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Attac Planet

G7-Gipfel in Italien: Attac fordert gerechten Welthandel statt Standortkonkurrenz

News fo Attac Germany - Sat, 27/05/2017 - 23:50
Informelle Clubs der Mächtigen zugunsten der UN-Institutionen abschaffen!
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Keine Kampfdrohnen für die Bundeswehr!

News fo Attac Germany - Sat, 27/05/2017 - 23:50
Attac ist Kooperationspartner für Kinofilm "NATIONAL BIRD"
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Finanztransaktionssteuer: Paris verzögert endgültige Entscheidung

News fo Attac Germany - Sat, 27/05/2017 - 23:50
Berlin muss Macron beim Wort nehmen
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Schäuble-Ministerium behindert Gemeinnützigkeit von Attac

News fo Attac Germany - Sat, 27/05/2017 - 23:50
Weisung an Frankfurter Finanzamt, Rechtsstreit weiterzuführen
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Kulturwandel geht anders: Deutsche Bank raus aus Steueroasen!

News fo Attac Germany - Sat, 27/05/2017 - 23:50
Attac protestiert bei Hauptversammlung in Frankfurt
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Richter bekräftigen Gemeinnützigkeit von Attac

News fo Attac Germany - Sat, 27/05/2017 - 23:50
Hessisches Finanzgericht legt schriftliche Urteilsbegründung vor / Finanzamt wirft...
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Volksinitiative "Schleswig-Holstein stoppt CETA" reicht 25.612 Unterschriften beim Landtag ein

News fo Attac Germany - Sat, 27/05/2017 - 23:50
Abkommen wie CETA führen zum Ausverkauf öffentlichen Eigentums
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¿La sombra del impeachment planea sobre Donald Trump?

News from Attac Spain - Sat, 27/05/2017 - 07:00

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

El actual sistema dominante o establishment estadounidense utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas, teniendo como pilar de su sistema político la sucesiva alternancia en el Poder del Partido Demócrata y del Republicano, ambos fagocitados por el lobby judío. Para intentar explicar la sorpresiva victoria de Trump, inevitablemente recurrimos al término “efecto mariposa” como “una vertiginosa conjunción de fuerzas centrípetas y centrífugas que terminarán por configurar el puzzle inconexo del caos ordenado que se estaría gestando en EEUU y que terminará por provocar un cambio cualitativo en el status quo actualmente imperante“. El concepto de cambio cualitativo o discontinuidad se produce cuando simples cambios cuantitativos pasan a ser otra cosa diferente y el sistema se transforma internamente de modo radical en una nueva realidad que modifica su situación de equilibro interno y se crea una situación nueva. Así, con el inesperado triunfo de Donald Trump en las Presidenciales de EE.UU, asistimos a la irrupción del llamado “escenario teleonómico” en contraposición al ”escenario teleológico” actualmente vigente y que vendrá marcado por dosis extremas de volatilidad.

Nueva Geopolítica “Primus Inter pares”

En una entrevista a la cadena estadounidense ABC, el futurible candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump expresó sin ambages la idea de que la “OTAN está obsoleta, no sirve para combatir el terrorismo y cuesta demasiado a EEUU”, por lo que exigió a los países europeos integrantes de la OTAN “ pasar por caja” , pues la aportación económica de dichos países europeos sería de un exiguo 2% del PIB nacional, quedando el grueso de la financiación en manos de EEUU (el 70% de cerca del Billón $ del total del presupuesto). Asimismo, en una conferencia pronunciada por Trump en la sede de la influyente revista política “The National Interest”, Donald Trump expuso las líneas maestras de su política exterior que podrían sintetizarse en su lema “Estados Unidos lo primero”, lo que de facto supondría suponer un retorno a la Doctrina Monroe (América para los americanos) y el retorno al proteccionismo económico tras cancelar el Tratado de Libre Comercio con Canadá y México (TLCAN). Por otra parte, el finiquito de la Unipolaridad de Estados Unidos y de su papel de gendarme mundial y su sustitución por la nueva doctrina geopolítica “Primus Inter Pares” o G2 (EEUU y Rusia) en la gobernanza mundial perseguida por Trump y Putin, sería un misil en la línea de flotación del complejo militar-industrial de EE.UU que tiene perfilado para la etapa post-Obama la recuperación del papel de EEUU como gendarme mundial mediante un incremento extraordinario de las intervenciones militares estadounidenses en el exterior (léase Nueva Guerra en Oriente Medio). Así, la primitiva CIA se habría transmutado en el llamado Departamento de Seguridad Nacional ( Homeland Security) y de la hidra-CIA habrían nacido 17 nuevas cabezas en forma de agencias de inteligencia que integrarían la Comunidad de Inteligencia de EEUU ( la Cuarta Rama del Gobierno según Tom Engelhardt) , agentes patógenos de naturaleza totalitaria y devenidos en Estado paralelo, verdadero poder en la sombra fagocitado por el “Club de las Islas” de George Soros y que se habría conjurado contra un Trump partidario de la Geopolítica Primus InterPares o G2, por lo que no sería descartable la gestación de una trama para mediante métodos legales (impeachement) o expeditivos (léase magnicidio) lograr neutralizar a Trump.

La “conexión rusa” y la sombra del impeachment contra Trump

La nueva doctrina geoestratégica conocida como “Guerra Híbrida” sería atribuible al Jefe de Estado Mayor de las FF.AA. Rusas, Valery Gerasimov quien afirmó que “ cada vez es más frecuente que se dé prioridad a un uso conjunto de medidas de carácter no militar, políticas, económicas, informativas y de otro tipo que estarían sustentadas en la fuerza militar. Son los llamados métodos híbridos”, concepto que se habría puesto en práctica por primera vez con ocasión de las recientes Elecciones Presidenciales en EE.UU. Así, en la web de investigación “Mother Jones” apareció una versión reducida del informe de los servicios de inteligencia de EEUU en el que acusaban directamente al Gobierno de Putin de estar detrás de “supuestos ataques cibernéticos de hackers rusos para desequilibrar la campaña electoral de Hilary Clinton e inclinar la balanza a favor del supuesto submarino ruso, Donald Trump”. Según el citado documento de los servicios de inteligencia de EEUU, el Departamento Central de Inteligencia ruso (GRU) con sede en Moscú, considerado el “servicio de espionaje más poderoso y efectivo ruso en la actualidad tras asumir las funciones del primigenio Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) “, se habría servido del pirata informático Guccifer 2.0 así como de la página web DC Leaks.com y de WikiLeaks para “difundir públicamente información de los correos secretos de Hillary Clinton obtenidos mediante hackeo cibernético”, extremo negado por el fundador de WikiLeaks, Julian Assange. En consecuencia, siguiendo el principio de “acción-reacción”, Obama advirtió a Putin que “dichas operaciones cibernéticas podrían ser consideradas como potenciales actos de guerra” y como represalia, ordenó la salida de 35 diplomáticos rusos y aplicó nuevas sanciones a diversos organismos y empresas rusas, en especial contra el citado GRU, lo que de facto significó el retorno a escenarios ya olvidados de espionaje y contraespionaje propios de la Guerra Fría y tuvo como primera víctima colateral al asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump, Michael Flynn tras filtrarse que habría mentido al VicePresidente Mike Pence sobre sus conversaciones con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, pero Donald Trump habría negado la existencia de la llamada “conexión rusa”, acusando a la Agencia Nacional de Seguridad y al FBI de estar implicadas en la filtración de informaciones perjudiciales para su Administración.

Sin embargo, en un momento crucial para finiquitar la investigación de la presunta relación del Gobierno ruso con varias personas del entorno del Presidente Trump al igual que de la denuncia contra Putin tras acusado de “interferir en el proceso electoral norteamericano para favorecer al entonces candidato Donald Trump” encargada al FBI, el cese fulminante de su Director, James Camey habría provocado que la sombra del Watergate volviera a planear sobre Washington. Así, crecen las sospechas de que dicho cese sería un claro caso de obstrucción a la justicia, delito por el que el Congreso de EEUU podría iniciar un proceso de destitución (impeachment) que termine por deponer a Trump y tras lo que su Vice-Presidente Mike Pence asumiría la Presidencia para hacer que EEUU vuelva a la senda de las seudodemocracias tuteladas por el verdadero Poder en la sombra de EEUU (Cuarta Rama del Gobierno de EEUU).

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G7-Finanzministertreffen: Attac kritisiert deutsche Exportüberschuss-Strategie

News fo Attac Germany - Thu, 25/05/2017 - 11:25
Höhere Löhne, Investitionen in soziale und ökologische Infrastruktur und geringere Abgabenbelastung...
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CETA, una amenaza verdadera para la ciudadanía

News from Attac Spain - Thu, 25/05/2017 - 07:00

Xavier Caño TamayoATTAC Madrid

El Congreso de los Diputados del Reino de España rechazó este jueves la enmienda a la totalidad del grupo parlamentario Unidos Podemos al Acuerdo Económico Comercial y Global entre la Unión Europea (UE) y Canadá, (CETA, por sus siglas en inglés). Lo que es ratificar ese tratado bilateral con los votos de PP, PSOE, Ciudadanos, PNV y PDCAT (antigua CDC). Derecha sospechosa que es el Partido Popular, los presuntos centristas de Ciudadanos, el PNV (que consiguió su libra de carne y no la arriesga por tratado más o menos), la antigua CDC (sumergida en corrupción en Cataluña) y el PSOE, que dice ser de izquierdas.

