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Justicia económica global
Actualizado: hace 1 hora 44 mins

¿Ruido de sables en América Latina?

Mar, 03/04/2018 - 07:00

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

El Brexit y el triunfo de Trump marcarán el finiquito del “escenario teleológico” en el que la finalidad de los procesos creativos eran planeadas por modelos finitos que podían intermodelar o simular varios futuros alternativos y en los que primaba la intención, el propósito y la previsión y su sustitución por el “escenario teleonómico”, marcado por dosis extremas de volatilidad. Así, asistiremos al finiquito de la Unipolaridad de Estados Unidos y de su papel de gendarme mundial y su sustitución por la nueva doctrina de la Multipolaridad o Geopolítica Inter-Pares, formado por la Troika EEUU, China y Rusia (G3) así como a la irrupción en el escenario geopolítico de América Latina de una nueva ola negra involucionista con el objetivo inequívoco de sustituir a los regímenes insensibles a los dictados de Washington por regímenes militares autocráticos y que afectará a Brasil, Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia.

México, el Estado fallido

Debido al “caos constructivo” exportado por EEUU y plasmado en la guerra contra los cárteles del narco iniciada en el 2.006, México sería un Estado fallido del que sería paradigma la ciudad de Juárez, (la ciudad más insegura del mundo con una cifra de muertes violentas superior al total de Afganistán en el 2009), por lo que para evitar el previsible auge de movimientos revolucionarios antiestadounidenses se procederá a la intensificación de la inestabilidad interna de México hasta completar su total balcanización y sumisión a los dictados de EEUU. Así, la política anti-inmigración de Trump aunado con el proteccionismo económico ( redifinición del NAFTA) e implementación de aranceles a los productos mexicanos, conllevará una severa constricción de las exportaciones de productos mexicanos a EEUU así como de la entrada de remesas de dólares en México, lo que podría suponer una debacle económica y social y terminar por desencadenar frecuentes estallidos de conflictividad social, siendo previsible una clara regresión de las libertades democráticas y un posible regreso a escenarios ya superados de intervención del Ejército ”como “garante del orden constitucional”.

Nicaragua en la mira del Pentágono

China habría asumido el reto de construir un nuevo canal en Nicaragua (Gran Canal Interoceánico) similar al canal del istmo de Kra que tiene proyectado entre Tailandia y Birmania para sortear el estrecho de Malaca, convertido “de facto” en una vía marítima saturada y afectada por ataques de piratas e inauguró en el 2010 el gasoducto que une a China con Turkmenistán y que rodea a Rusia para evitar su total rusodependencia energética al tiempo que diversifica sus compras, por lo EEUU procederá a desestabilizar el gobierno de Daniel Ortega dentro de su estrategia geopolítica global de secar las fuentes energéticas chinas. Por otra parte, la instalación el pasado abril de una estación satelital rusa en Managua (laguna de Nejapa) para “controlar el narcotráfico y estudiar los fenómenos naturales” habría provocado el nerviosismo del Pentágono que acusa a Rusia de “estar usando Nicaragua para crear una esfera de espionaje militar” mediante el Sistema Global de Navegación por Satélites (Glonass), el equivalente al GPS de EEUU. En consecuencia,el Congreso y el Senado de EE.UU aprobaron recientemente el proyecto de ley conocido como Nica Act (Nicaraguan Investment Conditionality Act of 2017), que siguiendo la estrategia kentiana busca congelar los préstamos internacionales de instituciones satélites de EEUU (Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo), a Nicaragua con el objetivo confeso de provocar su inanición financiera y posterior asfixia económica.

El incierto futuro de Venezuela

En Venezuela, la decisión de Maduro de confiscar la planta de General Motors, será vista por la Administración Trump como un atentado contra los intereses de las multinacionales estadounidenses, escenario que será aprovechado por el Secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, antiguo Presidente y Consejero Delegado de Exxon Mobil cuando fue nacionalizada en el 2007 por Hugo Chávez, para intentar un golpe de mano contra Maduro. Exxon Mobil formaría parte de la Cuarta Rama del Gobierno de EEUU, verdadero Poder en la sombra que toma las decisiones en política exterior y a instancias de Tillerson, la revolución chavista ya fue declarada “enemiga peligrosa de EE.UU”. En consecuencia, tras una sistemática e intensa campaña desestabilizadora que incluirá el desabastecimiento selectivos de artículos de primera necesidad, la amplificación en los medios de la creciente inseguridad ciudadana y las sanciones económicas podríamos asistir a un golpe de mano para finiquitar el legado chavista en Venezuela.

¿Nuevo Gobierno Militar en Brasil?

Brasil forma parte de los llamados países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y aunque se descarta que dichos países forman una alianza política como la UE o la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), dichos países tienen el potencial de formar un bloque económico con un estatus mayor que del actual G-8 (se estima que en el horizonte del 2050 tendrán más del 40% de la población mundial y un PIB combinado de 34.951 Billones de $). Brasil juega un rol fundamental en el nuevo tablero geopolítico diseñado por EEUU para América Latina ya que le considera como un potencial aliado en la escena global al que podría apoyar para su ingreso en el Consejo de Seguridad de la ONU como miembro permanente con el consiguiente aumento del peso específico de Brasil en la Geopolítica Mundial tras la asunción por Brasil del papel de “gendarme de los neocon” en Sudamérica.

Sin embargo, Dilma Rousseff exigió a Estados Unidos explicaciones convincentes de las razones de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) para presuntamente violar las redes de computadoras de la petrolera estatal Petrobras con lo que se habría granjeado la enemistad de EEUU que procedió a la implementación del “caos constructivo” en Brasil para desestabilizar su mandato presidencial (impeachement). Tras el khaos surgido en una sociedad brasileña corroída por la corrupción y que afectaría al actual Presidente Temer no es descartable un golpe de mano militar que implementará una severa represión contra los partidos izquierdistas y que se ensañará de manera especial con el Partido Comunista (PCdoB) y el Partido Socialista (PSB), quedando tan sólo Ecuador, Nicaragua y Bolivia como países díscolos a las tesis de una EEUU pero que terminarán siendo fagocitados mediante la política del Big Stick o “Gran Garrote”, siguiendo la Doctrina Monroe ,“América para los Americanos”.

Analista internacional

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EEUU: Entre muros y aranceles

Lun, 02/04/2018 - 07:00

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

Rex Tillerson se opuso en su momento a los aranceles sobre acero y aluminio aprobados por Donald Trump. Hoy el ex secretario de Estado ha sido defenestrado, mientras los halcones del proteccionismo dominan la política comercial en la Casa Blanca. La ignorancia y la demagogia fortalecen sus posiciones.Tillerson no fue el único opositor a las medidas proteccionistas. El secretario de Defensa, James Mattis, también lo hizo al señalar que dichas acciones sólo alejarían a países que han sido aliados tradicionales de Estados Unidos. Eso no deja de ser irónico: Trump basó su decisión para imponer los aranceles en consideraciones de seguridad nacional al invocar la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial. La realidad es que nadie cree que las importaciones de acero y aluminio sean una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Además, al condicionar la imposición de los aranceles en los casos de México y Canadá a los resultados de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Trump ha socavado su propia argumentación sobre seguridad nacional. O los aranceles son para proteger una industria que es vital para la seguridad o son una simple pieza de negociación: no pueden ser ambas cosas a la vez.Trump ha recurrido a ese subterfugio porque le facilita la tarea legal y hasta le da cierta protección en el seno de la Organización Mundial de Comercio. Y digo cierta, porque si bien las consideraciones de seguridad nacional están contempladas en las secciones pertinentes de los tratados fundamentales de la OMC (Marrakech 1995 y GATT 1947), es indiscutible que los socios comerciales también podrán imponer medidas compensatorias.De todos modos, los aranceles no servirán para rescatar a esas industrias. En el caso particular del aluminio, difícilmente van a resucitar esa industria que está moribunda desde hace años. Entre 2012 y 2017 el volumen de la producción primaria (a partir de bauxita) se ha desplomado, pasando de poco más de 2 millones de toneladas a sólo 740 mil. En ese mismo lapso la producción, con el uso de chatarra y desperdicio reciclado, se ha mantenido estable, pasando de 1.6 a 1.4 millones de toneladas. En cambio, las importaciones de aluminio se dispararon de 3.7 a 6.2 millones de toneladas en ese periodo. Por cierto, a pesar de que mantiene altísimos niveles de capacidad instalada, China no es de los principales exportadores hacia Estados Unidos.Así que la pregunta es: ¿quién está matando a la industria del aluminio en Estados Unidos? Y la respuesta no apunta hacia el exterior. Las causas de la destrucción de la industria de aluminio en Estados Unidos se encuentran en ese mismo país.

En 1998 había 23 plantas de aluminio en Estados Unidos y hoy tiene solamente cinco (una sexta planta entrará en operación a finales de este año). Un factor clave que explica el colapso en capacidad instalada se encuentra en la crisis de energía que sufrió el oeste de Estados Unidos en 2000 y 2001. Como es bien sabido (menos por Trump), la producción de aluminio es altamente intensiva en energía y dicho insumo tiene un perfil crítico en la estructura de costos unitarios de esa industria. En 2001 una intensa onda de calor afectó el oeste de Estados Unidos y provocó un fuerte incremento en la demanda de energía. Al mismo tiempo, la oferta de fluido eléctrico se vio comprometida por los bajos niveles de agua en las presas de la cuenca del río Columbia. Eso causó un fuerte aumento de precios en el sector eléctrico que afectó negativamente a los productores de aluminio.

