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Justicia económica global
Updated: 4 hours 34 min ago

¿Una cuarta socialdemocracia?

Sat, 11/06/2016 - 07:00

 Albino Prada – Comisión JUFFIGLO ATTAC España

Para justificar la necesidad de una nueva (cuarta) socialdemocracia Agustín Basave, en un ensayo que así se titula (Los Libros de la Catarata, 2015), resume que estamos en un momento en el que las sociedades son cada día más desiguales, que los poderosos acaparan el mando, que los partidos actuales son incapaces de representar a la ciudadanía y que ésta, por tanto, rechaza su intermediación. Cuando tantas cosas van mal se producen dos exclusiones: una política (no nos representan) y otra económica-social (no se puede).

En una tal coyuntura y ante la claudicación de la tercera socialdemocracia, que entre nosotros consumó el presidente Zapatero o en Alemania su gran coalición, el líder de Podemos se define como hacedor y polo hegemónico de la (nueva) cuarta socialdemocracia. Un partido que representaría a una nueva mayoría ciudadana para desalojar del Gobierno a aquellos que colaboran con los consentidores de la desigualdad social galopante.

En síntesis del propio Pablo Iglesias: “Una cuarta socialdemocracia, entendida como la posibilidad de aplicar políticas redistributivas en el marco de la economía de mercado, de asegurar la protección social y la justicia fiscal como motores de un desarrollo económico basado en la demanda interna, como motor de la transformación del modelo productivo e industrial y como impulsora de un europeísmo social y soberanista”(aquí).

Se trataría de reproducir el pacto social que entre 1945-75 hizo posible un Estado de Bienestar en el que los poderes económicos (después de una Gran Depresión y ante la amenaza de la URSS) asumían la intervención del Estado para reducir la desigualdad y para impulsar el crecimiento económico. Un pacto que esos mismos poderes económicos (sobre todo a partir de 1989 con la caída del muro de Berlín) consideraron un contrapeso innecesario. A partir de entonces ya no se modularía la avaricia.

Porque, en palabras de Basave, el capitalismo de ahora mismo“se volvió, en su etapa global, tan voraz como lo fue en sus inicios. Digamos que al reencontrarse con hábitat selvático volvió al estado salvaje. Y es que, tanto en su carácter depredador como en su deseo de ganancias fáciles, rápidas y desorbitadas, el capitalismo del siglo XXI involucionó a sus orígenes del siglo XVIII”.

Así las cosas, el descrédito social de la última socialdemocracia sería el resultado de lo que he denominado en otra ocasión doble abducción neoliberal(aquí), tanto de una abrumadora mayoría de ciudadanos como de las funciones a las que deba limitarse el Estado. Solo plegándose a esos designios restos menguantes de aquella socialdemocracia comparten aún el gobierno alemán o son gobierno en Francia.

Ante una tal situación se movilizó una parte de la sociedad española al grito de sí se puede, o al de no nos representan. El gran interrogante actual, más allá de quién lidere democráticamente semejante indignación, es comprobar si nuestros poderes económicos y sociales -en el caso concreto de España- están dispuestos a modular su carácter depredador (por ejemplo en reformas laborales) y modular un nuevo equilibrio entre ganadores y perdedores (por ejemplo en reforma fiscal y austericidio).

Comprobar si, aquí y ahora, existe posibilidad real, no retórica, de que en una economía de mercado globalizada se apliquen políticas redistributivas como reclama Pablo Iglesias y se abra camino el que la cosa pública deje de estar en estado de mendicidad frente a la cosa privada.

Sobre el contexto global

Las dificultades para abrir camino a una eventual cuarta socialdemocracia no son, aun siendo descomunales, solo internas (como muy bien saben ya en Grecia). Porque muchos agentes implicados, y no con poco poder económico, institucional o mediático, son foráneos.

Y aun cuando sean internos, e incluso benevolentes, se escudarán en que la competencia global no les permite alegrías sociales no depredadoras. Para esquivarlo no basta el reclamo retórico a la demanda interna, pues corre el peligro de ser cubierta por productos derivados del empleo de empresas depredadoras en países emergentes. Pongamos por caso, en ese sentido y en la creación de empleo digno por cada millón de euros facturado, lo que va de Mercadona a Amazon o Lidl.

Y vale menos aún el retórico reclamo a un europeísmo social alternativo al que la gran coalición alemana, y los restos de la tercera socialdemocracia abducida en Francia o Italia, está aplicando en Grecia. No es casual que en el ensayo de Basave no se haga referencia alguna a esa gran coalición. Y lo digo porque mucho me temo que se trate de la última frontera del nacionalismo económico alemán para intentar resistir en la economía global, arrojando por la borda la mayor parte de una cohesión social que fuera otrora el mayor mérito de la tercera socialdemocracia.

Porque en la actual ola de globalización y financiarización de nuestras economías, multiplicada por las TIC, la automatización y la industria 4.0, los intereses (de producción o de consumo) nacionales o locales quedan relegados a los intereses globales de los inversores. Inversores que utilizan la ruptura espacial entre producción y consumo como nichos de negocio para aprovechar los diferenciales en responsabilidad social, ambiental, laboral o fiscal en una igualación a la baja (no solo por parte de las empresas globales foráneas como Google o Apple, sino también por la ingeniería off-shore de nuestro patriotas del IBEX35)(aquí).

Habría que comprobar eso que a Basave, y a quién esto escribe, le resulta problemático: si es posible un crecimiento con redistribución de riqueza bajo aquella ineluctable dinámica global del capital.

Para empezar porque los éxodos migratorios masivos que la acompañan (y de nuevo Alemania es avanzadilla a causa de su crisis demográfica) junto a la destrucción de las viejas clases medias, trabajan más bien a favor de una solución populista de extrema derecha que en favor de una nueva socialdemocracia. En esto Unidos Podemos o Siryza serían más bien excepción que la regla (francesa o centroeuropea).

Lo que Basave denomina “firma global” (demasiado grande para caer y que transforma en su mendigo al gobierno) solo aparentemente actúa con estadofobia. Lo que persigue es abducirlo, privatizar sus resultados e influencias, desentenderse de su financiación y de sus costes. Pongamos por caso en la penetración de Blackrock en el IBEX35 español (aquí).

Y hacerlo en ausencia de un Gobierno supranacional (mundial o europeo) porque la depredación selvática así lo reclama. Se cumple así la regla de oro de que el 1 por ciento de la población pueda decidir el destino del 99 por ciento. Y hacerlo en bien conocidos foros exclusivos donde se discuten estrategias ajenas a cualquier procedimiento representativo o popular. Lo que precisamente activa una contestación popular sistemática que así lo percibe.

Es éste, sin duda, un más que contraproducente ambiente externo para poder modular la economía de mercado en un pacto social interno como reclama Pablo Iglesias. Ambiente que transforma nuestras democracias parlamentarias en democracias oligárquicas, en las que determinadas élites capturan el Estado y no están dispuestas a que ninguna mayoría parlamentaria rompa ese estado de las cosas.

Una nueva ruptura socialdemócrata

Que las dificultades sean muchas -y crecientes- no impide que podamos enumerar algunas líneas maestras de una necesaria ruptura respecto a la clamorosa abducción neoliberal en que habría caído la tercera socialdemocracia.

En el ámbito de lo demócrata conviene enfatizar que en una cabal democracia es ésta la que debe pilotar el Gobierno y no éste el que esquive la democracia. Por ejemplo en una reforma constitucional express sin referéndum popular. Acto seguido debe añadirse que cualquier integración supranacional debe subordinarse a la soberanía popular mayoritaria en el parlamento (propio o europeo) y no a erosionarlas, como de hecho sucede hoy con los dictados de la troika.

Para ello la soberanía popular ha de manifestarse en elecciones que dependan lo mínimo posible de maquinarias electorales condicionadas por intereses empresariales (sondeos, medios de comunicación, financiación, etc.) y no condicionadas por leyes electorales excluyentes (voto a los 16 años) o distorsionadoras (circunscripción provincial con mínimo de diputados). En la era de las TIC los procesos electorales han de ser baratos, más frecuentes, sobre asuntos más específicos, y con lecturas a escala local. Más participativos en suma.

De avanzar en esta dirección es seguro que cualquier proceso de ruptura respecto a políticas depredadoras y desigualitarias podrá encauzarse mediante el gobierno democrático de la mayoría social que sea requerida. Incluso para una reforma Constitucional que aborde las cuestiones que reclame una tal ruptura. Siempre salvaguardando los derechos políticos y ciudadanos de aquellos que discrepen pacíficamente con la misma. Pues no tienen acomodo aquí ni la insurrección popular ni el golpismo involucionista.

Claro está que esta democracia no puede construirse con electores-consumidores (en este aspecto un programa electoral catálogo ikeano no es una buena idea) sino con ciudadanos-trabajadores. No debe trasladarse a cuestiones sociales clave (como las de elección democrática) la lógica del mercado y del consumo. La soberanía del mercado, el presunto paraíso del consumidor, la mercadocracia como solucionadora de todos los problemas no pueden alimentar en individualismo (la república independiente de tu casa) la garantía de los intocables derechos individuales de las personas.

En definitiva, y esto nos lleva al aspecto de lo social de aquella ruptura socialdemócrata, se trata de evitar que una economía de mercado (la que asumía Pablo Iglesias en la cita inicial) se nos transmute en una sociedad de mercado. Donde todos los derechos sociales tengan que pasar por el criterio de la eficiencia o del precio, en detrimento de la equidad y la redistribución. Tiene que haber áreas de provisión pública (o cooperativa o social) que funcionen al margen de la lógica del mercado y del precio (en sanidad, educación, protección social). Solo así será posible que el crecimiento económico evite la polarización y la desigualdad galopante. Sólo así el crecimiento podrá ser sólido y sostenible socialmente.

Aquel paraíso del consumidor -en una economía de mercado- debe también deslindarse del consumismo y del despilfarro por más que dinamicen el crecimiento. Porque nos abocan a la insostenibilidad y al colapso. Y porque son una afrenta a la miseria genocida que padecen los pueblos del mundo que no pueden cubrir sus necesidades básicas. Lo que reclama políticas energéticas, de transporte o de estrategia industrial (materiales, reciclaje, reutilización, obsolescencia, etc.) sociales. No vaya a ser que la máxima soberanía y elección del consumidor se nos transmute en una sostenibilidad ambiental mínima.

Basave ofrece en su ensayo una afortunada definición de populismo (pugnar por una sociedad más igualitaria sin proponer una mayor carga fiscal para los más ricos) que es antitética a un planteamiento socialdemócrata. Para éste se trata de corregir la desigualdad galopante que deriva de una economía, no digamos en una sociedad neoliberal, de mercado. Con una redistribución de la riqueza (por vía fiscal y de servicios públicos) que mantenga la cohesión social y garantice los derechos ciudadanos básicos (alimentación, vivienda, salud, educación) en cualquier edad y situación laboral. Sin goteras fiscales para los privilegiados y elevando los suelos protectores para los que no lo son.

En esta ruptura social lo estatal debe supeditarse no a la eficiencia o a la competencia, sino a la mejora de la equidad. Para ello no ha de demonizarse lo social -y adorar lo individual- como sucede cuando se dualizan los servicios públicos (con conciertos sanitarios o educativos por ejemplo) para abrir camino a una presunta libertad de elección individual. Libertad que, de hecho, refuerza las desigualdades sociales previas. Una trampa en la que, como en muchas otras, cayó la tercera socialdemocracia.

Profesor de Economía de la Universidad de Vigo

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El verdadero problema de España

Fri, 10/06/2016 - 13:00

Manuel Monereo – Público.es

Si preguntamos, el verdadero problema para las mujeres y los hombres que viven en España es el paro y la creciente falta de protección social. Ahora bien, detrás de este problema está lo que llamaríamos sus causas profundas, es decir, por qué en España hay el triple de parados de la media europea, por qué solo uno de cada dos parados tiene prestación al desempleo y como la precariedad en las condiciones de vida y de trabajo se ha convertido en una normalidad que nos priva de dignidad y futuro. Todo esto agravado porque quien sufre más estas pésimas condiciones son jóvenes, mujeres y personas que viven en las zonas más pobres.

Se podría decir que el problema prioritario de España es el paro y que el problema fundamental es un insoportable crecimiento de las desigualdades. Ambas cosas están relacionadas desde siempre y ahora mucho más. Las políticas de crisis, aplicadas primero por el PSOE y luego por el PP, no solamente no han supuesto una salida democrática y solidaria a la crisis, sino al contrario, han y están significando una gigantesca redistribución de renta, riqueza y poder para una minoría, una oligarquía financiero-empresarial, causante en último término, de la crisis y beneficiada clara y rotundamente por las políticas de los poderes públicos. Este es el problema central de nuestra economía, de nuestra sociedad y nuestra democracia. En un lado, crecimiento de renta y riqueza; en otro, una pobreza que aumenta y en medio, una desestabilización de las relaciones laborales al servicio del incremento de la tasa de ganancia empresarial. El empleo fijo parece ser ya algo del pasado, la contratación laboral temporal y parcial forzosa se extiende y los salarios se devalúan dramáticamente. El sistema fiscal se hace cada vez más injusto, en beneficio siempre de las grandes empresas y las rentas más altas, el endeudamiento público está sustituyendo al privado y la llamada “hucha de las pensiones” está siendo saqueada por un gobierno en funciones que sigue interviniendo en favor de los de arriba.

Más allá hay un problema que el bipartidismo dominante no quiere analizar. Me refiero al modelo económico-productivo que se está configurando desde la crisis y que nos condena a la dependencia económica y a la subalternidad política. La única política económica, la variable prioritaria sigue siendo, ahora como antes, la devaluación salarial radical, el ajuste permanente de plantillas, el paro y la precariedad como medio para limitar los derechos laborales, sindicales y sociales de los y las trabajadoras.

 

Politólogo. Autor, entre otros, de los libros ‘De la crisis a la revolución democrática’ y ‘Por un nuevo proyecto de país’

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El gran error y el gran dolor causado por el neoliberalismo promovido por los partidos conservadores, liberales y socioliberales

Fri, 10/06/2016 - 09:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Si usted, lector, lee la prensa económica o las páginas económicas de la prensa en general, habrá visto que en bastantes países se han introducido prácticas bancarias mediante las que las instituciones financieras, en lugar de pagar intereses por el dinero que el ciudadano deposita en el banco, cobran  a este para guardarle el dinero. Es lo que llaman intereses negativos. Y usted se preguntará: ¿por qué lo hacen? Y la respuesta a esta pregunta varía según el economista al cual usted pregunte. Las llamadas “ciencias económicas” no son tan científicas como la mayoría de la población cree. La respuesta a la pregunta que usted se hace dependerá de los valores que tenga el economista que le responda.

Una respuesta muy frecuente que le darán es que hoy hay en el mundo muchísimo dinero. En realidad, hay tanto que no se sabe qué hacer con él. Y, para los ricos, es más seguro tener el dinero depositado en el banco que tenerlo debajo de la almohada en su domicilio. Y tendrá que admitir que la respuesta tiene cierta lógica. Ahora bien, lo que usted es probable que hiciera si tuviera mucho dinero sería que, en lugar de poner su dinero debajo de la almohada o en un banco, intentaría utilizarlo, bien invirtiéndolo, bien comprando propiedades que le generaran renta ahora o más adelante, o aumentando el consumo. Y esto es precisamente lo que la mayoría de economistas también le dirán. Y puesto que el problema mayor que tienen hoy las economías desarrolladas es la escasa demanda, parece lógico que se tomen medidas para aumentar el consumo. De ahí que las autoridades públicas intenten que, en lugar de guardar el dinero, la gente lo utilice comprando. Es importante, por lo tanto, que los bancos, en lugar de pagarle unos intereses por sus depósitos, incrementando el ahorro, le cobren a usted cuando usted quiera guardar su dinero en el banco, porque lo que el Estado quiere es que usted lo gaste en lugar de guardarlo.

Esta explicación parece lógica. Pero hay un gran fallo, y es asumir que el que no aumente el consumo en el país sea porque no hay suficiente dinero en circulación, lo cual no es difícil de ver que no es cierto. En realidad los bancos centrales, incluyendo el BCE, han estado imprimiendo más y más dinero (miles de millones de euros) y, en cambio, la economía permanece estancada. A decir verdad, los bancos ya han estado proveyendo dinero con préstamos a intereses negativos durante mucho tiempo. Si los intereses del dinero que usted ha depositado en el banco son más bajos que la inflación (que es lo que ha ocurrido durante bastante tiempo), usted está perdiendo dinero en su depósito bancario. Los bancos le estaban prestando dinero a unos intereses negativos.

Por qué la política monetaria es dramáticamente insuficiente

Y ahí el gran error de los talibanes neoliberales. Creerse que la economía puede configurarse a base de la cantidad de dinero que hay en el mercado (que depende, entre otros factores, de la cantidad de dinero que imprime el Banco Central, que es lo que se llama política monetaria) es estar profundamente equivocado. Ello no quiere decir que sea completamente erróneo. Hay un elemento de verdad, pero solo un elemento, y ahora es un elemento muy poco importante. Lo cual no quiere decir que los bancos no pudieran ayudar en el estímulo de la economía. Pero hoy, la banca privada no lo hace. Lo que debería hacer el Banco Central es dar (es decir, darlo a intereses muy bajos) dinero a los Estados (una cantidad que pueda regularse) y que estos prestaran directamente a las familias y a las pequeñas y medianas empresas a intereses bajísimo, lo cual no hacen, pues todo lo hacen a través de la banca privada, que en su mayor parte utiliza este dinero para fines especulativos.

Y ello lo hace no porque los banqueros sean mala gente (aunque muchos sí que lo son, por ser súper avariciosos y no siempre honestos con sus clientes), sino porque la rentabilidad de la inversión es mucho mayor en estas inversiones especulativas que no en lo que se llama inversiones productivas (en la producción de bienes y servicios). Y además no se fían de las pequeñas y medianas empresas, pues no las ven muy seguras.    En otras palabras, el problema no es la falta de dinero sino los canales por los que se distribuye tal dinero. En realidad las grandes empresas nunca han tenido tanto dinero. Pero tienen un gran problema: no tienen donde depositarlo. Y de ahí que los bancos les pidan dinero para guardárselo.

