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Justicia económica global
Actualizado: hace 5 horas 20 mins

Movimientos sociales, proceso de cambio y anticapitalismo

Lun, 13/07/2015 - 09:00

Julio C. Gambina – Consejo Cienífico de ATTAC España

Hace muy poco comentamos que la encíclica papal “Laudato Sí” habilitaba y legitimaba un debate relativo al impacto del modelo productivo sobre el planeta tierra, y sobre el metabolismo de la naturaleza, incluyendo por cierto a la producción y reproducción de la vida humana.

Ahora, en la reciente visita por la región, y especialmente en su discurso en Bolivia ante miles de activistas de movimientos populares, el Papa Francisco hizo formulaciones muy críticas al funcionamiento de la economía actual, destacando en especial la dominación del mercado, del dinero y del capital. Al mismo tiempo reivindicó las experiencias para producir y reproducir la cotidianeidad y la vida por parte de los trabajadores, los campesinos, los pobres.

En la encíclica y en el reciente discurso papal puede leerse una crítica a la realidad contemporánea de la organización económica de la sociedad mundial. Los receptores directos del mensaje trascendían a la comunidad católica o cristiana. Quienes lo escuchaban de cuerpo presente eran parte importante del activo social militante que en este Siglo XXI construyó las condiciones de cambio político en Nuestramérica, más allá de su condición religiosa, siendo creyentes o no. Es cierto que la prédica trascendía a los presentes, incluso a los religiosos del mundo, e interviene en el debate civilizatorio actual.

Por esa razón, queremos insistir desde nuestra interpretación, sustentada en la crítica al régimen del capital inaugurada con Carlos Marx en el Siglo XVIII, que el problema es el capitalismo en sus más de cinco siglos de existencia, y por ende, la producción capitalista, lo que supone las relaciones mercantiles capitalistas, las relaciones de explotación del capital sobre los trabajadores y el saqueo del inversor capitalista sobre los bienes comunes. El problema no es el mercado o el dinero en sí, sino el mercado capitalista y el dinero en tanto forma fetichizada del valor. No puede entenderse al mercado actual o a las funciones del dinero en nuestro tiempo sin una crítica sustancial al capitalismo.

No se trata de una cuestión moral, sino atribuible a las relaciones de explotación y saqueo, a la acumulación por desposesión, lo que genera beneficiarios, pocos, y perjudicados, muchos.

Tierra, Techo y Trabajo como ejes centrales del discurso papal remiten como problemas sociales al proceso de acumulación originario del capital, con la violencia expropiadora de la Tierra a los pueblos originarios, que junto al perdón de los expropiadores, demandan la reparación histórica y cuestionan la propiedad privada.

Es la expropiación y apropiación de la tierra lo que genera el problema de la vivienda y la demanda por el Techo de los empobrecidos. No existen los sin techo si no se explica la propiedad. El régimen del capital necesitó de la expropiación de la Tierra y la condena a vivir sin Techo de parte importante de la población, en simultáneo a la emergencia del Trabajador asalariado, condición necesaria para la explotación capitalista. El mercado inmobiliario es resultado de la acumulación capitalista y por ende, de la apropiación privada de las tierras poseídas colectivamente. La especulación inmobiliaria es solo un producto de la compra y venta de tierras históricamente apropiadas privadamente.

Puede seguirse a Marx en El Capital para entender la expropiación de la población rural europea para constituir al mismo tiempo al obrero libre que demandaba la relación capitalista de producción. Del mismo modo podemos remitir a la historia de la Argentina que asocia la conquista de los territorios, el aniquilamiento de la población originaria y el proceso de inmigración para ofrecer al mercado capitalista en ciernes la fuerza de trabajo necesaria para la valorización de los capitales locales y externos. No resulta distinto hoy la búsqueda de fuerza de trabajo barata y abundante dotación de bienes comunes por parte de capitales excedentes en el mercado mundial y que define el proceso de los países emergentes como ideario deseable. El proceso de acumulación por desposesión que describe David Harvey es consustancial al orden capitalista.

El orden del capital requiere la subordinación de las condiciones materiales y subjetivas de la producción para asegurar la valorización. Aun antes de los clásicos de la Economía Política sabemos que la Tierra es la madre y el Trabajo el padre de la producción de riqueza. La riqueza resultante del orden capitalista recrea por siglos la expropiación de la tierra (propiedad privada de la tierra y los medios de producción) y la expulsión de la población de sus territorios, en un mecanismo que hoy definimos como acumulación por desposesión. Esa es la historia de la conquista y colonización de nuestros territorios, que se renueva bajo las condiciones de la dependencia al paquete tecnológico de la producción hegemónica en nuestros países.

En el mensaje papal se promueve la lucha de los movimientos sociales por la Tierra, por el Techo y por el Trabajo. Para muchos de nosotros y desde hace mucho tiempo es la crítica al capitalismo y la discusión por construir un nuevo orden económico de la sociedad contra la creciente tendencia a la mercantilización de la vida cotidiana. La apelación papal remite también a la integración y al cuidado de la naturaleza. Aún está por verse la respuesta que generará el mensaje crítico sobre el orden económico, pero sin lugar a dudas, el mismo fue pronunciado en un territorio concreto, el boliviano, que hizo visible la lucha del sujeto indígena, originario, campesino, que en alianza con los trabajadores y trabajadoras protagoniza un proceso de cambio en la búsqueda de nuevas relaciones sociales de producción en la perspectiva del socialismo comunitario y el Vivir Bien.

Mucho se discute y se discutirá sobre las motivaciones de los mensajes (encíclica, discurso) del Jefe de la Iglesia, e incluso el impacto sobre las clases dominantes y subalternas. Más allá de ese debate, lo que no tenemos duda es que el protagonista del cambio político es el movimiento popular en lucha, sujeto de la historia, que confrontó al programa liberalizador que el capital concentrado transnacional propició en el último cuarto del Siglo XX en nuestra región. La experiencia en el Siglo XXI recrea la discusión civilizatoria contra el capitalismo, el imperialismo, el colonialismo, la discriminación, el racismo y el patriarcado, y es un proceso que solo puede definirse si se afirma un rumbo por la transformación profunda de las relaciones económicas, contra el saqueo y la explotación. Por eso, no alcanza con integración, sino con integración por la liberación social, y no es suficiente la prédica en defensa de la madre tierra si no se confronta con el régimen capitalista.

San Juan, 11 de julio de 2015

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Categorías: Attac Planet

El principio del fin de esta Europa antidemocrática e injusta

Lun, 13/07/2015 - 07:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Este artículo da información que no ha aparecido en los mayores medios, mostrando la enorme agresividad, comparable a la ejercida en un conflicto bélico, hacia las clases populares de Grecia por parte de la Troika y de los gobiernos de la Eurozona liderados por el alemán, con el apoyo servil del gobierno español. El artículo también muestra la nula credibilidad del argumento utilizado por las fuerzas atacantes, de que los pueblos de los países de la Eurozona han prestado dinero a Grecia que ahora el pueblo griego tiene que devolver. El artículo expone que la llamada ayuda a Grecia ha sido una ayuda a los bancos europeos, y muy en especial a los bancos alemanes, franceses y españoles, que fueron rescatados por los Estados, siendo ahora estos los que están pidiendo al pueblo griego que pague por ese rescate.

Durante estos años hemos visto el acto de mayor agresión que haya sufrido un país europeo desde la II Guerra Mundial. Una guerra ha estado ocurriendo, con miles de muertos, con muchos daños y sufrimientos y una gran destrucción de propiedad pública y privada (alcanzando un valor equivalente a un cuarto de su riqueza total), dejando al país –Grecia- en una enorme ruina y miseria. Y esta última semana vimos lo que fue diseñado por los agresores como la semana final, donde se vería la derrota definitiva de aquellos que se levantaron para resistir tanta agresión. Esta hostilidad bélica ha sido en contra de las clases populares de Grecia, realizada por las clases pudientes de aquel país y por las élites gobernantes de la Unión Europea y su mayor instrumento de presión, el Banco Central Europeo (BCE), con la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI), instrumentos tan destructores de vidas y propiedades como las bombas de destrucción masiva de carácter militar. Durante la batalla final, que iba a culminar con su victoria, el Banco Central Europeo asfixió a tales clases populares, no permitiéndoles el acceso a su propia propiedad y a fondos con los que sobrevivir en el periodo clave de la batalla, que tomaba lugar esa semana.

Nunca antes se había visto una situación semejante en Europa. El famoso corralito al que el BCE forzó en el Estado griego y que limitaba el acceso de las clases populares a los medios elementales de subsistencia, era una medida de enorme presión para poder derrotar y ganar la guerra en el momento en el que el pueblo griego tenía que decidir, imponiéndole el voto a favor de los intereses financieros representados por la Troika (el BCE, el FMI y la Comisión Europea), por el Eurogrupo y por los gobiernos de la Eurozona, liderados por el alemán, con la alianza servil de la derecha española representada por el gobierno del Partido Popular.

La farsa de la supuesta ayuda a Grecia

La justificación de tal batalla era que los gobiernos de la Eurozona querían recuperar el dinero que según ellos prestaron a Grecia, utilizando el argumento de que los pensionistas de los países europeos habían prestado dinero al gobierno griego para que pudiera pagar las pensiones (que se presentaban como exuberantes) a las clases populares griegas. Dicho argumento era parte de la guerra que ha estado ocurriendo, intentando movilizar a las clases populares de los países de la Eurozona a favor de la agresión al pueblo griego. Nunca antes la manipulación mediática había alcanzado tales niveles. Esta movilización tenía como objetivo ocultar la realidad. El dinero, de hecho, no era para que el Estado griego pagara las pensiones, sino para que el Estado griego pagara a los bancos privados (alemanes, franceses, españoles, entre otros) a través de sus Estados. Eran estos Estados los que habían salvado a los bancos privados (que habían comprado bonos públicos del Estado griego, a unos intereses abusivos y exagerados -consecuencia de que el BCE sea, en realidad, un lobby de aquellos bancos) comprándoles todos los bonos públicos griegos, pasando a ser estos Estados los propietarios de tal deuda pública.

Presentar la transferencia de fondos de la Troika y de los Estados europeos como una ayuda al pueblo griego es una de las mentiras más demagógicas que han sido proferidas por parte del establishment financiero europeo, y que se han promovido a través de los medios de comunicación afines a tales intereses (que son la mayoría). Esta supuesta ayuda a Grecia ha ido a parar a los bancos privados, puesto que si los bancos hubieran tenido que absorber el no pago de la deuda, el Estado griego no tendría que verse ahora forzado a pagarles. El mercado financiero nunca es, en realidad, un mercado en el que los riesgos se distribuyan equitativamente. Los poderosos, como los bancos, nunca pierden. Siempre hay los Estados que los rescatan a base de sus fondos públicos. Estos rescates, por cierto, carecen de mandato popular, pues nunca tales medidas de rescate han estado en las ofertas electorales de los partidos gobernantes. Cuando el Presidente del Parlamento Europeo, el socialista Martin Schulz (en la noche del domingo cuando se supo del rechazo masivo del pueblo griego a las propuestas hechas por la Troika y el establishment europeo), respondió a tal rechazo insistiendo que el pueblo griego tiene que aceptar que detrás de las exigencias de la Troika está la voluntad expresada por los pueblos europeos a través de sus gobiernos, estaba faltando a la verdad. Los pueblos europeos nunca han votado sobre la necesidad de tales políticas de austeridad, ni en Grecia ni en sus propios países. En realidad, todas las encuestas muestran la enorme impopularidad de tales medidas a lo largo del territorio de la Eurozona, siendo ellas la causa del gran deterioro de la popularidad del sistema de gobernanza de la Eurozona, hoy una de las más bajas en su historia.

Las armas de destrucción masiva: el BCE y el FMI

Ha sido el Banco Central Europeo el que ahora ha puesto una pistola en la sien de cada ciudadano griego, en el momento de votar, diciéndole que si votaba NO, es decir, a favor de interrumpir las políticas de austeridad, él o ella no podrían ya conseguir más dinero y perderían el ya existente. Y todo ello en un ambiente que se ha caracterizado por la total ausencia de libertad de expresión y democracia, en que los mayores medios de información en Grecia los controlaban aquellos intereses económicos y financieros. En Grecia, como en España, la gran mayoría –por no decir todos- de los medios de información y persuasión los controlan los intereses financieros y económicos y las clases pudientes del país, y cuyos intereses defienden y representan, en su mayor parte, los mayores partidos de la oposición en el parlamento griego. Como bien señalaba el New York Times (International New York Times, Saturday-Sunday 04-05.07.15, p. 3), los principales medios de información griegos carecen de la más mínima diversidad ideológica. Los mismos medios que habían ocultado el enorme sufrimiento de las clases populares griegas durante todos los años de austeridad, ahora presentaban las políticas del gobierno Syriza (que intentaba paliar y prevenir la continuidad de tales daños) como las responsables del deterioro padecido, apoyando el SI en el referéndum que tendría como objetivo el continuar aquellas políticas que han causado tanto daño y tanto sufrimiento. La cobertura de lo que ha estado ocurriendo en Grecia por dichos medios ha sido muy sesgada (como lo ha sido también en España), ofreciendo todo el espacio mediático a los que apoyaban el SI, negándoselo a los que promovían el NO. Según el New York Times, todas las televisiones han dado mucho más espacio a los primeros que a los segundos. Solo un canal, ERT, que había sido cerrado durante el gobierno anterior, dio el mismo espacio a los dos bandos.

Los mayores medios griegos expresaron una enorme hostilidad hacia el gobierno Syriza, porque este quiere diversificar y extender la muy limitada libertad de expresión hoy existente en el país. En Grecia, como en España y como en América Latina, la muy acentuada falta de diversidad de los medios es el mayor problema que tiene el sistema mal llamado democrático. Así, el ex Primer Ministro griego Antonis Samarás, responsable de las medidas impuestas por la Troika en Grecia, ha tenido mucho más acceso a tales medios en su defensa del SI que el Sr. Tsipras en defensa del NO. Y en todos estos medios griegos, el mensaje que le llegaba al ciudadano era que lo que la ciudadanía estaba experimentando en Grecia esta semana, incluyendo el corralito, era resultado de la incompetencia y rigidez del gobierno Syriza.

La complicidad de los medios de información españoles (incluyendo los catalanes) en el ataque a Syriza

Esta cobertura tan sesgada caracterizó también a los grandes medios españoles, ya que todos ellos culpabilizaron a Syriza del desastre que estaba viviendo Grecia. El País publicó dos días antes del referéndum un artículo de increíble mezquindad, mintiendo a sabiendas sobre Syriza, escribiendo que este partido se había aliado nada menos que con “el partido nazi griego”, Amanecer Dorado (?!), para imponer el referéndum al pueblo griego. Incluso por los estándares de manipulación que han venido caracterizando a las noticias y reportajes sobre Grecia en este rotativo, este escrito alcanzaba un nivel difícil de superar. El autor de este artículo –Bernard-Henri Levy- es el darling del establishment francés y español, dócil y servil siempre con las estructuras de poder, que ya en su día lideró la movilización mediática a favor de la invasión de Libia, con el objetivo de cambiar el gobierno en aquel país, creando un enorme vacío responsable ahora de que Libia sea uno de los mayores centros de yihadismo, causando la enorme crisis del Mediterráneo. Voces como la de tal personaje no solo son marionetas del poder, sino incompetentes, responsables de enormes desastres. Pero la continua producción de falsedades no es obstáculo para que continúen gozando de grandes cajas de resonancia para promover su ideario auténticamente reaccionario.

La victoria frente al terrorismo y frente al miedo

Es un hecho de proporciones históricas que la población diera un rotundo apoyo al gobierno Syriza, diciendo BASTA YA a la agresividad de los centros de poder europeos. Y como era de esperar, la mayor parte del apoyo provino de las clases populares, siendo las clases más adineradas las que apoyaron el SI, en su intento de deshacerse de Syriza. Pero no lo consiguieron. En realidad, Syriza salió reforzada en esta alternativa. Y ello muestra que, a pesar del enorme poder del establishment europeo, con medidas enormemente hostiles y agresivas, la mayoría de la población tuvo la valentía y coraje de decir NO. Es un ejemplo para el resto de los pueblos que viven en los países de la Eurozona.

Grecia no saldrá del euro, como ya les indiqué en pasados artículos. El argumento de que las clases populares tienen que hacer grandes sacrificios para, en teoría, salvar el euro, es el argumento más utilizado en los mayores medios de información. Y ello a pesar de que, como he indicado en muchas ocasiones, el euro nunca ha estado en peligro. Y la causa de ello es que su existencia beneficia enormemente al capital financiero hegemonizado por el alemán. El Presidente del Banco Central Alemán, el Bundesbank, acaba de declarar que la salida de Grecia del euro dañaría enormemente los intereses de aquel capital. Lo que tal estructura de poder deseaba, como indiqué ya hace tiempo, no era echar a Grecia del euro, sino echar a Syriza del gobierno. Y no lo ha conseguido. Se abren ahora toda una serie de posibilidades. Y aunque es altamente improbable, lo deseable sería que se realizaran referéndums similares al ocurrido en Grecia, en los que la población de cada uno de los países de la Eurozona pudiera expresar su grado de aceptación o rechazo de las políticas de austeridad que aquellos gobiernos continúan aplicando a pesar del enorme desastre que han estado causando en cada uno de los países donde se han estado implementando.