Por si fuera poco, las cosas se complicaron todavía más debido a la desregulación en los esquemas de precios que los proveedores de energía podían utilizar. Los abusos no se hicieron esperar: en medio de la oleada de apagones en la región, la empresa Enron hasta retiró de la red el suministro de una de sus plantas en California, provocando escasez artificial y mayor alza de precios. Al final de esos dos años, la mayor parte de los fundidores de aluminio en la región había cerrado y la capacidad productora de Estados Unidos se había reducido en 43 por ciento. Por cierto, Enron Corporation fue el protagonista memorable en 2002 de uno de los peores escándalos de fraude corporativo en la historia de Estados Unidos.

El otro golpe a la industria productora de aluminio en Estados Unidos se lo propinó la gran crisis financiera de 2008. Cuando se derrumbó la industria automotriz en Estados Unidos, el precio de la tonelada de aluminio se colapsó. Después de mantener una tendencia al alza entre 2003 y 2009, el precio de la tonelada de aluminio cayó de 3 mil 291 a mil 262 dólares entre julio de 2008 y febrero de 2009. La producción se hizo incosteable y otras cinco plantas cerraron entre 2009 y 2012.

El fraude corporativo y la rapacidad de los banqueros rompieron la espina dorsal de la industria del aluminio en Estados Unidos. Los aranceles no la van a reparar.
El martes Trump se trasladó a San Diego para inspeccionar diseños y prototipos del muro que pretende construir en la frontera con México. Se hubiera ahorrado el viaje. El único muro que está construyendo es alrededor de su fallida administración.

Economista. Es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.

Fuente: La Jornada

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Categorías: Attac Planet

Cuatro comentarios sobre el debate de las pensiones

Dom, 01/04/2018 - 16:00

Albert Recio Andreu - Consejo Científico de ATTAC España

El debate sobre el futuro de las pensiones es un tema crucial para el futuro de la sociedad, uno de los campos de batalla donde se dirime nuestro modelo social. Y al que en años recientes tenemos que volver en una u otra ocasión. Esta nota es por tanto complementaria de la de Francesc Bayo que publicamos en este mismo número, y de otras anteriores en la que hemos abordado la cuestión. Simplemente trato de discutir cuatro cuestiones que considero claves para el debate y para construir un discurso alternativo a la vez sólido y realista. No entro en una de las cuestiones en la que han incidido los defensores del sistema público, el de que detrás de su demolición están los intereses del sector financiero, su voluntad de participar del pastel en base a desarrollar los planes de pensiones. Y no entro porque por una parte la cuestión es obvia y ya está bien explicada por mucha gente (Miren Echezarreta y la gente de Taifa ha publicado buenos trabajos en esta dirección). Pero, también, porque creo que más allá de este punto hay cuestiones cruciales que merecen por sí mismas atención y propuestas.

1. Pensiones y demografía

El elemento más usado por los defensores de aplicar un recorte fundamental al sistema de pensiones, el que ha justificado la reforma del PP, es la demografía. Tiene la ventaja, para sus defensores, que aparece como un problema “natural”, fácil de explicar y de asimilar por mucha gente. El argumento ha sido repetido hasta la saciedad: en los próximos años se va a jubilar mucha gente, quedará mucha menos gente en el mercado laboral y por tanto los empleados del futuro deberán soportar una carga insoportable para mantener a esta masa de gente ociosa que cada vez vive más años.

El argumento demográfico tiene su parte de verdad y su parte de falacia. La parte de verdad es que va a haber una masa creciente de jubilados que requerirá renta y atenciones. Y que plantea por sí misma dos retos: la necesidad de transferir renta para su sustento y, al mismo tiempo, fuerza de trabajo para garantizar buenos cuidados a una parte de esta misma población.

Lo que en cambio resulta falaz es que la base laboral quede disminuida por el simple efecto de las jubilaciones masivas y la llegada de cohortes poco numerosas al mercado laboral. Este escenario solo es posible en un mundo sin inmigración (o si el mismo proceso se diera a escala planetaria). Hasta ahora siempre, que se ha producido un estrechamiento del mercado laboral a escala local, regional o nacional ha tenido lugar una masiva inmigración, y no hay razones para pensar que ahora las cosas van a ser distintas. Pensar que ahora no se va a dar implicaría suponer, por ejemplo, que los hoteles cerrarán por falta de personal. Esto no quiere decir que la respuesta vaya a ser sencilla. Un proceso masivo de inmigración requiere cuando menos de tres políticas combinadas: educativo- laboral (para garantizar un buen reemplazo de las capacidades laborales), de políticas sociales en un sentido amplio (para acoger adecuadamente a la gente) y político- cultural (para evitar que el proceso dé lugar al rebrote de xenofobias y racismo).

Negar que hay un elemento demográfico que planea sobre el debate de las pensiones me parece estúpido. Denunciar su uso abusivo y falaz no puede llevarnos a “tirar el niño con el agua del baño”. Lo que hay que explicar a la gente es que una sociedad envejecida tiene un enorme potencial de atraer personal, y que cuanto mejor se organice este proceso migratorio mejor y de manera más justa se garantizará el buen funcionamiento social.

2. Pensiones y ahorro

En gran parte de la percepción social persiste la visión de que las pensiones constituyen una cantidad ahorrada en el pasado que simplemente se recupera tras la jubilación. Más o menos como las hormigas que acumulan alimentos en el verano para pasar el invierno. También este planteamiento me parece erróneo. Las pensiones se pagan siempre con la renta anual. Tanto en el sistema de reparto, donde se pagan a partir de las contribuciones presentes, como en el sistema de capitalización, donde se financian con las rentas de capital acumulado por el fondo.

Si la actividad económica presente decae los dos sistemas se enfrentan a parecidos problemas de liquidez. La única forma de garantizar pensiones suficientes en el presente es garantizando una actividad económica y unas normas de distribución de la renta adecuadas. Lo que hacen las contribuciones presentes es, fundamentalmente, consolidar un compromiso social que hay que mantener en cada momento.

Esta confusión es la que por una parte permite a los defensores del sistema de capitalización hacer creer que por el hecho de que se acumule un capital se aumentan las garantías de rentas futuras, sin explicar que los mil elementos que convierten en inestable la actividad económica bajo el capitalismo pueden propiciar un cúmulo de adversidades que pueden ir desde problemas de liquidez hasta la simple y llana destrucción del capital monetario acumulado. Pero tampoco es aceptable pensar que en el sistema de reparto hemos acumulado algún fondo, cuando en realidad hemos estado simplemente adquiriendo el derecho a ser tratados igual que los jubilados presentes. Por tanto, el reto real es diseñar un modelo de distribución de la renta que garantice pensiones dignas, haciendo visible que su garantía depende del buen funcionamiento social.

De este argumento deduzco dos cuestiones prácticas. En primer lugar, que el nivel de pensiones no es independiente de los avatares de la actividad económica y, por tanto, en un contexto de decrecimiento o estancamiento lo que debe plantearse es el debate general sobre las rentas. En segundo lugar, me parece peligrosa la demanda de eximir de impuestos directos a las pensiones con el argumento que ya fueron gravadas en el pasado. Ni está claro que lo fueran —dados los diferentes modelos fiscales y de rentas en el transcurso de un lapso de tiempo tan elevado— ni se trata de un argumento muy consistente. De hecho, una gran parte de los descuentos fiscales que ha obtenido el capital en las últimas décadas se han basado en este argumento de la doble imposición. Hace pensar que la principal respuesta del Gobierno a los pensionistas ha sido anunciar una desgravación fiscal cuando más bien el reforzamiento de las pensiones lo que exige es reforzar los ingresos públicos.

3. El problema de la financiación

Hay un evidente problema de financiación. No sólo porque hay más gente que cobra pensiones y, muchos de los nuevos jubilados, de mayor importe. También porque se ha adelgazado la base de aporte por la caída del empleo y los salarios (sin contar con el uso abusivo que ha hecho el PP de la caja de la seguridad social para financiar generosas subvenciones al empleo). El problema que tienen muchos modelos de Seguridad Social es que basan sus ingresos en los salarios, lo que deja la financiación ligada a los avatares del empleo. Un cambio en la distribución de la renta en favor del capital, como el ocurrido en las últimas décadas, afecta negativamente a su base de financiación. Y al mismo tiempo, los sistemas de pensiones acaban por incluir a personas con muy diferente vida laboral, incluso personas que han contribuido muy poco al sistema (durante mucho tiempo el déficit del sistema se generaba en autónomos y agricultura).

Lo que muestra la crisis actual no es la insostenibilidad de algún sistema de pensiones, sino de seguir financiándolo exclusivamente a partir de salarios. Cualquier sociedad decente debe garantizar rentas adecuadas a su población. Cualquier sociedad con esperanzas de vida como la nuestra debe pensar que una parte de esta población deberá dejar el empleo en algún momento de su vida (volveré más tarde sobre ello). Y, por tanto, lo que debe construirse es un modelo social que garantice este objetivo. La vieja política del estado del bienestar, la que diseñaron los informes de la Comisión Beveridge, confiaron en que políticas de pleno empleo combinadas con una orla de políticas de bienestar (pensiones de paro, enfermedad y jubilación) garantizarían el logro de este objetivo. Pero el neoliberalismo arruinó a la vez la posibilidad del pleno empleo y erosionó los sistemas públicos. Garantizar pensiones dignas exige una nueva “arquitectura social”, exige cambios profundos en la financiación pública y la organización de la vida laboral. Sin ellos, la crisis de las pensiones va a ser recurrente. El mantenimiento del poder adquisitivo sólo es posible en un modelo diferente del actual. (Y tampoco es necesariamente un objetivo a largo plazo, donde lo que hay que garantizar son condiciones de vida aceptables para todo el mundo, algo que supone combinar prestaciones monetarias, prestaciones directas y reorganización de las formas de vida y consumo.)

4. Problemas de equidad

El debate sobre las pensiones y las políticas de jubilación plantea además problemas de equidad difíciles de soslayar, y que tienen implicaciones diversas. Me centraré en dos: la edad de jubilación y la cuantía de las pensiones.

