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Justicia económica global
Updated: 4 hours 19 min ago

Mentiras arriesgadas: carta abierta sobre el TTIP a los eurodiputados del PSOE

Sat, 07/05/2016 - 09:00

Adoración Guamán – eldiario.es

Sras. y Sres. Eurodiputados del Partido Socialista

Me dirijo a ustedes como ciudadana preocupada por las repercusiones que una posible aprobación del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión puede tener sobre los derechos de las mayorías sociales de los países implicados.

Dado que el tema me interesa, hace un tiempo que vengo intentando entender la línea política que el grupo parlamentario socialista está siguiendo en la Eurocámara respecto de la política de liberalización del comercio y de la inversión. A estos efectos, les he observado en las votaciones y seguido en los debates, he analizado sus anteriores posicionamientos en temas similares e incluso me he leído sus comunicados y el  artículo que fue publicado en El País en junio, titulado Por el crecimiento y el empleo donde ustedes explican su postura afirmando la necesidad de “hacer pedagogía” respecto del contenido del tratado. Pero su pedagogía, lejos de aclararme, ha aumentado mi confusión respecto de su postura. Una de dos, o ustedes no han entendido el texto que votaron el 8 julio a favor o han decidido faltar a la verdad sin contemplaciones.

Para justificar esta apreciación, y siguiendo su afán didáctico, voy a pasar a exponerles una serie de consideraciones respecto de su postura, advirtiendo ex ante que todas ellas se derivan del estudio y la lectura, no solo del texto sino de múltiples análisis y estudios académicos sobre los tratados de libre comercio en general y el TTIP en particular.

Comencemos por su afirmación de partida. Ustedes señalan que el objetivo del TTIP es estimular el comercio y la inversión entre la UE y los Estados Unidos eliminando las barreras innecesarias, tanto arancelarias como no arancelarias. No obstante, saben bien que el objetivo del tratado es mucho más amplio. Por un lado, porque el mismo tiene una finalidad geopolítica clara: con su firma, ambas potencias pretenden configurar un bloque internacional capaz de establecer, e imponer, sus estándares comerciales internacionales a otras potencias emergentes. Por otro lado, porque, como reconocen las mismas partes negociadoras, la tasa media de los aranceles entre la UE y EEUU es ya muy reducida por lo que desde el principio se ha reconocido que los resultados que se esperan del TTIP no van a derivar principalmente de esta medida sino de la cooperación regulatoria y de la protección a los inversores extranjeros, mediante la introducción de mecanismos de solución de controversias como el ISDS.

La cuestión de la cooperación regulatoria la plantean ustedes de nuevo de un modo erróneo al indicar que lo que pretende el TTIP es alcanzar una cooperación regulatoria para estimular el comercio y suprimir barreras administrativas innecesarias. Si conocen el alcance de las previsiones en materia de regulación del TTIP (y del CETA, el tratado UE-Canadá cuya negociación ya ha finalizado y está a la espera de aprobación), saben que esta afirmación es insostenible. Bajo el paraguas del término “regulación” debemos incluir leyes, órdenes formales e informales y reglamentos que emanan de todos los órdenes de gobierno, así como normas procedentes de otros organismos. No se trata únicamente de las normas dirigidas a la reglamentación de la economía sino del conjunto de disposiciones emanadas de cualquier nivel de gobierno y destinadas a la protección del medio ambiente, los consumidores, el trabajo asalariado, etc. Pues bien, el Consejo de Cooperación Reguladora que contempla el TTIP va a orientarse a buscar la compatibilidad entre esas normas, lato sensu, obviando que las mismas son el resultado de procesos de decisión democráticamente establecidos en instituciones elegidas por la ciudadanía, de manera directa o derivada. Más allá del escollo democrático, el problema que va a plantear esta cooperación es que, dadas las enormes diferencias existentes entre los niveles de protección de los derechos en ambos lados del Atlántico, van a poder detectarse un gran número de “barreras innecesarias” que será necesario hacer “converger” hacia el mínimo común denominador. No es esta una apreciación derivada de la especulación sino de la evidencia que aportan otras experiencias de integración regional, como el NAFTA entre México, Estados Unidos y Canadá, que ha tenido resultados nefastos para las grandes mayorías sociales de los países más débiles sin generar la creación de empleo esperada.

Sobre esta errónea concepción del TTIP, en su artículo afirman que el pasado 28 de mayo se aprobó, por una amplia mayoría, una propuesta de Resolución en la Comisión de Comercio del Parlamento Europeo, donde se recogen la mayoría de nuestras exigencias (del grupo socialista) y de la ciudadanía. De nuevo nos ofrecen una versión edulcorada de la realidad. Para demostrarlo veamos en primer lugar qué se votó exactamente en aquella Comisión. Según indica el Tratado de Lisboa, el Parlamento puede elevar un informe en el que detalle su posición sobre el contenido de un tratado que se esté negociando. En ejercicio de esta facultad, y bajo la dirección del eurodiputado socialista Bernd Lange se llevó a votación en la Comisión una resolución que luego debía pasarse al pleno. El punto más conflictivo fue la introducción de una recomendación de incluir en el tratado el mecanismo de solución de controversias inversor-Estado (ISDS) que se planteó como una enmienda al texto, a la que la eurodiputada del PSOE presente en aquella Comisión votó a favor. Curiosamente, unos meses antes, el 4 de marzo de 2015, el grupo socialista en la Eurocámara hizo pública una nota en la que destacaban el rechazo mayoritario al ISDS y expresaban sus «serias reservas» respecto al mecanismo, incluyendo un listado de medidas que deberían incluirse para conseguir un ISDS que el grupo socialista pudiera apoyar. Entre ellas, por ejemplo, el deber de agotar la vía judicial interna antes de recurrir al arbitraje, la garantía de que el ISDS no va a afectar a la renacionalización de servicios, la exclusión explícita de la legislación laboral, etc. Ninguna de estas propuestas estaba en la «Enmienda-Lange», que votaron a favor, ni en el último texto aprobado finalmente por el Parlamento con el apoyo de los socialistas el 8 de julio, cuyo contenido es calculadamente ambiguo.

Es cierto que la cosa no les salió tan bien como esperaban, el voto de los nueve eurodiputados del grupo socialdemócrata en aquella Comisión causó tal revuelo que la votación en el pleno del Parlamento Europeo tuvo que ser pospuesta, incluyendo el debate de las enmiendas. Pero al final consiguieron su objetivo y fraguaron de nuevo esa Gran Coalición con los populares y los liberales (es decir, con el PP, CIU y PNV) que les ha acompañado en otros momentos importantes, como la aprobación de la Bolkestein, la Constitución Europea o el Tratado de Lisboa. Así, con sus votos y los de la derecha, consiguieron aprobar la Resolución que da luz verde al curso de las negociaciones del TTIP.

Pero no se engañen, esto no es lo que quiere la ciudadanía. Probablemente no sabremos nunca lo que piensan realmente los millones de europeas y europeos que se verán afectadas si se llegan a aprobar el TTIP o el CETA dado que sus negociadores pretenden que su aprobación no pase por los Estados miembros ni se consulte a la ciudadanía mediante referéndums. En cambio, sí que podemos saber, gracias a la Consulta que lanzó la Comisión Europea sobre el capítulo de inversiones y el ISDS, que una mayoría abrumadora (el 97%) de las 149.399 respuestas reflejaban una oposición clara al TTIP en general y al ISDS en particular.

Entrando ya en cuestiones concretas, afirman en su artículo que los eurodiputados socialistas defienden el TTIP para promover los principios y valores que compartimos entre la UE y Estados Unidos y menciona a continuación los estándares sociales y medioambientales. Esta afirmación raya el absurdo, como puede comprobarse con un vistazo rápido a algunas cuestiones sociales, y sin ni siquiera entrar, por ejemplo, en las diferencias en cuanto a la regulación de los OGMs. El desarrollo del Estado del bienestar, la protección social, los derechos laborales o las políticas destinadas a la corrección de desigualdades presentan claras disparidades. La regulación del despido permite ilustrar estas diferencias. La laxa normativa que regula las relaciones individuales de trabajo en EEUU permite al empresario despedir a voluntad y por cualquier razón (justificada o no), exceptuando determinadas situaciones especialmente protegidas (se trata del llamado employment-at-will) ¿es esto un valor compartido que queremos importar? La mención a las normas internacionales de la OIT no arregla la situación: el Estado español ha ratificado 133 Convenios de la OIT sobre derechos del trabajo, Francia 125, Alemania 85, sin embargo Estados Unidos tan solo ha ratificado 14 convenios y ni siquiera están entre ellos todos los ocho fundamentales.

Por último, ustedes afirman que pretenden acabar con el ISDS actual basado en el arbitraje privado, exigiendo un nuevo modelo que pase por el reconocimiento de la competencia de los Tribunales Nacionales para garantizar la protección jurídica de los inversores y que incorpore un sistema de apelación. Es cierto que en la última votación del Pleno del Parlamento introdujeron un ISDS convenientemente maquillado para tranquilizar a la opinión pública, pero esto no pasa de ser un ejercicio de gatopardismo porque ustedes tienen un as en la manga. En efecto, como saben bien, si se mantiene el ISDS ya pactado en el CETA y todos los que están en vigor y en fase de negociaciones entre la UE y el resto del mundo, la modulación que se realice de este mecanismo en el TTIP puede quedar en pura cuestión cosmética. Es más, si no se denuncian los más de 75 tratados bilaterales de inversión (BITs) que tiene firmados el Estados español y que mayoritariamente incluyen mecanismos de ISDS la renuncia al mismo en el TTIP no tendrá el impacto necesario.

Pero ya sabemos que eso es pedirles mucho. La amistad entre el partido socialista y los tratados de libre comercio e inversión está fuera de toda duda, solo hay que echar un vistazo a la cantidad de BITs que firmó el Ministro Moratinos, todos ellos con un ISDS incorporado. Como muestra, les recomiendo la lectura del Acuerdo entre España y Libia para la promoción y protección recíproca de inversiones, hecho en Madrid el 17 de diciembre de 2007 (BOE de 1 de octubre de 2009).

 

Directora de la Fundación Europa de los Ciudadanos (IU)

Su libro TTIP: el asalto de las multinacionales a la democracia está próximo a publicarse

 

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ATTAC Acordem – El deute: Comença abans que la moneda i segueix portant a la submissió

Sat, 07/05/2016 - 07:02

ATTAC Acordem

Formació_Attac_Sessio7Escola Lliure ATTAC

Sessió formativa 7: El deute: Comença abans que la moneda i segueix portant a la submissió

Dimecres, 11 de maig de 2016 a les 19 h.

Lloc: Local d’ATTAC Acordem. C. Indústria, 65, local 2. M L-4 (Joanic). Barcelona.

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Vuelven las turbulencias

Sat, 07/05/2016 - 07:00

Albert Recio Andreu - Consejo Científico de ATTAC España

I

La realidad está haciendo añicos el relato de la recuperación. Un relato del que el Partido Popular ha tratado de asirse para frenar su hundimiento, pero que basa su fuerza en la enorme aceptación social de las crisis como una especie de bache o de enfermedad pasajera. Algo que posiblemente vale para las recesiones de corto plazo pero que resulta insatisfactorio para entender la crisis actual.

Que la recuperación se estaba gripando hace meses era evidente, al menos en el plano europeo. Incluso hemos atravesado un momento de movimientos bursátiles en los que ha reaparecido la amenaza de una nueva debacle de gran escala (cosa por otra parte que puede volver a ocurrir). Y es algo que también se percibe en los informes de los organismos internacionales, que van corrigiendo a la baja las expectativas de crecimiento.

Los datos de la última EPA son un nuevo indicativo de lo erróneo del discurso oficial. Que el empleo haya caído el primer trimestre del año y el paro haya crecido no es en sí mismo significativo. Ocurre casi todos los años debido al carácter estacional de algunas actividades. Comparado con la situación de hace un año, no se pueden extraer conclusiones definitivas: el descenso de la ocupación fue mayor en el primer trimestre del año anterior (127.000 empleos en 2015 frente a 52.000 en 2016) pero entonces el paro se redujo en 65.000 personas porque muchos de los parados dejaron de buscar empleo mientras que ahora éste ha crecido.

Lo he explicado en múltiples ocasiones: para entender lo que ocurre en el mercado laboral hay que analizar a la vez lo que ocurre con el paro y con la actividad. El volumen de paro puede bajar porque se crea empleo o porque la gente se desanima y deja de buscar. Estadísticamente el efecto sobre el paro es el mismo, pero en la práctica representan dos cosas diferentes. Gran parte de los parados desanimados son mero ejército de reserva expulsado del empleo. Este año las cosas parecen distintas, pues ha salido menos gente del mercado laboral (aproximadamente la mitad que el año anterior) y por eso el paro ha crecido. Es difícil de interpretar este cambio. Puede ser por el efecto de los últimos meses, en los que hubo una senda de crecimiento del empleo que anima a la gente a seguir buscando. O puede ser porque la situación social es tan dramática que la gente sigue buscando (que este año Semana Santa haya caído en el primer trimestre puede haber afectado).

No hay, por tanto, una explicación clara al mal dato del aumento del paro, aunque refuerza la imagen social de que eso de la recuperación era un relato de corta duración. De hecho, el análisis de los datos de afiliación a la Seguridad Social y de Paro Registrado, que suelen utilizarse para analizar la coyuntura laboral (aunque su calidad es, sobre todo en el segundo caso, muy discutible), refuerzan esta imagen de una economía desacelerada (por decirlo de algún modo). El crecimiento de las afiliaciones ha sido en su conjunto menor este primer trimestre y la evolución del paro registrado ha sido parecida, a pesar que Semana Santa estaba en marzo. La máquina de crear empleo que voceaba el PP parece que se ha encallado.

II

Más allá de la coyuntura del empleo, la cuestión que resulta crucial es, a mí entender, el recorte del gasto público. De momento el Gobierno ha anunciado ya un recorte de 2.000 millones de euros, pero es posible que la negociación con Bruselas acabe suponiendo un recorte mayor. Para entender qué significa este recorte podemos compararlo con lo ocurrido en años anteriores. El recorte anunciado equivale al gasto público que recortó el Gobierno Zapatero en 2012 y equivale a 2/3 del recorte realizado por el Gobierno Rajoy en 2013. En ambos años, el PIB acabó con caídas del 1 y de 1,1% respectivamente (en 2012, el año del gran recorte, el consumo público cayó en 6.600 millones y el PIB en 2,6%).

Son datos muy brutos, puesto que he tomado como referencia la reducción de consumo público de la Contabilidad Nacional y los recortes en el gasto pueden realizarse tanto en consumo público (compra de bienes y servicios por parte de la Administración) como en transferencias (pago de pensiones, subsidios etc.). Seguramente el recorte total en aquellos años fue mayor, y el impacto negativo en la demanda posiblemente sea todavía de más calado si los recortes se centran en las transferencias a la gente más pobre. En todo caso, resulta evidente que los recortes de gasto tienden a frenar la economía y a generar más desempleo. Los resultados de las políticas de ajuste realizadas los últimos años muestran que en la mayoría de casos los ajustes del gasto público deprimen la actividad económica. Y no es pensable que en el clima depresivo de la economía mundial el sector exterior pueda suplir la caída del gasto público.

Por todo ello, me parece que la oposición de izquierdas ha perdido una buena oportunidad de hacer pedagogía política con la información del desvío del déficit en el último año. Al centrarse en criticar las mentiras de Rajoy y Montoro, parecen dar por bueno el diktat de la Unión Europea. Lo que ha ocurrido en realidad es que el aumento del déficit ha sido un desvío de las exigencias de austeridad impuestas por la troika. Y gracias en parte a este desvío se explica el crecimiento del empleo en el último año. Criticar a Montoro por mentiroso está bien. Pero también se le debería criticar porque si las cosas han ido en el pasado algo mejor no es por su política, sino precisamente porque la ha incumplido. La cuestión no es baladí. Hace pocos meses mis amigos alemanes me comentaban que España era presentada como ejemplo del buen funcionamiento de la estrategia de la austeridad. Y precisamente lo que ha ocurrido es que todo ha ido mejor cuando se ha producido un desvío de la misma.

Este último aspecto es algo que conviene tener presente cuando volvamos a padecer la nueva oleada de exigencias de austeridad fiscal (acompañadas por la nueva oleada de recortes). Y señalar esto no impide al mismo tiempo criticar el carácter electoral e inadecuado del gasto público que el PP promovió con fines electorales ni aún menos la criminal reforma fiscal que obligará a que los nuevos recortes se centren más en el gasto.