¿Cuál es, pues, el problema?

Créame que, aunque usted, lector, no lo verá frecuentemente en los medios (porque estos están controlados por los bancos, al estar muy endeudados), el problema mayor es la falta de demanda de bienes y servicios, porque la población no tiene dinero para comprarlos. Y el que no tenga dinero es porque la mayoría de la población consigue sus ingresos a base del trabajo, es decir, en forma de salarios u otras formas de compensación relacionadas con el trabajo. Ahí está el punto clave. Las rentas derivadas del trabajo (como porcentaje de todas las rentas) han ido descendiendo, mientras que las rentas del capital han ido creciendo. Y este es el problema gravísimo, más silenciado y ocultado hoy en la prensa española. Y si cree que soy paranoico, muéstreme dónde ha leído usted artículos que hablen de ello. Puede que lo haya visto en algún artículo solitario, pero es la excepción que confirma la regla.

Y que no lo haya visto no se debe a que los periodistas sepan la verdad y la oculten. Esto pasa, pero no es lo más frecuente. Es más la ignorancia que la mentira lo que predomina en los medios económicos (aunque en algunos fórums es al revés). Es muy fácil de ver lo que está ocurriendo. En realidad yo ya predije lo que pasaría en mi libro de Ariel Sociedad Económica en el año 1997 (Neoliberalismo y Estado del bienestar). Que no haya suficiente demanda no es porque los salarios sean demasiado altos (supuestamente frenando la competitividad), sino porque, al revés, son demasiado bajos. Y contribuyen a ello los recortes de gasto y empleo públicos (que en España son de los más bajos de la UE-15, el grupo de países con semejante nivel de desarrollo al nuestro). En realidad, tales recortes disminuyen la demanda de una manera muy sustancial. Hoy la escasez de la demanda es el mayor problema en la Eurozona (y muy en especial en el sur de Europa), y es responsable del estancamiento económico y el bajísimo crecimiento económico. Y este estancamiento económico está causado, a su vez, por la bajada en picado de la inversión productiva (en la UE-15 ha bajado un 8,4% en el año 2000 a un 6,8% en el 2014, y en España todavía peor, de un 7,5% a un 5,7% durante el mismo periodo). El descenso en áreas como la investigación y el desarrollo ha sido también muy notable. En realidad, las políticas de reformas laborales (llevadas a cabo por los gobiernos PSOE y PP, y aplaudidas por el partido Ciudadanos), que han tenido como consecuencia la bajada de salarios y el aumento de la precariedad, y las políticas de austeridad y recortes realizadas y aplaudidas por tales partidos han tenido un impacto muy, pero que muy negativo, causando primero la Gran Recesión, y retrasando más tarde, la recuperación económica.

¿Está cambiando la sabiduría convencional neoliberal?

Sí, fuera, pero no en España, donde hay un retraso muy notable, debido al enorme dominio de los medios de información por parte de fuerzas conservadoras y neoliberales. Tanto la dirección del FMI como incluso el Presidente del BCE han indicado que las políticas monetarias son insuficientes, y que se requiere estimular la economía mediante medidas fiscales. Ahora bien, lo que entienden por medidas fiscales es reducir los impuestos, con lo cual consideran que estimularán la economía, lo cual es cierto, pero solo hasta cierto punto, puesto que las bajadas de impuestos por regla general benefician más a las rentas superiores que a la mayoría de la población, y los primeros tienen ya tanto dinero que lo que reciben como bajada de impuestos lo guardan y no lo consumen, al contrario que la mayoría de la población, que tiene mucho menos y gasta casi todo lo extra que recibe. De ahí que la mejor manera de estimular la economía sea revertir casi 180º las reformas contraproducentes que se han estado imponiendo a la población. En realidad, el Presidente Roosevelt sacó a EEUU de la Gran Depresión con un incremento enorme del gasto público, mediante inversiones públicas muy necesarias en el país, el establecimiento de la Seguridad Social y facilitando la sindicalización para que aumentaran los salarios. Hoy esto es lo que se necesita en España. Y por desgracia, ni el PP, ni el PSOE, ni Ciudadanos están proponiendo algo semejante a ello. Y las propuestas del PSOE no se distancian suficientemente de las políticas públicas que siguieron sus antecesores. Y ahí está el problema. Hoy la necesidad mayor de a economía es estimular la economía mediante un aumento muy notable de la inversión pública en las áreas sociales, energéticas e industriales, creando buen empleo. Y un aumento muy notable de los salarios, revirtiendo las reformas laborales para reforzar a los sindicatos en lugar de debilitarlos, como han hecho las reformas laborales del PSOE y del PP, aplaudidas por Ciudadanos. De no hacerlo, iremos en el mismo camino de Grecia, a la cual han impuesto la continuidad de ls reformas neoliberales. Y tal cambio de políticas es posible en contra de lo que se indica en los círculos económicos y políticos donde se reproduce la sabiduría convencional. Portugal es un ejemplo donde la coalición gobernante de izquierdas ha parado tales políticas. Y España podría ser otro. En realidad, los días de la austeridad están contados pues existe hoy una rebelión en los países de la Eurozona (véase lo que ocurre en Francia) frente a tales políticas que han dañado tanto a las clases populares. La victoria en las próximas elecciones del 26 de junio de una coalición de partidos progresistas antiausteridad sería un paso muy importante para revertir el austericidio presente. Piénseselo, puesto que su voto puede determinar que se continúe con estas políticas desastrosas o que se reviertan en dirección contraria a la que se ha estado imponiendo. Así de claro.

Autor del libro ‘Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al Pensamiento económico dominante’. Anagrama 2015

Publicado en Público.es

vnavarro.org

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El BCE rescata a Telefónica con nuestro dinero

Fri, 10/06/2016 - 07:00

Yago Álvarez – El Salmón Contracorriente

Hace tres meses el Banco Central Europeo, con Mario Draghi al frente, anunció un nuevo plan de estímulo para reanimar la economía europea. Una de las medidas estrella fue el anuncio de comprar deuda a grandes empresas no financieras. Hoy han arrancado esas medidas y una de las primeras empresas que se han beneficiado de este estímulo ha sido la española Telefónica.

Como ya explicamos en el artículo “Cómo el BCE y Draghi reparten nuestro dinero gratis”, la máxima autoridad en política monetaria europea presentó hace tres meses un nuevo plan de estímulos económicos con la intención de reanimar la economía europea y encaminarla al crecimiento y la inflación. Entre las medidas del enésimo plan de Draghi se encontraban la de disminuir el tipo de interés del euro al mínimo histórico del 0% y el aumento de las adquisiciones de deuda que estaban realizando hasta el mes de febrero de 60.000 a 80.000 millones de euros mensuales.

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Pero sin duda la medida estrella que causó un mayor revuelo, aunque se llevará rumoreando desde hace meses, fue la decisión de comprar deuda corporativa a empresas no financieras. El BCE anunció que compraría deuda emitida en euros y que tuvieran el grado de “inversión”, o sea todos aquellos que no tengan la calificación de “bono basura” y que tuvieran un vencimiento mayor a 6 meses e inferior a 31 años.

Sólo con anunciar dicha medida, las grandes empresas europeas vieron como los tipos de interés de sus emisiones de deuda se veían reducidos, llegando incluso a tipos de interés negativos. De ese modo, el anuncio del BCE ya ha provocado un enorme ahorro para estas empresas a la hora de buscar financiación, de igual modo que bajaron las primas de riesgo de todos los países de la zona euro cuando Draghi anunció su ya famoso “haremos lo que sea necesario” que precedió a la compra de deuda pública por parte de el organismo que dirige.

Hoy ha arrancado esta nueva medida de estímulo económico y, según ha anunciado la agencia de información económica Bloomberg, la primera empresa española elegida por el BCE para comprar deuda ha sido la compañía de telecomunicaciones Telefónica.

La operadora española, una de las empresas más endeudadas de Europa con una deuda de más de 57.000 millones de euros y con unos vencimientos de 2.900 millones para el presente año y 8.300 millones en 2017, se encuentra en una situación delicada teniendo en cuenta que dicha cantidad de deuda es seis veces superior a su EBITDA ( beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) y 12.000 millones mayor que su valor total en bolsa. Situación que se ha agravado después de que Bruselas bloqueará la venta de su filial británica O2 por la que tenían intención de ingresar más de 13.000 millones de euros.

Según informa la agencia Bloomberg, el BCE habría adquirido esta misma mañana bonos de la empresa española a 10 años. Aunque todavía se desconoce la cantidad, el anuncio ya ha tenido sus efectos positivos sobre la empresa que ha visto como ese tipo de bonos han bajado hasta 6 puntos básicos, lo que se traduce en un ahorro inmediato para la compañía de telecomunicaciones, sin contar la bajada de los tipos de interés que ya habían sufrido todos sus bonos desde que se anunciara la medida en marzo. De este modo Draghi vuelve a usar las políticas monetarias europeas para rescatar a grandes empresas, como ya lleva tiempo haciendo tiempo con las grandes compañías financieras, “olvidándose” de que dichas políticas deberían ser usadas para reanimar y rescatar la economía de la mayoría de la ciudadanía europea y no sólo la de los accionistas de unas pocas multinacionales.

El resto de empresas que se han beneficiado de las primeras compras por parte del BCE han sido la aseguradora italiana Generali, la empresa tecnológica alemana Siemens, el fabricante de automóviles francés Renault, la empresa belga de cervezas ABInBev y la energética Engie. En los próximos días se esperan nuevas compras de deuda corporativa que podrían beneficiar a otras empresas españolas en el punto de mira de Draghi como Iberdrola, Gas Natural o Repsol.

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Por un Día Mundial para la Supresión de los Paraísos Fiscales, Concentración ATTAC Canarias- LPGC 10 junio

Thu, 09/06/2016 - 19:30

ATTAC Canarias

¡Concentración! 10 de junio a las 19 h. Plaza Hurtado de Mendoza (Plaza de las Ranas). Las Palmas de G.C.

¡Por un Día Mundial para la Supresión de los Paraísos Fiscales!

Nos concentramos para:

Instamos a la Organización de las Naciones Unidas ( ONU ), única representante legítima de la Comunidad Internacional, a instituir el 10 de junio de cada año como ” Día Mundial para la Supresión de los Paraísos Fiscales “, esos lugares – estados, territorios o zonas -, de trato tributario favorable para los individuos y empresas no residentes que se domicilian en ellos, siempre dispuestos a acoger, proteger – por medio del secreto bancario -, y blanquear el dinero sucio procedente, sobre todo, de la evasión fiscal pero, también, el dinero negro de la corrupción política  y el de toda clase de redes criminales, terroristas y mafiosas.

Exigimos a los partidos políticos y a los gobiernos de todos los Estados del mundo, comenzando por los más poderosos e influyentes, que tengan la voluntad política necesaria para acabar con la plaga de los Paraísos Fiscales.

Pedimos a la ciudadanía que haga suya nuestra reivindicación, para que sea adoptada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y asumida por los partidos y gobiernos de todos los Estados del planeta.

Si un individuo con un parche en un ojo, un loro sobre uno de sus hombros, una pata de palo y, sobre todo, un cofre lleno de monedas de oro se presentara en un paraíso fiscal nadie le preguntaría por el origen de su fortuna, sería recibido por solícitos y atildados banqueros con los brazos abiertos y con todos los honores debidos a tan respetable caballero.

Libro recomendado sobre los Paraísos Fiscales

” La riqueza oculta de las naciones “.

Investigación sobre los Paraísos Fiscales

Gabriel Zucman.   Editorial Pasado y Presente.

Barcelona, 2014. 

2016060805434471943

 Dirección de Correo: attac7canarias@gmail.com

Objetivos del Día Mundial para la Supresión de los Paraísos Fiscales

El Día Mundial para la Supresión de los Paraísos Fiscales persigue los siguientes objetivos:

  1. Recordar la existencia de los Paraísos Fiscales a la opinión pública mundial
  2. Informar y sensibilizar a la ciudadanía sobre esta lacra internacional.
  3. Movilizar a la opinión pública para presionar a los partidos, gobiernos e instituciones políticas internacionales, empezando por la ONU, de cara a su eliminación.
  4. Denunciar y hacer públicos los nombres de los Paraísos Fiscales existentes y los que vayan surgiendo, dónde están radicados y a qué países pertenecen.
  5. Denunciar y hacer públicos los nombres de las empresas y personas que tengan fondos depositados en Paraísos Fiscales, a medida que se vayan conociendo.

Tres preguntas clave sobre los Paraísos Fiscales

¿Cuáles son los principales Paraísos Fiscales del mundo?

Según el Índice de Secreto Financiero del año 2015, de la  prestigiosa organización: Tax Justice Network ( Red de Justicia Fiscal ), los 10 países y territorios más opacos que encabezan la clasificación global que mayor secretismo permiten a las cuentas bancarias en sus jurisdicciones son los siguientes:

1. Suiza                                                        6. Luxemburgo.
2. Hong Kong                                               7. Líbano.
3. EE.UU.                                                     8. Alemania.
4. Singapur                                                   9. Bahreim.
5. Islas Caiman ( Reino Unido )                  10. Dubai /EAU

¿Cómo es posible la existencia de los Paraísos Fiscales?

Según el Primer Diccionario Altermundista la existencia de los Paraísos Fiscales  ” sólo es posible gracias a la voluntad de los principales mercados financieros ( en particular la City de Londres ) y por el acuerdo y la complicidad tácitos de los principales Estados “.

¿Cómo perjudican los Paraísos Fiscales a los ciudadanos que pagan escrupulosamente sus impuestos?

La evasión fiscal de los individuos adinerados y de las empresas transnacionales hacia los Paraísos Fiscales provoca una caída masiva de los ingresos de los Estados, que de esa manera descargan todo el peso del esfuerzo tributario no sobre la cuadrilla de desaprensivos y delincuentes que hallan refugio seguro a sus fortunas en esas madrigueras  financieras, sino sobre los ciudadanos de a pie, sobre los trabajadores y el conjunto de las clase populares.

De esa circunstancia se resienten intensamente los servicios públicos,  ( Sanidad, Educación) y las prestaciones sociales. La carga impositiva pasa a recaer sobre los impuestos al consumo ( indirectos ) y sobre las rentas del trabajo, es decir, de forma injusta y desproporcionada sobre las personas con menos recursos.

Además, por si todo eso fuera poco, la mera existencia de los Paraísos fiscales, permite a los individuos adinerados y a las empresas transnacionales,chantajear y exigir a los Estados continuas rebajas a su contribución fiscal, so pena de recurrir a la fuga de capitales.

¡¡ Supresión de los Paraísos fiscales ya!!

2016060805434584719

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La renta básica universal no crea vagos

Thu, 09/06/2016 - 13:00

Juan Carlos EscudierPúblico.es

Suiza, cuya mayor contribución a la humanidad sea, posiblemente, haber perfeccionado el reloj de cuco y la navaja multiusos, se ha hecho aquí muy popular por sus cuentas numeradas, que son el orgullo de nuestra delincuencia de cuello blanco. Estos días, sin embargo, los suizos han vuelto a ocuparnos por su rechazo en referéndum a que el Estado proporcione una renta básica mensual de 2.250 euros a cada ciudadano por el mero hecho de serlo. Nuestros liberales de cabecera se han apresurado a alabar la sabiduría helvética y sus raíces calvinistas que, según entienden, han hecho que triunfe el trabajo frente a la molicie.

De la renta básica incondicionada hemos tenido pocos profetas. La propuso Podemos en algún momento y tardó poco en meterla en un cajón y sustituirla por una renta mínima de 600 euros para hogares sin ingresos cuando empezó a darse cuenta de que el partido terminaría haciéndose socialdemócrata, pero a la española. Se trata, sin embargo, de la culminación lógica del Estado del Bienestar, y así se ha entendido en el norte de Europa, donde ya se ha pasado la etapa del debate y se camina hacia su implantación.

Si aceptamos que el ser humano al nacer tiene derecho a tener cubiertas sus necesidades más básicas, la única pregunta que cabe hacerse es si el modelo es financiable y sostenible o, por el contrario, se trata de una idea peregrina que hay que rechazar de plano. Según se verá ahora, es perfectamente realizable tal y como demuestran los estudios económicos y las experiencias prácticas de las que ya se disponen.

Varios de los promotores de la Red Renta Básica, Daniel Raventós, Antoni Doménech, Jordi Arcarons y Lluís Torrens, llevaron a cabo hace unos años una simulación para el conjunto de España con una muestra de casi dos millones de liquidaciones del IRPF de 2010. Los criterios fueron los siguientes: asegurar una renta incondicionada de 7.500 euros anuales a los mayores de 18 años (que es donde se sitúa el umbral de la pobreza en España) y de hasta un 30% de esta cantidad a los menores. Dicho importe estaría libre de impuestos y sustituiría a toda prestación pública inferior o se subsumiría en las superiores (los pensionistas que cobren 1.000 euros en la actualidad recibirían la misma cantidad, de la que 625 euros serían renta básica y 375 euros de pensión, y los que no llegaran a 625 euros verían complementado lo que reciben). Y todo ello asegurando que no se generase déficit y que se pudiera seguir financiando el gasto público actual, especialmente sanidad y educación.

Pues bien, con una reforma fiscal que eliminase el tratamiento favorable a las rentas del capital, que se integrarían en la base general, hiciera desaparecer todas las reducciones y deducciones actuales y aplicase un tipo único del 49%, la reforma no generaría déficit, haría ganar renta a más del 50% de la población y tendría un impacto distributivo muy progresivo. En resumen, sería perfectamente aplicable.

