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Justicia económica global
Updated: 4 hours 53 min ago

Buenas Semillas

Sat, 06/08/2016 - 07:00

Gustavo Duch – Consejo Científico de ATTAC España

“Siembra buena semilla y ponte a cosechar que en este mundo loco todo puede pasar”, es el estribillo de Cuándo será, una bella canción del grupo argentino colombiano Che Sudaka. Y cuánta verdad porque, como estamos viendo en los últimos años, por toda América Latina se están replicando peligrosos decretos para “aniquilar el campo”, siguiendo con los versos de estos amigos que disfruto en Barcelona.

El turno le ha llegado a Ecuador donde se está discutiendo una nueva Ley de Semillas con intereses claros de priorizar y apoyar la expansión del uniforme ejército de semillas certificadas y transgénicas que comercializan empresas como Monsanto o Syngenta. En el caso de Ecuador la locura se agrava doblemente cuando pensamos, por un lado, en los riesgos que esta expansión puede suponer para la biodiversidad de su territorio, donde se sabe que la población está utilizando más de 5 mil 100 especies vegetales y, por otro, porque, como recuerda la Red de Semillas de Ecuador, su país “no es firmante del tratado UPOV 91″ (convenio internacional que obliga a crear sistemas nacionales de control de semillas, con catálogos llenos de requisitos técnicos donde en la práctica ingresan mayoritariamente semillas comerciales híbridas y transgénicas, mientras el resto es excluido), bien al contrario, su Constitución, con una visión diametralmente opuesta y desde el reconocimiento de la necesidad de soberanía alimentaria, “hace responsable al Estado de promover la preservación y recuperación de la agrobiodiversidad y de los saberes ancestrales vinculados a ella, así como el uso, la conservación e intercambio libre de semillas”.

Cuando vayas donde vayas todo son vallas, leer la palabra libre en una Constitución es equivalente a ese rayo de sol que hace que la semilla acostada en la tierra decida despertar. “La semilla es un bien común que pertenece a la humanidad”, dice la declaración de la Red de Semillas, “y no puede ser objeto de apropiación por parte de intereses privados, ni por parte del Estado. Al igual que el aire, el sol o la sonrisa de nuestros hijos, pertenece por igual a cada ser humano sobre el planeta. El acceso a la semilla es un derecho humano básico, e incluye el derecho a adquirir, adaptar, mejorar, multiplicar, intercambiar, regalar y vender”.

(c) Javier Carrera – Feria de Semillas Cotacachi 2003

(c) Javier Carrera – Feria de Semillas Cotacachi 2003

Los argumentos que esgrimen quienes desean enjaular a las semillas nativas, criollas, autónomas y soberanas, aunque los disfracen de científicos, tampoco tienen validez. Cuando el mundo sigue produciendo mucha más materia agrícola que la necesaria para alimentar a la población, la supuesta mayor productividad de las semillas certificadas o transgénicas no es necesaria ni trascendente. Pero si de productividad queremos seguir discutiendo hay que puntualizar que el hecho de que un campo produzca más o menos depende de muchos factores, sí, y entre ellos la semilla, pero el fundamental es la calidad de la tierra y es el modelo de agricultura industrial el que realmente lo agota con las prácticas asociadas a las exigencias del cultivo de dichas semillas. Sin olvidar que con los cambios climáticos que están llegando es fundamental la capacidad de adaptarse a miles de diferentes condiciones y ahí, de nuevo, las semillas criollas y locales son las más apropiadas. También ha quedado demostrado que los paisajes dibujados por una agricultura biodiversa son más resilientes a plagas y enfermedades que los monocultivos grises y envenenados que emanan del cultivo de las semillas industriales que la ley quiere primar.

Finalmente, es un posicionamiento entre riqueza y pobreza. Defender la pobreza de diversidad de las semillas certificadas como base de la agricultura de un país es defender la riqueza que en los bolsillos de las multinacionales de la alimentación se puede acumular. Defender la riqueza cultural, ecológica, patrimonial de las semillas libres es defender la posibilidad de que la Vida siga reproduciéndose.

Y el posicionamiento campesino es claro: “NO debe imponerse ninguna forma de regulación, registro o certificación a las semillas nativas; NO debe limitarse el derecho de la población a guardar, transportar, intercambiar y vender sus semillas; NO debe declararse a la semilla ‘recurso estratégico del Estado’ ni en ninguna otra categorización que atente contra la propiedad y el libre uso de la semilla por parte de los pueblos y nacionalidades. En cambio, SÍ debe imponerse un control a las semillas de tipo industrial, manejadas por empresas de grandes capitales; SÍ debe mantenerse la prohibición constitucional a los transgénicos y reglamentarse mediante la creación de los organismos de regulación pertinentes y sanciones. SÍ debe mantenerse la prohibición constitucional de otorgar derechos de propiedad intelectual (patentes) sobre organismos vivos y conocimientos ancestrales.”

NO a sus locuras.

La Jornada de México, 4 de agosto de 2016

PALABRE-ANDO

Categories: Attac Planet

Entrevista: “Tenemos que desplegarnos en el tejido social y el conflicto”

Fri, 05/08/2016 - 13:00

Alberto Garzón – Consejo Científico de ATTAC España

Publicada en ElConfidencial. Entrevistadores: Esteban Hernández e Iván Gil.

La izquierda está sumida en un momento paradójico. Cuenta con una presencia parlamentaria con la que hace cuatro años ni siquiera soñaba, un partido como Podemos se convirtió en una fuerza enormemente popular, y los tiempos que vienen, que prometen ser duros, podrían favorecer su crecimiento. Pero, a la vez, existen muchas señales que indican que ese auge puede romperse pronto. La alianza de izquierdas está formada por un montón de grupos con intereses propios, lo que hará complicados algunos acuerdos, hay demasiadas tensiones internas y sus perspectivas sobre la dirección a tomar por este frente en ocasiones están demasiado alejadas. Además, las noticias que llegan de Europa subrayan que es la extrema derecha la que está cobrando enorme presencia, mientras que la izquierda aparece cada vez más débil, en parte porque sus discursos dejaron hace tiempo de calar en las clases populares y las medias empobrecidas, los espacios políticos que en el siglo XX les eran propios.

En ese contexto, Alberto Garzón (Logroño, 1985) está llamado a jugar un papel fundamental. No sólo en su carácter de líder de Izquierda Unida, sino como el principal instigador para que Unidos Podemos dé la vuelta a los mensajes materiales, a la cercanía con la gente y a la recuperación de los barrios populares. Acerca de estos retos e intenciones conversamos con él.

PREGUNTA. ¿Cuál debe ser el papel de Izquierda Unida dentro de Unidos Podemos y cómo debe estructurarse este paraguas de las fuerzas progresistas?

RESPUESTA. Teorizamos que en el momento actual lo que hace falta es un espacio político que definimos de izquierdas, que sepa conectar con las clases populares, con las que más sufren la crisis y las consecuencias del capitalismo. Hace falta un movimiento político y social, no de maquinaria electoral, sino que entre en el tejido social, en los conflictos laborales y sociales, y eso es lo que queremos constituir. En IU hemos aprobado una hoja de ruta, la superación de IU mediante la construcción de un movimiento político y social de esas características. Se construye con otros sujetos que dependen de las mismas dinámicas. Si Podemos quiere participar y le parece oportuno tendremos que encontrarnos en la construcción de ese espacio político. Tenemos algo embrionario, que es una coalición electoral tejida de prisa, al calor de las elecciones anticipadas, que ha tenido errores pero que ha funcionado. Hacen falta debates conjuntos para ir a ese espacio en términos de Gramsci, del bloque histórico.

P. Ese espacio va a ser muy complicado de manejar. No sólo porque convivan grupos, como es el caso de IU, que tienen estructura y dirección propias, sino porque cuentan con perspectivas distintas. Su interés por lo social puede chocar, por ejemplo, con otros grupos que ponen más el acento en cuestiones identitarias, como los nacionalistas.

R. En ese espacio político heterogéneo de identidad nacional uno de los elementos que hay que saber gestionar es el de las tradiciones políticas de las que se provienen. Incluso Íñigo Errejón, cuya tradición es diferente, comparte la necesidad de avanzar hacia la organización de tejido social. Hay que entender los cambios internacionales que están sucediendo. Hace poco Dani Rodrik publicó un artículo señalando cómo la izquierda está siendo incapaz de enfrentarse a esa extrema derecha que está atrayendo a los hijos de los comunistas. El descendiente de un obrero francés de la gran industria cae en las redes de Le Pen en esta era de desindustrialización. Eso tenemos que contrarrestarlo ofreciendo protección y seguridad desde el punto de vista civil, frente al descenso de salarios o frente a los desahucios. Y eso lo compartimos todos, desde IU hasta Anova o En Comú Podem, independientemente de que haya diferencias notables en otros aspectos.

P. Pero si la extrema derecha se ha ganado a los hijos de las clases populares es porque algo hizo mal la izquierda, porque eran terrenos que le eran propios. También en Madrid ha ganado el PP en los barrios con menos recursos. Lo cual subraya no sólo que algo no se supo hacer, sino que hay que hacer algo para recuperar lo perdido. Y no se ven muchas ideas claras en ese sentido.

R. La izquierda, aunque era nuestra tradición política, ha dejado de hacer análisis para entender cómo se comporta la clase social. Los estudios demoscópicos nos demuestran que el perfil de votante de IU y el de la izquierda anticapitalista en Europa ha sido prácticamente, y no hago un trazo grueso, un perfil de clase media ilustrada, mientras que las clases más populares no estaban comprometidas con el proyecto político que ofrecía la izquierda. Podemos e IU ponemos el acento en elementos distintos de este hecho. Para nosotros, el problema ha sido la institucionalización, en la tradición política del eurocomunismo, que había asumido que el régimen del 78 era el mejor de los posibles, con lo que el partido dedicaba energías y recursos a la propia institución y quedaba desconectado de una sociedad que estaba cambiando. El sistema político en lo esencial se ha mantenido estable pero la sociedad española ha cambiado mucho, en estructura productiva y de clase.

Podemos pone el acento, de forma acertada, en que la izquierda hace política de forma muy gris mientras que la extrema derecha hace política caliente, como dice Zizek. La sociedad, en un momento de estallido, abraza posiciones que les resultan atractivas porque les ofrecen protección. La clave de esta situación ya la señalaba Karl Polanyi, que afirmaba que cuando el mercado avanza como criterio rector de la vida, y cuando los criterios de rentabilidad se imponen sobre las empresas, pero también sobre la sanidad o la educación, se acaba con las expectativas de futuro. La gente busca protegerse y lo hace en términos de fascismo o de socialismo. Ahí está la batalla política. En Europa el nivel de frustración y resignación es tan alto que la cuestión es quién la va a canalizar, si lo hará la extrema derecha que promete protección frente a inmigrantes y globalización, o la izquierda. Es la batalla crucial en este momento. Esos son los elementos desde los que armar un bloque histórico que nos permita entrar en el tejido social. Claro que es más fácil decirlo que hacerlo, porque esto requiere organizaciones capaces de desplegarse en el territorio.

P. El análisis de clase que hace choca frontalmente con el populismo de izquierdas que caracterizó a la ‘hipótesis Podemos’ y su afán por convertirse en una formación transversal.

Tuve un debate en Lavapiés con Pablo Iglesias, en sala Mirador, antes de que Podemos fuese un fenómeno electoral. Discutimos sobre cómo frenar a la extrema derecha, pues el fenómeno Le Pen tiene bastante tiempo. Pablo insistía en la cuestión emocional para atraer en esos sectores, y yo insistía en la construcción del pueblo. Si se construye y cómo. Si son comunidades imaginadas, como diría Anderson, ¿cómo se construye? ¿Sólo desde las instituciones, sólo discursivamente, en función de si eres hábil evitando las etiquetas connotadas negativamente? ¿Se puede construir un pueblo sólo así, o en la praxis es más fácil convencer a la gente de un proyecto político? Cuando estás en el conflicto social, cuando estás con ellos ayudando a que no les bajen el salario, importa la estrategia discursiva –“paro el desahucio porque es injusto que un banco explote a los de abajo” y no por la plusvalía. Hay que armar un buen discurso, pero también tenemos que tener una organización en el conflicto con las clases sociales, con la estructura productiva. El falso debate está entre construir izquierda o construir pueblo, pero nosotros también queremos ser pueblo, porque se construye en la praxis. Necesitamos una organización capaz de estar en el conflicto social para sumar a más gente para autoorganizarnos, y ahí las etiquetas se diluyen. En la academia es fácil distinguir populismo de ilustración, pero en la calle es más difícil. Al final uno escucha lo que dicen PP o PSOE y escucha las mismas lógicas.

P. Tengo la sensación de que la izquierda no ha sabido entender qué está ocurriendo en una sociedad que ha cambiado sustancialmente, y que por tanto no sabe bien qué puede ofrecer. Podemos creía ser capaz de recomponer eso con significantes y emociones. Pero si no cuentas con una lectura concreta de lo que está pasando ahora, alguien va a ofrecer una fórmula mejor que la tuya seguro.

R. Una de las deficiencias de la izquierda es que las organizaciones antes estaban compuestas sin pensar en lo electoral. Un ejemplo: el PCE en la dictadura lógicamente no pensaba en elecciones, la organización se componía de forma distinta y las asambleas se organizaban sectorialmente. Ahora se organizan en función de las circunscripciones y los distritos, y eso ha roto mucho el espacio orgánico que existía en IU y en el PCE, y ha afectado también a la función de los intelectuales. España no ha tenido intelectuales de izquierda notorios, o dedicados a pensar esa realidad. TrostkiLenin y Bujarin lo eran en el partido comunista soviético, Sartre o Althusser en el francés o Gramsci en el italiano. En España, salvo con Manuel Sacristán y Francisco Fernández Buey, no hemos contado con ellos. No ha habido espacio para pensar. Y es importante, porque para actuar en la realidad necesitas un mapa, y ese es un buen diagnóstico en términos históricos. Hoy estamos en una fase nueva del capitalismo que la hace diferente de la época keynesiana, porque no hay trabajo fijo, no hay estabilidad, no hay cobertura de los derechos laborales y los jóvenes ni siquiera tienen esperanza de llegar a cobrar una pensión.

P. Es llamativo cómo se ha perdido toda esperanza en el futuro.

R. Eso ha penetrado en la conciencia de la gente porque se ha roto con la linealidad progresiva de la modernidad, esa idea de que la historia iba avanzando hacia mejor. Ahora sabemos que no vamos a vivir mejor que nuestros padres, y que el socialismo no viene automáticamente después del capitalismo. Todo esto ha afectado a nuestra vida y la izquierda no lo ha analizado. Lo han hecho teóricos de las universidades pero sin conexión con las organizaciones políticas. Ahora lo estamos cambiando pero vamos con mucho retraso. La derecha tiene muy bien pensado qué orden social quiere, y cómo dar ese salto al orden que quieren desde el actual, mientras nosotros estamos todavía en las mociones y en las PNL.

P. Ni siquiera las luchas sectoriales del PCE antes del salto electoral tendrían sentido en la era postindustrial, en un mundo laboral con unas fronteras cada vez más difusas. Esa nueva praxis de la que habla se está circunscribiendo a las luchas municipalistas. ¿Es ese el camino?

R. Las luchas municipalistas son espacios de resistencia, no de construcción, porque tienen unas limitaciones brutales, relacionadas con las construcciones económicas, que tienen que ver con las competencias. Sánchez Mato, que es concejal de economía de Ahora Madrid y está en la dirección de IU, aprueba un presupuesto que aumenta el gasto social y reduce la deuda, pero está limitado por Montoro. El choque institucional es muy fuerte y hay otras luchas multinacionales que tienen capacidad de doblegar al gobierno nacional. Estoy de acuerdo en hacer un análisis histórico de largo plazo. Las tesis que dicen que ha terminado el ciclo electoral, quizás tengan tazón, pero esto no se mide por el número de elecciones, sino por algo novedoso que comenzó con la irrupción de Podemos y Ciudadanos, pero ahora parece haberse estabilizado. Para mí es una expresión de algo más profundo, que empezó con el deterioro del sistema de partidos, con el deterioro de las instituciones, con una oligarquía que ha sido incapaz de gestionar la crisis económica.

Las causas que llevaron al 15-M son las mismas causas que prosiguen. No ha mejorado la precariedad ni el empleo, sino que han empeorado. El ciclo político no ha mejorado. Errejón decía que el ciclo político empezó con las movilizaciones del 15-M y terminó el 26-J. No puedo estar de acuerdo con eso, con la finalización en un resultado electoral. Las condiciones de vida no han mejorado. No quiero ver la política como juegos de tronos, sino desde el tablero de juego que se mueve bajo nuestros pies. Podemos ver las oportunidades de una izquierda combativa, pero con un proyecto político.

P. A la hora de ofrecer seguridad y estabilidad, que es una demanda obvia, hay grandes limitaciones para la izquierda. Es evidente que Bruselas marca la pauta y los programas económicos que impone no son progresistas. Le Pen, por ejemplo, sí ha sacado partido de eso, porque en su programa se encuentran medidas económicas que favorecen a las clases populares y las medias y que manifiestan mucha resistencia a Bruselas. ¿Veremos alguna alianza europea en términos económicos entre la izquierda y ese tipo de derecha?

