana, James Bullard, presidente de la Reserva Federal de St. Louis, advirtió que las políticas monetarias de la Reserva Federal de Estados Unidos, con las tasas de interés cercanas al cero por ciento, han avivado una burbuja devastadora que puede estallar en cualquier momento. Las palabras de Bullard fueron recogidas por Financial Times, y se agregan al creciente nerviosismo sobre un nuevo desastre financiero que esta vez tendría consecuencias mucho más graves que el colapso que devino tras la quiebra de Lehman Brothers.

Las advertencias de Bullard se suman a las que ha planteado el Banco de Pagos Internacionales y el Fondo Monetario Internacional, junto a muchas otras que hemos realizado en este blog Dinero barato, burbujas, y nuevo tsunami financieroLas contradicciones de la política monetaria en el corazón de la crisis financiera.

La combinación de imprimir dinero barato y mantener las tasas de interés en cero por ciento solo alimenta el auge bursátil y la volatilidad de los activos. Esto, que resulta tan evidente ahora, ha sido ignorado por los grandes medios que prefieren hacer creer que la crisis ha sido un mero accidente y no el colapso de un sistema que rebasó los límites que lo sustentaban, como la confianza y la credibilidad. Esta demolición controlada del sistema se ejemplifica ahora con la más sórdida guerra de divisas entre los principales países industrializados del planeta y los nuevos planes de flexibilización cuantitativa de los bancos centrales.

Hay pruebas abrumadoras de que la próxima crisis podría llegar en cualquier momento, y asi lo confirman las palabras de James Bullard. Los máximos que han alcanzado los índices bursátiles forman parte de esta burbuja que puede derrumbarse sin control. Nos encontramos al borde de un nuevo colapso que esta vez sería agravado por la falta de liquidez que comienzan a sufrir algunos mercados, y que se estrechará más a medida que la Reserva Federal comience a elevar los tipos de interés… en algún momento de 2015. Mientras más demore la Fed en tomar esa resolución, más devastadoras pueden ser las consecuencias. Teniendo en cuenta que el mercado de bonos es mucho mayor que el mercado de renta variable, crecen los temores de que cuando los inversores traten de vender bonos en masa, la falta de liquidez desencadenará una crisis de magnitud similar a una crisis de crédito.

Los esfuerzos para resucitar al moribundo sistema financiero en un entorno de deflación global, desapalancamiento y alto desempleo, han conducido a la compra masiva de bonos socavando la liquidez. La políticas monetarias que tenían la intención de restablecer las bases del sistema, han terminado creando un monstruo mucho mayor. La ironía es que los más de 16 billones de dólares (U$S16000000000000) creados para salvar al sistema financiero no solo no han tenido el resultado deseado sino que han llevado a la economía mundial a una situación mucho más precaria. La volatilidad del sistema es parte de ese nerviosismo que nos acerca al fin de un sistema que cae víctima de sus propios vicios.

El Blog Salmón

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Una oda a la razón del chavista imperialista

Jue, 02/04/2015 - 13:00
Venezuela, en el centro del tableropolítico y geoestratégico   Santiago Galán Terán - ATTAC ¿Por qué Venezuela?

Es curioso el cúmulo de reacciones que genera Venezuela, lo polarizado que se encuentra el vulgo en general sobre este país y su adorado líder, tanto dentro como fuera de sus fronteras, los enfrentamientos que suscita, y me llama especialmente la atención ese efecto en nuestra sociedad, donde la indiferencia mediática, reflejo de la nuestra y la falta de interés por las causas y efectos de regímenes totalitarios, tiránicos, autocráticos y plutocráticos que han producido y producen injusticias, muertes y hecatombes varias por todo el globo, es antológica.

Reconozcámoslo, somos de mirar para otro lado, de cambiar de canal cuando vemos cosas feas en la tele, niños famélicos en Sudán, violaciones en el Congo, injusticias en Arabia Saudí, genocidio en Ruanda, la masacre de Palestinos, pena de muerte en EEUU, falta de libertad en China “-Es horrible, pero que puedo hacer yo… pon Sálvame, anda” está tan aceptado en nuestra sociedad, que esto en las noticias ya no es noticia,  nos incomoda (que aburrimiento y falta de tacto, mira que morirse a la hora de comer…), no vende y cambiamos de canal para amodorrar los últimos estertores de nuestra inerme conciencia y enterrar aquellos estímulos que podrían despertarla.  Sin embargo estamos ávidos de espectáculo de “información” procedente de las noticias “el caso” de tipo culebrón noticioso o de programas de profundo contenido intelectual diario.

Somos de dar fervorosamente nuestra opinión sin importarnos los datos, de batirnos el cobre con el vecino y la madre que lo parió, de fajarnos dialécticamente, de bebernos la sangre aquiahoramismo y creo que ese es el paradigma en lo que a Venezuela concierne, hacia donde enfocamos nuestro fundamentalismo como si de un partido de fútbol se tratase, sin volver grupas jamás, porque nuestra opinión ya latenemos formada y, como dijo un tal Twain, es mas fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados.

La Historia Para entender Venezuela, debemos detenernos al menos un párrafo en la historia política del continente americano, si, lo se, un coñazo y además no hay dibujitos para colorear, pero sin la historia cualquier análisis es miope. La política de EEUU ha polarizado el continente, desde la doctrina Monroe en el siglo XIX o las políticas de próceres y consejeros áulicos como John FosterDulles o Kissinger e incluso presidentes, grandes hombres de estado, en su mayoría adalides de la paz y la buena vecindad, siempre preocupados por el bienestar de su populacho, pasando por su política de intervenciones desde la 2ª GM que le ha llevado a entrar, ora a tumba abierta, ora sutilmente, allendefronteras, para derrocar regímenes democráticos por todo el continente americano, magníficos ejemplos son el Brasil de Joao Gulart, Chile con Allende, la Guatemala de Árbenz Guzmán, Argentina, El salvador, Honduras, Nicaragua,Panamá y, al fin y al cabo, en la práctica totalidad de países en el continente americano, apoyando dictaduras, financiando escuadrones de la muerte, formando militares latinoamericanos en pacifismo ilustrado en la otrora famosa Escuela de las Américas, realizando intervenciones encubiertas de la CIA, sustituidas hoy en día por malabares y sortilegios democratizadores de entes como Freedom House, USAid, International Republican Institute, National Endowment for Democracy y otras tácticas como las doctrinas de Gene Sharp recogidas en su libro “From Dictatorship to Democracy” tan de moda estos años en las llamadas revoluciones de colores, pasando por la época dorada del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, su Consenso deWashington de infausto recuerdo y el éxito de sus recetas en Latinoamerica en los 80 (y el sudeste asiático en los 90, Europa del este en este nuevo siglo, etc) así como otras medidas de justicia divina y universal siempre civilizadoras, derramadas quirúrgicamente sobre todo un mundo salvaje que pareciera estar en taparrabos, que había que educar al grito de yu-es-ei, yu-es-ei¡¡ bajo bandera flameante y pecho henchido de orgullo patrio. El líder del mundo libre, ahí lo llevas… dices paz? Pues guárdame un nobel.

