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Justicia económica global
Actualizado: hace 4 horas 10 mins

Presidencia sitiada de Trump: ambiente de guerra civil

Mié, 30/11/2016 - 13:00

Alfredo Jalife-Rahme - La Jornada

El choque tectónico del triunfo de Trump ha sacudido las entrañas del epicentro de EU y provocado reverberaciones telúricas a sus dos fronteras, México y Canadá, y a los cuatro rincones del planeta donde, en medio del caos doméstico/global que lega la sectaria presidencia de Obama, permanecen como fractales dos superpotencias, Rusia (a escala geoestratégico nuclear) y China (a escala geoeconómica); mientras, en Medio Oriente se consolida como el gran vencedor Israel, en la etapa de Estado Apartheid/racista/paria del primer Netanyahu y, en cierta medida, con las victorias relativas de Turquía y Egipto, que gozan de óptimas relaciones con Trump.

Ya había advertido los prolegómenos de “guerra civil larvada (https://goo.gl/2JHxaK)” y el “fracking doméstico” de la revuelta del trumpismo, con o sin Trump: supremacismo/populismo/nacionalismo blanco (https://goo.gl/i86rDg).

Los multimedia rusos culpan a George Soros de organizar una guerra civil: una revolución de color púrpura para el cambio de régimen en EU.

Dos manifestaciones multitudinarias anti Trump de los grupos que maneja Soros serán celebradas, una el 20 de enero, día de la toma de posesión, y otra el 21 con la marcha del millón de mujeres pro Hillary, las cuales en forma ominosa colisionarán con la avalancha de 2 millones de supremacistas/populistas/nacionalistas WASP que viven fervientemente, a mi juicio, el cuarto despertar de los fundadores nativistas/puritanos de EU (https://goo.gl/RMSQvT).

Pese a que dejen mucho que desear (https://goo.gl/y687jO), una reciente encuesta Gallup expone que 77 por ciento de los estadounidenses perciben a su país muy dividido en los valores más importantes.

Siguen las manifestaciones en las universidades, calles y en varias ciudades, a favor y en contra de Trump.

A mi juicio, similares manifestaciones multitudinarias de los WASP hubieran sucedido en caso del triunfo de Hillary, quien también hubiera tenido su presidencia sitiada.

Soros, supremo perdedor que financió a Hillary con Goldman Sachs y los Rothschild, versó ahora 10 millones de dólares para combatir las fuerzas oscuras de Trump (https://goo.gl/eNaJ4Z).

El grupo global de Soros maneja en forma incontinente el término odio, de acuerdo con la técnica Hasbara, que significa odio ajeno cuando no provenga de Israel.

Es irónico que Soros, desde su malignidad, que encubre de filantropía, evoque una inmanente y demente superioridad moral de la que carece cuando ha sembrado el caos por doquier, con el fin de obtener exorbitantes ganancias bursátiles (https://goo.gl/8M7b0s).

Entre los escollos centrífugas que enfrenta Trump, antes de su toma de posesión, que desestabilizarán aún más a EU, se encuentra la súbita cuan extraña resurrección de Jill Stein, del Partido Verde, con uno por ciento del voto popular (https://goo.gl/KwpStz), que pagó 5 millones de dólares por un recuento de votos en Wisconsin (10 votos electorales; diferencial de 27 mil 257 sufragios entre Trump y Hillary), dejando bajo la espada de Damocles a Michigan (16 votos electorales; diferencial de 11 mil 612 votos) y Pensilvania (20 sufragios electorales; diferencial de 68 mil 236 votos) que en teoría podrían revertir el resultado y poner en tela de juicio la legitimidad del Colegio Electoral que emitirá su sufragio el 19 de diciembre (https://goo.gl/FQHBkT).

Detrás del insólito recuento desestabilizador en Wisconsin se encuentra Soros (https://goo.gl/jXRvTG).

En plena transición suena inverosímil que Obama coadyuve una permuta presidencial.

Lawrence Lessig, jurista de Harvard (pro Hillary), incita al Colegio Electoral a pronunciarse por Clinton, mientras no faltan quienes alegan que existió ciberfraude (https://goo.gl/g7XP6s). ¿Un INE mexicano en EU?

California busca(ba) su secesión antes de Trump –Calexit: plebiscito para su independencia en 2019–, y hoy menos que nunca querrá ser gobernada por un presidente que abomina.

Muchos estados de la Unión buscan la secesión: desde Oregon hasta Texas.

Los alcaldes demócratas de Chicago, el israelí-estadunidense Rahm Emanuel (ex jefe de gabinete de Obama), y de Nueva York, Bill de Blasio, han declarado a ambas ciudades santuarios ante la inminente deportación masiva de 3 millones de ilegales.

No es para menos la sicosis colectiva que ha provocado el choque tectónico de Trump: desde México –donde un accionista de Televisa exigió en forma sicótica el magnicidio de Trump en un twitt que luego borró (https://goo.gl/BBwhKP)– hasta Fred Hiatt, editor del Washington Post, rotativo del establishment , quien aboga la lucha para defender la democracia, como si, guste o disguste, los 306 votos electorales de Trump –36 más del mínimo de 270 y 74 más que Hillary– fueran anti-democráticos (https://goo.gl/sFTKST). ¡No, bueno!

El grave problema, aún para mentes brillantes, en esta fase de descomposición de EU –y quizá de su balcanización– es que sucumben a sus soliloquios onanistas que niegan la nueva realidad nacionalista/populista que no asimilan en su gueto mental.

El incendiario Pat Buchanan, ultraconservador católico y ex jefe de prensa de Nixon/Ford/Reagan, marginado por los multimedia controlados por Wall Street, diagnostica que EU se encuentra dividido sin esperanza (sic) en temas culturales, morales y políticos, y cada vez más en los ámbitos raciales y étnicos, por lo que la presidencia de Trump “estará sitiada (https://goo.gl/iluT41)”.

A mí nunca me preocupó tanto Trump como el trumpismo per se, cuyas tendencias detecté con bastante antelación e, incluso, 12 horas antes de la elección, como consta en mi ponencia auspiciada por Casa Lamm/ La Jornada (https://goo.gl/9ZlC9h).

EU sufre poderosas fuerzas centrífugas que carcomen su Unión, en sincronía de fuerzas centrípetas nacionalistas anti EU en el mundo, mientras que, en forma paradójica como reflejo del caos global, el dólar escala los niveles más altos de los pasados 13 años y sus bolsas superan récords históricos.

Hace ocho años señalé que el decano diplomático ruso y especialista en ciberguerras, Igor Panarin (IP), había vaticinado 10 años atrás, la protobalcanización de EU en seis pedazos y su debacle económica (https://goo.gl/IWwY6n): 1. La República de California; 2. La República de Texas; 3. La República Centro/Norte; 4. EU del Atlántico, que a mi juicio se uniría al Brexit; 5. Alaska, y 6. Hawaii (https://goo.gl/9x7SjN).

En forma impactante, tres de los seis pedazos balcanizados de EU por IP (https://goo.gl/Vjgcs9) prevalecieron: el voto costero occidental del eje California/Oregón/Washington se volcó por Hillary, frente al voto pro Trump en el cinturón industrial (rust belt), dominado por el eje Pensilvania/Michigan/Ohio, y el cinturón bíblico (bible belt), encabezado por la República de Texas.

Sea el escenario que fuere en EU, lo real es que su destino etno-teo-geopolítico alcanzó también a sus dos vecinos: Canadá y México, que no disponen de muchos anticuerpos geopolíticos ni geofinancieros.

Lo peor que puede suceder, como en forma insensata operó el frívolo Senado del México neoliberal itamita, es tomar partido en una guerra civil ajena porque se corre el grave riesgo de sufrir las consecuencias colaterales. México debe serenarse.

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

Facebook: AlfredoJalife

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Salario directo, indirecto y diferido

Mié, 30/11/2016 - 09:03

Eduardo Garzón Espinosa – Consejo Científico de ATTAC España

En este breve vídeo explico de forma sencilla en qué consisten el salario directo, el indirecto y el diferido, y cómo cuando nos recortan en educación, sanidad o pensiones están también recortando nuestro salario y precarizando nuestras vidas.

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ATTAC Canarias: Manifestación “No a la ley del suelo”

Mié, 30/11/2016 - 07:00

ATTAC Canarias

2016111609371390538

A BASE DE LADRILLOS,

SE LLENAN LOS BOLSILLOS.

SIEMPRE EL MISMO INVENTO,

MÁS Y MÁS CEMENTO.

POR LA DEFENSA DE NUESTRA TIERRA NO A LA LEY DEL SUELO QUE SOLO FAVORECE A LOS EMPRESARIOS DEL CEMENTO

La Ley del Suelo de Canarias es una iniciativa neoliberal y regresiva que tendrá efectos devastadores para el territorio y los recursos naturales de las islas (costas, espacios agrarios y naturales). Responde básicamente a intereses empresariales y tiene una concepción desfasada del urbanismo que nos conducirá a una nueva burbuja inmobiliaria con mayores consecuencias de corrupción, desempleo y degradación de nuestras islas. Se ha negociado de espaldas al pueblo y sus organizaciones. Ha recibido un amplio rechazo de un amplio espectro de organizaciones sociales en todo el Archipiélago.

Llamamos a la ciudadanía a movilizarse contra esta Ley, porque:

  • Potencia sin freno un modelo desarrollista, especulador y depredador del territorio.
  • Supone una involución en el terreno de la planificación urbanística al desregularla en beneficio de unos pocos.
  • Vacía de competencias al único órgano regulador y de control existente, la actual COTMAC (Comisión de Ordenación del Territorio y Medio ambiente de Canarias).
  • Hace que la Comunidad Autónoma Canaria renuncie a sus competencias exclusivas en materia de ordenación del territorio y de una planificación racional y sostenible.
  • Cede a los 88 municipios, implicados en un 40 % de casos de corrupción urbanística, la capacidad de hacer y deshacer en su territorio sin ningún filtro superior.
  • Favorece la mercantilización del territorio y más que dar facilidades a los pequeños propietarios del suelo lo que facilitará es mayores ventajas a constructoras e inmobiliarias.