¿PP y PSOE votaron juntos? No es primera vez. ¿Por qué creen que algunos analistas denominan lo de este Estado ‘régimen dinástico bipartidista del 78′?

Otrosí, en 2014, PP y PSOE impidieron que ese tratado con Canadá se sometiera a referéndum y decidiera la ciudadanía. Es más, cuando se votó el CETA en el Parlamento Europeo, parte del grupo Socialistas y Demócratas de la Eurocámara desobedeció la línea oficial y votó contra el CETA. Pero los socialistas españoles votaron a favor como un solo hombre.

A destacar que el PSOE ha votado lo mismo que el Partido Popular Europeo y Ciudadanos tres de cada cuatro votaciones en el Europarlamento. Que no es poco. Y, según el diario digital Info-Libre, PSOE, Podemos y Ciudadanos votan lo mismo en el Congreso español 63 veces de cada 100. Esclarecedor de donde está realmente cada cual en el abanico político.

A la hora de evaluar los daños del CETA, hay que señalar que ese tratado no es solo un acuerdo con Canadá. En suelo canadiense hay filiales de casi todas las grandes empresas estadounidenses que, por ello, actúan como empresas de Canadá. Ergo, el CETA es también un tratado con EEUU. Esos Estados Unidos de Trump que se pasan por el forro la protección del medio ambiente, los derechos de la gente y la seguridad de los alimentos. Graves retrocesos políticos, plasmados en los presupuestos federales de Estados Unidos, recién presentados. Si finalmente se aprueba el CETA, Estados Unidos tendrá también patente de corso para intervenir en la política de la Unión Europea y la ciudadanía tendrá muchos más problemas.

Queda la pequeña esperanza de que algún país de los 27 que forman la UE no ratifique el CETA y entonces se pararía todo. Volverían a intentarlo, porque la voluntad de saqueo de la minoría rica global es inacabable, pero llevaría tiempo y quizás la ciudadanía europea pudiera organizarse mejor e impedir programas y políticas que violan sus derechos por sistema.

Los tratados bilaterales de comercio e inversión son medios de las corporaciones multinacionales para conseguir más y más beneficios. Con tales tratados, buscan sortear, evitar e incluso suprimir leyes de protección de derechos de la gente y de defensa del medio ambiente, por ejemplo. En los tratados bilaterales, los intereses de las multinacionales están muy por encima de los derechos de los trabajadores, de la ciudadanía y de los consumidores.

El primer riesgo severo del CETA vigente es rebajar peligrosamente las exigencias de las leyes europeas en derechos laborales, protección del medio ambiente, atención sanitaria general y seguridad saludable de alimentos. Se rebajarán derechos laborales porque Canadá y EEUU no aceptan los criterios de derechos de los trabajadores de la OIT. Pero no solo se rebajarán las garantías actuales, el CETA abrirá la puerta a suprimir normas y reglas que protegen a la ciudadanía y la naturaleza.

Si se impone el CETA, otra consecuencia nefasta serán los pretendidos tribunales de arbitraje entre empresas y Estados. Unos llamados tribunales (que no son más que tríos de abogados privados), al que solo podrán recurrir las empresas contra los Estados, pero no los Estados contra las empresas El ISDS (siglas en inglés) permite a las multinacionales demandar a los Estados por cantidades multimillonarias, si creen ver mermados o amenazados sus beneficios por actuaciones políticas y legislativas de los Estados. Como moratorias nucleares, protección del medio ambiente, cuidado de la salud colectiva, defensa de los derechos humanos de la gente…

El CETA y otros tratados bilaterales pueden ser el principio del fin de la democracia, porque vacían la capacidad legislativa y de gobierno de los Estados ante el temor a ser demandados. No podemos permitir que las multinacionales gobiernen el mundo.

¡Por razones!

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À Mexico du 26 au 28 mai : le RQIC, présent à la rencontre trinationale des organisations sociales pour discuter des négociations de l'ALÉNA

Attac Québec - Thu, 25/05/2017 - 02:22

Claude Vaillancourt, président d'ATTAC-Québec, fait partie de la délégation québécoise présente à Mexico pour discuter de l'ALÉNA avec leurs homologues des mouvements sociaux et syndicaux mexicains et américains. Lire ce communiqué du Réseau québécois sur l'intégration continentale (RQIC).

Les réseaux du Québec et du Canada, représentant des syndicats, des autochtones, des agriculteurs, des groupes de migrants, des écologistes, des organisations féministes, des groupes de solidarité internationale, des mouvements étudiants et des organisations de défense des droits humains, se joindront aux discussions avec leurs homologues mexicains et américains dans l'historique Palacio de Escuela de Medicina à Mexico.

« Depuis la mise en place de l'ALÉNA, nous avons assisté à une augmentation sans précédent des bénéfices et des droits des sociétés multinationales. Il est temps de proposer des solutions de rechange au modèle actuel de libre échange néolibéral » mentionne Raul Burbano, directeur de Common Frontiers.

« Les impacts économiques, sociaux et environnementaux de l'ALÉNA ont été dévastateurs sur les populations des trois pays. On y observe un accroissement de la pauvreté et des inégalités, l'affaiblissement des droits du travail, alors que ceux des corporations ont été renforcés, et l'érosion des protections environnementales », affirme Nadia Ibrahim, du réseau Trade Justice Network.

« Pendant 30 ans, l'ALÉNA s'est conclu derrière des portes closes au bénéfice des plus privilégiés. À ce jour, le scénario se répète, avec les appuis que le gouvernement canadien obtient de la part des corporations canadiennes et de l'ancien premier ministre Brian Mulroney. Pourtant, l'ALÉNA affecte non seulement nos emplois, mais la planète » explique Sujata Dey, responsable de campagne sur le commerce international au Conseil des Canadiens.

« Le processus de renégociation doit être transparent et participatif. Tout remplacement de l'ALENA doit améliorer la vie et les moyens d'existence des populations et protéger l'environnement dans les trois pays », déclare Ronald Cameron, du Réseau québécois sur l'intégration continentale (RQIC).

Un changement de paradigme du modèle économique mondial actuel est impératif pour atténuer les menaces de catastrophe économique et environnementale.
Information

Canada
Sujata Dey, Conseil des Canadiens, sdey@canadians.org, 613 796-7724 (ANG, FR)
Raul Burbano, Common Frontiers, burbano@rogers.com, 416-522-8615 (ANG, ESP) www.commonfrontiers.com
Nadia Ibrahim, Trade Justice Network, nadia.k.ibrahim@gmail.com
Québec

Ronald Cameron, rqic@ciso.qc.ca, Réseau québécois sur l'intégration continentale (RQIC),
514-217-0264 (FR, ANG)
http://rqic.alternatives.ca
Organisations qui seront présentes à la rencontre en provenance du Québec et du Canada

Alliance de la fonction publique du Canada
Association pour la Taxation des Transactions pour l'Aide aux Citoyens (ATTAC-Québec)
Bureau de Romeo Saganash, membre du Parlement
Centre canadien des politiques alternatives
Centre international de solidarité ouvrière (CISO)
Common Frontiers
Confédération des syndicats nationaux (CSN)
Congrès du travail du Canada
Conseil des Canadiens
Fédération des enseignants de Colombie Britannique (BCTF)
Fédération des travailleurs et travailleuses du Québec (FTQ)
Fédération nationale des enseignantes et des enseignants du Québec (FNEEQ-CSN)
Justicia for Migrant Workers
Réseau québécois sur l'intégration continentale (RQIC)
Syndicat canadien de la fonction publique
Syndicat des métallos du Canada
Trade Justice Network
Unifor
Union nationale des fermiers du Canada

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Université d'été européenne des mouvements sociaux 2017

News from Attac France - Wed, 24/05/2017 - 14:16

Du 23 au 27 août, les mouvements sociaux de toute l'Europe se retrouvent à Toulouse. Le message est clair : c'est le moment ! Débattons, résistons, agissons !

Rejoignez-nous à Toulouse pour 5 jours de débats, de conférences, de formations, d'actions, mais aussi de culture et de fête !

Inscrivez-vous en ligne sur le site esu2017.org

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Trump en Chimérica

News from Attac Spain - Wed, 24/05/2017 - 09:00

Albino Prada - ctxt, contexto y acción

Mientras EE.UU gira hacia el proteccionismo, la mucho menos rica economía china se ha declarado a favor de los abiertos mercados globales

La boca del Logo.

La boca del Logo.

Para contestar a esas preguntas sostendré en este análisis que a un observador atento no debiera cogerle por sorpresa la ruptura electoral y social que ha emergido en las últimas elecciones a la Casa Blanca. Ya en el año 1990, hace pues casi treinta años, un privilegiado observador y analista de aquel país resumía así el origen de esa ruptura: “Las presiones generadas por el cambio mundial han fragmentado el electorado de los Estados Unidos; los trabajadores de la producción y de los servicios personales se sienten desplazados por la mano de obra barata del sudeste asiático y América Latina, que han heredado gran parte de los puestos de la producción de rutina”.

