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Justicia económica global
Updated: 2 hours 43 min ago

¿Es el Tribunal Supremo el vasallo de la Gran Banca en España?

Sun, 21/10/2018 - 13:30

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra- Nafarroa

El establishment del Estado español estaría formado por las élites financiera-empresarial, política, militar, jerarquía católica, universitaria y mass media que serían los herederos naturales del legado del General Franco y que habrían fagocitado todas las esferas de decisión (según se desprende de la lectura del libro “Oligarquía financiera y poder político en España” escrito por el ex-banquero Manuel Puerto Ducet), iniciando asimismo una deriva autoritaria que habría ya convertido a la pseudodemocracia española en rehén del establishment y que tendría como objetivo último la implementación del Estado Tardofranquista.

El Tardofranquismo sería hijo del Tejerazo o golpe blando de 1.981 en el que los líderes políticos confinados en el Congreso fueron “invitados” a aceptar un acuerdo tácito por el que se declaraban intocables el establishment asociado al sistema monárquico, al sistema político bipartidista y a la “unidad indisoluble de la nación española” y estaría plasmado en la todavía vigente Constitución de 1.978, Carta Magna que estaría blindada ante cualquier cambio institucional que se pueda producir en el Estado español con lo que se cumpliría una vez más la profecía:“Todo está atado y bien atado”.
La Gran Banca devenida en líder del establishment

Tradicionalmente, la finalidad de la banca era canalizar el ahorro privado hacia la inversión, pero dada la ausencia de cultura de ahorro doméstico y público, ha originado que el proveedor de recursos para dinamizar la economía en forma de inversiones se haya trasmutado en un parásito hematófago que succiona todas las ubres del Estado para saciar el apetito insaciable de sus accionistas y altos cargos directivos. La casta dirigente bancaria se habría transmutado así en una camarilla de poder (equivalente a un miniestado dentro del Estado), que utilizaría el nepotismo para perpetuarse en el poder con carácter vitalicio, recurriendo a los llamados “contratos blindados” para asegurarse un retiro dorado.

Así, la cartografía de la corrupción abarcaría a todas las Comunidades Autónomas estando los políticos presuntamente implicados en casos de corrupción, nepotismo y tráfico de influencias protegidos en un primer estadio por el status de “aforado” y en segunda estancia por la benignidad de los magistrados del Supremo a la hora dictar sentencias condenatorias, de lo que sería paradigma el llamado “Master Casado” o el reciente esperpento jurídico en el que el TS anula su propia sentencia que obligaba a la Banca a pagar los impuestos de las Hipotecas y que hubiera supuesto para la Gran Banca una sangría estimada por Moddy´s en 4.000 millones €. Asistiríamos pues a la escenificación de una lucha enconada entre un Tribunal Supremo, devenido en garante y tabla de salvación de las élites político-financieras del establishment inmersas en el top-ten de la corrupción, el nepotismo y el tráfico de influencias y el Tribunal Constitucional convertido en la única salvaguarda de los valores primigenios de la democracias formales.

 

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Gobierno, se amontonan los problemas en el cajón. Resolver o fenecer

Sat, 20/10/2018 - 07:00

Carlos Martínez – Consejo Científico de ATTAC España

Sé que gobernar es difícil y que poner en practica decretos, leyes y reformas legales es más lento de lo que nos gustaría debido a controles, burocracia y obstáculos legales de una alta administración del estado, concebida tan solo para defender los intereses de la propiedad privada y el “orden” publico o constitucional, con el prisma obsoleto de los señores conservadores y reaccionarios que controlan todas las altas magistraturas del estado, valga la redundancia.

Pero las y los ciudadanos no esperan, no pueden esperar pues sus problemas para llegar a fin de mes, pagar su escandaloso alquiler o que les renueven el contrato les absorbe. Les quita el sueño y por tanto que no les vengan con milongas pues quieren soluciones.

Sabemos que un gobierno debe hacer numerosos equilibrios de poder. Pero el bien común de la señora Botín, de una gran multinacional, de ENDESA o del BBV no coinciden en absoluto con el del hipotecado endeudado, la mujer maltratada que se siente indefensa ante su maltratador, una jueza que no la trata como víctima o la policía que la interroga con frialdad. Tampoco coinciden con las y los trabajadores con salarios cada vez más bajos o los cientos de miles de personas amenazadas con despidos en varios sectores que van desde la banca a la metalurgia, pasando por la minería o la hostelería. No hay bien común. No hay confluencia de intereses, no hay pueblo español, hay clases y clases, clases dominantes y propietarias y clases populares y trabajadoras.

Por eso cuando se hacen equilibrios imposibles, siempre acaban ganando los ricos y la banca nunca pierde.

O se gobierna para unos o para otros y para ello se cambian las leyes. Porque leyes y Constituciones, si son democráticas, están para ser cambiadas, siempre que la soberanía popular sea favorable a las clases subalternas.

El precio de la electricidad, la luz, sigue siendo un dogal y un atraco para millones de personas. Encima cuando el gobierno toma medidas, estas son para rebajar un impuesto, es decir el estado cubre como puede las escandalosas subidas, pero el latrocino eléctrico continúa y el invento del bono social, lo pagamos entre todas y todos, no las eléctricas a las que ministra “verde” tan bien trata.

Ahora una multinacional se aprovecha del precio abusivo y estafador del oligopolio eléctrico para intentar despedir a centenares de trabajadores. Dicen que hubiera invertido en mejoras y ahorro, claro. Pero también el precio de la electricidad debiera estar controlado. Las energías son algo demasiado serio como para dejarlo en manos privadas.

Pues bien la electricidad no puede estar en el cajón, ni los precios de los combustibles tampoco, ni la reforma laboral, ni las medidas de urgencia en favor de las víctimas del terrorismo machista y sobre todo acabar con ese terrorismo. Tampoco la ley mordaza ni la angustiosa falta de policías y guardias civiles mientras ricos y grandes empresas se pagan su propia seguridad privada.

No somos todos iguales. Claro que no. Hay clases y hay dominados y dominadores.

Por eso el cajón solo favorece a los que hacen el mal, extorsionan a clientes cautivos, violentan o se sirven siempre del estado para defender sus privilegios.

Carlos Martínez es politólogo

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¿Una renta básica incondicional o los subsidios de siempre condicionados para pobres? Algo de filosofía política republicana

Thu, 18/10/2018 - 13:40

Daniel Raventós – Consejo Científico de ATTAC España

Para evitar el menor asomo de ambigüedad, empezaré definiendo lo que habitualmente se entiende por renta básica (RB). En todo caso, será este definición a la que me ceñiré en todo el texto. La RB es una asignación monetaria a toda la población sin ningún tipo de condición. O, por utilizar una definición habitual: “un pago monetario regular a toda la población, de forma individual, sin comprobación de recursos económicos ni de su situación laboral”.[1] O, una aún más clara: “una cantidad modesta de dinero pagado incondicionalmente a los individuos de forma regular (por ejemplo, mensualmente)”.[2]Se percibiría independientemente del sexo al que se pertenezca, del nivel de ingresos que se posea, de la religión que se profese (si alguna) y de la orientación sexual que se tenga. Palabra clave: incondicional. Idealmente, el espacio geográfico debería ser todo el planeta, pero es obvio que hay lugares en donde la RB ha sido motivo de debate público y otros en los que esta propuesta ni siquiera ha llegado a oídos de la población. Las propuestas de financiación que se han realizado suelen contemplar el ámbito de los Estados, puesto que son las administraciones que disponen de los recursos fiscales necesarios para financiar una RB. A ello cabe añadir que, dependiendo del alcance geográfico en donde estuviera vigente, sería aconsejable que fuera más de una la administración pública que otorgara la RB.

¿Quién recibiría la RB? La respuesta es sencilla según las definiciones apuntadas: todas las personas adultas del territorio en donde se implantase. Es decir, absolutamente toda la ciudadanía y residentes acreditados. Además de las personas adultas, ¿deben los menores recibir también la RB? Desde diferentes ámbitos, se han aportado criterios para defender tres posibles respuestas: “sí”, “no” y “sí, pero una cantidad menor que la de los adultos”. La primera respuesta equipararía a los menores de edad con los adultos y, en consecuencia, no se establecería diferencia alguna en la percepción de la RB: ni por edad, ni por cuantía. La segunda respuesta simplemente excluye de la percepción de la RB a la población menor de edad. Quizá la más extendida entre los estudiosos y defensores de la RB sea la tercera respuesta, según la cual la RB la percibirían los menores, pero con una cantidad inferior a la población adulta. El porcentaje de la RB que debería corresponder a los menores puede variar también según los autores y autoras.

Los defensores de la RB situados a la izquierda del espectro político acostumbran a defender la compatibilidad de la RB con los servicios públicos universales, mientras que los de ideología más conservadora proponen la RB como substituto parcial o total de los mencionados servicios públicos universales en especie. Más concretamente, la cada vez más extensa bibliografía que hay en multitud de idiomas sobre el tema, puede constatar que hay partidarios de la RB de derechas, de centro y de izquierdas. El criterio infalible para saber la orientación política de cualquier defensor de la RB es conocer la propuesta de financiación que la hará posible. Es decir, qué parte de la población gana y qué parte pierde. Y también es de mucha información conocer las medidas de acompañamiento de política económica que se defienden. Los defensores de derechas pretenden desmantelar el Estado de Bienestar (o lo que queda en algunos lugares de él) “a cambio” de la RB (sería el caso por ejemplo de Charles Murray, el economista que defiende la RB en las páginas del Wall Street Journal [3]), persiguiendo sus clásicos objetivos de “adelgazamiento” del Estado (excepto la policía, el ejército y los tribunales de justicia) y de reducción de la presión fiscal. Los defensores de izquierdas, por el contrario, pretenden una redistribución de la renta de los más ricos al resto de la población y el fortalecimiento del resto de prestaciones del Estado de Bienestar.[4] Es decir, para la concepción de izquierdas, en claro contraste con la de derechas, su implantación no debe suponer merma alguna de los servicios públicos ni de los derechos sociales (educación, sanidad, dependencia, vivienda, etc.).

Todo los subsidios condicionados como los de insuficiencia de rentas, garantizadas, mínimas o para pobres que conocemos de los Estados de bienestar, por ejemplo, no son una RB. Por grandes que puedan ser las diferencias entre sí de estos subsidios tienen una característica en común: son condicionados. La RB es, como queda dicho, incondicional.

Los subsidios condicionados, aunque la variedad es muy grande, han mostrado sus limitaciones después de muchos años de experiencia. ¿Qué limitaciones? Muchas, solamente apuntaré cuatro, por otra parte muy conocidas.

1. La trampa de la pobreza. Cuando se es perceptor de un subsidio condicionado, existe un fuerte desincentivo a buscar y realizar trabajo remunerado, pues ello implica la pérdida total o parcial del subsidio. En claro contrate, la RB funciona como una base o un suelo, no como un techo: la realización de trabajo remunerado no implica la pérdida de la RB con lo que el desincentivo a la actividad desaparece.[5] Por cierto, se observará que indirectamente relacionado con este problema está el del pequeño fraude fiscal cuyo incentivo desaparece con una RB. La no acumulabilidad de los subsidios condicionados  a otras rentas motiva el mencionado pequeño fraude fiscal. Los beneficios a corto plazo que la posibilidad de obtener dos rentas (la de la prestación y la de una actividad desarrollada en el ámbito del llamado trabajo sumergido) estimulan la materialización de este fraude. Aunque los perjuicios a largo plazo (trabajo sumergido que no constará nunca como merecedor de ser tenido en cuenta a la hora del cálculo futuro de posibles derechos de pensiones de jubilación) y a no tan largo plazo (la imposibilidad de acceder al seguro de desempleo) son muy grandes, las necesidades del corto plazo pesan más.

2. Costes administrativos inmensos de los subsidios condicionados. Esto es un viejo problema conocido. La condicionalidad implica control, el control implica gastos de gestión y administración.

3. La estigmatización asociada a los subsidios condicionados: la obligación a la que se enfrentan los candidatos a perceptores de tener que significarse, en las ventanillas de la administración, como “pobres” o como “enfermos” para no decir como directamente “culpables” de ser unos “fracasados”.

4. La cobertura insuficiente de los programas de rentas mínimas de inserción es otro de los problemas que presentan tales programas. Efectivamente, se trata de programas que no llegan a alcanzar la totalidad de la población que potencialmente podría ser beneficiaria de ellos.

Una consideración general sobre los subsidios condicionados. La lógica de los subsidios condicionados no es otra que la ayuda ex-post a quienes han “fracasado”, después de haber caído. Han “fracasado” debido a la permanencia en el desempleo durante cierto tiempo, o porque incluso disponiendo de empleo se está comprendido en este 15% de trabajadores asalariados que son pobres, los working poor, o por alguna otra razón. Innecesario es añadir que es mejor una situación con subsidios condicionados ex-post que sin ellos a cambio de nada, claro. Pero atiéndase a esta importante realidad: cuando se cae, se “fracasa”, los subsidios condicionados se ofrecen como tabla de salvación (tabla de salvación que, como se ha apuntado, tan solo llega a una parte muy pequeña de la población que realmente la necesita: esta es otra cuestión de la ineficiencia, la insuficiencia y la pobreza de los subsidios dedicados supuestamente a combatir la pobreza). Cuando se cae (y aún antes de la caída, en el propio mercado laboral, pero eso ahora nos apartaría del hilo argumental) se debe actuar “como sumisos suplicantes.” Suplicantes de un subsidio condicionado.

En un texto[6] dedicado a la “gestión neoliberal de la pobreza” explicaba un buen conocedor de los servicios sociales de Pamplona, uno de los lugares, junto con la Comunidad Autónoma Vasca, con un subsidio condicionado más generoso del Reino de España[7] (fácil es imaginar cómo debe ser  de más grave esta situación en otras comunidades) que los pobres están sujetos a “una especie de culpabilización colectiva [que] les obliga a rendir cuentas por su propia pobreza. A ser investigados por cobrar –los que cobran–, por percibir las ayudas que reciben: paro, subsidios de todo tipo y rentas garantizadas o rentas de inserción. A decir donde están, donde viven, con quién, donde están empadronados, si viajan o no, si salen del país o no, si se casan, se juntan o si les toca la lotería.” Aún así hay quien se empecina en la condicionalidad porque cree que con imaginación se puede mejorar. A pesar de toda la evidencia acumulada de decenas de años.

Para las personas partidarias de la libertad republicana que se explicará a continuación, la RB tiene unos interesantes aspectos que no tiene los subsidios condicionados. Al ser incondicional se establece ex-ante, como derecho de ciudadanía (y residencia acreditada, como defiende la Red Renta Básica[8]). De manera que se garantiza la existencia material de entrada, “por el mero hecho de ser moradores de un mundo cuya riqueza ha sido producida socialmente y conviene repartir sin exclusiones”.[9] El carácter incondicional de la Renta Básica supone otorgar un poder de negociación que implica aumentar la libertad efectiva para la inmensa mayoría de la población no rica. Una característica muy apreciada por sus defensores republicanos.

Llegados aquí, es el momento de introducir la justificación republicana de la RB. Primero, ¿qué es el republicanismo? Existen tres variantes republicanas: la gran tradición histórica de más de 2000 años de la libertad republicana que a su vez se divide entre el republicanismo democrático y el oligárquico o antidemocrático, y el neorrepublicanismo académico. La tradición republicana asocia la libertad a la independencia material y esta característica es común tanto a la variante democrática como a la oligárquica. La concepción de la libertad es la misma en las dos grandes variantes, la democrática y la oligárquica, lo que las diferencia (y no es poca cosa) es a la población que debe llegar: a los ricos para los oligárquicos, a toda la población para los democráticos. La diferencia entre el republicanismo no democrático (por ejemplo de Kant) y el democrático (por ejemplo, de Marat y Robespierre) reside en la convicción de los segundos en una sociedad en donde la existencia material abarque a toda la población; en la duda o convicción contraria en el caso de Kant. Y ello aunque Kant fuese un admirador de Robespierre.

Pero hay, como queda apuntado, otra tercera variante: el neorrepublicanismo académico. Además de otros elementos diferenciadores (la apelación más frecuente del neorrepublicanismo a Roma más que a Atenas, por ejemplo), la principal diferencia radica en que para el neorrepublicanismo, “la conexión, esencial para el republicanismo histórico, entre propiedad y libertad republicana –y así, la tensión fundamental entre democracia y propiedad— parece haberse eclipsado.”[10]

Más resumidamente aún, la libertad republicana consiste en no verse obligado a tener que pedir permiso a nadie para vivir, para existir socialmente. El libre no puede ser arbitrariamente interferido por nadie. El pobre no puede ser libre para la concepción republicana, no así para la liberal.

Una RB de una cantidad al menos igual al umbral de pobreza es la mejor forma, en las sociedades contemporáneas, de garantizar la existencia material al conjunto de la población, de acuerdo con el ideario del republicanismo democrático. La independencia, la existencia material, la base autónoma (son expresiones aquí perfectamente permutables) que confiere la propiedad es condición indispensable para el ejercicio de la libertad. De ahí la idea sugerida por parte de los defensores republicanos de la RB: “universalizar la propiedad”. Universalizar la propiedad debe entenderse de forma metafórica. O reconvertir la propiedad de la concepción blackstoniana a la robespierrista (no como “dominio exclusivo y despótico”[11] sino de manera que “no pueda perjudicar ni la seguridad, ni la libertad, ni la existencia, ni la propiedad de nuestros semejantes”[12]). Con otras palabras: universalizar la propiedad debe ser entendido aquí de forma equivalente a garantizar a toda la población la existencia material. El republicanismo democrático se halla fuertemente comprometido con la causa de la independencia socioeconómica de todas las personas. Su objetivo principal es la garantía de que toda la ciudadanía sea independiente tanto de la caridad[13] –pública y privada- como de la posible arbitrariedad de los llamados “empleadores”, es decir, de los propietarios.

¿Cuáles son las esferas de libertad (republicana) que una RB podría abrir? Sólo la independencia material que se lograría a través de una RB daría a las mujeres mayores posibilidades reales para liberarse de no ser dominadas. La independencia económica que se alcanza con una RB puede actuar como una suerte de “contra-poder” doméstico capaz de modificar las relaciones de dominación y subordinación entre sexos e incrementar el poder de negociación de las mujeres en el hogar, especialmente el de aquellas que dependen de sus compañeros o amantes o que perciben rentas muy bajas provenientes de empleos discontinuos o a tiempo parcial. Sólo la independencia material que se lograría a través de una RB permitiría a los jóvenes elegir rechazar un salario bajo o un empleo precario. Sólo la independencia material que se lograría a través de una RB permitiría a la persona sin empleo optar por cierto trabajo no remunerado que pudiera aportar beneficios a la sociedad y, así, evitar el estigma social que conlleva el estar percibiendo el subsidio de desempleo –cuando lo hay-. Sólo la independencia material que se lograría a través de una RB permitiría a un trabajador asalariado elegir entre un abanico más amplio de empleos. La independencia material, pues, incrementa la libertad, lo que sugiere que una RB suficientemente generosa, al universalizar un grado de independencia significativo, ensancharía el espacio para el goce de relaciones sociales en un contexto de ausencia de dominación.