R. La tesis de Polanyi en los años 40 era que la utopía del mercado autorregulado, ese pensamiento de que el criterio de la rentabilidad podía dominar todos los ámbitos de la vida humana, conllevaba frustración y caos, y acababa con el arraigo del las personas en su comunidad, lo cual provocaba que la gente abrazase posiciones que la protegieran. Había dos opciones, la de quienes protegían suprimiendo la democracia, como los fascismos, o los que suprimían la economía, como el socialismo. Hoy vemos cuestiones muy parecidas. Igual que entonces, la extrema derecha incluye medidas proteccionistas para su gente. Lo que les diferencia da la izquierda son los valores que están detrás, la xenofobia, el clasismo, el racismo, y en función de especificidades, el chovinismo o nacionalismo extremos. Pero cuando escuchas a Le Pen es obvio que se dirige a víctimas de la globalización machacadas por el intento de construir un mercado autorregulado mundial, y que se sienten atraídas por quienes les prometen que van a poder vivir mínimamente. Lo que demandan hoy las clases populares no es el paraíso sino pan, trabajo y techo. Hace falta una izquierda que incida en eso. Pero frente a una Le Pen que ha tenido la capacidad de decir las cosas claras, hemos encontrado una izquierda contaminada de socioliberalismo y que ha promovido una construcción neoliberal de la UE, con lo que deja su propio espacio a la extrema derecha.

P. Apelan a un nuevo ciclo de movilización y a evitar que la extrema derecha se apodere de éste, pero la maquinaria electoral parece haber absorbido a los movimientos sociales. Las organizaciones que sacaron a la calle al 15-M ya están prácticamente desmanteladas, muchos de sus cuadros están en las instituciones y no ha habido renovación ni relevo.

R. Ese ha sido el debate en IU en la última asamblea. El parlamento es un instrumento, pero no es un fin en sí mismo, igual que los ayuntamientos. Tenemos que estar en el tejido social, vemos descapitalización brutal de los movimientos sociales, una absorción hacia lo institucional y quien antes organizaba hoy es diputado y quien no está de asesor. Eso ha sucedido de forma natural, pero tenemos que volver hacia atrás, que las instituciones son solo altavoces. En Comú Podem trabaja muy bien en ese ámbito, un sujeto que sea movimiento político y social. En IU hemos combatido el carrillismo 30 años más tarde, eso que decía que la institución es el único mecanismo con el que se responde a los problemas de la ciudadanía. No es lo mismo ser el conflicto que estar en el conflicto. La nueva organización de IU ahora entiende lo que decía Gramsci, que el Estado no es un sujeto con su propia ideología, no es un conjunto de instituciones que puedes tomar y que son neutrales. El Estado es una relación social, o como decía Jessop una correlación de fuerzas cambiantes. La sociedad civil, la Iglesia, los medios comunicación también son parte de esa relación social. No puedes cambiar la sociedad desde solo uno de los dos ejes, pero tampoco sólo desde el Gobierno.

P. En sus discursos aparecen muchas citas a autores, pero casi todas son autorreferentes. Y es un mal común, porque parece que en la izquierda pasan mucho tiempo pendientes de ustedes mismos, y hablan mucho menos de lo que está pasando fuera. Es como si pelearan entre ustedes o sus tradiciones en lugar de hacerlo contra la realidad.

R. Cuando recurrimos a clásicos es porque han sido capaces de identificar los fundamentos del mundo en que vivimos. Los textos de Marx sobre la especulación financiera parecen sacados de la última crisis, y los de la globalización de Lenin retratan muy bien el comportamiento de Google. Sus lógicas nos permiten ver debajo lo de superficial, y en eso consiste la ciencia, en saber separar la epidermis de lo que está debajo.

P. Sin duda, pero las referencias a los intelectuales que se suelen utilizar tienen que ver con pensadores de los 70, como el carrillismo, cuyos análisis estaban demasiado pegados a su tiempo, o a posiciones maximalistas, a lo Foucault, en plan “todo poder es siempre opresivo”. 

R. Bueno, nosotros no hablamos de carrillismo, lo combatimos. El marxismo ha tenido fases, y en una de ellas, los intelectuales empezaron a racionalizar y a pensar en la alienación y los micropoderes, y menos en lo material. Eso es mayo del 68, y los posmodernos que vinieron después. Son cosas hoy alejadas de la gente, porque los problemas que vivimos tienen más que ver con el siglo XIX, con el paro y el hambre, que con los de los 60, por lo que los códigos tienen que cambiar. Soy de un pueblo de Málaga y soy el único varón de mi generación que llegó a la universidad. Era un pueblo de la costa, de inmobiliarias y constructoras, lo que suponía un incentivo enorme para que todo el mundo decidiera trabajar en lugar de estudiar. Ya ganaban tres mil euros, para qué iban a hacerlo. Hoy, sin embargo, están todos en el paro y despolitizados, son ese típico sector casi del lumpenproletariado, que se ha arrejuntado con sus familias en una sola vivienda, que odia la política y que si aparece un listo de extrema derecha que les dice que les va a dar casa y trabajo y va a echar a los inmigrantes le votan seguro. Yo quiero hablar de cosas que ellos entiendan, y si es más fácil conectar con ellos si les hablamos de problemas cotidianos que si lo hacemos de biopolítica y del situacionismo francés. La izquierda racionaliza mucho, como si pensara “tengo mis conceptos y los voy a encajar en la realidad” en lugar de analizar la realidad y con ella hacer nuevos conceptos.

P. Habláis poco de medidas. Para conectar con la gente también hay que hacer propuestas que les motiven, y las vuestras no han sido claras, ni tampoco muy atractivas en lo económico. 

R. En la campaña el problema no fue que careciéramos de ellas, sino que no teníamos capacidad de transmitirlas. Hoy la política se hace en los medios, que no son un espacio neutral sino que condicionan los mensajes: cuando a los 30 segundos te interrumpen Inda o Marhuenda, es imposible trasladar una propuesta económica concreta. Los medios tienen un formato tremendamente espectacularizado: las sillas están lejos para que tengas que gritar, porque los micros sólo comunican con los espectadores y tienes que elevar la voz para que te oigan, y estás rodeado de gradas como su fueras un gladiador. Además, la agenda la marca un espectador que no quiere hablar del cambio del modelo productivo, ni de por qué en Alemania se tienen mejores salarios y se trabajan menos horas. Ni siquiera en el debate económico con GuindosGaricano y Jordi Sevilla pude hablar de eso, porque Sevilla me atacaba todo el rato llamándome comunista y diciendo que quería sacar a España del euro. Así era imposible hablar de lo concreto. Las propuestas acaban caricaturizándose a sí mismas, porque no puedes reducir 40 páginas de un programa económico a un eslogan. Eso no nos quita responsabilidad, pero creo que el formato que nos condiciona es terrible. Es muy aburrido para la gente hablar de economía y muy simpático hablar de Marhuenda.

P. La historia de la izquierda está plagada de desencuentros, escisiones y fugas. Unidos Podemos aún debe repensarse, decidir cómo estructurarse y organizarse. ¿Qué riesgos entraña afrontar esos debates?

R. Riesgos hay muchos, establecidos por la coyuntura y hasta riesgos más estructurales como son los organizativos, la oligarquía, la ley de hierro de Robert Michels, burocracias internas y afinidades y lealtades internas ligadas a intereses materiales, y esto enturbia porque lo convierte en faccionalismo. Si llegas a diputado y no estás prevenido, si no estableces un salario máximo, por ejemplo, tiendes a que se te pegue la moqueta al suelo, al pasar de ser desempleado a tener despacho y asistente. Estas cuestiones son obstáculos para un debate sincero. Si queremos superar las organizaciones en un espacio conjunto político, alguien puede pensar que es demasiado arriesgado para su posición personal. Riesgos políticos veo menos, aunque hay diferencias políticas, diferencias entre Pablo e Íñigo o entre Podemos e IU, hay elementos programáticos y hasta tácticos y estratégicos comunes. Íñigo y su gente, por ejemplo, no eran partidarios de la confluencia y quizá no estén cómodos, pero la han aceptado. También saluda de forma diferente a Pablo (el primero utiliza el símbolo de victoria y el segundo el puño cerrado) porque cree que eso puede ser atractivo para el país, aunque a mí cada vez me parece más limitado el espacio al que está llegando, pero esto es secundario. Ojalá que no se rompa nunca la unidad, que esas diferencias se mantengan dentro del mismo proyecto político. Yo creo que son imprescindibles tanto Íñigo como Pablo. No es bueno caminar hacia una ‘Vida de Brian’ permanente, tan perjudicial para la izquierda.

P. El acuerdo para la construcción de Unidos Podemos fue un acuerdo entre cúpulas, sin participación de las bases y sin primarias. ¿Ese ‘pecado original’ condicionará para mal los debates futuro para el desarrollo de Unidos Podemos?

R. Necesitamos tiempo y debates sanos, directos y públicos. Esta coalición se formó después de cinco meses de enormes hostilidades y tres meses después de que Podemos nos negara la ayuda para constituirnos en grupo parlamentario. Todo eso genera tensiones. Nuestra militancia ha sabido estar a la altura y por encima de esas miserias, aunque en ciertos espacios ha habido muchos choques porque es difícil decir que en tres semanas que ahora sois amigos porque la unidad no se decreta, se practica, por eso las campañas fueron un caos, con actos separados y discursos chocando. Eso ha afectado, pero hay variables que han afectado mucho más, como el Brexit.

Pijus Economicus

Categories: Attac Planet

El modelo turístico ahoga Baleares

Fri, 05/08/2016 - 09:00

Pablo RivasDiagonal

El monocultivo turístico-inmobiliario continúa afianzándose mientras se superan nuevos récords de afluencia de viajeros.

Crucero atracado en el puerto de Palma. / SHEMSU HOR

Crucero atracado en el puerto de Palma. / SHEMSU HOR

Un ‘paraíso’ turístico de lujo, con capacidad para 4.000 personas, puerto deportivo y casino incluidos. Era el proyecto del grupo financiero catalán Patrimonial Mediterránea para la práctica totalidad de Sa Dragonera, un islote en la costa oeste de Mallorca. Corría el año 1977, el tsunami turístico urbanizador estaba en su apogeo y las administraciones dieron luz verde a las obras. Sin embargo, nadie contaba con que un grupo de activistas ocuparía la isla, en lo que fue la primera gran acción directa en defensa del territorio balear, y desataría una tormenta de indignación que establecería las bases para que, veinte años después, el islote fuese declarado parque nacional.

Sa Dragonera se salvó. También su hermana algo mayor, Cabrera, además de otros islotes del archipiélago balear. El resto, las cuatro islas mayores, no. “Las Baleares son un hotel, y tenemos colgado el cartel de overbooking”, simplifica el doctor en geografía y profesor de la Universitat de les Illes Balears (UIB) Ivan Murray, autor deCapitalismo y turismo en España, del “milagro económico” a la “gran crisis”. Joan Lluís Ferrer, periodista y autor de Ibiza: la destrucción del paraíso, va más allá: “Estamos iniciando la fase final del colapso, y éste se agrava de tal forma que podría quedar un lugar inhabitable en cuestión de 5 o 10 años”.

Lejos de la búsqueda de un modelo que no dependa del capital turístico y que continúa fomentando la sobreexplotación del archipiélago, Balears va camino de registrar un nuevo récord de afluencia de turistas: en 2016 podría llegar a 14 millones.

“La crisis era una oportunidad para repensar el modelo, pero se ha hecho un refuerzo del mismo”

La sobrecarga de las infraestructuras y de las capacidades naturales de las islas, tras más de medio siglo de construcción y desarrollo turístico, ha provocado la aparición de una serie de problemáticas que, lejos de solucionarse, continúan agravándose. Tal como expone la portavoz del Grup Balear d’Ornitologia i Defensa de la Naturalesa (GOB), Margalida Ramis, a pesar de la alarma, hoy se sigue celebrando la consecución de nuevos récords “e incluso se está pensando en favorecer nuevos crecimientos que se escudan en cuestiones de turismo sostenible”.

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Ivan Murray.

Este grupo ecologista, máximo exponente de la resistencia al modelo de crecimiento turístico continuo en la región, apunta como principales amenazas para la biodiversidad y el modelo de vida de la población local la desestacionalización, que aumenta cada vez más la temporada; la disminución de las barreras a la construcción y a la explotación del negocio vacacional y la ampliación de plazas turísticas. “La crisis era una oportunidad para repensar el modelo, pero lo que ha hecho es un refuerzo del mismo con toda una serie de cambios legislativos para bajar las barreras de protección que se habían conseguido durante décadas y poder así embestir el territorio con grandes proyectos”.

“En los años de la crisis se ha construido toda una serie de infraestructuras invisibles, cambios normativos, que permiten adecuar el suelo para un futuro boom que no tendrá ningún tipo de restricción a no ser que se ponga las pilas el Gobierno actual”, resalta Murray.

Los cambios a los que se refiere fueron realizados durante la anterior legislatura, liderada por el popular José Ramón Bauzá y capitaneados, en gran parte, por un empresario agrario y constructor que entre 2011 y 2015 gestionó la macroconselleria de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio: Gabriel Company. “Lanzó una macroley agraria y otra paralela de fomento del urbanismo sostenible para levantar las restricciones de edificación en suelo rústico y promover su conversión en espacio turístico. Los espacios de clara vocación agrícola se ponían a disposición del capital turístico”, explica el profesor.

Ramis añade que “se permiten nuevas infraestructuras con la excusa de que son actividades complementarias a la actividad agraria”.

Agencia de Turismo balear e Ivan Murray.

Agencia de Turismo balear e Ivan Murray.

La nueva ley turística, unida a otras como la ley del suelo, va en la misma dirección, con toda una serie de disposiciones que flexibilizan el marco legal y fomentan la inversión turística, lo que provoca que proyectos como el resort de lujo que Hyatt Hotels Corporation ha anunciado recientemente en Canyamel, en Mallorca, reciban el beneplácito de las instituciones “saltándose todos los impedimentos a la inversión que supuestamente implican las evaluaciones de impacto ambiental”, según remarca Murray. La conclusión la destaca Ferrer tajante: “Ahora mismo los planteamientos urbanísticos siguen permitiendo crecimiento urbanístico en la costa. Esto es así”.

Poderes fácticos

El poder de los lobbies hotelero e inmobiliario sigue en auge. A ejemplos como el de Company se le suman otros como el del exministro Abel Matutes en Ibiza y su imperio turístico. Los tentáculos de grupos como Melià, Riu o Barceló llegan del Caribe a Indonesia, pasando por Sri Lanka o Cabo Verde. “Estos grupos han marcado las políticas públicas de Balears, sobre todo desde la democracia”, apunta Murray, “junto a los grandes touroperadores”.

La ecotasa de 2002 es un ejemplo de su capacidad de incidencia política. “Lo que pasó es que, sencillamente, no fue adelante porque los hoteleros no quisieron”, afirma Ferrer. El impuesto, de vocación ecológica y de 1 euro por noche para los turistas, fue suprimido en 2003 tras dos veranos de aplicación.

Ahora, el nuevo Govern ha aprobado una nueva ecotasa –esta vez Impuesto de Turismo Sostenible– que no ha dejado satisfechos ni a hoteleros, muy críticos, ni a ecologistas. “Es una segunda versión muy light de lo que debería haber sido, que es un impuesto con vocación ecológica y finalista que se destinase a mitigar el impacto de la actividad turística sobre el patrimonio natural y cultural de la islas. Se ha hecho un impuesto que revierte sobre el sector hotelero”, denuncia la portavoz del GOB.

Menorca no es Ibiza

A pesar de que las cuatro islas caminan hacia el mismo modelo, las diferencias son notables. Las Pitiüses –Ibiza y Formentera– son el máximo ejemplo de sobresaturación. Ibiza recibió 2,7 millones de turistas en 2014, veinte veces su población, y Formentera, con 11.500 habitantes, acoge a 1,2 millones de viajeros al año.

Embarcaciones de recreo fondeadas en el Parque Natural de Ses Salines, en Formentera. / Guillem Romaní

Embarcaciones de recreo fondeadas en el Parque Natural de Ses Salines, en Formentera. / Guillem Romaní

“El máximo exponente del colapso es Ibiza. Formentera tiene matices, porque no hay esa planificación de macrourbanizaciones”, declara Ferrer. “La tragedia de Formentera es la urbanización difusa, casa a casa, porque en una isla tan pequeña cuatro o cinco casas equivalen a una urbanización”. Ni siquiera el gobierno progresista de la isla –de Gent x Formentera– ha paralizado la construcción, permitiendo obras en Áreas Naturales de Especial Interés.

La isla de Ibiza recibió  2,7 millones de turistas en el año 2014, veinte veces su población

Para el profesor de la UIB, las cuatro islas comparten las mismas lógicas y avanzan hacia el mismo modelo, con diferentes ritmos, siendo el menorquín el más lento. Es una visión que comparte Ramis: “En Ibiza, el GEN-GOB [principal grupo ecologista] acude constantemente a los tribunales porque allí las políticas de protección nunca tienen prioridad. Y luego está Mallorca, en un término medio, avanzando hacia Ibiza cuando debería ir hacia Menorca”.

El desarrollo turístico de esta última comenzó más tarde que en las anteriores, con una economía históricamente diversificada con gran importancia de los sectores secundario, agrario y ganadero. “Menorca es hacia donde deberíamos ir, pero avanzamos todos hacia Ibiza, incluida Menorca”, sentencia la ecologista.

La zona de Magaluf, en Mallorca. / Eric Borda

La zona de Magaluf, en Mallorca. / Eric Borda

Por ello, desde el GOB abogan por una respuesta que implique no sólo la política turística, sino toda una transformación social de los modelos económico, agrario, fiscal, medioambiental y de vivienda, empezando por la limitación y el decrecimiento del número de plazas turísticas. “La ley agraria debe ser agraria, no urbanística,tiene que haber una política de recuperación de las industrias de siempre, de promoción del producto local, de hacer competentes los negocios e industrias de aquí frente al mercado internacional y globalizado”.