Quien esto escribía en un hoy olvidado ensayo titulado El trabajo de las naciones es Robert B. Reich, un economista que llegaría a ocupar nada menos que la cartera de Trabajo en el Gobierno de Bill Clinton del año 1992.

El prolongado declive de las clases medias trabajadoras

De manera que llevaríamos casi tres décadas anotando una paulatina caída de los empleos de producción material, empleos que se estarían deslocalizando hacia otras áreas del Pacífico (China, México, etc.) con el consiguiente deterioro de las otrora clases medias y trabajadoras que fabricaban esos productos para el mercado interno y para la exportación. Sin duda será ese un importante sector social que se irá sintiendo paulatinamente perdedor del proceso de globalización. Era una época en la que los Estados Unidos anotaban superávit comercial y exportador, mientras que hoy –como analizaremos al final– su déficit es multimillonario.

Otro sector social que verá deteriorarse sus condiciones laborales será el de los servicios personales de todo tipo (desde restauración, ocio, cuidados a niños, mayores, mantenimiento, distribución, etc.) convertidos en empleos temporales o a tiempo parcial en los que competirá a la baja una ingente inmigración (legal o permitida) con la población local que venía desempeñándolos.

Para Reich, ya en el año 1990, ambos colectivos de ciudadanos norteamericanos, mayoritarios socialmente, percibirían la galopante globalización auspiciada por los grandes grupos financieros de Wall Street como una amenaza para su bienestar social; y es así que su alejamiento de los procesos electorales irá en aumento al considerar tanto a republicanos como demócratas cómplices activos del proceso globalizador que les retiraba el suelo bajos sus pies. No pocos empezarán a prestar atención a quienquiera que les prometa un regreso a la ciudad de su infancia.

Los ganadores de la globalización posfordista

Pero a todo esto, ¿quiénes estaban siendo los ganadores del proceso de globalización?. Ya en aquel momento se trataría de trabajadores altamente cualificados (analistas simbólicos los rotula Reich, y a ellos dedica la tercera parte de su ensayo) que en las finanzas, la ingeniería, las tecnologías de la información y la comunicación, la logística, la formación, el entretenimiento, el diseño industrial, la asesoría jurídica, el sector público, etc. conformarían un veinte por ciento de la población ocupada y para los que Reich vaticina que treinta años más tarde (es decir en el ya cercano 2020) controlarían el 60% del ingreso nacional.

Son actividades que convivirían perfectamente con la deslocalización hacia el millonario ejército de reserva asiático de producción material, y no menos perfectamente con la entrada masiva de inmigrantes poco cualificados que abaratasen los múltiples servicios personales que se pueden permitir disfrutar este ejército de analistas simbólicos. Por ambas vías serán muy cosmopolitas.

Y será de este colectivo emergente, y en general muy bien remunerado, que se nutran los lobbies que cabildean con los dos principales partidos de Gobierno y que irán así imponiendo en la agenda política sus intereses. Hasta hacer indistinguibles, para el resto de la población, las opciones políticas de unos y de otros.

Una galopante desigualdad social

De interés central para esa élite laboral va a ser, obviamente, la progresiva reducción de la presión fiscal para las rentas más altas. Se pasará así de unos tipos marginales máximos en torno al 80% en los años 50 (conviene recordar que por esa razón el 1% más rico en EE.UU. pasó de controlar el 20% de la renta en el año 1929 a solo el 8% en 1946) a niveles actuales muy por debajo del 50% (por eso en 2007 aquel 1% controla el 35% de la renta y el 50% del patrimonio nacional), evitando que se plantee ninguna reclamación significativa para retornar a un régimen tributario más progresivo.

Eso tendrá como consecuencia un abandono creciente de los servicios públicos de acceso universal, en paralelo a una paulatina provisión de servicios de primer nivel para aquellos que se los puedan pagar, o en aquellas áreas residenciales donde residen dichos cosmopolitas analistas simbólicos.

De esta manera se rompe la cohesión social entre la minoría que se beneficia de la globalización y aquella parte que está siendo laminada por ella. En una deserción silenciosa, los ricos viven aparte, se genera desigualdad espacial, no asumen redistribución apenas. Cuando no evaden a paraísos fiscales al tiempo que reclaman un estado mínimo. Ellos, sus empresas y sus lobbies solo financian la agenda de políticas no redistributivas y de fiscalidad regresiva. Mientras tanto los perdedores se alejan de la participación política y, en no pocos casos, no reivindican aquella cohesión en la idea (o sueño) de también beneficiarse ellos de toda su riqueza cuando les toque.

Los cosmopolitas autistas y apátridas

Para ese veinte por ciento de trabajadores de élite sus intereses estarán crecientemente vinculados a lo que suceda con el exterior, y es así cómo habrían ido perdiendo su antigua solidaridad con sectores a los que ahora consideran perdedores y culpables de su propio destino. Para ellos no tendrá sentido la comunidad nacional, ejercerán un cosmopolitismo autista y apátrida: “Serán ciudadanos del mundo pero sin aceptar y ni siquiera reconocer ninguna de las obligaciones que representa la ciudadanía”.

La conclusión de Reich en 1990 es demoledora, pues llega a preguntarse: “¿Constituimos todavía una sociedad aun cuando no tengamos una economía nacional?”. Para ese veinte por ciento “ya no tiene sentido algo semejante a una compañía o una industria norteamericana”, y, en consecuencia, “en los próximos años ya nadie exigirá proteger a la industria norteamericana de los bajos costes de la mano de obra de los competidores extranjeros”.

Llegados a este punto la posición de Reich no es poco confusa pues si, por un lado, llega a proponer el objetivo de convertir todos los empleos que se pierden (en los sectores de producción material deslocalizados y de servicios personales por inmigrantes) en empleos de analistas trabajadores de élite (lo que no deja de ser un brindis al sol), por otro no ignora lo que denomina lado oscuro del cosmopolitismo de estas élites. Es decir, su insolidaridad fiscal, social y nacional con el resto de la población.

Final: la redefinición del internacionalismo

Así las cosas vaticina la progresiva emergencia de un peligroso nacionalismo que, al tiempo que alienta la retórica del sacrificio mutuo dentro de la nación, será agresivo (en lo comercial y para la inmigración) con todo elemento extranjero. Será según él una amenaza política imbatible de no abrirse camino un nacionalismo, que denomina positivo, que unifique a la nación sin generar brechas, fronteras o barreras con el exterior.

No parece que el partido demócrata haya sido capaz de resolver tal puzle en estas últimas décadas (si bien el propio Reich formó parte del consejo asesor de transición de Obama en 2008) a la vista de los últimos resultados de H. Clinton frente a D. Trump. Un puzle que pasaría inexcusablemente por una reforma tributaria que retrotraiga el tratamiento de las rentas de esa élite laboral, ganadora de la globalización, a la situación de Roosevelt tras la Gran Depresión, con renovados controles de capital y del hipercapitalismo financiero.

Lo que reclamaría una profunda reforma institucional global (del FMI, Banco Mundial y la OMC) que abriese espacio a un inter-nacionalismo de orientación keynesiana, hacia “una mayor medida de autosuficiencia nacional y de aislamiento económico” según escribió en su día el propio J.M.Keynes (citado por Skidelsky, R. El regreso de Keynes, Editorial Crítica, 2009:215).

Un capitalismo con más finanzas nacionales y más bienes hechos en casa, ya que solo así: “El pleno empleo en el propio país por medio de la inversión y la redistribución de la renta quitaría presión al comercio exterior, disminuiría el ritmo de la globalización y suavizaría las tensiones sociales que surgiesen por su causa” (Skidelsky op. cit. p. 219). Y que condujese, entre otras muchas cosas, a reequilibrar o drenar los saldos externos con ajustes de los tipos de cambio (asunto del que nos ocuparemos en una adenda final).

En ausencia de un revival actualizado de estas medidas, y a causa del malestar de la globalización dentro de la sociedad norteamericana que acabamos de repasar, se ha abierto camino hacia la Casa Blanca un telepredicador, demagogo y xenófobo, que concentra toda su artillería unificadora, patriótica y nacionalista en la inmigración (que robaría empleos internos) y en los competidores comerciales (que los robarían fuera).

Obviando embridar a los cosmopolitas internos. Como se ha dado prisa en poner de manifiesto con sus nombramientos de la élite de J.P. Morgan o G. Sachs para el gobierno federal, con su agenda fiscal o en sus aproximaciones a la élite de Silicon Valley buscando un pacto que apenas reserve el mercado interno para la producción nacional.

En ausencia de aquel inter-nacionalismo inclusivo asistiremos a un equilibrio entre comercio global y proteccionismo selectivo; lo que provocará crecientes conflictos sociales internos, un deterioro aún mayor de la inclusión y de la desigualdad social. Además de una incertidumbre de alto riesgo en relación a su mayor acreedor, inversor y socio comercial: China.