En relación a la población trabajadora, la RB, al conferir a los trabajadores un mayor poder de negociación –o, dicho en términos más drásticos pero quizás más precisos, un mayor poder de resistencia frente a las repetidas agresiones por parte de los “empleadores”-, permitiría a aquéllos enfrentarse a los procesos de negociación laboral con mayores posibilidades de lograr sus objetivos, o una parte de los mismos. En efecto, parece evidente que a los trabajadores les resultaría más fácil –y más seguro- amenazar con abandonar la negociación si tuvieran unos recursos económicos a su disposición. Es sabido: la capacidad para realizar amenazas creíbles presenta una alta correlación positiva con el poder de negociación de las partes. En suma, parece razonable pensar que la seguridad en los ingresos monetarios lograda a través de una RB permitiría que los trabajadores no se viesen forzados a aceptar cualquier tipo de oferta de empleo. Michal Kalecki, que realizó importantes contribuciones a la teoría del ciclo económico, se refirió al “efecto disciplinador” del desempleo. Este autor aseguraba que cuanto más nos apartamos del pleno empleo más aumenta el efecto disciplinador de la fuerza de trabajo. A mayor vulnerabilidad en las posibilidades de perder el puesto de trabajo, mayor es la disposición a aceptar el empeoramiento en las condiciones laborales, no sólo salariales. Una situación como la que podemos constatar a principios de 2018 con una experiencia de varios años de deterioro de las condiciones de vida y trabajo de gran parte de la población. Se dispara este efecto disciplinador al que se refería Kalecki: la alternativa de quedarse sin empleo siempre es peor a la de aceptar condiciones de trabajo cada vez peores. Incluso algunos economistas han llegado a justificar esta situación afirmando tan pimpantemente que “peor que tener un mal trabajo es no tener ninguno”. Con una RB, el efecto disciplinador al que se refería Kalecki quedaría enormemente debilitado cuando no cortado de raíz. Efectivamente, el poder de negociación de la clase trabajadora aumentaría con una RB.[14] Muchos trabajadores se sentirían más protegidos que ahora para negarse a aceptar condiciones de trabajo que se han llegado a calificar de semiesclavas.

La RB, pues, podría actuar como una suerte de caja de resistencia sindical. De este modo, desde el momento en que la salida del mercado de trabajo –la fallback position- resultara practicable, las relaciones laborales se mostrarían menos coercitivas. Así, la seguridad en los recursos económicos capacitaría a los individuos, primero, para rechazar de forma convincente y efectiva situaciones alienantes, lo que implicaría un descenso de los niveles de dominación; y, segundo, para planificar y llevar a la práctica formas de organización del trabajo alternativas, lo que, a la postre, se traduciría en mayores grados de autorrealización.

En otras palabras, la seguridad de los recursos económicos capacitaría a los individuos para rechazar, en determinadas circunstancias –y de acuerdo con los propios deseos-, lo que el derecho civil romano dio en llamar locatio conductio operarum. El derecho civil romano hacía una clara distinción entre dos tipo de contratos de trabajo: la locatio conductio opera y la locatio conductio operarum. El primero era un “contrato de obra” por el que un particular contrataba a otro particular –un orfebre, por ejemplo- para que realizara una labor que se especificaba en el contrato. El segundo era un “contrato de servicios” por el que un particular contrataba a otro particular para que, durante un indeterminado período tiempo, el segundo realizara las actividades indeterminadas que el primero quisiera encomendarle. La locatio conductio opera se veía como un contrato que republicanamente en ningún caso ponía en peligro la dignidad del trabajador, porque establecía que éste se limitaría a realizar el servicio que razonablemente podía ofrecer de acuerdo con las particulares calificaciones que poseía –las propias de un orfebre o de un tintorero o de un curtidor-: el contrato se realizaba, pues, entre hombres libres. En cambio, la locatio conductio operarum ponía en cuestión la idea misma de libertad. En efecto, este segundo tipo de contrato se consideraba indigno de hombres libres –y se veía como el signo de la pérdida de su libertad- porque conllevaba que un particular se hiciera dependiente de otro particular durante cierto período de tiempo. De ahí que Aristóteles considerara que el “obrero manual” estaba bajo una “servidumbre limitada”.[15] Así, el que un individuo pusiera a disposición de otro individuo su fuerza de trabajo para lo que el segundo quisiera disponer significaba incurrir en una relación de dependencia que la tradición republicana no podía sino condenar.

Resulta interesante observar en este punto que fue el propio Cicerón, un republicano oligárquico sin fisuras, quien, en su De Officiis, aseguró que la disponibilidad general, por parte de un individuo, de la fuerza de trabajo de otro, unida al salario por ello satisfecho, constituye un auténtico título de servidumbre. Y resulta también altamente reveladora la similitud del enfoque (republicano, no liberal como se acostumbra a afirmar) del John Locke del Second Treatise on Government, de 1690, con respecto al de Aristóteles y Cicerón: “Un hombre libre se hace siervo de otro vendiéndole, por un cierto tiempo, el servicio que se compromete a hacer a cambio del salario que va a recibir”.[16]

El auténtico sentido político de una medida como la RB radica, pues, en el reconocimiento de la existencia de relaciones de poder que siembran toda la vida social –las relaciones de poder que explican la “decisión” por parte de los trabajadores de firmar “contratos de servicios”, aunque actualmente diríamos con más propiedad cualquier tipo de contrato de mierda- y en la concesión a la parte más débil de dichas relaciones de los recursos necesarios para poder hacer frente con solvencia y en condiciones de (mayor) igualdad el proceso de toma de decisiones con respecto a los planes de vida propios.

En resumen: la RB es mucho mejor en la lucha contra la pobreza precisamente por no ser un pobre subsidio condicionado dirigido a paliar la pobreza como las rentas mínimas, garantizadas, de inserción o de cualquier otro nombre. La RB al ser incondicional se establece ex-ante, como derecho de ciudadanía, como medio de existencia material, no después de “caer” como los subsidios condicionados, que actúan cuando ya se ha “caído”. Y a quien valora la libertad, eso importa.

 

[1] Philippe Van Parijs y Yannick Vanderborght (2017): Basic Income. A Radical Proposal for a Free Society and a Sane Economy. Cambridge, Mass: Harvard University Press.

[2] Guy Standing (2018): La renta básica. Un derecho para todos y para siempre. Barcelona: Pasado y Presente.

[3] El título de uno de sus últimos libros, de 2016, es suficientemente explícito In Our Hands: A Plan to Replace Welfare State.

[4] Por ejemplo, Jordi Arcarons, Daniel Raventós y Lluís Torrens (2017): Renta Básica Incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa, Barcelona: Serbal; y los dos últimos capítulos de Daniel Raventós y Julie Wark (2018): Against Charity, Petrolia, CA: Counterpunch-AK Press. En esta propuesta el 20% más rico de la población, aunque claro está recibe también la RB, pierde. El 80% de la población restante gana.

[5] Pondré solamente tres claros ejemplos de trampa de la pobreza de la Renta Garantizada de Ciudadanía catalana y de la vasca (extraídos de Jordi Arcarons, Daniel Raventós y Lluís Torrens (2018): “La Renta Básica, ¿da igual?”, disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/la-renta-basica-da-igual(último acceso, 15 de julio de 2018):

Caso 1.  Familia que cobra 1.200 euros mensuales de la RGC catalana porque todos sus miembros en edad de trabajar están en paro. Uno de los hijos recibe una oferta de empleo de 900 euros mensuales para la campaña turística. La familia le prohíbe al miembro aceptar la oferta puesto que esto implicaría la suspensión del cobro de la RGC y tendrían que esperar 6 meses para volver a cobrarla. Claro, la ley dice que no se pueden rechazar ofertas laborales adecuadas so pena de que te quiten las ayudas, pero como los servicios públicos de intermediación prácticamente no intermedian (menos del 4% de los empleos se consiguen mediante las oficinas de empleo) al final se acaban rechazando ofertas temporales de empleo porque la racionalidad de una familia bajo ingresos mínimos les dice que más vale pájaro en mano (o pajarito equivalente a la renta garantizada que ya están cobrando) que no salirse de la ayuda temporalmente y luego encomendarse a los astros o los dioses para recuperarla.

Caso 2.  Persona que una vez agotada la prestación por desempleo pasa a cobrar la RGI vasca (644 euros mensuales) y al cabo de un tiempo le ofrecen un trabajo a tiempo parcial de 650 euros netos en 12 pagas: su RGI se reduce a 358 euros y sus ingresos pasan a 1.008 euros. A su vez una persona que nunca ha cobrado la RGI, cobra 650 euros netos haciendo un trabajo similar (con el agravio comparativo que supone). Este estímulo al empleo dura 3 años como máximo y luego pasará a cobrar los 644 euros, y cualquier trabajo que le ofrezcan por debajo de esta cifra le supondrá menores ingresos. La combinación de ambas genera inequidad entre individuos y a la larga trampa de la pobreza o abocar al trabajo irregular.

Caso 3. Persona en paro que cobra 600 euros de la renta garantizada de Navarra. Encuentra trabajo a tiempo parcial de 400 euros netos y pasa a cobrar 520 euros de renta garantizada, total 920 euros. Al cabo de un tiempo le ofrecen pasar a jornada completa y cobrar 800 euros netos, la renta garantizada se reduciría a 160 euros y en total cobraría 960 euros, 40 euros más al mes netos por trabajar 20 horas más a la semana.

[6] Paco Roda (2018): “La gestión neoliberal de la pobreza”, disponible en http://ctxt.es/es/20180620/Politica/20278/paco-roda-neoliberalismo-pobreza-politicas-sociales-solidaridad-deficit-igualdad.htm (ultimo acceso, 10 de julio de 2018).

[7] Para un análisis demoledor de la mejor renta para pobres del Reino de España y una de las mejores de Europa, véase Iñaki Uribarri (2017): “El fracaso de las rentas mínimas condicionadas del País Vasco”, disponible en http://www.redrentabasica.org/rb/el-fracaso-del-modelo-de-rentas-minimas-condicionadas-del-pais-vasco/ (último acceso, 12 de julio de 2018).

[8] Sección oficial de la Basic Income Earth Network. www.redrentabasica.org.

[9] David Casassas y Daniel Raventós (2018): “La viabilidad de la renta básica en el Reino de España” (Epílogo del libro de Guy Standing (2018): La renta básica. Un derecho para todos y para siempre. Barcelona: Pasado y Presente). Disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/la-viabilidad-de-la-renta-basica-en-el-reino-de-espana (último acceso, 12 de julio de 2018).

[10] Antoni Domènech y Daniel Raventós (2008): “Republicanismo y Renta Básica”, Sin Permiso, núm. 4, p. 195.

[11] William Blackstone definió la propiedad de la siguiente forma, y es importante constatar que el liberalismo posterior (el liberalismo nace a principios del siglo XIX, antes no existe) la hizo suya hasta hoy: “el exclusivo y despótico dominio que un hombre exige sobre las cosas externas del mundo, con total exclusión del derecho de cualquier otro individuo”. William Blackstone, Commentaries on the Laws of England, Book II, ch. 1. Accesible en la edición electrónica de la Yale Law School: http://avalon.law.yale.edu/18th_century/blackstone_bk2ch1.asp

[12] Robespierre: “no es verdad que la propiedad pueda jamás estar en oposición con la subsistencia de los hombres”.

[13] Para un análisis histórico, filosófico y político de la caridad, Daniel Raventós y Julie Wark óp. cit., primera parte.

[14] Algo que cada vez más sindicalistas están viendo claramente. No los sindicatos, salvo honrosas excepciones. La conflictiva relación, hasta ahora, entre la mayoría de los sindicatos y la RB, con especial insistencia en los puntos de debate, está tratada en Daniel Raventós (2016): “Los sindicatos y la RB”, disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/los-sindicatos-y-la-renta-basica (último acceso, 15 de julio de 2018). Menos entienden aún el incremento del poder de negociación de los trabajadores que supondría una RB algunos partidarios del llamado trabajo garantizado. Al respecto, véase Arcarons, Raventós, Torrens (2015): “El ‘trabajo garantizado’ de Izquierda Unida y el ‘plan de garantía de rentas’ de Podemos contra la pobreza: unas propuestas muy pobres”, disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/el-trabajo-garantizado-de-izquierda-unida-y-el-plan-de-garantia-de-rentas-de-podemos-contra-la (último acceso, 15 de julio de 2018).

[15] Pol., 1260b.

[16] Para un análisis de la concepción republicana de Locke véase Jordi Mundó (2005): “Autopropiedad y RB”, disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/autopropiedad-y-renta-bsica (último acceso, 15 de julio de 2018) y Jordi Mundó (2017): “La constitución fiduciaria de la libertad política. (Por qué son importantes las coyunturas interpretativas en la filosofía política)”, Isegoría,  núm 57.

sinpermiso

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” Caos climático, capitalismo y geoingeniería”

Tue, 16/10/2018 - 07:00

Silvia Ribeiro - La Jornada

Se acaba de hacer público un nuevo informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, referencia científica de Naciones Unidas en el tema) que alerta sobre la necesidad urgente de cambios y reducciones drásticas de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para detener el calentamiento global y que no sobrepase 1.5º C respecto de niveles preindustriales.

El informe es una advertencia importante e insoslayable en cuanto a la gravedad del cambio climático y las reducciones que son necesarias. Ya con el aumento de 1º C sufrimos extremos climáticos devastadores en muchas regiones del mundo. Cada décima de grado implica nuevos riesgos, amenazando de extinción ecosistemas enteros. El IPCC señala claramente las causas del cambio climático a escala global: la emisión de GEI debido principalmente a que energía, industria y agricultura industrial se basan en combustibles fósiles: petróleo, gas y carbón.

Sin embargo, el informe falla en las propuestas sobre los caminos a tomar, ya que no cuestiona el statu quo económico ni la inequidad global sobre quienes han provocado y deben hacer inmediatamente una fuerte reducción de emisiones. Por evitar cuestionar los temas de fondo, incluye en sus propuestas tecnologías de alto riesgo, como las de geoingeniería, que no son ninguna solución e incluso podrían empeorar el desequilibrio climático. Se evidencia así la relación entre la geoingeniería y la preservación del capitalismo: para poder seguir con el modelo de desarrollo y producción industrial que ha provocado el desastre climático, se plantea usar tecnologías de alto riesgo para que algunos puedan sobrevivir conservando sus privilegios, aunque implique toda una serie de nuevas amenazas ambientales y sociales para millones de otras personas.

Por ello y coincidiendo con el informe del IPCC, 110 organizaciones internacionales y nacionales y seis premios nobel alternativos publicaron un Manifiesto contra la geoingeniería, en el que grandes redes, como Amigos de la Tierra Internacional, Vía Campesina, Red Indígena Ambiental, Alianza de Justicia Climática y Marcha Mundial de Mujeres, exigen un alto a la geoingeniería y a los experimentos propuestos, varios de ellos sobre territorios indígenas, tanto por los impactos en la biodiversidad, las comunidades y pueblos, como por la desviación que significa de la atención hacia soluciones verdaderas. (https://tinyurl.com/yakb6ghb)

Pese a que hay tecnologías de geoingeniería contempladas en tres de los cuatro escenarios planteados por el IPCC, el panel también reconoce en su primer escenario que es posible limitar la temperatura sin usar esas tecnologías, que existen otras vías, como proteger y restaurar ecosistemas naturales y realizar cambios en la agricultura y otros sectores, que evitan emisiones y pueden absorber y retener los gases de efecto invernadero. En ese escenario ­­–el único justo– el IPCC plantea la necesidad de reducir las emisiones de Co2 en 45 por ciento hasta 2030. Esta cifra parece alta, pero hay que recordar que solamente 10 países, con Estados Unidos a la cabeza, son los responsables históricos de dos tercios de los gases emitidos y que actualmente 10 naciones son responsables de más de 70 por ciento de las emisiones, entre las cuales se mantienen Estados Unidos y las que integran la Unión Europea. Esos 10 países emiten dos veces más GEI que la totalidad de los otros 175. Es una imagen clara de injusticia climática global, pero es preciso agregar también la inequidad dentro de los países.

Según Kevin Anderson, experto en cambio climático de la Universidad de Manchester, 50 por ciento de las emisiones de carbono provienen de las actividades del 10 por ciento más rico de la población mundial, y si consideramos el 70 por ciento de las emisiones son provocadas por solamente 20 por ciento de la población. Anderson explica que si se estableciera un límite a la “huella de carbono” (consumo y producción) de 10 por ciento de los individuos que son los mayores emisores, para que ésta sea equivalente a la huella de carbono de un ciudadano europeo medio (considerablemente alta para la gran mayoría de países), las emisiones globales de carbono se reducirían en un tercio en uno o dos años. (https://tinyurl.com/yalat5wg)

En lugar de analizar ese tipo de propuestas, el IPCC plantea el concepto falto de lógica de “emisiones negativas”. Significa que se pueden seguir emitiendo gases si se contrarrestan con tecnologías de geoingeniería, entre las que incluye bioenergía con captura y almacenamiento de carbono, captura directa de aire, cambio de la química de los oceános y otras, aunque reconoce que no está probada su viabilidad económica, técnica ni ecológica y que tendrían fuertes impactos negativos sobre la biodiversidad y seguridad alimentaria, entre otros. Varios factores, como el hecho de que el IPCC tiene representantes de empresas petroleras entre los autores del informe, explican esta enorme contradicción entre alertar sobre la realidad climática e incluir propuestas que la empeorarán. Las organizaciones que firman el Manifiesto contra la geoingeniería seguirán en el camino de la resistencia y las alternativas reales.

Investigadora del Grupo ETC

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Pensiones: ¿cañones o mantequilla?

Mon, 15/10/2018 - 07:00

Cive Pérez – ATTAC Madrid

En contraste con la fuerte subida del 22,3% aplicada al SMI, el Acuerdo Presupuestario entre el Gobierno y Podemos sigue manteniendo en niveles de pobreza a un gran número de pensionistas. Las pensiones más bajas —las mínimas y las no contributivas— crecerán tan sólo el 3%. El monto total de las mejoras adicionales de este capítulo (1.088 millones) es inferior al sobrecoste del 83% que pagará Defensa a Navantia (1.772 millones) por un error de diseño del nuevo submarino S-80.

El acuerdo presupuestario del Gobierno de Pedro Sánchez y Unidos Podemos contempla una fuerte subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) —hasta 900 euros al mes en 14 pagas— en 2019. Una medida digna de aplauso, pese a los funestos augurios de los voceros de turno, que escriben a sueldo de los grandes poderes económicos, pronosticando una gran debacle nacional sólo por el hecho de que los trabajadores más pobres vean disminuida su pobreza en algunos puntos.

Por lo que a pensiones respecta, el alcance del acuerdo es mucho más modesto. De entrada, se contempla una revalorización inicial de las mismas, en 2019, conforme a la previsión de IPC, con una garantía de paga compensatoria en caso de desviación a final de año. Incluye, además, dos medidas adicionales de las que algún medio se hace eco con un titular algo triunfalista: Podemos arranca una nueva mejora de pensiones por valor de 1.088 millones como mínimo.

En concreto, esta mejora adicional supone, por un lado, garantizar que los pensionistas reciban una paga compensatoria “si el IPC de diciembre de 2018 supera el 1,6% de revalorización inicial”.  Con un coste estimado de 704 millones de euros. Por otro lado, las pensiones mínimas y no contributivas subirán un 3%, “dada la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran los perceptores de las mismas”, según indica textualmente el acuerdo. Con un impacto presupuestario de 384 millones de euros.

‘Arrancar’ es un verbo que utilizado en una negociación adquiere tintes épicos. Parece evocar el resultado de una gran batalla, pero la realidad es que al Gobierno no le habrá supuesto un gran esfuerzo realizar esta ‘concesión’, teniendo en cuenta que esos 1.088 millones de euros suponen un esfuerzo inferior al que ha tenido que realizar para pagar a Navantia el resultado de un error garrafal.

Navantia es la empresa encargada de construir los cuatro nuevos submarinos S-80 destinados a la Armada española. Tras sucesivos retrasos, en diciembre de 2012 se constató un fallo en el diseño: un desvío de 125 toneladas en el peso del submarino, lo que comprometía su flotabilidad; es decir, que no estaba garantizado que saliera a flote tras sumergirse. Este fallo obligó a un nuevo diseño que alarga la eslora en más de 10 metros para compensar el exceso de peso, con un incremento del techo de gasto de 1.772 millones de euros. Pasando de 2.132 millones de presupuesto inicial a 3.907. El pasado mes de julio, el consejo de Ministras/os aprobó asumir este sobrecoste del 83% sobre lo previsto.

El Nobel de economía Paul Samuelson acuñó el ya proverbial ejemplo de la elección entre cañones y mantequilla(*). Parece que a la hora de acordar el presupuesto, el coste de oportunidad elegido por Gobierno y Podemos se inclina más bien por el lado de las cañoneras y no por el de la mantequilla para el desayuno de los jubilados. Pese a que la pension más habitual, 645 euros mensuales, se sitúa en el umbral de pobreza y por debajo del mismo la mitad de las pensiones. Con tan parco ingreso, no podrán permitirse ni la mantequilla ni el aceite de oliva virgen, que dicen es mejor para el colesterol.