III

Si mi análisis es certero, estamos ante el peligro de una recesión provocada tanto por las turbulencias internacionales como por las políticas de ajuste que se están aplicando. La economía real no funciona como pretenden los relatos de la caída y la recuperación. Las grandes crisis experimentan subidas y bajadas de actividad dentro de un período de estancamiento. Esto es lo que pasó en la crisis del 1929 hasta la Segunda Guerra Mundial, y lo que lleva años sucediendo en Japón. El tratamiento de la crisis como una cuestión de coyuntura resulta erróneo. Y aún más si, como ha sucedido en los últimos años, este tratamiento se ha limitado a realizar una política monetaria cada vez menos ortodoxa (pero igual de ineficiente).

La presente crisis forma parte de la acumulación de problemas generados por treinta años de capitalismo neoliberal: globalización desregulada, liberalización extrema del sistema financiero, socavamiento de los recursos públicos en mil y un panamás, marginación real de sindicatos y movimientos sociales, endeudamiento extremo… De todo esto no se sale sin reformas en profundidad del conjunto de instituciones que gobiernan la economía mundial (sin perder de vista los problemas derivados de la crisis ecológica y el reto que para el mundo del trabajo plantea la digitalización tecnológica). Y como ni parece probable, ni mucho menos deseable, una solución del estilo de 1945, no queda otra posibilidad de salida que generar un potente movimiento internacionalista que contenga un relato entendedor y unas propuestas plausibles para quebrar el neoliberalismo y aportar otro modelo de organización social. Y esto, me temo, lleva tiempo.

Volviendo a aterrizar en el futuro inmediato, creo que a corto plazo un nuevo Gobierno del país se va enfrentar a esta posible recesión y a estas nuevas demandas de austeridad. Por ello, no estoy seguro de que lo más urgente desde la izquierda sea entrar en un gobierno sin antes haber generado entre la población una base social suficiente para afrontar de otra forma esta crisis social. Y por esa razón creo que, más que estar o no en el gobierno, es preciso realizar tres movimientos básicos: el de construir un relato entendedor de la crisis y las políticas fallidas, desarrollar una base social organizada capaz de desarrollar múltiples acciones de respuesta –desde la acción política y reivindicativa hasta acciones de solidaridad social– y en tercer lugar promover la elaboración colectiva de alternativas a la actual situación. O sea denuncia, organización, y producción intelectual colectiva.

Publicado en Mientras Tanto

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Las filtraciones de #TTIPleaks confirman las amenazas del tratado comercial de la UE con EE UU

Fri, 06/05/2016 - 14:18

Campaña #NoalTTIP

La revelación por parte de Greenpeace Holanda de documentos secretos del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés) confirma que la Unión Europea se dirige a un escenario de mayor precariedad laboral, poniendo además en peligro la salud pública y el medio ambiente. Por ello, la campaña #NoalTTIP, exige la suspensión de las negociaciones y solicita a los partidos políticos que insten al Gobierno en funciones a no autorizar la firma del tratado comercial con Canadá (CETA por sus siglas en inglés), previsto para octubre, por ser similar al TTIP

La filtración de 12 capítulos del TTIP muestra cómo se negocia el futuro de 800 millones de personas a sus espaldas. Una de las primeras conclusiones que se pueden extraer de su lectura es que, en muchos casos, la Unión Europea es la principal promotora de la privatización de todas las esferas de la economía, sacrificando leyes y políticas que aún protegen los derechos de las mayorías sociales en Europa y Norteamérica.

Una segunda conclusión es la confirmación de la enorme influencia de los lobbies empresariales, que son continuamente consultados por los negociadores, al contrario de lo que la Unión Europea afirmaba en su último informe sobre las negociaciones.

Las filtraciones hacen referencia a las consultas periódicas entre negociadores y sectores industriales y a cómo se han recogido las aportaciones de estos sectores en los textos, algo que no es de extrañar dado que el 88% de las reuniones de los representantes de la Comisión Europea han sido con grupos corporativos, frente al 9% que se han celebrado con grupos de la sociedad civil.

Así, en función de lo que se ha denominado “cooperación reguladora”, tanto la UE como EE UU han presionado durante las negociaciones para incluir un órgano de cooperación regulatoria con el fin de ”eliminar barreras no arancelarias”, o lo que es lo mismo, aquellas leyes de protección laboral, ambiental y de salud, así como de protección de los servicios públicos. Dicho órgano daría más privilegios y poderes a las empresas transnacionales a la hora de participar en las primeras fases de toma de decisiones legislativas, antes incluso que al Parlamento Europeo.

Un ejemplo es el principio de precaución que permite reaccionar rápidamente ante un posible peligro para la salud humana o el medio ambiente, el cual aparece amenazado en los documentos filtrados. En base a este principio, no se ha permitido la entrada de carne estadounidense tratada con hormonas, como medida de precaución por su posible relación con el desarrollo de cáncer. En varios capítulos de los documentos filtrados se confirma la sustitución del principio de precaución por el de gestión del riesgo, seguido en EE UU y que obliga a la administración a demostrar los peligros de los productos una vez comercializados. Como consecuencia de ello, la cantidad de tóxicos peligrosos en Europa aumentará considerablemente.

Las filtraciones también muestran cómo la Unión Europea defiende la entrega total de la compra pública a los oligopolios de las multinacionales, un aspecto en el que EE UU toma una postura más proteccionista. A su vez, varias notas de los documentos filtrados sobre Comercio Transfronterizo de Servicios señala otro problema: la intención de suprimir aún más los controles sobre el sector bancario y financiero, lo que provocaría nuevas crisis financieras que causarían mayor inestabilidad financiera, desempleo y fraude fiscal como el que se ha descubierto con los papeles de Panamá.

Con todo, se ratifica lo que la campaña #NoalTTIP lleva denunciando desde el comienzo de las negociaciones: que el tratado solo beneficia a las grandes empresas, en detrimento de los derechos de la ciudadanía, ya que representa una amenaza para los estándares ambientales, la protección de los consumidores y consumidoras, los derechos laborales, la lucha contra el cambio climático, la salud y la agricultura. El TTIP también es una amenaza a nuestra ya frágil democracia y pone en peligro la soberanía de los diferentes niveles de la administración pública.

Al calor del impacto mediático causado por #TTIPleaks, la campaña #NoalTTIP llama la atención sobre el acuerdo hermano del TTIP, el tratado comercial entre la Unión Europea y Canadá (CETA), ya que forma parte de la misma lógica comercial de la ordenación ambiental, social y cultural, y que, aun sin el TTIP, permitiría a miles de empresas estadounidenses con filiales en Canadá demandar a los Estados europeos.
Por todo ello, desde la campaña #NoalTTIP:

• Demandamos la inmediata publicación de todos los textos de negociación del TTIP y TiSA (tratado internacional para la privatización de servicios públicos), así como la suspensión de las negociaciones de estos tratados.

 

• Llamamos a los partidos políticos a priorizar el debate sobre la política comercial en la campaña electoral y proponemos como una de las primeras tareas del nuevo parlamento que salga elegido el 26 de junio que inste al Gobierno a retirar el mandato de negociación del TTIP.

 

• A pocos días del próximo Consejo de Ministros de Comercio de la UE, previsto para el 13 de mayo, en el que se preparará la hoja de ruta para la firma del CETA, exigimos al Gobierno en funciones que impida su ratificación.
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Rechazo al libre comercio

Fri, 06/05/2016 - 13:00

Serge Halimi – Director de ‘Le Monde diplomatique‘.

Los manifestantes franceses reunidos por el movimiento Nuit Debout esperan que una “convergencia de las luchas” les permita extender su audiencia a participantes menos jóvenes, menos titulados, e insertarse en una dinámica internacional. Uno de sus temas de actuación podría favorecer ese doble objetivo: el rechazo a los tratados de libre comercio (1).

Los meandros de los tratados comerciales suelen ser desalentadores para las movilizaciones por la dificultad que plantean a la hora de entender qué etapa hay que vigilar de cerca, o qué disposición aparentemente técnica es la que disimula una bomba social. Sin embargo, a pesar de la repetición constante de los medios dirigentes, de la patronal y de los medios de comunicación que están de su parte, la hostilidad hacia estos tratados se extiende. Las movilizaciones contra el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés) son importantes en Alemania y en Bélgica (2). En Estados Unidos, todos los principales candidatos a la presidencia se han posicionado en contra del Tratado Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés). Ahora bien, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el imperio estadounidense ha desempeñado un papel central en la liberalización de los intercambios. Con respecto a este tema, el acuerdo fue casi absoluto entre los sucesivos inquilinos de la Casa Blanca, demócratas o republicanos, de John Kennedy a Ronald Reagan, de George W. Bush al presidente Barack Obama. Y de repente, la locomotora liberal se detiene.

Obama no convenció con su discurso de que “las empresas que sólo buscan salarios bajos ya se han ido”. Porque los acuerdos comerciales precedentes ya tenían que aportar empleos en abundancia y buenos salarios… Así pues, no resulta sorprendente que hombres tan distintos como Donald Trump y Bernie Sanders hayan lanzado ataques electorales criticando dichos tratados. Esto obligó a Hillary Clinton a renegar del apoyo que otorgaba al TPP cuando era secretaria de Estado de Obama. Y François Hollande también estaría dispuesto a cambiar su parecer acerca del TTIP, cuya firma quería acelerar hace dos años…

Los obreros que, chantajeados con el desempleo y con las deslocalizaciones, han sufrido una reducción de sus salarios ya no están solos cuando rechazan el libre comercio. Los ecologistas, los agricultores, los consumidores se han unido a ellos. Y los empleados del sector público, incluso los bomberos, también se movilizan. Hasta tal punto que un dirigente patronal estadounidense no puede creerlo: “Ninguno de ellos compite con las importaciones, pero su sindicato se muestra solidario con los otros” (3). El de los empleados del sector público ha comprendido que no lograría defender durante mucho tiempo los puestos y los sueldos de sus dos millones de miembros si los de los otros empleados se siguen viniendo abajo. Y los bomberos saben que el reemplazo de las empresas que pagan impuestos por terrenos baldíos industriales recortará los presupuestos municipales, lo que pondrá en peligro muchas de sus instalaciones. En definitiva, existe la convergencia de las luchas con respecto a esta cuestión y ya ha cosechado sus primeros éxitos.

(1) Véase “TTIP, NAFTA, TISA… Una OTAN de la Economía”, Punto de Vista, nº 8 de Le Monde diplomatique en español, octubre de 2015. http://www.mondiplo.net/PV8

(2) Véase Amélie Canonne y Johan Tyszler, “Esos europeos que desafían el libre comercio”, Le Monde diplomatique en español, octubre de 2015.

(3) Noam Scheiber, “Labor’s might seen in failure of trade deal as unions allied to thwart it”, The New York Times, 14 de junio de 2015.

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La desigualdad de la renta durante la crisis

Fri, 06/05/2016 - 09:00

J. Ignacio Conde Ruiz / Ignacio Marraeldiario.es

En tiempos de crisis el aumento en la desigualdad se posiciona en el corazón del debate público. En muchos casos, cuando la economía crece, pese a que el nivel de desigualdad aumente, la renta media de prácticamente todos los individuos también lo hace; percibiéndose frecuentemente el aumento de las diferencias en renta como una consecuencia del propio proceso de crecimiento. Adopta así el incremento de la desigualdad tintes casi meritocráticos, apelando a diferencias de esfuerzo, educación o motivación como importantes fuentes de dicho fenómeno. Por el contrario, en épocas de crisis económica, el aumento de la desigualad de la renta suele disparar la alarma social y asociarse a una asignación injusta de los recursos.

En este artículo vamos a hablar, dato en mano, de las tendencias de la desigualdad en España desde la crisis. No vamos a entrar en el interesante debate de las distintas formas de medición de la desigualdad o su verosimilitud para casos individuales, nos centramos en los indicadores y las fuentes más consultadas y, para poner la cifra española en perspectiva, nos comparamos con varios países vecinos.

En primer lugar, es difícil negar que España es uno de los países mas desiguales de Europa. Habitualmente se suelen utilizar dos indicadores para medir la desigualdad: el coeficiente de Gini y la ratio entre el 20% que mas renta tiene sobre el 20% que menos renta tiene. Como se puede ver en el siguiente gráfico ambos sitúan a España a la cabeza dentro de la UE-15.

Índice de Gini sobre desigualdad.

Índice de Gini sobre desigualdad.

En dichos gráficos podemos también ver que España es de los países donde más ha aumentado la desigualdad durante la crisis. Antes de la crisis el 20% más rico tenía una renta aproximadamente 5,6 veces más elevada que el 20% más pobre; esta cifra había subido a 6,8 en 2014.

Habitualmente tiende a asociarse este incremento de la desigualdad a un aumento de la renta de los más ricos del país. El 1% más rico de España tiene, de acuerdo con la World Income Database, un 8,5% de la renta en España, aproximadamente lo mismo que solía tener durante la década de los 90. El aumento de los precios de la vivienda y la acumulación de ganancias derivadas del capital desde el cambio de milenio hasta 2006 provocó que dicho porcentaje subiera hasta más del 12%, deshinchándose junto con el pinchazo de la burbuja hasta alcanzar la cifra actual. Para las personas dentro del top 10% pero fuera del top 1% la situación es bastante diferente, no se observa un efecto claro del último ciclo de boom-bust sobre su tendencia bajista a largo plazo. En cualquier caso, podemos concluir claramente que el aumento de la desigualdad durante la crisis no se debe a un incremento de la concentración de la renta en el Top 10%, 5% o 1%. El 10% con más ingresos tiene en su conjunto la desorbitante cantidad de más del 31% de los ingresos totales del país. Pero justo antes de la crisis esta cifra superaba el 36%.

Concentración de la renta en el top 10% en España (1990-2012).

Concentración de la renta en el top 10% en España (1990-2012).

El problema real de la agudización de la desigualdad radica en la situación del 20% con menores ingresos y su fuerte empeoramiento durante la crisis. Los siguientes gráficos muestran la evolución del 10% con menos ingresos (decil 1 en la distribución de la renta) y del siguiente 10% con menos ingresos (aquellos situados entre el 10 y el 20% con menos ingresos, es decir, el decil 2 en la distribución de la renta) en distintos países europeos y en la UE-15 de media. Francia es un ejemplo de un país en el que aquellos con menores ingresos acumulan una proporción de la renta total por encima de la media europea, pese a que con la crisis han visto su situación relativa ligeramente empeorada. Los más pobres en Italia y España comenzaron la crisis en posiciones muy similares: el decil 1 tenía aproximadamente el 2,5% de los ingresos y el decil 2 aproximadamente el 4,6%.

Proporción de la Renta Total.

Proporción de la Renta Total.

La crisis tuvo un efecto importante sobre el decil 1 en ambos casos, si bien es más pronunciado el caso de España (del 2,5% al 1,8% de los ingresos totales). Es en el decil 2 donde encontramos la mayor diferencia entre ambos países, en Italia apenas hubo cambios en la proporción de la renta total que tiene dicho grupo de personas, mientras en España ésta bajaba del 4,6% al 4,1%. El problema del aumento de la desigualdad en nuestro país es la progresiva precarización del 20% más pobre de la población.

Una de las fuentes más claras del empeoramiento de la desigualdad durante la crisis es nuestro disfuncional mercado laboral, especialmente a través del aumento del paro de larga duración (que ya analizamos aquí). En la actualidad tenemos 2,8 millones de personas que llevan más de 1 año en paro, de los cuales más del 70%, unos 2 millones de personas, no reciben ningún tipo de prestación. La situación de este inmenso colectivo es aún más escandalosa si tenemos en cuenta que las políticas activas contra el desempleo (y especialmente el desempleo de larga duración) han sido las grandes ignoradas durante la crisis. ¿Cuánto tendremos que esperar para que haya un paquete de reformas ambiciosas destinadas a ese colectivo olvidado?

Parados y Tasa de Cobertura.

Parados y Tasa de Cobertura.

Por otro lado, el ajuste salarial interno ha sido mucho más intenso entre los trabajadores con menores ingresos. Como se puede ver aquí entre las personas situadas en los últimos 4 deciles de renta no ha habido prácticamente cambios a nivel salarial entre 2011 y 2014. Frente a ello, el 10% más pobre ha reducido su salario medio real en casi un 15%.

Crecimiento salarial 2011 vs. 2014.

Crecimiento salarial 2011 vs. 2014.

Finalmente, la tercera fuente de desigualdad que nos gustaría destacar es la escasa efectividad del sistema de transferencias de nuestro Estado del Bienestar en la reducción de la desigualdad. Si bien este tema merece un análisis independiente por su complejidad, en una visión superficial usando datos de la Encuesta Europea de Condiciones de Vida observamos que las transferencias del Estado del Bienestar español son de las menos efectivas de Europa a la hora de reducir la desigualdad, lo que resulta extremadamente preocupante.