PLATAFORMA CANARIAS POR UN TERRITORIO SOSTENIBLE

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Bancos Centrales y banca sistémica: ¡juegos de tahúres!

Mar, 29/11/2016 - 13:00

Juan Laborda -  voz pópuli

La solidez del sistema bancario europeo y estadounidense no solo no ha mejorado sino que en realidad está en peligro. Nos han tomado el pelo. No ha habido ninguna reforma del capitalismo tras la Gran Recesión. Nos han metido la mano en el bolsillo sin ningún tipo de disimulo para mantener un sistema bancario zombi. ¡Qué rápido aprenden algunos del teatro barroco español!

Cada día se amontona más evidencia que sugiere tanto una supervisión como una regulación laxa e incompetente de los bancos sistémicos, aquellos demasiado grandes para quebrar. Las autoridades económicas y políticas se conchaban con los grandes banqueros sin solucionar ninguno de los problemas estructurales de la economía occidental. Por un lado, un volumen de deuda que no disminuye, la mayoría generado y esparcido por un sistema bancario desenfrenado en plena orgía de crédito. Por otro, un sistema bancario gripado, zombi.

Dos acontecimientos distintos, en diferentes lugares, apuntan en esta dirección. El 15 de noviembre destacados denunciantes sobre prácticas bancarias internacionales delictivas contaron sus historias en el Parlamento Europeo. Denunciantes, periodistas y expertos, intercambiaron experiencias, recomendaciones y debatieron sobre cómo proteger a los denunciantes, analizando al mismo tiempo todos los aspectos políticos y jurídicos y cómo abordar esta cuestión a nivel europeo. Ese mismo día, al otro lado del charco, la oficina de rendición de cuentas del gobierno estadounidense (GAO, por sus siglas en inglés), se convirtió en la tercera entidad federal, en los dos últimos años, en apuntar que la Reserva Federal no está haciendo su trabajo a la hora de realizar adecuadamente las pruebas de resistencia de los grandes bancos de Wall Street. Vamos que están mirando para otro lado.

Mario Draghi y el banco Unicrédito

Del potente panel de denunciantes bancarios internacionales que contaron sus historias en el Parlamento Europeo, destacó lo relatado por el denunciante irlandés, Jonathan Sugarman. Este denunciante, cuando comprobó que UniCredito Irlanda infringía la ley de manera sistemática, informó al regulador irlandés. Relató no sólo cómo fue ignorado por su banco y el regulador celta, sino, y esto es lo más grave, también por todos los principales partidos políticos irlandeses.

A continuación señaló que según la ley irlandesa el regulador irlandés debe informar al Banco Central del país de origen de los bancos que tienen filiales en Irlanda y que han realizado prácticas fraudulentas o presentan graves problemas. En el caso de UniCredit Irlanda, esto significaría que el Banco Central italiano debería haber sido informado de que el mayor banco de Italia estaba violando gravemente la ley irlandesa, poniendo en peligro a todo el sistema bancario.

El gobernador del Banco Central de Italia en ese momento era Mario Draghi. Si el regulador irlandés no lo hizo, actuó no solo de manera incompetente, podría haber mentido, engañado e incluso violado las leyes irlandesas. En cambio, si trasladó los problemas y prácticas de UniCredit Irlanda al Banco Central de Italia, entonces Mario Draghi debería responder a ciertas preguntas sobre su propia negligencia del deber. Al final, lo que subyace es que los reguladores miraron a otro lado. En definitiva, no cumplieron su deber, protegieron a la superclase, bien por no alarmar -lo dudo-, bien por instinto de clase.

Obama y la reforma financiera Dodd-Frank

Wall Street alimentó, previa derogación de la Glass-Steagall y una política monetaria excesivamente laxa, la mayor burbuja inmobiliaria de la historia de los Estados Unidos. Una vez que ésta pinchó arrastró a la economía global a la Gran Recesión. Al final fueron los contribuyentes, de allá y aquí, quienes acabaron pagando de su bolsillo los platos rotos.

Con el fin aparente de evitar nuevos abusos, la administración Obama aprobó en 2010 la legislación de reforma financiera Dodd-Frank. Pero para hacer operativa tanta legislación era necesario ser valiente y dotar a sus cuerpos reguladores de “policías” que, si hiciera falta, a cara de perro, pusieran los puntos sobre las íes a los distintos bancos, especialmente a aquellos demasiado grandes para quebrar.

Una de las promesas en Dodd-Frank era que la Reserva Federal evaluaría anualmente si los bancos sistémicos tienen, por un lado, el capital adecuado para soportar una recesión severa y, por otro, si disponen de los programas apropiados de gestión de riesgos para evitar que éstos explosionen. En realidad, lo único que se interpone entre el pueblo estadounidense o europeo y otro apocalíptico colapso financiero de los bancos sistémicos de allá y aquí son las pruebas de resistencia de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo, y los requisitos de capital.

Como dice nuestro sabio refranero, ¡obras son amores y no buenas razones! Diversas entidades federales estadounidenses en los últimos dos años han denunciado que la Reserva Federal no está haciendo su trabajo a la hora de realizar adecuadamente las pruebas de resistencia de los grandes bancos de Wall Street. El último, la oficina de rendición de cuentas del gobierno estadounidense (GAO, por sus siglas en inglés), cuyas críticas son similares a las del otrora Director General de Banco de España y persona clave en el diseño del rescate bancario español de la década de los 80, Aristóbulo de Juan.

La GAO, como antes Aristóbulo de Juan, señala aspectos muy jugosos que no hacen otra cosa sino que aumentar la fragilidad de la banca sistémica estadounidense y europea. La estructura organizativa de la Reserva Federal, de cara a implementar las pruebas de resistencia, no incluye un proceso formal a través del cual se pueda implementar la gestión de riesgos a nivel agregado. Pero además, según la GAO, la Reserva Federal tampoco ha determinado si su único escenario de supervisión severo es suficientemente robusto y fiable para analizar la resistencia del sistema bancario frente a una serie de crisis potenciales. Dichos análisis -incluyendo la posibilidad de realizar pruebas de sensibilidad con múltiples escenarios- ayudarían a la Reserva Federal a entender la gama de resultados que podrían producirse bajo diferentes escenarios y explorar las ventajas asociadas frente a la dependencia de un solo escenario supervisor severo.

De esta manera, consciente o inconscientemente, los Bancos Centrales vuelven a proteger a la banca sistémica frente al interés general de la ciudadanía. Un diagnóstico y un tratamiento tardío o equivocado de la insolvencia bancaria encarecería fuertemente la solución, que, al menos en un principio, sería sufragada por el propio sistema financiero y el “bail-in” de los acreedores. Sin embargo, no les quepa ninguna duda que al final, y olvídense de las promesas, acabaremos siendo los contribuyentes quienes paguemos los platos rotos -“bail-out”-. Lo intentarán. La pregunta es si se lo permitiremos otra vez.

Categorías: Attac Planet

Propiedad, multinacionales y derechos humanos

Mar, 29/11/2016 - 09:00

Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

M., vecino de Hospitalet de Llobregat, en España, fue despedido. Está casado y tiene una hija. La crisis. Agotó el subsidio de desempleo y luego sólo logró una pensión de 300 euros por sufrir depresión al no encontrar trabajo. No podía pagar el alquiler y ocupó con su familia un piso vacío de protección oficial en el municipio citado. El piso ocupado era propiedad de la Generalitat de Cataluña, que, lamentablemente, actuó como cualquier empresa privada a la búsqueda de beneficios. Adigsa, empresa pública que administra pisos de protección oficial, le pidió 9.000 euros a M. por alquileres y, como no podía pagar, le anunciaron que lo desahuciarían, que lo echaban a la calle, vamos.

M. pidió un mes de demora, pero le dieron la callada por respuesta, entonces fue al ayuntamiento de l’Hospitalet y pidió que los alojaran en un albergue, porque en la calle hacía mucho frío. No le atendieron. Un día antes del desahucio, a las cinco de la tarde, M salió de su casa con una cuerda al hombro y se ahorcó en el parque de las Setas del barrio del Gornal en Hospitalet de Llobregat.

En el primer año de la llamada crisis, con recortes, despidos y aumento creciente de desempleo, se iniciaron miles de desahucios. La gente perdía el empleo, no podía pagar la hipoteca o alquiler de la vivienda y los desahuciaban. A la calle. Entre 2008 y 2012, según informe de la Plataforma de Afectados por le Hipoteca (PAH) hubo casi 245.000 expulsiones de sus viviendas de gente, tanto por impago de hipoteca como de alquiler. Y, en el Reino de España, hubo en los primeros meses de crisis más de cuarenta suicidios asociados a desahucios, algunos, para que no hubiera dudas dejaron notas que explicaban la razón de recurrir a tan desesperada medida: quedarse en la calle. ¿Para qué demonios sirve la vigencia legal del derecho a la vivienda, a la vida digna que incluye, si se pasan por el arco del triunfo los derechos de la gente?

Tal vez el error fue incluir también en la Declaración de Derechos Humanos el derecho a la propiedad privada en el artículo 17. Sin matices ni aclaraciones. Como una patente de corso, pues parece incuestionable que empezaron los problemas cuando hace miles de años alguien marcó un espacio de tierra y dijo: Esto es mío. Desde entonces los derechos a una vida digna, al sustento, al trabajo a un techo digno… no casan con ese derecho a la propiedad.