Dentro del movimiento de protesta de los pensionistas hay un clamor creciente a favor de que las pensiones mínimas sean equiparadas al Salario Mínimo interprofesional, dado que en ambos casos se trata de un ingreso vital de subsistencia. Un objetivo que difícilmente podrá alcanzarse con subidas meramente testimoniales como la del 3%. Un porcentaje que hasta la derecha de Rajoy y Rivera estuvo dispuesta a conceder tras las sonadas protestas de los pensionistas. Ha llovido mucho desde la última subida apreciable de las pensiones mínimas, que fue aplicada durante el primer mandato del Gobierno de Rodríguez Zapatero. En aquella ocasión, la subida fue del orden del 30% en cuatro años. Una mejora mucho más consistente que esta limosna, hablemos claro, del 3%.

Por otra parte, el acuerdo presupuestario firmado entre Gobierno y Podemos añade que ”Hay que sentar las bases para avanzar en la senda que pueda llevar a que la pensión mínima alcance con el tiempo el 60 % del salario medio y las no contributivas el 60 % de la renta mediana, como indica la Carta Social Europea”.

¿Y por qué no caminan aquí y ahora por esa senda? ¿De qué tiempo hablan? ¿Cuál es el tiempo del pensionista? ¿Cuánto tiempo le queda para ver hecho realidad el más elemental principio de justicia social? Ese cuasi infinitesimal 3% es la herida en el talón por la que Aquiles jamás alcanzará a la tortuga.

________________
(*) En su famoso libro de introducción a la economía (Economics: An Introductory Analysis (1948), el Nobel en esta materia Paul Samuelson utiliza el ejemplo de los cañones y la mantequilla, para explicar la idea del costo de oportunidad, la piedra angular de la teoría económica neoclásica. Samuelson presenta una economía que sólo puede producir dos bienes: cañones y mantequilla. En esa economía, existe un máximo de producción y se puede escoger entre producir sólo uno de los bienes, o una combinación entre ellos.

Carnet de paro

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Raventós y Wark: “Los obstáculos a la renta básica no son económicos, sino políticos”

Sat, 13/10/2018 - 07:00

Daniel Raventós / Julie Wark
Sin Permiso 

renta basica
Imagen de archivo de una marcha por la Renta Básica. / CP

 

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Contenido ofrecido por Sin Permiso, reproduce la entrevista realizada para el Foro de Libros de Black Agenda Report a Daniel Raventós y Julie Wark

Raventós es autor de Basic Income: The Material Conditions of Freedom. Es miembro del comité de redacción de la revista política internacional Sin Permiso. Julie Wark, autora de The Human Rights Manifiesto, forma parte del consejo editorial de Sin Permiso y vive en Barcelona. El libro de ambos es Against Charity. La entrevista la realizó Roberto Sirvent, profesor de Ética política y social en la Hope International University en Fullerton, California. También trabaja como coordinador en Political Theology Network.

— ¿Como puede vuestro libro ayudar a los lectores de BAR a entender el actual clima político y social?

“Los inmensamente ricos pueden extorsionar a quien toma las decisiones políticas”

Entre las características más destructivas de la vida política y social de hoy se encuentra una escandalosa concentración de riqueza en pocas manos y, con ello, una pérdida terrible de libertad de la gran mayoría de la población no rica. Los inmensamente ricos pueden impresionar, comprar y extorsionar a gente en los lugares donde se toman las decisiones políticas: Davos, por ejemplo, donde famosos como Sharon Stone y, peor, Bill Gates, presionan por agendas económicas y políticas, especialmente en los países pobres cuyas poblaciones son vistas como problemas (básicamente, una amenaza a la seguridad y zonas de confort de los ricos) antes que en términos humanos.

La situación es evidentemente antidemocrática y una de las maneras mediante las que se oculta es la caridad ostentosa, la cual, tal y como hemos mostrado a través de la historia, es una manera de hacer parecer respetable e incluso benditas a las grandes fortunas. Criticamos las versiones modernas de la caridad como parte de la política económica, haciendo que los famosos superricos (que roban la libertad de los demás) parezcan buenas personas en su fachada altruista; criticamos su actividad institucional altamente corrupta, y cuando es practicada como humanitarismo y filantrocapitalismo. Criticamos el hecho de que estamos en un sistema que fabrica una necesidad de caridad. Pero Against Charity no es solo una crítica de regímenes sociales políticos inhumanos y deshumanizantes. También sugerimos un antídoto, una política que puede combatir la desigualdad intolerable de hoy en muchas áreas, a saber, una renta básica incondicional que, para empezar, pueda garantizar, a escala universal, el derecho humano básico sin el cual ningún otro derecho humano podría existir: el derecho a la existencia material.

— ¿Qué esperáis lectura esperáis que saquen de vuestro libro los activistas y los líderes de comunidades?

“Esperamos que el libro anime a la gente a reclamar derechos”

— Desenmascaramos el hecho de que la caridad institucionalizada en todas sus formas –organizaciones de beneficencia, oenegés, humanitarismo y filantropía, etc.– respalda peligrosas concentraciones de riqueza y promueve intereses económico-militares cuando se disfraza de humanitarismo. Al distinguir entre generosidad y caridad, mostramos que la caridad no es un regalo y que pertenece al dominio de la economía política. La caridad es, por definición, una relación arbitraria altamente desigual en la cual los destinatarios, incapaces de ejercer sus derechos de ciudadanía, son impotentes y así han de seguir. Cuando esto se convierte en la norma, poblaciones enteras carentes de derechos –por ejemplo, inmigrantes y refugiados, o poblaciones civiles bombardeadas en peligrosos juegos entre superpotencias– entran en los cálculos del poder soberano como “redundantes”, desechables. Esperamos que el libro enfurezca a la gente y les anime a reclamar derechos humanos universales. Si los derechos no son universales, son privilegios de unos pocos (normalmente aquellos que reparten caridad).

Ofrecemos argumentos normativos a favor de la renta básica. Es una cuestión de justicia. Mostramos que puede ser financiada mediante impuestos progresivos a los ricos, es decir, que los obstáculos no son económicos sino políticos. Hoy día hay un interés creciente por la medida entre políticos, activistas, académicos y periodistas y, como siempre, la derecha trata de apropiársela, por ejemplo, como forma de acabar con medidas del Estado del bienestar. Pero la renta básica debería implicar más, no menos políticas sociales robustas, como sería lógico si la gente tuviera los medios para poner en práctica sus derechos y reclamarlos. Los subsidios condicionales ofrecidos hasta ahora son insuficientes y un ataque a la dignidad de sus destinatarios. Tener un trabajo remunerado no garantiza la existencia social y material, como muestran las crecientes cifras de trabajadores pobres. Millones de trabajadores están siendo reemplazados por la robotización. Las cosas se están poniendo peor. Pero esta es una medida relativamente simple y puede ser conseguida. No nos será dada por los políticos de derecha y los ricos. ¡Tendremos que luchar por ella!

— Sabemos que los lectores aprenderán mucho de vuestro libro, ¿pero qué esperáis que los lectores desaprendan? En otras palabras, ¿hay alguna ideología particular que esperáis desmantelar?

“Debemos desaprender esta fascinación servil por los bellos”

 — Que un reciente artículo en The Daily Mail nos informe de que Bill Gates y Angelina Jolie son las personas más admiradas del mundo trae el agua a nuestro molino cuando recordamos lo que hace mucho tiempo Adam Smith llamó “la disposición a admirar a los ricos y poderosos (…) la más grande y universal causa de la corrupción de nuestros sentimientos morales”. Debemos desaprender esta fascinación servil por los “bellos”, estas celebridades y millonarios, y entender que su riqueza representa el empobrecimiento y desposesión de millones de personas. Debemos reaprender “sentimientos morales”.

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Generalmente usadas como justificación, las ideologías ocultan y deforman la realidad y son fáciles de combatir sólo con ideas. Discutir con ideologías rivales es un ejercicio estéril. El mejor modo de desmantelar falsas historias es explicando por qué son falsas y proveyendo datos para probarlo. La ciencia y la tecnología nos dicen qué se puede y qué no se puede hacer, pero lo que debemos y no podemos tener o hacer son decisiones políticas, y las dos esferas están convenientemente confundidas. La verdad existe. Puede ser manipulada u ocultada, pero el honor intelectual requiere que la busquemos. Los ricos invaden e influyen en centros de poder. ¿Verdadero o falso? La desigualdad está creciendo en todos los lugares. ¿Verdadero o falso? La renta básica puede ser financiada mediante una gran redistribución de la riqueza. ¿Verdadero o falso?

Si la verdad es “relativa” puede que también nos olvidemos de investigar y denunciar las injusticias en el mundo que todos los días vemos en la tele. La repulsa, si es mera grandilocuencia, no ayuda a nadie y cambia como una veleta porque no está a atada a hechos. Hemos intentado demostrar, con todos los argumentos y datos a nuestro alcance, por qué nos oponemos a la degradante institución de la caridad y a la sociedad injusta que esta apuntala, y por qué una renta básica incondicional sería un modo justo y viable de hacer frente a situaciones graves de abuso contra los miembros menos privilegiados de la sociedad.

— ¿Quiénes son los héroes intelectuales que inspiran vuestro trabajo?

— Julie: Admiro de veras a la nueva plataforma IndigenousX en Australia y a escritores aborígenes como Anita Heiss, Luke Pearson, Alexis Wright, Bruce Pascoe, Amy McQuire o Larissa Behrendt, entre otros. Se esfuerzan por la excelencia (de ahí la X) en su trabajo. James Baldwin es una referencia constante. Muchos de mis héroes son rebeldes olvidados que nunca recibieron mucha atención. Mi bagaje académico es la antropología, la sociología y la política, principalmente política indonesia, lo cual me llevó hasta el fondo de las luchas por los derechos humanos contra espantosos abusos. Los activistas de derechos humanos hacen grandes esfuerzos y no consiguen publicar mucho. El “derrotado” líder guerrillero Jakob Prai, quien encabezó la resistencia del oeste de Papua contra Indonesia en condiciones penosas, nunca publicó un libro. Ahora está olvidado… Él es mi héroe “intelectual” porque en su práctica epitomiza el valor filosófico de la integridad moral. Y estoy con Daniel en las referencias que da, especialmente en lo que principalmente nos une, la vieja tradición de la libertad republicana.

— Daniel: Tanto republicanos oligárquicos como democráticos (los nuestros) entienden que, sin la existencia material garantizada, no puede haber libertad. La libertad y la igualdad no son “objetivos” independientes. En la tradición republicana democrática hay líderes de los pobres como Efialtes, Pericles y Aspasia, el gran filósofo Aristóteles, el muy denigrado Robespierre, Thomas Paine y Marx (quien pensamos que es difícil de entender si no es a través de la tradición republicana), por citar solo algunos. También tenemos a Manuel Sacristán (uno de los marxistas más originales del siglo XX en el mundo hispanohablante) y, en particular, Antoni Domènech, que murió en septiembre de 2017 y es a quien dedicamos el libro. Prodigio intelectual, es una referencia esencial para entender la tradición republicana. Desafortunadamente, publicó muy poco en inglés porque no estuvo muy interesado en las convenciones académicas. Especial atención merece su extraordinario libro El eclipse de la fraternidad (2004).

— ¿De qué modo vuestro libro nos ayuda a imaginar nuevos mundos?

“Conocemos estudios sobre efectos positivos de programas piloto de renta básica”

— Hemos tratado de imaginar nuevos mundos cuando hablamos de algunos aspectos básicos y horribles del mundo real en la actualidad y, con nuestros argumentos por la renta básica, ofrecemos fundamentos normativos (¿es justa?) y técnicos (¿puede ser financiada?). Esta es verdaderamente una propuesta innovadora porque aboliría, al menos estadísticamente, la pobreza, ya que se situaría por encima del umbral de la pobreza (en cualquiera de las regiones que fuera introducida) y es universal, por lo que cualquier persona, absolutamente cualquiera, tendría su derecho humano básico a una existencia material garantizada.

Sobre esta base podemos empezar a pensar en otros derechos. Una renta básica significaría, para empezar, mayor libertad, mejor poder de negociación para los trabajadores y las mujeres. Hemos evitado especular, pero conocemos convincentes estudios sobre los efectos positivos de programas piloto de renta básica en lugares como Namibia, Kenia, India, Barcelona y Finlandia, y que tiene efectos positivos en la autonomía de las mujeres, escolarización, niveles de criminalidad y salud mental, por ejemplo. Estos estudios son sugerentes y fáciles de encontrar. Entonces de nuevo, debe decirse que la renta básica no es la panacea universal para las enfermedades de la sociedad, y tampoco una propuesta anticapitalista. Es reformista, no revolucionaria per se, pero con sus efectos podría traer cambios que puedan empezar a parecer revolucionarios cuando se otorga a la gente los medios esenciales para expresarse y ejercer sus derechos.

Daniel Raventós  es editor de Sin Permiso, presidente de la Red Renta Básica y profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. Es miembro del Comité Científico de ATTAC. Sus últimos libros son, en colaboración con Jordi Arcarons y Lluís Torrens, “Renta Básica Incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa” (Serbal, 2017) y, en colaboración con Julie Wark, “Against Charity” (Counterpunch, 2018).

Julie Wark es autora del “Manifiesto de derechos humanos” (Barataria, 2011) y miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso. En enero de 2018 se publicó su último libro, “Against Charity” (Counterpunch, 2018), en colaboración con Daniel Raventós.

Fuente: https://www.blackagendareport.com/bar-book-forum-daniel-raventos-and-julie-warks-against-charity

Traducción: Iovana Naddim

Foro de libros de Black Agenda Report: “Against Charity” de Daniel Raventós y Julie Wark

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“Nosotros, los pueblos…”

Wed, 10/10/2018 - 07:00

Federico Mayor Zaragoza – Comité de Apoyo de ATTAC España

Adopción de una declaración universal de la democracia para entrar adecuadamente en la nueva era

En San Francisco, en 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial, se fundaron, con el liderazgo norteamericano del Presidente Roosevelt, las Naciones Unidas, cuya Carta comienza así: “Nosotros, los pueblos, hemos decidido evitar a las generaciones venideras el horror de la guerra”. Hoy más que nunca es importante recordar que es a la humanidad en su conjunto a quien se debe tener en cuenta… Por encima de los gobiernos, el pueblo…

Los principios y valores universales no se observan con frecuencia en la vida cotidiana de la “aldea global”. Se tolera el comportamiento perverso de líderes que vulneran permanentemente las normas básicas de convivencia, sin que las Naciones Unidas puedan intervenir de inmediato; se transfieren responsabilidades de gobierno a los designios del mercado; se permiten, con toda impunidad, tráficos de capitales, de armas, de drogas, de personas, porque no existen los mecanismos reguladores y punitivos propios del único marco ético-jurídico que existe: las Naciones Unidas, integradas por “nosotros” es decir, todos los pueblos del mundo.

Todos unidos, sin fisuras. Todos juntos para defender cada día unos valores que eviten los desgarros sociales, la marginación y la exclusión. Todos juntos para dar el imprescindible vigor a las medidas que se adopten para paliar rápidamente la “vulnerabilidad física” que padecemos. También debemos, todos juntos, aplicar medidas correctoras de la “vulnerabilidad moral” de nuestros tiempos, como preconizaba ya en un artículo del mismo título publicado hace 17 años. Debemos situarnos todos del lado de la vida. Y prevenir.

Se atenta contra la vida de muchas maneras… En actos terroristas, tolerando el tráfico de personas y, sobre todo,  con actitudes insolidarias ante los cientos de emigrantes que llegan a las playas europeas (si es que logran llegar…) en busca de un “futuro mejor” y no encuentran la acogida que esperaban… Atentar contra una sola vida es un acto asesino injustificable. Hacerlo contra miles de ciudadanos indefensos es atroz y nos impulsa, consternados e indignados, a contribuir cada uno, con mayor determinación que nunca, a fortalecer la solidaridad con todos los habitantes de la Tierra.

Debemos mantenernos despiertos y vigías. En los momentos de gran tensión humana, si se piensa grande, si se piensa en todos, se acierta. Si se piensa pequeño, en unos cuantos, se yerra. La legitimidad moral implica que la libertad, la igualdad y la justicia se apliquen a escala global.

Es muy difícil combatir desde la luz a quienes se mueven en la oscuridad. Es imprescindible que se refuerce sin demora el Sistema de las Naciones Unidas, dotándolo de los recursos personales, financieros, técnicos y de defensa que le permita actuar con diligencia y con la capacidad de anticipación y de prevención que le es propia. Al final de la II Gran Guerra -guerra de las prácticas más abominables, del genocidio, del holocausto- los pueblos del mundo carecían de la posibilidad de acción, porque en su inmensa mayoría nacían, vivían y morían en unos cuantos kilómetros cuadrados, desconocían lo que acontecía más allá de su entorno, obedecían al poder absoluto indefectiblemente masculino, y permanecían silenciosos y atemorizados. Desde hace tres décadas, progresivamente y gracias en buena medida a la tecnología digital, saben lo que sucede en todo el mundo, pueden expresarse libremente y, sobre todo, son hombre y mujer. Todos iguales en dignidad. ¡Todos con la facultad distintiva de crear! Todos deben unirse  ahora para enderezar muchos rumbos actuales y hacer frente común contra los que, con su comportamiento mezquino y cortoplacista, atentan contra la paz y la convivencia.

Son precisas  unas Naciones Unidas fuertes, que cuenten con el apoyo de todos los países de la Tierra y, en primer lugar, de los más poderosos, para “evitar a las generaciones venideras el horror…”. Unas  Naciones Unidas plenamente facultadas para la puesta en práctica de la Agenda 2030 “para transformar el mundo”, asegurando que el desarrollo es integral, endógeno, duradero, humano, y que los recursos de toda índole -el conocimiento muy en primer término- se distribuyen adecuadamente, al tiempo que se preserva la diversidad sin fin de la especie humana -diversidad que es su mayor riqueza- con la fuerza que le confiere su unión alrededor de unos valores básicos aceptados por todas las creencias e ideales.

Debemos recuperar a esas Naciones Unidas que permitieron al mundo remontar el vuelo desde las cenizas de la Segunda Guerra Mundial; las que aprobaron el 10 de diciembre de 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que constituye una pauta de hondo calado -cuya imperiosa necesidad se agiganta en estos momentos- para orientar la gobernación del mundo. Corresponde hoy a “Nosotros, los pueblos”, reclamar, a los 70 años de ese gran referente ético a escala planetaria, la adopción de una Declaración sobre la Democracia, único contexto en el que puede asegurarse el pleno ejercicio de los derechos humanos y cumplir las responsabilidades intergeneracionales.

Ya tenemos voz y debemos alzarla. No podemos continuar permitiendo, con nuestro silencio,  la explotación de los recursos naturales de los países menos avanzados por aquellos que debieran haberles ayudado a su desarrollo endógeno, el éxodo de los mejores talentos y un progresivo abismo entre las condiciones de vida de los prósperos y los menesterosos. Grandes masas excluidas y hambrientas -miles de seres humanos mueren cada día de inanición- proclaman la urgente necesidad de corregir los actuales modelos de desarrollo, ya que no es sólo la presente inestabilidad lo que está en juego sino las propias condiciones de vida sobre la Tierra  para nuestros descendientes.

Poco a poco, las funciones de las Naciones Unidas para la construcción de la paz (peace building), esenciales y propias de su misión, se han sustituido por funciones de mantenimiento de la paz (peace keeping) y de ayuda humanitaria, al tiempo que en el escenario global los “pueblos” se han ido  difuminando…  Grandes conglomerados públicos y privados actúan sin “códigos de conducta” que, a escala supranacional, sólo las Naciones Unidas podrían establecer.