La edad de jubilación es otro de los temas que plantean las actuales reformas, de nuevo con un argumento simplista: como la gente vive más años y con mejor salud, se puede trabajar más tiempo. Lo que esconde este argumento es que ni las condiciones de salud son homogéneas ni las posibilidades de empleo a determinada edad son iguales para todo el mundo. Los defensores de este argumento son a menudo profesores universitarios que realizan trabajos poco estresantes y que efectivamente están en condiciones físicas de mantener una actividad laboral. Y si tienen algún prestigio, tienen incluso posibilidades de encontrar actividades complementarias tras la jubilación. Extrapolar esta situación al conjunto social es una muestra de una enorme ignorancia social (cuando no de un cierto clasismo). Una política equitativa debería reconocer las desigualdades de salud y de otro tipo que existen entre diferentes empleos, y modular la edad de jubilación en función de ello. Algo que seguramente también implica cambios en la propia organización del trabajo.

La segunda cuestión es más complicada y simplemente la apunto. Una respuesta radical a la cuestión de las pensiones (y posiblemente es una de las que tiene probabilidades de imponerse) pasa por garantizar una renta básica a todo el mundo. Un igualitarismo en las pensiones que contrasta con las desigualdades laborales. Si el importe de esta renta básica es suficiente, garantizaría al menos un estándar social aceptable. Que iría acompañado de desigualdades en sistemas complementarios de pensiones, seguramente de mayor nivel que el sistema actual que las acota. Lo peor es que cuando se limita a un sistema de mínimos hay el enorme peligro de que el mínimo sea insuficiente y acabemos teniendo un sistema con pensiones indignas que sólo una minoría podrá complementar con planes privados. Si somos muy insistentes en un igualitarismo radical en las pensiones y, sobre todo, si no abrimos el debate de lo planteado en el punto anterior, existen enormes probabilidades de que acabemos teniendo este último modelo. Avanzar hacia el igualitarismo en sociedades donde la desigualdad está socialmente tan legitimada exige posiblemente estrategias sofisticadas que eviten caer en soluciones nefastas.

 

30/3/2018 Cuaderno de postcrisis: 6

Categorías: Attac Planet

Motores económicos de la destrucción ambiental

Sáb, 31/03/2018 - 07:00

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

las-maquinas-de-los-sojeros-arrasan-con-el-bosque-del-chaco-para-preparar-la-tierra-destruyendo-el-medio-ambiente-_595_362_64366Las proyecciones demográficas indican que para el año 2050 la población total en el mundo superará los 9 mil millones de personas. Sin duda la presión sobre los ecosistemas del planeta aumentará por el crecimiento demográfico. Pero no todos los humanos tienen el mismo impacto sobre el medio ambiente. Hoy 20 por ciento de la población mundial absorbe 80 por ciento de los recursos naturales consumidos cada año.

Esto no quiere decir que el factor demográfico no es importante. Pero la disparidad en el acceso y consumo de recursos es una señal de que se necesita un análisis menos burdo para evaluar su impacto sobre el medio ambiente. El hecho de que desde hace decenios el hambre está más relacionada con la falta de ingreso que con la escasez de alimentos también debiera orillar a una reflexión más cuidadosa.

Por eso el estudio de las fuerzas económicas que impulsan la destrucción ambiental es vital en cualquier discusión sobre sustentabilidad. Desgraciadamente este análisis está ausente en las evaluaciones que realizan gobiernos y estados nacionales sobre el estado del medio ambiente. Los estudios del Programa de Naciones Unidas sobre medio ambiente y los de la Convención sobre biodiversidad siempre exhiben una gigantesca laguna en este tema. La Evaluación de los ecosistemas del milenio, investigación realizada entre 2001-2005 menciona el tema de los ‘motores’ de la destrucción ambiental, pero su ‘análisis’ se limitó a unos párrafos anodinos sobre el crecimiento del PIB.

La realidad es que tanto el crecimiento como el estancamiento tienen fuertes repercusiones negativas sobre el medio ambiente. La intensificación del ritmo de actividad económica genera presiones sobre muchas dimensiones del medio ambiente, pero su freno conlleva otras fuentes de tensión. Es necesario profundizar en el análisis de estructuras para derivar un cuadro más completo y riguroso.

Entre las principales características de la economía mundial que repercuten sobre la salud de los ecosistemas se encuentra la dominación del sector financiero, la concentración de poder de mercado entre las grandes corporaciones del planeta y la tendencia a la sobre inversión y exceso de capacidad productiva.

El predominio del sector financiero distorsiona los patrones de inversión y gestión, privilegiando la orientación hacia la maximización de rentabilidad a corto plazo, recortando costos en rubros como mantenimiento preventivo o manejo de desechos industriales. Este sesgo es nefasto, pero es especialmente grave en las ramas cercanas a la base de recursos naturales (por ejemplo, en la industria extractiva y de energía). Además, a partir de la desregulación en finanzas y banca la irrupción del capital financiero en los mercados de futuros de productos básicos ha desfigurado el proceso de formación y descubrimiento de precios de todo tipo de commodities, desde granos básicos hasta minerales.

Otro rasgo clave de la economía mundial que tiene fuerte impacto ambiental es la tendencia a la concentración de poder de mercado. Este fenómeno es generalizado en todas las ramas de la actividad económica y ese poder le permite a unas cuantas (y muy grandes) empresas manipular precios de insumos y productos finales. Los creyentes en las virtudes del mercado deben saber que estas y otras prácticas restrictivas afectan el proceso de formación de precios y quitan incentivos para que las empresas ‘escuchen’ las preferencias de los consumidores concernidos por el estado del medio ambiente o por el bienestar social. En su expresión más brutal, este poder permite a grandes consorcios acaparar enormes extensiones de tierras y bosques como reservas precautorias privadas en las que literalmente, hacen lo que quieren lejos de toda supervisión o control oficial.

El exceso de capacidad instalada es otra característica que repercute gravemente sobre el medio ambiente. Está relacionado con la forma en que se realizan las inversiones y la euforia durante la fase ascendente de los episodios de auge y caída del ciclo de inversiones. Los bancos participan de estos ciclos, como lo demuestra el análisis de Minsky. Lo cierto es que hoy en día casi no hay industria que no sufra bajo el peso de altísimos niveles de sobrecapacidad instalada. En el contexto recesivo (y hasta deflacionario) actual, eso es muy mala noticia. En el caso de las industrias cercanas a la base de recursos naturales, las repercusiones ambientales son graves porque la presión para amortizar costos hundidos puede traducirse en tasas de sobrexplotación.

Estos son los factores que inciden en el acaparamiento de tierras, deforestación y en los esfuerzos por privatizar recursos como el agua. En México, el estancamiento económico conduce a los grandes consorcios a buscar desesperadamente afianzar el control sobre el agua como paso para garantizar sus niveles de rentabilidad. El resultado final será mayor degradación ambiental, más concentración de poder y una más intensa asimetría en el consumo de este recurso.

Twitter: @anadaloficial

Artículo publicado en La Jornada

Categorías: Attac Planet

Adiós al FSM, mantener viva la esperanza, articular nuevas formas de organización

Vie, 30/03/2018 - 07:00

Entrevista a Christophe Ventura – Clarisse Meireles

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Christophe Ventura con Andrés Manuel López Obrador

“Guardemos el pesimismo para tiempos mejores”, una máxima de autor desconocido, parece el mejor resumen para el momento de la izquierda global: gobiernos secuestrados por la plutocracia, acelerada pérdida de derechos sociales en varias regiones bajo ataque cerrado de la hegemonía neoliberal, concentración de la riqueza en alza, las guerras y crisis de refugiados, Donald Trump.

En América Latina, se ha roto el ciclo de gobiernos progresistas – en algunos países, como Brasil, con golpes 2.0, institucionales. También en Brasil, la judicialización de la política alcanza la cima, tratando de evitar que al candidato que va adelante en las encuestas, el expresidente Lula, se postule a la Presidencia este año.

Sobre éstos y otros desafíos del campo popular en Brasil y en el mundo, conversamos con el investigador francés Christophe Ventura, que visitó en Brasil al Foro Social Mundial, entre el 13 y 17 de marzo en Salvador, Bahía. Profesor del IRIS, el Instituto de relaciones Internacionales y Estratégicas de París, Ventura participó de la creación y concepción del FSM desde su inicio en 2001 en Porto Alegre, fue Secretario de relaciones internacionales del Parti de Gauche (Partido de la Izquierda) fue asesor internacional de Jean-Luc Mélenchon. Se especializa en América Latina y es uno de los editores del sitio Mémoire des Luttes.

- ¿Qué balance hace del Foro Social de 2018?

-En parte, fue un éxito. En parte, confirmó los límites de este formato. Fue un éxito porque el público fue importante: cifras oficiales hablan de 60.000 participantes. Muchos seguidores de Lula, como la CUT, el PT, PCdoB y organizaciones afines. Alguna presencia del MST. Un segundo grupo fueron los jóvenes, estudiantes, en gran número. El tercer y más bajo estrato fueron los extranjeros. Fueron pocas las delegaciones de Francia, Estados Unidos, Canadá francófono. Hubo muy pocos africanos. Fue básicamente un foro brasileño.

Eso nos indica algo sobre el perímetro del foro. No hubo la habitual consistencia Internacional de los FSM. Eso nos dice algo sobre la desinversión internacional militante en relación con el Foro Social Mundial. La participación extranjera es una participación estructural de organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales, asociaciones, sindicatos, que envían a sus profesionales. Fue más estructura que base militante. Pero fue un éxito en términos de público, buenos debates, cerca de 1.600 actividades, todo eso estuvo bien. Pero la relación con Lula fue peor articulada. (1)

-¿Qué quieres decir?

