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Justicia económica global
Updated: 3 hours 12 min ago

Capitalismo del desastre: la doctrina de choque que los tories se mueren por lanzar

Thu, 21/07/2016 - 13:00

Howard Hotsonsinpermiso

Uno de los aspectos más alarmantes del debate del Brexit es la rapidez con la que los conservadores lo han dejado atrás. A las pocas horas del resultado, apareció David Cameron en los escalones del 10 de Downing Street y describió esa escueta mayoría como un “resultado muy claro” proponiendo pasos irrevocables para ponerlo en movimiento. A los pocos días, su ministro de Economía, que había amenazado con unos presupuestos de castigo sólo semanas antes, se ceñía a la línea.
El referéndum se ganó de manera manifiesta sobre la base de la desinformación, coloca al Reino Unido en una situación extremadamente peligrosa y hay varios escenarios plausibles para evitarlo. Pero entre los candidatos a suceder a Cameron, hasta los antiguos partidarios de permanecer votan hoy por marcharse. “Brexit quiere decir Brexit”, declaró Theresa May al sumarse a la carrera el jueves pasado [30 de junio]. “No debe haber intentos de permanecer dentro de la UE, ni intentos de reingresar por la puerta de atrás, ni un segundo referéndum”. Toda la sangre vertida en la contienda por el liderazgo conservador enmascara un consenso subyacente: están todos decididos a bloquear cualquier salida del Brexit.

Dados los enormes peligros y el ánimo de la opinión pública en general, se trata de un hecho sorprendente que exige una explicación. Se puede encontrar una explicación extrapolando un patrón evidente en la privatización que se remonta a decenios atrás.
Cuando se privatizaron los ferrocarriles, el argumento a favor no consistía solamente en que la privatización ahorraría dinero, sino en que transformaría nuestra red por medio de un sistema de señalización de última generación como el mundo no había visto jamás. Los expertos declararon que no se podía hacer, pero el gobierno presionó para seguir delante de todos modos. Resultó que los expertos tenían razón. Pero el argumento superoptimista había servido a su propósito: los ferrocarriles estaban en manos privadas.

Cuando se privatizaron las finanzas universitarias después de 2010, la táctica utilizada fue la misma. Para que funcione el mercado de la educación superior, los consumidores necesitan medidas fiables de calidad en la enseñanza. Esas medidas, apuntaron los expertos repetidas veces, son imposibles por principio, y delegar podría dañar en realidad la calidad de la enseñanza distorsionando las prioridades institucionales. Pero el gobierno siguió presionando resuelto a seguir adelante, porque el verdadero objetivo no consistía en mejorar las universidades: consistía en proseguir el proceso de privatizarlas.

Algo semejante fue lo que se intentó aún más recientemente en la política escolar. El año pasado el Gobierno propuso obligar a todos los colegios de Inglaterra a abandonar las instancias de control local para ponerlas en manos de consorcios privados. Tampoco, una vez más, se ofrecieron pruebas, porque el ostensible objetivo – como siempre, elevar los niveles – era simplemente un contrapunto del objetivo subyacente: arrebatar el conjunto del sistema escolar a la supervisión pública y ponerlo en manos privadas.

Muchos creyeron que el colapso casi completo del sistema financiero global provocaría una reflexión totalizadora de los principios que subyacen al capitalismo. En cambio, lo que se ha hecho es explotarlo para desproveer de fondos la provision de bienestar social a gran escala, provocando con ello buena parte de la ira que hoy se ha desatado contra los inmigrantes durante el referéndum.

¿Qué pasa entonces con el Brexit? Los partidarios de abandonar Europa han afirmado siempre que sería cosa fácil y, tras un breve periodo de turbulencia, algo positivamente productivo. Un inmenso coro de expertos estuvo en desacuerdo. La decisión de marcharse desencadenó una enorme conmoción económica y política en Inglaterra, Escocia, la UE y la economía global. ¿Por qué no hace todo lo posible el Gobierno por mitigar esa conmoción?

Tal como sostuvo Naomi Klein en La doctrina del shock [Paidós, Barcelona, 2007], el capitalismo del desastre funciona propinando tremendas conmociones al sistema y utilizando luego el periodo consiguiente de anarquía, miedo y confusión para volver a armar las piezas de lo que se ha roto con una nueva configuración. Fue esto lo que se llevó a cabo como consecuencia de la crisis financiera y esto es en última instancia lo que está en juego en el Brexit. El ala derecha del Partido Conservador ha tenido éxito al arrojar los asuntos del Reino Unido a una completa confusion. Las pérdidas pueden enormes: la preservación del Reino Unido en su forma actual dista de ser segura. Las ganancias pueden a primera vista parecer modestas: no estarán disponibles los 350 millones semanales para salvar el NHS [promesa hecha por los partidarios del Brexit durante la campaña]; tendrá que aceptarse el libre movimiento de trabajadores y Gran Bretaña perderá su lugar en la mesa negociadora de la UE. Pero las ganancias potenciales para los politicos despiadados son con todo, enormes: el premio consiste en refundir un abanico casi infinito de acuerdos detallados tanto dentro como fuera del Reino Unido, de redibujar a una velocidad vertiginosa el marco legal que gobernará todos los aspectos de nuestras vidas.

“Si lo rompes, te lo quedas” es un lema norteamericano (difundido por una cedena de tiendas de porcelana). El ala derecha del Partido Conservador ha roto la relación de Gran Bretaña con el mundo entero. Su objetivo es hoy apoderarse del proceso de reconstrucción de esa relación.
Tal como apuntaba Andy Beckett en el Guardian el pasado viernes [24 de junio], a los pocos minutos de que la BBC declarase la victoria del Brexit, el laboratorio de ideas de libre mercado que lleva el nombre de Centre for Policy Studies (CPS) revelaba el plan B que hasta ahora había estado oculto a la luz. “La debilidad del Partido Laborista y la resolución de la cuestión de la UE han creado una oportunidad política única para acometer una revolución de amplio espectro…a una escala similar a la de  los años 80”. “Esto ha de incluir la supresión de la carga reguladora innecesaria sobre las empresas, igual que de lo relacionado con las directivas sobre cambio climático y fondos de inversión”.

Una semana más tarde esta posibilidad ya no es simplemente teórica: George Osborne ha propuesto ya recortar el impuesto de sociedades del 20% a menos del 15% para contener la hemorragia de inversiones. En los próximos meses o años, la crisis que se está desarrollando proporcionará incontables pretextos para medidas de emergencia semejantes que beneficien a las empresas y hagan retroceder al Estado. Así que no habrá votación en el Parlamento ni segundo referéndum ni nuevas elecciones: sólo el programa legislativo más ingente de la historia en el actual Parlamento, en el que los conservadores ostentan una mayoría absoluta que se sostiene sobre el 37% de los votos recogidos en las últimas elecciones generals. Lo mismo vale por lo que respecta a recuperar el control democrático.

La necesidad primordial es tener una oposición preparada para hacer su trabajo: oponerse a este proyecto de destrozo de las disposiciones de acuerdo existentes con vistas a reconstruirlos con una configuración todavía más insoportable para la gente trabajadora corriente. Si, tal como mantiene  Michael Heseltine [antiguo ministro de Thatcher], el Brexit ha provocado “la mayor crisis constitucional de los tiempos modernos”, entonces lo que hace verdaderamente falta es un gobierno de unidad nacional. A falta de eso, necesitamos una oposición de unidad nacional, formada por todos aquellos que no quieran dejar mano libre a los derechistas tories.

Howard Hotson

es profesor de Historia Moderna en la Universidad de Oxford, fellow del St Anne’s College y presidente de la International Society for Intellectual History. Asimismo, preside el Comité Directivo del Consejo para la Defensa de las Universidades Británicas.

Fuente: The Guardian, 4 de julio de 2016

Traducción: Lucas Antón

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El ataque frontal a las pensiones públicas

Thu, 21/07/2016 - 09:00

Vicenç Navarro - Consejo Científico de ATTAC España

Parece, a primera vista, una paradoja que uno de los grupos de la población que votó más a favor del Partido Popular ha sido el de los pensionistas, precisamente uno de los grupos poblacionales más perjudicados por las reformas que se han realizado durante estos años en los que tal partido gobernó España. Tales reformas continúan teniendo un impacto devastador en los beneficios que reciben estas personas a través de la Seguridad Social. Una de las causas de tal paradoja es la baja calidad de los medios a través de los cuales la población, incluyendo los ancianos, recibe información. Estos medios se caracterizan por su escasísima diversidad, dominados en su gran mayoría (en el caso de los medios públicos) por partidos políticos de persuasión neoliberal o socioliberal, o por intereses financieros, es decir, los bancos, a los cuales deben gran cantidad de dinero y a los que no quieren antagonizar (en el caso de los medios privados). Estos intereses financieros no desean que se conozca lo que está pasando con las pensiones públicas en este país, pues son ellos (y a través de su claramente excesiva influencia sobre el Estado y sobre los partidos neoliberales y conservadores, como el Partido Popular) los que han liderado el mayor ataque frontal a las pensiones públicas que se conoce en la Unión Europea de los Quinze (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo económico al español). Y aquellos que crean que esta frase es una exageración, les aconsejo que vean los datos.

España es el país de esta comunidad europea que tiene unas pensiones más bajas y que las verá reducirse más marcadamente en los próximos años, de manera que si la pensión cubría en el año 2011 (cuando el gobierno Rajoy inició su mandato) como promedio el 72,4% del salario que el pensionista recibía cuando trabajaba, será el 56% en el 2060 (según la Organización Internacional del Trabajo), una de las bajadas más intensas en la UE-27. El impacto de las reformas iniciadas por el PSOE y desarrolladas al máximo por el PP, es devastador, pues, a partir de ellas, las pensiones no se actualizan para mantener la capacidad adquisitiva de los pensionistas, ya que no se corrige la pensión según la inflación. En su lugar, el gobierno Rajoy diseñó una fórmula que discrimina a los pensionistas de mayor edad, de manera que, a mayor edad, mayor reducción de las pensiones. Es importante señalar que esto ya se está aplicando. Lo que ocurre es que los pensionistas no lo han notado todavía porque estamos en un periodo de deflación, una situación atípica, pues la inflación en la mayoría del periodo anterior a la deflación ha sido siempre mayor en España que el promedio de la UE.

El silencio, cuando no ocultación, de los medios

Estas reformas y sus consecuencias apenas han salido en los mayores medios de información y persuasión del país. En su lugar, tales medios presentan una visión idealizada de las pensiones públicas, presentándolas como exuberantes, pagadas, además, por los jóvenes, a los cuales se les informa que, debido a tales exuberancias, las pensiones públicas no sobrevivirán y colapsarán, dejándoles a ellos sin ninguna pensión. Se estimula así un conflicto etario, presentando a los ancianos como explotadores de los jóvenes. Un ejemplo de ello es un programa reciente de la televisión pública catalana, TV3, controlada por el partido de sensibilidad liberal, Convergència Democràtica de Catalunya (ahora Partido Demócrata Catalán), que ha gobernado casi siempre en Catalunya (excepto en los años del tripartito). En tal programa  sobre las pensiones (“30 minuts”, 03.07.16), uno de los entrevistados (la mayoría de los cuales eran próximos, cuando no representantes, a la banca y a las Fundaciones establecidas y financiadas por la misma, como FEDEA) añadió que las pensiones públicas son las más generosas, no solo de la UE, sino nada menos que del mundo (sí, lee bien, del mundo), lo cual no es cierto y se puede mostrar fácilmente.

Pero esta situación es aún peor, pues los porcentajes de sustitución de las pensiones se calculan sobre el nivel salarial promedio que en España es, por cierto, de los más bajos de la Unión Europea de los Quince (UE-15). Los indicadores adecuados para tales comparaciones son los que comparan la capacidad adquisitiva de los ancianos pensionistas, viendo qué es lo que una persona anciana, tras 35 años de trabajo, recibe del Estado, en España, y en los otros países de la UE-15. Verán, si lo hacen así, que esta cifra (consecuencia del escaso nivel de su salario) es de las más bajas de la UE-15. En realidad, España se gasta en pensiones mucho menos de lo que debería gastarse por su estructura demográfica (que es muy semejante al promedio de la UE-15) y por su nivel de riqueza. El gasto actual en pensiones de jubilación es un 7,8% del PIB según EUROSTAT, uno de los más bajos en la UE-15. De todo esto, el programa de TV3 no dijo nada, tal como era predecible. En realidad, la mayoría de argumentos que se utilizan para defender la postura neoliberal de que hay que reducir las pensiones son argumentos que no se sustentan en base a la evidencia científica existente.

La falsedad del determinismo demográfico

Es casi imposible leer un artículo sobre la supuesta insostenibilidad de las pensiones de jubilación sin que aparezca el argumento de que la transición demográfica que estamos viendo en nuestros países, con un número cada vez mayor de ancianos y un número menor de jóvenes (que supuestamente deberían pagar las pensiones públicas de los primeros), está creando un problema gravísimo que hará imposible mantener tales pensiones. Este argumento se repite constantemente. No deja de ser paradójico que este argumento se esté utilizando ahora también, cuando España está exportando más y más jóvenes, resultado de la enorme crisis que está viviendo, situación que es más que probable que continúe. España no tiene un problema de falta de jóvenes. El problema es la falta de trabajo para los jóvenes.

Ahora bien, supongamos que todos los jóvenes estén trabajando y ninguno tenga que irse de España para conseguir trabajo. ¿Sería entonces cierto y válido el argumento de que a menos trabajadores, menos aportaciones a la caja de la Seguridad Social para los jubilados? La respuesta también sería que no. En realidad, existe hoy una percepción bastante generalizada de que tenemos un problema grave con la introducción de robots, que están sustituyendo a los trabajadores. Según esta tesis, habrá en el futuro un superávit de trabajadores y, en parte, el aumento del desempleo será resultado de las nuevas tecnologías, sustitutas de los trabajadores. Tales nuevas tecnologías están, supuestamente, incrementando la productividad, de tal manera que lo que hacían antes veinte trabajadores, ahora lo hace uno. Siguiendo el mismo argumento, se puede y debe argumentar que, si antes se necesitaban tres trabajadores para pagar la pensión de un jubilado, dentro de cincuenta años se necesitará sólo el cuarto de un trabajador para sostener a un jubilado.

No se puede argumentar, por un lado, que nos faltarán trabajadores y, por el otro, indicar que va a haber un exceso de trabajadores debido a los robots y otras tecnologías. Es más, la robótica no necesariamente destruye puestos de trabajo pues, que lo haga o no, depende de varios factores, siendo uno de ellos la demanda de productos producidos por la robótica, la cual puede depender, no sólo de los salarios de los trabajadores,  sino también del nivel y del número de pensiones. A mayor nivel de pensiones y mayor número de pensionistas, mayor es la demanda de productos y servicios, y, con ello, mayor estímulo económico y mayor creación de riqueza. El mayor crecimiento de la productividad en EEUU fue durante el periodo post II Guerra Mundial, 1947-1975, cuando el crecimiento de la demanda fue mayor (debido a la expansión salarial y del Estado del Bienestar), mostrando que no es la tecnología en sí, sino el contexto en el que opera, lo que explica que la tecnología puede o no incrementar la productividad (para una crítica de la revolución digital y su supuesto impacto, ver mi artículo “La falacia del futuro sin trabajo y de la revolución digital como causa del precariado”, Público, 12.07.16).

¿Qué debería hacerse?

El mayor peligro para las pensiones públicas han sido las políticas neoliberales (y, muy en especial, las reformas laborales) que, además de destruir empleo, han causado un enorme deterioro del mercado de trabajo, con un gran bajón de los salarios y un gran aumento de la precariedad, cambios que falsamente se presentan como consecuencia de la revolución digital, cuando, en realidad, son resultado de la contrarrevolución neoliberal y socioliberal. Las reformas liberales iniciadas por el PSOE y expandidas por el PP, con la aprobación de Convergència Democràtica de Catalunya y Ciudadanos, significaron un ataque frontal a las pensiones. De nuevo, el programa de TV3 no dijo ni pío de ello. La necesidad más importante para garantizar las pensiones en España es alcanzar el pleno empleo con salarios altos, lo cual es posible si hay voluntad política. Si hubiera en España el mismo porcentaje de población (hombres y mujeres) que trabaja que en Suecia, y tuvieran los mismos salarios y la misma carga fiscal, no tendríamos ningún problema para sostener las pensiones. La reducción de los salarios y la precarización de la población trabajadora (que han estado ocurriendo durante los años del gobierno Rajoy, consecuencia de sus políticas) han significado una enorme amenaza a la viabilidad del sistema de pensiones públicas.

La necesidad de redistribuir las rentas como medida de apoyo a las pensiones

Debería ser obligatorio que las cotizaciones sociales para las pensiones fueran progresivas, de manera que los dirigentes del IBEX-35 cotizaran a la Seguridad Social un porcentaje de sus salarios, si no superior, al menos igual al que cotizan sus empleados. Ello es necesario, no solo por razones de equidad financiera (corrigiendo la falta de progresividad en las cotizaciones sociales), sino por consideraciones de justicia social. La explotación que existe en el actual sistema de pensiones no es el tan manoseado conflicto etario, sino el conflicto social. Es injusto que, en términos proporcionales, la persona de limpieza de los edificios dirigidos por los directivos y gestores del IBEX-35 pague más a la Seguridad Social que los dirigentes que pertenecen a una clase social que vive, como promedio, ocho años más que la persona de limpieza. Así, el retraso de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años, aprobado por el PP y por el PSOE, significa que la persona de limpieza tiene que trabajar dos años más para pagarles sus pensiones a los dirigentes del IBEX-35, que vivirán ocho años más. Ello significa una injusticia enorme, de la cual los medios mantienen un silencio ensordecedor.

Las cantidades que se podrían obtener para las pensiones si el pago por cotizaciones sociales se corrigiera para ser más progresivo podría alcanzar la cifra de más de 7.500 millones de euros al año. ¿Por qué no se hace? La respuesta es fácil de entender: los ricos tienen mucho más poder político y mediático que los demás, y mucho más que los pobres.

Lo que la banca prefiere es indicar que las pensiones públicas son insostenibles, y de ahí que promueva que la gente joven se vaya rápidamente a la banca y a las compañías de seguros para hacerse un plan de pensiones privado. Y, por si fuera poco, piden al Estado que les paguen un subsidio de más de 2.000 millones de euros al año para sostener tales pensiones. Este subsidio público –que podría ir a enriquecer las pensiones públicas- es la exención fiscal que no se paga al Estado para estimular la privatización de las pensiones. Hay que tener en cuenta que las pensiones privadas son mucho más vulnerables que las públicas, como se ha visto en la crisis financiera actual, que tuvo un efecto devastador en tales pensiones, quedando los beneficios prácticamente anulados para millones y millones de personas.