La propia Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), que no es sospechosa de rojerío, entre otras razones porque está vinculada al Banco de España, revelaba ayer mismo que en la actualidad el 20% de los hogares más pobres soporta una carga fiscal casi similar al del 10% más rico. Lo que viene a significar que el actual sistema impositivo no redistribuye la riqueza sino que consolida la desigualdad, y que sólo las prestaciones públicas directas son las que logran acortar hasta en un 33% la distancia entre hogares pobres y ricos.

La primera aplicación práctica de la renta básica de la que se tiene conocimiento tuvo lugar en un pequeño pueblo canadiense, Dauphin (Manitoba), dentro de una experiencia piloto que se prolongó cinco años, de 1974 a 1979. Cada residente recibió una renta mensual incondicionada que oscilaba entre los 100 dólares al mes para quienes ya trabajaban y los 5.800 dólares anuales para quienes carecían de otros ingresos Los resultados se arrumbaron hasta que una socióloga, Evelyn Gorget, publicó en 2011 sus conclusiones. ¿Qué se conseguía eliminando la pobreza? De entrada, reducir los accidentes, la violencia doméstica y las hospitalizaciones psiquiátricas. Los beneficiarios no se entregaban a la pereza sino que siguieron trabajando, con un pequeño descenso de la ocupación en adolescentes que completaron sus estudios y madres con niños pequeños, que cumplieron así una inestimable función social.

La renta básica universal está ahora sobre la mesa en Finlandia, donde un gobierno de centro derecha se dispone a ensayar su aplicación en una muestra piloto antes de generalizarla a toda la población. Una experiencia similar se llevará a cabo en la ciudad holandesa de Utrech con tres grupos de control. Y existe desde hace años en Alaska, donde desde hace años se reparte entre la población un cheque petrolífero de alrededor de 2.000 euros anuales, que ha hecho de este estado el segundo de EEUU con menor desigualdad. En Namibia, tras comprobar cómo en una región del país la entrega de 100 dólares a cada residente menor de 60 años disminuyó la pobreza del 76% al 16%, aumentaron los negocios, se eliminó prácticamente el absentismo escolar y la delincuencia se redujo casi a la mitad, el Gobierno estudia su introducción en todo el país. Son sólo algunos ejemplos.

Si puede establecerse que la distribución de un ingreso mínimo a cada ciudadano es viable, se daría un paso de gigante contra la pobreza, justamente lo contrario de lo que ocurre ahora con las ayudas del Estado, ligadas a que los receptores sigan siendo pobres. ¿Por qué va a aceptar un trabajo precario de 600 euros, con los gastos de transporte y comida aparejados, quien recibe un subsidio de 400 que perdería de inmediato? ¿Cuál es el incentivo?

Los estudiosos de la renta universal han enumerado sus ventajas, que son muchas. En primer lugar, no disuade de trabajar sino justamente lo contrario. Al no estar condicionada por ningún requisito la percepción del ingreso, facilitaría la aceptación no sólo de trabajos estables sino de ocupaciones temporales u ocasionales, lo que aumentaría la ocupación y la recaudación fiscal. Al mismo tiempo, impediría los abusos laborales, ya que nadie se vería obligado a aceptar trabajos penosos por necesidad, y paralelamente elevaría los sueldos y contribuiría a aflorar en parte esa economía sumergida de quienes se ven obligados a compatibilizar ayudas oficiales y trabajos puntuales.

En segundo lugar, serviría para eliminar de un plumazo los costes administrativos de un sistema de ayudas que exige control, verificación e inspección de cada una de ellas. Eliminar la pobreza haría disminuir drásticamente además sus consecuencias asociadas, ya sean sanitarias –drogodependencia o alcoholismo- o sociales –desestructuración familiar, violencia y delincuencia-, que también tienen un coste elevadísimo.

Ahora que tanto se habla del emprendimiento, facilitaría el autoempleo, un camino vedado para quien no tiene recursos ni para pagar la calefacción en invierno y ha de ocuparse de conseguir de cualquier manera el dinero necesario para sobrevivir. Habría, en consecuencia, más actividad económica y más recursos para el Estado. ¿Que existiría gente que se conformara con la renta básica y se dedicara a la vida contemplativa? Quizás en un porcentaje mínimo, aunque es algo que también ocurre ahora. Lo que sin duda facilitaría es la autonomía necesaria para elegir un camino en la vida, que no sea forzosamente el que imponen las circunstancias.

Los suizos, gente tan previsora que ante un eventual conflicto nuclear tienen montado un sistema de refugios antiatómicos para más del 110% de su población, no han visto claro lo de la renta universal, posiblemente porque la pobreza y la desigualdad no les atenaza. Sólo les preocupa la radicación. Igual les ocurre a nuestros nacionales que tienen en Suiza o en distintos paraísos fiscales el fruto de sus robos, y que en caso de ataque nuclear también se salvarían porque seguro que les pillaba en alguna sucursal del Credit Suisse en Berna. Para el resto, que lo del átomo nos pilla lejos por ahora y que respiramos los neumáticos ardientes de Seseña, es una opción que merece la pena ser estudiada.

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Presentación del libro “La distopía del euro” de Bill Mitchell

Thu, 09/06/2016 - 09:00

Eduardo Garzón Espinosa - Consejo Científico de ATTAC España

Comparto el vídeo de la presentación del libro de Bill Mitchel “La distopía del euro” que celebramos ayer (6 de mayo de 2016) en Madrid.

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El miedo no es buen consejero

Thu, 09/06/2016 - 07:00

Roberto Savio - ALAI, América Latina en Movimiento

ROMA, may (OtherNews) Un nuevo fantasma recorre el mundo. No es el fantasma del comunismo, como proclamaba notoriamente el Manifiesto de Marx. Es el fantasma del miedo, una lógica que inspira cada vez más la política. Y, como dice el viejo proverbio, el miedo no es buen consejero.

Tomemos como síntoma, las últimas elecciones en Filipinas. En un país en el que los tiempos sangrientos de la dictadura de Ferdinando Marcos no son un recuerdo lejano (una revolución popular en 1986 lo obligó a abandonar el poder), la población ha elegido como presidente con gran margen, a Rodrigo Duterte, un hombre cuyo lema de campaña fue: “Vamos a matarlos a todos”.

Se refería a los criminales, ladrones y traficantes de droga, a quienes persiguió con grupos paramilitares como alcalde de la ciudad de Davao. Durante la campaña, declaró que una vez presidente se encargaría él mismo de matar a algunos de ellos, para luego concederse el perdón presidencial. El presidente saliente, Benigno Aquino III, trató de frenarlo, avisando que tales promesas equivalían a volver a la dictadura de Ferdinando Marcos. Se hizo un llamamiento a la unidad de los otros candidatos para derrotar a Duterte, pero no lograron ponerse de acuerdo.

A pesar de un fuerte crecimiento económico, las Filipinas todavía tienen un alto nivel de pobreza y de desempleo. Proliferan los conflictos armados contra los insurgentes en el sur así como las bandas de secuestradores. Las encuestas confirman una sensación generalizada de miedo: desde el miedo de los desempleados buscando trabajo, al de los trabajadores que temen perderlo. Todos interpretaron la falta de seguridad como un elemento importante a la hora de votar.

Al otro lado del planeta, en Brasil, la presidente Dilma Roussef, elegida hace menos de dos años con 50 millones de votos, ha sido depuesta por el Congreso. Mientras la élite política se enfrenta a un enorme escándalo de corrupción, a Roussef no se le acusa de robar, sino de falsificar el presupuesto, práctica común en todo el mundo.

Una encuesta realizada por una empresa brasileña especializada descubrió que los cientos de miles de personas que claman en la calle por su destitución pertenecen básicamente a la clase media y que además saben perfectamente que más del 50% de los diputados y senadores que votaron a favor de la destitución estaban bajo investigación criminal por delitos mucho peores que falsificar un presupuesto. Mientras que el común denominador que unía a los manifestantes era deshacerse de la corrupción (algo de lo que no fue acusada Rousseff), los ciudadanos estaban molestos con la creciente crisis económica, que ha dejado a Brasil en una situación dramática, y consideran que el actual gobierno es incapaz de hacer frente a la crisis.

Es importante notar que bajo las presidencias de Lula da Silva y Dilma Rousseff, el Partido de los Trabajadores (PT) ha sacado de la pobreza a 30 millones de personas, integrándolas en la clase media. Esos millones temen regresar a sus orígenes y constituyen la gran mayoría de los que se tomaron las calles. Lo impresionante es que otra encuesta reveló que el casi 32% de los manifestantes expresan nostalgia de los tiempos del régimen militar (1964-1985), cuando se garantizaba el “orden”.

Ahora, véase Estados Unidos, que muchos consideran un ejemplo de democracia. El último libro de dos destacados científicos sociales, John Hibbing y Elizabeth Theiss-Morse, “Democracia Sigilosa”, utiliza una encuesta de Gallup del 1998 y la actualiza al día de hoy. Pues bien, a un sorprendente número de estadounidenses no le gusta el caos de la democracia. El 60% de los encuestados cree que el gobierno “funcionaría mejor si las decisiones se tomasen como en una empresa” y  32% está convencido de que el gobierno estadounidense “funcionaría mejor si dejásemos que los hombres de negocios exitosos tomen las decisiones”, mientras que el 31% creía que el gobierno funcionaría mejor si las decisiones las tomasen “expertos no elegidos”.

El New York Times publicó hace algún tiempo un estudio sorprendente, según el cual un tercio de los encuestados también habría aceptado un gobierno militar, si éste significase mayor eficacia. Los dos autores creen que estos datos explican el éxito de Donald Trump. Pero también coinciden en que la base principal de Trump proviene de aquellos que se han sentido excluidos y temen por su futuro.

No es de extrañar: la clase media estadounidense se ha reducido a menos del 50% de la población adulta, en comparación con el 61% de finales de los años sesenta. El Centro de Investigación Pew, junto con el Financial Times, ha llegado a una conclusión sorprendente. La sociedad se fragmenta, a medida que la piedra angular de la economía de la post-guerra se vacía: la clase media se redujo a la mitad de los hogares de Estados Unidos. Por primera vez, aquellos con ingresos inferiores y superiores superan en número a la clase media.

Para dar un ejemplo, el número de adultos en los dos niveles superiores ha crecido en 7,8 millones, mientras que los de la clase media en sólo 3 millones. Los que están en los niveles más bajos aumentaron en 6,8 millones. En esta tendencia, la fuerza de división más importante ha sido la educación. Aquellos con educación universitaria tienen una probabilidad ocho veces mayor de vivir con niveles de ingresos más altos que los adultos que no terminan la escuela secundaria, y el doble de probabilidad que un adulto que tenga tan sólo un diploma de la escuela secundaria. Por lo tanto, aquellos que no pueden pagar una educación superior están siendo impedidos de participar con éxito en el mercado de trabajo. Muchos de los que tienen empleos modestos no ganan lo suficiente para llevar una vida normal.

Miremos ahora a Europa. El único país que ha realizado un estudio sobre lo que está sucediendo a su clase media es España, pero sin duda este país es representativo de muchos otros en el continente. Entre 2007 y 2013 (los años de la gran recesión, de la que Europa aún no salió), la clase baja creció pasando de 26,6% de la población a 38,5%. Un estudio de la Fundación BBVA ha encontrado tres tendencias principales: 1) el ingreso per cápita y por familia ha vuelto a los niveles de finales del siglo pasado; 2) ha empeorado la distribución del ingreso, aumentando la desigualdad económica; 3) el aumento imparable de esta desigualdad en combinación con la disminución de los ingresos “ha creado situaciones de pobreza y exclusión social que, hace unos años, se pensaba habían desaparecido de nuestra sociedad”.

Finalmente, centrémonos en China. La clase media china está tratando desesperadamente de colocar ahorros en el exterior. China ha sacado de la pobreza a 600 millones de personas, que obviamente temen volver a caer en ella. La economía china atraviesa actualmente un cambio de modelo económico, de las exportaciones, al mercado interno. Este cambio va acompañado del cierre de muchas fábricas y empresas ineficientes, marcando el inicio de un proceso radical. Individuos y empresas han sacado alrededor de un billón de dólares del país en el último año y medio.

La inseguridad económica se suma a la lista de preocupaciones del día a día, que incluyen la contaminación del aire, del agua y de los alimentos, millones de vacunas defectuosas, falta de apoyo médico y de un sistema de jubilación real. Las redes sociales ahora distribuyen artículos como “la ansiedad de la clase media” o “¿Serán los de clase media los nuevos pobres?”.

El Financial Times informa que 45,5% de aquellos con ingresos medios quiso colocar al menos 10% de sus ahorros en el exterior y otro 29% ya lo ha hecho. En 2014, 76.089 chinos en el extranjero recibieron permisos de residencia permanente con requisitos financieros sólidos, en contraste con los 4.291 del año anterior. Durante el año académico 2014-15, 304.040 chinos estudiaron en los EE.UU., en comparación con los 110.000 de 2011-12. Mientras tanto, de acuerdo con cifras oficiales, las manifestaciones públicas de insatisfacción han sido más de 850.000 el año pasado.

Todos los economistas están de acuerdo en que nos enfrentamos a un mundo post-industrial, donde la aportación del trabajo en el valor de los productos va a continuar a disminuir. La robotización pasará del actual 12% de la producción industrial a 40% en diez años.

Los refugiados son ahora cerca de 20 millones de personas, según la ONU, y su número seguirá aumentando. El gigantesco incendio en Canadá, que destruyó una ciudad, es una de las señales de alarma del cambio climático.

Los periódicos de todos los países dedican un espacio cada vez mayor a la corrupción, a los documentos de Panamá, al desempleo juvenil, y a la amenaza del terrorismo, por citar algunas de las fuentes del miedo.

Por lo tanto, los Trump, los Duterte, los Le Pen y los Erdogan son una reacción mecánica al miedo. ¿Pero es el miedo buen consejero?

 

Periodista ítalo-argentino. Co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”. Other News . En español: http://www.other-news.info/noticias/ En inglés: http://www.other-net.info

 

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Ayudemos a dar a luz a las nuevas generaciones

Wed, 08/06/2016 - 13:00

 Antonio Fuertes Esteban – ATTAC Acordem

elroto_15mUno de los temas más recurrentes en los intercambios dialécticos existentes entre los grupos críticos de la sociedad civil hoy, es un tópico ya manido y es ¿Cómo articulamos una sociedad civil consciente, dispuesta a trabajar conjuntamente desde la acción política en el espacio social y que sea capaz de movilizar voluntades para ejercer un rol activo, competente y empoderante, frente a las instituciones y los mercados?
Y estamos en esas, cuando se viene observando que normalmente las personas que se preguntan por ello, siguen o seguimos reproduciendo los mismos rituales y automatismos auto-centrados de siempre: La lucha de cada cual y su espacio siempre es el prevalente y está por encima de los demás.

Bien ¿Y cómo articulamos pues la sociedad civil de los movimientos sociales? A mi esta pregunta me sugiere que si hablamos de sociedad civil, en principio habría de ser independiente, o al menos no habría de estar coaptada por las fuerzas políticas con raíces institucionales o para-institucionales a cualquier nivel, lo cual sería como calzar a la sociedad civil con los zapatos de formas pre-diseñadas aspirantes al poder político. Aunque entiendo que esta pretendida independencia viene siendo difícil en su desarrollo práctico.

Y es difícil cuando observamos cómo determinados líderes de movimientos sociales, tienen sus raíces bien afianzadas en determinadas fuerzas políticas y sindicales que entran a formar parte de las instituciones varias, o tienen intereses corporativos muy concretos, en el caso esto último de los sindicatos. Ya sé que forma parte del juego político por la hegemonía social y que es una especie de “ley de permeabilidad política en la sociedad”, pero, sin embargo, hay algunos hechos que llaman especialmente la atención. No se sabe muy bien cómo pero a menudo se puede observar y es obvio, como partidos concretos colocan elementos destacados e incluso líderes en los movimientos sociales, algunas veces a personas que están incluso en mesas ejecutivas y que viven como liberados.

No entrando a juzgar el mayor o menor contenido ético de esta realidad, sí que me atrevo a adelantar un juicio personal sobre lo impropio e ineficaz en el medio y largo plazo de este tipo de hechos.

Pienso que la función crítica de la ciudadanía en su proceso de ejercicio de acción social y control democrático, habría de estar mediada, en sus liderazgos al menos, fundamentalmente desde posiciones críticas, pero no necesariamente alineadas políticamente. El hecho de este frecuente alineamiento, puede deteriorar a menudo el ejercicio de ciudadanía política en su función de control y puede ser origen de ejercicios de manipulación de la política institucional o para-institucional sobre los movimientos sociales. Movimientos sociales que a mi modo de ver habrían de ejercer su ejercicio político crítico y de control, independientemente de quien está en el gobierno de las instituciones o de quien aspira a estarlo.

Por otra parte, hay muchos ciudadanos y ciudadanas independientes que he venido observando reiteradamente que no se incorporan a movimientos sociales cuando detectan colores políticos de fondo muy aparentes, especialmente pasa esto en una joven ciudadanía que se acerca a las ONG,s, pero no a movimientos sociales penetrados y a veces abducidos políticamente. Los jóvenes han de realizar su proceso de acercamiento a la acción social, lo viven a menudo como un descubrimiento de una realidad, pero al mismo tiempo de sí mismos y de sus capacidades para dejar su impronta, su especificidad, y a veces pienso que no les dejamos, especialmente cuando las directrices ya están marcadas en algunos movimientos vía estrategias partidistas.

No olvidemos que a menudo, algunos viejos activistas militantes se han formado en escuelas del militantismo político en partidos organizados por “cuadros” y desde el “centralismo democrático” y esto deja huella. Se pueden observar sus dejes organizativos y metodológicos clásicos y estructurados desde estas culturas de centralismo democrático de no hace mucho. Estrategias basadas en pivotes fijos de recepción y trasmisión de información selladas con la rigidez del mármol. Sin que se planteen incorporar estrategias más proclives a las formas en que los jóvenes orientan hoy su participación. Estrategias de fomento de la participación, multipolares, con nodos flexibles y móviles, con un uso participativo, horizontal y no radial adecuado, de las nuevas tecnologías o de los intercambios relacionales y decisorios de todo tipo.