¿Hay alguna razón digna de ser escuchada para que la propiedad sea prioritaria sobre el derecho a la vivienda y a la vida digna?

Vistas las maniobras para vaciar la democracia por grandes empresas y corporaciones, como aprobar los tratados bilaterales TTIP, CETA, TTP…, es evidente que han declarado la guerra a los derechos humanos de la gente. Relacionar desahucios y suicidios pudiera ser considerado extremo, pero esclarece responsabilidades y muestra la calaña de la depredación global que algunos insisten en llamar crisis. Es saqueo puro y duro. La mayoría ciudadana forzada al servicio de una obscena minoría. El imperio de la codicia sin freno.

Amenazas sobre la gente, tanto o más graves que lo narrado, se ciernen contra los derechos humanos de mucha gente y la protección de la Naturaleza. ¿Olvida esa minoría codiciosa que solo tenemos esta Tierra y sus recursos son limitados? Y no vale proponer emigrar a Marte, no por no factible (al menos todos o muchos), tampoco deseable, puestos a ser sinceros. Además, resolver los problemas de aquí en otro espacio suena a creencia religiosa; es la vieja fantasía de aguantar aquí y ser felices en otra vida mejor.

Pero aterrizando, son amenazas contra la gente y la Tierra los planes mineros, forestales, energéticos, eólicos, hidroeléctricos, termoeléctricos… en muchos países del antaño denominado Tercer Mundo. Planes de corporaciones denunciados por la ciudadanía, entidades indígenas y otros actores. Proyectos que supondrán obscenos beneficios para una reducida minoría de accionistas, ejecutivos, cómplices académicos, mediáticos y políticos, pero son verdadero saqueo donde se ejecutan en América Latina, África, Asia… Además, el saqueo ya se ha extendido al mundo desarrollado donde pintan bastos cada vez para más gente.

En la confrontación entre poder económico y derechos humanos de la gente, hay que estar con la gente. Otra opción sería ser cómplice de una injusticia repugnante y del desastre que nos amenaza.

 

Xavier Caño Tamayo es periodista

Publicado en ALAI, América Latina en movimiento

Twitter: @xcanotamayo

¡Por razones!

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Las multinacionales fósiles y de infraestructuras protagonizan la cumbre del COP22

Mar, 29/11/2016 - 07:00

Laura Corcuera – Diagonal

En la semana política de la COP22, los jefes de gobierno se han reunido por primera vez bajo el Acuerdo de París. El comisario europeo de Energía y Cambio Climático, Miguel Ángel Arias Cañete, ha insistido en la necesidad de mayores esfuerzos, sin embargo los compromisos de la UE contradicen sus declaraciones.

Al llegar a la cumbre observamos la enorme presencia de multinacionales fósiles y de empresas de infraestructuras (cementeras, energéticas, telecomunicaciones, transporte…) cuyo número de delegados y negociadores es muy superior al de las representantes de la sociedad civil.

Todo apunta a que el Acuerdo de París ha propiciado una nueva era climática liderada por aquellos agentes que causan la degradación planetaria, mientras la ciudadanía observa impotente la inacción de los gobiernos. Esta pasividad tendrá grandes repercusiones sociales, ambientales y económicas en los próximos años, tal y como ya ha demostrado la comunidad científica y en especial el IPCC.

El lema oficial de la cumbre, que habla de “tiempo para la acción”, contrasta con una política que apunta al estancamiento de las negociaciones del Acuerdo de París. Esto supondría dilatar la acción climática lo suficiente para que sea imposible aplicar las recomendaciones científicas y limitar el calentamiento global a 1,5ºC.

Las Cumbres del Clima se han convertido en recintos feriales con expositores de empresas que han pasado del negacionismo al lavado climático. Su misión es vender “tecnología verde” a gobiernos y multinacionales, sin beneficios relevantes para el conjunto del planeta.

Una coartada para multinacionales y lobbies

En Marrakech vuelve a quedar patente la sobrerrepresentación de las industrias fósiles, las grandes energéticas, en especial la nuclear, las petroleras y el sector de la construcción, cuyo número de representantes, al menos, triplica al de la sociedad civil.

La presencia de multinacionales en estas cumbres supone un constante bloqueo a las iniciativas ciudadanas y ecologistas, así como la configuración de la percepción social del cambio climático.

En la COP22 los debates están centrados en el papel de las transnacionales, la legitimación de sus intervenciones y los beneficios económicos del Acuerdo de París.

Se trata de una eficaz coartada para aquellos agentes que, lejos de cambiar sus acciones socioclimáticas y reconocer sus errores históricos, siguen presentándose como salvadoras de una situación de la que ellos mismos son responsables.

Esta visión lucrativa del cambio climático perpetúa un modelo socioeconómico obsoleto que provoca atentados sociales y ambientales muchas veces irreversibles. Mientras, las organizaciones de la sociedad civil están experimentando mayores problemas de acceso a las negociaciones oficiales.

Los movimientos ecologistas exigen la retirada del estatus de observador a todas las empresas petroleras acreditadas dentro de las COP, como ya lo hizo en 2007 la Organización Mundial de la Salud (OMS) con las tabacaleras.

El gobierno español no da la talla

La incomparecencia de Mariano Rajoy en la COP22 es un claro ejemplo del desinterés del actual gobierno español en materia climática. La economía española es profundamente dependiente del consumo de combustibles fósiles y prueba que estamos muy lejos de abordar una definitiva descarbonización.

El dato definitivo de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) publicado hoy por el INE demuestra que España es el segundo país con mayor aumento en emisiones GEI de la Unió Europea. Esta información confirma la adelantada por EeA el pasado agosto.

Desde Marruecos, las organizaciones que representan a la sociedad civil insisten en la necesidad de un cambio de modelo. Los gobiernos deben actuar “de verdad” frente a las demostradas consecuencias sociales y medioambientales del cambio climático, evitar el expolio de los recursos naturales que sufren los países empobrecidos, reconocer las múltiples luchas ciudadanas silenciadas por los negociadores oficiales en la cumbre, y poner límites a figuras de poder como el negacionista y actual presidente de EE UU Donald Trump.

Poner en el centro de las negociaciones climáticas a la ciudadanía y los derechos humanos. Éste es el reto: en una situación de emergencia socioambiental y de necesidad, aplicar políticas estructurales que den soluciones reales y no parches a un modelo obsoleto y caduco. En este sentido, el primer y más urgente paso es expulsar definitivamente a las multinacionales fósiles de cumbres como la COP.

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El nuevo mundo que tarda en aparecer

Lun, 28/11/2016 - 15:32

Gustave Massiah - VIENTO SUR

La situación parece desesperanzadora. La ofensiva de las derechas y las extremas derechas ocupa el espacio y los espíritus. Se desarrolla en los medios de comunicación y trata de expresar la derechización de las sociedades. Pero no es nada de eso y nada está jugado. Las sociedades resisten y las contradicciones están en marcha; son ellas las que determinan el futuro.

Para comprender la situación partamos de la cita de Antonio Gramsci: “El viejo mundo muere, el nuevo mundo tarda en aparecer y en este claroscuro surgen los monstruos/1

En este contexto, la estrategia de los movimientos sociales que quieran llevar adelante un proyecto emancipatorio debe articular la respuesta a la urgencia y la construcción de un proyecto alternativo de futuro. Deben al mismo tiempo luchar contra los monstruos e inscribirse en la construcción de un nuevo mundo.

El viejo mundo se muere

Los choques financieros de 2008 confirman la hipótesis del agotamiento del neoliberalismo. El calentamiento climático, la disminución de la biodiversidad y las contaminaciones globales, confirman el agotamiento del productivismo. Se avanzan hipótesis sobre un agotamiento del capitalismo como modo hegemónico de producción. Damos por supuesto que lo que sucedería al capitalismo no sería forzosamente un modo justo y equitativo; la historia no está escrita y no es lineal.

En el Foro Social Mundial de Belém, en 2009, tuvo lugar una convergencia de movimientos: el movimiento de las mujeres, los movimientos campesinos, los movimientos ecologistas y los movimientos de los pueblos amazónicos han expresado fuertemente un nuevo punto de vista. Han afirmado que, si se trata de redefinir las relaciones entre la especie humana y la naturaleza, no se trata solamente de una crisis del neoliberalismo o del capitalismo, se trata de una crisis de civilización, la que desde hace cinco siglos ha puesto adelante la modernidad occidental y ha conducido a algunas de las formas de la ciencia contemporánea.

La situación está marcada por la permanencia de las contradicciones. La crisis estructural articula cinco contradicciones principales: económicas y sociales, con las desigualdades sociales y las discriminaciones; ecológicas con la destrucción de los ecosistemas, la limitación de la biodiversidad, el cambio climático y la puesta en peligro del ecosistema planetario; geopolíticas con las guerras descentralizadas y el auge de nuevas potencias; ideológicas con la interpelación de la democracia, los presiones xenófobas y racistas; políticas con la corrupción nacida de la fusión de lo político y lo financiero que alimenta la desconfianza en relación con lo político y abole su autonomía. La derecha y la extrema derecha han llevado una batalla por la hegemonía cultural, desde finales de los años 1970, contra los derechos fundamentales y particularmente contra la igualdad, contra la solidaridad, por las ideologías securitarias, por la descalificación amplificada desde 1989 (año de la caída del Muro de Berlín, ndt) de los proyectos progresistas. Han llevado ofensivas sobre el trabajo por la precarización generalizada; contra el Estado social, por la mercantilización y la privatización y la corrupción generalizada de las clases políticas; sobre la subordinación de lo numérico a la lógica de la financiarización.