Sobre el desequilibrio comercial en Chimérica

De forma que el giro proteccionista de la nueva administración norteamericana, frente a China o Alemania, podría interpretarse como la reacción de un imperio sobre endeudado y en el que, como acabamos de ver, sus gigantes de Wall Street y Silicon Valley han mutado en patriotas … de sus paraísos fiscales.

Cuando una economía nacional produce más de lo que consume solo por medio de las exportaciones puede sostener sus empleos internos. En las sucesivas oleadas de globalización de los mercados siempre los campeones de las exportaciones aseguraron así su empleo y bienestar social interno a costa de vecinos que incurrían en déficits externos.

A la vista de la evolución que recogemos en un primer gráfico, sobre el saldo exterior en los últimos veinte años, no resulta extraño que en EE.UU. se estén planteando muy en serio como evitar que China y Alemania sigan acumulando crecientes superávits externos (con los que se han convertido en acreedores globales) mientras los EE.UU. o el Reino Unido arrastran un déficit externo crónico que solo pueden enfrentar como crecientes deudores de los primeros.

Nótese como solo entre 2006 y 2009 los Estados Unidos corrigen claramente su tendencia negativa para, desde la irrupción de la crisis hasta la actualidad, volver a anotar un progresivo deterioro.

Mientras eso sucedía, Alemania de forma constante e ininterrumpida y China desde el 2011 recuperando niveles previos a la crisis no han cesado de incrementar su saldo externo positivo. Es así que los niveles de déficit externo norteamericano se asemeja a la suma de los que China y Alemania anotan con saldo positivo.

Para estos dos últimos países, como dejó escrito Keynes ya en 1936, el comercio internacional estaría siendo “un expediente desesperado para mantener la ocupación en el interior … desplazando el problema de la ocupación hacia el vecino” (citado por Skidelsky, R. El regreso de Keynes, Editorial Crítica (2009), página 216). Un problema que en los Estados Unidos (y en Reino Unido o Francia) se traduce, como hemos visto, en destrucción de la clase media industrial y en empobrecimiento de amplios sectores de ocupados.

 elaboración propia con datos del Banco Mundial

Fuente: elaboración propia con datos del Banco Mundial

¿Cómo corregir el desequilibrio?

Para el propio análisis keynesiano una forma de corregir, o al menos paliar, esta situación habría consistido (además de levantar barreras arancelarias) en que el euro o el yuan se revaluasen respecto al dólar (o que este se devaluase respecto de esas divisas), pero ¿está sucediendo tal cosa?.

Lo cierto es que para el caso euro/dólar en vez de una revaluación estamos asistiendo desde el año 2008, como se observa en el segundo gráfico, a una progresiva devaluación que favorece las exportaciones alemanas (y del resto de la eurozona) y, por tanto, incentiva aún más las importaciones que puedan realizarse desde los Estados Unidos.

Al mismo tiempo las exportaciones realizadas desde EE.UU. a Alemania se encarecen y dificultan. En suma: mayor superávit alemán y déficit estadounidense. El lector haría bien en volver a reparar en el primer gráfico desde el año 2008 para Alemania y Estados Unidos. Una depreciación que favoreciera la reducción del saldo negativo de esa economía hubiera reclamado que el cambio euro/dólar se hubiera elevado por encima de los 1,5 dólares (hacia un cambio de un euro por dos dólares). Justo lo contrario de lo sucedido en la realidad.

CAMBIO DEL EURO RESPECTO AL DÓLAR

 Banco Central Europeo

Fuente: Banco Central Europeo

Para el caso del dólar y el yuan si el cambio en 2008 era de un dólar por siete yuane (aquí), lo cierto es que en el 2016 la cotización relativa sigue en el mismo nivel después de una ligera apreciación en 2014 (un dólar seis yuanes). En definitiva: una estabilidad que no favorece la corrección del gigantesco desequilibrio en favor de China y en detrimento de EE.UU.

En este caso la necesaria revaluación del yuan para embridar el superávit exterior chino hubiera reclamado una caída del cambio dólar/yuan (hacia los 3 yuanes), pues así se encarecerían los productos chinos que entran en Estados Unidos. Otra cosa es que a las corporaciones globales (no pocas norteamericanas) que fabrican en China les interese una revaluación del yuan, como está empezando a visualizarse en sus reacciones ante las declaraciones de las nuevas autoridades comerciales de la administración Trump en relación al yuan o al euro.

Proteccionismo o devaluación interna

Porque en una situación en la que los acreedores que gozan de elevados saldos externos positivos no revalúan su moneda, una economía deudora que quisiera dejar de serlo, como es el caso de los Estados Unidos, se verá obligada a definir una política proteccionista que reduzca su saldo exterior negativo.

Si no se quiere que “China esté robando puestos de trabajo de otra gente” por medio de una “política de debilitamiento de su moneda” como sostenía un hoy poco sospechoso trumpista Paul Krugman en el diario El País del 1 de noviembre de 2009. Soportando tensiones sociales que enfrentan el gigantesco ejército industrial de reserva chino a la precarización del empleo y la pobreza laboral en los Estados Unidos. Con millonarios flujos migratorios gestionados por el hipercapitalismo global. Una devaluación interna como la que tan bien conocemos en España dentro de la eurozona.

En la perspectiva del análisis que acabamos de hacer, el actual reto para los Estados Unidos o para el Reino Unido del Brexit (y muy pronto para Francia), en relación a las catarsis sociales internas que está provocando su inserción en la globalización de las últimas décadas, es si esas economías serán capaces de recuperar aquella autosuficiencia y suavizar esas tensiones sociales.

El hecho de que tales retos acaben siendo gestionados, ante el autismo de la izquierda, por liderazgos de marcado carácter derechista no es un buen presagio, menos aún si no perdemos de vista que las corporaciones globales de ambos países (desde Silicon Valley a la City de Londres pasando por Wall Street) harán todo lo posible para continuar con lo que Antón Costas denomina la globalización de los cosmopolitas dogmáticos. Porque en ausencia de una opción de izquierdas es casi seguro que todo esto desemboque en un equilibrio, inestable, entre comercio global y cierto proteccionismo selectivo gestionado por J.P. Morgan, G. Sachs o Blackrock.

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Ensayista y doctor en Economía

Categories: Attac Planet

No todos los economistas predicen mal

News from Attac Spain - Wed, 24/05/2017 - 07:00

Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

Los economistas tenemos mala fama por muchas cosas pero principalmente por lo poco que acertamos en nuestras predicciones.

La crítica parece que tiene fundamento si nos atenemos a lo que ocurre con las más conocidas, las que suelen difundirse con privilegio en los medios y las que hacen los economistas más afamados. La verdad es que los fallos de predicción sobre circunstancias tan importantes como una gigantesca crisis económica mundial son tan evidentes que resulta fácil pensar que no hay otra profesión tan propensa al error como la de los economistas.

Incluso cuando la crisis estaba ya enseñando sus pezuñas por debajo de las puertas los expertos de los grandes organismos económicos internacionales, de los gobiernos y los que entonces asesoraban a los grandes partidos políticos, afirmaban con toda seguridad que la economía iba viento en popa.

En su Informe Anual de 2006, los economistas del Banco de España (los mismos que se presentan siempre a la gente como los únicos que saben lo que hay que hacer para arreglar nuestros problemas) decían muy seguros en 2007 que proseguía “la fase de expansión de la economía española y las perspectivas apuntan a su continuidad en el horizonte más inmediato”. En su opinión, solo cabía esperar “algunas incertidumbres sobre la continuidad del crecimiento de la economía”, pero “en horizontes más alejados”. Y en el que elaboraron a mediados de 2008 decían que lo ocurrido en 2007 era solamente un “episodio de inestabilidad financiera”. Los economistas que hacían las predicciones de la OCDE escribían en el informe de Perspectivas Económicas de septiembre de 2007 que su “pronóstico central [sobre la situación económica venidera] sigue siendo bastante benigno”. Y los que se creen los más grandes entre los grandes oráculos de la economía dominante, los economistas del Fondo Monetario Internacional, decían a mediados de 2007 que no había “razones para preocuparse por la economía mundial”. Su sub-director gerente hablaba en ese momento de “la favorable situación económica mundial” y el ínclito Rodrigo Rato, que por entonces combinaba sus negocios corruptos con la máxima jefatura del FMI, aseguraba que “la economía mundial mantendrá su buena marcha”. A nadie pudo extrañar entonces que los economistas que asesoraron al Partido Popular y al PSOE para elaborar sus respectivos programas electorales asegurasen en ellos que en la legislatura 2008-2012 se alcanzaría en España el pleno empleo. Auténticas luminarias todos ellos.

Recurrentemente, desde finales de los años ochenta se vienen presentando informes sobre los escenarios futuros de nuestro sistema de pensiones públicas. Diversos economistas los elaboraban con cálculos sofisticados que les permitían predecir que en los años venideros, 1995, 2000, 2005, 2010… nuestra Seguridad Social entraría en déficit. Ninguno de ellos acertó en alguna ocasión. Se equivocaron siempre en sus predicciones.

Los economistas que trabajaban en las grandes agencias de calificación para evaluar los productos financieros que difundían los bancos también se equivocaron radicalmente en sus valoraciones y predicciones. Algunos estudios posteriores han demostrado con sus propios datos internos que el riesgo de que se produjeran insolvencias en sus cálculos resultó 230 veces más bajo que el real.