Cada generación es un ciclo nuevo de vida, como olas que van y vienen en la historia de los deseos. Alguna ola deja una huella en la costa, otras apenas llegan a arrastrar unos granos de arena en un vaivén continuo. Sin embargo cada generación, cada ola, lo intentan con su mayor o menor empuje. Y es esta constatación de la secuencia temporal o histórica que nos invita a reflexionar. Los que estamos por la libertad del mar, por los flujos de vida y de deseo, sabemos también que hay un sin fin de sueños y deseos que no llegan a manifestarse en la realidad, pero también sabemos que solo el deseo es lo que puede mover las categorías históricas. Lo que la sabiduría nos dice es que hemos de procurar que los deseos se expresen y busquen sus cauces para que los cambios se produzcan. Evitar que surja el deseo, coartando los espacios de pensamiento o reflexión o cortar las alas al deseo cuando recién aparece, no dejando manifestar ni siquiera su forma primigenia, es una tentación de todo ser establecido en la cultura o las normas, sea del color vital, filosófico o político que sea.

Es un hecho reiterado en el hacer de muchos “experimentados” de la ortodoxia (del color que sea) abundar en la vigilancia de lo que se mueve fuera de su ola sintónica, más si pertenecen a olas jóvenes que recién conforman sus reflexiones prácticas ante la vida. Y una vez sopesadas sus primeras manifestaciones, desterrarlas por inútiles, o contradictorias con su sabiduría añeja. E igualmente y al mismo tiempo, manifestar que las olas jóvenes viven muy bien en la cuasi quietud y no tienen ganas de enarbolar banderas de acción y cambio. Si no mueves te increpo y si mueves te desautorizo, práctica habitual por estos lares.

La ciudadanía no necesita líderes carismáticos y menos con hechuras dieciochescas. Estamos en otra época en que las formas relacionales y políticas cambiarán porque es ley de contexto histórico y social y ley de vida. Los jóvenes piden espacios, los necesitan, favorezcamos su energía potencial y la expresión de su deseo y dejemos que sean ellos los que elijan de sus experiencias y de las nuestras, sin imponer nada. Los jóvenes nos lo piden con gritos de “silencio”, cuando no con caras de hastío. Esos mismos jóvenes que están esperando su turno para trabajar, para poder emanciparse, para construir con nuevos vientos, aun equivocándose, agradecerían les dejemos espacios en la acción política y social. Seamos buenos compañeros de viaje y a medio plazo nos pedirán consejo, si no lo piden es por temor o vergüenza. Siempre que perciban que no deseamos controlarlo y organizarlo todo, que no estemos continuamente juzgándoles, las cosas cambiarán y tendremos el relevo necesario que tanto esperamos.

Barcelona 5 de junio de 2016

Res Pública Global

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¿Quién domina el mundo? Pista: no son los Estados

Wed, 08/06/2016 - 09:46

Noam Chomsky - ctxt.es

Indicaciones para llegar a Wall Street, en Nueva York. PAUL SPARKES

Indicaciones para llegar a Wall Street, en Nueva York. PAUL SPARKES

Cuando preguntamos “¿Quién gobierna el mundo?” normalmente asumimos la convención general de que los actores de los asuntos internacionales son los estados, principalmente las grandes potencias, y valoramos sus decisiones y las relaciones entre ellos. No es una consideración errónea. Sin embargo, haríamos bien en no olvidar que este grado de abstracción también puede ser sumamente engañoso.

Los Estados, obviamente, poseen unas estructuras internas complejas, y las opciones y decisiones que toman los responsables políticos están muy influenciadas por la acumulación interna de poder, mientras que la población en general a menudo queda marginada. Esto sucede incluso en las sociedades más democráticas, y obviamente en las demás. No podemos obtener una imagen realista de quién gobierna el mundo si ignoramos a los “amos de la humanidad” como los llamó Adam Smith: en su época, los comerciantes y fabricantes de Inglaterra; en la nuestra, los conglomerados de empresas multinacionales, las grandes instituciones financieras, los imperios comerciales y similares. Continuando con Smith, es conveniente asimismo prestar atención a “la vil máxima” a la que se entregan los “amos de la humanidad”: “Todo para nosotros y nada para los demás” —doctrina, por otra parte, conocida como una lucha de clases encarnizada e incesante, a menudo desigual, muy perjudicial para los ciudadanos del país de origen y del mundo.

LAS GRANDES CORPORACIONES TIENEN UN ENORME PODER DENTRO DE LOS ESTADOS, DE LOS CUALES DEPENDEN

En el orden mundial contemporáneo, las instituciones de los amos detentan un enorme poder, no solo en el ámbito internacional, sino también dentro de sus propios Estados, de los que dependen para conservar su poder y obtener apoyo económico a través de una gran variedad de medios. Cuando examinamos el papel que desempeñan los amos de la humanidad, nos encontramos con las prioridades de las políticas estatales del momento, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés), uno de los acuerdos que defienden los derechos de los inversores, erróneamente calificados como “acuerdos de libre comercio” en la propaganda y en las crónicas. Estos acuerdos se están negociando en secreto, aparte de los cientos de abogados corporativos y grupos de presión que están redactando los detalles cruciales. La intención es aprobarlos al estilo estalinista, recurriendo a procedimientos de vía rápida diseñados para bloquear cualquier debate y permitir únicamente optar por el sí o el no (por lo tanto, sí). Los autores de las propuestas suelen triunfar, como es de esperar. La gente queda en segundo plano, con las consecuencias que cabe prever.

La segunda superpotencia

Los programas neoliberales de la generación anterior han concentrado la riqueza y el poder en muchas menos manos, minando la democracia efectiva; sin embargo, también han suscitado oposición, especialmente en Latinoamérica, aunque también en los centros del poder mundial. La Unión Europea (UE), uno de los avances más prometedores del periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, se ha tambaleado a causa del nocivo efecto de la austeridad durante la recesión, condenada incluso por los economistas del Fondo Monetario Internacional (si bien no por los actores políticos del FMI). La democracia ha sido socavada cuando la toma de decisiones se ha trasladado a la burocracia de Bruselas, con los bancos del norte proyectando su sombra sobre sus reuniones.

LA TOMA DE DECISIONES SE HA TRASLADADO A LA BUROCRACIA DE BRUSELAS. ESTO HA SOCAVADO LA DEMOCRACIA

Los partidos tradicionales rápidamente han ido perdiendo miembros por la derecha y por la izquierda. El director ejecutivo de EuropaNova, grupo de investigación con base en París, atribuye el desencanto general a “un clima de impotencia y enfado al ver cómo el poder real para moldear la coyuntura ha pasado en buena parte de los líderes políticos nacionales [que, al menos en principio, están sujetos a las políticas democráticas] al mercado, las instituciones de la Unión Europea y las corporaciones”, de un modo bastante acorde con la doctrina neoliberal. En Estados Unidos se están desarrollando procesos muy similares, por razones en cierto modo parecidas, una cuestión relevante y motivo de preocupación no solo para el propio país sino, a causa del poder de EE. UU., para el mundo.

La creciente oposición al asalto neoliberal subraya otro aspecto crucial de la convención general: deja de lado a los ciudadanos, que se niegan a aceptar el papel de “espectadores” (en vez del de “participantes”) que les asigna la teoría democrática liberal. Esta desobediencia siempre ha sido motivo de preocupación para las clases dominantes. Si nos ceñimos a la historia norteamericana, George Washington veía a la gente común que integraba las milicias que estaban bajo su mando como “personas excesivamente sucias y desagradables [que evidenciaban] una inexplicable estupidez entre su clase más baja”.

LOS CIUDADANOS SE NIEGAN A ACEPTAR EL PAPEL DE ESPECTADORES QUE LES ASIGNA LA TEORÍA DEMOCRÁTICA LIBERAL

En “Políticas Violentas”, su magistral repaso de las insurgencias desde “la insurgencia norteamericana” hasta las contemporáneas en Afganistán e Iraq, William Polk concluye que el general Washington “estaba tan deseoso de dejar al margen [a los combatientes que despreciaba] que estuvo a punto de perder la Revolución”. De hecho, “podría haberlo hecho” si Francia no hubiera intervenido de forma masiva para “salvar la Revolución”, que hasta entonces había sido ganada por las guerrillas —que ahora llamaríamos “terroristas”— mientras el ejército al estilo británico de Washington “era derrotado una vez tras otra y casi pierde la guerra”.

Una característica común de las insurgencias victoriosas, recoge Polk, es que, una vez que se disuelve el apoyo popular tras el triunfo, los líderes suprimen a la “gente sucia y desagradable” que realmente ha ganado la guerra con tácticas de guerrilla y terror, por miedo a que cuestionen los privilegios de clase. El desprecio de las élites hacia “las clases más bajas” ha adoptado varias formas a lo largo de los años. Últimamente, una expresión de este desprecio es la llamada a la pasividad y obediencia (“moderación en democracia”) por parte de los internacionalistas liberales que reaccionan ante los peligrosos efectos democratizadores de los movimientos populares de la década de 1960.

En ocasiones los Estados realmente escogen seguir la opinión pública, lo cual produce mucha ira en los centros de poder. Un caso extremo tuvo lugar en 2003, cuando la administración de Bush invitó a Turquía a que se uniera a su invasión de Iraq. El noventa y cinco por ciento de los turcos se opusieron a dicha actuación y, para asombro y horror de Washington, el gobierno de Turquía acató su opinión. Turquía fue vehementemente condenada por alejarse de este comportamiento responsable. El subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz, designado por la prensa como el “idealista en jefe” de la administración, reprendió a las fuerzas armadas turcas por permitir dicha infracción del gobierno y solicitó una disculpa. Impasibles ante estas muestras, e infinidad de otras, de nuestra legendaria “ansia de democracia”, los comentarios respetables continuaban alabando al presidente George W. Bush por su dedicación a la “promoción de la democracia”, o a veces le criticaban por su ingenuidad al creer que un poder exterior podía imponer sus ansias de democracia a otros.

EL APOYO A LA GUERRA DE IRAQ APENAS LLEGABA AL 10% SEGÚN ENCUESTAS INTERNACIONALES

La ciudadanía turca no estaba sola. La oposición mundial a la agresión de EE. UU.-Reino Unido era abrumadora. El apoyo a los planes de guerra de Washington apenas alcanzaban el 10% en prácticamente todas partes, según las encuestas internacionales. La oposición desencadenó enormes protestas en todo el mundo, también en los Estados Unidos, probablemente era la primera vez en la historia que se protestaba enérgicamente contra una agresión imperial incluso antes de que se iniciara oficialmente. En la portada del New York Times, el periodista Patrick Tyler señalaba que “puede que aún queden dos superpoderes en el planeta: los Estados Unidos y la opinión pública mundial”.

La protesta, sin precedentes en los Estados Unidos, fue una manifestación de la oposición a la agresión que empezó décadas atrás con la condena a las guerras de EE. UU. en Indochina, que alcanzaron gran magnitud e influencia, aunque fuera demasiado tarde. En 1967, cuando el movimiento en contra de la guerra se estaba convirtiendo en una fuerza importante, el historiador militar y especialista en Vietnam Bernard Fall advirtió de que “Vietnam como entidad histórica y cultural… esta amenazado de extinción … [ya que] el campo se muere literalmente bajo los embates de la maquinaria militar más grande que jamás se haya lanzado en una zona de ese tamaño”.

LA INVASIÓN DE IRAQ PODRÍA HABER SIDO PEOR SIN LA OPOSICIÓN CIUDADANA

Sin embargo, el movimiento antimilitarista devino una fuerza que no podía ignorarse. Tampoco podía ignorarse cuando Ronald Reagan asumió su cargo decidido a lanzar un ataque en Centroamérica. Su gestión imitó fielmente los pasos que John F. Kennedy había dado 20 años antes cuando inició la guerra contra Vietnam del Sur, pero tuvo que dar marcha atrás a causa de la fuertes protestas públicas que no habían tenido lugar a comienzos de la década de 1960. El ataque fue suficientemente horrible. Las víctimas todavía no se han recuperado. Sin embargo, lo que ocurrió en Vietnam del Sur y después en toda Indochina, donde “el segundo superpoder” no impuso sus impedimentos hasta bien iniciado el conflicto, fue incomparablemente peor.

A menudo se argumenta que la enorme oposición pública a la invasión de Iraq no tuvo ningún efecto. Me parece una idea incorrecta. De nuevo, la invasión fue suficientemente horrorosa, y sus consecuencias absolutamente grotescas. No obstante, podría haber sido mucho peor. El vicepresidente Dick Cheney, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld y el resto de los altos funcionarios de Bush no habrían podido siquiera plantearse la posibilidad de aplicar el tipo de medidas que el presidente Kennedy y el presidente Lyndon Johnson adoptaron 40 años antes sin apenas protestas.

El poder de Occidente bajo presión

Habría mucho más que añadir, por supuesto, acerca de los factores que determinan la política estatal y que se dejan de lado cuando adoptamos la convención general de que los Estados son los actores en los asuntos internacionales. Sin embargo, con unas salvedades tan poco triviales como estas, de todas maneras, vamos a admitir la convención, al menos como una primera aproximación a la realidad. De este modo, la pregunta de quién gobierna el mundo nos llevan inmediatamente a otras preocupaciones como el ascenso al poder de China y cómo pone en entredicho a Estados Unidos y “el orden mundial”, la nueva guerra fría que se cuece en Europa del Este, la Guerra Mundial contra el Terrorismo, la hegemonía estadounidense y el declive estadounidense, y una serie de consideraciones análogas.

DESDE EL FINAL DE LA GUERRA FRÍA, EL ABRUMADOR PODER DE LAS FUERZAS ARMADAS DE EE. UU. HA SIDO LA REALIDAD CENTRAL DE LA POLÍTICA INTERNACIONAL

Los retos que afronta el poder occidental a comienzos de 2016 los resume de una forma muy útil Gideon Rachman, columnista jefe de política exterior del Financial Times londinense. Empieza repasando la imagen occidental del orden mundial: “Desde el final de la Guerra Fría, el abrumador poder de las fuerzas armadas de EE. UU. ha sido la realidad central de la política internacional”. Esto es especialmente crucial en tres regiones: Asia Oriental, donde “la armada de los EE. UU. se ha acostumbrado a tratar el Pacífico como un ‘lago estadounidense’”; Europa, donde la OTAN —es decir, Estados Unidos, que “representa unas asombrosas tres cuartas partes del gasto militar de la OTAN”— “garantiza la integridad territorial de sus estados miembros”; y Oriente Medio, donde las gigantescas bases navales y aéreas de EE. UU. “existen para asegurar las alianzas e intimidar a los rivales”.

El problema del orden mundial hoy, continúa Rachman, es que “estos sistemas de seguridad actualmente se encuentran en entredicho en las tres regiones” debido a la intervención de Rusia en Ucrania y Siria, y a que China está haciendo que sus mares cercanos pasen de ser un lago estadounidense a unas “aguas claramente controvertidas”. La cuestión fundamental de las relaciones internacionales es, de este modo, si Estados Unidos debería “aceptar que otras potencias importantes tengan algún tipo de zona de influencia en sus vecinos”. Rachman cree que debería hacerlo, por razones de “dispersión del poder económico en el mundo —combinado con simple sentido común”.

Hay, sin duda, formas de mirar el mundo desde distintos puntos de vista. Sin embargo, vamos a centrarnos en estas tres regiones, ciertamente de vital importancia.

Los retos actuales: Asia Oriental

Empezando por “el lago estadounidense”, algunas cejas podrían levantarse ante el informe de mediados de diciembre de 2015 que afirmaba que “un bombardero B-52 estadounidense en misión rutinaria sobre el mar de la China Meridional voló de forma no intencionada a menos de dos millas náuticas de una isla artificial construida por China, dijeron altos funcionarios de defensa, agravando una cuestión de gran controversia entre Washington y Pekín”. Aquellas personas familiarizadas con la siniestra historia de los 70 años de la era de las armas nucleares serán perfectamente conscientes de que este es el tipo de incidente que a menudo se ha acercado peligrosamente a desatar una guerra nuclear total. No hace falta ser defensor de las acciones agresivas y provocadoras de China en el mar de la China Meridional para darse cuenta de que dicho incidente no implicaba a un bombardero chino con capacidad para arrojar bombas nucleares en el Caribe, o frente a la costa de California, donde China no tiene intenciones de establecer un “lago chino”. Por suerte para el mundo.

Los líderes chinos entienden muy bien que las rutas comerciales marítimas de su país están rodeadas de potencias hostiles desde Japón hasta el estrecho de Malaca y más allá apoyadas por la abrumadora fuerza militar de EE. UU. Por consiguiente, China está iniciando una expansión hacia el oeste con importantes inversiones y maniobras cuidadosas orientadas hacia la integración. En parte, estos proyectos se hallan dentro del marco de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), de la que forman parte los estados de Asia Central y Rusia, y a la que pronto se unirán India y Pakistán con Irán como uno de los países observadores —un estatus que se le negó a Estados Unidos, al cual se le instó a cerrar todas las bases militares en la región. China está construyendo una versión modernizada de las antiguas rutas de la seda, con la intención no sólo de integrar la región bajo su influencia, sino también de alcanzar Europa y las regiones productoras de petróleo de Oriente Medio. Está invirtiendo enormes sumas en la creación de un sistema comercial y energético asiático integrado, con una extensa red de líneas de ferrocarril de alta velocidad y oleoductos.

Un elemento del programa es una autopista a través de algunas de las montañas más altas del mundo hasta el nuevo puerto de Gwadar en Pakistán, construido por China, que protegerá los cargamentos de petróleo de la potencial interferencia de EE. UU. El programa también puede estimular, y así lo esperan China y Pakistán, el desarrollo industrial en Pakistán, el cual los Estados Unidos no han acometido pese a la enorme ayuda militar, y también podría suponer un incentivo para que Pakistán tome medidas drásticas contra el terrorismo nacional, un grave problema para China en la provincia occidental de Xinjiang. Gwadar formará parte del “collar de perlas” de China, las bases que se están construyendo en el Océano Índico con fines comerciales, pero además para un potencial uso militar, con la expectativa de que China algún día sea capaz de proyectar su poder hasta el Golfo Pérsico por primera vez en la era moderna.