Creo que nunca he visto exponer un análisis racional sobre Venezuela, con datos positivos y negativos, me gusta, no me gusta, solo aparecen unos u otros según la ideología y lo que los medios opinan, siempre objetivos e independientes, fuente de virtud y conocimiento de la que bebe un pueblo critico y sediento de cultura para ejercer su derecho democrático, así que vamos a hacer un esfuerzo. Seamos un poco simplistas en pro de la comprensión de sus datos:

 

Datos buenos (Chavista)

Venezuela es uno de los países menos desiguales del continente americano según el índice GINI, con un mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH), menos endeudados y donde la pobreza y el hambre se han reducido en la primera década del siglo XXI más que en prácticamente ningún otro país del continente (el índice de pobreza ha descendido de 67 en 1997 a 27,4 en 2011), según datos del CIA World Factbook, al igual que el analfabetismo; la educación y la cobertura sanitaria gratuitas alcanza a la práctica totalidad del país, aunque con las deficiencias que conocemos. El desempleo ha descendido del 14,5% al 7,5% desde el año 1999 hasta la actualidad según datos del Banco Mundial.

Datos malos (Imperialista) Venezuela es un país donde hay carencias democráticas, la corrupción campa a sus anchas, la población está polarizada hasta extremos, la economía dependiente del petróleo y sin diversificar, problemas monetarios y de inflación (40,6% en el 2014 según el Banco Mundial), problemas de contrabando, de desabastecimiento y de clientelismo, la violencia y la inseguridad son de las más altas del continente y los secuestros, robos y asesinatos (54 por cada 100K) son habituales, principalmente en Caracas y, ahora, la economía se encuentra en una situación límite, ayudada desinteresadamente por las sanciones de EEUU. También se debe recordar la detención de líderes de la oposición como Antonio Ledezma o Leopoldo López, aunque conviene conocer sus CVs y responsabilidades en las Guarimbas y el golpe de estado del 2002.

Ambas visiones son correctas, pero vayamos a lo mas polémico: democracia y medios de comunicación:

Es cierto que tiene evidentes elementos mejorables en cuestiones fundamentalescomo el sistema democrático y la situación de los medios de comunicación, pero no olvidemos que el partido de Chavez ha ganado en nueve elecciones y cuatro referéndums entre 1998 y el 2012, perdiendo exclusivamente un referéndum en el año 2007.

Las elecciones en ese periodo y en el posterior de Maduro, el profeta del pajarito, han sido supervisadas por organismos e instituciones internacionales como la OEA (Organización de Estados Americanos), The Carter Center, la Unión Europea, o delegaciones de diferentes países como las de España, cuyas opiniones porejemplo, en el 2013 fueron “Creemos que el resultado electoral es fiable por contrastable y porque asegura el ejercicio libre, secreto y universal del voto” texto que está suscrito por Bono (el de U2 no, el otro), el catedrático y exembajador en Venezuela Raúl Morodo y los parlamentarios Daniel Serrano (PP), Antonio Trebín (PSOE) Antoni Picó (CiU), Enrique López (IU) y Aitor Esteban(PNV). Por otra parte,  el ex presidente Jimmy Carter, sospechoso por su reputación de activista subversivo, comunista y de las JONS, se expresó en unos comicios anteriores en estos términos: “Tras analizar nuestras fuentes de evaluación del proceso podemos decir que nuestra información coincide con los resultados anunciados esta madrugada por el CNE.”

Claro que un sistema democrático no es tal sin un libre acceso a la información, aquí los medios juegan un papel fundamental. ¿Como están los medios de comunicación en Venezuela? ¿Hay, o son todos voceros del gobierno bolivariano?

Que hay medios muy críticos con el partido gobernante es evidente para cualquiera que haya visto la televisión, leído periódicos o escuchado la radio de Venezuela, creo que observar la propiedad de los medios es un buen indicador: De 22 canales de televisión nacionales y regionales en señal abierta, 13 son privados, además hay otros 22 canales de señal digital abierta. Hay 11 periódicos nacionales y mas de 60 regionales, todos ellos con su versión digital y hay unas 750 emisoras de radio privadas, publicas y comunitarias ¿Hay presión sobre los medios por parte del gobierno? Por supuesto, algunos hasta cerrarlos, pero seamos realistas, ¿donde no? aquí sabemos lo que es eso, si no que le pregunten a un tal Pedro J y a Exuperancia Rapú. A Jesús Cintora o a Yolanda Álvarez. También fue un dechado de imparcialidad la cobertura mediática de la guerra de Iraq por EEUU o incluso por la BBC del Reino Unido.

 

¿Por qué Venezuela está en todos los medios de comunicación?

¿Qué representa Venezuela, por qué es una amenaza inminente y extraordinaria para EEUU, argumento necesario presentado para imponer sanciones, así como un problema aparente para países como España? No lo es, y esto es evidente para cualquiera que tenga un mínimo conocimiento de estos países y sus capacidades. Sin embargo… Simplemente tres factores: -       Venezuela es el país con las mayores reservas de petróleo del mundo y todos nos acordamos de Iraq y sus armas de destrucciónmasiva… -       Venezuela ha representado una unidad y un liderazgo en latinoamerica para países como Uruguay, Argentina, Ecuador, Bolivia o incluso, Brasil, países donde actualmente predominan las políticas de desarrollo social, al margen de EEUU y sus políticas en el continente, lo que mina su área de influencia. Ha representado un papel determinante en organizaciones e instituciones como UNASUR, CELAC, MERCOSUR o el ALBA. -       El rojismo podemita de cuño bolivariano fraguado en Venezuela, hay quien diría que en el mismísimo Monte del Destino, puede suponer el incremento en grado DEFCON del sistema de defensa de EEUU y sus aliados y, desde luego, una temible amenaza marxista leninista que se cierne sobre nuestras libertades y sobre el inmaculado sistema político de nuestropaís.

Hagamos un ejercicio de memoria, ¿alguien recuerda críticas a gobiernos anteriores donde la corrupción, la pobreza, miseria y falta de acceso a sanidad y educación eran una constante?, gobiernos como el de Carlos Andrés Pérez antes de Chávez, amigo a la sazón de Felipe González, partícipe del pacto de punto fijo AD-COPEI, promotor de la implementación de recortes y privatizaciones del FMI que llevaron al país a una situación insostenible y que derivaron en elCaracazo, donde la represión de la Policía Metropolitana provoco cientos demuertos y miles de desaparecidos. Creo que nadie dijo esta boca es mía.