Los nuevos monstruos

A partir de 2011, los movimientos casi insurreccionales de ocupación de las plazas atestiguan la respuesta de los pueblos a la dominación de la oligarquía. A partir de 2013, la arrogancia neoliberal retoma la delantera y confirma las tendencias que han emergido desde finales de los años 1970. Se reafirman las políticas dominantes, de austeridad y de ajuste estructural. La desestabilización, las guerras, las represiones violentas y la instrumentalización del terrorismo se imponen en todas las regiones. Las corrientes ideológicas más reaccionarias y los populismos de extrema derecha son cada vez más activos. Adoptan formas específicas como el noeconservadurismo libertario en los Estados Unidos, las extremas derechas y las diversas formas de nacional-socialismo en Europa, el extremismo yihadista armado, las dictaduras y las monarquías petroleras, el hinduismo extremo, etc. Pero, a medio plazo, nada está jugado.

Hay que preguntarse sobre estos monstruos y las razones de su emergencia. Se apoyan sobre los miedos alrededor de dos vectores principales y complementarios: la xenofobia y el odio a los extranjeros: los racismos bajo sus diferentes formas. Hay que señalar una ofensiva particular que toma las formas de la islamofobia; después de la caída del Muro de Berlín, el “islam” ha sido instituido como el enemigo principal en el “choque de civilizaciones”.

Esta situación resulta de una ofensiva llevada con constancia desde hace cuarenta años, por las derechas extremas, para conquistar la hegemonía cultural. Se ha centrado especialmente sobre dos valores. Contra la igualdad en primer lugar, afirmando que las desigualdades son naturales. Por las ideologías securitarias, que consideran que solo la represión y las libertades pueden garantizar la seguridad.

El endurecimiento de las contradicciones y de las tensiones sociales explica el surgimiento de las formas extremas de afrontamiento. El endurecimiento empieza por el de la lucha de clases y se extiende a todas las relaciones sociales. El multimillonario Warren Buffet declaraba tranquilamente que “algunos dudan de la existencia de una lucha de clases; por supuesto que hay una lucha de clases y es mi clase quien la está ganando”. La financiarización ha profundizado las desigualdades y la casta de los muy ricos se ha restringido. Las llamadas clases medias se han hinchado, pero la precarización afecta y pone en riesgo a una parte de las mismas.

La voluntad de acumulación de riquezas y de poderes es insaciable. Frente a esa desmesura, se asiste a un refugio en la vuelta de lo religioso, confiando en que conseguirá suavizar los extravíos insoportables. La confianza en la regulación estatal está fuertemente cuestionada. La clase financiera ha conseguido subordinar a los Estados. Y el proyecto de socialismo de Estado ha naufragado en las nomenclaturas y en las nuevas oligarquías. La situación es inestable. ¿Cómo creer que puede durar indefinidamente un mundo en el que 62 personas, 53 hombres y 9 mujeres, poseen tanto como otras3,5 mil millones? La voluntad de imponer la reproducción de la situación y el miedo de las revueltas se traduce en el auge de la violencia, la represión y las guerras.

Pero también hay otro motivo para esta situación, que es el miedo de la aparición de un nuevo mundo. Los nuevos monstruos saben que su mundo está en cuestión; para salvaguardar sus posiciones y sus privilegios, instrumentalizan el miedo al futuro, el temor de las convulsiones sociales de las sociedades que va a marcar el futuro.

El nuevo mundo que tarda en aparecer

¿Cuál es este nuevo mundo que tarda en aparecer? Un nuevo mundo que puede dar miedo a los privilegiados y que los movimientos sociales dudan en percibir.

La propuesta es estar atento a las revoluciones en marcha. Hay varias revoluciones en marcha, pero están inacabadas. Y sus salidas son inciertas. Nada permite afirmar que no serán aplastadas, desviadas o recuperadas. Por tanto, convulsionan al mundo; son también portadoras de esperanzas y marcan ya el porvenir y el presente. Son revoluciones de amplio período y cuyos efectos se inscriben en varias generaciones.

Para ilustrar esta idea, partamos de cinco revoluciones en marcha y que son, recordémoslo, inacabadas. Se trata de la revolución de los derechos de las mujeres; de la revolución de los derechos de los pueblos; de la revolución ecológica; de la revolución numérica; de la revolución del poblamiento del planeta.

La revolución de los derechos de las mujeres es la más impresionante. Ella cuestiona relaciones milenarias. Las luchas por los derechos de las mujeres han avanzado enormemente durante los últimos cuarenta años. Se mide progresivamente las convulsiones que suscitan. Esta revolución se encuentra inacabada y arrastra resistencias de una gran violencia. Se puede medir por la violencia de las reacciones de ciertos Estados contra toda idea de la liberación de las mujeres y por la resistencia en todas las sociedades al cuestionamiento del patriarcado. La revolución de los derechos de las mujeres ya ha suscitado un gran cambio en la estrategia de los movimientos; es la negativa a subordinar a otras luchas la lucha contra la opresión de las mujeres. Su negativa a considerar su reivindicación como una contradicción secundaria ha sido retomada por todos los movimientos y traduce el reconocimiento de la diversidad de los movimientos sociales y ciudadanos.

También es significativa la revolución de los derechos de los pueblos. Está inacabada y enfrentada a las tentativas de reconfiguración de las relaciones imperialistas. La segunda fase de la descolonización ha comenzado. La primera fase, la de la independencia de los Estados ha encontrado sus límites. La segunda fase es la de la liberación de los pueblos. Ella desemboca sobre nuevas cuestiones, con los derechos de los pueblos que adoptan diferentes nombres: indígenas, primeros, autóctonos. Renuevan la cuestión de las identidades con la irrupción de identidades múltiples como han sido calificadas por el poeta EdouardGlissand. Interpela sobre la relación entre las libertades individuales y las libertades colectivas.

La revolución ecológica está en sus inicios. Desde ya convulsiona la comprensión de las transformaciones y el sentido del cambio. Ella introduce la noción del tiempo finito y la noción de los límites en relación con el crecimiento ilimitado. Pone en cuestión todas las concepciones del desarrollo, de la producción y del consumo. Reimpone la discusión sobre la relación entre la especie humana y la naturaleza. Interpela sobre los límites del ecosistema planetario. La revolución ecológica es una revolución filosófica que trastorna las certidumbres más consolidadas.

La revolución de lo numérico es una parte de una nueva revolución científica y técnica, combinada especialmente con la de las biotecnologías. Abre nuevas contradicciones sobre las formas de producción, de trabajo y de reproducción. Impacta a la cultura, empezando a convulsionar a terrenos tan vitales como los del lenguaje y la escritura. Por el momento, la financiarización ha logrado instrumentalizar las convulsiones de lo numérico, pero las contradicciones permanecen abiertas y son profundas.

La revolución del poblamiento del planeta está en gestación. Todas las grandes convulsiones históricas han tenido consecuencias sobre el poblamiento del planeta. Entenderlo permite evitar calificar a las cuestiones de las migraciones y de los refugiados como crisis migratorias que se podrían aislar y que acabarían por reabsorberse. Los cambios en el poblamiento del planeta prolongan las rupturas precedentes. La de la urbanización y de la armadura urbana mundial con la multiplicación de los barrios precarios. El cambio climático no solo va a acentuar las migraciones medioambientales. La elevación del nivel del mar podría alcanzar hasta un metro desde ahora hasta el final de siglo. Según las Naciones Unidas, el 60% de las 400 áreas urbanas de más de un millón de habitantes en 2011 -o sea 900 millones de personas aproximadamente-, estarían expuestas a un elevado riesgo natural. La escolarización de las sociedades modifica los flujos migratorios. Los diplomados que salen permanecen en contacto con su generación a través de internet. Los otros alimentan al grupo de los parados diplomados, nueva alianza entre los hijos de las capas populares y los hijos de las capas medias. Los movimientos sociales intentan articular las luchas por el derecho a seguir viviendo y trabajando en el país. Verifican que las ganas de permanecer son indisociables del derecho a salir. La noción misma de identidades se encuentra interpelada por la evolución de los territorios y por el mestizaje de las culturas.

El necesario pensamiento estratégico

Los movimientos sociales y ciudadanos deben adoptar su estrategia a la nueva situación. Todo pensamiento estratégico se construye sobre la articulación entre la urgencia y la construcción de un proyecto alternativo. La urgencia es la resistencia a los nuevos monstruos. Pero para resistir es necesario un proyecto alternativo.

El proyecto alternativo empieza a perfilarse. Desde 2009, en el Foro Social Mundial de Belém al que se ha hecho anteriormente mención, la propuesta que se presenta es la de una transición ecológica, social, democrática y geopolítica. Esta propuesta combina la toma de conciencia de las grandes contradicciones y la intuición de las grandes revoluciones inacabadas en marcha.

Hay que insistir sobre la idea de transición que es frecuentemente –mal- presentada como una propuesta de temporización. La propuesta de transición no se opone a la idea de revolución, está en ruptura con una de las concepciones de la revolución, la de la gran tarde; inscribe la revolución en el tiempo largo y discontinuo. Subraya que en el mundo actual emergen nuevas relaciones sociales, como han emergido las relaciones sociales capitalistas, de forma contradictoria e inacabada, en el mundo feudal. Esta concepción da un nuevo sentido a las prácticas alternativas que se buscan y que permiten, también en este caso de forma inacabada, precisar y preparar un proyecto alternativo.

Una de las dificultades de este período concierne a esta articulación entre la resistencia y el proyecto alternativo. La lucha de clases es, sin duda, el elemento determinante de la resistencia y de la transformación. Pero es necesario redefinir la naturaleza de las clases sociales, de su relación y de las luchas de clases. En la concepción dominante de los movimientos sociales, la revolución social debía preceder y caracterizar a las otras revoluciones y liberaciones. La importancia de las otras cinco revoluciones en marcha interpela a la revolución social y el atraso de la revolución social interpela a su vez a las otras revoluciones.