Cambio porcentual en el Índice de Gini antes y después de transferencias (2014).

Cambio porcentual en el Índice de Gini antes y después de transferencias (2014).

Por último, nos gustaría hacer una reflexión. La visión de la desigualdad suele ser una instantánea en un momento del tiempo y puede no darnos una visión completa del problema. Existe una fuerte correlación entre movilidad social y desigualdad, tal y como pone de manifiesto el siguiente gráfico extraído de un estudio de la OCDE que relaciona la persistencia intergeneracional de salarios con el índice de Gini.

Persistencia intergeneracional de salarios con el índice de Gini.

Persistencia intergeneracional de salarios con el índice de Gini.

La capacidad de un individuo de progresar económicamente con independencia de la posición económica de su entorno más cercano es básica para fomentar la movilidad social. A este respecto, parece obvio, que recortar un 16% el gasto en educación durante la crisis ha sido un paso claro en la dirección equivocada al debilitar financieramente el principal instrumento en pro de la igualdad de oportunidades. Confiemos que la política económica de la próxima legislatura sea mas sensible a estas cuestiones.

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Bruselas reconoce en privado que el TTIP está entrando en vía muerta

Fri, 06/05/2016 - 07:00

Alejandro López de MiguelPúblico.es

BRUSELAS.- La Comisión Europea no ha escatimado en esfuerzos para vender el TTIP a pesar de las críticas, pero la presión mediática, política y ciudadana está erosionando a parte de quienes hasta hoy ejercían como embajadores del polémico tratado comercial con Washington. El jefe negociador del lado europeo, Ignacio García Bercero, reconocía este martes en una reunión celebrada a puerta cerrada en Bruselas que el TTIP no saldrá adelante si sus homólogos norteamericanos no ceden en algunos de los apartados más difíciles de la negociación, algo que él mismo considera muy difícil.

“Reconoce que hay que esforzarse más o esto no saldrá adelante”, aseguran a Público fuentes conocedoras de esta reunión privada. Afirman que Bercero ha restado optimismo a su discurso y que acusa a EEUU de no esforzarse lo suficiente en materias como los aranceles a la venta de vehículos motorizados; un apartado que Washington no quiere tocar siquiera mientras la UE no se plantee hacer cesiones en materia de agricultura, uno de los objetivos primordiales para los estadounidenses.

Bercero lamenta también que estos bloqueen cualquier tipo de avance en materia de compra pública, y no esconde que la filtración de 16 documentos secretos sobre el TTIP por parte de Greenpeace Holanda complica aún más las conversaciones, aunque sostiene que la revelación tendrá implicaciones más profundas para EEUU que para la UE, siempre según estas fuentes.

Por otra parte, y como hizo durante la rueda de prensa del lunes para resumir los escasos avances de la ronda de negociación número 13, que concluyó a finales de abril, el martes Bercero aseguró que los textos filtrados se han malinterpretado y rebatió especialmente la afirmación de Greenpeace de que el principio de precaución europeo no está reflejado en los documentos.

En la misma reunión, el coordinador del grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D) en esta comisión, Bernd Lange, fue mucho más directo a la hora de cuestionar la viabilidad del ‘Transatlantic Trade and Investment Partnership’ (TTIP, por sus siglas en inglés), e incluso bromeó con que Bercero es demasiado “diplomático” como para ser más claro al respecto.

Preguntado por si es posible vislumbrar la ‘muerte’ —sin haber nacido— del acuerdo, el socialista se mostraba rotundo: “Casi diría eso, sí”. Lange justificó su respuesta en que la “inmovilidad de EEUU” en relación con “algunos puntos centrales del acuerdo” no puede ser aceptada por la UE “bajo ninguna circunstancia”.

Se da la circunstancia de que Lange, que ya había expresado públicamente este lunes la posibilidad de que el tratado quede en vía muerta, fue también el ponente del criticado informe con las líneas rojas del Parlamento a la Comisión en lo que respecta al TTIP-que entonces encontraba viable y cargado de ventajas- aprobado por la Eurocámara en julio de 2015. “ Si los estadounidenses no están dispuestos a hacer concesiones, debemos tener el valor para decir que el TTIP no prosperará”, afirmó Lange en una entrevista con el diario alemán Deutsche Welle.

Otras fuentes conocedoras del contenido de la reunión confirman que Bercero llegó a afirmar que si EEUU no “flexibiliza su postura” el acuerdo no saldrá adelante, que los negociadores norteamericanos “ceden poco” y que hasta la fecha estos “se han resistido” a las presiones europeas en áreas que Bruselas considera de vital importancia.

Sin embargo, matizan que Bercero siempre ha reconocido la dificultad de sellar el TTIP. Apuntan que este tipo de discrepancias son habituales en otros tratados cuando se discuten los aspectos más delicados para las partes, y cuestionan que en este caso el jefe negociador haya sido más contundente de lo habitual. “Dice que es difícil cerrarlo, pero no imposible si hay voluntad política”, apostillan, sin esconder que estas “importantísimas diferencias” complican que el acuerdo vea la luz. Al menos, antes de que acabe el mandato del presidente Barack Obama, empeñado en salvar el TTIP.

Sin embargo, la mayoría de candidatos que hoy tienen más posibilidades de sucederle al frente de la Casa Blanca son contrarios al acuerdo, que cada vez cuenta con un mayor número de opositores y críticos, a los que recientemente se ha unido el Gobierno de Francia.

El desplazamiento del foco mediático sobre las negociaciones tras la filtración de 248 páginas del tratado ha pillado con el pie cambiado a Bruselas, cuyos portavoces han echado mano de los argumentos habituales para defender el TTIP, han restado importancia a estas revelaciones y han acusado a los activistas de malinterpretar el contenido de los textos.

La reunión del Grupo de Seguimiento de las negociaciones de la comisión INTA sobre la ronda de conversaciones número 13 arrancaba pasadas las 8:30 horas de este martes, en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas, y se prolongaba durante cerca de dos horas. Este tipo de encuentros se conocen como in chamber (en cámara, en castellano), lo que significa que suelen ver plasmadas sus conclusiones en un acta que posteriormente se hace pública, pero que no incluye las intervenciones de ninguno de los asistentes.

@Alopezdemiguel

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Neoliberalismo: la raíz ideológica de todos nuestros problemas

Thu, 05/05/2016 - 13:00

George Monbiot - The Guardian

La exprimera ministra británica Margaret Thatcher y el expresidente estadounidense Ronald Reagan, en una imagen de 1990. Fiona Hanson/ZUMA Press

La exprimera ministra británica Margaret Thatcher y el expresidente estadounidense Ronald Reagan, en una imagen de 1990. Fiona Hanson/ZUMA Press

Desde el colapso económico hasta el desastre ambiental, pasando por el ascenso de Donald Trump: el neoliberalismo ha desempeñado un papel en todos ellos. ¿Cómo es posible que la izquierda no haya planteado una alternativa?

Imaginen que los ciudadanos de la Unión Soviética no hubieran oído hablar del comunismo. Pues bien, la mayoría de la población desconoce el nombre de la ideología que domina nuestras vidas. Si la mencionan en una conversación, se ganarán un encogimiento de hombros; y, aunque su interlocutor haya oído el término con anterioridad, tendrá problemas para definirlo. ¿Saben qué es el neoliberalismo?

Su anonimato es causa y efecto de su poder. Ha sido protagonista en crisis de lo más variadas: el colapso financiero de los años 2007 y 2008, la externalización de dinero y poder a los paraísos fiscales (los “papeles de Panamá” son solo la punta del iceberg), la lenta destrucción de la educación y la sanidad públicas, el resurgimiento de la pobreza infantil, la epidemia de soledad, el colapso de los ecosistemas y hasta el ascenso de Donald Trump. Sin embargo, esas crisis nos parecen elementos aislados, que no guardan relación. No somos conscientes de que todas ellas son producto directo o indirecto del mismo factor: una filosofía que tiene un nombre; o, más bien, que lo tenía. ¿Y qué da más poder que actuar de incógnito?

El neoliberalismo es tan ubicuo que ni siquiera lo reconocemos como ideología. Aparentemente, hemos asumido el ideal de su fe milenaria como si fuera una fuerza natural; una especie de ley biológica, como la teoría de la evolución de Darwin. Pero nació con la intención deliberada de remodelar la vida humana y cambiar el centro del poder.

Para el neoliberalismo, la competencia es la característica fundamental de las relaciones sociales. Afirma que “el mercado” produce beneficios que no se podrían conseguir mediante la planificación, y convierte a los ciudadanos en consumidores cuyas opciones democráticas se reducen como mucho a comprar y vender, proceso que supuestamente premia el mérito y castiga la ineficacia. Todo lo que limite la competencia es, desde su punto de vista, contrario a la libertad. Hay que bajar los impuestos, reducir los controles y privatizar los servicios públicos. Las organizaciones obreras y la negociación colectiva no son más que distorsiones del mercado que dificultan la creación de una jerarquía natural de triunfadores y perdedores. La desigualdad es una virtud: una recompensa al esfuerzo y un generador de riqueza que beneficia a todos. La pretensión de crear una sociedad más equitativa es contraproducente y moralmente corrosiva. El mercado se asegura de que todos reciban lo que merecen.

Asumimos y reproducimos su credo. Los ricos se convencen de que son ricos por méritos propios, sin que sus privilegios (educativos, patrimoniales, de clase) hayan tenido nada que ver. Los pobres se culpan de su fracaso, aunque no puedan hacer gran cosa por cambiar las circunstancias que determinan su existencia. ¿Desempleo estructural? Si usted no tiene empleo, es porque carece de iniciativa. ¿Viviendas de precios desorbitados? Si su cuenta está en números rojos, es por su incompetencia y falta de previsión. ¿Qué es eso de que el colegio de sus hijos ya no tiene instalaciones de educación física? Si engordan, es culpa suya. En un mundo gobernado por la competencia, los que caen pasan a ser perdedores ante la sociedad y ante sí mismos.

La epidemia de autolesiones, desórdenes alimentarios, depresión, incomunicación, ansiedad y fobia social es una de las consecuencias de ese proceso, que Paul Verhaeghe documenta en su libro What About Me?. No es sorprendente que Gran Bretaña, el país donde la ideología neoliberal se ha aplicado con más rigor, sea la capital europea de la soledad. Ahora, todos somos neoliberales.

El término neoliberalismo se acuñó en París, en una reunión celebrada en 1938. Su definición ideológica es hija de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, dos exiliados austríacos que rechazaban la democracia social (representada por el New Deal de Franklin Roosevelt y el desarrollo gradual del Estado del bienestar británico) porque la consideraban una expresión colectivista a la altura del comunismo y del movimiento nazi.

En Camino de servidumbre (1944), Hayek afirma que la planificación estatal aplasta el individualismo y conduce inevitablemente al totalitarismo. Su libro, que tuvo tanto éxito como La burocracia de Mises, llegó a ojos de determinados ricos que vieron en su ideología una oportunidad de librarse de los impuestos y las regulaciones. En 1947, cuando Hayek fundó la primera organización encargada de extender su doctrina (la Mont Perelin Society), obtuvo apoyo económico de muchos millonarios y de sus fundaciones.

Gracias a ellos, Hayek empezó a crear lo que Daniel Stedman Jones describe en Amos del universo como “una especie de Internacional Neoliberal”, una red interatlántica de académicos, empresarios, periodistas y activistas. Además, sus ricos promotores financiaron una serie de comités de expertos cuya labor consistía en perfeccionar y promover el credo; entre ellas, el American Enterprise Institute, la Heritage Foundation, el Cato Institute, el Institute of Economic Affairs, el Centre for Policy Studies y el Adam Smith Institute. También financiaron departamentos y puestos académicos en muchas universidades, sobre todo de Chicago y Virginia.

Cuanto más crecía el neoliberalismo, más estridente era. La idea de Hayek de que los Gobiernos debían regular la competencia para impedir monopolios dio paso entre sus apóstoles estadounidenses −como Milton Friedman− a la idea de que los monopolios venían a ser un premio a la eficacia. Pero aquella evolución tuvo otra consecuencia: que el movimiento perdió el nombre. En 1951, Friedman se definía neoliberal sin tapujo alguno. Poco después, el término empezó a desaparecer. Y por si eso no fuera suficientemente extraño en una ideología cada vez más tajante y en un movimiento cada vez más coherente, no buscaron sustituto para el nombre perdido.

Ideología en la sombra

A pesar de su dadivosa financiación, el neoliberalismo permaneció al principio en la sombra. El consenso de posguerra era prácticamente universal: las recetas económicas de John Maynard Keynes se aplicaban en muchos lugares del planeta; el pleno empleo y la reducción de la pobreza eran objetivos comunes de los Estados Unidos y de casi toda Europa occidental; los impuestos al capital eran altos y los Gobiernos no se avergonzaban de buscar objetivos sociales mediante servicios públicos nuevos y nuevas redes de apoyo.

Pero, en la década de 1970, cuando la crisis económica sacudió las dos orillas del Atlántico y el keynesianismo se empezó a derrumbar, los principios neoliberales se empezaron a abrir paso en la cultura dominante. En palabras de Friedman, “se necesitaba un cambio (…) y ya había una alternativa preparada”. Con ayuda de periodistas y consejeros políticos adeptos a la causa, consiguieron que los Gobiernos de Jimmy Carter y Jim Callaghan aplicaran elementos del neoliberalismo (sobre todo en materia de política monetaria) en los Estados Unidos y Gran Bretaña, respectivamente.

El resto del paquete llegó enseguida, tras los triunfos electorales de Margaret Thatcher y Ronald Reagan: reducciones masivas de los impuestos de los ricos, destrucción del sindicalismo, desregulación, privatización y tercerización y subcontratación de los servicios públicos. La doctrina neoliberal se impuso en casi todo el mundo −y, frecuentemente, sin consenso democrático de ninguna clase− a través del FMI, el Banco Mundial, el Tratado de Maastricht y la Organización Mundial del Comercio. Hasta partidos que habían pertenecido a la izquierda adoptaron sus principios; por ejemplo, el Laborista y el Demócrata. Como afirma Stedman Jones, “cuesta encontrar otra utopía que se haya hecho realidad de un modo tan absoluto”.

 

“Me siento más cerca de una dictadura neoliberal que de un gobierno democrático sin liberalismo”, dijo Hayek en una visita al Chile de Pinochet

 

Puede parecer extraño que un credo que prometía libertad y capacidad de decisión se promoviera con este lema: “No hay alternativa”. Pero, como dijo Hayek durante una visita al Chile de Pinochet (uno de los primeros países que aplicaron el programa de forma exhaustiva), “me siento más cerca de una dictadura neoliberal que de un gobierno democrático sin liberalismo”.

La libertad de los neoliberales, que suena tan bien cuando se expresa en términos generales, es libertad para el pez grande, no para el pequeño. Liberarse de los sindicatos y la negociación colectiva significa libertad para reducir los salarios. Liberarse de las regulaciones estatales significa libertad para contaminar los ríos, poner en peligro a los trabajadores, imponer tipos de interés inicuos y diseñar exóticos instrumentos financieros. Liberarse de los impuestos significa liberarse de las políticas redistributivas que sacan a la gente de la pobreza.

La autora canadiense Naomi Klein explica que los neoliberales propugnan el uso de las crisis para imponer políticas impopulares, como se hizo tras el golpe de Pinochet, la guerra de Irak y el huracán Katrina.

La autora canadiense Naomi Klein explica que los neoliberales propugnan el uso de las crisis para imponer políticas impopulares, como se hizo tras el golpe de Pinochet, la guerra de Irak y el huracán Katrina.

En La doctrina del shock, Naomi Klein demuestra que los teóricos neoliberales propugnan el uso de las crisis para imponer políticas impopulares, aprovechando el desconcierto de la gente; por ejemplo, tras el golpe de Pinochet, la guerra de Irak y el huracán Katrina, que Friedman describió como “una oportunidad para reformar radicalmente el sistema educativo” de Nueva Orleans. Cuando no pueden imponer sus principios en un país, los imponen a través de tratados de carácter internacional que incluyen “instrumentos de arbitraje entre inversores y Estados”, es decir, tribunales externos donde las corporaciones pueden presionar para que se eliminen las protecciones sociales y medioambientales. Cada vez que un Parlamento vota a favor de congelar el precio de la luz, de impedir que las farmacéuticas estafen al Estado, de proteger acuíferos en peligro por culpa de explotaciones mineras o de restringir la venta de tabaco, las corporaciones lo denuncian y, con frecuencia, ganan. Así, la democracia queda reducida a teatro.