Un dato de enorme importancia que no ha aparecido en los medios de información es que en ninguno de los países donde su gobierno quería imponer el SI a Grecia se había consultado a la población sobre si aceptaba o no los rescates bancarios, origen de que gran parte de la deuda pública griega la tengan los Estados, en lugar de la banca privada. Lo que sí sabemos es que en cada uno de estos países, los rescates a la banca privada han sido sumamente impopulares. Como indiqué antes, así lo muestran las encuestas. De ahí que presentar las presiones impuestas al gobierno griego para continuar las políticas de austeridad como una respuesta a una petición popular para recuperar los fondos debidos a los pueblos europeos, fondos que han sido mermados por la supuesta ayuda a Grecia, carezca de credibilidad. Es un argumento mezquino para movilizar a la población a que apoye a los gobiernos liderados por el gobierno alemán en su lucha contra el pueblo griego.

Pero el hecho más importante de lo que ocurrió el pasado domingo en Grecia es que el voto claramente mayoritario del pueblo griego muestra que las políticas represivas encaminadas a atemorizar a la población (con medidas terroristas nunca utilizadas con tanta intensidad como en Grecia) no han podido doblegar la existencia de unas clases populares que nos han enseñado a todos los demás que si la gente se organiza y se moviliza, puede vencer y ganar batallas en esta guerra sangrienta que está ocurriendo en este continente. El sí se puede ha señalado una vez más que las clases populares pueden vencer a sus agresores por muy fuertes que estos sean. Ocurrió en Grecia y ocurrirá en el resto de Europa. De ahí que se haya iniciado un movimiento de rechazo frente a este establishment europeo con el apoyo del FMI, exigiendo un cambio hacia otra Europa que sea democrática y justa. Existen ya hoy en Europa grandes movilizaciones que aparecen raramente en los medios, demandando otra Europa cercana a las clases populares en lugar de a las élites gobernantes que representan los intereses sobre todo del capital financiero que hoy domina Euro.

Publicado en Público.es

vnavarro.org

Categorías: Attac Planet

Si Tsipras no firma hoy siempre habrá otro tecnócrata para presidir Grecia

Dom, 12/07/2015 - 18:00

Ana R. Cañil - eldiario.es

La troika y los mercados nunca han estado asustados con el referéndum en Grecia. Si acaso molestos por culpa de unos cuantos millones de griegos que osaron rebelarse a los halcones

Antes de la posibilidad de echar a Grecia del euro, contaban con un plan B ya usado: largar a Tsipras como ya hicieron con Berlusconi y Papandréu  y hacer presidente de Gobierno a algún otro tecnócrata

Después de quince días de corralito ¿quién no tragaría?


“Es imposible negociar con ellos. Les hemos prestado 250.000 millones de euros y no los han sabido administrar. Es duro y no muy democrático, pero si no hay un acuerdo, quizá haya que recuperar la fórmula Berlusconi. Cuando la troika tuvo que plantarse y decir que con ese personaje, ni una palabra más. Recuperamos a Mario Monti al frente del Gobierno italiano. Esto está encima de la mesa, hablado con el BCE y con gente muy bien informada del corazón financiero. Quizá Grecia necesite otro gobierno de concentración”. La reflexión pertenece a uno de los banqueros más importantes de la Unión Europea, que no hace muchos días ha despachado con Draghi -presidente del BCE- y otros colegas que ocupan influyentes puestos. Ese era el plan de los halcones encabezados por Schäuble, que desbarató el referéndum.

El financiero recupera la idea cuando los griegos llevan ya varios días de corralito. Ya era sabido que este domingo es la fecha límite para cerrar un acuerdo con el Gobierno de Syriza. Los altos cargos del Banco Central Europeo -con Mario Draghi a la cabeza- el superministro de Finanzas de Merkel, Wolfgang Schäuble   y su joven correligionario Jens Weidmann -presidente del Bundesbank-, la dirección de Goldman Sachs -el banco de inversión que certificó las cuentas falsas de Grecia para su ingreso en la UE- la de CityGroup, la de JPMorgan u otros bancos de inversión que manejan los mercados con las agencias de calificación de rating -que nos aprueban o suspenden a todos con dudosa objetividad- ni por un momento han olvidado que Alexis Tsipras es sustituible. Lo hicieron  en noviembre de 2011, al forzar la salida del desastroso socialista Yorgos Papandréu, que también pedía un referéndum. En su puesto pusieron a Lukás Papademos, uno de los suyos, presidente del Banco Central de Grecia. Que Papademos tuviera que ver con los falsos números de Grecia ante Bruselas y que no fuera elegido en elecciones, eran cuestiones menores frente a la posibilidad de que Grecia no pagara sus deudas a los arriba mencionados.

Este paper que tienen a mano los hombres de negro es un guión usado, con un título ordinario para tanto señor con corbata de Zegna o Armani: “Acojonemos a los díscolos sacudiendo a los griegos”. Subtítulo: “Ustedes, camareros del Sur y alguno del Norte -Irlanda- tomen nota de lo que les pasa a insensatos que votaron lo que no debían”.

El caso es que pese a lo burdo del mensaje, ha funcionado entre millones de ciudadanos que piensan en los desastrosos y vagos griegos a los que los españoles hemos prestado 26.000 millones de euros, según han repetido hasta la saciedad los ministros del Gobierno Rajoy. La pelea contra las mentiras y los matices no caben en este duelo tan desigual.

Pero en los bisbiseos que mantienen en los camerinos de Bruselas, Frankfurt, Londres o Nueva York tuvieron que incluir un elemento nuevo al plan del golpe tecnocrático de hace cuatro años: el referéndum. El OXI -no- de los griegos a los planes de más austeridad, con veinte puntos de ventaja sobre el NAI, sí. Una cosa es elegir a otro Papademos si esta noche no hay acuerdo y otra distinta saltarse la voluntad del pueblo griego en un referéndum de hace una semana, hecho que sacó de quicio al ministro de Merkel y a los finlandeses. Para colmo, la llamada de Obama a las dos damas, Cristina Lagarde y Angela Merkel, devolvió la esperanza a los griegos. Pero los halcones no perdonan.

Habrá acuerdo filtraban el FMI, el BCE y Bruselas (“la Troika” ahora “instituciones”). Pero si en el último momento el Gobierno de Tsipras se pone otra vez farruco y alardea de la legitimidad que le da el referéndum de la semana pasada, queda un segundo arma para defender la solución del tecnócrata redentor al frente de Grecia: la abstención en ese referéndum. Un 37,5% de personas se abstuvieron, frente al 62,5% de participación, cuando votaban 9.858.508 de griegos. Sumando los abstencionistas a quien votaron sí, el 38,69 ¿no se puede articular una campaña de falta de legitimidad de la consulta del 5 de julio? Pues claro. Que partidos como los comunistas del KKE apoyaran esa abstención y que el hartazgo del pueblo griego hacia los políticos, sean evidentes, son asuntos secundarios.

Los engranajes están perfectamente engrasados. Las televisiones griegas y los medios de referencia están en contra del Gobierno de Syriza y en una Unión Europea donde los grandes grupos mediáticos están participados o son propiedad de grupos bancarios o fondos de inversión, es fácil desacreditar la consulta del día 5 en caso de necesidad.

Pero todo esto es un guión fantástico basado en un plan B que no va a ser necesario utilizar. Librenos Zeus y los otros dioses del Olympo de creer en conspiraciones y complicidades internacionales entre neoliberales, profetas de la austeridad y los Goldmand Sachs, JPMorgan, Deutsche Bank o Standard&Poor´s. El que en los curriculum de los Draghi, Jens Weidmann -presidente del Bundesbank- Papademos, Monti y toda la élite, figure que trabajaron o se formaron en esos grandes grupos financieros no es más que una casualidad.

Ojalá en los próximos días, en las próximas horas, no veamos como el argumento de la abstención en el referéndum no se convierte en el de otra campaña para desacreditar a los griegos. Hay halcones para los que la democracia es un conejo, su mejor manjar.

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Tsipras convierte el No en Sí y se rinde a las exigencias de la troika

Dom, 12/07/2015 - 13:00

Marco Antonio Moreno – Consejo Científico de ATTAC España

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El gobierno griego ha dejado a la democracia en un montón de cenizas y ha convertido el Voto No, de rechazo a las medidas de la troika, en un Si de capitulación y rendición a los dictados de Merkel y Bruselas. O ésto es al menos lo que nos quieren hacer creer. Lo cierto es que el voto No, contrario a los recortes y el alza de impuestos ha sido doblegado, y habrá recortes y alzas de impuestos en toda la linea establecida por Bruselas. Este sorpresivo arreglo puede ser para aliviar la dramática situación del pueblo griego que requiere socorro inmediato, y también dejar bien parada a la troika en el sentido de evitar futuras “sublevaciones” de países periféricos.

El plan, que fue votado anoche por el Parlamento griego y aprobado con 251 votos a favor, 32 en contra y 8 abstenciones, consiste en aplicar grandes recortes; reformar el sistema de pensiones y poner fin a la jubilación anticipada; aumentar la edad de jubilación a 67 años para el año 2022; eliminar las subvenciones a la agricultura; aumentar el impuesto corporativo de 26% a 28% y reducir el gasto militar en 100 millones de euros este año y en 200 millones de euros en 2016, entre otras medidas.

Los apremios por el dinero y la solicitud de crédito del gobierno de Syriza transformaron el No al referéndum en un Sí. La transición de la democracia a la dictadura financiera es completa. No había más remedio: En Grecia escasean los alimentos, los servicios de salud y los bancos están cerrados. Así y todo se estima una fuga de capitales de más de 100 millones de euros diarios porque la especulación nunca se ha detenido. El primer ministro Alexis Tsipras junto al nuevo ministro de Finanzas (reemplazante de Yanis Varoufakis), Euclides Tsakalotos, llamaron a firmar el acuerdo con los acreedores “para evitar una catástrofe humanitaria”.

Tsipras no tenía elección, y pasó de héroe a villano en menos de una semana. Para salvar al país aunque sea por unos meses, tuvo que ceder a la troika y aceptar los recortes y el alza de impuestos. Si este nuevo programa de austeridad deja la situación igual o peor que antes, a Tsipras no le quedará más que renunciar por haber actuado como un caballo de Troya y haber burlado la decisión de los griegos del pasado domingo que votaron 61,3 por ciento en rechazo a las políticas de la troika. Esta decisión soberana del pueblo griego fue, al decir de Jean-Claude Juncker “totalmente irrelevante” y fue a dar a la basura. Claro, no es Tsipras el que tiene la sartén por el mango pero confirma que la UE funciona como una dictadura financiera y defenderá siempre los intereses del dinero.

Para la troika, es la gente la que debe someterse a la dictadura de la economía y no la economía la que debe estar al servicio de las personas. Es el mundo al revés, de total distorsión. Tsipras había ofrecido menos troika y sale como oveja trasquilada con más troika. Para eso no era necesario hacer el referendum. Grecia se retiró del combate sin siquiera esperar el primer round. Habrá que ver si sale de la asfixia con estas nuevas medidas o se hunde para siempre en el abismo.

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El Blog Salmón

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¿Qué está pasando con la bolsa de China?

Dom, 12/07/2015 - 09:00

Eduardo Garzón Espinosa – Consejo Científico de ATTAC España

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Quizás porque China es un país muy lejano, quizás porque no estamos familiarizados en absoluto con su cultura e instituciones, o quizás por otros motivos que no alcanzo a identificar, los medios de comunicación europeos le están dando muy poca cobertura al histórico y preocupante hundimiento de la bolsa china. El hecho sorprende porque estamos hablando de la segunda economía más grande del planeta, de una de las pocas del mundo que en años de crisis económica internacional ha continuado creciendo a grandes ritmos y actuando de locomotora para buena parte del planeta, y de una que tiene un potencial desestabilizador de la economía mundial decenas de veces superior a la que tiene Grecia.

Todo empezó a finales del año pasado. El gobierno chino, acostumbrado a tasas de crecimiento económico abrumadoras (cercanas a los dos dígitos), no vio con buenos ojos que la economía china se estuviese ralentizando durante el año 2014 (marcó su crecimiento más bajo en los últimos 25 años), de forma que ideó un plan para reimpulsar el crecimiento: la inyección estatal de enormes cantidades de capital en las bolsas con el fin de aportar a unas empresas ya muy endeudadas nuevas fuentes de financiación. El objetivo era que los índices bursátiles, que llevaban desde el año 2009 estancados, aumentaran de forma paulatina pero continua. Sin embargo, lo que consiguieron fue el inicio de un rally bursátil que creó una de las mayores burbujas de la historia.

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Lo que seguramente no supo valorar bien el gobierno chino fue el impacto que tendría sobre sus propias bolsas el contexto internacional. Al fin y al cabo, el Banco Central Europeo (BCE) estaba ya a finales de 2014 urdiendo su nueva estrategia de Expansión Cuantitativa, consistente en inundar los mercados financieros de dinero para estimular la economía europea. Debido a la enorme influencia del BCE, muchos otros bancos centrales se vieron obligados a aplicar medidas de inyección de dinero para no verse arrastrados por la decisión de la Eurozona. De esta forma, entre diciembre y febrero hasta 17 bancos centrales de diferentes países implementaron medidas de estímulo monetario, inundando todavía más los mercados financieros con “dinero fácil”. Esto significaba, que en la mayor parte del globo los agentes económicos iban a tener muchísimas más facilidades para endeudarse. Es decir, que se le estaba echando más leña al fuego.

El efecto conjunto de la decisión de Pekín y del contexto de facilidad de endeudamiento tuvo como consecuencia el origen de la burbuja bursátil en las plazas chinas, que se puede ver en el gráfico adjunto. Cuando hay posibilidades de hacer un buen negocio y al mismo tiempo posibilidades para pedir dinero barato, la gente se lanza en tropel a invertir, endeudándose mucho si es necesario. La idea es comprar barato para vender caro, y puesto que este movimiento es realizado por muchos inversores, el precio de las acciones tiende a aumentar, de forma que queda asegurado que el precio de la acción que se compra aumentará con el paso del tiempo. Se crea un círculo virtuoso que anima a nuevos inversores a participar en la bolsa, impulsando todavía más los precios y la bolsa al alza. Mientras la burbuja continúa, sólo hay expectativas de ganar dinero. Se estima que más de 90 millones de pequeños inversores chinos, la mayoría sin apenas conocimientos financieros, se apuntaron a la ola de inversión en busca de dinero fácil y rápido.

Las burbujas aparecen cuando la actividad financiera, pensada en su origen para lubricar la actividad productiva, se aleja de ésta a una velocidad creciente. El rumbo normal de los acontecimientos debería ser que la bolsa aumentara al mismo ritmo que aumenta la producción, las ventas y los beneficios de las empresas que cotizan en ella. Pero si la bolsa aumenta mucho más rápido que estos indicadores de economía real, significa que se está produciendo una burbuja, y que el valor bursátil es una ficción que no tiene mucho que ver con la producción real de las empresas. Esto es lo que comenzó a ocurrir a finales de 2014: los índices bursátil de Shenzen y Shanghai se dispararon a pesar de que los beneficios empresariales de muchas compañías eran nulos o incluso negativos. En conclusión: se estaba gestando una burbuja. Entre enero del 2014 y el pasado 6 de junio, el Shanghai Composite llegó a elevarse un 142%, y el Shenzen casi un 200%.

Pero todas las burbujas estallan, porque se basan en una ficción y no en la realidad. Siempre llega un momento en el que el círculo virtuoso que provoca un aumento de los precios se detiene y se da la vuelta, convirtiéndose en un círculo vicioso que empuja los precios a la baja. Puesto que ya no hay negocio comprando acciones y vendiéndolas luego, a los inversores les entra el pánico y se lanzan a vender sus acciones a toda costa. Y la única forma de poder vender algo que nadie quiere es ofreciendo un precio muy bajo. La consecuencia lógica es que las ventas se disparan y los precios caen. Esto es lo que empezó a ocurrir el pasado 15 de junio.

Desde entonces, el índice Shanghai Composition ha perdido un 31% de su valor; el de Shenzhen un 38%. 1.429 compañías, es decir el 51% del total de cotizadas, han suspendido la cotización de sus acciones para evitar mayores pérdidas (y ello facilitado porque la legislación china es muy peculiar y obliga a la suspensión si en un día la cotización cae un 10%). Las bolsas de Japón, Australia y Hong Kong también se han visto notablemente afectadas, registrando caídas del 3,1%, 2% y 6%, respectivamente.

Las alarmas saltaron el pasado lunes en la administración de Pekín, conscientes de que varias semanas de caídas no suponían un ajuste pasajero, sino el estallido de una burbuja sin precedentes. Las medidas que ha establecido el gobierno chino son de enorme envergadura (y muchas de ellas impensables seguramente en economías de mercado occidentales):

1) Ha obligado a los grandes brokers a comprar acciones por valor de 17.395 millones de euros a un precio superior al de mercado (si la gente quiere vender a 100, que compren a 110, por ejemplo, logrando así que los precios no caigan), con el objetivo de detener el estallido a costa de empujar a estos operadores a registrar pérdidas multimillonarias. Por cierto, esto es algo que ocurrió también en Estados Unidos en el crack del 29 y no tuvo ningún éxito.