Hoy está claro que no se puede dejar en manos de unos cuantos -y mucho menos sólo en las del “mercado”- la gobernación del mundo, sino que debe hacerse sobre la base de unos principios generalmente reconocidos. Bien entendido, la paz y la justicia no dependen sólo de los gobernantes. Dependen sobre todo de cada uno de nosotros, que debemos saber construirla en nosotros mismos, en nuestras casas, evitando la violencia en y con nuestro entorno.

Hay que destacar la dramática diferencia entre los medios dedicados a potenciales enfrentamientos y los disponibles para hacer frente a recurrentes catástrofes naturales (incendios, inundaciones, terremotos, tsunamis,…),  para comprobar, con consternación, que el concepto de “seguridad” que siguen promoviendo los grandes productores de armamento es no sólo anacrónico sino altamente perjudicial para la humanidad en su conjunto, y que se precisa, sin demora, la adopción de un nuevo concepto de “seguridad”, bajo la vigilancia atenta e implicación directa de las Naciones Unidas.  Se impone ahora con urgencia una nueva estrategia en la que nadie que atente contra el derecho fundamental a la vida quede impune. Y para reducir a la mínima expresión a los fanáticos extremistas y deshumanizados es necesario que se tenga presente lo que significa la seguridad en estos albores de siglo y de milenio…

Los grandes poderes actuales siguen pensando que la fuerza militar es la única expresión y referencia de “seguridad”. Gravísimo error, costosísimo error que se ocupa exclusivamente de los aspectos bélicos y deja totalmente desasistidos otros múltiples aspectos de la seguridad “humana”, que es, en cualquier caso, lo que realmente interesa.

Cuando observamos los arsenales colmados de cohetes, bombas, aviones y barcos de guerra, submarinos… y volvemos la vista hacia los miles de seres humanos que mueren de hambre cada día, y hacia los que viven en condiciones de extrema pobreza sin acceso a los servicios de salud adecuados… es insoslayable constatar y alertar sobre el deterioro progresivo de las condiciones de habitabilidad de la Tierra, conscientes de que debemos actuar sin dilación porque se está llegando a puntos de no retorno en cuestiones esenciales del legado a nuestros descendientes.

La seguridad alimentaria, acceso al agua potable, servicios de salud, rápida, coordinada y eficaz acción frente a las situaciones de emergencia… es -ésta y no otra- la seguridad que “Nosotros, los pueblos…” anhelamos y merecemos.

Insisto y subrayo que la solución es la democracia a escala local y mundial: la voz de los pueblos, de todos los pueblos. Con ellos alcanzaríamos la “solidaridad intelectual y moral de la humanidad” que proclama la constitución de la UNESCO, uno de los documentos más luminosos del siglo XX, que comienza así: “Puesto que las guerras nacen en las mentes de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”. Construir la paz a través de la educación de todos durante toda la vida.

Desde siempre vivimos en el contexto de la ley del más fuerte. “Si quieres la paz, prepara la guerra”, proclama un adagio especialmente perverso. Tendremos ahora que pasar de una cultura de enfrentamiento a una cultura de conversación, de una cultura de imposición a una de relaciones “fraternales”, como reza el artículo primero de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Me gusta repetir que el pasado ya está escrito. Sólo podemos describirlo, y debemos hacerlo fidedignamente. Recordar para no repetir los errores sino aprender de ellos. Sólo podemos escribir el por-venir que está por-hacer.  El futuro podemos y debemos escribirlo todos juntos, inspirados en los grandes valores universales, en favor de la dignidad de toda la especie humana y, recordando siempre que somos “Nos-otros” y que somos en la medida  que hay otros y  no al margen de los otros…

Nos-otros. Distintos, pero unidos por unos principios universales que guían nuestro destino inexorablemente común.  Como en el barco leonardino que, cuando se abate la tormenta y se encrespan las aguas, súbitamente no hay a bordo mujeres y hombres, pobres y ricos, negros y blancos, jóvenes y adultos… sino únicamente pasajeros que deben colaborar afanosamente para mantener el buque a flote…  Encuentro y debate, para presentar nuestras propuestas y conocer las de los otros.  Para inventar conjuntamente un porvenir con faz humana…

¿Qué mejor celebración del 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que adoptar en las Naciones Unidas una Declaración sobre la Democracia? Ya disponemos de un borrador bastante elaborado sobre las dimensiones ética, social, política, económica, cultural e  internacional de la democracia (https://declaraciondemocracia.wordpress.com/ ). Faltan el conocimiento y la voluntad política. “Nosotros, los pueblos”, nunca más espectadores impasibles sino actores implicados, nos comprometemos a reclamar su adopción. Sólo una democracia genuina a todos los niveles podría reconducir y esclarecer  las sombrías tendencias actuales.

 

Publicado en Público, el 9 de octubre de 2018

Publicado por Federico Mayor Zaragoza

 

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Macri: ¿fracaso de la política económica?

Mon, 08/10/2018 - 14:20

Julio C. Gambina – Consejo Científico de ATTAC España

En variadas ocasiones escucho decir que el gobierno fracasó en su política económica, o incluso que cometió y comete muchos errores.
Confieso que la formulación me hace ruido, más allá de reales problemas en las idas y vueltas relativas a la implementación de medidas (retenciones, precios y tarifas, etc.) y/o cambios de funcionarios y reestructuraciones del Gabinete para llevar adelante los objetivos explícitos e implícitos.

Pobreza cero se sostuvo, pero no era creíble y los datos afianzan el empobrecimiento, con lo cual, allí no hay fracaso ni error, sino resultado lógico de una política de concentración del ingreso y la riqueza.
Se sostuvo la reducción y/o eliminación del impuesto a las ganancias para las trabajadoras y los trabajadores y la base social sujeto del tributo viene creciendo y no por mejora de ingresos salariales sino por el impacto de la inflación.

No es un error o un fracaso de la política fiscal, sino lógica de una orientación regresiva de la política de ingresos.

Con las retenciones el tema es claro, incluso su reinstalación es transitoria y solo ante la necesidad de cumplir el ajuste acordado con el FMI.

¿Hay fracaso?

La mención al fracaso remite a la situación de creciente inflación acompañada del inicio de un ciclo recesivo, que combinados ambos, concluyen en un complejo cuadro de agravamiento de los indicadores económicos y sociales que afectan a la mayoría empobrecida de la población.

El tema se agiganta con la reproducción de mensajes preelectorales relativos a lo sencillo que sería bajar la inflación, ya que Argentina es uno de los poquísimos casos donde el alza tan elevada de los precios aparece como una cuestión de ineficacia de las políticas de Estado. Es el diagnóstico errado de la crítica por derecha al gobierno.

Más que errores de la política oficial, o fracaso de la misma, el fenómeno inflacionario remite a problemas inconclusos y arrastrados durante años en la disputa por la hegemonía económica en el capitalismo local.

Con Macri se recrea otro capítulo para avanzar en el intento de reestructurar regresivamente la dominación capitalista en la Argentina, en un recorrido que incluye a la dictadura genocida y a la década del 90.
Parte de ello que incluye por derivación en la actual exposición judicial por corrupción de sectores muy concentrados de la burguesía local. Todo puede terminar en mayor extranjerización y transnacionalización de la economía.

Más que fracaso, lo que existe es un nuevo intento por consolidar una fracción hegemónica de la burguesía que actúa en la Argentina y mientras eso no ocurra no hay posibilidad de frenar la disputa, vía aumento de precios, por la apropiación de la renta nacional en la cúpula del empresariado.
El camino actualmente en curso recrea y acrecienta el proceso de dependencia y extranjerización de la economía local, aun a costa de sectores asociados ideológica y políticamente a los propósitos esenciales del PRO y Cambiemos

La apuesta es con Trump y su política exterior, las petroleras, el sistema financiero, la especulación, el gran “campo”, la actividad extractiva y las privatizadas, mucho más que con tradicionales sectores concentrados de la burguesía local.

Dolarización, devaluación e intereses en pugna de la cúpula empresarial

Todo ello supone confrontaciones por arriba para redefinir el sector hegemónico de la economía local, tal como ocurría en el 2001 entre quienes demandaban la dolarización y aquellos que pregonaban la salida devaluatoria.

Estos últimos fueron los ganadores, con la devaluación operada por Duhalde en enero del 2002, con el respiro adicional que supuso la cesación parcial de pagos (a los organismos internacionales se les siguió pagando) a fines del 2001.

Con la cesación de pagos y la devaluación se habilitó la condición de posibilidad para recuperar el nivel de actividad económica luego de una larga recesión entre 1998 y 2002, al tiempo que se restringió la apropiación de riqueza de algunos grupos beneficiados en tiempos de convertibilidad, especialmente privatizadas de servicios públicos.

No solo se retomó la senda del crecimiento y la posibilidad de la puja distributiva, sino que se optó por el privilegio a una fracción de la burguesía actuante en la Argentina.

La puja por el poder no quedó resuelta y por eso la disputa por la renta que se manifiesta como inflación, es decir, guerra de precios para dirimir quienes monopolizan la mayor parte del excedente y se constituyen en la hegemonía de la cúpula empresarial en el país.

Más allá de quien resulte ganador, la batalla por el poder incluye sustancialmente una disputa de todos ellos contra el conjunto de los sectores social y económicamente subordinados, especialmente los trabajadores y trabajadoras, en actividad o jubilados.

Se trata de una pelea cuyos antecedentes remiten al abandono del modelo productivo de industrialización por sustitución de importaciones a mediados de los 70.

Desde entonces, la especulación, la banca, los acreedores externos, junto a empresas privatizadas de servicios públicos en manos de capital externo y sectores gran-exportadores pujan por la dolarización.

Lo hacen contra otros asentados en la producción industrial, especialmente orientados al mercado interno, quienes demandan devaluación para lograr mayor competitividad y proteccionismo para hacer funcionar al capitalismo local, reduciendo el déficit comercial.

En contadas ocasiones se satisfacen ambas necesidades, por lo que la normalización supone un nivel de acuerdo que estabiliza la macroeconomía y favorece momentos virtuosos de crecimiento económico, incluso relativa distribución del ingreso, lo que abona consensos políticos.

Mientras la disputa se procesa en el interior del poder y se manifiesta con alzas de precios que escala a niveles de hiper-inflación en el último medio siglo, lo que se confirma es una tendencia al deterioro de los indicadores sociales y económicos de la mayoría de la población, con relativos momentos históricos de recomposición producto de la manifestación social y política crítica al rumbo estructural tendencial.

Ganadores y perdedores

Queda claro en la coyuntura el beneficio para especuladores, acreedores externos, la banca, empresas privatizadas extranjerizadas de servicios públicos, las petroleras, el gran “campo” y los grandes exportadores.

Es algo que se expresa en el 74% de interés que aprovechan los bancos por la política de restricción monetaria del BCRA, afectando cualquier propósito de financiamiento productivo.

Del mismo modo operan petroleras y privatizadas que dolarizaron sus precios a costa del conjunto social, o aquellos tributarios del alza del tipo de cambio, para especulación o exportación.
Todos son tributarios de la corrida cambiaria desde abril y mayo y un tipo de cambio en torno a los 40$ por dólar. Son, al mismo tiempo, receptores y beneficiarios de las principales medidas económicas asumidas desde comienzo de la Gestión Macri.

No se trata solo de la construcción de un bloque social de dominación capitalista, sino de generar mutaciones en las relaciones capitalistas, especialmente en lo atinente a la reducción del costo laboral, base material de nuevas relaciones entre el capital y el trabajo.

De ahí la importancia en el debate por el “futuro del trabajo” que incluye el gobierno Macri en los debates del G20.
Por eso, aun cuando no pudieron modificar por vía parlamentaria la legislación laboral, acusada de rígida y obstáculo para las inversiones, lo hicieron de hecho por vía de la política económica (devaluación).

La corrida cambiaria convalida la reducción del salario en dólares para favorecer el ingreso de inversores externos con costo salarial y laboral disminuido en pesos.
Encima, la situación mundial con alza de la tasa de interés en EEUU y la disputa de hegemonía capitalista global, guerra comercial mediante, agrega incertidumbre a países como la Argentina, que no constituyen objetivo privilegiado de los inversores internacionales, mucho menos si se incorpora la tradición local de organización y lucha de los movimientos sindicales y populares.

Lo que se disputa es el poder y la capacidad de disciplinar a la sociedad, por eso no hay error ni fracaso, solo iniciativa política para reestructurar regresivamente el capitalismo local.

Buenos Aires, 7 de octubre de 2018

Publicado por Julio C. Gambina

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Los ricos también roban

Sat, 06/10/2018 - 07:00

Juan Carlos Monedero – Consejo Científico de ATTAC España

Comiendo tierra

Un detonante del 15M fue la evidencia de que muchos políticos estaban robando mientras la gente iba cuesta abajo y sin frenos. Robar se había convertido en un incentivo salarial más y estaba tan interiorizado por las élites que hasta hablaban de ellos en sus correos corporativos. Fue Blesa el que escribió a sus beneficiados diciéndoles que su tarjeta era “total black”. Y fueron activistas, de esos que venían de las plazas de hacerles saber al PP y al PSOE que no les representaban, de decirles que no iban a consentir que les tratasen como mercancía, de gritarles que no era una crisis sino una estafa, quienes recuperaron esos correos.

Rato va a entrar en la cárcel gracias a la gente de 15M parato. Algunos medios digitales ayudaron en esta pelea, pero fueron estos activistas quienes se le jugaron yendo contra los poderosos y dando a conocer los “correos de Blesa”. Sin la sociedad civil, Rato no entraría en la cárcel.

Como siempre, los leguleyos intentaron cambiar la ley para que los poderosos no pagaran ninguna culpa. Cambiaron el código penal en 2015 para que en vez de “apropiación indebida” fueran acusados de “administración desleal por distracción de dinero, vamos, para que la ley asumiera que los consejeros de las grandes empresas no roban, sino que distraen dinero”, igual que las series nos distraen a nosotros y en el último capítulo de la temporada se vuelve a abrir la veda. Engaños y más engaños.

Estos aliviados saquearon las cajas de ahorro, un referente de los sectores populares. Y los ladrones, para más inri, eran ricos de toda la vida, empresarios de toda la vida, cortesanos vinculados a la casa real de toda la vida, y desgraciadamente, algunos sindicalistas de toda la vida y algunos políticos de la izquierda de toda la vida. Se entiende en el PP y en el PSOE. En otros lados no. CCOO no pasaría este bochorno si en vez de Fidalgo, que terminó de amigo de Aznar, hubiera ganado Agustín Moreno la Secretaría General. Hubo un fuerte pelea interna pero perdieron los honestos. Y lo mismo pasó en Izquierda Unida. Moral Santín, un hombre inteligente que algún día se creyó un revolucionario, pasó de criticar la teoría de las dos orillas de Anguita a postular su propia teoría de las dos orillas conviertiendo a IU Madrid en un apéndice del PP. La alianza de esa falsa izquierda con el PP más corrupto en Madrid explica esta inexplicable vinculación de esa vieja IU madrileña con las tarjetas black o con la Universidad Rey Juan Carlos.

José Spottorno, con medallas nobiliarias, jefe de la Casa Real también robó. Los máster de esta gente no enseñan que robar está feo. Le han caído dos años. De momento se libra de la cárcel. A los ricos y  a los aristócratas su condición debiera ser un agravante cuando roban. Porque no les hace falta el dinero y porque sus antepasados ya le quitaron bastante al pueblo.

El saqueo de las cajas de ahorro, al igual que el rescate bancario, habla de decenas de miles de millones de euros. Las tarjetas black fueron 12 milloncejos. Pero a la gente le ha enfadado más el uso de las tarjetas que el robo del siglo en cajas y bancos. Cualquiera entiende que estos piernas nos restregaban por la cara su impunidad cada vez que usaban esas tarjetas para pagar servicios sexuales, perico, joyas, perfumes y nécoras, todo a costa del personal. Es difícil saber qué significa robar mil millones, pero todos entendemos lo que es tener una tarjeta para pagar lo que se te ocurra. Porque la gente se hace cargo de sus propios gastos y cuando no controlas las pasa canutas.

Ha sido muy importante el trabajo del 15Mparato porque han impedido que los impunes de toda la vida, sigan con sus privilegios. Y además han ganado no solamente a estos poderosos, sino también a los bufetes de abogados más caros que son los encargados de que la justicia no afecte a los ricos. Hoy los bravucones son un poco menos bravucones y todos los que viven por encima de nuestras posibilidades saben que estamos vigilándoles. Esto de encarcelar a Rato tiene menos épica que la guillotina pero, recordar su nuca entrando en un coche de la guardia civil o saber que va a estar, de momento, con Urdangarín, Bárcenas, Matas, Granados, González, Zaplana o Carromero es mucho más edificante.

Publicado en Público.es

 

 

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Los bancos (españoles) deben pagar

Fri, 05/10/2018 - 07:00

Juan Hernández Vigueras – Consejo Científico de ATTAC España

Aprovechando su comparecencia en la investigación que lleva a cabo el Congreso sobre la crisis financiera en España, la gran banca cifró el coste de la crisis financiera en los 300.000 millones de euros.  Según el primer ejecutivo del Banco Santander, primer banco europeo por capitalización bursátil y la undécima entidad financiera mundial, el sector bancario privado habría tenido unas pérdidas de 125.000 millones de euros y aproximadamente 175.000 el sector de la Cajas de las Cajas de Ahorro.

Más documentadas están las cifras del desempleo de la población española que trajo la crisis, se pasó de 1.942.000 parados a finales del 2007, según la Encuesta de Población Activa (EPA), a 6.021.000 desempleados registrados a finales del 2012. Pero hasta la fecha los españoles carecemos de un informe pericial completo que integre la valoración de las pérdidas sufridas por los clientes de la banca derivadas de la crisis (embargos y ejecuciones hipotecarias, por ejemplo) y todas las ayudas públicas con cargo a los contribuyentes españoles que han terminado reforzando y extendiendo la privatización del sistema bancario español; porque las notas informativas publicadas por el Banco de España al respecto son demasiado reduccionistas e incompletas. Y en la sociedad española existe un profundo y fundamentado convencimiento que la banca privada en España está en deuda con el país. De ahí que hayamos considerado pertinente reproducir en este blog el editorial firmado por André Missé director de la revista de Alternativas Económicas; y publicado en el nº 61, septiembre 2018, referido a la propuesta del nuevo Gobierno español de un impuesto para la banca, bajo el título LA BANCA DEBE PAGAR.

El impuesto a la banca que provoca tanto furor a los banqueros no es una inquina contra las entidades financieras del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ni siquiera de la Ejecutiva socialista ni de Podemos. En realidad, esta iniciativa fue una recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el clima de zozobra que vivía el capitalismo tras el estallido de la Gran Recesión de 2008.

Dos años después, el FMI elaboró un informe sobre las obligaciones de la banca para resarcir los daños que había causado. El documento fue analizado por los líderes del G-20 en Toronto (Canadá) en junio de 2010. El Fondo planteó “cómo el sector financiero podría hacer una justa y sustancial contribución para pagar los costes de las intervenciones gubernamentales que se realizaron para reparar el sistema bancario”. Entre sus recomendaciones figuraba el establecimiento de impuestos a la banca para compensar las ayudas prometidas que superaban el 25% del PIB mundial.

La filosofía del FMI de que la banca tiene que contribuir a subsanar los daños causados y eliminar las malas prácticas no es un asunto de aquellos momentos de pánico, sino que está plenamente en vigor.
En 2017 el Gobierno de centro derecha de Australia aprobó un impuesto a las entidades financieras “para que los bancos hagan una contribución al riesgo sistémico que ellos generan”. El Gobierno pensaba obtener entre 1.500 y 1.600 millones de dólares australianos anuales (940 – 1.000 millones de euros). Para reforzar sus argumentos las autoridades recordaron que los grandes bancos se beneficiaban de la percepción existente de que en caso de crisis el Gobierno siempre los rescataría.

Esta garantía del Estado implica la existencia de un subsidio público implícito que oscila entre 1.800 y 3.750 millones de dólares al año, según calculó la Reserva Federal de Australia, un subsidio público que disfrutan los bancos de todo el mundo.