El silencio mediático se ha roto hace unos días. El saqueo del Fondo de Reserva de la Seguridad Social

Este silencio sobre el ataque a las pensiones se rompe de vez en cuando, y las últimas noticias muestran que el gobierno Rajoy ha estado sacando dinero del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, 8.700 millones, para poder pagar la paga extra de julio a los pensionistas, hecho que se conoció en los días siguientes al día de las elecciones del 26 de junio, pues el gobierno Rajoy quiso ocultarlo hasta el último momento. Este gobierno ha reducido este Fondo durante su mandato, creando un agujero de nada menos que   41.600 millones, alrededor del 4% del PIB, según el propio Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Y la pregunta que debe hacerse es: ¿hubieran los pensionistas votado al gobierno Rajoy si hubieran conocido todos estos datos presentados en este artículo?

Unidos Podemos y PSOE introdujeron reformas que iban en la buena dirección, en el intento de resolver el gran problema de las pensiones (aunque las de Unidos Podemos eran más realistas y ambiciosas que las del PSOE). Entre ellas, ha tenido más visibilidad la propuesta de financiar las pensiones, sobre todo las no contributivas, con fondos generales del Estado, siguiendo las huellas de varios países (como Dinamarca) que financian las pensiones públicas a través de las contribuciones del Estado.

Es necesario, sin embargo, que exista un cambio sustancial en el origen de los ingresos al Estado (sea este central, autonómico o municipal) antes de realizar tal medida, pues hoy la gran mayoría de los ingresos deriva de las rentas del trabajo, rentas que, por cierto, han disminuido como porcentaje de las rentas totales, a costa de un crecimiento de las rentas del capital, que ha alcanzado unos niveles sin precedentes. Hoy, en España, las rentas del capital han alcanzado casi la mitad de las rentas totales del país, un hecho no conocido hasta ahora. La pobreza del Estado del Bienestar en España se basa, precisamente, en este hecho, en la excesiva dependencia que los ingresos al Estado tienen de las rentas del trabajo, que han ido disminuyendo y disminuyendo (mientras que las rentas del capital –que pagan muchos menos impuestos- han ido aumentando). De ahí que sea imperativo que las rentas del capital sean gravadas, al menos, al mismo nivel que las rentas del trabajo, aunque sería preferible que, para reducir las enormes desigualdades existentes en España, se gravasen incluso más que las derivadas del mundo del trabajo. Esto corregiría el enorme déficit de ingresos al Estado y de las transferencias (como las pensiones), así como de los servicios públicos del Estado del Bienestar (como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, servicios sociales, vivienda social, entre otros), todos ellos muy poco financiados en España.

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona

Publicado en Público.es

vnavarro.org

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Así ha evolucionado la deuda externa de los países de la zona Euro

Thu, 21/07/2016 - 07:00

Raúl Jaime MaestreEl blog salmón

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El endeudamiento externo sigue continuamente creciendo y ya representa una gran vulnerabilidad para la economía española. Durante el primer trimestre en España ya debía a otros países más de 1,08 billones de euros, cerca de 40.000 euros por habitante, y 7.000 millones más que a finales del año 2015.

Además, la deuda externa de España es una de las más elevada de la zona euro, después de Grecia y Portugal. Es cierto que España se está endeudando para invertir. Después de un largo período de crisis, la inversión se ha recuperado con fuerza, lo que ha dejado una mayor capacidad para generar riqueza y hacer frente a los vencimiento de la deuda externa.

La inversión durante ella año 2015 ha representado alrededor del 21 por ciento del PIB, 2 puntos por encima más que a finales del año pasado. Ha crecido la inversión directa internacional, siendo un dato positivo en el entorno debilitado que está pasando la economía a nivel global.

Por lo general, la inversión internacional facilita el acceso a nuevas tecnologías, por tanto, conlleva una mayor productividad y estimula la creación de puestos de trabajos que, en principio, deben estar bien pagados.

¿La deuda externa presenta algún problema para España?

La deuda externa no es un problema de financiación a corto plazo ya que los tipos de interés están niveles mínimos, aliviando así la carga financiera de la deuda. Los inversores extranjeros suele reinvertir sus excedentes, aprovechando el escenario económico y los beneficios que generan ciertos sectores.

Pese a lo comentado, se tiene que realizar una estrategia de contención del endeudamiento externo. Todo esto se consigue estimulando el ahorro para facilitar la financiación interna del inversor. Otra manera de disminuir la deuda externa es a través de la reducción de la inversión pública y privada, siendo algo muy poco recomendable.

Las empresas están ahorrando durante este primer trimestre del año a través de un colchón de liquidez casi 13.000 millones que tendrían que dedicar a la inversión para modernizar sus infraestructura productiva y mejorar su competitividad, en vez de pagar dividendos o comprar activos financieros.

Para familias con rentas más bajas no es nada fácil ahorrar. Las rentas del trabajo aumenta por la creación de trabajo, pero con salarios que se han estancando durante los años de crisis. Después de estos años de crisis con restricciones y sacrificios, los españoles empiezan a consumir más. Como indica la gráfica de ‘[El País](como muestra la gráfica de ‘El País‘ sobre la evolución de la deuda externa:)’ sobre el ahorro y la inversión en España:

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El nivel de ahorro de las familias se ha reducido y el crédito al consumo empieza aumentar. Las entidades bancarias han encontrado en los créditos una vía para compensar los reducidos margenes de intermediación, gracias a los tipos negativos del Banco Central Europeo.

El nivel migratorio de España es negativo. Durante el año 2015, salieron de España 352.003 personas mientras que llegaron 343.614. La emigración de españoles, sobre todo de la población más joven, aumenta con intensidad. Pese a esto, el número de extranjeros debido al proceso de la nacionalidad.

¿Dónde está la clave de la deuda externa en España?

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La clave está en el déficit de ahorro de las administraciones públicas. La necesidad de financiación de Estado, Seguridad Social, Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales aumenta a 8.256 millones, es decir, más de 1.000 millones que hace un año.

Para disminuir este déficit se puede actuar sobre los ingresos. La recaudación en concepto de impuestos sobre la renta de familias y las empresas se sitúan por debajo de la media de Europea. Es esencia seguir luchando contra el fraude fiscal y racionalizar el sistema de exenciones.

¿Cuál es la actual evolución de la deuda externa de España?

Después de dos décadas de subidas, los pasivos netos de España con el exterior han descendido durante los dos años anteriores en 5,7 puntos y se sitúan en el 90,5 por ciento del PIB a final del año 2015, unos niveles sólo superados por Grecia o Portugal. Como muestra la gráfica de ‘El País‘ sobre la evolución de la deuda externa:

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La débil recuperación no consigue reducir una de las grandes debilidades de la economía de España. Ni cuando se llevan acumulados cuatros años de saldos positivos con el exterior. Eso significa que harán falta esfuerzos para recortar la alta dependencia de la financiación externa.

La economía española continua siendo vulnerable a los movimientos externos. La diferencia entre los activos que posee fuera y las deudas que mantiene en el extranjero ronda el billón de euros. La Comisión Europea considera un desequilibrio excesivo cuando la deuda externa neta supera el 35 por ciento del PIB.

Si los tipos de interés de la deuda pública vuelven a los niveles del periodo 2003 a 2007 en España el coste anual de los intereses aumentarían en unos 13.000 millones de euros.

La Comisión Europea ve riesgos ya que el 46 por ciento de la deuda pública se encuentra en manos de no residentes, y esto podría provocar un problema de liquidez cuando los inversores tengan algún temor. Como muestra la gráfica de ‘El País‘ sobre la evolución de la posición de inversión internacional:

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¿Cuál es la deuda externa de España respecto de la zona euro?

En cifras absolutas, solo Italia se ha cargado con tanta deuda neta respecto al extranjero con casi también un billón de euros como muestra la gráfica de ‘El País‘ sobre la evolución de la deuda externa:

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Estos niveles de endeudamiento externo implica que se debe acudir al mercado cada cierto tiempo para renovar la financiación, y eso se traduce en que España, Portugal, Irlanda y Grecia están pendientes que pasa en los mercados para poder conseguir la financiación que necesitan.

Una parte de esa deuda corresponde a inversiones directas y de carteras que no exigen ningún pago por parte de los españoles, portugueses, irlandeses o griegos salvo dividendos. Los dividendos se pueden cancelar si no hay beneficios.

Pero otra cosa muy distinta es cuando la deuda es negociable, por la que además hay que pagar intereses. Aunque ahora no son un riesgo de liquidez para España, Portugal, Irlanda y Grecia porque los vencimientos medios se han fijado a varios años, pero si pueden plantear un problema de sostenibilidad conforme se vaya renovando la deuda en escenario de subida de tipos de interés.

¿Cuál es la deuda externa de la zona euro?

La media de la zona euro es de 120,25 por ciento del PIB a finales del 2015, el endeudamiento exterior de la economía española se ha situado alrededor de los 50 puntos por encima, es decir, el 168 por ciento.

Se puede observar que la mayoría en el “Mapa de los países con mayor deuda externa del mundo” de ‘El Periódico‘ que la mayoría de países de la zona Europa están endeudados a niveles máximo:

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Aquellos países que tienen una deuda externa respecto su PIB más alta son Italia es de 127,50 por ciento o Alemania es de 149,37 por ciento, pero por debajo de países como Francia que la tiene situada en 211,15 por ciento del PIB.

En el Reino Unido, el endeudamiento exterior es muy elevado, casi el 212 por ciento del PIB. Como se puede ver en la gráfica de ‘El Periódico‘ sobre la deuda externa bruta por países en el año 2015:

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Evolución deuda externa la zona euro 2015 – 2012

Mostramos en el siguiente cuadro como ha sido la evolución de la deuda externa (% PIB) de Irlanda, Reino Unido, Francia, España, Alemania e Italia:

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Se puede observar que la deuda externa (% PIB) más alta durante este periodo ha sido Irlanda, dominando por encima de Reino Unido y Francia con valores en el 2012 de 1056,60 por ciento, 784,40 por ciento y 200,20 por ciento, respectivamente.

Según se puede observar en la gráfica de la evolución de la deuda externa (% PIB) desde el 2012 al 2015 se ve que la mayor reducción de la externa (%PIB) la ha producido el Reino Unido que tenía el 2012 784, 40 por ciento ha pasado a 298, 42 por ciento.

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Como podemos intuir en la gráfica anterior sobre la evolución de la deuda externa (% PIB) entre 2012 al 2015 ha sido de Reino Unido con un 61,96 por ciento menos de deuda seguido de Irlanda con 22,91 menos de deuda.

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En la gráfica de variación de la deuda externa (% PIB) entre 2012 al 2015 se puede observar que la deuda de Francia ha sufrido un incremento del 5,47 por ciento e Italia también ha sufrido un incremento del 1,27 por ciento.

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Donde España ha sufrido un ligero descenso del 2,62 por ciento de la deuda externa (% PIB) del 2012 al 2015.

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¿Dónde está la comunidad internacional?

Wed, 20/07/2016 - 13:00

Federico Mayor Zaragoza – Comité de Apoyo de ATTAC España

Por su importancia y actualidad, reproduzco a continuación algunos párrafos de la “Tribuna” que publicó en el Diario de Sevilla el Prof. Juan Antonio Carrillo Salcedo, el 4 de marzo del año 2000. Una de las tareas más urgentes que tenemos en estos momentos, acuciados por la posibilidad de alcanzar puntos de no retorno, es escuchar ahora y poner en práctica las advertencias que con tanta lucidez y anticipación formularon estas personas–vigía, estas personas-faro de las que el Prof. Carrillo Salcedo es, sin duda, uno de los máximos exponentes.

En las frases iniciales, antes del propio título, escribe: “Los países ricos dan la espalda a Mozambique. Si no despertamos, nadie se salvará. Si el sufrimiento quedase reservado a los pobres, nadie dará crédito a los valores que el mundo rico dice sostener y pasaremos a la historia como ejemplo de cinismo moral y miopía política”.

…”Hoy en Mozambique, ayer en Centroamérica o Filipinas, un desastre provoca muerte y desolación, centenares de miles de seres humanos desplazado… Imágenes de los pueblos crucificados de nuestro tiempo, que nos conmueven y nos impulsan a lamentar su tragedia, dar una ayuda mediante un ingreso en una cuenta corriente de Cruz Roja o de alguna ONG humanitaria, para finalmente terminar olvidándoles. Hasta que la próxima tragedia humanitaria repita el ciclo…

…Los pobres siempre sufren más, y las catástrofes, naturales o políticas, ponen de manifiesto con mayor intensidad sus carencias y problemas estructurales. Y para salir de esa situación necesitan de su propio esfuerzo y de la ayuda que deben y pueden recibir de la comunidad internacional. Pero, ¿dónde está la comunidad internacional? Para una guerra, como la del Golfo o más recientemente la de Kososvo, en nombre de la comunidad internacional se movilizaron inmensos recursos, entre ellos aviones, helicópteros… Ahora, en Mozambique, los recursos que se movilizan son escasos, como si los poderosos únicamente tuvieran poder para hacer una guerra pero fueran impotentes frente a una catástrofe humanitaria.

El pueblo de Mozambique ha sufrido la guerra civil y ahora el efecto destructor de ciclones e inundaciones… Como los demás de su condición, parece que está ahí para dar testimonio del destino de los pobres: sufrir y, todo lo más, recibir la ayuda espontánea, e insuficiente, de gente de buena voluntad y algún socorro dispensado por gobiernos.

Hace falta que la comunidad internacional deje de ser un concepto retóricamente utilizado por los poderosos cuando quieren legitimar su recurso a la fuerza, para ser una realidad que exprese un mundo más solidario y más justo. Un mundo en el que la ONU dispusiera de medios para hacer frente a las situaciones de emergencia humanitaria, tanto si éstas se deben a la naturaleza como si tienen otras causas…

La conmiseración y la caridad son saludables y positivas, pero no bastan y habría que preguntarse cómo podríamos afrontar estas situaciones con mayor eficacia y mayor decencia. ¿Sería utópico proponer que los Estados miembros de las Naciones Unidas, entre ellos España, pusieran de modo permanente a disposición de la Organización recursos financieros y materiales para que la ONU pudiera actuar, pronta y eficazmente, en situaciones de emergencia humanitaria, cualquiera que fuera su causa, en las que las vidas de millones de seres humanos se ponen en peligro? ¿Sería muy utópico proponer que los países desarrollados, entre ellos España, fuesen más conscientes de que la pobreza es el mayor desafío, condonasen la deuda externa de los países más pobres, dedicasen el 0.7% de su PIB a la ayuda oficial al desarrollo y abriesen sus mercados a las materias primas y productos manufacturados de los países subdesarrollados?

Muchos dirán que esto es irrealizable y un sueño.

Pero, si no despertamos, nadie se salvará…”

Es ahora oportuno repetir, 16 años después, la alarma y consejo del Prof. Carrillo. Un cambio radical es apremiante. No podemos seguir siendo una unión monetaria en Europa. No podemos seguir sin poner en práctica nuestros deberes humanos con los refugiados y emigrantes. No podemos seguir permitiendo que los brotes xenófobos y fanáticos no se sitúen inmediatamente fuera de la ley. No podemos seguir arriesgándonos a dejar a las generaciones venideras como legado un planeta con la habitabilidad deteriorada.

Leyendo la propuesta del Prof. Carrillo Salcedo, la situación de emergencia global debería llevarnos a convocar una sesión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que participaran instituciones civiles globales y regionales para afrontar debidamente los procesos potencialmente irreversibles: medioambientales, extrema pobreza, amenaza nuclear. Dedicar a la seguridad “humana” una parte de los ingentes caudales que se dedican a “seguridad militar”. El International Peace Bureau ha iniciado la campaña, que finalizará el día 30 de septiembre en Berlín, de “Desarme para el Desarrollo”…

Sabias advertencias e iniciativas como las que hoy, transcurridos ya 16 años, reiteramos, podrían resolver, al menos, los más apremiantes problemas de la humanidad. Esperemos que la “miopía política” y el “cinismo moral” no sean ahora, sobrecogidos por el espanto, los que prevalezcan y sepamos, urgidos por las circunstancias, reaccionar eficazmente.

Publicado por Federico Mayor Zaragoza

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Debate en Enfoque: sanción y recortes impuestos por Bruselas

Wed, 20/07/2016 - 09:00

Eduardo Garzón Espinosa - Consejo Científico de ATTAC España

Vídeo del programa televisivo Enfoque en el que participé debatiendo sobre la multa y recortes que impone Bruselas a la economía española.

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A ochenta años del comienzo de la barbarie franquista

Wed, 20/07/2016 - 07:00

Pedro Luis Angostonuevatribuna

A lo largo de este año se han organizado –con poca resonancia mediática-  diversos actos con motivo del golpe de Estado que tras fracasar dio comienzo a la guerra civil española, una de las más crueles y sanguinarias de las que ha conocido el continente europeo en el siglo XX.

La guerra civil fue quizás la última guerra del siglo XIX y la primera del XX en el viejo continente. La última del siglo XIX porque los defensores del antiguo régimen se rebelaron, en defensa de sus privilegios cuasi feudales y de la esclavitud de los pueblos, contra una república burguesa que lo único que pretendía era acabar con una serie de injusticias endémicas que impedían a la España vital elegir y trabajar por su propio destino, por ocupar un lugar digno entre los países más avanzados de la época. Para ello, la República quiso modificar las antiguas relaciones de producción de modo que los privilegios y los abusos quedasen laminados; también quiso reorganizar el Estado dando a cada territorio un autogobierno que al mismo tiempo permitiese acabar con las redes de corrupción caciquil que tenían maniatado al país y satisfacer las demandas de las diferentes nacionalidades históricas; de igual manera se pretendió terminar con otro poder castrador, el de la iglesia y su terrible influencia sobre las conciencias, reorganizar el ejército para hacerlo más moderno y eficaz, pero sobre todo más disciplinado y menos belicoso contra la ciudadanía. Empero, de entre todos los cambios que propiciaron aquellos hombres había uno que tenía una importancia mayor que todos los demás: Dar educación al pueblo, construir miles de escuelas, preparar a miles de maestros vocacionales, extirpar el mito, el miedo, el complejo y el oscurantismo de las conciencias para hacerlas libres: Sabían que sin ese arma tan preciosa, cualquier cambio sería imposible.