2) Acaba de legislar para que las compañías de seguros puedan invertir también en el mercado para que actúen de contrapeso en la caída de la bolsa.

3) Ha prohibido a los grandes accionistas (los que tienen más de un 5% del capital social de una compañía) y a los directivos que vendan títulos de sus propias compañías, para reducir el volumen de ventas y la consecuente caída de los precios. La prohibición tendrá vigencia durante 6 meses.

4) Ha suspendido las nuevas salidas a bolsa.

5) Ha dado más facilidades de financiación para operar (ahora se puede presentar como colateral antigüedades o inmuebles).

6) Ha prohibido a las empresas estatales reducir su exposición al mercado, obligándolas a dar la cara y sufrir pérdidas si es necesario.

7) Ha instado al Banco Popular de China a inyectar más de 80.000 millones de dólares en el mercado interbancario para que no se sequen las transacciones financieras y en compras de acciones (fundamentalmente de pequeñas empresas) para intentar reflotar los índices.

Medidas excepcionales para una situación excepcional. Aún es pronto para saber si lograrán dar los frutos esperados, porque los rápidos altibajos de la bolsa pueden dar lugar a confusión. Lo que sí está claro es que el ambiente de pánico ha afectado ya a plazas bursátiles de otros países, y que el efecto contagio podría ser mucho mayor. Seguramente si estas condiciones se hubiesen producido en una economía de libre mercado (más interconectada a otras economías similares y con características parecidas) las predicciones serían más fáciles de hacer, pero resulta que la legislación e instituciones chinas son muy particulares y ello hace muy difícil adivinar qué va a suceder. La única enseñanza clara que podemos extraer por ahora es que el gobierno chino no tiene tanto poder y control sobre su economía como siempre ha manifestado tener. Parece que las cadenas que los poderes políticos chinos le pusieron al libre mercado no son tan fuertes como para mantener contenida a la bestia.

Artículo publicado en LaMarea

Saque de Esquina

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¿Realmente Grecia ha roto los últimos puentes con Europa?

Dom, 12/07/2015 - 07:00

Antonio Aramayona – ATTAC España

Nada más conocerse los resultados del referéndum griego del 5 de julio, comenzó a caer un verdadero aguacero de mantras y de tópicos, provenientes de los lugareños del bienvivir y del bien pensar por los que iban desahogando su malestar y su mal perder

Como botón de muestra, el vicecanciller alemán y líder de los socialdemócratas (SPD), Sigmar Gabriel, declaraba que “Tsipras ha roto los últimos puentes con Europa”.

Escuché, divertido, tales palabras, ya que eran las mismas que minutos antes y minutos después estaban pronunciando algunos intervinientes en cualesquiera tertulias televisivas y radiofónicas del país. ¿Dónde estaban esos puentes?, me pregunté. ¿De qué Europa estaban hablando?

Europa es un personaje relevante dentro de la mitología griega: “Europa era hija de Agénor y de Telefasa, hermana de Cadmo, una princesa fenicia”. Cuando estaba divirtiéndose con sus compañeras en la playa, Zeus la observó y acabó enamorándose de ella. Zeus se transformó en un toro blanco, tan manso, que Europa se acercó a él, puso flores sobre su cuello y finalmente se atrevió a montarlo; entonces, Zeus se levantó y cruzó el mar, llevándola a la isla de Creta, donde Europa dio a luz a Minos y a Sarpedón, con el cual regresó a Asia” (cfr. Wikipedia). ¿Realmente Grecia ha roto los últimos puentes con Europa?

Unos dicen que la palabra griega “Europa” viene de “euros” (ancho, amplio, vasto) y “op” (ojo, visión). Otros, en cambio, opinan que está vinculada con lenguas semíticas, viniendo a significar “la tierra donde se pone el sol” (Occidente). ¿Realmente Grecia ha roto los últimos puentes con Europa?

Lo cierto es que Europa no equivale a Unión Europea (UE), regida por el Tratado de la Unión Europea, establecida en 1993, especialmente si consideramos que desde hace unos años la UE cada vez está más próxima a la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) de 1951 o a la Comunidad Económica Europea, fundada en 1957 bajo el Tratado de Roma. Much@s aspiramos a que Europa finalmente signifique sencillamente Europa, pero nos hemos topado con que Europa significa y es principalmente la Europa de los mercados y de los mercaderes. A este propósito, viene bien recordar que en 1953 se acordó en el Acuerdo sobre la deuda externa alemana o Acuerdo de Londres una quita sobre las deudas privadas alemanas, contraídas tanto en el período anterior a la Segunda Guerra Mundial (22.600 millones de marcos) como la deuda de la posguerra estimada en 16.200 millones. ¿Realmente Grecia ha roto los últimos puentes con Europa?

Europa no es la Comisión Europea ni el Parlamento Europeo ni el Consejo Europeo ni el Banco Central Europeo ni el Banco Europeo de Inversiones. Mucho menos es el Eurogrupo ni se identifica con la “eurozona”. Y tampoco tiene nada que ver con los cometidos y la identidad de la denominada Troika financiera (Comisión Europea + BCE + FMI), que impone la política financiera de los países europeos y realiza la supervisión y aplicación sistemática de los llamados programas de consolidación fiscal. Si hacemos caso a la Troika, tendremos dinero del FMI o del BCE. En caso contrario, no tendremos financiación e incluso podemos llegar a estar intervenidos. ¿Realmente Grecia ha roto los últimos puentes con Europa?

Europa no es España ni Alemania ni Francia ni Holanda, ni siquiera Grecia. Europa, además de ser un pequeño subcontinente dentro del continente euroasiático, es el producto de unas ideas y valores grandiosos y de unas personas que iniciaron y sostuvieron estas ideas y estos valores. Emilio Lledó lo describe sucinta y magistralmente: “El mundo humano se estructuró sobre palabras fundamentales que expresaban las estructuras primeras de la vida: agua, tierra, aire y fuego. Paralelas a ellas, la cultura inventó unos elementos ideales, tal vez cuatro también: Bien, Verdad, Justicia y Belleza”. Hay que añadir dos más, fruto de los anteriores: libertad y derecho. Esto es Europa. ¿Realmente Grecia ha roto los últimos puentes con Europa?

Europa es Platón, Kant, Picasso, Virgilio, Bach, Miguel Ángel, Einstein, Cervantes, Newton, Copérnico, Goethe, Beethoven, Freud, Hawking, Moore, Nietzsche, Stravinski, Wittgenstein, Cicerón, Marx, Darwin, Curie, Arquímedes, Tolstoi, Lorca, Descartes, Montesquieu, Locke, Brancusi, Pasteur………….. Europa es sus decenas y decenas de lenguas habladas en su territorio.  Europa es música, ciencia, filosofía, literatura, pintura, escultura, etc. Europa es también un cúmulo de guerras, invasiones, “descubrimientos”, explotación, holocaustos, pisoteo de los derechos humanos elementales, a la vez que la Grecia y la Roma clásicas, la Ilustración, el Humanismo, el Renacimiento, la Revolución industrial, la Revolución francesa, los movimientos revolucionarios del XIX y del XX… ¿Realmente Grecia ha roto los últimos puentes con Europa?

Sin Roma y sobre todo sin Grecia, Europa no existiría. Sin Roma y sobre todo sin Grecia, me resultaría imposible ser yo (también te resultaría imposible ser tú).

¿Realmente Grecia rompió el domingo pasado los últimos puentes con Europa?

eldiario.es

La Utopía es posible

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Stiglitz: “Los líderes europeos atacan la democracia griega sin entender que los planes de la Troika han fracasado”

Sáb, 11/07/2015 - 09:00

 

El premio Nobel de Economía y ex vicepresidente del Banco Mundial acusa a los gobernantes del Eurogrupo de empecinarse en una estrategia económica catastrófica con el único objetivo, político, de obligar a arrodillarse al Gobierno de Tsipras

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El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, en el World Economic Forum de 2009.

El premio Nobel de Economía y expresidente del Consejo de Asesores Económicos de Bill Clinton en la Casa Blanca, Joseph Stiglitz, ha denunciado, en su última columna sindicada previa al referéndum en Grecia, que “Europa ataca a la democracia griega” porque “la verdadera naturaleza de la disputa sobre la deuda es mucho más sobre el poder y la democracia que sobre el dinero y la economía”.

El artículo del catedrático de la Universidad Columbia es demoledor: “No recuerdo que ninguna depresión haya sido jamás tan deliberada, ni haya tenido consecuencias tan catastróficas” como la que ha sufrido Grecia al cumplir las exigencias de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. “Es alarmante que la Troika se haya negado a aceptar su responsabilidad por todo ello o a admitir lo erróneos que han sido sus previsiones y modelos. Pero es aún más sorprendente que los líderes europeos ni siquiera hayan aprendido” de ese desastre: una caída del 25% del PIB y un desempleo juvenil que se ha disparado por encima del 60%.

“Pocos países han conseguido lo que ha logrado Grecia en cinco años”

Stiglitz, quien también fue vicepresidente y economista-jefe del Banco Mundial, asegura que “incluso si la deuda griega se reestructurase más allá de todo lo imaginable, el país permanecería en depresión si los votantes eligiesen en el referéndum cumplir los objetivos de la Troika“. Y rinde homenaje a los esfuerzos de los griegos por superar la crisis:

“Pocos países han conseguido nada semejante a lo que los griegos han logrado en los últimos cinco años. Y, pese a que el coste de sufrimiento humano ha sido extremadamente elevado, las últimas propuestas del Gobierno griego se han esforzado por acercarse a las demandas de los acreedores“.

“Hay que decirlo claramente: en realidad, casi nada de la enorme cantidad de dinero prestada a Grecia ha llegado allí. Ha ido a pagar a los acreedores del sector privado, incluidos los bancos alemanes y franceses. Grecia no ha recibido más que una mísera parte de eso, pero ha pagado un alto precio para preservar los sistemas bancarios de esos países“.

Más aún, el eminente economista afirma que “el FMI y los otros acreedores oficiales no necesitan el dinero que se le está reclamando a Grecia”. Porque “nada de esto es sobre dinero, sino sobre el empleo de ultimátums para obligar a Grecia a arrodillarse y a aceptar lo inaceptable”.

Stiglitz denuncia que el modelo económico de la Eurozona está diseñado en perjuicio de los trabajadores

Stiglitz fustiga duramente a los líderes europeos que exigen a Syriza que mantenga la política económica de austeridad y los acusa de haber creado una Eurozona “que nunca fue un proyecto muy democrático. La mayor parte de sus gobiernos no buscaron la aprobación de sus ciudadanos antes de entregar su soberanía financiera al BCE. Cuando Suecia lo hizo, los suecos dijeron ‘No’. Entendieron que el desempleo se dispararía si la política monetaria del país fuera decidida por un banco central centrado obsesivamente en la inflación (…) y que la economía sufriría porque el modelo económico de la Eurozona se fundamenta en relaciones de poder que perjudican a los trabajadores”.

Publicado en publico.es

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El principio del fin de esta Europa antidemocrática e injusta

Sáb, 11/07/2015 - 07:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Este artículo da información que no ha aparecido en los mayores medios, mostrando la enorme agresividad, comparable a la ejercida en un conflicto bélico, hacia las clases populares de Grecia por parte de la Troika y de los gobiernos de la Eurozona liderados por el alemán, con el apoyo servil del gobierno español. El artículo también muestra la nula credibilidad del argumento utilizado por las fuerzas atacantes, de que los pueblos de los países de la Eurozona han prestado dinero a Grecia que ahora el pueblo griego tiene que devolver. El artículo expone que la llamada ayuda a Grecia ha sido una ayuda a los bancos europeos, y muy en especial a los bancos alemanes, franceses y españoles, que fueron rescatados por los Estados, siendo ahora estos los que están pidiendo al pueblo griego que pague por ese rescate.

Durante estos años hemos visto el acto de mayor agresión que haya sufrido un país europeo desde la II Guerra Mundial. Una guerra ha estado ocurriendo, con miles de muertos, con muchos daños y sufrimientos y una gran destrucción de propiedad pública y privada (alcanzando un valor equivalente a un cuarto de su riqueza total), dejando al país –Grecia- en una enorme ruina y miseria. Y esta última semana vimos lo que fue diseñado por los agresores como la semana final, donde se vería la derrota definitiva de aquellos que se levantaron para resistir tanta agresión. Esta hostilidad bélica ha sido en contra de las clases populares de Grecia, realizada por las clases pudientes de aquel país y por las élites gobernantes de la Unión Europea y su mayor instrumento de presión, el Banco Central Europeo (BCE), con la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI), instrumentos tan destructores de vidas y propiedades como las bombas de destrucción masiva de carácter militar. Durante la batalla final, que iba a culminar con su victoria, el Banco Central Europeo asfixió a tales clases populares, no permitiéndoles el acceso a su propia propiedad y a fondos con los que sobrevivir en el periodo clave de la batalla, que tomaba lugar esa semana.

Nunca antes se había visto una situación semejante en Europa. El famoso corralito al que el BCE forzó en el Estado griego y que limitaba el acceso de las clases populares a los medios elementales de subsistencia, era una medida de enorme presión para poder derrotar y ganar la guerra en el momento en el que el pueblo griego tenía que decidir, imponiéndole el voto a favor de los intereses financieros representados por la Troika (el BCE, el FMI y la Comisión Europea), por el Eurogrupo y por los gobiernos de la Eurozona, liderados por el alemán, con la alianza servil de la derecha española representada por el gobierno del Partido Popular.

La farsa de la supuesta ayuda a Grecia

La justificación de tal batalla era que los gobiernos de la Eurozona querían recuperar el dinero que según ellos prestaron a Grecia, utilizando el argumento de que los pensionistas de los países europeos habían prestado dinero al gobierno griego para que pudiera pagar las pensiones (que se presentaban como exuberantes) a las clases populares griegas. Dicho argumento era parte de la guerra que ha estado ocurriendo, intentando movilizar a las clases populares de los países de la Eurozona a favor de la agresión al pueblo griego. Nunca antes la manipulación mediática había alcanzado tales niveles. Esta movilización tenía como objetivo ocultar la realidad. El dinero, de hecho, no era para que el Estado griego pagara las pensiones, sino para que el Estado griego pagara a los bancos privados (alemanes, franceses, españoles, entre otros) a través de sus Estados. Eran estos Estados los que habían salvado a los bancos privados (que habían comprado bonos públicos del Estado griego, a unos intereses abusivos y exagerados -consecuencia de que el BCE sea, en realidad, un lobby de aquellos bancos) comprándoles todos los bonos públicos griegos, pasando a ser estos Estados los propietarios de tal deuda pública.

Presentar la transferencia de fondos de la Troika y de los Estados europeos como una ayuda al pueblo griego es una de las mentiras más demagógicas que han sido proferidas por parte del establishment financiero europeo, y que se han promovido a través de los medios de comunicación afines a tales intereses (que son la mayoría). Esta supuesta ayuda a Grecia ha ido a parar a los bancos privados, puesto que si los bancos hubieran tenido que absorber el no pago de la deuda, el Estado griego no tendría que verse ahora forzado a pagarles. El mercado financiero nunca es, en realidad, un mercado en el que los riesgos se distribuyan equitativamente. Los poderosos, como los bancos, nunca pierden. Siempre hay los Estados que los rescatan a base de sus fondos públicos. Estos rescates, por cierto, carecen de mandato popular, pues nunca tales medidas de rescate han estado en las ofertas electorales de los partidos gobernantes. Cuando el Presidente del Parlamento Europeo, el socialista Martin Schulz (en la noche del domingo cuando se supo del rechazo masivo del pueblo griego a las propuestas hechas por la Troika y el establishment europeo), respondió a tal rechazo insistiendo que el pueblo griego tiene que aceptar que detrás de las exigencias de la Troika está la voluntad expresada por los pueblos europeos a través de sus gobiernos, estaba faltando a la verdad. Los pueblos europeos nunca han votado sobre la necesidad de tales políticas de austeridad, ni en Grecia ni en sus propios países. En realidad, todas las encuestas muestran la enorme impopularidad de tales medidas a lo largo del territorio de la Eurozona, siendo ellas la causa del gran deterioro de la popularidad del sistema de gobernanza de la Eurozona, hoy una de las más bajas en su historia.

Las armas de destrucción masiva: el BCE y el FMI

Ha sido el Banco Central Europeo el que ahora ha puesto una pistola en la sien de cada ciudadano griego, en el momento de votar, diciéndole que si votaba NO, es decir, a favor de interrumpir las políticas de austeridad, él o ella no podrían ya conseguir más dinero y perderían el ya existente. Y todo ello en un ambiente que se ha caracterizado por la total ausencia de libertad de expresión y democracia, en que los mayores medios de información en Grecia los controlaban aquellos intereses económicos y financieros. En Grecia, como en España, la gran mayoría –por no decir todos- de los medios de información y persuasión los controlan los intereses financieros y económicos y las clases pudientes del país, y cuyos intereses defienden y representan, en su mayor parte, los mayores partidos de la oposición en el parlamento griego. Como bien señalaba el New York Times (International New York Times, Saturday-Sunday 04-05.07.15, p. 3), los principales medios de información griegos carecen de la más mínima diversidad ideológica. Los mismos medios que habían ocultado el enorme sufrimiento de las clases populares griegas durante todos los años de austeridad, ahora presentaban las políticas del gobierno Syriza (que intentaba paliar y prevenir la continuidad de tales daños) como las responsables del deterioro padecido, apoyando el SI en el referéndum que tendría como objetivo el continuar aquellas políticas que han causado tanto daño y tanto sufrimiento. La cobertura de lo que ha estado ocurriendo en Grecia por dichos medios ha sido muy sesgada (como lo ha sido también en España), ofreciendo todo el espacio mediático a los que apoyaban el SI, negándoselo a los que promovían el NO. Según el New York Times, todas las televisiones han dado mucho más espacio a los primeros que a los segundos. Solo un canal, ERT, que había sido cerrado durante el gobierno anterior, dio el mismo espacio a los dos bandos.