Se podrían poner docenas de ejemplos más de este tipo de fallos clamorosos de predicción, pero no vale la pena torturarse. Lo cierto es que se producen y que la gente asume que los economistas no aciertan nunca. Pero no es cierto que eso le ocurra a los economistas en general.

La idea de que los economistas no aciertan a predecir ni el pasado solo se puede mantener si se contempla la opinión más divulgada, las predicciones de los economistas vinculados a los grandes centros del poder y a una sola parte de la profesión. Basta con abrirse a otros ámbitos de la investigación económica para comprobar que muchos economistas sí que predicen con acierto. Como también es fácil descubrir que hay unas claras pautas de análisis, hipótesis de partida que son las que llevan a equivocarse mientras que a partir de otras diferentes se descubre con acierto lo que puede ir ocurriendo en el futuro.

La clave del asunto radica en que los que más se equivocan son casualmente los economistas que defienden las políticas dominantes, los vinculados a los grandes centros del poder o los que escriben financiados por todos ellos y quienes parten de las hipótesis analíticas más ortodoxas. Puede parecer un prejuicio, pero creo es la verdad. Como detallo en mi libro Economía para no dejarse engañar por los economistas, cuando se repasan los organismos que peores predicciones han hecho sobre la evolución del PIB español en los últimos años, por ejemplo, los que aparecen son el Banco de España, el FMI, la OCDE, el gobierno de España, la Comisión Europea, el Consejo Superior de Cámaras de Comercio o el Banco Santander… es decir, los grandes centros del poder económico y financiero. Y si se repasa la lista de los economistas que han hecho predicciones sobre el futuro de la seguridad social es fácil comprobar que quienes se han equivocado más son casualmente los autores de informes financiados por entidades financieras.

Es verdad que las causas de los errores de predicción de los economistas no son solamente el irrealismo de sus postulados analíticos o la dependencia del poder. Influye también la dificultad intrínseca que tienen los hechos económicos para ser analizados debido a su naturaleza compleja y a lo complicado que resulta medir las variables a partir de las que se pueden analizar (Samuel Williamson ha descubierto que la pregunta sobre cuánto creció el PIB del Reino Unido en 1959 ha tenido 18 diferentes respuestas por parte de diversas oficinas estadísticas y diferentes investigadores). Como también influye la prepotencia de la profesión, que rechaza más que ninguna otra, según indican las encuestas, el contacto con otras ciencias o la diversidad de planteamientos teóricos.

Pero, en todo caso, basta con ir a las bibliotecas para comprobar que todos los economistas no se equivocan a la hora de analizar la realidad o de hacer predicciones.

El caso de la crisis reciente es otra vez paradigmático. ¡Cuántas veces se ha dicho que nadie pudo preverla! Tantas, que la gente ha terminado por creerlo y por pensar que los economistas somos todos un desastre. Sin embargo, Dirk Bezemer analizó la producción científica de un buen número de ellos tratando de averiguar si era cierto que ninguno había anticipado la crisis financiera de las hipotecas basura y sus consecuencias inmediatas. Encontró que al menos doce habían publicado trabajos o artículos con una predicción concreta y certera y con alguna referencia temporal sobre lo que iba a ocurrir a partir de sus propios análisis de la situación económica y financiera. Y lo interesante es que su análisis de esos aciertos muestra que se producen desde posiciones teóricas o ideológicas dispares pero que coinciden en hipótesis esenciales que no asumen otros economistas sobre las finanzas y la deuda y en realizar sus investigaciones con independencia de los grandes grupos de interés. Hay economistas que aciertan. Los que son independientes y no se aferran a su exclusivo saber sino que recurren al de los demás y están dispuestos a dudar de sus propios postulados. Para descubrirlos solo es necesario ir un poco más allá de donde nos quieren hacer creer que acaban las fronteras del saber que no es sino allí donde se ponga algo en cuestión el orden establecido.

Publicado en eldiario.es
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EuG-Urteil: Ablehnung der Bürgerinitiative gegen TTIP und CETA war rechtswidrig

News fo Attac Germany - Wed, 24/05/2017 - 05:14
Ohrfeige für EU-Kommission / Attac fordert grundsätzliche Demokratisierung der Handels- und...
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Attac bei TTIP-Volksbegehren: Sieben Kriterien für eine demokratische EU-Handelspolitik - BILD + Livestream

News from Attac Austria - Tue, 23/05/2017 - 08:31
Der Verfassungsausschuss des Nationalrats debattiert heute über das erfolgreiche Volksbegehren gegen TTIP, CETA und TiSA. Als Expertin ist Alexandra Strickner von Attac Österreich geladen. Sie fordert das Parlament auf, die vordemokratischen Standards dieser Abkommen nicht länger hinzunehmen und die eigenen Rechte gegenüber der EU-Kommission zu stärken. Dafür sollten die Abgeordneten sieben Kriterien für eine demokratisierte Handels-und Investitionspolitik beschließen, welche die europäische Zivilgesellschaft ausgearbeitet hat: 1. Alle Dokumente, vom Entwurf des Mandats bis hin zu allen Verhandlungsdokumenten, sind zu veröffentlichen. 2. Das EU-Parlament und die Parlamente der Mitgliedsländer müssen bei der Erstellung des Verhandlungsmandats eingebunden werden. 3. Alle Parlamente müssen die Möglichkeit haben, die Verhandlungen zu beeinflussen. 4. Zivilgesellschaftliche Organisationen müssen an jedem Moment des Prozesses beteiligt und angehört werden. Konzerne dürfen keinen privilegierten Zugang zu den VerhandlerInnen und der EU-Kommission haben. 5. Vor der Ratifizierung müssen alle Parlamente die Abkommen prüfen und debattieren. Auch dabei müssen zivilgesellschaftliche Organisationen eingebunden werden. 6. Handels- und Investitionsabkommen müssen zeitlich begrenzt und mit der Möglichkeit einer Verlängerung abgeschlossen werden. 7. Die vorläufige Anwendung von Abkommen ist abzuschaffen. Gemischten Abkommen dürfen erst nach Ratifizierung aller Mitgliedsländer in Kraft treten. „Weder bei CETA noch einem anderen EU-Abkommen ist der zugrundeliegende Prozess wirklich demokratisch. Die EU-Kommission darf nie wieder ein Mandat für Verhandlungen erhalten, das diese demokratischen Mindeststandards nicht erfüllt“, fordert Strickner.   Darüber hinaus beschneiden Konzernklagerechte, Mechanismen wie die Regulatorische Kooperation oder die Unumkehrbarkeit von Liberalisierungen politische Gestaltungsspielräume bis auf die Gemeindeebene und schwächen somit die Demokratie. „Sie haben grundsätzlich nichts in Handelsverträgen verloren“, erklärt Strickner. Zwtl.: Fotoaktion + Livestream Aus Anlasse der Debatte im Verfassungsausschuss findet heute um 11:15 eine Fotoaktion des Bündnisses TTIP Stoppen vor dem Parlament statt: "Höchste Zeit anders zu handeln!" Zeit: 22.05.2017, 11:15 - 11:45 Uhr
Ort: Vor dem Parlament VertreterInnen des Bündnisses TTIP Stoppen stehen für Interviews zur Verfügung.
Der öffentliche Ausschuss beginnt um 12:00 Uhr. Ein Livestream ist auf der Facebook-Seite der Gewerkschaft younion verfügbar. Die InitiatorInnen der Plattform "TTIP STOPPEN" sind: Attac, GLOBAL 2000, ÖBV-Via Campesina Austria, Pro-Ge und Südwind. https://www.ttip-stoppen.at/ Rückfragen: David Walch, Pressesprecher Attac Österreich Tel.: 0650 544 00 10,  E-Mail: presse@attac.at
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Se necesitan horizontes

News from Attac Spain - Tue, 23/05/2017 - 07:00

Boaventura de Sousa Santos – Público.es

Las ocho personas más ricas del mundo poseen tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial (3,5 mil millones de personas). Se destruyen países (de Irak a Afganistán, de Libia a Siria, y las próximas víctimas pueden ser tanto Irán como Corea del Norte) en nombre de los valores que debían preservarlos y hacerlos prosperar, ya sean los derechos humanos, la democracia o el primado del derecho internacional. Nunca se habló tanto de la posibilidad de una guerra nuclear.

Los contribuyentes estadounidenses pagaron millones de dólares por la bomba no nuclear más potente jamás lanzada contra túneles en Afganistán, construidos en la década de 1980 con su propio dinero, gestionado por la CIA, para promover a los islamistas radicales en su lucha contra los ocupantes soviéticos del país, los mismos radicales que hoy se combaten como terroristas. Mientras, los estadounidenses pierden el acceso a la atención médica y son llevados a pensar que sus males son causados por inmigrantes latinos más pobres que ellos. Tal y como los europeos son llevados a pensar que su bienestar está amenazado por los refugiados y no por los intereses imperialistas que están forzando al exilio a tanta gente. Del mismo modo que los sudafricanos negros, empobrecidos por un mal negociado fin del apartheid, asumen actitudes xenófobas y racistas contra inmigrantes negros de Zimbabue, Nigeria y Mozambique, tan pobres como ellos, por considerarlos la causa de sus males.