Indudablemente las reformas que planteaba aquel régimen, por tímidas que fuesen en algunos aspectos, tocaban de lleno los intereses de quienes habían regido los intereses del Estado desde siglos en su propio beneficio. La República había llegado de modo pacífico, ocupando el gobierno, pero ¿y el poder?, ¿tuvo alguna vez la República el poder en sus manos? Sinceramente, pensamos que no. Pese a las reformas militares de Azaña, los militares conspiraron desde el primer día, bien desde los cuarteles, bien desde sus casas o los casinos; pese al artículo 26 de la Constitución, los curas continuaron conspirando y desafiando al régimen porque sabían que los militares estaban de su lado; pese a los esfuerzos por modernizar las estructuras y las relaciones productivas –téngase en cuenta que por primera vez en décadas los años republicanos fueron los primeros en los que España dejó de ser un Estado emisor de emigrantes-, la burguesía industrial, financiera y comercial, y los terratenientes se opusieron mayoritariamente a cualquier cambio que afectase mínimamente a sus intereses, declarando una guerra –a veces encubierta, a veces descarada- tanto al gobierno republicano como a las clases trabajadoras. En esas circunstancias, con esa animadversión de la plutocracia y los poderes fácticos, parece evidente que los republicanos tenían el gobierno y la Gaceta, pero poco más: El poder real seguía estando en manos de quienes siempre lo habían tenido, de quienes en unos pocos meses darían al traste, tras llenar la Península de sangre y fuego, con el sueño republicano.

Decíamos también, que fue la primera guerra del siglo XX, y lo fue de verdad porque un pueblo animoso pero mal entrenado y mucho peor pertrechado por la traición de Inglaterra y Francia, se enfrentó casi a pecho descubierto al ejército más sofisticado y moderno hasta entonces conocido: El ejército nazi, que hizo de España su particular laboratorio para experimentar las terribles armas y tácticas contra la población civil que luego extendería al resto de Europa.

Hemos tratado de resumir en unas líneas generales lo que para nosotros fue la guerra civil. Es seguro que se nos escapan muchos detalles, que olvidamos muchas cosas fundamentales, pero suele ocurrir cuando se trata de condensar un periodo histórico tan dramático y complejo en unas líneas. Ahora lo que de verdad nos preocupa no es que podamos haber hecho un análisis incompleto o que hayamos dejado muchas cosas en el baúl desordenado de la memoria, sino que este año sirva, como muchos pretenden, para liquidar completamente y para siempre el genocidio franquista, el que acometieron desde el mismo momento de la traición, el que perpetuaron durante casi cuarenta años de posguerra los militares africanistas apoyados por la Iglesia, la banca y la gran burguesía, pasando a los anales de la historia como uno de los periodos más salvajes e impunes sufridos por país alguno. No es indiferente el número de personas que fueron asesinadas, desaparecidas, mutiladas, castradas, acalladas, cegadas, perseguidas, encarceladas, expulsadas, fueron cientos de miles, muchos cientos de miles, lo fue todo el país, pues todo el país, desde Finisterre al Cabo de San Antonio, desde Figueras a Palos de Moguer, se convirtió en un inmenso cementerio habitado por fantasmas, por espectros que tuvieron que cambiar o esconder su forma de pensar para sobrevivir o subsistir. Nunca, ningún país de nuestro entorno sufrió un lavado de cerebro tan brutal, castrador e interminable, como el padecido por la sociedad española desde el 17 de julio de 1936 hasta hace pocos años; nunca a lo largo de nuestra terrible historia, gente tan menuda y cruel pudo sojuzgar a millones de personas durante décadas en nombre de Dios, del mauser y del dinero; nunca, en la historia de Europa Occidental, un dictador, una dictadura, quedó en la impunidad judicial e histórica como está ocurriendo con Franco y su régimen nacional-católico, que no fue más que la versión castiza del fascismo, apoyada y sostenida, en este caso, por Inglaterra, Francia y Estados Unidos.

Así pues, cuando estamos a ochenta años del 17 de julio de 1936, del gran exterminio, políticos, medios de comunicación de masas, partidos, sindicatos y organizaciones civiles de distinta etiología, en vez de haber iniciado una gran ofensiva para que de una vez por todas los ciudadanos del Estado español y de todo el mundo sepan que España sufrió durante cuatro décadas una de las tiranías más sanguinarias que imaginarse pueda, que aquí se violentaron todos los derechos humanos de modo sistemático, que aquí se mató y torturó a destajo, que aquí sigue siendo posible hacer apología del franquismo, de los crímenes contra la Humanidad que ese régimen perpetró, en vez de eso, muchos parecen de acuerdo en echar tierra sobre nuestro pasado. Periodistas equidistantes que, en buena parte, no tienen idea de lo que pasó, pontifican desde sus medios sobre el hastío de la población respecto a ese periodo y al mayor asesino de nuestra historia; historiadores neutros –cada vez son más- aseguran que unos y otros hicieron barbaridades; políticos y sindicalistas se lavan las manos, mientras las editoriales más influyentes no paran de publicar panegíricos del régimen firmados por los revisionistas más conocidos, cada día más fuertes al comprobar la libertad con la que pueden expresar sus disparates y la de la propia tiranía.

Ante esta situación, que parece un definitivo punto y final, uno, que por encima de historiador es un ser humano que ama la libertad y la justicia sobre todas las cosas, se permite hacer un llamamiento a todos aquellos que comparten iguales o parecidos ideales, se dediquen o no a la historiografía, para impedir que pongan coto a la memoria, para quitar, aunque sea con las uñas, los montones de tierra que están volcando sobre el genocidio franquista, para cantar a los cuatro vientos la verdad de aquel tiempo, para arrojar al franquismo a la misma hedionda cloaca donde yace Adolfo Hitler. Es una empresa difícil y larga, llena de obstáculos, ayuna de apoyos y medios de envergadura en un régimen que permite que gobiernen los herederos del tirano; es una tarea propia de quijotes que navegan contra la mar arbolada, pero merece la pena que luchemos por ella con todas nuestras fuerzas, por los que dieron la vida por la libertad, para que quienes vienen detrás de nosotros no tengan que vivir eternamente en la mentira y la ignominia. Por mi parte, aun a riesgo de ser “estigmatizado”, denigrado, postergado, puteado o ninguneado, no va a quedar.

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Niza, nueva ocasión para la demagogia

Tue, 19/07/2016 - 13:00

“La firmeza frente a los que atentan –dicen– contra nuestras libertades, en algunas bocas no son más que la libertad de vender armas al precio de cualquier vida, de fomentar las desigualdades, reprimir o manipular”

Rosa María Artal - Comité de Apoyo de ATTAC España

Hoy es Niza. Vidas rotas sobre el suelo de una ciudad maravillosa que celebraba como toda Francia aquel lejano triunfo de la libertad “contra la tiranía”. Los atentados terroristas han entrado en una rutina trágica. Por más controles que establezcan, no parece fácil evitar que un fanático -por el motivo que sea-  coja un simple cutter como ocurrió el 11 de septiembre de 2001 en los aviones que se estamparon en Estados Unidos,  explosivos en numerosos lugares o un camión cargado de odio lanzado este 14 de Julio contra la Costa Azul.  El protocolo es el mismo. Balance de víctimas. Autoría. Un sinfín de declaraciones políticas y condolencias. “No hay españoles”, en nuestro caso. El circo de la visceralidad. Y repetir y repetir hasta la extenuación. Poco del cruce de intereses, de la hipocresía, de la demagogia y de cómo se saca provecho del dolor y el miedo de la población. Nada apenas sobre atajar con eficacia las causas. De establecer al menos cortafuegos útiles.

La práctica se altera un tanto cuando el atentado, con los mismos muertos y heridos, la misma tragedia, no obedece a un islamista radical. Entonces se desactiva en gran medida la atención y se atribuye invariablemente a un “perturbado” que va por libre. Cualquier origen remoto que pueda vincularse al fundamentalismo de este signo servirá para fijar la duda en certeza, sin embargo. Ha nacido la figura mediática del “lobo solitario por emulación”. En todo caso sigue el mismo rito: balance, declaraciones, llantos, miedo, repetición inagotable. Poca búsqueda de causas y soluciones racionales. Y, desde luego, el aumento de medidas represoras. Así leemos: Hollande prolonga el estado de excepción tres meses, España refuerza la frontera con Francia, el Gobierno convoca una reunión del Pacto antiyihadista (antes llamado antiterrorista).

En un mundo cada vez más desigual y arbitrario -que es factor esencial a valorar-, el integrismo yihadista se brinda como estandarte de esa ultraderecha que crece en Europa y más allá y que ha causado incontables víctimas en un pasado cada vez más cercano. Al menos de repetirse. Ya vuelven las declaraciones llamando a “repensar” la integración de los emigrantes, aunque se trate de personas nacidas en el propio país contra el que atentan. La excusa para los fines propios presta a ser utilizada. La firmeza frente a los que atentan –dicen– contra nuestras libertades que, en algunas bocas, no son más que la libertad de vender armas al precio de cualquier vida, de fomentar las desigualdades, reprimir o manipular.

Aquel 11 de septiembre sí marcó un giro en la historia de nuestra civilización. Los 3.000 muertos de las Torres Gemelas, terribles, desgarradores, los vengó el gobierno estadounidense en una cifra similar de afganos civiles. Daños colaterales de la búsqueda de Bin Laden, infructuosa entonces. Afganos que vivían en la Edad Media, con una esperanza de vida de 46 años, y que en su precariedad no llegaron a ver ni la imagen de aquél por cuya causa se les castigaba. Así sucede siempre con las víctimas de primera y de segunda, igual de lamentables.

La deriva del mundo desde entonces no ha dado tregua. La seguridad –que jamás puede garantizarse por completo– se ha llevado por delante muchas libertades. Y no precisamente para evitar atentados. Ya nadie sensato duda –y menos tras el informe británico Chilcot - que aquella invasión ilegal de Irak, protagonizada por Bush, Blair, Aznar y Barroso (con un apéndice australiano) fue el arranque del hoy conocido como ISIS o Daesh. Las arbitrariedades que dieron lugar a las primaveras árabes encallarían en muchos de los países protagonistas pero sobre todo en Siria que vive desde entonces una cruenta guerra civil. Arrojando refugiados, por cierto, que nuestros gobernantes dejan ahogarse en el Mediterráneo sin mayor problema de conciencia o encierran en campos que tanto se parecen a los de concentración nazis, o intercambian por favores con el dudoso amigo turco.

Lobos solitarios o en manada, las causas son profundas y precisan soluciones.  Olga Rodríguez, tantas veces testigo directo de los hechos, lo explicaba en este documentado artículo: Cómo surge el ISIS, cómo se financia, quienes hacen la vista gorda. Y añadía:

Los aliados de EEUU en Siria en la coalición que bombardea el país han sido entre otros la monarquía absolutista de Arabia Saudí, que sigue consintiendo el apoyo al Daesh desde su país. Washington y los saudíes también operan juntos, con Emiratos, en la coalición que bombardea Yemen, donde están creando más caldo de cultivo para el terrorismo con ataques como el que el pasado septiembre mató a 131 personas e hirió a cientos más. Las matanzas como la de París son habituales en Oriente Próximo y Medio, ya sea por ejércitos o por grupos terroristas. La llamada guerra contra el terror, la estrategia de las bombas y las intervenciones, se ha mostrado ineficaz: lejos de menguar, el terrorismo y la violencia crecen”.

La hipocresía occidental –nuestros actuales líderes al frente–, no solo festeja al régimen saudí como muestran numerosos registros gráficos, sino que le vende armas en cantidades récord. Así funciona esto. Luego lloran en público en la que llaman lucha contra el terror.

El papel del gobierno de Hollande en Francia todavía es más flagrante. Según contaba Íñigo Sáenz de Ugarte, cuando los atentados de París, en este otro artículo cuajado de claves:

“Hollande, el nuevo campeón de la lucha contra el terrorismo yihadista, viajó recientemente a Arabia Saudí para vender cazas militares por valor de 6.000 millones de euros, además de otros muchos contratos civiles. Si ISIS es el mal absoluto, parece que eso no impide hacer negocios con los arquitectos de ese mal en caso de obtener beneficios económicos”.

Las lágrimas por el dolor inmediato no deben empañar nuestra mirada para ver el origen de los males y los remedios posibles que no se emplean. Para desenmascarar tanto teatro y tanta ascua que se arrima a toda sardina que sirva para cocer sus guisos. Con qué desfachatez la encienden mientras se asombran de que la cerilla prenda fuego. Cómo van acotando a la ciudadanía para operar sobre ella. Cambien el foco si pueden, aunque no sea fácil. Entre los llantos reales y lógicos de los afectados o de la buena fe atemorizada, reparen en los hilos.

Despojados de sus caretas, los responsables aparecen como el eje del escenario en el que víctimas rotas por diferentes barbaries actúan de decorado y reclamo.

Publicado en eldiario.es

El Periscopio

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El “modelo nórdico” de Ciudadanos

Tue, 19/07/2016 - 09:00

María Pazos Morán – Consejo Científico de ATTAC España

Ciudadanos plantea una reforma de los permisos de maternidad/paternidad que resulta absolutamente novedosa en nuestro país y que en principio podría parecer atractiva según la enuncian en su programa: “acercarnos al modelo nórdico, con una baja parental más igualitaria de 26 semanas, de las cuales 8 estarían reservadas para cada progenitor, y las 10 restantes podrían ser compartidas”. Esta reforma, dicen, “aumentaría la corresponsabilidad entre los padres, ayudaría a reducir la discriminación de la mujer en el mercado laboral y facilitaría una mejor conciliación laboral”.

Efectivamente, Ciudadanos tiene razón cuando afirma que los permisos son una pieza clave en política social, y cuando explica cómo la actual desigualdad (16 semanas de permiso de maternidad y solamente 2 de paternidad) tiene efectos devastadores en el empleo femenino y en la familia. Pero el problema de su reforma es que, a pesar de su apariencia neutral, se traduciría en que la inmensa mayoría de las madres se tomarían 18 semanas (sus 8 intransferibles más las 10 “compartidas”), mientras que los padres se tomarían 8 semanas; los permisos transferibles (generalmente llamados parentales) actúan siempre como una prolongación de los permisos de maternidad en todos los países.

Así que la pregunta es: ¿por qué proponen un sistema que llaman “más igualitario”, cuando ya estábamos a las puertas de conseguir un sistema verdaderamente igualitario?

La PPIINA lleva 10 años trabajando por el aumento del permiso de paternidad hasta alcanzar las 16 semanas, de tal manera que los permisos sean de igual duración para cada persona progenitora, completamente intransferibles como los demás derechos sociales, y pagados al 100% como ahora está el permiso de maternidad.

Ya en 2012, la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados reconoció por unanimidad que esta reforma es necesaria, aunque no llegaron a dar el paso de aprobarla; a la hora de la verdad siempre había otras cosas más importantes que impedían que la propuesta llegara al orden del día del Pleno.

Y hete aquí que ahora Ciudadanos pone en primer plano su “novedosa” propuesta, ignorando todo el proceso parlamentario anterior. Además, proponen que se lleve a cabo en los primeros 100 días de la legislatura y de golpe, sin ni siquiera calendario de implantación progresiva. Se acabó, pues, la relegación del tema de los permisos a la Comisión de Igualdad; se acabó también el teatro de que “la situación económica no lo permite”; esta propuesta va en serio y no es momento de escatimar.

¿Por qué tiene Ciudadanos tanta urgencia en reformar los permisos? Y sobre todo, ¿conseguirá convencer a los demás partidos de que abandonen su compromiso con la equiparación del permiso de paternidad al de maternidad, para votar por su reforma, aplazando así la igualdad real de los permisos “sine-die”?

En un debate abierto en el que se explicitaran los objetivos y se contrastaran los efectos de cada sistema, quedaría evidente que hacer los permisos completamente intransferibles y pagados al 100% es la única manera de conseguir un uso igualitario y de respetar los derechos de todas las personas al cuidado y al empleo. Sin embargo, la propuesta de Ciudadanos viene plagada de imprecisiones, ocultaciones y tergiversaciones que podrían confundir a las personas que no conocen a fondo los detalles y las experiencias internacionales en las que realmente se inspira, que tampoco son las que declara.

Lo primero que induce a confusión es que Ciudadanos denomina su propuesta “permisos iguales e intransferibles”, como si las 10 semanas “de libre distribución” que añaden fueran un detalle menor. Cuando se les dice que esas 10 semanas “de libre distribución” se las van a tomar masivamente las mujeres, y no los hombres, contestan que ellos no pueden saber lo que va a pasar. Negar la evidencia empírica y afirmar que la reforma se inspira en el modelo nórdico: he aquí las dos componentes de un canto de sirena ya utilizado en otros países para colar reformas similares, con fatídicos resultados que deberíamos conocer y evitar.

Es curioso que Ciudadanos se inspire en el modelo nórdico a la hora de los permisos, y no a la hora de los servicios públicos, de la política fiscal y laboral, etc., etc., que seguro también conocerá. Pero es que, además, aunque verdaderamente se tratara del sistema nórdico de permisos (con una importante parte transferible, pero también con 3 meses intransferibles para cada persona progenitora), el impacto en nuestro país no sería el mismo que en Suecia, Islandia y Noruega.

Es verdad que, también en estos países, el desequilibrio en el uso de los permisos es un factor importante de desigualdad, tanto en el empleo como en el hogar. Sin embargo, esos efectos se ven atenuados por unos buenos servicios públicos y por un mercado de trabajo mucho más estable, con jornadas a tiempo completo más cortas. Los padres solo se quedan a cargo del bebé durante 3 meses, pero las madres vuelven sistemáticamente a sus puestos de trabajo después de su largo permiso. El empleo está muy segregado y las mujeres ganan menos, pero son económicamente independientes durante toda su vida.

El mismo sistema nórdico de permisos, aplicado en un país con un mercado de trabajo altamente inestable, con grave escasez de servicios públicos y con jornadas interminables, tendría efectos demoledores: si solamente un 55% de las mujeres españolas vuelven a sus empleos después del permiso de maternidad (frente al 100% de los hombres), ¿qué pasaría cuando su permiso fuera mucho mayor, y el de los padres no? Estonia es un ejemplo emblemático: el país con mayor desigualdad salarial de la Unión Europea y, a la vez, el que tiene los permisos parentales más generosos.