Todos estos movimientos permanecen inmunes al abrumador poder militar de  Washington, falto de aniquilación por una guerra nuclear, que también destruiría a los Estados Unidos.

LA ORGANIZACIÓN DE COOPERACIÓN DE SHANGAI, LIDERADA POR CHINA, PODRÍA CONVERTIRSE EN UN EQUIVALENTE A LA OTAN

En 2015, China también estableció el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés), siendo el mayor accionista. Cincuenta y seis naciones participaron en la inauguración que tuvo lugar en Pekín en junio, entre los que se encontraban aliados de los EE. UU. como Australia, Gran Bretaña y otros, que se incorporaron a él desafiando los deseos de Washington. Los Estados Unidos y Japón no estuvieron presentes. Algunos analistas creen que el nuevo banco podría llegar a ser un competidor para las instituciones de Bretton Woods (el FMI y el Banco Mundial), en las que los Estados Unidos tienen derecho a veto. Hay ciertas expectativas de que la OCS llegue a convertirse en un equivalente de la OTAN.

Los retos actuales: la Europa del Este

En cuanto a la segunda región, la Europa del Este, se está gestando una crisis en la frontera de la OTAN con Rusia. No es un asunto menor. En su esclarecedor y acertado estudio académico sobre la región, “Frontline Ukraine: Crisis in the Borderlands”, Richard Sakwa escribe —algo muy plausible— que la “guerra entre Rusia y Georgia de agosto de 2008 en efecto fue la primera de las ‘guerras para frenar la expansión de la OTAN’; la crisis de Ucrania de 2014 es la segunda. No está claro si la humanidad sobreviviría a una tercera”.

Occidente ve la expansión de la OTAN como algo benigno. No es de sorprender que Rusia, junto con la mayoría del hemisferio sur, tenga una opinión diferente, al igual que algunas voces occidentales destacadas. George Kennan ya advirtió que la expansión de la OTAN es un “trágico error”, y se le unieron veteranos estadistas estadounidenses en una carta abierta a la Casa Blanca en la que lo describían como “un error político de proporciones históricas”.

ESTADISTAS ESTADOUNIDENSES DEFINIERON LA EXPANSIÓN DE LA OTAN COMO UN ERROR POLÍTICO DE PROPORCIONES HISTÓRICAS

La crisis actual tiene sus orígenes en 1991, con el fin de la Guerra Fría y el colapso de la Unión Soviética. Había entonces dos visiones contrastadas de un nuevo sistema de seguridad y política económica en Eurasia. En palabras de Sakwa, una era la visión de una “‘Europa más amplia’ con la UE como centro, pero cada vez más cercana a la seguridad euroatlántica y la comunidad política; y por otro lado [estaba] la idea de una ‘Gran Europa’, una visión de una Europa continental, que abarca desde Lisboa a Vladivostok, que tiene múltiples centros, incluidas Bruselas, Moscú y Ankara, pero con el objetivo común de superar las divisiones que tradicionalmente han atormentado al continente”.La respuesta de occidente al hundimiento de Rusia fue triunfalista. Se celebró como un signo del “fin de la historia.”

El líder soviético Mikhail Gorbachov fue el mayor defensor de una Gran Europa, un concepto que también había tenido raíces europeas en el gaullismo y otras iniciativas. No obstante, cuando Rusia se derrumbó bajo las devastadoras reformas comerciales de la década de 1990, esta visión se desvaneció y solo se recobró cuando Rusia empezó a recuperarse y a buscar un lugar en el panorama mundial bajo el gobierno de Vladimir Putin, quien, junto con su compañero Dmitry Medvedev, en repetidas ocasiones ha “llamado a la unificación geopolítica de toda la ‘Gran Europa’ desde Lisboa a Vladivostok, para crear una auténtica ‘asociación estratégica’”.

Estas iniciativas fueron “recibidas con cortés desdén”, escribe Sakwa, se consideraron “poco más que una tapadera para establecer una ‘Gran Rusia’ de manera furtiva” y un esfuerzo por “abrir una brecha” entre Norteamérica y Europa Occidental. Estas inquietudes nos retrotraen al miedo que existía en los inicios de la Guerra Fría de que Europa pudiera convertirse en una “tercera fuerza” independiente tanto de las grandes superpotencias como de las pequeñas, y tendiera a estrechar lazos con las últimas (lo cual podemos ver en la Ostpolitik de Willy Brandt y otras iniciativas).

GORBACHOV ERA PARTIDARIO DE UNA GRAN EUROPA DE LISBOA HASTA VLADIVOSTOK

La respuesta de occidente al hundimiento de Rusia fue triunfalista. Se celebró como un signo del “fin de la historia”, la victoria final de la democracia capitalista occidental, casi como si se le estuviera ordenando a Rusia que volviera a su estatus anterior a la Primera Guerra Mundial como una colonia económica virtual de occidente. La expansión de la OTAN se inició de inmediato, violando las garantías verbales que se le habían dado a Gorbachov de que las fuerzas de la OTAN no se trasladarían ni “un centímetro hacia el este” después de que este accediera a que la Alemania unificada pudiera convertirse en miembro de la OTAN —una extraordinaria concesión desde una perspectiva histórica. Dicha conversación se ceñía a Alemania del Este. La posibilidad de que la OTAN pudiera extenderse más allá de Alemania no se comentó con Gorbachov, aunque se considerada en privado.

Al poco tiempo, la OTAN empezó a avanzar hasta las fronteras de Rusia. La misión general de la OTAN modificó de forma oficial su cometido para proteger las  “infraestructuras vitales” del sistema de energía mundial, las vías marítimas y las conducciones, y se le otorgó una zona de operaciones de ámbito mundial. Además, bajo una revisión crucial de Occidente de la ahora ampliamente proclamada doctrina de “responsabilidad para proteger”, radicalmente diferente de la versión oficial de O.N.U., la OTAN ahora también puede servir como fuerza de intervención bajo las órdenes de EE. UU.

Especialmente preocupantes para Rusia son los planes de ampliar la OTAN hasta Ucrania. Estos planes se trazaron explícitamente en la cumbre de la OTAN que tuvo lugar en Bucarest en abril de 2008, cuando a Georgia y Ucrania se les prometió un eventual ingreso en la OTAN. La redacción no daba lugar a dudas: “la OTAN da la bienvenida a las aspiraciones euroatlánticas de Ucrania y Georgia para ingresar en la OTAN. Hoy hemos acordado que estos países serán miembros de la OTAN”. Con la victoria en 2004, con la “Revolución Naranja”, de los candidatos pro-occidentales en Ucrania, el portavoz del Departamento de Estado Daniel Fried se desplazó rápidamente hasta allí y “subrayó el apoyo de EE. UU. a las aspiraciones de Ucrania respecto a la OTAN y euroatlánticas”, tal y como reveló un informe de WikiLeaks.

Las inquietudes de Rusia son fáciles de entender. John Mearsheimer, especialista en relaciones internacionales, las ha descrito en el principal periódico de EE. UU., Foreign Affairs. Escribe que “la raíz principal de la crisis actual [relativa a Ucrania] es la expansión de la OTAN y el compromiso de Washington de apartar a Ucrania de la órbita de Moscú e integrarla en occidente”, que Putin consideró como “una amenaza directa a los intereses fundamentales de Rusia”.

“¿Quién puede culparle?” pregunta Mearsheimer, señalando que “a Washington puede no gustarle la posición de Moscú, pero debería entender la lógica que hay detrás”. No debería entrañar ninguna dificultad. Después de todo, como todo el mundo sabe, “Estados Unidos definitivamente no tolera que las grandes potencias lejanas desplieguen su ejército en cualquier parte del hemisferio occidental, mucho menos en sus fronteras”.

NO HACE FALTA OBSERVAR LOS MOVIMIENTOS Y MOTIVOS DE PUTIN CON BUENOS OJOS PARA ENTENDER LA LÓGICA DETRÁS DE ELLOS

De hecho, la postura de los EE. UU. es mucho más firme. De ningún modo tolera lo que oficialmente se denomina “el desafío triunfante” de la Doctrina Monroe de 1823, que declaró (pero que todavía no podría aplicar) el control del hemisferio por parte de EE. UU.. Y un país pequeño que lleva a cabo dicho desafío triunfante podrá ser objeto de “los terrores de la tierra” y un embargo aplastante —tal y como le ocurrió a Cuba. No es necesario preguntarnos cómo habría reaccionado Estados Unidos si los países de Latinoamérica se hubieran unido al Pacto de Varsovia, habiendo planes de que México y Canadá también se unieran. La mínima sospecha de que se daban los primeros pasos en esa dirección habría “concluido con unos perjuicios extremos”, por emplear la jerga de la CIA.

Como en el caso de China, no hace falta observar los movimientos y motivos de Putin con buenos ojos para entender la lógica detrás de ellos, ni para comprender la importancia de entender dicha lógica en vez de manifestar imprecaciones en su contra. Como en el caso de China, hay mucho en juego, llegando hasta —literalmente— cuestiones de supervivencia.

Los retos actuales: el mundo islámico

Centrémonos ahora en la tercera región de mayor preocupación, el (en gran parte) mundo islámico, también escenario de la Guerra Mundial contra el Terrorismo (GWOT, por sus siglas en inglés) que George W. Bush declaró en 2001 tras el ataque terrorista del 11 de septiembre. O más exactamente, re-declaró. La GWOT fue declarada por el gobierno de Reagan cuando asumió el cargo, con una enfebrecida retórica sobre una “plaga propagada por depravados enemigos de la civilización” (como dijo Reagan) y un “regreso a la barbarie en la época moderna” (en palabras de George Shultz, su secretario de estado). La GWOT original se ha eliminado silenciosamente de la historia. Rápidamente se convirtió en una guerra terrorista homicida y destructora que afligía a Centroamérica, Sudáfrica y Oriente Medio, con consecuencias espantosas para el presente, que incluso derivó en la condena a los Estados Unidos por parte de la Corte Internacional de Justicia (que Washington desestimó). En cualquier caso, no es la historia adecuada para la Historia, así que ha desaparecido.

LA GUERRA CONTRA EL TERRORISMO ORIGINAL SE HA ELIMINADO SILENCIOSAMENTE DE LA HISTORIA

El éxito de la versión Bush-Obama de la GWOT puede ser evaluada fácilmente en una observación directa. Cuando se declaró la guerra, los objetivos terroristas se restringieron a una pequeña parcela del Afganistán tribal. Estaban protegidos por afganos, que en su mayor parte les detestaban o despreciaban, bajo el código tribal de la hospitalidad —que desconcertó a los estadounidenses  cuando los campesinos pobres rechazaron “entregar a Osama bin Laden por la, para ellos, astronómica cantidad de 25 millones de dólares”.

Hay buenas razones para creer que una actuación policial bien orquestada, o incluso unas negociaciones diplomáticas serias con los talibanes, podrían haber puesto en manos estadounidenses a los sospechosos de los crímenes del 11 de septiembre para someterlos a juicio y sentenciarlos. Sin embargo, estas opciones no estaban sobre la mesa. En su lugar, la elección reflexiva fue la violencia a gran escala —no con el objetivo de derrocar a los talibanes (que vino después), sino para dejar claro el desprecio de los EE. UU. hacia las tentativas de ofrecimiento talibán de una posible extradición de Bin Laden. No sabemos hasta qué punto estos ofrecimientos eran serios, ya que la posibilidad de investigarlos nunca se contempló. O quizá Estados Unidos únicamente trataba “de intentar enseñar músculo, anotarse una victoria y asustar a todo el mundo. No les importa el sufrimiento de los afganos o el número de personas que perderemos”.

NEGOCIACIONES POLÍTICAS SERIAS CON LOS TALIBANES PODRÍAN HABER PUESTO EN MANOS ESTADOUNIDENSES A LOS SOSPECHOSOS DEL 11S

Tal era la opinión del muy respetado líder anti-talibán Abdul Haq, uno de los muchos opositores que condenó la campaña de bombardeos que los estadounidenses lanzaron en octubre de 2001 como “un gran revés” para sus esfuerzos por derrocar a los talibanes desde dentro, un objetivo que creían a su alcance. Su opinión está confirmada por Richard A. Clarke, que era presidente de Grupo de Seguridad contra el Terrorismo en la Casa Blanca bajo el gobierno del presidente George W. Bush cuando se hicieron los planes para atacar Afganistán. Tal y como Clarke describe la reunión, cuando fueron informados de que el ataque violaría las leyes internacionales, “el presidente gritó en la angosta sala de reuniones: ‘No me importa lo que digan las leyes internacionales, vamos a patearles el trasero’”. El ataque también encontró la absoluta oposición de las organizaciones humanitarias más importantes que trabajaban en Afganistán, que advirtieron de que millones de personas estaban a punto de morir de hambre y que las consecuencias podían ser horrendas.

Las consecuencias para un Afganistán pobre años después deberían ser revisadas

El siguiente objetivo del mazo era Iraq. La invasión de EE. UU.- Reino Unido, absolutamente sin pretexto verosímil, es el mayor crimen del siglo XXI. La invasión provocó la muerte de cientos de miles de personas en un país donde la sociedad civil ya había sido aplastada por las sanciones estadounidenses y británicas que fueron consideradas “genocidas” por los dos distinguidos diplomáticos internacionales encargados de administrarlas, y que dimitieron en protesta por este motivo. La invasión también generó millones de refugiados, en gran parte destruyó el país e instigó un conflicto sectario que ahora está desgarrando Iraq y toda la región. Es un dato asombroso de nuestra cultura moral e intelectual que en medios ilustrados y círculos informados se pueda llamar, suavemente, “la liberación de Iraq”.

LA INVASIÓN DE IRAQ, SIN PRETEXTO VEROSÍMIL, ES EL MAYOR CRIMEN DEL SIGLO XXI

Sondeos del Pentágono y el Ministerio británico de Defensa descubrieron que solo un 3% de los iraquíes consideraba legítima la función protectora de EE. UU. en su vecindario, menos del 1% creía que las fuerzas de “coalición” (EE. UU.-Reino Unido) eran buenas para su seguridad, el 80% se oponía a la presencia de las fuerzas de coalición en el país, y una mayoría apoyaba los ataques sobre las tropas de coalición. Afganistán ha sido destruida más allá de toda posibilidad de encuestas fiables, pero hay indicadores de que algo similar puede estar ocurriendo allí. Particularmente en Iraq, Estados Unidos sufrió una derrota aplastante, abandonó sus objetivos de guerra oficiales y dejó el país bajo la influencia del único vencedor, Irán.

El mazo también se empleó en otros lugares, particularmente en Libia, donde las tres potencias imperiales tradicionales (Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos) obtuvieron la resolución 1973 del Consejo de Seguridad y la incumplieron al instante, convirtiéndose en las fuerzas aéreas de los rebeldes. El efecto fue un debilitamiento de la posibilidad de una solución negociada y pacífica; el incremento drástico de las víctimas (por al menos un factor de 10, según el científico político Alan Kuperman); dejar Libia en ruinas en manos de las milicias en guerra; y, más recientemente, proporcionar al Estado Islámico una base que puede emplear para extender el terror más allá. Las propuestas diplomáticas bastante razonables de la Unión Africana, aceptadas en principio por Muamar el Gadafi de Libia, fueron ignoradas por el triunvirato imperial, como analiza el especialista en África Alex de Waal. Un enorme flujo de armas y yihadistas ha extendido el terror y la violencia desde el África Occidental (ahora el campeón de asesinatos terroristas) hasta el Levante, al tiempo que el ataque de la OTAN también enviaba una oleada de refugiados de África a Europa.

Un triunfo más de la “intervención humanitaria” y, tal y como revelan las largas y a menudo terribles crónicas, no demasiado inusual, volviendo a sus modernos orígenes de hace cuatro siglos.

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Traducción de Paloma Farré.

Este ensayo es un adelanto del nuevo libro de Noam Chomsky, Who Rules the World? (Metropolitan Books, the American Empire Project, 2016). Ediciones B publicará la obra en español el 1 de octubre, bajo el título ¿Quién domina el mundo? La versión original fue publicada en Tomdispatch.com.

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Vaticano versus Vista-Alegre

Wed, 08/06/2016 - 09:36

Juan Murillo - ATTAC Madrid

Hace una semana, Pablo Iglesias se postulaba como socialdemócrata convencido ante un selecto grupo de empresarios. Esta mañana he leído que el Vaticano ha invitado a P. I. y demás miembros de la cúpula de Podemos para el mes de septiembre, a un encuentro privado. ¿De qué querrá hablar el papa Francisco con los “endemoniados” españoles? Sin duda de cuestiones arcangélicas, místicas. De tantear, quizá, las posibilidades de recuperarlos para el redil de los corderos de dios.

Sin embargo, el conocimiento que tengo acerca de los modos y mañas con que funciona la Iglesia en cuestiones terrenales, me hace temer que más que las almas de Pablo Manuel y sus secuaces, preocupa a Su Santidad la posible derogación de disposiciones legales  por las que la Iglesia escapa de pagar el IBI. También, cuál sería la situación de la Educación Concertada en el caso de que Podemos llegase al gobierno. En fin, como se ve, todo son cuestiones teológicas a calcular y prever. Lo cierto es que la política real poco tiene que ver con la disertación teórica del aula o con el mensaje simplista de los mítines.

¡Qué lejos queda ya Vista-Alegre!