Ferrer y Murray, en la misma dirección, utilizan la misma frase cuando se les pregunta sobre cómo revertir la situación: “Hay que parar”. Mientras que el primero ve fundamental el crecimiento cero como primer paso, el segundo aporta como algo tangible y sin necesidad de inversiones la alteración de las reglas del juego por parte de las instituciones, “unas reglas que hoy permiten lanzar más leña al fuego”.

Además, el profesor remarca que un impuesto como la ecotasa “debería alimentar un fondo para una transición socioeconómica del archipiélago”, mientras la sociedad “se va empoderando”. Y es que la fuerte contestación de los grupos ecologistas ligados a la tierra ha sido, para él, fundamental en el freno al desarrollo turístico-inmobiliario. “Si lo miras en perspectiva, éste se ha ido conteniendo, aunque no se ha conseguido cambiar las lógicas y, en el momento de la crisis, los movimientos han bajado la guardia, lo que fue utilizado muy astutamente por las élites”.

Está por ver si otro verano de atascos en el paraíso y playas atestadas contribuyen a unas Balears del futuro distintas. El nuevo gobierno del PSOE, apoyado por Podemos y MÉS, deberá cambiar todo un ordenamiento legislativo si quiere revertir la tendencia. Sin embargo, no todo se juega en la política local. Como apunta Ferrer, “el modelo productivo ya no depende de lo que quieran las autoridades y los residentes de Balears, sino de Europa y lo que allí se firme”. Y recuerda la directiva Bolkestein y la política económica de libertad de establecimiento y libre circulación de servicios en la UE. “Estamos sufriendo las consecuencias generalizadas de todo eso y si aquí se implantan las grandes superficies de forma generalizada es debido a ello. No quiero imaginar qué pasará si sale adelante algo como el TTIP. Será la culminación del desmadre total en el que las grandes corporaciones harán, literalmente, lo que quieran”.

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América Latina : Los límites del populismo de izquierda

Fri, 05/08/2016 - 07:00

Kyla Sankey – Salir del euro

¿ Qué pasó con las“mareas rosa”?

Cuando las “mareas rosas” ganaron las elecciones en América Latina – cuyo sustento fueron las protestas anti-neoliberales de finales de 1990 y principios de 2000- la reacción de la gente de izquierda fue , lógicamente , entusiasta. Se trataba de ir más allá del mantra “no hay alternativa” , así que muchos depositaron sus esperanzas en lo que parecía ser una nueva ola alternativa al neo-liberalismo realmente existente.

En medio del fervor revolucionario de los foros sociales, las alianzas de solidaridad, y los consejos populares, parecía que un cambio de época estaba en marcha, lo que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, denominó optimismo “un verdadero cambio de los tiempos.”

Pero en retrospectiva, las movilizaciones políticas del 2005 que llevaron a la derrota del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) pueden haber sido el punto culminante del proyecto de “las mareas rosa”. Desde entonces, el equilibrio de poder se ha desplazado lentamente hacia la derecha, con la popularidad y la eficacia de los gobiernos de izquierda disminuyendo rápidamente.

Desde el año 2012, el declive económico ha generado una inestabilidad política en toda la región. En Venezuela , el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), sufrió una gran derrota en las últimas elecciones a la Asamblea Nacional, que pone en duda el futuro del gobierno. El Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia recibirá un fuerte golpe sí pierde el próximo referéndum, que si es aprobado limitará al gobierno del presidente izquierdista Evo Morales.

Sin embargo, las mayores derrotas han llegado en las dos mayores economías de “las mareas rosa”. La elección de Mauricio Macri en Argentina simboliza la primera derrotado, en una elección presidencial , de un gobierno de coalición progresista en Latinoamérica , mientras en Brasil la oposición ha logrado lo que no pudo en el proceso electoral, con un eficaz golpe de Estado contra el presidente, Dilma Rousseff, orquestada por el poder judicial y miembros del Congreso.

No hay duda que Estados Unidos está maniobrando para tomar ventaja de la actual crisis. En contraste con las décadas de 1970 y 1980, sus esfuerzos actuales para reforzar su dominio en la región no son principalmente a través de golpes militares (con la excepción de Honduras y Paraguay), pero sí son los llamados “golpes suaves”.

Las estrategias de sabotaje y la escasez económica, junto a prolongadas campañas de propaganda en los medios de comunicación y en las redes sociales están generando un clima de miedo, inestabilidad y desesperación . Todo esto allana el camino para que la derecha propine el golpe final a través de mecanismos tanto institucionales como judiciales, y en el caso de Venezuela con un referéndum revocatorio que frene en seco la presidencia de Nicolás Maduro .

Sin embargo, es insuficiente invocar al imperialismo para explicar la crisis de la izquierda latinoamericana. Anteriormente, cuando las fuerzas de oposición habían tratado de derrocar a los gobiernos de izquierda a través de golpes de Estado en Venezuela en 2002, Bolivia en 2008, y Ecuador en 2010, el apoyo popular para estos gobiernos fue suficiente para resistir la presión de la derecha. Esto a pesar de sabotaje económico y la fuerte oposición de los medios de comunicación. Por el contrario, hoy en día, estos gobiernos tienen defensas mucho más débiles frente a los ataques de la derecha.

Para entender la crisis actual, la izquierda también debe mirar hacia adentro. La crisis política y económica actual es también producto de las limitaciones y contradicciones estructurales inherentes al proyecto de las “mareas rosa”, que cada vez más ha descolorido sus objetivos radicales.

El desafío al neoliberalismo

Los gobiernos de izquierda que componen las “mareas rosa” – incluyendo a Venezuela, Bolivia, Ecuador, y en un grado menos radical a Brasil y Argentina – lograron sus primeras victorias electorales como parte del descontento popular generalizado por los efectos del neoliberalismo. En consecuencia, el objetivo principal de su proyecto era anti-imperialista y anti-neoliberal.

En respuesta a las movilizaciones populares masivas, estos gobiernos suavizaron los padecimientos más duros impuestos por el neoliberalismo, revirtieron las privatizaciones, promovieron el crecimiento basado en la producción en lugar de la especulación, recuperaron el papel del Estado en la redistribución de la riqueza, y ampliaron los servicios públicos, especialmente en salud, alimentos y educación.

El objetivo inicial era construir un bloque hegemónico alternativo capaz de romper con la hegemonía de Estados Unidos y el orden mundial neoliberal. Los objetivos comunes de formas alternativas de industrialización, comercio, finanzas y comunicaciones fueron acompañados por esfuerzos importantes hacia la integración a través de iniciativas como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC). La más interesante de estos proyectos fue la iniciativa venezolana, Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), que buscaba formas alternativas de cooperación basado en los principios de complementariedad y solidaridad.

No hay duda que los programas sociales de los gobiernos de las “mareas rosa” trajeron beneficios significativos para la gente pobre y trabajadora. Muchos por primera vez tuvieron acceso a bienes básicos, como vivienda, educación superior y el cuidado de la salud.

Con la posible excepción de Venezuela, las reformas de los gobiernos progresistas sólo estaban diseñados para hacer frente a la hegemonía de Estados Unidos y mitigar los efectos del neoliberalismo. Ellos hicieron poco para desafiar las estructuras más fundamentales del capitalismo en estos países. El principal objetivo era nacionalizar activos extranjeros, mientras, en su mayoría, se dejaban intactas las estructuras de poder dentro de los países de América Latina .

Los programas sociales buscaban ayudar a los pobres, pero se abstuvieron de poner en peligro a los ricos. No hubo reforma agraria significativa, y los principales recursos como la minería , la agroindustria, las finanzas y los medios de comunicación se mantuvieron en manos de un pequeño sector de las élites, que continuaron beneficiándose bajo estos gobiernos progresistas. Como resultado, el proyecto fue socavado cada vez más por sus propias contradicciones.

Neo-desarrollismo

La característica definitoria de la estrategia económica de las “mareas rosa” fue el neo-desarrollismo. Esta fue una versión actualizada del modelo de industrialización por sustitución de las importaciones promovido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe ( CEPAL ) en la posguerra; diseñado para ayudar a los países latinoamericanos a romper con la dependencia Norte-Sur y recuperar la soberanía nacional.

Brasil, Argentina y Ecuador intentaron reducir la dependencia del capital extranjero mediante la promoción de un empresariado local y la creación de alianzas con las “burguesías nacionales”. Sin embargo, los subsidios a los propietarios de negocios no lograron promover la inversión de forma que pudieran sostener los objetivos del desarrollo nacional o la diversificación económica. En definitiva los países de las “mareas rosa” persistieron con los desequilibrios económicos estructurales, lo que les obligó a depender aún más de la exportación de materias primas para impulsar el crecimiento económico y financiar programas de bienestar social.

De hecho, la creciente dependencia de la extracción de recursos naturales ha sido el aspecto más problemático de las estrategias de desarrollo de las “mareas rosa”. Aunque el modelo extractivista fue defendido por los gobiernos como una “etapa” necesaria del desarrollo para avanzar hacia una economía más avanzada, de hecho, ha ocurrido lo contrario.

La “re-primarización” de las economías ha restringido más su base productiva encerrándola en el camino de la dependencia de las exportaciones de materias primas. A pesar de los intentos de poner en práctica estrategias neo-desarrollistas para la canalizar las rentas agro-minerales hacia actividades productivas alternativas, estos proyectos nunca despegaron del suelo.

El cambio más significativo geo-económico asociado a una estrategia de crecimiento primario -impulsado por las exportaciones- ha sido el aumento de los lazos con China. Sin embargo estos nuevos vínculos comerciales no han sido capaz de proporcionar la base para la soberanía regional ni romper la lógica de la dependencia. Por el contrario, el comercio con China ha generado nuevas formas de subordinación, lo que se refuerza con un crecimiento impulsado por las exportaciones de productos primarios, con muy poca transferencia de tecnología.

Pero quizás el mayor problema del modelo extractivista es su asociación con una concentración muy poco democrático del poder y los recursos, que se caracteriza por el desempleo estructural, por un lado, y por incrementar la riqueza en manos de un pequeño estrato de inversores y de empresas multinacionales en el otro.

El modelo de crecimiento extractivista, de hecho, ha impedido la posibilidad de cualquier cambio progresista; aún más a fomentado una penetración más profunda de capital extranjero en los territorios de América Latina.

Los críticos describen este modelo como “capitalismo depredador”, porque los costes del crecimiento económico se apodera de los recursos naturales de comunidades rurales, campesinos y pueblos indígenas; despojando y precipitando el desastre ecológico. Esto ha generado un nuevo ciclo de luchas territoriales contra los proyectos extractivos .

Como resultado, a pesar de los avances significativos en el bienestar social, los gobiernos de las “mareas rosa” no han sido capaces de superar las tensiones inherentes a este modelo de crecimiento. Esto a pesar que han dado un golpe al “nuevo orden mundial”, representada por el imperialismo estadounidense y la globalización neoliberal mediante el bloqueo de los acuerdos de libre comercio y la interrupción de las privatizaciones.

Pero al final, los gobiernos de las “mareas rosa” nunca se plantearon trascender el capitalismo como tal. En su lugar, acomodados, profundizaron la dependencia del capital global.

Lo que es peor, la vulnerabilidad del extractivismo aumento los ciclos de auge y caída. La caída de los precios de las materias primas – como resultado de la disminución del crecimiento en China, la reducción de la demanda de agro-combustibles, con el desarrollo del esquisto como sustituto del petróleo – ha sido devastador para estas economías, conduciendo a tasas reducidas o negativas de crecimiento, la devaluación de la moneda, y la disminución de los recursos fiscales.

La región se enfrenta ahora a su cuarto año de declive económico. Mientras tanto, se ha logrado muy pocos objetivos comerciales y de industrialización alternativa, lo que agrava el estancamiento económico.

Una Transformación Socavada

No hay duda de que el modelo extractivista proporcionó a los gobiernos progresistas rentas necesarias para poner en práctica significativos programas de bienestar. Pero, sin la compañía de un proyecto más radical para la transformación estructural, estos programas sociales han sido sólo una solución temporal; los mecanismos sistémicos que reproducen la desigualdad y la exclusión social se han dejado intactos.

La ausencia de un proyecto más amplio para la transformación de la conciencia social ha limitado la eficacia de los programas sociales. En Argentina, los planes de emergencia de alimentos y los comedores populares se han creado para proporcionar apoyo a la vida de los sectores más empobrecidos de la población durante la crisis económica. Pero, fueron incapaces de hacer frente a las causas estructurales de la pobreza en el largo plazo. Después de la emergencia inicial, estos programas nunca fueron reemplazados por esfuerzos para organizar medios de vida alternativos para las personas más allá del molde del consumo individual.

Vaciada de su potencial radical, los programas de asistencia social se convirtieron en mecanismos de cooptación de organizaciones sociales y sectores populares. En el régimen de los Kirchner el desempleo fue utilizado como una herramienta para dividir y conquistar al movimiento piquetero. Activistas “leales” fueron recompensados con posiciones y recursos oficiales, mientras que se aislaron a los más críticos. El resultado de estas prácticas clientelistas fue despolitización, desmovilización y deslegitimación del movimiento.

En Brasil, el ascenso al poder de los Partido de los Trabajadores (PT), se asoció con la disolución en vez de una activación de las fuerzas sociales de izquierdas. La relación del PT con los movimientos se define, principalmente, por el nombramiento de líderes sindicales, organizaciones sociales y ONG en cargos de la administración pública. Esto significó que los activistas abandonaron las filas populares para formar parte de la élite, lo que resultó , nuevamente, en una pérdida de legitimidad popular. La izquierda desorientada se desactivó y hoy es incapaz de articular una postura política independiente.

En general, los programas sociales no se acompañaron de nuevas formas de educación popular, movilización, unificación y formación política. El papel de los pobres era actuar como beneficiarios pasivos de los programas sociales y no como sujetos políticos radicales. Ellos fueron insertados en la “sociedad de consumo”, pero no eran parte de un proyecto que pretenda impugnar esa forma de sociedad o transformar la conciencia social. Esto ha frustrado la posibilidad de construir sociedades post-capitalistas.

Como resultado, el horizonte político del “proyecto marea rosa” se limitó a un aumento temporal de la capacidad de consumo de los pobres y trabajadores. Si bien esto fue más evidente en Brasil y Argentina, una dinámica similar también se desarrolló en los proyectos más radicales de Bolivia, Ecuador y Venezuela.

La caída de los precios de los productos básicos ha dejado al descubierto estas contradicciones en el “proyecto marea rosa”. Los gobiernos ya no son capaces de cumplir su doble papel ; facilitadores de mayores ganancias del capital y benefactores de los pobres. Ante la falta de una visión estratégica más radical para enfrentar el capitalismo a través de la movilización popular, los gobiernos se han inclinado hacia la derecha con la aplicación de reformas pro-mercado en respuesta al estancamiento económico.

En Brasil, Rousseff decidió recortar las políticas sociales y nombró a un liberal ministro de Finanzas . En Ecuador, Correa redujo los programas sociales con el objetivo de aumentar los ingresos fiscales pero finalmente se vio obligado a aumentar las deudas públicas y las exportaciones, con premios a las concesiones petroleras de las grandes corporaciones. Mientras tanto, estas políticas de mercado y las alianzas estratégicas con los sectores de la élite han causado confusión entre su base popular.

 Tensiones crecientes

El limitado horizonte político del “proyecto marea rosa” fomenta tensiones entre los gobiernos y los movimientos sociales. Los gobiernos fueron incapaces de establecer relaciones con los movimientos que permitieron a estos últimos mantener su autonomía, mientras tanto, cuando empezaron las protestas, campeó la ausencia de autocrítica y un diálogo constructivo.

Las transformaciones sociales propuestas de Bolivia y Ecuador se han vaciado de su contenido radical. En Ecuador, las movilizaciones populares y asambleas constituyentes alcanzaron un punto culminante en 2008, cuando los derechos de la naturaleza fueron reconocidos en la Constitución del Buen Vivir – “vivir bien”; una visión alternativa de desarrollo basado en las cosmovisiones de los grupos étnicos y los principios de la ecología – fue incorporado en el plan nacional de desarrollo.

Pero en la práctica, estos objetivos fueron siempre subordinadas a una estrategia de crecimiento neo-desarrollista, como se demostró el año pasado cuando Correa abandonó la iniciativa Yasuní Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT) de mantener el petróleo bajo tierra a favor de la apertura de las operaciones de perforación del petróleo en el parque Nacional Yasuní.

El modelo de crecimiento extractivista de Ecuador ha aumentado las tensiones entre el gobierno de Correa, y las organizaciones populares de campesinos, indígenas y los movimientos ambientalistas. Estos movimientos han organizados marchas y peticiones contra el gobierno por su política de expansión de la agroindustria y la minería, así como la criminalización de la protesta social.

La hostilidad del gobierno a estas protestas terminó proporcionando una grieta para la derecha, que ha tenido la oportunidad de movilizarse contra el aumento de los impuestos con el objetivo final de restaurar el gobierno conservador.

Del mismo modo, en la Bolivia del MAS, la apelación a la “plurinacionalidad” y la “pluriculturalidad” , que hace hincapié en cuestiones de la identidad y en los valores de los pueblos indígenas, principalmente a través de su reconocimiento legal, no presta suficiente atención a los conflictos materiales de estas comunidades dentro de una estrategia de desarrollo nacional.

El modelo de capitalismo “andino-amazónico” reconoce la coexistencia de diversos modos económicos-culturales dentro de la sociedad boliviana: la ayllus , la familia, el sector informal, las pequeñas empresas, así como el capital nacional y transnacional. Pero, de nuevo, la experiencia práctica de conflicto entre estos sectores y los proyectos de infraestructura y minería brotan para mostrar el predominio de los dos últimos.

