Skip navigation

News from Attac Spain

Syndicate content
Justicia económica global
Updated: 30 min 33 sec ago

El colonialismo insidioso

Thu, 05/04/2018 - 07:04

Boaventura de Sousa Santos - Público.es

Para Marielle Franco, in memoriam

El retrato de Marielle Franco dibujado opr un artista callejero en un muro del ayuntamiento de Rio de Janeiro. REUTERS/Ricardo Moraes

El retrato de Marielle Franco dibujado por un artista callejero en un muro del ayuntamiento de Rio de Janeiro. REUTERS/Ricardo Moraes

El término alemán Zeitgeist se utiliza actualmente en diferentes lenguas para designar el clima cultural, intelectual y moral de una determinada época, literalmente, el espíritu del tiempo, el conjunto de ideas y creencias que componen la especificidad de un periodo histórico. En la Edad Moderna, dada la persistencia de la idea del progreso, una de las mayores dificultades para captar el espíritu de una determinada época reside en identificar las continuidades con respecto a épocas anteriores, casi siempre disfrazadas de discontinuidades, innovaciones y rupturas.

Para complicar aún más el análisis, lo que permanece de períodos anteriores siempre se metamorfosea en algo que simultáneamente lo denuncia y disimula y, por eso, permanece siempre como algo diferente de lo que fue, sin dejar de ser lo mismo. Las categorías que usamos para caracterizar una determinada época son demasiado toscas como para captar esta complejidad, porque ellas mismas forman parte del mismo espíritu del tiempo que supuestamente deben caracterizar desde fuera. Siempre corren el riesgo de ser anacrónicas, por el peso de la inercia, o utópicas, por la ligereza de la anticipación.

Vengo defendiendo que vivimos en sociedades capitalistas, coloniales y patriarcales, en referencia a los tres principales modos de dominación de la modernidad occidental: el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado o, más precisamente, el heteropatriarcado. Ninguna de estas categorías es tan controvertida entre los movimientos sociales y la comunidad científica como la de colonialismo. Hemos sido tan socializados en la idea de que las luchas de liberación anticolonial del siglo XX pusieron fin al colonialismo, que casi resulta una herejía pensar que al final el colonialismo no acabó, sino que apenas cambió de forma o ropaje. Nuestra dificultad radica sobre todo en nombrar adecuadamente este complejo proceso de continuidad y cambio.

Es cierto que los analistas y los políticos más perspicaces de los últimos cincuenta años tuvieron la aguda percepción de esta complejidad, pero sus voces no fueron lo suficientemente fuertes como para cuestionar la idea convencional de que el colonialismo propiamente dicho acabara, con la excepción de algunos pocos casos, siendo los más dramáticos posiblemente el Sáhara Occidental, la colonia hispano-marroquí que continúa subyugando al pueblo saharaui, así como la ocupación de Palestina por Israel. Entre esas voces cabe destacar la del gran sociólogo mexicano Pablo González Casanova con su concepto de “colonialismo interno” para caracterizar la permanencia de estructuras de poder colonial en las sociedades que emergieron en el siglo XIX de las luchas de independencia de las antiguas colonias americanas de España. Y también la voz del gran líder africano Kwame Nkrumah, primer presidente de la República de Ghana, con su concepto de “neocolonialismo” para caracterizar el dominio que las antiguas potencias coloniales seguían ejerciendo sobre sus antiguas colonias, convertidas en países supuestamente independientes.

Una reflexión más profunda sobre los últimos sesenta años me lleva a concluir que lo que casi terminó con los procesos de independencia del siglo XX fue una forma específica de colonialismo, y no el colonialismo como modo de dominación. La forma que casi terminó fue lo que se puede designar como colonialismo histórico, caracterizado por la ocupación territorial extranjera. Sin embargo, el modo de dominación colonial continuó bajo otras formas. Si las consideramos de esta forma, el colonialismo es tal vez hoy tan vigente y violento como en el pasado.

Para justificar esta afirmación es necesario especificar en qué consiste el colonialismo como forma de dominación. El colonialismo es todo aquel modo de dominación basado en la degradación ontológica de las poblaciones dominadas por razones etnorraciales. A las poblaciones y a los cuerpos racializados no se les reconoce la misma dignidad humana que se atribuye a quienes los dominan. Son poblaciones y cuerpos que, a pesar de todas las declaraciones universales de los derechos humanos, son existencialmente considerados como subhumanos, seres inferiores en la escala del ser. Sus vidas tienen poco valor para quien los oprime, siendo, por tanto, fácilmente desechables. Originalmente se los concibió como parte del paisaje de las tierras “descubiertas” por los conquistadores, tierras que, a pesar de ser habitadas por poblaciones indígenas desde tiempos inmemoriales, fueron consideradas como tierras de nadie, terra nullius. También se consideraron como objetos de propiedad individual, de los que la esclavitud es prueba histórica. Y hoy continúan siendo poblaciones y cuerpos víctimas del racismo, de la xenofobia, de la expulsión de sus tierras para abrir el camino a los megaproyectos mineros y agroindustriales y a la especulación inmobiliaria, de la violencia policial y las milicias paramilitares, del trabajo esclavo llamado eufemísticamente “trabajo análogo al trabajo esclavo” para satisfacer la hipocresía biempensante de las relaciones internacionales, de la conversión de sus comunidades de ríos cristalinos y bosques idílicos en infiernos tóxicos de degradación ambiental. Viven en zonas de sacrificio, en todo momento en riesgo de convertirse en zonas de no ser.

Las nuevas formas de colonialismo son más insidiosas porque se producen en el núcleo de relaciones sociales, económicas y políticas dominadas por las ideologías del antirracismo, de los derechos humanos universales, de la igualdad de todos ante la ley, de la no discriminación, de la igual dignidad de los hijos e hijas de cualquier dios o diosa. El colonialismo insidioso es gaseoso y evanescente, tan invasivo como evasivo, en suma, astuto. Pero ni así engaña o aminora el sufrimiento de quienes son sus víctimas en la vida cotidiana. Florece en apartheids sociales no institucionales, aunque sistemáticos. Sucede tanto en las calles como en las casas, en las prisiones y en las universidades, en los supermercados y en las estaciones de policía. Se disfraza fácilmente de otras formas de dominación tales como diferencias de clase y de sexo o sexualidad, incluso siendo siempre un componente de ellas. Verdaderamente, el colonialismo insidioso solo es captable en close-ups, instantáneas del día a día. En algunas de ellas surge como nostalgia del colonialismo, como si fuese una especie en extinción que debe protegerse y multiplicase. He aquí algunas de tales instantáneas.

Primera instantánea: uno de los últimos números de 2017 de la respetable revista científica Third World Quarterly, dedicada a los estudios poscoloniales, incluía un artículo de autoría de Bruce Gilley, de la Universidad Estatal de Portland, titulado “En defensa del colonialismo”. Este es el resumen del artículo: “En los últimos cien años, el colonialismo occidental ha sido muy maltratado. Ha llegado la hora de rebatir esta ortodoxia. Considerando de manera realista los respectivos conceptos, el colonialismo occidental fue, en regla, tanto objetivamente benéfico como subjetivamente legítimo en la mayor parte de los lugares donde ocurrió. En general, los países que abrazaron su herencia colonial tuvieron más éxito que aquellos que la despreciaron. La ideología anticolonial impuso graves perjuicios a los pueblos sujetos a ella. Y continúa impidiendo, en muchos lugares, un desarrollo sostenido y un encuentro productivo con la modernidad. Hay tres formas en las que Estados fallidos de nuestro tiempo pueden recuperar hoy el colonialismo: reclamando modos de gobernanza colonial, recolonizando algunas áreas y creando nuevas colonias occidentales”. El artículo causó una indignación general y quince miembros del consejo editorial de la revista dimitieron. La presión fue tan grande que el autor terminó por retirar el artículo de la versión electrónica de la revista, aunque permaneció en la versión impresa. ¿Fue una señal de los tiempos? Al final, el artículo fue sujeto a revisión anónima por pares. La controversia mostró que la defensa del colonialismo estaba lejos de ser un acto aislado de un autor desvariado.

Segunda instantánea: el Wall Street Journal del pasado 22 de marzo publicó un reportaje titulado: “La búsqueda de semen americano se disparó en Brasil”. Según la periodista, la importación de semen americano por mujeres solteras y parejas lésbicas brasileñas ricas aumentó extraordinariamente en los últimos siete años y los perfiles de los donantes seleccionados muestran la preferencia por bebés blancos y con ojos azules. Y añade: “La preferencia por donantes blancos refleja una persistente preocupación por la raza en un país en el que la clase social y el color de piel coinciden con gran rigor. Más del 50% de los brasileños son negros o mestizos, una herencia resultante del hecho de que Brasil importó diez veces más esclavos africanos que los Estados Unidos; y fue el último país en abolir la esclavitud, en 1888. Los descendientes de colonos y migrantes blancos –muchos de los cuales fueron atraídos a Brasil a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando las elites de gobierno buscaban explícitamente ‘blanquear’ a la población– controlan la mayor parte del poder político y de la riqueza del país. En una sociedad tan racialmente dividida, tener descendencia de piel clara se percibe muchas veces como un modo de brindar a los niños mejores perspectivas, sea un salario más elevado o un tratamiento policial más justo”.