No es necesario volver a la urgencia de la resistencia contra los monstruos. A la vez que señalar la importancia y la necesidad de un proyecto alternativo. No es secundario comprender como el miedo all nuevo mundo actúa sobre la aparición de los monstruos. Cojamos el ejemplo de un elector de Trump, de clase media, blanco, en el Estados Unidos profundo; cuando mira alrededor suyo ve que los indios siguen ahí, que los negros ya no soportan el racismo, que los latinos son cada vez más numerosos y a veces mayoritarios y que las mujeres no se dejan manejar. ¡Acaba por ver que su América profunda va a dejar de existir y está dispuesto a coger sus fusiles para tirar!

De hecho, las sociedades resisten más de lo que se piensa a la derechización de las elites y de los medios de comunicación. Se puede verificar. En Hungría, el referéndum contra los extranjeros no ha podido ser validado, ya que, a pesar de las presiones, solo el 37% de los-as húngaros-as han ido a votar en esa consulta. En Polonia, las manifestaciones masivas han hecho retroceder a los que querían prohibir cualquier aborto. En Francia, dos tercios de los-as franceses-as se han opuesto a la abrogación de las leyes de matrimonio para todos. Un sondeo en cinco países europeos muestra que, según los países, del 77% al 87% de los encuestados son favorables a la regularización de los sin papeles que dispongan de un contrato de trabajo. Un sondeo de Amnistía Internacional en 27 países ha mostrado que, a pesar de los discursos anti-refugiados, en 20 de los 27 países, más del 75% de los encuestados está a favor de la acogida de los refugiados.

Cuando pueden expresarse, las sociedades son más abiertas y más tolerantes de lo que quieren hacer creer las corrientes de extrema derecha y los medios de comunicación que les sirven de correa de transmisión. Pero esta resistencia no se muestra, no se traduce en la adhesión a un proyecto progresista, manifestando así la ausencia de un proyecto alternativo creíble. Es menos “la derecha” que triunfa que “la izquierda” se desmorona.

Así pues es necesario que resistamos, en lo inmediato, paso a paso y aceptar comprometerse en el tiempo largo. Esta resistencia pasa por la alianza con todas las y todos los -y ellos-ellas son numerosos/as-, que la igualdad es mejor que las desigualdades, que las libertades individuales y colectivas deben ser ensanchadas al máximo, que las discriminaciones conducen al desastre, que la dominación conduce a la guerra, que es necesario salvaguardar el planeta. Esa batalla sobre los valores pasa por el cuestionamiento de la hegemonía cultural del neoliberalismo, del capitalismo y del autoritarismo. Podemos demostrar que resistir es crear. Por cada una de las revoluciones inacabadas, a través de las movilizaciones y las prácticas alternativas, podemos luchar para evitar que sean instrumentalizadas y sirvan para reforzar el poder de una élite, antigua o nueva.

Los años que vienen serán sin duda muy difíciles y las condiciones serán muy duras. Pero, a escala de una generación, nada está jugado, todo es posible.

Gustave Massiah es una personalidad de referencia internacional en el espacio altermundista

Notas:

1/ Cuadernos de la Cárcel, Tomo 3, ERA, 1984, (pdf) disponible en http://www.mediafire.com/view/cukxs78er9y3neb/Cuadernos_de_la_cárcel_(Tomo_III)

https://blogs.mediapart.fr/jean-pierre-anselme/blog/071116/le-nouveau-monde-qui-tarde-apparaitre

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Nota sobre la lucha de clases

Lun, 28/11/2016 - 15:31

Jorge Alemán – cuartopoder

Algunos  marxistas, cuando apelan a la lucha de clases, pretenden dar a entender que con esto se nombra la posición más “radical”, la “más de izquierda”. Sin embargo, ¿no merece el término en cuestión  ser vuelto a indagar? ¿No sería conveniente volverlo a indagar desde la perspectiva de nuestra contemporaneidad? Sería especialmente relevante plantearse estas cuestiones a partir de cómo se gestan los verdaderos antagonismos en lo social. En cualquier caso, este interrogante demanda una aclaración de entrada: nuestro punto de partida es que primero está siempre el antagonismo, de un modo estructural y constitutivo y luego lo social, que se organiza alrededor del mismo. No existe una sociedad que primero haya sido armónica, neutral o con algún conflicto que otro o alguna anomalía a resolver. Por el contrario, a raíz de cómo el discurso estructura lo social, este siempre lo hace a partir de una negatividad o brecha antagónica que no se puede cancelar dialécticamente.

En el capitalismo, uno de los antagonismos más importantes es el formulado por Marx, el que se gesta entre el Capital y la renta de trabajo. Sin duda, la plusvalía sigue siendo el aspecto fundamental del Capitalismo, pero  su apropiación ya no sólo se circunscribe a la forma Capital-Trabajo. Existen millones de seres  humanos que no trabajarán nunca, desempleados estructurales, trabajadores en negro, nuevos esclavos, trabajadores nómadas, clandestinos, etc. En todos los casos, es un hecho que la apropiación de plusvalía, por distintas vías, se realiza como tal. ¿Se puede unificar todo este campo bajo el concepto de lucha de clases? Como si el término en sí mismo poseyese la cualidad metafísica no sólo de totalizar elementos absolutamente heterogéneos, como los antes mencionados, sino que también pudiese animarlos y ponerlos en marcha en una determinada dirección de la historia que fuera a llevar el capitalismo a su fin.

¿Puede un verdadero materialista seguir pensando de este modo? Sólo se explica si se quiere a toda costa, se lo reconozca o no, mantener el espejismo moderno del progreso en la historia. Para ello, es necesario dotar a la llamada lucha de clases de un poder que nunca se confirma, salvo cuando un antagonismo sea habitado por la “parte que no tiene parte” en la vida institucional o social y logre alcanzar la forma de una organización colectiva. No obstante, en este caso, la lucha de clases no es más que la designación simbólica y secundaria de un antagonismo constituyente de lo social. En cambio, dar por constituida de entrada a la lucha de clases y otorgarle una dinámica inmanente y sin mediación política alguna, que va a ser  capaz de desconfigurar al Capitalismo en su funcionamiento hiperconectado y homogéneo, es un error teórico y político.

Por esto, es muy importante, para cualquier intento de renovación del marxismo o del materialismo emancipador, establecer que no existe una relación “necesaria” entre la explotación (incluyendo los diferentes modos de extracción de plusvalía) y la emergencia de un sujeto histórico, que dirija la salida del capitalismo. No es que no exista actualmente, es que nunca existió en la realidad un proceso semejante. Un materialismo emancipador debería admitir que no existe una relación de complementariedad entre la explotación que la forma mercancía siempre impone y los seres humanos sometidos a la misma.

La lucha de clases en su versión esencialista ha contribuido a consolidar ese fantasma de complementariedad y reciprocidad que asegura que entre los explotadores y los explotados existe una relación “dialéctica” que en algún momento quedará superada. La relación entre el Capital y “las existencias sexuadas, mortales y hablantes” no existe, en el sentido en que sólo cumple  la  función de reproducir ilimitadamente el Uno del Capital.

Sólo construyendo un suplemento  político que desconecte las relaciones distribuidas por el mercado, puede surgir el deseo de no seguir siendo explotado y darle una inscripción simbólica a ese Deseo. En  suma, no basta con ser explotado, hay que poder desear dejar de serlo y esto no viene garantizado por ningún automatismo histórico. Ese deseo no surge de ninguna dinámica interna al capitalismo, ni de ninguna  relación dialéctica de la lucha de clases. Surge del sujeto, porque él mismo, desde su primera inscripción simbólica, está constituido de un modo antagónico. Ese sujeto que surge siempre fracturado y en falta, porque lo constituye un lenguaje que, sin embargo, nunca lo nombra del todo.

Es en este “uno por uno” del sujeto irreductible a cualquier determinación que lo pretenda agotar en una definición concluyente, donde puede surgir la voluntad colectiva de querer otra cosa que lo que el poder del Capital  propone para su vida.

Jorge Alemán Lavigne es un psicoanalista y escritor de origen argentino. En 1976 se exilió en España
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El Fidel que conocí

Dom, 27/11/2016 - 13:00

Ignacio Ramonet - Consejo Científico de ATTAC España

fidel_y_ramonetFidel ha muerto, pero es inmortal. Pocos hombres conocieron la gloria de entrar vivos en la leyenda y en la historia. Fidel es uno de ellos. Perteneció a esa generación de insurgentes míticos – Nelson Mandela, Patrice Lumumba, Amilcar Cabral, Che Guevara, Camilo Torres, Turcios Lima, Ahmed Ben Barka – que, persiguiendo un ideal de justicia, se lanzaron, en los años 1950, a la acción política con la ambición y la esperanza de cambiar un mundo de desigualdades y de discriminaciones, marcado por el comienzo de la guerra fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos.

En aquella época, en más de la mitad del planeta, en Vietnam, en Argelia, en Guinea-Bissau, los pueblos oprimidos se sublevaban. La humanidad aún estaba entonces, en gran parte, sometida a la infamia de la colonización. Casi toda África y buena porción de Asia se encontraban todavía dominadas, avasalladas por los viejos imperios occidentales. Mientras las naciones de América Latina, independientes en teoría desde hacía siglo y medio, seguían explotadas por privilegiadas minorías, sometidas a la discriminación social y étnica, y a menudo marcadas por dictaduras cruentas, amparadas por Washington.