Cuando la propuesta de una carretera para el Parque Nacional Isidoro Secure y el Territorio Indígena (TIPNIS) fue impuesto , pese a las protestas populares, el gobierno de Bolivia fue acusado de intimidar, dividir y penalizar a las organizaciones indígenas. Los movimientos sociales se han debilitado por las divisiones y sufren una pérdida de autonomía y la militancia. En este contexto, el proyecto “marea rosa” no se arriesga a convertirse en un proyecto de activación radical de las fuerzas sociales pero puede sucumbir a las exigencias de acumulación de capital.

También estos gobiernos se centraron en la agenda económica y la administración de un Estado tecnocrático perdiendo su relación con los sectores sociales autónomos. Las protestas masivas contra el PT en Brasil en 2013 comenzó como demandas de izquierda en relación con el transporte público, sin embargo, la indiferencia del partido a estas demandas populares abrió las puertas para que los medios de derecha y las clases medias altas aprovecharan la oportunidad de movilizar el descontento, que finalmente se convirtió en una fuerza importante para la caída del gobierno de Dilma en 2016.

Se ha hecho evidente que las movilizaciones sociales que inicialmente llevaron a las “mareas rosa” al poder han tenido poca continuidad. Esto en parte es porque carecían de un proyecto a largo plazo para convertirse en una fuerza auto-sostenible; también porque fueron socavados por las agendas de sus gobiernos. Incluso aunque el activismo no ha desaparecido por completo, no es menos cierto que las fuerzas de la izquierda están muy lejos de la construcción de un proyecto claro de construcción de una fuerza hegemónica alternativa.

El resultado es que las fuerzas sociales de la izquierda no estaban preparados para la actual crisis económica. Mientras que los gobiernos hicieron alianzas con la derecho y adoptaron políticas pro-mercado, las fuerzas populares carecieron de capacidad para comprender lo que estaba ocurriendo y movilizar , por tanto, una alternativa popular.

A falta de una estrategia para impulsar una salida radical de la crisis, tanto en los movimientos de Brasil y Ecuador que critican a sus gobiernos han detenido la movilización por miedo a la derecha.

Lo que estas experiencias ponen de manifiesto que es un proyecto de transformación social no puede limitarse a una mayor redistribución sin confrontar también seriamente las estructuras de poder más profundas y la construcción de una base popular radical. No es que un mayor acceso a bienes básicos como la educación y la salud no son importantes, pero su eficacia no altera fundamentalmente la reproducción de las desigualdades de clase y de poder.

Es necesario estimular la movilización, educación y formación política para un proyecto transformador a más largo plazo. No es suficiente derrotar al neoliberalismo s también hay que tener una estrategia de transición hacia una sociedad post-capitalista.

El ejemplo de Venezuela

Venezuela es el único país que intenta ir más allá del proyecto post-neoliberal, allanando el camino hacia una sociedad post-capitalista. Tras el intento de golpe de estado y el paro petrolero de 2002, Hugo Chávez se dio cuenta de que su agenda social sólo podría avanzar con una dirección más radical sobre la base de la participación popular. La visión de Chávez de un “socialismo del siglo XXI” trató de construir un Estado comunal acompañada de un activismo revolucionario y el protagonismo popular.

En Venezuela las “Misiones Bolivarianas” son un conjunto de programas sociales que abordan una serie de cuestiones como reducción de la pobreza, alimentación, vivienda, educación, salud y atención a los derechos indígenas. Pero más importante que la redistribución material, en Venezuela, ha sido el intento de transformar la cultura política popular, con un aumento de la organización de base, la conciencia de clase, y la movilización popular.

Las Misiones Bolivarianas han ido acompañadas de nuevos mecanismos para la participación política. Los consejos comunales han dado poder a las personas para tomar decisiones sobre una variedad de temas en su vida cotidiana, desde la salud hasta el agua y el transporte. No hay duda que los elementos de estos procesos demuestran un radicalismo que los diferencia del resto de las “mareas rosa”, la activación de las fuerzas populares fuera de la burocracia estatal y la transformación de la conciencia social.

Sin embargo, las limitaciones del proyecto venezolano por el socialismo todavía se encuentran con contracciones estructurales. A lo largo del proceso venezolano sigue existiendo una gran contradicción entre la expansión del protagonismo popular y el fracaso para acompañar estos procesos con una propiedad productiva totalmente socializado.

La nacionalización del petróleo y otras industrias representa un paso importante en la ruptura con el capitalismo y con la construcción de una economía bajo control social. Sin embargo, estos proyectos se llevaron a cabo a menudo como una respuesta inmediata a los conflictos y no eran parte de un plan estratégico más amplio para la transformación de la sociedad.

Además, el proyecto siempre estuvo limitada por su incapacidad para escapar el modelo extractivista que, como se describió anteriormente, es inherentemente no democrático. A pesar de los importantes intentos para canalizar los fondos del petróleo para diversificar la economía a través de un sistema de cooperativas, éstas carecían de la capacidad para convertirse en unidades económicas auto-sostenibles independientemente de los subsidios del gobierno.

La dependencia de las importaciones objeto de subvenciones para alimentos y otros bienes básicos ha dejado intacto el modelo rentista de arriba hacia abajo. Sin diversificación económica, el empresariado local permaneció dedicado únicamente a las importaciones en lugar de la industria productiva.

Esto ha limitado la participación popular real. A pesar de un aumento significativo en el protagonismo popular, el hecho de que estas nuevas formas de organización no tenían ningún fundamento en las relaciones productivas de la sociedad significaba que eran insostenibles. En Venezuela la transformación social se ha limitado principalmente a la esfera política, y no ha tenido lugar a nivel local, con un fundamento en la base productiva de la economía.

Esto significa que todavía las decisiones de arriba hacia abajo realizados por el Estado y por el mercado mundial a la larga afecta los medios de vida de las personas. En Venezuela este modelo de arriba hacia abajo ha sido acompañado por una extensa corrupción de los burócratas del estado que la movilización popular han podido superar.

Estas contradicciones subyacentes han saltado al tapete con la actual crisis económica. Cuando los precios del petróleo se desplomaron se llevaron con ellos el acceso a los alimentos y las medicinas para los sectores más pobres de la sociedad. Incluso si las historias de terror y fracaso del socialismo – presentadas por los medios de comunicación – son exageraciones políticas interesadas , lamentablemente el proyecto venezolano ha demostrado ser insostenible.

Aunque Maduro, al igual que sus homólogos, se ha vuelto desesperadamente a las empresas mineras canadienses para compensar el déficit de dólares, la esperanza de Venezuela sigue radicando en la potenciación de las clases populares, que se han movilizado en iniciativas solidarias de abajo hacia arriba, como las redes comunales para la producción y consumo de bienes básicos para hacer frente a la crisis.

El neoliberalismo de izquierda

La experiencia de los gobiernos de izquierda en el poder es representativa de los problemas de tratar de “humanizar” el capitalismo, o construir un capitalismo “andino-amazónico” sin ir más allá de esa frontera. A pesar de contar poderosas plataformas anti-neoliberales , con la excepción de Venezuela , ningún gobierno “progresista” dio pasos hacia una ruptura completa con el orden anterior.

En lugar de ello, el resultado es lo que algunos han descrito como “neoliberalismo de izquierda”, porque los nuevos gobiernos que continúan administrando una sociedad post-neoliberal, no han sido capaces de superar el capitalismo.

Hasta el momento, no han tenido éxito, ni en la prevención de las contradicciones del del capitalismo global desde irrupción de crisis, ni en la preparación de las masas para organizar y proponer sus propias soluciones de cara al futuro. Esto , necesariamente, debe cambiar si estos gobiernos quieren conservar su posición en el poder.

De cara a la crisis, la gente quiere un cambio. El Vicepresidente de Bolivia , Álvaro García Linera, ha señalado que la derecha no tiene ninguna propuesta alternativa. Las políticas neoliberales que proponen se asemejan a las implementadas en los años 1980 y 1990, que inicialmente causaron la devastación económica y la protesta popular. Sin embargo, tras más de una década en el poder, los gobiernos de las “mareas rosa” parecen incapaces de ir más allá de un punto muerto y proporcionar una alternativa a los problemas económicos que enfrentan sus pueblos.

En lugar de implementar políticas pro-mercado y forjar pactos con sectores de la élite, la clave está en presionar por una solución a la crisis mediante el aumento de protagonismo popular a través de la movilización, la unidad y la educación. En esta crisis, los sectores populares deben estar preparados para construir otro tipo de sociedad.

Esto no solo implica fortalecer la conciencia política y la organización colectiva para proteger los logros sociales realizados bajo los gobiernos progresistas, sino que también proporcionar un mayor espacio para el activismo social – limitando la expansión del capitalismo – y construyendo una economía social y ecológica más allá del capitalismo extractivista.

Esto no puede lograrse simplemente con la auto-actividad espontánea, pero tampoco pueden provenir de decisiones tecnocráticas desde arriba. Los partidos políticos deben abrirse a la auto-crítica y al debate con los movimientos populares sobre el modelo de sociedad- ecológica y económica- que la gente necesita. La tarea principal es caminar lejos del extractivismo hacia una economía socializada que sea ecológicamente sostenible.

Un ejemplo importante de una alternativa de izquierda está emergiendo de los movimientos sociales de todo el continente. El objetivo de estos movimientos del ALBA es la construcción de una red continental de movimientos sociales con el fin de movilizar, unificar y educar a diversos sectores del movimiento popular en torno a un proyecto común, de los campesinos, los indígenas, las comunidades africanas, los estudiantes, los trabajadores, y las cooperativas.

La respuesta de los movimientos del ALBA -en la actual coyuntura- es avanzar hacia “la creación de una propuesta alternativa basada en el poder popular”, que “busque una solución [a la crisis], de acuerdo con los intereses de las organizaciones populares. Esto implica la construcción de una alternativa, económica post-capitalista que debe ser “socialista, ecológica, comunitaria, feminista y auto-sostenible.”

En una fase de un modelo agotado, procesos como el ALBA pueden ser fundamentales para la construcción de “sujetos políticos” capaces de actuar como fuerzas de un necesario cambio radical. Los gobiernos de las “mareas rosa” pueden haber fallado para domesticar el capitalismo, pero como lo imaginó el periodista y activista peruano, José Carlos Mariátegui, “un socialismo para nuestra América” sigue siendo un proyecto por el cual vale la pena luchar .

 

Doctora en Geografía Humana, Universidad Toronto, Canadá (https://www.jacobinmag.com/)

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Geofinanzas imperiales

Thu, 04/08/2016 - 13:00

Alfredo Apilánez – trampantojos y embelecos

Los bancos son los que realmente toman las decisiones y – detrás de la cortina de una respetabilidad fingida – son la fuerza motriz detrás de las interminables guerras

Michael Hudson

Los banqueros centrales, cuya independencia está constitucionalmente protegida, controlan la política monetaria en el mundo desarrollado. Gestionan la oferta de dinero a las economías nacionales. Fijan las tasas de interés decidiendo así el valor de nuestros ahorros e inversiones. Ellos deciden si hay que centrarse en la austeridad o crecimiento. Sus decisiones dan forma a nuestras vidas

Adam LeBor

1-Libia. Furia desatada

“Nunca antes había escuchado que se creara un banco central a las pocas semanas de un levantamiento popular. Sin duda parece indicar lo extraordinariamente poderosos que se han convertido los banqueros centrales en nuestra época”. El periodista Robert Wenzel expresaba así su pasmo ante las extrañas prioridades de los insurrectos en la recién iniciada revuelta contra el régimen de Gadafi en febrero de 2011. La virulencia del conflicto libio –que prosigue actualmente con dos gobiernos enfrentados por el control del cuarteado territorio y un sinfín de grupos guerrilleros (la mayor fábrica de terroristas del mundo, según acreditados medios occidentales) campando por un país arrasado después de cinco años de cruenta guerra civil-y la presta y decidida intervención occidental (bajo el liderazgo “otánico” francoestadounidense) parecen reflejar inconfesables intereses en liza. Más allá de la consabida retahíla de razones para cohonestar una guerra “justa y humanitaria” con la que los líderes del mundo libre adornaron su “abnegada” entrega a la defensa de los derechos humanos y la democracia en Libia, afloran sedimentos de propósitos mucho menos honorables. Según el agudo análisis de Ellen Brown, basado en los recientemente desclasificados correos electrónicos de Hillary Clinton, entonces Secretaria de Estado del hegemon –que mostró sus humanitarias entrañas expresando su indisimulado alborozo ante el salvaje linchamiento del ominoso dictador-, la prioridad geopolítica imperial era proteger los intereses del cártel bancario euroestadounidense impidiendo que prosperara el plan de Gadafi de crear una moneda panafricana basada en el dinar libio y en las enormes –fruto de las cuantiosas regalías petroleras-reservas de oro del país. La cuestión no es pues–tratando de evitar la doble trampa de maniqueísmo “conspiranoico” e infantilismo antiimperialista que denunciaba Alba Rico en sus polémicos artículos de 2011- negar la condición de tirano criminal del dictador libio ni la legitimidad de una revuelta popular para derrocarle, sino iluminar la malla de intereses espurios que activan –bajo la consabida pátina del discurso humanitario de los adalides de la civilización occidental- los expeditivos mecanismos del poder imperial: Gadafi –parafraseando la clásica sentencia rooseveltiana sobre el cinismo artero de la política de alianzas de la superpotencia- dejó de ser su“ hijo de puta” –no peor que otros conspicuos déspotas del Tercer Mundo, más dóciles ante los dictados imperiales- para tornarse, en la propaganda legitimadora de los bombardeos otánicos, un nefario criminal asesino de masas y desestabilizador de la región. Eso no siempre fue así.

El taimado sátrapa había templado veinte años antes sus relaciones con Occidente ofreciendo colaboración en materia migratoria e inversiones lucrativas para las petroleras occidentales tras ser anatematizado durante décadas como paria global y huésped de terroristas. Una década después habría iniciado parcialmente la “apertura” de su sector financiero estatal ofreciendo, según Jalife-Rahme –la fuente es un cable de Wikileaks, de nuevo las inoportunas filtraciones dejando al desnudo las vergüenzas imperiales-“oportunidades para una mayor cooperación entre la banca privatizada libia con los bancos de Estados Unidos, lo cual ayudará a entrenar (sic) su próxima generación de banqueros”. Pero no fue suficiente. Como explicaHosseinZadehi: “Estados Unidos y sus aliados esperaban más; querían que siguiera las directrices económicas de los “expertos” de las finanzas globales, es decir, de los “asesores” económicos del Fondo Monetario Internacional y de la Organización Mundial de Comercio; resumiendo, querían que desmantelara los programas de bienestar social de su país y reestructurara su economía siguiendo el modelo neoliberal”.

La mistificadora maquinaria de propaganda de los mass-media activó la batería de asechanzas y medias verdades legitimadoras de la agresión en ciernes mientras ocultaba cuidadosamente algunos detalles menos ríspidos del denostado régimen: los buenos estándares-certificados por Naciones Unidas- de desarrollo en los servicios básicos se financiaban (¡oh herejía!) a través de un banco central público que emitía la moneda nacional y financiaba estratégicas infraestructuras –el Gran Río Artificial, considerado el mayor sistema de riego del mundo, abastece de agua a las principales ciudades del país-,  ofrecía educación y sanidad gratuitas a la población y garantizaba dadivosos préstamos, ¡sin intereses!, de 50,000 dólares para los recién casados.

El viejo principio ejemplarizante  pareciera estar de nuevo operando aquí: “Con energía, agua y crédito suficiente para desarrollar su infraestructura, una nación puede ser libre de las garras de los acreedores extranjeros. Y eso puede ser la verdadera amenaza de Libia: puede mostrar al mundo lo que es posible”.  A la sempiterna justificación –el latrocinio y expolio de las riquezas del Tercer Mundo- de las agresiones imperialistas “clásicas” parece añadirse la creciente influencia de los poderes financieros y sus adláteres en las criminales fullerías de la geopolítica actual.

“Se trata de una amenaza a la seguridad financiera mundial“. La airada reacción del belicoso Sarkozy expresa el pánico ante la posible pérdida de hegemonía del franco de Africa Occidental bajo la égida francesa si el intento liderado por el gobierno libio de crear un área monetaria independiente en el corazón de la francofonía prosperaba. “Gaddafi inició un movimiento para rechazar el dólar y el euro, y pidió a las naciones árabes y africanas utilizar una nueva moneda, el dinar de oro. Gaddafi sugirió el establecimiento de un continente africano unido, con 200 millones de personas utilizando esta moneda única”.

Tamaña insolencia era mucho más de lo que el pedestre “pequeño Napoleón” y sus poderosos aliados estaban dispuestos a soportar.  Nada mejor pues que aprovechar la pintiparada ocasión de la llamarada de efervescencia popular de la primavera árabe de 2011 para que los muñidores de la operación activaran el eterno mantra de una salvífica intervención “humanitaria” que liberara graciosamente al pueblo libio de la férula del oprobioso dictador. El atrabiliario personaje quizás no se percatara de que sus veleidades de liderazgo regional erosionando la hegemonía monetaria de la “banca de la OTAN” representaban un casus belli en toda regla. Pero en su megalomaníaca inconsciencia propició el despliegue de un ejemplo paradigmático del modus operandi de la furia desatada de las geofinanzas imperiales.

2-BPI. El banco “secreto”

En las áulicas dependencias del núcleo del poder financiero global el órdago de Gadafi sería, con toda seguridad, muy mal recibido. Un escalofrío debió de recorrer los magnificentes salones de la sede del Banco de Pagos Internacionales en Basilea ante el desafío al statu quo del díscolo mandatario. La  hermética e inviolable institución, fundada en 1930 –para tratar de gestionar los pagos de las desorbitadas reparaciones de guerra alemanas a través de generosos préstamos de los bancos de Wall Street en el marco del Plan Young; plan frustrado por los formidables desórdenes monetarios post-crack del 29-, es el banco central para sus bancos centrales miembros y representa los sagrados principios de la banca “globalista” (la banca de los Rothschild, “los amos del dinero”, teledirigida –según los “conspiranoicos”- desde el archimanoseadoBilderbergGroup, pasto de innúmeras teorías conspiratorias a las que su secretismo no deja de dar pábulo).