¿Por qué? Ya lo dijo un negro muy listo, si no estás prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido.

Una reflexión sobre la democracia: En resumen, si realmente nos preocupan conceptos tan elementales como la democracia, los derechos humanos y la libertad, no sería mas lógico tener una preocupación mayor por China, Arabia Saudí o Bahréin, países en los que en comparación en esos conceptos, Venezuela es la Shangri-la latinoamericana? No olvidemos que tanto China como Arabia Saudí son importantes socios comerciales y estratégicos de España y no digamos de EEUU.

Creo que las conclusiones son evidentes y que tanto España, Europa como EEUU supeditamos los intereses comerciales y de política estratégica, a bienes universales como la democracia, los derechos humanos o la libertad. Si un país como EEUU con el sistema sanitario mas costoso e ineficiente del mundo occidental, no es capaz de atender a supoblación, teniendo una mortalidad infantil mayor que la de Cuba; o España,teniendo unos de los índices de desigualdad y paro mayores del mundo, pobreza infantil, más altos de Europa, donde en 2014 se realizaron cerca de 200 desahucios diarios, pasándonos insistentemente nuestra constitución por el arco del triunfo, no creo que estemos en situación de ir dando lecciones de moralidad ni democracia por el mundo.

Es importante racionalizar las cosas y analizarlas con criterio y mentalidad abierta, creo que se deben valorar las políticas por los hechos más que por las palabras y comentarios histriónicos sobre si un pajarito me susurra en sueños pensamientos socialistas, si la tribuna de la ONU huele a azufre o si las interminables diatribas en Aló Presidente probablemente pudieron provocar tendencias suicidas y aperturas arteriales.

En conclusión:

No me seduce especialmente el chavismo, ni el madurísmo, donde hay muchascosas mejorables, injustas e incluso despreciables, pero si me gusta el símbolo que supone como alternativa. Es un claro ejemplo de a lo que se enfrenta unpaís que rechaza la ortodoxia económica y sus tesis de corte neoliberal, surgidas en los años 70, con representantes como Milton Friedman y sus Chicago Boys que tan eficiente labor realizaron de la mano de Pinochet. Proponer una política distinta del dogma de fe universal predominante, con la presión que ello supone, es cuando menos meritorio, independientemente de los efectos.

 

Si el gobierno de Venezuela no gusta a su pueblo, simplemente debe ser apartado del poder mediante sus votos y no por asalto como sucedió en el pasado, ni por  presiones, sanciones o intervenciones extranjeras.

Es fundamental no dejar que los medios de comunicación masivos conformen nuestro criterio sobre Venezuela en particular ni el mundo en general, porque reflexionemos sobre nuestro sistema con un punto de vista interesante: “Los sectores masivos del sistema de adoctrinamiento sirven para distraer a la plebe y fortalecer los valores sociales básicos, a saber, la pasividad, la sumisión ante la autoridad, la virtud superior de la codicia y el beneficio individual, la falta de interés por el prójimo y el temor a los enemigos reales o imaginarios. La meta es que el rebaño desconcertado no deje de estarlo.  Es innecesario que sus integrantes se preocupen por lo que pasa en el mundo, es mas, resulta indeseable. Si se dedican demasiado a mirar la realidad es posible que se propongan cambiarla.”

Como explica Walter Lippmann y otros teóricos de la democracia, el público no esparticipante, sino solamente espectador de la acción. Lo único que puede hacer es ratificar las decisiones de sus superiores y brindarle apoyo a uno u otro, pero no puede interferir en las decisiones que no le incumben, como las de políticas públicas.

Así es nuestra “democracia”, así que antes de proclamarnos jueces imparciales de regímenes y sistemas políticos en otros países, debemos pensar en aquello de paja en ojo ajeno, tronco en el nuestro.

Porque ya lo dijo un tal Goethe, no hay mas esclavos que aquellos que falsamente creen ser libres, y es que querido lector si lo hubiere, si en lugar de informarnos dejamos que nos informen, creyendo que tenemos opinión propia, jamás la tendremos.

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Origen, patología evolución y superación del capitalismo (I)

Jue, 02/04/2015 - 09:00

Leopoldo de Gregorio

Aunque fueron muchos los autores que desde el medioevo observaron, definieron y trataron de superar los efectos que en las economías causaban sus crisis, sólo Marx nos dio a conocer científicamente que éstas, como origen, estaban radicadas en lo que él, en sus diversas acepciones llamó plusvalías.

De antiguo se entendía como algo congénito que una inversión debía tener una rentabilidad; una categoría de lo connatural que al no contemplar la importancia que en sus transacciones tenía el trabajo, sólo la vinculaban con las correlaciones que concurren en el proceso comercial que era preciso materializar para la evolución y el desarrollo de la especie…

Ya Hobbes definió como una utopía un modelo de socio-economía que denominó como de mercado simple, especificándolo como un prototipo en el que “todo el mundo intercambia mercancías; que éstas hacen pasar lo que era poder de inversión en unos, en una resultante que constituye la posesión de otros.” “ que al ser las transacciones que entre sí se han de hacer constituyen tan solo productos, este intercambio mercantil no puede ser un medio por el cual se puedan obtener ganancias haciendo pasar  algunos de los poderes ajenos a sus propios usos.

Con lo cual la ganancia que obtienen cada uno de ellos consiste en el mayor beneficio que se consigue al producir una cosa para el cambio, en vez de producirla para sí.”

(C.B. Macpherson, La Teoría Política del Individualismo Posesivo. Editorial Fontanela, pág. 65).

Este modelo  no sólo es utópico; en función de que es falso que en este intercambio mercantil no se obtengan ganancias, no podemos considerarlo como un prototipo en el que lo obtenido sea deseablemente distribuido; y que consecuentemente no se hayan suprimido las desigualdades que se generan como acumulación. Lo  que para Marx era preciso concienciar era la trascendencia que tenían aquellos factores relacionados con la producción y la distribución; unos factores  que condicionaban la existencia de aquéllos que no participaban en los anteriormente mencionados intercambios mercantiles. Concienciar que los egresos que se hubieran de aportar (para con el trabajo facilitar el desarrollo de sus trapicheos), constituía un simple factor de producción.

Ocurre que como consecuencia de la asunción por parte de los trabajadores de esta concienciación, (y  una vez que los operadores del intercambio mercantil fueron conscientes que la compleja apropiación de una parte del trabajo no abonado estaba generando una contestación), los que con anterioridad se habían considerado exclusivamente como propietarios, terratenientes o rentistas, dejaron de contemplar la relación interesadamente seudo-patriarcal con la que hasta ese momento habían venido explotando a los que se encontraban bajo su égida, se adscribieron el rango y los comportamientos que caracterizan al capitalista. Tuvieron que asumir las relaciones y las obligaciones que dimanaban del trabajo enajenado; y en este contexto, al tener que admitir que esta situación condicionaba en cierta forma las conductas que los poseedores de los medios habían venido desarrollando, para poder asegurar y compensar las demandas llevadas a cabo por los trabajadores decidieron que era preciso ir mucho más allá de la pragmática que regulaba exclusivamente el intercambio. Sobre todo, tras su apercibimiento de que debido a la concienciación que había inculcado Marx, esta concienciación había cristalizado en un nuevo orden social.