Fidel soportó la embestida de nada menos que diez presidentes estadounidenses (Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo). Tuvo relaciones con los principales líderes que marcaron el mundo después de la Segunda Guerra mundial (Nehru, Nasser, Tito, Jrushov, Olaf Palme, Ben Bella, Boumedienne, Arafat, Indira Gandhi, Salvador Allende, Brezhnev, Gorbachov, François Mitterrand, Juan Pablo II, el rey Juan Carlos, etc.). Y conoció a algunos de los principales intelectuales y artistas de su tiempo (Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Arthur Miller, Pablo Neruda, Jorge Amado, Rafael Alberti, Guayasamín, Cartier-Bresson, José Saramago, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano, Noam Chomsky, etc.).

Bajo su dirección, su pequeño país (100 000 km2, 11 millones de habitantes) pudo conducir una política de gran potencia a escala mundial, echando hasta un pulso con Estados Unidos cuyos dirigentes no consiguieron derribarlo, ni eliminarlo, ni siquiera modificar el rumbo de la Revolución cubana. Y finalmente, en diciembre de 2014, tuvieron que admitir el fracaso de sus políticas anticubanas, su derrota diplomática e iniciar un proceso de normalización que implicaba el respeto del sistema político cubano.

En octubre de 1962, la Tercera Guerra Mundial estuvo a punto de estallar a causa de la actitud del gobierno de Estados Unidos que protestaba contra la instalación de misiles nucleares soviéticos en Cuba. Cuya función era, sobre todo, impedir otro desembarco militar como el de Playa Girón (bahía de Cochinos) u otro directamente realizado por las fuerzas armadas estadounidenses para derrocar a la revolución cubana.

Desde hace más de 50 años, Washington (a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas) le impone a Cuba un devastador embargo comercial -reforzado en los años 1990 por las leyes Helms-Burton y Torricelli- que obstaculiza su desarrollo económico normal. Con consecuencias trágicas para sus habitantes. Washington sigue conduciendo además una guerra ideológica y mediática permanente contra La Habana a través de las potentes Radio “Martí” y TV “Martí”, instaladas en La Florida para inundar a Cuba de propaganda como en los peores tiempos de la guerra fría.

Por otra parte, varias organizaciones terroristas – Alpha 66 y Omega 7 – hostiles al régimen cubano, tienen su sede en La Florida donde poseen campos de entrenamiento, y desde donde enviaron regularmente, con la complicidad pasiva de las autoridades estadounidenses, comandos armados para cometer atentados. Cuba es uno de los países que más víctimas ha tenido (unos 3 500 muertos) y que más ha sufrido del terrorismo en los últimos 60 años.

Ante tanto y tan permanente ataque, las autoridades cubanas han preconizado, en el ámbito interior, la unión a ultranza. Y han aplicado a su manera el viejo lema de San Ignacio de Loyola: “En una fortaleza asediada, toda disidencia es traición.” Pero nunca hubo, hasta la muerte de Fidel, ningún culto de la personalidad. Ni retrato oficial, ni estatua, ni sello, ni moneda, ni calle, ni edificio, ni monumento con el nombre o la figura de Fidel, ni de ninguno de los líderes vivos de la Revolución.

Cuba, pequeño país apegado a su soberanía, obtuvo bajo la dirección de Fidel Castro, a pesar del hostigamiento exterior permanente, resultados excepcionales en materia de desarrollo humano: abolición del racismo, emancipación de la mujer, erradicación del analfabetismo, reducción drástica de la mortalidad infantil, elevación del nivel cultural general… En cuestión de educación, de salud, de investigación médica y de deporte, Cuba ha obtenido niveles que la sitúan en el grupo de naciones más eficientes.

Su diplomacia sigue siendo una de las más activas del mundo. La Habana, en los años 1960 y 1970, apoyó el combate de las guerrillas en muchos países de América Central (El Salvador, Guatemala, Nicaragua) y del Sur (Colombia, Venezuela, Bolivia, Argentina). Las fuerzas armadas cubanas han participado en campañas militares de gran envergadura, en particular en las guerras de Etiopia y de Angola. Su intervención en este último país se tradujo por la derrota de las divisiones de élite de la Republica de África del Sur, lo cual aceleró de manera indiscutible la caída del régimen racista del apartheid.

La Revolución cubana, de la cual Fidel Castro era el inspirador, el teórico y el líder, sigue siendo hoy, gracias a sus éxitos y a pesar de sus carencias, una referencia importante para millones de desheredados del planeta. Aquí o allá, en América Latina y en otras partes del mundo, mujeres y hombres protestan, luchan y a veces mueren para intentar establecer regímenes inspirados por el modelo cubano.

La caída del muro de Berlín en 1989, la desaparición de la Unión Soviética en 1991 y el fracaso histórico del socialismo de Estado no modificaron el sueño de Fidel Castro de instaurar en Cuba una sociedad de nuevo tipo, más justa, más sana, mejor educada, sin privatizaciones ni discriminaciones de ningún tipo, y con una cultura global total.

Hasta la víspera de su fallecimiento a los 90 años, seguía movilizado en defensa de la ecología y del medio ambiente, y contra la globalización neoliberal, seguía en la trinchera, en primera línea, conduciendo la batalla por las ideas en las que creía y a las cuales nada ni nadie le hizo renunciar.

En el panteón mundial consagrado a aquellos que con más empeño lucharon por la justicia social y que más solidaridad derrocharon en favor de los oprimidos de la Tierra, Fidel Castro – le guste o no a sus detractores – tiene un lugar reservado.

Lo conocí en 1975 y conversé con él en múltiples ocasiones, pero, durante mucho tiempo, en circunstancias siempre muy profesionales y muy precisas, con ocasión de reportajes en la isla o la participación en algún congreso o algún evento. Cuando decidimos hacer el libro “Fidel Castro. Biografía a dos voces” (o “Cien horas con Fidel”), me invitó a acompañarlo durante días en diversos recorridos. Tanto por Cuba (Santiago, Holguín, La Habana) como por el extranjero (Ecuador). En coche, en avión, caminando, almorzando o cenando, conversamos largo. Sin grabadora. De todos los temas posibles, de las noticias del día, de sus experiencias pasadas y de sus preocupaciones presentes. Que yo reconstruía luego, de memoria, en mis cuadernos. Luego, durante tres años, nos vimos muy frecuentemente, al menos varios días, una vez por trimestre.

Descubrí así un Fidel íntimo. Casi tímido. Muy educado. Escuchando con atención a cada interlocutor. Siempre atento a los demás, y en particular a sus colaboradores. Nunca le oí una palabra más alta que la otra. Nunca una orden. Con modales y gestos de una cortesía de antaño. Todo un caballero. Con un alto sentido del pundonor. Que vive, por lo que pude apreciar, de manera espartana. Mobiliario austero, comida sana y frugal. Modo de vida de monje-soldado.

Su jornada de trabajo se solía terminar a las seis o las siete de la madrugada, cuando despuntaba el día. Más de una vez interrumpió nuestra conversación a las dos o las tres de la madrugada porque aún debía participar en unas “reuniones importantes”…Dormía sólo cuatro horas, más, de vez en cuando, una o dos horas en cualquier momento del día.

Pero era también un gran madrugador. E incansable. Viajes, desplazamientos, reuniones se encadenaban sin tregua. A un ritmo insólito. Sus asistentes – todos jóvenes y brillantes de unos 30 años – estaban, al final del día, exhaustos. Se dormían de pie. Agotados. Incapaces de seguir el ritmo de ese infatigable gigante.

Fidel reclamaba notas, informes, cables, noticias, estadísticas, resúmenes de emisiones de televisión o de radio, llamadas telefónicas… No paraba de pensar, de cavilar. Siempre alerta, siempre en acción, siempre a la cabeza de un pequeño Estado mayor – el que constituían sus asistentes y ayudantes – librando una batalla nueva. Siempre con ideas. Pensando lo impensable. Imaginando lo inimaginable. Con un atrevimiento mental espectacular.

Una vez definido un proyecto. Ningún obstáculo lo detenía. Su realización iba de sí. “La intendencia seguirá” decía Napoleón. Fidel igual. Su entusiasmo arrastraba la adhesión. Levantaba las voluntades. Como un fenómeno casi de magia, se veían las ideas materializarse, hacerse hechos palpables, cosas, acontecimientos.

Su capacidad retórica, tantas veces descrita, era prodigiosa. Fenomenal. No hablo de sus discursos públicos, bien conocidos. Sino de una simple conversación de sobremesa. Fidel era un torrente de palabras. Una avalancha. Que acompañaba la prodigiosa gestualidad de sus finas manos.

La gustaba la precisión, la exactitud, la puntualidad. Con él, nada de aproximaciones. Una memoria portentosa, de una precisión insólita. Apabullante. Tan rica que hasta parecía a veces impedirle pensar de manera sintética. Su pensamiento era arborescente. Todo se encadenaba. Todo tenía que ver con todo. Digresiones constantes. Paréntesis permanentes. El desarrollo de un tema le conducía, por asociación, por recuerdo de tal detalle, de tal situación o de tal personaje, a evocar un tema paralelo, y otro, y otro, y otro. Alejándose así del tema central. A tal punto que el interlocutor temía, un instante, que hubiese perdido el hilo. Pero desandaba luego lo andado, y volvía a retomar, con sorprendente soltura, la idea principal.

En ningún momento, a lo largo de más de cien horas de conversaciones, Fidel puso un límite cualquiera a las cuestiones a abordar. Como intelectual que era, y de un calibre considerable, no le temía al debate. Al contrario, lo requería, lo estimulaba. Siempre dispuesto a litigar con quien sea. Con mucho respeto hacia el otro. Con mucho cuidado. Y era un discutidor y un polemista temible. Con argumentos a espuertas. A quien solo repugnaban la mala fe y el odio.