-La articulación entre la llegada de Lula y el foro no fue buena, él no vino al Foro. Hizo reuniones fuera, con personas que asistían al Foro. Lanzamiento del Comité Internacional de solidaridad con Lula y la democracia. Después se reunió con representantes de las organizaciones presentes en el foro. En la noche hizo un acto en el estadio de Pituaçu, en Salvador. El estadio estaba vacío. Pareció una cuestión de organización del PT, de comunicación. Y el estadio está lejos del centro de la ciudad, con acceso relativamente difícil, sin sistema de transporte del Foro hasta allí.

Creo que esto señaliza una dificultad actual de PT en movilizar gente. El discurso de Lula, sin embargo, fue excelente. Lamentablemente, pocas personas estaban allí para escucharlo. Reafirmó que no se opondrá a la justicia, pero que será un candidato porque él es inocente, que está tranquilo. Si fuera preso, sería un inocente preso y seguirá luchando desde la prisión. Como extranjero, me sorprendió ver cómo el acto no fue transmitido ni mencionado en ningún canal de TV, ni siquiera uno regional. Es increíble y muy violenta esta invisibilidad.

-¿A qué límites del Foro se refiere?

-La fórmula está enyesada, y no creo que se transforme. Ni siquiera sé si habrá un próximo Foro Social Mundial. Del foro nacerán núcleos, redes, enlaces internacionales temáticos. Estas estructuras más pequeñas podrán sobrevivir. Esta es la nueva etapa.  No creo que el Foro aún tenga algo que ofrecer en este formato. El FSM es un evento y un proceso que se remonta a un momento en ya pasó: el mundo de antes de 2008, antes de la crisis internacional. Hemos pasado de una época en la que el desafío era construir otra globalización (la altermundialización). El tiempo de hoy en día se caracteriza por una fobia a la globalización. No es la misma cosa.

También pasamos de un momento en que las luchas sociales y políticas estaban muy fuertes en América Latina, resultado de un proceso que había comenzado 20 años antes en la región, de apertura. Y encontraban una materialización política en los primeros gobiernos de transformación social que llegaron al poder en AL. Y el FSM funcionaba porque era el espacio donde se combinaban y se articulaban estas dos dinámicas, de abajo para arriba y de arriba hacia abajo. Y eso daba una extraordinaria fuerza al encuentro, que nos benefició a todos. Nos daba más fuerza de la que teníamos de hecho, por ejemplo en Europa. Volvíamos con mucha esperanza. Y durante todos estos años el FSM permitió que se crearan estas redes de movimientos internacionales, que tomaron años para estrecharse, conocerse, crear campañas y agendas comunes. Son ramificaciones menos visibles que el propio Foro, pero vivas.

Y entonces vino 2008. Y el FSM ya no está adaptado a la realidad actual. Primero, porque hemos perdido la batalla de “otra globalización” ante la precipitación de la crisis, de la aceleración de las tensiones, de los conflictos, de las guerras, del ascenso de los nacionalismos, etcétera. Y hoy vemos que en los sectores más populares, sea en Brasil o en el hemisferio Norte, no hay más esperanza en la globalización. Hay un rechazo a ella. Esta batalla la perdimos. Segundo problema del FSM: no sólo la forma de organización fue ultrapasada por el contexto, ya no responde a la realidad, como no ganó la batalla a la que nos lanzamos. Entonces, nos encontramos en este momento de pérdida de la hegemonía. Este FSM fue un reflejo de algo que ya no existe más como dinámica, existe como un espectro que mantenemos de los últimos encuentros. No tiene más el peso en la escena política mundial. Hubo un agotamiento.

-Si de hecho el FSM no se repetirá,a ¿qué sobrevivir?

-El FSM tiene características que ningún otro espacio logró reemplazar. Para las organizaciones-sindicatos, asociaciones, movimientos de mujeres, el FSM es un espacio de reunión y trabajo aún único. Este espacio no puede ser perdido, pero quizás pase a tener otro nombre que no sea Foro Social Mundial, adaptado a este período post-2008, en el que ya no tenemos el liderazgo de la ideología, perdimos el poder de organización. Y por eso mismo aún debemos resistir, trabajar juntos.

Los actores de estos movimientos permanecieron activos durante mucho tiempo, y eso es algo positivo. Las personas que participan y participaron en los FSM hacen un trabajo impresionantes, de largo plazo y existen hoy en el mundo esas cadenas y redes de los movimientos de resistencia, contestatarios, que se organizan a nivel internacional. Que hacen un trabajo de campo y buscan formas de actuación y lucha común lucha. Esta es una conquista que no se perder´.

Los temas principales del Foro en 2018 fueron la juventud y las mujeres. No me sorprende, porque en este momento de reflujo que vivimos, el movimiento feminista es el que está más fuerte. Hoy, las luchas del sector e identidad que se fortaleció aún más.

-Lo que es, demás, criticado por parte de la izquierda como una pulverización de las luchas. ¿Qué opina de esta crítica?

-Tal vez los críticos tienen un poco de razón y hoy en día la dificultad es poder reunir la resistencia alrededor de la lucha de clases, y saber cómo rearticularla. Pero la izquierda no ha sido capaz de hacerlo. Porque todo cambió. Hoy en día, nos enfrentamos a procesos de producción capitalista que transformaron completamente la sociología de la condición de trabajo tradicional, las relaciones de poder entre trabajadores y capital, y no comprendemos aún el fenómeno en su totalidad. Además, el movimiento obrero no está todavía bajo el impacto del colapso de su imaginario, aún no se superó el final de la Unión Soviética, y este movimiento popular ya no tiene un imaginario global. Lo que tiene son las luchas sectoriales. Es el momento en que estamos, y que debe durar mucho tiempo.

- ¿Cómo entender por qué, incluso ante tantos ataques neoliberales a los derechos laborales, a la jubilación, al servicio público que se suceden en Brasil desde el golpe, parte de la clase trabajadora parece anestesiada?

-Es un movimiento en todo el mundo. En Francia, el presidente Emmanuel Macron promete privatizar la compañía ferroviaria estatal (SNCF), además de avanzar sobre los derechos laborales, entre otras reformas liberales. Y va a ser difícil impedirlo. El discurso de la modernización fue adoptado por los medios hegemónicos de comunicación. Lo que falta hoy a los trabajadores es esperanza. No hay nadie diciendo y demostrando que otro mundo es posible (consigna del FSM). La gente hoy sólo quiere protegerse un poco y perder lo menos posible. Ya no están dispuestos a participar en luchas a nuestro lado cuando hablamos de que ‘nosotros somos el futuro’. No, por ahora hemos perdido. Y eso es doloroso. Este es un momento de reorganización o, más aún, de reconfiguración.

¿Cómo ve la posibilidad de prisión para Lula, y la postura del Partido de los Trabajadores de mantener la candidatura hasta el final?

-Es una estrategia riesgosa. Lula es criticable, por supuesto, su legado, sus ambigüedades. Oigo a mucha gente en la izquierda preguntándose que incluso si Lula ganara, ¿qué gobierno hará? Muchos temen que él continuará trabajando en este sistema con el PMDB de siempre. Que entre debilitado y sea obligado nuevamente a hacer concesiones a la derecha. Que ya no sea capaz de proponer un nuevo pacto entre capital y trabajo. Sin embargo, aunque todas estas críticas y temores sean legítimos, la dificultad de la izquierda es que hoy no hay una alternativa a Lula. Conocí a Guilherme Boulos en Bahia, es brillante. El problema es que cualquier otro candidato de izquierda que no tenga el apoyo de Lula será fácilmente derrotado.

La dificultad de la izquierda, que es también un fracaso de Lula y el PT, es no haber construido un sucesor de Lula. Al mismo tiempo, si Lula sólo acepta su sentencia y retira su candidatura, acabó. Si Lula se mantiene como candidato, me parece un medio de impedir que la elección normalice la crisis democrática en Brasil. Es mostrar que el país permanece en una crisis democrática que no ha sido resuelta. Lo que viene después no se sabe, es algo totalmente inédito. El hecho es que Lula sigue siendo incontrolable para la política brasileña. Y me parece interesante que su candidatura sirva para imponer un estado de crisis permanente.

Hoy, varios presidentes o ex presidentes de países latinoamericanos están presos o son acusados de corrupción, todos ellos, no por casualidad, progresistas. Argentina, Brasil, Ecuador, Perú, Chile tuvieron sus recientes procesos electorales influenciados o afectado por problemas jurídicos. ¿Está de acuerdo con algunos analistas que afirman que el Lawfare en América Latina es la nueva cara de la Operación Cóndor?

-Es un buen análisis. América Latina hoy nos muestra cómo nuevos tipos de regímenes políticos se están implementando. Son regímenes neoliberales del punto de vista económico y social y autoritario y seguritarios desde el punto de vista político y democrático – como vemos ahora con la intervención militar en el estado de Río de Janeiro. El objetivo es doble: confiscar y reducir los derechos sociales y democráticos y reprimir, de diversas formas, cualquier forma de oposición. Una de esas formas es la judicialización de la vida pública. América Latina es el laboratorio de esta tendencia, de este tipo de régimen que vemos surgir, por desgracia, en todas partes. Esa cuestión jurídica –del lawfare- se convertirá en un arma para la eliminación de opositores. Este tema es muy subestimado en Europa, incluso desconocido. Es necesario hablar de ello, pues pienso que pronto llegar´ a otras regiones del mundo.

¿Cómo es la percepción de Europa sobre la situación política en Brasil?

-Hay una falta de interés, una ignorancia mediática sobre lo que lo que está sucediendo en la región, que no son nuevos. Pero que son graves en las actuales circunstancias, porque la mayoría de la gente no entiende lo que está sucediendo. Y nadie habla del asunto. Cuando alguien usa la palabra golpe, inmediatamente otros, incluso en los medios, dicen que es una exageración, que todo es normal aquí.