La afirmación de que la competencia universal depende de un proceso de cuantificación y comparación universales es otra de las paradojas del neoliberalismo. Provoca que los trabajadores, las personas que buscan empleo y los propios servicios públicos se vean sometidos a un régimen opresivo de evaluación y seguimiento, pensado para identificar a los triunfadores y castigar a los perdedores. Según Von Mises, su doctrina nos iba a liberar de la pesadilla burocrática de la planificación central; y, en lugar de liberarnos de una pesadilla, creó otra.

Menos sindicalismo y más privatizaciones

Los padres del neoliberalismo no lo concibieron como chanchullo de unos pocos, pero se convirtió rápidamente en eso. El crecimiento económico de la era neoliberal (desde 1980 en GB y EEUU) es notablemente más bajo que el de las décadas anteriores; salvo en lo tocante a los más ricos. Las desigualdades de riqueza e ingresos, que se habían reducido a lo largo de 60 años, se dispararon gracias a la demolición del sindicalismo, las reducciones de impuestos, el aumento de los precios de vivienda y alquiler, las privatizaciones y las desregularizaciones.

La privatización total o parcial de los servicios públicos de energía, agua, trenes, salud, educación, carreteras y prisiones permitió que las grandes empresas establecieran peajes en recursos básicos y cobraran rentas por su uso a los ciudadanos o a los Gobiernos. El término renta también se refiere a los ingresos que no son fruto del trabajo. Cuando alguien paga un precio exagerado por un billete de tren, sólo una parte de dicho precio se destina a compensar a los operadores por el dinero gastado en combustible, salarios y materiales, entre otras partidas; el resto es la constatación de que las corporaciones tienen a los ciudadanos contra la pared.

Los dueños y directivos de los servicios públicos privatizados o semiprivatizados de Gran Bretaña ganan fortunas gigantescas mediante el procedimiento de invertir poco y cobrar mucho. En Rusia y la India, los oligarcas adquieren bienes estatales en liquidaciones por incendios. En México, Carlos Slim obtuvo el control de casi toda la red de telefonía fija y móvil y se convirtió en el hombre más rico del mundo.

Carlos Slim se convirtió en el hombre más rico del mundo tras hacerse con el control de casi toda la red de telefonía de México. EFE

Carlos Slim se convirtió en el hombre más rico del mundo tras hacerse con el control de casi toda la red de telefonía de México. EFE

Andrew Sayer afirma en Why We Can’t Afford the Rich que la financiarización ha tenido consecuencias parecidas: “Como sucede con la renta, los intereses son (…) un ingreso acumulativo que no exige de esfuerzo alguno”. Cuanto más se empobrecen los pobres y más se enriquecen los ricos, más control tienen los segundos sobre otro bien crucial: el dinero. Los intereses son, sobre todo, una transferencia de dinero de los pobres a los ricos. Los precios de las propiedades y la negativa de los Estados a ofrecer financiación condenan a la gente a cargarse de deudas (piensen en lo que pasó en Gran Bretaña cuando se cambiaron las becas escolares por créditos escolares), y los bancos y sus ejecutivos hacen el agosto.

Sayer sostiene que las cuatro últimas décadas se han caracterizado por una transferencia de riqueza que no es sólo de pobres a ricos, sino también de unos ricos a otros: de los que ganan dinero produciendo bienes o servicios a los que ganan dinero controlando los activos existentes y recogiendo beneficios de renta, intereses o capital. Los ingresos fruto del trabajo se han visto sustituidos por ingresos que no dependen de este.

El hundimiento de los mercados ha puesto al neoliberalismo en una situación difícil. Por si no fuera suficiente con los bancos demasiado grandes para dejarlos caer, las corporaciones se ven ahora en la tesitura de ofrecer servicios públicos. Como observó Tony Judt en Ill Fares the Land, Hayek olvidó que no se puede permitir que los servicios nacionales de carácter esencial se hundan, lo cual implica que la competencia queda anulada. Las empresas se llevan los beneficios y el Estado corre con los gastos.

A mayor fracaso de una ideología, mayor extremismo en su aplicación. Los Gobiernos utilizan las crisis neoliberales como excusa y oportunidad para reducir impuestos, privatizar los servicios públicos que aún no se habían privatizado, abrir agujeros en la red de protección social, desregularizar a las corporaciones y volver a regular a los ciudadanos. El Estado que se odia a sí mismo se dedica a hundir sus dientes en todos los órganos del sector público.

De la crisis económica a la crisis política

Es posible que la consecuencia más peligrosa del neoliberalismo no sea la crisis económica que ha causado, sino la crisis política. A medida que se reduce el poder del Estado, también se reduce nuestra capacidad para cambiar las cosas mediante el voto. Según la teoría neoliberal, la gente ejerce su libertad a través del gasto; pero algunos pueden gastar más que otros y, en la gran democracia de consumidores o accionistas, los votos no se distribuyen de forma equitativa. El resultado es una pérdida de poder de las clases baja y media. Y, como los partidos de la derecha y de la antigua izquierda adoptan políticas neoliberales parecidas, la pérdida de poder se transforma en pérdida de derechos. Cada vez hay más gente que se ve expulsada de la política.

Chris Hedges puntualiza que “los movimientos fascistas no encontraron su base en las personas políticamente activas, sino en las inactivas; en los ‘perdedores’ que tenían la sensación, frecuentemente correcta, de que carecían de voz y espacio en el sistema político”. Cuando la política deja de dirigirse a los ciudadanos, hay gente que la cambia por consignas, símbolos y sentimientos. Por poner un ejemplo, los admiradores de Trump parecen creer que los hechos y los argumentos son irrelevantes.

Judt explicó que, si la tupida malla de interacciones entre el Estado y los ciudadanos queda reducida a poco más que autoridad y obediencia, sólo quedará una fuerza que nos una: el poder del propio Estado. Normalmente, el totalitarismo que temía Hayek surge cuando los gobiernos pierden la autoridad ética derivada de la prestación de servicios públicos y se limitan a “engatusar, amenazar y, finalmente, a coaccionar a la gente para que obedezca”.

Los admiradores de Trump parecen creer que los hechos y los argumentos son irrelevantes. EFE

Los admiradores de Trump parecen creer que los hechos y los argumentos son irrelevantes. EFE

El neoliberalismo es un dios que fracasó, como el socialismo real; pero, a diferencia de este, su doctrina se ha convertido en un zombie que sigue adelante, tambaleándose. Y uno de los motivos es su anonimato. O, más exactamente, un racimo de anonimatos.

La doctrina invisible de la mano invisible tiene promotores invisibles. Poco a poco, lentamente, hemos empezado a descubrir los nombres de algunos. Supimos que el Institute of Economic Affairs, que se manifestó rotundamente en los medios contra el aumento de las regulaciones de la industria del tabaco, recibía fondos de British American Tobacco desde 1963. Supimos que Charles y David Koch, dos de los hombres más ricos del mundo, fundaron el instituto del que surgió el Tea Party. Supimos lo que dijo Charles Kock al crear uno de sus laboratorios de ideas: “para evitar críticas indeseables, debemos abstenernos de hacer demasiada publicidad del funcionamiento y sistema directivo de nuestra organización”.

Las palabras que usa el neoliberalismo tienden más a ocultar que a esclarecer. “El mercado” suena a sistema natural que se nos impone de forma igualitaria, como la gravedad o la presión atmosférica, pero está cargado de relaciones de poder. “Lo que el mercado quiere” suele ser lo que las corporaciones y sus dueños quieren. La palabra inversión significa dos cosas muy diferentes, como observa Sayer: una es la financiación de actividades productivas y socialmente útiles; otra, la compra de servicios existentes para exprimirlos y obtener rentas, intereses, dividendos y plusvalías. Usar la misma palabra para dos actividades tan distintas sirve para “camuflar las fuentes de riqueza” y empujarnos a confundir su extracción con su creación.

Franquicias, paraísos fiscales y desgravaciones

Hace un siglo, los ricos que habían heredado sus fortunas despreciaban a los nouveau riche; hasta el punto de que los empresarios buscaban aceptación social mediante el procedimiento de hacerse pasar por rentistas. En la actualidad, la relación se ha invertido: los rentistas y herederos se hacen pasar por emprendedores y afirman que sus riquezas son fruto del trabajo.

El anonimato y las confusiones del neoliberalismo se mezclan con la ausencia de nombre y la deslocalización del capitalismo moderno: Modelos de franquicias que aseguran que los trabajadores no sepan para quién trabajan; empresas registradas en redes de paraísos fiscales tan complejas y secretas que ni la policía puede encontrar a sus propietarios; sistemas de desgravación fiscal que confunden a los propios Gobiernos y productos financieros que no entiende nadie.

El neoliberalismo guarda celosamente su anonimato. Los seguidores de Hayek, Mises y Friedman tienden a rechazar el término con el argumento, no exento de razón, de que en la actualidad sólo se usa de forma peyorativa. Algunos se describen como liberales clásicos o incluso libertarios, pero son descripciones tan engañosas como curiosamente modestas, porque implican que no hay nada innovador en Camino de servidumbre, La burocracia o Capitalismo y libertad, el clásico de Friedman.

 

Cuando las políticas económicas de laissez-faire llevaron a la catástrofe de 1929, Keynes desarrolló una teoría económica completa para sustituirlas. En el año 2008, cuando el neoliberalismo fracasó, no había nada.

 

A pesar de todo, el proyecto neoliberal tuvo algo admirable; al menos, en su primera época: fue un conjunto de ideas novedosas promovido por una red coherente de pensadores y activistas con una estrategia clara. Fue paciente y persistente. El Camino de servidumbre se convirtió en camino al poder.

El triunfo del neoliberalismo también es un reflejo del fracaso de la izquierda. Cuando las políticas económicas de laissez-faire llevaron a la catástrofe de 1929, Keynes desarrolló una teoría económica completa para sustituirlas. Cuando el keynesianismo encalló en la década de 1970, ya había una alternativa preparada. Pero, en el año 2008, cuando el neoliberalismo fracasó, no había nada. Ese es el motivo de que el zombie siga adelante. La izquierda no ha producido ningún marco económico nuevo de carácter general desde hace ochenta años.

Toda apelación a lord Keynes es un reconocimiento implícito de fracaso. Proponer soluciones keynesianas para crisis del siglo XXI es hacer caso omiso de tres problemas obvios: que movilizar a la gente con ideas viejas es muy difícil; que los defectos que salieron a la luz en la década de 1970 no han desaparecido y, sobre todo, que no tienen nada que decir sobre el peor de nuestros aprietos, la crisis ecológica. El keynesianismo funciona estimulando el consumo y promoviendo el crecimiento económico, pero el consumo y el crecimiento económico son los motores de la destrucción ambiental.

La historia del keynesianismo y el neoliberalismo demuestra que no basta con oponerse a un sistema roto. Hay que proponer una alternativa congruente. Los laboristas, los demócratas y el conjunto de la izquierda se deberían concentrar en el desarrollo de un programa económico Apollo; un intento consciente de diseñar un sistema nuevo, a medida de las exigencias del siglo XXI.

Traducción de Jesús Gómez

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Debate sobre mercado laboral

Thu, 05/05/2016 - 09:00

Eduardo Garzón Espinosa – Consejo Científico de ATTAC España

Comparto el vídeo del debate sobre mercado laboral que tuvimos Juan Ramón Rallo y yo en la Universidad de Valencia.

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Susan George: “Uno de los propósitos del TTIP es homogeneizar las economías de EEUU y la UE”

Thu, 05/05/2016 - 07:00

Laura SafontPúblico.es

Susan George - presidenta de honor de ATTAC Francia y del Transnational Institute de Amsterdam.

Susan George – presidenta de honor de ATTAC Francia y del Transnational Institute de Amsterdam.

 

Susan George, la filósofa y politóloga reconocida por su lucha contra el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones), habló la semana pasada con Público sobre los datos que hoy revela Greenpeace Holanda en relación al acuerdo comercial entre EEUU y la UE. “Uno de los propósitos del TTIP es homogeneizar las economías de EEUU y la UE. Con ello, las corporaciones adquieren el poder de controlar las leyes de los estados”, explicó en Barcelona tras participar en el seminario sobre convivencia planetaria organizado por la asociación Imago.

“La cuestión es que este tratado es un programa de las corporaciones. Todo lo que contiene se está negociando en nombre de las grandes multinacionales: éstas contactan con los negociadores, tienen acceso al contenido del tratado y quieren controlar las regulaciones comerciales”, defendió George.

La también presidenta del Comité de Planificación del Transnational Institute de Ámsterdam y presidenta de honor de ATTAC Francia insistió en que este acuerdo comercial afecta, sobre todo, a los ciudadanos europeos porque “EEUU tiene leyes más débiles con el uso de productos químicos o con la permisión del fracking en beneficio del mercado”.

“El interés de los inversores es ir reduciendo las regulaciones, y entrar en el sector de la salud de Europa”, añadió. Como denuncian desde hace tiempo Greenpeace o Ecologistas en Acción, el medio ambiente, la salud y otros derechos laborales se verían afectados en Europa con la firma del tratado.

George se refirió a los municipios como espacios que “tienen mucho que perder con la firma del TTIP” ya que, por ejemplo, en las zonas rurales de España “habrá una pérdida significativa de pequeños agricultores”. Informada sobre las próximas elecciones en el país, George consideró que “hay que votar al partido que sepa decir No” al TTIP y a una economía dominada por las grandes corporaciones.

Demandar a los gobiernos, otro objetivo del TTIP

“Para que los inversores puedan controlar y censurar a los gobiernos”, continuó George, “necesitan desarrollar un sistema de leyes privadas”. Los tribunales de arbitraje que contempla el TTIP, que permitiría a las corporaciones denunciar a los estados que regulen en contra de sus intereses, “impondrían enormes sanciones a los gobiernos, y en consecuencia, a los ciudadanos”. Sin embargo, parece que tanto Alemania como Francia rechazan la firma del tratado si se incluyen estos tribunales privados.

Para George, la firma del tratado comercial con Europa “responde al interés de EEUU por preservar su hegemonía económica mundial, sobre todo contra los BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica)”. En relación al avance de las negociaciones, Susan George opina que “por mucho que se diga que este acuerdo se aprobará cuando Obama aún esté en su oficina”, la gente está cada vez más concienciada porque “los medios informan en aumento sobre las repercusiones del TTIP”.

El acuerdo CETA, de las mismas características que el TTIP pero entre la UE y Canadá, también está a punto de ratificarse y para George “es peligroso porque las corporaciones estadounidenses usarán la filiación canadiense para demandar a Europa”.

¿Cuál es la demanda de los inversores europeos?

Susan George también habló de las intenciones de las corporaciones europeas en EEUU. “El interés de Europa es meterse en las maniobras de los EEUU, y quieren hacerlo tanto a nivel federal, estatal como local”. “Lo que no entienden en Europa es que los negociadores nacionales no tienen el poder para traicionar lo que los estados han decidido. El gobierno federal no puede obviar la soberanía estatal”, explicó.

La autora del último libro ‘Los usurpadores. Cómo las empresas transnacionales toman el poder’, a sus más de 80 años, comentó que va a seguir luchando contra la firma del TTIP, ahora en relación a la vulneración de los derechos humanos. “El impacto del TTIP sobre el medio ambiente ya está extendido, ahora toca involucrar a más gente en esta batalla”.

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Lo que hay detrás de la ingente deuda pública de Europa

Wed, 04/05/2016 - 13:00

Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

La oficina de estadística europea, Eurostat, acaba de publicar los datos oficiales de las finanzas gubernamentales de 2015 que, como en años anteriores, pueden servir para mostrar lo que hay oculto detrás de la cifra gigantesca de deuda pública que se va acumulando en Europa.

Según los últimos datos publicados, la deuda pública de los 28 gobiernos de la Unión Europea asciende a 12,44 billones de euros (lo que supone el 85,2% de su PIB) y la de los 19 de la Eurozona suma 9,44 billones (el 90% del PIB).

Entre los diferentes países destacan la deuda pública de Italia que es de 2,17 billones de euros (132,7% PIB), la de Alemania (2,15 billones de euros, 71,2% PIB), la de Francia (2,09 billones, 96% PIB), y la de España (1,07 billones, 99,2% PIB) y, fuera del euro, la del Reino Unido (2,26 billones, 89,2% PIB).

Estas cifras abultadísimas son las que se utilizan para mostrar que se está alcanzando un nivel insostenible de deuda pública que obliga a hacer recortes que se aplican sobre todo en gastos sociales de la mano de las mal llamadas políticas de austeridad. Unas políticas justificadas por la alta deuda pero que, como es lógico que ocurra al reducir el dinamismo de las economías, lo que han hecho es que haya más deuda pública ahora que cuando comenzaron a aplicarse. Concretamente, en 2015 había 5 billones más de deuda pública que en 2007 y 2,4 billones más que en 2010.