En la sucinta – aunque carente del encanto veleidoso de los esoterismos fabulados-descripción de LeBor, “El BPI es una institución única: es una organización internacional, un banco muy rentable y un instituto de investigación fundado y protegido por tratados internacionales”.

Sin embargo, como explica James C. Baker, su prístino organigrama no deja de iluminar vívidamente lo que ocurre entre bambalinas: “El BPI fue fundado por los bancos centrales de seis naciones (Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Japón y Reino Unido) y por tres grandes bancos privados estadounidenses –J.P. Morgan, FirstNational Bank of New York y FirstNational Bank of Chicago-. La Reserva Federal de Estados Unidos no se unió inicialmente al BIP pero la representación de sus bancos partícipes fue tres veces superior a la de cualquier otra nación”. ¿Muy astuto, no? No parece pues que haya que expurgar las ultrasecretas actas de la comisión Trilateral y pergeñar calenturientas teorías sobre los “hilos que dirigen el mundo” para obtener el holograma de la cadena de mando de las finanzas globales.

Más allá de las funciones mediadoras entre sus sesenta bancos centrales miembros –desde 2000, los bancos de Wall Street dejaron de formar parte de su “establishment”-, la función clave del BPI es la regulación y supervisión –a través del Comité de Basilea– de los requisitos de capital y liquidez que tienen que cumplir los bancos comerciales. Cuestión aparentemente baladí cuya neurálgica relevancia para “dar forma a nuestras vidas” resume Le Bor: “Difícilmente haya nada más político que ceder los poderes nacionales a organismos supranacionales no electos, mientras que los mecanismos financieros necesarios los elabora y gestiona un banco secreto de Basilea que no tiene ninguna responsabilidad ante los ciudadanos”.

Según Henry Liu:”La normativa del BPI sólo sirve al único propósito de fortalecer el sistema de banca privada internacional, incluso en perjuicio de las economías nacionales: el BPI está construyendo una nueva arquitectura financiera y regulatoria global, demostrando que tiene el poder para dar forma a las normativas financieras del planeta”.

Todo el cañamazo neoliberal -basado en el uso del banco central “independiente” como turbina de la financiarización y ariete de las prácticas de desregulación y reformas de los sistemas financieros nacionales- diseñado minuciosamente en la impenetrable institución helvética choca frontalmente con la existencia de una banca pública de propiedad estatal.

La formidable expansión de la titulización financiera -la vía a través de la cual se movilizan ingentes volúmenes de capital ficticio ansiosos de multiplicarse en el casino global para sostener la “boqueante” tasa de ganancia del capital de la fase neoliberal- queda de este modo agostada al impactar con el dique de la creación de dinero público, sin el dogal de la deuda. Ellen Brown de nuevo: “Los bancos de propiedad pública son también una amenaza para el creciente negocio de los derivados, ya que los gobiernos con sus propios bancos, no necesitan de swaps sobre las tasas de interés, instrumentos de cobertura de incumplimiento crediticio (credit default swaps), o calificaciones de grado de inversión por agencias privadas de calificación con el fin de financiar sus operaciones”. Ello les pone fuera del alcance del modelo de extracción de rentas financieras y de expolio de lo público comandado por la red bancaria internacional dirigida desde Basilea. Tamaño atrevimiento resulta motivo más que suficiente para situarse en el punto de mira de los halcones del Pentágono. Según Ellen Brown, el general estadounidense Wesley Clark se refirió a siete ‘estados forajidos’ –Irak, Libia, Somalia, Sudán, Irán, Siria y Líbano- que serían objeto de ataque luego del 11-S de 2001. “¿Qué tenían en común estos países? Además de ser islámicos, no eran miembros ni de la Organización Mundial del Comercio ni del Banco de Pagos Internacionales. Esto los dejó por fuera del largo brazo regulador del banco central de los banqueros centrales en Suiza “. Irak, Libia, Irán y Siria –cuya destrucción en curso, con destacada presencia imperialista, amenaza con sumir en el mismo caos absoluto en el que quedó Libia a toda la región-, los más renuentes a plegarse a los dictados del “largo brazo” de la turbia argamasa de las geofinanzas globales, han pagado su condición de parias siendo situados en la diana de la maquinaria geopolítica imperial.

Con Irán,  el más poderoso de los cuatro, las armas de destrucción masiva fluían por otros canales. Como explica Jalife-Rahme: “Estados Unidos desencadenó su bomba financiera de neutrones (sic): la exclusión del sistema financiero y del comercio basado en dólares. La prueba de que las sanciones financieras contra Irán forman parte de la guerra financiera  global llegó cuando el 5/2/12 Estados Unidos desencadenó su última arma  financiera: los bancos occidentales fueron advertidos (sic) de que serían eliminados del sistema de pagos del dólar si realizaban transacciones con el banco central de Irán. El rial (divisa persa) se desplomó “más de 40 por ciento (…) con hiperinflación, fuga de depósitos y alza de las tasas de interés, con consecuencias de grave malestar popular”. Tras el reciente acuerdo sobre la desactivación del programa nuclear iraní, las draconianas sanciones han sido “provisionalmente” retiradas. A cambio de su “reconexión” al sistema bancario mundial, el banco central estatal iraní pedirá en un futuro muy próximo a sus entidades adherirse a los estándares de capital internacional, conocidos como Basilea III –fijados por el BPI- con el fin de reforzar la solvencia de su balance. Si no es una “vuelta al redil”, se parece bastante.

Así pues, quizás no sería demasiado aventurado elucubrar –en una levísima concesión a las inanes “conspiranoias”- que la drástica operación de cirugía financiera de la comandancia imperial contra la línea de flotación de las finanzas persas contara con el beneplácito de los oscuros funcionarios –encabezados por el español Jaime Caruana, antes gobernador del Banco de España y fiel escudero a continuación del probo don Rodrigo Rato en el FMI: ¡qué magnífico ejemplo de “puertas giratorias”!- que pululan por los magnificentes salones de la compacta y misteriosa Torre de Basilea.

3-Grecia. El golpe blando

Grecia sí es miembro del Banco Internacional de Pagos. Contra los ya sometidos a la férula de los dogmas de la banca central “independiente”y sus cabilderos institucionales –en el caso europeo, el insólito invento de la Troika (BCE, FMI y Comisión Europea)-, los procedimientos para encauzar a los revoltosos difieren de los expeditivos escarmientos manu militariperpretrados contra los parias de las finanzas globales. Empero, la aparente asepsia falsamente neutral de las medidas adoptadas no atenúa su contundencia ni encubre la imperiosa necesidad de atajar el mal de raíz. Ante la leve resistencia mostrada por el “radical” gobierno griego de Syriza en la primavera de 2015 a aceptar los severísimos recortes impuestos por laTroika para volcar el grueso de los recursos del país al pago de la deuda –dejando sin medicinas o en la inanición a la parte más desvalida de la población si era necesario-, los acreedores de la banca franco-alemana no necesitaban reeditar el infaustogolpe de los coroneles. Bastaba una asonada financiera ejecutada limpiamente por el BCE y “cocinada” por sus mamporreros en las agencias de rating – un oligopolio de tres mastodontes de Wall Street, cuyas “objetivas” evaluaciones degradando la nota crediticia de empresas y países “marcan el blanco” para su posterior aniquilación a cargo de la artillería financiera del BCE y losbazookas de los hedgefunds– para aplastar el conato de insubordinación y mandar un aviso para navegantes. El fulminantediktat del guardián del euro –“cerrar el grifo” de liquidez de la ruinosa banca griega, previamente degradada su ya deplorable calificación por las “imparciales” agencias- que obligó al renuente gobierno heleno a prosternarse aceptando el baldón de un humillante acuerdo –incluso peor que el que unos días antes el pueblo griego había rechazado en referendo- reflejó de forma palmaria la humillante condición de los actuales Estados “soberanos”, reducidos a meros limosneros del sector financiero global. Se trataba no tanto de cobrar una deuda -más bien irrisoria, dado el raquítico tamaño de la economía griega-, como de impedir que pudiera cundir el deletéreo ejemplo de oponer cierta resistencia al “austericidio”. Para un miembro del Banco de Pagos Internacionales y del ruinoso euro –en cuyo diseño colaboró activamente, dicho sea de paso, el “banco secreto” de Basilea-, la camisa de fuerza de la aceptación de las reglas del sistema bancario global obligaba al díscolo gobierno -que en su propaganda electoral afirmaba ufano que “iba a devolver la dignidad a su pueblo”- a rendir pleitesía a la retornada Troika o quedar inerme ante el “garrote vil” accionado por el banco del euro. Enviando de paso un nada sutil mensaje a los émulos de la pueril ilusión reformista de Syriza –introducción de nimias medidas paliativas del desbrozamiento neoliberal sin alterar lo más mínimo los cimientos del statu quo– en otros países del Sur de Europa para que tomen nota de “quién está en el puesto de mando”. De nuevo Ellen Brown: “Y el BCE, al igual que la Reserva Federal de los Estados Unidos, marcha al compás de los tambores de los grandes bancos internacionales. El banco central puede encender el interruptor del crédito o apagarlo a su antojo. Cualquier país que se resista a estar de acuerdo con el programa de austeridad de los acreedores puede encontrar que sus bancos han sido separados de esta liquidez esencial, siendo etiquetados por las agencias de rating como no ‘buenos riesgos crediticios’. Esta sentencia condenatoria se convierte en una profecía autocumplida, como está sucediendo ahora en Grecia”. Un año después de su ejecución sumaria en el altar del austericidio, la economía griega sigue en “parada cardiorrespiratoria” y ha desaparecido de la diana informativa de los mass media -palafreneros mediáticos de sus propietarios, los fondos de inversión del gran capital global-. Pero cumple escrupulosamente con los pagos de la deuda, está aplicando ejemplarmente el tercer “rescate” de la “manirrota” Troika y, según la imparcial Comisión Europea –sin esforzarse siquiera por disimular su alborozo-, sigue dando “pasos decididos” en la aplicación del nuevo paquetazo de reformas estructurales y privatizaciones de servicios y bienes públicos. Misión cumplida.

4-Ayuntamiento de Cleveland. Caza menor

El patrón esbozado anteriormente para “doblar el espinazo” a los renuentes a someterse a los dictados de la guardia pretoriana del capital global sigue una pauta calcada en las masivas privatizaciones ejecutadas bajo la égida neoliberal desde los años 70.

La artillería financiera de la gran banca -en estrecha colusión con los grandes oligopolios privados y los poderes públicos obsecuentes a sus demandas- dirige de forma preferente sus baterías contra todo lo que huela a obtención de rentas monopólicas a través de la fagocitación de servicios públicos. Pergeña para ello voraces maniobras para arramblar con las compañías de suministros de energía -o cualquier empresa pública suficientemente rentable de la que pueda sacar tajada-.

Gracias a los ríos de liquidez proporcionados a los bancos y fondos de inversión por las políticas monetarias de los serviciales bancos centrales, tales prácticas depredadoras, después de treinta años de Consenso de Washington, han alcanzado el paroxismo en la fase actual de desembridada expropiación financiera.

“Suéltenos su compañía energética o le arruinaremos las finanzas de la ciudad”. La suasoria advertencia la recibió Dennis Kucinich, alcalde de Cleveland a finales de los años 70, al negarse en redondo -ante las intensas presiones de los capos de las finanzas locales y sus acólitos en los thinktanks y los tabloides- a privatizar la compañía eléctrica y el banco municipales. El cambalache, tal como lo describe Michael Hudson, es paradigmático de la “delicada” forma de operar de los depredadores de las finanzas:

“Los bancos y algunos de los principales clientes de éstos habían puesto los ojos en la privatización de la empresa pública de electricidad. Los privatizadores querían comprarla a crédito (con unos intereses fiscalmente deducibles, que privaban al gobierno de recaudar los correspondientes ingresos fiscales) y aumentar drásticamente los precios para poder pagar exorbitantes remuneraciones a sus ejecutivos, ultrajantes honorarios de suscripción del crédito a los bancos y unas bonitas compensaciones a las agencias de calificación de riesgos. Los bancos le pidieron al alcalde que les vendiera el banco municipal, prometiendo ayudarle a ser gobernador si traicionaba a su electorado. Kucinich se negó”. Mientras tanto, los bancos y sus principales clientes locales habían invertido fuertemente en el competidor de propiedad privada de Municipal Light, Cleveland Electric Illuminating Company. En una serie de acciones que funcionarios de la ciudad, el Senado de EE.UU. y las agencias reguladoras consideraron inapropiadas (el uso común diría criminales), CEI recurrió al matonismo descarado causando una serie de interrupciones del servicio y trabajó con los bancos y las agencias calificadoras para tratar de obligar a la ciudad a venderle la empresa de servicio público. Al rechazar de nuevo el enjuague el indócil regidor, los bancos –cual vulgares extorsionadores- dijeron que no podrían renovar sus líneas de crédito a una ciudad tan renuente a equilibrar sus cuentas privatizando sus empresas más lucrativas. Recurriendo a las añagazas de sus perros de presa, las agencias de rating -cuyas notas negativas representan, como en el caso de Grecia, sentencias de muerte financieras para sus víctimas- degradaron la calificación crediticia de la ciudad impidiendo con ello su acceso a los canales ordinarios de financiación y provocando tres quiebras en un año de las maltrechas finanzas municipales.

Incluso así, Kucinich se mantuvo firme y osó retar al enemigo convocando un referendo–en perfecta sintonía con el caso griego: apelar a la legitimidad popular contra las mendaces fullerías de los oligarcas; vana ilusión- que confirmó abrumadoramente la propiedad pública de la empresa eléctrica. A pesar de la incontrovertible sentencia del juez supremo de la soberanía popular, los perpetradores del latrocinio no pararon mientes en la enormidad del atropello y el desenlace del desigual duelo siguió el patrón habitual.

Ante la ruina de las finanzas públicas del ayuntamiento y la formidable presión de la maquinaria mediática calificando al irredento munícipe poco menos que de radical comunista que llevaba a la ruina a la ciudad, el oponente conservador ganó las elecciones municipales de 1979. La pamema subsiguiente es fácil de intuir. Según el New York Times, “Con Kucinich fuera de la oficina, el Gobernador James A. Rhodes, el mando de Senado Estatal, y el Ayuntamiento estuvieron listos para promulgar la legislación que permitiría que la ciudad entrara de nuevo en el mercado de la deuda”. El ayuntamiento volvió al redil al llegar a un acuerdo para refinanciar la descomunal deuda con los bancos y “por primera vez en años” generó un superávit fiscal en 1981. La empresa de suministro eléctrico privado absorbió a la empresa pública. Standard and Poor’s y Moody’s subieron inmediatamente la calificación crediticia del ayuntamiento desde el bono basura hasta el aprobado alto. La conclusión del artículo del New York Times es de una franqueza impagable: “La historia sugiere que la economía de Cleveland era bastante sana bajo Kucinich, y que el factor crítico en la crisis fiscal de la ciudad no era simplemente la economía sino la economía política (sic)”.

5-Dominique Strauss-Kahn. Fuego amigo.

Para el fastigio de la plutocracia imperial usamericana hay otro puntal cuyo cuestionamiento desata la incontenible furia delhegemon: el “privilegio exorbitante” del que goza el dólar como herramienta esencial de la “máquina de succión” de la riqueza global hacia la economía estadounidense en su condición de moneda de reserva mundial. Como explica Hudson: “El dólar es la así llamada “divisa internacional” porque la Reserva Federal y sus acaudalados protectores son los directores de la cábala bancaria EE.UU.-Europa-Japón que está en el centro del timo global del dinero fiat [sin respaldo metálico]”.

Para el bloque financierista de Wall Street/La City (Londres) cualquier pretensión de mermar la ineluctable hegemonía geopolítica de la moneda imperial -como pudo comprobar el incauto Gadafi en sus propias carnes-  es crimen de lesa majestad y significa un casus belli en toda regla. Aunque ello signifique activar el “fuego amigo” contra los supuestos aliados que cometen el dislate de “tocar la tecla equivocada”.