En un principio se recurrió al fordismo y al taylorismo. Después, cuando se observó que los rendimientos dimanantes de la plusvalía relativa conllevaba una disminución asimismo relativa con respecto al proceso de inversión, se utilizó como llave con la que superar la imposibilidad de que la oferta se equiparara a la demanda, haciendo uso de un incremento desusado de las acreditaciones; se pospuso el pago ad futuro de lo que en el presente no podía ser consumido. Y todo esto con independencia de estar condenados a continuar este proceso, so pena de ser eliminados; un proceso que demandaba un continuo incremento de la estructura productiva.

 Es por ello por lo que Marx aseveró que “el capitalismo sólo puede existir como una esfera que para mantenerse ha de estar supeditada a un proceso de acumulación.”

Algo que socialmente es tan insostenible como lo es para la física la imagen siguiente:

 dados

A este respecto adjunto unos fragmentos de una obra no comercializada que lleva por título ¿Es posible otra economía de mercado? Dice lo siguiente:

Entiendo que la actividad racional del individuo se mueve por la identificación que en él suscita lo que puede ser aprehendido. Sin embargo, esta racionalización, al pretender trascender en el tiempo, incorpora al proceso un componente que perturbando la interinidad que debiéramos asociar a dicha identificación, va más allá de lo que ésta debería estar representando. Se está ejerciendo sobre ella una injerencia de naturaleza posesiva. A mi entender, de la misma manera que somos capaces de considerar un bien y, reflexivamente pretender resolver su bondad “anexionándonoslo”, es dable conseguir que esa concienciación que nos identifica con el mismo podemos despejarla, si la proyección que en el espacio y en el tiempo representa, la sabemos encauzar de forma que en sus efectos desempeñe una influencia exclusivamente temporal. Estimo que la tendencia hacia la posesión, esa sempiterna inclinación en la que todos estamos implicados, podemos controlarla, siempre que la tengamos que asumir como algo utilizable; algo que al fundirse en nosotros en su uso, unifique y armonice nuestra realidad con la realidad en la que tengamos que desenvolvernos” “Cuando en nuestra sociedad reclamamos como natural el derecho a poseer (es decir, nuestro derecho a la propiedad privada), estamos demandando algo más que el derecho a su uso. Estamos intentando conseguir una substantividad extrínseca; una materialización que al no poder ser incorporada a nuestro ser, va más allá de nuestro natural derecho a considerarla como algo posesible. Nosotros debemos entender que de una forma biológica y hasta psicológica, dependemos de nuestro mundo exterior y que por tanto, necesitamos satisfacer nuestras carencias en las singularidades que para repararlas podemos encontrar en lo que nos rodea. Sin embargo, tenemos que advertir que lo que nosotros tendríamos que demandar de ese mundo exterior, debería ser la cumplimentación de un gozo o la satisfacción de una necesidad; que cuando pretendemos materializar el disfrute de la mayor parte de nuestras demandas, estamos asumiéndolo como la idealización de las cosas en las que se fundamentan; cuando nunca podrán ser las cosas en sí mismas. Lo que nosotros generalmente demandamos no es la complacencia inmediata que en ellas podamos encontrar; lo que invariablemente pretendemos, es que esas cosas sigan estando ahí para que podamos seguir potencialmente disfrutándolas. Ahora bien, aunque aparentemente esta permanencia constituye una razón que supuestamente asegura lo que hubiera de ser nuestro futuro, debido a que hay que conformarla a través de un acaparamiento que obligatoriamente nos tiene que enfrentar con los demás, ésta no es la manera más idónea de conseguir los fines que con nuestra identificación con la cosa poseída hubiéramos pretendido lograr.”

Fin de la cita

Nada ha engañado más a nuestra sociedad que el argumento relativo a la existencia de aquella mano invisible. Y esto, por dos razonamientos a cual más significativo. El primero, porque con ella se nos intentó mostrar la capacidad autorreguladora del libre mercado: el segundo, porque con esta autorregulación se asumía la existencia de una libertad que por contrahecha resultaba inexistente. Y para demostrarlo no es necesario recurrir a demasiados ejemplos. Con respecto al primero, los rebalses de una producción que al no poder ser consumidos constituyen la base de las crisis convencionales. Con respecto al segundo, la existencia de un proceso de acumulación que al estar fundamentado en la utilización de un sector poblacional que para subsistir tiene que alienar su fuerza de trabajo, es totalmente incompatible con esa libertad; un proceso que al no existir hogaño como una concienciada oposición, ha permitido que el Capitalismo la utilizara como una forma de compatibilizar una tendencia relativa a la baja de los salarios con respecto al incremento de la productividad. Como queda demostrado si observamos que entre 1999 y 2011, el aumento de la productividad del trabajo medio en las economías desarrolladas ha sido más de dos veces superior al de los salarios medios; un aumento de la productividad que por otra parte no ha servido para que se produjera una reducción de la jornada laboral. Lo único que ha conseguido ha sido un decremento del número de trabajadores.

Y es curioso porque esta realidad choca frontalmente con la tan traída y tan llevada curva de Kuznets; una curva en la que se describe la tendencia a una reducción de los desequilibrios en la distribución de la renta debido al incremento del crecimiento económico; una curva en la que teniendo que ser asumido como cierto que este crecimiento posibilita una mejora en las familias con menores rentas, a tenor de las diferencias que se suscitan entre los más necesitados y las que obtienen rentas superiores es totalmente incompatible con la reducción de estos desequilibrios.

Para entender las razones que conlleva ese desmedido afán de acaparar riquezas hemos de convenir en que una gran parte de nosotros llevamos en nuestro ADN los mismos componentes que caracterizaron a Fagin. Utilizamos a nuestros semejantes de igual manera a aquélla que éste empleó al hacer uso de unos necesitados que por haber devenidos sujetos de una pésima distribución de las riquezas se veían obligados a colaborar con el que interesadamente le ofrecían un cobijo. Y para contrarrestar  la patología que nos condiciona de una manera subjetiva  hemos utilizado la cultura, la represión, el pasotismo y en última instancia aquellas prácticas que Marx pretendió superar con la modificación de las relaciones sociales de producción y de distribución. 

