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SALVEMOS EL PLANETA, SALVEMOS ÁFRICA, COMUNICADO DE PRENSA DE LA RED AFRICANA ATTAC EN EL CONSEJO DE COPENHAGUE


 

No a la mercantilización del clima

Otro mundo, social, unido y ecológico, es posible

 

 

 

Los africanos aún tienen en mente las recientes inundaciones que han provocado la muerte y el desplazamiento de miles de personas este año, en varios países del continente. Este tipo de desastres naturales es cada vez más frecuente en África, lo cual no era el caso en el pasado. Las previsiones no son tranquilizadoras: los meteorólogos predicen desastres climáticos debidos al calentamiento global.

Hoy día toda la comunidad científica internacional reconoce que un incremento de dos grados Celsius en la temperatura media en la superficie del globo, resultará directamente en África, nuestro continente, en: un incremento del 127% en la cuota de muertes en inundaciones, una escasez de agua que afectaría a 600 millones de personas, hambrunas que afectarían a 55 millones de personas, un aumento del 17% de personas infectadas con malaria y del 16% de casos de enfermedades diarreicas. En el continente, la agricultura y la ganadería también sufrirán grandes pérdidas, estimadas en 133 billones de dólares. Enfrentados a estos desastres venideros, los gobiernos africanos necesitan, hoy más que nunca, comprometerse firmemente en denunciar la responsabilidad del actual sistema económico capitalista, que es el responsable de esta tragedia, en vez de seguir reclamando ayuda humanitaria, lo que provoca en el mundo la imagen de un África mendigando continuamente.

 

Después de tres siglos de reinado del capitalismo sobre el mundo y más o menos el mismo tiempo de dominio colonial en África, llega el momento de hacer una evaluación de este periodo. Este sistema económico ha estado imponiendo su modelo de conducta individualista, marginando los planes colectivos de nuestras sociedades ancestrales, explotando a los pueblos y saqueando los recursos naturales y mineros del continente, denegando a las poblaciones sus derechos sociales y destrozando su entorno natural, sin ninguna lógica aparte de la acumulación de beneficios por y para una minoría social dominante en el norte y en el continente. Y como siempre los pobres del continente continuarán sufriendo las dramáticas consecuencias de esta crisis climática. Son los que están más expuestos a la polución, las inundaciones y a otras consecuencias del cambio climático, mientras que carecen de los medios para adaptarse al nuevo contexto climático.

 

Enfrentados a este futuro incierto, la oligarquía capitalista que domina el mundo está intentando desviar la atención de ciudadanos crecientemente concienciados con el desastre próximo, intentando persuadirlos de que la mercantilización tecnológica y climática podría contribuir a luchar contra el cambio climático. De esta forma se nos ofrece que intercambiemos las emisiones excesivas de gases invernadero de las industrias del norte por reforestación en el sur, fabricar más coches eléctricos o producir más biocombustible, intensificar el desarrollo de la energía nuclear, aumentar los impuestos ecológicos a nivel mundial, etc. Es decir, una serie de medidas para perpetuar la lógica económica de crecimiento y destrucción de recursos naturales y mineros en el sur para el beneficio de los ricos.

 

Francamente, rechazamos estas soluciones y llamamos a los pueblos de África a no confiar en esas patrañas promovidas por los medios y controladas por los líderes de este sistema. Nuestro futuro no reside en una tecnología al servicio de los beneficios si no en una nueva organización de las relaciones sociales en nuestros países y entre el norte y el sur.

 

Más que nunca, tenemos que luchar por nuestras vidas y por las de las futuras generaciones, contra el cambio climático, defendiendo nuestros bosques, nuestros suministros de agua, nuestra comida y luchando por la soberanía de todos sobre la energía. Más que nunca, debemos luchar en solidaridad con el pueblo pigmeo en África Central y los pueblos nómadas del desierto, que siempre han vivido en simbiosis con la naturaleza, y que son diezmados por la feroz explotación capitalista de los recursos naturales y mineros en nuestros bosques y desiertos. Debemos luchar por el reconocimiento de la deuda ecológica histórica que nos deben los pueblos del norte después de 300 años de esclavitud, colonización, saqueo y asesinato de los iluminados líderes africanos que podrían haber conducido al continente africano a la total emancipación y a la conservación de sus riquezas.

 

Llamamos a los empleados, granjeros, pescadores, jóvenes, estudiantes, pueblos de África en todos sus componentes, a movilizarse contra la lógica del mercado que nos está imponiendo el capitalismo neoliberal basado en el consumismo y en el crecimiento ilimitado, y a pedir que los temas sociales y la justicia climática sean el núcleo de los debates del actual Consejo del Clima que está teniendo lugar en Copenhague.

 

Apoyamos las acciones y movilizaciones de los movimientos sociales presentes en Copenhague y apoyamos la movilización global del 12 de diciembre por la justicia social y el rescate del clima.

 

Juntos, salvemos nuestra Madre Tierra.

 

¡Otro mundo ahora!

 

ATTAC Bénin,

ATTAC Burkina Faso

ATTAC Centrafrique

APASH/ATTAC Congo Brazzaville,

ATTAC Côte d’Ivoire,

ATTAC Gabon

CERIDA/ATTAC Guinée,

ATTAC Maroc,

ATTAC Togo,

RAID/ATTAC Tunisie

 

Photo flickr Pierre Marcel, Licence Creative Commons

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