La impresión es que el único problema en América Latina es Venezuela y quizás Cuba. En Venezuela, los medios de comunicación dicen que es una situación de extrema gravedad, que es una dictadura. El resto está bien: Brasil y México son países con los cuales no debemos preocuparnos. Por supuesto, existe el problema de la violencia, pero es debido a la pobreza, la falta de organización, la fragilidad de las instituciones. Todo esto es real. Pero jamás hay un análisis estructural.

-El experto de derechos humanos de la ONU, Alfred de Zayas, descartó una crisis humanitaria en Venezuela. ¿Es posible ser optimista sobre el futuro del país? ¿Parece que Maduro y la población venezolana va a sobrevivir la campaña de demonización y preocupación humanitaria internacional?

-Espero que el pueblo venezolano resista. Creo que no hay solución sin el chavismo en el país. Creo que los americanos y los europeos no serán capaces de una intervención internacional, que transformaría al país en una Siria de América Latina. Si hay una intervención, el país va a explotar. Hay una base chavista que representa al menos 30% a 35% de la población, que no accederá jamás a la presión. Sería una guerra civil, como en Siria, si ocurre una intervención, que espero no suceda. Creo que mientras el ejército apoye a Maduro, ellos resisten.

Maduro tiene razón cuando llama la ONU a enviar observadores a las elecciones. Es necesario que estas elecciones del 20 de mayo permitan relegitimar la política y no la confrontación. Quién quiere la confusión, el conflicto es una parte de la oposición, pues sabe que no gana las elecciones. Todo indica que Maduro gana las elecciones. Que la situación del país es mala es innegable, pero esta elección tiene que pasar y todo necesita funcionar bien para que el país salga de esta situación de crisis aguda.

-¿Hay buen viento para la izquierda en Europa?

-La izquierda vive un ciclo de baja en Europa, es claro. En España, parece que Podemos ha alcanzado un techo. En Italia, la izquierda fue masacrada en la última elección. Tuvo menos votos que el neofascismo. Y el movimiento Cinco Estrellas es un misterio. Destruyó la izquierda y la derecha y no sé cómo va a hacer para gobernar, porque necesitan aliarse con otras fuerzas, y no se sabe si va a la izquierda o hacia la derecha. Es una situación interesante, pero la izquierda italiana está muerta. En Francia, tenemos el macronismo, que es un transformismo, es decir, una construcción que puede integrar los elementos de izquierda y derecha para salvar el sistema, con esta cara de movimiento nuevo.

Pero hay movimientos interesantes. En primer lugar, Jean-Luc Mélenchon, del movimiento Francia Insumisa. Su campaña del año pasado fue formidable, logró el mejor resultado de la izquierda, con casi el 20% de los votos. Un resultado mucho mejor que el de los socialdemócratas, el partido socialista (PS con poco más del 6% con Benoit Hamon). Y esto abre una situación interesante en el país. Pero la situación de los movimientos sociales también es débil, los sindicatos están divididos, pierden influencia y un movimiento político que no tiene soporte en los movimientos sociales es necesariamente limitado, ya que es cuando caminan juntos que se convierten en algo poderoso. Las condiciones no son las mejores para nosotros hoy, pero con el movimiento Francia Insumisa, hoy estamos en una situación mucho más fuerte que el que la izquierda tuviera hace dos o tres años.

El segundo punto positivo es Jeremy Corbyn en Inglaterra, que resiste en el comando del Partido Laborista y está construyendo un movimiento importante en el país.

¿Y la Alianza trasnacional europea propuesta por Benoît Hamon y Yanis Varoufakis, es una buena noticia?

-Estoy en total desacuerdo con este movimiento. Creo que lo que él vende es una ilusión, como si fuese posible crear una corriente de izquierda en Europa sin cambiar Europa. Es una ilusión que va a terminar alimentando a la extrema derecha. Es un movimiento que no asume una ruptura con Europa (Unión Europea) y es aéreo, sin penetración real. Europa (UE) será así durante mucho tiempo, en estado de crisis permanente, no va a desmoronarse. Pero ella es incapaz de transformarse, de convertirse en otra cosa. La alianza entre la burguesía alemana y francesa es un sistema ruin, pero como funciona para asegurar el poder de Alemania y Francia, no habrá ningún cambio.

Y hoy es la línea de Europa es “ámela o déjela”. Los países o aceptan ser parte en las condiciones de los que mandan, o salen del bloque. Para mantenerse, el precio es ese. Por eso no creo en las teorías de la democratización de este sistema, de creación de un nuevo Parlamento. Esto es un cuento de hadas. El poder de Europa es el poder de los bancos, del sistema financiero, de las multinacionales europeas y la clase política francesa y alemana.

Siempre habrá contradicciones, tensiones, resistencias. Pero este es el paquete, y será vivido en un permanente estado de crisis. Las fuerzas contestatarias y de resistencia no son suficientemente hegemónicas como para imponer un cambio en la correlación de fuerzas.

-Este es un momento de reorganización de la izquierda, entonces.

-Estamos en modo de resistencia. Hay sin embargo importantes espacios construidos en la última década. Hay una cultura común de la resistencia en muchos sectores, otra vez, entre los jóvenes, las mujeres y esto puede cambiar cosas los pocos. Nunca tuvimos un nivel de educación, en todo el mundo, tan poderoso como el que tenemos hoy. No era así en la época del proletariado. Esto trajo cierta transformación. No puedo decir cómo esto se va a articular, pero todo eso existe. Hay que recordar que la militancia no necesariamente nos permitirá tomar el poder mañana, pero el trabajo de hoy es parte de una temporalidad histórica.

En el otro lado están los que quieren conservar sus privilegios a costa de la destrucción. Es una lucha eterna, que está en curso, y estamos aquí para hacer nuestra parte en la lucha. Nunca va a terminar esta búsqueda de la esperanza-porque nunca terminó. Este es el trabajo de intelectuales, militantes, comprometidos en la política. Lo que tenemos que combatir es la cultura de división entre nosotros, tenemos más facilidad de excluirnos entre nosotros mismos, que lo que nos une.

Nuestro desafío es mantener viva la esperanza. La cuestión es si podemos articular esas nuevas formas de organización a un nuevo imaginario, que sea un proyecto no sólo para los militantes, sino para toda la sociedad en su conjunto. Si los sectores de la población que no son militantes se proyectaran en este futuro y en esta nueva sociedad. Estos son los temas que vamos a escribir en la historia de mañana

Nota

1.- Ver Otro Foro Social Mundial es posible, necesario, Aram Aharonian, http://estrategia.la/2018/03/05/otro-foro-social-mundial-es-posible-necesario/

Entrevista de Carta Maior. Traducción y distribución, Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

https://www.alainet.org/es

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Una grieta en la armadura de las grandes corporaciones

Jue, 29/03/2018 - 07:00

Juan Hernández / Pedro Ramiro - vientosur

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dictaminado que la cláusula de arbitraje incluida en el tratado bilateral firmado entre Holanda y Eslovaquia no se ajusta al Derecho europeo. Como decía en la sentencia emitida hace dos semanas, “el mecanismo de resolución de controversias no permite garantizar que los litigios se diriman ante un órgano jurisdiccional perteneciente al sistema judicial de la Unión”. En otras palabras, el Tribunal de Luxemburgo anula esa cláusula arbitral porque considera que, en un tratado entre dos países europeos, no cabe establecer un mecanismo que resuelva los conflictos que afectan al derecho de la Unión por un órgano al margen del sistema judicial de la UE.

La noticia se ha difundido ampliamente entre las organizaciones y colectivos sociales que, desde hace años, se oponen a los mecanismos de resolución de controversias inversor-Estado (ISDS, por sus siglas en inglés). Recordemos que, gracias a las cláusulas arbitrales incluidas en los tratados comerciales y en los acuerdos de inversión, las empresas transnacionales pueden demandar a los Estados ante tribunales internacionales de arbitraje en caso de que estos tomen medidas que vayan en contra de sus intereses.

Ante la posibilidad de que este precedente pueda suponer una grieta en la armadura jurídica que blinda los negocios de las grandes corporaciones por todo el globo, se plantean muchas preguntas: ¿Podrá extenderse este veredicto a otros acuerdos de inversión y tratados de “libre comercio”? ¿Afectará a los acuerdos que se están negociando en la actualidad y al recientemente aprobado CETA? ¿Cuál es la posición del Gobierno español al respecto? ¿Será que el derecho comunitario puede convertirse en una herramienta al servicio de las mayorías sociales? Veamos.

Justicia privatizada

En los últimos años, diferentes organizaciones sociales han venido denunciando la incompatibilidad entre los tribunales arbitrales y los derechos humanos. Con un argumento central: que el arbitraje internacional es un sistema paralelo al poder judicial —se trata de tribunales privados— favorable a las grandes corporaciones y al margen de los poderes judiciales nacionales.

En esta especie de “justicia para ricos”, solamente las empresas pueden demandar a los Estados y no hay previsión formal por la que el Estado receptor pueda demandar al inversor extranjero. Es decir, prevalece el interés particular sobre el interés general. De ahí que, como bien ha analizado Adoración Guamán, “esta sentencia debe considerarse un triunfo en tanto en cuanto el Tribunal apuntala las razones que se han venido esgrimiendo en contra de los mecanismos de ISDS y de los tratados bilaterales de inversión”.

Soberanía europea

En línea con el Tribunal de Luxemburgo, la Asociación de Magistrados Alemanes apuntaba en 2016 que “la suposición implícita de que los tribunales de los Estados miembro de la Unión Europea fallan en garantizar a los inversores extranjeros protección judicial, carece de base real”. En esa misma dirección, la Asociación Europea de Jueces y Magistrados se preguntaba “si la transferencia de competencias desde los sistemas legales nacionales a la Unión Europea incluye también la transferencia de las competencias para establecer un sistema de tribunales internacionales”.