También, cada vez es más firme el convencimiento de que nos hallamos en “El invierno de la democracia” como dice Guy Hermet. Posiblemente, la democracia representativa del pueblo mediante el sistema de partidos ha dado de sí todo lo que tenía que dar y en estos momentos es un cadáver andante al que no sabemos cómo sustituir. Se inventó para garantizar el buen gobierno del “pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Pero hay un aspecto importante del problema, la relación entre democracia y desarrollo, hasta ahora se decía que el bienestar promueve la democracia, pero también que el dinero la corrompe. En estos momentos el triunfo del segundo eje es arrollador, hasta el punto de que resultaría cómico sino fuera trágico la sumisión de los gobiernos al capitalismo transnacional.

La pérdida de soberanía de los estados es un hecho ante la política de bloques, y por encima de estos planea el poder de las transnacionales. El Poder, poliédrico, de infinitas caras, apenas reside en los Parlamentos, y si esto es así, ¿Qué es lo que queda de la democracia? Casi no importa; siempre nos quedará el Vaticano.

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Asomadas al colapso de la arquitectura europea

Tue, 07/06/2016 - 13:00

Beatriz García, Marisa Pérez Colina, David GámezFundación de los comunes

¿Dar marcha atrás o cambiar la Unión Europea? Una pregunta en la que nos va la vida.

Martín León BarretoSabemos que nuestra vida se decide en gran medida en Bruselas y Frankfurt. Ya no hay forma de obviar nuestra pertenencia a una estructura supranacional llamada Unión Europea ni de esquivar la obligación de tenerla en cuenta para pensar las transformaciones sociales y políticas que deseamos y necesitamos.

Dado el papel de la UE tanto en la imposición del neoliberalismo como en las actuales políticas de austeridad (en connivencia indispensable con las élites estatales) y dada su falta de democracia, a la hora de pensar qué hacer, los movimientos y personas en favor de los derechos humanos y la justicia social suelen debatirse entre “dar marcha atrás” o “intentar cambiarla”.

La primera opción, “volver al Estado-nación”, suele defenderse en términos de “recuperar la soberanía perdida”. Ahora bien, aunque es cierto que los Estados-nación han visto mermada su capacidad de decisión al integrarse en la UE, no cabe olvidar que la verdadera artífice de este proceso es la globalización neoliberal.

Esta nueva etapa capitalista, caracterizada por mecanismos de deslocalización productiva y de financiarización es lo que llamamos “dictadura de los mercados” y ningún país, ni dentro ni fuera de la Unión, parece quedar a salvo de ella. Además, 30 años de UE han modificado la estructura económica de todos sus Estados miembros.

En la reordenación territorial europea, los países del Norte han mantenido la función productiva y exportadora, mientras los del Sur (como España) se han especializado en el sector inmobiliario y la industria turística.

Por lo tanto, sin restar importancia a la urgencia de pensar y practicar, en todas las escalas, modelos de desarrollo más centrados en las personas y menos en la acumulación de beneficio, ¿no sería más justo y democrático exigir un reparto de renta a escala europea en vez de salirnos de la UE completamente mutilados (dada la especialización productiva) y empobrecidos?

Nos parece positivo que “lo nacional” pierda centralidad en favor de pactos transnacionales capaces de difuminar unas fronteras que, esgrimiendo derechos de suelo o de sangre, acaban excluyendo a las personas más maltratadas por el neoliberalismo

Por último, a muchos nos parece positivo que “lo nacional” pierda centralidad en favor de pactos transnacionales capaces de difuminar unas fronteras que, esgrimiendo derechos de suelo o de sangre, acaban excluyendo a las personas más maltratadas por el neoliberalismo.

Pensar que no basta con volver a la soberanía nacional para evitar los males de la UE y recordar que saliendo de la misma seguiríamos en un mundo neoliberal con una estructura económica profundamente desequilibrada (y quizá aún más desprotegidos frente a ataques especulativos y grandes empresas), no significa que no haya que encarar el problema de la pérdida de control democrático de las instancias políticas y económicas que deciden nuestras vidas.

El problema de la democracia mundial, del desajuste entre poder económico y político global, está en la cabeza de todos y todas. Y la necesidad de construir soberanía alimentaria y economías de cercanía es evidente, igual que la de tener espacios de decisión y gestión de los recursos más próximos.

Pero si no enfrentamos estos problemas a una escala mayor, europea y global, corremos, como poco, dos riesgos: el de no poder solucionarlos –si el capitalismo se organiza a escalas transnacionales no parece sensato combatirlo a escalas inferiores– y el de quedar encerrados en fronteras que fortalezcan opciones claramente xenófobas y eurocéntricas.

La segunda opción, “democratizar Europa”, suele rechazarse por imposible. Hay quienes piensan que la UE siempre ha sido una huida hacia adelante de las élites continentales frente a la pérdida de los imperios coloniales, las victorias de los movimientos obreros y la crisis de la tasa de beneficio; una forma de esquivar los sistemas representativos estatales y de coordinar capitales y mando.

La UE obedece, sin duda, a los intereses de las élites neoliberales. Grecia, asfixiada de forma innecesaria y contraproducente sólo para mostrar el poder de los acreedores, ha dado buena cuenta de ello.

Pero ¿cómo hacer frente y transformar algo tan vasto, lejano y poderoso? Determinadas posiciones políticas proponen un movimiento de dos tiempos: primero “tomar el Estado”, después, cambiar Europa.

En relación a Grecia, España –dicen– es un Estado grande e importante y en consecuencia capaz de imponer algunos cambios; también se habla de futuras alianzas con otros países del Sur.

Otras posiciones arguyen que de no construir desde el principio dichas alianzas con habitantes de otros países –”deudores” y “acreedores”–, cualquier propuesta quedará encallada en un combate de poder por arriba. Al fin y al cabo un Sur fuerte frente a un Norte unido podría llevar más a una fractura que a una transformación.

Además, aunque un Sur desgajado tendría sin duda más posibilidades de arrancar mejor una reconstrucción que un país aislado, también perdería, no olvidemos, todo la riqueza transferida a los países del Norte durante los últimos 50 años.

¿Existe “la” opción buena? En nuestra opinión, tras las jornadas sobre procesos constituyentes para Europa organizadas por la Fundación de los Comunes en abril, no cabe desechar ninguna idea susceptible de impulsar procesos de profundización democrática.

A la vez, lo más importante sigue siendo lo que hagamos desde abajo, pues la pregunta del millón no es la de dentro o fuera, sino la de cómo construir alianzas y movimientos que presionen al máximo por la democratización de la UE en todos los países y que construyan, desde ya, alternativas económicas y políticas en lo cercano, dotándose, al mismo tiempo, de un plan de emergencia por si la salida o la expulsión se produjera finalmente, con o sin nuestro apoyo.

Un mapa capaz de situar los avances y sinergias de estos tres planos en la UE nos colocaría en una posición favorable para construir otro futuro continental. Las movilizaciones del 28 de mayo y las propuestas de coordinación como Plan B o Diem25 son, sin duda, buenos pasos en este camino. Pero lo más importante es que Europa se abra un hueco en nuestras preocupaciones políticas diarias, que nuestras luchas se alineen con estas problemáticas: en este terreno, no tenemos otra opción.

Imagen: Martín León Barreto

Publicado en Diagonal

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Brasil: ilegitimidad e incertidumbre

Tue, 07/06/2016 - 09:00
La Jornada Editorial

El ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso advirtió al ex vicepresidente Michel Temer que sea cuidadoso en su administración por la falta de apoyo popular y la fragmentación del panorama político. Cardoso, conocido por haber aplicado en el país un programa económico de neoliberalismo sin restricciones, también pidió recordar que el actual es un gobierno interino, pendiente del proceso de juicio político que se sigue a la presidenta constitucional, Dilma Rousseff.

La advertencia hizo eco de la conducción del actual mandatario y sus ministros, quienes en apenas 10 días han impulsado un viraje regresivo en todos los ámbitos de la administración brasileña, pese a que su estadía en el poder podría limitarse a unos meses.

Las declaraciones del ex mandatario constituyen un nuevo episodio del proceso en que los grupos oligárquicos de Brasil intentan desalojar de la presidencia al Partido de los Trabajadores, triunfador en las urnas cuatro veces consecutivas. Cabe recordar que el jueves 12 de mayo la mandataria Rousseff fue suspendida de sus funciones durante 180 días por decisión del Congreso, donde dos de cada tres legisladores enfrentan investigaciones por actos ilícitos que van de desvíos y recepción de prebendas a intento de asesinato.

Que Cardoso, entusiasta promotor del golpe de Estado blando, muestre ahora reservas ante la actuación de quien ha sido el máximo beneficiario político de tal maniobra, es indicio de la descomposición y las rivalidades existentes dentro de los propios sectores golpistas, factores ambos que abonan a la inestabilidad de un gobierno fundamentalmente ilegítimo.

Tal ilegitimidad proviene no sólo de la falta de todo sustento jurídico para la remoción de la mandataria, sino de las medidas anunciadas por Temer, incluso antes de votarse la procedencia del juicio político, todas ellas contrarias a la plataforma política y económica que 54 millones de brasileños eligieron en octubre de 2014. El repudio a la traición de la voluntad popular impulsada por el gobierno de Temer –compuesto de modo exclusivo por hombres blancos millonarios– ha tenido cauce en las protestas de miles de ciudadanos que se organizan a diario, incluso en bastiones tradicionales de la derecha, como Sao Paulo.

Por si todo esto no fuera suficiente, el propio Temer se encuentra sujeto a un pedido de investigación del Supremo Tribunal Federal (STF), por lo que los seis meses en que deberá desarrollarse el proceso contra la mandataria suspendida serán un periodo de incertidumbre potencialmente devastadora en un país que, además, enfrenta una severa crisis económica que no da indicios de remitir.

La restitución de la presidenta y del orden legal y democrático es una condición urgente para poner fin a una situación de golpeteo desestabilizador, inaceptable en la máxima potencia económica, política y militar de Latinoamérica.

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La desaparición de los derechos sociales en la UE

Tue, 07/06/2016 - 07:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Uno de los principios básicos que Jacques Delors había enunciado para crear un sentido de pertenencia a la UE era crear una comunidad europea, identificando la pertenencia a tal comunidad con el ejercicio de derechos sociales aplicados a toda ella. Incluso el concepto de establecer un pasaporte europeo tenía como objetivo el de ir avanzando en esta línea en el desarrollo de tal comunidad. Hoy, sin embargo, la Unión Europea está yendo en dirección contraria, es decir, se está diluyendo y destruyendo esta percepción de pertenencia. Uno de los primeros pasos en esta dirección ha sido la aceptación por parte de las autoridades europeas correspondientes de la demanda del gobierno conservador británico, liderado por el Sr. Cameron, como condición para permanecer en la Unión Europea, de que los ciudadanos de la Unión Europea que emigren y trabajen en el Reino Unido no tengan los mismos derechos sociales, como el seguro de desempleo, hasta después de una larga estancia en el país. Se establece así la categoría de trabajador extranjero, dentro de la UE, con distintos derechos a los que tienen los trabajadores locales.

Esta medida ya ha dado pie a otra propuesta, incluso más dura, por parte –nada menos- que del gobierno Merkel, en Alemania, el país que, por cierto, se ha beneficiado más de la supuesta libre circulación de trabajadores dentro de la UE. Nada menos que la Ministra de Trabajo y Asuntos Sociales, la socialdemócrata Andrea Nahles (que fue, en su día, la dirigente de las juventudes del Partido Socialdemócrata, y gran esperanza de las izquierdas de tal partido), ha propuesto que los trabajadores extranjeros procedentes de otros países de la UE tengan que haber vivido en Alemania durante cinco años antes de recibir los derechos sociales relacionados con el trabajo. Y, con cierto cinismo, ha dicho que “yo apoyo completamente la libertad de movimientos, pero no la libertad de acceso a los derechos sociales, lo cual es distinto”. De esta manera se establecen tres tipos de trabajadores. Uno, los trabajadores locales. Otro los extranjeros procedentes de la UE. Y un tercero que incluye los refugiados, inmigrantes de países que no son de la UE. Ni que decir tiene que esta división reforzará el mundo empresarial, pues la falta de unidad de derechos imposibilita la unidad de acción de los instrumentos en defensa de la clase trabajadora, tales como los sindicatos, que se sienten debilitados con estas divisiones, aprovechadas cínica y constantemente por el mundo empresarial. El ataque frontal al mundo del trabajo Pero esta disolución de los derechos sociales ha alcanzado su máxima expresión en la nefasta (y no hay otra manera de definirlo) decisión de la Tribunal de Justicia de la UE, tomada en el periodo 2007-2008, que indica que la libertad económica de los empresarios en Europa tiene prioridad sobre los derechos sindicales a los convenios colectivos. Es sorprendente (y es un indicador de la enorme debilidad de los sindicatos) que no haya habido movilizaciones generales frente a tal decisión (ver Esther Lynch, “If Europe Takes Trade Union Rights For Granted… We Risk Losing Them”, Social Europe Journal, 09.05.16). Ni que decir tiene que tal decisión de dicho tribunal viola la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada en 1948, que indica que “toda persona tiene el derecho a formar y/o formar parte de un sindicato para la protección de sus intereses”. Ahora bien, la Europa que era el sueño de las fuerzas progresistas se está transformando en una pesadilla.

 

Publicado en Público.es

vnavarro.org

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Eduardo Garzón: Otra Economía es posible

Mon, 06/06/2016 - 13:00

Juan I. Pérez - El Independiente de Granada

El economista Eduardo Garzón (Logroño, 1988), uno de los abanderados de la economía crítica, defiende que otro modelo económico, opuesto al capitalismo salvaje y al neoliberal, es posible. Que fije la prioridad en las necesidades de la población, cree riqueza para todos y todas. Propone el trabajo garantizado, articulado a través de los ayuntamientos, y plantarse ante la Unión Europea para exigir el fin de los recortes y de la austeridad y volver al contenido social de sus orígenes. Sin miedo a pensar en la salida del euro, como recurso. Eso sí, con otro Gobierno radicalmente más sensible.

Eduardo Garzón expone su alternativa econòmica allí donde le llaman. Y, desde hace un tiempo, pese a luchar contra la corriente oficial que todo lo domina, aparece con frecuencia en tertulias televisivas. Licenciado en Economía, en Administración y Dirección de Empresas y Doctorando en Economía..Máster de Economía Internacional y Desarrollo. Colaborador y coautor de varios libros, entre ellos, “El Trabajo Garantizado. Una propuesta necesaria contra el desempleo y la precarización”, de la editorial Akal, cuyos coordinadores son Adoración Guamán y Alberto Garzón.  Asesor en el gabinete de economía del Área de Economía y Hacienda en el Ayuntamiento de Madrid. Esta semana pasó por Granada, invitado por el área de Juventud de IU Granada para pronunciar una charla en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Granada sobre el trabajo garantizado. Antes, compartió conversación con El Independiente de Granada sobre economía. Este es el resumen de sus reflexiones.

Economía crítica

La economía y la política son dos caras de la misma moneda. Cualquier decisión económica conlleva intereses políticos: decidir invertir y cuánto, por ejemplo, en una fábrica o en un hospital. No hay una resolución matemática para eso ni es posible averiguarlo en una calculadora. En un mundo tan heterogéneo, con tanto intereses, la economía es una arma, una herramienta para ordenar la sociedad, los recursos existentes en beneficio de unos aunque eso sea en perjuicio de otros.

Eso llama la atención porque en las facultades de economías, en las escuelas de estudios económicos, en la tertulias de las televisión, en la barra de un bar no se explica.

Uno sale de la facultad de economía sin saber qué tipos de enfoque hay. No solo hay uno, hay enfoques diferentes. Por ejemplo, fijándote en el daño medioambiental que estamos causando o para que las empresas obtengan el máximo beneficio. Este último es que el que se enseña en las facultades. No te explican las diferentes formas, ni que ese es uno de ellos, se sale con una sola visión de la economía

Por eso, cuando alguien defiende una economía critica, recibe muchos ataques. Y eso que antiguamente, en el siglo XIX y principios XX, la economía era una ciencia multidisciplinar, con muchas formas de aproximarse.

Ahora, nos están rigiendo gobernantes que aplican la economía convencional típica, la que postula que el déficit público es malo, que hay que rebajarlo a toda costa, o que hay que rebajar los sueldos, con indiferencia del daño social y ecológico, que es malo para la gente. Y no se explica o no se brinda la oportunidad de explicar que hay alternativa, que hay otra economía que es factible y está muy investigada, no solo es cosa una gente que quiere un mundo mejor, hay otro modelo que explica con detalle cómo poder articular recursos para mejorar el bienestar de todos, no de unos cuantos.

Y no olvidar que vivimos un estatus quo en que unos pocos son unos privilegiados y muchos no solo no se benefician, sino que han sido perjudiciados. No es inevitable el modelo imperante. Es una decisión política de como se ha articulado la economía, pero no es ni muchos menos la única. Tenemos la tecnología de sobra para que todo el mundo pueda disfrutar de un nivel de vida digno.

Una alternativa válida para resolver la crisis

No todo el mundo sabe que el Banco Central Europeo está creando dinero de la nada, porque tienen esa autoridad, pero no para dárselo a gente, sino para dársela gratuitamente a los bancos que hacen negocio al prestarlo con intereses.¿Y por qué no dárselo a la gente directamente con los que pagar sus deudas con lo que los bancos también saldrían beneficiados? Es una decisión política para al fin y al cabo mantener un chiringuito financiero y bancario que tiene mucho poder y que influye en las decisiones políticas y económicas de la Unión Europea y en países.

No digo dárselo a la gente porque sí, y sin  límites, sino con un plan que atendiendo a las necesidades de la comunidad genere puestos de trabajo. Hay muchas necesidades que cubrir para mejorar la educación, la sanidad, de cuidado a personas o el medio ambiente y disponemos de la capacidad y de los recursos. Si hay cinco millones de parados, por qué no crear empleos para trabajar en beneficio de la comunidad. Cada mes el Banco Central Europoe genera 60.000 millones de euros para dárselo a los bancos sin intereses. Por qué no destinar ese dinero para financiar la creación de esos puestos de trabajo de utilidad social y ecológica.