Tercera instantánea: el pasado 24 de marzo, el diario más influyente de Sudáfrica, Mail & Guardian, publicó un reportaje titulado “Genocidio blanco: cómo la gran mentira se propagó en Estados Unidos y otros países”. Según el periodista, los Suidlanders, un grupo sudafricano de extrema derecha, han venido estableciendo contacto con otros grupos extremistas en Estados Unidos y en Australia, fabricando una teoría de la conspiración sobre el genocidio blanco, con el objetivo de conseguir apoyo internacional para los sudafricanos blancos. El grupo, que se autodescribe como “‘una iniciativa-plan de emergencia’ para preparar una minoría sudafricana de cristianos protestantes para una supuesta revolución violenta”, se ha relacionado con varios grupos extremistas (alt-right) y sus influyentes contactos mediáticos en Estados Unidos para instalar una oposición global a la alegada persecución de blancos en Sudáfrica. La semana pasada, el ministro australiano de Asuntos Interiores dijo al Daily Telegraph que estaba considerando la otorgación de visas rápidas para agricultores sudafricanos blancos, los cuales –argüía el ministro– necesitaban “huir de circunstancias atroces” a “un país civilizado”. Según el ministro, tales agricultores “merecen atención especial” debido a la ocupación de tierras y la violencia… “Estos agricultores sudafricanos blancos también han recibido atención en Europa, donde políticos de extrema derecha con contactos en la extrema derecha estadounidense han solicitado al Parlamento Europeo que intervenga en Sudáfrica. Agentes políticos contra los refugiados en el Reino Unido están igualmente ligados a la causa”.

La gran trampa del colonialismo insidioso es dar la impresión de un regreso, cuando en realidad lo que “regresa” nunca dejó de existir.

Boaventura de Sousa Santos es sociólogo. Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra. Sus últimos libros en español: Si Dios fuese un activista de los derechos humanos (Madrid, Trotta 2014) y, de próxima aparición, con Maria Paula Meneses, Epistemologías del Sur (Madrid, Akal)

Categories: Attac Planet

La impunidad de los poderosos

Wed, 04/04/2018 - 07:00

Juan Carlos Monedero – Consejo Científico de ATTAC España

En 1999, Rigoberta Menchú―premio Nobel de la Paz― presentó cargos de tortura, genocidio, detención ilegal y terrorismo de Estado contra el Presidente de Guatemala Ríos Montt. Bajo su gobierno, miles de personas fueron masacradas. En sus asesinatos se apoyó en grupos paramilitares. Fue condenado por genocida, pero no llegó a cumplir la pena por sus amistades en la judicatura. El primer militar acusado de genocidio de América Latina ha muerto impune, como Franco. Herencia de la madre patria. La impunidad en América Latina siempre ha estado avalada por los Estados Unidos que formó en la Escuela de las América a los militares de todas sus dictaduras. Juan Pablo II, en su gira anticomunista, tampoco dejó fuera de su gira a la Guatemala de Montt, pero regañó a Ernesto Cardenal por estar en el gobierno sandinista. Que el Señor le tenga en su gloria, que será diferente de la de Monseñor Óscar Romero, asesinado por aquellos a los que dio la comunión.

Acaban de asesinar en Colombia la líder campesina María Magdalena Cruz Rojas, activista de derechos humanos que se enfrentó a los paramilitares que creó el ex Presidente Uribe. Un narcopresidente. Su Ministro de Defensa era el actual Presidente Santos. En el proceso de paz en marcha en Colombia, las FARC están cumpliendo su parte del trato, pero el gobierno no. Siguen todos los días asesinando a líderes sociales. Los asesinos no tienen miedo porque gozan de impunidad. Tienen el apoyo de las oligarquías y armas nunca les faltan.

Hace unos días paramilitares asesinaron en Brasil a la concejala del PSOL y activista Marielle Franco después de un acto por los derechos de las mujeres negras. El Presidente de Brasil, Temer, lo es por un golpe de Estado organizado por el poder judicial y un parlamento atravesado por casos de corrupción. La Presidenta legítima, Dilma Roussef, sigue fuera del cargo. EEUU y la UE apoyan al corrupto Temer. La derecha, que es la misma que participó del proceso dictatorial latinoamericano y nunca pagó culpa alguna, está ahora mismo intentando encarcelar a Lula sin pruebas. Lula saca más de veinte puntos de diferencia en las encuestas al candidato de la derecha. Por eso quieren meterle en la cárcel. Felipe González, que era tan amigo de Lula, guarda silencio. No vaya a ser que pierda alguna comisión.

En Israel, con apoyo de los EEUU y de la UE, el gobierno ha asesinado con francotiradores del ejército a 16 palestinos y herido a más de mil. Los colonos israelíes, como el ejército, tienen impunidad y pueden asesinar a niños siempre y cuando sean palestinos. La UE y los EEUU apoyan a Israel. En Naciones Unidas hay multitud de sentencias condenatorias contra Israel. Pero se siente impune porque Trump nunca haría un bloqueo contra ese país. Eso sólo se hace con los países que no son amigos.

Hoy hemos sabido que la quebrada empresa semipública DEFEX ha defraudado más de 20 millones de euros en ventas de armas a Angola, Arabia Saudí, Brasil, Camerún o Egipto. Uno de los implicados es un coronel de infantería de marina retirado. En el listado, el que más cobró fue un tal King. De momento, los procesado no quieren desvelar la identidad del tal King, que significa Rey en inglés, quizá porque creen que llegado el caso podrán negociar con ella. Los Reyes en España siempre tienen inmunidad. En España, hasta el Rey emérito tiene inmunidad, aunque no podamos explicar ese privilegio dentro de una lógica democrática. ¿Quién pensó en el PSOE, responsable de la ley que le regaló esa situación, que el Rey Emérito iba a necesitar seguir siendo irresponsable?

La impunidad suele tener garantías jurídicas y llegado el caso militares. Salvo que puedas lograrla mientras miras al techo y silbas. Eme Punto Rajoy gobierna y la notable Cristina Cifuentes sigue en la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Algunos sinverguenzas, desde la impunidad, creen que en el Parlamento pueden sortearse los votos para que salga el Presupuesto ya que a Rajoy no le salen las cuentas. Bueno, algunas sí, porque pactaron con Ciudadanos una serie de gastos que no se ejecutaron. ¿Quién la está regalando la impunidad al PP? Que cada cual saque sus conclusiones.

Comiendo tierra

Categories: Attac Planet

¿Ruido de sables en América Latina?

Tue, 03/04/2018 - 07:00

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

El Brexit y el triunfo de Trump marcarán el finiquito del “escenario teleológico” en el que la finalidad de los procesos creativos eran planeadas por modelos finitos que podían intermodelar o simular varios futuros alternativos y en los que primaba la intención, el propósito y la previsión y su sustitución por el “escenario teleonómico”, marcado por dosis extremas de volatilidad. Así, asistiremos al finiquito de la Unipolaridad de Estados Unidos y de su papel de gendarme mundial y su sustitución por la nueva doctrina de la Multipolaridad o Geopolítica Inter-Pares, formado por la Troika EEUU, China y Rusia (G3) así como a la irrupción en el escenario geopolítico de América Latina de una nueva ola negra involucionista con el objetivo inequívoco de sustituir a los regímenes insensibles a los dictados de Washington por regímenes militares autocráticos y que afectará a Brasil, Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia.

México, el Estado fallido

Debido al “caos constructivo” exportado por EEUU y plasmado en la guerra contra los cárteles del narco iniciada en el 2.006, México sería un Estado fallido del que sería paradigma la ciudad de Juárez, (la ciudad más insegura del mundo con una cifra de muertes violentas superior al total de Afganistán en el 2009), por lo que para evitar el previsible auge de movimientos revolucionarios antiestadounidenses se procederá a la intensificación de la inestabilidad interna de México hasta completar su total balcanización y sumisión a los dictados de EEUU. Así, la política anti-inmigración de Trump aunado con el proteccionismo económico ( redifinición del NAFTA) e implementación de aranceles a los productos mexicanos, conllevará una severa constricción de las exportaciones de productos mexicanos a EEUU así como de la entrada de remesas de dólares en México, lo que podría suponer una debacle económica y social y terminar por desencadenar frecuentes estallidos de conflictividad social, siendo previsible una clara regresión de las libertades democráticas y un posible regreso a escenarios ya superados de intervención del Ejército ”como “garante del orden constitucional”.