Dominique Strauss-Kahn, director gerente del FMI –el sanctasantorum de la ortodoxia neoliberal usamericana-, se metió, como dice Claudio Vargas, “donde nadie le llamaba”. Se trataba–bajo intensas presiones ruso-chinas y un cierto tufillo de chauvinismeantiamericano y nostalgia de la grandeur– de afectar la preeminencia del capo di tutti capi de los bancos centrales –la Reserva Federal usamericana- potenciando el papel de los Derechos Especiales de Giro -una cesta de divisas del FMI formada por el euro, el yen y la libra, con la reciente inclusión del yuan chino, utilizada asimismo, en otra curiosa coincidencia, por el BPI en sus operaciones de arbitraje- en los planes de asistencia financiera del fondo en detrimento del todopoderoso billete verde. El “cipayo” con ínfulas de cimarrón pretendía aplicar la tesis del economista belga Robert Triffin que argüía que la hegemonía perpetua del dólar provocaría crisis y desequilibrios crecientes en los flujos financieros internacionales: “ningún país debería cargar en solitario con la hercúlea tarea de suministrar liquidez al comercio internacional porque ni es bueno para ese país, ni es bueno para el resto del mundo”. A pesar de la prosapia y grueso blindaje de los de su ralea, su suerte estaba echada. Mike Whitney explica el motivo del sumario defenestramiento subsiguiente: “¿puedo deciros de qué va esto? Va sobre el dólar. Strauss-Kahn había reclamado una nueva moneda de reserva que transformaría el dominio del dólar y protegería contra la recurrente inestabilidad financiera pero… ¿sabía que sus acciones molestarían enormemente a gente muy poderosa y bien conectada?”. Parece que el osado plan de reforma incluía, según Thierry Meyssan, utilizar el dinar-oro libio como moneda piloto del experimento monetario. Tener tratos con el abyecto dictador africano era mucho más de lo que “la gente muy poderosa y bien conectada” podía soportar. El pedestre final de la historia –encarcelamiento y oprobiosa exhibición pública del alto dignatario, alias “el gran seductor”, acusado de violación de una empleada de su hotel neoyorquino- se convirtió en la carnaza de los tabloides durante semanas.  El enjuague tenía inopinadas aristas (“varias personas hicieron depósitos en efectivo -que ascienden a unos 100.000 dólares- en la cuenta bancaria de la víctima en los últimos dos años”) que, una vez apagada la estruendosa faramalla mediática, desinflaron la acusación contra el  lujurioso Dominique. Significa lo anterior que, como dice Whitney, “no cometiera violación con la mujer que estaba en su habitación. Obviamente no, de hecho, es muy probable que fuera culpable”. Tras la ignominiosa eliminación del molesto adversario, su obsecuente sucesora –muy plausiblemente, los mandamases de la banca de Wall Street que la nombraron se cuidaron muy mucho de repetir el error- congeló fulminantemente la reforma monetaria manteniendo intacto el statu quo: “la iniciativa no ha prosperado desde entonces”

Mossen-Zadehi resume brillantemente el reiterado modus operandi ejemplificado anteriormente: “Aunque la forma, el contexto y los medios utilizados para su destrucción pueden ser distintos, el sentido de los temerarios ataques a las condiciones de vida del pueblo libio, iraní, venezolano o cubano es fundamentalmente el mismo que el de las brutales agresiones a las condiciones de vida de los pobres y la clase trabajadora en Estados Unidos, Reino Unido, Francia y otros países capitalistas. De modo sutil, esta ofensiva es parte de la lucha de clases unilateral que está teniendo lugar a escala mundial. El hecho de que se recurra a medios militares y bombardeos o se lleve a cabo mediante procesos “no violentos” de carácter legislativo o judicial no supone una diferencia sustancial en lo que se refiere al impacto que estos ataques tienen en la vida y los medios de subsistencia de la gente”.

 

Blog del autor: trampantojosyembelecos

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Marx llevaba bastante razón

Thu, 04/08/2016 - 09:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Como consecuencia del enorme dominio que las fuerzas conservadoras tienen en los mayores medios de difusión y comunicación, incluso académicos, en España (incluyendo Catalunya), el grado de desconocimiento de las distintas teorías económicas derivadas de los escritos de Karl Marx en estos medios es abrumador. Por ejemplo, si alguien sugiere que para salir de la Gran Recesión se necesita estimular la demanda, inmediatamente le ponen a uno la etiqueta de ser un keynesiano, neo-keynesiano o “lo que fuera” keynesiano. En realidad, tal medida pertenece no tanto a Keynes, sino a las teorías de Kalecki, el gran pensador polaco, claramente enraizado en la tradición marxista, que, según el economista keynesiano más conocido hoy en el mundo, Paul Krugman, es el pensador que ha analizado y predicho mejor el capitalismo, y cuyos trabajos sirven mejor para entender no solo la Gran Depresión, sino también la Gran Recesión. En realidad, según Joan Robinson, profesora de Economía en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, y discípula predilecta de Keynes, este conocía y, según Robinson, fue influenciado en gran medida por los trabajos de Kalecki.

Ahora bien, como Keynes es más tolerado que Marx en el mundo académico universitario, a muchos académicos les asusta estar o ser percibidos como marxistas y prefieren camuflarse bajo el término de keynesianos. El camuflaje es una forma de lucha por la supervivencia en ambientes tan profundamente derechistas, como ocurre en España, incluyendo Catalunya, donde cuarenta años de dictadura fascista y otros tantos de democracia supervisada por los poderes fácticos de siempre han dejado su marca. Al lector que se crea que exagero le invito a la siguiente reflexión. Suponga que yo, en una entrevista televisiva (que es más que improbable que ocurra en los medios altamente controlados que nos rodean), dijera que “la lucha de clases, con la victoria de la clase capitalista sobre la clase trabajadora, es esencial para entender la situación social y económica en España y en Catalunya”; es más que probable que el entrevistador y el oyente me mirasen con cara de incredulidad, pensando que lo que estaría diciendo sería tan anticuado que sería penoso que yo todavía estuviera diciendo tales sandeces. Ahora bien, en el lenguaje del establishment español (incluyendo el catalán) se suele confundir antiguo con anticuado, sin darse cuenta de que una idea o un principio pueden ser muy antiguos, pero no necesariamente anticuados. La ley de la gravedad es muy, pero que muy antigua, y sin embargo, no es anticuada. Si no se lo cree, salte de un cuarto piso y lo verá.

La lucha de clases existe

Pues bien, la existencia de clases es un principio muy antiguo en todas las tradiciones analíticas sociológicas. Repito, en todas. Y lo mismo en cuanto al conflicto de clases. Todos, repito, todos los mayores pensadores que han analizado la estructura social de nuestras sociedades –desde Weber a Marx- hablan de lucha de clases. La única diferencia entre Weber y Marx es que, mientras que en Weber el conflicto entre clases es coyuntural, en Marx, en cambio, es estructural, y es intrínseco a la existencia del capitalismo. En otras palabras, mientras Weber habla de dominio de una clase por la otra, Marx habla de explotación. Un agente (sea una clase, una raza, un género o una nación) explota a otro cuando vive mejor a costa de que el otro viva peor. Es todo un reto negar que haya enormes explotaciones en las sociedades en las que vivimos. Pero decir que hay lucha de clases no quiere decir que uno sea o deje de ser marxista. Todas las tradiciones sociológicas sostienen su existencia.

Las teorías de Kalecki

Kalecki es el que indicó que, como señaló Marx, la propia dinámica del conflicto Capital-Trabajo lleva a la situación que creó la Gran Depresión, pues la victoria del capital lleva a una reducción de las rentas del trabajo que crea graves problemas de demanda. No soy muy favorable a la cultura talmúdica de recurrir a citas de los grandes textos, pero me veo en la necesidad de hacerlo en esta ocasión. Marx escribió en El Capital lo siguiente: “Los trabajadores son importantes para los mercados como compradores de bienes y servicios. Ahora bien, la dinámica del capitalismo lleva a que los salarios –el precio de un trabajo- bajen cada vez más, motivo por el que se crea un problema de falta de demanda de aquellos bienes y servicios producidos por el sistema capitalista, con lo cual hay un problema, no solo en la producción, sino en la realización de los bienes y servicios. Y este es el problema fundamental en la dinámica capitalista que lleva a un empobrecimiento de la población, que obstaculiza a la vez la realización de la producción y su realización”. Más claro, el agua. Esto no es Keynes, es Karl Marx. De ahí la necesidad de trascender el capitalismo estableciendo una dinámica opuesta en la que la producción respondiera a una lógica distinta, en realidad, opuesta, encaminada a satisfacer las necesidades de la población, determinadas no por el mercado y por la acumulación del capital, sino por la voluntad política de los trabajadores.

De ahí se derivan varios principios. Uno de ellos, revertir las políticas derivadas del domino del capital (tema sobre el cual Keynes no habla nada), aumentando los salarios, en lugar de reducirlos, a fin de crear un aumento de la demanda (de lo cual Keynes sí que habla) a través del aumento de las rentas del trabajo, vía crecimiento de los salarios o del gasto público social, que incluye el Estado del bienestar y la protección social que Kalecki define como el salario social.

Mirando los datos se ve claramente que hoy las políticas neoliberales realizadas para el beneficio del capital han sido responsables de que desde los años ochenta las rentas del capital hayan aumentado a costa de disminuir las rentas del trabajo (ver mi artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actualen Le Monde Diplomatique, julio 2013), lo cual ha creado un grave problema de demanda, que tardó en expresarse en forma de crisis debido al enorme endeudamiento de la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares (y de las pequeñas y medianas empresas). Tal endeudamiento creó la gran expansión del capital financiero (la banca), la cual invirtió en actividades especulativas, pues sus inversiones financieras en las áreas de la economía productiva (donde se producen los bienes y servicios de consumo) eran de baja rentabilidad precisamente como consecuencia de la escasa demanda. Las inversiones especulativas crearon las burbujas que, al estallar, crearon la crisis actual conocida como la Gran Depresión. Esta es la evidencia de lo que ha estado ocurriendo (ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante, Anagrama, 2015)

De ahí que la salida de la Gran Crisis (en la que todavía estamos inmersos) pase por una reversión de tales políticas, empoderando a las rentas del trabajo a costa de las rentas del capital. Esta es la gran contribución de Kalecki, que muestra no solo lo que está pasando, sino por dónde deberían orientar las fuerzas progresistas sus propuestas de salida de esta crisis, y que requieren un gran cambio en las relaciones de fuerza Capital-Trabajo en cada país. El hecho de que no se hable mucho de ello responde a que las fuerzas conservadoras dominan el mundo del pensamiento económico y no permiten la exposición de visiones alternativas. Y así estamos, yendo de mal en peor. Las cifras económicas últimas son las peores que hemos visto últimamente.

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona

Publicado en Público.es
vnavarro.org

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¿Riesgo de Golpe de mano contra Tsipras?

Thu, 04/08/2016 - 07:00

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

Europa atraviesa un período muy convulso pues la crisis financiera está poniendo todavía más difícil el proceso de construcción europea (imprescindible para que pueda competir como potencia mundial) y el estancamiento económico que se está haciendo visible en los países periféricos y emergentes y la aparición de brotes deflacionistas en el seno de la UE ha provocado el desapego afectivo europeo y la aparición de fuerzas centrífugas que podrían provocar la desmembración de la actual Unión Europea (Brexit) y el retorno a escenarios ya olvidados de proteccionismo económico y de compartimentos estancos en el horizonte del 2019. Asimismo, las políticas constrictivas implementadas en la Unión Europea podrían volverse en su contra pues hasta ahora los procesos de adhesión de nuevos países habían funcionado como un instrumento democratizador y reformista del continente pero la doctrina del “numerus clausus” habría finiquitado el proceso de ampliación con el riesgo evidente de que los valores democráticos que la UE ha exportado hacia los países de la extinta URSS sean reemplazados por los ideales expansionistas de la Nueva Gran Rusia de Putin, con lo que se alteraría notablemente el escenario geopolítico europeo para la próxima década.

Retorno de la OTAN a la Doctrina Truman

Las bases de dicha Doctrina fueron expuestas por George F. Kennan en su ensayo “Las fuentes del comportamiento soviético “ publicado en la revista Foreign Affairs en 1.947 y cuyas ideas principales se resumen en la cita “ el poder soviético es impermeable a la lógica de la razón pero muy sensible a la lógica de la fuerza”. Así, en la reciente Cumbre de la NATO celebrada en Varsovia el 8 y 9 de Julio, se decidió “el refuerzo del flanco oriental de la OTAN” con el despliegue de “unidades de intervención rápida” ( Speardhead Force) en Polonia, Países Bálticos, Rumania y Bulgaria así como continuar con la quinta fase del despliegue del Euro DAMN, quedando en suspenso el incremento de las partidas de gasto de los países europeos que sería de un exiguo 2% del PIB nacional, quedando el grueso de la financiación en manos de EEUU.(el 70% de cerca del Billón $ del total del presupuesto).El presidente estadounidense, Barack Obama insistió en la política de su Gobierno de fortalecer su presencia militar en Europa además de informar de sus proyectos de colaborar en esa área con países como Ucrania, Georgia y Moldova (EEUU habría enviado ya a Polonia 12 F-16 y 200 soldados de refuerzo tras la crisis ucraniana y el contingente total de sus tropas en Europa ascendería a unos 70.000 miembros), lo que de facto significa la vulneración del Acta Fundacional OTAN-Rusia de 1997 por la cual la OTAN descartaba “el estacionamiento permanente de un contingente sustancial y adicional de tropas de combate en el Este de Europa” y el retorno de la NATO a la Doctrina Truman o de la Contención. Respecto al sistema antimisiles (Euro DAMN), en realidad se trata de un escudo anti-misil global en el que los misiles interceptores emplazados en plataformas móviles pueden abatir blancos en un espacio común (a base de datos transmitidos por todos los radares y sistemas de reconocimiento opto-electrónico) , con el fin maquiavélico de tras un primer ataque sorpresa de EEUU que destruiría el potencial nuclear ruso en su propio territorio, neutralizar posteriormente la réplica rusa por medio de los misiles estacionados en Polonia, siendo previsible que EEUU utilice las peticiones de Polonia como excusa para completar la quinta fase del despliegue del escudo antimisiles en Europa (Euro DAM), lo que tendría como réplica por parte rusa la instalación en Kaliningrado del “ asesino del escudo antimisiles de EEUU”.

La entente greco-rusa, misil en la línea de flotación de la OTAN

El retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EEUU-Rusia tras la crisis de Ucrania y la mutua imposición de sanciones entre la UE y Rusia marcarían el inicio de la división en la otrora monolítica postura de los países de la OTAN ante Rusia. Así, en represalia a las sanciones impuestas por la UE en el 2015, Moscú respondió con un embargo a los productos agroalimentarios europeas que habría tenido como efectos colaterales unas pérdidas estimadas en 150 millones de € diarios según el líder de la Liga Norte italiana y diputado del Parlamento italiano, Matteo Salvini y un monto total de más de 100.000 millones( según datos de la propia CE, la exportación a Rusia de la UE en el 2.013 habría ascendido a los 120.000 millones €.En consecuencia, habría surgido una corriente liderada por Italia, Finlandia y Hungría que serían partidarios de suspender las sanciones a Rusia mientras en la orilla antinómica, tendríamos a Polonia, Gran Bretaña y Países Bálticos como adalides de seguir implementando dichas sanciones en el futuro mediato. Finalmente, no sería descartable que tras las Elecciones de Francia y Alemania en el 2.017, asistamos a una tardía reafirmación de la soberanía europea por parte de ambos países que incluiría la génesis de un nuevo proyecto europeo (Europa de los Siete), integrado por Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, Italia, Luxemburgo y Austria, quedando el resto de países europeos periféricos (Portugal, España, Irlanda, Grecia, Eslovenia, Malta y Chipre) gravitando en sus anillos orbitales mientras que los países nórdicos procederán a la gestación de la Federación Escandinava (integrada por Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia,Letonia, Estonia y Lituania) que pivotará en la ambivalencia comercial ruso-europea.

En el caso heleno, la asfixiante falta de liquidez estaría obligando al Gobierno heleno a gravitar en la órbita rusa (proyecto conjunto greco-ruso para fabricar en Grecia el fusil de asalto Kalasnikov) lo que habría provocado en el Alto Mando de la OTAN la preocupación por el debilitamiento del Frente Oriental contra Rusia. Caso de producirse finalmente la salida de Grecia de la Eurozona por la miopía geopolítica alemana, Rusia pasaría a ser aliado natural de Grecia mientras el país heleno se convertiría en el portaaviones continental de Rusia tras la instalación de una megabase naval en Suda (Creta), con lo que quedaría perfilado el triángulo Sebastopol-Suda-Tartus como bases logísticas de la nueva Flota rusa del Mediterráneo, (disuelta en 1992 tras la extinción de la URSS) y cuya columna vertebral estará formada por la Flota del Mar Negro , la del Norte y la del Báltico, estimando que estará operativa para el 2.016 y que supondrá de facto el control del Mediterráneo Oriental por Putin. Ello sería un misil en la línea de flotación de la OTAN por lo que ya sin el paraguas protector de la UE, no sería descartable en Grecia la reedición del golpe de los Coroneles (1967), golpe virtual o postmoderno que sería un episodio local dentro del nuevo escenario de Guerra Fría entre EEUU y Rusia y que contaría con el apoyo encubierto de EEUU dentro de su objetivo de anular los esfuerzos de Rusia para extender su radio de acción a los países europeos.

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El escandaloso silencio de las buenas personas

Wed, 03/08/2016 - 13:00

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España

Vivimos tiempos de tinieblas y crueldad, como cada vez que la codicia encuentra vía para expandirse. Ni el hambre, ni la guerra y su destrucción detuvo a sus actores definitivamente, cuando ven oportunidad se rearman y actúan sin importar qué dejan a su paso. La tormenta lleva mucho tiempo gestándose y ya ha descargado muerte y barbarie por doquier. Avisar no ha servido de mucho porque millones de víctimas siguen prestas a colaborar con los verdugos. Una de las principales causas es la que planteó Martin Luther King y recogía José Luis Sampedro: “No nos parecerá lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas”. De las buenas, o no tan buenas. Porque lo cierto es que, a todos los niveles, vivimos un profundo deterioro de la condición humana. Se percibe desde los detalles intrascendentes a los de mayor calado.

Aylan no fue el final, fue el principio. De la impunidad. De la deshumanización. Aquel cuerpecito del niño sirio ahogado en la playa pudo ser el símbolo que marcaba un giro en el rumbo. Fue a peor. Ha habido miles de Aylan abatidos en todos los campos de la justicia. El drama de los refugiados lejos de solucionarse se ha apartado de la actualidad. De repente en un suelto de una página perdida vemos que han aparecido otros 41 ahogados en otra arena. Que el mar se traga vidas sin alterar ni un segundo el discurrir cotidiano. Especialmente de quienes tienen poder para solucionar o estancar los problemas.