Aún más grave: en realidad, el reclamo del “modelo nórdico” no es más que otro elemento para desactivar el objetivo de la igualdad. Luego ya vendría la hora de las rebajas y de los aumentos: rebaja del pago, aumento del periodo transferible, aumento del tiempo en el que se puede disfrutar hasta los varios años de edad de la criatura, etc. El supuesto “sistema nórdico” es fácilmente alterable con pequeños retoques que, sin embargo, suponen una gran diferencia. Así ha pasado ya en otros países con este tipo de reformas siempre supuestamente “inspiradas en el modelo nórdico”, como en Alemania o Estonia, y siempre con el mismo resultado: las madres se toman un permiso cada vez más largo, mientras que los padres se toman unos días o unas semanas; ni siquiera esos “meses del papá” que sí se toman masivamente en los países nórdicos.

Así que no, Ciudadanos no apuesta por el modelo nórdico ni siquiera para el diseño del sistema de permisos parentales. Lo que se nos ofrece en la práctica es otra vía muy diferente. Si quisiera la igualdad y la libertad de elegir de las personas, ¿por qué iba a negarse a la equiparación del permiso de paternidad al de maternidad? Aún no ha contestado a esa pregunta.

 

María Pazos Morán es Investigadora del Instituto de Estudios Fiscales y activista de la PPIINA (Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción). Autora del libro Desiguales Por Ley

Publicado en Público.es

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Inflación, recaudación y ajuste

Tue, 19/07/2016 - 07:00

Julio C. Gambina – Consejo Científico de ATTAC España

Pasados siete meses del gobierno Macri se verifica la suba de precios y una inflación que asciende por encima de la capacidad recaudadora del Estado, agravando el déficit fiscal y promoviendo un mayor ajuste que se descarga sobre la población de menores ingresos.

La lógica es el descontento social extendido y por eso las movilizaciones, antes contra los despidos y suspensiones (que continúan), y ahora contra el incremento de tarifas, que escalaron esta semana en un “ruidazo” en diferentes ciudades de todo el país. Como siempre, se adujeron motivaciones políticas a la movida, y realmente la tiene, ya que toda manifestación pública es política. La movilización expresa la voluntad de una parte de la población, lo mismo que algunos otros opinan, también políticamente, que hay que esperar a que la política oficial fructifique.

En este sentido bien vale recorrer la historia cercana de la inflación, ya que si el INDEC falseaba las cifras y señalaba para mayo del 2015 una evolución de precios del 1%, el promedio de las mediciones particulares indicaban un 2,1%, un indicador que busca ansiosamente el gobierno para cumplir con su imposible objetivo del 25% establecido para este 2016 y que ahora señala un 17% para el 2017.

Insistamos, el objetivo de evolución de los precios del gobierno Macri coincide con la inflación medida por las consultoras a mayo del año pasado, confirmando que no resuelve los problemas que denunciaba en su momento con el escamoteo de datos del INDEC. Resulta que iban a combatir la inflación del 2% mensual que ellos medían y ahora buscan contener la inflación en 2% como el ideal para este año.

El diagnóstico ortodoxo gubernamental culpabiliza el ascenso de los precios a la emisión monetaria y por eso provocó desde el BCRA una dura política de restricción monetaria. Subió la tasa de interés pagadas en Letras del Banco Central, LEBAC a 35 días, ahora al 30%, con picos en este tiempo del 38%, encareciendo el crédito, promoviendo la especulación con títulos y compitiendo con el tipo de cambio que está contenido en torno a los 15 pesos por dólar luego de la devaluación de diciembre 2015.

La hipótesis del gobierno era que los precios habían escalado a noviembre del 2015 con la referencia del dólar paralelo, blue o ilegal a 15 pesos por un dólar, con lo cual, el “sinceramiento” que imaginaban con la devaluación no se trasladaría a precios.

¿Qué ocurrió? La realidad nos demuestra subas de precios desde diciembre del 2015 de 5,2%, según las consultoras privadas (el INDEC había dejado de informar), y una continuidad inflacionaria desde entonces, que osciló entre 3,15% y 4,95%.

Ahora, con mediciones oficiales del INDEC los datos señalan un 4,2% para mayo y 3,1% para Junio, que promueve una inflación para todo el año superior al 40%. De continuar esta tendencia a la baja de los precios, resultado de la recesión y el ajuste provocado por el gobierno Macri, llegaríamos al objetivo del 2% mensual.

Enfaticemos que se trata de un objetivo que es similar al punto de partida de la inflación criticada hacia mayo del pasado año. De hecho, hemos vuelto al punto de partida pero agravando la situación recesiva y deteriorando la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población y encima, vuelven a escucharse voces de atraso cambiario, ya que la inflación de precios se habría comido la devaluación de diciembre.

Recaudación y papel del Estado

El impacto de las medidas de política económica del gobierno es lesivo para la recaudación fiscal.

Los datos de la AFIP dicen que la recaudación del último mes creció un 27,5% respecto del mismo mes del pasado año, pero el problema es que la inflación anualizada alcanza al 45,7% y por lo tanto, se verifica una merma de los recursos fiscales para atender las necesidades presupuestarias

Ante la situación fiscal resultante, la lógica oficialista es el ajuste, condicionado por obligaciones que jamás son puestas en duda, caso de las cancelaciones de los compromisos de deuda. La deuda con la sociedad crece mientras se cancela la contraída, sin investigaciones, con los acreedores externos.

Desde la oposición política, el actual gobierno sostenía que había que bajar la presión fiscal vía eliminación de las retenciones y al mismo tiempo terminar con los subsidios a las tarifas. La ejecución sin anestesia de ese programa culmina en el desfinanciamiento del Estado actual y un desorden descomunal en materia de tarifas, que por ahora escamotea el tema de fondo que es el modelo energético de privatización construido desde los años 90´.

El fenómeno que dispara las movilizaciones contra el tarifazo es la imposibilidad de pagar de gran parte de la población, cuyos ingresos han sido afectados por la política económica en curso, pero no incluye, salvo excepciones una discusión a fondo sobre la política energética necesaria.

La concepción prevalente desde los 90´ es la mercantilización de la energía y por eso la continuidad de operadores foráneos, con subsidios estatales o sin ellos, y un Estado favoreciendo vía regulaciones y ausencias de control sobre régimen de inversión u otros compromisos de las empresas, o con subsidios, o compras amañadas como hoy se denuncian respecto de la adquisición de Gas a Shell vía Chile.

Para superar la concepción mercantil sobre la energía, se necesita generar conciencia sobre el “derecho a la energía”, lo que supone una disputa más allá de las tarifas y asociada a la lucha por la des-mercantilización de la economía, lo que supone una perspectiva de acumulación de poder popular para construir otra política, con otros beneficiarios.

Como vemos, no se trata de hacer participar al Estado o al Mercado, sino que en tanto relaciones sociales expresadas por ambas categorías, lo que interesa es al servicio de quién y para qué proyecto interviene el Estado.

En definitiva, el Estado capitalista promueve el Mercado capitalista. Por eso tiene que pensarse y construirse un rumbo transicional para superar al capitalismo, sin lo cual, el debate Estado versus Mercado no tiene sentido, ya que se elude la cuestión de fondo que define el orden económico, social, político y cultural del régimen del capital..

En síntesis

La solución ofrecida era devaluación, quita de retenciones, de subsidios y que el mercado reordene.

Todo indica que vuelven las presiones para otra devaluación y el BCRA se preocupa que el tipo de cambio no se retrase más, con lo cual hacen lo que criticaban: interviene el Estado en el mercado.

Con la eliminación o disminución de retenciones se produjo una gigantesca transferencia de ingresos a grandes empresarios productores y exportadores, del agro, la minería y la industria, en desmedro del conjunto social.

Al eliminar subsidios y trasladarlos a precios generaron protestas que llegaron a la justicia y habilita un tiempo de tensiones y disputas para satisfacer la demanda de las empresas por precios que aseguren alta rentabilidad, o de los usuarios que deberán radicalizar sus protestas y demandas para intervenir en la discusión sobre el modelo energético.

Las respuestas propagandísticas del PRO y CAMBIEMOS en campaña electoral, y ahora en el gobierno, no resultan soluciones para la sociedad y solo satisfacen la aspiración de ganancias de sectores hegemónicos del capitalismo local.

El problema a desentrañar es precisamente el orden capitalista y por eso, para que la política popular pueda tener éxito requiere de luchas con perspectivas más allá del orden capitalista. Todo un desafío para la sociedad y el movimiento popular.

Buenos Aires, 16 de julio de 2016

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El 26-J crea una situación peor para la economía española

Mon, 18/07/2016 - 13:00

Carlos Berzosa – Consejo Científico de ATTAC España

Los resultados electorales del 26-J resultan desmoralizadores para llevar a cabo una política económica diferente y sobre todo para sentar unas bases sólidas que permitan ir combatiendo la elevada corrupción, con lo que esto está suponiendo de coste económico, deterioro de la democracia y pérdida de valores morales. El 26-J deja un Congreso, desde el punto de vista del cambio, peor de lo que era el que había salido de las urnas el 20-D.

No haber sabido pactar a su debido tiempo ha sido un error de las fuerzas progresistas para combatir los muchos males que ha generado el gobierno del PP. Es cierto que no se debe pactar a cualquier precio, pero no haber hecho el esfuerzo necesario para evitar estas elecciones ha supuesto un coste político y económico que ahora pagamos los ciudadanos. Mientras los políticos discuten sobre quién es el responsable de no haber llegado a un acuerdo y se echa la culpa al otro, siguen los desahucios, la ley mordaza, la LOMCE, el empleo precario, el agotamiento de la hucha de las pensiones, se acrecienta la desigualdad, disminuye el nivel de vida de miles de hogares, y aumenta la pobreza y la desnutrición infantil.

A su vez, el futuro más inmediato no parece nada halagüeño, independientemente del gobierno que se forme, pues hay que necesariamente reducir el déficit público siguiendo el mandato de los dirigentes de la Unión Europea (UE), que siguen mostrándose impertérritos ante las ineficaces políticas de austeridad. La posibilidad de aumentar los ingresos públicos, luchando de un modo más eficaz contra el fraude y con un sistema fiscal progresivo, es deseable y hay margen de maniobra para ello, pero sus efectos no se manifestarán hasta dentro de un año o dos como poco, en el caso improbable de llevarse a cabo. A corto plazo, en cualquier caso, tendrá lugar un desfase entre ingresos y gastos que hay que solventar con reducciones de estos últimos, toda vez que los impuestos serán insuficientes como consecuencia de la precariedad laboral.

En todo caso, en una situación así se pueden establecer prioridades que no traten de menoscabar los servicios públicos y los derechos sociales, pero esto se puede hacer desde partidos diferentes al PP, pues visto lo que se ha hecho en la anterior legislatura es idealista suponer que no haga recortes por las bravas. La reforma fiscal, por su parte, no la puede hacer un Gobierno encabezado por el PP, por lo que la política de austeridad en España afectará a la enseñanza y la sanidad pública, así como a la ley de la dependencia, investigación y cooperación al desarrollo.

La reducción del déficit, se diga lo que se diga, supondrá recortes en el Estado de bienestar si el Gobierno lo capitanea el PP, y no parece que haya otra solución que esta, a la luz de los resultados electorales. El Gobierno en funciones se muestra optimista como consecuencia del crecimiento económico que está habiendo y la bajada del paro registrado en el mes de junio. Pero estamos en las mismas de siempre, el crecimiento del empleo se debe al ciclo turístico, sin que se vislumbren otras posibilidades. Los científicos siguen marginados y no hay una política de estímulo a la investigación y transferencia de tecnología.

No se trata de buscar responsables sino en definitiva analizar los errores cometidos por todas las fuerzas que, de una manera u otra, propugnaban el cambio, y que ha conducido a una situación peor. Que se podía producir un resultado en el que el PP subiera y que otros partidos bajaran en número de votos no estaba fuera de las posibilidades que se pudieran dar, y esto es lo que ha sucedido. Los grandes politólogos y sondeos se han equivocado. Pero otros no. Beiras ya anticipó, en una entrevista, que era muy difícil que En Marea volviera a repetir el resultado obtenido el 20D. Un analista, que suele ser bastante certero, Jaime Miquel, que escribe en La voz de Galicia ya anticipó la subida del PP y que no se produciría el sorpasso. También señaló que los errores que estaba cometiendo Pablo Iglesias le supondría pérdida de votos.

No soy analista político ni sociólogo, por lo que no me quiero meter en terreno ajeno y que desconozco. Pero sí algunas consideraciones. Pablo Echenique, el día de la noche electoral, dijo que no se podía saber con exactitud lo que había sucedido, pues no se disponían de suficientes datos para hacer un diagnóstico acertado. Se puede opinar, por supuesto, pero esto no deja de ser especulación. Estoy de acuerdo con él. Tenemos, sin embargo, algunos datos globales. El número de votos perdidos por el PSOE y Ciudadanos más o menos coinciden con el aumento del PP, mientas que el voto perdido de Unidos Podemos aproximadamente equivale al incremento de la abstención. No se tienen datos micro de cuáles han sido los trasvases de votos que ha habido entre las diversas formaciones. Pero lo que sí queda claro es que gran parte de la abstención ha sido de Unidos Podemos.

Les corresponde a los partidos PSOE, Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida sacar las conclusiones correspondientes, pero desde luego no se puede afirmar como han dicho dirigentes de Podemos, para evitar las responsabilidades personales, que ha sido el miedo lo que ha determinado la pérdida de votos. Esto contradice a Echenique, pues se hace sin datos. Además y resulta muy difícil admitir con los datos que hay encima de la mesa que el miedo haya podido influir en los votantes de Unidos Podemos, pues en el caso de que fuera así lo lógico es que se hubieran ido a otros partidos que les diera una mayor seguridad. Simplemente se han quedado en casa. Lo que anticipaba en el artículo que publiqué el 8 de junio: “El entusiasmo y la ilusión que se despertó en mucha gente ante las elecciones del 20 de diciembre han sido dilapidados en poco tiempo. Los despropósitos no pueden ser mayores y más que debatir sobre proyectos, que presentan los diversos partidos y coaliciones electorales, se utilizan etiquetas y descalificaciones”. Esto creo que explica parte de la abstención.

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El silencio tras el Brexit

Mon, 18/07/2016 - 09:00

Michael Hudsonsinpermiso

Los medios de comunicación norteamericanos han dado al voto británico contra la permanencia en la UE una cobertura cual si se tratara de populismo “trumpista”, un inarticulado sufragio derechista nacido de la ignorancia de quienes han sido dejados atrás por la política neoliberal de crecimiento económico. La coincidencia de que Donald Trump se hallara precisamente en Escocia promocionando su campo de golf contribuyó a enmarcar la narrativa estadounidense que representa el voto Brexit como un psicodrama “Trump contra Hillary”: rabia y resentimiento populista frente a políticas inteligentes.

Lo que queda fuera de esa narrativa es que hay una buena razón para oponerse a la pertenencia a la UE. La capta bien la consigna de Nigel Farage: “Recuperemos el control”.

La cuestión es: ¿a quién hay que arrebatarle el control para recuperarlo? No sólo a los “burócratas”, sino también a las normas pro-bancos y anti-trabajo incorporadas en los tratados de Lisboa y de Masstricht que configuran la Eurozona. Un alegato nacionalista, pues: “leyes británicas para ayudar al pueblo británico”.

El problema real no es sólo que los burócratas hagan las leyes, sino la clase de leyes que hacen: austeridad pro-banca y anti-trabajo. A los gobiernos nacionales se les ha arrebatado la política fiscal y de gasto público para dejarla en manos de las entidades bancarias. Que insisten en la austeridad y en el recorte de las pensiones y de los programas de gasto social.

Los tratados de Maastricht y de Lisboa –junto con la Constitución alemana— privan a la Eurozona de disponer de un banco central capaz de gastar dinero para revivir la economía europea. En vez de trabajar para sanar la economía y sacarla de la deflación por deuda en que ha caído desde 2008, el Banco Central Europeo (BCE) financia a los bancos y obliga a los gobiernos a salvar de pérdidas a los tenedores de bonos, en vez de condonar los fallidos amortizados.

Encima, los burócratas de Bruselas parecen harto sensibles a las presiones estadounidenses para la firma del TTIP, el neoliberal tratado transatlántico de Obama para el comercio y la inversión. Se trata de un programa inspirado por las grandes  transnacionales que busca poner la política regulatoria en manos de esas mismas empresas, arrebatándosela a los gobiernos. Para decirlo claro y pedagógicamente: la política medioambiental y la política de salud pública y de etiquetado de alimentos.

La burocracia de Bruselas ha sido secuestrada no sólo por los bancos, sino también por la OTAN. Se pretende que hay un real peligro de que Rusia proceda a una invasión de Europa, como si algún país del mundo pudiera hoy lanzar una guerra por tierra contra otro.

Esa ficticia amenaza es la excusa para que el 2% de los presupuestos europeos se destinen a comprar armas al complejo militar-industrial estadounidense y a sus socios en Francia y otros países. El belicismo Bruselas-OTAN se usa para pintar a la izquierda como “blanda” en cuestiones de seguridad nacional. Como si Europa se enfrentara realmente a una posible invasión rusa. Quienes se oponen a la austeridad son retratados como agentes de Putin.

La voz disidente ha sido el partido Frente Nacional en Francia. [Marine] Le Pen se opone a la participación francesa en la OTAN con el argumento de que cede el control militar a los EEUU y a su aventurerismo.

Lo que solía ser la izquierda socialista se ha mantenido en silencio ante el hecho de que hay muy buenas razones para que la gente diga que este no es el tipo de Europa de la que quieren formar parte. Se está convirtiendo en zona yerma. Y no puede ser “democratizada”, a menos que se cambien los tratados de Lisboa y de Maastricht en los que se funda y a menos que se elimine la oposición de Alemania a un gasto público que sería la única posibilidad de recuperación para España, Italia, Portugal o Grecia.

A la vista del creciente resentimiento experimentado por los “perdedores” del neoliberalismo –el 99%—, lo que resulta más notable es que sólo los partidos nacionalistas derechistas hayan criticado el neoliberalismo de los EEUU y el TTIP. Los otrora izquierdistas partidos socialistas de Francia y España, los socialdemócratas alemanes, los socialistas griegos, etc., han aceptado el programa neoliberal y pro-finanzas de austeridad y debilitamiento de sindicatos obreros, salarios y pensiones.

He aquí el enigma: ¿cómo es posible que partidos originariamente pro-trabajo se hayan convertido en partidos anti-trabajo?

La corrupción burocrática de todos los partidos con el tiempo

Ibn Khaldun, el filósofo de la historia islámico del siglo XIV, estimaba que todas las dinastías agotan su periplo en unos 120 años, cuatro generaciones. La tendencia es a comenzar con un “sentimiento de grupo” progresista de ayuda mutua. Mas, con el tiempo, las dinastías sucumben al lujo y a la codicia, se corrompen y se hacen fácilmente manejables por los intereses particulares.