Nicaragua en la mira del Pentágono

China habría asumido el reto de construir un nuevo canal en Nicaragua (Gran Canal Interoceánico) similar al canal del istmo de Kra que tiene proyectado entre Tailandia y Birmania para sortear el estrecho de Malaca, convertido “de facto” en una vía marítima saturada y afectada por ataques de piratas e inauguró en el 2010 el gasoducto que une a China con Turkmenistán y que rodea a Rusia para evitar su total rusodependencia energética al tiempo que diversifica sus compras, por lo EEUU procederá a desestabilizar el gobierno de Daniel Ortega dentro de su estrategia geopolítica global de secar las fuentes energéticas chinas. Por otra parte, la instalación el pasado abril de una estación satelital rusa en Managua (laguna de Nejapa) para “controlar el narcotráfico y estudiar los fenómenos naturales” habría provocado el nerviosismo del Pentágono que acusa a Rusia de “estar usando Nicaragua para crear una esfera de espionaje militar” mediante el Sistema Global de Navegación por Satélites (Glonass), el equivalente al GPS de EEUU. En consecuencia,el Congreso y el Senado de EE.UU aprobaron recientemente el proyecto de ley conocido como Nica Act (Nicaraguan Investment Conditionality Act of 2017), que siguiendo la estrategia kentiana busca congelar los préstamos internacionales de instituciones satélites de EEUU (Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo), a Nicaragua con el objetivo confeso de provocar su inanición financiera y posterior asfixia económica.

El incierto futuro de Venezuela

En Venezuela, la decisión de Maduro de confiscar la planta de General Motors, será vista por la Administración Trump como un atentado contra los intereses de las multinacionales estadounidenses, escenario que será aprovechado por el Secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, antiguo Presidente y Consejero Delegado de Exxon Mobil cuando fue nacionalizada en el 2007 por Hugo Chávez, para intentar un golpe de mano contra Maduro. Exxon Mobil formaría parte de la Cuarta Rama del Gobierno de EEUU, verdadero Poder en la sombra que toma las decisiones en política exterior y a instancias de Tillerson, la revolución chavista ya fue declarada “enemiga peligrosa de EE.UU”. En consecuencia, tras una sistemática e intensa campaña desestabilizadora que incluirá el desabastecimiento selectivos de artículos de primera necesidad, la amplificación en los medios de la creciente inseguridad ciudadana y las sanciones económicas podríamos asistir a un golpe de mano para finiquitar el legado chavista en Venezuela.

¿Nuevo Gobierno Militar en Brasil?

Brasil forma parte de los llamados países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y aunque se descarta que dichos países forman una alianza política como la UE o la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), dichos países tienen el potencial de formar un bloque económico con un estatus mayor que del actual G-8 (se estima que en el horizonte del 2050 tendrán más del 40% de la población mundial y un PIB combinado de 34.951 Billones de $). Brasil juega un rol fundamental en el nuevo tablero geopolítico diseñado por EEUU para América Latina ya que le considera como un potencial aliado en la escena global al que podría apoyar para su ingreso en el Consejo de Seguridad de la ONU como miembro permanente con el consiguiente aumento del peso específico de Brasil en la Geopolítica Mundial tras la asunción por Brasil del papel de “gendarme de los neocon” en Sudamérica.

Sin embargo, Dilma Rousseff exigió a Estados Unidos explicaciones convincentes de las razones de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) para presuntamente violar las redes de computadoras de la petrolera estatal Petrobras con lo que se habría granjeado la enemistad de EEUU que procedió a la implementación del “caos constructivo” en Brasil para desestabilizar su mandato presidencial (impeachement). Tras el khaos surgido en una sociedad brasileña corroída por la corrupción y que afectaría al actual Presidente Temer no es descartable un golpe de mano militar que implementará una severa represión contra los partidos izquierdistas y que se ensañará de manera especial con el Partido Comunista (PCdoB) y el Partido Socialista (PSB), quedando tan sólo Ecuador, Nicaragua y Bolivia como países díscolos a las tesis de una EEUU pero que terminarán siendo fagocitados mediante la política del Big Stick o “Gran Garrote”, siguiendo la Doctrina Monroe ,“América para los Americanos”.

Analista internacional

Categories: Attac Planet

EEUU: Entre muros y aranceles

Mon, 02/04/2018 - 07:00

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

Rex Tillerson se opuso en su momento a los aranceles sobre acero y aluminio aprobados por Donald Trump. Hoy el ex secretario de Estado ha sido defenestrado, mientras los halcones del proteccionismo dominan la política comercial en la Casa Blanca. La ignorancia y la demagogia fortalecen sus posiciones.Tillerson no fue el único opositor a las medidas proteccionistas. El secretario de Defensa, James Mattis, también lo hizo al señalar que dichas acciones sólo alejarían a países que han sido aliados tradicionales de Estados Unidos. Eso no deja de ser irónico: Trump basó su decisión para imponer los aranceles en consideraciones de seguridad nacional al invocar la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial. La realidad es que nadie cree que las importaciones de acero y aluminio sean una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Además, al condicionar la imposición de los aranceles en los casos de México y Canadá a los resultados de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Trump ha socavado su propia argumentación sobre seguridad nacional. O los aranceles son para proteger una industria que es vital para la seguridad o son una simple pieza de negociación: no pueden ser ambas cosas a la vez.Trump ha recurrido a ese subterfugio porque le facilita la tarea legal y hasta le da cierta protección en el seno de la Organización Mundial de Comercio. Y digo cierta, porque si bien las consideraciones de seguridad nacional están contempladas en las secciones pertinentes de los tratados fundamentales de la OMC (Marrakech 1995 y GATT 1947), es indiscutible que los socios comerciales también podrán imponer medidas compensatorias.De todos modos, los aranceles no servirán para rescatar a esas industrias. En el caso particular del aluminio, difícilmente van a resucitar esa industria que está moribunda desde hace años. Entre 2012 y 2017 el volumen de la producción primaria (a partir de bauxita) se ha desplomado, pasando de poco más de 2 millones de toneladas a sólo 740 mil. En ese mismo lapso la producción, con el uso de chatarra y desperdicio reciclado, se ha mantenido estable, pasando de 1.6 a 1.4 millones de toneladas. En cambio, las importaciones de aluminio se dispararon de 3.7 a 6.2 millones de toneladas en ese periodo. Por cierto, a pesar de que mantiene altísimos niveles de capacidad instalada, China no es de los principales exportadores hacia Estados Unidos.Así que la pregunta es: ¿quién está matando a la industria del aluminio en Estados Unidos? Y la respuesta no apunta hacia el exterior. Las causas de la destrucción de la industria de aluminio en Estados Unidos se encuentran en ese mismo país.

En 1998 había 23 plantas de aluminio en Estados Unidos y hoy tiene solamente cinco (una sexta planta entrará en operación a finales de este año). Un factor clave que explica el colapso en capacidad instalada se encuentra en la crisis de energía que sufrió el oeste de Estados Unidos en 2000 y 2001. Como es bien sabido (menos por Trump), la producción de aluminio es altamente intensiva en energía y dicho insumo tiene un perfil crítico en la estructura de costos unitarios de esa industria. En 2001 una intensa onda de calor afectó el oeste de Estados Unidos y provocó un fuerte incremento en la demanda de energía. Al mismo tiempo, la oferta de fluido eléctrico se vio comprometida por los bajos niveles de agua en las presas de la cuenca del río Columbia. Eso causó un fuerte aumento de precios en el sector eléctrico que afectó negativamente a los productores de aluminio.

Por si fuera poco, las cosas se complicaron todavía más debido a la desregulación en los esquemas de precios que los proveedores de energía podían utilizar. Los abusos no se hicieron esperar: en medio de la oleada de apagones en la región, la empresa Enron hasta retiró de la red el suministro de una de sus plantas en California, provocando escasez artificial y mayor alza de precios. Al final de esos dos años, la mayor parte de los fundidores de aluminio en la región había cerrado y la capacidad productora de Estados Unidos se había reducido en 43 por ciento. Por cierto, Enron Corporation fue el protagonista memorable en 2002 de uno de los peores escándalos de fraude corporativo en la historia de Estados Unidos.

El otro golpe a la industria productora de aluminio en Estados Unidos se lo propinó la gran crisis financiera de 2008. Cuando se derrumbó la industria automotriz en Estados Unidos, el precio de la tonelada de aluminio se colapsó. Después de mantener una tendencia al alza entre 2003 y 2009, el precio de la tonelada de aluminio cayó de 3 mil 291 a mil 262 dólares entre julio de 2008 y febrero de 2009. La producción se hizo incosteable y otras cinco plantas cerraron entre 2009 y 2012.

El fraude corporativo y la rapacidad de los banqueros rompieron la espina dorsal de la industria del aluminio en Estados Unidos. Los aranceles no la van a reparar.
El martes Trump se trasladó a San Diego para inspeccionar diseños y prototipos del muro que pretende construir en la frontera con México. Se hubiera ahorrado el viaje. El único muro que está construyendo es alrededor de su fallida administración.