Los mayores medios griegos expresaron una enorme hostilidad hacia el gobierno Syriza, porque este quiere diversificar y extender la muy limitada libertad de expresión hoy existente en el país. En Grecia, como en España y como en América Latina, la muy acentuada falta de diversidad de los medios es el mayor problema que tiene el sistema mal llamado democrático. Así, el ex Primer Ministro griego Antonis Samarás, responsable de las medidas impuestas por la Troika en Grecia, ha tenido mucho más acceso a tales medios en su defensa del SI que el Sr. Tsipras en defensa del NO. Y en todos estos medios griegos, el mensaje que le llegaba al ciudadano era que lo que la ciudadanía estaba experimentando en Grecia esta semana, incluyendo el corralito, era resultado de la incompetencia y rigidez del gobierno Syriza.

La complicidad de los medios de información españoles (incluyendo los catalanes) en el ataque a Syriza

Esta cobertura tan sesgada caracterizó también a los grandes medios españoles, ya que todos ellos culpabilizaron a Syriza del desastre que estaba viviendo Grecia. El País publicó dos días antes del referéndum un artículo de increíble mezquindad, mintiendo a sabiendas sobre Syriza, escribiendo que este partido se había aliado nada menos que con “el partido nazi griego”, Amanecer Dorado (?!), para imponer el referéndum al pueblo griego. Incluso por los estándares de manipulación que han venido caracterizando a las noticias y reportajes sobre Grecia en este rotativo, este escrito alcanzaba un nivel difícil de superar. El autor de este artículo –Bernard-Henri Levy- es el darling del establishment francés y español, dócil y servil siempre con las estructuras de poder, que ya en su día lideró la movilización mediática a favor de la invasión de Libia, con el objetivo de cambiar el gobierno en aquel país, creando un enorme vacío responsable ahora de que Libia sea uno de los mayores centros de yihadismo, causando la enorme crisis del Mediterráneo. Voces como la de tal personaje no solo son marionetas del poder, sino incompetentes, responsables de enormes desastres. Pero la continua producción de falsedades no es obstáculo para que continúen gozando de grandes cajas de resonancia para promover su ideario auténticamente reaccionario.

La victoria frente al terrorismo y frente al miedo

Es un hecho de proporciones históricas que la población diera un rotundo apoyo al gobierno Syriza, diciendo BASTA YA a la agresividad de los centros de poder europeos. Y como era de esperar, la mayor parte del apoyo provino de las clases populares, siendo las clases más adineradas las que apoyaron el SI, en su intento de deshacerse de Syriza. Pero no lo consiguieron. En realidad, Syriza salió reforzada en esta alternativa. Y ello muestra que, a pesar del enorme poder del establishment europeo, con medidas enormemente hostiles y agresivas, la mayoría de la población tuvo la valentía y coraje de decir NO. Es un ejemplo para el resto de los pueblos que viven en los países de la Eurozona.

Grecia no saldrá del euro, como ya les indiqué en pasados artículos. El argumento de que las clases populares tienen que hacer grandes sacrificios para, en teoría, salvar el euro, es el argumento más utilizado en los mayores medios de información. Y ello a pesar de que, como he indicado en muchas ocasiones, el euro nunca ha estado en peligro. Y la causa de ello es que su existencia beneficia enormemente al capital financiero hegemonizado por el alemán. El Presidente del Banco Central Alemán, el Bundesbank, acaba de declarar que la salida de Grecia del euro dañaría enormemente los intereses de aquel capital. Lo que tal estructura de poder deseaba, como indiqué ya hace tiempo, no era echar a Grecia del euro, sino echar a Syriza del gobierno. Y no lo ha conseguido. Se abren ahora toda una serie de posibilidades. Y aunque es altamente improbable, lo deseable sería que se realizaran referéndums similares al ocurrido en Grecia, en los que la población de cada uno de los países de la Eurozona pudiera expresar su grado de aceptación o rechazo de las políticas de austeridad que aquellos gobiernos continúan aplicando a pesar del enorme desastre que han estado causando en cada uno de los países donde se han estado implementando.

Un dato de enorme importancia que no ha aparecido en los medios de información es que en ninguno de los países donde su gobierno quería imponer el SI a Grecia se había consultado a la población sobre si aceptaba o no los rescates bancarios, origen de que gran parte de la deuda pública griega la tengan los Estados, en lugar de la banca privada. Lo que sí sabemos es que en cada uno de estos países, los rescates a la banca privada han sido sumamente impopulares. Como indiqué antes, así lo muestran las encuestas. De ahí que presentar las presiones impuestas al gobierno griego para continuar las políticas de austeridad como una respuesta a una petición popular para recuperar los fondos debidos a los pueblos europeos, fondos que han sido mermados por la supuesta ayuda a Grecia, carezca de credibilidad. Es un argumento mezquino para movilizar a la población a que apoye a los gobiernos liderados por el gobierno alemán en su lucha contra el pueblo griego.

Pero el hecho más importante de lo que ocurrió el pasado domingo en Grecia es que el voto claramente mayoritario del pueblo griego muestra que las políticas represivas encaminadas a atemorizar a la población (con medidas terroristas nunca utilizadas con tanta intensidad como en Grecia) no han podido doblegar la existencia de unas clases populares que nos han enseñado a todos los demás que si la gente se organiza y se moviliza, puede vencer y ganar batallas en esta guerra sangrienta que está ocurriendo en este continente. El sí se puede ha señalado una vez más que las clases populares pueden vencer a sus agresores por muy fuertes que estos sean. Ocurrió en Grecia y ocurrirá en el resto de Europa. De ahí que se haya iniciado un movimiento de rechazo frente a este establishment europeo con el apoyo del FMI, exigiendo un cambio hacia otra Europa que sea democrática y justa. Existen ya hoy en Europa grandes movilizaciones que aparecen raramente en los medios, demandando otra Europa cercana a las clases populares en lugar de a las élites gobernantes que representan los intereses sobre todo del capital financiero que hoy domina Europa.

Publicado en Público.es

vnavarro.org

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Schulz y la Gran Coalición impulsan el TTIP en plena tormenta griega

Vie, 10/07/2015 - 09:30

Mirentxu Arroquictxt.es

Mientras todas las miradas se concentraban en el referéndum, y en medio de acusaciones de “traición” a los socialdemócratas, el Parlamento Europeo acuerda incluir los tribunales de arbitraje privados

images|cms-image-000002289Mientras todas las miradas se concentraban en los tiras y aflojas de la crisis griega, la gran coalición a la alemana que rige de facto esta legislatura en el Parlamento Europeo (populares y socialistas) ha vuelto a ponerse de acuerdo. Tras la guerra de enmiendas y contraenmiendas que hizo imposible la votación de hace un mes, la Eurocámara ha fijado sus líneas rojas de cara a la negociación entre Washington y la Comisión Europea sobre el Acuerdo Trasatlántico de Inversión y Comercio entre la UE y EEUU (TTIP por sus siglas en inglés). La izquierda europea y los verdes vuelven a acusar a los socialdemócratas de traición; éstos replican que se ha alcanzado el mejor acuerdo posible. La resolución fue aprobada el 8 de julio por 436 votos a favor, 241 en contra y 32 abstenciones

A la segunda fue la vencida. Si hace un mes la gran familia socialdemócrata europea se presentó dividida a la votación tras varios giros copernicanos de última hora después de intentar pactar a diestra y a siniestra, en esta votación hubo algunas deserciones de eurodiputados franceses, belgas, austriacos y laboristas británicos. La bancada española socialista votó a favor de la resolución después de que el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, pactara los aspectos más polémicos con los populares. Ésta es una resolución de alto significado político que ha quedado relegada en la agenda mediática por la crisis griega. Una tormenta perfecta que ha sido la mejor aliada para que populares, socialista y liberales vuelvan al redil de la concordia sobre un asunto muy controvertido.

El punto caliente de las negociaciones son los tribunales de arbitraje privados, los denominados ISDS. Estos tribunales ajenos al derecho ordinario ya operan en tratados de libre comercio o de inversión entre diferentes países o regiones del mundo con el propósito de proteger a los inversores ante cambios en la legislaciones públicas potencialmente lesivos para sus intereses en ámbitos tan dispares como el medio ambiente, los estándares sanitarios, los derechos laborales o posibles expropiaciones.

Uno de los tribunales más conocidos es el CIADI, dependiente del Banco Mundial. Estos arbitrajes fuera del derecho público nacional e internacional suele enfrentar a una multinacional contra un Estado. Sus partidarios defienden la necesidad de este tipo de instancias ante abusos por parte del sistema judicial en países en los que no se cumple estrictamente la separación de poderes y el inversor privado extranjero puede verse desprotegido.

Un argumento que tiene sentido en el caso de países en vías de desarrollo con un precario andamiaje democrático. Sus críticos aseguran que este sistema da la última palabra a arbitrajes privados con el veredicto final de un experto del sector, lo que a menudo da lugar a conflictos de intereses y a la indefensión total del Estado, ya que son las multinacionales las únicas que tienen derecho a efectuar una denuncia y las que tienen medios económicos para sufragar los multimillonarios costes de los procesos.

“TAN SÓLO ESTAMOS ANTE UN ISDS MAQUILLADO QUE AVALA ESE MECANISMO EN LA PRÁCTICA Y SUPONE UN BRINDIS AL SOL”, DENUNCIA LA EURODIPUTADA DE IU MARINA ALBIOL

En la enmienda sacada adelante por socialistas, conservadores y liberales se insta a “remplazar el sistema ISDS por uno nuevo” como modo de garantizar que el inversor foráneo no sea discriminado pero tampoco goce de más derechos que el nacional. Este nuevo sistema, afirma la enmienda aprobada, deberá estar sujeto “a los principios democráticos y escrutinio y los potenciales litigios deberán ser tratados de manera transparente por jueces profesionales independientes elegidos públicamente en audiencias públicas que incluya un mecanismo de apelación, dónde la consistencia de las decisiones judiciales esté asegurada”.

Para la izquierda europea, aunque el texto puede contener palabras bonitas, tan sólo estamos ante un “ISDS maquillado” que “avala ese mecanismo en la práctica y supone un brindis al sol”, afirma Marina Albiol, eurodiputada de Izquierda Unida.

Los socialistas, sin embargo, consideran que se ha defendido un mecanismo respetuoso con los ordenamientos jurídicos tanto nacionales como internacionales y que no debilitará la capacidad de acción de los gobiernos. A su vez, la socialdemocracia europea también se felicita de que tanto los servicios públicos europeos como la protección de los trabajadores queden reflejados en la resolución.

Para Albiol, “no debe existir ese mecanismo, los potenciales litigios deben ser juzgados directamente por los tribunales ordinarios de justicia”. La Comisión Europea, que reanuda en julio las negociaciones con Washington, defiende la puesta en marcha de un tribunal internacional de apelación creado ad hoc con jueces de ambos lados del Atlántico, y puntualiza que dejar en manos de los tribunales ordinarios este tipo de demandas puede equilibrar la balanza a favor de los intereses de las empresas locales y no del inversor extranjero. Albiol critica este falta de confianza en los sistemas judiciales europeos y puntualiza que con este sistema las multinacionales pueden llegar a ejercer “un chantaje permanente” para que los legisladores beneficien sus intereses.

La votación de la Eurocámara tiene un valor más simbólico que real. Las dos partes seguirán negociando y el Parlamento Europeo sólo tendrá la potestad de aceptar o rechazar la propuesta final por mayoría simple. Aparte de fijar líneas rojas, el papel de la Eurocámara reside también en llevar el debate a la calle en un tema peliagudo desde el punto de vista técnico pero que puede tener múltiples repercusiones en la vida ordinaria de los ciudadanos europeos.

Múltiples asociaciones civiles, ecologistas y de izquierdas llevan meses haciendo campaña contra el TTIP. La polémica continuará de cara a la votación definitiva tras el fin de las negociaciones entre las partes, aunque el debate tras esta primera luz verde del Parlamento Europeo haya quedado eclipsado por la saga griega y la propia comparecencia de Alexis Tsipras en el Parlamento Europeo.

La aprobación del Parlamento salió adelante a instancias del propio presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, después de que la votación y el debate fueran aplazados en junio ante las divisiones de los propios socialistas europeos, especialmente de la bancada francesa, la más beligerante en el tema del arbitraje privado. Tras pactar una primera enmienda con los populares en la Comisión de Comercio Internacional y ante las protestas de la izquierda, los socialistas, enmendándose a sí mismos, presentaron una nueva enmienda que prohibía de manera expresa los ISDS. El giro no gustó ni al Partido Popular Europeo ni a los liberales y abrió grietas entre las delegaciones nacionales socialistas.

Schulz canceló la votación al alegar que el gran número de enmiendas hacía imposible el acuerdo y remitió el asunto de nuevo a la Comisión de Comercio Internacional. La izquierda consideró que el aplazamiento obedecía al miedo a una votación que evidenciara la división socialista. De hecho, no sólo se pospuso la luz verde a la resolución sino también al debate público que iba a tener lugar entre los diferentes grupos del Parlamento.

Ahora, la izquierda vuelve a culpar a Schulz de utilizar su cargo para defender intereses partidistas. Florent Marcellesi, portavoz de Equo, denuncia “las manipulaciones de un presidente que no ha dudado en actuar de forma totalmente despótica al servicio de la Gran Coalición”.

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Griegos, mentiras y cintas de vídeo

Vie, 10/07/2015 - 09:00

Sol Sánchez – Coordinadora de ATTAC España

En 1989 la película “Sexo, mentiras y cintas de vídeo”, con una candidatura a los Oscar (que no ganó) y una Palma de Oro en Cannes, que probablemente no merecía, cambió para siempre la historia de lo que se conoce como cine independiente.

No merecía esa Palma de Oro quizás porque ese mismo año se presentaron a concurso otras películas mucho mejores, como “Mistery train” de Jim Jarmusch o “Haz lo que debas” de Spike Lee; no porque la película no fuese buena. Probablemente esa es la primera razón por la que cada vez que pienso en Grecia, resuena en mi cabeza ese título de forma recurrente: puede parecer una frívola comparación, pero igual que en la ópera prima de Steven Soderbergh, el asalto económico a Grecia, su expolio, su saqueo, la destrucción y la humillación sistemática de su ciudadanía, no es, ni mucho menos, la mejor de las “obras presentadas a concurso” durante más de treinta años por el FMI acompañado por el Banco Mundial, el BCE y la Comisión Europea (la Troika), según en qué parte del mundo  tuviera lugar el festival.

Griegos…

Pero ha sido Grecia, la pequeña Grecia, como aquella película de bajo presupuesto que no esperaban los reputados jurados de aquellos prestigiosos festivales de cine, quien ha cambiado la historia. Y, pase lo que pase ahora, ya nada será igual. Porque pase lo que pase ahora hay un antes y un después.  El pueblo griego ha dicho no. OXI. Palabra que nadie conocía hace un mes y con la que espero que también hagamos juegos de palabras, durante mucho, mucho tiempo…

Porque durante años, periodistas, publicistas y guionistas hicieron juegos de palabras con el título de aquella película. Consiguieron que en el inconsciente colectivo nos sonase como el estribillo de una vieja canción. Casi siempre era la última parte la sustituida. Daba mucho juego. Sin embargo he preferido sustituir la primera. Porque el sexo en la película es el gancho, aquello de lo que se habla abierta y explícitamente para poner al descubierto en realidad lo que no es tan evidente: toda la porquería que yace bajo la alfombra, las relaciones tortuosas que se esconden tras una falsa apariencia de normalidad. Las mentiras.

Aquí y ahora, precisamente al hablar de los Griegos, es cuando las mentiras del FMI, del BCE y de la Comisión Europea salen a la luz. Las mentiras de esa nada legítima ni democrática Troika que nos gobierna estos días, por más que se esfuercen en decir que son verdades los grandes medios, mentiras más evidentes y más difíciles de defender que nunca.

Mentiras…

Presidentes, comisarios, altos funcionarios y tecnócratas varios de la Comisión Europea han hecho todo tipo de declaraciones las últimas semanas a propósito de la decisión del gobierno griego de convocar un referéndum. Declaraciones que van de lo bochornoso a lo más que probablemente punible. Solo nos detendremos aquí en algunas de las mentiras -y no las muchas afrentas- que contienen dichas declaraciones y otras anteriores.