Entretanto, circulan por el mundo las tiernas imágenes de Silvio Berlusconi dando el biberón a cabritillos para defenderlos del sacrificio de Pascua, sin que nadie denuncie que durante esos minutos televisivos miles de niños murieron por falta de leche. Como tampoco son noticia las fosas clandestinas de cuerpos desmembrados que constantemente se están descubriendo en México, mientras que las fronteras entre el Estado y el narcotráfico se desvanecen. Como tenemos miedo de pensar que la democracia brasileña morirá el día en que un Congreso de políticos enloquecidos, corruptos en su mayoría, consiga destruir los derechos de los trabajadores conquistados a lo largo de cincuenta años, un propósito que, por ahora, los políticos brasileños parecen lograr con inaudita facilidad. Tiene que haber un momento en que las sociedades (y no solo unos pocos “iluminados”) lleguen a la conclusión de que esto no puede seguir así.

Para ello, la negatividad del presente nunca será suficiente. La negatividad solo existe en la medida que aquello que niega es visible o imaginable. Un callejón sin salida se convierte fácilmente en una salida si la pared en que termina tiene la falsa transparencia de lo infinito o de lo ineluctable. Esta transparencia, que es falsa, es tan compacta como la opacidad de la selva oscura con la que antes la naturaleza y los dioses vedaban los caminos de la humanidad. ¿De dónde viene esta opacidad si la naturaleza es hoy un libro abierto y los dioses un libro de aeropuerto? ¿De dónde viene la transparencia si la naturaleza, cuanto más se revela, más se expone a la destrucción, si los dioses sirven tanto para trivializar la creencia inconsecuente como para banalizar el horror, la guerra y el odio?

Hay algo de terminal en la condición de nuestro tiempo que se revela como una terminalidad sin fin. Es como si la anormalidad tuviese una energía inusitada para convertirse en una nueva normalidad y nos sintiésemos terminalmente sanos en lugar de terminalmente enfermos. Esta condición deriva del paroxismo al que llegó el instrumentalismo radical de la modernidad occidental, tanto en términos sociales como culturales y políticos. El instrumentalismo moderno consiste en el predominio total de los fines sobre los medios y en la ocultación de los intereses que subyacen a la selección de los fines en forma de imperativos falsamente universales o de inevitabilidades falsamente naturales. En el plano ético, este instrumentalismo permite a quien tiene poder económico, político o cultural presentarse socialmente como defensor de causas cuando, de hecho, es defensor de cosas.

Este instrumentalismo asumió dos formas distintas, aunque gemelas, de extremismo: el extremismo racionalista y el extremismo dogmatista. Son dos formas de pensar que no permiten contraargumentación, dos formas de actuar que no admiten resistencia. Ambas son extremadamente selectivas y compartimentadas de tal modo que las contradicciones ni siquiera aparecen como ambigüedades. Las caricaturas revelan bien lo que está más allá de ellas. Heinrich Himmler, uno de los máximos jefes nazis, que transformó la tortura y el exterminio de judíos, gitanos y homosexuales en una ciencia, cuando regresaba de noche a casa entraba por la puerta trasera para no despertar a su canario favorito. ¿Es posible culpar al canario por el hecho de que el cariño que le tenía Himmler no era compartido por los judíos? A su vez, es conocida la anécdota de aquel comunista argentino tan ortodoxo que incluso en los días de sol en Buenos Aires usaba sombrero de lluvia solo porque estaba lloviendo en Moscú. ¿Es posible negar que detrás de tan acéfalo comportamiento no estuviera un sentimiento noble de lealtad y de solidaridad?

Las perversidades del extremismo racionalista y dogmatista están siendo combatidas por modos de pensar y de actuar que se presentan como alternativas pero que, en el fondo, son callejones sin salida porque los caminos que señalan son ilusorios, sea por exceso de pesimismo, sea por exceso de optimismo. La versión pesimista es el proyecto reaccionario que tiene hoy una renovada vitalidad. Se trata de detestar en bloque el presente como expresión de una traición o degradación de un tiempo pasado, dorado, un tiempo en el que la humanidad era menos amplia y más consistente. El proyecto reaccionario comparte con el extremismo racionalista y dogmatista la idea de que la modernidad occidental creó demasiados seres humanos y que es necesario distinguir entre humanos y subhumanos, pero no piensa que ello debe derivar de ingenierías de intervención técnica, sean ellas de muerte o de mejora de raza. Basta que los inferiores sean tratados como inferiores, sean mujeres, negros, indígenas, musulmanes. El proyecto reaccionario nunca pone en cuestión quién tiene el privilegio y el deber de decidir quién es superior y quién es inferior. Los humanos tienen derecho a tener derechos; los subhumanos deben ser objeto de filantropía que les impida ser peligrosos y los defienda de sí mismos. Si tuviesen algunos derechos, siempre deben tener más deberes que derechos.

La versión optimista de lucha contra el extremismo racionalista y dogmatista consiste en pensar que las luchas del pasado lograron vencer de modo irreversible los excesos y perversidades del extremismo, y que somos hoy demasiado humanos para admitir la existencia de subhumanos. Se trata de un pensamiento anacrónico inverso, que consiste en imaginar el presente como habiendo superado definitivamente el pasado. Mientras el pensamiento reaccionario pretende hacer que el presente regrese al pasado, el pensamiento anacrónico inverso opera como si el pasado no fuese todavía presente. Debido al pensamiento anacrónico inverso, vivimos un tiempo colonial con imaginarios poscoloniales; vivimos un tiempo de dictadura informal con imaginarios de democracia formal; vivimos un tiempo de cuerpos racializados, sexualizados, asesinados, descuartizados con imaginarios de derechos humanos; vivimos un tiempo de muros, fronteras como trincheras, exilios forzados, desplazamientos internos con imaginarios de globalización; vivimos un tiempo de silenciamientos y de sociología de las ausencias con imaginarios de orgía comunicacional digital; vivimos un tiempo de grandes mayorías que solo tienen libertad para ser miserables con imaginarios de autonomías y emprendimiento; vivimos un tiempo de víctimas que se vuelcan contra víctimas y de oprimidos que eligen a sus opresores con imaginarios de liberación y de justicia social.

El totalitarismo de nuestro tiempo se presenta como el fin del totalitarismo y, por eso, es más insidioso que los totalitarismos anteriores. Somos demasiados y demasiado humanos para caber en un solo camino; pero, por otro lado, si los caminos fuesen muchos y en todas las direcciones, fácilmente se transformarían en un laberinto o en un enredo, en cualquier caso, en un campo dinámico de parálisis. Es esta la condición de nuestro tiempo. Para salir de ella es preciso combinar la pluralidad de caminos con la coherencia de un horizonte que ordene las circunstancias y les otorgue sentido. Para pensar tal combinación y, más aún, para pensar siquiera que ella es necesaria, son necesarias otras maneras de pensar, sentir y conocer. O sea, es necesaria una ruptura epistemológica que vengo llamando epistemologías del sur.

Boaventura de Sousa Santos es sociólogo. Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra. Sus últimos libros en español: Si Dios fuese un activista de los derechos humanos (Madrid, Trotta 2014) y, de próxima aparición, con Maria Paula Meneses, Epistemologías del Sur (Madrid, Akal).

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Neues Bildungsmaterial: Wie wollen wir zusammen leben? Was ist gerecht?

News fo Attac Germany - Tue, 23/05/2017 - 05:05
Attac und Humanistischer Verband veröffentlichen neues Unterrichtsmaterial für Schüler_innen der...
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Por qué la moción de censura al Gobierno Rajoy es necesaria

News from Attac Spain - Mon, 22/05/2017 - 10:29

Vicenç Navarro - Consejo Científico de ATTAC España

Dos de los eslóganes del movimiento 15-M (conocido también como el Movimiento de los Indignados) contaron con gran aprobación por parte de la mayoría de la población española. Uno fue “no hay pan para tanto chorizo”, y el otro “no nos representan”. Estos dos eslóganes, que tuvieron un amplio apoyo popular, reflejan muy bien lo que ha estado ocurriendo en este país. La evidencia de la abundancia de casos de corrupción en el partido gobernante de este país es abrumadora, una corrupción que ha llegado a un nivel que debería escandalizar a cualquier persona con sensibilidad democrática. Más de un analista español y extranjero ha señalado que el PP es uno de los partidos que existen hoy en Europa occidental donde se han dado más casos de corrupción. La evidencia muestra que ha habido una captura del Estado por parte de dirigentes que lo han estado utilizando para su propio enriquecimiento. Y aunque también sea cierto que tal corrupción se ha dado en otros partidos que han gobernado, ya sea en el Estado central, autonómico o local, el hecho es que el nivel de corrupción de muchos de los máximos dirigentes del PP y de otras derechas (en las que incluyo a CiU en Catalunya, que ha gobernado en aquella Comunidad Autónoma durante la mayor parte del periodo democrático) ha sido mucho mayor que el que se ha encontrado entre dirigentes de los partidos de izquierdas. La evidencia es clara para todo el que quiera verlo. Por mucho que los mayores medios intenten establecer un equilibrio e igualdad en los dos lados del espectro político, equilibrio que presentan como parte de su deseo de aparecer neutrales y equilibrados, los datos muestran que la corrupción en partidos políticos es más fuerte entre las derechas que entre las izquierdas. Quisiera aclarar que creo que la mayoría de personas militantes del PP no son corruptas, pero es sorprendente su tolerancia hacia aquellos de sus dirigentes que han estado parasitando el Estado durante tanto tiempo.