Economista. Es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.

Fuente: La Jornada

Compartir: Facebook Twitter Menéame

Categories: Attac Planet

Cuatro comentarios sobre el debate de las pensiones

Sun, 01/04/2018 - 16:00

Albert Recio Andreu - Consejo Científico de ATTAC España

El debate sobre el futuro de las pensiones es un tema crucial para el futuro de la sociedad, uno de los campos de batalla donde se dirime nuestro modelo social. Y al que en años recientes tenemos que volver en una u otra ocasión. Esta nota es por tanto complementaria de la de Francesc Bayo que publicamos en este mismo número, y de otras anteriores en la que hemos abordado la cuestión. Simplemente trato de discutir cuatro cuestiones que considero claves para el debate y para construir un discurso alternativo a la vez sólido y realista. No entro en una de las cuestiones en la que han incidido los defensores del sistema público, el de que detrás de su demolición están los intereses del sector financiero, su voluntad de participar del pastel en base a desarrollar los planes de pensiones. Y no entro porque por una parte la cuestión es obvia y ya está bien explicada por mucha gente (Miren Echezarreta y la gente de Taifa ha publicado buenos trabajos en esta dirección). Pero, también, porque creo que más allá de este punto hay cuestiones cruciales que merecen por sí mismas atención y propuestas.

1. Pensiones y demografía

El elemento más usado por los defensores de aplicar un recorte fundamental al sistema de pensiones, el que ha justificado la reforma del PP, es la demografía. Tiene la ventaja, para sus defensores, que aparece como un problema “natural”, fácil de explicar y de asimilar por mucha gente. El argumento ha sido repetido hasta la saciedad: en los próximos años se va a jubilar mucha gente, quedará mucha menos gente en el mercado laboral y por tanto los empleados del futuro deberán soportar una carga insoportable para mantener a esta masa de gente ociosa que cada vez vive más años.

El argumento demográfico tiene su parte de verdad y su parte de falacia. La parte de verdad es que va a haber una masa creciente de jubilados que requerirá renta y atenciones. Y que plantea por sí misma dos retos: la necesidad de transferir renta para su sustento y, al mismo tiempo, fuerza de trabajo para garantizar buenos cuidados a una parte de esta misma población.

Lo que en cambio resulta falaz es que la base laboral quede disminuida por el simple efecto de las jubilaciones masivas y la llegada de cohortes poco numerosas al mercado laboral. Este escenario solo es posible en un mundo sin inmigración (o si el mismo proceso se diera a escala planetaria). Hasta ahora siempre, que se ha producido un estrechamiento del mercado laboral a escala local, regional o nacional ha tenido lugar una masiva inmigración, y no hay razones para pensar que ahora las cosas van a ser distintas. Pensar que ahora no se va a dar implicaría suponer, por ejemplo, que los hoteles cerrarán por falta de personal. Esto no quiere decir que la respuesta vaya a ser sencilla. Un proceso masivo de inmigración requiere cuando menos de tres políticas combinadas: educativo- laboral (para garantizar un buen reemplazo de las capacidades laborales), de políticas sociales en un sentido amplio (para acoger adecuadamente a la gente) y político- cultural (para evitar que el proceso dé lugar al rebrote de xenofobias y racismo).

Negar que hay un elemento demográfico que planea sobre el debate de las pensiones me parece estúpido. Denunciar su uso abusivo y falaz no puede llevarnos a “tirar el niño con el agua del baño”. Lo que hay que explicar a la gente es que una sociedad envejecida tiene un enorme potencial de atraer personal, y que cuanto mejor se organice este proceso migratorio mejor y de manera más justa se garantizará el buen funcionamiento social.

2. Pensiones y ahorro

En gran parte de la percepción social persiste la visión de que las pensiones constituyen una cantidad ahorrada en el pasado que simplemente se recupera tras la jubilación. Más o menos como las hormigas que acumulan alimentos en el verano para pasar el invierno. También este planteamiento me parece erróneo. Las pensiones se pagan siempre con la renta anual. Tanto en el sistema de reparto, donde se pagan a partir de las contribuciones presentes, como en el sistema de capitalización, donde se financian con las rentas de capital acumulado por el fondo.

Si la actividad económica presente decae los dos sistemas se enfrentan a parecidos problemas de liquidez. La única forma de garantizar pensiones suficientes en el presente es garantizando una actividad económica y unas normas de distribución de la renta adecuadas. Lo que hacen las contribuciones presentes es, fundamentalmente, consolidar un compromiso social que hay que mantener en cada momento.

Esta confusión es la que por una parte permite a los defensores del sistema de capitalización hacer creer que por el hecho de que se acumule un capital se aumentan las garantías de rentas futuras, sin explicar que los mil elementos que convierten en inestable la actividad económica bajo el capitalismo pueden propiciar un cúmulo de adversidades que pueden ir desde problemas de liquidez hasta la simple y llana destrucción del capital monetario acumulado. Pero tampoco es aceptable pensar que en el sistema de reparto hemos acumulado algún fondo, cuando en realidad hemos estado simplemente adquiriendo el derecho a ser tratados igual que los jubilados presentes. Por tanto, el reto real es diseñar un modelo de distribución de la renta que garantice pensiones dignas, haciendo visible que su garantía depende del buen funcionamiento social.

De este argumento deduzco dos cuestiones prácticas. En primer lugar, que el nivel de pensiones no es independiente de los avatares de la actividad económica y, por tanto, en un contexto de decrecimiento o estancamiento lo que debe plantearse es el debate general sobre las rentas. En segundo lugar, me parece peligrosa la demanda de eximir de impuestos directos a las pensiones con el argumento que ya fueron gravadas en el pasado. Ni está claro que lo fueran —dados los diferentes modelos fiscales y de rentas en el transcurso de un lapso de tiempo tan elevado— ni se trata de un argumento muy consistente. De hecho, una gran parte de los descuentos fiscales que ha obtenido el capital en las últimas décadas se han basado en este argumento de la doble imposición. Hace pensar que la principal respuesta del Gobierno a los pensionistas ha sido anunciar una desgravación fiscal cuando más bien el reforzamiento de las pensiones lo que exige es reforzar los ingresos públicos.

3. El problema de la financiación

Hay un evidente problema de financiación. No sólo porque hay más gente que cobra pensiones y, muchos de los nuevos jubilados, de mayor importe. También porque se ha adelgazado la base de aporte por la caída del empleo y los salarios (sin contar con el uso abusivo que ha hecho el PP de la caja de la seguridad social para financiar generosas subvenciones al empleo). El problema que tienen muchos modelos de Seguridad Social es que basan sus ingresos en los salarios, lo que deja la financiación ligada a los avatares del empleo. Un cambio en la distribución de la renta en favor del capital, como el ocurrido en las últimas décadas, afecta negativamente a su base de financiación. Y al mismo tiempo, los sistemas de pensiones acaban por incluir a personas con muy diferente vida laboral, incluso personas que han contribuido muy poco al sistema (durante mucho tiempo el déficit del sistema se generaba en autónomos y agricultura).

Lo que muestra la crisis actual no es la insostenibilidad de algún sistema de pensiones, sino de seguir financiándolo exclusivamente a partir de salarios. Cualquier sociedad decente debe garantizar rentas adecuadas a su población. Cualquier sociedad con esperanzas de vida como la nuestra debe pensar que una parte de esta población deberá dejar el empleo en algún momento de su vida (volveré más tarde sobre ello). Y, por tanto, lo que debe construirse es un modelo social que garantice este objetivo. La vieja política del estado del bienestar, la que diseñaron los informes de la Comisión Beveridge, confiaron en que políticas de pleno empleo combinadas con una orla de políticas de bienestar (pensiones de paro, enfermedad y jubilación) garantizarían el logro de este objetivo. Pero el neoliberalismo arruinó a la vez la posibilidad del pleno empleo y erosionó los sistemas públicos. Garantizar pensiones dignas exige una nueva “arquitectura social”, exige cambios profundos en la financiación pública y la organización de la vida laboral. Sin ellos, la crisis de las pensiones va a ser recurrente. El mantenimiento del poder adquisitivo sólo es posible en un modelo diferente del actual. (Y tampoco es necesariamente un objetivo a largo plazo, donde lo que hay que garantizar son condiciones de vida aceptables para todo el mundo, algo que supone combinar prestaciones monetarias, prestaciones directas y reorganización de las formas de vida y consumo.)

4. Problemas de equidad

El debate sobre las pensiones y las políticas de jubilación plantea además problemas de equidad difíciles de soslayar, y que tienen implicaciones diversas. Me centraré en dos: la edad de jubilación y la cuantía de las pensiones.