Pero los comentaristas oficiales y los economistas neoliberales no suelen mencionar con semejante preocupación lo que hay detrás de esta deuda pública que alcanza niveles tan elevadísimos. Y más concretamente, apenas hablan de la impresionante factura que suponen los pagos por intereses que tienen que realizar los gobiernos al estar financiados por los mercados y no por un banco central que actúe como tal y preste a los gobiernos.

Los 28 estados de la Unión pagaron en 2015 en su conjunto 335.347 millones de euros en concepto de intereses y los 19 de la Eurozona 250.775 millones.

Desde 1995 a finales de 2015 entre todos los países de la Unión Europea han pagado 7,18 billones de euros en intereses y los 19 de la Eurozona 5,7 billones de euros.

Eso significa que por cada 100 euros de deuda publica acumulada en el conjunto de la UE (28)  hasta finales de 2015 más de la mitad, exactamente 57,6 euros, corresponden a intereses. Y en la Eurozona, esa proporción es de 60,5 euros de intereses por cada 100 de deuda pública en 2015.

Los diferentes países se mueven más o menos en esa mismas magnitudes como se puede ver en el cuadro que se acompaña.

En Italia, el 76,2% de la deuda actual se debe a intereses y éstos representan el 150,2% del incremento que tuvo su deuda pública entre 1995 y 2015.

En España, el pago de intereses representa el 44,4% de nuestra deuda pública total a finales de 2015, y desde 1995 a 2015 hemos pagado intereses que representan el 61,37% del incremento de deuda pública entre esos años.

La situación se podría calificar simplemente como surrealista, como un completo absurdo si no fuera porque en realidad hay una razón poderosa que explican su por qué: llenar sin límite el bolsillo de los banqueros.

Digo que engordar la deuda pública a base de pagar intereses es absurdo porque los gobiernos podrían financiarse lo mismo que el Banco Central Europeo financia a los bancos privados, prácticamente sin coste alguno, al 0%.

En el cuadro se puede ver que la deuda que tendrían los gobiernos si se actuara así sería mucho menor que la que hasta ahora se ha acumulado. En España, si no hubiera que pagar intereses, nuestra deuda pública no sería del 99,1% del PIB de finales de 2015 sino del 55%. En el conjunto de la Eurozona en lugar del 89,9% del PIB sería del 35,5% y exactamente ocurriría en el resto de los países.

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Pagar toda esta ingente cantidad de dinero a los bancos privados es innecesario y completamente absurdo porque, en contra de lo que la gente cree por culpa de las mentiras de muchos economistas y políticos, los bancos no tienen que renunciar a nada para financiar a los gobiernos ni han de disponer previamente el dinero para prestárselo: simplemente lo crean de la nada, lo mismo que hacen cuando prestan a empresas o individuos particulares, y para colmo manipulando a sus anchas, junto a los fondos de inversión, los tipos de interés a los que financian (Una explicación más detallada de cómo crean el dinero los bancos en Los intereses de los préstamos bancarios: ¿qué justificación tienen y por qué no deberíamos pagarlos?).

Precisamente porque el dinero con el que los bancos centrales financian a bancos privados o a los gobiernos viene de la nada es por lo que puede prestarse (como ahora hacen muchos bancos centrales) prácticamente sin interés.

Los economistas neoliberales dicen que eso no podrían ser así porque se desencadenaría una inflación gigantesca dado que los gobiernos pedirían prestado sin cesar pero este argumento es una completa estupidez. Primero, porque los bancos centrales limitarían su financiación al gasto público que fuese necesario para mantener en equilibrio la economía y, segundo, porque la historia ha demostrado que el dinero es mucho más peligroso en manos de la banca privada que en la de los gobiernos a la hora de crear burbujas y crisis financieras, naturalmente, siempre que los gobiernos estén sujetos al control del que ahora se carece precisamente para que puedan ayudar sin límite a los bancos privados y a las grandes empresas.

Eso es lo que nos lleva a decir que no se trata solo de una situación absurda. Se trata de un privilegio injustificado del que goza la banca privada en perjuicio de la población en su conjunto, de un robo legalizado y consentido que sobrecarga y mata a las economía, que destruye empleos y riqueza y que provoca crisis e inestabilidad social constantes.

Hay que acabar cuanto antes con el sistema (llamado de reserva fraccionaria) que permite a los bancos crear dinero de la nada produciendo burbujas y sobreendeudamiento constantes, y hay que disponer de bancos centrales que financien a los gobiernos con buen criterio y garantizando el buen funcionamiento de las economía y el uso razonable de los gastos del estado.

 Ganas de escribir

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¿Le interesan a Aragón los acuerdos comerciales con Andorra?

Wed, 04/05/2016 - 09:00

Antonio Fuertes Esteban – ATTAC ACORDEM

El martes 26 de abril el Gobierno de Aragón recibió a una representación del gobierno de Andorra. Encabezadas ambas delegaciones por sus presidentes, Javier Lambán y Antoni Martí, ambos expresaron el deseo de establecer y reforzar vínculos comerciales, dentro de la Comunidad de trabajo de los Pirineos.

Señalaron un cambio, entre otros, que favorece estas relaciones, el hecho de que Andorra ha dejado de ser un paraíso fiscal ¿Pero es esto cierto?

Efectivamente Andorra desapareció de la lista de paraísos fiscales de la OCDE, igual que lo hizo Panamá, a raíz de la operación de maquillaje encargada en 2009 por el G-20 y el FMI a la OCDE y que requirió su firma de acuerdos de intercambio de información a petición con más de doce países, algunos de ellos también paraísos fiscales. El firmado con España entra en vigor en 2011 desapareciendo también de la lista de paraísos fiscales de España, igual que pasó con Panamá.

A estas alturas ya sabemos de la honorabilidad de Panamá que cayó de ambas listas igual que lo hizo Andorra, si bien los dos continúan en la lista negra de paraísos fiscales de la Unión Europea. Y es que los territorios offshore, denominados por la OCDE paraísos fiscales, son jurisdicciones fiscales y financieras especiales, consentidas dentro del ordenamiento internacional en beneficio de los grandes capitales y corporaciones. Andorra sigue siendo uno de ellos aunque se haya caído interesadamente de las listas de la vergüenza.

En Andorra, como en otros territorios offshore, resulta fácil constituir, mediante gabinetes de abogados andorranos especializados, empresas pantalla, fideicomisos o entramados societarios en contacto con otros territorios offshore, que sirven para esconder las titularidades de negocios y fortunas. Una vez dentro del permanente flujo offshore global, resulta prácticamente imposible detectar el fraude fiscal o el delito del blanqueo de capitales. Si evasores, delincuentes o criminales actúan “bien” cualquier empresa o particular puede tener fondos en una banca andorrana sin que incluso sus responsables conozcan la titularidad. Es esta opacidad, que proporciona su facilitador sistema jurídico, la que sigue atrayendo a Andorra capitales ilícitos ¿De qué van a informar  a las autoridades españolas o de otros países cuando el rastro de titularidad se pierde entre entramados societarios y fideicomisos?

Por otra parte la firma en 2015 de un acuerdo CDI entre España y Andorra para evitar la doble imposición, supone que las empresas españolas podrán, a través de sociedades filiales o asentando allí su sede social, pagar legalmente impuestos únicamente en Andorra por los beneficios obtenidos en España, o sea eludir impuestos legalmente. Esto simplemente trasladando allí, mediante sencillas operativas que permite la actual normativa contable internacional, los beneficios a sus filiales o sedes establecidas, aunque no tengan actividad en Andorra, sino en España.

Mediante este y otros CDI Andorra pretende emular a Luxemburgo, un país que como sabemos a través del escándalo Luxleaks, atrajo durante tiempo a empresas como Apple, Amazon, Heinz, Pepsi, Ikea o Deutsche Bank, en total 370, que lograban condiciones fiscales muy ventajosas y cercanas fiscalmente al 1% sobre el impuesto de sociedades. En Andorra, de hecho, el impuesto de sociedades es de un máximo del 10% y además abundan los incentivos fiscales y la posibilidad de conseguir un régimen especial del 2% en sociedades que se dedican a la gestión, inversión intragrupo, comercio internacional, explotación de intangibles o sociedades de tenencia de valores.

No, Andorra ha hecho avances fiscales, pero no ha acabado con la opacidad y su sistema jurídico offshore, esto se demuestra desde la entrada en vigor de la ley de intercambio de información en 2011, sólo una mínima parte de las peticiones de información de los jueces españoles ha sido atendida. Incluso en el caso Pujol, la Audiencia Nacional obtiene información tarde y parcial, siendo que los Pujol en libertad, continúan haciendo viajes a Andorra.

Los Gobiernos de Aragón y Andorra se han emplazado a futuras citas para avanzar en acuerdos comerciales. Sin embargo los políticos responsables en Aragón deberían valorar si interesa una asociación comercial que burlará a la Hacienda aragonesa mediante el fraude y la elusión fiscal, disminuyendo los recursos fiscales de una mayoría de aragoneses para beneficio exclusivo de sus empresas.

Antonio Fuertes Esteban es miembro de la Mesa de Coordinación de ATTAC España

Publicado en EL HERALDO SANITARIO DE ARAGÓN

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Greenpeace hace públicos los documentos secretos del TTIP

Wed, 04/05/2016 - 07:00
Greenpeace 

126028_217996Greenpeace Holanda acaba de hacer públicos los documentos secretos del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) entre Europa y EE.UU. Los documentos está publicados en la web www.ttip-leaks.org para que todo el mundo pueda acceder a ellos y se cumpla el principio de transparencia innato a la democracia.

“Estos documentos reflejan la magnitud y el alcance del intento de los Estados Unidos y la Unión Europea de anteponer los beneficios empresariales a los intereses de la ciudadanía. Ya es hora de que las negociaciones se detengan y de que comience el debate. ¿Debemos actuar cuando tenemos la certeza de que nuestra salud y bienestar están en riesgo o debemos esperar a que daño esté hecho? ¿Nuestros gobiernos eran sinceros en la Cumbre del Clima de París cuando dijeron que harían lo necesario para proteger el planeta y mantener el ascenso de temperatura por debajo de 1,5 grados? La protección ambiental no debe verse como una barrera al comercio, sino como un salvavidas para nuestra salud y la salud de las generaciones futuras. Desde Greenpeace hacemos una llamada a la ciudadanía, políticos y empresarios  para que se involucren en el debate del TTIP de manera abierta y sin miedo. Hacemos una llamada a los negociadores políticos para que hagan públicos los textos completos y faciliten la discusión. Y les pedimos que mientras no respondan a cuestiones pendientes detengan las negociaciones”, ha declarado Miguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace España.

¿Qué documentos se han hecho públicos?
Los documentos que Greenpeace Holanda ha sacado a la luz comprenden aproximadamente la mitad del borrador del texto con fecha de abril de 2016; es el texto de la ronda 13 de negociaciones entre Europa y EE.UU. (Nueva York, 25-29 de abril de 2016). Los documentos filtrados están formados por 248 páginas  (13 capítulos consolidados sobre el TTIP, más una nota titulada “Estado táctico de las negociaciones TTIP – marzo de 2016). La Comisión Europea publicó una descripción general en la que afirma tener 17 textos ya consolidados. Esto significa que los documentos publicados por Greenpeace Holanda abarcan 3/4 de los textos consolidados existentes (1).

Los textos consolidados son aquellos en los ha habido acuerdo entre Europa y Estados Unidos. Por lo que se ven claramente las áreas en las que la UE y EE.UU. están ya cerca de un acuerdo y donde todavía tienen compromisos pendientes de alcanzar y concesiones que hacer. De los documentos publicados por Greenpeace Holanda, en total 248 páginas , 13 capítulos ofrecen por primera vez la posición de los EE.UU.

Cómo hemos manejado los documentos filtrados
Estos documentos que hemos recibido habían sido claramente tratados para que fuera posible identificar las copias individuales. Antes de hacerlos públicos hemos eliminados todos elementos y características que pudieran identificar la fuente. No hemos alterado el contenido de los documentos y hemos conservado el diseño. Por esta razón no hemos ofrecido el acceso a los documentos originales. Y por esta razón habrá ruedas de prensa a las 12.00, en Bruselas, y en 14.30, en Amsterdam, para verificar ante los medios los documentos.

¿Cómo saber que los documentos son auténticos?
Después de haber recibido los documentos, Greenpeace Holanda los ha analizado conjuntamente con la reconocida red de investigación alemana NDR, WDR y Süddeutscher Zeitung. Esta red de investigación es una unión de diferentes medios alemanes que también investigó las filtraciones de Snowden y los recientes escándalos de emisiones de Volkswagen, entre otros.

¿Qué primeras conclusiones se pueden extraer de estos documentos?
Desde el punto de vista de la protección del medio ambiente y de los consumidores hay cuatro aspectos que son motivo de gran preocupación:

- Las políticas de protección ambiental parecen haber sido eliminadas
Ninguno de los capítulos que hemos visto hacen referencia a la regla de Excepciones Generales. Esta regla consagrada en el acuerdo del GATT de la Organización Mundial del Comercio (OMC) hace casi 70 años permite a los estados regular las reglas de comercio “para proteger a los seres humanos, la vida animal y vegetal o la salud” o para “la conservación de los recursos naturales no renovables” [1]. La omisión de esta regla sugiere que ambas partes están creando un acuerdo que sitúa los beneficios económicos por encima de la vida, la salud y el medio ambiente.

- La protección del clima será más difícil bajo el TTIP
El acuerdo sobre el Clima de París, la COP21, dejaba claro un punto: debemos mantener el incremento de la temperatura mundial por debajo de 1,5 ºC, para evitar una crisis climática con efectos desastrosos para miles de millones de personas en todo el mundo. El comercio no debe ser excluido de esta acción en defensa del clima. Pero los documentos filtrados no dicen nada sobre la protección del clima. Peor aún, el alcance de las medidas de mitigación está limitada por las disposiciones de los capítulos sobre la Cooperación Regulatoria o Acceso a los Mercados para los productos industriales [3]. Como ejemplo de estas propuestas se descarta la regulación de la importación de combustibles altamente contaminantes como el petróleo procedente de las arenas bituminosas (tar sands).

- El final del Principio de Precaución
El principio de precaución, consagrado en el Tratado de la UE [4], no se menciona en el capítulo sobre Cooperación Regulatoria, ni en ningún otro de los 12 capítulos obtenidos. Sin embargo, sí se cita en varios capítulos la demanda de la delegación estadounidense de trabajar en un enfoque “basado en el riesgo” que tiene como objetivo la gestión de sustancias peligrosas, en lugar de evitarlas. Este enfoque socava la capacidad de los reguladores de tomar medidas preventivas, por ejemplo en relación con la toxicidad de sustancias químicas como los disruptores endocrinos.

- Se abre la puerta a un mayor poder de las corporaciones
Al mismo tiempo que las propuestas amenazan el medio ambiente y la protección de los consumidores, las grandes empresas han conseguido lo que querían. El sector empresarial tiene oportunidades para participar en la toma de decisiones para intervenir en las primeras fases del proceso de toma de decisiones.

Mientras que la sociedad civil ha tenido un acceso escaso a las negociaciones, los documentos muestran muchos casos en los que la industria ha sido consultada y ha tenido un papel privilegiado en el proceso de toma de decisiones [5]. Los documentos filtrados indican que la opacidad de la UE es debida a la la influencia de los intereses de los poderes de la industria. En un informe público de la Unión Europea recientemente publicado [6] se menciona una sóla vez las aportaciones de los sectores industriales, mientras que los documentos filtrados hablan en repetidas ocasiones sobre la necesidad de nuevas consultas con la industria y mencionan explícitamente que se han recogido en los textos las aportaciones de estos sectores.

Para más información:
Overview of Leaked TTIP Chapters and Papers (en inglés)

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Lo que no se está leyendo en los mayores rotativos españoles sobre lo que pasa en las primarias en EEUU

Mon, 02/05/2016 - 13:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Este artículo cuestiona bastantes de las versiones que aparecen en los grandes rotativos del país en su cobertura de la situación en las primarias en EEUU.

La cobertura de la realidad estadunidense por parte de la prensa escrita se realiza, por lo general, a través de corresponsales que se limitan a traducir al castellano lo que dicen la mayoría de los grandes rotativos de EEUU, lo cual puede llevar a conclusiones que son cuestionables. Un ejemplo de ello es la lectura de las últimas elecciones primarias en el Estado de Nueva York, ganadas por el Sr. Trump en el Partido Republicano y por la Sra. Clinton en el Partido Demócrata, victorias que parecen haber colocado a ambos candidatos en posición de convertirse en los aspirantes de cada uno de los partidos para competir por la Presidencia de EEUU.