Es una forma de crear empleo y mejorar servicios públicos. Es una forma a corto plazo de darle un impulso a la actividad económica, y no solo, que también,  de mejorar la situación de precariedad y de pobreza de muchísima gente.

Un banco público y un sector público fortalecido. Un banco público sería lo ideal. A la hora de dar crédito es mucho mejor que esté canalizado siguiendo criterios de rentabilidad social y productiva. Ahora, los bancos privados solo atienden la rentabilidad económica: si obtienen beneficio dan dinero y si no, no. Eso excluye a pequeñas y medianas empresas… La banca va a tiro fijo y solo conceden dinero a las grandes empresas que creen casi seguro que se lo va a devolver.

Pero no solo a través de un banco público. El estado gasta dinero con todas sus infraestructuras en inversión social y ecológica que crea empleo y satisface las necesidades de la comunidad. Hay que mejorar eso, porque el sector privado no lo hace porque no le sale rentable. Que lo haga el sector público que no debe regirse por criterios de rentabilidad.

El Banco Central Europeo que genere dinero para crear puestos de trabajo desde el sector públicos que redunden en el beneficio de la comunidad.

Otro modelo económico es posible

Es absolutamente posible con criterios técnicos. Tenemos los recursos materiales y humanos, el conocimiento, la maquinaria, las tecnologías, y aunque ahora la sociedad está muy formada se puede formar a quien lo precise.

Lo importante lo tenemos. Pero el Banco Central Europeo, que es el único que puede generar dinero, igual que lo crea para los bancos, que lo haga para para el gasto público.

El problema es político. Hoy los gobernantes no están por la labor. Cuando dicen que no se puede es que no quieren, que la economía no debe regirse de esa forma. Piensan que debe ser la empresa privada la que cree puestos de trabajo. Se oponen por cuestión política, es la otra cara de la moneda. 

Es técnicamente factible pero es necesario cambiar la voluntad política para llevarlo a cao. Y no solo las instituciones españolas y europeas, también en la calle. Es necesario que la gente tenga el valor y ánimo de defenderlo, de apoyarlo y valorar lo que se hace.

Si un Gobierno crea trabajo en el sector público, sin que la gente lo entienda o lo valore, ese camino está destinado al fracaso.

Por eso es necesaria mucha pedagogía. Sirva el ejemplo de Siryza en Grecia La UE se le echó encima y la gente salió a la calle a defender su gobierno a plantarle cara a la UE. El desenlace no fue el deseado, pero la gente salió a la calle. Luego, en el referéndum 61 por ciento dio el apoyo a su gobierno.

La salida del euro, una alternativa

La economía española podría salirse del euro. Sería la forma rápida de desvincularse de los principios neoliberales que impregnan el proyecto político y económico del euro. Reducir más y más rápido el déficit no tiene base científica. Reducirlo a toda costa con independencia de lo que tengas que arrasar en tu país es una locura que no tiene sustento científico.<

La solución ideal sería que la eurozona dejara de guiarse por la política neoliberal y centrarse en los problemas de la gente. Pero la correlación de fuerzas actual no está por la labor. 
Así que una alternativa sería desvincularse del euro y empezar en tu propia casa aplicando otra economía.

Tiene muchos inconvenientes pero no es el fin de mundo como lo quieren pintar. Salirse del euro y desvincularse del actual proyecto sería una posibilidad pero creo que aunque es difícil saberlo y a pesar de los muchos inconvenientes, las ventajas superarían a los inconvenientes. 

Una Unión Europea de la gente, más social que económica

En su origen estuvo pensada así. Pero empezó a impregnar el neoliberalismo, los recortes de salarios, la liberalización, la reducción del sector público… el proyecto económico pensado para las grandes empresas y menos poder para las clases trabajadoras. Hay que volver a las personas. Una unión pensada por y para la gente.

Es necesario plantear a la UE que hay un proyecto económico que se puede realizar, que precisa financiación para ello, sin provocar ningún desequilibrio macroeconómico. El déficit bajará y la deuda, también, pero de otra forma a la que no estamos acostumbrados.

Pero para ello, necesitamos el respaldo político, una correlación de fuerzas. De lo contrario, el atajo es salirse del euro.

No sería ningún fin del mundo. Ningún gobernante de la elite de la UE pemitiría la salida de España de la UE, cuando su peso es del 14 por ciento. Hay margen para negociar y tensar la cuerda.

El mito de la inflación

Hay un mito que te lo enseña: si creas dinero valdrá menos. Pero es una verdad a medias. Todavía no hemos llegado a ese límite y hay margen para actuar. La actividad económica está infrautilizada, al 60 o 70 por ciento.

Si la gente tuviera más poder adquisitivo, compraría más en las tiendas de barrio… consumiría más y todos saldrían beneficiados.  Hay margen para crear dinero sin crear inflación. 

Trabajo garantizado

Se articularía a través de los ayuntamientos. La sociedad civil, individual o colectivamente, plantearía necesidades para mejorar los servicios que, una vez estudiados, se convertirían en puestos de trabajo.Hay estudios que en el cuidado del medio ambiente se porían generar hasta un millón de pustos de trabajo y es solo un ejemplo, el cuidado de los dependientes…

Junto a eso, el reparto del trabajo con salarios digno y condiciones aceptables.

Declaraciones desafortunadas del presidente de la patronal

No hace falta ser economista para saber que lo que plantea (Juan Rosell, presidente de la Confederación Española de Empresarios) es desacertado. En su planteamiento hay gato encerrado y ese gato encerrado se llama sistema económico capitalista que genera  mucha riqueza, sí, pero concentrada en muy pocas manos, dejando a la mayoría de la población en la penuria. 

Saque de Esquina

Eduardo Garzón es miembro del Consejo Científico de ATTAC España

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En Brasil se disputa el futuro de América Latina

Mon, 06/06/2016 - 09:00

Emir SaderLa Jornada

Con el gobierno de Mauricio Macri se ha roto el eje de los procesos de integración en América Latina, constituido por la alianza entre Brasil y Argentina, que distanciaba al continente de la influencia de Estados Unidos. Con el riesgo de que Brasil también se sume a la tendencia asumida por el gobierno argentino se revertiría esa influencia haciendo que el continente pasara a sumarse al predominio mundial del neoliberalismo, que afecta particularmente a Europa, de forma devastadora, entre otras regiones del mundo.

El gobierno de Macri camina para volverse la referencia central del neoliberalismo en América Latina. El gobierno mexicano de Enrique Peña Nieto, candidato anterior a servir como modelo de esas políticas en el continente, ha fracasado tempranamente. El estilo empresarial de Sebastián Piñera también ha fracasado en Chile. Álvaro Uribe también se ha desgastado como referencia de la política estadunidense en el continente.

La inesperada victoria de Macri fue velozmente saludada por Washington como superación del estilo de confrontación de Cristina Kirchner y recibió rápidamente una visita de Obama, quien no se ha cansado de elogiar la política económica de Macri.

La eventual destitución de Dilma Rousseff y el final de la experiencia de gobierno del PT en Brasil aparece, para la derecha latinoamericana, como lo que sería un viraje histórico. La similitud de las políticas del presidente interino de Brasil con las de Argentina representaría un retorno a lo que esos dos países y prácticamente la totalidad del continente a vivido en los años 90, con resultados económicos y sociales desastrosos para todos los países que las han aplicado.

El desenlace de la disputa todavía vigente en Brasil será decisivo para el futuro de toda la región. Si Brasil se suma efectivamente a la corriente hoy representada por Argentina –en la cual están México y Perú, entre otros países–, el continente pasaría a asumir al neoliberalismo como su corriente predominante. Independientemente de lo que ocurra en Venezuela, Ecuador y Bolivia tendrán dificultades para sobrevivir, mientras el Mercosur, así como la Unasur y la Celac bajarán su perfil y la OEA volverá a recuperar protagonismo en el continente.

Si, al contrario, el interinato de Michel Temer no tiene continuidad y Rousseff vuelve a la presidencia o, por alguna otra vía, se convoca a nuevas elecciones y la continuidad de los gobiernos progresistas es garantizada, Argentina tendrá en Brasil un contrapunto fuerte en la región. El mismo Macri ya ha demostrado que buscaría convivencia amistosa con un gobierno con esos rasgos y las demás administraciones de la región podrían contar con Brasil como aliado.

Son dos destinos muy diferentes, hasta contrapuestos. El continente podría seguir exhibiendo gobiernos en la contramano del neoliberalismo, que devasta gran parte del mundo, en un caso. O se sumaría dócilmente y sin protagonismo internacional alguno, como ocurría en la década de 1990.

Por todo ello los ojos del continente –así como los de EU– se vuelven hacia Brasil, escenario de una dura disputa entre el retorno a políticas centradas en el mercado o de una retomada continuidad y profundización de las políticas de afirmación de los derechos de todos, con desarrollo económico y distribución de la renta. Latinoamérica concluirá así este año crucial con fisonomía distinta de la que tenía al comenzar 2016: la cara del retroceso neoliberal o la de la disputa de dos modelos contradictorios, con Argentina y Brasil representando esas alternativas.

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Déficit como arma política arrojadiza

Mon, 06/06/2016 - 07:00

 Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

En 2015 el déficit público de España fue 5% del PIB, más del 3% exigido por Europa. En 2016 el Partido Popular prevé que sea 3,6% (mucho para Europa) y en 2017 la Comisión exigirá no pasar  del 2,5% y, para lograrlo, habría más recortes.

¿Por ese 5% ha iniciado la Comisión Europea (CE) procedimiento contra España por exceso de déficit? No. Rajoy escribió al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y la CE concedió una tregua temporal hasta julio del procedimiento por exceso de déficit. Y posponer también la posible multa de 22.000 millones de euros. Pero esa comprensión no le fue concedida a Grecia. Tal conducta reafirma el viejo dicho de que perro no come perro o el más vulgar de que entre bomberos no se pisan la manguera. La derecha no joroba a la derecha y la graciosa concesión de la muy conservadora Comisión Europea permite al derechista Partido Popular entrar en campaña electoral sin la espada de Damocles de una multa multimillonaria. Hasta julio, hasta saber los resultados electorales. Conocido el color del nuevo gobierno, Bruselas decidirá si lo ayuda o se enfrenta. Si forma gobierno el PP no habrá problemas para la Comisión. Pero sí para la gente común, porque habrá recortes a porrillo para rebajar el déficit.

El señalado procedimiento por déficit excesivo empieza si la Comisión detecta un país miembro con déficit superior al 3%. Consulta al Consejo Europeo (28 jefes de Estado o de Gobierno de países miembros) quien hace recomendaciones al gobierno incumplidor. Recomendaciones a desarrollar en medio año como máximo pues, de no ser así, la Comisión puede multar al país, además de otras injerencias en el gobierno y parlamento nacionales. España y Portugal están a merced de iniciar ese procedimiento por sobrepasar el déficit, a expensas de que el Consejo decida qué hacer a principios de julio. Tras las elecciones españolas.

Para España, la respuesta de la Comisión ha sido comprensión y buen rollito, retrasando el procedimiento por déficit excesivo. Pero Portugal, gobernada por un frente de izquierdas, será obligado a aplicar nuevas ‘medidas’ (recortes que paga la ciudadanía) bajo amenaza de multa. Así lo galleó Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea: Portugal tendrá que aplicar “medidas adicionales” para cumplir con la meta de déficit. Sí o sí.

Por su parte, Francia tiene déficit ‘excesivo’ de 3,5%, pero la Comisión no exigirá reducirlo. Le basta la reforma laboral perpetrada por el gobierno de Hollande y Manuel Valls. Y hará la vista gorda a que el déficit se reduzca solo al 3,4%. Desposeer más a la clase trabajadora, como la reforma laboral de Hollande implica, ya beneficia a las élites.

¿Y Grecia? Machacada. A pesar de lograr con enormes sacrificios un superávit primario (ya ingresa más que gasta, deuda aparte), esas cifras se convierten en elevado déficit… por la burrada de intereses a pagar a sus implacables acreedores (BCE y FMI entre ellos). Intereses de deuda pública que el internacional Comité de la Verdad de la Deuda Pública de Grecia determinó ser ilegítima en muy gran parte y, por tanto, no abonable.

Volviendo a España, pintan bastos. Según los resultados de las elecciones generales, la Unión Europea será comprensiva con el exceso de déficit o exigirá inmediatos y cuantiosos recortes de gasto público para rebajarlo. Lo ha dado a entender urbi et orbe el Comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovin: “En España, salga el Gobierno que salga, no hay margen para el cumplimento del déficit”. Pero el trato no será el mismo si ese gobierno es de derechas o izquierdas.

De donde se deduce que Unidos Podemos y confluencias de izquierda (si el PSOE no defrauda una vez más), que pudieran formar gobierno, deben aprestarse a una dura batalla. La Unión Europea amenazará, presionará y exigirá recortes, por tanto mejor no se duerman en los laureles. Recuerden a Grecia. Y que programen ya, contando con la calle y la gente, qué hacer para evitar o frenar el chantaje que perpetrará la Comisión a un gobierno progresista. ¿Qué tal si además empezamos a ponernos de acuerdo España, Portugal, Grecia e Italia para actuaciones comunes?

¿Reducir el déficit? Sí, pero no en el gasto, porque así lo paga siempre el pueblo trabajador. Mejor reducirlo con más ingresos. Porque usar el déficit recortando gasto como arma arrojadiza es el negocio de los conservadores que mangonean Europa. Para que nada cambie.

 

Xavier Caño Tamayo es periodista

Xacata

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Bruselas cortará el acceso a la información sobre el TTIP

Sun, 05/06/2016 - 13:00

Marco Antonio Moreno – Consejo Científico de ATTAC España

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La campaña contra el TTIP, el tratado comercial que negocian EEUU y la UE, está cobrando fuerza. El episodio de la filtración, por parte de Greenpeace Holanda, de una serie de documentos de las negociaciones que habían sido mantenidos en secreto, provocó que este tratado llegara a conocimiento del gran público. Y las consecuencias ya están aquí: la Comisión Europea comunicó ayer que cortará el acceso -ya muy limitado- a los informes periódicos sobre la marcha de las negociaciones.

Tras meses de campañas de visibilización y presión por parte de organizaciones ecologistas, grupos pro transparencia y representantes políticos, que se quejaron de la absoluta opacidad que rodeaba a las conversaciones, la Unión Europea tuvo que habilitar las llamadas ‘salas de lectura’: espacios situados en los ministerios de todos los países miembros en los que se podía acceder -con una fuerte vigilancia y sin posibilidad de hacer copia alguna- a extractos de las negociaciones.

A partir de ahora, esta información sobre el “estado táctico” de las negociaciones sólo será transmitida de manera oral, según ha pedido la comisaria de Comercio de la UE y principal interlocutora europea en el TTIP, Cecilia Malström. Ecologistas en Acción, una de las organizaciones españolas más activas en la campaña anti tratado, informa de que esta decisión se tomó a instancias del representante estadounidense de política comercial, Michael Froman, según afirmaron delegados de la Comisión Europea en una reunión a puerta cerrada de expertos nacionales de comercio celebrada el pasado 20 de mayo.

Para Ecologistas, se trata de un “un hecho especialmente grave que confirma una vez más que Malmström actúa como brazo ejecutor de los intereses de las grandes empresas transnacionales y de EEUU. En palabras de Tom Kucharz, de la federación ecologista, “las restricciones de acceso a los documentos de las negociaciones del TTIP y los arreglos para la sala de lectura impiden a los miembros del Parlamento Europeo y de los Gobiernos y Parlamentos de los Estados miembros iniciar un análisis detallado del acuerdo”.

Para las organizaciones contra el TTIP esta medida de restricción informativa vulnera además una sentencia reciente del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que daba la razón a la eurodiputada holandesa Sophie in ‘t Veld en su petición de acceso a un dictamen interno del Consejo Europeo. “El dictamen era sobre una recomendación de la Comisión Europea al Consejo acerca de las negociaciones entre la UE y EEUU por un acuerdo internacional destinado a poner a disposición del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos datos de mensajería financiera”, explica Kucharz.

La próxima reunión del acuerdo está prevista para los días 11-15 de julio en Bruselas. En la agenda, según han podido saber las organizaciones que piden el cierre del proceso, está la propuesta europea de regulación de nueve sectores, asuntos relacionados con la energía y las materias primas y modificaciones en las normativas sobre propiedad intelectual.

Jaque al Neoliberalismo

 

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EEUU y la manipulación cibernética

Sun, 05/06/2016 - 09:00

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

Zbigniew Brzezinski, ex-consejero de Seguridad Nacional del presidente Jimmy Carter, declaró en una conferencia en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins que “la dominación de Estados Unidos que tras la Guerra Fría determinaba la agenda internacional, ha terminado y no podrá restablecerse durante la vida de la próxima generación”, añadiendo que “ninguna de las potencias mundiales puede alcanzar la hegemonía mundial en las condiciones actuales, por lo que Estados Unidos debe elegir mejor los conflictos en los que va a participar ya que las consecuencias de un error podrían ser devastadoras” .

Brzezinski, autor del libro “El gran tablero mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos” (1.997), considerada la Biblia geoestratégica de la Casa Blanca así como el libro de cabecera de las sucesivas generaciones de geoestrategas y politólogos, habría levantado acta del inicio del declive del Imperio USA, al afirmar que “es cierto que nuestra posición dominante en la política internacional no es la misma que hace 20 años, pues desde 1991 Estados Unidos, en su estatus de potencia mundial, no ha ganado ni una sola guerra”, por lo que en su opinión “ a Estados Unidos le ha llegado la hora de entender que el mundo contemporáneo es mucho más complicado y más anárquico que en los últimos años después de la Guerra Fría, con lo que la acentuación de nuestros valores así como la convicción en nuestro excepcionalismo y universalismo, son al menos prematuras desde el punto de vista histórico”. Siguiendo con la exposición de su tesis sobre el declive USA, en un discurso reciente durante una reunión del Council on Foreings Relations (CFR), el ex asesor de Carter advirtió que “la dominación estadounidense ya no era posible debido a una aceleración del cambio social impulsado por la comunicación instantánea que han provocado el despertar universal de la conciencia política de las masas (Global Political Awakening) y que está resultando perjudicial para la dominación externa como la que prevaleció en la época del colonialismo y el imperialismo”.