Aun siendo cierto que según Freud  “la Historia del hombre es la historia de su represión.” que “La cultura restringe no sólo su existencia social, sino también la biológica, no sólo partes del ser humano sino su estructura instintiva”  lo que no es dable tener que aceptar es que esta Historia tenga necesariamente que ser tan cenicienta. Los hombres inventaron el zapatito de cristal, la calabaza convertida en carroza y la existencia de un príncipe azul que solo por serlo daba color a nuestras vidas. Es cierto que la historia determina lo que haya de ser nuestras culturas, pero no es menos cierto que en función de que éstas generalmente conllevan una serie de rasgos que como las religiones y el lenguaje establecen fronteras, lo que hasta ahora ha sido nuestra Historia, no ha sido más que un cúmulo de desencuentros culturales.

Examinando nuestro comportamiento a lo largo de esa Historia podemos darnos cuenta que desde el momento en el que los hombres dejaron de practicar la caza (que hasta entonces les había servido como medio de vida) y comenzaron a ejercer el pastoreo y la agricultura; es decir, desde el momento en que empezaron a ejecutar el acto represivo de renunciar al disfrute inmediato de las cosas -al obligarles los condicionamientos que demandaban su nuevo estilo de vida a posponerlo en el espacio y en el tiempo -, se originó una transformación social de enorme importancia. Lo que hasta entonces tuvo que ser una comunidad (debido a la necesidad de forjar una unión que proveyera a los miembros que pudieran componerla de una manera de afrontar su indefensión), se transformó en una asociación en la que la persona adquirió un carácter de individualidad que actualizando sus ancestrales propensiones, le confirió la convicción de ser una singularidad enfrentada con aquélla en la que anteriormente se había desenvuelto. La noción que como grupo había estado experimentando el individuo se metamorfoseó en un conglomerado de subjetividades que dejaron de contar como partes necesarias en el desarrollo de su comunidad. Es más, me atrevería a decir que ante la disminución de dependencias que en su nueva forma de ganarse la vida lograron alcanzar, incluso llegó a diluirse la vigencia de esa noción de grupo que anteriormente estuvieron manteniendo (a no ser que ese grupo representara una proyección de su propio yo; una proyección puesta al servicio de sus intereses subjetivos). Y las consecuencias de esta subjetividad, (suavizando el ascetismo con el que trató de sortearlas Freud), Herbert Marcuse intentó exorcizarlas  a tenor de la natural desublimación represiva que supuestamente habría de traer la revolución tecnocrática. Lo que ocurre es que esta revolución ni tuvo ni tiene una naturaleza desublimadora. Como consecuencia de un subjetivismo que han puesto a su servicio los avances de la ciencia, se ha producido lo que con toda su crudeza menciona Pedro Luís Angosto en su artículo “La izquierda, la ignorancia y el pueblo” Han servido para derruir los valores que antaño adscribimos a nuestras culturas. Han provocadola dejación de las funciones educativas consustanciales al Estado moderno; se ha producido, gracias sobre todo a la televisión y sus millones de mensajes directos y subliminares, un tipo de ciudadano que no merece ese nombre, grosero, autista, egoísta, déspota, insolidario, un tipo que cree que él y los suyos son sujetos de todo tipo de derechos y de obligación ninguna, un tipo que mide sus triunfos en relación a los fracasos ajenos, un ser que cuya forma de vida primaria ha llegado a modificar el urbanismo de muchas ciudades, ciudades que se han llenado de reservas para la buena gente en forma de urbanizaciones cerradas, de jardines privados robados al espacio público, de colonias periféricas ultravigiladas dónde sólo ellos, los nuevos notables, tienen cabida.”  Hemos llegado a un punto en el que como consecuencia de las inconsecuencias de este modelo, una parte substancial de nuestros jóvenes ni estudian ni trabajan. ¿Qué futuro les espera? ¿Cómo sacian sus ansias de consumo en una sociedad en la que abundan los recursos? ¿Cómo podemos esperar que su conducta discurra por los cánones que otrora conformaron nuestras culturas?

Y ocurre lo mismo con la forma de superarlas con las que nos catequizó Norman O. Brown. Aquéllas con las que se nos arengó (sin ninguna indulgencia para con los aspectos positivos que deben caracterizar a una cultura), que la forma de solventar los contrariedades con las que tenemos que enfrentarnos se encontraba en nuestra disposición a asumir una completa desmitificación de nuestros condicionamientos culturales.

Pero es que si con la transformación del modelo económico que dimanó de la Revolución Industrial no logramos conformar una sociedad mejor (puesto que en gran medida no se dieron las pautas para que los individuos pudieran ejercer la iniciativa privada); si observando las secuelas de lo que hemos dado en llamar “revolución tecnocrática”; si advertimos que con ella hemos podido conseguir tan solo una transformación de las estructuras del poder; si constatamos que la pérdida de los valores que constituyen lo que haya de ser nuestra cultura está llevando a nuestra juventud a una manera de afrontar la vida que pretende simplemente discurrir por ella en la conformación de una manera erótica de concebir la realidad; en la forja de un ego Dionisiaco  que nos lleve a tener que observar (como escribió Nicola Chiaromonte en “Encuentro”) que “los jóvenes nacidos después de 1940 se encuentran viviendo en una sociedad que ni ejerce ni merece respeto”, ¿podemos esperar ser redimidos por un modelo que hasta ahora sólo ha sido una reposición de caras nuevas que con su apalancamiento en el Poder indefectiblemente se tornan caras viejas?

Con independencia de los efectos adversos que suelen acompañar al progreso, tenemos que reconocer que sin éste, todavía estaríamos viviendo en las cavernas; lo cual nos posa una serie de preguntas que obligándonos a tener que buscarles una respuesta, aunque por su variedad y su importancia deberían ser analizadas una a una, en función del cometido que debo perseguir con estas líneas me obliga a limitar a solo una la que debo sacar a la palestra. Con ella me refiero a ese prácticamente unánime reconocimiento de que para que en el ámbito de la economía este progreso pueda materializarse es necesario invertir parte de los beneficios obtenidos como nuevas inversiones; llevar a cabo la reinversiones que nos permitan materializar los anillos que Böhn Bawerk nos mostró en su Teoría Positiva del Capital; hacer que la economía se dinamice; aunque tan sólo dure esa dinamización en tanto en cuanto los efectos de la acumulación no vuelvan a ralentizar esta dinámica. Y aunque es cierto que con el aumento de la complejidad se incrementan unos rendimientos con un mayor valor añadido, no es menos cierto que con ello no logramos salirnos del bosque. En un modelo en el que los beneficios obtenidos a través de una mayor actividad económica no sean equitativamente repartidos no se puede esperar que esta bonanza justifique la que a éste se le haya de adscribir. El bosque hay que contemplarlo desde fuera. Dentro, incluso psicológicamente formamos parte de nuestro entorno; estamos condicionados por lo que somos; y así es muy difícil ver lo que ocurre fuera de nosotros. Desde dentro sólo estamos constatando que este progreso, en su busca de continuos e incrementados beneficios, evoluciona de una forma que en función de su naturaleza y como consecuencia del patrocinio que sobre él ejercen los que representativamente dicen gobernarnos, nos confina a unos espacios cada vez menos transitables. Lo cual nos lleva de nuevo a preguntarnos ¿si la ortodoxia es generalmente positiva cuando su utilización es la base de un modelo socialmente razonable, cuando es empleada para garantizar la existencia de una tiranía, no es obligatorio hacer uso de la heterodoxia? Cuando esa ortodoxia está al servicio de las desigualdades, con la acumulación no sólo se detrae de la sociedad lo que debe ser comunitario, se crea una situación en la que se excluye a los que no son necesarios para seguir incrementando las riquezas. Cuando en función de esta ortodoxia se postula que para superar las crisis es necesario ser más competitivos, la propuesta de los empresarios es la de utilizar unas máquinas inteligentes que les permitan con menores costes incrementar el PIB; (y aquí me viene a la memoria el hecho de que debido al un aumento de la productividad y una legislación laboral que sólo ha repartido miseria, el pregonero de las raíces vigorosas y sus adlátares nos “alumbren” que ese incremento del producto interior bruto es la prueba de que estamos saliendo de la crisis. En nombre de una competitividad fundamentada en la necesidad de comerciar con los mercados ubicados en el Exterior, el progreso se sitúa en contraposición a los derechos de los trabajadores.