Dicho de otro modo: las cláusulas de arbitraje incorporadas en los acuerdos de comercio e inversiones no se adecúan al sistema judicial comunitario, tesis que acaba de ser avalada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Ahora bien, siendo esta una buena noticia, solo puede aplicarse a los tratados intra-UE.

Tribunales arbitrales

En el caso al que hace referencia la sentencia, la cláusula citada tiene que ver con el ISDS y no con la nueva propuesta de arbitraje hecha por la Comisión Europea, el ICS (Investment Court System). En todo caso, los núcleos fundamentales de este renovado tribunal arbitral no han sido modificados.

Sin negar la importancia de algunas de las reformas introducidas —designación de los jueces, retribución y duración del mandato, sala de instancia y de apelación, procedimientos, etc.—, los elementos centrales de la propuesta permanecen inalterables. Lo que está por ver es cuál será la valoración sobre esta versión 2.0 de arbitraje que promueve la UE.

Acuerdos extracomunitarios

Como hemos dicho, la sentencia se circunscribe a un acuerdo entre dos países miembros de la Unión. Queda, por tanto, abierta la interpretación cuando el tratado comercial se produzca entre la UE y un país (o región) extracomunitario. Este es, sin ir más lejos, el caso del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Canadá (CETA). De hecho, Bélgica remitió en 2017 al Tribunal de Luxemburgo el CETA para que dictaminase sobre su compatibilidad con los tratados europeos.

A la espera de la resolución, son muchas las voces autorizadas que consideran que la mencionada sentencia arroja serias dudas sobre la legalidad del capítulo de inversiones del CETA, tal y como ha analizado la profesora Christina Ecke. En cualquier caso, parece claro que las interpretaciones sobre múltiples cuestiones relacionadas con los derechos y obligaciones de las corporaciones, si se derivan a los laudos que los tribunales de arbitraje irán fallando en relación a las demandas planteadas por las transnacionales, generarán adaptaciones de facto del CETA a los intereses corporativos.

Litigios marca españa

Las empresas españolas ocupan el quinto lugar en el ranking de las multinacionales que más demandas han interpuesto ante el CIADI, el tribunal de arbitraje con mayor relevancia del mundo en la actualidad. Compañías como Repsol, Abengoa, Gas Natural Fenosa, Agbar, Telefónica o Iberdrola han recurrido ante este tribunal perteneciente al Banco Mundial. En el 90% de los casos, por cierto, contra países de América Latina; principalmente, Argentina, Venezuela, México y Ecuador.

A la vez, España es el tercer país del mundo con más demandas de arbitraje en su contra ante ese mismo tribunal. Y resulta que España, que ha hecho bandera del arbitraje internacional para favorecer la expansión global de “nuestras empresas”, está a favor de la sentencia del Tribunal de la UE que restringe ese mismo arbitraje. Con una explicación ad hoc: en este caso, eso podría beneficiarle de cara a las demandas presentadas por una treintena de transnacionales y fondos de inversión extranjeros por los recortes a las primas de las renovables.

Derechos humanos

En el fallo del Tribunal de la UE se considera que el derecho comunitario tiene autonomía en relación con el Derecho nacional e internacional, y que tiene primacía sobre las legislaciones nacionales y un efecto directo de sus disposiciones sobre los ciudadanos de la Unión y los Estados miembros. Pero no dice nada sobre el derecho internacional de los Derechos Humanos, cuyas normas forman parte de los ordenamientos nacionales por la vía de la ratificación y son jerárquicamente superiores a las reglas internacionales relacionadas con el comercio y las inversiones.

En esta línea, no es halagüeña la especial referencia que hace el Tribunal de Luxemburgo a las disposiciones relativas a la libertad de establecimiento y a la libre circulación de capitales. ¿Por qué se destacan estas disposiciones y no las referidas a los derechos humanos, ambientales, a los servicios públicos o a los derechos laborales? Conviene recordar que este mismo tribunal se ha pronunciado en contra de la adhesión de la UE al Convenio Europeo de Derechos Humanos, al considerar que el mismo no era compatible con los tratados de la Unión.

Seguridad jurídica

Las instituciones de la UE no van a ser aliadas en la lucha contra el poder corporativo. La sentencia puede abrir alguna esperanza contra los tribunales arbitrales, pero las políticas comunitarias empujan en la dirección contraria y los acuerdos de comercio e inversiones se sustentan en el arbitraje como piedra angular de la lógica corporativa. En este sentido, el planteamiento de la Comisión Europea se construye sobre el concepto de “seguridad jurídica” vinculado a la lex mercatoria; su único fundamento es la protección de los contratos y la defensa de los intereses comerciales de las compañías multinacionales.

Pero la seguridad jurídica es un principio internacional que no debería estar vinculado únicamente a valoraciones económicas: la verdadera seguridad jurídica es la que sitúa al derecho internacional de los Derechos Humanos por encima de la lex mercatoria.

Uso alternativo del derecho

El derecho hegemónico y los tribunales a su servicio tienen la capacidad de subordinar los derechos humanos y medioambientales a la burocracia normativa neoliberal, que va penetrando en los cuerpos legales de la UE de manera lenta pero intensa. No olvidemos que el secreto, la opacidad y la confusión son elementos constituyentes de los tratados y acuerdos de comercio e inversión. De ahí que se haga necesario un uso alternativo del derecho diseñado para todas aquellas personas que viven en la miseria en un mundo de riqueza, seres humanos que viven en la intolerancia y en la discriminación, que no se consideran ciudadanos o ciudadanas de un país, que viven indignamente bajo condiciones de explotación, desposesión y necropolítica.

Las excluidas del orden neoliberal requieren una concepción alternativa del derecho; en línea, por ejemplo, con lo que propone el Tratado de los Pueblos, que sugiere trascender la configuración de los marcos estatales e internacionales en pos de nuevas relaciones basadas en soberanías entendidas como nuevos vínculos entre pueblos y comunidades.

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Diez años de crisis y no hemos aprendido nada

Mié, 28/03/2018 - 07:00

Iosu Pardo Gurpegui / Raúl Ciriza Barea – ATTAC Navarra-Nafarroa

El 9 de agosto de 2007 se paralizó el mercado interbancario. Un banco denegó el crédito a otro, éste al siguiente, y como fichas de dominó todos dejaron de prestarse y bloquearon el flujo del dinero. Aquel día los grandes banqueros, que ya conocían la precariedad de sus balances, se enteraron de que todo el sistema bancario tenía los pies de barro. Esta fue la primera señal de la crisis, pero aquí nadie le prestó mayor atención.

Un año después, en septiembre de 2008, cayó Lehman Brothers. Multitud de expertos nos explicaron cómo las hipotecas que firmábamos podían convertirse en “paquetes de deuda”, que luego se vendían entre los bancos en un extraño juego especulativo. Sucedió que muchos de esos paquetes, los llamados subprime, eran incobrables. Por un lado, porque simplemente los hipotecados no podían hacer frente a las deudas. Por otro, por las denominadas hipotecas basura: las valoraciones de las viviendas (las tasaciones realizadas por los propios bancos) estaban tan hinchadas que el dinero concedido en préstamos excedía con mucho al valor real de los inmuebles. Por estos lares la operativa nos resultaba familiar. Pero consiguieron convencernos de que éste era un problema exclusivo de otros países, y que aquí no había hipotecas subprime. Por tanto, no había crisis.

Mientras tanto, la desconfianza se había instalado en los mercados de todo el mundo. Cuando los bancos dejaron de tener acceso al dinero estalló una reacción en cadena. Se cortó el crédito para hipotecas y los precios de los pisos se derrumbaron. Los balances de los bancos, plagados de viviendas en construcción y terminadas, vieron cómo su valor se hundía. Sus cuentas de resultados presentaron pérdidas y justo en ese momento, de sopetón, aparecieron las voces de alarma que hablaban de riesgo sistémico, del too big to fall... Y los estados, que en época de bonanza habían logrado presentar cuentas bien saneadas, comenzaron una ruinosa carrera de rescates a fondo perdido. Era la crisis, parecía que no hubiera alternativa. Se gastaron todo lo que había y aún más.

Entonces sucedió la paradoja. Los estados tuvieron que pedir prestado para seguir rescatando a la banca, y solo pudieron pedirlo a esa misma banca. En un santiamén los estados, que eran los salvadores, se convirtieron en deudores. Claro, como el coste del rescate era alto, estos estados empeoraron sus cuentas, y por tanto los bancos vieron que su inversión tenía más riesgo, con lo que endurecieron las condiciones. Para rizar el rizo, los estados tuvieron que aplicar recortes sociales para poder devolver el dinero a los bancos. Así, esos bancos que habían estado en riesgo de quiebra se convirtieron en entidades saneadas; y los estados, antes saneados, se convirtieron en marionetas quebradas en manos de sus acreedores.

Y tras este regate al destino, la lógica volvió al mercado. Esta lógica dice que los bancos no quieren deuda pública, sino dinero. Pero tenían mucha deuda, con lo que la utilizaron como garantía para que los bancos centrales les prestasen dinero líquido. Así, los bancos tuvieron acceso a dinero público a un interés del 0%. A esto le llamaron expansión cuantitativa, que queda como muy inteligente, y lo hicieron todos los grandes bancos centrales. La Reserva Federal de los EEUU desde 2008 hasta 2014, el Banco Central Europeo desde 2015. El Banco de Japón, el Banco de Inglaterra… todos. Así, billones de dólares, euros, yenes o libras que deberían ir a los circuitos económicos para producir más riqueza acabaron perdidos en unos mercados especulativos ajenos a la mayoría de la población, y que consumen ingentes cantidades de dinero para devolvernos burbujas periódicas. Ojo, por ejemplo, con la posible burbuja bursátil: el principal índice estadounidense, el Dow Jones, en 2009 rondaba los 9.000 puntos y ahora sobrepasa los 24.000.