A primera vista, los datos parecerían confirmar que esta lectura no es del todo desacertada. En el día de hoy, Trump parece que terminará teniendo suficientes delegados para ser nombrado candidato republicano para competir con el candidato o candidata del Partido Demócrata para tal cargo.

Y, según los medios, es la Sra. Clinton la que más probablemente será la candidata. Y por los números de delegados así lo parecería. La Sra. Clinton tenía, después de las elecciones que tuvieron lugar en EEUU el día cuando se realizaron en Nueva York, 1.429 delegados elegidos en las primarias, a los cuales había que sumar 469 superdelegados que tienen derecho a participar en la votación por el cargo que tienen, sean congresistas o senadores, u otros cargos electos del Partido Demócrata, sumando así 1.883 delegados, un número ya relativamente cercano para alcanzar los 2.383 necesarios para conseguir la mayoría. El Sr. Bernie Sanders tenía 1.149 delegados y tenía el apoyo de solo 31 superdelegados, ganando un total de 1.180. La diferencia es notable y parecería que el Sr. Sanders no tiene muchas probabilidades de ser el candidato del Partido Demócrata.

Lo que no se conoce tanto en España

Ahora bien, hay varios datos que deberían conocerse y que no se han publicado en España. Uno de ellos es que la mayor causa de la diferencia de delegados fue el inicio de la campaña en los Estados del sur, los más conservadores en aquel país. En aquellos Estados, el aparato del Partido Demócrata jugó un papel clave en la movilización del electorado de este partido, canalizando el voto a través de las asociaciones de afroamericanos y latinos, que eran, en la práctica, ramas del aparato del Partido Demócrata, aparato que estaba claramente a favor de la Sra. Clinton, ansiosos y temerosos del Sr. Sanders y su socialismo. De ahí el énfasis de la candidata Clinton en acentuar las discriminaciones por raza y grupo étnico, así como por género, que existen en EEUU, y su necesidad de corregirlas para facilitar una mayor integración de los afroamericanos, de los latinos y de las mujeres en el sistema económico y político estadounidense. La estrategia de la Sra. Clinton es facilitar la integración de los grupos discriminados –negros, latinos y mujeres- en la estructura de poder estadounidense. De ahí que la mayoría de aquellas asociaciones –lideradas por personas negras, latinas y mujeres de clase media alta– apoyaran a la Sra. Clinton.

El Sr. Sanders, por el contrario, enfatizó los temas transversales, mostrando sentido e identificación de clase social, pues su intención no es conseguir su integración en el sistema, sino el cambio de este. El Sr. Sanders cuestiona la estructura de poder, y por lo tanto, el sistema económico y político estadounidense basado en el maridaje y complicidad entre el poder financiero y económico, por un lado, y el poder político y mediático, por el otro. La estrategia de los movimientos civiles en defensa de los negros y de los movimientos feministas había conseguido que variara la composición de las estructuras de poder, incluyendo a las minorías negras, latinas y las mujeres, sin que el nivel de vida de la mayoría de negros, latinos y mujeres hubiera aumentado. En realidad, el Presidente Clinton, esposo de la candidata Clinton, había facilitado la integración de negros, latinos y mujeres en su Administración, a la vez que aprobó leyes de claro sentido clasista (es decir, que beneficiaron al mundo empresarial) que causaron el crecimiento de la pobreza en EEUU, también entre los negros, los latinos y las mujeres. El Presidente Obama, el primer presidente afroamericano, no ha mejorado el estándar de vida de la clase trabajadora afroamericana, la clase mayoritaria dentro de la población negra. Es una de las diferencias clave entre la candidata Clinton y el candidato Sanders. La Sra. Clinton enfatiza las políticas de identidad, de raza, de grupo cultural y étnico y de mujer, y el Sr. Sanders enfatiza las de clase social.

El socialismo de Sanders

Para Sanders el mayor problema de la democracia estadounidense es la instrumentalización del poder político por parte del poder financiero y económico, haciendo una llamada explícitamente a la Revolución Política del pueblo estadounidense frente a la minoría financiera y económica, que él llama la “billionaire class” (la clase de billonarios) que controla la vida política, económica y mediática del país. Su concepto de socialismo no es el de la nacionalización de los medios de producción, sino el de la democratización del sistema político, rompiendo el maridaje entre el poder financiero y económico y el poder político. Su llamada a la movilización de clase (redefiniendo la clase trabajadora como la mayoría de la población que trabaja, a la cual Sanders define como “las clases medias y las familias trabajadoras”) ha sido sorprendentemente exitosa. Ha movilizado sobre todo a la gente joven y a la clase trabajadora en EEUU. De ahí que fuera en las primarias que tuvieron lugar en los Estados más industrializados y más urbanos cuando su estrategia de clase fue más efectiva, ganando en muchos de estos Estados, venciendo además con grandes mayorías. Y es en estos Estados donde el aparato del Partido Demócrata ha tenido menor capacidad de movilización. Y ahí, en estos Estados, la Sra. Clinton tiene una imagen de ser un miembro prominente del establishment, algo que la daña. Ha recibido casi tres millones de dólares por dar 12 conferencias en los bancos de Wall Street, eje del capital financiero, que ha pagado gran parte de sus campañas. Así, la Sra. Clinton es especialmente vulnerable, pues se la ve como una figura del establishment en un momento en el que la población tiene un claro rechazo hacia el mismo, el cual es visto como controlador del Partido Demócrata. Ello explica la gran pérdida de personas pertenecientes al Partido Demócrata, cantidad que ha pasado de representar el 38% de la población adulta en 1988, al 29% en 2014. El Partido Republicano ha tenido una pérdida semejante de miembros, pasando de un 33% a un 26% en el mismo periodo, mientras que los independientes han subido, de un 31% en 1988 a un 42% en 2014. Es entre los independientes donde Sanders está consiguiendo más apoyo.

Los problemas de Hillary Clinton

Hillary Clinton, persona percibida claramente como miembro del establishment, tiene un elevado porcentaje de voto negativo (uno de los más altos, el 52%). Si se suman, pues, estas dos variables, una el bajo porcentaje de personas que se consideran demócratas, y dos el elevado grado de opinión desfavorable de Clinton entre la población, la candidatura de Clinton tiene un grave problema. En realidad, todas las encuestas muestran que Sanders podría derrotar a Trump con porcentajes mayores que Clinton, porcentajes que son incluso mayores entre los jóvenes, por debajo de los 35 años, y entre la clase trabajadora. En realidad, lo que está sucediendo en esta campaña es el resurgir de la clase trabajadora estadounidense como sujeto político. El gran rechazo por parte de tal clase hacia las estructuras políticas a las cuales se consideran como responsables del gran deterioro económico, es uno de los datos de mayor interés en EEUU, y que apenas ha aparecido en España.

Tal movilización es lo que explica el otro inesperado éxito, el del candidato Trump, cuyo apoyo procede en su mayoría de la clase trabajadora, predominantemente blanca. Y aun cuando, como he indicado en otros artículos, Trump es la versión Le Pen, la versión fascista en EEUU, sería injusto definir a sus seguidores como tales. Son obreros que rechazan profundamente el establishment político-mediático, hecho que Trump explota y capitaliza en su campaña. Un componente que atrae gran interés es que Trump, al comienzo de cada una de sus conferencias, ridiculiza el análisis político que han hecho los gurús mediáticos el día anterior en sus informativos.

El futuro incierto en el plano político en EEUU: el resurgimiento de la clase trabajadora como agente político

El bipartidismo está también en crisis profunda en EEUU. El descenso de la población que se identifica con ambos partidos es muy marcado. Y es probable que este descenso continúe. Y, mientras, el porcentaje de la población que se define como independiente (es decir, ni demócrata ni republicana) está aumentando de una manera muy notable. Durante las primarias en el Partido Demócrata votan solo los miembros del Partido Demócrata en algunos Estados, pero en otros pueden hacerlo también los independientes. Y es en estos Estados donde, por regla general, Sanders (que tiene su mayor apoyo entre los independientes) gana. De ahí que en los primeros Estados (en los que solo votan los demócratas, como en el Estado de Nueva York) consigue peores resultados. Pero no así cuando los independientes pueden votar. De ahí que en las encuestas para predecir el resultado de las elecciones generales, el candidato Sanders consiga unos porcentajes de voto sobre Trump mayores que los que consigue la Sra. Clinton.

Si la elección fuera Donald Trump versus Hillary Clinton, el resultado sería más incierto, pues Trump presentaría su candidatura intentando capitalizar sobre él el profundo sentimiento antiestablishment que aparece en aquel país frente a una figura que representa claramente a este establishment. Y aun cuando sería predecible que la mayoría de personas que han apoyado al candidato Sanders durante las elecciones primarias votaran a la Sra. Clinton, es también probable que un porcentaje elevado se abstuviera. No se puede subestimar el rechazo de la juventud (la mayoría de personas por debajo de 35 años simpatiza con Sanders) y de la clase trabajadora hacia el establishment. La percepción de que los dos partidos mayoritarios están instrumentalizados por intereses financieros y económicos está muy generalizada en EEUU, sobre todo entre las clases populares. Y no son insensibles a las llamadas a la necesidad de una revolución política que hace el candidato socialista. Desde la decisión de la Corte Suprema de EEUU en el año 2012 (“Citizen United Versus Federal Election Commission”), la cantidad y origen del dinero que pueden recibir los candidatos es ilimitada, con lo cual el 40% de los fondos que recogen los políticos (en terminología actual, la carta política) procede del 0,01% de la población.

Mientras, el promedio de los ingresos familiares, ajustado por la inflación, es hoy más bajo que en el año 2008. Y aun cuando el desempleo ha descendido bajo la Administración Obama, el porcentaje de la población adulta que trabaja ha disminuido. De ahí que el futuro sea hoy muy incierto en aquel país. No es fácil hacer predicciones, pues lo que caracteriza a la vida política de Estados Unidos es su gran rechazo hacia el establishment financiero, económico, político y mediático del país. Y ahí está la cuestión, que los grandes medios de información y persuasión españoles apenas citan.

Publicado en público.es
vnavarro.org

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El fracaso de la política y de la economía

Mon, 02/05/2016 - 09:00

Carlos Berzosa - Consejo Científico de ATTAC España

El nuevo parlamento salido de las urnas el 20 de diciembre ha fracasado rotundamente, por no haber sido capaces los diferentes partidos de llegar a un acuerdo para formar Gobierno. No se han estrenado muy bien los nuevos partidos y coaliciones electorales que se presentaban como agentes del cambio. Lo que se ha logrado es acabar con las ilusiones de muchos votantes, que apostaron por la necesidad de llevar a cabo un cambio de rumbo en las políticas aplicadas, así como en la forma de hacer política. El desencanto vuelve a surgir, acompañado de un hartazgo con los discursos, bastante endebles, de los diferentes partidos.

Al final todos han caído en los mismos errores que ellos denunciaban y que habían venido practicando los partidos tradicionales, como el hecho de considerarse como un fin en sí mismo y no como un medio para llevar a cabo la política que los ciudadanos expresan en las urnas. Los partidos se han convertido en máquinas electorales que miran más hacia dentro, que a los intereses y necesidades de lapoblación. Estos intereses son muy distintos en una sociedad dividida en clases sociales, con diferencias notables en el nivel de renta y en oportunidades y derechos, al tiempo que se configuran distintas ideologías, que no solamente vienen dadas por la posición social que se ocupa, sino por la concepción que se tiene de la sociedad y qué tipo se desea como modelo político, económico y social.

El nuevo parlamento ha expresado esa diversidad y la ha aflorado en mayor medida que en elecciones anteriores, como resultado de las diferencias ideológicas, pero también consecuencia de la crisis económica, las políticas de austeridad, la corrupción y la pérdida de derechos de ciudadanía. La incapacidad de llegar a acuerdos no se pueden deber a estas diferencias, que en las afinidades ideológicas no pueden ser insalvables, sino que todos calculan qué costes o beneficios les pueden deparar ciertos acuerdos en las futuras elecciones. Por desgracia no solamente se trata de salvar electoralmente a los partidos a los que pertenecen sino los propios intereses personales para seguir al frente de ese partido.

Los meses transcurridos no solo han servido para bien poco, sino que han permitido seguir gobernando al PP, aunque sea en funciones, pero que sí ha tomado decisiones importantes, como, entre otros, los recortes a las Comunidades Autónomas en sus presupuestos y apoyar el vergonzante acuerdo de la UE-Turquía sobre los refugiados. Mientras esto sucede no se han podido derogar leyes, como la LOMCE, la llamada de la mordaza, y la reforma laboral. El PP sigue gobernado sin ningún tipo de control parlamentario.

La situación económica y política requiere reformas en profundidad y, sin embargo, los partidos siguen enzarzados entre sí culpabilizando al otro por no haber llegado a un acuerdo.  Este echarse la culpa no resuelve nada y no sirve para tapar su incapacidad para negociar. Lo que se transmite a los ciudadanos son las peleas entre ellos y también las internas, pero poco sobre las propuestas que tienen para resolver los numerosos problemas que están encima de la mesa.

He escrito en anteriores artículos que la crisis económica, que se inicia en 2007 y no se puede dar por finalizada aún, ha supuesto el fin de un modelo económico a escala mundial. La naturaleza que ha adquirido esta fase del capitalismo ha estado caracterizada por la globalización financiera y neoliberal, con altos niveles de especulación y evasión fiscal, el aumento de las desigualdades y la concentración de riqueza. Las causas de la crisis no se han atacado para sentar las bases de otro modelo de crecimiento, de manera que la recuperación débil se está llevando a cabo con los mismos supuestos que los que provocaron la Gran Recesión.

La crisis en España es el resultado de este estallido que tuvo su origen en Estados Unidos, pero que se transmitió a Europa y Japón dentro del mundo desarrollado. Si ha golpeado con mayor dureza que a otros países es porque, además, supone el fin de un modelo específico. que tiene sus orígenes en la década de los ochenta, aunque en parte venía de la época franquista, sustentado en la construcción y la especulación, a la vez que se desmantelaba el aparato industrial y se comenzaba con el proceso de las privatizaciones e inserción progresiva en la globalización. No se ha apostado nunca con suficiente empuje ni por I&D e innovación tecnológica. Las debilidades de este modelo han quedado puestas en evidencia con la crisis económica.

En las discusiones políticas apenas se plantean qué respuestas se dan, por parte de los que preconizan el cambio, para ir sentando las bases de otro modelo que requiere un esfuerzo grande en el apoyo a la investigación y a la transferencia de tecnología. El conocimiento tiene que dar paso a la especulación y a la obtención de ganancias rápidas y cómodas. A su vez se requiere otro modelo energético sostenible, que potencie las energías renovables. Hay que combinar políticas de recuperación y creación de empleo con otras que tengan una visión a medio y largo plazo. En economía no se puede actuar solamente con la vista puesta en el corto plazo. Si no es así se volverá al crecimiento anterior, basado en el ladrillo, que tantas consecuencias negativas está trayendo.

En definitiva, estamos ante un fracaso de la política y de la economía al no afrontar los grandes desafíos ante los que estamos, que son globales y locales. La mal llamada bonanza económica fue sembrando las semillas de su destrucción y las instituciones políticas se han deteriorado por el abuso de poder, la corrupción, el mal funcionamiento y la pérdida de credibilidad. No creo que los políticos puedan arreglar los muchos problemas que se derivan del mal funcionamiento de un sistema económico a escala mundial, en la Unión Europea, y en nuestro país. Pero sí al menos dar respuestas locales a los problemas globales, porque no se trata de construir una sociedad perfecta, que no ha existido ni existirá, pero sí una sociedad mejor.

Catedrático de Economía Aplicada. Universidad Complutense de Madrid

Publicado en nuevatribuna

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El poder del lobby financiero en el capitalismo contemporáneo

Mon, 02/05/2016 - 07:02

 Juan Hernández Vigueras – Consejo Científico de ATTAC España

Entrevista por Mariano Schuster – NUEVA SOCIEDAD
Marzo 2016

¿Cómo definiría usted a los lobbies financieros y como caracterizaría su accionar?

En las democracias avanzadas es evidente la existencia de grupos de interés o de presión en todas las áreas, que intentan promover de manera organizada sus particulares intereses frente al interés general, sean sindicatos, iglesias, asociaciones empresariales, ONG, etc. Y la influencia o la presión política que ejercen esos grupos o lobbies organizados sobre los gobiernos nacionales o sobre las organizaciones internacionales resulta directamente proporcional al poder que representan, bien sea por los recursos económicos, intelectuales u organizativos de que disponen o por su capacidad de movilizar la opinión pública. De ahí que la defensa de los intereses de la banca o grupos financieros vinculados mundialmente tenga un alcance muy superior a la de otras agrupaciones sociales. Y alcance mayor altura y sutileza su accionar sobre los centros de decisión política mediante el asesoramiento técnico o su presencia en los medios de comunicación con opiniones sobre asuntos que les conciernen, con la publicación de informes técnicos sesgados que esconden sus verdaderos fines o la cooperación a título de expertos de sus representantes en los procesos decisorios de los gobiernos.