29 dic 2014.  Wolfgang Schäuble, ministro alemán de finanzas: “Las duras reformas emprendidas dieron sus frutos y no hay alternativa a ese camino. Todo futuro Gobierno del país deberá atenerse a los compromisos adquiridos por su antecesor. ”

7 jul 2015. Günther Oettinger, comisario europeo para la Agenda Digital: “El referéndum puede haber movilizado a la gente pero eso no cambia que Grecia está al borde de la quiebra. El gobierno tiene que enfrentar esa realidad y emprender reformas”

Valgan como muestra estos dos ejemplos, el primero del día en que los poderes al servicio del neoliberalismo en Europa temían que Syriza llegará al poder, y el segundo tras el contundente NO en el referéndum del domingo 5 de julio. El común denominador de ambos es la necesidad de ‘reformas’ para poder pagar la deuda, reformas para salir del agujero, reformas que den frutos…

Pero ¿acaso no son las mismas reformas que pusieron en marcha los gobiernos anteriores? ¿Esas reformas que cinco años después de empezar a aplicarse han encogido el PIB griego más de un 25%, elevado la tasa de paro por encima del 26%, que la inversión caiga un 67%, que el 46% de griegos y griegas vivan por debajo del umbral de la pobreza y que la mortalidad infantil supere el 43%? ¿Profundizar esas reformas es lo que exigen a sangre y fuego?

Exacto. Las mismas que han impuesto a toda Europa con mayor o menor violencia que, además de empobrecer o llevar directamente a la miseria a buena parte de la ciudadanía europea, han logrado que la deuda de la eurozona haya aumentado del 65% al 94% del PIB de 2008 a 2014.

En serio, ¿la Troika cree que a pesar de lo que demuestra la cruda realidad, a pesar de lo que los números gritan, al final sus medidas funcionarán para sacarnos a todos y todas de la crisis y de la recesión? ¿O acaso el objetivo es otro distinto al que declaran? ¿Son errores o son mentiras?

…Y cintas de vídeo

Las cintas de vídeo, en la película que nos presta el título, reflejan cierta perversión de la compleja personalidad del protagonista, pero también muestran la sinceridad y el testimonio grabado que nos acerca cómo espectadores a una posición en que podemos dilucidar la verdad. Sacar nuestras propias conclusiones. Juzgar críticamente.

Las cintas de vídeo, transmutadas en informes económicos en el caso griego, también nos las facilita uno de los protagonistas: el FMI. Seguramente también reflejen perversiones del complejo entramado de esa institución. Pero lo que aquí y ahora nos interesa es su utilidad como herramientas para aprehender la verdad. Para comprender. Y para juzgar.

Recapitulemos.

En su informe de octubre de 2012 de ‘Perspectivas de la economía mundial’ (WEO, por sus siglas en inglés) página 41 y siguientes.

el FMI reconocía, por primera vez que tengamos noticia, que llevaba la friolera de treinta largos años subestimando, vamos… equivocándose garrafalmente en el cálculo del multiplicador fiscal y sobre todo en sus efectos a corto plazo. ¿Y eso qué significa? Pues que todos los planes de austeridad exigidos a Europa esta última década, y muy especialmente a Grecia, no se sostienen de ninguna de las maneras. ¿Seguro?

Saquen sus propias conclusiones de lo que sigue.

Explicado de modo muy breve, el multiplicador fiscal expresa la relación existente entre un aumento o reducción en el gasto público y sus consecuencias en la riqueza nacional. Por tanto, si el multiplicador es 1, un recorte del gasto público de mil millones de euros generará una caída en el PIB de mil millones de euros. Si el multiplicador es menor que 1, por ejemplo 0,5, la disminución del gasto público de mil millones de euros sólo tendrá un impacto en el PIB de quinientos millones de euros. Y esto último es lo que afirmaba religiosamente el FMI: que en las economías avanzadas el multiplicador estaba en torno a 0,5.

Pues bien, en ese informe el FMI reconoce explícitamente que en realidad el multiplicador se había mantenido entre 0,9 y 1,7; es decir, que por cada mil millones que Grecia recortaba siguiendo las exigencias del FMI, su economía se contraía mil setecientos millones de euros. Primera evidencia de que las medidas de austeridad y las políticas de recortes llevan sin remisión al desastre a Grecia y a toda Europa. Cavar cada vez más hondo cuando se dice pretender salir del agujero. Además de que la crisis en los países del sur se ha agravado por estas políticas y no por la indolencia de carácter de sus gentes.

Pero ¿cambió algo tras este reconocimiento de error? ¿O acaso se rebatió este informe? ¿Qué más pasó?

En Enero de 2013, Olivier Blanchard, todavía hoy economista jefe del FMI, publicó un informe titulado ‘Growth Forecast Errors and Fiscal Multipliers’ (Errores en la previsión de crecimiento y multiplicadores fiscales) en el que reconoce de nuevo el error al subestimar los multiplicadores fiscales y -aquí da un paso más- el error de exigir a los países unos planes de austeridad que no han hecho más que profundizar sus respectivas crisis. Además de ignorar el aumento del desempleo, la caída del consumo privado y de la inversión que provocaría la consolidación fiscal. Pero hay más, Blanchard da datos pormenorizados y explica como los multiplicadores pueden tener incluso un impacto de hasta un ¡3,2! en escenarios que sumen crisis prolongada, depresión y tasas de interés cercanas a cero. ¿Les suena? Y añade dos variables que juzga indispensables y a tener en cuenta si no se quieren tomar decisiones económicas equivocadas: el momento concreto del ciclo económico en el que está una economía y las características propias de cada país. Otros dos detalles que la ortodoxia neoliberal ignora hace más de treinta años y la Troika ha obviado por sistema en el sur de Europa.

¿Ven ahora el impacto real que los recortes y la austeridad han tenido en Grecia? ¿Sería exagerado llamar a eso un genocidio económico?

Un error o equivocación no implican intención, pero, si se actúa de forma contraria a lo que se sabe y está documentado, eso no es error; es mentira. Y si esa mentira destroza la vida de millones de personas sin duda es un crimen. Pero, si además se quiere hacer culpables a las víctimas, es una muestra de que, además de criminal, quien lo perpetra es un sádico despreciable.

Por fortuna tenemos estos y otros muchos informes, que como aquellas cintas de vídeo, además de dejar claras ciertas perversiones de carácter, nos dan acceso a la verdad por la propia boca de quienes, desde las pantallas y titulares, pretenden convencernos de que las cosas son de otra manera.

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La Europa del 2.020

Jue, 09/07/2015 - 13:00

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

Según señala Joel Kotkin en la revista Forbes, durante décadas, los países del Norte (Alemania, Noruega, Suecia, Dinamarca, Holanda , Finlandia y Reino Unido), han compensado las muy bajas tasas de fecundidad y la disminución de la demanda interna con la llegada de inmigrantes y la creación de economías de orientación exportadora altamente productivas y por el contrario, los países periféricos europeos no han desarrollado unas fuertes economías que compensen su desvanecimiento demográfico al basar su economía en la llamada “dieta mediterránea , cuyos ingredientes principales eran el “boom” urbanístico, el turismo y el consumo interno, que creaba excelentes platos minimalistas, de apariencia altamente sugestiva y precio desorbitado pero vacíos de contenido culinario y con fecha de caducidad impresa (2008), provocado por el estallido de la burbuja inmobiliaria y el hundimiento del castillo de naipes económicos de los países PIIGS  despectiva abreviatura anglosajona que englobaría a España, Portugal, Italia, Irlanda, y Grecia) y por mimetismo de Chipre, Malta y Eslovenia.

El khaos griego

Las reformas estructurales y fiscales que ha impuesto la Troika a países como Irlanda, Grecia, Portugal, España, Italia, Chipre, Malta y Eslovenia para modernizar la Administración pública y la sanidad, mejorar el mercado laboral y adaptar la presión fiscal a las circunstancias son principios genéricos que se han traducido en sucesivas subidas de impuestos, reducción de funcionarios, supresión de organismos públicos, recortes salariales y máxima flexibilidad en el mercado laboral aunado con una sensible pérdida de jirones del primigenio Carta Social Europea (CSE) o Carta de Turín de 1.961. Así,en la cadena Fox News, Peter Morici, economista y profesor de la Universidad de Maryland, dijo que “ la necesidad de una unión fiscal en la zona euro y de que el BCE adopte un papel similar al llevado a cabo por la Reserva Federal de EEUU, no llegarán a tiempo para salvar a los países periféricos y consideró la posibilidad de que “dichos países abandonen el euro para poder así imprimir su propio dinero y resolver sus problemas como lo hizo Estados Unidos a raíz de la crisis financiera”.

En el caso griego, la troika que comprenden la UE, el FMI y el BCE llevan tiempo presionando a Grecia con un riguroso programa de privatizaciones debido a su desorbitante Deuda Pública (de 320.000 millones de euros) y ha obligado a implementar reformas estructurales y fiscales para modernizar la Administración pública y la sanidad, mejorar el mercado laboral y adaptar la presión fiscal a las circunstancias (rebajar el IVA situado en la actualidad en el 23%,) se han traducido en subidas de impuestos, reducción de funcionarios, supresión de organismos públicos, recortes de salarios y pensiones de jubilación, flexibilidad en el mercado laboral y brutal pérdida de puestos de trabajo (más de un millón desde el inicio de la crisis). Además, se estima que la deuda pública del país heleno ascenderá hasta el 200 % del producto interior bruto (PIB) en el 2015, existiendo el temor de que podría pasar del default (incumplir sus pagos) a la salida de la Eurozona (medida drástica que contaría con las bendiciones de su principal acreedor, Alemania) , por lo que “cada vez más empresas europeas y estadounidenses se preparan para lo que antes era impensable”, según The New York Times. Sin embargo, el órdago en forma de referéndum vinculante planteado por Syriza para el 5 de Julio habría provocado que la monolítica doctrina de los países de la Eurozona que gravitan en las elípticas marcadas de antemano por la nomenklatura alemana empiecen a oscilar en sus valores y a sentir la influencia de fuerzas centrífugas que podrían desembocar en la desaparición y posterior remodelación de la actual Eurozona.

¿Finiquito a la actual Unión Europea?

La hipotética exclusión de Grecia de la Eurozona supondría el finiquito de la Eurozona pues el resto de países periféricos (Portugal, España, Irlanda, Malta y Chipre), seguirá inexorablemente el movimiento centrífugo de Grecia y deberán retornar a sus monedas nacionales, sufrir la subsiguiente depreciación de las mismas y la regresión a niveles de renta propias de la década de los 70, con el consiguiente efecto demoledor en los mercados bursátiles. Así, asistiremos a la reconversión de la actual Eurozona en la Europa de los Nueve ( Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, Italia, Dinamarca, Suecia, Luxemburgo y Austria), quedando el resto de países europeos periféricos (Portugal, España, Irlanda, Grecia, Eslovenia, Malta y Chipre), gravitando en sus anillos orbitales y viéndose obligados a retornar a sus monedas nacionales , sufrir la subsiguiente depreciación de las mismas, regresión a niveles de renta propias de la década de los 70 e inicio del éxodo al medio rural de una población urbana afectada por la asfixia económica, embargo de viviendas e ingreso en las listas del paro, con la consiguiente revitalización de extensas zonas rurales y rejuvenecimiento de su población.

El resto de países del centro y este de Europa, (integrantes de la llamada Europa emergente), sufrirán con especial crudeza los efectos de la tormenta económica al no contar con el paraguas protector del euro y se verán obligados a depreciar sucesivamente sus monedas , aumentar espectacularmente su Deudas externa y sufrir alarmantes problemas de liquidez y asimismo, deberán retornar a economías autárquicas tras sufrir masivas migraciones interiores, al descartar la CE la modificación de las reglas para la adopción del euro en la Unión Europea y así poder acelerar la adhesión de los Estados miembros del centro y este de Europa y deberán proceder a la reapertura de abandonadas minas de carbón y obsoletas centrales nucleares para evitar depender energéticamente de una Rusia que conjugando hábilmente el chantaje energético y la desestabilización de gobiernos vecinos “non gratos” irá fagocitando a la mayoría de estos países abandonados a su suerte por la Unión Europea en aras de asegurarse el abastecimiento energético de gas y petróleo rusos. Además, el retroceso de las exportaciones debido la contracción del consumo interno de la UE por la recesión económica, ( los intercambios comerciales entre los Estados miembros de la UE alcanzan el 60% del volumen total de su comercio ) y a un euro revalorizado que encarece los productos europeos y reduce su competitividad frente a los países del resto del mundo,(con especial incidencia en países tradicionalmente exportadores como Finlandia) podría provocar que dicho país abandone la Eurozona y proceda a la constitución de una Federación Escandinava (integrada por Noruega, Finlandia,Letonia, Estonia y Lituania) que pivotaría en la ambivalencia comercial ruso-europea.

Mención especial merece el caso del Reino Unido en el que convergen una mayor exposición a los activos tóxicos (hipotecas subprime), a los activos inmobiliarios y una libra revalorizada que ha estancado sus exportaciones, por lo que se verá obligado a realizar sucesivas bajadas de tipos de interés, implementar medidas cuantitativas (Quantitative Easing) para incrementar la base monetaria, depreciar repetidamente su moneda para estimular sus exportaciones y a aplicar medidas proteccionistas. Además, tras retornar al poder los conservadores liderados por David Cameron y fieles a su política euroescéptica (nula voluntad británica de embarcarse en un proyecto en decadencia en el que la soberanía británica estaría supeditada a los mandatos de Bruselas), incluyeron en su programa electoral del 2.015 la convocatoria de un referéndum sobre la salida de la UE para el 2017, con lo que Cameron tranquilizó a las bases más radicales de su partido al tiempo que arrebató la bandera al partido en alza de los euro-escépticos( UKIP) que consideran que el Reino Unido no necesita de Europa ya que podría convertirse en la Singapur de Occidente desde su atalaya financiera de la City londinense al tiempo que metrópolis del comercio de Ultramar al pilotar la nave capitana de una renacida Commonwealt, siguiendo la filosofía de Winston Churchill : “Estamos en Europa, pero no en ella”.

¿Hacia la Europa de los Pueblos?

Gracias a la interactividad que proporcionan las redes sociales de Internet (el llamado Quinto Poder que enlaza y ayuda a la formación de las identidades modernas), se estaría rompiendo el endémico aislamiento y pasividad del individuo sumiso y acrítico de las sociedades consumistas occidentales (Hombre unidimensional) y estaría ya surgiendo un nuevo individuo (Individuo Multidimensional) reafirmado en una sólida conciencia crítica, sustentado en valores caídos en desuso pero presentes en nuestro código atávico como la solidaridad y la indignación colectiva ante la corrupción e injusticia imperantes y dispuesto a quebrantar las normas y las leyes impuestas por el sistema dominante occidental. Asimismo, el nuevo Individuo Multidimensional será generador de un tsunami popular de denuncia del actual déficit democrático, social y de valores de la actual Europa e instaurador del caos constructivo que terminará por diluir el opiáceo inhibidor de la conciencia crítica (consumismo compulsivo) tras lo que asistiremos a la reedición del Mayo del 68, al hundimiento del castillo de naipes mercantilista de la actual Unión Europea, al retorno a los compartimentos económicos estancos y al posterior diseño cartográfico de la nueva Europa de los Pueblos en el horizonte del 2.020.

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ATTAC Acordem: Convenio para evitar la doble imposición con Andorra (CDI), puerta abierta a la elusión fiscal de las empresas

Jue, 09/07/2015 - 09:02

Comunicado de ATTAC Acordem

LOGO-ACORDEMEl pasado 25 de Junio tuvo lugar la votación del Convenio para evitar la doble imposición con Andorra (CDI) en el Congreso de los Diputados.

Este convenio, que en esencia permitiría a las empresas de ambos lados de la frontera prestar servicios al otro país sin tributar dos veces, es la puerta de entrada a que las empresas españoles se instalen en Andorra para eludir impuestos. Andorra se ha estado preparando estos últimos años para la transición de la evasión fiscal a la más sofisticada elusión, que es la forma legal de reducir la factura fiscal de las empresas a través de deslocalizaciones de sociedades a jurisdicciones de baja tributación (dumping fiscal). Éste es el único motivo por el que Andorra ha introducido impuestos y homologado su legislación fiscal con Europa, pretendiendo emular el modelo luxemburgués, que ha tomado como ejemplo.

La típica evasión fiscal de fondos no declarados está siendo sustituida a nivel mundial por la más sofisticada “elusión fiscal”, que viene a ser lo mismo pero recubierto de un barniz de legalidad que hace todavía más difícil, por no decir que imposible, su erradicación. Las grandes empresas siempre contarán con una legión de contables y asesores fiscales que, a cambio de facturas astronómicas, encontrarán la forma de sacar partido de los huecos legales que permiten los convenios internacionales, para pagar menos impuestos. Prueba de ello son las presentaciones que están llevando a cabo despachos fiscalistas y bancos andorranos en nuestro país, para captar empresas que se instalen en el Principado.

El resultado de la votación del Convenio con Andorra fue el siguiente: 286 votos a favor, 19 abstenciones y ningún voto en contra. PP, PSOE, Convergència, Unió, PNV votaron a favor, mientras que Izquierda Plural, UPyD, BNG y Compromís se abstuvieron.