La edad de jubilación es otro de los temas que plantean las actuales reformas, de nuevo con un argumento simplista: como la gente vive más años y con mejor salud, se puede trabajar más tiempo. Lo que esconde este argumento es que ni las condiciones de salud son homogéneas ni las posibilidades de empleo a determinada edad son iguales para todo el mundo. Los defensores de este argumento son a menudo profesores universitarios que realizan trabajos poco estresantes y que efectivamente están en condiciones físicas de mantener una actividad laboral. Y si tienen algún prestigio, tienen incluso posibilidades de encontrar actividades complementarias tras la jubilación. Extrapolar esta situación al conjunto social es una muestra de una enorme ignorancia social (cuando no de un cierto clasismo). Una política equitativa debería reconocer las desigualdades de salud y de otro tipo que existen entre diferentes empleos, y modular la edad de jubilación en función de ello. Algo que seguramente también implica cambios en la propia organización del trabajo.

La segunda cuestión es más complicada y simplemente la apunto. Una respuesta radical a la cuestión de las pensiones (y posiblemente es una de las que tiene probabilidades de imponerse) pasa por garantizar una renta básica a todo el mundo. Un igualitarismo en las pensiones que contrasta con las desigualdades laborales. Si el importe de esta renta básica es suficiente, garantizaría al menos un estándar social aceptable. Que iría acompañado de desigualdades en sistemas complementarios de pensiones, seguramente de mayor nivel que el sistema actual que las acota. Lo peor es que cuando se limita a un sistema de mínimos hay el enorme peligro de que el mínimo sea insuficiente y acabemos teniendo un sistema con pensiones indignas que sólo una minoría podrá complementar con planes privados. Si somos muy insistentes en un igualitarismo radical en las pensiones y, sobre todo, si no abrimos el debate de lo planteado en el punto anterior, existen enormes probabilidades de que acabemos teniendo este último modelo. Avanzar hacia el igualitarismo en sociedades donde la desigualdad está socialmente tan legitimada exige posiblemente estrategias sofisticadas que eviten caer en soluciones nefastas.

 

30/3/2018 Cuaderno de postcrisis: 6

Categories: Attac Planet

Motores económicos de la destrucción ambiental

Sat, 31/03/2018 - 07:00

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

las-maquinas-de-los-sojeros-arrasan-con-el-bosque-del-chaco-para-preparar-la-tierra-destruyendo-el-medio-ambiente-_595_362_64366Las proyecciones demográficas indican que para el año 2050 la población total en el mundo superará los 9 mil millones de personas. Sin duda la presión sobre los ecosistemas del planeta aumentará por el crecimiento demográfico. Pero no todos los humanos tienen el mismo impacto sobre el medio ambiente. Hoy 20 por ciento de la población mundial absorbe 80 por ciento de los recursos naturales consumidos cada año.

Esto no quiere decir que el factor demográfico no es importante. Pero la disparidad en el acceso y consumo de recursos es una señal de que se necesita un análisis menos burdo para evaluar su impacto sobre el medio ambiente. El hecho de que desde hace decenios el hambre está más relacionada con la falta de ingreso que con la escasez de alimentos también debiera orillar a una reflexión más cuidadosa.

Por eso el estudio de las fuerzas económicas que impulsan la destrucción ambiental es vital en cualquier discusión sobre sustentabilidad. Desgraciadamente este análisis está ausente en las evaluaciones que realizan gobiernos y estados nacionales sobre el estado del medio ambiente. Los estudios del Programa de Naciones Unidas sobre medio ambiente y los de la Convención sobre biodiversidad siempre exhiben una gigantesca laguna en este tema. La Evaluación de los ecosistemas del milenio, investigación realizada entre 2001-2005 menciona el tema de los ‘motores’ de la destrucción ambiental, pero su ‘análisis’ se limitó a unos párrafos anodinos sobre el crecimiento del PIB.

La realidad es que tanto el crecimiento como el estancamiento tienen fuertes repercusiones negativas sobre el medio ambiente. La intensificación del ritmo de actividad económica genera presiones sobre muchas dimensiones del medio ambiente, pero su freno conlleva otras fuentes de tensión. Es necesario profundizar en el análisis de estructuras para derivar un cuadro más completo y riguroso.

Entre las principales características de la economía mundial que repercuten sobre la salud de los ecosistemas se encuentra la dominación del sector financiero, la concentración de poder de mercado entre las grandes corporaciones del planeta y la tendencia a la sobre inversión y exceso de capacidad productiva.

El predominio del sector financiero distorsiona los patrones de inversión y gestión, privilegiando la orientación hacia la maximización de rentabilidad a corto plazo, recortando costos en rubros como mantenimiento preventivo o manejo de desechos industriales. Este sesgo es nefasto, pero es especialmente grave en las ramas cercanas a la base de recursos naturales (por ejemplo, en la industria extractiva y de energía). Además, a partir de la desregulación en finanzas y banca la irrupción del capital financiero en los mercados de futuros de productos básicos ha desfigurado el proceso de formación y descubrimiento de precios de todo tipo de commodities, desde granos básicos hasta minerales.

Otro rasgo clave de la economía mundial que tiene fuerte impacto ambiental es la tendencia a la concentración de poder de mercado. Este fenómeno es generalizado en todas las ramas de la actividad económica y ese poder le permite a unas cuantas (y muy grandes) empresas manipular precios de insumos y productos finales. Los creyentes en las virtudes del mercado deben saber que estas y otras prácticas restrictivas afectan el proceso de formación de precios y quitan incentivos para que las empresas ‘escuchen’ las preferencias de los consumidores concernidos por el estado del medio ambiente o por el bienestar social. En su expresión más brutal, este poder permite a grandes consorcios acaparar enormes extensiones de tierras y bosques como reservas precautorias privadas en las que literalmente, hacen lo que quieren lejos de toda supervisión o control oficial.

El exceso de capacidad instalada es otra característica que repercute gravemente sobre el medio ambiente. Está relacionado con la forma en que se realizan las inversiones y la euforia durante la fase ascendente de los episodios de auge y caída del ciclo de inversiones. Los bancos participan de estos ciclos, como lo demuestra el análisis de Minsky. Lo cierto es que hoy en día casi no hay industria que no sufra bajo el peso de altísimos niveles de sobrecapacidad instalada. En el contexto recesivo (y hasta deflacionario) actual, eso es muy mala noticia. En el caso de las industrias cercanas a la base de recursos naturales, las repercusiones ambientales son graves porque la presión para amortizar costos hundidos puede traducirse en tasas de sobrexplotación.

Estos son los factores que inciden en el acaparamiento de tierras, deforestación y en los esfuerzos por privatizar recursos como el agua. En México, el estancamiento económico conduce a los grandes consorcios a buscar desesperadamente afianzar el control sobre el agua como paso para garantizar sus niveles de rentabilidad. El resultado final será mayor degradación ambiental, más concentración de poder y una más intensa asimetría en el consumo de este recurso.

Twitter: @anadaloficial

Artículo publicado en La Jornada

Categories: Attac Planet

Adiós al FSM, mantener viva la esperanza, articular nuevas formas de organización

Fri, 30/03/2018 - 07:00

Entrevista a Christophe Ventura – Clarisse Meireles

amlo_christophe_ventura.jpg

Christophe Ventura con Andrés Manuel López Obrador

“Guardemos el pesimismo para tiempos mejores”, una máxima de autor desconocido, parece el mejor resumen para el momento de la izquierda global: gobiernos secuestrados por la plutocracia, acelerada pérdida de derechos sociales en varias regiones bajo ataque cerrado de la hegemonía neoliberal, concentración de la riqueza en alza, las guerras y crisis de refugiados, Donald Trump.

En América Latina, se ha roto el ciclo de gobiernos progresistas – en algunos países, como Brasil, con golpes 2.0, institucionales. También en Brasil, la judicialización de la política alcanza la cima, tratando de evitar que al candidato que va adelante en las encuestas, el expresidente Lula, se postule a la Presidencia este año.

Sobre éstos y otros desafíos del campo popular en Brasil y en el mundo, conversamos con el investigador francés Christophe Ventura, que visitó en Brasil al Foro Social Mundial, entre el 13 y 17 de marzo en Salvador, Bahía. Profesor del IRIS, el Instituto de relaciones Internacionales y Estratégicas de París, Ventura participó de la creación y concepción del FSM desde su inicio en 2001 en Porto Alegre, fue Secretario de relaciones internacionales del Parti de Gauche (Partido de la Izquierda) fue asesor internacional de Jean-Luc Mélenchon. Se especializa en América Latina y es uno de los editores del sitio Mémoire des Luttes.

- ¿Qué balance hace del Foro Social de 2018?