Lo mismo cabe decir de los partidos. Todos los partidos identificados con la izquierda en la Era Progresista –los partidos laboristas y socialistas en Europa y los demócratas progresistas en los EEUU— se han desplazado ahora hacia la derecha neoliberal, en la medida en que se han hecho parte del llamado “establishment”.

Es como si los partidos de la izquierda y de la derecha hubieran intercambiado posiciones políticamente. La izquierda socialista no protesta contra la austeridad de la eurozona, sino que la aplaude. Como Tony Blair y Gordon Brown en Gran Bretaña, se han hecho thatcheristas, agentes promotores de la privatización y de los intereses granempresariales.

Al menos el sistema político europeo deja una salida: su pueden formar nuevos partidos para substituir a los viejos y, además, la representación parlamentaria refleja más o menos el sufragio público. Eso es lo que ha permitido en Italia el movimiento Cinco Estrellas, en España a Podemos e incluso, en Grecia, a Syriza: todos con escaños parlamentarios. Su programa es restaurar un gobierno de izquierda, pro-trabajo, capaz de regular la economía a fin de levantar los salarios y los niveles de vida, en vez de chupar extractivamente ingresos para bombearlos a los centros financieros y al Uno Por Ciento.

¿Qué impide en los EEUU la formación de un partido de la izquierda política progresista?

Los EEUU están atrapados en un sistema bipartidista que bloquea a los opositores al neoliberalismo. Nuestra sistema electoral presidencial fue ingeniado desde el comienzo para favorecer a los propietarios sureños de esclavos. Corrigió su representación para reflejar una población esclava sin derecho de sufragio, pero la incorporó y la contó en la representación en el Congreso del Sur y en las elecciones presidenciales a través del colegio electoral.

No puedo entrar aquí en los detalles, pero el modo en que el sistema bipartidista ha fraguado bloquea a un tercer partido capaz de ganar el control de los comités del Congreso –que son claves— y de otros instrumentos esenciales de gobierno. Por eso consideró Bernie Sanders necesario presentarse como Demócrata, aun a pesar de que el aparato del Partido Demócrata esté firmemente controlado por sus principales contribuidores de campaña, las grandes empresas y Wal Street.

Así como la UE es irreformable sin cambiar los tratados de Maastricht y Lisboa, así también el sistema político de los EEUU parece irreformable. En manos de neoliberales, favorece a Wall Street frente al trabajo y favorece al poder de la gran empresa frente a la protección medioambiental, la sanidad pública y la recuperación económica.

La semana pasada, por ejemplo, el Comité Nacional Demócrata rechazó la petición de Bernie Sanders de que la plataforma electoral para las elecciones de este año se opusiera al TPP y al TTIP. Esos tratados  comerciales han sido con razón llamados “NAFTA con esteroides”. Aunque Hillary inicialmente les daba apoyo, está ahora haciendo una finta de izquierda en pretendida oposición a ellos. Pero no permite que eso conste por escrito en la plataforma electoral, aun cuando no sea ésta sino de “un pedazo de papel”, como ha dejado dicho Jane Sanders.

Eso permite a Donald Trump denunciar a los Demócratas como favorecedores de la gran empresa frente a los trabajadores. Lo coloca en la misma posición que Nigel Farage en Gran Bretaña o Marine Le Pen en Francia o los nacionalistas en Austria y en Hungría.

Y coloca a los Demócratas en el mismo lado neoliberal, anti-trabajo y ant-regulatorio de la ecuación política en el que están también los socialistas franceses y sus equivalentes derechistas en otros países. Lorrie Wallach y Paul Craig Roberts, entre otros, están aquí haciendo campaña contra el TPP y el TTIP, pero sólo el señor Trump parece capaz de jugar esta carta política clave.

El gran problema político de nuestro tiempo es cómo crear una alternativa al neoliberalismo, al TPP y al TTIP, una alternativa pro-trabajo y pro-medioambiental. ¿Por qué no puede Norteamérica crear un partido con capacidad realistamente estimada de fijar desde le gobierno políticas públicas en ese sentido? Muchos miembros del Partido Verde bucan eso ahora. Pero el sistema bipartidista estadounidense los margina.

Aun cuando el partido socialista y otros terceros partidos lograron hace un siglo influir en el Partido Demócrata, la campaña de Sanders muestra cuán magras son hoy las posibilidades de hacerlo. Los donantes empresariales de Clinton han apretado las tuercas al aparato del partido. Han secuestrado la retórica y las consignas de la Era Progresista pata vestir con ellas las políticas neoliberales derechistas.

Así, pues, en resolución, hay dos problemas para oponerse a la austeridad y a la deflación por deuda. El primero es que el sistema electoral estadounidense previene la alternativa.

El segundo es que los antiguos partidos de izquierda se han anquilosado y han renegado de sus orígenes pro-trabajo para pasar a apoyar el thatcherismo, la privatización, los presupuestos equilibrados y la austeridad pro-bancos. Rechazando a Marx, se han apuntado a la Nueva Guerra Fría.

Hay otra economía europea posible. Pero no puede construirse sobre sus actuales fundamentos. Es necesario romper la eurozona para reconstruir una Europa pro-trabajo.

Michael Hudson es profesor de investigación de la facultad de económicas de la Universidad de Missouri, Kansas City y investigador asociado del Instituto de Economía Levy. Su último libro es Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Destroy the Global Economy. (“Matar al huésped: o cómo los parásitos financieros y la deuda destruyen la economía mundial”).
Fuente:

Counterpunch, 4 de julio de 2016

Traducción: Miguel de Puñoenrostro

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Homenaje a los olvidados, desde un julio de nostalgia y confusión

Mon, 18/07/2016 - 07:00

Carlos Martínez – Consejo Científico de ATTAC España

En memoria de los más de 500.000 soldados españoles del Ejercito Popular leal, que combatieron en una guerra que se inicio tal día como hoy en la Comandancia Militar de Melilla. Fué el 17 de Julio de 1936.

Cuando se habla de la guerra, que tal día como hoy se inicio, se olvida siempre injustamente a los miles de voluntarios murcianos, albaceteños, granadinos, vizcaínos, valencianos, asturianos o conquenses entre otros muchos de tantos pueblos y ciudades que se fueron a luchar primero en las columnas sindicales de CNT y UGT y luego en las brigadas mixtas.  Ellos eran de Ciudad Real o de Madrid o de Hospitalet o de Lorca o de El Cabañal; gracias a los sindicalistas que tomaron las Atarazanas, el cuartel de la Montaña o el cuartel de Caballería de Valencia.No habían nacido en Londres o en Paris o Nueva York, pero, fueron los que el 18 de Julio y días posteriores pararon el golpe y después los que fueron la principal carne de cañón durante tres largos años del Ejercito constitucional, cuando tras el fracaso del 18 de Julio el fascismo inició una guerra larga, dura y cruel.

Muchos eran muy jóvenes y murieron vírgenes en la toma de Teruel,  la ofensiva de Extremadura, Amorebieta, el Mazucu, la de Córdoba, la batalla de Levante o el Ebro. A ellos los injustamente olvidados, a ellos nuestros bisabuelos, abuelos y padres quiero recordar hoy.

A ellos que luego llenaron los campos de concentración, los batallones de trabajadores o fueron expulsados del magisterio nacional; a ellos los depurados. A ellos los que lograron salir de su patria y murieron luchando por la libertad de Europa, contra los nazis y fascistas. Lucharon y murieron esos excombatientes de la República Española, en las arenas de Bir Hakein frenando a Rommel, en Montecasino, los campos de Francia siendo columna de la Resistencia, tanto en las FFI como las FTP; o luego en el maquis en las serranías de España o el Valle de Aran. Quiero recordarles hoy a todos ellos y también a las combatientes de primera hora, represaliadas después y sostén indispensable del maquis.

No os debemos olvidar. Gracias inmensas a los voluntarios extranjeros, si. Pero gracias a la juventud obrera española sacrificada desde 1936 hasta casi su muerte, los que lograron sobrevivir. Gracias a los soldaditos de las Brigadas Mixtas, gracias a los miembros de las Brigadas de Carabineros, gracias a los combatientes españoles en las Brigadas Internacionales que en muchas de ellas eran hasta el 50% de sus miembros. Gracias a los regimientos y oficiales que fueron fieles a la República, gracias entre otros muchos a Don Vicente Rojo o al General Escobar. Gracias a nuestros héroes muchos, demasiados de ellos injustamente olvidados.

 

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En el aniversario del referéndum griego

Sun, 17/07/2016 - 13:00

James-K.-Galbraith - sin permiso

James K. Galbraith, miembro fundador del MDeE25, escribe sobre su último libro y su aportación al Plan X del primer gobierno de Syriza, un plan defensivo para ser activado si los acreedores cumplían su amenaza de expulsar del euro como respuesta a la determinación del nuevo gobierno de renegociar el fallido  ‘programa griego’ de la Troika. En el primer aniverso del valeroso voto OXI del pueblo griego, los medios de comunicación oligárquicos de Grecia han tratado de aprovechar el libro de Galbraith para imputar, censurar o sencillamente denigrar a Yanis Varoufakis. Su ponzoña en contra del OXI y de Varoufakis es prueba de que el recuerdo de la Primavera de Atenas aún les persigue. En su artículo, James K. Galbraith lo deja sobradamente claro: el equipo que trabajó en el ministerio de Economía, bajo la dirección de Varoufakis, fue la única parte durante las negociaciones de 2015 que cumplió con su deber plena y diligentemente para defender su Constitución y recuperar su soberanía nacional. Por desgracia, tras el aplastamiento de la Primavera de Atenas, sigue activa una campaña a gran escala pars denigrar a los justos. El MDeE25 invita a todos los demócratas europeos a permanecer vigilantes: el intento de aplastar el espíritu de la Primavera de Atenas, que sigue viva y activa en Grecia pese a la derrota del pasado año, dañará de modo permanentemente las perspectivas de una Europa democrática.  

Mis vínculos familiares con Grecia se remontan a la amistad entre mi padre y Andreas Papandreu, que fueron colegas como profesores de Economía en los Estados Unidos en los años 50. En 2010 estuve en Atenas para prestar apoyo moral en un momento difícil a Yorgos Papandreu, que acababa de ganar las elecciones. Conocí a Yanis Varoufakis en 2011 y le ayudé a organizar su estancia de dos años en la Universidad de Tejas, en Austin, que se inició en 2013. Asímismo, durante ese periodo, establecí un contacto amistoso con  Alexis Tsipras y miembros de su círculo. Estos vínculos, además de una preocupación cada vez más honda por los efectos de la tragedia griega en Europa y el mundo me llevaron a comprometerme – como voluntario y amigo – con el Ministerio de Economía desde primeros de febrero hasta primeros de julio de 2015.

Sabíamos desde un principio que el gobierno entrante de Syriza se enfrentaba a un reto dificílisimo, el de persuadir a instituciones intransigentes, a ministros de Economía hostiles y a jefes de Estado remisos para que modificaran un programa económico fracasado, que se había impuesto, para empezar, no con el fin de ayudar a la economía griega sino de salvar a los bancos franceses y alemanes. La misión del Ministerio de Finanzas era, por tanto, diplomática y política, y mi papel, principalmente, el de ayudar escribiendo y hablando en público, a la prensa internacional, y mantener informados a amigos y simpatizantes en los Estados Unidos y en otros lugares.

Welcome to the Poisoned Chalice [Bienvenido al cáliz envenenado] (Yale, 2016) es una conjunto de ensayos, entrevistas y discursos míos sobre Grecia desde 2010 hasta el verano de 2015. La mayor parte se publicó en ese periodo de entonces. Recogidos en libro, transmiten el sabor de los primeros meses de Syriza, tal como yo lo experimenté, junto a mis juicios sobre la economía y política de la situación.

Tal como narra el libro, en marzo de 2015 Yanis Varoufakis me preguntó si quería ayudarle en una tarea delicada. Se trataba de la preparación de un plan preliminar – solicitado por el primer ministro – para el caso de que Grecia pudiera verse obligada a salir del euro. Todos sabíamos que los acontecimientos llegarían a su clímax a finales de junio. Lo que no sabíamos – y no podíamos saber – era qué forma concreta adoptaría ese clímax. Había que prepararse para lo peor. Junto a un reducido grupo de personas trabajé durante semanas en este plan y remití un memorándum – el “memorándum del Plan X” – en los primeros días de mayo.

Nuestro trabajo se beneficiaba del conocimiento experto financiero y legal de nuestro equipo, de la literatura académica sobre transiciones monetarias, de un pequeño número de conversaciones particulares con expertos de confianza, y de nuestro propio conocimiento de la situación económica y social griega. Teníamos la esperanza de poder proporcionar un borrador de las medidas que podrían tomarse y de los problemas que se producirían. Eramos agudamente conscientes de las dificultades a las que se enfrentaría Grecia si se veía obligada a abandonar el euro, y también de los peligros que se derivarían si se conocía nuestro trabajo. Por estas razones, trabajábamos con discreción, en nuestra mayor parte fuera de Atenas. El grueso del gobierno griego – fuera o incluso dentro del Ministerio de Economía – no estaba implicado.

Las cuestiones relativas a una salida forzosa del euro eran abrumadoras: iban de la relación legal con la Unión Europea a la creación y gestión de un nuevo banco central   y la mecánica de suministrar liquidez fiable a corto plazo, al posible apoyo externo a una nueva moneda, hasta la transformación de los depósitos bancarios y deudas privadas o a cuestiones tan senciales sobre cómo mantener el suministro de cosas básicas como alimentos, combustible y medicinas. No podíamos saber cómo reaccionarían las fuerzas políticas y sociales griegas. Nuestro trabajo consistía en evaluar esas consideraciones en la medida en que podíamos, una medida que era a menudo muy limitada. No era misión nuestra hacer recomendaciones y no hicimos ninguna; nos preparábamos para un escenario que todo el mundo tenía la esperanza de evitar.

Al término de cada día, Yanis Varoufakis, ministro de Economía, discutía nuestro trabajo con el primer ministro, y el primer ministro tomaba la decision, como todo el mundo sabe. Era el criterio del primer ministro el que debía decidir. Me marché de Grecia el 7 de Julio de 2015 con sentimientos encontrados. Por un lado, le hubiera deseado mejores resultados al pueblo griego, un mayor estímulo de los amigos de Grecia y un poco de flexibilidad de parte de los acreedores, que nunca se vio por ninguna parte. Por otro lado, me siento contento de haber prestado mis servicios a una buena causa. Y seguro en mi valoración de que el ministro de Economía, Yanis Varoufakis, desempeñó sus responsabilidades de manera distinguida.

6 de julio de 2016

James K. Galbraith
es profesor de gobierno y relaciones empresariales en la Escuela Lyndon B. Johnson de Asuntos Públicos de la Universidad de Texas. Presidente de la Association for Evolutionary Economics, su último libro publicado es “Inequality and Instability” , una soberbia investigación empírica y teórica sobre el capitalismo de nuestros días. Está actualmente terminando de escribir un libro intitulado The End of Normal (El final de la normalidad).

Fuente: https://yanisvaroufakis.eu/2016/07/06/galbraith-writing-for-diem25-on-the-athens-spring-our-plan-x-on-the-oxis-anniversary/

Traducción: Lucas Antón

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Brexit: otro lío europeo

Sun, 17/07/2016 - 09:00

Albert Recio AndreuConsejo Científico de ATTAC España

I

Ocurrió lo impensable. Ni la euforia de las bolsas en los días anteriores al referéndum (seguramente teledirigida por la City y el Banco de Inglaterra) pudo evitar que al final Reino Unido votase salir de la UE. Es esta una historia muy británica y muy europea. Reino Unido hace muchos años que es una sociedad quebrada. Con un centro financiero híper-desarrollado, que genera grandes rentas y permite mantener a una enorme masa de clases medias con buen nivel de vida. Y con una gran parte del país que ha vivido el deterioro inacabable de una vieja estructura industrial y que se siente despreciado, en términos de clase, por las élites dominantes. Una quiebra que tiene mucho que ver con el declive de un antiguo imperio, con la creciente parálisis del capitalismo industrial británico y, especialmente, con el triunfo del neoliberalismo y sus treinta años largos de hegemonía (la tercera vía fue apenas un ligero retoque de la herencia thatcheriana). Hacía tiempo que esta tensión avisaba con traducirse en una ruptura institucional. El referéndum escocés fue el primer aviso.

Lo curioso del caso es que en esta ocasión no puede hablarse de una clara ruptura con el orden imperante. De hecho, una parte de las élites dominantes siempre ha visto con recelos el modelo europeo. Temerosos de la hegemonía franco-alemana y celosos por mantener privilegios especiales, como el que representa la City como gran centro de la especulación financiera internacional. O la reluctancia en aplicar las laxas normas laborales europeas porque para las élites británicas resultan, aún, demasiado intervencionistas. Por esto Reino Unido siempre ha mantenido un estatus particular en la UE, mantiene su propia moneda y ha jugado siempre un papel fundamental a la hora de aguar los proyectos más progresistas emanados del Parlamento Europeo.

El Brexit es al mismo tiempo una ruptura y una continuidad. Han votado salir de la UE muchas de las gentes que llevan años de padecimientos, de marginación, de desprecio. Pero el Brexit lo han promovido sectores de las élites dominantes. Y en todo el proceso ha jugado un papel central el tema de la inmigración, la explotación de la xenofobia como un mecanismo de control social. Una xenofobia que no sólo se traduce en represión contra la gente que viene, sino también en reluctancia a contribuir a una modesta redistribución de la renta dentro de la UE. En este sentido, el Brexit es muy europeo, porque también en otros muchos países los desastres de las políticas neoliberales están generando un descontento que sectores de las élites consiguen desviar hacia la xenofobia, el nacionalismo conservador y la oposición a cualquier medida de redistribución interterritorial. Y por ello el Brexit, que tiene raíces en la historia británica, amenaza con convertirse en un detonador de movimientos parecidos en otros países y representa un refuerzo a la emergencia de la derecha reaccionaria que ya es visible en muchos países europeos.

Tienen razón los que plantean que la política comunitaria es en parte responsable del desastre. Pero es sólo parte de la verdad. Reino Unido no está integrado en la Zona Euro, no ha sido objeto de planes de salvación. Como explicamos en un libro colectivo (S.Lehndorf (coord.) El triunfo de las ideas fracasadas, FUHEM-Catarata), Reino Unido aplicó políticas de austeridad sin verse forzada externamente, básicamente por el interés del Partido Conservador (sus políticas han orientado muchas de las reformas del Partido Popular). Y que la respuesta a estas políticas se haga más en clave ultranacionalista que en clave de exigencia de reformas no puede explicarse mecánicamente por las políticas neoliberales que emanan de Bruselas, sino que responde a elementos que están muy enraizados en la propia historia europea. Quizá el fenómeno de la xenofobia sea común a muchos pueblos, pero la historia europea fue una historia de imperialismo que utilizó el sentido de superioridad frente a “los salvajes”. Y esto, que nunca ha desaparecido, explica además el racismo, más o menos solapado, visible en la mayor parte de sociedades europeas cosmopolitas.