Antes de la votación intervinieron tres miembros de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso. Las Diputadas del PP, María Aránzazu Miguélez, y del PSOE, Trinidad Jiménez, defendieron el sí. Su discurso no se diferenció en ningún aspecto relevante y las dos coincidieron en que era un avance en las relaciones con Andorra. No sorprende tanto el voto del PP que persiste en su política neoliberal, como la del PSOE, del que, posiblemente por mantener todavía el nombre, esperamos infructuosamente una actitud combativa hacia prácticas poco solidarias con la ciudadanía.

De la intervención del Diputado de Izquierda Plural, Sr. Joan Josep Nuet, nos defraudó su voto y su discurso. Su Grupo Parlamentario se abstuvo en la votación, y lo argumentó en que el Convenio, por una parte suponía un avance, pero se abstenían porque quedaban pasos por dar en la tributación de artistas y deportistas, y en el intercambio de información, por excepciones y aspectos ambiguos del convenio. Discrepamos de su anàlisis.

Ninguno de nuestros representantes políticos hizo alusión alguna al aspecto principal del Convenio, que no es otro que posibilitar a las empresas pagar menos impuestos, instalándose en Andorra. Además, a diferencia de lo apuntado por el Diputado de Izquierda Plural, el Convenio dota de mayor seguridad jurídica a los residentes fiscales, lo cual incentivará las residencias de ciudadanos españoles de alto poder adquisitivo hacia Andorra. Por otro lado, los supuestos avances en intercambio de información son poco significativos, y el intercambio automático en el año 2018 formaba ya parte de un acuerdo global de la OCDE con varios países, y no es atribuible al Convenio.

La pregunta obligada es: ¿Desconocen nuestros políticos qué comporta un Convenio de no Doble Imposición en cuanto a sus efectos nocivos por elusión fiscal? ¿O hay otros intereses, más allá que los de defender los intereses legítimos de nuestra ciudadanía?

El Convenio Fiscal con Andorra fue denunciado por diversos colectivos ciudadanos, entre ellos ATTAC, sin embargo ningún partido con representación parlmentaria se hizo eco de los efectos perversos del CDI. Las prácticas de elusión fiscal son responsables en gran media de la reducción en recaudación tributaria, con los consiguientes recortes en servicios públicos y la creciente desigualdad que acarrea en nuesta sociedad. En este caso podemos afirmar, sin ningún género de dudas, que el Congreso de los Diputados no nos ha representado.

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La Europa totalitaria en evidencia

Jue, 09/07/2015 - 07:00

Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

En Grecia se ha puesto en marcha —¡qué paradoja de la historia!— el proceso al que más temen las autoridades europeas, la democracia que permite revelar las preferencias y los intereses de la gente.

Durante años, los que gobiernan vienen diciendo que todo lo que hacen es por el bien de los ciudadanos y que las medidas que toman son las que más convienen a todos. Aunque las encuestas —como el Eurobarómetro de diciembre pasado— son claras y vienen mostrando desde hace mucho tiempo que no es eso precisamente lo que piensan los europeos.

. Solo el 25% cree que las cosas van por la buena dirección en Europa, solo el 29% tiene confianza en su gobierno y solo el 37% en la Unión Europea.

. Solo el 40% cree que su voz cuenta en la Unión Europea, solo el 43% está satisfecho con la democracia existente en la UE y solo el 40% cree que los intereses de su país han sido tomados en cuenta por sus diferentes instituciones.

Pero esas encuestas las lee muy poca gente y además están precocinadas para que no hagan demasiado daño a los gobernantes.

Lo que sí les duele de verdad a todos ellos es lo que acaba de pasar en Grecia, que se vea claramente y sin ningún tipo de dudas que la inmensa mayoría de la población no cree lo que le dicen, y que no quiere que se sigan imponiendo esas políticas que dicen aplicar por el bien de la mayoría porque la verdad es que son contrarias a los intereses mayoritarios de la población. Por eso querían evitar el referendum y por eso se van a vengar ahora de Grecia con toda su fuerza.

Al pueblo heleno no le van a perdonar que haya tirado de la manta para poner en evidencia a la Europa totalitaria que con palabrería vacía gobierna en contra de lo que quiere la mayoría de los europeos.

Las autoridades europeas y los economistas que defienden las políticas que se vienen imponiendo en Europa en los últimos años se empeñan en presentar las cosas como resultado de una disyuntiva: o se hace lo que dicen ellos, o vendrá el caos. Basta oírlos día a día en los medios de comunicación, donde aparecen sin descanso.

Por un lado, se presentan ellos y sus propuestas sensatas y cargadas siempre de una lógica que a primera vista suena como indiscutible: hay que moderar los salarios y eliminar derechos laborales —aunque a esto lo llaman flexibilizar— para que se creen puestos de trabajo, hay que reducir los gastos del Estado en servicios públicos o en pensiones porque suponen una carga que no nos podemos permitir, los impuestos son innecesarios y es mejor bajarlos, hay que privatizar las empresas y servicios públicos porque los privados funcionan mejor y todo eso es todavía más imprescindible ahora porque hemos de reducir la deuda por encima de todo… En ese bando están Merkel o Rajoy y los economistas que los acompañan con su fundamentalismo ideológico para justificar estas medidas que a la postre solo están beneficiando a las grandes empresas y patrimonios.

En el otro lado estamos todos los demás, los que no sabemos nada —según dicen—, los que solo vamos a traer el caos y la pobreza, los que con nuestras propuestas haremos que salgan capitales a montones, los que arruinaremos a los pensionistas y haremos que el paro se multiplique. Ahí están ahora, Syriza o Varoufakis.

Da igual que junto a estos últimos se encuentren premios Nobel de Economía como Krugman o Stiglitz y muchos más como ellos, de primera fila y de valía reconocida desde hace años en las instituciones académicas más rigurosas del mundo. Da igual que los datos demuestren sin ningún tipo de dudas lo que es evidente: que quienes dicen que no saben nada han sido los que supieron predecir lo que ocurrió, mientras que quienes han producido una crisis gigantesca, millones de desempleados, quiebras bancarias, huida de capitales, destrucción de cientos de miles de empresas, la ruina de pensionistas y de millones de familias son los que ahora se presentan como los únicos sabios capaces de solucionar los problemas que tenemos. Y da igual que las hemerotecas demuestren sin lugar a dudas que todos ellos se equivocaron, que negaron la crisis o dijeron que sería pasajera o sin importancia, y que no supieron prever lo que iba a suceder. Ahora, los que más erraron en sus predicciones se empeñan en decirnos que saben lo que hay que hacer para afrontar con éxito el futuro.

Todo esto es una farsa de dimensiones colosales y han hecho todo lo posible para evitar un referendum como el griego porque saben que eso es lo que la pone al descubierto.

Nos vienen diciendo que la alternativa es entre los sabios y los inútiles, entre los que saben hacer bien las cosas y los que traen el caos pero ahora se comprueba que la opción, en realidad, es otra: entre quienes respetan los intereses y las preferencias de la mayoría y los que no, entre los que reclamamos democracia para afrontar los asuntos económicos y los que acaban con ella para favorecer a unos pocos.

Mañana podrán destrozar a Grecia —lo harán si pueden—, podrán permitir que capitales especulativos de los grandes bancos y fondos de inversión sigan desmantelando empresas y economías enteras, podrán permitir que los bancos hagan lo que les plazca y provoquen otra crisis, podrán quitarnos todos los derechos y entregarles a los capitales privados todos los servicios públicos, podrán endeudarnos hasta las cejas para que los bancos hagan negocio, pero ya no van a poder decir nunca más, como vienen diciendo, que lo hacen por el bien de todos, porque lo necesita y quiere la mayoría de la población y en defensa de la democracia.

La Europa totalitaria que ha impuesto una política de resultados nefastos en contra de los intereses mayoritarios de la población ha quedado en evidencia. Un pueblo pequeño pero con valor le ha quitado la máscara y los que gobiernan Europa ya no podrán disimular lo que hacen de veras ni en beneficio de quién actúan.

Y ha quedado en evidencia porque ya se ha puesto sobre el tapete europeo un principio fundamental que el filósofo alemán Jürgen Habermas expresó con toda claridad hace unos días: “Las élites políticas de Europa no pueden seguir ocultándose de sus electores, escamoteando incluso las alternativas ante las que nos sitúa una unión monetaria políticamente incompleta. Son los ciudadanos, no los banqueros, quienes tienen que decir la última palabra sobre las cuestiones que afectan al destino europeo” (El gobierno de los banqueros. El País, 28 de junio de 2015).

Desgraciadamente, no cabe esperar grandes cambios en los gobernantes europeos. Si hasta ahora no han tenido en cuenta las preferencias mayoritarias de la población europea, no van a cambiar de actitud porque se les haya levantado un pueblo para ellos rebelde y simplemente mal gobernado (los estereotipos están para algo). Van a intentar destruir a Grecia porque hoy día Grecia es la democracia, una china que la Europa totalitaria no puede consentir llevar en el zapato. Acabarán con Grecia antes de ceder, aunque sea a costa de un baño de sangre. Ya lo han hecho así en muchos otros países.

Si todavía quedara un gramo de cordura en Europa las cosas podrían empezar a resolverse con relativa facilidad. Grecia necesita liquidez en condiciones que no le impidan generar nuevos ingresos y en cantidades que no suponen problema ninguno para instituciones que han dado graciosamente billones de euros a la banca privada. También una negociación de la deuda que simplemente le permita tomar aire ajustando pagos al rendimiento económico y que respete principios de justicia universal a los que tiene el derecho de acogerse. Necesita reformas que acaben cuanto antes con la estela de corrupción y robo que dejaron los gobiernos conservadores y, puesto que no cabe pensar que cambie a corto plazo la actual institucionalidad del euro en cuyo seno mal diseñado Grecia no tiene salvación posible, necesita disponer de una moneda complementaria que resuelva los problemas de financiación y de demanda efectiva que hoy atenazan a una economía que casi ha perdido un tercio de su magnitud en seis o siete años.

La tentación de la Europa totalitaria es acabar del todo y por las buenas con la pesadilla griega de Syriza, algo que pueden hacer sin demasiada dificultad y rápidamente, pero será difícil de olvidar en el futuro lo que podría venir detrás si cometen semejante barbaridad.

Ahora cuando empieza el verdadero sufrimiento de Grecia, porque no le van a perdonar que haya hecho frente al monstruo. Por eso es más necesario que nunca que la demanda de una Europa democrática en donde gobiernen los pueblos y no los banqueros inunde todos sus rincones. Y que otros pueblos de Europa acompañen al griego desenmascarando el régimen totalitario y antidemocrático que gobierna la Unión Europea.

Publicado en Público.es

Ganas de escribir

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La cuarta parte de la deuda pública griega se debe al gasto militar

Mié, 08/07/2015 - 13:00

Eduardo Garzón Espinosa – Consejo Científico de ATTAC España

Si sumamos la cantidad de dinero utilizado para el desorbitado gasto militar griego solamente entre los años 1995 y 2011 obtenemos una cuantía que supone más de la cuarta parte (26,3%) de la deuda pública griega registrada en el año 2011 (justo antes de la reestructuración de la deuda que se llevó a cabo). Puesto que todos esos años el Estado heleno presentó déficit público (y que por lo tanto tuvo que financiarlo pidiendo dinero prestado), se puede concluir que todo ese gasto militar contribuyó al incremento de la deuda pública.

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El gasto militar griego siempre ha sido muy elevado, superando en ocasiones el 3% del PIB cuando la media de la Unión Europea es del 1,2%. Grecia tiene más vehículos blindados que Alemania, Francia e Italia juntas, y quintuplica el número de soldados por habitante de España. De hecho, si el gasto en Defensa de Grecia hubiese sido como la media europea, la deuda pública griega sería muchísimo menor. Realizando el mismo ejercicio que antes (sumando el gasto militar entre los años 1995 y 2011 suponiendo que hubiese sido del 1,2% del PIB) la deuda pública griega hubiese sido un 15,5% inferior en el año 2011.

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Esta constatación no es baladí sabiendo que los principales beneficiados del absurdo y enorme gasto militar griego han sido y son las economías de Alemania y Francia, puesto que son sus principales vendedores de material y equipo militar después de Estados Unidos. Se da así el caso paradójico de que estos países le piden a Grecia que recorte en pensiones y en otras partidas de gasto público mientras al mismo tiempo le exigen que cumpla los compromisos adquiridos en relación a las compras de armamento y vehículos, amén de que se niegan a perdonar parte de la deuda pública cuándo la misma ha sido incrementada en su propio beneficio.

La pregunta es: ¿por qué la ciudadanía griega tiene que pagar con su esfuerzo y sacrificio un gasto militar excesivo –entre otras cosas– comprometido por los gobiernos anteriores y que no le ha reportado ningún beneficio?

Saque de Esquina

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Grecia no se tomó la cicuta

Mié, 08/07/2015 - 09:00

Francisco Morote Costa – ATTAC Canarias

Sin duda que al siniestro tribunal formado por Draghi ( Banco Central Europeo ), Juncker ( Comisión Europea ), Lagarde ( Fondo Monetario Internacional ), los de la troika, más Merkel, canciller alemana, Schäuble, su ministro de finanzas, Schulz, presidente del Europarlamento y vergüenza viviente de la socialdemocracia europea y otros monaguillos de los poderes neoliberales europeos, le hubiera gustado que el pueblo griego, como Sócrates, se bebiera mansamente la copa de la cicuta que una vez más le ofrecían, pero no ha sido así, estos griegos de hoy no quieren beber más cicutas prescritas por tribunales que carecen de la más mínima legitimidad para imponer, una y otra vez, machaconamente, recetas austericidas.

La austeridad, en su versión neoliberal, es un veneno que empobrece, adelgaza y mata al pueblo y a la vez enriquece y ceba a las élites financieras y empresariales que lo exprimen, y por eso la mayoría de los griegos ha dicho OXI, NO, a la austeridad suicida.

Es, justamente, lo que temían los inquisidores del tribunal neoliberal europeo, que la democracia, en forma de referéndum, les enseñase al resto de los pueblos de Europa el camino de Grecia, la Islandia de la UE, para salir de la deudocracia y el austericidio.

¿ Lo lograrán ? ¿ Lo permitirá el santo oficio neoliberal que quiere condenar a los pueblos de Europa a la moderna esclavitud por deudas ?

En 1821 cuando el pueblo heleno, después de siglos de dominación otomana, se rebeló contra el poder que los oprimía, una corriente de simpatía y solidaridad recorrió Europa y le ayudó a liberarse de un yugo secular. Hoy frente a los modernos otomanos neoliberales los pueblos de Europa no están dispuestos a permitir que el pueblo griego sea aplastado para continuar con el expolio interminable. Nos jugamos con ellos, con los valerosos griegos, nuestro propio futuro.

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Después del OXI: cuando los fuertes ya no son capaces de hacer cuanto pueden y los débiles ya no quieren sufrir cuanto deben

Mié, 08/07/2015 - 07:02

Antoni Domènech / G. Buster / Daniel Raventós - SinPermiso

La noche del pasado domingo entramos en una nueva época histórica en toda Europa. Y el viento sopla ahora de empopada: los fuertes ya no son capaces de hacer cuanto pueden y los débiles no están ya dispuestos a sufrir cuanto deben.    

El ejercicio de intromisión en la soberanía nacional griega que han llevado a cabo a plena luz los Juncker, Merkel, Schaüble, Dijsselbloem, Lagarde y Rajoy, y en la penumbra, Renzi y Draghi, tiene sin duda su precedente histórico –como casi todo en Europa— también en Grecia. Lo cuenta Tucídides en el famoso diálogo entre las autoridades de Milos y los delegados atenienses sobre la vacuidad de la democracia y la justicia cuando se trata de la soberanía en las relaciones entre potencias. Se resume en esta sentencia: “Los fuertes hacen cuanto pueden y los débiles sufren cuanto deben”.

El desenlace es conocido. Tras rechazar la oferta de tributo de Milos, que quería ser “amigo de todos y enemigo de nadie”, la isla y sus habitantes fueron colonizados y esclavizados por Atenas, con apoyo de Esparta, gracias a la traición interna de un sector de la oligarquía milense. No era otro el tenor de los mensajes cruzados estos días entre las instituciones europeas y el gobierno griego. Y si esta época nuestra produce un historiador como Tucídides, es probable que nuestros descendientes puedan leer en el futuro como un ejemplo de la “vieja política” los intercambios entre los ministros del Eurogrupo.

No será mucha exageración decir que la tradición republicano-democrática moderna nació casi dos milenios después, precisamente con este recordatorio de los Levellers plebeyos ingleses a la Cámara de los Comunes en 1646, en plena Revolución:

“Estamos convencidos de que no podéis olvidar que el propósito de vuestra elección como parlamentarios fue el de liberarnos de todo tipo de servidumbre y conservar la república en paz y felicidad. A tales efectos os otorgamos el poder que radica en nosotros para hacer eso mismo. Pues, precisamente, es lo que podríamos haber hecho nosotros mismos sin vosotros si por conveniente lo hubiéramos tenido: os hemos elegido –como personas que tenemos por aptamente calificadas, y fiables— para evitar algunos inconvenientes. Pero tenéis que recordar que con eso no hicimos sino conferiros un poder de confianza, el cual es siempre revocable, como no puede ser de otra manera, y no puede ser empleado para otro fin que el de nuestro propio bienestar. (…) Nosotros somos vuestros principales, y vosotros, nuestros agentes. Esa es una verdad que no podéis dejar de reconocer.” [1]

La democracia no pasa en el mundo por sus mejores momentos. No, desde luego, en Europa. Por eso resultó tan emocionante oír al ministro de finanzas griego, Varoufakis, justificar literalmente tres siglos y arreo después en esos mismos términos –en la rueda de prensa tras el Eurogrupo del pasado 27 de junio— la convocatoria de un referéndum para que, tras largos e infructuosos 5 meses de negociaciones del gobierno de Syriza con la Troika, el pueblo griego tomara directamente la palabra: “porque nosotros sólo somos los agentes, y el pueblo griego, el principal”.