En 2011 el Gobierno británico de David Cameron estableció un impuesto a la banca (bank levy) con el propósito de asegurar que los bancos “hagan una contribución justa que refleje los riesgos que representan para el sistema financiero y la economía del Reino Unido en general”. En el mismo ejercicio Alemania instauró un impuesto a la banca para financiar un fondo nacional para futuras reestructuraciones bancarias por un montante de 70.000 millones de euros. En 2015 las aportaciones ascendieron a 1.580 millones porque se calcularon según los criterios del Fondo Único de Resolución (FUR), el mecanismo europeo para financiar futuras resoluciones bancarias.

El FUR tiene previsto recaudar este año 8.100 millones de euros y cuenta ya con unas reservas acumuladas de 24.900 millones de los que 2.800 millones han sido aportados por la banca española. No obstante, hay  que tener en cuenta que España es el país en que la crisis bancaria ha sido más costosa para los ciudadanos. El dinero empleado en sanear las instituciones españolas y que ya se da por perdido supera los 48.000 millones de euros, el 22% de todas las pérdidas registradas en la UE, según Eurostat.

El rechazo frontal de la banca a un nuevo impuesto contrasta con los excelentes resultados que está cosechando. El pasado ejercicio ganó 12.060 millones, el 51% más que el año anterior. Según los cálculos de los técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) el tipo efectivo que pagan las grandes entidades de crédito fue del 14,2% en 2015 y la cifra actual puede ser mucho más reducida. Este sindicato considera que la banca disfruta de numerosos privilegios como fue el mantenimiento del tipo del 30% del Impuesto de Sociedades, cuando se rebajó al 25% para el conjunto de empresas. Esta excepción que se vendió como un mayor sacrificio de la banca significó en realidad un trato de favor.

Gracias a disfrutar de un tipo más elevado, los bancos salvaron créditos fiscales por una cuantía de 6.400 millones de euros. Los créditos fiscales permiten reducir los impuestos al considerar las pérdidas generadas en el pasado. Algunas entidades han reducido su contribución fiscal tras la adquisición por un euro de bancos con elevadas pérdidas que han incorporado a su balance y así han reducido sus impuestos.

La AIREF ha advertido que en los presupuestos del próximo año se obtendrán menos ingresos porque un banco ha solicitado el reconocimiento de 1.000 millones por créditos fiscales. Sin nombrarlo se refiere al Santander, que compró por un euro del Banco Popular con elevadas pérdidas.
La contribución que pide ahora el Gobierno a la banca tiene mucho que ver con las secuelas de la crisis bancaria. La debacle financiera destruyó 3,5 millones de empleos. Antes de la crisis la Seguridad Social tenía superávit, pero la drástica reducción de las cotizaciones sociales ha generado un déficit de más de 18.000 millones de euros.

En el origen de esta historia está la propuesta  del presidente del Gobierno. “Creo”, dijo Pedro Sánchez, “que es justo también en contraprestación, pedirle al sector financiero que contribuya a sostener aquello que identifica singularmente a los españoles como es el sistema público de pensiones”. Gestha ha calculado que con un impuesto a la banca como el del Reino Unido se podrían recaudar entre 1.800 y 1.900 millones de euros anuales.

Los bancos deberían responder seriamente a esta sugerencia y no con amenazas de trasladar actividades a otros países. La banca goza de injustificados privilegios. Tiene, además, un serio problema de reputación que proviene de sus malas prácticas condenadas por la justicia europea y española. Si quiere normalizar su imagen debe cambiar radicalmente de comportamiento. Por otra parte, el Gobierno no debería vacilar en utilizar sus poderes para eliminar todos los privilegios y exigir una contribución justa de todos los sectores en función de su capacidad económica.

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Romper ataduras con el establishment. Reforzar la alianza con el Trabajo. Laborismo

Thu, 04/10/2018 - 16:44

Carlos Martínez - Consejo Científico de ATTAC España

Estos días pasados, a finales de Septiembre, entre el 22 y el 25 de 2018, han tenido lugar las conferencias anuales del Partido Laborista británico y de Momentum que es el movimiento popular ligado al Labour, pero independiente, ubicado en su ala izquierda y que apoya a Corbyn en su liderazgo. A diferencia de la Labour Left, no forma parte de la estructura del partido, pero sus miembros son laboristas.

Momentum es un movimiento cuyos socios y socias siendo del partido, actúan con objetivos ideológicos muy concretos al objeto de promover el socialismo y tiene una base local y estructura local con fuerte anclaje en los movimientos sociales y en los barrios.

Momentum significa también un soplo de aire fresco en el gris panorama cuando no sombrío de la socialdemocracia europea y tiene un gran predicamento entre sectores más jóvenes de la clase obrera británica, pero también entre las y los jóvenes en general. Su aportación en ideas y activistas es muy importante. El Laborista es el partido de la izquierda más grande de Europa con más de 600.OOO adherentes. Pero lo curioso es que siendo el partido que debiera servir de referente a todo el socialismo democrático mundial y da“sopas con honda” a los demás, es visto con mucha reticencias por las “derechas socialistas y socialdemócratas” que trabajan para las grandes corporaciones industriales, los bancos y las fundaciones neoliberales al objeto de desprestigiar a Corbyn y evitar el contagio laborista. Por cierto no solo laborista, añadiría, sino del socialismo anglosajón pues el DSA (demócratas socialistas) de los EE.UU siendo incluso de la Internacional Socialista es ignorado en muchas ocasiones y tampoco el senador Sanders goza del predicamento de las “derechas socialistas”. Pues ha surgido una poderosa y peligrosa “derecha socialista” que ni tan siquiera es ya socioliberal y que por ejemplo en España cuenta con conocidos y destacados miembros que influyen en beneficio de multimillonarios y sus empresas.

Pero veamos el porqué. En primer lugar porque Momentum, el Partido Laborista y Corbyn se han vuelto a reclamar del socialismo y organizaciones socialistas tras los destrozos del bairismo y el llamado nuevo laborismo. Ahora se habla del nuevo socialismo.

En segundo lugar por que el laborismo ha vuelto a situar la lucha contra la pobreza, la denuncia de las desigualdades y la denuncia de agresiones del capitalismo contra las clases populares, creando una sociedad desigual, precaria y con empleos muy malos y rebajas salariales que conducen a un dirigido incremento de la pobreza, incluso con empleo, sino que además sufren el desprecio y la burla de las clases altas y poseedoras, en el centro de su acción política. Haciéndolo además en la patria fundacional del capitalismo. Denuncian los graves problemas en educación donde la dualidad es sangrante y va a peor para los estudiantes de las clases populares, tal y como ocurre ya en todo el mundo. Entran de lleno en el problema de la vivienda y la escasez de las viviendas sociales dignas –la vivienda es un clásico en el Labour, recordemos su programa de 1945- además de preocuparse con datos y medidas por la inmigración de la inmigración y los sectores más desprotegidos. Son además un partido claramente interracial.

Pero van más allá. Plantean medidas de control obrero, participación de trabajadoras y trabajadores en los consejos de administración y la nacionalización o renacionalización de los servicios públicos como el agua, la energía y los transportes públicos entre otros, incluida la creación de bancos públicos. Además siendo previsores preparan contra-medidas pues saben y analizan  que si Corbyn gana las elecciones, y las puede ganar, la banca y los poderes financieros orquestarán medidas contra el gobierno laborista y contra la economía británica. Vamos lo que ya están haciendo en España, con la diferencia de que aquí por causas explicables debido a la premura de la moción de censura nadie en el equipo Sánchez había previsto la gran ofensiva bancaria y del establishment contra ellos. Seguramente también porque les falta la determinación y la claridad de ideas de las y los laboristas, además de la acción de desgaste de la derecha “socialista” española, que tanta influencia como poca vergüenza tiene. Sumada a sus constantes dudas.

Por tanto las bases laboristas lo que sí han demostrado es su grado de movilización al objeto de participar en el partido, de engrandecerlo con incorporaciones juveniles y de activistas sociales y sindicalistas y dotarlo de una gran base de apoyo popular de la que otros partidos socialistas europeos carecen.

La cuestión no está exenta de dificultades y debates internos y el del BREXIT es uno de ellos, que fractura el laborismo. Por eso Corbyn ha pedido el adelanto electoral y que sea el nuevo parlamento quien decida. La Unión Europea es y va a ser uno de los debates próximos en las izquierdas, pues realmente es un instrumento de control neoliberal de la economía y quien impone a sangre y fuego y con amenazas las políticas de austeridad.

Como conclusión, las y los socialistas debemos saber que las derechas políticas y económicas no nos van a dejar gobernar si realmente se van a implementar medidas favorables a las clases populares, control de sus actividades en pro de la transparencia, medidas de justicia fiscal y apoyo y subsidios contra la pobreza, pero también contra la precariedad laboral. No están dispuestos por nada del mundo los ricos a renunciar a nada y si hace falta la democracia les importa un bledo y en nombre de la democracia están dispuestos a imponer sus medidas y leyes, ya sea conspirando o atacando al sistema económico general, incluso dentro de parámetros liberales. En España el asunto se complica más todavía porque la garantía de la injusticia y los privilegios del establishment es la corona, los altos tribunales de justicia y la derecha “socialista” española que es profundamente dinástica mientras a otras y otros les da pánico molestar a la familia real.

Por eso del laborismo actual e histórico tenemos mucho que aprender. Comenzando porque necesitamos tener un sólido partido socialista claramente entroncado con el Trabajo e independiente de la corona y la banca. Un partido socialista que no sea una simple plataforma electoral, sino el partido del Trabajo y con las ideas socialistas, que no son ni populistas, ni liberales ni monárquicas.

Carlos Martínez es politólogo, secretario general provisional del PSlf

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Pocos ganadores y muchos perdedores ante el nuevo acuerdo de Macri con el FMI

Wed, 03/10/2018 - 14:23

Julio C. Gambina – Consejo Científico de ATTAC España

Todos los indicadores económicos y sociales se deterioran bajo las condiciones resultantes de la ampliación del acuerdo del Gobierno de Macri con el FMI.

Según el Instituto de Estadísticas y Censos, INDEC, crece el desempleo al 9,6%; la pobreza al 27,3% de las personas, en un marco de creciente inflación (¿6% a 7% mensual en septiembre? ¿42% al 45% durante el año?) y recesión de la actividad económica, con guarismos entre el -2,5% y -3% para el 2018.

Ahora se trata de un préstamo por 57.100 millones de dólares (se desembolsarán unos 52.000 millones antes de finalizar el mandato presidencial a fines del 2019) a cambio de un brutal ajuste del déficit primario, es decir, antes de pagar intereses de la deuda, la que crece a niveles inusitados para proyectar el stock de deuda pública por encima del 100% del PBI a comienzos del próximo 2019.

Junto al déficit primario “0”, se suma la emisión monetaria “0” hasta mediados del 2019, promoviendo una restricción de la base monetaria para achicar la inflación, contener el dólar y causar enormes penurias a los sectores sociales de menores ingresos, la mayoría de la población.

La realidad es que el dólar crece un 12% en septiembre y un 121% durante los primeros 9 meses del año, cotizándose a $42 por dólar y una brecha establecida por el BCRA entre 34 y 44 pesos por dólar para intervenir desde la autoridad monetaria.

Por su parte, los combustibles crecen desde enero más del 60%, mostrando el impacto de la dolarización de algunos precios muy sensibles, caso de los combustibles o las tarifas de servicios públicos, con cronogramas de aumento en lo que resta del año.

A cuánto llegará la inflación a fin de año nadie lo sabe y menos cuál será el arrastre sobre el 2019, más allá del 23% establecido en el proyecto de Presupuesto que discute en estas horas el Parlamento, pero si queda clara la voluntad de ajustar a los sectores más empobrecidos para cumplir con el acuerdo con el FMI y los sectores hegemónicos del sistema mundial.

Tasas de interés de usura

Para sostener la nueva política monetaria y cambiaria se elevó la tasa de interés del 60 al 65%, lo que supone un crecimiento de las tasas sobre préstamos que llevan al default a la familia de sectores medios y bajos, endeudados con tarjeta de crédito, y ni hablar del costo financiero del descubierto bancario, una práctica generalizada entre los pequeños y medianos empresarios.

Altas tasas pasivas de interés para favorecer inversiones en activos financieros en pesos, letras ofrecidas por el BCRA o el Tesoro; o plazos fijos u otras colocaciones financieras, estimulan la especulación contra cualquier intento de aliento a la producción local, por eso se afirma la tendencia a la recesión recurrente.

El BCRA mantiene el mecanismo de desarme de la bomba de las LEBAC, pero las LELIQ que se colocan en la plaza financiera ya superan en stock a las LEBAC. Se cambia la vieja bomba por una nueva, a costa del presupuesto público que sostiene el conjunto del pueblo con miseria social extendida.

No cabe duda que el resultado combinado del déficit fiscal primario cero y la reducción de la base monetaria y emisión “0”, combinada con altas tasas de interés favorece la tendencia recesiva de la economía local con claros y pocos beneficiados y muchos perjudicados.

Crecen los despidos y suspensiones como consecuencia directa de la situación, sumado al cierre de fábricas y empresas, con alza de los concursos de acreedores, donde las trabajadoras y los trabajadores son los principales perjudicados.

Los ganadores se cuentan entre los especuladores, lo que involucra la creciente fuga de capitales, unos 290.000 millones de dólares de activos de argentinos en el exterior, según las propias cifras oficiales. A ellos se sumas los grandes productores y exportadores, como las empresas que lograron la dolarización de sus precios, caso de las petroleras y aquellas que comercializan los servicios públicos privatizados.
Producto de la devaluación podría beneficiarse el sector vinculado al turismo local, por mayor presencia de extranjeros y desestimulo a los viajes al exterior.

Solo en el tiempo se podrá verificar si el elevado tipo de cambio actual favorece la producción local para la exportación, cuestión negada con el elevado déficit comercial presente y proyectado aún para el 2019, nada menos que por 10.000 millones de dólares.

La ortodoxia como argumento

Sea por la exigencia del FMI o la propia decisión de los que deciden en el Gobierno Macri, se impuso la lógica monetarista, donde la causa de la inflación resulta de la emisión monetaria excesiva, por lo que la solución supone una fuerte restricción de la base monetaria congelando la emisión hasta mediados del 2019.

El costo social es y será gigantesco, si es que la sociedad lo permite y no se generan las suficientes resistencias y confrontaciones.
Resulta de interés apuntar lo que hay detrás de la ortodoxia en la formulación de política monetaria, financiera, cambiaria y económica, para afirmar que es una cuestión de poder, que remite a que fracción de la burguesía actuante en el mercado argentino, de origen externo o local, puede disciplinar al conjunto de las clases dominantes y desde allí lograr la dominación sobre las clases subalternas, la condición de posibilidad para el funcionamiento del capitalismo local bajos condiciones “normales”.

Una normalidad relativa a la evolución contenida de los precios, tal como ocurre en la mayoría de los países del mundo; a la estabilidad de la macroeconomía y a viabilizar un ritmo de crecimiento acorde con las normas mezquinas de la lógica contemporánea.

No se trata solo de economía y políticas económicas, sino de política y consensos sociales en el bloque del poder para reestructurar regresivamente el funcionamiento del capitalismo en la Argentina.

El discurso ortodoxo asumido por las nuevas autoridades del BCRA converge con las críticas discursivas por derecha al macrismo y acelera los tiempos del ajuste fiscal y el cambio de precios relativos para favorecer la ganancia en desmedro de los ingresos populares. Se consolida así la ofensiva del capital contra el trabajo.
La sola devaluación ocurrida durante el año, del 120% de corrección cambiaria, confronta con actualizaciones salariales del orden del 25%, que aun cuando se habiliten reaperturas de convenios colectivos en torno al 40/42%, la pérdida de los ingresos por la venta de la fuerza de trabajo contrasta contra los ingresos elevados por los propietarios de los medios de producción, sea vía renta o ganancias.

El objetivo de reformas laborales se demora por vía legislativa, pero se resuelve vía medidas económicas con disminución de los salarios en dólares y por ende reduciendo el costo de inversores internacionales en la contratación de fuerza de trabajo.

A modo de ejemplo señalemos que un salario de $20.000 podía cambiarse hasta hace poco tiempo por 1.000 dólares y ahora solo puede aspirar a cambiarse por 500 dólares, favoreciendo el ingreso externo de capitales para invertir en la economía local. Argentina se hizo más barata para los tenedores de divisas con intención de invertir en el país.

Lo que está en juego

Es mucho lo que se juega en la coyuntura, con impacto en lo económico social y en lo político.
Sin perjuicio de la continuidad de la regresiva transferencia de ingresos que supone la política del gobierno Macri desde fines del 2015, lo que ocurre es una reestructuración del capitalismo local con un nuevo intento de consolidación de la extranjerización y subordinación de la estructura económica y social local a la dinámica de la dominación transnacional, en momentos de disputa del liderazgo del orden mundial.

Argentina intenta una pragmática política de alineación ideológica política con EEUU, al tiempo que afianza relaciones económicas, comerciales y financieras con China.
El acuerdo con el FMI, fuertemente apoyado por EEUU intenta contener a la Argentina como aliado imprescindible para la política exterior de Washington en el continente americano.
Sin EEUU no hay acuerdo con el FMI y Trump necesita a Macri en la cruzada contra Venezuela y el “populismo” en la región, forma de denominar cualquier intento de política diferenciada de la imaginación del poder estadounidense o la corriente principal neoliberal.

Todo esto se juega en el debate del Presupuesto 2019, el del profundo ajuste explícito en el acuerdo con el FMI, pero también en la Cumbre presidencial del G20 el 30/11 y el 1/12.
En la ocasión del cónclave presidencial del G20, Macri intentará mediar entre el poder de EEUU y sus aliados mundiales, contra la alianza entre China y Rusia, para encontrar un lugar para la Argentina en el marco de la disputa de la geopolítica global.

La gran incógnita es la respuesta popular, anticipada en variados conflictos, entre los que sobresale el del pasado 24 y 25 de septiembre, un paro de 36 horas y el plan de acción en proceso para confrontar con el ajuste actual, el Presupuesto 2019 y la propia contra cumbre del G20. Contra el G20 emerge una amplia organización popular que aspira a unificar variadas protestas contra la política del poder mundial. Resulta en conjunto una lógica de conflicto que habilita a pensar las construcciones político electorales que disputen el destino de la Argentina en la renovación electoral del 2019.

Algunos imaginan el desplazamiento del macrismo en el ejecutivo nacional, pero sosteniendo el mismo plan de reestructuración regresiva de la Economía, del Estado y la Sociedad.
Lo que importa es la posibilidad de habilitar otras propuestas políticas, que en acuerdo con la lógica radicalizada del conflicto apunte a soluciones populares para la mayoría y más allá del orden capitalista.

Buenos Aires, 30 de septiembre de 2018

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¿Vuelve el fin del trabajo?

Tue, 02/10/2018 - 12:12

Albert Recio Andreu - Consejo Científico de ATTAC España

Cuaderno postcrisis: 11

La vida de la población trabajadora está periódicamente amenazada por una pesadilla recurrente: la del fin del trabajo provocado por el cambio tecnológico. No es que la gente esté ansiosa por deslomarse trabajando, o por vivir a las órdenes de un superior. Es que temen que la contrapartida sea el paro, la falta de ingresos, la marginación social.

El debate sobre tecnología y empleo es antiguo. La economía capitalista se caracteriza entre otras cosas por un cambio técnico constante, por desempleo recurrente y desigualdades obscenas. Por lo que sabemos de la historia del paro, los peores momentos, las crisis, tienen menos que ver con la tecnología y más con la organización de la economía y la sociedad. Pero nos dicen que ahora es distinto, porque la digitalización va a permitir no solo sustituir millones de empleos rutinarios, sino que reducirán también empleos “cualificados” porque la inteligencia artificial y la capacidad de cálculo de las máquinas resultará mucho más eficaz. O sea, que el paro no sólo es un peligro para la clase obrera tradicional, sino también para las clases medias educadas.