Gastos-anuales-lobbies-financieros¿Cómo han conseguido estos lobbies acceder al poder que hoy poseen?

La verdad es que la respuesta a esa pregunta me llevó a una  investigación que sinteticé en 250 páginas analizando los datos de esa realidad compleja contemporánea. Simplificando,  resumiría aquí la respuesta recordando que los bancos y las firmas financieras gozan de capacidad legal para enviar fondos cuantiosos de un extremo a otro del planeta sin interferencias estatales; que disfrutan de gran libertad de innovación creando productos e instrumentos y generan negocios virtuales alejados de las necesidades de la economía real, etc. Y para defender ese marco legal internacional propicio han desarrollado organizaciones gremiales propias vinculadas internacionalmente, con profesionales que conocen los sistemas financieros más y mejor que los expertos funcionarios de los Estados de cualquier continente; que sirven tanto en el sector privado como en el público gracias a las puertas giratorias; y que los dirigentes de grupos políticos y de las instituciones públicas están atrapados por la captación cultural que les lleva a compartir valores y creencias en el fundamentalismo del libre mercado que impregna los entornos reguladores.

Usted ha definido a los lobbies como el verdadero poder de la economía mundial. ¿No existe ninguna posibilidad de que los Estados Nacionales regulen su actividad o limiten su poder?

Es un problema político de largo alcance y resultado de un largo proceso ya histórico. Personalmente entiendo que las posibilidades de controlar los lobbies financieros pasan por una mayor conciencia crítica de la actividad bancaria y financiera actual, entre la ciudadanía y entre las élites dirigentes. Y por generar un entorno político que afronte la regulación de la banca financiera para que sirva a la economía real, a la creación de riqueza y empleo en los países. Las agencias y asociaciones que ejercen de lobbies son instrumentos cuyas actividades deben estar sometidas a estrictas reglas de transparencia y  supervisión.

¿Qué diferencia a los lobbies educativos, médicos o comunicacionales del lobby financiero?

Podemos deducir esa diferencia del propio concepto que esbozamos en la primera respuesta. Principalmente, por lo general estos otros lobbies tienen una influencia más indirecta sobre las decisiones políticas en esas materias concretas. Mientras que los lobbies financieros ejercen su fuerte influencia directamente sobre el conjunto de la economía y la acción de gobierno. Más aún, en muchos casos aquellos son filiales de los grandes grupos financieros que buscan hoy la rentabilidad de sus inversiones en las áreas de los servicios públicos como educación, la salud o las pensiones con el apoyo de los medios de comunicación que controlan aquellos. La siderurgia, la  construcción naval y las actividades industriales tradicionales apenas interesan a los grandes grupos financieros globales, como sucedía antaño.

Usted ha sindicado al Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) como el mayor lobby mundial. ¿Puede explicarnos cuales han sido algunas de las principales actuaciones de dicho lobby?

Para entender la relevancia del IIF podemos examinar en su sitio web que integran su dirección los mayores bancos globales como el HSBC, Goldman Sachs, ING, los españoles BBVA y Santander y otros. Y que a los lectores de la prensa europea e internacional llegaron las noticias de la decisiva intervención de este Instituto-lobby en las negociaciones para la reestructuración de la deuda griega en 2010 y 2012 a través de los entonces Director general Charles Dallara y del Presidente Josef Ackerman, que también lo era del Deutsche Bank y de la Asociación de bancos alemanes. Y por entonces también tuvieron encuentros decisivos con el gobierno español para diseñar las soluciones del endeudamiento desmesurado de los bancos españoles diseñando el llamado entonces banco malo que absorbería con apoyo gubernamental los inmuebles invendibles, tóxicos los llamaban, acumulados por la banca española como consecuencia de los impagos de entidades promotoras del negocio inmobiliario.

Más recientemente, el IIF presidido ahora por el máximo ejecutivo del HSBC hacía pública una declaración el 18 de febrero pasado mostrando su complacencia por las ofertas negociadoras con los fondos buitre (a los que he analizado en mi último libro) realizadas por el nuevo gobierno argentino; y alentando nuevos pasos que permitieran a Argentina el pleno acceso de los mercados financieros mundiales. Después vendría la nueva decisión del juez Griesa. He ahí un ejemplo de la “sutileza” del accionar de los lobbies financieros que mencioné antes.

En Europa existe el problema de las llamadas puertas giratorias, es decir, políticos que tras desarrollar su función en el Estado pasan a trabajar en importantes empresas del sector privado. En América Latina suele suceder lo inverso: hombres del mundo de las multinacionales y las finanzas que acaban en funciones públicas. ¿Cómo puede trabajarse contra esos trasvases permanentes?

Las puertas giratorias son un factor coadyuvante de la labor de los lobbies financieros. Como sugiere la expresión, vehiculan las idas y venidas de profesionales del sector público al sector privado y viceversa. En el viaje de ida al sector público estos profesionales aportan sus conocimientos del complejo mundo financiero, contribuyendo a la adopción de marcos legales y decisiones que favorezcan los negocios de los que provienen. En el viaje de vuelta al sector privado traen consigo una red social de amistades  y conocidos en la Administración pública que posteriormente facilitará el acceso y la actividad de los lobistas. Ante todo las puertas giratorias contribuyen a que en los órganos decisorios del sector público se compartan los criterios, valores y percepciones de quienes gestionan las entidades bancarias y financieras. Lo que se denomina la captación cultural. En este apartado una legislación apropiada, rigurosa y efectiva podría paliar el problema político.

¿Otra de las políticas de los grupos de lobbies se relaciona con la financiación a las campañas electorales de los partidos políticos?

Es el caso de los EEUU, donde la reglamentación oficial autoriza esa financiación privada con el contrapeso del registro público de las aportaciones y la transparencia. Pero destaquemos que la publicidad y difusión de los datos por organizaciones ciudadanas, ha contribuido a la creación de una clara conciencia crítica en ciertos sectores sociales. Sin duda, es un tema de debate en cualquier democracia para encontrar fórmulas legales e institucionales  que eviten que los procesos electorales estén condicionados por el dinero de los más poderosos.

En su libro Los lobbies financieros usted analizó las particularidades de estos grupos y afirmó que el accionar de los gobiernos en relación al poder bancario no se modificó tras la crisis económica mundial. ¿Siente alguna esperanza frente al futuro?

Ciertamente el rescate de la gran banca a cargo de los contribuyentes ha innovado el sistema financiero global, haciéndolo más dependiente de políticas gubernamentales que garantizan su libertad de acción pese a los escándalos de la manipulación de los indicadores financieros. Pero las nuevas regulaciones meramente funcionales, no estructurales, han mantenido la amenaza de la inestabilidad y la volatilidad de los mercados financieros. Hasta el punto que son muchos los expertos solventes que ven con temor  la amenaza de próximos colapsos, aunque reconozcamos que existen ahora mayores sistemas de alertas. Personalmente creo que existe también una mayor conciencia de los riesgos del sistema y de las desigualdades e injusticias que genera en el mundo entre grupos sociales y entre países. Y en esa mayor conciencia apoyo mi optimismo sobre el futuro.

Miembro de Tax Justice Network

 Revista NUEVA SOCIEDAD.  Democracia y política en América Latina.

La Europa Opaca de las Finanzas

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La cultura de la riqueza y el hombre que recogía calderilla al pie de la ladera

Sun, 01/05/2016 - 13:00

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España

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Un taxista me condujo una vez de una ciudad a otra distante más de 70 kilómetros para tomar un tren al volante de un gran Mercedes. Durante el camino me contó con profusión de detalles y una cierta dosis de suspense su teoría sobre la Cultura de la Riqueza. Lo resumo. Él prefería juntarse con los ricos porque “cuando se caían por una pendiente” se soltaban monedas de sus bolsillos. “Los pobres no llevan nada, es mejor arrimarse a quien tiene”.  El chófer aspiraba pues a recoger la calderilla que los ricos perdían. Lo he recordado mucho estos días. Van a ver por qué.

Los papeles de Panamá han generado en algunos países un debate profundo. Por cuanto implican, por las reacciones que provocan y por el futuro que se vislumbra. En el Reino Unido, el diario conservador The Telegraph fue el primero que se lanzó a disculpar las veleidades fiscales de su presidente, David Cameron. “Se oye hablar a menudo de personas que están “atrapadas en la pobreza”, pero también es posible quedar “atrapado en la riqueza”. Este es el destino de David Cameron. Él no es un hombre codicioso financieramente, o un maloliente rico, pero proviene de un entorno en el que la riqueza hereditaria es la norma”, firmaba Charles Moore uno de sus principales comentaristas políticos. Qué iba a hacer el pobre David si su mamá –como debiéramos hacer todas las mamás-  le regaló a temprana edad por dos veces 100.000 libras esterlinas: uno se sabe rico y eso tiene unos privilegios y unas normas que guardar. Una pesada carga.

El artículo recibió una avalancha de críticas en las Redes sociales, en los periódicos, en otras columnas de prensa escritas en todos los tonos. Desde la ironía a los análisis densos  se advierte la fuerza que ha llegado a tener esa élite que se otorga todos los derechos. Hasta el de no pagar su contribución a la comunidad como el resto. Hasta el de ser comprendidos. Hasta el de obviar que no hablamos solo de escamotear obligaciones fiscales. Los refugios offshore esconden en muchos casos dinero de procedencia ilícita o de uso ilícito. Eso explica las cuentas de reconocidos sátrapas reveladas en Panamá que no quieren tensar más la cuerda de sus sufridos pueblos, si lo pueden evitar.

Esta España nuestra, sumida en una corrupción escandalosa, ni siquiera ha abierto ese debate con seriedad. Los medios continúan “con sus cosas” y  entre los pocos que se animan a opinar encontramos sobre todo la disculpa a los evasores. El manual manda, primero, despreciar el periodismo de investigación, verle oscuras intenciones, y después sacar la lanza para defender, por ejemplo, a los Borbones en Panamá como hacen en ABC. “Fue ETA” , vaya por dios. Pero nadie manda no pagar en el país de residencia, del que se usan desde sus servicios a sus aceras que es imagen bien visual. Pilar de Borbón, hermana de Juan Carlos I, ha pagado por esa fortuna offshore 150 euros anuales durante 40 años. Pobrecilla. Debemos recordarlo estos días que los ciudadanos con minúscula hacemos la Declaración de la Renta.

La ola de comprensión se extiende. El ultraliberalismo en boga llega a hablar –y firmar- conceptos como “terrorismo fiscal” o “infierno fiscal”. Y esas gentes simpáticas del espectáculo inspiran una cierta piedad, siempre que sean de derechas, que esto ayuda. La piña se apoya entre sí, como las familias de sangre o dinero. Es curioso ver además lo fácilmente que algunos se dejan “atrapar en la cultura de la riqueza”. Borja Thyssen, uno de los implicados según la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas, se encontró de repente con una lluvia de millones por la boda de su madre. Y ni aun así parece tener suficiente. En la jaula de la riqueza se produce demasiada adicción a la codicia.

La opacidad de estas maniobras financieras no permite saber con exactitud cuánto dinero nos están restando al bien común: se habla del 20% del PIB mundial. Lo que sí se puede asegurar es que se trata de una cantidad  que podría resolver las necesidades de millones de personas. Propiciando una sociedad más equilibrada y más libre. Menos excusas. Los grandes evasores son gente dedicada a la ingeniería financiera preferentemente, no es un drama que se vayan. Nos quitan más que nos dan, dada su influencia offshore en la política por lo que vamos comprobando. De hecho no es hayamos de temer que se lleven el dinero, es que ya se lo han llevado.

La evasión fiscal es punible; la elusión, no. Puede ser legal pero a estos inmensos niveles no es ética, ni justa y debe ser sacada de la ley, como cada vez más voces decentes piden. Contra la élite de la mafia: tratemos a la riqueza offshore igual que al dinero del terrorismo llega a proponer en theguardian/eldiario.es Paul Mason, una de las voces potentes del periodismo progresista. Porque la desigualdad fiscal está en la base de la desigualdad en sí, la que ha crecido exponencialmente desde que se iniciara aquello que llamaron crisis en 2008. En la que está marcando con fiereza la distancia entre seres humanos “atrapados en la pobreza” y los que se aprovechan de su riqueza para aumentar sus prerrogativas. La que nos ofrece esas imágenes de pavorosa crueldad en esta Europa que tiene tantos pozos negros fiscales que limpiar.

Así murieron otras culturas, otros imperios. Para renacer, tras dejar mucho dolor atrás. La diferencia con anteriores momentos históricos es la reacción de las víctimas. En Islandia se echaron a la calle y en 24 horas tenían fuera a su primer ministro evasor. En España no. Esa sociedad capaz de salir a manifestarse por un equipo de fútbol o los concursantes de un programa banal de televisión permanece indiferente a cuanto nos está ocurriendo. A esa ristra de nombres que no han tributado como hacemos los demás. A los que han robado como si el dinero público fuera un saco sin fondo. A los que se burlan de todos con sus herencias, sus padres, hijos, hermanos, primos, secretarios… o con sus comisarios de guardia presumiblemente  interpuestos. A los que se emplean a fondo para que nada cambie hurtando datos. ¿ Qué más tiene que hacer el Ministro Soria, el PP, sus votantes y los partidos que le quieren en gobiernos para provocar una reacción?

Si el enorme esfuerzo de investigar, los riesgos varios que se corren cuando las informaciones afectan a poderosos, no encuentra respuesta en los afectados, se dejará de hacer. La apatía también trabaja a favor de los privilegiados. “Si una revelación no provoca indignación, y los delincuentes no son castigados, escribió Efimeros [Costas Efimeros, editor de una web de investigación griega] “entonces la constante revelación de escándalos provocan exactamente el efecto opuesto: derrotismo, sensación de vulnerabilidad, aceptación fatalista del gobierno de los poderosos”, recogía Mason.  Y, así, las hirientes corrupciones que nos sepultan llevan camino de perpetuarse, de crecer como no han dejado de hacerlo.

El hombre que aspiraba a recoger calderilla al pie de la ladera debería saber que los ricos no se caen por la montaña y ni mucho menos sueltan monedas. Si nos atenemos a los usuarios de Paraísos Fiscales, le quitarán las suyas a poco que se descuiden. La cartera completa. Pero sobre todo quienes opinan como él deben ser conscientes de que nos están haciendo rodar a todos con ellos. Con su insensibilidad, egoísmo e insensatez. Y esto en “la Cultura de la Riqueza” no pasa. Por eso van ganando.

vic3b1eta-capitalismo-pesca

Publicado en eldiario.es (sin viñetas que, con mi agradecimiento, utilizo en CC como es este blog)

El Periscopio

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Manos sucias

Sun, 01/05/2016 - 09:00

Juan Francisco Martín Seco – Consejo Científico de ATTAC España

Entre los múltiples casos de corrupción que inundan la actualidad española, la semana pasada nos ha obsequiado con el escándalo de Manos Limpias y de Ausbanc. Sin embargo, no creo que este descubrimiento haya sido especialmente sorpresivo. Concretamente en el caso de Ausbanc era un secreto a voces que se movía entre la presión y el chantaje; y no recientemente sino desde muchísimos años atrás, cuando era poco más que un chiringuito sin apenas estructura. Todo el que se haya movido por ámbitos financieros y periodísticos ha escuchado más de una vez la insinuación de su comportamiento cuasi mafioso.

Lo más interesante a considerar no es el caso en sí, del que los jueces dirán en su momento lo que crean conveniente, sino lo que podríamos llamar “daños colaterales”. Porque a río revuelto, ganancia de pescadores. El descrédito de ambas organizaciones se puede emplear para atacar una institución, tal como la de la acusación popular, que ha mostrado en múltiples ocasiones su eficacia. Los brochazos de trazos gruesos de tertulianos y comentaristas pueden terminar tirando al niño junto al agua sucia.

La acusación popular tiene profundas raíces en nuestra tradición jurídica. Surge unida a los primeros conatos del Estado liberal, en la Constitución de 1812, y se ha mantenido durante largos periodos, precisamente en todos aquellos en los que se acentuaba la democracia. Es cierto que se trata de una figura poco conocida en el Derecho comparado, pero no siempre lo foráneo es mejor que lo nacional. Junto con la institución del Jurado, compone la vía de participación de los ciudadanos en uno de los poderes del Estado, el judicial. Pero es que, además, supone un buen exponente de la consistencia del bien público y de cómo este no es algo etéreo, sino que afecta e incide en el bien de cada uno de los individuos que integran la comunidad.