Y entonces empezaron a proliferar las metáforas y las referencias bélicas. El proverbialmente moderado europeísta Romano Prodi, viendo el impasse a que se había llegado, manifestaba su alarma hablando de un “momento Sarajevo” para la Europa del siglo XXI. Idéntica referencia en el analista financiero del Guardian,  Larry Elliot. Otros se refirieron ya a Grecia como “el Vietnam de Europa”. El influyente semanario liberal alemán Der Spiegel advierte a la Sra. Merkel de que podría pasar a la historia como la responsable de que Alemania provocara –por tercera vez en un siglo— una catástrofe europea. Y el propio Yanis Varoufakis, entrevistado el pasado sábado por el diario madrileño El Mundo denunció el “terrorismo” financiero que obligó a Grecia a cerrar las oficinas bancarias.

Medios de comunicación en guerra, particularmente en el Reino de España: reporteros amedrentados, cuñaos, badulaques, matones de columna y dompereciendos varios

La guerra, pues. Y su primera víctima, como en todas las guerras, la verdad. La siempre inteligente periodista económica británica Frances Coppola ya venía advirtiendo desde hace meses de la falsaria capacidad intoxicadora de las apócrifamente habituales “fuentes de Bruselas” y de la  asombrosa credulidad, entre perezosa y ovejuna, del grueso de becarios-periodistas que ahora cubren la información económica europea.

Casi todos lo dijeron, pero no, no era verdad que Tsipras hubiera perdido el pasado abril la confianza en su ministro Yanis Varoufakis: ¿quién se acuerda ya ahora?

No, no era verdad tampoco que Tsipras se estuviera saltando estas últimas semanas las líneas rojas trazadas en la campaña electoral: no era verdad que el acuerdo estuviera a la vuelta de la esquina porque, como repitió hasta la náusea el propio Mariano Rajoy,  el gobierno griego hubiera capitulado allanándose a las propuestas del Eurogrupo.

Como tampoco fue verdad, luego –según repitieron gregariamente el grueso de reporteros de la prensa concertada española, quieras que no amedrentados por la línea editorial fijada con incompetente alarde de matonismo por sus respectivos jefes—, que Varoufakis se levantara inopinadamente de la mesa de negociaciones y Tsipras lanzara al día siguiente (27 de junio) a sus desolados socios europeos un ultimátum en forma de “irresponsable” consulta al pueblo griego.

Lo contrario era lo cierto. La convocatoria de referéndum fue la respuesta griega al destemplado ultimátum –“o lo tomas o lo dejas”— presentado por el triste burócrata “socialista” Dijselbloem al brillante científico metido a insólito político de convicciones, Varoufakis: y es que las fotos lo tienen más difícil para mentir.

Para mentir fotográficamente, hay que hacerlo descaradamente. Con manipulación a veces chapucera. Como en la La Vanguardia de ayer, que reproducía en portada una foto publicada más discretamente –¡todavía hay clases en la prensa concertada!— también en El País. Repárese en las estanterías por delante de un carrito rebosante de comida:

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La degeneración del periodismo económico es un fenómeno más o menos internacional, y tiene sin duda que ver con la quiebra general del modelo de negocio y con la precarización y desprofesionalización de la profesión periodística en las últimas décadas. No sólo con las condiciones de trabajo de los reporteros, sino también con la preparación académica de los mismos. La macroeconomía científica va a contrapelo del “sentido común” dominante; no visita a domicilio, por así decirlo. Nadie que, pongamos por caso, diga que “las finanzas públicas de un Estado son como las privadas de una familia” aprobaría un curso de Macroeconomía básica seria. Pero (casi) todos lo repiten como badulaques.

Esa degeneración cobra en el Reino de España un relieve tan particularmente singular, que los medios de comunicación españoles acaban de ser distinguidos por el prestigioso Instituto Reuters de la Universidad de Oxford como los segundos menos fiables del mundo y, desde luego, como los menos fiables informativamente de Europa para su propia opinión pública.  Y a eso hay que añadir todavía el índice inequívoco de la degeneración en nuestro país del periodismo de opinión, el españolísimo fenómeno del “tertuliano”: esa pequeña colección de ubicuos y bien pagados ganapanes prêt-à-penser dispuestos a opinar tan energuménica como peregrinamente de todo en todo momento. Vieja tradición patria:

Todos con instrumentos en las manos
de estilos y librillos de memoria,
por bizarría y por ingenio ufanos,
codiciosos de hallarse en la victoria
que ya tenían por segura y cierta,
de las heces del mundo y de la escoria.

Que la opinión pública española no sólo no se fía nada de sus medios de información, sino que ha empezado a secretar espontáneamente sus propias defensas antitóxicas frente al periodismo de opinión, lo atestigua, por ejemplo, el simpático y viral neologismo introducido por los jóvenes en las redes: “cuñadismo”. Dícese del opinar enterquecida, arrebatada, superficial y desinformadamente de todo y sobre todo, y normalmente, con tanto donaire como desprecio  de los hechos más básicos.

Así, es cuñadistamente “obvio” que los griegos y los españoles “deberían hacer como los alemanes”: “flexibilizar” su mercado de trabajo, por ejemplo. No importan los hechos (que, por otro lado, los periodistas económicos y los peritos académicos en legitimación jamás presentan a la opinión pública). No importa que esos hechos prueben concluyentemente que (parte d)el éxito económico alemán pasa por haber mantenido y aun robustecido la protección legal del trabajo asalariado, mientras que las clases dominantes mediterráneas –¡muy señaladamente en el Reino de España!— han aprovechado, en cambio, la crisis para destruir derechos sociales y convertir progresivamente los puestos de trabajo en verdaderos infiernos de arbitrariedad despótica:

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Los griegos (y los españoles) serían también cuñadistamente “vagos”. Tampoco aquí –¡faltaría más!— importan mucho los hechos:

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Cuñadistamente, Grecia es y no es como el Reino de España. Según convenga. Cuando no lo es, Grecia sería un país singularísimo, hasta “genéticamente”. El otro día pudo escucharse en TV3 a un tertuliano habitual –del género “historiador” ultracatalanista y ultrasionista— sosteniendo tan seriecito como información de la mayor relevancia que el “ADN de los griegos actuales” no es el de Aristóteles y Platón, ¡adónde va usted a parar!, sino  “turco” y “balcánico”. ¡Ah! ¡Misterio aclarado! ¡Pues Grexit, ya!

En ese mismo programa, otro tertuliano (éste, del género periodista-al-que-no-se-la-dan-con-queso) remachaba la ocurrencia con un rebencazo contra Stiglitz, el Premio Nobel de economía que ha pedido el No en el referéndum griego y que se habría atrevido a hablar de la “larga tradición democrática del pueblo griego”. ¡Pardillo! ¡Ignorante, este Stiglitz! “¿No sabe acaso que la democracia griega es como la española, de vida reciente?” Pues sí, claro que lo sabe, cuñaíto. Y como no sabe las cosas a medias, es decir, al modo “cuñao”, el Premio Nobel sabe también, por ejemplo, que la Resistencia democrática griega a la ocupación nazi-fascista pagó su lucha con más de medio millón de muertos entre 1940-45, para luego tener que sucumbir en una atroz guerra civil fomentada y militarmente apoyada por el imperialismo franco-británico: y es que la “tradición democrática” es eso, no las perogrulladas cuñadistas de cualquier Dompereciendo de la Transición.

También se pudo ver en ese programa de TV3 a un tercer contertulio (éste, del género economista-cuñao inescarmentable que se tragó todas las aldabas de la burbuja inmobiliaria española antes de 2008) crepitar de afectada indignación contra un sólido notario más bien conservador que sensatamente se atrevió a recordar lo jurídicamente obvio, y es a saber, que una deuda impagable solo puede abordarse de tres maneras: con quita, con aplazamiento o con quita y aplazamiento. ¡Nada de eso! Schaüble –¡Schäuble!— llevaría “toda la razón”: las “deudas son sagradas”, y “si no se pagan, es el fin del orden europeo”. El Grexit, diga lo que quiera el editorialista alemán del Financial Times, sería, por comparación, un pequeño detalle sin importancia….

Para farisaico escándalo de la parasitaria pandilla tertuliana habitual,  una de las muchas cosas buenas que ha hecho ya la nueva alcaldesa Ada Colau en sus primeros días de gobierno ha sido empezar a eliminar de BTV –la televisión pública de la ciudad de Barcelona— los repetidos espacios consagrados a torneos de sesgados faramallones, anunciando una nueva programación con más reportajes de investigación e ilustración de fondo.

El significado del referéndum y la “estrategia Varoufakis”

Del referéndum convocado por el gobierno de Tsipras, politicastros y opinadores profesionales opinaron de todo: desde el célebre –y tan franquistamente sincero— “las urnas son peligrosas” de la ministra Tejerina, hasta el más habitual –y cínicamente postfranquista— “la confusa pregunta ni se entiende”. Lo cierto es que, cualquiera que fuera la formulación de la pregunta, todo el mundo entendía perfectamente el significado del referéndum griego.

Por lo pronto, todo el mundo recuerda la estupefacción provocada en 2011 por la mera sugerencia del entonces primer ministro del PASOK, un apabullado Papandreu, de convocar un referéndum para pedir el Sí del pueblo griego a los recortes austericidas exigidos desde Bruselas. Y todo el mundo recuerda cómo acabó aquello: con Papandreu puesto groseramente en la picota por sus propios compañeros “socialistas” europeos (empezando por aquel infame Joaquín Almunia, entonces Comisario económico), para a continuación ser depuesto en una especie de indisimulado golpe colonial de la Troika y substituido por un banquero, Papadinos, afín a la burocracia europea y a la aristocracia del dinero. (Nosotros mismos escribimos entonces al respecto.)

Pues bien; ahora, el nuevo gobierno de la izquierda radical de Syriza no sólo no se limitaba a sugerir, sino que convocaba un referéndum, y encima, pedía el No. La sola convocatoria del referéndum era ya un desafío en toda regla a la cultura política crecientemente antidemocrática del gobierno de la Unión Europea. Y votar OXI (No) –todo el mundo lo entendía— era:

- votar No a una “construcción europea” crecientemente demofóbica,

- votar No a la Troika y defender la soberanía popular griega y de todos los pueblos de Europa (no solo los mediterráneos),

- votar No a la degeneración de la Europa de los valores democráticos y sociales,

- votar No al pésimo diseño institucional de la Eurozona monetaria,

- votar No a quienes vienen aprovechándose de ese mal diseño para saquear a todos los pueblos europeos, y por lo pronto, a los mediterráneos,

- votar No a los facilitadores políticos del saqueo,

- votar No, claro está, era también dar un voto de confianza al gobierno de Syriza, señaladamente a Tsipras y a su ministro de finanzas, Varoufakis, el negociador en Bruselas y máxima autoridad intelectual del gobierno,

- y en fin, pero no menos importante, porque los símbolos históricos, particularmente en lugares que como el Reino de España y Grecia han vivido durísimas guerras civiles, son decisivos en política, votar No era seguir en la tradición patriótica del Día del Gran “No” a Mussolini (el Επέτειος του «’Οχι», 28 Octubre de 1940), emblema donde los haya del Antifascismo y de la Resistencia democrática del pueblo griego: el OXI griego equivale más o menos exactamente al ¡No Pasarán! español.

Huelga decir que votar NAI (Sí) era lo contrario de todo eso. Significaba romper con la propia tradición antifascista y allanarse a unas autoridades europeas más y más aproadas al –dígase así— postantifascismo neoliberal.

Nadie dejó de entenderlo así. No había punto medio, ni valían las medias tintas. O con el OXI  o con el NAI, con todas y cada una de sus implicaciones, también simbólicas.

No dejó de entenderlo así el BCE, una institución pretendidamente no-política, y en cualquier caso no electa, de la que depende el suministro de liquidez de la economía griega. Su decisión –probablemente ilegal— de poner arbitrariamente techo al suministro de liquidez a través del ELA obligó al gobierno de Syriza a tener que cerrar las oficinas bancarias en prevención de fugas masivas de depósitos. La semana deliberativa de campaña del referéndum tendría que hacerse, pues, con una población aterrorizada por el “corralito”. Fue la decisiva contribución del BCE a la campaña de terror en favor del Sí. Que las autoridades políticas electas de la UE dejaran en manos de tecnócratas no electos el trabajo político más sucio, lo dice casi todo de la calidad democrática de las instituciones europeas actuales.

No dejó tampoco de entenderlo así el presidente del Parlamento europeo, el “socialista” alemán Martin Schultz, que intervino de la manera más groseramente impropia en la campaña por el Sí, declarando redondamente que si triunfaba el No, los griegos saldrían del euro y tendrían que volver a acuñar dracmas: varios eurodiputados verdes y del grupo de la izquierda –como Urtasun— han dicho ya que le exigirán la dimisión.

Ni el presidente del Eurogrupo, el también “socialista” holandés, Dijselbloem –desastroso ministro de finanzas de su país—, que  también salió con amenazas al No en su zafio estilo habitual. Menos jaques, los gobernantes “socialistas” Renzi (Italia) y Hollande (Francia) se limitaron a sugerir que el voto del Sí era el voto a Europa y a declarar paternalistamente que lo terrible del “muy respetable” referéndum era que, en el mejor de los casos, dividiría al pueblo griego en dos mitades: ganara el Sí o ganara el No, lo haría con resultado ajustadísimo…

Y no es necesario mencionar aquí las declaraciones de los gobernantes y políticos explícitamente conservadores. Baste decir que un Rajoy aterrorizado por la perspectiva de que un éxito, ya fuera mínimo, de Syriza significara un espaldarazo al espacio político del “sí se puede” en el Reino de España llegó tan lejos, que provocó una nota de protesta del gobierno de la República Helénica.

El significado del triunfo del NO

Pues bien; tal como había pronosticado casi en solitario el ministro Varoufakis –el más que probable inspirador de la audaz iniciativa dentro de un gobierno de Syriza que llegó a parecer por unas horas aturdido de su propia osadía—, el triunfo del No el pasado domingo fue rotundo y concluyente: 61% contra 38%. A saber qué dirán ahora los periodistillos que escribieron con jactanciosa obnubilación que la mera convocatoria del referéndum era el suicidio de Tsipras y de Syriza: “Acorralado, el viernes Tsipras se suicidó políticamente con la convocatoria de un referéndum que ha puesto en bandeja al resto de Gobiernos una victoria por KO”.

No hubo KO, sino todo lo contrario. El triunfo avasallador de Syriza, lejos de dividir al pueblo griego, lo ha unido, y como consecuencia de esa unión popular por abajo ejemplarmente expresada en el sereno desarrollo de la campaña del referéndum y en su apabullante resultado, hoy, lunes, hemos asistido a la escenificación de la unión del entero arco político democrático parlamentario detrás de Syriza.

La división ha cambiado de bando. La socialdemocracia europea ha salido profundamente divida de ese lance (y acaso, herida de muerte). El Eurogrupo está dividido. La Comisión Europea está dividida. La Troika, dividida también. Y tal vez asistamos en los próximos días a alguna escenificación de la división dentro del mismo gobierno alemán.

Toda la estrategia de Varoufakis estaba basada desde el comienzo en la idea de que una salida de Grecia del euro era una catástrofe, por supuesto, pero no sólo para Grecia, sino para toda la Eurozona (y para la economía mundial): la esencia de una unión monetaria es su irreversibilidad; rota ésta, la desintegración se pone inexorablemente en marcha. La inmensa mayoría de la población griega (ahora mismo, y con lo que ha llovido, ¡un 74%!) de ninguna manera quiere abandonar la moneda común. Syriza pasó de ser una izquierda parlamentaria marginal a ganar las elecciones en muy pocos meses, cuando abandonó el huero consignismo véteroizquierdista –o estrechamente nacionalista— y la huera palabrería de la izquierda académica intelectualmente degenerada de las últimas décadas, para aceptar básicamente la estrategia de negociación fundada en la célebre Modesta Proposición de Varoufakis, Galbraith y Stuart Holland. La salvación de Grecia, lejos de pasar por la ruptura con el euro, pasaba por convertir a la pequeña República helénica gobernada por la izquierda en punta de lanza de una reforma salvadora de toda la UE y estabilizadora de la Eurozona. Con ese mensaje ganó las elecciones en enero pasado. Con ese mensaje ganó autoridad internacional (Tsipras fue el candidato de toda la izquierda europea en las ultimas elecciones al Parlamento europeo). Y con ese mensaje acaba de obtener una victoria arrolladora en el referéndum del pasado domingo.