-En parte, fue un éxito. En parte, confirmó los límites de este formato. Fue un éxito porque el público fue importante: cifras oficiales hablan de 60.000 participantes. Muchos seguidores de Lula, como la CUT, el PT, PCdoB y organizaciones afines. Alguna presencia del MST. Un segundo grupo fueron los jóvenes, estudiantes, en gran número. El tercer y más bajo estrato fueron los extranjeros. Fueron pocas las delegaciones de Francia, Estados Unidos, Canadá francófono. Hubo muy pocos africanos. Fue básicamente un foro brasileño.

Eso nos indica algo sobre el perímetro del foro. No hubo la habitual consistencia Internacional de los FSM. Eso nos dice algo sobre la desinversión internacional militante en relación con el Foro Social Mundial. La participación extranjera es una participación estructural de organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales, asociaciones, sindicatos, que envían a sus profesionales. Fue más estructura que base militante. Pero fue un éxito en términos de público, buenos debates, cerca de 1.600 actividades, todo eso estuvo bien. Pero la relación con Lula fue peor articulada. (1)

-¿Qué quieres decir?

-La articulación entre la llegada de Lula y el foro no fue buena, él no vino al Foro. Hizo reuniones fuera, con personas que asistían al Foro. Lanzamiento del Comité Internacional de solidaridad con Lula y la democracia. Después se reunió con representantes de las organizaciones presentes en el foro. En la noche hizo un acto en el estadio de Pituaçu, en Salvador. El estadio estaba vacío. Pareció una cuestión de organización del PT, de comunicación. Y el estadio está lejos del centro de la ciudad, con acceso relativamente difícil, sin sistema de transporte del Foro hasta allí.

Creo que esto señaliza una dificultad actual de PT en movilizar gente. El discurso de Lula, sin embargo, fue excelente. Lamentablemente, pocas personas estaban allí para escucharlo. Reafirmó que no se opondrá a la justicia, pero que será un candidato porque él es inocente, que está tranquilo. Si fuera preso, sería un inocente preso y seguirá luchando desde la prisión. Como extranjero, me sorprendió ver cómo el acto no fue transmitido ni mencionado en ningún canal de TV, ni siquiera uno regional. Es increíble y muy violenta esta invisibilidad.

-¿A qué límites del Foro se refiere?

-La fórmula está enyesada, y no creo que se transforme. Ni siquiera sé si habrá un próximo Foro Social Mundial. Del foro nacerán núcleos, redes, enlaces internacionales temáticos. Estas estructuras más pequeñas podrán sobrevivir. Esta es la nueva etapa.  No creo que el Foro aún tenga algo que ofrecer en este formato. El FSM es un evento y un proceso que se remonta a un momento en ya pasó: el mundo de antes de 2008, antes de la crisis internacional. Hemos pasado de una época en la que el desafío era construir otra globalización (la altermundialización). El tiempo de hoy en día se caracteriza por una fobia a la globalización. No es la misma cosa.

También pasamos de un momento en que las luchas sociales y políticas estaban muy fuertes en América Latina, resultado de un proceso que había comenzado 20 años antes en la región, de apertura. Y encontraban una materialización política en los primeros gobiernos de transformación social que llegaron al poder en AL. Y el FSM funcionaba porque era el espacio donde se combinaban y se articulaban estas dos dinámicas, de abajo para arriba y de arriba hacia abajo. Y eso daba una extraordinaria fuerza al encuentro, que nos benefició a todos. Nos daba más fuerza de la que teníamos de hecho, por ejemplo en Europa. Volvíamos con mucha esperanza. Y durante todos estos años el FSM permitió que se crearan estas redes de movimientos internacionales, que tomaron años para estrecharse, conocerse, crear campañas y agendas comunes. Son ramificaciones menos visibles que el propio Foro, pero vivas.

Y entonces vino 2008. Y el FSM ya no está adaptado a la realidad actual. Primero, porque hemos perdido la batalla de “otra globalización” ante la precipitación de la crisis, de la aceleración de las tensiones, de los conflictos, de las guerras, del ascenso de los nacionalismos, etcétera. Y hoy vemos que en los sectores más populares, sea en Brasil o en el hemisferio Norte, no hay más esperanza en la globalización. Hay un rechazo a ella. Esta batalla la perdimos. Segundo problema del FSM: no sólo la forma de organización fue ultrapasada por el contexto, ya no responde a la realidad, como no ganó la batalla a la que nos lanzamos. Entonces, nos encontramos en este momento de pérdida de la hegemonía. Este FSM fue un reflejo de algo que ya no existe más como dinámica, existe como un espectro que mantenemos de los últimos encuentros. No tiene más el peso en la escena política mundial. Hubo un agotamiento.

-Si de hecho el FSM no se repetirá,a ¿qué sobrevivir?

-El FSM tiene características que ningún otro espacio logró reemplazar. Para las organizaciones-sindicatos, asociaciones, movimientos de mujeres, el FSM es un espacio de reunión y trabajo aún único. Este espacio no puede ser perdido, pero quizás pase a tener otro nombre que no sea Foro Social Mundial, adaptado a este período post-2008, en el que ya no tenemos el liderazgo de la ideología, perdimos el poder de organización. Y por eso mismo aún debemos resistir, trabajar juntos.

Los actores de estos movimientos permanecieron activos durante mucho tiempo, y eso es algo positivo. Las personas que participan y participaron en los FSM hacen un trabajo impresionantes, de largo plazo y existen hoy en el mundo esas cadenas y redes de los movimientos de resistencia, contestatarios, que se organizan a nivel internacional. Que hacen un trabajo de campo y buscan formas de actuación y lucha común lucha. Esta es una conquista que no se perder´.

Los temas principales del Foro en 2018 fueron la juventud y las mujeres. No me sorprende, porque en este momento de reflujo que vivimos, el movimiento feminista es el que está más fuerte. Hoy, las luchas del sector e identidad que se fortaleció aún más.

-Lo que es, demás, criticado por parte de la izquierda como una pulverización de las luchas. ¿Qué opina de esta crítica?

-Tal vez los críticos tienen un poco de razón y hoy en día la dificultad es poder reunir la resistencia alrededor de la lucha de clases, y saber cómo rearticularla. Pero la izquierda no ha sido capaz de hacerlo. Porque todo cambió. Hoy en día, nos enfrentamos a procesos de producción capitalista que transformaron completamente la sociología de la condición de trabajo tradicional, las relaciones de poder entre trabajadores y capital, y no comprendemos aún el fenómeno en su totalidad. Además, el movimiento obrero no está todavía bajo el impacto del colapso de su imaginario, aún no se superó el final de la Unión Soviética, y este movimiento popular ya no tiene un imaginario global. Lo que tiene son las luchas sectoriales. Es el momento en que estamos, y que debe durar mucho tiempo.

- ¿Cómo entender por qué, incluso ante tantos ataques neoliberales a los derechos laborales, a la jubilación, al servicio público que se suceden en Brasil desde el golpe, parte de la clase trabajadora parece anestesiada?

-Es un movimiento en todo el mundo. En Francia, el presidente Emmanuel Macron promete privatizar la compañía ferroviaria estatal (SNCF), además de avanzar sobre los derechos laborales, entre otras reformas liberales. Y va a ser difícil impedirlo. El discurso de la modernización fue adoptado por los medios hegemónicos de comunicación. Lo que falta hoy a los trabajadores es esperanza. No hay nadie diciendo y demostrando que otro mundo es posible (consigna del FSM). La gente hoy sólo quiere protegerse un poco y perder lo menos posible. Ya no están dispuestos a participar en luchas a nuestro lado cuando hablamos de que ‘nosotros somos el futuro’. No, por ahora hemos perdido. Y eso es doloroso. Este es un momento de reorganización o, más aún, de reconfiguración.

¿Cómo ve la posibilidad de prisión para Lula, y la postura del Partido de los Trabajadores de mantener la candidatura hasta el final?

-Es una estrategia riesgosa. Lula es criticable, por supuesto, su legado, sus ambigüedades. Oigo a mucha gente en la izquierda preguntándose que incluso si Lula ganara, ¿qué gobierno hará? Muchos temen que él continuará trabajando en este sistema con el PMDB de siempre. Que entre debilitado y sea obligado nuevamente a hacer concesiones a la derecha. Que ya no sea capaz de proponer un nuevo pacto entre capital y trabajo. Sin embargo, aunque todas estas críticas y temores sean legítimos, la dificultad de la izquierda es que hoy no hay una alternativa a Lula. Conocí a Guilherme Boulos en Bahia, es brillante. El problema es que cualquier otro candidato de izquierda que no tenga el apoyo de Lula será fácilmente derrotado.

La dificultad de la izquierda, que es también un fracaso de Lula y el PT, es no haber construido un sucesor de Lula. Al mismo tiempo, si Lula sólo acepta su sentencia y retira su candidatura, acabó. Si Lula se mantiene como candidato, me parece un medio de impedir que la elección normalice la crisis democrática en Brasil. Es mostrar que el país permanece en una crisis democrática que no ha sido resuelta. Lo que viene después no se sabe, es algo totalmente inédito. El hecho es que Lula sigue siendo incontrolable para la política brasileña. Y me parece interesante que su candidatura sirva para imponer un estado de crisis permanente.