La UE en concreto entregó los refugiados errantes, previo pago, a la Turquía de Erdogan. Por eso mira para otro lado ante el flagrante triturado de los Derechos Humanos que allí se está perpetrando. Lo último ha sido el cierre de más de un centenar de medios informativos. Tras detener a periodistas, jueces y fiscales, profesores, funcionarios, militares, miembros de ONGs. Amnistía Internacional dice que se está torturando y violando en las cárceles. Y no hay plenos parlamentarios, editoriales, artículos, pronunciamientos, notas siquiera, evidenciando una vez más la inmensa hipocresía en la que se mueve esta sociedad.

Enfebrecidos dirigentes, con el apoyo de unos medios al servicio del mismo plan, buscan yihadismos en brutales matanzas. Sin mirar en el pozo de la injusticia y la desesperación que alimentan sus políticas. ¿Cree alguien que por este camino vamos a algún puerto seguro? ¿No ven de verdad lo que está pasando?

Esa mezcla de egoísmo, idiocia e ira que se ha adueñado de la sociedad tiene como candidato a ocupar la silla de la Casa Blanca con todos sus botones de poder a un energúmeno del calibre de Donald Trump. En Europa, el húngaro Viktor Orbán saluda su posible llegada con alborozo, según declaró. Esa ultraderecha que se ha colado en los Parlamentos está de nuevo vigorosa, como sucedió en los años 30 del siglo XX. Y a pocos parece importarles. La historia no viene por capítulos de fácil consumo.

La evidencia está demostrando que a millones de personas no les incomoda la corrupción o la tiranía, la pérdida de la democracia, los ataques a los derechos humanos. Les basta enchufarse el soma de distintas distracciones. Obviando lo que siembran con esa actitud.

El espectáculo de la formación de gobierno en España se inscribe en los mismos parámetros. En un país serio el PP de Rajoy no estaría en la disyuntiva de formar gobierno, sin depurarse a fondo. El PP en sí, con todas las aquiescencias de sus miembros. No sería un planteamiento, no sería de partida una opción electoral para votantes laxos. Y ahí anda con sus apoyos.  Este jueves nos brindaba un nuevo sainete con la aceptación o no de ir a la investidura. Sembrando la admiración al parecer cuando es bien fácil seguir su táctica: hay que aferrarse al cargo, contar con asideros bien precisos en espacios fundamentales, no ser demasiado exigente con los escrúpulos y trabajarse exclusivamente la piña: la Estrategia del Percebe como escribí en los primeros días de eldiario.es. La urgencia de los editoriales mediáticos dolidos de perder unos euros en la demora de lo que llaman indefinición, volverá a ayudarle.

Las noticias diarias del saqueo al que miembros del PP nos han sometido, las arbitrariedades continuas, las escuchas, el espionaje y publicación de comunicaciones privadas,  la fabricación de pruebas falsas entre Interior con la colaboración de algunos difusores de bulos, lo que no quiere ver la Fiscalía nombrada por el Gobierno. ¿Alguien cree seriamente que todo esto es inocuo y no tiene consecuencias?

La vergüenza de unos medios al servicio del poder con ejemplos que sonrojan cada día y cada hora parecen ser un objeto de consumo más. ¿De qué brillante gestión económica nos hablan con cifras récord de deuda, déficit, desigualdad y…  desfachatez? Hay un grupo, nutrido, de pobrecitos ciudadanos que están muy cansados para pensar y además tienen miedo de perder… su remo en la barca de la inmundicia. “Todos son iguales”, según aseguran. No deja de resultar llamativo que en el opaco pozo de la economía sumergida del servicio doméstico solo haya encontrado el “periodismo de investigación” un fallo en Pablo Echenique, secretario de organización de Podemos. Solo en él. Toda selección implica intenciones. Aquejado de una minusvalía física que no merma la voluntad de su carácter, el tiempo informativo dedicado al “caso Echequique” como ya se le llama es todo un símbolo de la sociedad en la que nos movemos. La que se deja mover por unos hilos que le maniatan sin oponer resistencia. Incapaz de elegir sus batallas o distinguir a sus enemigos.

O con decidida voluntad de participar en cacerías, con fundamento o sin él. Un excelente trabajo de la periodista Myrian Redondo detalla la propaganda política encubierta de la comunicación nacional e internacional, con el uso de Bots y trols en las redes sociales. Se puede seguir el rastro de cómo actúan. Su objetivo: la desinformación. Idéntica a la de los presuntos debates a los que concurren, para distraer, mercenarios del mismo ejército aunque con carné de prensa. En la escala ínfima de la cruzada, ahí están en Twitter, cobrando o no, auténticas plagas de ratas rabiosas con el odio irracional como guía. En esos rastros de sordidez que deja su bilis, se aprecia la misma irracionalidad que está llevando a este mundo a la deriva. A la Europa que se desintegra sobre todo. A una España que apuesta por perpetuar sus más graves errores.

Hablar de esto en el tránsito “vacacional” entre Julio y Agosto es casi inútil. Cualquier día si se mira, a la vista de los resultados. Aunque la realidad se impone. Y con ella los locos, fanáticos, asesinos de bomba y cuchillo en ristre o mando en firma. Los encarcelados, violados y torturados en cárceles en la puerta de Europa, sufragada y contratada por la UE para arrinconar responsabilidades. Los que nunca pensaron verse nadando literalmente para buscarse la vida y encontrarse nuevas barreras. Las personas y las familias que a diario arroja este sistema corrupto al arcén de la pobreza.

¿Cuánto tiempo más van a estar creyendo que bastará seguir cerrando los ojos para que no les llegue? ¿Cuánto tiempo más van a continuar tantas buenas personas arruinando la vida al resto?

 

Publicado en eldiario.es

El Periscopio

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Bruselas cambia multa por drásticos recortes de déficit público

Wed, 03/08/2016 - 09:00

Eduardo Garzón – Consejo Científico de ATTAC España

La Comisión Europea ha decidido finalmente imponer una multa simbólica de 0 euros a España y Portugal por no haber tomado medidas efectivas para respetar el tope de déficit público impuesto. Es la primera vez que se hace efectiva una sanción por un incumplimiento del límite de déficit público, a pesar de que a lo largo de toda la historia de la Unión Europea ha habido nada más y nada menos que 165 incumplimientos. Lo cierto es que ya muchos advertíamos de que no iba a haber multa económica ya que la misma lo único que lograría sería elevar el déficit público y lo que quiere Bruselas es precisamente que se reduzca. No existiría nada tan absurdo como imponer una sanción que agravaría la situación que se pretende corregir. En cualquier caso, a cambio de descartar la multa económica Bruselas ha impuesto unas metas fiscales para el Estado español mucho más duras que las anteriores, a saber: objetivo de déficit público de 4,6% sobre el PIB para 2016, 3,1% para 2017, y 2,2% para 2018. Todo ello implicaría que el Estado español tendría que recortar el déficit en más de 30.000 millones de euros desde 2015 a 2018, que es aproximadamente la misma cantidad de gasto público total que se ha recortado desde el año 2009 hasta 2015.

Estamos hablando de unas medidas fiscales absolutamente salvajes que no sólo resultarían gravemente perjudiciales para la mayoría social, sino que también serían completamente nocivas para la actividad económica, amén de que lo más probable es que ni siquiera sirviesen para cumplir con los objetivos de déficit público (como ha ocurrido en todos los años anteriores). A decir verdad, el recorte de 30.000 millones de euros sería sobre el déficit público, por lo que no necesariamente habría de pasar por tijeretazos en el gasto público, sino que también se podría recurrir a incrementos de ingresos. Algunos de estos ingresos aumentarán probablemente por el efecto de la actividad económica, como viene ocurriendo últimamente con el IVA o con los impuestos especiales (sobre hidrocarburos, tabaco, bebidas alcohólicas, etc)[1], que son, por cierto, los más injustos ya que los paga tanto la persona sin recursos como la persona más rica del país. Algunos otros ingresos podrían mejorar por el afloramiento de fraude fiscal o por nuevos incrementos de impuestos, pero en cualquier caso es evidente que estos objetivos fiscales están emplazando al futuro gobierno a recortar muchísimo en gasto público, aunque no sea en 30.000 millones de euros.

Pero lo que hay que tener claro aquí es que estas medidas fiscales están profundamente equivocadas si lo que se pretende conseguir es reducir el déficit público y mejorar la economía. Ahora bien, si –como más bien parece– lo que se pretende conseguir es que se reduzca todavía más el Estado del Bienestar español, entonces estas medidas son las más adecuadas.

Lo he explicado hasta la saciedad: el déficit público y la deuda pública no son el problema; son la manifestación del problema. En un contexto de recesión y estancamiento económico el déficit público se dispara inevitablemente porque hay automáticamente menos ingresos y más gastos públicos (en desempleo y otras prestaciones sociales, fundamentalmente). No es algo siquiera que puedan controlar los gobernantes. En cambio, cuando hay crecimiento económico, el déficit público se reduce (e incluso puede convertirse en superávit, como ocurrió en el Estado español en 2006 y 2007) porque hay automáticamente más ingresos y menos gastos. En consecuencia, la mejor forma para reducir el déficit es impulsando la actividad económica. Y si para ello hay que incrementar la inversión y gasto público (y hay que hacerlo), entonces no importará que a corto plazo se incremente algo el déficit público, porque activará un proceso que logrará que en el futuro el déficit se reduzca.

Precisamente empecinarse en reducir el déficit público a través de incrementos de impuestos y de reducciones de gasto es la peor estrategia posible porque esas políticas deterioran la actividad económica por motivos evidentes (menos dinero en el bolsillo de los contribuyentes y de los beneficiarios del gasto público). Una vez se deteriora la actividad económica, hay automáticamente menos ingresos y más gastos, por lo que se produce una fuerza sobre el déficit público en sentido inverso al que se pretendía insuflar. El resultado total puede ser muy variado porque depende de muchos otros factores, pero en cualquier caso se corre el riesgo de que esas políticas de austeridad provoquen un incremento del déficit público.

Por eso ha habido tantos incumplimientos del déficit público: porque los gobernantes no controlan ese indicador. El déficit público depende de la actividad económica y ésta no es determinada por los gobernantes, sino que depende de muchos factores.

Lo que tenemos que empezar a entender todos –empezando evidentemente por los gobernantes europeos-, y para esto ayuda mucho la Teoría Monetaria Moderna, es que el déficit público no es un fin sino un medio, que debemos utilizarlo siempre que sea necesario para fomentar la actividad económica, y que no nos debe preocupar que en determinadas situaciones parezca muy elevado. Porque ha quedado demostrado hasta la saciedad que mientras haya un banco central encargado de controlar la prima de riesgo (como ocurre en la Eurozona desde julio de 2012), tener déficit e incluso endeudamientos elevados no supone ningún problema. El problema, en todo caso, es que la actuación del banco central del que dependemos, el Banco Central Europeo, se rige por criterios neoliberales que persiguen la reducción del tamaño del sector público y la maximización del beneficio de las grandes empresas por encima de cualquier cosa. Pero ésta es una cuestión política e ideológica, no técnica; que no nos confundan disfrazando de ciencia su perversa ideología. Los recortes ad hoc de déficit público no tienen ningún sustento científico y todos y todas debemos rebelarnos contra esta abominable herramienta de dominación y control.

 

[1] La recaudación de IVA creció un 4,3% en el primer semestre de 2016 y los ingresos de los Impuestos Especiales aumentaron un 0,6% hasta junio. El tributo de mayor recaudación, el Impuesto sobre Hidrocarburos, creció un 2,4%.

 

Saque de Esquina

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Documento de trabajo de la Subcomisión de Soberanía Monetaria de ATTAC España

Wed, 03/08/2016 - 07:00

Documento de trabajo de la Subcomisión de JUFFIGLO de Soberanía Monetaria y Haciendas Funcionales tras la Jornada de debate de Valencia del 9-7-2016.

¿Más recortes innecesarios e injustos para España?. Soberanía Monetaria para construir otra Europa.

A veces, las preguntas son más importantes que las respuestas.

Crisis y recortes sociales van de la mano en la historia reciente de la Unión Europea (UE). La austeridad es la única vía posible dentro de esta perversa arquitectura institucional de la Unión Económica y Monetaria (UEM) edificada sobre el Tratado de Maastricht.

En el caso de España, la reforma del artículo 135 de la Constitución en septiembre de 2011 supuso cerrar el último broche de un corsé que comprime y asfixia a la mayor parte de la población, especialmente a la más débil y vulnerable. Desde entonces, las políticas de recortes, además de ser criminales y vergonzosas, son impuestas. Los principios neoliberales de la Unión Europea hacen que la estabilidad presupuestaria se convierta desde entonces en el principal objetivo de política económica de los Estados miembros.

El pasado mes de marzo de 2016, la Comisión Europea comunicó a España que finalizó el año 2015 con un déficit público de alrededor del 5,2% del PIB, por encima del 4,2% al que se había comprometido. Acto seguido le “invitaba” a comunicar antes del 30 de junio las medidas que pensaba implementar con carácter inmediato para reajustar dicho déficit a lo largo del presente año. Además, la reciente caída en las previsiones de crecimiento económico para la economía española durante 2016, apuntadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el propio Gobierno, implica una menor recaudación tributaria, y por lo tanto, como el déficit público es el objetivo prioritario, habrá que establecer nuevos recortes de gasto como consecuencia de esta nueva “contingencia”. Si se mantiene el objetivo de déficit público del 2,8% del PIB en 2016, ello podría suponer recortes de hasta 20.000 millones de euros este año, a pesar de que el “incumplimiento” del objetivo de déficit haya favorecido que España mejore algunos indicadores macroeconómicos como el empleo y el crecimiento durante 2015, si bien tan débilmente que no han alejado los fantasmas de la deflación ni de tasas de desempleo superiores al 20%. Dar nuevas vueltas de tuerca a la llamada consolidación fiscal (control férreo del déficit público), será abocar a la economía de nuevo a la recesión o al estancamiento en el mejor de los casos.

Las arbitrarias condiciones establecidas en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento(déficit público anual inferior al 3% del PIB, deuda pública acumulada inferior al 60% del PIB) y un Banco Central Europeo (BCE) independiente que no financia directamente a los Estados, deja en manos de los mercados de capital especulativos a las administraciones públicas con necesidades de financiación. Los bancos privados siguen enganchados a la barra libre de liquidez del BCE, las PYMES y familias continúan sin acceso fácil al crédito para impulsar la economía real no especulativa.

La política fiscal a través del gasto público y la recaudación tributaria, ha sido el instrumento más poderoso en manos de los gobiernos para hacer frente a las inestabilidades recurrentes de las economías capitalistas, manifestadas fundamentalmente en forma de desempleo o inflación, según se tratara de un ciclo de recesión o expansión, respectivamente.

Las haciendas públicas han tenido tradicionalmente un carácter funcional, impulsandoo frenando la actividad económica. Si de impulsar se trataba, se aumentaba el gasto público y se reducían los impuestos. En sentido contrario, si había que frenar el ritmo de crecimiento, se disminuía el gasto público y se aumentaban los impuestos. Ni los déficits ni los superávits presupuestarios eran un problema, eran la consecuencia natural de una decisión discrecional de los gobiernos en aras de estabilizar la dinámica inestable del sistema capitalista.

No obstante, desde el tratado de Maastricht, en la eurozona se ha impuesto el concepto de hacienda responsable, término que como el de austeridad induce a equívoco. El déficit público, que ha sido tradicionalmente un instrumento de política económicaanticíclica, se ha convertido en un objetivo cuya consecución (déficit cercano a cero) es prioritaria por encima de cualquier otro. Los gobiernos tienen las manos atadas en este ámbito, y casi ocho años después de la crisis económico-financiera de 2008, la eurozona no acaba de salir de la recesión y el estancamiento, por más que el BCE haya bajado los tipos de interés a su mínimo histórico.

Los dos principales problemas de España y del mundo son la desigualdad social y la crisis ecológica. El crecimiento económico a toda costa ha estado detrás de su agudizamiento durante las últimas décadas. Por ello es preciso encarar el futuro de España, Europa y el mundo de acuerdo con principios de cooperación entre los pueblos, así como de respeto y cuidado de la Naturaleza, construyendo nuevas sociedades liberadas de un capitalismo salvaje que ha mercantilizado y precarizado la mayor parte de las necesidades humanas básicas y de los recursos naturales.

Las políticas públicas en pos de la justicia social no pueden relegarse con falsas excusas de falta de recursos monetarios para financiarlas. Los principios de la soberanía monetaria y presupuestaria aplicados de forma coherente con los intereses de la ciudadanía a escala de un estado o de toda la eurozona, posibilitarían abandonar la imposición de ajustarnos a lo que se denomina estabilidad presupuestaria, transformando lo que hoy es un objetivo prioritario en lo que debería ser: una herramienta en manos de las personas. Disponiendo del nexo entre política monetaria y fiscal dejaríamos de ser rehenes de unos mercados financieros que disciplinan nuestro gasto si nos salimos del margen establecido y en cuyos guardianes se erigen, permitiendo así realizar las políticas decididas democráticamente por y para la gente.

Por todo lo anterior, ATTAC España denuncia las cadenas impuestas por el marco definido por el euro y sus tratados y apuesta por su sustitución, para que la política fiscal y presupuestaria pueda desplegarse con toda intensidad en aras de recuperar la justicia social y ecológica.