En cambio, toda la estrategia del sector más duro de las autoridades europeas estaba supuestamente basada en la hipótesis de que el Grexit ya no representaba una amenaza catastrófica para la UE y la Eurozona: “lo tomas o lo dejas”.

El referéndum ha dicho claro, alto y concluyentemente que “no lo toma”. Y ahora viene lo más difícil, lo que podríamos llamar el “momento Varoufakis”. El Grexit era básicamente un farol: no había más que ver a un circunspecto De Guindos esta mañana. Y de producirse un Greaccident en los próximos días, la destrucción mutua asegurada no destruiría ya a Syriza. Pero sí, y más temprano que tarde, a los políticos europeos del Sí. Los negociadores griegos pueden ahora decir que un Grexit sería ciertamente menos malo para ellos que para sus contrapartes negociadoras, y no sólo a medio o largo plazo. El equipo anti-OXI jugará en Europa (y en EEUU) dividido. Algunos, jugarán durísimo. Eso es seguro.

Estamos ahora exactamente en el escenario que Schäuble quería evitar. En el plano interno griego, la dureza inflexible de las autoridades europeas no haría otra cosa que reforzar ulteriormente a Syriza. Y en el plano internacional, el ala meliflua de las fuerzas políticas del anti-OXI corre el riesgo no ya sólo del descrédito total, sino de una desintegación mucho más rápida que la de la Eurozona tras un Greaccident.  La noche del pasado domingo entramos en una nueva época histórica en toda Europa. Y el viento sopla ahora de empopada: los fuertes ya no son capaces de hacer cuanto pueden y los débiles no están ya dispuestos a sufrir cuanto deben.

NOTAS: [1] [[In 1646 while Lilburne was imprisoned for high treason, Overton wrote A Remonstrance of Many Thousand Citizens, and other Free-Born People of England, to their own House of Commons, urging that Lilburne be freed. The Remonstrance became a great Leveller manifesto.]

Antoni Domènech es el Editor general de SinPermisoGustavo Buster y Daniel Raventós, miembro del Consejo Científico de ATTAC España son miembros del Comité de Redacción de SinPermiso.

 

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Estados Unidos humilla a la UE y también quiere recortes a la deuda griega

Mar, 07/07/2015 - 13:00

Marco Antonio Moreno – Consejo Científico de ATTAC España

La filtración del informe del FMI sobre Grecia que Christine Lagardé quiso ocultar tiene al mundo consternado. Como nos informó ayer Onésimo, el documento del FMI entrega un diagnóstico bastante sombrío sobre la economía Helena, devastada con las políticas de la troika. Grecia tiene hoy un nivel de deuda que es insostenible y que ni creciendo a tasas del 4 por ciento anual durante una década puede aliviar. La deuda pública de Grecia se escapó de las manos y cruzó el punto de no retorno tras las draconianas medidas impulsadas por la Troika y que fueron aplicadas sin medir las consecuencias por los gobiernos de Yorgos Papandreu, Lukas Papademos y Antonis Samaras. El informe del FMI filtrado tres días antes del referéndum griego es el nuevo dolor de cabeza de Ángela Merkel, Wolfgang Schauble y Martin Schultz, que la semana pasada expulsaron de la reunión de los ministros de finanzas de la UE a Yanis Varoufakis, el representante heleno, por rechazar de plano continuar con la receta de los planes de austeridad. Ahora Schultz, Merkel y Schauble deben tener noches de pesadilla. La pesadilla de tener que hacer lo que negaron tanto tiempo: aplicar los recortes a la deuda helena que la troika ha esquivado durante cinco años.

Desde hace bastante tiempo que Estados Unidos está pidiendo a Europa que la zona euro debe asumir recortes a la deuda griega. Para Washington es crucial la importancia geopolítica de Grecia en el eje de la OTAN, y los problemas de la deuda son simples trámites contables. Por eso que Estados Unidos presionó para que el informe del FMI se hiciera público. Con esto se manifiesta no solo a favor de las quitas de deuda sino que pone presión a la UE para encontrar una pronta salida al drama griego. El informe del FMI que fue bloqueado por los jerarcas de la troika indica que Grecia necesita 60 mil millones de euros para los próximos tres años y que la deuda helena requiere de quitas sustanciales. Estados Unidos exige a la UE, a dos días del referéndum griego, hacer tabula rasa con la deuda helena.

La estrategia geopolítica de Estados Unidos ha sido conocida desde hace tiempo. Hemos dado cuenta de ella aquí y aquí. Para Estados Unidos sería muy mal visto que Grecia saliera del euro y cayera bajo el abrigo de Rusia o China. El peligro que ve en ésto Estados Unidos es que Rusia podría instalar una plataforma de lanzamiento de misiles dentro de Europa, y China tomar el control de los puertos griegos, conectados al resto de Europa. Por Grecia, además, podría fluir el gas ruso que dejará de bombearse por las tuberías de Ucrania. Washington ve en estas posibles acciones, amenazas reales a su hegemonía occidental.

Quitas del 30 por ciento a la deuda helena

Pero ahora es el informe del FMI el que alienta la nueva chispa de la geopolítica estadounidense y despeja el panorama. Grecia debe ser rescatada sí o sí y, con una quita de deuda de al menos 30 por ciento que Europa ha esquivado en tediosas jornadas de burocratización de la crisis. El análisis del FMI que Christine Lagardé intentó hacer desaparecer, confirma el fracaso de las políticas de austeridad implementadas por la troika y cómo estos planes han arrastrado a Grecia a una nueva recesión. El informe del FMI coincide plenamente con la opinión del ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis, expulsado por Wolfgang Schauble de la reunión de ministros de finanzas de la UE en el encuentro de la semana pasada. Antes de la reunión, Varoufakis anunció que no aceptaría compromisos falsos, imposibles de cumplir como fue la tónica con los gobiernos anteriores.

Con el informe del FMI, la crisis de la deuda ha tomado un giro dramático. El análisis afirma que los problemas de Grecia son mucho mayores a los que se habían advertido, y que no tiene ninguna posibilidad de pagar la deuda. La deuda pasó del 97 por ciento del PIB antes de la crisis, al 175 por ciento actual por las malas políticas diseñadas por la troika que, primero, rescataron a la banca con cargo a las arcas públicas y después exigieron el pago de onerosos intereses. El FMI prestó a Grecia 30 mil millones de euros en mayo de 2010 y luego 28 mil millones de euros en marao de 2012. Grecia debe, a la fecha, 21 mil millones de euros al FMI, y el pago de 1.500 millones de euros que venció el 30 de junio correspondía a una cuota de intereses.

La información ha provocado consternación en Alemania, al demostrar la oscuras maniobras que realizan los jerarcas de la troika. Pero también lleva a la amarga constatación de que los países de la UE tienen una información sesgada y poco transparente, dado que la crisis se les escapó de las manos a las instituciones y tomó un camino fuera de control. Europa tendrá que asumir el NO rotundo que mañana le dará el pueblo griego, y tendrá que saber vérselas en cómo recortar los 360 mil millones de euros que adeuda Grecia. Las políticas del desastre y las mentiras de la UE, el FMI y la CE no solo han hundido a Grecia sino que amenazan también con hundir a toda Europa. Angela Merkel, Wolfgang Schäuble y Christine Lagardé, no podrán seguir ocultando la basura debajo de la alfombra.

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El Blog Salmón

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El no de Grecia en nueve claves

Mar, 07/07/2015 - 09:00

Ignacio Escolar – eldiario.es

1. A pesar del corralito, a pesar de las amenazas, a pesar de la campaña por el sí de los principales líderes europeos, los griegos han dicho no a la troika, no a más recortes, no al callejón sin salida en el que llevan atrapados desde hace ya años. Algunos en Europa deberían preguntarse cómo de desesperado tiene que estar un pueblo para respaldar de forma tan clara y contundente a su Gobierno cuando solo pueden sacar 60 euros del cajero.

2. Los griegos han votado, pero el voto que más cuenta para su futuro inmediato no es el suyo: es el de un italiano, Mario Draghi, presidente del BCE. El Banco de Grecia va a pedir al BCE liquidez extra para sus bancos porque en cuestión de horas la banca griega podría quebrar si no llega más dinero. El sistema financiero y su extrema dependencia sigue siendo el dogal con el que a Grecia se le puede ahogar.

3. Salvo que la troika quiera llevar su órdago hasta el final y fuerce la salida del euro de Grecia para dar ejemplo al resto, la nueva negociación empieza ya y los puntos de partida no parece que estén tan lejos. Tsipras ya reconoció por carta hace unos días que está dispuesto a aceptar la mayoría de las propuestas de la troika si se acepta una obviedad: que hay que reestructurar la deuda y permitir una quita porque esa deuda es imposible de pagar. Así lo ven gran parte de los economistas, Estados Unidos y el propio FMI en un reciente informe donde llega a proponer un periodo de carencia de 20 años en el pago de la deuda.

4. No es que Grecia no quiera pagar, es que no puede. Es materialmente imposible que pueda devolver una deuda pública del 180% del PIB y esto es algo que era ya evidente hace cinco años, cuando se descubrió que el Gobierno conservador de Nueva Democracia –el mismo partido al que apoyan Merkel y Rajoy– había trampeado las cuentas públicas para ocultar el pastel. El debate no es si Grecia debe o no debe pagar las deudas. Lo que está en discusión es cómo va a dejar de pagar y hay dos opciones: con una quita ordenada o con su salida del euro, que provocaría una devaluación de su nueva moneda y también dejaría a los acreedores parcialmente sin cobrar.

5. A Grecia se le prometió ya en 2012 que si hacía los deberes se reestructuraría su deuda y podría permanecer en el euro. Y después del mayor ajuste de gasto público de la historia, después de perder el 27% de su PIB, después de que la troika fallase estrepitosamente en todos sus cálculos sobre las consecuencias que provocarían sus recortes, ese compromiso sigue sin llegar.

6. Es cierto: la clase política griega ha sido ruinosa, corrupta e irresponsable, y ha estado respaldada por unos ciudadanos que les apoyaron en las urnas. La gestión económica del país ha sido desastrosa desde hace décadas. Los grandes partidos aprovecharon el dinero fácil que llegaba de Europa para crear una red clientelar y mantener políticas populistas con las que perpetuarse en el poder. Pero de todo ello no se puede responsabilizar a Syriza, que no lleva ni medio año al frente del país. Ni tampoco en exclusiva a los griegos: la deficiente arquitectura del euro, la política de tipos de interés bajos –que tanto beneficiaba entonces a Alemania mientras cebaba la burbuja en el sur de Europa– y los bancos que prestaron ese dinero sin preguntar también tienen su gran parte de responsabilidad.

7. Quienes convierten el impago de Grecia en una afrenta de los griegos al resto de los ciudadanos europeos cuentan solo una parte de la historia. Fueron los bancos privados los que prestaron ese dinero por toneladas. Fue después la troika la que, en el primer rescate, trasladó ese riesgo que había asumido el sector financiero a los contribuyentes europeos. La historia de siempre: privatizar beneficios y nacionalizar las pérdidas.

8. Que el Gobierno de Syriza no sea responsable de la deuda griega no significa que todo lo hayan hecho bien en estos meses. La durísima confrontación dialéctica con la troika puede ser muy útil para ganar elecciones, pero no es la manera más inteligente de encontrar una salida a la situación de tu país; entre otras cosas, porque Angela Merkel también tiene elecciones que ganar.  No es la mejor estrategia calificar al Eurogrupo de terrorista un sábado y al día siguiente decir que son tus socios y pedirles que se sienten a negociar.

9. La troika esperaba que el referéndum fuese la muerte política de Alexis Tsipras. Para desgracia de Angela Merkel y Christine Lagarde no ha sido así. Syriza ha ganado la consulta con mucho más margen del esperado y tiene hoy toda la legitimidad y una posición mejor para aguantar el pulso frente a la troika. Aguantar. Eso no significa que aún hayan ganado, porque lo que Alemania teme no es que se apruebe una quita a Grecia que todos dan por inevitable: es que eso lo consiga Syriza. Y dé mal ejemplo.

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La traición de los gobiernos demócratas europeos a la España de 1936 y a la Grecia de ahora

Mar, 07/07/2015 - 07:00

Vicenç Navarro - Consejo Científico de ATTAC España

Una de las páginas más innobles de los gobiernos europeos que se consideraban demócratas en los años treinta en Europa fue su Pacto de No Interferencia frente al conflicto civil que ocurrió en España en el periodo 1936-1939. Dichos gobiernos se negaron a ayudar a las fuerzas republicanas demócratas que luchaban contra el fascismo, aún a sabiendas de que Hitler y Mussolini estaban enviando armas al lado golpista que intentaba terminar con la II República. Recuerdo a mis padres, republicanos que perdieron la guerra luchando por la democracia, explicando que una de las situaciones que vivieron con mayor desencanto y mayor frustración fue la actitud pasiva de los gobiernos demócratas europeos frente a la ayuda masiva del gobierno nazi alemán y del gobierno fascista italiano a los fascistas que estaban destruyendo la democracia española.. Ello sucedió sin que las llamadas democracias levantaran un dedo para ayudar a los que luchaban en España para defenderla. “¿Por qué tales gobiernos no enviaron armas al pueblo español, cuando eran plenamente conscientes que el gobierno nazi alemán y el gobierno fascista italiano lo estaba haciendo? ¿Por qué estaban callados?”, se preguntaban los demócratas españoles.

Se vio más tarde, cuando se pudieron conocer los hilos que tejían aquel silencio ensordecedor, que aquella pasividad de tales gobiernos demócratas (incluso aquellos gobernados por partidos socialistas) era consecuencia del miedo que aquellos gobiernos tenían de que las clases populares de sus propios países se contagiaran del entusiasmo popular en España y copiaran las medidas progresistas desarrolladas en España durante la II República. El peligro de que sus clases populares pudieran radicalizarse llenaba de temor a los establishments de aquellos países. Tenían pánico a que el entusiasmo reformador que se había despertado en España pudiera contaminar a sus propios ciudadanos, que seguían con gran interés lo que pasaba en España. Fue este temor lo que explica su cobardía y resistencia a proveer asistencia militar a las fuerzas republicanas españolas.

Algo semejante está ocurriendo en los gobiernos europeos que se llaman democráticos en su falta de apoyo al pueblo griego

Una situación casi idéntica está hoy ocurriendo en Europa. Hoy, la mayoría de gobiernos de la Eurozona, incluyendo los socialdemócratas, han permanecido callados frente a la enorme agresividad en contra de las clases populares griegas por parte del capital financiero y de su instrumento, el Banco Central Europeo. Un cuarto de la riqueza del país ha sido destruida en este ataque, determinando un enorme deterioro en el bienestar de la población –sin precedentes en un país europeo en tiempos de paz-.  Todo ello ha ocurrido como consecuencia de un plan (llevado a cabo con éxito), de destrucción de cualquier país que intente rebelarse frente al austericidio que se le está imponiendo. Las políticas de recortes impuestas al pueblo griego por la Troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI), así como por el Eurogrupo y el Consejo Europeo han sido un desastre mayúsculo.

Y, a pesar de ello, estas instituciones continúan insistiendo y apoyando las políticas de austeridad que están causando un enorme deterioro. ¿Por qué están imponiendo tales políticas que han sido tan dañinas e ineficientes? En la respuesta a esta pregunta encontramos muchos paralelismos entre lo que ocurrió en el periodo 1936-1939 en España y lo que está ocurriendo ahora en Grecia. Tales gobiernos europeos tienen miedo a que sus clases populares se contagien de lo que ocurre en Grecia, donde el gobierno Syriza ha dicho “basta de estas políticas” y exijan también el fin de las políticas de austeridad que los gobiernos europeos también han estado aplicando a cada uno de los países de la Eurozona, creando un gran malestar entre sus gentes. Las fuerzas políticas más temerosas de que este contagio ocurra han sido precisamente los partidos socialdemócratas, que han sido cómplices de los gobiernos conservadores y liberales en la implementación de tales medidas enormemente impopulares. Si Syriza consigue parar las políticas de austeridad, contagiará esta sensación de poder (si se puede) a los demás países, lo cual podría suponer el inicio del fin de tal austeridad, apareciendo partidos nuevos que cuestionaran la distribución de poder en Europa.

La pasividad y complicidad del gobierno socialdemócrata francés presidido por Hollande y el italiano dirigido por Renzi, la agresividad del presidente del Eurogrupo, el ministro socialdemócrata holandés de Finanzas, Jeroen Dijsselbloem, la complicidad de la dirección del Partido Socialdemócrata alemán con las políticas anti-Syriza del gobierno Merkel (y ello a pesar de la oposición de los sindicatos alemanes, que han apoyado a Syriza), entre muchos otros, son indicadores de su gran responsabilidad en el desarrollo de unas políticas de claro corte neoliberal, que han estado dañando a las clases populares de sus pueblos y que ahora están colaborando en la enorme represión del establishment europeo (del cual son elementos y componentes claves), intentan destruir cualquier alternativa. Con ello, están destruyendo la Europa social y democrática que sus antecesores crearon y establecieron en este continente. Su responsabilidad en este hecho es enorme. Y es su suicidio a la vez, pues su enorme declive electoral se debe precisamente a su comportamiento durante estos años, que han abandonado los principios de solidaridad y de compromiso democrático característicos de  los gobiernos de sus antepasados.

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona

Publicado en Público.es

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