Hoy, varios presidentes o ex presidentes de países latinoamericanos están presos o son acusados de corrupción, todos ellos, no por casualidad, progresistas. Argentina, Brasil, Ecuador, Perú, Chile tuvieron sus recientes procesos electorales influenciados o afectado por problemas jurídicos. ¿Está de acuerdo con algunos analistas que afirman que el Lawfare en América Latina es la nueva cara de la Operación Cóndor?

-Es un buen análisis. América Latina hoy nos muestra cómo nuevos tipos de regímenes políticos se están implementando. Son regímenes neoliberales del punto de vista económico y social y autoritario y seguritarios desde el punto de vista político y democrático – como vemos ahora con la intervención militar en el estado de Río de Janeiro. El objetivo es doble: confiscar y reducir los derechos sociales y democráticos y reprimir, de diversas formas, cualquier forma de oposición. Una de esas formas es la judicialización de la vida pública. América Latina es el laboratorio de esta tendencia, de este tipo de régimen que vemos surgir, por desgracia, en todas partes. Esa cuestión jurídica –del lawfare- se convertirá en un arma para la eliminación de opositores. Este tema es muy subestimado en Europa, incluso desconocido. Es necesario hablar de ello, pues pienso que pronto llegar´ a otras regiones del mundo.

¿Cómo es la percepción de Europa sobre la situación política en Brasil?

-Hay una falta de interés, una ignorancia mediática sobre lo que lo que está sucediendo en la región, que no son nuevos. Pero que son graves en las actuales circunstancias, porque la mayoría de la gente no entiende lo que está sucediendo. Y nadie habla del asunto. Cuando alguien usa la palabra golpe, inmediatamente otros, incluso en los medios, dicen que es una exageración, que todo es normal aquí.

La impresión es que el único problema en América Latina es Venezuela y quizás Cuba. En Venezuela, los medios de comunicación dicen que es una situación de extrema gravedad, que es una dictadura. El resto está bien: Brasil y México son países con los cuales no debemos preocuparnos. Por supuesto, existe el problema de la violencia, pero es debido a la pobreza, la falta de organización, la fragilidad de las instituciones. Todo esto es real. Pero jamás hay un análisis estructural.

-El experto de derechos humanos de la ONU, Alfred de Zayas, descartó una crisis humanitaria en Venezuela. ¿Es posible ser optimista sobre el futuro del país? ¿Parece que Maduro y la población venezolana va a sobrevivir la campaña de demonización y preocupación humanitaria internacional?

-Espero que el pueblo venezolano resista. Creo que no hay solución sin el chavismo en el país. Creo que los americanos y los europeos no serán capaces de una intervención internacional, que transformaría al país en una Siria de América Latina. Si hay una intervención, el país va a explotar. Hay una base chavista que representa al menos 30% a 35% de la población, que no accederá jamás a la presión. Sería una guerra civil, como en Siria, si ocurre una intervención, que espero no suceda. Creo que mientras el ejército apoye a Maduro, ellos resisten.

Maduro tiene razón cuando llama la ONU a enviar observadores a las elecciones. Es necesario que estas elecciones del 20 de mayo permitan relegitimar la política y no la confrontación. Quién quiere la confusión, el conflicto es una parte de la oposición, pues sabe que no gana las elecciones. Todo indica que Maduro gana las elecciones. Que la situación del país es mala es innegable, pero esta elección tiene que pasar y todo necesita funcionar bien para que el país salga de esta situación de crisis aguda.

-¿Hay buen viento para la izquierda en Europa?

-La izquierda vive un ciclo de baja en Europa, es claro. En España, parece que Podemos ha alcanzado un techo. En Italia, la izquierda fue masacrada en la última elección. Tuvo menos votos que el neofascismo. Y el movimiento Cinco Estrellas es un misterio. Destruyó la izquierda y la derecha y no sé cómo va a hacer para gobernar, porque necesitan aliarse con otras fuerzas, y no se sabe si va a la izquierda o hacia la derecha. Es una situación interesante, pero la izquierda italiana está muerta. En Francia, tenemos el macronismo, que es un transformismo, es decir, una construcción que puede integrar los elementos de izquierda y derecha para salvar el sistema, con esta cara de movimiento nuevo.

Pero hay movimientos interesantes. En primer lugar, Jean-Luc Mélenchon, del movimiento Francia Insumisa. Su campaña del año pasado fue formidable, logró el mejor resultado de la izquierda, con casi el 20% de los votos. Un resultado mucho mejor que el de los socialdemócratas, el partido socialista (PS con poco más del 6% con Benoit Hamon). Y esto abre una situación interesante en el país. Pero la situación de los movimientos sociales también es débil, los sindicatos están divididos, pierden influencia y un movimiento político que no tiene soporte en los movimientos sociales es necesariamente limitado, ya que es cuando caminan juntos que se convierten en algo poderoso. Las condiciones no son las mejores para nosotros hoy, pero con el movimiento Francia Insumisa, hoy estamos en una situación mucho más fuerte que el que la izquierda tuviera hace dos o tres años.

El segundo punto positivo es Jeremy Corbyn en Inglaterra, que resiste en el comando del Partido Laborista y está construyendo un movimiento importante en el país.

¿Y la Alianza trasnacional europea propuesta por Benoît Hamon y Yanis Varoufakis, es una buena noticia?

-Estoy en total desacuerdo con este movimiento. Creo que lo que él vende es una ilusión, como si fuese posible crear una corriente de izquierda en Europa sin cambiar Europa. Es una ilusión que va a terminar alimentando a la extrema derecha. Es un movimiento que no asume una ruptura con Europa (Unión Europea) y es aéreo, sin penetración real. Europa (UE) será así durante mucho tiempo, en estado de crisis permanente, no va a desmoronarse. Pero ella es incapaz de transformarse, de convertirse en otra cosa. La alianza entre la burguesía alemana y francesa es un sistema ruin, pero como funciona para asegurar el poder de Alemania y Francia, no habrá ningún cambio.

Y hoy es la línea de Europa es “ámela o déjela”. Los países o aceptan ser parte en las condiciones de los que mandan, o salen del bloque. Para mantenerse, el precio es ese. Por eso no creo en las teorías de la democratización de este sistema, de creación de un nuevo Parlamento. Esto es un cuento de hadas. El poder de Europa es el poder de los bancos, del sistema financiero, de las multinacionales europeas y la clase política francesa y alemana.

Siempre habrá contradicciones, tensiones, resistencias. Pero este es el paquete, y será vivido en un permanente estado de crisis. Las fuerzas contestatarias y de resistencia no son suficientemente hegemónicas como para imponer un cambio en la correlación de fuerzas.

-Este es un momento de reorganización de la izquierda, entonces.

-Estamos en modo de resistencia. Hay sin embargo importantes espacios construidos en la última década. Hay una cultura común de la resistencia en muchos sectores, otra vez, entre los jóvenes, las mujeres y esto puede cambiar cosas los pocos. Nunca tuvimos un nivel de educación, en todo el mundo, tan poderoso como el que tenemos hoy. No era así en la época del proletariado. Esto trajo cierta transformación. No puedo decir cómo esto se va a articular, pero todo eso existe. Hay que recordar que la militancia no necesariamente nos permitirá tomar el poder mañana, pero el trabajo de hoy es parte de una temporalidad histórica.

En el otro lado están los que quieren conservar sus privilegios a costa de la destrucción. Es una lucha eterna, que está en curso, y estamos aquí para hacer nuestra parte en la lucha. Nunca va a terminar esta búsqueda de la esperanza-porque nunca terminó. Este es el trabajo de intelectuales, militantes, comprometidos en la política. Lo que tenemos que combatir es la cultura de división entre nosotros, tenemos más facilidad de excluirnos entre nosotros mismos, que lo que nos une.

Nuestro desafío es mantener viva la esperanza. La cuestión es si podemos articular esas nuevas formas de organización a un nuevo imaginario, que sea un proyecto no sólo para los militantes, sino para toda la sociedad en su conjunto. Si los sectores de la población que no son militantes se proyectaran en este futuro y en esta nueva sociedad. Estos son los temas que vamos a escribir en la historia de mañana

Nota

1.- Ver Otro Foro Social Mundial es posible, necesario, Aram Aharonian, http://estrategia.la/2018/03/05/otro-foro-social-mundial-es-posible-necesario/

Entrevista de Carta Maior. Traducción y distribución, Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

https://www.alainet.org/es

Categories: Attac Planet

Una grieta en la armadura de las grandes corporaciones

Thu, 29/03/2018 - 07:00

Juan Hernández / Pedro Ramiro - vientosur

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dictaminado que la cláusula de arbitraje incluida en el tratado bilateral firmado entre Holanda y Eslovaquia no se ajusta al Derecho europeo. Como decía en la sentencia emitida hace dos semanas, “el mecanismo de resolución de controversias no permite garantizar que los litigios se diriman ante un órgano jurisdiccional perteneciente al sistema judicial de la Unión”. En otras palabras, el Tribunal de Luxemburgo anula esa cláusula arbitral porque considera que, en un tratado entre dos países europeos, no cabe establecer un mecanismo que resuelva los conflictos que afectan al derecho de la Unión por un órgano al margen del sistema judicial de la UE.