Ignacio Ramonet es Director de “Le Monde diplomatique en español”, autor de Cien horas con Fidel

Publicado en ALAI, América Latina en movimiento

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Reflexiones sobre la globalización

Dom, 27/11/2016 - 09:00

Carlos Berzosa – Consejo Científico de ATTAC España

El término globalización se comienza a utilizar recientemente en los años 80 del siglo pasado para reflejar los procesos económicos que se estaban iniciando en esa década. De hecho, la Real Academia Española lo define tardíamente en una de las últimas ediciones del diccionario. También se usa, a veces como sinónimo en otras ocasiones -matizando la diferencia-, el  vocablo mundialización. El que su uso tenga pocos años no quiere decir que la globalización no existiera con anterioridad. Es lo que ponen de manifiesto algunos historiadores y economistas que lo emplean para referirse a periodos históricos anteriores.

De modo que en esta línea se encuentra el libro de Harold James titulado El fin de la globalización: Lecciones de la Gran Depresión(Turner, 2003) para referirse a un periodo histórico de gran expansión de la internacionalización del capital y del comercio que comienza a finales del siglo XIX y finaliza en 1929. Con ello niega la novedad del fenómeno globalizador. Otro historiador Jeffrey G. Willianson analiza este fenómeno en el libro El desarrollo económico mundial en perspectiva histórica. Cinco siglos de revoluciones industriales globalización y desigualdad (Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2012). Por su parte, un economista como Aldo Ferrer tiene dos libros con títulos muy significativos De Cristóbal Colón a Internet: América Latina y la globalización (Fondo de Cultura Económica, 2000) e Historia de la Globalización I y II (Fondo de Cultura Económica, 1996, 2000).

De acuerdo con James, la globalización no es un fenómeno novedoso, pues se ha dado en otros momentos de la historia. Tampoco es un fenómeno irreversible debido a que determinados periodos de creciente internacionalización tuvieron su final. Lo que resulta evidente, de todos modos, es que en la periodización que se debe hacer cada fase de la globalización tiene particularidades propias que las diferencia. Por ello, resulta apropiado el significado que se da a la globalización para referirse a un periodo que se inicia en la década de los ochenta del siglo XX, sin que esto suponga no tener en cuenta la importancia del comercio internacional, sobre todo desde finales del siglo XV y la exportación de capital desde el último tercio del siglo XIX. La globalización actual no es nueva, pero a su vez es diferente.

Los rasgos que caracterizan a esta última globalización es el movimiento del capital, fundamentalmente financiero, en menor medida el del comercio, mientras se restringe el de la fuerza de trabajo. Los protagonistas principales son las grandes corporaciones multinacionales, cuya expansión se sustenta en el modelo neoliberal que favorece una tendencia que ya analizó Marx como la creciente concentración e internacionalización del capital. Este proceso con escasa regulación supone el dominio de los grandes intereses económicos y financieros sobre los derechos de ciudadanía. Los oligopolios dominan la economía mundial.

La hegemonía del capital financiero ha llevado consigo crecientes procesos especulativos, turbulencias monetarias, crecientes burbujas, que han tenido consecuencias negativas para muchos países y que han afectado a la economía global. Desde entonces se ha asistido a una mayor desigualdad, resultado de ir imponiendo progresivamente la liberalización de los mercados, acabando con sistemas fiscales progresivos y con recortes de los derechos sociales. Se amplía la brecha salarial y entre las rentas y la riqueza.

Como respuesta surgieron movimientos sociales que criticaron a la globalización como causante de muchos males que se están dando desde hace varias décadas, que dejan muchos damnificados por el camino. Se ha reivindicado la implantación de la tasa Tobin para frenar al capital especulativo, una mayor regulación para los bancos, las empresas y el comercio, a la vez que se denuncia a los paraísos fiscales, el deterioro del medio ambiente, la desigualdad de género y el trabajo infantil. La crítica a esta globalización también se ha llevado a cabo por académicos que han realizado estudios solventes. Los hechos han ido dando la razón, tanto a los movimientos sociales como a los analistas críticos con la globalización, como ha sido sobre todo la Gran Recesión que se desencadena a partir de 2007.

Lo que en definitiva se plantea, con los matices que se quiera, es un mundo más justo y un desarrollo más igualitario y sostenible. Estas posiciones no suponen ir contra el progreso o introducir retrocesos en la economía mundial, como los defensores del libre mercado quieren hacer creer. Se está contra una forma de crecimiento económico que se encuentra lejos de generar un verdadero progreso. La apuesta es por un desarrollo humano. Se comprenderá que esto no tiene nada que ver con las propuestas de Trump y de la ultraderecha y que, sin embargo, algunos quieren manipular y meter todo en el mismo saco. La manipulación y la ignorancia es lo que predomina en estas afirmaciones. Lo peor de todo es que no solo hacen esta equiparación algunos políticos y medios de comunicación, sino también colegas universitarios. La ignorancia parece que triunfa sobre el conocimiento hasta en los templos del saber.

Catedrático de Economía Aplicada. Universidad Complutense de Madrid

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Reducir gases de efecto invernadero, única solución contra cambio climático

Dom, 27/11/2016 - 07:00

Jaime Fernández - CCS, Centro de Colaboraciones Solidarias

El cambio climático no es una entelequia ni una predicción de futuro, sino que ya estamos inmersos en él. Ya hemos subido un grado de temperatura desde la era preindustrial y se plantea como una prioridad de la mayor parte de los países del mundo que no suba mucho más de aquí a final de siglo. La profesora del Imperial College de Londres, Joanna D. Haigh, ha asegurado que la única solución al incremento de la temperatura pasa por poner una fecha para reducir la emisión de los gases de efecto invernadero.

Los datos observables a los que se puede acudir para conocer la evolución del clima de nuestro planeta se remontan a 1850. Desde esa fecha la temperatura ha ido subiendo “no de una manera suave, como se podría esperar de un sistema complejo como es el clima”, sino de manera exponencial.

Ese dato sería suficiente para saber que vivimos en pleno cambio climático, pero también hay otros como el aumento del nivel de los mares debido al deshielo continental, la temperatura de los océanos, el deshielo en los veranos árticos o la reducción en la precipitación de nieve en el hemisferio norte.

Los escépticos pueden considerar que estos cambios se deben a factores naturales como pueden ser el Sol y los aerosoles volcánicos, pero, de acuerdo con Haigh, cuando se introducen esos valores en una simulación computacional el clima que se obtiene no se corresponde con el observado. Para que coincida con el calentamiento global del planeta hace falta incluir variables provocados por los humanos como los gases de efecto invernadero, los aerosoles industriales y el uso del suelo.

A la hora de crear esos modelos informáticos utilizan una serie de leyes físicas como la segunda Ley de Newton, la de la conservación de la masa, la primera Ley de la Termodinámica de conservación de la energía y la ley del gas ideal, afirmó la investigadora británica.

De ahí se derivan una serie de ecuaciones y datos que se traspasan a una rejilla en 3D de la región sobre la que se quiere hacer una predicción meteorológica. El sistema climático es tan complejo que actualmente sólo se pueden hacer predicciones exactas a 10 días, ¿cómo es posible saber lo que va a pasar de aquí a varias décadas o varios cientos de años? Haigh explica que esos modelos climáticos predicen valores típicos estacionales por regiones y no sobre lo que va a ocurrir un día concreto, pero sí lo que va a ocurrir en un momento histórico dado y con unas condiciones concretas.
El aumento de la temperatura global puede situarse de aquí a final de siglo entre 1º o 4º más de lo actual. Dependerá de la acumulación de CO2 en la atmósfera. Si el escenario es el peor, de aquí a 2100 la situación puede ser dramática, con unos 2.000 millones de personas con problemas para acceder a agua potable, unos 10.000 millones de humanos expuestos a olas de calor anuales y con una pérdida del 50% de las plantas actuales.

Haigh lo expresa así: “no podemos seguir como hasta ahora sin hervir”. Existen ideas y proyectos, quizás de ciencia ficción, para compensar lo que emitimos a la atmósfera, como la creación de nubes, el secuestro de CO2 o incluso pantallas flotantes que hagan rebotar la radiación, pero de acuerdo con Haigh “la única solución viable es reducir la emisión de los gases de efecto invernadero”.

Un primer paso para conseguirlo fue el acuerdo internacional de París en diciembre de 2015, en la XXI Conferencia del Clima de la ONU (COP21). Allí prácticamente todos los países del mundo, y muchas grandes empresas, se comprometieron a que el clima no suba más allá de 1,5º. Lo ratificaron de momento 77 países de los 197 firmantes. Ahora debería salir una fecha a partir de la cual se dejara de emitir de manera radical CO2 a la atmósfera, ya que el hecho de dejar de hacerlo no va a suponer un descenso drástico de la temperatura, sino que hacen falta “700 años para que ese gas se vaya mitigando”.

Según Haigh lo que hace falta es la voluntad de los Estados para lograrlo, “pero esa voluntad estatal depende de la voluntad de los ciudadanos”. Ella confía en que las empresas y los ingenieros entiendan que de la lucha contra el cambio climático puede surgir una oportunidad de negocio en el desarrollo de energías más limpias, o de tecnología que limpie lo contaminado e incluso en técnicas que mejoren la salud de las personas expuestas a mayor contaminación. Esta ha sido la primera conferencia de este curso académico del ciclo Hablemos de Física, organizado por la Facultad de Físicas, de la Universidad Complutense de Madrid.

 

Tribuna Complutense

Twitter: @TribunaComplu

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El PP no gobierna en ninguno de los ayuntamientos con mayor inversión social

Sáb, 26/11/2016 - 13:00

Eduardo Garzón Espinosa – Consejo Científico de ATTAC España

La Asociación Estatal de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales ha publicado recientemente los resultados de un análisis detallado de los presupuestos que los Ayuntamientos de más de 20.000 habitantes dedican a ‘Servicios Sociales y Promoción Social’. Para ello ha utilizado datos del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas y los ha cotejado con los propios datos que ofrece cada una de las corporaciones locales.