La globalización ha reforzado estas pulsiones porque, por una parte, ha desmantelado gran parte de los mecanismos de protección que en algún momento alcanzaron las clases obreras de los países centrales y, de otra, ha mostrado la insostenibilidad de estas protecciones en un mundo donde predominan desigualdades gigantescas. En un mundo tan desigual y con tantas facilidades técnicas para mover mercancías, capitales y personas, la globalización favorece flujos descontrolados, y los que los padecen tratan de protegerse apelando a aquellos mecanismos que en otros tiempos han funcionado o que simplemente han creído que funcionan. Apelar al control de la inmigración para evitar el deterioro de las condiciones de trabajo o de los servicios públicos es una respuesta más simplista que orientar un cambio en la política económica para el que mucha gente se siente impotente. La ausencia de una política que plantee una opción cooperativa, no competitiva, inclusiva al desarrollo mundial y la persistencia de la izquierda a una visión meramente nacionalista de la política han ayudado a generar un clima en el que la ruptura con unas políticas indeseables se hace por “el lado malo de la historia”. Pues sean cuales sean las consecuencias económicas del Brexit, lo que parece claro es que a corto plazo las políticas migratorias xenófobas, la restricción de derechos y las concesiones reaccionarias para evitar que la UE se siga desangrando van a estar al orden del día.

II

Es más difícil de prever cuál va a ser el impacto que el Brexit va a tener para la economía mundial. Es innegable que el proyecto europeo queda “tocado”, y si el referéndum inglés se repite en otros lugares el peligro de colapso es real. Y no cabe duda de que la quiebra de la Unión Europea podría afectar a la actividad económica en la medida en que el denso marco institucional que regula la actividad económica continental quedará bloqueado. Es una posibilidad, pero posiblemente sea sorteable con apaños y concesiones que afectarán más a los derechos sociales, en sentido amplio, que a las regulaciones mercantiles. Si las regulaciones económicas se mantienen, el Brexit podría tener un efecto limitado. Al fin y al cabo, el comercio y las finanzas internacionales están tan liberalizadas que podrían permitir a Reino Unido mantener una relación fluida con la Unión Europea (como la mantienen Suiza o Noruega). Depende de cómo se negocie la salida y de cuáles sean las exigencias de los bandos. Si Reino Unido acepta mantener un estatus de asociado al estilo de los países citados, el cambio puede no ser traumático. Si, en cambio, exige niveles de autonomía más radicales, las cosas se pueden complicar, porque de la parte comunitaria pueden plantearse exigencias o incluirse demandas que afecten a intereses británicos sustanciales, como el sistema financiero. No es por tanto una cuestión discernible fácilmente.

A corto plazo, sin duda, la opción de la salida puede influir en la mayor volatilidad de los mercados financieros, cuyo errático comportamiento es habitual. Y cuyo nerviosismo puede realimentar los problemas del sector bancario. Y puede tener también impacto en las transacciones económicas provocadas por la depreciación de la libra. Reino Unido no es actualmente un gran productor (de hecho, es un país que mantiene un sostenido déficit comercial), y la depreciación de la libra difícilmente lo convertirá en un agresivo competidor. Más bien, el impacto puede venir por el lado de la demanda. El encarecimiento de las importaciones, difíciles de sustituir en el mercado interno, pueden provocar una caída de las importaciones de bienes y servicios que agravarían la deprimida situación de la economía europea. En clave española, esto se traduce fundamentalmente en dos cuestiones: en qué medida los vaivenes financieros afectarán a los grupos bancarios españoles implantados en Reino Unido (y que de tener problemas serían considerados bancos españoles), y cómo influirá en el turismo británico y en otros sectores de exportación (como el agroalimentario o el de la venta de inmuebles a ciudadanos británicos). En una situación europea y española tan aguantada con pinzas, el Brexit es, en este sentido, otra amenaza desestabilizadora, aunque los modelos a largo plazo prevean que el impacto final sea pequeño. Pero ya sabemos que los modelos teóricos a largo plazo ignoran los sufrimientos cotidianos que generan las transiciones caóticas a corto plazo.

mientrastanto.org/

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Guerras de frontera

Sun, 17/07/2016 - 07:00

Mark Akkermantni

Mientras decenas de miles de refugiados mueren al intentar llegar a Europa huyendo de la violencia, hay quien se lucra con su tragedia. Este informe denuncia a las empresas militares y de seguridad que se han beneficiado con la crisis, primero vendiendo armas y, después, obteniendo contratos multimillonarios para suministrar equipos y tecnología de vigilancia de fronteras.

Resumen ejecutivo

La crisis de refugiados a la que se enfrenta Europa ha causado consternación en los pasillos del poder y ha calentado el debate en las calles. Ha puesto de manifiesto una fractura de todo el proyecto europeo, ya que los Gobiernos no han logrado ponerse de acuerdo ni tan siquiera con el reparto de unos pocos refugiados. En cambio, no han parado de culparse los unos a los otros. Los partidos de extrema derecha han aumentado su popularidad entre las comunidades afectadas por el impacto de la austeridad, culpando de la recesión económica a un chivo expiatorio muy oportuno en vez del poderoso sector bancario. Y los que más están sufriendo son los refugiados, que están huyendo de una terrible situación de violencia y adversidad para terminar atrapados entre fronteras o entre países, y empujados a optar por rutas aún más peligrosas para llegar a zonas seguras.

Sin embargo, hay un grupo de intereses que solo se ha beneficiado de la crisis de los refugiados y, en particular, de la inversión que ha desembolsado la Unión Europea para ‘asegurar’ sus fronteras. Se trata de las compañías de defensa y seguridad que proporcionan el equipo a los guardias fronterizos, la tecnología de vigilancia para monitorizar las fronteras y la infraestructura tecnológica para realizar el seguimiento de los movimientos de población.

Este informe arroja luz sobre esos actores que se están aprovechando de la seguridad fronteriza, analizando quiénes son y qué servicios prestan, cómo influyen en las políticas europeas y se benefician de ellas, y qué fondos reciben de los contribuyentes. El informe muestra que, lejos de ser beneficiarias pasivas de la generosidad europea, estas empresas están fomentando activamente una creciente ‘segurización’ de las fronteras europeas y están dispuestas a proporcionar tecnologías cada vez más severas para ello.

Lo más perverso de todo es que también demuestra que algunos de los beneficiarios de los contratos de seguridad en las fronteras son algunos de los mayores vendedores de armas a la región de Oriente Medio y el Norte de África, alimentando el conflicto que es la causa de muchos de los refugiados.

En otras palabras: las compañías que están creando la crisis después se benefician de ella.

Además, han recibido el apoyo de los Estados europeos que les han otorgado las licencias necesarias para exportar armas y, después, les han concedido contratos de seguridad fronteriza para hacer frente a las consecuencias. Sus acciones también se deben entender en el marco de una respuesta a la crisis de los refugiados por parte de la UE cada vez más militarizada.

La Comisión Europea, blandiendo el estandarte de la ‘lucha contra la inmigración ilegal’, prevé transformar su agencia de seguridad fronteriza, Frontex, en una Agencia Europea de Guardia Costera y Fronteriza más poderosa. Esta controlaría las iniciativas de seguridad fronteriza de los Estados miembros y desempeñaría un papel más activo como vigilante de las fronteras, entre otras cosas mediante la adquisición de su propio equipamiento. Esta agencia cuenta con el respaldo de EUROSUR, un sistema de la UE que conecta los sistemas de vigilancia y supervisión de la seguridad fronteriza entre los Estados miembros y terceros Estados.

La militarización de la seguridad fronteriza también se refleja en los objetivos militares de la ‘Fuerza Naval de la UE – Operación Mediterránea Sofía’ (EUNAVFOR MED), así como el uso del ejército en muchas fronteras, como las de Hungría, Croacia, Macedonia y Eslovenia. Las misiones navales de la OTAN en el Mediterráneo ya están colaborando de forma activa con la seguridad fronteriza de la UE.

Mientras tanto, a los países que no forman parte de la UE se los está abocando a asumir el papel de puestos de avanzada para tratar de impedir que los refugiados lleguen a las fronteras de la UE. Los recientes acuerdos migratorios entre la UE y Turquía, que han recibido duras críticas de las organizaciones de derechos humanos, deniegan a los refugiados el acceso a Europa y han dado lugar a más violencia contra ellos.

El informe muestra que:

  • El mercado de la seguridad fronteriza está en pleno auge. Se estima en unos 15.000 millones de euros en 2015 y se prevé que aumente hasta superar los 29.000 millones de euros anuales en 2022.
  • El negocio de las armas, en particular las ventas a Oriente Medio y al Norte de África, de donde proceden la mayoría de los refugiados que huyen, también está en pleno auge. Las exportaciones globales de armas a Oriente Medio han aumentado en un 61% entre 2006-2010 y 2011-2015. Entre 2005 y 2014, los Estados miembros de la UE otorgaron licencias de exportación de armas a Oriente Medio y al Norte de África por un valor de más de 82.000 millones de euros.
  • La respuesta normativa europea a los refugiados, que se ha centrado en los traficantes y el fortalecimiento de las fronteras exteriores (incluido en países fuera de la UE), ha dado lugar un gran aumento del presupuesto que beneficia a estas empresas.
    • La financiación total de la UE para medidas de seguridad en las fronteras a través de sus principales programas de financiación es de 4.500 millones de euros entre 2004 y 2020.
    • El presupuesto de Frontex, la principal agencia de control de fronteras, aumentó un 3688% entre 2005 y 2016 (de 6,3 millones de euros a 238,7 millones de euros).
    • A los nuevos Estados miembros de la UE se les ha exigido que refuercen las fronteras como condición para adherirse a la Unión, creando nuevos mercados con los que generar lucro. El equipamiento adquirido o actualizado con dinero del Fondo para las Fronteras Exteriores incluye 545 sistemas de vigilancia de fronteras, 22.347 elementos para la vigilancia de fronteras y 212.881 elementos para el control fronterizo.
    • Algunos de los permisos de venta de armas a Oriente Medio y al Norte de África también tiene por objeto el control fronterizo. En 2015, por ejemplo, el Gobierno holandés concedió una licencia de exportación de 34 millones de euros a Thales Nederland para la entrega de sistemas de radar y C3 a Egipto, a pesar de los informes de violaciones de derechos humanos en el país.
  • La industria europea de seguridad fronteriza está dominada por grandes empresas de armas, las cuales han expandido o ampliado sus divisiones de seguridad, así como una serie de empresas de tecnología y especializadas en seguridad más pequeñas. El gigante de armas italiano Finmeccanica identificó “los sistemas de control de fronteras y de seguridad” como uno de los principales impulsores del aumento de pedidos e ingresos.
  • Entre los grandes actores del complejo europeo de seguridad fronteriza se encuentran también compañías que fabrican armas como Airbus, Finmeccanica, Thales y Safran, así como el gigante de la tecnología Indra. Finmeccanica y Airbus han sido los principales beneficiarios de contratos europeos destinados a reforzar las fronteras. Airbus es, además, el principal beneficiario de los contratos de financiación para investigación en seguridad.
  • Finmeccanica, Thales y Airbus, actores destacados del negocio de la seguridad en la UE, son también tres de los cuatro principales comerciantes de armas europeos, y están vendiendo a países de Oriente Medio y el Norte de África. Sus ingresos totales en 2015 ascendieron a 95.000 millones de euros.
  • Las compañías israelíes son las únicas no europeas que reciben fondos de investigación (gracias a un acuerdo de 1996 entre Israel y le UE) y también han participado en el refuerzo de las fronteras de Bulgaria y Hungría, además de promover su experiencia con el muro de separación de Cisjordania y la frontera de Gaza con Egipto. La firma israelí BTec Electronic Security Systems, seleccionada por Frontex para participar en abril de 2014 en su taller sobre ‘Sensores y plataformas en vigilancia de fronteras’, alardeó en su solicitud de fondos de que sus “tecnologías, soluciones y productos están instalados en la frontera israelo-palestina”.
  • La industria de las armas y de la seguridad ayuda a determinar las políticas europeas de seguridad fronteriza a través de grupos de presión, su interacción regular con las instituciones de la UE especializadas en fronteras y su papel determinante en la política de investigación. La Organización Europea para la Seguridad (EOS), de la que forman parte Thales, Finmeccanica y Airbus, ha estado muy activa defendiendo el incremento de la seguridad fronteriza. Muchas de sus propuestas, como la de crear una agencia paneuropea de seguridad fronteriza, han terminado materializándose en políticas reales (véase, por ejemplo, la transformación de Frontex en la Agencia Europea de Guardia Costera y Fronteriza, EBCG). Además, las jornadas bianuales que organiza Frontex/EBCG con la industria y la participación de esta en mesas redondas especiales sobre seguridad y ferias especializadas en armas y seguridad aseguran una comunicación frecuente y una afinidad natural para la cooperación.
  • La industria de las armas y la seguridad ha conseguido captar 316 millones de euros de financiación destinados a la investigación en temas de seguridad, estableciendo la agenda para la investigación, desarrollándola y, después, muchas veces, beneficiándose de los contratos resultantes. Desde 2002, la UE ha financiado 56 proyectos en el campo de la seguridad y el control de fronteras.

En conjunto, las pruebas revelan una creciente confluencia de intereses entre los líderes políticos europeos que buscan militarizar las fronteras y los principales contratistas de defensa y seguridad que proporcionan los servicios. Pero esta no es solo una cuestión de conflictos de interés o de que algunos actores se estén beneficiando con la crisis, sino que también atañe a la dirección que está adoptando Europa en este momento crítico. Hace más de medio siglo, el entonces presidente estadounidense Eisenhower advirtió de los peligros del complejo militar-industrial, cuyo poder podría “amenazar nuestras libertades y procesos democráticos”. Hoy en día tenemos un complejo militar-de seguridad-industrial aún más potente, que utiliza tecnologías que apuntan hacia el exterior y el interior, y que en estos momentos se están dirigiendo contra algunas de las personas más vulnerables y desesperadas del planeta. Permitir que este complejo escape a todo examen representa una amenaza para la democracia y para una Europa construida sobre los ideales de la cooperación y la paz. Como dijo Eisenhower: “Por el largo camino de la historia que aún se ha de escribir… este mundo nuestro, que cada vez se vuelve más pequeño, debe evitar convertirse en una comunidad de horribles temores y odio, y ser, en cambio, una orgullosa alianza de confianza y respeto mutuo”.

Traductores Centre Delàs d’Estudis per a la Pau

Projectos Paz y Seguridad

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Pensiones públicas, un derecho indiscutible

Sat, 16/07/2016 - 09:00

Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

En España, las élites quieren tomar al asalto las pensiones públicas. Mucho dinero que consideran ha de ser suyo. Y, con la excusa de ser sostenibles, deterioran el sistema, descapitalizan la seguridad social y saquean el Fondo de Reserva de las pensiones públicas. Por eso el gobierno de Rajoy mete mano a ese Fondo. Otra vez. Casi 9.000 millones de euros.

Creado en 2000 para situaciones extraordinarias y poder pagar las pensiones, el Fondo tenía 67.000 millones de euros en 2011. Pero Rajoy ya ha metido mano tres veces, quitando más de 41.000 millones de euros. Esta vez a hurtadillas, para que no se hablara en campaña electoral.

Por su parte, los economistas de guardia del régimen monárquico del 78 (hasta hace poco bipartidista), proclaman que la Seguridad Social pierde cotizantes (por paro, bajos salarios y menor recaudación), el Fondo de Reserva estará vacío en 2018 y pregonan que las pensiones públicas no son ‘sostenibles’. Según el Pacto de Toledo las cotizaciones sociales han de financiar las pensiones públicas y ya no alcanzan -dicen. Pero ¿por qué han de financiarse las pensiones con cotizaciones? Hablamos de derechos. Y, para atender derechos, el Estado establece impuestos que recauda. Lo del Pacto de Toledo estuvo bien, pero en pleno saqueo neoliberal, los derechos de la gente han de estar por encima de todo. No caer en la trampa de la sostenibilidad y dejar de rasgarse las vestiduras porque las cotizaciones disminuyen. Hay impuestos. Fraude fiscal a combatir, por ejemplo, y elusión fiscal de grandes empresas a eliminar.

¿No son sostenibles las pensiones públicas españolas? Según Eurostat, son de las más baratas de Europa. El gasto español en pensiones públicas fue en 2010 (último dato disponible) de 1.862 euros por habitante, cuando la media europea fue 2.769 euros por ciudadano, 3.295 en Italia, en Alemania 3.421 euros y 3.658 en Francia. Solo alcanzando la media europea de gasto, las pensiones públicas serían como rocas.

Pero no hay esa voluntad política y en 2013, el gobierno del PP encargó a un Comité de Expertos en Pensiones un informe sobre esperanza de vida y pensiones públicas. Los presuntos ‘expertos’ sentenciaron que las pensiones públicas eran insostenibles. Y propusieron reducir su cuantía y que la gente se jubile más tarde. Según Vicenç Navarro, las propuestas de ese Comité fueron las más brutales de la Unión Europea en recortes de pensiones públicas.

Partiendo de esos nada fiables ‘expertos’, el gobierno del PP urde un nuevo modelo de pensiones públicas para 2019. Aumento de la edad de jubilación hasta los 67 años, desvincular el aumento de las pensiones del IPC, ligarlo a la marcha de la economía y calcular la pensión según esperanza de vida. Más esperanza de vida, menos pensión. El problema parece ser, según los ‘expertos’, que hoy la gente vive más. Habrá que retroceder a la Edad Media…

Pero indigna tanta invocación a la muy sospechosa sostenibilidad. Porque la única que interesa de verdad es la de la Tierra, de la naturaleza y uso de recursos, porque la de las pensiones, por ejemplo, solo es pretexto que maquilla la indecente codicia de unos pocos. ¿Alguien cuestionaría en serio si la Guardia Civil es sostenible? Las pensiones públicas no son cuestión económica sino de derechos. ¡Derechos! Pues, de no ser así, apaga y vámonos porque esto es una farsa repugnante. Las personas tienen derecho a llevar una vida digna, y las pensiones públicas han de asegurarla. Una realidad lejana para más de la mitad de pensionistas en España (casi 5 millones), que viven bajo el umbral de la pobreza.