Como muy bien apunta Marco Antonio Moreno en su bitácora Jaque al neoliberalismoEl estancamiento de los salarios en los países desarrollados pese al continuo aumento de la productividad confirma que una parte cada vez mayor del ingreso es recaudada por la clase capitalista mientras el porcentaje relativo que reciben los trabajadores sigue disminuyendo. “En general, en el grupo de las economías desarrolladas, el crecimiento del salario real va a la zaga del crecimiento de la productividad laboral en el período 1999 a 2013.”

Es decir, incluso en épocas de bonanza los salarios reales han estado descendiendo.

figura 7

Actualmente estamos viendo como el sumo sacerdote y sus  escribas están pregonando a bombo y platillo que la crisis es cosa del pasado; que la prima de riesgo ha caído por debajo de los cien puntos básicos (como si fuera en el templo de estos fariseos donde radica esta caída); que el consumo está repuntando (sabiendo que ante el desplome salarial, el descenso del total de las horas trabajadas, y el festival de las horas extras no abonadas, las empresas se han visto obligadas a incrementar sus ventas a crédito). Y este consumo marginal, al estar hipotecándonos todavía más, nos va a pasar factura. Tanto a nosotros como a los que lo publican como una señal de bonanza.

¿Ante la descomposición y el olor a podrido que se desprende de este modelo, no creéis que debemos abrir las ventanas y hacer nuestra aquella frase que decía?: “Nosotros somos aquéllos a quienes hemos estado esperando.”

Profecía Indígena Hopi

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La evolución humana es inhumana

Jue, 02/04/2015 - 07:00

Raúl Ciriza Barea – ATTAC Navarra – Nafarroa

Quienes saben de ciencia aseguran que el ser humano se diferencia de las otras especies animales por tener el encéfalo altamente desarrollado. Esta característica le permite aprender de sus errores, intuir el devenir futuro de los acontecimientos y planificar estrategias de mejora. Merced a esta habilidad podríamos deducir que nuestra evolución como especie tiende hacia la perfección, y hoy estamos mejor que ayer pero peor que mañana.
Pasemos esta introducción sobre el filtro empírico. O sea, comprobemos si realmente vamos hacia mejor.
1.
En 1972, el holandés Sicco Mansholt -animal con el encéfalo altamente desarrollado- fue elegido presidente de la Comisión Europea. Hijo de agricultores, Mansholt pensaba que el crecimiento económico únicamente sirve a los intereses dominantes, y su objetivo era frenarlo para estabilizar la brecha mundial entre ricos y pobres. En aquel momento, Mansholt se lamentaba de la dificultad de desarrollar sus propuestas, pues “todo el sistema social insiste en el crecimiento”. Es probable que confiase en que, en pocos años, los seres humanos nos diésemos cuenta de que lo realmente importante no se logra aumentando beneficios, sino distribuyendo adecuadamente los recursos.
Hoy el presidente de la Comisión Europea es Jean Claude Juncker, otro animal con el encéfalo altamente desarrollado y con más años de evolución que Mansholt. Entre otras políticas -legales e ilegales-, Juncker firmó unos acuerdos secretos con 340 multinacionales a las que ofreció impuestos ridículos para que se estableciesen en su país, Luxemburgo. Así, esas empresas que recogen dinero de todos los países del mundo -ricos y pobres- llevan años financiando en exclusiva a un país que ya era rico y ahora, es de suponer, riquísimo.
La opinión pública mayoritaria, por cierto, defiende aún más que entonces en el crecimiento como única política económica posible.
2.
En 1978 se firmó una constitución en España que garantizaba derechos como el de la vivienda o el de un trabajo digno. Además de estas utopías, la constitución incluía un artículo que dice así: “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. No es cuestión de lavar la cara a esos papeles tan traicionados, tan arrugados e inutilizados por quienes hoy más dicen representarlos. Pero extraigamos enseñanzas. Porque entonces, en 1978, quienes dominaban el país tuvieron que incluir esos artículos para contentar la presión popular.
Hace unos meses Alberto Garzón, animal con el cerebro altamente desarrollado, compañero de ATTAC y próximo candidato a la presidencia del gobierno, quiso constatar que teníamos aún más conciencia de nuestros derechos que antaño. Escribió aquel artículo en su twitter, sin entrecomillar. Como si fuera una opinión propia: “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Inmediatamente recibió un aluvión de mensajes en los que le tildaron de comunista, bolivariano, sátrapa o dictador. Había otros, más cariñosos, que le avisaban de que así no, Alberto, que así no vas a conseguir el apoyo popular. La avalancha cesó solo con otro tuit de Garzón, tan lacónico como vergonzante: “Es el artículo 128.1 de la Constitución Española”.´
Cierre
Quizás haya otras historias que verifiquen la afirmación del primer párrafo, y permitan por un momento creer en el ser humano. Pero es difícil ver la botella medio llena días después de la muerte de Miren, que el pasado 21 de marzo se quitó la vida tras haber recibido la negativa de su banco para negociar la hipoteca. Tenía 43 años y hacía dos había sido despedida de una multinacional.
Quienes militamos en ATTAC no podemos evitar relacionar este trágico suceso con la deshumanización a que nos llevan gobiernos y empresas. Miren ha muerto porque durante décadas nos han tratado de convencer de que lo importante son otras cosas. Nos han subido en el carro del crecimiento, que con esa velocidad estúpida arrasa con derechos y con personas. Y hoy, con más fuerza, debemos estar ahí para recuperar el discurso y currar por una evolución humana que, de una vez por todas, sea realmente humana.