Los resultados son los siguientes: sólo 12 ayuntamientos de los 350 analizados destacan por su elevado presupuesto en inversión social, estableciendo como requisitos para destacar que el gasto por habitante fuese superior a los 100€ en el año 2015, que esa cantidad no se hubiese reducido en los presupuestos de 2016, y que representase más del 10% del presupuesto total. Entre estos 12 ayuntamientos no hay ninguno que esté gobernado por el Partido Popular, hay dos gobernados por los llamados “gobiernos del cambio”, 8 del PSOE, 1 de CDC y otro de CIU. De entre todos ellos, sobresale el Ayuntamiento de Baza que mantiene un presupuesto superior a los 165 euros por habitante (la media de todos los ayuntamientos analizados es de 78,91 euros) y también el Ayuntamiento de Madrid al presentar un incremento de la inversión social del 43,2% entre 2015 y 2016 (mientras que ningún otro lo hace a un ritmo superior al 16%) lo que acaba situándole en segundo lugar con una inversión de 144,36 euros por habitante.

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En el extremo inferior del ranking se han situado aquellos ayuntamientos que invirtieron menos de 36,09 euros por habitante (60% de la mediana de presupuestos de todos los ayuntamientos analizados) en el año 2015, alcanzando esta vez el número de 37 corporaciones. Entre estos 37 ayuntamientos el Partido Popular gobernaba y elaboró los presupuestos de 28 de ellos (el 76%), el PSOE lo hizo en 3 de ellos, CIU en 2, BNG en otros dos, el PA en uno y Los Verdes en otro. Los ayuntamientos que más sobresalieron por su reducida inversión social fueron Leganés (14,91 euros por habitante), Los Barrios (16,99) y Galapagar (19,08).

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Artículo publicado originalmente en eldiario.es el 22 de noviembre de 2016 

Saque de Esquina

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La OIT alerta: habrá una generación sin futuro si no se crean 400 millones de empleos

Sáb, 26/11/2016 - 09:00

OITEL BOLETÍN

Actualmente hay 200 millones de desempleados en el mundo, de los cuales 71,5 millones son jóvenes menores de 25 años que buscan empleo y no lo encuentran. Además, cada año entran en el mercado de trabajo en todo el mundo 40 millones de jóvenes. Este es el panorama desolador del empleo mundial a ojos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El director de la OIT para España, Joaquín Nieto, advierte, ante esta situación, que si no se crean entre 400 y 500 millones de empleo en los próximos 12-15 años, “nos encontraremos con una generación perdida” teniendo en cuenta que ahora mismo son los jóvenes “los que capitanean el ejército de la pobreza”. Nieto se ha pronunciado así durante su intervención en el I Congreso Anual de la Asociación de Directivos de Relaciones Laborales (AdiReLab) celebrado esta mañana en la sede de la Fundación Telefónica.

Pero el paro juvenil -que en España se sitúa en torno al 41% según la EPA- no es el único reto al que se enfrenta el mundo en los próximos años, ya que hay otros factores como la demografía o el cambio climático que también determinarán el futuro del trabajo. Otro elemento clave será el del incremento de la desigualdad, lo que conllevará más inmigración. Al respecto, Nieto explicó que “hoy ya hay 255 millones de inmigrantes en el mundo, la mayoría por razones de trabajo” pero también hay 62 millones de refugiados que huyen de la violencia y que “el primer problema con el que se encuentran es que no encuentran empleo”. Y esta tendencia irá a más por fenómenos medioambientales.

En este sentido, el representante de la OIT en España recordó que en la Cumbre de París los países se comprometieron a que en las próximas décadas el 80% de los recursos fósiles permanezca en tierra, sin explotarse, lo que modificará todo el sistema de producción mundial: significa el abandono del petróleo, del gas y del carbón, sobre los que se ha edificado el mundo que conocemos, para comenzar a utilizar energías alternativas. Esta evolución -señala Nieto- conllevará la desaparición de muchos sectores y la pérdida de millones de empleos, por lo que se debe establecer una transición justa hasta la consolidación de nuevos sectores que crearán nuevos empleos.

La OIT ha abierto un periodo de debate mundial sobre el futuro del trabajo que se extenderá hasta 2019, año en el que la organización celebrará su centenario. Para ello, 130 países están organizando en el ámbito nacional debates tripartitos (gobierno, patronales y sindicatos) sobre la situación del empleo y el futuro hacia el que debe caminar.

En definitiva, Nieto concluye que el objetivo es avanzar hacia el trabajo decente: derechos laborales, protección social, salario digno, etc. Actualmente, según la OPT, hay un 50% de trabajadores en el mundo que no cuentan con ningún sistema de protección social.

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Trump: finanza, privatización y desastre

Sáb, 26/11/2016 - 07:00

John Saxe-Fernández - La Jornada

Como es usual luego de elecciones presidenciales en Estados Unidos, ahora con más incertidumbre de lo usual por la volatilidad de Trump en asuntos nodales, ingresamos a un interregnum, un vacío de poder, entre un Obama cuyo poder se desvenece a diario y un sucesor que asume hasta el 20 de enero de 2017. Uno y otro hacen movidas en el tablero junto a grandes poderes fácticos propensos a correr grandes riesgos: los guerreristas neocon con Mike Pence, hoy vicepresidente electo que tiene a Dick Cheney como modelo, y los especuladores de bancos too big to fail, apostando a los contratos bélico-industriales de la OTAN y de infraestructura, todos jugándole al abismo de otra guerra mundial y/o a otro colapso más grave que la Gran Recesión que estalló con Lehman Brothers, con rescate billonario a favor del 1%.

Ahora el que está estallando es el Deutche Bank (DB), pilar de la reconstrucción alemana, eje de la Unión Europea (UE). Pende de un hilo con deuda (2014) en derivados ¡entre 47 y 75 billones (trillions) de euros equivalente a entre 10 y 20 veces el PIB alemán. El DB es principal prestamista de Trump, el magnate que hace negocios con 150 firmas en 25 países y que apoyó a trabajadores blancos desempleados, precarizados y a la clase media, también agredida por la ofensiva de clase corporativa que se intensifica desde los 80 bajo rubro de neoliberalismo o de la globalización del TLCAN, que homologó salarios a la baja y ganancias privadas al alza. La relación de Trump con el DB coloca a la presidencia de Estados Unidos en potenciales conflictos de interés históricos ya que los reguladores federales de EU plantean ante el Departamento de Justicia una multa al DB de 14 mil millones de dólares, que lo haría colapsar (puede pagar hasta 5 mmdd). Esos reguladores acusan al DB de engañar o malinformar a los inversionistas, entre 2005 y 2007 colocando hipotecas tóxicas empaquetadas, securitizadas.

En el peor escenario el gobierno de la principal economía de Europa procedería a la socialización de riesgos y la privatización de ganancias, trasladando los costos a la ciudadanía europea. De hacerlo la repercusión será grave para la UE, por su fragilidad político-bancaria, empezando por Italia, su tercera economía. En materia de colapso financiero mundial y brega transatlántica, el FMI hace poco anunció que el DB, seguido por HSBC y Swiss Bank, es el banco más peligroso del mundo y agregó que la filial de DB en EU fue uno de los dos bancos grandes –de un total de 33– que falló en las pruebas de fortaleza financiera de la Reserva Federal (Fed) a principios de año. Declaración que desplomó casi 50 por ciento las acciones del banco alemán.

A propósito de disputas trasatlánticas, recuérdese que el FMI, además de internacional, es, junto al Banco Mundial, instrumento de Estado de EU. Funge bajo línea del Tesoro y de la Fed, el banco central, que es un ente semiprivado bajo influjo de otros bancos/casas de inversión too big to fail como Citigroup. Según agencias noticiosas el DB es objeto de una amplia gama de investigaciones criminales en EU y otros países y en fechas recientes varios analistas mencionan semejanzas entre los procesos de deterioro del DB y los registrados en Lehman Brothers.

El programa de infraestructura de Trump es para algo más que generar empleo mediante la inversión de un billón de dólares para la reconstrucción de la inmensa y decaída infraestructura de EU. Querid@s lector@s: (en voz baja): se trata nada menos que de la privatización de carreteras, puentes, redes eléctricas e hidráulicas, hospitales, escuelas, aeropuertos, puertos, ferrocarriles (en servicio de pasajeros EU está a la zaga. Ni un kilómetro de alta velocidad). Por su red pública de 6.4 millones de kilómetros de carreteras circulan cerca de 300 millones de vehículos registrados de pasajeros. De ahí su primer lugar en emisiones acumuladas en la atmósfera de gases con efecto invernadero, responsables del calentamiento global antropogénico (CGA).

El de Trump es un diseño que, lejos de crear bienestar y combatir el CGA (es negacionista, dice que es un invento chino), auspicia la automovilización hasta el agotamiento de los minerales y metales que van quedando en la corteza y la quema de combustibles fósiles hacia la irreversibilidad catastrófica del CGA. El suyo sería un mandato cataclísmico bajo el petróleo, gas y carbón, Exxon/Chevron/BP/Shell et al (ver Trumposaurio, Hernández, La Jornada 17/11/16). Nada de transporte público electrificado ni de energías limpias. Su diseño se perfila más para extraer riqueza de lo publico hacia el 0.1%, que a favor de los millones que lo apoyaron y enfrentarán casetas de cobro por doquier para circular y facturas más altas al agua, la electricidad, salud y educación. Peor. Dicen que va por las asociaciones público-privadas. Es la codicia cortoplacista y pequeñez catastrófica del capitaloceno hacia la extinción de la biota global (humanidad incluida).

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