Un nuevo marco institucional basado en la soberanía monetaria permitiría disponer de financiación para movilizar recursos reales ociosos disponibles en la propia moneda de la Unión Europea, sin necesidad de condicionar el gasto público a la recaudación tributaria o a la deuda que se pueda colocar en los mercados financieros, límites éstos que obligan a los actuales Estados miembros de la eurozona, que son usuarios del euro, pero no emisores del mismo. Los Estados no tendrían peligro de ser insolventes como ocurre hoy, y contarían con el respaldo de un Banco Central que acomodaría su balance al gasto público adecuado para alcanzar sus metas económicas y sociales, saliendo así de la trampa de la austeridad en que está inmersa la eurozona.

Las leyes y los tratados sirven si liberan a las personas y facilitan su vida en harmonía con el resto de la sociedad y de la Naturaleza. Los tratados y pactos vigentes en la UE no respetan la vida. No sirven. Su superación necesita de educación, concienciación y movilización de la ciudadanía y los colectivos sociales, y a esa tarea va a dedicar ATTAC-España todos sus esfuerzos.

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Las pensiones serán públicas o no serán. (I)

Tue, 02/08/2016 - 13:00

Cive Pérez – ATTAC Madrid

La desastrosa gestión del sistema público de pensiones del Gobierno de Mariano Rajoy ha creado una alarma social sobre el futuro de las mismas. Preocupación aprovechada por los publicistas que hablan o escriben a sueldo de las entidades financieras para vender la idea de las ‘pensiones privadas’. A estas alturas, ¿hay alguien que todavía se fíe de la solvencia de los bancos?
Las pensiones serán públicas o no serán.

Ahorrar es una actitud tenida por virtuosa por los diversos códigos morales que informan el comportamiento humano. El hecho de que una persona procure ahorrar algo de dinero con vistas a procurarse mejores condiciones de vida en su vejez no es una novedad. Ahorrar con esta finalidad lo hacían ya nuestros abuelos. Los más humildes guardaban las escasas monedas de plata que podían reunir en un calcetín, debajo de un ladrillo o en cualquier otro escondrijo seguro. Quienes tenían mayores posibilidades de reunir un pequeño capital depositaban sus ahorros en un banco.

Lo que a nadie en su sano juicio se le ocurría era denominar a eso un “plan de pensiones”, expresión que supone un abuso de lenguaje y concepto. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua dice al respecto:

pensión. (Del lat. pensĭo, -ōnis): Cantidad periódica, temporal o vitalicia, que la seguridad social paga por razón de jubilación, viudedad, orfandad o incapacidad.

En efecto, es el Estado, a través de la Seguridad Social, el pagador de pensiones por razón de las diversas modalidades de protección social derivada de criterios de solidaridad, justicia social o evitación de conflictos. Y en cualquier caso, en cumplimiento del mandato de la Constitución Española que, en su artículo 50, dice:

Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio.

Quien viene obligado por la lógica de las cosas a cumplir este mandato constitucional el el Estado, representado por el gobierno de turno. Y no por los bancos, cuya ‘misión’, como dice el lenguaje corporativo de moda, no es precisamente el de cumplir una finalidad social. En el mejor de los casos, es decir, suponiendo que no quiebren, los bancos se limitan a pagar intereses (en este momento prácticamente nulos) sobre los capitales depositados en sus cajas. Un ahorro privado nunca será una pensión, lo que no obsta para que, quienes todavía sean tan valientes —o tan ingenuos— como para confiar a estas alturas en los bancos, ahorren con vistas a la vejez.

¿Cuánto hay que tener ahorrado para afrontar la jubilación? Un estudio realizado por Deustsche Bank estima que es preciso contar con unos 100.000 euros. Un patrimonio de esta cuantía tan sólo nos permitiría complementar la pensión (calculando una rentabilidad anual del 4% y una esperanza de vida de 87 años en el caso de los hombres y 90 años en las mujeres) en las siguientes cantidades:

• Hombres: 457 euros mensuales
• Mujeres:   387 euros al mes

Cantidades que habría que ajustar a la inflación.

Estas rentas, que tampoco son como para tirar cohetes, suponen una capacidad de ahorro de 6.000 euros al año. Ahora bien, ¿cómo podrían ahorrar esa cantidad aquellos que ni siquiera los ganan? Habría que preguntar por sus métodos de ahorro a los desempleados o empleados en precario que malviven en España con ingresos anuales inferiores a 6.000 euros anuales.

En definitiva, confiar la supervivencia material durante la tercera edad a los bancos, como pretenden hacernos creer los vendedores de opinión que hablan o escriben a sueldo sería un verdadero suicidio no asistido. Las pensiones sólo pueden ser públicas, o no serán.

(continuará)

Carnet de paro

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Más del 70% de desempleados carecen de la protección que la Constitución obliga

Tue, 02/08/2016 - 09:00

Enrique Negueruela - nuevatribuna

INFORME EPA DEL SEGUNDO TRIMESTRE

Para poder acercarnos más a la situación de las personas que han perdido su empleo o que aún no lo han encontrado nunca, el Informe presenta los datos desagregados por comunidad autónoma, edad y sexo.

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Se pone en relación el total de parados que perciben prestaciones con el total de parados para saber que, este trimestre, solamente el 26,8% de las personas en paro están protegidas y, en sentido contrario, el 71,2% carecen de ella

El objetivo de este informe es establecer cuántas personas paradas menores de 65 años, cobra una prestación, cual es el porcentaje de protección. Para ello se utilizan los datos de parados que aporta la propia EPA dado que es esta encuesta quien fija “oficialmente” su número y su tasa.

La tasa de protección por paro es el resultado del análisis de los datos que la EPA aporta sobre prestaciones, teniendo en cuenta que la definición de parado oficialmente reconocida tanto en el Estado como en la Unión Europea o en la OIT es de la que se parte.

No se produce ninguna minoración del conjunto de parados porque se trata de saber el porcentaje de protección. La casuística sobre si están o no inscritos o si han trabajado anteriormente o no, queda, por la propia definición realizada de “Tasa de protección por paro“, fuera de lugar.

En relación con las personas no inscritas cabe preguntarse si es que no perciben prestaciones por no estar inscritas o no se inscriben porque no tienen derecho a percibir prestaciones. En relación con las personas de primer empleo hay dos aspectos que llevan a no excluirlas. En primer lugar, hay personas paradas que nunca trabajaron que perciben prestaciones, 6.229 personas este trimestre. En segundo lugar y más importante, es la propia Constitución en su artículo 41 quien no los excluye. Por ello se pone en relación el total de parados que perciben prestaciones con el total de parados para saber que, este trimestre, solamente el 26,8% de las personas en paro están protegidas y, en sentido contrario, el 71,2% carecen de ella, pese a que en el mencionado artículo 41 se mandata a los poderes públicos a garantizar la asistencia y las prestaciones sociales suficientes especialmente en caso de desempleo.

Para poder acercarnos más a la situación de las personas que han perdido su empleo o que aún no lo han encontrado nunca, el Informe presenta los datos desagregados por comunidad autónoma, edad y sexo estableciendo de esta forma cuál es el mapa de la desprotección.

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El FMI admite su negligencia durante la crisis del euro

Tue, 02/08/2016 - 07:00

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Un informe del organismo supervisor independiente del FMI reconoce que el Fondo cometió errores gravísimos en Grecia para defender la unión monetaria y a los bancos del norte. Este es el lacerante veredicto, resumido el 28 de julio por el Daily Telegraph, emitido por el mayor organismo de vigilancia del FMI, la Oficina de Evaluación Independiente (IEO, por sus siglas en inglés), acerca del papel jugado por el Fondo en la crisis de deuda de la Eurozona.

El informe sostiene, por ejemplo, que “muchos de los documentos se elaboraron fuera de los canales regularmente establecidos” y admite que “hay documentación escrita sobre algunas materias sensibles que no ha podido ser localizada”. El estudio de la IEO sobrevuela la figura de la directora gerente, Christine Lagarde, que será juzgada en Francia por negligencia en el caso Tapie, y solo responde ante el Consejo de directores ejecutivos. Según el analista del Telegraph, los dirigentes de Asia y Latinoamérica están indignados por la forma en que los europeos del Fondo usaron la institución para salvar a la Unión Monetaria y a su sistema bancario.

Entre 2011 y 2014, el FMI utilizó el 80% de todos sus préstamos para rescatar a Grecia, Portugal e Irlanda. El estudio admite que la Troika “sacrificó a Grecia en una acción conjunta destinada a salvar el euro y los bancos del norte de Europa”.

En lo que parece una repetición de la consiga italiana “todos culpables, ningún culpable”, el informe no culpa directamente a Lagarde de los errores, aunque afirma: “La IEO ha sido incapaz en algunos casos de determinar quién tomó ciertas decisiones o qué información estaba disponible, y tampoco ha sido capaz de determinar los papeles jugados por la dirección y por el personal”.

El texto reconoce que nunca hubo un plan B para afrontar una crisis sistémica en la Eurozona porque simplemente “se había descartado toda posibilidad de que eso sucediera”.

La autocrítica alcanza a la posición ideológica dominante en el Fondo antes de la creación del Euro. La IEO recuerda que algunos miembros del personal advirtieron que el diseño de la moneda única era erróneo, y añade que esas voces críticas fueron silenciadas, y que el dogmatismo pro-euro continuó corrompiendo el pensamiento del FMI durante años.

Algunos de los fallos reconocidos por el organismo de evaluación del FMI son: se minimizaron los riesgos que suponían el aumento de los déficit por cuenta corriente y las inyecciones de capital hacia la periferia de la Eurozona; se despreció el peligro de que ocurriera una súbita parada de esos flujos de capital; se ignoró el concepto fundamental de que las uniones monetarias no sustentadas en una unión política y un Tesoro común son vulnerables por naturaleza a las crisis de deuda. El Fondo, dice el informe, “ignoró que en esos casos el riesgo de devaluación se convierte en riesgo de quiebra”.

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La Europa Fortaleza: Un gran negocio para el tráfico de personas

Mon, 01/08/2016 - 09:00

Miguel UrbánPúblico.es

Hoy 30 de julio es el Día Internacional Contra la Trata de seres humanos. El tráfico y la trata de personas son conceptos distintos, el primero hace referencia a las redes que trasladan a personas de una frontera a otra en terribles condiciones a cambio de dinero, el segundo a la acción de captación de personas con fines de trabajo forzoso y explotación sexual. No obstante, si bien estamos hablando de conceptos distintos, no es fácil establecer la diferencia y la realidad es que muchas de las personas que se ven expuestas tanto al tráfico como a la trata provienen de situaciones políticas y sociales similares. Además de ser víctimas de las mismas políticas fronterizas que facilitan e incluso promueven este tipo de violaciones de derechos.

El negocio del tráfico de personas es en gran medida una respuesta y a la vez está directamente relacionado tanto con los negocios de las alambradas y la seguridad fronteriza, como con la inexistencia de vías legales para cruzar las fronteras. El Escritor Jeremy Harding ya escribía en el 2000 sobre la relación simbiótica entre los dictadores, conflictos, países ricos y los traficantes de personas. “Pensamos en los traficantes, los tratantes y los facilitadores como los peores maltratadores de las personas refugiadas, pero cuando se proponen extorsionar a sus clientes, cuando los engañan o los envían a la muerte, sólo están representando una versión empresarial del desdén que sufren los refugiados en manos de enemigos mucho mas poderosos, aquellos que los aterrorizan y aquellos que están decididos a mantenerlos a distancia. Los tratantes son, simplemente, vectores del desprecio que existe en los dos polos del viaje del solicitante de asilo; siguen el ejemplo de las actitudes de los caudillos y dictadores, por un lado, y por el otro , de los Estados ricos cuyos ciudadanos han aprendido a pensar en la generosidad como un vicio[1]”.

Las redes de tráfico de personas ingresaron más de 4.000 millones de euros en 2015 solo por la ruta turca, año que estuvo marcado por la migración de refugiados hacia Europa, según un informe presentado en Ginebra por Interpol y Europol; donde también constaba que el 90% de los migrantes que entraron en la Unión Europea en 2015 dependieron de redes criminales. Según el informe, la mayoría del millón de migrantes que entraron en la Unión Europea en 2015 pagaron entre 3.000 y 6.000 euros para completar su camino, lo que supone una horquilla de entre 4.400 y 5.300 millones de euros en total.

El tráfico de personas se ha convertido, al calor de la mayor crisis de personas refugiadas desde la II Guerra Mundial, en una actividad altamente rentable, de hecho, es la actividad ilegal que está experimentando un crecimiento más rápido, según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNDOC), el contrabando de migrantes en el mundo genera alrededor de 8.300 millones de dólares al año. El negocio del tráfico de personas es tan importante que en las regiones de las principales rutas de acceso a Europa, la economía local ha sido totalmente transformada ante la llegada de estos miles de migrantes, en algunos casos -como en regiones de Libia- se calcula que su peso supone el 50% de la economía de la zona. Una transformación económica y social que rentabilizada por muchos como una gran “oportunidad” de negocio, capilarizándose socialmente más allá de los considerados estrictamente como traficantes. Desde pescadores, taxistas, tiendas de souvenires reconvertidas en vendedores de chalecos salvavidas, hoteles, pensiones, casas de particulares, restaurantes a imprescindibles establecimientos de telefonía móvil y oficinas de transferencia de dinero, todos se han adaptado al nuevo contexto.

Cuando se cierra una ruta por la presión policial y/o con acuerdos de externalización de fronteras -como el de la Unión Europea con Turquía- no se acaba con el problema del trafico, ni de la llega de refugiados a nuestras fronteras. Por el contrario, el cierre de rutas migratorias ha propiciado que se abran otras nuevas en donde generalmente el viaje es más largo y peligroso para las personas que buscan refugio y mas rentable para los traficantes.

La falta de voluntad política por aportar soluciones al drama migratorio se muestra con especial crueldad en el Mediterráneo, especialmente en la ruta que separa la costa africana de la Italiana y en donde según ACNUR han muerto mas de diez mil personas desde el 2014. Estas muertes no son fortuitas, sino el producto del racismo de unas políticas que alimentan a las mafias que trafican con personas en vez de aplicar medidas que a corto plazo pasan por habilitar un paso humanitario y seguro para aquellos y aquellas que huyen del terror. Y, a medio plazo, ir al origen de los motivos por los cuales estas personas huyen de sus países de origen: el hambre, la miseria, las bombas, las persecuciones y las consecuencias del cambio climático.

En vez de asegurar un pasaje seguro para miles de víctimas que huyen de la guerra, Europa, con el acuerdo con Turquía, renegó de sí misma externalizando la gestión de nuestras fronteras y de deberes de acogida contratando a la gendarmería turca a cambio de algo mas de seis mil millones  y de avanzar en su integración justo en el momento en que el Gobierno otomano mas ha retrocedido en sus estándares democráticos. AL entregar al Gobierno turco el papel de interlocutor preferente, salvavidas de Schengen y vía de escape de las actuales tensiones europeas internas, la UE le otorga también un barniz de legitimidad internacional y obvia las continuas violaciones de Derechos Humanos que se cometen en territorio turco. La barbarie de Erdogan queda así legitimada y la UE se vuelve cómplice.

Hay un hilo teñido de sangre que une los desalojos de Calais, las familias ahogadas en las costas griegas y las bombas que asolan la tierra kurda: se llama miedo, se llama parálisis europea, se llama xenofobia institucional, se llama Europa Fortaleza. Hoy treinta de julio del 2016, día internacional contra la trata y el trafico de personas, combatir la mafia que se lucra con la desesperación de las migrantes que buscan un futuro digno se llama luchar contra la xenofobia institucional de la Europa Fortaleza.

[1] Kingsley Patick: “La nueva Odisea”. Deusto 2016. pp82

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Democracia y Estado de Excepción

Mon, 01/08/2016 - 07:00

Santiago Alba Rico – Consejo Científico de ATTAC España

El golpe de Estado fallido en Turquía del pasado 15 de julio y las reacciones concomitantes son sólo un síntoma más.

El ISIS y la izquierda que visita Damasco celebraron inmediatamente la tentativa; EE UU, las potencias euro­peas, la OTAN, Rusia, esperaron astutamente para pronunciarse en favor del vencedor, cualquiera que éste fuera.

Apenas el partido prokurdo HDP, enemigo de Erdogan, entendió que desalojar del poder de esta manera al AKP sólo servía para agravar la situación en Turquía, en el Kurdistán y en toda la región.

En España, frente a la ambigüedad y remolonería de los otros partidos, Pablo Iglesias fue el más diligente en condenar el golpe sin apoyar por ello la figura del gobernante turco.

Turquía es sólo un indicio. Que frente al autoritario Erdogan haya que alegrarse del fracaso de la algarada militar revela los retrocesos democráticos en todo el mundo.

Tras las esperanzas de 2011 (“primavera árabe”, 15M, Ocupy Wall Street, etc.) la reversión de los procesos latinoamericanos, la alternativa Clinton/Trump, la guerra, el yihadismo y la dictadura en el mundo árabe, así como la radicalización de Europa hacia la derecha, con la Rusia de Putin como deprimente alternativa, anuncian dificultades sin precedentes para defender las mínimas garantías democráticas en todo el mundo.

Nos estamos acostumbrando a llamar democracia a cada vez menos democracia; y pronto nos libraremos de ella, de regreso a los peores momentos del siglo XX, como de un obstáculo y una debilidad.

Estamos viviendo, sí, una especie de Weimar global. A nuestros gobernantes les cuesta cada vez más seguir fingiendo que creen en la democracia; a nuestros votantes cada vez les importa menos.

La crisis, la guerra contra el terrorismo y el propio terrorismo, tan azaroso e idiosincrásico como una parafilia, han generado ya un marco de excepción –jurídica, política y mental– en el que el miedo más primitivo y el interés más inmediato despolitizan por completo el contrato social.

Repolitizar la convivencia, recuperar la democracia: ése debe ser nuestro mínimo programa civilizador para los próximos minutos. Y para los próximos años.

Publicado en Diagonal

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