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Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica: el pueblo debe alzar su voz para ser escuchado

Mié, 01/04/2015 - 09:00

Amy Goodman, con la colaboración de Denis MoynihanEl Mercurio Digital

El Presidente Barack Obama y los congresistas republicanos están de acuerdo. Sí, leyó bien. No, no están de acuerdo con respecto a la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio, el presupuesto, las negociaciones con Irán o la igualdad salarial para las mujeres, sino en lo que respecta a los denominados tratados de libre comercio, que dan más poder a las empresas y disminuyen el poder de la población de gobernarse a sí misma en forma democrática. Esto ha enfrentado al presidente con sus habituales aliados del Congreso, los demócratas progresistas, que se oponen al Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (conocido como TPP, por sus siglas en inglés), uno de los tratados comerciales de mayor alcance de la historia. El TPP establecerá reglas que regirán a más del 40% de la economía mundial. Obama lo ha estado negociando en secreto, algo que no cayó bien a los demócratas.

La batalla en torno al TPP y a la TPA se está profundizando. Puede resultar confusa esta proliferación de siglas y, justamente, esa es la intención de las grandes empresas de Estados Unidos y el resto del mundo. Las políticas comerciales son intrincadas, complejas y casi el dominio exclusivo de los economistas y tecnócratas. Sin embargo, los acuerdos tienen fuertes repercusiones en la vida real. El Presidente Obama quiere que el Congreso apruebe el TPP, que es un amplio acuerdo comercial entre Estados Unidos y once países de la costa del Pacífico: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Para acelerar el proceso, el Presidente Obama está intentando que el Congreso le otorgue la llamada Autoridad de Promoción Comercial (TPA, por sus siglas en inglés), también denominada “vía rápida”. La vía rápida delega al presidente la autoridad para negociar un acuerdo comercial y luego presentarlo ante el Congreso para que lo apruebe o lo rechace, sin que exista la posibilidad de proponer modificaciones. Una coalición cada vez más grande se está organizando en contra del TPP y de la solicitud del presidente de utilizar la vía rápida. El resultado de este conflicto tendrá repercusiones a nivel mundial durante varias generaciones.

Las negociaciones sobre el TPP se han mantenido en secreto. Lo poco que conoce la mayoría de las personas acerca del tratado es gracias a que WikiLeaks, el sitio web de divulgación de documentos secretos filtrados por denunciantes anónimos, publicó varios capítulos del acuerdo hace más de un año. Los congresistas tienen un acceso limitado a los informes sobre las negociaciones en virtud de estrictas normas de confidencialidad que, como ha ocurrido en al menos una ocasión, pueden incluir la amenaza de prisión si se filtran detalles.

El TPP es una versión ampliada de acuerdos comerciales anteriores como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) firmado por Estados Unidos, Canadá y México. El TLCAN, también conocido como NAFTA (por sus siglas en inglés), entró en vigor el 1° de enero de 1994 y fue tan perjudicial para la cultura y la economía de los pueblos indígenas de Chiapas, en México, que se rebelaron ese mismo día en lo que se conoció como el Levantamiento Zapatista. El intento de crear un acuerdo comercial de alcance mundial en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio dio lugar a una de las mayores protestas de la historia contra el poder de las empresas organizada en Seattle a finales de 1999. Miles de manifestantes formaron una cadena humana y literalmente impidieron que los delegados ingresaran a la reunión ministerial. La solidaridad sin precedentes que se materializó en las calles entre sindicalistas y activistas por el medio ambiente, a pesar de la violencia policial generalizada, hizo que las negociaciones de la OMC concluyeran en un fracaso absoluto.

De ser aprobado, el TPP pondría en marcha normas comerciales que harían ilegal que los gobiernos aprueben y apliquen leyes sobre todo tipo de asuntos, desde normas medioambientales hasta leyes salariales y laborales, pasando por la duración de los derechos de autor. Por ejemplo, una ley que prohíba la venta de mercancías fabricadas en maquilas en Vietnam podría declararse ilegal por considerársela como un obstáculo al comercio; o podría dejarse sin efecto la normativa que exige requisitos de certificación a los productores de madera en Malasia, para proteger a los bosques primarios de la deforestación.

Lori Wallach, del Observatorio del Comercio Mundial de la organización Public Citizen, es una de las personas más críticas del tratado:

“Lamentablemente, el TPP es un mecanismo de aplicación de muchas de las cosas que quieren [el líder de la mayoría del Senado Mitch] McConnell y los republicanos. Por ejemplo, aumentaría el tiempo de duración de las patentes de las grandes empresas farmacéuticas, lo que significaría que obtengan ganancias excepcionales, pero provocaría un aumento de los precios de los medicamentos. El acuerdo implicaría un retroceso en la regulación financiera de los grandes bancos. Además, podría limitar la libertad del uso de Internet, introduciendo subrepticiamente la Ley para Detener la Piratería en Internet (SOPA, por sus siglas en inglés). Otorgaría privilegios y derechos especiales a las empresas extranjeras para que puedan evitar ser enjuiciadas en nuestros tribunales y puedan demandar al gobierno de Estados Unidos para obtener una indemnización si consideran que las leyes medioambientales o de protección de la salud de los consumidores perjudican sus ganancias futuras, lo que se conoce como el sistema de solución de controversias ‘inversor-Estado’. Además, tendría normas parecidas a las del TLCAN que facilitarían la externalización del empleo, facilitando así que las empresas se trasladen a países donde se pagan salarios bajos. De modo que cabe preguntarse ¿por qué el Presidente Obama quiere el TPP? Está bastante claro por qué McConnell lo quiere. Se negoció con la ayuda de 600 asesores comerciales de empresas de Estados Unidos. El acuerdo se profundizó por iniciativa del Gobierno de Obama. Lo inició [el ex presidente George W.] Bush, pero en lugar de cambiarlo y hacer algo diferente, el Gobierno de Obama lo retomó y, honestamente, lo empeoró”.

Los movimientos sociales se están organizando para oponerse al TPP y a la vía rápida. Su trabajo abarca diversos temas: derechos humanos, libertad en Internet, comercio justo, derechos laborales y medio ambiente. Los intereses económicos en Washington reciben toda la atención del presidente, de modo que apenas tienen que suspirar para que se los escuche. Es hora de que la población alce sus voces al unísono y exija ser escuchada.