La doctrina de la manipulación cibernética o “Big Brother”

Dicho control se habría iniciado tras la II Guerra Mundial con la implementación del programa ECHELON (la mayor red de espionaje y análisis para interceptar comunicaciones electrónicas de la historia) y cuya existencia fue denunciada en 1.976 por Winslow Peck y posteriormente constatada por el Parlamento Europeo en el 2.001. Dicho “Control estratégico de las telecomunicaciones” estaba en manos de la comunidad UKUSA (Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Australia, y Nueva Zelanda) y controlaría más de tres mil millones de comunicaciones cada día e incluye análisis automático y clasificación de las interceptaciones que serían utilizados para el espionaje económico además de la invasión de la privacidad, pasando posteriormente a llamarse Alianza de los Cinco, radicado en las instalaciones del GCHQ (Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno) con sede en la base de la RAF de Menwith Hill (Inglaterra) y teniendo como lema “Nada tiene que temer quien no tiene nada que ocultar”.

Brzezinski por su parte, en un artículo publicado en la revista Foreign Affaire (1970), expone su visión del “Nuevo Orden Mundial” al afirmar que “se hace necesaria una visión nueva y más audaz con la creación de una comunidad de países desarrollados que puedan tratar de manera eficaz los amplios problemas de la humanidad”, esbozos de una teoría que perfilará en su libro “Entre dos edades: El papel de Estados Unidos en la era tecnotrónica”(1.971), donde explica que ha llegado la era de reequilibrar el poder mundial, poder que debe pasar a manos de un nuevo orden político global basado en un vínculo económico trilateral entre Japón, Europa y Estados Unidos.

En el citado libro “Between two Ages,”(19.71), aboga además por el control de la población por una élite mediante la “manipulación cibernética” al afirmar que “la era tecnotrónica involucra la aparición gradual de una sociedad más controlada y dominada por una élite sin las restricciones de los valores tradicionales, por lo que pronto será posible asegurar la vigilancia casi continua sobre cada ciudadano y mantener al día los expedientes completos que contienen incluso la información más personal sobre el ciudadano, archivos que estarán sujetos a la recuperación instantánea de las autoridades”, lo que anunciaría ya la posterior implementación del programa PRISM. Dicho programa, sería una herramienta para monitorizar las comunicaciones de ciudadanos no estadounidenses a través de sus metadatos y devenido en verdadero monstruo virtual que habría extendido sus tentáculos hasta los servidores de compañías como Google, Apple, Micros Eloft, AOL, Facebook y Yahoo, aprobado por el Congreso de EEUU a instancias de la Administración Bush en el 2.007 pero que por inercia apática continuó bajo el mandato de Obama.

Como colofón a la deriva del control cibernético de masas, irrumpe en escena el escándalo del llamado “affaire Spyon” de la NSA. Así, el diario británico The Guardian informó que en el año 2006 la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) habría vigilado las comunicaciones de 35 gobernantes mundiales, del que sería paradigma el control del teléfono móvil de la canciller alemana Merkel desde el 2002 al 2010 y que según informa el diario alemán Bild am Sonntag, contaría con la aprobación explícita del Presidente Barack Obama. Además, según la documentación aportada por el ex agente de la NSA, Edward Snowden y publicada por el diario francés Le Monde, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) habría interceptado 70,3 millones de comunicaciones emitidas desde Francia entre finales de 2012 y comienzos de 2013 mediante el programa US-985D y las técnicas de recolección con claves DRTBOX y WHITEBOX, con lo que la cumbre europea de Otoño de la Unión Europea quedó marcada por el estigma del affaire del espionaje de EEUU a Francia y Alemania y podría finalizar con la aprobación de nueva reglas de protección de datos para reforzar el blindaje de la UE ante EEUU.

En consecuencia, tras el intento de controlar la nube mediante programas secretos como el citado Programa PRISM, en los próximos años asistiremos al final de la democratización de la información (siguiendo la senda emprendida por los llamados “países totalitarios”, mediante la imposición de leyes que prohíben el uso de determinados términos (en China, por ejemplo, “democracia” o “derechos humanos”) para continuar con la implementación de filtros en los servidores de los ISP, de lo que sería paradigma el SmartFilter fabricado por la compañía estadounidense Secure Computing. Así, según un estudio de la organización OpenNet (integrada por las universidades de Oxford, Cambridge, Harvard y Toronto), 25 países ejercerían la censura de webs con contenidos políticos o sociales “peligrosos” e impedirían asimismo el acceso a aplicaciones como YouTube o Google Maps aplicando sofisticados métodos de censura gracias a la colaboración de empresas occidentales.

Por otra parte, la necesidad de escapar al control del Big Brother en redes como Yootube, Twitter o Facebook, habría llevado a una minoría a utilizar la red TOR, también conocida como Dark web y creada por defensores del software libre para proteger la identidad de los usuarios. Dicha red habría contado en sus inicios con las bendiciones de los Gobiernos occidentales para permitir el acceso a Internet en “países totalitarios” como China, Corea del Norte, Cuba e Irán, pero tras los atentados yihadistas de París, las actividades propagandística del ISIS estarían siendo monitorizadas y filtradas por las agencias de seguridad occidentales lo que habría forzado al grupo yihadista al uso de la red TOR. Sin embargo, las claves mediáticas del ISIS son la rapidez y masificación en la difusión de sus contenidos propagandísticos, la diversificación en el uso simultáneo de múltiples plataformas y últimamente el uso de mensajes encriptados. Así, el ISIS habría comenzado a utilizar masivamente la nueva aplicación Telegram al estar sus contenidos encriptados pues sus usuarios pueden formar grupos de hasta 200 amigos y utilizar chats secretos donde el material propagandístico se autodestruye con la consiguiente dificultad de los servicios secretos occidentales para acceder a sus contenidos.

En consecuencia, asistiremos a la implementación por el establishment occidental de severas restricciones al uso democrático de la Red, ( Francia quiere prohibir ya el acceso a la red TOR según el diario francés Le Monde) a la que seguirá la ilegalización de plataformas encriptadas como la citada Telegram, lo que tendrá como efecto colateral la imposibilidad del acceso universal a la red en la próxima década y el retorno a sus orígenes de la Red de Redes al quedar Internet convertido en herramienta exclusiva de las élites políticas, económicas y militares, lo que de facto constituirá una deriva totalitaria y la implementación del déficit democrático como estigma recurrente de las llamadas democracias formales occidentales o “estilo Westminster”.

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Los nuevos miedos

Sun, 05/06/2016 - 07:00

Ignacio Ramonet - Consejo Científico de ATTAC España

El susto ha sido grande. Y aunque finalmente, el pasado 22 de mayo, en Austria, Norbert Hofer, el candidato de la extrema derecha, no fue elegido (por un pelín… [1]) presidente de la República, cabe preguntarse qué miedos están sintiendo los austríacos para que el 49,7% de ellos haya optado por votar a un neofascista.

“En la historia de las sociedades –explica el historiador francés Jean Delumeau–, los miedos van cambiando, pero el miedo permanece”. Hasta el siglo XX, las grandes desgracias de los seres humanos eran causadas principalmente por la naturaleza, el hambre, el frío, los terremotos, las inundaciones, los incendios, la escasez de alimentos, y por pandemias epidémicas como la peste, el cólera, la tuberculosis, la sífilis, etc. Antaño, el ser humano vivía expuesto a un entorno siempre amenazante. Las desgracias le acechaban incesantemente…

La primera mitad del siglo XX estuvo marcada por el terror de las grandes guerras, las de 1914-1918, de 1936-1939 y de 1939-1945. La muerte a escala industrial, los éxodos bíblicos, las destrucciones masivas, las persecuciones, los campos de exterminio… Tras la Segunda Guerra Mundial y la destrucción atómica de Hirosima y Nagasaki en 1945, el mundo vivió bajo la preocupación constante por el apocalipsis nuclear. Pero este miedo fue extinguiéndose poco a poco con el final de la Guerra Fría en 1989 y tras la firma de tratados internacionales que prohíben y limitan la proliferación nuclear.

Sin embargo, la existencia de estos tratados no ha hecho desaparecer los riesgos. La explosión de la central nuclear de Chernóbil, en particular, reavivó el terror nuclear. Más recientemente también tuvo lugar el accidente de Fukushima, en Japón. La opinión pública, estupefacta, descubrió entonces que incluso en un país conocido por su alta tecnología como es Japón se trasgredían principios básicos relativos a la seguridad, poniendo así en peligro la salud y la vida de cientos de miles de personas.

Los historiadores de las mentalidades se preguntarán algún día por los miedos de nuestra década (2010-2020). Descubrirán que, a excepción del terrorismo yihadista que continúa golpeando a las sociedades occidentales, los nuevos miedos son más bien de carácter económico y social (desempleo, precariedades, despidos masivos, desahucios, nuevas pobrezas, inmigración, desastres bursátiles, deflación), así como de naturaleza sanitaria (virus del Ébola, fiebres hemorrágicas, gripe aviar, chikungunya, zika) o ecológica (desajustes climáticos, transformaciones profundas del medio ambiente, mega-incendios incontrolados, contaminaciones, poluciones del aire). Éstos conciernen de la misma manera tanto al ámbito colectivo como al ámbito privado.

En este contexto general, las sociedades europeas se encuentran especialmente conmocionadas, sometidas a seísmos y a traumatismos de gran violencia. La crisis financiera, el desempleo masivo, el final de la soberanía nacional, la desaparición de las fronteras, el multiculturalismo y el desmantelamiento del Estado de Bienestar provocan, en el espíritu de muchos europeos, una pérdida de referencias y de identidad.

Una encuesta reciente, llevada a cabo en los siete principales países de la Unión Europea por el Observatorio Europeo de Riesgos, constata que el 32% de los europeos tienen mucho más miedo hoy de atravesar dificultades financieras que hace cinco años; el 29% tienen más miedo de caer en la precariedad; y el 31%, de perder su empleo. En España, la pobreza ha aumentado de “manera alarmante” en los últimos años, con 13,4 millones de personas –esto es, el 28,6% de la población– en riesgo de exclusión y de recaída en la miseria… Porque estos temores hacen nacer un sentimiento de desclasamiento: el 50% de los europeos tienen la sensación de encontrarse en regresión social con respecto a sus padres.

Así pues, los nuevos miedos están muy presentes hoy en Europa. La crisis actual bien pudiera marcar el punto final del poderío europeo en el mundo. Tras la llegada masiva de cientos de miles de migrantes provenientes de Oriente Próximo (Siria, Irak) durante estos últimos meses, el miedo a la “invasión extranjera” ha aumentado. Se extiende la sensación de estar amenazado por fuerzas externas que los Gobiernos europeos ya no controlarían, como el auge del islam, la explosión demográfica del Sur y las transformaciones socioculturales que difuminarían su identidad. Y todo esto se produce en un contexto de crisis moral grave en el que se multiplican los casos de corrupción y en el que la mayoría de los que gobiernan, muy impopulares, ven cómo se desmorona su legitimidad. En toda Europa, estos miedos y esta “podredumbre” son explotados por la extrema derecha con fines electorales. Como lo demostró la victoria, el pasado 25 de abril, de la extrema derecha en la primera vuelta de las elecciones legislativas en Austria. En donde, además, se produjo el derrumbe histórico de los dos grandes partidos tradicionales (el SPÖ, socialdemócrata, y el ÖVP, democristiano) que habían gobernado el país desde 1945.

Ante la brutalidad y el carácter repentino de tantos cambios, las incertidumbres se acumulan para muchos ciudadanos. Les parece que el mundo se vuelve opaco y que la historia escapa a cualquier tipo de control. Numerosos europeos se sienten abandonados por sus gobernantes, tanto de derechas como de izquierdas, los cuales, además, son descritos sin cesar por los grandes medios de comunicación como especuladores, tramposos, mentirosos, cínicos, ladrones y corruptos. Perdidos en el centro de semejante torbellino, muchos ciudadanos comienzan entonces a entrar en pánico y les invade el sentimiento, tal y como decía Tocqueville, de que, “puesto que el pasado ha dejado de aclarar el futuro, la mente camina entre las tinieblas”…

En este caldo de cultivo social –compuesto por miedos, por amenazas sobre el empleo, por desarraigo identitario y por resentimiento– vuelven a aparecer los viejos demagogos. Aquellos que, sobre la base de argumentos nacionalistas, rechazan al extranjero, al musulmán, al judío, al romaní o al negro, y denuncian los nuevos desórdenes y las nuevas inseguridades. Los inmigrantes constituyen los chivos expiatorios ideales, y los objetivos más fáciles porque simbolizan las profundas transformaciones sociales y representan, a ojos de los europeos más modestos, una competencia indeseable en el mercado laboral.

La extrema derecha siempre ha sido xenófoba. Pretende paliar las crisis designando a un único culpable: el extranjero. Esta actitud se ve fomentada en la actualidad por las contorsiones de partidos democráticos reducidos a preguntarse por la importancia de la dosis de xenofobia que pueden incluir en su propio discurso.

Con la reciente ola de atentados odiosos en París y en Bruselas, el miedo al islam se ha reforzado aún más. Cabe recordar por ejemplo que hay entre 5 y 6 millones de musulmanes en Francia, el país que cuenta con la comunidad islámica más importante de Europa. Y alrededor de 4 millones de musulmanes en Alemania. Según una encuesta reciente del diario francés Le Monde, el 42% de los franceses considera a los musulmanes “más bien como una amenaza”. El 40% de los alemanes piensan lo mismo. En estos dos países, una mayoría de la población considera que los musulmanes no están integrados en sus sociedades de acogida. El 75% de los alemanes estima que no están “en absoluto” integrados o que “apenas lo están”; y el 68% de los franceses piensan de la misma manera.

Hace unos meses, la canciller alemana Angela Merkel –que luego acogió en su país a más de 800.000 migrantes solicitantes de asilo en 2015– afirmaba que el modelo multicultural según el cual convivirían en armonía diferentes culturas había “fracasado por completo”. Y un panfleto islamófobo escrito por un ex dirigente del Banco Central alemán, Thilo Sarrazin, que denunciaba la falta de voluntad de los inmigrantes musulmanes para integrarse, ha sido un éxito rotundo en las librerías alemanas, y se han vendido nada menos que 1,25 millones de ejemplares.

Un número cada vez mayor de europeos hablan del islam como de un “peligro verde”, a la manera en la que antaño se imaginaban los avances de China hablando del “peligro amarillo”. La xenofobia y el racismo están aumentando en toda Europa. A esto contribuye sin duda el hecho de que algunos musulmanes de Europa están lejos de ser irreprochables. Especialmente –en un momento en el que los medios de comunicación evocan la brutalidad de la Organización del Estado Islámico (OEI), o Daesh, en Irak y en Siria– los activistas islamistas, que aprovechan el clima de libertad que reina en los países europeos para desplegar un proselitismo salafista. Predican el adoctrinamiento de sus correligionarios o de jóvenes cristianos conversos. Los más extremistas han participado en la reciente ola terrorista en Francia y Bélgica.

En el ámbito político, son numerosos los discursos dramáticos que despiertan la preocupación y la angustia de los electores. Durante las campañas electorales, es común encontrar discursos que recurren al instinto de protección de los individuos. Se apela al miedo de forma habitual. Se trata de una manipulación. Y, en la utilización de este sentimiento, los populistas de derechas –en el contexto actual de crisis social– se han convertido en expertos. No solo en Austria. En Francia, por ejemplo, no hay ni un discurso del Frente Nacional y de su dirigente, Marine Le Pen, en el que no se mencione el miedo. Le Pen evoca de forma constante las “amenazas” que se cernerían sobre la seguridad física y sobre el bienestar de los ciudadanos. Y presenta a su partido, el Frente Nacional, como un “escudo protector” frente a estos “peligros”.

En todos sus documentos, el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ por sus siglas en alemán) y su líder Norbert Hofer insisten en la persistencia de un pasado idealizado y una identidad que hay que preservar. Promueven el miedo mencionando regularmente a un “enemigo exterior”: el islam, contra el cual la “nación austríaca” tiene que actuar como un bloque. Denuncian al Otro, al extranjero, como un peligro para la cohesión de la comunidad nacional. En todos los discursos populistas de derechas se encuentra este miedo al Otro que, obligatoriamente, es el enemigo. Se rechaza al Otro porque no comparte los valores de la “Patria eterna”.

En sus discursos, los líderes de las nuevas extremas derechas también atacan a la Unión Europea (UE). La acusan de todos los males, sobre todo de “poner en peligro” a los Estados-nación y a sus pueblos. La UE se designa como culpable de la fragmentación de las naciones. Al mencionar “las tinieblas de Europa”, Norbert Hofer sumerge a sus oyentes en la inquietud. Porque, en la cultura occidental y cristiana, las “tinieblas” designan por lo general la nada y la muerte. Así pues, el FPÖ se presenta como un partido “salvador”, aquel que conseguirá llevar a la nación austríaca hacia la luz.

La mayoría de los populistas de derechas en Europa, actualmente, proceden a una amplificación de los peligros y a una dramatización de los peligros. Sus discursos sólo proponen ilusiones. Pero en un periodo de dudas, de crisis, de angustia y de nuevos miedos como el actual, sus palabras consiguen captar mejor a un electorado desconcertado y presa de pánico.

(1) Tras el recuento de 900.000 sufragios por correo, el candidato ecologista Alexander Van der Bellen, catedrático emérito de Economía, de 72 años, resultó elegido nuevo Presidente de Austria con un 50,3% de los votos frente al 49,7% del aspirante ultraderechista, Norbert Hofer, quien había resultado vencedor de la primera vuelta con el 35% de los sufragios.

Publicado en Le Monde diplomatique en español

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