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La “Marcha por el Empleo” inicia las protestas contra el G-20 en Pittsburgh

El movimiento estadounidense “Bail-Out-People” comenzó el pasado domingo la semana de acciones contra la cumbre del G20 en Pittsburgh con una marcha de protesta para reclamar puestos de trabajo. Aquí, la gente no espera nada de la inminente cumbre del G20. Exige un giro de gran alcance por parte de la clase política y critica la colaboración estrecha existente entre gobiernos, bancos y corporaciones empresariales, que siempre acaban dejando tiradas a las personas.

A finales del año pasado, activistas de numerosas organizaciones estadounidenses, sindicatos, grupos de defensa de los derechos humanos e iniciativas de desempleados se unieron para crear el “Movimiento Bail-Out” como reacción a la crisis económica y financiera. Con el lema “Rescatad a la gente, no a los bancos”, el movimiento exige programas de rescate para las personas que han perdido sus casas y sus puestos de trabajo como consecuencia de la crisis. Sharon Eolis, organizadora de la “Marcha por el empleo” mostró satisfacción por el carácter multiétnico de la manifestación. “Algo así no había sucedido en Estados Unidos desde hace muchos años. El racismo sigue siendo un grave problema que está presente de forma cotidiana en los Estados Unidos. Hay manifestaciones de blancos o de negros. Es infrecuente que se manifiesten de forma conjunta”.

Durante la semana de protestas, muchos de los participantes en la manifestación, procedentes de Nueva York, Rhode Island, California, Virginia Occidental, Los Ángeles y otros diversos Estados van a estar alojados en la ciudad-campamento al lado de la iglesia baptista Monumental Baptist Church en el barrio Hill Districts de Pittsburgh, con el fin de participar en los próximos días en discusiones, manifestaciones y una conferencia alternativa con el lema “Voces del pueblo”.

En este marco, una valla de varios kilómetros que atraviesa Pittsburgh va a separar a los participantes en las protestas de los políticos reunidos en la cumbre. Jutta Sundermann se posiciona al respecto: “Nosotros conocemos algo así de la cumbre del G8 en Heiligendamm. Los políticos se mantienen alejados de la crítica y la rabia de los ciudadanos afectados por sus decisiones y se atrincheran tras una valla lejos de los manifestantes”.

 

 

 

 

 

 

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