Los que defienden esta posición suelen ser altos empresarios o técnicos cualificados (ingenieros, científicos) en la materia. Sus opiniones reflejan tanto su percepción de los hechos como sus deseos ocultos (lo que yo llamo sus “sueños húmedos”). Para un empresario, un mundo sin obreros sería ideal. La gestión de personal es siempre una de las tareas más pesadas de cualquier actividad en general. En la empresa, donde los intereses de empresarios y trabajadores están en conflicto ―abierto o latente― esta gestión es aún más ardua. Una empresa sin trabajadores, funcionando automáticamente y dejando al propietario una renta recurrente, es el ideal que todo rentista desearía. También para los altos tecnócratas las personas son un estorbo. Muchos tienden a pensar que son las chapuceras intervenciones humanas las que provocan fallos y problemas (sólo hay que ver que casi siempre que hay un desastre se alude al fallo humano, sin pensar que a lo mejor este estaba propiciado por la tecnología empleada). Eliminando empleados se reducen los problemas potenciales (Michel Piore, un importante economista laboral, lo descubrió en una investigación hace casi 50 años; los ingenieros entrevistados le comentaron que siempre que el coste fuera soportable, recomendaban la solución que incorporaba menos empleo). Hay un sesgo capitalista y un sesgo tecnocrático en la orientación del cambio tecnológico. No es casualidad que Frederick W. Taylor aunara en su persona el ser ingeniero profesional e hijo de empresario.

Pero esta introducción del cambio tecnológico no ha supuesto hasta ahora la eliminación del trabajo por muchas y variadas razones. En primer lugar, la eficacia de la tecnología nunca es completa ni se adapta por igual a todas las actividades humanas. En segundo lugar, porque las mejoras tecnológicas han ido asociadas a un aumento en la escala de la producción, a una diversificación de los bienes y servicio. Y, en tercer lugar, porque las luchas sociales han impuesto limitaciones al uso de la fuerza de trabajo y han conseguido que en bastantes casos el aumento de productividad se tradujera en una reducción de la jornada laboral. Este razonamiento se aplica habitualmente al empleo mercantil. El reconocimiento de la importancia del trabajo doméstico muestra además otras cuestiones interesantes. La primera es que años de cambio técnico no han generado un movimiento de reducción radical del tiempo de trabajo doméstico. La segunda es que algunas de las innovaciones en bienes de consumo, más que eliminar el trabajo doméstico, lo han transformado. Un estudio de hace veinte años de la jornada laboral de las amas de casa a tiempo completo mostró que su jornada global era parecida. Lo que había cambiado era su contenido. A principios del Siglo XX, la tarea principal era la producción doméstica de pan, algo que había casi desaparecido 80 años después. A finales del siglo pasado, lo que ocupaba más tiempo era conducir, pues estas mujeres se encargaban de transportar al resto de la familia y, dado el modelo urbano estadounidense, también debían conducir para hacer compras, acudir a centros médicos etc. Y, la tercera, que las propias necesidades familiares han cambiado con el tiempo (por ejemplo, los procesos ligados al envejecimiento reclaman una enorme cantidad de cuidados que generan “un segundo ciclo de actividad” posterior al generado por el cuidado de la infancia). En suma, la tecnología es sólo uno de los factores que influyen en la carga de trabajo, y sus efectos son a menudo ambiguos, pues al mismo tiempo reducen y aumentan la carga de trabajo. Por eso, en la revisión de estudios que ha realizado la Organización Internacional de Trabajo, la previsión de lo que ocurrirá en el futuro es incierta. Depende de muchas variables.

II

Las visiones unidireccionales sobre el impacto del cambio técnico olvidan además cuestiones clave que se pasan por alto en las presentaciones más repetidas. Se destacan cuando menos tres cuestiones habitualmente omitidas.

En primer lugar, la introducción de cambios tecnológicos debe superar la prueba del coste. En una economía capitalista, las empresas invierten para ganar dinero, y por tanto las inversiones no se deciden sólo por cuestiones tecnológicas, sino también por rentabilidad. Hay demasiados ejemplos de tecnologías sofisticadas cuya introducción se ha realizado por parte del sector público basándose en criterios ajeno a la rentabilidad (desde la energía nuclear, pasando por el armamento sofisticado o los trenes de alta velocidad). En segundo lugar, que la digitalización completa exige la creación de costosas redes de comunicaciones, de pesadas infraestructuras cuyo coste sólo es pensable por una masiva inversión pública que choca con la realidad de muchos países y con las orientaciones de las políticas de austeridad. (Desde la revolución industrial sabemos que el papel del sector público ha sido clave en la construcción de las bases materiales del negocio privado: canales, carreteras, internet…). Por último, y posiblemente más crucial: el desarrollo de la digitalización supone un nuevo salto en el consumo energético global y en el uso de unas materias primas básicas. Algo que parece imposible de alcanzar con lo que conocemos como los límites materiales de la actividad humana. Los defensores de la digitalización global suelen ignorar los problemas que plantea la energía y el recurso a minerales específicos.

Por tanto, el discurso sobre el fin del trabajo suele ignorar muchas de las cuestiones que son clave para determinar qué cantidad de trabajo se desarrollará. O es ignorancia, o el discurso forma parte de una campaña propagandística con otros fines.

III

Hablar del fin del trabajo en sociedades de empleo asalariado lo que pretende es un efecto de disciplina social. Se le dice a la gente que su participación social es redundante, que es prescindible, que la sociedad puede pasar sin él. Un efecto disciplinante en lo individual: si el trabajo asalariado tiende a desaparecer, es una especie de lotería mantener el empleo, hay que aceptar lo que salga pues siempre es mejor que nada. Y también en lo colectivo: si la clase obrera asalariada es un grupo social a extinguir, deja de tener una verdadera capacidad de agencia colectiva, deja de representar la posibilidad de alternativa social. Su destino es formar parte paulatinamente de un grupo social subsidiario. No es un discurso nuevo, se puso activamente en circulación por los “think tanks” neoliberales, cuando se repetía insistentemente la tontería de que el trabajo “es un bien escaso” (la mayoría de mujeres puede explicar con detalle que es una actividad abundante). Y se ha repetido paulatinamente en los momentos de crisis. Ahora estamos en una nueva versión de la misma familia de profecías que buscan “autocumplirse”. Ahora se da otra vuelta de tuerca, se le dice además a la mayoría de población, incluso a la educada, que sus conocimientos van a estar obsoletos, qué sólo los muy preparados y muy competitivos tienen espacio.

Pretende además que la sociedad acepte acríticamente el modelo de implantación de nuevas tecnologías. Y esto tiene un importante impacto potencial para las políticas públicas, puesto que se trata de evitar que las regulaciones reduzcan la rentabilidad de los negocios privados, seleccionen las formas socialmente más interesantes de usar los conocimientos colectivos o bloqueen actividades que pueden ser muy lucrativas para algunos a costa de generar costes sociales insoportables. De esto también va el eslogan de que el cambio técnico no se puede parar y hay que adaptarse. Esto es lo que están planteando obscenamente los Uber, Amazon, Deliveroos, etc. Que aceptemos como “naturales” la degradación de las condiciones laborales, la desertización de las ciudades y el despilfarro ambiental como una derivada inevitable de su modelo tecnológico y social.

IV

El futuro de la sociedad humana está siempre lleno de incertidumbre. Las cuestiones ambientales cuestionan la viabilidad del crecimiento económico y de los modelos de vida dominantes. Las desigualdades de género, de clase, de nacionalidad y etnia son causa de grandes sufrimientos y conflictos. El cambio tecnológico actual impacta sobre estructuras sociales y condiciones ambientales. Pero no es, nunca lo ha sido, una dinámica natural. La mayor parte de cambios técnicos se producen en la combinación de políticas públicas y decisiones individuales, mayormente empresariales. Obedecen a criterios casi siempre definidos por las élites que operan en interés propio o en respuesta a sus propias visiones del mundo. Que su impacto sea más o menos beneficioso para la gente depende a veces de objetivos no buscados, o de que haya fuerzas sociales que lo orienten en una dirección adecuada. Por eso, el debate de las tecnologías no puede dejarse en manos de los expertos, sino que debe ser objeto de un verdadero debate social.

Los que sostienen que estamos ante el fin del trabajo ignoran además la carga y la importancia social del trabajo no mercantil. Lo que realmente debe preocupar sobre el trabajo es cómo se reparte toda la carga de trabajo social, cómo se construyen reglas de juego donde cada persona contribuya equitativamente a su realización. Si nos interesa la relación entre trabajo, tecnologías y producción, lo que debemos determinar es qué modelos de consumo, qué tipos de producción son compatibles con nuestros límites naturales y con la garantía de condiciones de vida universales. Nos interesa saber los impactos sociales y ambientales de cada tipo de desarrollo tecnológico (algo que aclara el debate sobre la energía nuclear). Nos interesa, en suma, una reflexión colectiva sobre cómo organizar igualitariamente la vida en el planeta, como orientar, a la vez, las regulaciones institucionales y los desarrollos tecnológicos más prometedores. Si queremos hablar del trabajo no podemos reducirlo al empleo asalariado, sino al conjunto de la actividad laboral.

Y para este debate sobran “gurús” y agoreros, sobran dogmatismos. Lo que se requiere es una reflexión ordenada, que en lugar de pánicos y euforias genere capacidad analítica y democracia deliberativa.

 http://www.mientrastanto.org/

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El apocalipsis llegará por una plaga de piojos

Mon, 01/10/2018 - 07:00

Gustavo Duch – Consejo Científico de ATTAC España

Hace varios años imaginé que en algún momento no muy lejano llegaríamos a una apocalipsis alimentaria. Que no podríamos producir alimentos. Ni verduras, ni legumbres, ni cereales tendríamos disponibles porque además de la desaparición de las abejas, la agricultura ya no sería posible pues todas las semillas, en manos de una única empresa, ya no estarían disponibles después de la quiebra financiera de esta corporación. Tampoco podríamos alimentarnos de carne, huevos o leche porque al no disponer de soja o maíz para su engorde, todas las granjas del planeta habían tenido que bajar la persiana. La cría de animales en libertad, pastoreando, ya había desaparecido hacía años de nuestra memoria y se desconocía esta posibilidad.

¿Y el mar y los ríos? En mis delirios, en ese momento la causa que imaginé fue «una plaga de piojos de mar nacidos en las piscinas de acuicultura que habían saltado a todos los océanos y mares causando una infestación completa e irreparable».

Al paso que vamos, las dos primeras sospechas se hacen más probables que nunca. Bayer, con productos en su catálogo peligrosos para las abejas, ya es casi la única dueña y señora del patrimonio genético de la humanidad. Y la tercera, ¿ya ha empezado? Esperemos que no, pero a finales de julio, explica la organización ecologista Salmon an Trout Conservation Scotland, se encontraron una proporción muy alta de salmones salvajes muertos en uno de los ríos más emblemático de Escocia, el Black Water. La causa de esta mortalidad fue la presencia de cientos de piojos adheridos sobre los salmones “arrancándoles la piel” hasta su muerte. En la red pueden encontrar las fotografías y un vídeo que ilustran esta descripción, pero no es muy agradable de observar. Y, efectivamente, parece que estos parásitos han llegado a los salmones silvestres diseminados desde las siete granjas de la empresa The Scottish Salmon Company que en esa región cultivan salmones en cautividad.

Las granjas piscícolas, donde se agrupan cientos de miles de salmones, son un medio propicio para la multiplicación de piojos que acaban llegando a las aguas circundantes afectando así a los animales en libertad.

La noticia nos debería obligar a repensar los sistemas productivos industriales de alimentos. Querer producir ingentes cantidades de comida a ritmos frenéticos para distribuir por el mundo a cambio de beneficios económicos, insistimos, está forzando la armonía y equilibrio de los sistemas naturales con consecuencias letales: desde el cambio climático hasta la desaparición de miles de especies o la perdida de fertilidad de las tierras y aguas que son el sustento de la vida. El argumento esgrimido de que es la única manera de alimentar a una población creciente es falso. Analizando las cifras actuales de hambre ya no hace falta discutir al respecto.

Quizá la única discusión lógica es debatir si la vida en el mar se extinguirá por una plaga de piojos o por una plaga de plásticos. O por las dos cosas.

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Fotos de piscifactoria en Pyongyang para Internacional enviadas por Adrian Foncillas

PALABRE-ANDO

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Rescates bancarios después de Lehman Brothers: unión sagrada para una sagrada estafa

Mon, 24/09/2018 - 07:00

Diez años del comienzo de la crisis - Éric Toussaint – Consejo Científico de ATTAC Francia

 

[En este texto escrito en 2008, Éric Toussaint denunciaba las respuestas dadas por los gobiernos a la crisis bancaria internacional y anticipaba lo que efectivamente llegó en los años siguientes: un aumento muy importante de la deuda pública y una aceleración en las políticas de austeridad. Explicaba también que todo eso era evitable ya que se podían tomar medidas radicales para evitarlo. En ese momento, Éric Toussaint abogaba por la estatización de los bancos. Pero su posición ha evolucionado y ahora es la de socializar los bancos y las compañías de seguros bajo control ciudadano.]

El rescate de los bancos y aseguradoras privadas realizado en septiembre-octubre de 2008 constituye una elección política fuerte que no tenía nada de ineludible y que ancla al futuro en varios niveles decisivos.

En primer lugar, el costo de la operación es asumido enteramente por los poderes públicos, lo que implicará un aumento muy importante de la deuda pública 1/.

La crisis capitalista actual, que durará al menos varios años, incluso una década, 2/ implicará una reducción de los ingresos del Estado mientras que aumentarán sus gastos vinculados al reembolso de la deuda. En consecuencia, las presiones para reducir los gastos sociales serán muy fuertes.

Los gobiernos de Estados Unidos y Europa sustituyeron un tambaleante andamiaje de deudas privadas por una aplastante acumulación de deudas públicas. Según el banco Barclays, los gobiernos europeos de la zona euro emitirán, en 2009, nuevos títulos de deuda pública por un importe que debería alcanzar los 925.000 millones de euros 3/. Se trata de una suma colosal, sin contar las nuevas emisiones de Bonos del tesoro por Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, Canadá, etc. Sin embargo, hasta hace poco tiempo, había un consenso de los mismos gobiernos para reducir la deuda pública.

Todos los partidos de derecha y de centro y la izquierda tradicional apoyaron la política de rescate favorable a los grandes accionistas bajo la falacia de que no había otras soluciones para proteger el ahorro de la población y el funcionamiento del sistema de crédito.

Esta unión sagrada significa la transferencia de la factura a la mayoría de la población a la que se invitará a pagar, bajo distintas formas, las travesuras capitalistas: reducción de los servicios que el Estado presta a la población, pérdidas de empleo, reducción del poder adquisitivo, aumento de las contribuciones de los pacientes en su asistencia sanitaria, de los padres para la educación de los hijos, reducción de las inversiones públicas… y un aumento de los impuestos indirectos.

¿Cómo se financia actualmente las operaciones de rescate en curso en Norteamérica y Europa? El Estado aporta dinero fresco a los bancos y a las aseguradoras, al borde de la quiebra, sea en forma de recapitalización, sea en forma de compra de los activos tóxicos de las empresas en cuestión. ¿Qué hacen los bancos y las aseguradoras con este dinero fresco? Esencialmente compran activos seguros para sustituir los activos tóxicos en su Balance. ¿Cuáles son los activos más seguros en este momento? Los títulos de la deuda pública emitidos por los Estados de los países más industrializados (bonos del Tesoro de Estados Unidos, Alemania, Francia, Bélgica…).

El círculo se cierra: el Estado da dinero a las instituciones financieras privadas (Fortis, Dexia, ING, bancos franceses, británicos, estadounidenses…). Para ello, los Estados emiten títulos del Tesoro público que son suscritos por estos mismos bancos y estas aseguradoras, que conservan el dominio sobre sus instituciones (ya que el Estado no exige que el capital que aporta le dé derecho a tomar decisiones, ni tampoco a participar en las votaciones) y éstas hacen nuevos negocios prestando el dinero fresco que acaban de recibir de los Estados 4/ a estos mismos Estados exigiendo, por supuesto, un interés máximo… 5/.

La ley del silencio

Este enorme timo en curso está amparado por la ley del silencio. La omerta se establece entre los principales protagonistas: gobiernos, banqueros ladrones, aseguradoras tramposas. Los grandes medios periodísticos se guardan bien analizar con profundidad el mecanismo de financiación de las operaciones de rescate. Se explayan en detalles sin importancia: el árbol que oculta el bosque. Por ejemplo, la gran pregunta que se plantea la prensa en Bélgica con respecto a la financiación de la recapitalización de Fortis, qué pasa a estar bajo el control de BNP Paribas, es la siguiente: ¿cuánto valdrán las acciones de Fortis en 2012, cuando el Estado que las compró pueda revenderlas? Por supuesto, nadie puede responder seriamente a esta pregunta, pero eso no le impide a la prensa dedicarle páginas enteras. Eso permite desviar la atención. No se analiza ni la filosofía y ni el mecanismo de la operación de rescate. Es necesario esperar que, por la acción combinada de los medios de comunicación alternativos, de las organizaciones ciudadanas, de las delegaciones sindicales y de los partidos políticos de la izquierda radical 6/ se denuncie esta gran estafa, y que sea comprendida y denunciada por una parte creciente de la población. No será fácil, el lavado de cerebro de la población es considerable.

A medida que la crisis se agrave surgirá un profundo malestar, que se transformará en desconfianza política con respecto a los gobiernos que realizaron este tipo de operación. Si el juego político continúa sin grandes convulsiones, los gobiernos de derecha de hoy serán sustituidos por gobiernos de centro izquierda que proseguirán una política social-liberal. Del mismo modo, algunos gobiernos de derecha sustituirán a los actuales gobiernos social-liberales. Cada uno a su vez criticará la gestión de sus antecesores, afirmando que vaciaron las arcas del Estado 7/ y que no hay margen de maniobra para concesiones a las demandas sociales.

No hay nada inevitable en política

Otro escenario es también posible. En primer lugar, es necesario afirmar que se puede salvar perfectamente de otra manera el ahorro de los ciudadanos y el sistema de crédito. Se puede garantizar la protección del ahorro de la población mediante la nacionalización o estatización de las empresas de crédito y las aseguradoras al borde de la quiebra. Eso significa que el Estado, que se convierte en su propietario, garantiza la responsabilidad de su gestión. Con el fin de evitar que el coste de esta operación vuelva a caer sobre la gran mayoría de la población, que no tiene ninguna responsabilidad en la crisis, las autoridades públicas deben hacer pagar a las empresas que son responsables del hundimiento. Basta con recuperar el coste del rescate de las empresas interesadas, reteniendo un importe igual del patrimonio de los grandes accionistas y administradores. Obviamente, eso significa tener en cuenta el conjunto de su patrimonio y no solamente la parte que concierne a las sociedades financieras en quiebra.

El Estado debe también iniciar acciones legales contra los accionistas y los administradores responsables del desastre financiero, con el fin de obtener a la vez reparaciones financieras (que van más allá del coste inmediato del rescate) y condenas a penas de prisión si se demuestra su culpabilidad. Es necesario imponer un impuesto de crisis sobre las grandes fortunas con el objetivo de financiar un fondo de solidaridad para las víctimas de la crisis (en particular, los desocupados y para crear empleos en sectores útiles para la sociedad.

Numerosas medidas complementarias son necesarias: acceso a los libros contables de las empresas, dando derecho de fiscalización a las organizaciones sindicales; levantamiento del secreto bancario; eliminación de los paraísos fiscales, comenzando por la prohibición a las empresas de tener cualquier transacción o activo tanto en un paraíso fiscal con el mismo impuesto progresivo sobre las transacciones en divisas 8/ y sobre los productos derivados (CDS,…), instauración del control sobre los movimientos de capitales y sobre los cambios, congelamiento neto de toda nueva medida de desregulación/liberalización de los mercados y servicios públicos, vuelta a los servicios públicos de calidad… El agravamiento de la crisis volverá a poner al orden del día el tema de la transferencia al sector público de sectores industriales y servicios privados, así como el tema de la puesta en marcha de importantes planes para la creación de empleo.

Todo ello permitiría salir de esta grave crisis por lo alto, o sea, teniendo en cuenta el interés de las poblaciones. Se trata de reunir las energías para crear una relación de fuerzas favorable a la puesta en la práctica de soluciones radicales que tienen como prioridad la justicia social.