Hasta el saqueo neoliberal con la excusa de la crisis, las pensiones públicas no fueron problema, pero ahora salen con el espantajo de la sostenibilidad porque hay negocio para la minoría rica. Pero los derechos de la gente han de ir por delante. Sí o sí. Si las cotizaciones no alcanzan, las pensiones se financian con impuestos justos, progresivos y suficientes. Que el Estado puede.

Estos neoliberales siempre recortan el gasto y no se proponen aumentar ingresos, porque es lo que conviene a sus ‘señoritos’. No son de fiar. No les crean una palabra. Casi todos vinculados a la banca y a empresas de seguros, que, casualmente, obtendrían beneficios cuantiosos si las pensiones públicas se fueran al garete y la gente común se viera forzada a suscribir pensiones privadas.

No es cuestión de sostenibilidad sino de derechos.

¡Por razones!

Bitácora de Xavier Caño. Buscar y decir la verdad es una acción revolucionaria.

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Las puertas giratorias que dominan Europa

Sat, 16/07/2016 - 07:00

Yago ÁlvarezEl Salmón Contracorriente

Fuentes y medios portugueses han anunciado esta tarde que el portugués José Manuel Durao Barroso, ex primer ministro de Portugal y presidente durante una década de la Comisión Europea (CE), empezará a trabajar este mes para una de las mayores y más conocidas empresas de inversión, la gigante americana Goldman Sachs. El anuncio viene justo dos meses después de que el portugués anunciara su intención de retirarse de la política para dedicarse a la empresa privada.

Viendo los acontecimientos ocurridos en la última década en Europa, se puede pensar que éste es el caso de “puertas giratorias” más escandaloso y de mayor alto nivel que haya podido presenciar el continente hasta ahora. La CE, bajo el mando de Barroso, presionó y colocó a tres exdirectivos de Goldman Sachs en puestos clave y de una gran importancia para el transcurso económico de Europa. Mario Draghi, director del Banco Central Europeo; Mario Monti, el tecnócrata que dirigió Italia durante más de un año, y Lukás Papademus, presidente del Gobierno de transición de Grecia tras la dimisión de Papandreu.

Mario Monti

El 16 de noviembre de 2011, el economista y político Mario Monti, director del polémico Grupo Bilderberg y asesor de The Coca Cola Company, fue encargado de formar el Gobierno técnico encargado de implementar en Italia las reformas y las medidas de austeridad exigidas por la Unión Europea, con Barroso ejerciendo una especial presión a la cabeza de la CE. Sin elecciones democráticas y sin que nadie votara al profesor de economía, Monti fue impuesto como presidente de Italia y el mismo se nombró ministro de Economía. El acto fue declarado por muchos colectivos y partidos políticos europeos un “golpe de Estado financiero a la democracia”.

Monti trabajó para Goldman Sachs como asesor de la división internacional en la misma época en la que la empresa ayudó al Gobierno griego a maquillar sus cuentas ocultando su verdadero nivel de endeudamiento tras complejos productos financieros diseñados por la propia empresa.

Durante el Gobierno de tecnocracia de Monti, Italia aplicó las recetas de austeridad impuestas por la troika. Cuando a Monti le preguntaron si se presentaría a las elecciones en Italia tras el Gobierno de transición que presidió, declaró: “No me voy a presentar a las elecciones, pero no descarto volver a gobernar”.

Lukas Papademus

El economista y político griego fue gobernador del Banco Central de Grecia desde 1994 hasta 2002, año en el que pasó a ser vicepresidente del BCE bajo las órdenes de Jean-Claude Trichet. Papademus conocía perfectamente la situación financiera del país. Sabía que Grecia no cumplía con los criterios exigidos para ingresar a la zona euro si no se maquillaban sus cuentas. Falsificar y esconder la deuda fue la labor que realizó el banco de inversiones que hoy contrata a Barroso en colaboración directa y bajo la tutela de Papademus.

Preferido por los negocios, los banqueros y la oligarquía internacional, Lukas Papademus dejó la vicepresidencia del BCE para convertirse en el nuevo primer ministro de Grecia en 2011 sin haber sido elegido ni votado por la ciudadanía griega, justo después de que Merkel, Sarkozy y la CE presidida por Barroso presionaran al anterior Gobierno griego para que dimitiera, no convocara un referéndum y colocaran al tecnócrata Papademus como presidente.

Mario Draghi

Mario Draghi, fue ministro de Finanzas de Italia hasta el año 2002, cuando Goldman Sachs lo nombró asesor principal. En sus años en el banco de inversiones, Draghi ayudó a Italia a enmascarar los déficit públicos, siendo Mario Monti el responsable de esta ejecución como comisario europeo.

El 1 de noviembre de 2011, Draghi es nombrado presidente de la máxima autoridad en política económica de Europa, el Banco Central Europea (BCE). Desde entonces, Draghi se ha dedicado a inyectar dinero a precios baratos a la banca privada e incluso a multinacionales –como en el caso de la compra de deuda a la española Telefónica– al servicio de las demandas de la CE, el Fondo Monetario Internacional y de Angela Merkel.

Tras colocar a estas tres personas, con una relación tan estrecha con el banco de inversiones, Barroso parece recibir su recompensa con un puesto como director de Goldman Sachs alejado de la política.

Publicado en Diagonal

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¿Busca EEUU el enfrentamiento militar Rusia-China?

Fri, 15/07/2016 - 13:03

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

Rusia y China sellaron un estratosférico contrato petrolero que se convierte en uno de los mayores de la historia de la industria energética por el que la empresa rusa Rosneft, (la mayor petrolera del país), suministrará petróleo al gigante asiático durante 25 años por valor de 270.000 millones de dólares (unos 205.000 millones de euros) lo que aunado con el megacontrato gasístico firmado por la rusa Gazprom y la china CNPC por el que Rusia suministrará al país asiático 38.000 milones de metros cúbicos de gas natural por un monto aproximado de 400.000 millones $ y con una vigencia de 30 años a través del gaseoducto Sila Sibiri (La Fuerza de Siberia), sentaría las bases económicas de la Unión Euro-Asiática que inició su singladura el 1 de enero del 2015 como alternativa económica y militar al proyecto de Obama de crear una Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), pieza central de EEUU en su política de reafirmación del poder económico y militar en la región del Pacífico, aunado con una posible ofensiva ruso-china junto con los demás países BRICS para cambiar de patrón monetario mundial y sustituir el papel del dólar como moneda de referencia.

China, por su parte, habría asumido el reto de construir un nuevo canal en Nicaragua (Gran Canal Interoceánico) similar al canal del istmo de Kra que tiene proyectado entre Tailandia y Birmania para sortear el estrecho de Malaca, convertido “de facto” en una vía marítima saturada y afectada por ataques de piratas e inauguró en el 2010 el gasoducto que une a China con Turkmenistán y que rodea a Rusia para evitar su total rusodependencia energética al tiempo que diversifica sus compras. Además, China estaría construyendo una extensa red portuaria, que incluiría puertos, bases y estaciones de observación en Sri Lanka, Bangladesh y Birmania y del que sería paradigma, el puerto estratégico en Pakistán, Gwadar, (la “garganta” del Golfo Pérsico), a 72 kilómetros de la frontera con Irán y a unos 400 kilómetros del más importante corredor de transporte de petróleo y muy cerca del estratégico estrecho de Ormuz. El puerto fue construido y financiado por China y es operado por la empresa estatal China Overseas Port Holding Company (COPHC), pues la región circundante al puerto de Gwadar, contiene dos tercios de las reservas mundiales de petróleo y por allí pasa el 30 por ciento del petróleo del mundo y el 80 por ciento del que recibe China y está en la ruta más corta hacia Asia (Ruta de la Seda).

Además, México apuesta por duplicar sus exportaciones de petróleo hacia China y aumentar los embarques hacia la India en el 2016 y la petrolera estatal venezolana Pdvsa intenta redireccionar sus exportaciones hacia China e India para suplir la drástica reducción de ventas de crudo a EEUU. Así, el acuerdo chino-venezolano por el que la empresa petro-química estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo en 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, (considerado el yacimiento petrolero más abundante del mundo), sería un misil en la línea de flotación de la geopolítica global de EEUU, por lo que tras el golpe de mano del Ejército en Tailandia, asistiremos a sendos golpes de mano de la CIA en Venezuela y Nicaragua para defenestrar a Maduro y Ortega con el objetivo inequívoco de secar las fuentes energéticas de China, hecho que implicará el triunfo de las tesis de Brzezinski sobre la doctrina del G-2 de Kissinger.

La “doctrina Kissinger” abogaba por la implementación del G-2 (EEUU y China) como árbitros mundiales. Así, en un artículo publicado por el New York Times, titulado “La ocasión para un nuevo orden mundial”, Kissinger considera ya a China una gran potencia (felow superpower), desaconseja el proteccionismo o tratar a China como enemigo (lo que llegaría a convertirla en verdadero enemigo) y pide que se eleven a un nuevo nivel las relaciones entre Estados Unidos y China sobre la base del concepto de destino común,( siguiendo el modelo de la relación trasatlántica tras la segunda guerra mundial), con lo que asistiríamos a la entronización de la Ruta Pacífica (América-Asia) como primer eje comercial mundial en detrimento de la Ruta atlántica (América- Europa). Sin embargo, el objetivo inequívoco de Brzezinski, ex-asesor de Carter y cerebro geopolítico de la Casa Blanca, sería la confrontación con la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), fundada en 2001 por los Cinco de Shanghai (China, Rusia, Kazajistán, Kirgistán, Tajikistán) más Uzbekistán y convertida junto con los países del ALBA e Irán en el núcleo duro de la resistencia a la hegemonía mundial de Estados Unidos y Gran Bretaña, teniendo a Cachemira y Xinjiang como escenarios para sus operaciones desestabilizadoras.

Hacia la balcanización de Pakistán

Aunque los talibanes han sido expulsados de algunas zonas de su bastión del sur de Afganistán, los combatientes del grupo insurgente afgano Haqqani (afín a los talibán), siguen cometiendo ataques transfronterizos desde sus bases paquistaníes situadas en la frontera oriental con Afganistán. Así, según un.org, Sirajuddin Jallaloudine Haqqani sería uno de los líderes más prominentes e influyentes, de la red Haqqani, (grupo de combatientes con estrecha cooperación tanto con los talibanes como con Al-Qaida ) y habría sido uno de los principales comandantes de la red desde 2004, heredero natural del carisma y la autoridad de su padre, Jalaluddin Haqqani, comandante militar de los talibanes y ministro del régimen talibán. Por su parte, el actual Presidente de Paquistán, Mamnoon Hussain habría sido acusado por EEUU de “tibieza en la lucha contra Al Qaeda para lograr desbaratar las redes terroristas en Pakistán y para degradar cualquier habilidad que tengan para planear y lanzar ataques terroristas internacionales”, lo que aunado con su escaso entusiasmo por “fortalecer las capacidades de contrainsurgencia de Islamabad” y su peligroso acercamiento a China hacen predecir un incierto futuro para él, por lo que no sería descartable un golpe de mano auspiciado por la CIA para lograr la balcanización de Paquistán, su debilitamiento como Estado y posterior sumisión a China, para lo que la CIA recurrirá al endémico contencioso de Cachemira que será un nuevo episodio local entre un Paquistán aliado de China y una India apoyada por Rusia, con el agravante de disponer ambos países de misiles balísticos nucleares.

El cóctel explosivo de Cachemira

Cachemira sería el paradigma perfecto de la implementación de la teoría brzezinskiniana del “caos constructivo” en la región, concepto que se basaría en la máxima atribuida al emperador romano Julio César “divide et impera”, para lograr la instauración de un campo de inestabilidad y violencia (balcanización) y originar un caos que se extendería desde Líbano, Palestina y Siria a Iraq y desde Irán y Afganistán hasta Pakistán , Cachemira y Anatolia (Asia Menor) y según Fundació Solidaritat UB, Cachemira se habría convertido “en un cóctel explosivo al aunar ingredientes tan inestables como el contencioso religioso hindú-musulmán, el contencioso territorial y la guinda de los independentistas cachemires apoyados por ex-combatientes yihadistas de Sudán, Paquistán y Afganistán, tradicionalmente oprimidos por un Ejército Indio que tendría desplegados cerca de 300.000 soldados en Cachemira (1 soldado por cada 10 habitantes).

Cachemira ha supuesto un enfrentamiento endémico entre Paquistán e India que la han reclamado como suya desde la independencia de los dos Estados en 1947, (los británicos prefirieron la integración de Cachemira en la India porque les ofrecía más garantías que Pakistán para salvaguardar la frontera norte de posibles ataques soviéticos o chinos), pues la región es un punto estratégico para el control de los ríos y de los pasos fronterizos además de suponer un símbolo para la construcción de las identidades nacionales de cada Estado. Por otra parte, en 1962 estalló un enfrentamiento entre India y China por el desacuerdo chino con la línea fronteriza establecida en 1914 (Línea McMahon), tras el cual China consiguió el control de la meseta de Aksai Chin amén del Glaciar de Siachen, (territorios que la India sigue reclamando como suyos), por lo que la India mantiene desde hace años una carrera armamentística con su rival y vecino Pakistán con el objetivo inequívoco de prepararse para un nuevo enfrentamiento armado.

Así, India dispondría del misil nuclear de última generación Agni V que puede transportar una ojiva nuclear a una distancia de 5.000 kilómetros mientras Paquistán contaría con el misil balístico Hatf IV, desarrollado con la ayuda de China y capaz de transportar una ojiva nuclear y alcanzar los 900 Kilómetros , con lo que en el supuesto de un nuevo enfrentamiento armado asistiríamos al primer pulso militar Rusia-China en forma de colisión nuclear restringida al aérea geográfica indio-paquistaní, no siendo descartable la posterior extensión del “caos constructivo” al territorio chino, pues el objetivo final de EEUU sería la confrontación con la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), (fundada en 2001 por los Cinco de Shanghai (China, Rusia, Kazajistán, Kirgistán, Tajikistán) más Uzbekistán) y convertida junto con los países del ALBA e Irán en el núcleo duro de la resistencia a la hegemonía mundial de Estados Unidos y Gran Bretaña, teniendo a Xinjiang como escenario para sus operaciones desestabilizadoras.

El Turquestán oriental o Xinjiang (“Nueva Frontera”), fue incorporado al imperio chino en el siglo XVIII y representa el 17% de la superficie terrestre del país y el 2% de su población) y la etnia uigur de Xinjiang (de origen turco-mongol y con un total de 8.5 millones de habitantes), conserva características étnicas e islámicas que les situarían muy próxima a sus parientes de Asia central y Turquía, por lo que sería el caldo de cultivo ideal para implementar la estrategia brzezinskiniana del “choque de civilizaciones”, consistente en lograr la balcanización de China y su confrontación con el Islam (cerca de 1.500 millones de seguidores) así como secar sus fuentes de petróleo de los países islámicos del Asia Central, pues varios de los más importantes gasoductos de China pasan por Xinjiang en procedencia de Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán y Rusia, lo que explicaría la importancia estratégica de dicha provincia dentro de la estrategia brzezinskiniana de lograr la total rusodependencia energética china para en una fase posterior acabar enfrentándolas entre sí y finalmente someterlas e implementar el nuevo orden mundial bajo la égida anglo-judío-estadounidense.

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Ecologistas denuncian a España ante la Comisión Europea por no adoptar planes de mejora de la calidad del aire

Fri, 15/07/2016 - 09:00
Ecologistas en Acciónnuevatribuna

Ecologistas en Acción ha denunciado al Reino de España ante la Comisión Europea por no elaborar los preceptivos planes de mejora de la calidad del aire en el medio centenar de zonas donde entre 2010 y 2015 se ha incumplido el valor objetivo legal para la protección de la salud establecido para el ozono troposférico, repartidas entre las comunidades autónomas de Andalucía, Aragón, Baleares, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Madrid, Murcia, Navarra y País Vasco, con 21,4 millones de habitantes afectados, casi la mitad de la población española.

En 64 zonas de las mismas comunidades se ha incumplido también la obligación de adoptar dichos planes de calidad del aire en relación a la superación en el mismo periodo del objetivo legal para la protección de la vegetación, afectando a una superficie total de 350.000 kilómetros cuadrados, el 69 por ciento del territorio.

Según establece la Directiva europea de Calidad del Aire, los Estados miembros deberán elaborar planes de calidad del aire en las zonas y aglomeraciones donde los niveles de ozono en el aire ambiente superen cualquier valor objetivo, con el fin de conseguir respetar el valor objetivo correspondiente.

La Ley estatal de calidad del aire atribuye la competencia para elaborar dichos planes a las comunidades autónomas. Se trata de una medida obligatoria para las autoridades autonómicas, que de ninguna manera se puede entender como discrecional, al margen de las iniciativas que pueda adoptar el Gobierno central.

Por ello, la organización ecologista se ha dirigido en los últimos meses a las comunidades autónomas infractoras, solicitando que adopten de manera urgente los Planes de mejora de la calidad del aire legalmente previstos para las zonas afectadas por los incumplimientos de los objetivos legales para la protección de la salud y la vegetación. Entre la docena de solicitudes realizadas, sólo se ha recibido la respuesta de los Gobiernos de Aragón, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Navarra, que justifican su inactividad por la complejidad del problema y remiten a un hoy por hoy inexistente Plan Nacional que debería elaborar el Gobierno central. Ante esta situación, que está lesionando el derecho a la salud de millones de personas, los ecologistas han decidido acudir a las instancias comunitarias, donde el Estado español ya tiene abiertos sendos expedientes por incumplimiento de la normativa sobre calidad del aire respecto a las partículas en suspensión y el dióxido de nitrógeno, a los que se uniría este tercer expediente en el caso de prosperar la queja en relación al ozono.

Se define el valor objetivo como el “nivel de un contaminante que deberá alcanzarse, en la medida de lo posible, en un momento determinado para evitar, prevenir o reducir los efectos nocivos sobre la salud humana, el medio ambiente en su conjunto y demás bienes de cualquier naturaleza”. El valor objetivo octohorario para la protección de la salud humana es de 120 microgramos de ozono por metro cúbico de aire (μg/m3), que no deberá superarse en más de 25 días por cada año civil, de promedio en un período de tres años.

Las estaciones de control de la contaminación atmosférica de referencia donde en el último trienio se ha superado el valor objetivo de ozono son una tercera parte de las 450 que miden este contaminante en España.