Es por ello por lo que cuando se daña el bien común se perjudica el interés de todos y cada uno de los ciudadanos, y parece lógico habilitar a aquellos que lo deseen a ejercitar las acciones penales correspondientes. La acusación popular resulta más lógica y al mismo tiempo más útil en aquellos casos en los que el delito no se dirige contra una persona concreta y, por lo tanto, no hay ningún legitimado para ejercer la acusación particular. De no existir la acción popular, todo quedaría en manos del ministerio público.

Es por eso también por lo que la doctrina Botín resulta tan disparatada e inadmisible. Es difícil mantener que el delito fiscal no representa un robo a todos y a cada uno de los ciudadanos, y que cada uno de ellos no tiene derecho a defenderse con independencia de que la acción penal la ejercite o no también el abogado del Estado y el Ministerio Fiscal. La Agencia Tributaria resulta perjudicada tan solo en cuanto que es la encargada de la recaudación de los ingresos públicos, es decir, de todos los españoles.

Los delitos que hayan podido cometer Miguel Bernad y Luis Pineda no deben utilizarse para desprestigiar la figura de la acusación popular y mucho menos para orquestar una campaña en pro de su eliminación de nuestro ordenamiento jurídico. Cualquier institución puede utilizarse indebidamente. A nadie se le ocurre poner en tela de juicio la función de la fiscalía o de la judicatura porque determinados jueces o fiscales hayan sido acusados de prevaricación o de cohecho. Podrían ponerse miles de ejemplos. A menudo, el chantaje consiste en la omisión de denunciar un delito a cambio de una remuneración dineraria. Sería absurdo que para evitarlo se prohibiesen las denuncias.

Tampoco los procesamientos de Bernad y Pineda tienen por qué implicar a priori ningún cambio en la situación procesal de la Infanta. Esta será inocente o culpable según lo que se derive del juicio. Y mucho menos puede implicar una descalificación, tal como se ha pretendido hacer en alguna tertulia, de la actuación del juez Castro. Sus argumentos no pierden un ápice de rigor por las intenciones presuntamente bastardas de quienes ejercitan la acción popular.

Dicen que en el timo tan culpable es quien lo realiza como quien lo sufre. En la mayoría de los chantajes se produce algo similar. Si el que lo efectúa es un delincuente, el que lo sufre anda cerca porque algo vergonzoso o incluso delictivo pretende ocultar. Por eso hay que preguntarse qué sucede en nuestro sistema financiero cuando, según parece, las entidades financieras han estado padeciendo durante tantos años el chantaje de una organización relativamente pequeña, al menos en un principio, sin rebelarse ni denunciarlo. Incluso el tema se eleva de grado cuando el chantaje se dirige, como parece ser en el caso de UNICAJA, a un directivo, pero se paga con el dinero de la entidad. E incluso lo más grave consiste en que el resto del Consejo hace oídos sordos como si no se hubiese enterado.

Si Ausbanc, con el silencio cómplice de todos, ha llegado a desarrollarse tal como lo ha hecho, se debe a que ha sabido ocupar, aunque fuese mediante tácticas mafiosas, un lugar que los poderes públicos habían dejado vacío, el de la defensa de los clientes de las entidades financieras. El Banco de España ha pasado olímpicamente de esta tarea. Se ha preocupado exclusivamente de la solvencia de las entidades y, como hemos visto, de forma bastante deficiente, ya que han sido frecuentes las quiebras bancarias, pero ha dejado en total indefensión a los usuarios, expuestos a todo tipo de prácticas abusivas.

Relevancia tiene también la noticia un tanto escandalosa de cómo Ausbanc montaba ciclos de conferencias para que las impartiesen jueces y magistrados, todos ellos muy bien remunerados. No es la primera vez que el tema de las conferencias, becas o publicaciones hace temer que se deteriore la independencia judicial. Ciertamente, no son los únicos pero el especial papel que ocupan en la sociedad jueces y fiscales hace imprescindible, más allá de un tema de incompatibilidades, una especial vigilancia de todos aquellos mecanismos que pueden representar un soborno, aunque encubierto y sibilino.

Decía que no es el único caso porque ello explica el auge de las fundaciones, medio por el que el poder económico representado por las grandes empresas, ahorman la ideología, la cultura y la doctrina económica a sus intereses, manejando económicamente a aquellos que pueden ser sus emisores. Tenemos un buen ejemplo en FEDEA. Y todo ello financiado con dinero público mediante deducciones fiscales.

republica.com

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Sigue el atropello austericida

Sun, 01/05/2016 - 07:00

Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

La organización global CADTM (Comité Ciudadano para Anular la Deuda del Tercer Mundo) demostró en los años 90 que la deuda pública del Tercer Mundo era ilegítima e ilegal y, por tanto, inaceptable. Hoy en la Unión Europea la deuda es un arma letal en manos del poder financiero a través de sus esbirros euroburócratas y, mientras la Unión concede a España un año o quizás dos para reducir su déficit público, machaca implacable a Grecia.

Ningún país de la Unión puede siquiera dudar de la política de austeridad, reducción del déficit público y religioso pago de la deuda. Ni soñar con moratorias, reestructuraciones o quitas. Aunque las políticas de austeridad y pago de deuda supongan frenazo económico, crecimiento ridículo, más paro o trabajo precario, desigualdad obscena y más pobreza.

Grecia tiene superávit primario, porque ingresa más por impuestos que lo que gasta en pagar a funcionarios y financiar políticas. Pero tiene déficit final, porque ese superávit se lo come el pago de intereses de la deuda. Si pagará menos intereses, no tendría déficit. O si el interés a pagar fuera tan bajo como el que el BCE concede generoso a la banca por inyectarle millonadas de liquidez.

¿Que Grecia tenga déficit por abonar intereses mueve a sus ‘acreedores’ a ofrecer un pago más llevadero? Evidentemente, no. Y además exigen ‘reformas’. Que en román paladino significa que una amplia mayoría de la ciudadanía griega verá vulnerados sus derechos y lo pasará peor. Los principales acreedores de Grecia, por cierto, son FMI, BCE y eurozona. Tienen casi el 80% de la deuda griega.

Hablando de déficit, cabe señalar que España tiene déficit primario, porque lo recaudado con impuestos es menos que lo que gasta. Más 30.000 millones de euros de pago anual de intereses de deuda. El déficit español es considerable y su deuda, mayestática.

¿Por qué ese diferente trato con Grecia y España? Porque el gobernante Partido Popular (como el gobernante PSOE con Zapatero) no cuestionan la política de austeridad de la Unión Europea. Grecia lo hizo y, aunque luego cedió, ha sido atropellada para escarmiento de terceros. Ahora el FMI pide más ‘progresos’ para que los acreedores (que son ellos) concedan un tercer rescate. Sin más ‘reformas’ no hay rescate.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, ha remachado que solo habrá acuerdo de acreedores’ (ellos) y Gobierno griego si éste hace las reformas pendientes. Y cuando los burócratas de la UE o del FMI piden ‘reformas’, la gente común ha de apretarse el cinturón. Para que no suene a extorsión (que es lo que es), Moscovici hace un brindis al sol y dice que “se necesita un paquete de reformas creíbles, económicamente adaptadas, financieramente sostenibles y socialmente justas”. Increíble la desfachatez de esos euroburócratas.

Muy comprensiva, esa ‘troika’ reconoce la dificultad de “grandes reformas fiscales y de las pensiones” que el gobierno griego ha de hacer sí o sí. Las de las pensiones se traducirán en pensiones aún más reducidas y más dificultades para obtenerlas. Y las ‘grandes reformas fiscales ‘ supondrán que quienes más tienen paguen mucho menos de lo que deberían. Quien pagará más será el pueblo trabajador, mientras el capital pagará impuestos de chiste por sus rentas. Si paga.

Austeridad, rebaja del déficit, recortes presupuestarios, reducción de pensiones y demás obscenidades… lo paga el pueblo trabajador. Millones de griegos en estado crónico de incertidumbre y amenazados por la pobreza. No se merecen eso. Harvey tiene razón cuando explica que, además de la explotación de siempre por la que la minoría dominante se queda con el beneficio del esfuerzo del pueblo trabajador, hoy además le arrebata lo conseguido tras siglos de lucha: servicios públicos, derechos humanos sociales y económicos, dignidad…

La buena noticia es que la austeridad presupuestaria empieza a considerarse delictiva. En España, un fiscal ha acusado de homicidio imprudente a dos altos cargos de la consejería de sanidad del gobierno autónomo de Galicia. Por no proporcionar medicamentos contra la hepatitis C que evitaría la muerte. Fármacos negados por “razones presupuestarias”.

Por cierto, ahora recordemos que el informe de la auditoría de la Comisión Especial de la deuda griega demostró que gran parte de esa deuda es inmoral, ilegítima e ilegal. Y recomendó no pagar varios tramos de la misma.

Periodista y escritor
Twitter: @xcanotamayo

Publicado en CCS, Centro de Colaboraciones Solidarias

xacata

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La jugada maestra detrás de la operación Panamá papers

Sat, 30/04/2016 - 13:00

Níkolas Stolpkin - Rebelión

Como bien es sabido, antes de tragar se debe masticar bien lo que se está llevando a la boca. Por estos días nos han dado de comer el famoso “Panamá papers” como la “filtración de documentos confidenciales más grande de la historia”, con “11.5 millones de documentos” de la firma de abogados panameña Mossack Fonseca. En los documentos se revelaría cómo personas con grandes capitales relacionadas con la política, los negocios, el deporte y el espectáculo estarían “ocultando sus riquezas”. Poniendo énfasis en posible lavado de dinero y evasión de impuestos. Ayer, como bien recordarán, fueron las famosas filtraciones de Wikileaks, relacionadas con cables del Departamento de Estado estadounidense y sus embajadas por el mundo. Estas fueron reveladas por la gran prensa a finales del 2010, curiosamente un par de semanas antes de que cayera muerto Mohamed Bouazizi, cuya muerte desencadenaría lo que se denominaría como la “Primavera Arabe”. Llama mucho la atención la relación que estas “revelaciones” gustan tener con los grandes medios de comunicación occidentales y la función que han venido cumpliendo. Por ejemplo: las revelaciones de Wikileaks tuvieron un rol activo en la “Primavera árabe” que no deberíamos olvidar junto con los ataques cibernéticos de “Anonymous”, defensores de Wikileaks. No hay que olvidar que la difusión de aquellos cables, a través de los grandes medios, contribuyeron en parte a la desestabilización del Medio Oriente y el Magreb.

Hoy nuevamente tiene lugar esta relación documentos-grandes medios de comunicación, y que tal como ocurrió con los cables de Wikileaks, lo más probable es que cada cierto tiempo nos encontremos con muchas más “revelaciones”. Tal como si fuese una caja de pandora.

Operación “Panamá papers”

Pero ¿de dónde proviene tamaña filtración? Todo lo que sabemos es que la información fue obtenida de una fuente anónima, progresiva y gratuitamente desde hacía más de un año, o un año aproximado, por el diario alemán Sueddeutsche Zeitung y que, para procesar tamaña cantidad de información, fue compartida benévolamente con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (International Consortium of Investigative Journalists – ICIJ), creada en 1997 por iniciativa del Center for Public Integrity.

¿Quién financia al Center for Public Integrity? Puras perlas. Las más destacables: Rockefeller Brothers Fund, Rockefeller Family Fund, Open Society Foundations, Ford Foundation, Carnegie Corporation of New York, etc.

¿Quién financia al ICIJ? Entre los más destacados se encuentran la Open Society Foundations y The Ford Foundation. La primera está directamente ligada con el conocido especulador financiero George Soros que, a su vez, es miembro activo del Council on Foreign Relations (CFR), la estructura más influyente de la política exterior estadounidense. La segunda es una fundación que históricamente ha estado relacionada con la CIA, y que le sirve de fachada, al igual que la USAID. Como bien algunos sabrán, George Soros se le conoce mucho por haber jugado un papel clave tanto en la conversión de los países socialistas de Europa al sistema capitalista (a finales de la década de los 80´) como en la “Revolución de las Rosas” en Georgia (2003). Y de la CIA no hay mucho que hablar, todos sabemos su papel que ni hace falta presentación. América Latina la conoce muy bien.

No es que pongamos en duda las “revelaciones” de millones de documentos en manos de la ICIJ. Lo que ponemos en duda es el objetivo que buscan tales “revelaciones”.

Todos sabemos que estas prácticas del gran capital y los paraísos fiscales existen, y desde hace mucho que existen, lo que nunca sabemos son los nombres de quienes han transferido activos a estos paraísos fiscales. Pues bien, con el “Panamá papers” se revelan los nombres que posee la firma Mossack Fonseca. El problema es que los medios, sin conocer aún los orígenes de esos activos, lo relacionan automáticamente con prácticas oscuras. ¿O caso los medios creen haber descubierto América?

Es así, entonces, como nos encontramos con una práctica habitual utilizada por los medios: condenar antes de investigar, o llámese “sensacionalismo mediático”.

Al principio podíamos ver una clara tendencia a centrarse en la imagen de Vladimir Putin, presidente de Rusia. Pero resulta ser que su nombre, tal como han indicado, no se encuentra en tales “revelaciones”. Por lo que ya podemos sospechar de que todo se trataría de distraer y que cada país se encargue de tener su propio circo en casa.

Estados Unidos con la operación “Panamá papers” estaría reafirmando, por un lado, su propaganda hostil en contra de sus enemigos, tales como Rusia, China, Venezuela o Siria, para así seguir apostando por la desestabilización de aquellos gobiernos no alineados a las directrices de Washington. Todo lo demás serían “daños colaterales”.

Y quién sabe si dentro de aquella lista de los “Panamá papers” se encuentre Donald Trump o su círculo más intimo, y se vea perjudicado en su carrera por la presidencia de los Estados Unidos. Pero la información no es sacada al azar. Si Donald Trump está implicado, entonces podrían esperar el momento indicado. ¿Será la oportunidad para bajar a Donald Trump de la carrera presidencial?

El Mensaje

El mensaje que está enviando el asunto “Panamá papers” es que los capitales ya no están seguros en paraísos fiscales como Panamá, el gran chivo expiatorio. Por lo que los grandes capitales podrían verse obligados a trasladar sus activos a un lugar más seguro y con menos restricciones.

Ahora bien, la pregunta sería dónde. Esta es la parte buena e interesante que hay que poner mucha atención. A principios del presente año (27 de enero) la afamada compañía de información financiera Bloomberg publicaba un interesante artículo firmado por Jesse Drucker, periodista de investigación, en el que destacaba que Estados Unidos se estaba convirtiendo en el “paraíso fiscal favorito de las grandes fortunas”. Según el artículo, el director de Rothschild & Co, Andrew Penney, aconsejaba a los grandes capitales a trasladar sus fortunas a Estados Unidos porque se había convertido en la “mejor opción”. Y efectivamente, ya existen firmas proveedores de servicios en paraísos fiscales que ya están trasladando sus clientes a Estados Unidos, señala. Pero ¿por qué Estados Unidos? Porque simplemente no está dispuesta a plegarse a las nuevas normativas de la OCDE firmadas en el 2014 (CRS o Norma de Información Común), la cual busca aumentar las medidas de control y transparencia para las cuentas bancarias depositadas en el extranjero. El artículo señala, y mucha atención aquí: “La firma (Rothschild & Co) dice que su desembarco en Reno (EEUU) responde al interés de las familias de todo el mundo por la estabilidad de EEUU”.

Una economía que ha perdido influencia en estas últimas décadas… No estaría mal que le reanimara unas fuertes dosis de capital.

Conclusión

Saquen sus propias conclusiones. Nosotros ya sacamos las nuestras. Si bien EEUU está reafirmando su propaganda hostil contra sus enemigos, toda esta operación mediática titulada como “Panamá papers” trata más bien de una maniobra de “Shock” para que los grandes capitales se vean obligados a trasladar sus capitales a una zona segura y así, de paso, eliminar cierta competencia que pueda haber.

Por lo que podríamos especular de que habrá, o ya está ocurriendo, una significativa fuga de capitales a paraísos fiscales más seguros. Y como podrán notar, Estados Unidos es “la mejor alternativa”. Los periodistas de “investigación” o los grandes medios, por supuesto, no están interesados en monitorear alguna “fuga de capital”, sino en animar el circo, por lo que difícilmente saldrá algo de aquello en los medios.

Olvidémonos de si fulano o mengano aparece en los “Panamá papers”, todo ello es distracción, especialmente diseñado para el vulgo. Allá ellos lo que quieran seguir distraídos con el circo. Lo cierto es que mientras nos distraen otros sacan provecho.

La operación “Panamá papers” se trata de una maniobra inteligente para poder reactivar la alicaída economía de los Estados Unidos.

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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