18/9/2018

Traducción: Guillermo Parodi con la colaboración de Griselda Piñero y Raúl Quiroz

Notas

1/ Los gobiernos y la Comisión Europea, en este caso encargada de velar por el cumplimiento de las normas de Maastricht, eluden el tema cuidadosamente. Cuando los periodistas se tornan muy insistentes, lo que es muy raro, les responden que no había otra elección. Es necesario también precisar que varios gobiernos realizan, al igual que los bancos arruinados, operaciones fuera de balance o fuera de presupuesto con el fin de disimular el importe exacto de sus obligaciones en términos de deudas públicas.

2/ Se puede comparar esta crisis con la que asoló Japón a partir del comienzo de los años 90, y de la que apenas estaba saliendo cuando la nueva crisis internacional comenzó a golpear fuerte.

3/ Según Barclays, esta suma se distribuiría del siguiente modo: 238.000 millones para Alemania, 220.000 millones para Italia, 175.000 millones para Francia, 80.000 millones para España, 69.500 millones para los Países Bajos, 53.000 millones para Grecia, 32.000 millones para Austria, 24.000 millones para Bélgica, 15.000 millones para Irlanda y 12.000 millones para Portugal.

4/ Por supuesto, el dinero fresco aportado por el Estado no se utilizará solamente para la compra de títulos del Tesoro, servirá también para nuevas reestructuraciones bancarias, así como para beneficio directo de los bancos.

5/ En septiembre y octubre 2008, Bélgica, Austria y España tuvieron que renunciar a emitir eurobonos por que los inversores institucionales (bancos, aseguradoras, fondos de pensiones,…) exigían un rendimiento demasiado alto. Esta información proviene del Financial Times del 29 octubre 2008.

6/ Esperemos que se pueda contar con que varios parlamentarios cumplan con su trabajo y que los periodistas, desde los grandes medios, quieran realmente analizar de manera crítica la forma en la que el salvataje bancario se realiza hasta el momento.

7/ Podrían denunciarlo o intentar actuar desde ahora en el seno de las instituciones parlamentarias. Si no lo hacen, siendo que es evidente que saben que la deuda pública aumentará significativamente, es porque comparten la orientación elegida. De hecho, eligieron la unión sagrada, que romperán al acercarse las elecciones.

8/ En 1998, habia un intercambio diario en divisas en los mercados financieros de cerca de 1,5 billones de dólares. En esta época surgieron diferentes organizaciones, y entre ellas ATTAC, que deseaban luchar en pro de un impuesto tipo Tobin sobre las transacciones en divisas. Con lo recaudado se podrían financiar las necesidades humanas. En junio de 2008, el volumen diario de transacciones en divisas se duplicó. Las monedas son totalmente inestables debido, en especial, a las permanentes operaciones especulativas.

cadtm.org

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Argentina desposeída

Sun, 23/09/2018 - 14:25

Jorge Fonseca – Consejo Científico de ATTAC España

Ante la grave crisis argentina, la gobernadora bonaerense, María Vidal, probable recambio del amortizado presidente Mauricio Macri,  dijo que en realidad se trata de “dolores de parto” para conseguir objetivos. Dado que las medidas oficiales son radicalmente contrarias a lo prometido en campaña electoral, cabe preguntarse si el objetivo era el que  Macri planteaba públicamente años antes: elevar los beneficios de las grandes empresas rebajándoles impuestos, cotizaciones y salarios,  y reduciendo pensiones/jubilaciones y gasto público social. El beneficio a transnacionales locales y extranjeras, el poder económico del que Macri es parte y que controla la producción y exportación y que históricamente desestabilizó el país,  económica, financiera y  políticamente, tiene un efecto devastador para ciudadanos y pequeñas y medianas empresas que viven del mercado interior.

Los beneficiados

Las primeras medidas del gobierno, devaluar el peso  30%  y  eliminar  impuestos a la  exportación, benefició a latifundistas y grandes corporaciones transnacionales de exportación agrícola y minera (que ya supera las de carne o trigo). La tercera medida fue reducir impuestos al capital, al patrimonio y a los beneficios, además de cotizaciones empresariales a la seguridad social. La  eliminación de negociaciones paritarias y la  imposición de bajos topes salariales redujeron el salario real pues impidieron que los trabajadores recuperasen el poder adquisitivo perdido en las sucesivas devaluaciones. El salario mínimo bajó a la mitad (de 601 dólares en 2015 a 270 hoy), con lo que  pasó de ser el más alto de Latinoamérica a  undécimo y las pensiones mínimas también fueron reducidas  a la mitad  (de 460 a 230 dólares). Es decir se quitó a trabajadores y  pensionistas lo que se regaló en impuestos y cotizaciones a las empresas. Además el gobierno  recortó  subsidios directos que completaban los ingresos familiares y eran claves para sostener la demanda interna con contención de salarios industriales.

La liberalización de importaciones de productos fabricados con mano de obra asiática cuasi esclava con la que es imposible competir con salarios dignos  fue determinante para restaurar el modelo agro-minero exportador del siglo XIX y provocó déficit comercial,  quiebra de empresas y recesión (el producto interior bruto –PIB o PBI-, cayó 2,3% en 2016 y 6,7% interanual en junio último, situándose por debajo de 2015).

La recesión y la rebaja de impuestos al capital, hundieron la recaudación tributaria un 2,5% del PIB generando déficit presupuestario, que el gobierno financió con deuda, cuyos intereses añadieron 1,5% del PIB más de déficit fiscal, que alcanzó  6,5% en 2017, a pesar de recortar 3% del PIB el gasto público. El déficit pudo evitarse manteniendo impuestos o financiarse combatiendo el fraude, pero Macri aprobó una amnistía fiscal a los evasores, que equivale a condonarles 40.000 millones de dólares (8% del PIB). El gobierno modificó la ley para beneficiar con la amnistía  a sus propias familias, e  intentó condonar una deuda de la familia Macri con el Estado, por valor de 4 mil millones de dólares a valor actual, que debió congelar por el rechazo social, pero que ahora intenta resucitar. El enriquecimiento a costa del Estado tiene antecedentes en la familia Macri, pues durante la última dictadura se enriqueció como contratista privilegiado de los dictadores, que además le beneficiaron traspasando al Estado  deuda de sus empresas por valor actual de 500 millones de dólares. Empresas que eran del presidente,  hoy están en manos de amigos suyos, y controlan la energía, la obra pública y negocios diversos con el Estado.

Los que pagan

El descomunal regalo del Estado a las grandes corporaciones y a los más ricos  lo  pagan los trabajadores, pues es lo que genera el déficit fiscal, pero el gobierno y FMI, engañan diciendo que el déficit es causado por el gasto excesivo y debe ser reducido, justificando el ajuste: despidos, reducción salarial,  reforma previsional, laboral y fiscal  regresiva, recorte educativo y sanitario  con  cierre de centros y hasta eliminación de vacunaciones.  Además, a la vez que reduce impuestos a los ricos y  amnistía evasores el gobierno quita subsidios directos  e indirectos a los más pobres con  un impacto social muy fuerte: las tarifas de servicios públicos aumentaron hasta 1.700%, por lo que en el gasto familiar pasaron de representar 6% a 30% del salario mínimo. Los recortes de 5% del PIB del segundo acuerdo  con el FMI, hundirán más la economía, con sucesivos ajustes “a la griega”,  sin descartar privatización anticonstitucional de recursos naturales, incluido el mega yacimiento de gas y petróleo  de Vaca Muerta.

El ajuste permanente   empobrece a las familias, hunde las ventas,  profundiza la caída del PIB en un círculo vicioso de destrucción económica y social, lo que ha elevado la pobreza al 40%, que llega al 60% en menores de edad.  En el granero del mundo que produce alimentos para 450 millones de habitantes, uno de cada diez menores pasa hambre, uno de cada cuatro se subalimenta,  uno de cada tres  se alimenta gracias a comedores sociales solidarios y vive en infraviviendas, y uno de cada cuatro no tiene acceso a red de agua ni saneamientos. El ajuste lo pagan también los pequeños empresarios, pues la recesión  hunde las ventas y el valor de las empresas, empujando a muchas a la ruina.

La destrucción del mercado interior y la especulación de empresarios que buscan refugio seguro para su dinero  explican la “fuga de capitales” de  30.000 millones anuales promedio (6% anual del PIB),   que suma 80.000 millones de dólares desde que gobierna Macri y que totaliza una acumulación en el exterior  de 500 mil millones de dólares, el valor del PIB anual. Esto hace cierta la expresión “se robaron un PIB”, pero fueron los amigos de Macri.  Los miembros del gobierno, incluido el presidente,  tienen más de la mitad de su patrimonio  en el exterior, incluyendo cuentas offshore en paraísos fiscales, demostrando que saben que sus políticas destruyen, como le dije al ministro Dujovne en Madrid.

Las sucesivas devaluaciones se trasladan a precios y disparan la inflación, que superará el 42% en 2018. Para contenerla, el Banco Central aumentó a 60% el tipo de interés de referencia, que implica tasas de mercado superiores al 100%. Dado que la “macrieconomics” eliminó los plazos para liquidar divisas por exportaciones y  permite comprar dólares sin límites,  favorece la “bicicleta financiera” permitiendo obtener altos beneficios especulando con el diferencial entre tasas de interés y devaluación del dólar.

Déficit comercial por “promoción de importaciones”, fuga de capitales, “bicicleta financiera”  y turismo exterior de la élite argentina, generan el déficit exterior de cuenta corriente (5% del PIB en 2017 y 8% estimado en 2018),  que  explica la devaluación continua y la deuda externa que se contrae para financiarlo.

El papel del gobierno Macri se reduce a contraer deuda para conseguir dólares para la fuga de capitales de la élite parasitaria que los acumula en el exterior (en gran parte en cuentas offshore). La  deuda pública, que roza el 90% del PIB aumentando el riesgo de default, también sirve para  pagar intereses…de la deuda contraída  para financiar los déficits y… proveer dólares para “fugarlos”. Es decir, lo que se recorta en pensiones, educación y sanidad, y permite reducir déficit primario, pasa a manos de la élite empresarial como beneficios y de los acreedores de la deuda en forma de intereses,  manteniendo el déficit total. La presión de EEUU para  dolarizar la economía argentina, pretende asegurarle a corporaciones y especuladores que siempre tendrán su capital en dólares y que dominarán la economía.

 

El problema de fondo

El problema real de Argentina es, por una parte, el modelo productivo centrado en exportar bienes primarios, que impuso la oligarquía argentina en el Siglo XIX y restauraron las sucesivas dictaduras cívico-militares y el actual gobierno. Argentina, como señaló Kuznets, es el caso paradójico inverso al de Japón, pues teniendo recursos naturales y otros atributos, no logró industrializarse, mientras Japón, carente de recursos   se convirtió en una de las mayores potencias mundiales. Entre 1870 y  1955, la renta per capita  (Rpc) de Argentina más que duplicó a la japonesa. En 1955 era 2,2 veces mayor, pero en solo 11 años, en 1966, Japón igualó la Rpc argentina y en 1982 la duplicó. La explicación está en la política. Entre 1955 y 1982 Japón consolidó una gran reforma agraria, desarrolló un ambicioso proyecto industrial, con baja desigualdad de ingresos y vivió con estabilidad parlamentaria y sin ejército. Al contrario de lo ocurrido en Japón, en Argentina desde 1955 a 1982  las FFAA mantuvieron el poder directamente, (cuatro golpes) o con gobiernos tutelados y proscripciones, para imponer un proyecto oligárquico agro-minero exportador anti industrial.

Este modelo productivo está asociado a  un modelo distributivo que traslada riqueza desde los ciudadanos a la élite rentista: los dos golpes más cruentos, en 1955 y 1976, se dieron después que los  trabajadores alcanzaron la mayor participación en la renta nacional. El golpe de 1955 instauró una dictadura oligárquica que amplió el latifundio y el poder de los monopolios agroexportadores, realizando un brutal ajuste acordado con el FMI, lo que redujo de 49% a 37% en 5 años  el peso de los salarios en el PIB. A Videla, gracias al terrorismo de Estado y  30.000 detenidos-desaparecidos, le bastaron  dos años para reducir de 50% a 30% la participación de los salarios en el PIB y cuatro para bajar de 33 a 20% el peso de la industria, imponiendo el mismo modelo  neoliberal que ahora resucita Macri. Como resultado  la dictadura multiplicó por siete la deuda externa, por lo que en los ochenta –la década robada, no “perdida”- el país cayó en default lo que fue utilizado por los neoliberales y el FMI para forzar masivas privatizaciones de activos públicos. Esta política  derivó en hiperinflación, una cuasi-dolarización (“convertibilidad”) y la gran crisis del “corralito”  en 2001, elevando la pobreza al 54% y provocando decenas de muertos por la represión a los reclamos populares.

En este periodo 1955-2001 en que Argentina pasó de tener una  Rpc  de más del doble que la japonesa (y 70% más que la española), a otra de solo un 33% la de Japón (y un 50% de  la de España), firmó con el FMI 20 programas de “ajuste estructural y macroeconómico” similares a los que ahora firma Macri. Entre 2003 y 2015, con los gobiernos Kirchner, el producto industrial por habitante recuperó por primera vez el nivel de 1974, el número de empresas industriales creció 33%, el empleo industrial creció 60% y el PIB aumentó a tasas superiores del 7% anual, elevando la Rpc argentina  mucho más que la de Japón y España, por lo que desde el 33% subió  al 50% respecto de la japonesa y del 50 al 60% respecto de la española.  Macri, volvió a agrandar la brecha en el ingreso por habitante con Japón y España a nivel similar al que la dejó la dictadura: 36% de la japonesa y 42% de la española, con una fuerte destrucción de industrias.

En síntesis estos modelos productivo y  distributivo trasladan riqueza desde los ciudadanos a la clase rentista “offshore” y generan los desequilibrios exterior y fiscal, carencia de dólares, creciente deuda pública e intereses y déficit público, lo que  requiere más y más deuda, justificando ajustes fiscales y devaluaciones recurrentes.

Este círculo vicioso de capitalismo depredador  recuerda el mito de Sísifo condenado a empujar  una inmensa roca hasta la cima de una montaña, de donde caía por su propio peso, obligándole a empezar una y otra vez, haciendo su esfuerzo inútil y sin esperanza.

La desposesión económica y social, se completa con la desposesión  de democracia y soberanía: manipulación de la justicia para perseguir opositores políticos y luchadores sociales a la vez que  consigue impunidad para su corrupción y la financiación ilegal de sus campañas electorales,   virtual cesión de Islas Malvinas a Reino Unido, control de recursos (hidrocarburos,  acuíferos y territorio) por bases militares de EEUU,  que con el pretexto del terrorismo internacional podrían intervenir internamente junto  con las FFAA argentinas, etc. La creciente represión de activistas, con casos de parapoliciales que secuestraron y torturaron impunemente a maestras, reflejan el  autoritarismo y nepotismo de un régimen  que controla los tres poderes del Estado,  y dibujan una  “república minero-sojera” más indigna que las  “repúblicas bananeras”.  Las movilizaciones sociales incluyendo la huelga general del 24-25 de septiembre indican que las/los argentinos siguen haciendo honor a su tradición sanmartiniana de luchar por un país libre en el que merezca la pena vivir.  Es la dignidad contra la avaricia de los expoliadores.

Público.es/

23/09/2018

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ATTAC sale a la calle en diferentes ciudades de Europa 10 años después del comienzo de la crisis para denunciar la falta de regulación del sistema bancario y financiero

Sat, 22/09/2018 - 14:14

movimientoindignadosspanishrevolution.wordpress.com

Madrid, Frankfurt, Nantes, París, Austria.  ATTAC salió a la calle el fin de semana en el que se cumplió el décimo aniversario del comienzo de la crisis del 2008.

En Madrid el 15 de Septiembre del 2018 en la plaza del museo Reina Sofia sobre la 18 horas ATTAC celebró un juicio simbólico a los responsables de la crisis financiera y económica.

Con la finalidad de protestar porque se han cumplido diez años del comienzo de la crisis y no se han regulado los mercados bancario y financiero, ATTAC Madrid organizó una performance en la plaza del museo. Diez años después del comienzo de una de las más duras crisis económicas de la historia de la humanidad, ATTAC España quiere dejar claro que hay que elaborar nuevas leyes que regulen el mercado financiero y que otra nueva crisis está por venir al no haberse regulado la actividad bancaria y financiera. Cuca Hernández portavoz de ATTAC España, dijo que los responsables de la crisis son los que aún manejan los hilos de la economía, y que hay que profundizar en las causas de la crisis para que esta no se vuelva a repetir. Las jornadas reivindicativas de ATTAC España en Madrid se hicieron desde el 13 de Septiembre hasta el 15 de Septiembre bajo el lema “Hacia el control ciudadano de las finanzas.”

attacmadrid15septiembre

 

 

Alemania. Frankfurt.

En otra ciudad de Europa los activistas de ATTAC Alemania tomaron el distrito financiero de Alemania en Frankfurt y ocuparon simbólicamente el primer Parlamento Democrático Alemán al grito de Aquí con la Democracia.

conlademocracia

 

Activistas de ATTAC Alemania ocuparon el 15 de Septiembre la iglesia de San Pablo en Frankfurt, al grito de Aquí con la democracia, tomando pacíficamente el templo, ahora desacralizado, que es un símbolo para todos los Alemanes porque la iglesia fue el primer parlamento elegido democráticamente en Alemania. Fue el Parlamento de Frankfurt.

Durante la tarde del sábado hubo dentro del templo una mesa redonda en donde se debatió en qué sociedad queremos vivir y por la noche los activistas se quedaron a dormir.

dentrodelaiglesiadebatiendo

decidiendolascosasdeformademocratica

Pocas horas antes unas 200 personas se manifestaron por las calles de Frankfurt con los símbolos de la bolsa, el toro y el oso, marchando por el distrito financiero de Frankfurt, sede del Banco Central Europeo y capital financiera de Alemania. Gritando Finanzas para la gente, otro de los lemas elegidos por ATTAC Alemania para ese día.

 

Francia. Paris.

Bajo el lema “Toma el control de las finanzas y nuestro futuro” El sábado 15 de Septiembre en el centro de París ATTAC Francia rodeó la fachada del banco HSBC escenificando un aislamiento del banco para desintoxicarlo.

fachadadelhsbc

Los activistas Franceses de ATTAC cubrieron con plásticos negros con pancartas y con bidones de residuos para escenificar que este banco junto a otros es un banco tóxico. Con pancartas que decían “No con nuestro dinero”. Y con pancartas que decían que el HSBC había invertido entre el 2015 y el 2017 14000 millones de euros en combustibles fósiles. ATTAC Francia quiso denunciar que los grandes bancos son los que más dinero evaden a paraísos fiscales y que son tóxicos para el sistema financiero global.

Los activistas cubrieron con plásticos negros el banco HSBC y lo rociaron con un liquido negro simulando que dicho liquido representa las actividades tóxicas del banco, mientras toda la calle esta llena de bidones con las palabras Banco tóxico impresas. Activistas vestidos de negro permanecieron tumbados en la calle simulando que habían sido intoxicados por el banco y activistas vestidos con equipos de protección blancos simulaban aislar el banco.

Las declaraciones de Aurélie Trouvé, portavoz de ATTAC France fueron: “Con la previsible llegada del cambio climático y ante la inminencia de una nueva crisis financiera, ya no podemos permitirnos el lujo de esperar. Es urgente actuar individual y colectivamente para indicarle a los bancos que ya no vamos a permitirles hacer nada malo con nuestro dinero.” Para Raphael Pradeau “Macron desregula los mercados financieros y pone en peligro la economía con una nueva crisis financiera.”

Mientras rodeaban el banco HSBC muchas personas gritaban el lema #PasAvecNotreArgent, “No con nuestro dinero” ya que no querían que su dinero y sus ahorros fueran utilizados para financiar la especulación, el cambio climático y la evasión de impuestos.

 

Francia. Nantes.