Entre ellas, la contaminación ha afectado a la totalidad de las Comunidades de Castilla-La Mancha y Madrid, las más afectadas como consecuencia de las emisiones del tráfico rodado del área metropolitana de Madrid, que además de perjudicar la salud de los más de 6 millones de madrileños, afecta de manera grave a tres millones de habitantes de ambas Castillas y Extremadura, al norte y sur de la Cordillera Central.

Al margen del problema creado por el tráfico urbano de Madrid, el otro gran foco de contaminación por ozono en España se encuentra en el litoral mediterráneo, desde Girona hasta Almería, pasando por la Comunidad Valenciana, Murcia y las Islas Baleares, donde esta contaminación, ocasionada por el alto grado de urbanización de la costa, afecta a cerca de seis millones de personas, especialmente en las áreas de interior.

Las restantes áreas afectadas por los elevados niveles de ozono se reparten entre el interior de Andalucía y sur de Extremadura (incluyendo las áreas urbanas de Córdoba, Huelva, Jaén, Sevilla y Mérida) y el Valle del Ebro, desde Aragón hasta la Ribera navarra y vasca, donde habitan en conjunto otros 7 millones de personas.

Ante este panorama, los hoy por hoy inexistentes planes de mejora de la calidad del aire deberían pasar por la reducción del intenso tráfico urbano e interurbano que soportan las principales ciudades del Estado, manteniendo un modelo de ciudad compacta y promoviendo el uso de medios de transporte limpios como el tren, el autobús, la bicicleta o la marcha a pie. Por otro lado, debería procederse al cierre progresivo de las grandes centrales térmicas de carbón, sustituidas por energías renovables. Todo ello sin perjuicio de la necesaria coordinación entre Comunidades Autónomas, con el Gobierno Central y con la Unión Europea.

El ozono troposférico, también conocido como ozono “malo” por contraposición al de la estratosfera, es un contaminante secundario producido por la reacción entre la luz solar y el dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos emitidos por los automóviles y algunas industrias. Por inhalación, provoca irritación de los ojos y vías respiratorias superiores, un incremento del riesgo de enfermedades respiratorias agudas y reducción de la función pulmonar, así como el agravamiento de patologías cardiovasculares.

La OMS estima en 1.800 los fallecimientos prematuros anuales en España producidos por la exposición a niveles de ozono como los registrados en buena parte de España. El ozono, además de para las personas, es también tóxico para la vegetación, dañando los bosques y reduciendo la productividad de los cultivos.

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La falacia del futuro sin trabajo y de la revolución digital como causa del precariado

Fri, 15/07/2016 - 07:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Existe una percepción bastante generalizada de que las nuevas tecnologías de automatización, biotecnología, digitalización e inteligencia artificial están revolucionando los puestos de trabajo, con enormes implicaciones en el número de trabajos disponibles, pues todas estas innovaciones permiten, a través de un enorme crecimiento de la productividad, realizar las mismas tareas con un número mucho más reducido de trabajadores. Se supone que la sustitución de trabajadores por máquinas y robots es un fenómeno generalizado hoy en los países del capitalismo avanzado, atribuyéndose la disminución de la población que trabaja, así como los cambios que están experimentando aquellos que continúan trabajando, a la introducción de todos esos cambios que componen lo que se conoce como la revolución digital. Tal revolución no solo ha eliminado puestos de trabajo, sino que ha configurado los que permanecen, al permitir una gran flexibilidad del mercado laboral, sustituyendo trabajos estables por otros inestables. En esta percepción de lo que está ocurriendo en los modernos mercados de trabajo, se asume que de la misma manera que la cadena de montaje (propia del fordismo -que caracterizó la revolución industrial-) produjo a la clase trabajadora, la robótica y la inteligencia artificial propia de la llamada revolución digital están creando el precariado (mezcla de los términos “precario” y “proletariado”).

En esta lectura de la realidad, la clase trabajadora industrial está siendo sustituida por el precariado, trabajadores que tienen unas condiciones de trabajo muy precarias, con trabajos poco estables y muy flexibles, con bajos salarios y contratos muy cortos. En esta situación se asume que el mercado de trabajo estará compuesto por una minoría con trabajos estables y salarios altos, poseedores de elevado conocimiento especializado, que dirigirán las empresas digitalizadas, un número mayor de trabajadores poco especializados y con bajos salarios, y una gran mayoría que no tendrá trabajo, pues la revolución digital irá haciendo innecesario el trabajo que requiere una intervención humana. De ahí la imagen de que nos encontraremos en un futuro muy próximo con que casi la mitad de puestos de trabajo habrá desaparecido.

Esta interpretación de los cambios que supuestamente están ocurriendo en el mercado laboral ha generado un gran debate sobre muchas de las supuestas consecuencias que este futuro sin trabajo tendrá para la mayoría de la población. El autor que ha introducido el concepto de precariado, Guy Standing, en su libro The Precariat. The New Dangerous Class, ha llegado a sostener que este precariado es, en realidad, una nueva clase social distinta a la clase trabajadora, con intereses en ocasiones contrapuestos. El trabajador con contrato fijo, estable y que trabaja siempre para el mismo empresario está dejando de existir, según Standing. En su lugar, el tipo de trabajador más frecuente será –como consecuencia de la revolución digital- el trabajador con contrato precario, corto, inestable, variable, en una rotación continua, trabajando a lo largo de su vida profesional en muchos lugares y puestos de trabajo, dependiendo de varios empleadores con los cuales firma el contrato a nivel individual y no colectivo. Serán trabajadores con escasos poderes y pocos derechos sociales, laborales y políticos. Esta nueva clase social incluye gran parte de la población inmigrante, y en dicha clase las mujeres están claramente sobrerrepresentadas (para una crítica de este libro, leer el artículo “Politics Lost”, John Schmitt, Dissent, Summer 2016).

¿Hay una revolución digital? Y, si la hay, ¿nos conducirá a un mundo sin trabajo?

La cifra frecuentemente citada de que la revolución digital eliminará casi el 50% de los puestos de trabajo (en el capitalismo avanzado) procede del artículo de los profesores Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne (ambos de la Universidad de Oxford, Reino Unido), publicado el 17 de septiembre de 2013, y titulado “The Future of Employment: How susceptible are jobs to computerisation?”. En este artículo los autores indican que, según su estudio, el 47% de los puestos de trabajo en EEUU están en riesgo de desaparecer como consecuencia de la introducción de las nuevas técnicas digitales, como la computarización de los puestos de trabajo, incluyendo su robotización, indicando además que los puestos con mayor riesgo de desaparecer son los que requieren menos educación y reciben salarios más bajos. Los autores analizan tal riesgo en 702 tipos distintos de ocupaciones. Este estudio tuvo un enorme impacto y originó esta percepción de que la revolución tecnológica que estamos viendo ahora –la revolución digital- es una de las revoluciones más importantes que ha habido históricamente en la evolución del capitalismo avanzado y que tendrá mayor impacto en sus mercados de trabajo.

Problemas graves con el determinismo tecnológico que existe en estas teorías del fin del trabajo

Desde que el artículo de Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne se escribió en 2013, muchos trabajos académicos han cuestionado sus tesis. Por desgracia, tal material parece ser desconocido en los medios de mayor difusión de España, lo cual explica la repetición en tales medios de las tesis del fin del trabajo debido a la revolución digital, a pesar de la enorme evidencia científica que las cuestiona. Una de las mentes económicas más perspicaces en EEUU, Dean Baker, codirector del conocido Center for Economic and Policy Research (CEPR) de Washington D.C., por ejemplo, ha cuestionado que la revolución digital –en la medida en que exista tal revolución- haya sido una mayor causa de la destrucción de empleo en EEUU. Como él señala, si, como tales autores postulan, la revolución tecnológica, tal como la robótica, hubiera sido una de las causas más importantes de la destrucción de empleo en EEUU, tendríamos que haber visto también un crecimiento muy notable de la productividad en ese país, lo cual no es cierto. En realidad, el crecimiento de la productividad en EEUU en los últimos diez años ha sido muy bajo (solo un 1,4% al año), comparado con un 3% en el periodo 1947-1973 (durante “la época dorada del capitalismo”), cuando, como Dean Baker acentúa, aquel gran crecimiento de la productividad estuvo asociado con un desempleo muy bajo y unos salarios muy altos. Comparar lo que ocurrió entonces, en el periodo 1947-1973, en el que hubo un gran crecimiento de la productividad (junto con un desempleo muy bajo, una tasa de ocupación alta y unos salarios altos), con lo que ha ocurrido en los últimos diez años, cuando el crecimiento de la productividad ha sido muy bajo (junto con un desempleo alto, una tasa de ocupación baja y unos salarios muy bajos) nos fuerza a hacernos la siguiente pregunta: ¿por qué el gran crecimiento de la productividad en aquel periodo generó altos salarios y gran número de puestos de trabajo, y en cambio ahora un aumento de la productividad (que es mucho menor que entonces) estaría destruyendo muchos puestos de trabajo y produciendo salarios mucho más bajos? Es más, también según Dean Baker, desde el año 2000 la demanda de trabajadores poco cualificados y con salarios bajos (que representan el 30% de la parte de renta baja de la fuerza laboral) ha sido mucho mayor que la demanda de trabajadores especializados y con salarios altos.

A la luz de estos datos es difícil concluir que los robots y la inteligencia artificial, así como otros elementos de la revolución digital, sean responsables del enorme aumento de la precarización de la clase trabajadora. En realidad, Dean Baker señala que la atención a la revolución digital como causa de la pérdida de puestos de trabajo estables bien pagados se está utilizando para evitar que se analicen las causas reales de la precarización, que no son tecnológicas, sino políticas, concretamente la gran debilidad del mundo del trabajo en EEUU, que claramente aparece en el tipo de intervenciones públicas que realiza el Estado (muy influenciado por el mundo empresarial), las cuales se están imponiendo a la población. Entre ellas están las políticas públicas encaminadas a debilitar a los sindicatos, medidas aplicadas desde los años ochenta que han afectado muy negativamente la calidad del mercado de trabajo, su estabilidad y sus salarios (Dean Baker, “The job-killing-robot myth”, 06.05.15). No es la revolución digital, sino la contrarrevolución neoliberal, lo que está causando la destrucción de puestos de trabajo y la precariedad del trabajo existente.

Las causas políticas del deterioro del mercado de trabajo

Trabajos realizados por el ya citado Center for Economic and Policy Research de Washington D.C., EEUU, han mostrado claramente que la tecnología sustituyó a los trabajadores a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, creando problemas graves, pues ello determinó una enorme bajada de los salarios y una crisis de demanda enorme que contribuyó a la Gran Depresión. Ahora bien, la causa de esta situación no fue la introducción de la tecnología, sino la inexistencia de instrumentos en defensa del mundo del trabajo. Y fue esta debilidad del mundo del trabajo lo que permitió la introducción de la tecnología que causó el deterioro del mundo del trabajo. En cambio, después de la II Guerra Mundial, en el período conocido como “la época dorada del capitalismo” (1947-1973), cuando el mundo del trabajo tenía tales instrumentos, como los sindicatos y los partidos políticos enraizados (como los partidos socialistas) o próximos (como el Partido Demócrata) al mundo del trabajo, fue cuando la introducción de la tecnología no significó la bajada de salarios, sino al contrario, permitió la subida de salarios y también la creación de puestos de trabajo. Y, por cierto, la productividad creció mucho más que en los periodos anteriores. Fue precisamente esta expansión del poder del mundo del trabajo en el mundo capitalista desarrollado lo que creó la respuesta del mundo del capital, con el neoliberalismo iniciado por el Presidente Reagan en EEUU, y por la Sra. Thatcher y por la Tercera Vía fundada por el Sr. Blair en Europa. A partir de entonces la tecnología sirvió para reforzar al mundo del capital, de manera que el aumento de la productividad benefició particularmente a este a costa del mundo del trabajo. Así apareció el precariado. Y es ahí donde la digitalización ha contribuido al enorme crecimiento de las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo, situación bien documentada en la gran mayoría de países de la OCDE, lo cual no debe atribuirse a la digitalización, sino a la victoria diaria del mundo del capital sobre el mundo del trabajo.

¿Qué está, pues, ocurriendo en el mercado de trabajo en el capitalismo avanzado? ¿Habrá reducción de puestos de trabajo?

Hoy en EUUU, según el profesor Dani Rodrik, de la Harvard University (“Innovation Is Not Enough”, 09.06.16), los sectores que están experimentando mayor demanda de trabajadores no son los sectores donde tales cambios tecnológicos son más utilizados (áreas informáticas y comunicación, que representan unos porcentajes de la economía bastante menores –el 10% del PIB-), sino las áreas como servicios sanitarios y áreas de salud, educación, vivienda y otras grandes áreas del Estado del Bienestar, así como transportes y comercio, donde las innovaciones tecnológicas no se han aplicado masivamente, y que representan más del 60% del PIB. Solo los servicios sanitarios y sociales representan ya el 25% del PIB, y en tales servicios, la dependencia de la tecnología robótica es mucho menor que en los primeros sectores. Y la difusión de tal tecnología, aunque notable, no ha sido tan importante como en las industrias informáticas y de comunicación. Es más, es en estos sectores mayoritarios en los que se centra la ocupación, donde ha habido un gran crecimiento del empleo, no solo de personal especializado, sino (incluso más) de personal de escasa cualificación.

En base a estos datos, Dani Rodrik concluye que, en contra de lo que se está diciendo, la tecnología digital tiene menos impacto en el mercado de trabajo que otras tecnologías introducidas en periodos anteriores, como la introducción de la electricidad, del automóvil, el aire acondicionado, el avión y otras muchas. En los sectores como en los servicios públicos del Estado del Bienestar, que son los que emplean mayor número de trabajadores, la naturaleza del trabajo los hace menos receptivos que otros sectores a la utilización de esta revolución digital como manera de ahorrar trabajadores. En realidad, los sectores que están demandando más empleo son los de las áreas sociales y las áreas de economía verde, muy poco desarrolladas, por cierto, en España.

Los últimos datos sobre la creación de empleo en EEUU no confirman las tesis del futuro sin trabajo

Confirmando lo sostenido en este artículo, acaban de publicarse los datos del Council of Economic Advisers, sobre el impacto de la revolución digital en el mercado de trabajo. Su presidente, Jason Furman, presentó los datos el 7 de julio de este año (The Social and Economic Implications of Artificial Intelligence Technologies in the Near-Term), enfatizando que si bien la robótica permite la sustitución de trabajadores por nuevas tecnologías, esta introducción no ha sido determinante en los cambios que están ocurriendo en la fuerza laboral estadounidense. Las nuevas tecnologías destruyen, pero también crean puestos de trabajo. Es más, el elemento clave que configura lo uno y lo otro no son las tecnologías per se, sino cómo se diseñan, para qué y con qué objetivos.

Comprensiblemente, al tratarse de un alto oficial del gobierno federal, el Sr. Furman no analiza en este informe la importancia del contexto político para entender el diseño e introducción de las tecnologías, pues es un área muy sensible, por lo general evitada en las altas esferas del gobierno federal, aunque sí señala la importancia del Estado federal para configurar el desarrollo y aplicación de un gran número de tecnologías, indicando que las influencias políticas sobre el Estado tienen mucho que ver con el tipo de tecnologías utilizadas en el mercado de trabajo. Por ejemplo, la aprobación de patentes, permitiendo comportamientos monopolistas, juegan un papel clave en la configuración de las nuevas tecnologías. Dean Baker, menos inhibido por su cargo, habla sin tapujos, subrayando lo que muchos de nosotros hemos estado enfatizando durante mucho tiempo: los mal llamados problemas económicos son, en realidad, problemas políticos. Como siempre ha ocurrido en todos los periodos anteriores, las variables más importantes que explican que una nueva tecnología pueda dañar o beneficiar a las clases populares son las variables políticas, es decir, quién la controla y diseña, con qué objetivo la diseña, cómo y cuándo se aplica, dependen en gran medida del Estado y de qué fuerzas configuran e influencian su creación y difusión.

La gran precariedad existente hoy tiene poquísimo que ver con la introducción de nuevas tecnologías, y mucho con el enorme poder que tiene el mundo del capital frente al mundo del trabajo, hecho que, como he dicho anteriormente, ha estado ocurriendo desde el inicio, no de la revolución digital, sino de la contrarrevolución neoliberal en los años ochenta. La enorme influencia del primero sobre el Estado explica esta situación. Las fuerzas progresistas no deberían aceptar el determinismo tecnológico que oculta las causas políticas responsables de la precariedad. Como señalé en el párrafo anterior, gran parte de la revolución digital fue originada en el sector público y luego puesta a disposición del gran capital, que lo utilizó, como era predecible, para optimizar su objetivo de incrementar sus beneficios a costa del bienestar y calidad de vida de la mayoría de la población (ver “Los mitos neoliberales sobre la superioridad de lo privado sobre lo público”, Público, 07.07.16).

Última nota: la importancia de utilizar la revolución digital a favor y no en contra de las clases populares

Es interesante acentuar que los puestos de trabajo que se están mecanizando son los puestos de trabajo de baja cualificación, y ello se debe en parte a que la clase trabajadora tiene menos poder y, por lo tanto, menos capacidad de oponerse a la destrucción de sus puestos de trabajo, al contrario que los puestos de trabajo más especializados, aun cuando estos puestos podrían también ser sustituidos, lo cual ocurre porque tienen mayor poder de resistencia. Pero podría ocurrir también, y en parte esto está también sucediendo.

Ahora bien, el problema no es la sustitución de trabajadores por robots, pues debería ser considerado positivo que todo tipo de trabajo repetitivo fuera sustituido. El problema es cómo se está haciendo, y con qué consecuencias. Hay una enorme necesidad y urgencia de disminuir el tiempo del trabajo, así como de crear puestos de trabajo, e incrementar su contenido estimulante e intelectual, en áreas de gran importancia y necesidad, hoy claramente desatendidas, como son las áreas de atención a las personas y a los grupos más vulnerables, como los infantes y ancianos, o bien el reciclaje de toda la economía hacia fuentes de energía sostenibles. Decir que no habrá trabajo es asumir que todas las necesidades humanas estarán ya cubiertas, lo cual es obviamente falso. Y ahí radica el punto más débil de la tesis de que habrá un futuro sin trabajo. Por otra parte, el que haya mayor o menor precariedad en un país depende del poder de las instituciones que defienden a la clase trabajadora, tales como sindicatos y partidos laboristas (llámense estos como se llamen). El hecho de que la precariedad sea menos extendida en el norte que en el sur de Europa se debe precisamente a que en el sur la clase trabajadora es débil y está dividida, y en el norte los partidos que tienen su raíz en la clase trabajadora son fuertes. La evidencia científica de ello es abrumadora.

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona.

Publicado en nuevatribuna.es

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