La noticia se ha difundido ampliamente entre las organizaciones y colectivos sociales que, desde hace años, se oponen a los mecanismos de resolución de controversias inversor-Estado (ISDS, por sus siglas en inglés). Recordemos que, gracias a las cláusulas arbitrales incluidas en los tratados comerciales y en los acuerdos de inversión, las empresas transnacionales pueden demandar a los Estados ante tribunales internacionales de arbitraje en caso de que estos tomen medidas que vayan en contra de sus intereses.

Ante la posibilidad de que este precedente pueda suponer una grieta en la armadura jurídica que blinda los negocios de las grandes corporaciones por todo el globo, se plantean muchas preguntas: ¿Podrá extenderse este veredicto a otros acuerdos de inversión y tratados de “libre comercio”? ¿Afectará a los acuerdos que se están negociando en la actualidad y al recientemente aprobado CETA? ¿Cuál es la posición del Gobierno español al respecto? ¿Será que el derecho comunitario puede convertirse en una herramienta al servicio de las mayorías sociales? Veamos.

Justicia privatizada

En los últimos años, diferentes organizaciones sociales han venido denunciando la incompatibilidad entre los tribunales arbitrales y los derechos humanos. Con un argumento central: que el arbitraje internacional es un sistema paralelo al poder judicial —se trata de tribunales privados— favorable a las grandes corporaciones y al margen de los poderes judiciales nacionales.

En esta especie de “justicia para ricos”, solamente las empresas pueden demandar a los Estados y no hay previsión formal por la que el Estado receptor pueda demandar al inversor extranjero. Es decir, prevalece el interés particular sobre el interés general. De ahí que, como bien ha analizado Adoración Guamán, “esta sentencia debe considerarse un triunfo en tanto en cuanto el Tribunal apuntala las razones que se han venido esgrimiendo en contra de los mecanismos de ISDS y de los tratados bilaterales de inversión”.

Soberanía europea

En línea con el Tribunal de Luxemburgo, la Asociación de Magistrados Alemanes apuntaba en 2016 que “la suposición implícita de que los tribunales de los Estados miembro de la Unión Europea fallan en garantizar a los inversores extranjeros protección judicial, carece de base real”. En esa misma dirección, la Asociación Europea de Jueces y Magistrados se preguntaba “si la transferencia de competencias desde los sistemas legales nacionales a la Unión Europea incluye también la transferencia de las competencias para establecer un sistema de tribunales internacionales”.

Dicho de otro modo: las cláusulas de arbitraje incorporadas en los acuerdos de comercio e inversiones no se adecúan al sistema judicial comunitario, tesis que acaba de ser avalada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Ahora bien, siendo esta una buena noticia, solo puede aplicarse a los tratados intra-UE.

Tribunales arbitrales

En el caso al que hace referencia la sentencia, la cláusula citada tiene que ver con el ISDS y no con la nueva propuesta de arbitraje hecha por la Comisión Europea, el ICS (Investment Court System). En todo caso, los núcleos fundamentales de este renovado tribunal arbitral no han sido modificados.

Sin negar la importancia de algunas de las reformas introducidas —designación de los jueces, retribución y duración del mandato, sala de instancia y de apelación, procedimientos, etc.—, los elementos centrales de la propuesta permanecen inalterables. Lo que está por ver es cuál será la valoración sobre esta versión 2.0 de arbitraje que promueve la UE.

Acuerdos extracomunitarios

Como hemos dicho, la sentencia se circunscribe a un acuerdo entre dos países miembros de la Unión. Queda, por tanto, abierta la interpretación cuando el tratado comercial se produzca entre la UE y un país (o región) extracomunitario. Este es, sin ir más lejos, el caso del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Canadá (CETA). De hecho, Bélgica remitió en 2017 al Tribunal de Luxemburgo el CETA para que dictaminase sobre su compatibilidad con los tratados europeos.

A la espera de la resolución, son muchas las voces autorizadas que consideran que la mencionada sentencia arroja serias dudas sobre la legalidad del capítulo de inversiones del CETA, tal y como ha analizado la profesora Christina Ecke. En cualquier caso, parece claro que las interpretaciones sobre múltiples cuestiones relacionadas con los derechos y obligaciones de las corporaciones, si se derivan a los laudos que los tribunales de arbitraje irán fallando en relación a las demandas planteadas por las transnacionales, generarán adaptaciones de facto del CETA a los intereses corporativos.

Litigios marca españa

Las empresas españolas ocupan el quinto lugar en el ranking de las multinacionales que más demandas han interpuesto ante el CIADI, el tribunal de arbitraje con mayor relevancia del mundo en la actualidad. Compañías como Repsol, Abengoa, Gas Natural Fenosa, Agbar, Telefónica o Iberdrola han recurrido ante este tribunal perteneciente al Banco Mundial. En el 90% de los casos, por cierto, contra países de América Latina; principalmente, Argentina, Venezuela, México y Ecuador.

A la vez, España es el tercer país del mundo con más demandas de arbitraje en su contra ante ese mismo tribunal. Y resulta que España, que ha hecho bandera del arbitraje internacional para favorecer la expansión global de “nuestras empresas”, está a favor de la sentencia del Tribunal de la UE que restringe ese mismo arbitraje. Con una explicación ad hoc: en este caso, eso podría beneficiarle de cara a las demandas presentadas por una treintena de transnacionales y fondos de inversión extranjeros por los recortes a las primas de las renovables.

Derechos humanos

En el fallo del Tribunal de la UE se considera que el derecho comunitario tiene autonomía en relación con el Derecho nacional e internacional, y que tiene primacía sobre las legislaciones nacionales y un efecto directo de sus disposiciones sobre los ciudadanos de la Unión y los Estados miembros. Pero no dice nada sobre el derecho internacional de los Derechos Humanos, cuyas normas forman parte de los ordenamientos nacionales por la vía de la ratificación y son jerárquicamente superiores a las reglas internacionales relacionadas con el comercio y las inversiones.

En esta línea, no es halagüeña la especial referencia que hace el Tribunal de Luxemburgo a las disposiciones relativas a la libertad de establecimiento y a la libre circulación de capitales. ¿Por qué se destacan estas disposiciones y no las referidas a los derechos humanos, ambientales, a los servicios públicos o a los derechos laborales? Conviene recordar que este mismo tribunal se ha pronunciado en contra de la adhesión de la UE al Convenio Europeo de Derechos Humanos, al considerar que el mismo no era compatible con los tratados de la Unión.

Seguridad jurídica

Las instituciones de la UE no van a ser aliadas en la lucha contra el poder corporativo. La sentencia puede abrir alguna esperanza contra los tribunales arbitrales, pero las políticas comunitarias empujan en la dirección contraria y los acuerdos de comercio e inversiones se sustentan en el arbitraje como piedra angular de la lógica corporativa. En este sentido, el planteamiento de la Comisión Europea se construye sobre el concepto de “seguridad jurídica” vinculado a la lex mercatoria; su único fundamento es la protección de los contratos y la defensa de los intereses comerciales de las compañías multinacionales.

Pero la seguridad jurídica es un principio internacional que no debería estar vinculado únicamente a valoraciones económicas: la verdadera seguridad jurídica es la que sitúa al derecho internacional de los Derechos Humanos por encima de la lex mercatoria.

Uso alternativo del derecho

El derecho hegemónico y los tribunales a su servicio tienen la capacidad de subordinar los derechos humanos y medioambientales a la burocracia normativa neoliberal, que va penetrando en los cuerpos legales de la UE de manera lenta pero intensa. No olvidemos que el secreto, la opacidad y la confusión son elementos constituyentes de los tratados y acuerdos de comercio e inversión. De ahí que se haga necesario un uso alternativo del derecho diseñado para todas aquellas personas que viven en la miseria en un mundo de riqueza, seres humanos que viven en la intolerancia y en la discriminación, que no se consideran ciudadanos o ciudadanas de un país, que viven indignamente bajo condiciones de explotación, desposesión y necropolítica.

Las excluidas del orden neoliberal requieren una concepción alternativa del derecho; en línea, por ejemplo, con lo que propone el Tratado de los Pueblos, que sugiere trascender la configuración de los marcos estatales e internacionales en pos de nuevas relaciones basadas en soberanías entendidas como nuevos vínculos entre pueblos y comunidades.

www.elsaltodiario.com/

Categories: Attac Planet