Sobre las 11 de la mañana del 15 de septiembre del 2018, hora Francesa un grupo de miembros de ATTAC rodearon la fachada del banco de BNP de Nantes para hacer una acción de desobediencia civil no violenta enmarcada en la campaña Francesa “No con mi dinero.”

evasionfiscalbpn

“Ya no queremos que nuestro dinero acabe en un banco o en una institución financiera cuyo comportamiento sea contrario a nuestros valores. Y que pongan en peligro nuestro futuro.” Declararon los manifestantes de Nantes.

40 activistas llenaron la fachada del Banco BNP de Nantes con jabón negro, para revelar la verdadera naturaleza de este banco, que es un banco sucio. La acción terminó cantado una canción de “Cumpleaños Feliz de la crisis.”

Los manifestantes revindicaron entre otras cosas la separación de la banca de ahorro de la banca de inversión. La limitación del tamaño de los bancos. La prohibición de las transacciones con los paraísos fiscales. Que todas las transacciones tengan lugares en mercados controlados. El control de la bolsa de forma que se controlen los activos reales.

Los manifestantes también denunciaron que el BNP es el banco Francés que más ha invertido en combustibles fósiles y que en el 2014 el 34 % de los beneficios del banco estaban en paraísos fiscales.

https://www.facebook.com/notes/attac-44/10-ans-de-la-crise-action-pasavecnotreargent-nantes-bnp-banque-aux-pratiques-et-/2171995119706145/

 

ATTAC Austria.

El riesgo de que se produzca una nueva crisis financiera es alto. Dijo Lisa Mittendrein de ATTAC Austria.

bancosistc3a9micolaproximaburbujaestaporestallar

Banco sistémico?! ¡La próxima burbuja estallará!

ATTAC Austria exige una regulación estricta del sector financiero y que los bancos se limiten a su función básica de proporcionar crédito y una gestión segura de los depósitos de ahorro. “Los mercados financieros deben servir a la sociedad, no al revés”, explica Mario Taschwer.

Los bancos son ahora más Sistémicos que en el 2008 “sistémicamente importantes”

Los 6 mayores bancos de Estados Unidos tienen el doble de activos que hace 10 años.

Las necesidades básicas de la vida deben ser independientes de las finanzas. La alimentación, la vivienda, la salud, la educación debe ser independiente del sector financiero con animo de lucro.

nohaynadaquecelebrar10ac3b1osdecrisisfinanciera

No hay nada que celebrar. 10 años de crisis financiera.

Los activistas de ATTAC se colaron en una fiesta del Banco Uni Credit de Austria para denunciar que han pasado 10 años de crisis financiera y no hay nada que celebrar, que la próxima burbuja está por explotar. Los manifestantes fueron expulsados por la policía, mientras entre el público se repartían globos que decían, banco sistémico, la próxima burbuja va a estallar.

llegalapolicia

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Frente a los bonos sociales, reconocimiento del derecho humano al agua y garantía del mínimo vital

Wed, 19/09/2018 - 20:27

Ante la propuesta del gobierno de Madrid de ampliar el bono social del agua, la Plataforma contra la privatización del Canal de Isabel II exige reconocer el derecho humano al agua y al saneamiento y garantizar el mínimo vital.

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Tras 10 años de crisis, analicemos los efectos de un pinchazo de la actual burbuja de bonos

Wed, 19/09/2018 - 07:00

Aurora Martínez – ATTAC Madrid

En el acto que ATTAC celebró para presentar el libro “10 años de Crisis”, Isabelle Bourboulon (autora del libro) señalaba cuatro  indicios de otra  nueva crisis: los altos niveles de deuda, la actual burbuja de bonos, la burbuja inmobiliaria, el Brexit… Ahora nos toca desarrollar el tema de la burbuja de bonos, que solo nombró Isabelle Bourboulon.

¿Hay una burbuja de bonos?

Esto decía el señor  Alan Greenspan (presidente de la Fed desde 1987 a 2006) en una entrevista a Bloomberg en 2017:“Estamos experimentando una burbuja, no en los precios de las acciones, sino en los precios de los bonos”. Hay una deuda a nivel mundial de 247 billones de dólares (más de tres veces el PIB mundial) pero es la deuda de 5,5 billones denominada en dólares pertenecientes las economías emergentes la más problemática cuando los tipos de interés suben. Son datos del último informe del Instituto Internacional de Finanzas, el principal lobby bancario. La deuda pública ha crecido de forma muy preocupante en Brasil, Argentina, Arabia Saudi, Nigeria…. Pero la deuda global que más crece corresponde a las empresas, principalmente a grandes multinacionales no financieras. Por ejemplo, Apple para financiar un plan de recompra de sus propias acciones emitió 7.000 millones de dólares de deuda el pasado mes de noviembre, justo dos meses después de emitir 5.000 millones de deuda en bonos corporativos y varios meses después de emitir más deuda y Mattel Inc, la compañía de juguetes, que debido a su elevado nivel de apalancamiento en bonos, ha sufrido una bajada de su calificación por  Moody a bono basura.

Y no se hace nada

El Fondo Monetario Internacional señala los principales factores responsables de la expansión imparable de la deuda mundial en las dos últimas décadas: la globalización de la banca y el fácil acceso al crédito y a la emisión de deuda.

Y es que la normativa de Basilea III y de los bancos centrales no ha servido para  controlar estos factores. Por una parte no se ha legislado para evitar el aumento del tamaño de los bancos, ni su concentración, ni la regulación del mercado de capitales. Por otra parte, la exigencia de más capital en los bancos no ha impedido el aumento irresponsable de los créditos y préstamos a las empresas como ha ocurrido en Turquía, Chile o Polonia…, porque se puede utilizar los beneficios de los bancos para aumentar la ratio de capital de nivel 1. En otras palabras, la regulación de Basilea III es procíclica. Si verdaderamente se quiere limitar la concesión créditos, habrá que limitar directamente la concesión de créditos, especialmente los créditos en inversiones financieras, no reales. Sencillamente, estos créditos producen burbujas en los activos y consecuentemente crisis financieras.

En qué consiste esta burbuja de bonos.

La subida continua y desorbitante del precio de los bonos, y como consecuencia la bajada de su rentabilidad (pues los intereses cobrados son constantes) está muy relacionada con la actual política  monetaria de los bancos centrales de los países desarrollados para luchar contra la crisis financiera de 2007-2008. En concreto, la Reserva Federal de EEUU  y el Banco Central Europeo han llevado una política monetaria similar a la que llevó Japón en su crisis de los 90. Se ha buscado la  expansión de la demanda (consumo, inversión, gasto público y exportaciones) para hacer crecer la producción y la renta del país. Pero por la vía indirecta, apoyando a los bancos, no directamente a los agentes económicos- familias, empresas, Estado. Para ello se abrió la barra libre de liquidez a los bancos  y se  compró masivamente la deuda pública y los bonos de grandes compañías que tenían los bancos en sus balances. Todo ello manteniendo el tipo oficial de interés al cero por ciento. De esta manera la Reserva Federal pasó de tener un balance de 1 billón de dólares en 2008, a 4,5 billones en 2015; y el Banco Central Europeo de 1,2 millones de euros a 4,5 billones de euros.  Michael Hudson opina sobre el tema: “El crash siempre es resultado de una quiebra o de que se destapa un fraude. El punto débil hoy es la deuda corporativa. Las empresas están muy endeudadas. Se recurrió a la deuda para pagar dividendos y recomprar acciones. Porque a los gestores se les premia cuanto suben sus títulos no en función de las ventas o porque contraten a más personal para generar más negocio. Pura ingeniería financiera”.

Recordemos la causa de la crisis. ¿Hay responsables?

Hay acuerdo en que la causa de la crisis está en el aumento escandaloso de la deuda potenciado por una bajada del tipo de interés. Y esto ha ocurrido porque las autoridades reguladoras han creído en la autorregulación de los mercados financieros, mentira principal del pensamiento neoliberal. Siguiendo a  Richard Koo, el origen de la crisis está en el sobreendeudamiento privado de la mayor parte de las economías de las principales países desarrollados, especialmente por la deuda inmobiliaria (EEUU, Reino Unido, Irlanda, España…). Y cuando el activo que se ha inflado pincha, es decir cuando baja el precio de las acciones, bonos, suelo y/o viviendas, entonces se inicia una crisis llamada de recesión de balances: una contracción prolongada y grave de la demanda (consumo e inversión privada). Ni las empresas ni los particulares quieren gastar. Su objetivo es disminuir sus deudas. Pasaron 15 años hasta que Japón tuvo un crédito positivo neto. No es que no haya crédito, es que no hay deseo de invertir o consumir. Entonces el sector público, aumentando su gasto, es el único que puede evitar que la recesión se prolongue indefinidamente. “La reducción de los déficits públicos se puede hacer cuando el sector privado está bien y toma dinero prestado”, nos recuerda Richard Koo. La solución efectiva de la crisis no estaba en rescatar a la banca, sino en rescatar a la economía real. Pero esto no se hizo, ni se quiere hacer. Seguimos con Michael Hudson: “El mundo se está preparando para una nueva recesión. Muchos pensaron que, al rescatar a la banca, la economía se recuperaría. Pero no. Wall Street está inflado gracias a la Reserva Federal, el mercado de bonos ha tenido el mayor boom de su historia y el mercado inmobiliario está boyante”

La burbuja de bonos pinchará si se espera una subida significativa del tipo de interés.

Si se espera una subida de tipos, todos quieren vender porque el precio de los bonos bajará. Y si todos lo hacen al mismo tiempo, los efectos serán más perniciosos. El Banco Central Europeo lo decidirá cuando vea que la economía está creciendo de forma consistente. Los primeros que se venderán serán los que tienen rentabilidad negativa que ascienden a unos10 billones de dólares. El tema es si los bancos centrales podrán evitar otra crisis. Pero esta subida se hace necesaria para no financiar actividades inviables, que pueden fallar en cualquier momento.

Tras 10 años de crisis, los efectos  de un pinchazo de la actual burbuja de bonos.

Podemos ver dos escenarios tras el pinchazo: una simple desaceleración económica o una gran recesión global.

El primero es el querido por  los bancos centrales de los países desarrollados. Tratar de salir de  la burbuja sin producir otra crisis, subiendo lentamente los tipos de interés y dispuestos a parar la quiebra de cualquier  gran banco. Mario Dragui ha propuesto empezar a subir los tipos de forma prudente a partir del verano de 2019. Pero la crisis se podría iniciar en Europa en 2020 si Jens Weidmann sustituye a Mario Draghi y acelera la subida de tipos. Pero mientras EEUU siga creciendo con prácticamente pleno empleo es muy difícil que la crisis se convierta en global en el corto plazo.

El segundo escenario es que tras el pinchazo venga una segunda recesión más agresiva que la de 2008, tal como pronostica Juan Laborda, “porque el activo primigenio alrededor de esta burbuja, la deuda soberana, afectará a la sostenibilidad del propio sistema”.

En este sentido opina Michael Hudson: “La deuda no se puede pagar, y no se debe pagar. Y si el sistema no acepta que se condone parte de la deuda, va a quebrar”. Esta condonación debería ser soportada por accionistas y acreedores de los bancos y grandes corporaciones. Pero estos no están dispuestos a perder sus privilegios. “Solo habrá importantes cambios si se produce una gran crisis que haga indiscutible los cambios que se necesitan”.

La inflación, que parece que se está despertando, puede ser el desencadenante de esa posible Gran Crisis, pues forzaría a una subida más enérgica de tipos. De momento Europa y los países más endeudados en dólares no lo podrían soportar y muchas grandes corporaciones tampoco podrían atender su deuda. En todo caso exijamos a nuestros gobernantes el control democrático de las finanzas.

 

Aurora Martínez es economista, miembro de ATTAC y de la Plataforma por una Banca Pública.

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Tras 10 años de crisis, analicemos los efectos de un pinchazo de la actual burbuja de bonos

Wed, 19/09/2018 - 07:00

Aurora Martínez – ATTAC Madrid

En el acto que ATTAC celebró para presentar el libro “10 años de Crisis”, Isabelle Bourboulon (autora del libro) señalaba cuatro  indicios de otra  nueva crisis: los altos niveles de deuda, la actual burbuja de bonos, la burbuja inmobiliaria, el Brexit… Ahora nos toca desarrollar el tema de la burbuja de bonos, que solo nombró Isabelle Bourboulon.

¿Hay una burbuja de bonos?

Esto decía el señor  Alan Greenspan (presidente de la Fed desde 1987 a 2006) en una entrevista a Bloomberg en 2017:“Estamos experimentando una burbuja, no en los precios de las acciones, sino en los precios de los bonos”. Hay una deuda a nivel mundial de 247 billones de dólares (más de tres veces el PIB mundial) pero es la deuda de 5,5 billones denominada en dólares pertenecientes las economías emergentes la más problemática cuando los tipos de interés suben. Son datos del último informe del Instituto Internacional de Finanzas, el principal lobby bancario. La deuda pública ha crecido de forma muy preocupante en Brasil, Argentina, Arabia Saudi, Nigeria…. Pero la deuda global que más crece corresponde a las empresas, principalmente a grandes multinacionales no financieras. Por ejemplo, Apple para financiar un plan de recompra de sus propias acciones emitió 7.000 millones de dólares de deuda el pasado mes de noviembre, justo dos meses después de emitir 5.000 millones de deuda en bonos corporativos y varios meses después de emitir más deuda y Mattel Inc, la compañía de juguetes, que debido a su elevado nivel de apalancamiento en bonos, ha sufrido una bajada de su calificación por  Moody a bono basura.

Y no se hace nada

El Fondo Monetario Internacional señala los principales factores responsables de la expansión imparable de la deuda mundial en las dos últimas décadas: la globalización de la banca y el fácil acceso al crédito y a la emisión de deuda.

Y es que la normativa de Basilea III y de los bancos centrales no ha servido para  controlar estos factores. Por una parte no se ha legislado para evitar el aumento del tamaño de los bancos, ni su concentración, ni la regulación del mercado de capitales. Por otra parte, la exigencia de más capital en los bancos no ha impedido el aumento irresponsable de los créditos y préstamos a las empresas como ha ocurrido en Turquía, Chile o Polonia…, porque se puede utilizar los beneficios de los bancos para aumentar la ratio de capital de nivel 1. En otras palabras, la regulación de Basilea III es procíclica. Si verdaderamente se quiere limitar la concesión créditos, habrá que limitar directamente la concesión de créditos, especialmente los créditos en inversiones financieras, no reales. Sencillamente, estos créditos producen burbujas en los activos y consecuentemente crisis financieras.

En qué consiste esta burbuja de bonos.

La subida continua y desorbitante del precio de los bonos, y como consecuencia la bajada de su rentabilidad (pues los intereses cobrados son constantes) está muy relacionada con la actual política  monetaria de los bancos centrales de los países desarrollados para luchar contra la crisis financiera de 2007-2008. En concreto, la Reserva Federal de EEUU  y el Banco Central Europeo han llevado una política monetaria similar a la que llevó Japón en su crisis de los 90. Se ha buscado la  expansión de la demanda (consumo, inversión, gasto público y exportaciones) para hacer crecer la producción y la renta del país. Pero por la vía indirecta, apoyando a los bancos, no directamente a los agentes económicos- familias, empresas, Estado. Para ello se abrió la barra libre de liquidez a los bancos  y se  compró masivamente la deuda pública y los bonos de grandes compañías que tenían los bancos en sus balances. Todo ello manteniendo el tipo oficial de interés al cero por ciento. De esta manera la Reserva Federal pasó de tener un balance de 1 billón de dólares en 2008, a 4,5 billones en 2015; y el Banco Central Europeo de 1,2 millones de euros a 4,5 billones de euros.  Michael Hudson opina sobre el tema: “El crash siempre es resultado de una quiebra o de que se destapa un fraude. El punto débil hoy es la deuda corporativa. Las empresas están muy endeudadas. Se recurrió a la deuda para pagar dividendos y recomprar acciones. Porque a los gestores se les premia cuanto suben sus títulos no en función de las ventas o porque contraten a más personal para generar más negocio. Pura ingeniería financiera”.

Recordemos la causa de la crisis. ¿Hay responsables?

Hay acuerdo en que la causa de la crisis está en el aumento escandaloso de la deuda potenciado por una bajada del tipo de interés. Y esto ha ocurrido porque las autoridades reguladoras han creído en la autorregulación de los mercados financieros, mentira principal del pensamiento neoliberal. Siguiendo a  Richard Koo, el origen de la crisis está en el sobreendeudamiento privado de la mayor parte de las economías de las principales países desarrollados, especialmente por la deuda inmobiliaria (EEUU, Reino Unido, Irlanda, España…). Y cuando el activo que se ha inflado pincha, es decir cuando baja el precio de las acciones, bonos, suelo y/o viviendas, entonces se inicia una crisis llamada de recesión de balances: una contracción prolongada y grave de la demanda (consumo e inversión privada). Ni las empresas ni los particulares quieren gastar. Su objetivo es disminuir sus deudas. Pasaron 15 años hasta que Japón tuvo un crédito positivo neto. No es que no haya crédito, es que no hay deseo de invertir o consumir. Entonces el sector público, aumentando su gasto, es el único que puede evitar que la recesión se prolongue indefinidamente. “La reducción de los déficits públicos se puede hacer cuando el sector privado está bien y toma dinero prestado”, nos recuerda Richard Koo. La solución efectiva de la crisis no estaba en rescatar a la banca, sino en rescatar a la economía real. Pero esto no se hizo, ni se quiere hacer. Seguimos con Michael Hudson: “El mundo se está preparando para una nueva recesión. Muchos pensaron que, al rescatar a la banca, la economía se recuperaría. Pero no. Wall Street está inflado gracias a la Reserva Federal, el mercado de bonos ha tenido el mayor boom de su historia y el mercado inmobiliario está boyante”

La burbuja de bonos pinchará si se espera una subida significativa del tipo de interés.

Si se espera una subida de tipos, todos quieren vender porque el precio de los bonos bajará. Y si todos lo hacen al mismo tiempo, los efectos serán más perniciosos. El Banco Central Europeo lo decidirá cuando vea que la economía está creciendo de forma consistente. Los primeros que se venderán serán los que tienen rentabilidad negativa que ascienden a unos10 billones de dólares. El tema es si los bancos centrales podrán evitar otra crisis. Pero esta subida se hace necesaria para no financiar actividades inviables, que pueden fallar en cualquier momento.

Tras 10 años de crisis, los efectos  de un pinchazo de la actual burbuja de bonos.

Podemos ver dos escenarios tras el pinchazo: una simple desaceleración económica o una gran recesión global.

El primero es el querido por  los bancos centrales de los países desarrollados. Tratar de salir de  la burbuja sin producir otra crisis, subiendo lentamente los tipos de interés y dispuestos a parar la quiebra de cualquier  gran banco. Mario Dragui ha propuesto empezar a subir los tipos de forma prudente a partir del verano de 2019. Pero la crisis se podría iniciar en Europa en 2020 si Jens Weidmann sustituye a Mario Draghi y acelera la subida de tipos. Pero mientras EEUU siga creciendo con prácticamente pleno empleo es muy difícil que la crisis se convierta en global en el corto plazo.

El segundo escenario es que tras el pinchazo venga una segunda recesión más agresiva que la de 2008, tal como pronostica Juan Laborda, “porque el activo primigenio alrededor de esta burbuja, la deuda soberana, afectará a la sostenibilidad del propio sistema”.

En este sentido opina Michael Hudson: “La deuda no se puede pagar, y no se debe pagar. Y si el sistema no acepta que se condone parte de la deuda, va a quebrar”. Esta condonación debería ser soportada por accionistas y acreedores de los bancos y grandes corporaciones. Pero estos no están dispuestos a perder sus privilegios. “Solo habrá importantes cambios si se produce una gran crisis que haga indiscutible los cambios que se necesitan”.

La inflación, que parece que se está despertando, puede ser el desencadenante de esa posible Gran Crisis, pues forzaría a una subida más enérgica de tipos. De momento Europa y los países más endeudados en dólares no lo podrían soportar y muchas grandes corporaciones tampoco podrían atender su deuda. En todo caso exijamos a nuestros gobernantes el control democrático de las finanzas.

 

Aurora Martínez es economista, miembro de ATTAC y de la Plataforma por una Banca Pública.

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