¿A qué se debe tanta corrupción?

El hecho de que el partido gobernante en España, el PP, cuente con tantos casos de corrupción es comprensible, pues el Estado actual no significó una ruptura con el Estado dictatorial (en el que la corrupción era la característica de aquel Estado, dirigido por uno de los dictadores que, como ha documentado el historiador Ángel Viñas en su detallado libro La otra cara del caudillo – y en contra de lo que se ha estado ocultando durante muchos años–, ha sido de los más corruptos que hayan existido en la Unión Europea), sino una modificación en la que muchos de los herederos de los que habían controlado y/o se habían beneficiado de aquel Estado continuaron dominándolo. Ni que decir tiene que la transición de la dictadura a la democracia fue un paso enormemente importante y fue una victoria significativa para las fuerzas democráticas, resultado de las grandes movilizaciones (sobre todo del movimiento obrero) que forzaron aquel cambio. Pero la fuerza de tales movilizaciones no fue suficiente para conseguir una ruptura con el Estado dictatorial, lo que explica que las fuerzas conservadoras continuaran ejerciendo una enorme influencia y un comportamiento clientelar y parasitario dentro del Estado.

A la luz de estos hechos, definir aquella transición como modélica es un profundo error, pues da la impresión de que el producto de aquella transición –la democracia española– fue modélico, lo cual es fácil de demostrar que no fue así. La democracia es muy limitada (de ahí el éxito del eslogan “no nos representan”), y la corrupción continúa siendo rampante en los partidos gobernantes, y muy en especial en los de derechas (lo que explica el apoyo popular a esta denuncia utilizando el eslogan “no hay pan para tanto chorizo”). En esta cultura de tolerancia hacia la corrupción no es de extrañar que nada menos que el mismísimo presidente del gobierno, el Sr. Mariano Rajoy, que lo es también del PP, diera ánimos al ex tesorero del PP, que terminó en la cárcel por corrupción.

La continuación de la cultura franquista

Pero otra característica de la inmodélica Transición ha sido la continuación de la cultura franquista, que transmite y reproduce esta enorme tolerancia hacia la corrupción. La ciudadanía acepta que tal práctica es intrínseca al Estado y a sus instrumentos. La desaprueban, pero la toleran. Y ahí está uno de los mayores problemas de la democracia: la inmunidad de la corrupción basada en la continuación de la cultura franquista.

Pero esta tolerancia se está acabando, pues nuevos hechos están siendo presentados. Uno de ellos es que el nivel de corrupción que se ha estado mostrando ha alcanzado unos niveles que no se habían visto antes. Ello no quiere decir que no existieran, pero ahora son conocidos. Permanecer callados es una situación que afecta a la dignidad democrática del país, y no es bueno para su salud democrática. No puede tolerarse que España continúe siendo gobernada por un partido en el que haya existido (y se tolere tanto) la corrupción, tan extensa como los recientes hechos van documentando.

El PSOE tiene que dejar de apoyar a ese partido

Pero otro hecho nuevo es que, por primera vez en la democracia, el PSOE es el primer defensor de dicho gobierno. Esto nunca había ocurrido antes. Y ello sucede porque el PSOE no quiso enfrentarse con otras elecciones que lo hubieran dejado en tercer lugar en las Cortes Españolas. Quería desesperadamente mantener el bipartidismo, considerando a Podemos como su mayor adversario (en realidad, por la agresividad expresada, se podría decir su enemigo). Y así lo han indicado sus dirigentes.

Soy consciente de que un argumento que ha calado en amplios sectores de la intelectualidad española es que Unidos Podemos (UP) no es coherente al pedir la moción de censura para expulsar al PP del gobierno, pues podía haberlo expulsado hace un año y no lo hizo. Se dice que entonces Podemos podría haber sustituido a Rajoy por Pedro Sánchez. La pregunta que se hacen es: ¿si no lo hicieron entonces, por qué lo hacen ahora? Tengo amigos a los que tengo estima y respeto que así piensan. Pero este argumento ignora o desconoce que fue el propio aparato del PSOE el que se opuso a tal alianza con Podemos. Incluso el candidato a la presidencia, Pedro Sánchez, así lo admitió en el programa Salvados. Y las condiciones puestas a Podemos por parte del PSOE estaban hechas precisamente para hacer imposible tal alianza. Lean la excelente respuesta de Nacho Álvarez, la persona que dirigió el programa económico de Unidos Podemos, al libro de Jordi Sevilla, con el mismo cargo en el PSOE (ver “Para muestra, un botón”, en eldiario.es, 16.04.17). Y tal oposición persiste. Es el aparato del PSOE el que no puede ver ni en pintura a Unidos Podemos. Y ahí está el gran problema de las izquierdas en España: que el aparato del PSOE (en contra del deseo de su militancia y de su electorado) no desea y se opone a una alianza entre este partido y Unidos Podemos. Y, de nuevo, el argumento promovido por el establishment político-mediático del país acaba imponiéndose: el argumento que se repite continuamente es que la coalición Unidos Podemos y sus aliados es una coalición inmadura, oportunista, deseosa de ocupar sillones, y dirigida por un líder errático, e incluso peligroso, Pablo Iglesias.

La realidad, sin embargo es otra. Es público que UP ha invitado a que, frente a tanta corrupción, las bases del PSOE, así como de todos los partidos, incluyendo los de derechas, se movilicen para exigir a todas las fuerzas políticas representadas en las Cortes que apoyaran una moción de censura al gobierno Rajoy, mostrando que la situación actual no es tolerable. Y para mostrar la falsedad del argumento del oportunismo, Unidos Podemos incluso ha ofrecido la candidatura que encabezaría la moción de censura a un miembro o simpatizante del PSOE, si así pudiera pactarse. Por desgracia, sería imposible que lo contrario –que el PSOE aceptara un candidato propuesto por UP- ocurriera. Y ahí está la raíz del problema que se intenta evitar en los constantes reproches a UP por parte del PSOE.

La otra cara de la moción

El dominio de las fuerzas conservadoras sobre el Estado ha tenido otras consecuencias (además de la corrupción) para el bienestar de las clases populares. España no es solo el país donde la corrupción es mayor, sino que es el país (en la Europa occidental) donde la democracia es más limitada, donde el Estado del Bienestar está menos desarrollado, donde la pobreza infantil es mayor y donde las desigualdades son más acentuadas. Todo ello está íntimamente relacionado, como he documentado en mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y Consecuencias. Ni que decir tiene que mucho se ha hecho y avanzado durante los años de democracia (más cuando han gobernado las izquierdas que cuando lo han hecho las derechas). Pero los límites de la transición han quedado claros en estos años de Gran Recesión, cuando los dos partidos mayoritarios han estado aplicando políticas neoliberales que han afectado muy negativamente a la calidad de vida y al bienestar de la población, y muy en particular de las clases populares. Y tales políticas fueron impuestas indicando que no había otras alternativas posibles, argumentario que Juan Torres, Alberto Garzón y yo mostramos con datos que no era cierto (ver nuestro libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España).

Sí que había alternativas, y continúa habiéndolas. Si España tuviera uno de cada cinco adultos trabajando en los servicios públicos del Estado del Bienestar como ocurre en Suecia, en lugar de uno de cada diez, se habría terminado con una parte muy significativa del paro. Y tal cambio se puede financiar; hay datos fácilmente accesibles que así lo demuestran. De ahí la enorme importancia de romper con las políticas neoliberales que dominan hoy la UE y que transmiten las políticas económicas del PP, del PSOE y de Ciudadanos, políticas que es más que probable que los votantes de tales partidos desaprobaran si supieran de las posibles alternativas, lo cual no es fácil debido al enorme control de los medios, sesgados hacia posturas conservadoras y liberales.

Se necesita una segunda transición

Y estas políticas se han acentuado de una manera muy marcada durante los años de gobierno del PP. Desde 2008 hemos estado viendo una avalancha de políticas que han estado causando un enorme daño a la población en España. Durante los años de gobierno de un partido con tantos casos de corrupción hemos visto un gran deterioro del mercado laboral, con un enorme incremento de la precariedad, de la temporalidad y de la desocupación, además de una gran bajada de los salarios. Hemos visto también un gran deterioro del escasamente financiado Estado del Bienestar, a la vez que se ha producido un gran debilitamiento de los derechos laborales y sociales, con políticas orientadas a debilitar a los sindicatos y los movimientos sociales reivindicativos y contestatarios, con un aumento de la represión (con tintes franquistas) frente a la protesta y un control abusivo de los medios, tanto públicos como privados, a fin de “demonizar” a las fuerzas de oposición contestataria, hartas de tanta corrupción, tanta austeridad y tantas reformas reaccionarias, reprimiéndose a la vez cualquier redefinición de España que permitiera la expresión de su plurinacionalidad. De ahí que sea urgente que todas las fuerzas democráticas, sean del color que sean, se movilicen y protesten –en defensa de la dignidad democrática– frente a un partido en el que amplios sectores de su dirección han captado el Estado para su usufructo personal y partidista. La salud de la democracia requiere tal cambio.