En este camino no hemos aprendido nada: seguimos sin tener un solo instrumento de control para evitar que nuevas burbujas arrasen con nosotros

El resultado de estos diez años de crisis es demoledor: los bancos pasaron de necesitar un rescate a poner precio a la deuda que se utilizó para rescatarlos. Ahora tienen la sartén por el mango para disponer del dinero público al 0% (gratis). Para más inri, han vuelto a las cifras de beneficios previas al inicio de la crisis y encima han dejado de pagar impuestos porque han multiplicado sus tributaciones en paraísos fiscales. Hemos vuelto a la casilla de salida con una particularidad: ahora hay menos bancos pero son más grandes y tienen más dinero (el que les hemos dado entre todos) para manejar la economía mundial a su antojo. Los causantes de la crisis se han quedado con sus grandes beneficios, y son anecdóticos los casos de condenas judiciales. Y no, en este camino no hemos aprendido nada: seguimos sin tener un solo instrumento de control para evitar que nuevas burbujas arrasen con nosotros.

La gran banca ha demostrado su capacidad para manipular a los poderes públicos, para socializar sus pérdidas, enriquecerse de manera escandalosa y eludir cualquier responsabilidad. Son ellos quienes deciden no solo a quién dan crédito, sino cuánto dan. Ellos deciden exclusivamente en función de su rentabilidad. No importan los problemas que causen porque no existe el riesgo moral, ése que obliga a asumir las consecuencias de los errores propios. Si las cosas van mal, me rescatará el estado.

Una Banca Pública en Navarra

Si hubiéramos sacado conclusiones claras de esta crisis, la petición de una Banca Pública sería un clamor. Es necesario un instrumento financiero que garantice los ahorros de los ciudadanos, que intervenga en el mercado de crédito de nuestra comunidad, facilitándolo en los sectores productivos sostenibles y éticamente aceptables. El Banco Central Europeo presta dinero a los bancos a tipo de interés cero o negativo, un dinero que podría servir para comprar deuda de nuestras administraciones sin someterlas a intereses draconianos.

La actividad bancaria descontrolada ha sido la causante de la mayor crisis económica tras la Segunda Guerra Mundial. Los bancos se siguen dedicando a crear dinero a base de facilitar el préstamo, inventan instrumentos financieros opacos de alto riesgo, que tributan en paraísos fiscales, y de los que obtienen beneficios astronómicos con la certeza de que, si al final hay pérdidas, las asumirán los ciudadanos. Las reglas de este sistema, que se establecen a nivel internacional mediante los Acuerdos de Basilea, son ineficaces porque no ponen coto a los movimientos especulativos del dinero. Nosotros no podemos cambiarlas, es cierto. Pero un Banco público sería un factor nuevo que subordinaría las finanzas a la economía productiva: que se preocuparía menos por ganar dinero y más por el bienestar de los ciudadanos. No podemos dejar que se salgan con la suya y que su avaricia provoque nuevas crisis.

El Banco de España reconocía haber invertido más de sesenta mil millones de euros en el rescate bancario. Si hacemos la proporción, nos sale que Navarra ha puesto mil de esos millones. Sin discutirlo, sin posibilidad de votarlo. Y todo para llegar a una casilla de salida en la que estamos estrangulados financieramente por las mismas entidades que rescatamos. Nuestra propuesta de Banca Pública tendría un coste muy inferior: 18 millones de euros. Pero solo tiene un requisito previo: hay que querer ponerla en marcha. Y para eso deberíamos haber aprendido algo de estos últimos diez años.

 

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¿Se está gestando un nuevo Mayo del 68 en España?

Mar, 27/03/2018 - 07:00

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

El milagro económico del paraíso neoliberal de Rajoy tendría como efectos colaterales el incremento desmesurado del trabajo precario en España (más de 6 millones de personas), la desaparición del mito del puesto de trabajo vitalicio ( tasa del 90% de contratación parcial) y progresiva pérdida de poder adquisitivo de asalariados y pensionistas. Además, el Instituto Nacional de Estadística (INE) prevé que el país pierda un millón de habitantes en la próxima década, una tendencia que va a empeorar a medida que la generación del baby-boom comience a fallecer, dibujándose un escenario insostenible para el 2021 en que la “tasa de dependencia” según el INE, crecerá en un 57%. Ello supone que habrá seis personas inactivas ya sea jubilados , parados o estudiantes por cada persona activa lo que podría conllevar el colapso de la Seguridad Social en el horizonte del 2.021.

España, segundo país más desigual de la Unión Europea

Según el índice de Gini (indicador utilizado para medir si la distribución de ingresos o de gastos entre individuos u hogares de una economía se aleja o acerca a una distribución perfectamente equitativa), España sería el segundo país más desigual de la UE, sólo superado por Letonia. Así, la cruda realidad nos recuerda que el número de hogares con todos sus miembros en paro se ha elevado hasta niveles insoportables y cada vez son más los parados de larga duración que pierden todo tipo de subsidio, pues aunque el Gobierno del PP ha prorrogado la ayuda del Plan Prepara debido a la presión social, incluirá modificaciones sustanciales que limitarán el acceso de los parados a dichas ayudas en función de su colchón familiar. Así, la renta de todo el núcleo familiar (padres inclusive), servirá para determinar si se tiene derecho a recibir una ayuda que sube a 450 € para los parados de larga duración que tengan al menos tres familiares a su cargo, estableciéndose el listón en los 481 euros mensuales por cada miembro de la unidad familiar y quedando descartado todo solicitante que sobrepase dicha cifra.

Pérdida de poder adquisitivo de trabajadores y pensionistas

Según el indicador adelantado del INE, el IPC habría aumentado 1 décima en Febrero respecto al mes de Enero con lo que la tasa interanual sería de 1´1 % pero la peligrosa subida del crudo hasta los 65 $ debido a factores geopolíticos hará que la inflación se acerque al 2 % para finales del 2.018, lo que provocará la pérdida de competitividad de los productos españoles respecto a los de sus homólogos europeos con la consiguiente constricción en las exportaciones e incremento del déficit comercial. Por otra parte, según la Confederación Europea de Sindicatos (CES), se habría producido un descenso de los salarios medios del 0,8% en el 2016 respecto al año anterior, lo que agudizará la pérdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora con la consiguiente contracción del consumo interno.

La rebelión de los pensionistas

Según el Consejo Económico y Social, 422.600 hogares vivían gracias a la pensión de los abuelos con ingresos medios de 840 € y que a pesar de su exigüidad, constituía hasta hoy el último salvavidas de los restos del naufragio económico español , pero teniendo en cuenta que el IPC del 2017 escaló hasta el 1,2 % y que se ha establecido por Ley un mínimo incremento de las pensiones de un 0,25 %, el colchón familiar verá reducido su grosor y se elevará el riesgo de pobreza y fractura social. En consecuencia,las organizaciones de jubilados y pensionistas apoyados por Unidos Podemos y los sindicatos UGT y CC.OO. habrían preparado un calendario de movilizaciones para exigir la equiparación de las pensiones al IPC anual así como el incremento de las pensiones mínimas, marea imparable que por mimetismo podría reeditar las movilizaciones masivas del 15-M hasta desembocar en un nuevo Mayo del 68.

Analista internacional

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Cómo el tema nacional oculta el problema social: el sistema escolar en Catalunya y en el resto de España

Lun, 26/03/2018 - 07:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Cualquier observador, mínimamente objetivo, de la realidad en este país puede ver cómo el tema nacional está siendo utilizado por las derechas catalanas y por las españolas para ocultar la enorme crisis social que existe en Catalunya y en España, y que ellas han creado. Un ejemplo de ello es el debate sobre la escuela pública en Catalunya, que se centra, una vez más, en el tema identitario a costa de ocultar e ignorar el tema social. El gran debate hoy en Catalunya y en el resto de España es la utilización del idioma en las escuelas catalanas. A diferencia del País Vasco, no hay escuelas de habla en eusquera y escuelas en lengua castellana. En Catalunya todas las escuelas son bilingües, con el catalán como lengua principal. Tal medida fue iniciada por las izquierdas catalanas, que siempre compaginaron la defensa de la clase trabajadora con la defensa de la identidad catalana. Ello ha contribuido a que se conserve la identidad catalana (en una parte de España donde la mayoría de los medios de información son de habla castellana) y que se hayan integrado las poblaciones procedentes de todas partes de España y que vinieron a vivir y a trabajar en Catalunya. No desarrollar esta política en un país con gran dominio del castellano hubiera podido abocar a una situación parecida a la ocurrida en Francia, donde en la Catalunya francesa la lengua y la cultura catalanas han prácticamente desaparecido.

Este sistema ha funcionado bien y nunca había habido ninguna tensión en Catalunya sobre este tema. Pero todo ello cambió con el gobierno PP, la mayor fuerza productora de independentistas en Catalunya. Cuando Rajoy ganó las elecciones en 2011, solo el 28% de catalanes favorecía la independencia. Estos días es entre el 46% y el 48%. El gobierno Rajoy, y su ministro Wert, decidió castellanizar los niños catalanes, utilizando el término “españolizar”, asumiendo por lo visto que el catalán no era español. Y ahí aparecieron las tensiones. El gobierno Rajoy era el máximo exponente (entonces, antes de que apareciera Ciudadanos) del nacionalismo españolista, el nacionalismo que adquirió mayor expresión durante la dictadura. Su visión de España, representada en su nacionalismo uninacional, pervivió extensamente en el Estado español, heredero del Estado dictatorial. Y aquel nacionalismo uninacional castellanizante siguió siendo hegemónico en la mayoría de España. Tal uninacionalismo jacobino, centrado en la capital del Reino, caracterizó siempre a las derechas españolas y al régimen monárquico borbónico que siempre apoyaron. De ahí que tales derechas siempre se saquen de la manga su “antiplurinacionalismo” y su anticatalanismo para movilizar el voto españolista en momentos de crisis social. Y así ha estado sucediendo ahora.