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La llaman una decisión justa y democrática, y no lo es: la represión en España

Mié, 01/04/2015 - 07:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

El Estado español ha heredado muchos de los aparatos y aspectos represivos del Estado dictatorial, resultado del desequilibrio de fuerzas existentes durante el periodo de Transición (con gran dominio de las fuerzas conservadoras sobre el aparato del Estado y sobre los medios de información), pasando de una de las dictaduras más sangrientas que haya conocido Europa (según el mayor experto en el tema de la represión fascista en Europa, el Profesor Malekafis de la Universidad de Columbia, por cada asesinato político que cometió la dictadura liderada por Mussolini en Italia, la dictadura liderada por el General Franco cometió más de 10.000, siendo todavía hoy España, después de Camboya, el país que tiene mayor porcentaje de población desaparecida por razones políticas) a una democracia muy incompleta. Todavía hoy España es uno de los países de la Unión Europea con mayor número de policías por 10.000 habitantes, y con menor número de adultos por cada 10.000 habitantes que trabajen en los servicios públicos del Estado del Bienestar como sanidad, educación, servicios sociales y otros.

Uno de los aparatos del Estado que ha cambiado menos ha sido precisamente el estamento judicial, que continúa profundamente conservador, característica aún más acentuada en los altos niveles de la judicatura. Tal cuerpo funcionarial se ve a sí mismo como el máximo defensor, ya no de la justicia, sino del Estado, hoy controlado por los dos partidos mayoritarios del país y que son determinantes de su permanencia y de sus funciones.

¿Quién no respeta la democracia?

La democracia española, conocida internacionalmente por su escasa calidad, es enormemente incompleta (ver mi libro Bienestar insuficiente, democracia incompleta. De lo que no se habla en nuestro país, Anagrama, 2002). Y tal aparato judicial, en sus elevadas instancias, es el máximo defensor de sus carencias. Un ejemplo, entre miles, es la sentencia del Tribunal Supremo condenando a algunos de los participantes de la manifestación en la que dificultaron el acceso de los diputados al Parlament de Catalunya, el día que se tenía que aprobar uno de los presupuestos más austeros y con más recortes que el gobierno catalán (también conservador) haya aprobado desde que existe democracia. Aquel día, el movimiento 15-M (uno de los movimientos más saludables que hayan existido en España en los últimos años) había convocado una protesta frente al Parlament, donde se iba a aprobar la citada ley. Predeciblemente, la mayoría de los actos programados no habían sido autorizados ni permitidos (en contra de lo que indica la Constitución Española) por la policía autonómica, los Mossos d’Esquadra -dependientes de la Generalitat de Catalunya- que los reprimió. El objetivo de la manifestación era no solo protestar por la aprobación de tales presupuestos, sino también denunciar el carácter antidemocrático de tal aprobación, ya que el Parlament no tenía ningún mandato popular que la justificara, pues en ninguna de las ofertas electorales de los partidos gobernantes estaba la de hacer tales recortes.

Era un acto democrático, de desobediencia civil y mayoritariamente pacífico, protegido, de nuevo, por la tan manoseada Constitución Española. Igual de predecible fue la respuesta de la mayoría de los medios de información que, traduciendo y reflejando su escasa cultura democrática, presentaron tales manifestaciones como antidemocráticas y contrarias al poder popular representado por el Parlament, ignorando que la desobediencia civil era y es un componente fundamental del proceso democrático. EEUU no tendría un presidente de raza negra si no hubiera habido desobediencia civil en aquel país.

La desobediencia civil es parte del proceso democrático

En realidad, en las mismas fechas en que ocurrían los hechos en Barcelona, hubo una manifestación muy parecida en el Estado de Wisconsin, en EEUU, cuando su Parlamento iba a aprobar los presupuestos de ese Estado, gobernado por el Tea Party (la ultraderecha que controla el Partido Republicano en aquel país). Los presupuestos eran también de los más austeros que hubiera aprobado tal Parlamento, sin que dichas medidas hubiesen constado en la oferta electoral del Partido Republicano. Las medidas movilizaron a sectores de la población, liderados por los sindicatos, que organizaron la manifestación frente al Parlamento. En aquel acto, los manifestantes que rodearon el Parlamento también dificultaron el acceso de los parlamentarios (con la complicidad por cierto, del Partido Demócrata, que estaba en la oposición al gobierno). Pero en este caso ninguna persona fue llevada a los tribunales ni tampoco hubo ningún asistente herido o apaleado por la policía.

No así en Barcelona, donde la policía sí cargó contra unos manifestantes que eran pacíficos en su gran mayoría (ver mi artículo “En defensa del 15M en Barcelona”, Público, 10.04.2014). Y, es más, varias personas fueron llevadas a los tribunales. La Audiencia Nacional, sin embargo, los absolvió, argumentando correctamente que tales actos encajaban dentro del proceso democrático, y que las formas de presentar su disconformidad estaban en parte justificadas por la falta de oportunidad de expresar su desacuerdo en los mayores medios de información, a los cuales no tienen acceso tales movimientos críticos. Tal dictamen habría supuesto una brecha de esperanza, abriendo la posibilidad de reforma del cuerpo judicial. Pero tal esperanza era en vano. La fiscalía no abandonó su objetivo, que no era el de hacer justicia, sino el de hacer un escarmiento, un objetivo compartido por el Tribunal Supremo, que dictó que los imputados deberían estar encarcelados nada menos que tres años, decisión injusta y a todas luces desproporcionada. Incluso, en el caso de que tales personas ajusticiadas hubieran actuado incívicamente, molestando físicamente a los parlamentarios (lo cual es criticable y punible), la pena de tan largo encarcelamiento es un indicador de la mentalidad represiva de un aparato del Estado, que considera que su función es proteger por todos los medios al Estado, sea o no la medida injusta, como lo había sido en este caso.

Por otra parte, los manifestantes del 15-M no carecían de razón, y fueron sus personajes más visibles los que recibieron una sanción. Pero la pregunta que no se ha hecho y debería hacerse es, ¿quién sanciona a los representantes de la ciudadanía cuando en el curso de su trabajo toman decisiones por las cuales no tienen mandato, perjudicando y dañando el bienestar de millones de personas que no tienen medios para defenderse? Limitar la sanción a que dejen de ser elegidos la próxima vez que se llame a las urnas es tergiversar el principio democrático, que exige que sea la población la que decida sobre aquellas decisiones públicas que afectan sus vidas y su bienestar. La desobediencia de los parlamentarios frente al mandato popular y electoral recibido debería penarse, pues, consecuencia de su acción antidemocrática, miles de personas salen perjudicadas. Precisamente para prevenir este daño, los manifestantes del 15-M se movilizaron para impedir que se hiciera aquel acto antidemocrático que iba a tener lugar en el Parlament. Eran aquellos manifestantes los que estaban intentando evitar que se corrompiera el principio democrático que requiere que los representantes representen a sus representados, en vez de a intereses que no son afines a la voluntad popular. El hecho de que algunos –una enorme minoría- forzaran algunos actos incívicos entre los asistentes, no borra la actitud de nobleza democrática de tal movilización.

Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía Aplicada. Universidad de Barcelona

Artículo publicado en Público.es
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