Una última observación de tipo personal. A raíz de una falsa noticia (que era yo el candidato propuesto por UP para la moción de censura), facilitada por uno de los medios de información de España, he sido invadido por notas, mensajes de apoyo y felicitaciones (y también, predeciblemente, insultos) que no son merecidos, pues tal noticia es falsa, lo cual en España ocurre con excesiva frecuencia, y que explica la falta de credibilidad de los medios. No soy el candidato, aunque tengo mi propio candidato, que espero que lo sea, pero, como siempre, esta personalización de lo político (que caracteriza la cultura mediática del país) no es lo más importante. Lo que sí lo es es la movilización a favor de que se sume el máximo número de personas, movimientos sociales y partidos políticos, de todos los colores, en la defensa de la dignidad democrática, y que digan: ¡Basta ya! Así lo espero.

Autor del libro Ataque a la Democracia y al Bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante

Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). Ha sido también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 48 años. Dirige el Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el Observatorio Social de España. Es uno de los investigadores españoles más citados en la literatura científica internacional en ciencias sociales.

Publicado en Público.es
vnavarro.org

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Macron y Europa

News from Attac Spain - Mon, 22/05/2017 - 10:22

Juan Francisco Martín Seco - Consejo Científico de ATTAC España

Macron

Francia y Europa han respirado con la victoria de Macron. La verdad es que no ha constituido una sorpresa. Una vez que con quien tenía que enfrentarse en la segunda vuelta era con Le Pen, la victoria estaba cantada. En realidad el triunfo no fue tal o, al menos, no fue tan completo como podían dar a entender los resultados, ya que bastantes de los votos obtenidos por el ex ministro de Economía no eran a su favor, sino en contra de Le Pen. Muchos votaron con la nariz tapada. El combate se había decidido realmente en la primera vuelta, cuyos resultados son los que pueden ser significativos y de donde debemos extraer las conclusiones.

En primer lugar, fue palpable el fraccionamiento del espacio electoral como consecuencia del hundimiento de los partidos tradicionales. En esta ocasión Francia no se ha distinguido de lo ocurrido en otros muchos países europeos, en especial en los del Sur, donde los gobiernos han sido cómplices de la política económica impuesta desde Bruselas y han originado tantas víctimas.

En segundo lugar, esa misma aversión a la política oficial ha llevado a que casi el 50% de la población haya votado a partidos euroescépticos (Frente Nacional y Frente de izquierdas); y si a sus votos añadimos los obtenidos por el Partido socialista de Hamon, que corresponden a la línea más izquierdista de esta formación política y cuyos diputados habían venido manteniendo una postura crítica con la política instrumentada por Hollande, resulta evidente que Macron se va a encontrar enfrente a gran parte de la sociedad a la hora de aplicar su programa.

Lo cierto es que su programa no tiene nada de novedad y solo por la desconfianza que se ha extendido en todas las latitudes acerca de los partidos tradicionales ha podido alzarse con la victoria. Macron no es novel en política, ha sido ministro de Economía de Hollande. Su mercancía es de sobra conocida, también una y otra vez fracasada, y otros antes que él han querido ponerlo en práctica. Su frase más repetida es “lo mejor del liberalismo y lo mejor de la socialdemocracia”. Socialiberalismo o tercera vía: Tony Blair, Schröder, Felipe González…. En fin, son las mismas recetas que han dado al traste con la socialdemocracia europea.

El programa que defiende es un híbrido, un mestizaje difícil de ensamblar. No se pueden instrumentar medidas contradictorias que solo encajan sobre el papel, pero que resultarán imposibles en la práctica. Comienza por el primer objetivo de todo neoliberalismo, la reforma del mercado laboral, y continúa con la reducción de la carga fiscal en la línea más conservadora, rebaja de los impuestos directos, en especial el de sociedades, o las cotizaciones sociales, y eliminación del impuesto de patrimonio para la inversión financiera. Pero, junto a ello, se apunta a la línea populista prometiendo sin demasiada concreción un aumento en los gastos sociales, que él sabe que no va a poder cumplir si de verdad quiere bajar impuestos y observar, tal como ha prometido, las exigencias de Bruselas en materia de déficit público.

El programa no podía omitir la promesa de reducir la Administración y el sector público, objetivo siempre presente en los planes de todos los gobiernos conservadores y de donde esperan obtener los recursos para financiar la bajada de impuestos. Bien es verdad que no es tan fácil reducir el sector público sin afectar negativamente a los servicios, y mucho menos aún que se traduzca en una disminución del gasto público, ya que lo que quizás se ahorre en el capítulo de personal se termina gastando con creces en las partidas de contratación de servicios y asistencias externas.

En esa línea de intentar casar los contrarios, Macron proyecta también medidas que tienen cierto tufo keynesiano. Solo cierto tufo porque, si bien promete aumentar la inversión pública en 50.000 millones de euros, aspira a hacerlo reduciendo al mismo tiempo el déficit, lo que implica que, de conseguirlo, los recursos tendrán que salir de otras partidas, bien de gastos bien de ingresos, con lo que el efecto expansionista no está nada claro y abre un enorme interrogante sobre la esperanza que mantiene de que esta medida sirva para reactivar la economía. Lo que es seguro, sin embargo, es que su solo enunciado habrá hecho las delicias de las grandes constructoras.

Berlín, Bruselas y casi todos los gobiernos de los países europeos han respirado ante el triunfo de Macron, por improbable que fuera la victoria de Le Pen, ya que con bastante seguridad hubiera significado la muerte de la Unión Monetaria. Pero harían mal en creer que los problemas han desaparecido. En Francia y en otros muchos de los países miembros el euroescepticismo y la contestación frente a la política impuesta estos años por Berlín y Bruselas continúan aumentando. Y si el triunfo de Macron aleja por el momento el cataclismo, es solo por el momento, y la tensión y los nubarrones permanecen sobre la Unión Europea.

Si bien es verdad que el discurso de Macron, al mantenerse en la ortodoxia, puede tener mucho de tranquilizador para Berlín y las autoridades europeas, su pretensión de avanzar en Europa hacia una unión más efectiva de transferencias y de mutualización de riesgos genera sarpullidos en Alemania, y ha forzado las reacciones negativas tanto de Merkel como de algunos de sus ministros.

Macron tiene claro que va a tener una fuerte oposición si quiere acometer las reformas que le exigen desde Bruselas y que han llevado a Hollande, con solo insinuarlas y si acaso acometer alguna de ellas de manera incipiente, a las cotas más bajas de popularidad. Por ello señala como contrapartida un cambio sustancial en la política europea: creación de eurobonos, incrementar de forma significativa el presupuesto comunitario, reformar el Pacto de Estabilidad y lo que sin duda constituye la piedra de toque, una reducción del superávit exterior alemán. Ni que decir tiene que todas ella son tabú para Merkel y su Gobierno y, lo que es más importante, para la propia sociedad alemana.

Macron, en su intento de fusionar los contrarios, no parece darse cuenta de que todas estas medidas son otros tantos disparos a la línea de flotación de la Unión Monetaria tal como está diseñada y constituida, y Alemania no estará nunca dispuesta a la transferencia de recursos y a la mutualización de riesgos, necesarias para que una zona monetaria funcione. Muchos comentaristas afirman que Merkel y el Gobierno alemán no admitirán el menor avance por este camino antes de las elecciones de septiembre, pero es de suponer que después tampoco, a no ser que el resto de países, principalmente Francia, Italia y España se alíen para imponérselos, lo que hasta ahora no ha ocurrido; y ello significaría tal vez el fin de la Eurozona, ya que Alemania se apunta a los réditos, pero en ningún caso está dispuesta a soportar los costes de ser hegemónica en la Unión Monetaria.

El origen del euro es un tanto pintoresco. Increíblemente, surge como contrapartida a la reunificación alemana. La consideración de que la nueva Alemania era demasiado grande, desequilibraba la Unión Europea y constituía una amenaza para los intereses del resto de los países, sobre todo para Francia, llevó a Mitterrand a exigir a Helmut Kohl (¡oh, paradoja!) la desaparición del marco y el nacimiento de la moneda europea, en la creencia de que así Alemania tendría las manos atadas. El canciller alemán accedió de mala gana, pero introduciendo tal cúmulo de condiciones que se dio a luz a un engendro. La perspicacia del presidente francés y de Jacques Delors, que presidia la Comisión, y de algún acólito como Felipe González, pasará como paradigma a los libros de texto porque, si lo que pretendían era controlar a Alemania, el resultado ha sido justo el contrario, es el país germánico el que está controlando al resto de los países miembros. Los tratados le dan tales armas que su voluntad es ley en toda la Eurozona; y no parece que esté dispuesta a renunciar a sus privilegios. No es demasiado arriesgado pronosticar que Macron fracasará, tal como fracasó Hollande, entre otros.

Publicado en República.com

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