Quiénes son los responsables de las tensiones identitarias

La mayor fuente de tensiones identitarias ha sido el Estado español, el cual no fue una auténtica ruptura con el sistema dictatorial anterior, sino una adaptación de aquel Estado a una cierta abertura, necesaria para ser admitido en la Unión Europea. Ha sido un gran error de las izquierdas definir la transición del Estado dictatorial al Estado supuestamente democrático como modélica, pues de modélica tuvo muy poco. Y gran número del Estado anterior, incluyendo su visión de España, borbónica, radial y uninacional, continuaron en el Estado actual.

Ahora bien, el que la mayor causa de las tensiones en España se deba al Estado central y a los partidos (PP y PSOE) que lo han gestionado no quiere decir que no hayan contribuido a ellas los partidos independentistas, que han sacado tajada de la situación actual, pues Rajoy es lo mejor que les ha caído del cielo. No es ninguna casualidad, que en la moción de censura promovida por Unidos Podemos, Convergència (la derecha catalana de siempre) se abstuviera. Hacer esta observación, que refleja una obviedad, no es -como los independentistas siempre responden a la crítica que se hace de su “procés” hacia la independencia- un indicador de equidistancia. Decir que los independentistas han contribuido también a las tensiones no es negar que el Estado españoles el mayor responsable de ellas, pues ha sido el factor dominante en su desarrollo. Han sido los partidos gobernantes del Estado central los que han aprobado las leyes -profundamente antidemocráticas (como es el caso de las aprobadas en el Senado, dominado por una fuerza conservadora, el PP, que solo tiene una minoría electoral a quien representar)- que nos han llevado a la situación actual. Su demanda de respeto a la ley es, por definición, aceptar las coordenadas de poder, altamente sesgadas a favor de las fuerzas conservadoras, que configuraron la ley.La sacralización de la ley (y de la Constitución) es característico de los grupos de presión -sean económicos, financieros, políticos y/o mediáticos- que, siendo minoritarios, no representativos de la población, imponen sus intereses sobre los intereses generales. Una situación semejante ocurre, por cierto, en Catalunya, donde el mal llamado referéndum del 1 de octubre se presentapor los independentistas como justificación para aprobar la DUI en el Parlament, basándose en una mayoría parlamentaria que no se corresponde con una mayoría electoral.

Cómo el debate identitario cubre el gran problema social: la polarización por clase social del sistema escolar

Estas tensiones -de las cuales el Estado es el principal responsable- están ocultando la enorme crisis de la escuela catalana, resultado de las políticas llevadas a cabo por las derechas representantes del nacionalismo españolista y por las derechas (ahora independentistas) catalanas, que han dominado las instituciones de la Generalitat de Catalunya. Estas derechas -caciquiles, corruptas y escasamente democráticas- han representado en su mayoría los intereses de la burguesía, pequeña burguesía y clase media de renta superior (y las clases medias de educación superior), las cualesrepresentan alrededor de un 25-30% de la población. Últimamente, parte de la burguesía financiera e industrial (con lazos con el capital internacional) se han distanciado de Convergència -que ha ido cambiando su nombre en varias ocasiones para ocultar sus vergüenzas- debido a su reciente conversión al secesionismo.

Estas clases utilizan las escuelas privadas (la mayoría concertadas) y las clases populares utilizan las escuelas públicas. Esta polarización por clase social caracteriza el sistema escolar catalán y partes de la escuela española, como en la Comunidad de Madrid. El gran dominio de las derechas en el gobierno de la Generalitat durante la mayor parte del periodo democrático ha determinado que el gasto público en educación sea el más bajo en España (después de la Comunidad de Madrid). Es solo de un 2,95% del PIB. Tal escasez aparece también cuando se utiliza el indicador del gasto público por alumno, uno de los más bajos de España y uno de los más bajos de la Unión Europea-15. Esta escasez se ha acentuado todavía más con los recortes del gasto público educativo (de los más acentuados en España y en la Unión Europea), pasando el gasto público por alumno de ser 5.383 euros en 2009 a 4.746 euros en 2014 (Sistema estatal de indicadores de la educación, Edición 2017. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte 2017). El gasto educativo en Catalunya fue uno de los mayores sectores afectados por los recortes, descendiendo dicho gasto 13 puntos porcentuales durante el período 2009-2015. Tales recortes fueron menores en la escuela privada concertada que en la pública (Enseñanza educativa durante la crisis. CCOO, 2017). El gasto educativo por alumno es mayor en las escuelas privadas concertadas que reciben un subsidio público -llamado concierto- y que absorbe el 18,47% del gasto público educativo, siendo una de las comunidades autonómicas que gastan más en este capítulo (junto con la Comunidad de Madrid, Illes Balears, Navarra y el País Vasco).

Tal “clasismo” se da también en la educación superior. Los recortes en el gasto público universitario han sido también muy notables, recortes que han ido acompañados con un aumento del precio de las matrículas universitarias, de las más caras en la UE-15. Tales precios han aumentado un 93,8% desde 2008 (pasando de un precio medio de 800 euros a más de 1.500 en 2016), aumento que ha discriminado a las clases populares, dificultando su acceso a la educación superior (La universidad española en cifras 2015-20016. Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas).

La enorme polarización por clase social de la escuela catalana

Catalunya es una de las comunidades autónomas con mayor polarización por clase social en la escuela (solo superada por la Comunidad de Madrid). Según el índice de Gorard (indicador que mide la proporción de estudiantes procedentes de un grupo –en este caso de familias agrupadas por nivel socioeconómico– existente en una escuela en comparación con la proporción de ese mismo grupo en una área geográfica concreta -por ejemplo una CCAA-) Catalunya es el territorio con mayor segregaciónen la escuela por nivel socioeconómico (superada sólo por la Comunidad de Madrid). La educación en Catalunya es clasista en extremo, con una gran polarización de resultados. Uno de cada cinco alumnos catalanes abandona la educación secundaria obligatoria prematuramente (L’escola no és per a tu. Fundació Jaume Bofill).

Este breve resumen del clasismo en la educación catalana no puede terminar sin señalar la enorme falta de escuelas de infancia en Catalunya, llamadas en España y en Catalunya “guarderías” (indicando que son una especie de aparcamientos para niños mientras sus padres y madres trabajan). Tal déficit aparece también por clase social, siendo particularmente acuciante en los barrios con menos ingresos. El municipio de Barcelona, bajo el nuevo equipo municipal, ha estado insistiendo en este déficit educativo, sin contar con el apoyo de la Generalitat de Catalunya, que se ha caracterizado por su insensibilidad hacia este tipo de educación. En realidad, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ha condenado a la Generalitat de Catalunya a indemnizar a varios ayuntamientos por los impagos a las escuelas de infancia de tales municipios. Dicha insensibilidad se ha mostrado también en la desviación de fondos asignados a tales escuelas (81 millones de euros) para incrementar el subsidio a las escuelas privadas concertadas, práctica que ha ocurrido repetidamente. En 2012 y en 2014 se desviaron, respectivamente, 42,75 y 39 millones asignados a tales escuelas de infancia para pagar los sueldos de las escuelas privadas concertadas.

Últimas observaciones

Teniendo en cuenta lo dicho hasta ahora es importante concluir con varias observaciones. Una de ellas es que las propuestas de castellanizar las escuelas públicas tendrían como consecuencia el polarizar todavía más la escuela pública por clase social, ya que el idioma significaría un elemento más de división por clase social del sistema educativo. El catalán -que es el idioma más utilizado en la escuela privada concertada- sería una línea divisoria, con el castellano siendo el idioma más utilizado en la pública. La clase trabajadora es ya en su mayoría de habla castellana. Dificultar su acceso al conocimiento del catalán dificultaría su integración en la sociedad catalana.

La otra observación es el enorme error de las izquierdas al haber obviado o ignorado las categorías de análisis -como clase social- en su estudio de la realidad que nos rodea. La clase social es la categoría analítica más importante para analizar el sistema educativo catalán. La visión posmoderna que domina hoy las “ciencias” sociales es el triunfo de la ideología liberal en tales disciplinas académicas. Y otro error de las izquierdas es la visión extendida en ciertos sectores políticos de que el mayor conflicto social existente en España y en Catalunya es el que supuestamente se da entre el 99% de la población y el 1% superior. El problema, sin embargo, es mucho mayor que el 1%. No solo lo son los propietarios del capital, sino también los gestores del capital y las clases sociales que juegan un papel clave en la reproducción del sistema, incluida la clase media ilustrada –clase media de educación superior-, puesta al servicio de tal reproducción. No darse cuenta de la existencia de clases hoy en España y en Catalunya lleva a un suicidio político de las izquierdas. El voto de las clases trabajadoras a Trump en EEUU, al Brexit en el Reino Unido, a la ultraderecha en Francia, Alemania y Austria, y a Ciudadanos en España, es un indicador de ello. En todos estos países la causa es la misma: el abandono de las sensibilidades de izquierdas hacia tales clases, abandono que se hizo por considerarse tales categorías como “anticuadas”. Pero se olvida que una categoría científica puede ser muy antigua y no necesariamente anticuada. La ley de la gravedad es muy antigua pero no es anticuada. Si no se lo cree salte de un cuarto piso y lo verá. Esto es lo que está pasando a muchas izquierdas, que están saltando del 4º piso. Y así les va.

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